{"id":2557,"date":"2024-10-13T18:18:17","date_gmt":"2024-10-13T16:18:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=2557"},"modified":"2024-10-13T18:18:17","modified_gmt":"2024-10-13T16:18:17","slug":"don-marcelo-en-la-ecrucijada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/2024\/10\/13\/don-marcelo-en-la-ecrucijada\/","title":{"rendered":"Don Marcelo, en la ecrucijada"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Antonio Montero (+), Arzobispo em\u00e9rito de M\u00e9rida-Badajoz, Publicado en <em>ABC<\/em> 25-9-2004<\/p>\n\n\n\n<p>El Cardenal Don Marcelo Gonz\u00e1lez, tan presente todav\u00eda en nuestras mentes, dej\u00f3 dispuesto en sus \u00faltimas voluntades que se le diese sepultura en la Capilla catedralicia de San Ildefonso, debajo de la del Cardenal Gil de Albornoz, antecesor suyo en la segunda mitad del siglo XV, y que se hiciese constar en su l\u00e1pida funeraria que hab\u00eda sido Padre conciliar en el Vaticano II, y que aplic\u00f3 con fidelidad sus ense\u00f1anzas. En este escueto legado, que \u00e9l razon\u00f3 muy brevemente, nos descifra Don Marcelo tres claves de su fisonom\u00eda personal que son tambi\u00e9n su testamento espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Evoca all\u00ed a dos insignes antecesores en la Silla Primada, San Ildefonso, de la \u00e9poca visigoda, insigne por su acendrada piedad mariana y su celo pastoral sin l\u00edmites, y a Don Gil de Albornoz, figura renacentista de renombre europeo art\u00edfice de la vuelta a Roma del Pont\u00edfice Urbano VIII, \u00faltimo de los Papas de Avign\u00f3n. Por \u00faltimo, y ya en el coraz\u00f3n del siglo XX, proclama Don Marcelo como eje vertebrador de su vida y ministerio el Concilio Vaticano II. La santidad de Ildefonso, la grandeza de Albornoz y el reto hist\u00f3rico del Vaticano II fueron considerados por \u00e9l como santo y se\u00f1a de su horizonte episcopal.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos conocimos en su casa de Valladolid, a mediados de 1956, portador yo de un encargo del Cardenal de Toledo, Don Enrique Pla y Deniel, m\u00e1ximo responsable entonces de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Espa\u00f1ola y de su revista oficial \u00abEcclesia\u00bb de la que yo era, a la saz\u00f3n, subdirector \u00absede vacante\u00bb, tras la salida de Don Jes\u00fas Iribarren (l\u00e9anse sus memorias en la BAC). Don Enrique, dando por evidente la insuficiencia de mi edad, 27 a\u00f1os, para ocupar ese cargo, tuvo, no obstante, conmigo la abrumadora deferencia de pedirme nombres para un futuro Director, con el que pudiera yo entenderme sin dificultad.<\/p>\n\n\n\n<p>Su elecci\u00f3n recay\u00f3, a la primera, en un can\u00f3nigo de Valladolid, conocido y estimado por \u00e9l como Consiliario de los Hombres de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, profesor de la Universidad, predicador acreditado en la parroquia de Santiago, ap\u00f3stol social en los suburbios, y conferenciante ilustre en otras di\u00f3cesis espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Cardenal me dio tambi\u00e9n la encomienda ya dicha de llevarle a Don Marcelo su propuesta. \u00c9ste me introdujo cordialmente en su estancia de trabajo, con paredes atestadas de libros y uno abierto sobre la mesa: \u00abVerdaderas y falsas reformas de la Iglesia\u00bb de Ives Congar, obra clave en toda Europa, para la concienciaci\u00f3n eclesial que madurar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde en el Concilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos, sin m\u00e1s, en materia y le expuse el contenido de mi visita, que escuch\u00f3 con respeto y atenci\u00f3n y tom\u00f3 luego la palabra como si hubiera estudiado el tema, aunque me consta que no era as\u00ed. Mira, me dijo, el Cardenal y t\u00fa sab\u00edais que yo soy hombre de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, lector constante y agradecido de \u00abEcclesia\u00bb. Dile a su Eminencia que estimo, valoro y agradezco la propuesta, pero que \u00e9se no es mi sitio. Mi vida est\u00e1 ya afincada firmemente en mi tierra y en mi di\u00f3cesis, en quehaceres apost\u00f3licos que llenan mi vida. No me veo en la Villa y Corte ni me mover\u00eda con gusto en los entramados pol\u00edticos e incluso eclesiales de Madrid. Eso fue todo y dar\u00eda origen a un trato personal muy fluido entre los dos del que conservo pruebas entra\u00f1ables.<\/p>\n\n\n\n<p>Al despedirnos efusivamente dije adi\u00f3s a un hombre que respiraba ya, cosa infrecuente en Espa\u00f1a, la atm\u00f3sfera teol\u00f3gica y espiritual, tanto de Congar como tambi\u00e9n de sus coet\u00e1neos franceses De Lubac y Danielou, luego asesores ambos del Concilio y al final de su d\u00edas Cardenales los tres de la Iglesia Romana. \u00a1Cosas veredes! Todas estas adquisiciones, algunas audaces y fronterizas, las entroncaba entonces, como siempre, Don Marcelo en su s\u00f3lida formaci\u00f3n human\u00edstica, filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, adquiridas en la Universidad Pontificia de Comillas, durante la \u00e9poca m\u00e1s pujante de sus Ciencias eclesi\u00e1sticas, enriqueciendo todo ello con la lectura asidua de los Santos Padres y de los cl\u00e1sicos espirituales espa\u00f1oles del Siglo de Oro.<\/p>\n\n\n\n<p>En este texto y contexto le lleg\u00f3 a sus 42 a\u00f1os, al hoy Cardenal difunto, el nombramiento de Obispo de Astorga, esperado por muchos y celebrado por todos, que introdujo a don Marcelo en el periodo m\u00e1s placentero, fecundo y brillante de su largo periplo ministerial. Los dos Seminarios, las casas diocesanas sacerdotal y de ejercicios, las nuevas parroquias y restauraci\u00f3n de otras, el Museo del Camino y un sinn\u00famero de mejoras materiales y sociales se emparejaron con su predicaci\u00f3n incansable y con centenares de escritos pastorales, fiel a su lema episcopal: \u00abLos pobres son evangelizados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto en paralelo con su participaci\u00f3n comprometida en las cuatro sesiones oto\u00f1ales del Concilio Vaticano II (1962-65), con intervenciones muy logradas, una de las cuales fue mencionada con elogio por el Papa Pablo VI.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedo dar fe de que Don Marcelo respiraba a sus anchas en el aula conciliar, y de que se identific\u00f3 al m\u00e1ximo con las Constituciones, Decretos y Declaraciones de la gran asamblea ecum\u00e9nica, as\u00ed como de que se sent\u00eda hondamente feliz por haber participado en esta gigantesca empresa de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s, pasados apenas dos meses desde su Clausura solemn\u00edsima en diciembre del 65, la euforia de Don Marcelo por aplicarlo fielmente en la di\u00f3cesis maragata se vio bruscamente truncada por un cambio de escenario, nada menos que al barrio g\u00f3tico, plaza de Catalu\u00f1a y ramblas bulliciosas de la Ciudad Condal.<\/p>\n\n\n\n<p>Su nombramiento como Arzobispo coadjutor de Barcelona tuvo -lo supe en su momento de muy buena tinta- un precedente significativo. Me contaron que Pablo VI ante la ancianidad decadente del Arzobispo Modrego, telefone\u00f3 al Nuncio Riberi, condisc\u00edpulo suyo y amigo de siempre, en los siguientes t\u00e9rminos: -Antonio, \u00bfa qui\u00e9n ves t\u00fa como el obispo espa\u00f1ol m\u00e1s indicado para el cargo? -Al de Astorga, sin lugar a dudas. -\u00bfEl mismo que habl\u00f3 en el Concilio y al que yo elogi\u00e9 despu\u00e9s? -S\u00ed, el mismo. -Pues, entonces, dalo por hecho y Dios dir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, sea lo que fuese de aquello, Don Marcelo se encontr\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana ante una clara voluntad del Papa de que \u00e9l fuera el Arzobispo de Barcelona. Acept\u00f3 por obediencia, como lo manifestar\u00eda p\u00fablicamente despu\u00e9s, al presentarse a los fieles diocesanos. Sus sentimientos eran fruto de unos presentimientos, que el tiempo se encarg\u00f3 pronto de confirmar. El \u00ab<em>volem bisbe<\/em> <em>catalans<\/em>\u00bb de los graffiti callejeros eran la punta de iceberg de un antifranquismo soterrado y emergente, un nacionalismo herido y sojuzgado m\u00e1s los excesos de un progresismo ultra y el gregarismo mim\u00e9tico de no pocos.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Marcelo, sorteando rechazos y conflictos tuvo arrestos para acometer un plan de renovaci\u00f3n conciliar, en la gran metr\u00f3poli mediterr\u00e1nea. Reorganiz\u00f3 los seminarios, cre\u00f3 la Facultad teol\u00f3gica de San Paciano, estableci\u00f3 siete vicar\u00edas territoriales, duplic\u00f3 casi el n\u00famero de arciprestazgos, puso en marcha cincuenta parroquias y consigui\u00f3 el nombramiento de cuatro obispos auxiliares, todos ellos catalanes. Sin descuidar lo m\u00e1s m\u00ednimo el ministerio de la palabra tanto oral como escrita, que fragu\u00f3 despu\u00e9s en gruesos vol\u00famenes. En suma, una impresionante hoja de servicios, para observadores imparciales o en otros ambientes y circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso, empero, qued\u00f3 seriamente obnubilado por las voces y actuaciones de un sector cr\u00edtico u hostil, dif\u00edcilmente mensurable, en el seno de la comunidad diocesana y en la opini\u00f3n p\u00fablica barcelonesa. Un desencuentro prolongado que le acarre\u00f3 amarguras profundas y ensombreci\u00f3 un tanto, durante a\u00f1os, su alegr\u00eda vital. Resentimiento, no. Aversi\u00f3n contra nadie, tampoco. Desenga\u00f1o y cautelas, s\u00ed y sin disimulo.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde asentado ya s\u00f3lidamente en la Sede Primada se deshogaba as\u00ed don Marcelo con un amigo com\u00fan: \u00ab<em>Yo me esforc\u00e9 cuanto pude en ser un obispo de todos, ministro de la concordia y del di\u00e1logo; pero me vi enga\u00f1ado y traicionado por una insaciable progres\u00eda que cuanto m\u00e1s le daba, m\u00e1s me ped\u00eda y, as\u00ed, hasta los bordes mismos de mi conciencia episcopal<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo cual supuso un cierto respiro para todos, su promoci\u00f3n y traslado a la archidi\u00f3cesis de Toledo, con la singularidad a\u00f1adida y llamativa, de que desde \u00e9sta, era trasladado a Madrid, el ya cardenal don Vicente Enrique y Taranc\u00f3n. Dos destinos singulares de dos hombres de excepci\u00f3n, cuyos derroteros se entrecruzaban en un movimiento de piezas de ajedrez que tuvo lecturas polif\u00f3nicas, aunque no acalladas ni extinguidas todav\u00eda. Me permito, por ello, aventurar una retrovisi\u00f3n de aquellos sucesos que protagonizaron estos dos grandes Cardenales de la Iglesia, tan diferentes entre s\u00ed, tan amigos de toda la vida, a cubierto de presiones y borrascas y hasta de alguna escaramuza menor, desempe\u00f1ando cada cual la responsabilidad hist\u00f3rica que m\u00e1s le cuadraba y en la que empe\u00f1aban ambos un potent\u00edsimo caudal de energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Marcelo se prodig\u00f3 mayormente sobre su archidi\u00f3cesis toledana donde pudo desplegar, con enorme fortaleza y constancia un programa ambicioso y plural de proyectos pastorales (ver la s\u00edntesis publicada por la di\u00f3cesis), que lo instalan en el podio de los grandes Cardenales hist\u00f3ricos de la Archidi\u00f3cesis Primada. Particip\u00f3 en dos C\u00f3nclaves y en un S\u00ednodo Universal, mantuvo una presencia discreta en la Conferencia Episcopal, fue llamado por m\u00e9ritos propios a la silla de n\u00famero en la Real Academia de Ciencias Morales y sigui\u00f3 hablando y escribiendo con la maestr\u00eda de siempre y resonancias contrapuestas en la opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLe faltaron arrestos u oportunidades para ocupar el candelero o ejercer un liderazgo m\u00e1s determinante en la Iglesia y en Espa\u00f1a? \u00a1Chi lo s\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p>Todo nos invita e incita al contraste con el Cardenal Taranc\u00f3n, a cuyo favor soplaron los vientos de la historia, y \u00e9l acept\u00f3 el reto sin titubeos. Encarnaban tipol\u00f3gicamente cada uno de ellos los rasgos diferenciales entre Levante y Castilla, siempre con cautela ante los estereotipos. Don Marcelo encarnaba una mayor solidez intelectual y doctrinal. Era hombre m\u00e1s del ser que del estar, tradicional, pero no conservador. Castellano recio y cristiano viejo. Rend\u00eda un culto casi doloroso a la verdad. Le incomodaba la pol\u00edtica con min\u00fascula, e incluso sin ella. Taranc\u00f3n era hombre abierto a los mares y a las borrascas, y un tanto fenicio tambi\u00e9n, h\u00e1bil delantero, constructor de puentes, que eso significa pont\u00edfice.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos grandes hombres de fe, de nuestra Iglesia, de nuestro pueblo y de nuestro tiempo. La historia los pondr\u00e1 en su sitio, siempre, desde luego, muy alto.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Montero (+), Arzobispo em\u00e9rito de M\u00e9rida-Badajoz, Publicado en ABC 25-9-2004 El Cardenal Don Marcelo Gonz\u00e1lez, tan presente todav\u00eda en nuestras mentes, dej\u00f3 dispuesto en sus \u00faltimas voluntades que se le diese sepultura en la Capilla catedralicia de San Ildefonso, debajo de la del Cardenal Gil de Albornoz, antecesor suyo en la segunda mitad del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2558,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[92],"tags":[],"class_list":["post-2557","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-in-memoriam"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero.jpg","rttpg_featured_image_url":{"full":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero.jpg",1600,1049,false],"landscape":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero.jpg",1600,1049,false],"portraits":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero.jpg",1600,1049,false],"thumbnail":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero-300x197.jpg",300,197,true],"large":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero-1024x671.jpg",1024,671,true],"1536x1536":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero-1536x1007.jpg",1536,1007,true],"2048x2048":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero.jpg",1600,1049,false],"kubio-fullhd":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero.jpg",1600,1049,false],"jetpack-portfolio-admin-thumb":["https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Mons.Montero.jpg",50,33,false]},"rttpg_author":{"display_name":"P. 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