{"id":2553,"date":"2024-10-13T18:10:00","date_gmt":"2024-10-13T16:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=2553"},"modified":"2024-10-22T23:15:24","modified_gmt":"2024-10-22T21:15:24","slug":"don-marcelo-predicador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/2024\/10\/13\/don-marcelo-predicador\/","title":{"rendered":"Don Marcelo, predicador"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Rafael Palmero Ramos,  (+), Obispo de Orihuela-Alicante, Publicado en <em>Padrenuestro<\/em> 22 de enero de 1995<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro Cardenal Arzobispo, don Marcelo, ha sido siempre y es, sobre todo predicador. Como sacerdote, primero, y despu\u00e9s como obispo. Al ministerio de la palabra ha dedicado sin interrupci\u00f3n sus mejores energ\u00edas. Muchas. Secunda as\u00ed con fidelidad el ejemplo del Se\u00f1or Jes\u00fas, al que retrata san Lucas \u201c<em>predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios<\/em>\u201d (<em>Lc<\/em> 8,1). Y obedece al mandato del ap\u00f3stol Pablo, de predicar la doctrina en toda ocasi\u00f3n, por encima de avatares circunstanciales (Cf. <em>2 Tim<\/em> 4,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Quien tenga curiosidad y tiempo para recorrer lo que podr\u00edamos llamar el itinerario fotogr\u00e1fico de don Marcelo, encontrar\u00e1, tal vez con sorpresa, un extraordinario n\u00famero de instant\u00e1neas que retratan de mil maneras al se\u00f1or Cardenal en el preciso momento de ejercer el ministerio de la palabra. Ha predicado desde la c\u00e1tedra acad\u00e9mica, la mesa de conferencias, la presidencia de congresos, el amb\u00f3n improvisado bajo el dosel de la naturaleza, la sede del altar, el viejo p\u00falpito con tornavoz e incluso desde el ring del Price de Barcelona, plataforma eventual de sus conferencias cuaresmales en la Ciudad Condal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya desde sus a\u00f1os de estudiante en la Universidad de Comillas, don Marcelo vio con meridiana claridad interior que el ministerio de la palabra ocupaba puesto preeminente en la obra evangelizadora. En toda \u00e9poca. En momentos serenos y en d\u00edas de tormenta. Con el testimonio insustituible de una vida consecuente y con el uso de la palabra trasmisora del misterio de la fe. \u201c<em>La fe nace de la audici\u00f3n del mensaje; mensaje que es el anuncio de Cristo<\/em>\u201d (<em>Rom<\/em> 10,17).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta primac\u00eda de la predicaci\u00f3n cobra relieve destacado en el cuadro del servicio episcopal, porque fue, es y ser\u00e1 \u201c<em>el ministerio principal\u00edsimo<\/em>\u201d de los ap\u00f3stoles y de sus sucesores, los obispos<sup><a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/sup>. \u201c<em>Ense\u00f1ar, comenta el doctor ang\u00e9lico, es decir, explicar el Evangelio, pertenece propiamente al obispo, cuya labor peculiar es perfeccionar\u2026 Y perfeccionar es lo mismo que ense\u00f1ar<\/em>\u201d<sup><a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Lector asiduo y disc\u00edpulo atento del Aquinate, tambi\u00e9n lo ha sido don Marcelo de San Juan de \u00c1vila. Parece haber tenido muy presentes, desde su ordenaci\u00f3n sacerdotal, los dos sapient\u00edsimos consejos que el ap\u00f3stol de Andaluc\u00eda dict\u00f3 a don Pedro Guerrero, reci\u00e9n elegido arzobispo de Granada, consejos cuya actualidad permanece acuciante: \u201c<em>Lo primero, que Vuestra Se\u00f1or\u00eda se convierta de todo coraz\u00f3n al Se\u00f1or, frecuentando el ejercicio de la oraci\u00f3n. Lo segundo sea el ejercicio del predicador, el cual ha de ser muy continuo, como San Pablo dice: \u201copportune et importune\u201d, que pues los lobos no cesan de morder y matar, no debe el prelado dormir ni callar<\/em>\u201d<sup><a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Entre los principales oficios de los obispos \u2013recuerda la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen Gentium del Concilio Vaticano II- se destaca la predicaci\u00f3n del Evangelio<\/em>\u201d<sup><a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/sup>. \u201c<em>Este encargo que el Se\u00f1or confi\u00f3 a los pastores de su pueblo es un verdadero servicio, que en la Sagrada Escritura se llama con toda propiedad diacon\u00eda o sea ministerio<\/em>\u201d<sup><a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>En los nueve vol\u00famenes de esta obra selecta, \u201cEscritos pastorales\u201d, que con el presente ocluimos, puede comprobar el lector, incluso estad\u00edsticamente, la dedicaci\u00f3n y asiduidad de don Marcelo a la pr\u00e1ctica de la predicaci\u00f3n. Y debo hacer constar que es grande el n\u00famero de homil\u00edas y sermones que forzosamente ha tenido que dejar fuera la comisi\u00f3n preparatoria de la edici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En visi\u00f3n panor\u00e1mica de conjunto, sobre cuanto queda incluido en este y en los ocho vol\u00famenes anteriores, se evidencia c\u00f3mo en nuestro Prelado concurren los tres requisitos indispensables del orador sagrado: dotes naturales eminentes, formaci\u00f3n y estudios y lecturas bien asimilados, y sentido exacto de la \u00e9poca y de los auditorios. De los dos primeros hago merced al lector, por resultar evidentes, aunque quiero se\u00f1alar, de pasada, el espl\u00e9ndido dominio de la noble lengua castellana que don Marcelo posee. Debo, sin embargo, decir algo del tercer elemento o requisito, el de la certera y como intuitiva sensibilidad oratoria ante los tiempos y los auditorios.<\/p>\n\n\n\n<p>En la predicaci\u00f3n del se\u00f1or Cardenal de Toledo no se han dado lagunas, ni se han producido silencios. El Obispo de Astorga, Arzobispo de Barcelona y Cardenal de Toledo, ha cubierto todos los g\u00e9neros propios de la oratoria sagrada. Y ha atendido, con atenci\u00f3n alerta, a toda el \u00e1rea de los dogmas y de la moral cat\u00f3licos, con adaptaci\u00f3n a sus oyentes en cada situaci\u00f3n. Podemos referir con todo derecho a don Marcelo las palabras que Posidio escribe a prop\u00f3sito de San Agust\u00edn: \u201c<em>Predic\u00f3 la divina palabra con asiduidad, celo, valent\u00eda, con claridad y vigor intelectual<\/em>\u201d<sup><a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>En horas de confusi\u00f3n ha iluminado con foco potente sectores de pensamiento y de vida, sobre los que se espesaba un silencio connivente, o se alzaban voces de perturbaci\u00f3n alarmante. No ha ocultado la luz de la verdad bajo el celem\u00edn. La ha colocado sobre el candelabro, a la vista de todos los de casa y de cuantos entraban en ella (Cf. <em>Lc<\/em> 8, 16 y <em>Mt<\/em> 5,15). Tampoco ha edulcorado las exigencias de la asc\u00e9tica, ni rebajado los niveles de la entrega que el Evangelio ide. Ha expuesto y promovido cuanto postulan con raz\u00f3n los tiempos, sin ceder ante las pretensiones de un temporalismo desorbitado, que olvida o relega a segundo plano la principalidad de lo eterno. Ha urgido la necesidad de la acci\u00f3n, y de una acci\u00f3n decidida, multiforme y abnegada, pero potenciando previa y simult\u00e1neamente la superior necesidad de la vida interior. Ha reiterado la severidad e cuanto piden el cumplimiento de los mandatos divinos y la generosidad evang\u00e9lica, pero son olvidar la misericordia comprensiva, la psicolog\u00eda del buen samaritano, y la infinita capacidad del perd\u00f3n divino ante la debilidad humana. Tambi\u00e9n ha cantado con voz insobornable el amor entra\u00f1able por la patria terrena y por el alma del pueblo, hoy tan asediada, peor insistiendo al mismo tiempo, con ejemplar equilibrio, en el amor sin fronteras y en la soberan\u00eda inmarcesible de la patria definitiva, la \u201cJerusal\u00e9n de arriba\u201d y \u201cmadre nuestra\u201d (<em>Gal<\/em> 4, 26; Cf. <em>Apoc<\/em> 12, 17). \u201c<em>En el v\u00e9rtice de la separaci\u00f3n que se\u00f1ala la convergencia de la eternidad y el tiempo, se inicia este estado definitivo. La virtud de la perseverancia hace de puerta, abrazando las riberas de la fe y de la visi\u00f3n, de la expectaci\u00f3n y el encuentro de la b\u00fasqueda y la posesi\u00f3n<\/em>\u201d<sup><a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por estos y otros muchos valores que la obligada brevedad de un pr\u00f3logo impide enumerar, pienso que en estos vol\u00famenes de dimensiones arquitect\u00f3nicas poco comunes queda recopilado para la generaci\u00f3n presente y las generaciones futuras todo un prontuario certero que facilita el camino a cuantos por la misericordia del Se\u00f1or, formamos parte del Pueblo de Dios que peregrina en el tiempo, bajo el cielo hispano, y mirando a la eternidad. Este ha sido al menos el prop\u00f3sito de quienes hemos trabajado cordialmente, con ilusi\u00f3n, con esfuerzo y con cari\u00f1o, en esta edici\u00f3n monumental de la obra selecta del se\u00f1or Cardenal Arzobispo de Toledo, don Marcelo Gonz\u00e1lez Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias, don Marcelo, por el regalo que nos ha hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Su magisterio sigue aleccionando a muchos y orienta pasos de hermanos vacilantes y de otros que buscan reafirmar su seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1<em>Stet et pascat in fortitudine tua, Domine<\/em>!<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma de Teolog\u00eda, 3 q. 67 a. 2 ad 1<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Ib\u00edd. a. 1 ad 1<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> San Juan de \u00c1vila, Carta 177, BAC 313, p. 619, Madrid 1970<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen Gentium, 25<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Ib\u00edd. n. 24<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Posidio, Vida XXXI,4<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> R. Palmero Ramos, Ecclesia Mater, en San Agust\u00edn, Madrid 1970, 211<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Palmero Ramos, (+), Obispo de Orihuela-Alicante, Publicado en Padrenuestro 22 de enero de 1995 Nuestro Cardenal Arzobispo, don Marcelo, ha sido siempre y es, sobre todo predicador. Como sacerdote, primero, y despu\u00e9s como obispo. Al ministerio de la palabra ha dedicado sin interrupci\u00f3n sus mejores energ\u00edas. Muchas. 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