{"id":2479,"date":"2024-10-12T13:53:37","date_gmt":"2024-10-12T11:53:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=2479"},"modified":"2024-10-12T17:28:36","modified_gmt":"2024-10-12T15:28:36","slug":"la-fuerza-del-sacerdocio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/2024\/10\/12\/la-fuerza-del-sacerdocio\/","title":{"rendered":"LA FUERZA DEL SACERDOCIO"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Monse\u00f1or Demetrio Fern\u00e1ndez Gonz\u00e1lez, Obispo de Tarazona, publicado en Publicado en el <em>Padrenuestro<\/em> 29 de junio de 1991<\/p>\n\n\n\n<p>En mi primer a\u00f1o de sacerdote, hace ya diecisiete a\u00f1os, le\u00ed con fruici\u00f3n la biograf\u00eda que don Marcelo hab\u00eda escrito acerca del beato Enrique de Oss\u00f3, un sacerdote de cuerpo entero. Y esa biograf\u00eda don Marcelo la titula: \u201c<em>La fuerza del sacerdocio<\/em>\u201d. En ella aparece una de las venas m\u00e1s fecundas del alma de su autor porque aparece don Marcelo retratado en su amor apasionado por el sacerdocio cat\u00f3lico, cuyas energ\u00edas permanecen muchas veces ocultas en nuestras vida sacerdotales, y aparecen en todo su fulgor en la vida de un santo sacerdote como lo es el beato. A medida que van ley\u00e9ndose esas p\u00e1ginas, el lector va contagi\u00e1ndose del entusiasmo con que han sido escritas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, durante la celebraci\u00f3n del Concilio Vaticano II apareci\u00f3 en Francia un libro titulado <em>\u201c\u00bfUna Iglesia sin sacerdotes?\u201d<\/em>. Este libro reflejaba un grave problema que como marea negra se hab\u00eda extendido en muchos ambientes eclesi\u00e1sticos: ante la crisis de sacerdotes en toda Europa, \u00bfno ser\u00eda mejor pensar en una Iglesia sin sacerdotes? Cuando el mismo Concilio hab\u00eda puesto tanto \u00e9nfasis en la promoci\u00f3n del laicado, \u00bfno ser\u00eda una temeridad seguir insistiendo tanto en la necesidad del sacerdote para la Iglesia? se pretend\u00eda que la crisis en la que nos encontr\u00e1bamos viniera a resolverse acudiendo m\u00e1s a la promoci\u00f3n del laicado que al fomento de las vocaciones sacerdotales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Crisis sacerdotal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando don Marcelo llega a Toledo, ene enero de 1972, se encuentra en nuestra di\u00f3cesis con las funestas consecuencias de esta crisis sacerdotal que, como una erupci\u00f3n, se hab\u00eda extendido por toda Espa\u00f1a, y casi por toda la Iglesia universal. Las consecuencias eran desoladoras: abundantes secularizaciones y un Seminario Mayor con poco m\u00e1s de veinte alumnos. Don Marcelo percibi\u00f3 la seriedad del problema que estaba afectando a toda la Iglesia. y se tom\u00f3 un tiempo largo para estudiarlo sobre el terreno de la di\u00f3cesis que le era confiada. Consult\u00f3 con muchas personas, habl\u00f3 despacio y a fondo con todos los seminaristas, or\u00f3 abundantemente y reflexion\u00f3 teniendo delante las ricas ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia. Y, empleando a\u00f1o y medio en esta reflexi\u00f3n, public\u00f3 una carta pastoral, que afronta el problema en su ra\u00edz y propone cauces operativos para dar respuesta a la crisis planteada. La carta pastoral se titula: \u201c<em>Un seminario nuevo y libre, \u00bfm\u00e1s sacerdotes o m\u00e1s seglares?<\/em>\u201d (Toledo, septiembre de 1973).<\/p>\n\n\n\n<p>El golpe fue certero. En esa pastoral, que bien puede calificarse de hist\u00f3rica en el tema de los Seminarios en Espa\u00f1a, don Marcelo hac\u00eda un valiente y agudo an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n y, dejando fluir su amor apasionado por el sacerdocio cat\u00f3lico ya demostrado en escritos anteriores, acierta en las soluciones propuestas. Y hablo de acierto, porque ah\u00ed est\u00e1n los frutos de aquel golpe de tim\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Voz solitaria en un desierto de dudas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay que notar que el reconocimiento del valor de esta pastoral en nuestros d\u00edas, a la luz de los resultados, es f\u00e1cil de entender, pero cuando vio la luz, era como una voz solitaria en un desierto de dudas e incertidumbres. Y lo que hoy es merecido reconocimiento, entonces no estuvo exento de incomprensiones, incluso en los ambientes eclesi\u00e1sticos. A pesar de todo, la pastoral pudo ser bien conocida, gracias sobre todo a la difusi\u00f3n que de ella hizo L\u2019Osservatore Romano. Es preciso haber vivido aquellos a\u00f1os \u2013los a\u00f1os de la gran tribulaci\u00f3n, como han sido llamados- en los que se quer\u00eda echar por tierra todo, para captar en su contexto el valor de esta voz prof\u00e9tica que ilumin\u00f3 el camino a seguir para muchos que vinieron despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en esa pastoral, que considero program\u00e1tica del pontificado de don Marcelo en Toledo, se responde a la pregunta que el subt\u00edtulo plantea: \u00bfm\u00e1s sacerdotes o m\u00e1s seglares? Precisamente para que el laicado sea pujante y para que sea pujante toda la vida de las comunidades cristianas, es preciso que haya sacerdotes, m\u00e1s sacerdotes, muchos sacerdotes. Y que tales sacerdotes lo sean de acuerdo con las ense\u00f1anzas que el Concilio Vaticano II ha propuesto. La promoci\u00f3n del laicado no sustituye la funci\u00f3n del sacerdote, sino que por el contrario la reclama m\u00e1s urgentemente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los resultados, visibles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y de acuerdo con ese programa pastoral, don Marcelo ha dedicado sus mejores energ\u00edas pastorales a la formaci\u00f3n de sacerdotes y sacerdotes durante sus veinte a\u00f1os de pontificado en Toledo. Homil\u00edas de inauguraci\u00f3n de curso, cartas pastorales con motivo del d\u00eda del Seminario, trato personal con superiores, profesores y alumnos, muchas cartas personales haci\u00e9ndose pedig\u00fce\u00f1o ante todo el mundo para sacar adelante econ\u00f3micamente una instituci\u00f3n que necesita no pocos recursos, medidas de gobierno tomadas a\u00f1o tras a\u00f1o para mejorar el Seminario en todos sus niveles. Ah\u00ed est\u00e1 el resultado visible, cuyo fruto m\u00e1s importante no es perceptible en este mundo: cerca de trescientos nuevos sacerdotes en estos veinte \u00faltimos a\u00f1os han sido formados en el Seminario de Toledo para la di\u00f3cesis de Toledo, para otras di\u00f3cesis de Espa\u00f1a y para la Iglesia universal, particularmente para la Iglesia en Hispanoam\u00e9rica. Probablemente no haya otro caso semejante en el mundo occidental, precisamente en unos a\u00f1os en los que la crisis de vocaciones ha llegado a su punto m\u00e1s bajo en Espa\u00f1a y en toda la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes crisis se\u00f1alan momentos de nuevas y abundantes gracias del Se\u00f1or para su Iglesia, a la que Cristo Esposo nunca abandona. Pero solo son capaces de aprovechar estas gracias quienes creen en la fuerza de Dios \u2013en este caso en la fuerza del sacerdocio- y saben esperar contra toda esperanza en el fruto que a su tiempo ser\u00e1 cosechado. Estas personas, que son verdaderos profetas suscitados por Dios para cada \u00e9poca, son las que saben leer a fondo los signos de los tiempos. Y una de estas personas ha sido don Marcelo para la Iglesia del post concilio en Espa\u00f1a en el tema de las vocaciones sacerdotales.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Monse\u00f1or Demetrio Fern\u00e1ndez Gonz\u00e1lez, Obispo de Tarazona, publicado en Publicado en el Padrenuestro 29 de junio de 1991 En mi primer a\u00f1o de sacerdote, hace ya diecisiete a\u00f1os, le\u00ed con fruici\u00f3n la biograf\u00eda que don Marcelo hab\u00eda escrito acerca del beato Enrique de Oss\u00f3, un sacerdote de cuerpo entero. 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