{"id":999,"date":"2024-09-26T18:05:05","date_gmt":"2024-09-26T16:05:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=999"},"modified":"2024-09-26T18:08:33","modified_gmt":"2024-09-26T16:08:33","password":"","slug":"la-conversion-del-corazon","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-conversion-del-corazon\/","title":{"rendered":"La conversi\u00f3n del coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia cuaresmal en la Iglesia de los jesuitas de Toledo, 15 de Marzo de 1972<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Os renuevo, queridos j\u00f3venes, mi saludo y mi bendici\u00f3n, con el deseo de que llegue a otras muchas personas que no pueden estar aqu\u00ed, pero a las cuales se extiende tambi\u00e9n esta voz y el eco de los actos que celebramos, a trav\u00e9s de <em>Radio Toledo.<\/em> Agradezco mucho a la emisora el que tenga la bondad de ofrecernos ayuda tan valiosa, gracias a la cual puedo ponerme en contacto con otros muchos que no est\u00e1n aqu\u00ed presentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Os hablaba ayer de la necesidad del encuentro personal con nuestro Se\u00f1or Jesucristo, dato fundamental en la vida cristiana, sin el cual nuestro sentido religioso puede convertirse en una rutina mec\u00e1nica, inerte, que nos hace caminar dentro de un ambiente cristiano, pero sin tener una conciencia viva y personal de lo que significa esa condici\u00f3n, la de ser disc\u00edpulo y creyente en Jesucristo. Por eso os dec\u00eda que es necesario el encuentro personal, mediante una reflexi\u00f3n honda de nuestro pensamiento, y tambi\u00e9n convirtiendo lo que es fruto de esa reflexi\u00f3n en vida propia. Dogma y vida. Porque Jesucristo se nos ofrece como Verdad revelada por el Padre, y es necesario pensar en \u00c9l y convertir sus ense\u00f1anzas y sus ejemplos en vida intensa para cada uno de nosotros. Encuentro personal con Jesucristo como Hijo de Dios, como Redentor de los hombres, como Verdad y como Vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, todo esto, \u00bfpara qu\u00e9? Cuando insistimos en la necesidad de este encuentro personal, que nos sit\u00fae a los pies del Se\u00f1or y que nos haga pensar en \u00c9l y convertir su doctrina en vida de nuestra vida, \u00bfpara qu\u00e9? No podemos limitarnos a esa mera contemplaci\u00f3n de su persona; es necesario avanzar y mi respuesta, esta noche, es la siguiente: el encuentro personal con Jesucristo es necesario para creer en \u00c9l, para adorarle, para amarle, para seguirle. S\u00f3lo as\u00ed se completa el proceso. Si \u00c9l ha venido para que los hombres tengan vida y cada vez m\u00e1s abundante, \u00bfc\u00f3mo se puede tener esta vida de Jes\u00fas dentro de cada uno de nosotros si no nos esforzamos por realizar estas operaciones interiores que son: creer en \u00c9l, adorarle, amarle, seguirle? A todo esto es a lo que yo llamo conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, y de una conversi\u00f3n incesante, que facilite al cristiano el conseguir, cada vez m\u00e1s, su acercamiento a Dios por medio de Jesucristo. No entiendo otra cosa m\u00e1s que \u00e9sta, cuando os digo que hay que creer en \u00c9l, adorarle, amarle y seguirle.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hay que creer en Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vamos, como siempre, a consultar el Evangelio. En primer lugar, creer en Jes\u00fas. Observad los siguientes episodios o datos que nos ofrece la lectura de los Evangelios, en los cuales encontramos, no program\u00e1ticamente desarrollado, sino sucesivamente manifestado, todo esto que estoy diciendo. Ved, lo primero de todo, la actitud de los primeros disc\u00edpulos llamados por el Se\u00f1or. Tambi\u00e9n a nosotros nos ha llamado al sacerdocio y a vosotros os ha llamado a vuestra vocaci\u00f3n cristiana adulta responsable, por un camino o por otro. El camino m\u00e1s normal, dentro de un pa\u00eds que vive una cultura cristiana y una tradici\u00f3n cat\u00f3lica, es el de la familia, el de la parroquia, el de los sacerdotes con quienes uno ha tratado, todo aquel conjunto de fuerzas convergentes que va permitiendo que a un ser humano nacido en esa sociedad se le presente en cierto momento de su vida, cuando ya piensa con reflexi\u00f3n personal, el mensaje cristiano. Hab\u00e9is sido llamados. Todos hemos sido llamados por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ved lo que nos dice San Juan en el cap\u00edtulo primero. Habla de c\u00f3mo el Se\u00f1or hab\u00eda llamado a dos disc\u00edpulos, que lo eran tambi\u00e9n de Juan el Bautista. Al o\u00edr hablar al Bautista de Jesucristo, se fueron en pos de Jes\u00fas: <em>Y volvi\u00e9ndose Jes\u00fas y viendo que le segu\u00edan, les dice:<\/em> <em>\u00bfQu\u00e9 busc\u00e1is? Respondieron ellos: Maestro, \u00bfd\u00f3nde habitas? Y les dice: Venid y lo ver\u00e9is. Fueron, pues, con \u00c9l y vieron donde habitaba y se quedaron con \u00c9l aquel d\u00eda. Era entonces como la hora d\u00e9cima<\/em>(las cuatro de la tarde). <em>Uno de lo dos que, o\u00eddo lo que dijo Juan, siguieron a Jes\u00fas era Andr\u00e9s, hermano de Sim\u00f3n Pedro. El primero a quien \u00e9ste hall\u00f3 fue Sim\u00f3n, su hermano, y le dijo: Hemos hallado al Mes\u00edas, que quiere decir el Cristo. Y le llev\u00f3 a Jes\u00fas. Y Jes\u00fas, fijos los ojos en \u00e9l, le dice: T\u00fa eres Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1; t\u00fa ser\u00e1s llamado Cefas, que quiere decir Pedro o piedra. Al d\u00eda siguiente determin\u00f3 Jes\u00fas encaminarse a Galilea y encontr\u00f3 a Felipe, y le dice: S\u00edgueme. Era Felipe de Betsaida, patria de Andr\u00e9s y de Pedro. Y Felipe hall\u00f3 a Natanael y le dice: Hemos encontrado a aquel de quien escribi\u00f3 Mois\u00e9s en la Ley y anunciaron los profetas: a Jes\u00fas de Nazaret, el hijo de Jos\u00e9<\/em>(Jn 1, 38-45).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda no son ap\u00f3stoles del nuevo Reino, todav\u00eda no creen en Jes\u00fas como Hijo de Dios. Est\u00e1 empezando el proceso, pero ya se ha producido el encuentro personal, provocado por el mismo Jes\u00fas; en ellos ha habido una disposici\u00f3n inicial propicia a este encuentro. Son hombres honestos, de buena voluntad y de una sana inquietud religiosa, por cuanto que tratan de cerca con el Bautista. Y aqu\u00ed est\u00e1 el detalle interesante: en este primer encuentro con Jes\u00fas ellos dicen ya: <em>hemos hallado al Mes\u00edas, aquel de quien hablan los profetas. <\/em>O sea, una actitud que va a favorecer el desarrollo de la fe. M\u00e1s tarde vendr\u00e1 \u00e9sta, una fe plena, una entrega total.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos cuatro, muy poco tiempo despu\u00e9s, eran parte de aquellos de quienes nos dice tambi\u00e9n el evangelista que <em>dej\u00e1ndolo todo le siguieron. <\/em>Creer en \u00c9l, empezar a creer en \u00c9l. Para esto es el encuentro personal con Jesucristo de un joven, de una joven, de un muchacho que, en la plenitud de la vida juvenil, lleno de afanes y de inquietudes, se pone a pensar sobre sus aspiraciones y sus logros, sobre el sentido que quiere dar a esa existencia que arde dentro de su coraz\u00f3n y de su pensamiento. Empezar a creer en \u00c9l y seguir en esa creencia, desarrollando, con los medios que la Iglesia pone a nuestra disposici\u00f3n, todo el rico contenido de la fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hay que adorar a Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no basta esto. La conversi\u00f3n del coraz\u00f3n no significa s\u00f3lo creer en Jes\u00fas; hay que hacer algo m\u00e1s, hay que adorarle. Vamos a ver otro ejemplo del Evangelio. Ahora lo escogemos del evangelista San Juan tambi\u00e9n, en el cap\u00edtulo sexto. Es la escena que sigue al discurso que Jes\u00fas pronunci\u00f3 ante los jud\u00edos y en el que promete la Eucarist\u00eda. En este cap\u00edtulo aparece la promesa de la Eucarist\u00eda, que m\u00e1s tarde instituye en la \u00daltima Cena. Es cuando habla el Se\u00f1or de que hay que comer su Carne y beber su Sangre. Y los jud\u00edos lo entienden de tal forma que repugna a su conciencia y lo rechazan. \u00bfC\u00f3mo va a ser posible esto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jesucristo no impugna la interpretaci\u00f3n que han hecho los jud\u00edos; pero reafirma sus palabras, no retira lo dicho, insiste en la promesa. Es una promesa tan fuerte, una afirmaci\u00f3n tan dura para la simple mentalidad humana, que la rechazan los jud\u00edos. Y no solamente los que parec\u00edan ya enemigos de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n algunos de los que, hasta entonces, le hab\u00edan seguido con simpat\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, \u00bfqu\u00e9 ocurre? Al ver que algunos se marchan de junto a \u00c9l, dice el Evangelista: <em>Muchos de los disc\u00edpulos dejaron de seguirle y ya no andaban con \u00c9l. Dijo Juan a los doce: \u00bfY vosotros quer\u00e9is tambi\u00e9n retiraros? Respondi\u00f3 Sim\u00f3n Pedro: \u00bfSe\u00f1or, a qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos cre\u00eddo y conocido que T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios<\/em> (Jn 6, 66-69). Fijaos bien en esta respuesta. Hay aqu\u00ed tambi\u00e9n algo incipiente. Pero no tiene todav\u00eda la seguridad, que manifestar\u00e1 cuando haya recibido al Esp\u00edritu Santo. Hay en estas palabras como una referencia a su pobre condici\u00f3n humana de disc\u00edpulos que se f\u00edan del Se\u00f1or. Y le dicen: <em>Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos?<\/em> No es la afirmaci\u00f3n clara y rotunda de que \u00c9l es el \u00fanico Maestro. Hay en esta pregunta como una comparaci\u00f3n impl\u00edcita entre lo que un hombre puede ver a su alrededor y la luz que se desprende de la figura de Jes\u00fas. Si contigo no vamos,<em>\u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos cre\u00eddo y conocido que T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed, en la segunda parte de la respuesta de Pedro, hay ya una afirmaci\u00f3n m\u00e1s generosa y m\u00e1s plena. Es una afirmaci\u00f3n que lleva consigo una actitud de adoraci\u00f3n y de entrega. No tenemos a qui\u00e9n ir, si no vamos contigo. En Ti encontramos palabras de vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hay que amar y seguir a Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hace falta m\u00e1s. El disc\u00edpulo que busca la plena conversi\u00f3n del coraz\u00f3n tiene que seguir adelante, tiene que llegar a amar a Jes\u00fas, a amarle. Y de nuevo nos encontramos con el ap\u00f3stol Pedro. Es despu\u00e9s de la pasi\u00f3n, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, cuando Cristo le va a conferir el primado sobre la Iglesia que Jes\u00fas instituye en este mundo. <em>Pedro, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos?<\/em> Y el ap\u00f3stol Pedro le dice: <em>Se\u00f1or, T\u00fa sabes que te amo.<\/em> Y por segunda vez la misma pregunta y la misma respuesta. Y por tercera vez: <em>Pedro, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos?<\/em> Y ya el pobre Ap\u00f3stol \u2013que recuerda su ca\u00edda anterior\u2013 no contesta m\u00e1s que estas palabras: <em>Se\u00f1or, T\u00fa lo sabes todo, T\u00fa sabes que te amo<\/em> (Jn 21, 15-17). El amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero, esforzarse en creer en \u00c9l; segundo, manifestar una actitud de adoraci\u00f3n del misterio de Jes\u00fas; tercero, algo m\u00e1s, amarle, es necesario amarle. Y por \u00faltimo, todav\u00eda m\u00e1s, seguirle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez que el Se\u00f1or confiere el primado a Pedro, y a los Ap\u00f3stoles que han permanecido fieles les confirma en su vocaci\u00f3n, les dice que esperen a que llegue la virtud de lo alto, Pentecost\u00e9s, que esperen all\u00ed reunidos. Los Ap\u00f3stoles cumplen con lo que Jes\u00fas les dice, reciben el Esp\u00edritu Santo y desde entonces perseveran con absoluta fidelidad en el camino del seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me dir\u00e9is vosotros que estoy hablando de un grupo escogido, de aquellos que Jes\u00fas eligi\u00f3 para ser sus Ap\u00f3stoles. Pero no es as\u00ed, porque esto que estoy diciendo, tomando como ejemplo las actitudes de los Ap\u00f3stoles, vale para todo cristiano. A todo cristiano se le pide lo mismo: que se esfuerce por creer en Jes\u00fas, ayudado evidentemente por la gracia de Dios, sin la cual la fe es imposible, pero poniendo de su parte, con nobleza de coraz\u00f3n, con pureza de costumbres, con oraci\u00f3n, con reflexi\u00f3n; poniendo de su parte todo cuanto pueda para seguir aumentando su fe en \u00c9l. Creo Se\u00f1or, pero aumenta mi fe. Esto vale para todo cristiano y todos tenemos que decirlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y a todos se nos pide algo m\u00e1s. No una simple creencia que se sit\u00fae o nos sit\u00fae delante de Jes\u00fas como ante un misterio grande que sobrepasa los l\u00edmites de nuestra condici\u00f3n humana. Hay que adorarle tambi\u00e9n y postrado ante \u00c9l como se postra uno ante la majestad y la omnipotencia de Dios, para amarle, para decirle nosotros tambi\u00e9n, como Pedro: <em>Se\u00f1or, T\u00fa lo sabes todo. T\u00fa sabes que te amo.<\/em> Y para seguirle, en la profesi\u00f3n y el estado que tiene cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada cristiano es un testigo de Dios y de Jesucristo en la vida humana. Cada hombre cristiano consciente es una voz que viene de lo alto y resuena sobre las esferas de este mundo. Cada hombre cristiano que admite lo que el Evangelio le ofrece y vive los sacramentos, con la gracia que en ellos se contiene, y cree en Jes\u00fas, con su sufrimiento y su dolor, con su alegr\u00eda y su esperanza, en su juventud, en su madurez o al final de la vida, va proclamando que cree en el Se\u00f1or, que le adora, que le ama y que quiere seguirle. Aun cuando est\u00e9 entregado a los negocios de este mundo, si cumple con ellos honestamente, cree, adora, ama, sirve al Se\u00f1or. Y lo mismo cuando vive la dignidad del amor humano, en la relaci\u00f3n que tiene que nacer entre el hombre y la mujer. Aun cuando est\u00e9 absorbido por las tareas en que un hombre puede verse envuelto para contribuir al progreso de la ciudad terrestre, en el orden econ\u00f3mico, en el campo pol\u00edtico, en las tareas cient\u00edficas o culturales, toda hora es apta para el servicio y el amor a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dimensiones humanas no se oponen al Reino de Dios, de ninguna manera. Por el contrario, sobre ellas se predica el Evangelio, se manifiesta la fe, la adoraci\u00f3n al Se\u00f1or, el amor. Sobre ellas y dentro de ellas, un disc\u00edpulo de Cristo, lo mismo en el siglo XX que en el siglo I, sabe decir como San Pablo: <em>S\u00e9 de qui\u00e9n me he fiado, s\u00e9 a qui\u00e9n me he entregado,<\/em> s\u00e9 en nombre de qui\u00e9n voy regulando el destino de mi vida; tengo, gracias a esta visi\u00f3n, el concepto completo que puede tener un ser humano de lo que significa su existencia como obra de Dios creador y como manifestaci\u00f3n del amor de Cristo Redentor. Se nos pide a todos. Y <em>esto es la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La genuina conversi\u00f3n del coraz\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera que conversi\u00f3n no es sentimentalismo, ni temor y encogimiento, ni actitud pasajera, ni sentimiento religioso que nos lleve, en un momento dado, a rezar m\u00e1s que en otras ocasiones, no. La conversi\u00f3n de coraz\u00f3n es un proceso que empieza, movido siempre por la gracia de Dios (sin la cual no podemos dar un paso), en las facultades interiores del hombre, en la voluntad y el pensamiento. Y que admite la luz que se desprende de Jesucristo. Y a esa luz, confiesa la divinidad del Mijo de Dios, acata su doctrina, admite sus ense\u00f1anzas y se dispone a seguirle con amor. No es sentirse atemorizados, no es perder nada de la vitalidad ni de la creatividad, ni del anhelo de ser libres que nos acompa\u00f1a a todo hombre; no es nada de esto. Convertirse sin cesar es amar a Dios y amar a los hombres; es amar a la sociedad, es contribuir al bien com\u00fan, es hacer todo esto con un sentido religioso m\u00e1s alto que el meramente humano; es obrar as\u00ed con conciencia de que, a la vez que cumplo mis deberes como ser social, dentro de lo que significa esta sociedad a la que pertenezco, a la vez obro en nombre de esa vida y de esa doctrina que Cristo me ha ofrecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ello, esta conversi\u00f3n me pide pureza de coraz\u00f3n, lucha contra el pecado, sea el que sea: pecado de odio, de ira, de maledicencia, de ego\u00edsmo, de lujuria, de avaricia, de blasfemia, de falta de perd\u00f3n. Pecado es todo aquello que se opone a las bienaventuranzas, a los mandamientos de la Ley de Dios, al precepto fundamental del cristianismo: amar a Dios y amar al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos. Luchar contra el pecado es esto: es ser consecuente con un sistema de vida; es ser valientes para llegar hasta las \u00faltimas consecuencias; es ser limpios de coraz\u00f3n una vez que se ha aceptado el mensaje de Jes\u00fas, para decir: aunque yo caiga por mi debilidad, me levantar\u00e9 como el hijo pr\u00f3digo, pedir\u00e9 perd\u00f3n y seguir\u00e9 adelante difundiendo el bien. No el bien puramente \u00e9tico, no el ejemplo meramente humano que puede nacer de mi condici\u00f3n, que siente, simplemente por el hecho de ser humano, la necesidad y la exigencia de la honradez. Yo tengo que llevar al mundo algo m\u00e1s, tengo que llevar la vida de Cristo, porque \u00c9l ha venido a d\u00e1rmela: su Palabra, su ejemplo, su trascendencia, su luz, algo de su pureza infinita, la esperanza que nos ha ofrecido con su muerte y resurrecci\u00f3n; su sentido de las cosas de aqu\u00ed abajo y su sentido de lo eterno. Todo esto es convertirse, todo esto es luchar contra el pecado. Es una causa noble, j\u00f3venes, bien merece la pena. Pero vuelvo a insistir: se necesita, una y otra vez, la actitud personal, la de cada un consigo mismo, en el encuentro con Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vamos a ver de nuevo algunos ejemplos del Evangelio. Porque hoy se habla mucho de estas cuestiones y con el fin de hacer una religi\u00f3n, como algunos dicen, m\u00e1s c\u00f3moda, m\u00e1s f\u00e1cil, m\u00e1s grata a la psicolog\u00eda humana del hombre contempor\u00e1neo, se est\u00e1 tratando de limar las aristas y esto es ir por mal camino, no es honrado. El mensaje de Cristo hay que presentarlo en toda su integridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y se habla del pecado colectivo, y se a\u00f1ade que m\u00e1s que pecado personal lo que hay es situaci\u00f3n de pecado; de que la responsabilidad personal del hombre est\u00e1, la mayor parte de las veces, tan atenuada que casi no existe. Se habla de conciencia cristiana, de impregnar el mundo y las realidades del mundo con sentido cristiano; se habla de ser testigo del Evangelio, as\u00ed en general. Y este es un lenguaje que puede prestarse a ilusiones enga\u00f1osas, queridos j\u00f3venes. Tenemos que ser, repito, muy honrados y honestos en nuestras afirmaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jesucristo busca a cada persona y es cada persona la que tiene que convertirse, cada uno, en su propia mismidad, en su propio ser. Ved, si no, el Evangelio. Un caso de encuentro personal y conversi\u00f3n: <strong>Nicodemo<\/strong>. Ve\u00edamos la otra noche el pasaje del Evangelio de San Juan en que se nos presenta a este hombre culto del Sanedr\u00edn. El di\u00e1logo con \u00e9l es muy personal. Le dice el Se\u00f1or: <em>\u00bfY t\u00fa, t\u00fa eres maestro en Israel y no conoces estas cosas? Os es preciso nacer otra vez.<\/em> \u00c9l, el que est\u00e1 escuchando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro encuentro personal: la <strong>samaritana<\/strong>. Esta mujer cuya figura aparece en el Evangelio tan interesante, por todo lo que se nos dice de su vida: la fase anterior, de pecado descubierto, y la fase posterior de rendici\u00f3n de su alma ante el profeta, ante el Mes\u00edas; y su entrega apost\u00f3lica, porque despu\u00e9s de esa conversaci\u00f3n con Jes\u00fas se convierte ella en una colaboradora de la misi\u00f3n del Se\u00f1or. Va corriendo al pueblo donde vive, para decir que ha encontrado al Mes\u00edas, que \u00e9ste le ha descubierto todo lo que en ella permanec\u00eda secreto y se convierte, como si dij\u00e9ramos, en una propagandista del mensaje de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, es a ella, personalmente, a quien Jes\u00fas le dice y le habla en los t\u00e9rminos en que le habl\u00f3: <em>Bien dices que no tienes marido. Cinco has tenido y el que ahora tienes no es tu marido<\/em> (Jn 4, 17-18). Le habla de esos secretos de su vida. Y es a ella a quien le dice: <em>Dame de beber t\u00fa<\/em> (Jn 4, 7). Como a cada uno de nosotros nos pide el agua de nuestra generosidad y de nuestra entrega personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es lo mismo que pasa con la <strong>mujer ad\u00faltera<\/strong>, cuando los jud\u00edos la sorprenden en su pecado y la llevan a la presencia del Se\u00f1or, para que \u00e9ste la condene. Y Jes\u00fas no les hace caso. Se pone a escribir unos signos misteriosos en el suelo, queriendo provocar un silencio desconcertante que empiece a ser acusaci\u00f3n de aquellas conciencias tan malas, tan f\u00e1ciles para acusar a los dem\u00e1s y tan dif\u00edciles para reconocer sus propias faltas. Y cuando se han retirado de all\u00ed, porque Jes\u00fas les dice: <em>El que est\u00e9 limpio, que tire la primera piedra,<\/em> sobreviene el di\u00e1logo con aquella mujer pecadora: <em>\u00bfNadie te ha condenado? Nadie, Se\u00f1or. Yo tampoco, vete en paz y no peques m\u00e1s<\/em> (Jn 8, 3-11). Jes\u00fas no es el Dios de la ira para condenar a aquella pobre piltrafa humana que se ve all\u00ed, avergonzada y expuesta a la vindicta p\u00fablica de todos los que son peores que ella. No, no es la ira, ni el enojo de un Dios condenador. Es el perd\u00f3n de su Coraz\u00f3n generoso. Pero, cuidado, hay amor y perd\u00f3n infinitos para con el pecador; no hay complacencia en el pecado, no hay condescendencias peligrosas con el pecado. Hay mansedumbre divina de coraz\u00f3n por parte del que ha venido a perdonar, pero limpieza rotunda en la afirmaci\u00f3n: <em>No peques m\u00e1s.<\/em> T\u00fa, t\u00fa personalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y lo mismo en el caso de <strong>Zaqueo<\/strong>. Otro hombre que aparece en el Evangelio con otra clase de pecados: la avaricia, el ansia de dinero, la retenci\u00f3n injusta de lo que no es suyo. Pero que ha sentido por dentro, movido por la acci\u00f3n misteriosa de Dios sobre el coraz\u00f3n del hombre, el deseo de acercarse a Jes\u00fas. Encuentro personal, otra vez, con aquel personaje que est\u00e1 predicando el mensaje del evangelio. Y Zaqueo, peque\u00f1o de estatura, se sube a un \u00e1rbol para poder contemplarlo mejor cuando pase. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda en el alma de este hombre, envejecido ya en el pecado del dinero injusto, y, sin embargo, ansioso de poder ver un poco m\u00e1s de cerca a Jes\u00fas? Y Jes\u00fas le dice que baje, que quiere hospedarse en su casa. Y aqu\u00ed viene otra vez el di\u00e1logo. Es Zaqueo el que hace la confesi\u00f3n, tocado por la gracia de Dios. <em>Yo, Se\u00f1or, dar\u00e9 la mitad de lo que tengo a los pobres y devolver\u00e9 el cu\u00e1druplo a aquellos de quienes he recibido injustamente lo que no ten\u00eda derecho a recibir <\/em>(Lc 19, 8-10). Y Jes\u00fas da gracias, porque ha entrado la bendici\u00f3n en aquella casa. Porque \u00c9l ha venido a salvar a los pecadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ved en estos episodios evang\u00e9licos lecciones permanentes, queridos j\u00f3venes, con las cuales trato de confirmar lo que es permanente doctrina de nuestra religi\u00f3n cristiana tal como nos ha sido ense\u00f1ada. Se trata de una conversi\u00f3n personal, que tiene que llevar a cabo cada uno, contemplando su vida, sus pecados, los peligros a que se expone, sus flaquezas consentidas, todos aquellos riesgos de desprecio de la religi\u00f3n y de la fidelidad a Jesucristo, ese desprecio consentido, que es lo verdaderamente peligroso para la conciencia de un hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un pecado, aisladamente considerado, parece que no es nada. Lo terrible es que, adem\u00e1s de lo que cada pecado tiene de ofensa a Dios y de da\u00f1o contra s\u00ed mismo y contra la sociedad, de no reaccionar contra \u00e9l, viene facil\u00edsimamente la realizaci\u00f3n de nuevos pecados; y se convierte uno en esclavo de esa situaci\u00f3n de pecado, por virtud de la cual se produce el endurecimiento del coraz\u00f3n, la frialdad, la obstinaci\u00f3n. Y se buscan maneras de justificar esa conducta. Y no se da importancia a nada, parece que es lo m\u00e1s natural. As\u00ed es el mundo; as\u00ed se entienden la exigencia de la libertad, las expansiones del coraz\u00f3n y del sentimiento, la relaci\u00f3n de unos con otros. Todo parece l\u00edcito de tanto parecer frecuente. Todo llega a parecer natural, al ver c\u00f3mo unos y otros incurren en las mismas faltas. Se borra la conciencia de delito moral. Desaparece el sentido de pecado y se considera todo eso como una expansi\u00f3n, repito, como un despliegue normal de las facultades de conquistas que el hombre tiene en relaci\u00f3n con la libertad, con el dinero, con la mujer, o la mujer con el hombre, con los derechos humanos, con la lucha social, con lo que sea. Pero se deja de prestar atenci\u00f3n a la br\u00fajula orientadora, al norte que puede guiarnos. Y esto es lo grave del pecado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed, lo saludable de la predicaci\u00f3n cristiana y del encuentro con nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en ocasiones como \u00e9sta en que estamos aqu\u00ed, queridos j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Las exigencias del Evangelio<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00ed me invitaron, a poco de llegar a Toledo, a que en esta cuaresma pudiera dirigirme a las familias y a los j\u00f3venes, por medio de las conferencias cuaresmales; y acept\u00e9 sin vacilar. Pensaba, como os dec\u00eda el primer d\u00eda, que era obligaci\u00f3n m\u00eda predicar la Palabra de Dios. Pero despu\u00e9s reflexiono y digo: \u00bfpara qu\u00e9, a qu\u00e9 puedo yo aspirar, si yo no tengo sabidur\u00eda humana, ni puedo predicar una teor\u00eda cient\u00edfica o una doctrina filos\u00f3fica? No, no es esa mi misi\u00f3n. Eso lo puede hacer el cient\u00edfico o el fil\u00f3sofo. Lo que yo tengo que recordar y urgir son las exigencias del Evangelio. Pero, \u00bfes que hay en la vida del hombre Evangelio, si no hay limpieza de coraz\u00f3n? \u00bfHay en la vida Evangelio, si no hay af\u00e1n de justicia? \u00bfHay en ella Evangelio, si no hay mansedumbre de coraz\u00f3n? Bienaventurados los mansos, los pac\u00edficos. \u00bfHay Evangelio, si no hay arrepentimiento de nuestros pecados? \u00bfPero es que de Cristo no se desprende necesariamente la pureza de todo: la pureza en las relaciones sexuales, la pureza en la posesi\u00f3n de los bienes de este mundo, la pureza en el trabajo, en la lucha para conseguir un mundo mejor, la pureza en el amor, en la caridad fraterna? S\u00ed, todo esto se desprende de Cristo; y si no, el Evangelio no ser\u00eda nada. Yo no entiendo a Jes\u00fas, si no es as\u00ed. Hijo de Dios que ha venido al mundo y ha venido para predicar una Palabra, y nos la ha dicho y nos la transmite por medio de la Iglesia, y esta Palabra nos habla de eso, de ser limpios de coraz\u00f3n, de ser justos, de cumplir los preceptos que el Se\u00f1or nos dio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l no ha venido a dejar de cumplir ni un \u00e1pice de la ley, sino a darle plenitud. Y en la ley mosaica est\u00e1n los mandamientos. Algunos dicen: \u00bfY qu\u00e9? Los mandamientos, al fin y al cabo, no son m\u00e1s que la expresi\u00f3n natural que est\u00e1 grabada en el coraz\u00f3n de todo hombre. Dicen lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse, como reflejo del orden natural creado y dictado por Dios. Y as\u00ed tiene que ser, porque es Dios el que ha hecho al hombre; y en el hombre, sea la \u00e9poca en que vive y la religi\u00f3n a que pertenece, en todo hombre, en su coraz\u00f3n hay esto, lo que se expresa con estos mandamientos del Dec\u00e1logo. De manera que por el hecho de que yo vea una identificaci\u00f3n entre los mandamientos y la ley natural, lejos de que esto disminuya mi sentido religioso de uni\u00f3n con Dios, me lo fortalece, me lo aumenta. Porque al ver eso en la ley natural, pienso \u00bfy qui\u00e9n ha hecho as\u00ed a la naturaleza humana m\u00e1s que Dios?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, a la vez, el cristianismo, la religi\u00f3n de Cristo, me aporta algo m\u00e1s, me a\u00f1ade algo por encima de la mera ley natural: me trae el precepto fundamental del amor al pr\u00f3jimo: <em>Amaos como yo os he amado. Este es mi mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros, como Yo os he amado<\/em> (Jn 13, 34). Y aqu\u00ed en este precepto se encierra, como en n\u00facleo fundamental, toda la exigencia m\u00e1s viva para ser buenos, para ser generosos, para ser transformadores del mundo, para contribuir a un orden social m\u00e1s justo, para luchar perseverantemente, no obstante las dificultades que tengamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, a la vez, me pide algo personalismo. No una lucha, ni un af\u00e1n exclusivamente orientado a los dem\u00e1s, me pide que piense en m\u00ed mismo, en la conversi\u00f3n personal que tengo que ir labrando, d\u00eda tras d\u00eda, en virtud de ese encuentro que yo tengo con nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ma\u00f1ana terminaremos estas conferencias y el \u00faltimo d\u00eda celebrar\u00e9 aqu\u00ed la Santa Misa para vosotros. Yo os pido, j\u00f3venes, que no os limit\u00e9is a escuchar estas palabras m\u00edas, dad un paso m\u00e1s, acercaos al Se\u00f1or, poned en paz vuestras conciencias, purificadlas, haced un acto de amor, confesad vuestros pecados, acudid al Dios del perd\u00f3n, buscad la fuerza de la gracia. Y para eso: orad. Sed muy amantes de la Virgen Sant\u00edsima, tened una devoci\u00f3n profunda a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia, Madre nuestra. No es una devoci\u00f3n de d\u00e9biles, es una devoci\u00f3n de los fuertes. Mar\u00eda es la Madre de la fortaleza cristiana. Y huid de las ocasiones de pecado. Sed generosos con Dios. Estoy seguro de que recobrar\u00e9is y aumentar\u00e9is cada vez m\u00e1s en vuestro interior la paz y la alegr\u00eda de la conciencia. Frente a todo cuanto pod\u00e1is o\u00edr o leer hoy, que tienda a disminuir la gravedad del pecado y a restar importancia a esas manifestaciones desordenadas, tal como la religi\u00f3n cristiana siempre nos lo ha ense\u00f1ado, poneos en guardia. No es buen camino; al final siempre se termina reconociendo que la voz de la verdad estaba en esos mandamientos y en esos preceptos nuevos del Se\u00f1or. Siempre se termina por ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo pecado es una falta de amor a Dios y de amor al hombre. Todo pecado, aun el de simple pensamiento, constituye un da\u00f1o social, porque desordena al hombre y hace que \u00e9ste deje de prestar a la sociedad toda la riqueza que \u00e9sta podr\u00eda tener, si su conciencia fuese pura. Aunque su pecado, repito, haya quedado en el secreto de su pensamiento y de su intimidad. Hay que dar todo lo bueno que tengamos, todos los talentos que Dios nos dio. Hay que dar limpieza de coraz\u00f3n, fe, esperanza, alegr\u00eda, costumbres santas, amor generoso y puro entre los j\u00f3venes. Yo conf\u00edo en vosotros y pido al Se\u00f1or que os facilite el encuentro personal con \u00c9l, para eso, para creer en \u00c9l, para adorarle, para amarle, paraseguirle.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia cuaresmal en la Iglesia de los jesuitas de Toledo, 15 de Marzo de 1972 Os renuevo, queridos j\u00f3venes, mi saludo y mi bendici\u00f3n, con el deseo de que llegue a otras muchas personas que no pueden estar aqu\u00ed, pero a las cuales se extiende tambi\u00e9n esta voz y el eco de los actos que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[63,58,37],"doc_tag":[],"class_list":["post-999","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-cuaresma-1972","doc_category-juventud","doc_category-la-vida-del-cristiano"],"year_month":"2026-05","word_count":5273,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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