{"id":993,"date":"2024-09-26T17:53:33","date_gmt":"2024-09-26T15:53:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=993"},"modified":"2024-09-26T18:15:43","modified_gmt":"2024-09-26T16:15:43","password":"","slug":"el-sentido-religioso-de-la-vida","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-sentido-religioso-de-la-vida\/","title":{"rendered":"El sentido religioso de la vida"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia cuaresmal a los j\u00f3venes en Toledo el 13 de Marzo de 1972<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Os saludo con el mejor sentimiento y el mejor afecto de mi alma y desde ahora os ofrezco mi bendici\u00f3n y mis pobres plegarias, en las cuales pedir\u00e9 al Se\u00f1or que \u00c9l haga descender copiosamente sus gracias sobre vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saludo y bendigo a todos aquellos a los cuales pueda llegar mi voz a trav\u00e9s de <em>Radio Toledo.<\/em> A los dem\u00e1s j\u00f3venes que no pueden estar aqu\u00ed, particularmente a aquellos que, por sus trabajos, por su enfermedad, por las diversas limitaciones que pueden sufrir, se encuentran con ese obst\u00e1culo que vosotros hab\u00e9is podido vencer para venir aqu\u00ed esta tarde. Y, ante todo, quiero tambi\u00e9n expresaros mi sincero agradecimiento por vuestra presencia. Gracias, j\u00f3venes, gracias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00edamos pensado, cuando me hablaron de estos actos cuaresmales, sobre el lugar en que podr\u00edan celebrarse, y me ofrec\u00edan diversas oportunidades, pero fui yo mismo el que indiqu\u00e9 que prefer\u00eda la iglesia, el templo, la casa de Dios. No por nada, simplemente por dar a estos actos un car\u00e1cter plenamente religioso. Y el hecho de que vosotros hay\u00e1is respondido de esta manera, con vuestra presencia tan copiosa aqu\u00ed, me confirma en que aquella decisi\u00f3n no fue desacertada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitamos encontrarnos mucho en la iglesia, no porque no tengamos que encontrarnos en los dem\u00e1s lugares donde se desarrolla nuestra vida: la casa, la f\u00e1brica, el centro acad\u00e9mico, incluso el lugar de honesta diversi\u00f3n; todo ello merece la atenci\u00f3n del hombre. Pero hay un lugar sagrado que es el que tiene como destino natural recibir a aquellos que vienen en nombre de su fe para escuchar la Palabra de Dios y para rezar y cantar las alabanzas al Se\u00f1or. Sin respeto humano, sin ninguna clase de complejos, sin triunfalismos de ning\u00fan g\u00e9nero, simplemente atentos a la voz de su conciencia y a las exigencias de su condici\u00f3n cristiana. Y esto es lo que hab\u00e9is hecho vosotros al venir aqu\u00ed, con una respuesta colectiva que yo os agradezco vivamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me siento feliz de que el primer contacto, un poco continuado, que puedo tener con un grupo numeroso en la ciudad de Toledo, capital de la archidi\u00f3cesis, me siento feliz, digo, de que este contacto sea con vosotros, j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no porque merezc\u00e1is una frase particular de halago ni de complacencia, que vosotros mismos rechazar\u00edais, no; yo no soy partidario de esas frases de complacencia halagadora; cada edad tiene sus propios valores, tiene sus propias limitaciones y ofrece sus propias esperanzas. La vuestra tambi\u00e9n. Pero hay en la edad juvenil algo que no existe en las dem\u00e1s edades, y es que ten\u00e9is en las manos el porvenir. Por poco tiempo, queridos j\u00f3venes; porque tambi\u00e9n la juventud pasa pronto. Pero al fin y al cabo ahora s\u00ed, lo ten\u00e9is en vuestras manos. Y durante unos a\u00f1os, al menos, vais a ser protagonistas, en la ciudad y en el ambiente en que viv\u00eds, de la vida joven y agentes de esperanza en el mundo, capaces de darle una orientaci\u00f3n en un sentido o en otro. Despu\u00e9s, enseguida vendr\u00e1n otros que os suplantar\u00e1n a vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que ten\u00e9is de propio y particular, el que el porvenir est\u00e1 en vuestras manos. Y en este sentido merec\u00e9is una atenci\u00f3n especial. Yo os la quiero prestar con todo cari\u00f1o. Dios me d\u00e9 salud y fuerza para ir llegando, poco a poco, a todas las personas y a todos los lugares de la di\u00f3cesis, para esto, para llevar a todos mi palabra de paz, de bendici\u00f3n y de amor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La predicaci\u00f3n, misi\u00f3n del obispo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi misi\u00f3n es predicar la Palabra de Dios. Entre los deberes de los obispos, \u00e9ste es uno de los m\u00e1s fundamentales, al cual no puedo renunciar mientras tenga voz, ya que de \u00e9l ha de pedirme cuenta Dios nuestro Se\u00f1or. Y esto es lo que voy a hacer estas noches con vosotros, y la pr\u00f3xima semana con personas adultas, hombres y mujeres, a los cuales tambi\u00e9n hemos invitado para que se re\u00fanan en esta iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Predicar la Palabra de Dios. Mirad c\u00f3mo termina San Mateo su Evangelio. Lo concluye narrando c\u00f3mo Jes\u00fas se despide de sus Ap\u00f3stoles: <em>Y acerc\u00e1ndose Jes\u00fas habl\u00f3 en estos t\u00e9rminos: A m\u00ed se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra. Id, pues, e instruid a todas las naciones bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo, ense\u00f1\u00e1ndolas a observar todas las cosas que yo os he mandado; y estad ciertos que yo mismo estar\u00e9 con vosotros siempre, hasta la consumaci\u00f3n de los siglos<\/em> (Mt 28, 18-20). Este es el \u00faltimo p\u00e1rrafo del Evangelio de San Mateo, el encargo solemne que hace Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos cuando les despide para irse \u00c9l al cielo. Id y predicad, ense\u00f1ad todo cuanto yo os he mandado, y yo estar\u00e9 continuamente con vosotros, hasta la consumaci\u00f3n de los siglos. Esta es nuestra misi\u00f3n, queridos j\u00f3venes, la de los obispos y los sacerdotes. No ella sola, pero sin ella no podemos cumplir con nuestra obligaci\u00f3n sagrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ved c\u00f3mo termina su Evangelio San Marcos:<em>Al fin, se apareci\u00f3 a los once Ap\u00f3stoles cuando estaban a la mesa y les dio en rostro por su Incredulidad y dureza de coraz\u00f3n, porque no hab\u00edan cre\u00eddo a los que le hab\u00edan visto resucitado de entre los muertos<\/em>(Mc 16, 14). Es el reproche postrero que hace el Se\u00f1or a sus disc\u00edpulos, el de no haber cre\u00eddo. Por \u00faltimo, les dijo: <em>Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura; el que creyere y se bautizare se salvar\u00e1, pero el que no creyere ser\u00e1 condenado&#8230; Y sus disc\u00edpulos fueron y predicaron en todas partes, cooperando con ellos el Se\u00f1or y confirmando su doctrina con los milagros que les acompa\u00f1aban<\/em> (Mc 16, 15-17-20). \u00a1Qu\u00e9 sobrio es el Evangelio, qu\u00e9 estilo tiene tan directo, tan breve, tan incisivo! \u00a1De qu\u00e9 manera, en poqu\u00edsimas palabras, logra expresar todo un conjunto de hechos y de ideas! En estas frases tan cortadas del Evangelio de San Marcos parece que vemos ponerse a la Iglesia en movimiento, simplemente para cumplir eso: la misi\u00f3n que el Se\u00f1or le confi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed San Lucas, y as\u00ed San Juan. Ved c\u00f3mo San Lucas, por ejemplo, tambi\u00e9n al final de su Evangelio, cuando narra la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, consigna el \u00faltimo encargo de Se\u00f1or: <em>Les dijo a continuaci\u00f3n, ved ah\u00ed lo que os dec\u00eda cuando estaba a\u00fan con vosotros, que era necesario que se cumpliese todo cuanto est\u00e1 escrito de m\u00ed en la ley de Mois\u00e9s, en los profetas y en los salmos. Y entonces les abri\u00f3 el entendimiento para que entendiesen las Escrituras<\/em>(Lc 24, 44-45). Me pregunto: \u00bfpor qu\u00e9 no nos abrir\u00e1 a todos el entendimiento el Se\u00f1or, como hizo con este peque\u00f1o grupo de sus disc\u00edpulos escogidos, para que entendi\u00e9ramos de una vez todas las Escrituras?<em>As\u00ed estaba ya escrito, y as\u00ed era necesario que el Cristo padeciese y que resucitase de entre los muertos al tercer d\u00eda, y que en su nombre<\/em> \u2013fijaos, j\u00f3venes\u2013 <em>que en su nombre <\/em><em>se predicase la penitencia y el perd\u00f3n de los pecados a todas las naciones, empezando por Jerusal\u00e9n<\/em>(Lc 24, 46-47). Aqu\u00ed ya se concreta un poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En San Mateo se dice: Id y predicad todo cuanto yo os he mandado. Aqu\u00ed, en San Lucas, se a\u00f1ade algo m\u00e1s: que se predique a todas las naciones la penitencia y el perd\u00f3n de los pecados. La penitencia, es decir, la conversi\u00f3n interior, la pureza de coraz\u00f3n, el alma limpia ante un ideal de fe y una vida tal como el Se\u00f1or nos la transmite; y el perd\u00f3n de los pecados, la vida nueva, el perd\u00f3n que Dios da, porque para eso ha venido al mundo, para perdonar, para salvar. En estas dos palabras, penitencia interior que transforma y perd\u00f3n que purifica y eleva, est\u00e1 contenida casi, como en s\u00edntesis, toda la esencia del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es lo mismo que encontramos tambi\u00e9n en el Ap\u00f3stol San Juan, en el cap\u00edtulo \u00faltimo de su Evangelio: <em>Aquel mismo d\u00eda, primero de la semana, siendo ya tarde y estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban reunidos los disc\u00edpulos por miedo a los jud\u00edos, vino Jes\u00fas y apareci\u00e9ndose en medio de ellos les dijo: La paz sea con vosotros. Y dicho esto, les mostr\u00f3 las manos y el costado. Se llenaron de gozo los disc\u00edpulos con la vista del Se\u00f1or, el cual les repiti\u00f3: La paz sea con vosotros. Como mi Padre me envi\u00f3, as\u00ed yo os env\u00edo tambi\u00e9n a vosotros. Y dichas estas palabras, alent\u00f3 hacia ellos y les dijo: Recibid el Esp\u00edritu Santo; quedan perdonados los pecados a aquellos a quienes los perdonareis, y quedan retenidos a los que se los retuviereis<\/em>(Jn 20, 19-23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya est\u00e1 aqu\u00ed, en pocas palabras, marcada la idea que gu\u00eda mis reflexiones en este momento. Quiero hablaros de Jesucristo, no de otra cosa. De Jesucristo y del misterio de la Iglesia santa, de la elevaci\u00f3n del coraz\u00f3n y del pensamiento del hombre hacia ese mundo nuevo, al cual Dios nos llama sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo tomo estas palabras, en las cuales creo, y encuentro ah\u00ed, enseguida, esas fuerzas misteriosas que me hablan del pecado, del perd\u00f3n del mismo, de la paz de Dios, de la luz del Se\u00f1or, del arrepentimiento del coraz\u00f3n. Pero detr\u00e1s de esto, \u00bfqu\u00e9 hay? \u00bfQu\u00e9 sabor tiene esta paz y qu\u00e9 significa ese pecado, y qu\u00e9 nos quiere Dios ofrecer con su paz, yendo por delante con ese testimonio de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de su Hijo divino? Y, \u00bfqu\u00e9 es lo que constituye el n\u00facleo de ese mensaje de Cristo que da expresi\u00f3n vital suprema a una existencia humana? Por aqu\u00ed hemos de empezar. Hay que entender bien lo que significa este n\u00facleo del mensaje de Cristo, esta paz divina, esta luz que no es de este mundo, esa muerte y esa resurrecci\u00f3n, ese perd\u00f3n de los pecados; es decir, el conjunto de las ense\u00f1anzas y de la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La santa Iglesia de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir del momento en que Jes\u00fas da estas instrucciones a los Ap\u00f3stoles y les hace esperar a que descienda el Esp\u00edritu Santo sobre ellos el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, a partir de ese momento, cuando ya el Esp\u00edritu Santo ha venido sobre ellos, empieza a recorrer su camino la santa Iglesia de Dios, a la cual pertenecemos todos cuantos estamos aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta Iglesia cat\u00f3lica, unas veces pobre, otras rica en sus expresiones exteriores; peque\u00f1a en n\u00famero al principio, muy extendida hoy por toda la tierra; sometida a contradicciones y a luchas, externas unas veces e internas otras; una Iglesia en la cual los hombres que formamos parte de ella, tantas veces nos sentimos v\u00edctimas de nuestros propios pecados y limitaciones, pero en la cual tambi\u00e9n siempre hay almas nobles y hay santos; una Iglesia que puede alentar lo mismo en Europa que en Asia y en \u00c1frica; una Iglesia que aparecer\u00e1 siempre igual a s\u00ed misma en su liturgia, en sus ense\u00f1anzas morales, en sus expresiones doctrinales dogm\u00e1ticas, ya se trate de un grupo de poblaci\u00f3n rural, que no tiene m\u00e1s que una humilde capilla para realizar sus rezos, ya la veamos en una ciudad llena de historia gloriosa, como \u00e9sta de Toledo, con sus monumentos insuperables, por los cuales el paso de los siglos ha ido dejando su huella en nombre de lo que esa Iglesia ense\u00f1aba y predicaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde entonces, digo, empez\u00f3 a ponerse en movimiento y aqu\u00ed estamos nosotros, cuantos a ella pertenecemos. Hoy puede llegar hasta nosotros la voz del Papa Pablo VI, o m\u00e1s directamente, en este instante, la voz de vuestro Obispo diocesano. El Papa no es m\u00e1s que el eslab\u00f3n de una cadena que empieza en el Ap\u00f3stol Pedro. Yo, por mi parte, soy tambi\u00e9n un eslab\u00f3n humilde en otra cadena, la de los obispos que han ejercido su misi\u00f3n pastoral en esta tierra a lo largo de los siglos. Y conmigo, y con cualquier obispo de cualquier di\u00f3cesis del mundo, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas consagradas a Dios, los laicos, cristianos bautizados en la fe de Jesucristo. Una comunidad amplia y numerosa ya, invisible a nuestros ojos, pero real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si ahora se diese un corte, con un esfuerzo de la imaginaci\u00f3n, entre lo que significa nuestra presencia aqu\u00ed y todo el pasado hist\u00f3rico de esa Iglesia a la que me estoy refiriendo, no tendr\u00eda explicaci\u00f3n humana el hecho de nuestro encuentro en este instante, no significar\u00edamos nada; es m\u00e1s, parecer\u00eda una reuni\u00f3n improvisada de gentes sin sentido. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda significar que esta noche, de repente, nos pusi\u00e9ramos aqu\u00ed a hablar de Jesucristo, un Cristo desconocido, y de su Evangelio, un Evangelio lleno de palabras misteriosas, casi absurdas en el supuesto de que se contemplen s\u00f3lo con ojos humanos? Ahora bien, romped ese muro imaginario que hemos trazado, y os veo a vosotros mismos en comuni\u00f3n con esas generaciones cristianas que os han precedido a lo largo del tiempo, y comprendo que no sois m\u00e1s que los herederos de una fe que Dios ha querido que se predicase en esta tierra espa\u00f1ola y que ha llegado hasta nosotros. De la misma manera que yo no soy m\u00e1s que una continuaci\u00f3n de esa cadena, nunca interrumpida, de obispos y sacerdotes que van extendiendo por el mundo la fe de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando hablamos de esta Iglesia santa de Dios, no nos fijamos en si es pobre o rica en su expresi\u00f3n externa, ni en si tiene muchos fieles o pocos, ni en si expresa su liturgia de una manera m\u00e1s o menos solemne, no; esto no es lo m\u00e1s importante; aqu\u00ed hay algo que est\u00e1 por encima de todas estas manifestaciones externas. Esta Iglesia es Cristo, es la fe, es la esperanza, es la caridad; son los sacramentos de la renovaci\u00f3n cristiana constantemente administrados; es la vida con un sentido trascendente; es la muerte en paz y en gracia de Dios; es el amor fraternal; es la lucha por la justicia, no en un tono reivindicativo y \u00e1spero, no para acusar a nadie, sino en nombre del amor cristiano que nos invita a llamarnos y a ser de verdad hermanos unos y otros; es la Eucarist\u00eda, es el Bautismo, es el santo Matrimonio; es el coraz\u00f3n transformado, la conciencia iluminada, el pensamiento en posesi\u00f3n de unas certezas sobre el sentido de la vida y de las relaciones humanas; es la respuesta al por qu\u00e9 nacemos y al por qu\u00e9 morimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es la Iglesia de Cristo, por encima de las culturas y de las civilizaciones, por encima de las \u00e9pocas hist\u00f3ricas, por encima de la coyuntura del momento, en la cual el Papa puede hoy ser Pablo VI y ayer Le\u00f3n XIII o Benedicto XV; y los j\u00f3venes pueden ser los j\u00f3venes que ahora llen\u00e1is esta iglesia, o los que la pudieron llenar en otros a\u00f1os, cuando otros les predicaban a ellos y ellos pod\u00edan ofrecer entonces su juventud. Este es el misterio de la Iglesia al que yo me refiero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es ante ese Jes\u00fas de que os he hablado, que nos encarga a nosotros predicar su Evangelio, y es en esta Iglesia a la que me estoy refiriendo, como yo os sit\u00fao a vosotros y como yo me coloco ante vosotros en el momento en que entramos en contacto. No nos interesa la historia, al menos en el sentido de detenernos en ella; nos interesa el momento presente, mi vida, vuestra vida, sin excluir la de los dem\u00e1s; y a partir de Jesucristo, en el cual creemos y al que amamos; y dentro de esta Iglesia santa a la que pertenecemos. Vi\u00e9ndoos as\u00ed a vosotros, peque\u00f1a familia de j\u00f3venes de Toledo, trato de hablaros estas noches como obispo, padre de la comunidad diocesana que integr\u00e1is cuantos est\u00e1is aqu\u00ed. Hoy, del sentido de la religi\u00f3n en nuestra vida; ma\u00f1ana, de la persona y de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas; despu\u00e9s, de la transformaci\u00f3n interior de nuestra conciencia. Y, por \u00faltimo, de la cruz y de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que es y no es el cristianismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La religi\u00f3n: el sentido religioso de la vida. \u00bfQu\u00e9 es la religi\u00f3n, queridos j\u00f3venes, qu\u00e9 es? No es una ideolog\u00eda, es decir, una arquitectura monumental montada sobre un conjunto de ideas que mueven al hombre en una direcci\u00f3n determinada, a priori se\u00f1alada, para marcarle un camino por donde deba entrar \u00e9l forzosamente, y as\u00ed dar car\u00e1cter a un movimiento o a un grupo humano promotor de una civilizaci\u00f3n, de una cultura. No, la religi\u00f3n no es una \u00e9tica, en el sentido de que la religi\u00f3n se reduzca a un c\u00f3digo moral, no. La religi\u00f3n no se limita a se\u00f1alarnos unos deberes con la sociedad, con nosotros mismos, con la familia. Incluye eso porque forma parte de ella el orden moral, pero la religi\u00f3n no es s\u00f3lo eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni mucho menos la religi\u00f3n es un humanismo social en que los hombres nos demos la mano juntos, para avanzar por el camino, venciendo las dificultades que comporta nuestra existencia y tratando de vencerlas con el ideal de la belleza art\u00edstica, de la aplicaci\u00f3n de la ciencia, de la transformaci\u00f3n econ\u00f3mico-social. No. La religi\u00f3n cristiana, puesto que de ella hablo \u2013estamos tratando de exponer el misterio de Cristo yde la Iglesia\u2013, es la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de un prop\u00f3sito de salvaci\u00f3n del hombre por parte de Dios. Os ruego un poco de atenci\u00f3n a esta frase que acabo de pronunciar, porque es fundamental para situar despu\u00e9s todas las reflexiones posteriores. En la religi\u00f3n cristiana encontramos la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de los prop\u00f3sitos de salvaci\u00f3n del hombre por parte de Dios; con lo cual empezamos ya afirmando que la iniciativa corresponde a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Voy a leeros una p\u00e1gina del Evangelio, en la cual esto que digo aparece puesto de relieve con extraordinario vigor. Es una p\u00e1gina hermosa, vosotros la hab\u00e9is le\u00eddo m\u00e1s de una vez y la hab\u00e9is escuchado, explicada, a los sacerdotes. Es el cap\u00edtulo tercero del Evangelio de San Juan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Hab\u00eda un hombre de la secta de los fariseos llamado Nicodemo, var\u00f3n principal entre los jud\u00edos, el cual fue de noche a Jes\u00fas y le dijo: Maestro, nosotros conocemos que eres un Maestro enviado de Dios, porque ninguno puede hacer los milagros que t\u00fa haces, al no tener a Dios consigo<\/em> (Jn 3, 1-2). Nicodemo ten\u00eda miedo al ambiente, por eso va de noche a ver a Jes\u00fas; est\u00e1 preocupado religiosamente en relaci\u00f3n con lo que predica aquel personaje misterioso, Jes\u00fas, y reconoce que ve en \u00e9l un sello, algo especial: eres un Maestro enviado de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Le respondi\u00f3 Jes\u00fas: En verdad, en verdad te digo que quien no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios<\/em> (Ib\u00edd. 3). Parece que hay aqu\u00ed una incorrecci\u00f3n en la respuesta; no contesta directamente a lo que Nicodemo le ha preguntado. Jesucristo ataca de frente en este instante, quiere meter en aquella conciencia una inquietud radical, que terminar\u00e1 por transformarle por completo, y le habla de que hay que nacer de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Le dice Nicodemo: \u00bf C\u00f3mo puede nacer un hombre siendo viejo? \u00bfEs que puede volver al seno de su madre para renacer?<\/em> Esta era una pregunta con la cual Nicodemo trataba de salirse un poco por la tangente. De sobra hab\u00eda comprendido que Jes\u00fas, cuando hablaba de nacer de nuevo, no se refer\u00eda al hecho natural de un nuevo nacimiento fisiol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En verdad te digo<\/em>\u2013respondi\u00f3 Jes\u00fas\u2013<em>que quien no renaciere del agua y del Esp\u00edritu Santo no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es; mas lo que ha nacido del Esp\u00edritu, es esp\u00edritu<\/em>(Jn 3, 4-6).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Pregunt\u00f3 Nicodemo: \u00bfC\u00f3mo puede hacerse eso de nacer otra vez? Respondi\u00f3 Jes\u00fas y dijo: \u00bfT\u00fa eres maestro en Israel y no entiendes estas cosas? En verdad te digo que nosotros no hablamos sino de lo que sabemos bien, y no atestiguamos sino lo que hemos visto, y vosotros no admit\u00eds nuestro testimonio<\/em>(Ib\u00edd. 9-11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya est\u00e1 aqu\u00ed, con meridiana claridad desde el principio, la pugna terrible entre aquella religi\u00f3n establecida y la que Jes\u00fas ven\u00eda a dar en plenitud, entre la nueva y la antigua ley, entre la ley mosaica y la que Jes\u00fas promulga. Terminar\u00eda siendo derrotado Jes\u00fas, pero era una derrota s\u00f3lo aparente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Si os he hablado de cosas de la tierra y no me cre\u00e9is, \u00bfc\u00f3mo me creer\u00e9is si os hablara de las cosas del cielo? Ello es as\u00ed: que nadie ha subido al cielo sino aquel que ha descendido del cielo, a saber, el Hijo del hombre que est\u00e1 en el cielo<\/em> (Jn 3, 12-13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece \u00e9ste un lenguaje un tanto cabal\u00edstico y extra\u00f1o. Es una manera sencilla de decir: yo vengo a hablar de un mundo distinto, vengo a hablaros del mundo nuevo para el cual hay que nacer otra vez: el mundo del cielo. S\u00f3lo lo conoce aquel que ha bajado de cielo, en este caso yo, el Hijo de Dios. Y \u00e9ste es mi programa:<em>Al modo que Mois\u00e9s en el desierto levant\u00f3 en alto la serpiente de bronce, as\u00ed tambi\u00e9n es menester que el Hijo del hombre sea levantado a lo alto, para que todo aquel que crea en \u00c9l no perezca, sino que logre la vida eterna. Pues am\u00f3 tanto Dios al mundo que no par\u00f3 hasta dar a su Hijo Unig\u00e9nito, a fin de que todos los que creen en \u00c9l, no perezcan, sino que tengan vida eterna. Pues no envi\u00f3 Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que, por su medio, el mundo se salve<\/em> (Jn 3, 14-17).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>De Dios parte la iniciativa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me pregunt\u00e1is: \u00bfQu\u00e9 es la religi\u00f3n cristiana? Y yo os he respondido: la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de un prop\u00f3sito de salvaci\u00f3n del hombre por parte de Dios. Es una vida, es vida eterna, es vida de Dios metida dentro del hombre, para que el hombre no perezca. No perecer\u00e1 cuando tiene ese don de la fe, que Dios quiere darle, porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que el mundo perezca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo me pregunto: \u00bfPor qu\u00e9, por qu\u00e9 reducimos la religi\u00f3n a un moralismo insoportable, a una carga de r\u00fabricas, de gestos, de preceptos, de mandatos, si la religi\u00f3n no es eso? \u00bfPor qu\u00e9 la reducimos a una \u00e9tica social de comportamientos en las relaciones humanas de los hombres, si la religi\u00f3n de Cristo no es eso? \u00bfPor qu\u00e9 vamos a reducir la religi\u00f3n a un temor, a una preocupaci\u00f3n, a una conciencia angustiada ante el futuro, ante la muerte, si la religi\u00f3n no es eso? La religi\u00f3n cristiana es Cristo que viene al mundo, enviado por el Padre para salvar al mundo; pero no para quedarse pura y simplemente como un camarada y un amigo. Es infinitamente m\u00e1s que eso; es nuestro hermano, es nuestro Redentor, porque nos da su vida, y es una vida, la suya, que tenemos que recibir y asimilar. No la podemos cambiar a nuestro capricho, no la podemos reinventar cada d\u00eda. El Cristo de hoy no puede ser distinto del de ayer, no puede ser distinto del de ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Cristo que nos ofrece su vida de parte de Dios Padre es \u00e9ste, el que vino a la tierra en un momento determinado y nos predic\u00f3 su Evangelio y fund\u00f3 su Iglesia, pobre o rica, grande o peque\u00f1a, en Espa\u00f1a o en \u00c1frica, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s da? Su Iglesia tiene que perfeccionarse sin cesar y tiene que buscar la perfecci\u00f3n de los hombres que de ella forman parte, pero el n\u00facleo misterioso y vital de la Iglesia es la vida divina del Se\u00f1or, que se nos sigue ofreciendo continuamente a trav\u00e9s de los sacramentos, de la Palabra santa, del Magisterio que no puede equivocarse cuando dictamina de una manera definitiva la ense\u00f1anza de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y cuando entiendo el cristianismo de esta manera, entonces s\u00ed, resulta que en esa religi\u00f3n cristiana hay una \u00e9tica social y hay tambi\u00e9n un humanismo, una capacidad de transformaci\u00f3n radical del comportamiento familiar y de la sociedad, que tiene proyecci\u00f3n hacia el orden pol\u00edtico, hacia el orden econ\u00f3mico, hacia el amor, el trabajo, la salud, la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La religi\u00f3n se proyecta sobre todo porque arranca de esa luz y de esa fuerza santa, divina, de Cristo. Por consiguiente, si yo empiezo por prescindir de Cristo; si dejo de meditar en \u00c9l, en sus palabras, en sus ejemplos de vida, para seguirle lo mismo por el camino de la cruz que el de la gloria; si me dejo llevar de mi capricho o de mis pasiones, me sit\u00fao fuera de la religi\u00f3n de Cristo. De nada valdr\u00eda que la Iglesia tenga templos grandes o peque\u00f1os, catedrales o capillas de aldea. Ni el nombre de cristiano, ni los cultos, rezos y liturgia me servir\u00edan de nada si me he apartado del n\u00facleo central, que es Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He hablado del prop\u00f3sito de salvaci\u00f3n del hombre por parte de Dios. Y por ello hay que atender a las consecuencias, queridos j\u00f3venes. La salvaci\u00f3n cristiana es una iniciativa de Dios que no puede ser despreciada. Y cuando me hablan de la actitud religiosa del hombre, de su religi\u00f3n, de si es muy religioso o no lo es, o de si se preocupa de las cosas de la religi\u00f3n o se preocupa poco, o de si le da poca importancia o le da mucha, me parecen todas expresiones muy poco aptas. Porque la pregunta es insoslayable: Si la iniciativa la ha tomado Dios al enviar a su Hijo al mundo y al predicarnos \u00c9ste el Evangelio, \u00bfes que puede uno adoptar una actitud de indiferencia ante el hecho religioso cristiano? A no ser que se rechace a Dios, y entonces estamos ya, por lo que se refiere a esta ocasi\u00f3n, fuera de di\u00e1logo, porque yo felizmente no estoy hablando aqu\u00ed a ateos. El problema del ate\u00edsmo t\u00f3quese en otro lugar y en otro momento. Yo estoy hablando, aqu\u00ed ahora, de lo que es el comportamiento cristiano a unos grupos de j\u00f3venes o de personas adultas que no han renegado de la religi\u00f3n cristiana, que viven en ella y viven de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, ante esta realidad de que es Dios quien ha tomado la iniciativa al ofrecernos su prop\u00f3sito y su camino de salvaci\u00f3n, no cabe decir: yo soy m\u00e1s religioso o menos; yo me preocupar\u00e9 ahora mucho y despu\u00e9s poco. Tal actitud es incomprensible. Si es Dios el que ha tomado la iniciativa, la \u00fanica actitud l\u00f3gica por mi parte es \u00e9sta: yo no puedo ser indiferente, porque es Dios el due\u00f1o de mi vida y \u00c9l es el que me ha creado a su imagen y semejanza, y ha querido que yo venga al mundo, con todo lo cual me sit\u00fao dentro de este c\u00edrculo de los acontecimientos de una verdad revelada, de una religi\u00f3n en la cual me encuentro con Jesucristo, su Hijo divino:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfIndiferente yo a eso? Ser\u00eda la conducta m\u00e1s est\u00fapida, m\u00e1s poco digna de un ser humano capaz de pensar. \u00bfQue me atemoriza o preocupa demasiado? Pero si es una religi\u00f3n para amar, para tener esperanza, para purificarme incesantemente, para encontrar algo que no encuentro en la vida aqu\u00ed abajo, para encontrar mi destino, para poder hablar con Dios por un camino de certeza. \u00bfPor qu\u00e9, pues, voy a estar con temor y con preocupaci\u00f3n? En la religi\u00f3n cristiana he de encontrar alegr\u00eda y paz para mi conciencia; y encontrada esa paz y esa alegr\u00eda, encontrar\u00e9 un norte orientador para todas mis actitudes humanas, a las cuales tiene que llegar, l\u00f3gicamente, la influencia de ese hecho religioso. Encontrar\u00e9 un norte orientador para mi relaci\u00f3n con mis amistades, para mi amor, para mi trabajo, para mi convivencia en la familia a la que pertenezco; para realizar del mejor modo posible y cooperar a un mundo que marche cada vez mejor en todos los \u00f3rdenes. Ah\u00ed encontrar\u00e9 una luz y fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es iniciativa de Dios, luego hay que ser religiosos, \u00e9sta es la consecuencia. Y ser religiosos no quiere decir rezadores, beatos, entregados sin cesar a las cosas de la Iglesia; no. Es ser hombre muy hombre, y mujer muy mujer, de los pies a la cabeza, con el coraz\u00f3n y la conciencia, pero teniendo un sentido para todos sus actos. Sentido no dictado por una filosof\u00eda humana, que tiene validez hoy y se extingue ma\u00f1ana. Sentido para toda la vida, dictado por Cristo, Jes\u00fas, Hijo de Dios, quien me ha ofrecido un programa para mi vida interior, para mi fe y mi esperanza, para mi amor y mi relaci\u00f3n fraterna de unos con otros.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Instrucci\u00f3n y pr\u00e1ctica religiosa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00f3lo es iniciativa de Dios, es tambi\u00e9n una verdad revelada. La religi\u00f3n cristiana es una verdad manifestada y ense\u00f1anza por Jes\u00fas. S\u00ed, Jesucristo dice a sus ap\u00f3stoles: <em>Id y ense\u00f1ad lo que yo os he mandado. <\/em>Id y ense\u00f1ad a practicar; luego tiene que saberse qu\u00e9 es lo que \u00c9l ha ense\u00f1ando. Sus ense\u00f1anzas no pueden quedar oscurecidas por las interpretaciones subjetivas y arbitrarias de cada momento cultural y de cada \u00e9poca hist\u00f3rica. Si no fuera as\u00ed, Jesucristo nos expondr\u00eda, a los que queremos ser disc\u00edpulos suyos, a un enga\u00f1o y a una frustraci\u00f3n continuos. Hay una verdad revelada, la cual se conoce en esas fuentes de la revelaci\u00f3n que son la Sagrada Escritura y la Tradici\u00f3n, cuando el Magisterio de la Iglesia nos ilumina sobre lo que ellas contienen, y es, por \u00faltimo, la respuesta a una exigencia del pensamiento y del coraz\u00f3n del hombre, y satisfacci\u00f3n para cuanto nuestro ser est\u00e1 continuamente anhelando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sois j\u00f3venes, muchachos y muchachas. Ya os ha tocado ser testigos de muchas cosas; sin duda, tambi\u00e9n de vuestras propias derrotas interiores. Y a una edad en la cual parece que s\u00f3lo ten\u00e9is t\u00edtulos para poder cantar una victoria repetida, algo os dice, dentro de vosotros mismos, que no es as\u00ed, que con frecuencia sent\u00eds el peso de vuestros propios fracasos humanos, morales, familiares, profesionales. Vais ya percibiendo ese clamor que no se extingue nunca hasta que el hombre sale de este mundo, ese clamor que hay dentro de nosotros, que pregunta siempre por algo m\u00e1s, algo m\u00e1s bello, m\u00e1s perfecto, m\u00e1s completo, m\u00e1s rico, m\u00e1s hermoso; y todo se nos acaba entre las manos, y \u00a1dura tan poco!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1is empezando a vivir y, sin embargo, ya experiment\u00e1is el sabor amargo de la derrota. Exig\u00eds algo m\u00e1s, y ese algo m\u00e1s no os lo puede dar un movimiento est\u00e9tico, art\u00edstico, literario, humanista, cient\u00edfico. Nada de esto puede ofrecer una respuesta definitiva. La parte de verdad que haya en cada uno de estos movimientos hac\u00e9is bien en buscarla, pero no os dej\u00e9is arrastrar ni ofuscar por el otro tanto por ciento de mentira y de enga\u00f1o que encierran. La Verdad de Dios est\u00e1 lanzada al voleo sobre todo lo que el mundo encierra dentro de s\u00ed, pero para encontrarla es menester seguir el camino de la mano de Dios nuestro Se\u00f1or, y siguiendo las palabras eternas que \u00c9l nos ha dicho. Entonces, con esa verdad de Dios, tal como la Iglesia nos la ofrece en su Magisterio, cuando va explic\u00e1ndonos c\u00f3mo hemos de entender la Sagrada Escritura, con esa verdad de Dios captamos sin enga\u00f1o la partecica de verdad que se encuentra esparcida en todas las manifestaciones vitales del mundo. Si no se obra as\u00ed, es para volverse locos, porque no os saciar\u00e9is nunca y hac\u00e9is bien en tener exigencias, pero terminar\u00e9is, digo, en esa locura devoradora, al no encontrar vuestros ideales m\u00e1s nobles, al no encontrar en las cosas de este mundo la respuesta que necesita ese anhelo de vuestro coraz\u00f3n y de vuestro pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No permanezc\u00e1is, pues, indiferentes. Hay que buscar la instrucci\u00f3n religiosa, hay que practicar la religi\u00f3n, hay que amar a Dios. No convirt\u00e1is esa religi\u00f3n en actitud acusatoria contra los dem\u00e1s, eso no es noble. Es muy necesario que cada uno se reforme a s\u00ed mismo. Hay que rezar, hay que examinar la conciencia, y es necesario adorar a Dios, hay que hablar con \u00c9l. Cuando uno va as\u00ed, entonces se sit\u00faa en el camino. Muchas veces hablamos entre nosotros, obispos, sacerdotes, sencillamente hombres de nuestra \u00e9poca, personas mayores, de la juventud de hoy, del mundo que viene, de las preocupaciones, etc. Vosotros no ten\u00e9is tantas preocupaciones, vosotros ten\u00e9is que darnos siempre esto: vuestra capacidad de exigencia, pero d\u00e1rnosla aportando limpieza de coraz\u00f3n, reforma interior, ideal religioso. Estoy seguro de que no os arrepentir\u00e9is, si de verdad quer\u00e9is ser colaboradores para un mundo mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De una \u00e9poca en la cual la religi\u00f3n quedaba, se dice, reducida a formas externas, algunos quieren pasar a otra en que todo se destruya, para que quede \u00fanicamente all\u00e1, en el recinto de la intimidad de cada uno, una manifestaci\u00f3n de religiosidad vaga e inoperante. Ni una cosa ni otra. Es necesaria la transformaci\u00f3n interior, pero es necesario tambi\u00e9n dar testimonio y ejemplo de pr\u00e1ctica religiosa sincera, de amor a Dios vivo, de fe en Jesucristo y su misterio adorable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por aqu\u00ed hay que empezar; todo esto es inseparable del amor al hombre, por supuesto, pero al decir que es inseparable sigo diciendo que lo primero es el amor a Dios en su Misterio, tal como en Jesucristo nos ha sido revelado. Y con amor al hombre y a la sociedad para construir un mundo m\u00e1s humano, m\u00e1s rico; tarea en la que est\u00e1is empe\u00f1ados y en la que estar\u00e1n empe\u00f1ados siempre todos los que vengan detr\u00e1s, porque nunca se lograr\u00e1 la perfecci\u00f3n en este mundo. Pero, como cristianos, tengamos la valent\u00eda de afirmar bien nuestra fe, repito, no limitada a la mera fraternidad humana, sino una fe que adora, que reza, que contempla a Dios, que canta sus alabanzas, que recibe los sacramentos de Cristo, que purifica el coraz\u00f3n y la conciencia, que da paz y alegr\u00eda al muchacho o a la muchacha j\u00f3venes, lo mismo que a los hombres adultos, a cualquiera desde el momento en que tiene un poco de conocimiento de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contamos con esta juventud para construir ese mundo. En lo que de m\u00ed dependa, queridos j\u00f3venes, yo no tengo por qu\u00e9 hacer programas, los iremos haciendo todos juntos, rezando y trabajando; pero s\u00f3lo quisiera, al final de mi paso por esta di\u00f3cesis, cuando Dios me llame a juicio, poder decir que habr\u00e9 cumplido bien mi deber de predicar esta Palabra de Dios manteniendo la esperanza del coraz\u00f3n de los cristianos e invit\u00e1ndoles a mirar, a la vez, al cielo y a la tierra, a Jesucristo y a los hermanos, a la interioridad de la conciencia y a la acci\u00f3n externa en el trabajo que cada uno tenga que realizar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia cuaresmal a los j\u00f3venes en Toledo el 13 de Marzo de 1972 Os saludo con el mejor sentimiento y el mejor afecto de mi alma y desde ahora os ofrezco mi bendici\u00f3n y mis pobres plegarias, en las cuales pedir\u00e9 al Se\u00f1or que \u00c9l haga descender copiosamente sus gracias sobre vosotros. 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