{"id":991,"date":"2024-09-26T17:46:34","date_gmt":"2024-09-26T15:46:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=991"},"modified":"2024-11-02T23:18:40","modified_gmt":"2024-11-02T22:18:40","password":"","slug":"cristianismo-sin-cruz-la-gran-tentacion","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/cristianismo-sin-cruz-la-gran-tentacion\/","title":{"rendered":"Cristianismo sin cruz, la gran tentaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada el 2 de abril de 1971, viernes de la quinta semana de Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>La ordenaci\u00f3n de los temas que me propuse exponeros durante estos viernes de Cuaresma ha permitido que pueda hablaros hoy, el d\u00eda en que nuestra piedad ofrece el obsequio de su recuerdo y el homenaje de sus plegarias a la Sant\u00edsima Virgen de los Dolores, del misterio de la cruz en la vida del cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta reflexi\u00f3n que intento hacer hoy terminar\u00e9 mis predicaciones cuaresmales, antes de entrar en la gran semana en que nos encontraremos de nuevo en esta santa Iglesia Catedral para vivir la liturgia de la muerte y resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pongo mis esfuerzos y los vuestros, una vez m\u00e1s, bajo el patrocinio de nuestra Madre del cielo, seguro de que ella nos ayudar\u00e1 a comprender y aceptar el significado de la cruz en nuestro camino de disc\u00edpulos de su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cristo crucificado, fuerza y sabidur\u00eda de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Hace muy pocos d\u00edas, en el discurso que dirigi\u00f3 el Santo Padre a los fieles de Roma, el 17 de marzo, pronunci\u00f3 estas graves palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>El pecado: \u00ab\u00a1Palabra grande! \u00a1Drama grande! \u00a1Ruina grande! La Iglesia no deja jam\u00e1s de hacer uso de esta terrible palabra, que afecta, como una herencia desgraciada, a la misma naturaleza humana, declar\u00e1ndola herida por una desgracia precedente, sin culpa personal, pero como una desgracia fatal; es el pecado original. Y que denuncia despu\u00e9s una responsabilidad personal, cuando el pecado es consciente y deliberado. Es doctrina conocida por todos. Pero que hoy todos, v\u00edctimas de una secularizaci\u00f3n t\u00e9rmino de s\u00ed misma, tratan de olvidar. Otras veces hemos hablado de ello. No se habla ya del pecado, porque esta trist\u00edsima y real\u00edsima condici\u00f3n del hombre pecador implica la idea de Dios. Implica la idea de la ofensa hecha a Dios. Implica la advertencia de la rotura de la relaci\u00f3n vivificante real con \u00c9l; implica la conciencia de un intolerable desorden en el hombre delincuente; implica el terror de la sanci\u00f3n aneja al pecado, la reprobaci\u00f3n eterna, el infierno; implica la necesidad absoluta de una salvaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, de un Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi decae la fe, decae simult\u00e1neamente el sentido del pecado y el de todas sus consecuencias desastrosas. Pr\u00e1cticamente podemos decir que se destruye todo el castillo moral del cristianismo, pero la realidad permanece&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHermanos e hijos querid\u00edsimos, debemos pensar en el significado profundo y global de nuestra existencia en el tiempo: es una prueba, es un examen. Cuidado con equivocarnos, cuidado con errar. Est\u00e1 en juego un destino eterno, bienaventurado o condenado. \u00c9sta es la causa del orden moral, de la rectitud de nuestro obrar. \u00c9sta es la sabidur\u00eda del examen de conciencia. \u00c9ste es el sentido saludable del bien y del mal, de la honestidad y del pecado. \u00c9sta es la necesidad urgente de Cristo salvador. \u00c9sta es la providencia de la Cruz, instrumento de nuestra salvaci\u00f3n y se\u00f1al de un amor misericordioso e infinito. \u00c9sta es la sabidur\u00eda de la penitencia que exp\u00eda, corrige y rehabilita. Y \u00e9sta es la virtud del sacramento de la penitencia, de la confesi\u00f3n, verdadera celebraci\u00f3n, en las almas humildes y sinceras, del misterio pascual, de nuestra Resurrecci\u00f3n. \u00a1Oh!, que nadie permanezca ajeno y excluido de gracia y bienaventuranza tan grandes\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1La providencia de la cruz! Hermosa y exacta expresi\u00f3n para darnos a entender el valor que se encierra en ese camino real de la santa cruz por donde el cristianismo y el hombre en general ha de avanzar hacia Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia peregrina, como dice el cap\u00edtulo s\u00e9ptimo de la <em>Lumen Gentium,<\/em> camina con lucha hasta que llegue el tiempo de la restauraci\u00f3n de todas las cosas. La Iglesia tiene los ojos en Cristo, levantado sobre la tierra en la cruz, para atraer a todos los hombres hacia s\u00ed y vivir para siempre en la gloria de Dios. Predica a <em>un Cristo crucificado, un Cristo fuerza de Dios y sabidur\u00eda de Dios<\/em> (1Cor 1, 23 y 25). \u201cFuerza y sabidur\u00eda\u201d de Dios, eso es lo que siempre a los hombres de todos los tiempos, y m\u00e1s a nosotros porque tenemos \u201cm\u00e1s fuerza y sabemos m\u00e1s\u201d, les ha costado comprender y vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los disc\u00edpulos de Jesucristo la cruz fue un fracaso y, para todos, esc\u00e1ndalo. A pesar de los anuncios del Se\u00f1or no abrieron sus ojos al misterio de la cruz hasta despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n<em>. <\/em><em>\u00a1Insensatos y tardos de coraz\u00f3n para creer todo lo que dijeron los profetas! \u00bfNo era necesario que el Cristo padeciera eso y entrar as\u00ed en su gloria? Y empezando por Mois\u00e9s y continuando por todos los profetas, les explic\u00f3 lo que hab\u00eda sobre \u00e9l en todas las Escrituras<\/em>(Lc 24, 25).Pedro, el hombre sobre el que Cristo iba a edificar su Iglesia, se escandaliza de la cruz de Cristo.<em>Y comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que el Hijo del Hombre deb\u00eda sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar a los tres d\u00edas. Hablaba de esto abiertamente. Entonces, Pedro tom\u00e1ndole aparte, se puso a reprenderle. Pero \u00e9l, volvi\u00e9ndose y mirando a sus disc\u00edpulos, reprendi\u00f3 a Pedro, dici\u00e9ndole: Qu\u00edtate de mi vista, Satan\u00e1s, \u00a1porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!<\/em> (Mc 8, 31-33).<\/p>\n\n\n\n<p>No creo que haya que hacer comentario de palabras tan claras y en\u00e9rgicas. \u201cSatan\u00e1s\u201d, porque sus pensamientos, su sabidur\u00eda, su fuerza no es la de Dios, sino la de los hombres. \u00a1C\u00f3mo marca Cristo taxativamente la separaci\u00f3n entre nuestra sabidur\u00eda y m\u00e1ximas mundanas y las de Dios! Nadie puede llamarse a enga\u00f1o, ni pretextar ignorancia. Tambi\u00e9n nosotros tenemos, como se nos dice en la Carta a los Hebreos, suficientes testimonios. <em>Teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jes\u00fas, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le propon\u00eda, soport\u00f3 la cruz sin miedo a la ignominia, y est\u00e1 sentado a la diestra del trono de Dios. Fijaos en aquel que soport\u00f3 tal contradicci\u00f3n de parte de los pecadores, para que no desfallezc\u00e1is de \u00e1nimo. No hab\u00e9is resistido todav\u00eda hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado<\/em>(Hb 12, 1-4).<\/p>\n\n\n\n<p>Los jud\u00edos esperaban un rey, un Cristo conquistador, una fuerza, unas se\u00f1ales maravillosas. Los griegos, el mundo civilizado, el mundo de la cultura, de la matem\u00e1tica, de la proporci\u00f3n, de la filosof\u00eda, de la belleza, del razonamiento, esperaban: la sabidur\u00eda. La divinidad la hab\u00edan hecho a su medida, como hab\u00edan hecho los templos, las estatuas, las normas, los sacrificios que ofrec\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo es la divinidad de nuestra \u00e9poca, nuestras normas, nuestros valores, nuestra sabidur\u00eda, nuestra fuerza? Podr\u00edamos quiz\u00e1 expresarlo con la s\u00edntesis greco-judaica; ciertamente nuestra \u00e9poca no quiere milagros, o como en tiempo de Cristo, quiere sus propios milagros y se\u00f1ales. Sabe mucho, puede mucho para esperar una fuerza distinta de las de la propia naturaleza; quiere ser el hecho, el acto, la fenomenolog\u00eda, lo experimental, la exactitud, el rigor, lo cient\u00edfico, la l\u00f3gica. Nuestro mundo cree en su propia sabidur\u00eda y en su propia fuerza. La predicaci\u00f3n de la cruz tambi\u00e9n en 1971 es para los que se pierden, una necedad y para los que se salvan la fuerza de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos mucho del a\u00f1o 2000, nuestros t\u00e9cnicos planean las ciudades de ese futuro. Tambi\u00e9n los hombres de esas ciudades para salvarse y redimirse tendr\u00e1n que creer e imitar: la necedad y debilidad, o la fuerza y sabidur\u00eda de Dios, Cristo crucificado. Para esos hombres tambi\u00e9n tendr\u00e1 pleno vigor el texto de San Pablo escrito hace casi 2000 a\u00f1os:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La predicaci\u00f3n de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan<\/em><em>\u2013para nosotros<\/em><em>\u2013 <\/em><em>es fuerza de Dios. Porque dice la Escritura: Destruir\u00e9 la sabidur\u00eda de los sabios, e inutilizar\u00e9 la inteligencia de los inteligentes. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el sabio? \u00bfD\u00f3nde el docto? \u00bfD\u00f3nde el sofista de este mundo? \u00bfAcaso no entonteci\u00f3 la sabidur\u00eda del mundo? De hecho, como el mundo mediante su propia sabidur\u00eda no conoci\u00f3 a Dios, en su divina sabidur\u00eda quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicaci\u00f3n. As\u00ed mientras los jud\u00edos piden se\u00f1ales y los griegos buscan sabidur\u00eda, nosotros predicamos a un Cristo crucificado; esc\u00e1ndalo para los jud\u00edos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo jud\u00edos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabidur\u00eda de Dios. Porque la necedad divina es m\u00e1s sabia que la sabidur\u00eda de los hombres, y la debilidad divina, m\u00e1s fuerte que la fuerza de los hombres<\/em>(1Cor 19, 25).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay en la cruz del cristianismo un secreto que s\u00f3lo se descubre am\u00e1ndola. Desde fuera, es decir, cuando nos situamos en los atrios de nuestro ego\u00edsmo personal sin entrar en la intimidad del templo que es el Coraz\u00f3n de Cristo, no se aprecia m\u00e1s que una realidad y un s\u00edmbolo que van contra nuestra naturaleza, ansiosa siempre de placer y felicidad. Por eso, a primera vista, la cruz espanta e invita a huir de ella. Mil voces se levantan junto a nosotros, que tratan de decirnos que hacemos bien al no querer saber nada de la cruz. Es una opresi\u00f3n, se dice; una filosof\u00eda de la vida decadente y medieval, impropia del hombre moderno, dominador de los secretos del universo. Al presentar la cruz como un camino que necesariamente hay que recorrer, m\u00e1s a\u00fan, como algo que hay que llevar, \u00bfqu\u00e9 capacidad de atracci\u00f3n va a tener el cristianismo para los j\u00f3venes adoradores de la libertad, para los hombres afanados en la construcci\u00f3n del mundo que exige optimismo, dinamicidad continua, lucha ardiente y confiada? En la \u00e9poca en que el hombre salta al espacio y pone su planta en astros lejanos que se juzgaban inaccesibles, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene hablar de la cruz, aunque sea la cruz de Jesucristo?<\/p>\n\n\n\n<p>El error, el terrible error, consiste en considerar esa cruz, que el Se\u00f1or nos invita a llevar, como algo externo, a\u00f1adido o impuesto. Es otra cosa. Es una reflexi\u00f3n, que pasa a ser una actitud, y se convierte en un amor. No se ama la cruz por la cruz, por lo que tenga de negaci\u00f3n, sino por lo que tiene de dominio de s\u00ed mismo, de incorporaci\u00f3n a un orden superior, de vencimiento del ego\u00edsmo, de imitaci\u00f3n de Cristo para asegurar el verdadero amor a Dios y a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La Iglesia, a la que Cristo ama como a una esposa, est\u00e1 llamada a seguir el mismo camino<\/h2>\n\n\n\n<p>Cristo am\u00f3 a la Iglesia hasta entregar su vida y morir en la cruz. La Iglesia nace de su sangre redentora y de su resurrecci\u00f3n. Es imponderable este amor. San Pablo se sirve de \u00e9l para un s\u00edmil humano, los esposos han de amarse como Cristo a su Iglesia: <em>Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo am\u00f3 a su Iglesia y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella, para santificarla<\/em> (Ef 5, 25-26).<\/p>\n\n\n\n<p>Excepto en el cristianismo, en todas las dem\u00e1s religiones los hombres ofrecen sacrificios a Dios para conseguir su purificaci\u00f3n o salvaci\u00f3n. Incluso en el Antiguo Testamento los hombres ofrec\u00edan continuamente sacrificios a Dios. <em>Y, ciertamente, todo sacerdote est\u00e1 en pie, d\u00eda tras d\u00eda, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar los pecados<\/em> (Hb 10, 11), porque como dice el salmo: sacrificios y holocaustos por el pecado no te agradaron. En el Nuevo Testamento se nos da una visi\u00f3n completamente distinta: no es el hombre el que se acerca a Dios en su sacrificio, es Dios quien se acerca a los hombres. El orden, la verdad, la justicia y la vida se restablecen por la iniciativa de Dios. <em>Y todo proviene de Dios, que nos reconcili\u00f3 consigo por Cristo y nos confi\u00f3 el ministerio de la reconciliaci\u00f3n. Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las trasgresiones de los hombres, sino poniendo en nuestros labios la palabra de la reconciliaci\u00f3n&#8230; A quien no conoci\u00f3 pecado, le hizo pecado por nosotros, para que vini\u00e9semos a ser justicia de Dios en \u00e9l<\/em> (2Cor 5, 18-19 y 21).<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, por ser la salvaci\u00f3n la expresi\u00f3n del amor incomprensible de Dios que se anonad\u00f3 a s\u00ed mismo, la verdadera adoraci\u00f3n de su Iglesia es la acci\u00f3n de gracias por la obra de la salvaci\u00f3n. Glorificamos a Dios, no cuando le ofrecemos algo, sino cuando aceptamos y asimilamos su obra de salvaci\u00f3n que al redimirnos nos hace sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacrificio de la cruz es la manifestaci\u00f3n de Dios y de los hombres: de Cristo Jes\u00fas que es crucificado y de los hombres que lo crucifican. No soportamos al justo, al verdadero, al bueno, al santo de Dios; su vida es una acusaci\u00f3n, hay que hacerlo desaparecer. Por eso es tan fuerte la actitud del que llamamos el buen ladr\u00f3n en la cruz. Fue redimido de su miseria; y lo mismo los pecadores que se acercaban al Mes\u00edas, al santo de Dios; en su postura de acercamiento a Cristo ya estaba su salvaci\u00f3n. Es impresionante c\u00f3mo en la filosof\u00eda griega, un pensador que ha atravesado los siglos, Plat\u00f3n, se planteara el problema del hombre \u201cjusto\u201d que es siempre incomprendido y perseguido, y llega a afirmar que, si existiera el justo por excelencia, ser\u00eda encarcelado, atormentado y crucificado<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. En el sacrificio de Cristo, Dios se estrech\u00f3 y anud\u00f3 con la criatura, con todos los hombres. \u00a1Cu\u00e1ntas vidas humanas, cu\u00e1ntos sacrificios ha aceptado Dios a lo largo de la historia, de los hermanos de Cristo, beneficiaros de su redenci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMas como Cristo efectu\u00f3 la redenci\u00f3n en la pobreza y en la persecuci\u00f3n, as\u00ed la Iglesia es llamada a seguir ese mismo camino para comunicar a los hombres los frutos de la salvaci\u00f3n. Cristo Jes\u00fas, existiendo en la forma de Dios, se anonad\u00f3 a s\u00ed mismo, tomando la forma de siervo (Fil 2, 6) y por nosotros se hizo pobre, siendo rico (2Cor 8, 9); as\u00ed la Iglesia, aunque el cumplimiento de su misi\u00f3n exige recursos humanos, no est\u00e1 constituida para buscar la gloria de este mundo, sino para predicar la humildad y la abnegaci\u00f3n incluso con su ejemplo\u201d (LG 8). La Iglesia ha de seguir a Cristo y como dice el mismo Concilio, peregrinar \u201centre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y muerte del Se\u00f1or hasta que \u00c9l venga. Se vigoriza con la fuerza del Se\u00f1or resucitado, para vencer con paciencia y con caridad sus propios sufrimientos y dificultades internas y externas, y descubre fielmente en el mundo el misterio de Cristo, aunque entre penumbras, hasta que al fin de los tiempos se descubra con todo esplendor\u201d <em>(ib\u00edd.). <\/em>Est\u00e1 muy claro; la pena es que unos y otros leamos el Concilio buscando certificaciones a nuestros criterios personales, justificaciones a nuestra conducta. Seguir a Cristo por su mismo camino, es la misi\u00f3n de la Iglesia. Cristo que muere, se entrega, y se hace pobre, siendo rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo los pensamientos del principio no nos imaginemos que Cristo era rico al modo de los hombres; en eso no consiste la riqueza de Dios. Por eso al hablar de la Iglesia de los pobres entramos todos o \u00bfes que hay alguien rico ante Dios? \u00bfEs que Dios es rico al modo de los hombres? \u00bfDios es feliz al modo de los hombres? \u00bfNo es que quiz\u00e1 nos deslumbran tanto las riquezas humanas, las felicidades humanas que nosotros mismos los consideramos \u201cfelices y ricos\u201d? \u00bfLo son?<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo son, dejadme pensar en figuras del Evangelio y pensar que su felicidad no est\u00e1 en los placeres puramente humanos, ni su riqueza en el dinero. Pienso en L\u00e1zaro, y en Magdalena, y en Jos\u00e9 de Arimatea. Me gustar\u00eda, como a todo hombre, que mis palabras se interpretaran como las digo, que no se sacaran del contexto en que est\u00e1n dichas. Quisiera decir en un mundo en que tanta importancia se le da al dinero, a la felicidad, al bienestar, que \u201ceso\u201d no es la riqueza, ni la felicidad, ni la vista de Dios. Mis palabras de ninguna manera pueden dar lugar a justificar la injusticia, el dominio, el poder que aplasta; todo lo contrario, van mucho m\u00e1s all\u00e1. Van a igualar a los hombres ante Dios y a distinguirlos, si se pudiera, por la aceptaci\u00f3n de su redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n en su vida, por su coraz\u00f3n agradecido y creyente. Y quieren tambi\u00e9n decir que la Iglesia ha de seguir el camino de la cruz de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia tiene que abrazar \u201ca todos los afligidos por la debilidad humana, m\u00e1s a\u00fan, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en aliviar sus necesidades, y pretende servir en ellos a Cristo\u201d (LG 8). La Iglesia somos todos, y todos tenemos que ayudarnos en este peregrinar, entre sufrimientos y consuelos, hacia la plena vida en el amor. No es ning\u00fan descubrimiento, lo s\u00e9, decir que hay mucho m\u00e1s sufrimiento del que externamente nos decimos y sabemos los unos de los otros. \u201cLos afligidos por la debilidad humana&#8230;, los que sufren&#8230;, aliviar necesidades\u201d. \u00a1S\u00f3lo Dios sabe lo que puede ocultar de sufrimiento el lujo y la pobreza, el triunfo y el fracaso, la compa\u00f1\u00eda y la soledad! \u00bfQui\u00e9n conoce el drama de cada hombre, de cada mujer, de cada familia, de cada joven, de cada ni\u00f1o? Un mutuo respeto, una mutua ayuda, un amor cristiano para todos, un amor en el que todos somos iguales y todos fuimos redimidos. Todos los ojos lloran, y todos los corazones sufren.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Que nadie pretenda un cristianismo sin cruz<\/h2>\n\n\n\n<p>El sufrimiento de Cristo, su muerte en la cruz, su entrega total es el ejemplo dado a los hombres y con el que nos tenemos que identificar de una manera radical y existencial. Nadie puede pretender un cristianismo sin cruz. <em>Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda, y s\u00edgame<\/em> (Lc 9, 23). Porque la vida de los hombres, nuestra historia, es una historia de salvaci\u00f3n; el sufrimiento, el dolor, la dificultad, en una palabra, lo que nos crucifica, no puede ser considerado en esta historia como una maldici\u00f3n, sino como el camino que hay que recorrer para llegar a la resurrecci\u00f3n. <em>Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda \u00e9l solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; el que odia su vida en este mundo, la guardar\u00e1 para una vida eterna. El que me sirva, que siga, y donde yo est\u00e9, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n mi servidor<\/em> (Jn 12, 24-26). <em>Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida, el que cree en m\u00ed, aunque muera vivir\u00e1; y todo el que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 jam\u00e1s. \u00bfCrees esto?<\/em> (Jn 11, 25-26).<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta salta por encima del tiempo y se dirige a las diferentes \u00e9pocas, sociedades, familias, hombres y mujeres de toda edad, sexo y condici\u00f3n, sin exclusi\u00f3n absolutamente de ninguna clase: \u00bfCre\u00e9is esto? \u00bfCrees esto?; \u00bfCreo esto? \u00bfCreo que no me sirve de nada ganar todo el mundo, si mi historia personal no entra en la historia de la salvaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que hacer vida en nosotros lo que s\u00f3lo cada uno personalmente puede hacer: asimilar la redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n del Se\u00f1or. Convertirse en hijos adoptivos de Dios y desarrollar esa vida nueva, en la que hemos sido regenerados por la vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, s\u00f3lo puede hacerse por una lucha constante, y ah\u00ed est\u00e1 nuestra verdadera cruz.<em>Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Pero si os mord\u00e9is y os devor\u00e1is mutuamente, \u00a1mirad no vay\u00e1is mutuamente a destruiros! Por mi parte os digo: Si viv\u00eds seg\u00fan el Esp\u00edritu, no dar\u00e9is satisfacci\u00f3n a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al esp\u00edritu y el esp\u00edritu contrarias a la carne, como que son entre s\u00ed antag\u00f3nicos, de forma que no hac\u00e9is lo que quisierais. Pero si sois conducidos por el Esp\u00edritu, no est\u00e1is bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicaci\u00f3n, impureza, libertinaje, idolatr\u00eda, hechicer\u00eda, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, org\u00edas y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredar\u00e1n el Reino de Dios. En cambio, el fruto del Esp\u00edritu es amor, alegr\u00eda, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jes\u00fas, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos seg\u00fan el Esp\u00edritu, obremos seg\u00fan el Esp\u00edritu. No busquemos la gloria vana provoc\u00e1ndonos los unos a los otros y envidi\u00e1ndonos mutuamente<\/em> (Gal 5, 14-26).<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos miedo a todo lo que nos crucifica, es natural. Preferimos, muchas veces hasta inconscientemente, algo as\u00ed como \u201cplanificarnos nuestra cruz\u201d, saber por d\u00f3nde viene y \u201csituarnos\u201d ante ella. Todos somos capaces de cumplir un programa, por duro que sea, que nos hayamos propuesto, marchar en una l\u00ednea de exigencias marcadas por nosotros mismos, coger un determinado aspecto del Evangelio a nuestro modo y llevarlo hasta los m\u00e1s extremos rigores; pero, \u00bfy de vivir diciendo \u201ch\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d, \u201ch\u00e1gase tu voluntad as\u00ed en la tierra como en el cielo\u201d, crucificar la carne y vivir seg\u00fan el Esp\u00edritu, no buscando la vana gloria, preferir la gloria de Dios a la de los hombres, tomar la cruz de cada d\u00eda, y vivir como un verdadero pobre ante la voluntad de Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9se es nuestra verdadera grandeza, y la fuerza y sabidur\u00eda de Dios. <em>Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdici\u00f3n, y son muchos los que entran por ella; mas \u00a1qu\u00e9 estrecha la entrada y qu\u00e9 angosto el camino que lleva a la vida!; y pocos son los que la encuentran<\/em>(Mt 7, 13-14).<em>Muchos me dir\u00e1n aquel d\u00eda: Se\u00f1or, Se\u00f1or \u00bfno profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declarar\u00e9: Jam\u00e1s os conoc\u00ed; apartaos de m\u00ed, gentes de iniquidad<\/em>(Mt 7, 22-23).Pidamos al Se\u00f1or sinceridad y lealtad, y a su luz examinemos c\u00f3mo construimos.<em>\u00a1Mire cada cual c\u00f3mo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo<\/em>(1Cor 3, 10-11).<\/p>\n\n\n\n<p>La alegr\u00eda de nuestra fe tiene que inundarnos; la esperanza, abrirnos un magn\u00edfico horizonte, y la mutua caridad, fuerza y vigor. Cristo Jes\u00fas es una realidad, y gracias a \u00c9l todo tiene su sentido; la vida, el trabajo, el sufrimiento, la dificultad, la muerte. <em>Estad siempre alegres en el Se\u00f1or; os lo repito, estad alegres.<\/em> <em>Que vuestra bondad sea conocida de todos los hombres&#8230; Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiar\u00e1 vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jes\u00fas. Por lo dem\u00e1s, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta<\/em> (Fil 4, 4-5 y 7-9).<\/p>\n\n\n\n<p>La fe en Jesucristo y en la Iglesia,<br>y la juventud de hoy<\/p>\n\n\n\n<p>El Cardenal don Marcelo Gonz\u00e1lez Mart\u00edn, Arzobispo de Toledo y Primado de Espa\u00f1a, apenas cumplidos dos meses de la entrada en su nueva di\u00f3cesis, dio una serie de conferencias cuaresmales a los j\u00f3venes, del lunes 13 al viernes 17 de marzo de 1972, en la espaciosa iglesia toledana de San Ildefonso, de los Padres Jesuitas. El tema elegido fue: <em>La fe en Jesucristo y en la Iglesia, y la juventud de hoy.<\/em> La homil\u00eda con que se cerr\u00f3 este ciclo de conferencias fue pronunciada en la misa de clausura celebrada en dicha iglesia el viernes 17, a las ocho y media de la tarde. Se reproduce a continuaci\u00f3n el texto \u2013in\u00e9dito\u2013 \u00edntegro, recogido en cinta magnetof\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Pablo VI, Hornilla del mi\u00e9rcoles 17 de marzo de 1971: IP IX, 1971, 189-190.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> \u201cDig\u00e1moslo, por tanto, y si lo que yo acabo de decir te parece muy fuerte, acu\u00e9rdate, S\u00f3crates, de que no hablo por mi cuenta, sino en nombre de los que prefieren la injusticia a la justicia. El justo, dicen el que es tal como yo lo he pintado, ser\u00e1 azotado, atormentado, encadenado; se le quemar\u00e1n los ojos y, en fin, despu\u00e9s de haberle hecho sufrir toda clase de males, se le crucificar\u00e1 y, por este medio se le har\u00e1 comprender que no hay que cuidarse de ser justo, y s\u00ed s\u00f3lo de parecerlo\u201d (Plat\u00f3n, <em>La rep\u00fablica,<\/em> libro segundo, Madrid, 1965, 1069).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el 2 de abril de 1971, viernes de la quinta semana de Cuaresma. La ordenaci\u00f3n de los temas que me propuse exponeros durante estos viernes de Cuaresma ha permitido que pueda hablaros hoy, el d\u00eda en que nuestra piedad ofrece el obsequio de su recuerdo y el homenaje de sus plegarias a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[49,62],"doc_tag":[],"class_list":["post-991","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-cristo-redentor-del-mundo-y-vida-de-las-naciones","doc_category-cuaresma-1971"],"year_month":"2026-04","word_count":4346,"total_views":"0","reactions":{"happy":"1","normal":"0","sad":"0"},"author_info":{"name":"P. 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