{"id":989,"date":"2024-09-26T17:45:25","date_gmt":"2024-09-26T15:45:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=989"},"modified":"2024-09-26T17:45:25","modified_gmt":"2024-09-26T15:45:25","password":"","slug":"la-fe-de-hoy-y-de-manana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-fe-de-hoy-y-de-manana\/","title":{"rendered":"La fe de hoy y de ma\u00f1ana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada el 26 de marzo de 1971, viernes de la cuarta semana de Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de los temas que vengo exponiendo en estos viernes de Cuaresma, me pareci\u00f3 que no pod\u00eda faltar uno cuya actualidad es evidente. Hemos hablado: primero, de Jesucristo, afirmaci\u00f3n de Dios; segundo, de la salvaci\u00f3n que ofrece el mundo y de la salvaci\u00f3n de Dios; tercero, de la religi\u00f3n cristiana y los humanismos; cuarto, de las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or, y quinto, de la Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios y de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>En una palabra, del misterio del hombre y de Dios, centr\u00e1ndolo sobre Jesucristo, como salvador, y con la referencia expresa a la que \u00c9l nos ha ofrecido como modelo, como Madre y como auxilio dentro de la Iglesia para alcanzar la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien. Pero de todo esto, \u00bfqu\u00e9 quedar\u00e1? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la fe de ma\u00f1ana? \u00bfNo estamos asistiendo hoy a muchos cambios que impiden asegurar todo certeza en cuanto al porvenir?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el futuro de esta religi\u00f3n de Cristo, no ya en cuanto a su supervivencia, sino en cuanto a su contenido? Se nos habla de una nueva conciencia religiosa, de un nuevo modo de ser cristiano, de unas nuevas dimensiones y actitudes de la creencia; en fin, se habla de una nueva fe. \u00bfQu\u00e9 podemos decir sobre ello? Confieso que entro en el tema, no porque me agrade, sino precisamente porque me duele y me preocupa hondamente la frivolidad con que se habla de algo tan serio y delicado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Afirmaciones b\u00e1sicas<\/h2>\n\n\n\n<p>1\u00aa. El \u00fanico que pudo hablar un d\u00eda de la fe de hoy y de ma\u00f1ana, fue Jesucristo. \u00c9l s\u00ed que conoc\u00eda el ma\u00f1ana de la religi\u00f3n que fundaba sobre la tierra. \u00c9l atravesaba la historia. Y adem\u00e1s \u00c9l es el que se\u00f1al\u00f3 el contenido de la fe. Este contenido no puede ser modificado.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00aa. La Iglesia transmite este dep\u00f3sito y en tanto es Iglesia de Jes\u00fas, en cuanto es fiel en la transmisi\u00f3n del mismo. <em>Id y ense\u00f1ad todo lo que yo os he mandado<\/em> (Mt 28, 20), no otra cosa. Y tan seguro est\u00e1 Jes\u00fas de que lo que \u00c9l ha ense\u00f1ado es lo que ha de permanecer, que dice <em>El <\/em><em>cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n<\/em>y es que \u00c9l, \u00c9l mismo es la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, con la fuerza viva de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, y amparada en la luz de su Magisterio, expone esas verdades, las ilumina, les da vueltas para contemplarlas, extrae de ellas nuevas riquezas que pod\u00edan estar ocultas, nada m\u00e1s. Lo que es dogma de fe hoy, lo ser\u00e1 ma\u00f1ana. Y lo que pueda serlo ma\u00f1ana es porque es una verdad de siempre, m\u00e1s o menos conocida reflejamente como tal. La conciencia de la Iglesia es un organismo vivo, no muerto y sucede en ella lo que en todos los organismos que tienen vida. Su movimiento es variado y en todas las direcciones, y unas veces se ilumina m\u00e1s una parte de su rostro que otras. Pero el rostro es el mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00aa Es muy poco digno jugar a adivinar el futuro. En la religi\u00f3n de Cristo, en la fe, no caben adivinanzas. Se podr\u00e1 pensar en la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica de esa fe, en las formas de vivirla, en las costumbres mejores o peores de los cristianos, en muchos aspectos accidentales. Esto es otra cuesti\u00f3n. Pero querer presentar para el futuro la perspectiva de una fe distinta esencialmente de la de hoy y de la de ayer, ser\u00eda no s\u00f3lo un desatino, sino la mayor herej\u00eda de la historia, porque las comprender\u00eda a todas juntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchad las sabias palabras de un gran te\u00f3logo moderno: \u00abEn la hora actual de la Iglesia, hora que deb\u00eda ser de esperanzas y esfuerzos de renovaci\u00f3n espiritual, no pocos cristianos parecen haber perdido su seguridad, su voz alegre y su tono optimista. Sus expresiones se han hecho hoscas. Su palabra es de pesimismo y de cr\u00edtica; muchas de sus convicciones se tambalean. Dudan quiz\u00e1 de algunas verdades de su fe, al menos tal y como les han sido transmitidas. Y mucho m\u00e1s inseguros aparecen con respecto a las doctrinas ense\u00f1adas oficialmente por la Iglesia cuando \u00e9stas no traen consigo la garant\u00eda suprema de la infalibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abParad\u00f3jicamente, quiz\u00e1 como sustitutivo de una alegr\u00eda perdida, tales hombres dan la impresi\u00f3n de pertenecer a una nueva \u00e9poca. Se trata, sin duda, de una \u00e9poca que se est\u00e1 gestando, que se anuncia en el futuro, y que no es a\u00fan realidad. Pero ellos est\u00e1n dispuestos a jugarse el presente por el futuro. Quieren ser ya hoy los cristianos del a\u00f1o 2000, aunque a\u00fan distemos una treintena de a\u00f1os de esta fecha, y ninguno de ellos, por muy joven que sea, puede tener la seguridad de que su vida vaya a extenderse hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA ese futuro se sacrifica todo, se cree en \u00e9l firmemente, se le describe en una literatura, impresionante por su n\u00famero, que es esencialmente futurolog\u00eda. En ella se dibuja con seguridad desconcertante la imagen del sacerdote del ma\u00f1ana o de la Iglesia del ma\u00f1ana. Pero \u00bfes posible la futurolog\u00eda sin esp\u00edritu de profec\u00eda? \u00bfQui\u00e9n ha garantizado la realidad del proyecto? \u00bfY si el futuro, as\u00ed descrito, fuera ut\u00f3pico?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos hombres que miran fijamente, obsesivamente hacia adelante, no pueden mirar atr\u00e1s. Tales cristianos no sienten el pasado que ha forjado el presente. Se sienten insolidarios de la historia anterior. Si aluden a ella, la presentar\u00e1n con colores sombr\u00edos. Parecen creer que todo fue mal, hasta la llegada de su propia generaci\u00f3n privilegiada. Son ellos los que han redescubierto el verdadero cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTemo muy seriamente que los hombres del siglo XXI sonreir\u00e1n compasivamente de la petulancia de nuestra generaci\u00f3n, porque, en el fondo, la inseguridad con respecto a lo recibido implica que se es colosalmente autosuficiente en valorar la propia capacidad creadora. Por otra parte, la Iglesia es un organismo vivo. Ciertamente los seres vivos, si no quieren morir, han de moverse hacia el futuro, pero no sin asimilar antes seriamente su pasado, porque el futuro mismo de una vida gravita sobre el pasado y est\u00e1 condicionado por \u00e9l\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Prudentes y luminosas reflexiones que debieran ser meditadas por todos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia no puede cambiar lo que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3, y si se esfuerza por buscar una presentaci\u00f3n de la verdad que guarda, m\u00e1s acomodada a las categor\u00edas mentales del hombre moderno, ha de hacerlo cuidando de conservar el mismo sentido. Podr\u00e1 haber cambios accidentales y secundarios en torno al modo de vivir y expresar nuestras creencias, en las relaciones entre obispos, sacerdotes y fieles, en la proclamaci\u00f3n de las exigencias sociales, en la vida lit\u00fargica, etc., pero jam\u00e1s en el contenido de la fe, ni por alteraci\u00f3n, ni por silencio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hoy y ma\u00f1ana: \u201ccreemos y sabemos que T\u00fa eres el Santo de Dios\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p>La ciencia, la t\u00e9cnica y el progreso nos causan admiraci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s se avanza m\u00e1s se adquiere conciencia de \u201cgrandeza y de inmensidad\u201d. Fil\u00f3sofos y pensadores de nuestra \u00e9poca, metidos de lleno en la existencia humana, en una antropolog\u00eda muchas veces metaf\u00edsica, hablan en unos t\u00e9rminos o en otros para darle un sentido positivo o negativo, es decir, de \u201csalvaci\u00f3n\u201d o de \u201cabsurdo\u201d; hablan, digo, del misterio del existir, de las situaciones l\u00edmite, de la oscuridad que nos envuelve, no como tiniebla, sino por no saber interpretar la luz de lo que se ve, y el trasfondo que se intuye sin poseerlo. Y en esta panor\u00e1mica, \u00bfcu\u00e1l es la realidad interior del ser humano? Sus problemas son los mismos de ayer, aunque hayan variado los medios y las circunstancias. El contexto ambiental es distinto y en \u00e9l se ve la obra grandiosa de siglos y siglos de esfuerzo de la inteligencia, del razonamiento y de la intuici\u00f3n humana. Pero las inquietudes y las preguntas son las mismas: amor, dolor, muerte, enfermedad, limitaci\u00f3n, guerra, dominio, opresi\u00f3n del m\u00e1s fuerte, explotaciones, separaciones, cat\u00e1strofes imprevistas; estructuras que parecieron nuevas y ya se han hecho viejas; puntos de vista, ricos en su d\u00eda, hoy calcificados y hasta impidiendo el dinamismo de la sociedad, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>A nosotros, hombres de 1971, nos parecen m\u00e1s acuciantes los problemas hoy, precisamente porque las circunstancias espacio-temporales han cambiado, porque quisi\u00e9ramos el avance de \u201ctodos\u201d los hombres, el desarrollo de todos los pueblos y culturas, porque quisi\u00e9ramos, y esto es lo m\u00e1s fundamental^ que \u201cla cualidad del hombre\u201d, su riqueza interior, hubiera crecido en la misma proporci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Seamos sinceros. El mundo no es mejor, porque cada uno de nosotros no lo somos. Y el conjunto de todos nuestros ego\u00edsmos, de todas nuestras limitaciones, de todas nuestras faltas de comprensi\u00f3n, de visi\u00f3n, de honradez, de sinceridad, ese conjunto, al que todos contribuimos, es el mal contra el que todos protestamos, y del que continuamente se\u00f1alamos a los dem\u00e1s como causantes, porque \u201cnosotros no somos como los dem\u00e1s\u201d, aunque, gracias a Dios, todav\u00eda una voz en nuestro interior nos diga que s\u00ed lo somos.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe en Jesucristo es la fe que salva hoy y ma\u00f1ana. \u201c\u00bfMa\u00f1ana?\u201d, no sabemos cu\u00e1l ser\u00e1 tu ciencia, tu civilizaci\u00f3n, tu t\u00e9cnica, tus avances, tus descubrimientos. S\u00ed sabemos cu\u00e1l ser\u00e1 tu ley: el amor que predica el Evangelio, y la justicia que ense\u00f1a, y la verdad que manifiesta. S\u00ed sabemos cu\u00e1l ser\u00e1 el camino, la verdad y la vida para esos hombres cuyo contexto desconocemos, cuyas circunstancias nos asombrar\u00edan quiz\u00e1 si lleg\u00e1ramos a atisbarlas. El Evangelio no es una palabra vac\u00eda, es una realidad de salvaci\u00f3n que ha servido 2000 a\u00f1os y servir\u00e1 a los hombres de todas las \u00e9pocas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se\u00f1or, \u00bfad\u00f3nde vamos a ir? T\u00fa tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que T\u00fa eres el Santo de Dios<\/em> (Jn 6, 68-69). Para siempre el Se\u00f1or es nuestra salvaci\u00f3n, y la respuesta concreta a todas nuestras preguntas y problemas. Jesucristo: hoy, ayer y ma\u00f1ana: salvaci\u00f3n, luz, vida y camino de todos los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Leemos el Evangelio en pie, en actitud de firmeza, de determinaci\u00f3n constante de hacer vida en nosotros su doctrina, de afirmaci\u00f3n y de testimonio, de seguimiento inmediato. El Evangelio del Se\u00f1or es para nuestro diario vivir: <em>el pan nuestro de cada d\u00eda d\u00e1nosle hoy; y perd\u00f3nanos nues<\/em><em>tras deudas, as\u00ed como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caen en la tentaci\u00f3n<\/em>(Mt 6, 11-13).El hambre y la sed la tenemos ahora, y hemos de alimentarnos de la palabra viva del Se\u00f1or, de su redenci\u00f3n. La fe en Cristo nos hace tomar con decisi\u00f3n las armas que nos brinda San Pablo para nuestro \u201ccada d\u00eda\u201d y para resistir en el momento malo:<em>En pie, pues, ce\u00f1ida vuestra cintura con la verdad y revestidos de la justicia como coraza, calzados los pies con el celo por el evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la fe<\/em><em>&#8230; <\/em><em>Tomad, tambi\u00e9n, el yelmo de \u00a1a salvaci\u00f3n y la espada del Esp\u00edritu, que es la palabra de Dios; siempre en oraci\u00f3n y s\u00faplica, orando en toda ocasi\u00f3n en el Esp\u00edritu, velando juntos con perseverancia<\/em>(Ef 6, 14-18). \u00a1Qu\u00e9 descripci\u00f3n la de un cristiano, v\u00e1lida para todos los tiempos! Y no digamos que es abstracto. Todos, si reflexionamos, sabemos el mal que hacemos y el bien que dejamos de hacer, aunque las circunstancias personales de cada uno sean distintas. No convirtamos el cristianismo ni en utop\u00edas irrealizables, ni en un recetario exterior. La intenci\u00f3n es la que engendra la obra.<em>De dentro del coraz\u00f3n salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso es lo que hace impuro al hombre<\/em>(Mt 15, 19).<em>\u00bfSe recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? As\u00ed, todo \u00e1rbol bueno da frutos buenos, mientras que el \u00e1rbol malo da frutos malos. Un \u00e1rbol bueno no puede producir frutos malos, ni un \u00e1rbol malo producir frutos buenos. Todo \u00e1rbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. As\u00ed que por sus frutos los conocer\u00e9is<\/em>(Mt 8, 16-20).<\/p>\n\n\n\n<p><em>La gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo<\/em> (Jn 1, 17). El Evangelio es la luz que ilumina las conductas de los hombres hasta el fin de los tiempos. No os tiene que extra\u00f1ar que los que somos sacerdotes de Cristo os hablemos de lo que \u00c9l nos dijo que os habl\u00e1ramos. San Pablo es claro: <em>Que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se exige de los administradores es que sean fieles<\/em> (1Cor 4, 1-2). \u00a1Es tan f\u00e1cil ser sensacionalista, es tan f\u00e1cil escribir determinados art\u00edculos! \u00a1Es tan f\u00e1cil alimentar esos afanes menos claros y limpios que llevamos dentro!<\/p>\n\n\n\n<p>Da miedo ver el alimento que se ofrece a la juventud. El amor, el matrimonio, la familia, las ricas y grandes relaciones entre hombres y mujeres, \u00bfqu\u00e9 estamos haciendo? \u00bfYa no se cree nuestro mundo capaz para el amor que une en el sacrificio, en la dificultad? \u00bfTambi\u00e9n el amor ser\u00e1 fruto del momento, de la circunstancia? \u00bfNi siquiera es posible la fidelidad y confianza en el amor m\u00e1s fuerte que puede existir? \u00bfQu\u00e9 haremos con una sociedad que s\u00f3lo se apoye en el inter\u00e9s, en el placer, en el dominio, en la inseguridad de todo? \u00bfCon qu\u00e9 recelo nos vamos a mirar los hombres si se destruye el amor de los esposos, de los hijos, de los hermanos? \u00bfEn qu\u00e9 vamos a creer de nuestra sociedad si no hay ning\u00fan lazo seguro?<\/p>\n\n\n\n<p>Ya tenemos muchos siglos de historia para palpar y ver lo que ha sido la luz del Evangelio. No nos dejemos seducir por la presentaci\u00f3n falaz y enga\u00f1osa de un evangelio distinto, acomodaticio, circunstancial; ni tampoco por una presentaci\u00f3n negativa de la historia de la Iglesia, historia divino-humana, y como tal sometida a los fallos de los hombres. Cristo lo sab\u00eda. <em>Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, t\u00fa me habr\u00e1s negado tres<\/em> (Mc 14, 30). <em>Y abandon\u00e1ndole, huyeron todos<\/em> (Mc 14, 50). <em>Sim\u00f3n de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos? Le dice \u00e9l: S\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero. Le dice Jes\u00fas: Apacienta mis corderos&#8230; Apacienta mis ovejas<\/em> (Jn 21, 15 y 17). El Evangelio de Cristo es fuente viva, inmaculada y perenne que ha atravesado los siglos y los seguir\u00e1 atravesando. \u00bfHay una moral m\u00e1s alta que la suya? \u00bfHay unas exigencias m\u00e1s fuertes para la realizaci\u00f3n eficaz del hombre? \u00bfHay una salvaci\u00f3n m\u00e1s plena y elevada? \u00bfHay un humanismo m\u00e1s rico? \u00bfHay un destino que responda m\u00e1s a sus inquietudes?<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan valor, ninguna verdad est\u00e1 en contradicci\u00f3n con \u00e9l. Hay s\u00ed, presencia de unos valores extraordinarios; hay la exigencia de unas vocaciones, de unas vidas, de unas consagraciones, de unas renuncias a ciertos valores, a ciertas estructuras, a ciertos amores que son testimonio necesario en la Iglesia de Dios; recuerdan al hombre la trascendencia de la vida y del amor, el valor de la perla preciosa y del tesoro escondido. Son llamadas de Dios para el servicio del cuerpo integral, necesarias en la santidad y dinamismo interior de la Iglesia, impulsadas por el Esp\u00edritu que vive en ella. Los cristianos siguen al Maestro que vino a servir y no a ser servido, a cumplir y realizar una misi\u00f3n para el bien de todos: <em>He aqu\u00ed que vengo a hacer su voluntad<\/em> (Hb 10, 9). <em>Porque todo aquel que se declare por m\u00ed ante los hombres, yo tambi\u00e9n me declarar\u00e9 por \u00e9l ante mi Padre que est\u00e1 en los cielos; pero a quien me negare antes los hombres, le negar\u00e9 yo tambi\u00e9n ante mi Padre que est\u00e1 en los cielos <\/em>(Mt 10, 32-33).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fe en el Se\u00f1or, en su ense\u00f1anza, en su Iglesia, con la consiguiente aceptaci\u00f3n de las exigencias morales para entrar y vivir como disc\u00edpulos del Reino que \u00c9l quiso predicar y establecer, no cambiar\u00e1 ni puede cambiar jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El cristianismo, religi\u00f3n para el tiempo y para la eternidad<\/h2>\n\n\n\n<p>La fe cristiana es creer en Jesucristo e imitarle. No es creer en \u201calgo\u201d, es creer en una Persona. No es una \u201cteor\u00eda\u201d\u2019 que fundamenta el sentido del mundo, sino la vida misma que han de vivir los hombres y, por tanto, necesariamente se ha de expresar en todo lo que vivan.<em>Las palabras que os digo son esp\u00edritu y vida<\/em>(Jn 6, 63).<em>Si os manten\u00e9is fieles a mi Palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos, y conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres<\/em>(Jn 8, 31).<em>Yo os aseguro: si alguno guarda mi Palabra no ver\u00e1 la muerte jam\u00e1s<\/em>(Jn 8, 51).<\/p>\n\n\n\n<p>La fe cristiana obliga a dar un sentido a la vida con todas sus consecuencias, obliga a vivirla entera. No se puede vivir la circunstancia concreta sin que \u00e9sta est\u00e9 tambi\u00e9n plenamente insertada en el contexto cristiano. <em>La Palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza&#8230; y todo cuando hag\u00e1is, de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas<\/em> (Col 3, 16 y 17). No ser puede vivir el \u201caqu\u00ed y el ahora\u201d, tan vivo en el pensamiento de los hombres de nuestra \u00e9poca, como algo desligado, como algo que pudiera escapar, como algo que no estuviera \u201cbautizado\u201d. No hay ning\u00fan momento en la vida en el que un cristiano pueda dejar de serlo. No hay ninguna circunstancia que el cristiano pueda vivir, sin que est\u00e9 iluminado por Cristo. Todo, absolutamente todo, hemos de hacerlo bajo nuestra condici\u00f3n de cristianos. <em>Vivid, pues, seg\u00fan Cristo Jes\u00fas, el Se\u00f1or, tal como lo hab\u00e9is recibido; enraizados y edificados en \u00e9l; apoyados en la fe, tal como se os ense\u00f1\u00f3, rebosando acci\u00f3n de gracias. Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosof\u00eda, fundada en tradiciones humanas, seg\u00fan los elementos del mundo y no seg\u00fan Cristo<\/em> (Col 2, 6-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Cristiano en criterios, actitudes, juicios, profesi\u00f3n, trabajo, diversiones, relaciones, costumbres, estructuras que planifico, proyectos que realizo, libros y art\u00edculos que escribo, comentarios que hago, ense\u00f1anzas que imparto, valoraciones y visiones que aporto a la sociedad en que vivo, realizaciones que efect\u00fao. Cristo se llama a s\u00ed mismo: camino, verdad y vida. El cristianismo es exigente y no puede contentarse simplemente con ritos, ceremonia y costumbres. No se pueden diluir en la fe cristiana otras ideolog\u00edas. Ni a \u00e9l se le puede diluir en generalidades brillantes y sonoras, ni en exigencias que son fruto de determinados sistemas y estructuras, ni en palabras que admiran y arrastren a las masas. <em>Nadie se enga\u00f1e. Si alguno entre vosotros se cree sabio seg\u00fan este mundo, h\u00e1gase necio, para llegar a ser sabio; pues la sabidur\u00eda de este mundo es necedad a los ojos de Dios<\/em> (1Cor 3, 18-19).<\/p>\n\n\n\n<p>La religi\u00f3n cristiana no es una religi\u00f3n sobre el Dios eterno, incomunicable, trascendente, o en el polo opuesto una religi\u00f3n sobre las realidades de este mundo, sobre lo humano, sobre sus valores. Es la religi\u00f3n del amor de Dios a los hombres y de los hombres a Dios, la religi\u00f3n del Dios que entra en la historia, del Dios que se hace hombre para salvarnos y darnos ejemplo de vida. <em>La vida que yo vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por m\u00ed <\/em>(Gal 2, 20). Es la religi\u00f3n que redime y salva al hombre en todas las \u00e9pocas. \u00a1Qu\u00e9 hombres y mujeres tan a nuestro alcance, los curados, redimidos y salvados por Cristo! Pedro, Mateo, la Magdalena, Nicodemo, el paral\u00edtico, la cananea, el leproso, la hemorro\u00edsa, el centuri\u00f3n, la samaritana, Tom\u00e1s, Zaqueo&#8230; Siempre Cristo est\u00e1 ya en nuestra historia; de nosotros depende que sea para nuestra elevaci\u00f3n o para se\u00f1al de contradicci\u00f3n (cf. Lc 2, 34). Por eso, hacer de la religi\u00f3n cristiana una religi\u00f3n de meras realidades terrestres es negarle su misma esencia, su misma vida: la vida de Dios que Cristo vino a traer. Nuestra religi\u00f3n es \u201csobrenatural\u201d, s\u00ed, afirm\u00e9moslo con el coraz\u00f3n inundado de gratitud y de acci\u00f3n de gracias, como se desprende de todo el Nuevo Testamento y muy particularmente del mensaje paulino. <em>Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. Pues la ansiosa espera de la creaci\u00f3n desea vivamente la revelaci\u00f3n de los hijos de Dios. La creaci\u00f3n, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espont\u00e1neamente, sino por aquel que la someti\u00f3, en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creaci\u00f3n entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto<\/em> (Rm 8, 18-23).<\/p>\n\n\n\n<p>Fe en la Iglesia, comunidad de los hombres que creen en Cristo.<em>Sim\u00f3n Pedro le contest\u00f3: T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&#8230; Y yo a mi vez te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del Reino de los <\/em>Cielos (Mt 16, 16 y 18-19).<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo es hombre y Dios, cabeza de una <em>nueva humanidad,<\/em> los hombres redimidos por \u00c9l; no de la humanidad sencillamente hist\u00f3rica. Los hombres que creen en \u00c9l forman una comunidad en la fe, comunidad visible con las responsabilidades que tiene una comunidad como tal. Para que los hombres de todas las \u00e9pocas vivieran esto, no habr\u00eda bastado una ense\u00f1anza oral, un libro escrito, una misi\u00f3n; era necesaria una unidad institucional fundada por el mismo Cristo. Acaba de pronunciar Pedro su profesi\u00f3n de fe. <em>T\u00fa eres Cristo, el Hijo de Dios vivo<\/em> (Mt 16, 16) y el Se\u00f1or le promete edificar sobre \u00e9l su Iglesia: <em>Y yo a mi vez te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos <\/em>(Mt 16, 18-20).<\/p>\n\n\n\n<p>Es dura y dif\u00edcil, tremenda la tarea que Cristo dej\u00f3 a sus disc\u00edpulos en la tierra: siendo hombres tienen que representarle a \u00c9l, Cristo Jes\u00fas, vivir sin dejarse absorber por la corriente de la humanidad. Cristo ha prometido su presencia hasta la consumaci\u00f3n de los siglos. El Esp\u00edritu Santo actuar\u00e1, ser\u00e1 la vida de la Iglesia, \u00c9l<em>convencer\u00e1 al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio&#8230; Cuando venga el Esp\u00edritu de la verdad os guiar\u00e1 hasta la verdad completa&#8230; En el mundo tendr\u00e9is tribulaci\u00f3n. Pero, \u00a1animo!, yo he vencido al mundo<\/em>(Jn 16, 8,13, 33).Como siempre, esto no elimina esfuerzo, ni responsabilidad; las palabras del Se\u00f1or est\u00e1n claras: <em>tendr\u00e9is tribulaci\u00f3n&#8230;, pero \u00e1nimo, yo he vencido al mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante es vivir en la Iglesia de Cristo, \u00fanica forma en que \u00c9l se nos da, amarla y servirla cumpliendo nuestra misi\u00f3n. Cristo y su Iglesia son indisociables. No se puede creer en Cristo y no creer en la Iglesia, se creer\u00eda en un Cristo parcial: <em>Un solo Se\u00f1or, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que est\u00e1 sobre todos, por todos y en todos<\/em> (Ef 4, 5-6).<\/p>\n\n\n\n<p>Ayud\u00e9monos en esta \u00fanica y gran misi\u00f3n, bajo el signo de la cual hemos de vivir nuestra condici\u00f3n terrena. \u00a1Qu\u00e9 conciencia m\u00e1s seria tuvo San Pablo, en todos los \u00f3rdenes, del tesoro que llev\u00e1bamos en vasos de barro; qu\u00e9 eficientes y firmes siempre sus palabras! <em>Hermanos, aun cuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con esp\u00edritu de mansedumbre, y cu\u00eddate de ti mismo, pues tambi\u00e9n t\u00fa puedes ser tentado. Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid as\u00ed la ley de Cristo<\/em> (Gal 6, 1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPor ser Cristo luz de los pueblos, este sagrado Concilio, reunido bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con su claridad, que resplandece sobre la faz de la Iglesia, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15). Y como la Iglesia es en Cristo como un sacramento o se\u00f1al e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano, insistiendo en el ejemplo de los concilios anteriores, se propone declarar con toda precisi\u00f3n a sus fieles y a todo el mundo su naturaleza y su misi\u00f3n universal\u201d (LG 1).<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz de esta constituci\u00f3n hemos de leer todo lo dem\u00e1s del Concilio Vaticano II. Os hago una petici\u00f3n muy encarecida: leed de una manera especial durante toda esta semana la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, para que nadie os seduzca con otra doctrina que no sea la de Cristo. Leamos esos serios y profundos cap\u00edtulos: el misterio de la Iglesia; el pueblo de Dios; la constituci\u00f3n jer\u00e1rquica de este cuerpo m\u00edstico de Cristo o de este templo cuya piedra angular es Cristo; la contribuci\u00f3n, consagraci\u00f3n y testimonio de todos los cristianos; la universal vocaci\u00f3n a la santidad en la Iglesia; el don divino de los consejos evang\u00e9licos que la Iglesia recibi\u00f3del Se\u00f1or, y que con su gracia se conserva perpetuamente; el caminar de la Iglesia, que lucha, hacia su santificaci\u00f3n y su \u201ccomuni\u00f3n\u201d con la Iglesia de los que viven plenamente la vida y el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>El viernes pasado os hablaba de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios y de los hombres, leed el \u00faltimo cap\u00edtulo de la misma constituci\u00f3n sobre la Iglesia: la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Creo que no s\u00f3lo se evitar\u00edan muchos lances dolorosos, sino que sobre todo nos enriquecer\u00edamos si ley\u00e9ramos muy reflexivamente la <em>Lumen Gentium.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que falta hoy en gran parte: honda reflexi\u00f3n y humildad interior para la reforma de s\u00ed mismo. De las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or se pueden extraer siempre nuevas luces y nuevas exigencias, pero no nuevas verdades que anulen o destruyan las que ya poseemos ofrecidas por \u00c9l y mantenidas por la Iglesia. Una nueva vida es y ser\u00e1 constante aspiraci\u00f3n de todo cristiano digno de este nombre. Nueva, ya en este mundo, y renovada y reformada incesantemente en virtud del dinamismo que comporta ser disc\u00edpulo de Cristo, pero s\u00f3lidamente establecida sobre las bases doctrinales y morales que \u00c9l fij\u00f3 y a las que la Iglesia debe prestar el obsequio de su fidelidad y el servicio de su autoridad y magisterio para que nadie las cambie y las haga desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Terrible responsabilidad la de aquellos que con sus silencios o sus audacias ponen en peligro la fiel conservaci\u00f3n, en el alma del pueblo, de las verdades de la fe que la Iglesia ense\u00f1a y se lanzan alocadamente a aventurar hip\u00f3tesis para el a\u00f1o 2000 descuidando las exigencias del presente.<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio Vaticano II ha querido renovar, pero no destruir. \u00c9ste es el punto de partida en que se situ\u00f3 el propio Juan XXIII, como no pod\u00eda menos de hacer, cuando proclam\u00f3 que hab\u00edamos de esforzarnos por presentar mejor el rostro de la Iglesia, pero conservando <em>in eodem sensu,<\/em> en el mismo sentido, lo que hab\u00edamos recibido.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo os pido, como obispo responsable de la vida de la fe en esta di\u00f3cesis, que permanezc\u00e1is fieles, que os opong\u00e1is a cuanto pueda seros dicho o ense\u00f1ado que est\u00e9 en contradicci\u00f3n con la ense\u00f1anza clara y autorizada de la Iglesia, con su Magisterio oficial, el del Papa y los obispos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los te\u00f3logos tienen la misi\u00f3n de ayudar a la Iglesia, ilustrando la fe, pero no la de crear la fe. \u00c9sta se nutre de las ense\u00f1anzas de Jesucristo y la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica; no nace en las universidades ni en los escritos de los especialistas, cuyo servicio por otra parte ser\u00e1 estimado y solicitado por la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPor necesaria que sea la funci\u00f3n de los te\u00f3logos \u2013ha escrito recientemente el Papa\u2013 no es a los sabios a quienes Dios ha confiado la misi\u00f3n de interpretar aut\u00e9nticamente la fe de la Iglesia: esta fe descansa en la vida de un pueblo cuyos responsables ante Dios son los obispos. A ellos corresponde decir a ese pueblo lo que Dios le exige creer\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy y ma\u00f1ana seguiremos creyendo en Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo; en Jesucristo, Dios y Hombre, que se encarn\u00f3 de Mar\u00eda Virgen y nos redimi\u00f3 del pecado; en los sacramentos, tal como Cristo los instituy\u00f3 y la Iglesia los ofrece; en la presencia real de Jesucristo en la Eucarist\u00eda; en la vida eterna, con eterna salvaci\u00f3n para el que muere en el amor y con eterna condenaci\u00f3n para el que muere en el pecado. En una palabra, seguiremos creyendo en los dogmas de la fe que la Iglesia Maestra nos propone.<\/p>\n\n\n\n<p>Al Papa actual le suceder\u00e1 otro, y los obispos del mundo, en di\u00f3cesis grandes o peque\u00f1as, en uni\u00f3n con \u00e9l y bajo su autoridad, seguir\u00e1n proponiendo el mismo credo, y manteniendo la misma esperanza. Viajar\u00e1 por Australia o Filipinas o acudir\u00e1 a un hospital o un suburbio, pero seguir\u00e1 diciendo a unos y a otros lo mismo que predica a los fieles de todo el mundo desde la ventana de la Plaza de San Pedro, en Roma.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> C\u00e1ndido Pozo, \u00ab\u00bfCrisis de amor a la Iglesia?\u201d, revista <em>Iglesia-Mundo,<\/em> n\u00fam. 1, 16 de abril de 1977, 26-27.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Pablo VI, <em>Quinque iam anni,<\/em> en el quinto aniversario de la conclusi\u00f3n del Concilio Vaticano II, 8 de diciembre de 1970: IP VIII, 1970, 1424.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el 26 de marzo de 1971, viernes de la cuarta semana de Cuaresma. Dentro de los temas que vengo exponiendo en estos viernes de Cuaresma, me pareci\u00f3 que no pod\u00eda faltar uno cuya actualidad es evidente. 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