{"id":974,"date":"2024-09-26T13:40:49","date_gmt":"2024-09-26T11:40:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=974"},"modified":"2024-09-27T13:30:28","modified_gmt":"2024-09-27T11:30:28","password":"","slug":"jesucristo-afirmacion-de-dios","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/jesucristo-afirmacion-de-dios\/","title":{"rendered":"Jesucristo, afirmaci\u00f3n de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, 24 de febrero de 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>Como otros a\u00f1os, me dispongo a predicar la palabra de Dios durante la Cuaresma en esta santa Iglesia Catedral de Barcelona y en cuantos templos e iglesias pueda hacerme presente. Os saludo a todos, y para todos deseo la gracia y paz de Jesucristo. Gracia y paz que no pueden alcanzarse, si no se escucha su palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto es lo que yo quiero predicaros, la palabra santa de Dios, tal como nos la ense\u00f1a la Iglesia. Porque sin el Magisterio de la Iglesia, no podemos lograr un conocimiento adecuado de la palabra de Dios. Con el ap\u00f3stol San Juan, os dir\u00e9: <em>Cuanto a vosotros, ten\u00e9is la unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y conoc\u00e9is todas las cosas. No os escribo porque no conozc\u00e1is la verdad, sino porque la conoc\u00e9is y sab\u00e9is que la mentira no procede de la verdad. \u00bfQui\u00e9n es el embustero sino el que niega que Jes\u00fas es Cristo? \u00c9se es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene tambi\u00e9n al Padre. Lo que desde el principio hab\u00e9is o\u00eddo, procurad que permanezca en vosotros. Si en vosotros permanece lo que hab\u00e9is o\u00eddo desde el principio, tambi\u00e9n vosotros permanecer\u00e9is en el Hijo y en el Padre. Y \u00e9sta es la promesa que \u00e9l nos hizo: la vida eterna<\/em>(1Jn 2, 20-25).<\/p>\n\n\n\n<p>He escogido esta frase del ap\u00f3stol San Juan <em>permaneced firmes en la doctrina que desde el principio hab\u00e9is o\u00eddo,<\/em> como principio inspirador y gu\u00eda de toda mi predicaci\u00f3n en esta Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque una cosa es lo eternamente nuevo que tiene el Evangelio de Jes\u00fas, cuyas riquezas son insondables, y otra muy distinta el af\u00e1n de novedades. La incesante meditaci\u00f3n sobre el misterio de Cristo y la doctrina que \u00c9l nos ense\u00f1\u00f3 nos ayudar\u00e1 a descubrir y a exponer en la forma que el hombre necesita, los variados aspectos de la verdad salvadora; el af\u00e1n sistem\u00e1tico, en cambio, de la novedad por la novedad significa una falta inicial de respeto a lo que nos ha sido dado por Dios, e introduce fatalmente el germen del error y del m\u00e1s funesto personalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Ap\u00f3stoles predicaron las verdades recibidas, no otras, y se opusieron desde el principio a todo intento de desviaci\u00f3n deformadora. Estaban y se sent\u00edan tan llenos del peso fuerte y positivo de la verdad, que afirmaban, afirmaban sin cesar, repet\u00edan una y otra vez lo mismo, seguros de que ofrec\u00edan al alma del creyente un tesoro inagotable.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero anunciaros el Misterio Pascual. Quiero invitaros a reflexionar una vez m\u00e1s sobre la vida cristiana. Tengo que cumplir mi misi\u00f3n, <em>predicad el Evangelio a toda criatura<\/em> (Mc 16, 15). El Evangelio, no las deformaciones hist\u00f3ricas o sociol\u00f3gicas del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el punto de partida es siempre el mismo: la humanidad, el hombre en su estado de pecado y de muerte. Y el mismo fin: la humanidad, el hombre, vuelto a la vida, a la verdad, al Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto vale y tiene aplicaci\u00f3n a cada uno de nosotros. Porque la realidad es que ya siempre est\u00e1 el Se\u00f1or resucitado. Vivimos nuestra vida asociados a la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Es el misterio cristiano. San Pablo dice que no quiere saber nada sino a Jesucristo, y a Jesucristo crucificado y que resucit\u00f3 de entre los muertos, porque si Cristo no resucit\u00f3, nuestra fe no tiene sentido (cf. 1Cor 15, 14).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No, a una Cuaresma sin vida<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos con los valores, con la voluntad, con la inteligencia, con el amor, con el af\u00e1n de superaci\u00f3n, con la vida misma? Estamos llenos de anhelos, de inquietudes, de af\u00e1n de descubrimientos y conquistas. Estamos encarnados en un mundo en continuo cambio, que se nutre de ideas que muy pronto se derrumban, que espera hoy lo que ma\u00f1ana se le deshace entre las manos. Un mundo de las grandes organizaciones en el que disponemos de muchos modelos de cultura y de comportamiento, en el que se comercializan todas las necesidades. S\u00ed, un mundo rico en contrastes. En el fondo estamos orgullosos de nuestra \u00e9poca, como quiz\u00e1 lo han estado siempre los hombres de la \u00e9poca en que han vivido, porque ello equivale a sentir orgullo de s\u00ed mismos. Y pienso que cuanto m\u00e1s joven se es, en cuerpo y en esp\u00edritu, m\u00e1s se siente el orgullo de la \u00e9poca en que se vive, porque se tienen m\u00e1s fuerzas, m\u00e1s ilusiones, m\u00e1s horizontes de realizaci\u00f3n. Ello no obstante, deber\u00edamos detenernos y tratar de contestar a preguntas fundamentales, sin artificio ni hipocres\u00eda, sin modelar la respuesta como si estuvi\u00e9ramos pendientes de que otros la escuchen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 me ha sido dada la vida? \u00bfPor qu\u00e9 me ha sido confiada la libertad? \u00bfPor qu\u00e9 soy responsable de lo que hago? \u00bfPor qu\u00e9 tengo una misi\u00f3n y una vida que nadie m\u00e1s que yo, puede desarrollar? La vida tiene sus exigencias y hay que ser consecuentes con lo que nos ha sido dado. Cada uno de nosotros tiene que vivir con la intensidad de que es capaz, y asumir la responsabilidad de convertir esa capacidad en eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas circunstancias, es la Cuaresma el medio sencillo, normal, al alcance de todos. Puede ser nuestro camino de Damasco. \u00bfQu\u00e9 es la vida m\u00e1s que una continua conversi\u00f3n del hombre a Dios? Esta Cuaresma tendr\u00eda que significar una respuesta, dada realmente con la vida, al llamamiento de Dios para vivir en su Reino. Desde ahora, <em>no<\/em> a una Cuaresma desvitalizada, no a una Cuaresma rutinaria e insincera.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n las oraciones y misterios que nos presenta la Iglesia. Si los medit\u00e1ramos por primera vez, despertar\u00edan en nosotros hondos deseos de conversi\u00f3n y redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n los hombres tenemos experiencia del sabor de la plegaria muchas veces repetida, de la frase llena de sentido, de los pensamientos que nos conmueven cuanto m\u00e1s ahondamos en ellos y ellos se ahondan en nosotros. Todos los hombres tenemos, para riqueza de nuestra vida, unas experiencias, un pasado, unos recuerdos que nos ayudan. No hay un hombre que pueda vivir s\u00f3lo de lo nuevo, no existe ese ser \u201cdesarraigado\u201d. No tendr\u00eda conciencia de s\u00ed mismo, ni de los dem\u00e1s, ni del mundo. No estar\u00eda religado ni relacionado con nada. Nada existe as\u00ed en la vida. Ni el tiempo mismo que est\u00e1 te\u00f1ido de pasado, y s\u00f3lo hay ma\u00f1ana porque podemos decir ayer.<\/p>\n\n\n\n<p>La Cuaresma es una preparaci\u00f3n a la Pascua que como os dec\u00eda al principio vivimos ya con el Se\u00f1or resucitado. No puede llegarnos como algo accidental, sobrea\u00f1adido, consistente en unas pr\u00e1cticas externas. Todo ha de brotar del interior, ha de responder a un esp\u00edritu, a una actitud. El mismo sol y la misma lluvia calientan la tierra y la fecundizan. Depende de las condiciones del suelo la cosecha. La misma Cuaresma, los mismos misterios, la misma palabra de Dios da el 50, el 60, el 100 por uno, seg\u00fan la disposici\u00f3n interior de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Es esencial en la vida el amor. Es esencial en la vida cristiana empezar a caminar sabiendo que Dios nos ama. Y despu\u00e9s durante todo el camino, durante toda la vida, ir viendo \u201cc\u00f3mo Dios nos ama\u201d. Aceptemos que Dios nos ama, creamos que Dios nos ama, confiemos en que Dios nos ama, abr\u00e1monos sin cesar a ese bendito amor de Dios. \u00c9sa ha sido la gran revelaci\u00f3n de Dios: que tanto nos am\u00f3 que nos entreg\u00f3 a su \u00danico Hijo (cf. Jn 3, 16). La actitud de esp\u00edritu de la Cuaresma cristiana es: la de la confianza en el amor de Dios, en su obra de salvaci\u00f3n y redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta confianza y esta seguridad engendra obras, lo mismo que pasa en todos los campos de la vida humana. Obras de b\u00fasqueda m\u00e1s sincera de Dios, obras de justicia, de verdad, de conversi\u00f3n, de misericordia; no aisladas, sino como fruto de una vida que tiene como centro y eje a Dios. Tenemos el camino, la verdad y la vida. Tenemos la luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Tenemos el pan que alimenta nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">T\u00fa, \u00bfqui\u00e9n eres?<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay un pasaje conmovedor en el Evangelio de San Juan, en que se unen el Testamento Antiguo y el Nuevo, la voz del Precursor y la presentaci\u00f3n silenciosa todav\u00eda del Esperado, el Mes\u00edas. Le\u00e1moslo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9ste es el testimonio de Juan cuando los jud\u00edos, desde Jerusal\u00e9n, le enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: T\u00fa, \u00bfqui\u00e9n eres? \u00c9l confes\u00f3 y no neg\u00f3: No soy yo el Mes\u00edas. Le preguntaron: Entonces, \u00bfqu\u00e9? \u00bfEres El\u00edas? \u00c9l dijo: No soy. \u00bfEres el Profeta? Y contest\u00f3: No. Le dijeron, pues: \u00bfQui\u00e9n eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado. \u00bfQu\u00e9 dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto. \u201cEnderezad el camino del Se\u00f1or\u201d, seg\u00fan dijo el profeta Isa\u00edas. Los enviados eran fariseos, y le preguntaron, diciendo: Pues \u00bfpor qu\u00e9 bautizas si no eres el Mes\u00edas, ni El\u00edas, ni el Profeta? Juan les contest\u00f3, diciendo: \u2018Yo bautizo en agua, pero en medio de vosotros est\u00e1 uno a quien vosotros no conoc\u00e9is, que viene detr\u00e1s de m\u00ed, a quien no soy digno de desatar la correa de la sandalia\u2019. Esto sucedi\u00f3 en Betania, al otro lado del Jord\u00e1n, donde Juan bautizaba.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Al d\u00eda siguiente vio venir a Jes\u00fas y dijo: He aqu\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. \u00c9ste es aqu\u00e9l de quien yo dije: Detr\u00e1s de m\u00ed viene uno que es antes de m\u00ed, porque era primero que yo. Yo no le conoc\u00eda; mas para que \u00c9l fuese manifestado a Israel he venido yo, y bautizo en agua. Y Juan dio testimonio diciendo: Yo he visto al Esp\u00edritu descender del cielo como paloma y posarse sobre \u00c9l. Yo no le conoc\u00eda; pero el que me envi\u00f3 a bautizar en agua me dijo: Sobre quien vieres descender el Esp\u00edritu y posarse sobre \u00c9l, \u00e9se es el que bautiza en el Esp\u00edritu Santo. Y yo vi, y doy testimonio de que \u00e9ste es el Hijo de Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Al d\u00eda siguiente, otra vez hall\u00e1ndose Juan con dos de sus disc\u00edpulos, fij\u00f3 la vista en Jes\u00fas, que pasaba, y dijo: He aqu\u00ed el Cordero de Dios<\/em> (Jn 1, 19-36).<\/p>\n\n\n\n<p>El Cordero de Dios. El Hijo de Dios. He aqu\u00ed nuestra convicci\u00f3n y nuestra fe. Queremos proclamarla y que llene nuestra alma en todas sus dimensiones. Y vivirla con la carne y con la sangre, con el coraz\u00f3n y la voluntad, en la alegr\u00eda y en el dolor, en las horas de salud o mordidos por la enfermedad. Vivir siempre de la seguridad y en la seguridad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. La Samaritana, Zaqueo, la ad\u00faltera, el Centuri\u00f3n, la cananea, la Magdalena, eran hombres y mujeres exactamente igual que nosotros, semejantes a muchos que nos rodean y que, al igual que nosotros, reconocen a Cristo, le proclaman con su arrepentimiento, le confiesan con las exigencias que imponen a su vida, le alaban con su conversi\u00f3n y su entrega.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotros tambi\u00e9n, Cristo es la piedra angular, la clave de b\u00f3veda. \u00c9l da respuesta a nuestros problemas, y agranda nuestro coraz\u00f3n abri\u00e9ndole a capacidades infinitas de amor, de verdad, de lealtad, de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1ntos de nosotros tendr\u00edamos con Jesucristo la misma conversaci\u00f3n que la Samaritana para poder decir como ella, <em>s\u00e9 que el Mes\u00edas, al que llaman Cristo, est\u00e1 por venir. Cuando venga, nos lo revelar\u00e1 todo <\/em>(Jn 4, 25). Manifestar\u00edamos as\u00ed nuestro anhelo profundo de contemplar y poseer la verdad de la salvaci\u00f3n. Porque las palabras de aquella mujer, precisamente no israelita, son como el eco de la conciencia universal de los hombres de todos los tiempos, deseosos de que se nos revele todo, es decir, y en una palabra, deseosos de desvelar de una vez para siempre el misterio de Dios. \u00bfQui\u00e9n es? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u00bfC\u00f3mo puedo yo hablarle y recibir su luz? Jes\u00fas contest\u00f3 a aquella mujer: <em>Soy Yo, el que habla contigo (Ib\u00edd.<\/em> 26). Le buscamos, y est\u00e1 ah\u00ed, cerca de nosotros, porque Jes\u00fas no ha muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Busquemos, s\u00ed, las ventajas del progreso y de la ciencia, trabajemos por el desarrollo de todos los pueblos: es un deber y una tarea que se nos ha confiado a los hombres. Pero no busquemos, como si no existiera, lo que ya nos ha sido dado: el Evangelio, la buena nueva, la ley de nuestra vida, el camino de nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Busquemos con la fe y la honda convicci\u00f3n de que ya existe y nos espera. En un mundo agitado por la angustia, la inseguridad, el continuo cambio, que nos hace anhelar vernos libres de la incertidumbre sobre las cuestiones m\u00e1s fundamentales de la vida, necesitamos escuchar la voz firme y serena que nos dice: <em>Yo soy, el que habla contigo.<\/em> Es \u00c9l, s\u00ed, es Jes\u00fas, aqu\u00e9l de quien el Padre dijo: <em>\u00c9ste es mi querido Hijo en quien tengo mis complacencias; a \u00c9l hab\u00e9is de escuchar<\/em> (Mt 17, 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo es la afirmaci\u00f3n de Dios. No s\u00f3lo en el sentido de que el Padre testifica a favor de \u00c9l, ni \u00fanicamente en cuanto que \u00c9l afirma ser el Hijo de Dios, sino en un sentido mucho m\u00e1s hondo, a saber, en cuanto que en \u00c9l se manifiesta Dios a los hombres de la manera exclusiva que quiso hacerlo, en su encarnaci\u00f3n. Jes\u00fas es la afirmaci\u00f3n de Dios porque es Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa perfecci\u00f3n de su humanidad se debe a que \u00e9sta no es progresiva y alcanzada por la lucha, sino innata. Adem\u00e1s, toda falta o simple imperfecci\u00f3n son extra\u00f1as a su vida y aun a su misma naturaleza, hasta el punto de que \u00c9l tiene todo el poder sobre el pecado, destruy\u00e9ndolo y perdon\u00e1ndolo en los dem\u00e1s. S\u00f3lo puede buscarse el verdadero origen de esta naturaleza humana, tan nueva e incomparable de pureza y de santidad, en la santidad divina. Y como Jes\u00fas es Dios, su figura humana es la encarnaci\u00f3n de la divina santidad y s\u00f3lo \u00e9sta permite explicar todas las oscuridades que su buena nueva del reino de Dios pueda presentar.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi Jes\u00fas ten\u00eda conciencia de ser, en su realidad m\u00e1s profunda, una manifestaci\u00f3n del Dios eterno, ello y nada m\u00e1s que ello explica psicol\u00f3gicamente por qu\u00e9 su mensaje abarca, al mismo tiempo, el fin del mundo y el presente, por qu\u00e9 se encuentran en su conciencia personal la eternidad y el tiempo, por qu\u00e9 se siente a la vez salvador y juez del mundo y por qu\u00e9 es suyo el reino de Dios. El fundamento del mensaje de dicho reino est\u00e1 en la afirmaci\u00f3n de su divinidad. Es imposible separarlo como algo exterior y extra\u00f1o, a\u00f1adido posteriormente por la fe de los disc\u00edpulos; hay que buscar su origen donde la predicaci\u00f3n del reino de Dios tiene el suyo, es decir, en la conciencia que Jes\u00fas ten\u00eda de s\u00ed mismo. Esta unidad de Jes\u00fas con Yahv\u00e9 explica igualmente la energ\u00eda con que se constituye centro de su mensaje. Sin duda que el reino de Dios es el objeto m\u00e1s inmediato y m\u00e1s directo de su mensaje, pero es tambi\u00e9n inseparable de su persona, puesto que se manifiesta en ella\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Jesucristo, afirmaci\u00f3n de Dios en su poder de perdonar los pecados<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Sentirse perdonado y limpio el coraz\u00f3n de toda secreta maldad que mancha nuestra existencia! \u00a1C\u00f3mo necesitamos ponernos en condiciones de poder o\u00edr del Se\u00f1or como tantos de aquellos hombres que se acercaron a \u00c9l: <em>tus pecados te son perdonados!<\/em> Este anhelo irreprimible de pureza lo llevamos en el fondo del alma. Perdonar, y ser perdonado. El perd\u00f3n es un hecho de trascendencia suma. Ah\u00ed esta nuestro destino. \u00c9l expresa nuestra relaci\u00f3n con Dios y con los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede el perd\u00f3n ser algo ocasional en nuestra vida, tiene que estar integrado en nuestra existencia. Es el \u201cpan nuestro\u201d en el trato de unos con otros, y en nuestra actitud ante el Se\u00f1or. Es la gran doctrina de Jesucristo: el perd\u00f3n de Dios que nos salva y el perdonarnos mutuamente, no por consideraciones sociales, \u00e9ticas, o por motivos puramente humanos. El perd\u00f3n humano surge del perd\u00f3n divino. Ahora bien, \u00bfqui\u00e9n puede perdonar los pecados sino s\u00f3lo Dios? <em>\u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil decir, perdonados te son tus pecados o decir: lev\u00e1ntate y anda<\/em>&#8230;<em>? Para que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene en la tierra potestad de perdonar pecados: lev\u00e1ntate, toma tu lecho y vete a tu casa<\/em> (Mt 9, 5-6).<\/p>\n\n\n\n<p>He ah\u00ed a Jesucristo como afirmaci\u00f3n de Dios. Revelar a Dios y conducir a Dios para lograr su perd\u00f3n. El verdadero sentido de las curaciones fue que los hombres se percataran de la realidad divina, que la conocieran y se reconocieran ante ella. Cristo no eludi\u00f3 el dolor, la limitaci\u00f3n, el fracaso, la muerte. Cristo no liber\u00f3 a los hombres del dolor, de la limitaci\u00f3n, del fracaso, de la muerte; nos ense\u00f1\u00f3 por el dolor, la limitaci\u00f3n, por el fracaso, por la muerte, el camino de la liberaci\u00f3n, redenci\u00f3n, salvaci\u00f3n del pecado. Se entreg\u00f3 <em>por nosotros.<\/em> Dios es Amor, Jesucristo es la afirmaci\u00f3n de amor y del perd\u00f3n de Dios a los hombres: es entregado <em>por vosotros<\/em> (Lc 22, 19).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y dar cumplimiento a su obra<\/em> (Jn 4, 34). Tiene hambre y sed de cumplir la voluntad de Dios, porque ella encierra la plenitud de justicia y de verdad, la plenitud de vida y santidad; por eso, <em>la vida eterna consiste en conocerte a Ti Dios como el \u00fanico Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo<\/em> (Jn 17, 3). Jesucristo revela a todos los que le escuchan la voluntad de Dios: que los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>La voluntad de Dios, como lo fue para Cristo, tiene que ser la fuerza que nos sostiene, el alimento que nos nutre, el agua que apaga nuestra sed. <em>Un nuevo mandamiento os doy: que os am\u00e9is los unos a los otros como yo os he amado, que os am\u00e9is mutuamente. En esto conocer\u00e1n todos que sois mis disc\u00edpulos, si ten\u00e9is caridad unos para otros<\/em> (Jn 13, 34-35). El amor y el perd\u00f3n vienen de Dios a trav\u00e9s de Jesucristo, pasan por todos los hombres, nos tenemos que sumergir en \u00e9l, y as\u00ed volver a Dios. Se vive en el amor del Padre, cuando como Jesucristo cumplimos sus mandatos. Quien los cumple permanece y vive en el amor de Jesucristo, como \u00c9l vivi\u00f3 en el mundo en el amor del Padre porque cumpli\u00f3 su voluntad. <em>Como el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado; permaneced en mi amor, como yo guard\u00e9 los preceptos de mi Padre, y permanezco en su amor<\/em> (Jn 15, 9-10).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo<\/em> (Jn 1, 9); pan de vida; el que come no tendr\u00e1 hambre y el que bebe no tendr\u00e1 sed (cf. Jn 6, 35); el que escucha su palabra y cree en el tiene la vida eterna, pasa de la muerte a la vida; pastor que sacrifica su vida por sus ovejas (Jn 10, 11) alivio para el que sufre, descanso para el agobiado (Mt 11, 28). Todo lo ha puesto Dios en sus manos (Mt 11, 27). Jesucristo no est\u00e1 s\u00f3lo entre los pecadores, los enfermos, los ni\u00f1os: es Rey, Juez y Se\u00f1or de la historia. <em>El Padre no juzga a nadie: sino que ha dado al Hijo el poder de juzgar<\/em> (Jn 5, 22). <em>Ninguno conoce al Padre sino el Hijo y aqu\u00e9l a quien el Hijo quisiere revelarlo<\/em> (Mt 11,27). Cristo habla siempre de su acci\u00f3n salvadora y redentora en el presente en verdadera armon\u00eda con su plena conciencia de rey, juez y se\u00f1or de la historia y de los destinos humanos. Cristo ha venido a encarnarse entre los hombres, nacer, sufrir, padecer, servir, morir, redimir, salvar, pero tambi\u00e9n a reinar, a juzgar y ordenar: <em>Por \u00c9l fueron hechas todas las cosas y sin \u00c9l no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas<\/em> (Jn 1, 3). De su plenitud todos hemos recibido. <em>En verdad os digo: antes que Abraham naciese, soy yo<\/em> (Jn 8, 58). Jesucristo expresa constantemente la conciencia eterna que tiene de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, hombres limitados, urgidos por nuestras miserias, no nos fijemos s\u00f3lo en el Cristo que cura la enfermedad. En la figura de Jesucristo est\u00e1 constantemente esa grandeza que se nos escapa, ese se\u00f1or\u00edo y dominio, esa plenitud de vida y de verdad, en fin, esa infinitud y profundidad inconmensurable. \u00c9sa es la grandeza de nuestro destino, ser salvados por y en el Se\u00f1or y Juez de la historia. Asumidos por \u00c9l en su misi\u00f3n salvadora, venimos a ser parte de la humanidad salvada, nos integramos en la historia nueva que va haci\u00e9ndose cada d\u00eda, y liberados del poder del mal y las tinieblas, los hombres redimidos damos un nuevo rostro al mundo. De seres peque\u00f1os e insignificantes, pasamos a ser agentes transformados y fuerza renovadora en la marcha de la humanidad, porque con nosotros, sus disc\u00edpulos, camina Cristo ofreciendo continuamente los dones de su santidad y su gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 im\u00e1genes las que el Evangelio nos da de Jesucristo! \u00a1Hombre que desciende hasta los m\u00e1s m\u00ednimos detalles y Dios con la m\u00e1s tremenda conciencia de su significaci\u00f3n! \u00a1Jesucristo en el Evangelio de San Marcos, y en el de San Mateo, y en el de San Lucas y en el de San Juan, es afirmaci\u00f3n de Dios! S\u00f3lo la luz del Esp\u00edritu y la lealtad, fruto del amor del coraz\u00f3n convertido a Dios, pueden iluminarnos en el conocimiento del misterio de Dios revelado a los hombres. \u00a1El Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros! Pido ardientemente al Se\u00f1or que hagamos nuestra la frase de San Pablo: <em>Estas cosas que yo consideraba como ventajas m\u00edas, me han parecido desventajas al poner los ojos en Cristo. Y en verdad todo lo tengo por p\u00e9rdida en cotejo del sublime conocimiento de mi Se\u00f1or Jesucristo<\/em> (Fil 3, 7-8).<\/p>\n\n\n\n<p>La fe cristiana no consiste en un de\u00edsmo vago y humanista con el que se trata de justificar todas las apetencias que surgen en el coraz\u00f3n de los hombres al comp\u00e1s del tiempo en que viven, ni tampoco en una aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas como el m\u00e1s sublime de los maestros del esp\u00edritu que han existido. \u201cSi Jes\u00fas fuera s\u00f3lo un hombre, evidentemente no podr\u00eda traernos nada m\u00e1s que algo humano con todo lo que ello implica de limitaci\u00f3n e incertidumbre. Nuestra miseria real y m\u00e1s profunda, la de nuestros pecados y la de nuestra mente, continuar\u00eda pesando sobre nosotros\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Pero no es as\u00ed. Estamos salvados gracias a aquel que quiso morir por nosotros. Su vida, su persona y su mensaje son la afirmaci\u00f3n de Dios. Dios brilla en \u00c9l, es el Hijo de Dios, es nuestro Redentor, es Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dios y Se\u00f1or<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cDesde toda la eternidad, Cristo se\u00f1orea y anima todas las cosas. \u00bfQui\u00e9n le negar\u00eda el nombre de Dios? Pablo no se lo da habitualmente; su preocupaci\u00f3n por se\u00f1alar bien la distinci\u00f3n de personas y dejar fuera de dudas el dogma de la unidad divina, le hace preferir los calificativos de Hijo de Dios y Se\u00f1or, que ya son bien claros. Sin embargo, hay tres textos c\u00e9lebres que son una excepci\u00f3n. Recordando a los romanos los privilegios de los israelitas, Pablo concluye su enumeraci\u00f3n: <em>de ellos seg\u00fan la carne procede Cristo que est\u00e1 por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos, am\u00e9n<\/em> (Rm 9, 5). Poco despu\u00e9s, durante el viaje que termin\u00f3 con su encarcelamiento en Jerusal\u00e9n, en un discurso de despedida a los presb\u00edteros de \u00c9feso convocados en Mileto, les dec\u00eda el Ap\u00f3stol: <em>Mirad por vosotros y por todo el reba\u00f1o, sobre el cual el Esp\u00edritu Santo os ha constituido obispos para apacentar la Iglesia de Dios, que \u00e9l adquiri\u00f3 con su sangre<\/em> (Hch 20, 28). Por \u00faltimo, antes del \u00faltimo cautiverio, recomendar\u00e1 a Tito <em>la bienaventurada esperanza en la venida gloriosa del gran Dios y salvador nuestro. Cristo Jes\u00fas<\/em> (Tt 2, 13). Estas afirmaciones vienen a ser el culmen de loe dem\u00e1s textos cristol\u00f3gicos y barren todo equ\u00edvoco sobre la suprema dignidad de Cristo. Pues bien, este Dios e Hijo eterno se hizo hombre para salvarnos en la plenitud de los tiempos. Y al fin del mundo volver\u00e1 para ejercer la prerrogativa divina del juez universal. <em>En \u00c9l habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad<\/em> (Col 2, 9). Todo el universo, especialmente los seres dotados de inteligencia, deben proclamar su imperio, puesto que, por la pasi\u00f3n, el descenso a los infiernos y la ascensi\u00f3n, tom\u00f3 posesi\u00f3n del universo entero, con un nuevo t\u00edtulo, el de redentor. Y este mensaje universal se ordena a la m\u00e1xima gloria de Dios\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Recientes palabras del Papa<\/h2>\n\n\n\n<p>Para terminar, permitidme que os lea aqu\u00ed unas palabras pronunciadas hace pocos d\u00edas por el Santo Padre en una de esas catequesis preciosas de sus audiencias de los mi\u00e9rcoles. Hablaba precisamente de este mismo tema que os he expuesto hoy y termin\u00f3 as\u00ed su discurso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY muchas otras afirmaciones y testimonios podr\u00edamos reunir, si uno solo, un hecho dominante, la resurrecci\u00f3n, no las reuniese todas y las certificase, dando a la Iglesia naciente y a la sucesiva Tradici\u00f3n la fe en la divinidad de Cristo. La fe, en la adhesi\u00f3n rigurosa al dato hist\u00f3rico, pero animada por la clarividencia del esp\u00edritu y por la valent\u00eda del amor, conseguir\u00e1 finalmente dar la respuesta definitiva a la apremiante pregunta; \u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas? Escuchemos todav\u00eda una de las voces m\u00e1s sublimes que encontramos en el Nuevo Testamento, la de Juan; <em>En el principio exist\u00eda el Verbo&#8230; y el Verbo era Dios&#8230; y el Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros<\/em> (Jn 1, 1 y ss.). Es Dios, el Hijo de Dios, con nosotros. Oigamos a San Pablo: <em>\u00c9l es la imagen de Dios invisible<\/em> (Col 1, 15); y en el gozo de haber alcanzado la cumbre de la definici\u00f3n de Cristo experimentaremos como una sensaci\u00f3n de v\u00e9rtigo, como si fu\u00e9semos deslumbrados, y ya no comprendi\u00e9semos. \u00bfNo es Jes\u00fas, al que reconocemos como Cristo, y al que confesamos Hijo de Dios, Dios como Padre, el que nos dio las pruebas de una desconcertante inferioridad por su parte? Fue \u00c9l el que dijo: <em>El Padre es mayor que yo<\/em> (Jn 14, 28). \u00bfNo encontramos continuamente en el Evangelio que ora? (cf. Lc 6, 42). \u00bfNo escuchamos angustiados sus lamentos sobre la cruz: <em>Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?<\/em> (Mt 27, 46). \u00bfY no lo vemos muerto, s\u00ed, muerto como cualquier otro mortal? Es decir, \u00bfno vemos en \u00c9l un ser que une en s\u00ed la divinidad y la humanidad? S\u00ed, ciertamente. La definici\u00f3n de Cristo, pronunciada por los tres primeros concilios de la Iglesia primitiva, Nicea, \u00c9feso y Calcedonia, nos dar\u00e1 la f\u00f3rmula dogm\u00e1tica e infalible: una sola persona, un solo Yo, vivo y operante en una doble naturaleza, divina y humana. \u00bfFormulaci\u00f3n dif\u00edcil? S\u00ed. Digamos m\u00e1s bien inefable; digamos que es adaptada a nuestra capacidad de resumir en humildes palabras y en conceptos an\u00e1logos, es decir, exactos, pero siempre inferiores a la realidad que expresa, el misterio embriagador de la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2019\u2019Aqu\u00ed nos detenemos, felices, firmes, unidos a la Verdad, de la que la Iglesia y esta C\u00e1tedra, sobre la que Nos indigno nos sentamos, gozan el infalible carisma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2019\u2019Nos detenemos, comprometi\u00e9ndonos a vivir en nosotros el misterio de la Encarnaci\u00f3n, en el cual el bautismo y la fe nos han insertado; a vivirlo; creyendo, orando, trabajando, esperando, amando, y exclamando<strong>: <\/strong><em>Para m\u00ed vivir es Cristo<\/em> (Fil 1,21), dispuestos a explorar y, con la gracia de Dios, a experimentar el otro misterio de Cristo, que tambi\u00e9n nos afecta de plano: la Redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2019\u2019Aqu\u00ed nos detenemos: e imp\u00e1vidos dejemos que el hurac\u00e1n de las cristolog\u00edas adversas, del siglo pasado especialmente, y de hoy, de nuestro siglo que se debate entre la luz y las tinieblas, se desencadene contra nuestra fe cat\u00f3lica. Admiraremos el esfuerzo extremadamente erudito de la cultura moderna sobre Cristo y sobre lo que concierne a su persona, su historia, su documentaci\u00f3n; aprenderemos tambi\u00e9n nosotros a estudiar m\u00e1s. Pero seremos vigilantes, desconfiados si cabe, observando que las escuelas suceden a las escuelas, y observando que en la amplia erudici\u00f3n de tantos maestros de ordinario se insin\u00faa una hip\u00f3tesis propia, un prejuicio propio, una filosof\u00eda discutible propia, que, al venir en combinaci\u00f3n con el tesoro cient\u00edfico por ellos acumulado, conduce frecuentemente a las conclusiones, al naufragio en la duda invencible o en la negaci\u00f3n radical e irracional. Vigilantes y confiados: <em>\u00bfQui\u00e9n nos podr\u00e1 separar de la caridad de Cristo?<\/em> (Rm 8, 35). \u00a1Cantemos nuestro credo!\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Karl Adam, <em>Jesucristo,<\/em> Barcelona, 1957, 169-170.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Karl Adam, <em>Jesucristo,<\/em> Barcelona, 1957, 18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> F. Amiot, <em>Ideas maestras de San Pablo,<\/em> Salamanca, 1963, 100-101 y 124.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Pablo VI, Homil\u00eda del mi\u00e9rcoles 10 de febrero de 1971: IP IX, 1971, 99-101.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, 24 de febrero de 1971. 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