{"id":969,"date":"2024-09-25T23:06:08","date_gmt":"2024-09-25T21:06:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=969"},"modified":"2024-09-27T14:00:40","modified_gmt":"2024-09-27T12:00:40","password":"","slug":"las-obras-del-amor","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/las-obras-del-amor\/","title":{"rendered":"Las obras del amor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia pronunciada el 13 de marzo de 1970, viernes de la cuarta semana de Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos pocos d\u00edas m\u00e1s y de nuevo nos reuniremos para celebrar el misterio de Cristo muerto y resucitado que la Iglesia conmemora en la Semana Santa. Completemos las reflexiones hechas en d\u00edas anteriores con las que hoy quiero exponeros y las que en la pr\u00f3xima semana habr\u00e1n de ser el final de las que, por este a\u00f1o y en relaci\u00f3n con el tema de la caridad, deseo haceros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juntamente con este amor a Dios de que os hablaba en las \u00faltimas conferencias, el amor al pr\u00f3jimo es obligado, es indispensable, es esencial en la vida del cristiano si \u00e9ste quiere seriamente ser disc\u00edpulo de Cristo. Y es tambi\u00e9n la \u00fanica manera de asegurar nuestra salvaci\u00f3n eterna. Nosotros creemos que Jesucristo ha venido al mundo a redimirnos del pecado y a ofrecernos la eterna salvaci\u00f3n en el cielo: \u00e9sta es nuestra fe y \u00e9sta es nuestra esperanza. Y debemos estar preparados para cuando llegue la llamada del Se\u00f1or. Nos lo dice \u00c9l mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leamos el cap\u00edtulo doce del evangelio de San Lucas. Dice el Se\u00f1or: <em>Estad con vuestras ropas ce\u00f1idas a la cintura, y tened en vuestras manos las luces ya encendidas, semejantes a los criados que aguardan a su amo cuando vuelve de asistir a una boda, a fin de abrirle prontamente, luego que llegue y llame a la puerta. Dichosos aquellos siervos a los cuales el amo, al venir, encuentra as\u00ed velando: en verdad os digo que, arregaz\u00e1ndose \u00e9l su vestido, los har\u00e1 sentar a la mesa y se pondr\u00e1 a servirles. Y si viene a la segunda vela, o viene a la tercera y los halla as\u00ed prontos, dichosos son tales criados. Tened esto por cierto, que si el padre de familia supiera a qu\u00e9 hora habr\u00eda de venir el ladr\u00f3n, estar\u00eda ciertamente velando, y no dejar\u00eda que le horadasen su casa. As\u00ed vosotros, estad siempre prevenidos, porque a la hora que menos pens\u00e1is vendr\u00e1 el Hijo del hombre<\/em> (Lc 12, 35-40).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esta venida del Hijo del hombre se produce en el momento de la muerte. Nunca la muerte es considerada en el Evangelio como el final triste y sombr\u00edo de una vida humana que no tuviera otro destino que el de desaparecer en la corrupci\u00f3n del sepulcro. No. Es, por el contrario, el comienzo de una nueva etapa en que hace su aparici\u00f3n el Hijo del hombre, que viene a juzgarnos y a pronunciar su sentencia de eterno premio o de condenaci\u00f3n eterna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hacer para estar preparados cuando llegue este momento supremo? La pregunta es de una importancia definitiva para todo hombre, incluso para los incr\u00e9dulos, que no dejan de hac\u00e9rsela en muchos momentos de su vida, aunque no lo confiesen ni siquiera a sus amigos. Pero, a medida que van pasando los a\u00f1os, se interrogan a s\u00ed mismos cada vez con mayor angustia sobre el sentido de la vida, sobre el destino del hombre. \u00bfQu\u00e9 hacer para estar preparados?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si \u00e9sta es una pregunta de importancia suprema para todo hombre, para un cristiano es, no ya importante, sino absolutamente obligada, como l\u00f3gica exigencia de su fe. Y aqu\u00ed viene una vez m\u00e1s mi preocupaci\u00f3n de pastor de la di\u00f3cesis. \u00bfPor qu\u00e9 se habla tan poco hoy \u2013ha dicho recientemente el Papa\u2013 de la gracia santificante? \u00bfPor qu\u00e9 casi no se habla nada del cielo y del infierno? Un silencio sistem\u00e1tico sobre estas cuestiones tan importantes de nuestra fe puede traer grav\u00edsimas consecuencias para la vida del pueblo cristiano. Ya lo estamos viendo. Se extiende cada vez m\u00e1s el concepto de una religi\u00f3n de mera fraternidad social, de preocupaci\u00f3n de signo humanista por las necesidades de \u00edndole terrestre, como si la predicaci\u00f3n de Jesucristo y los Ap\u00f3stoles y su obra redentora no tuviesen otro objetivo que procurarnos aqu\u00ed abajo un mundo m\u00e1s feliz. Debemos oponernos a esto con todas nuestras fuerzas, no porque no haya que procurar un mundo m\u00e1s feliz, sino porque, al procurarlo, no debemos olvidarnos jam\u00e1s de nuestro destino eterno. Si nos olvidamos de este destino y no lo predicamos, fieles a lo que el Se\u00f1or nos ha mandado, enga\u00f1amos al hombre y desobedecemos gravemente a Dios, porque no nos preocupamos a la vez del doble horizonte: el de la tierra y el del cielo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Amor al hombre como hijo de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las obras del amor al hombre, exigencia del precepto de la caridad para con el pr\u00f3jimo, deben atender al bien \u00edntegro del hombre, procurando hacerle todo el bien a que tiene derecho y al que, como hermanos unos de otros, estamos obligados. Debo insistir en esto, porque es una grave obligaci\u00f3n de mi conciencia de pastor diocesano. Es cierto que no podemos desentendemos de las angustias y las tragedias de los hombres en el mundo, pero menos a\u00fan podemos olvidarnos del destino eterno de todo ser humano, consintiendo en que se haga un triste y espeso silencio sobre las verdades fundamentales de la religi\u00f3n, tal como Jesucristo las expuso. Procuremos el bien del hombre, s\u00ed, pero el bien \u00edntegro y completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre es, a la vez, hijo de Dios y destinado a la salvaci\u00f3n eterna, y por otra parte, ciudadano de este mundo. Bajo este doble aspecto hemos de contemplarle si queremos de verdad servirle y amarle como Cristo nos am\u00f3. La m\u00e1s grande manifestaci\u00f3n de amor al pr\u00f3jimo es ayudarle con todas nuestras fuerzas a que encuentre el camino de la salvaci\u00f3n. Podr\u00e1 ser necesario, para ello, ofrecer tambi\u00e9n, en cuanto de nosotros depende, la ayuda para que el hombre pueda resolver sus problemas humanos; pero, como \u00faltima intenci\u00f3n, un cristiano que quiere hacer el bien a sus semejantes se preocupar\u00e1 de su salvaci\u00f3n eterna porque un cristiano debe amar a los hombres como Cristo los am\u00f3, y Cristo quiere la salvaci\u00f3n de todos, puesto que por todos quiso morir para obtener el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos dice San Pablo en su primera carta a Timoteo: <em>Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad<\/em> (1Tm 2, 4). Que se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, no solamente cuando est\u00e9n ya salvados, en posesi\u00f3n de la verdad de Dios contemplada cara a cara, sino que lleguen al conocimiento de la verdad aqu\u00ed, porque ya aqu\u00ed, en la tierra, el conocimiento de la verdad salvadora, del dep\u00f3sito de la revelaci\u00f3n facilita el camino para salvarse. No podemos olvidarnos nunca de estas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordemos tambi\u00e9n las \u00faltimas palabras de Jesucristo a sus Ap\u00f3stoles en el serm\u00f3n de la Cena, momentos antes de salir al Huerto de los Olivos. Cap\u00edtulo diecisiete del evangelio de San Juan:<em>Levantando los ojos al cielo, Jes\u00fas dijo: Padre m\u00edo, la hora es llegada; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a Ti, pues que le has dado poder sobre todo el linaje humano, para que d\u00e9 la vida eterna a todos los que le has se\u00f1alado. Y la vida eterna consiste en conocerte a Ti, \u00fanico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien T\u00fa enviaste. Yo por m\u00ed te he glorificado en la tierra; tengo acabada la obra cuya ejecuci\u00f3n me encomendaste. Ahora, glorif\u00edcame T\u00fa, \u00a1oh Padre!, en Ti mismo, con aquella gloria que tuve yo en Ti antes que el mundo fuese. Yo he manifestado tu nombre a los hombres que me has dado del mundo. Tuyos eran y me los diste, y ellos han puesto por obra tu palabra&#8230; Por ellos ruego Yo; no ruego por el mundo, sino por \u00e9stos que me diste, porque tuyos son; y todas mis cosas son tuyas, como las tuyas son m\u00edas; y en ellos he sido glorificado&#8230; Mas no ruego solamente por \u00e9stos, sino tambi\u00e9n por aqu\u00e9llos que han de creen en M\u00ed por medio de su predicaci\u00f3n; que todos sean una misma cosa; y que como T\u00fa, \u00a1oh Padre!, est\u00e1s en M\u00ed y yo en Ti, as\u00ed sean ellos una misma cosa en Nosotros, para que crea el mundo que T\u00fa me has enviado. Yo les he dado la gloria que T\u00fa me diste<\/em>(Jn 17, 1-22).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 gloria hab\u00eda dado a los disc\u00edpulos, si \u00e9stos segu\u00edan siendo unos pobres hombres, llenos de ignorancia, expuestos a todas las persecuciones, incapaces de solucionar ning\u00fan problema temporal? Y, sin embargo, <em>Yo les he dado la gloria que T\u00fa me diste.<\/em> Porque les ha dado la fe, porque ha puesto en ellos la vida divina, es decir, lo que \u00c9l ha venido a traer, la esencia del cristianismo,<em>para que sean una misma cosa en Nosotros. Yo estoy en ellos<\/em><em> (v. 23); <\/em>he aqu\u00ed la frase grandiosa que resume toda la religi\u00f3n de Jesucristo.<em>Y T\u00fa est\u00e1s en M\u00ed, a fin de que sean consumados eh la unidad y conozca el mundo que T\u00fa me has enviado<\/em> (v. 24<em>). <\/em><em>\u00a1Oh Padre, yo deseo que aquellos que t\u00fa me has dado est\u00e9n conmigo all\u00ed mismo, donde yo estoy, para que contemplen mi gloria cual T\u00fa me la has dado, porque T\u00fa me amaste desde antes de la creaci\u00f3n del mundo!<\/em>Sublimes palabras que parecen reflejar la realidad eterna de la vida de Dios comunicada a unos hombres miserables, capacitados sin embargo para recibir y tener dentro de s\u00ed lo que el mundo no puede dar: la gloria de Dios, merced al don de Cristo.<em>\u00a1Oh Padre justo! El mundo no te ha conocido; Yo s\u00ed que te he conocido y \u00e9stos han conocido que T\u00fa me enviaste. Yo, por mi parte, les he dado y dar\u00e9 a conocer tu nombre, para que el amor con que me amaste en ellos est\u00e9 y yo en ellos.<\/em>Despu\u00e9s contin\u00faa San Juan:<em>Y dicho esto, march\u00f3 Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos a la otra parte del torrente Cedr\u00f3n, donde hab\u00eda un huerto, en el cual entr\u00f3 \u00c9l con sus disc\u00edpulos<\/em>(Jn 18, 1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida eterna, la vida cristiana, la vida de Jes\u00fas, que quiere darse a los hombres. Esta oraci\u00f3n solemne de Cristo en el momento en que va a salir de este mundo, teniendo a la vista aquel peque\u00f1o grupo de hombres escogidos, que ser\u00e1n los Ap\u00f3stoles del Evangelio, est\u00e1 expresando lo que ha de ser, a lo largo del tiempo, el amor de la Iglesia y el amor de todo hijo de la Iglesia a los hombres, sus semejantes. Si de verdad los amamos, habremos de aspirar a que brille en ellos la gloria de Dios, aqu\u00ed y en la eternidad, una gloria distinta de todos los bienes de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Caridad y apostolado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brotan de aqu\u00ed diversas consecuencias:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>Primera:<\/em> La naturaleza misionera de la Iglesia.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Segunda:<\/em> La obligaci\u00f3n del apostolado como empe\u00f1o del amor cristiano.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Tercera:<\/em> El deber de ser fieles al dep\u00f3sito doctrinal y a las normas morales que la Iglesia ha recibido.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la atenci\u00f3n al hombre, bajo ese aspecto suyo de hijo de Dios, si el cristiano no es ap\u00f3stol, no ama de verdad, porque deja de ofrecer lo mejor que \u00e9l tiene: su fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la Iglesia no es misionera, por un mal entendido respeto a la conciencia, traiciona el mandato de Cristo y no libera a los hombres del pecado que les hace esclavos. No podemos dejar de predicar el nombre de Dios y de exponer nuestra santa religi\u00f3n. Nunca coacciones, pero siempre predicaci\u00f3n y llamada al hombre para el encuentro con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, si se mutila el mensaje, o se deforma, o se silencia, se comete un abuso inadmisible, porque lo que predicamos no es nuestro y no podemos, conforme a nuestro arbitrio y medida, recortarlo, disminuirlo o desfigurarlo. No es nuestro. Es el legado doctrinal de la Revelaci\u00f3n cristiana. En esta triple actitud, la del cristiano ap\u00f3stol, la de la Iglesia misionera y la de la fidelidad en la transmisi\u00f3n de la doctrina revelada est\u00e1, aunque muchos lo olviden, lo m\u00e1s vivo del amor cristiano al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante reflexionar hoy sobre esto, cuando prende m\u00e1s vivamente en nuestra conciencia, porque son urgentes las necesidades y nos agrada m\u00e1s ver los resultados inmediatos, la idea de hacer el bien temporal a los hombres y c\u00f3mo promover el desarrollo de los pueblos, e instaurar un orden pol\u00edtico y social m\u00e1s justo en todos los ambientes. Y no es que debamos despreocuparnos de esto, no. Pero yo pregunto: \u00bfSe reduce a eso el mensaje cristiano? La Iglesia misionera, \u00bfno tiene otra cosa de qu\u00e9 ser misionera? \u00bfPuede limitarse a esto? El Papa, en la enc\u00edclica <em>Populorum Progressio,<\/em> cuando habla del ideal a que hay que tender y de las circunstancias necesarias para el desarrollo, dice as\u00ed: \u201cMenos humanas: las carencias materiales de los que est\u00e1n privados del m\u00ednimun vital, y las carencias morales de los que est\u00e1n mutilados por el ego\u00edsmo. Menos humanas: las estructuras opresoras, que provienen de abuso del tener o del abuso del poder, de la explotaci\u00f3n de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones. M\u00e1s humanas: el remontarse de la miseria a la posesi\u00f3n de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliaci\u00f3n de los conocimientos, la adquisici\u00f3n de la cultura. M\u00e1s humanas tambi\u00e9n: el aumento en la consideraci\u00f3n de la dignidad de los dem\u00e1s, la orientaci\u00f3n hacia el esp\u00edritu de pobreza, la cooperaci\u00f3n en el bien com\u00fan, la voluntad de paz. M\u00e1s humanas todav\u00eda: el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin. M\u00e1s humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad en la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida del Dios vivo. Padre de todos los hombres\u2019\u2019<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Pues bien, esa fe hay que predicarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No basta el testimonio ni el ejemplo. Es necesaria la palabra, porque \u00bfc\u00f3mo creer\u00e1n, dice San Pablo, si no se les predica? (Rm 10, 14). No hay que confundir, ciertamente, acci\u00f3n misionera con proselitismo coaccionante. No. Y, si en alg\u00fan momento de la historia, que habr\u00eda que juzgar con el criterio propio de la \u00e9poca, no con el de la nuestra, se han producido abusos, lo lamentamos. Estos son problemas que el historiador tiene que discernir y el cristiano comprender y sufrir; pero de ning\u00fan modo autorizan a adoptar una actitud de indiferencia que permita confundir la verdad de la religi\u00f3n de Cristo con cualquier otro sistema religioso. Y el cristiano, el misionero, el Papa, el obispo, el hijo de la Iglesia que tiene conciencia de la verdad que posee, porque Cristo la ha transmitido, no disimular\u00e1 esa verdad; no dejar\u00e1 de respetar a los dem\u00e1s, pero tampoco caer\u00e1 en tolerancias que signifiquen confusi\u00f3n. Su actitud ser\u00e1 de puro servicio, que le libra de todo orgullo institucional al defender la verdad que \u00e9l cree poseer en la religi\u00f3n de la que es disc\u00edpulo. No lo hace con ninguna arrogancia, ni con discriminaci\u00f3n religiosa. Lo hace, como dec\u00eda San Pablo, para hacerse todo para todos; jud\u00edo con los jud\u00edos, griego con los griegos, es decir, hombre con todos los hombres, para servirles a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no tenemos ideas claras en esta materia, causaremos da\u00f1os a nuestra religi\u00f3n, dej\u00e1ndonos llevar de pensamientos, nobles desde un punto de vista estrictamente humano, pero que no responden a la realidad de una revelaci\u00f3n cristiana tal como Cristo la ha ofrecido. Tenemos que servir a esa Revelaci\u00f3n siendo sus testigos, predicadores y ap\u00f3stoles, porque as\u00ed es como de verdad amamos al hombre, a quien Dios ama. No hay que omitir nada de lo que nos ha sido transmitido, con el pretexto de que as\u00ed amaremos mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conclusi\u00f3n importante: la jerarqu\u00eda y el Magisterio de la Iglesia est\u00e1n al servicio de la verdadera libertad del hombre. Y cuando en la Iglesia cat\u00f3lica vemos al Santo Padre actuar como centro de unidad, con el poder particular que corresponde al Primado del Romano Pont\u00edfice, como Vicario de Cristo, en el Magisterio y en la disciplina, lejos de considerar esto un abuso de autoridad, hemos de estimarlo como un servicio a la libertad y a la verdad, porque, de lo contrario, se producir\u00eda una funesta disgregaci\u00f3n que arrojar\u00eda al hombre en las sombras de la duda religiosa y le someter\u00eda al despotismo de los grupos y las sectas. La autoridad ejercida por la jerarqu\u00eda y por el Papa es un aut\u00e9ntico y humilde servicio de amor al hombre, necesitado en todo instante de esta unidad y de esta conjunci\u00f3n \u00edntima con el misterio de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Amor al hombre como ciudadano del mundo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas este amor al hombre como hijo de Dios no nos dispensa de amarle tambi\u00e9n en su otra condici\u00f3n de ciudadano de la tierra. Todas las miserias del mundo son consecuencia, directa o indirecta, del pecado original, que ha introducido el desorden y el ego\u00edsmo en la vida, y de los pecados actuales, que acumulan incesantemente, por omisi\u00f3n o por acci\u00f3n, motivos de desgracia y de dolor. Hay, pues, en las angustias y desdichas de los hombres una, dir\u00edamos, involuntaria relaci\u00f3n religiosa y teol\u00f3gica de signo negativo, en cuanto que sobre ella se cierne siempre la sombra del pecado, con todo lo que \u00e9ste tiene de ruptura con el orden querido por Dios. De ah\u00ed que haya tambi\u00e9n una relaci\u00f3n entre miseria y misericordia. La miseria, como carencia; la misericordia, como acci\u00f3n compensatoria y de restauraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Cristo cura a un enfermo, no solamente trata de aliviar la desgracia de un ser humano del que siente compasi\u00f3n, ni realiza \u00fanicamente un signo mesi\u00e1nico inteligible para quienes le esperaban; pone de relieve tambi\u00e9n, con su inclinaci\u00f3n sobre la desgracia y el sufrimiento, la actitud paternal y amorosa de Dios, que no olvida que aquel hijo que sufre es una v\u00edctima del gran enemigo del hombre, el pecado, como agente remoto, al menos, de la desgracia actual. No caer\u00e1, ciertamente, en la f\u00e1cil inculpaci\u00f3n de atribuir a ese pobre enfermo o a sus padres la responsabilidad directa por el dolor que sufren. No es por el pecado suyo o de sus padres, dir\u00e1 a prop\u00f3sito del ciego de nacimiento, sino para que las obras de Dios resplandezcan en \u00e9l (cf. Jn 9, 3).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n de la enfermedad o del dolor con el pecado es m\u00e1s alta y profunda, y no tiene nada que ver, muchas veces, con las actitudes personales de quienes han de sufrirlas. Es una relaci\u00f3n pesada y oscura que afecta a la naturaleza humana, a la humanidad pobre y herida, como consecuencia de una situaci\u00f3n introducida por la libertad desordenada de los hombres, al margen de la santa voluntad de Dios. Ese desorden ha producido y producir\u00e1 sus frutos amargos siempre, y bajo su peso camina el hombre sin cesar, queriendo ser libre y queriendo ser feliz. Dios le acompa\u00f1a con su misericordia y su perd\u00f3n, y hasta tal punto le sigue con amor en su marcha, que llegar\u00e1 un momento en que, incluso, el dolor de los hombres podr\u00e1 ser asociado a los padecimientos de Cristo Redentor, dando as\u00ed un nuevo giro al sentido de la desgracia y las penas de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo en la otra vida el orden quedar\u00e1 completamente restaurado. En \u00e9sta, porque as\u00ed lo exige la santidad de Dios, se cumple inexorablemente la sentencia dictada contra el pecado, al que siguen el dolor y la desdicha. El hombre, solidario de sus semejantes en la acci\u00f3n pecadora, puede serlo tambi\u00e9n de Dios en la acci\u00f3n misericordiosa y redentora, porque est\u00e1 llamado por el mismo Cristo, no solamente a poner sus sufrimientos junto a los suyos, sino a ejercer tambi\u00e9n con los dem\u00e1s hombres, sus hermanos, ciudadanos del mundo, las obras de la caridad y del amor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>En el d\u00eda del Juicio<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el d\u00eda del Juicio el Rey pondr\u00e1 a su derecha a aquellos a quienes antes habr\u00e1 dirigido estas palabras: <em>Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesi\u00f3n del reino que os est\u00e1 preparado desde el principio del mundo; porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era peregrino y me hospedasteis, estaba desnudo y me cubristeis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y vinisteis a verme<\/em>(Mt 25, 34-36).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Palabras impresionantes del Se\u00f1or que nos hacen entender, seg\u00fan la explicaci\u00f3n que \u00c9l mismo nos da, que Cristo est\u00e1 en el que sufre, en el pobre, en el desgraciado, y lo que se haga con \u00e9ste se hace con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay algo m\u00e1s. Cuando nos acercamos al pr\u00f3jimo que sufre y tratamos de aliviar sus desgracias, no por un motivo meramente humano, sino obrando como Cristo obr\u00f3 con \u00e9l, no solamente curamos el dolor que le aflige, sino que con una acci\u00f3n semejante a la de Cristo, devolvemos al coraz\u00f3n del afligido la paz, la esperanza, el amor, la alegr\u00eda, es decir, todo lo que hubiera existido en el mundo si no se hubiera producido el pecado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestras obras de amor no solamente ven a Cristo en el que sufre, son tambi\u00e9n como actos del mismo Cristo a trav\u00e9s de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la luz de esta doctrina se comprende el profundo sentido de la constituci\u00f3n <em>Gaudium et Spes<\/em> del Vaticano II. Si la Iglesia habla del orden pol\u00edtico, social, econ\u00f3mico, no es porque entre en terrenos que no son suyos. Al proclamar los principios y al urgirlos, lo hace como maestra de la verdad religiosa. Quiere aliviar las desgracias del hombre en este mundo, no s\u00f3lo para que, como tales desgracias, desaparezcan o se aten\u00faen, sino para que, desaparecidas o aliviadas, renazcan en el hombre el orden, la paz, la alegr\u00eda, la esperanza, es decir, todo aquello que, situado en una justa relaci\u00f3n con Dios, viene a ser como un eco de lo que hubiera sido el para\u00edso sin el pecado original.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es el secreto m\u00e1s hondo de las obras de misericordia espirituales y corporales bien entendidas. Este es el motivo por el que hemos de preocuparnos siempre por lograr un mundo mejor en el que la justicia y el amor nos gu\u00eden. Este es un aspecto fundamental de la teolog\u00eda de las realidades terrestres. El cristiano quiere un mundo mejor, no s\u00f3lo como hombre, sino como cristiano. Sabe o debe saber que el reino de Dios empieza a realizarse aqu\u00ed, en la tierra, por la justicia, por el amor y por la gracia santificante. Lo que haya de <em>aut\u00e9ntico y verdadero<\/em> progreso en la tierra pertenece tambi\u00e9n al Reino, como fase previa en que el hombre se realiza como criatura de Dios en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos posturas son, igualmente, lamentables en este orden de cosas: la de los que no hacen nada por mejorar la condici\u00f3n de sus hermanos los hombres, y la de los que tanto quieren hacer que se pasan la vida hablando de reformas de la humanidad y del mundo sin prestar atenci\u00f3n, con modestia y realismo, a la reforma del peque\u00f1o sector de la vida que ellos pueden abarcar. Lo primero es ego\u00edsmo; lo segundo puede ser utop\u00eda y evasi\u00f3n igualmente ego\u00edsta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aludido a las obras de misericordia. Nuestros viejos catecismos las formulaban as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Espirituales: dar buen consejo al que lo ha menester, corregir al que yerra, perdonar las injurias, consolar al triste, sufrir con paciencia las molestias de nuestros pr\u00f3jimos y las adversidades, rogar a Dios por los vivos y los muertos.<\/li>\n\n\n\n<li>Corporales: visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, redimir al cautivo, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, enterrar a los muertos.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguna de estas expresiones resulta hoy anacr\u00f3nica. Pero es f\u00e1cil formular la revisi\u00f3n actual de ese programa de amor, que no se agota, ciertamente, con tales indicaciones. El que ama de verdad sabe encontrar la ocasi\u00f3n propicia para ello continuamente, sin perderse en una ego\u00edsta soledad o en una ret\u00f3rica social ampulosa y meramente acusadora.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La obra de C\u00e1ritas diocesana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para terminar, quiero referirme a algo que est\u00e1 a nuestro alcance. Obras de misericordia, para que podamos trabajar como demostraci\u00f3n de amor al pr\u00f3jimo. La Iglesia nos ofrece un camino; es el de la C\u00e1ritas diocesana, con sus organizaciones y con sus obras filiales y coordinadas, en donde pueden volcarse much\u00edsimos esfuerzos generosos para ayudar a ese tercer mundo que tiene cada uno, a veces, a las puertas de su casa. C\u00e1ritas diocesana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me han sido ofrecidos unos datos sobre la labor de C\u00e1ritas de Barcelona en estos \u00faltimos a\u00f1os. Y solamente en el per\u00edodo que va desde 1957 hasta el momento, C\u00e1ritas diocesana, parroquias y entidades m\u00e1s o menos coordinadas con ella, han distribuido tres mil ciento setenta y nueve millones de pesetas. Detr\u00e1s de esas cifras, \u00a1cu\u00e1ntas l\u00e1grimas enjugadas y cu\u00e1ntos dolores aliviados! Ese Sanatorio de la Merced, el Hospital del Ni\u00f1o Dios, el Centro de la Inmaculada en San Andr\u00e9s de la Barca, las guarder\u00edas infantiles, y tantos y tantos casos diariamente solucionados gracias a la caridad de tantos colaboradores, enfermeras, de tantos visitadores, religiosas, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y faltan datos de bastantes parroquias e instituciones. No figura aqu\u00ed, por ejemplo, lo que hacen los colegios religiosos de Barcelona, tan atacados muchas veces, con absoluto desconocimiento de la inmensa labor de beneficencia social que est\u00e1n efectuado silenciosamente. Ni puede contabilizarse lo que significa el esfuerzo personal y gratuito de m\u00e1s de tres mil personas, que colaboran en estas obras de misericordia. Habr\u00eda, adem\u00e1s, que a\u00f1adir \u2013porque son obras nobles, a las que impulsa tambi\u00e9n un amor humano y cristiano\u2013 campa\u00f1as como la de la Cruz Roja, del C\u00e1ncer, D\u00eda del Subnormal, campa\u00f1a de Radio Nacional de Espa\u00f1a, hospitales y beneficencia, viudas y hu\u00e9rfanos, y otras muchas que se realizan. \u00bfPor qu\u00e9 no estimar todo esto como un medio de realizar, de manera inmediata, planes de desarrollo, de ayuda y protecci\u00f3n, sin dejar de pensar en la humanidad, en el mundo, en la transformaci\u00f3n de todas las condiciones en que vivimos hoy para conseguir una situaci\u00f3n mejor? Pero, por lo pronto, ateng\u00e1monos a lo que est\u00e1 al alcance de nuestra mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barcelona corresponde con generosidad a esta llamada a las obras de misericordia, pero deber\u00eda hacer much\u00edsimo m\u00e1s, inmensamente m\u00e1s. Esas enormes barriadas en donde viven, muchas veces en condiciones angustiosas, hombres y mujeres venidos de toda Espa\u00f1a, est\u00e1n necesitadas de escuelas, de centros de cultura y de recreo, que podr\u00edan hacer m\u00e1s agradable la convivencia de los hombres y devolver a su coraz\u00f3n la paz, la esperanza y un sentido de fraternidad en las relaciones con los dem\u00e1s. Tiene que hacerlo el Estado. De acuerdo. Ojal\u00e1 los Estados cumplan con su deber y tengan medios para realizarlo en todo instante. Ahora bien, no podemos dejar de reconocer que mientras en Barcelona faltan escuelas, en otros muchos lugares de Espa\u00f1a se han cerrado o est\u00e1n casi vac\u00edas, porque sus habitantes se han venido aqu\u00ed. Es decir, que, junto al Estado, la iniciativa privada tiene un campo inmenso de acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo eso es amor al pr\u00f3jimo. <em>Mucho m\u00e1s<\/em> es tambi\u00e9n amor al pr\u00f3jimo. No tiene l\u00edmites lo que puede decirse en esta materia; pero es interesante recordar lo que he recordado hoy, si queremos ser cristianos. Sigamos adelante con esa fe y nuestro amor a Dios y al hombre, siempre atentos a su doble condici\u00f3n: la de hijo de Dios y la de ciudadano de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Enc\u00edclica<em>Populorum progressio,<\/em>21.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el 13 de marzo de 1970, viernes de la cuarta semana de Cuaresma. Unos pocos d\u00edas m\u00e1s y de nuevo nos reuniremos para celebrar el misterio de Cristo muerto y resucitado que la Iglesia conmemora en la Semana Santa. 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