{"id":967,"date":"2024-09-25T23:04:24","date_gmt":"2024-09-25T21:04:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=967"},"modified":"2024-09-27T14:00:06","modified_gmt":"2024-09-27T12:00:06","password":"","slug":"la-esclavitud-del-que-no-ama","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-esclavitud-del-que-no-ama\/","title":{"rendered":"La esclavitud del que no ama"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada el 6 de marzo de 1970, viernes de la tercera semana de Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuemos nuestras reflexiones sobre el tema general de la virtud de la caridad, tal como debe ser entendida y vivida por un cristiano que quiere ser fiel al Evangelio en toda su integridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Os hablaba el pasado viernes de esa triple actitud necesaria para luchar contra la soberbia del coraz\u00f3n, el gran obst\u00e1culo que se levanta en el alma contra el amor a Dios. Sencillez de esp\u00edritu, humildad en los interrogantes, conversi\u00f3n continuada. Al obrar as\u00ed, no s\u00f3lo se va eliminando la fuerza agresiva del pecado y de las tendencias malas, sino que se despeja interiormente la oscuridad del camino, y el cristiano se entrega cada vez con m\u00e1s firmeza y seguridad internas a una vida religiosa sincera y consecuente, cuyos frutos aumentan sin cesar en su relaci\u00f3n con Dios y con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las gracias de Dios que se comunican cada vez m\u00e1s abundantes y el gozo del alma al comprobar su propio progreso espiritual facilitan la marcha ascensional hacia las cumbres de la santidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La verdadera libertad del cristiano<\/h2>\n\n\n\n<p>Y entonces es cuando el hombre logra hacerse aut\u00e9nticamente libre. Al aumentar su trato con Dios, su fe y su amor a \u00c9l, aumenta tambi\u00e9n su libertad interior.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>Primero:<\/em> porque ve que puede navegar sin trabas en el oc\u00e9ano sin l\u00edmites de la divinidad, contemplando y adorando las perfecciones divinas. El hombre que avanza en su trato con Dios mediante la oraci\u00f3n, el dominio de sus pasiones, el esmero en la pr\u00e1ctica de sus obligaciones familiares y profesionales, reguladas por la luz de la fe; el hombre que cultiva e intensifica su amor a Dios y su fe en \u00c9l, percibe cada vez mejor la belleza de la vida divina. M\u00e1s que pensar en los mandamientos como carga, piensa en lo que \u00e9stos tienen de impulso para entregarse cada vez m\u00e1s al misterio.<\/li>\n\n\n\n<li>Y <em>segundo:<\/em> se hace tambi\u00e9n m\u00e1s libre el cristiano que ahonda en su vida religiosa, porque cuanto m\u00e1s obedece y m\u00e1s trata de ajustarse a la voluntad divina, mejor comprende que el motivo de la obediencia es el amor, no una imposici\u00f3n externa del que manda porque puede mandar. Y todos sabemos que cuando se ama lo que merece ser amado, toda esclavitud desaparece.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los santos se han sentido siempre tan libres y tan dichosos en medio de una observancia fidel\u00edsima de los preceptos de Dios y de la Iglesia? Cuando leemos su vida vemos c\u00f3mo han manifestado el gozo de esa libertad interior sin dejar traslucir la pesada molestia que para otros representa el cumplimiento de las normas y las leyes divinas. \u00bfPor qu\u00e9? Este hecho desconcierta siempre a los incr\u00e9dulos y, en general, a todo hombre, incluso cristiano, que en medio de una vida de tibieza o de pecado, queriendo, no obstante, ser bueno, tropieza a cada paso con sus defectos, encuentra molesta y enojosa la vida espiritual, cree ver en la religi\u00f3n un conjunto de trabas y normas asfixiantes y no se explica esa gozosa libertad de las almas grandes. \u00bfCu\u00e1l es la explicaci\u00f3n de esta libertad que reflejan y viven los hombres santos?<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo hay una, y es que el amor a Dios hace cada vez m\u00e1s libre a quien ama y a quien se declara servidor suyo por amor. Es la caridad teologal que, a medida que se practica, aumenta; y el alma que la viva ya no cumple los mandamientos simplemente por mera obligaci\u00f3n, sino atra\u00edda por la belleza de lo que descubre y sostenida por el don de sabidur\u00eda que el Esp\u00edritu Santo regala.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Ejemplo de San Olegario<\/h2>\n\n\n\n<p>Insisto en estos principios hondos y fundamentales porque de ah\u00ed brota todo lo dem\u00e1s. Al entrar en la Catedral he subido al camar\u00edn a venerar las reliquias de San Olegario, obispo de Barcelona en el siglo XII, cuya fiesta celebramos hoy. Aquel hombre que, en la vieja catedral rom\u00e1nica anterior a \u00e9sta en que estamos hoy, predic\u00f3 sin cesar; que contribuy\u00f3 con su esfuerzo a la pacificaci\u00f3n pol\u00edtica de los reinos de Espa\u00f1a; que al peregrinar a Tierra Santa predicaba todos los d\u00edas varias veces en los lugares por donde pasaba; aquel hombre amante de la soledad y la contemplaci\u00f3n, que ejerci\u00f3 tan notable influencia sobre el clero y los religiosos y los fieles barceloneses precisamente por su trabajo incansable en la predicaci\u00f3n de las verdades de la fe y la piedad cristiana. Humilde sucesor suyo en esta sede, veo en su vida la lecci\u00f3n permanente de la Iglesia cat\u00f3lica, cuando trata de educar la conciencia de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la mayor urgencia de hoy: insistir en la necesidad de la vida de fe y de la gracia santificante. Dejad que en un alma prendan la gracia y los dones del Esp\u00edritu Santo, que enseguida estar\u00e1 dispuesta a ser un agente transformador del mundo. Pero mi temor es lo contrario: que estamos olvidando estas realidades de nuestra fe y por eso se nos hace tan dif\u00edcil la vida cristiana hoy, y se convierte todo en pol\u00e9micas y agitaciones alteradas de unos contra otros. Y es que cuando nos apartamos de Dios, en quien podemos encontrarnos todos, solamente prestamos atenci\u00f3n a los criterios nuestros; y hablando del amor al pr\u00f3jimo, podemos f\u00e1cilmente, sin darnos cuenta, caer en el ego\u00edsmo de nuestro propio pensamiento, es decir, amamos al pr\u00f3jimo como nosotros queremos que sea amado, no como Cristo lo quiso. Y el Evangelio es muy claro. El precepto m\u00edo es <em>que os am\u00e9is unos a otros, como Yo os he amado<\/em> (Jn 13, 34).<\/p>\n\n\n\n<p>Luego en toda actitud de caridad y de amor tiene que estar presente Cristo, pero Cristo, no como abstracci\u00f3n, no como ideolog\u00eda, no como teor\u00eda social, no como programa pol\u00edtico, sino como persona divina, como el Hijo de Dios que nos da su vida, que nos eleva de nuestro plano humano y natural a la realidad sobrenatural de la gracia que \u00c9l ha venido a comunicarnos con su redenci\u00f3n. Y para que Cristo est\u00e9 presente en este amor, tanto en la vida social del pueblo cristiano como en la vida individual, tenemos que pensar en \u00c9l, conocerle y amarle, para que \u00c9l nos gobierne. Y entonces no hay ning\u00fan obst\u00e1culo para el amor al pr\u00f3jimo y para la lucha por una transformaci\u00f3n social justa. Pero, si nos olvidamos de esto, seremos disc\u00edpulos de un programa o de una ideolog\u00eda humana, no del cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ejemplo de Juan XXIII<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay un ejemplo luminoso, el que nos ofreci\u00f3 Juan XXIII, el Papa que ha despertado tanta admiraci\u00f3n y simpat\u00eda en el mundo, el Papa de la <em>Pacem in terris<\/em> y la <em>Mater et Magistra,<\/em> el Papa del Concilio Vaticano II. Nadie habla mal de \u00e9l; su imagen es la del hombre sencillo, atento a todo lo que fuese motivo de amor y de dolor para el que sufre o el que ama. A todos quiso llevar el b\u00e1lsamo de su palabra santa.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan nos conmueve el recuerdo de sus contactos con aquellos, fueran cristianos o no, a quienes \u00e9l recibi\u00f3 como un padre a sus hijos. Pero hay un peligro al hablar de \u00e9l y es recordar \u00fanicamente la bondad de su car\u00e1cter, el hombre sin trabas, el coraz\u00f3n que se derrama. Estas frases, tal como muchos las pronuncian, deforman la realidad espiritual de Juan XXIII y contribuyen a que en muchos cristianos nazca una idea equivocada de su persona y del modo como vivi\u00f3 su fe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde brotaba en Juan XXIII esta actitud de amor hacia el mundo entero? Brotaba de una intensa vida interior de amor a Dios que le hac\u00eda sentirse libre y gozoso en medio de todas las dificultades, que las tuvo grand\u00edsimas. Brotaba de la contemplaci\u00f3n de Dios en su oraci\u00f3n, en su oraci\u00f3n mental diaria y en sus rezos continuos. Brotaba de que, a lo largo de toda su vida de sacerdote, se hab\u00eda mantenido fiel a sus sagrados compromisos por amor. Brotaba de que pensaba constantemente en el Se\u00f1or, Padre nuestro. Viv\u00eda y navegaba por este oc\u00e9ano sin l\u00edmites de las perfecciones divinas. Y por eso de un alma tan grande en su amor a Dios brotaban acciones tan grandes de amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acaba de publicar un librito titulado: <em>Juan XXIII, mensaje espiritual<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/em>. Es una recopilaci\u00f3n sistem\u00e1tica de 914 pasajes, frases cortas, de su legado doctrinal, tomados de diversos escritos suyos, sermones, cartas y del <em>Diario de un alma.<\/em> Aparecen pensamientos preciosos. Os recomiendo su lectura. Conociendo la intimidad de su alma se explica perfectamente su otra actuaci\u00f3n externa y p\u00fablica de Pont\u00edfice de la bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, sobre el cumplimiento de la voluntad divina:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa tercera petici\u00f3n del <em>Padrenuestro<\/em> es la voluntad del Se\u00f1or. S\u00ed. Siempre y en todo. En las dificultades de la vida, en medio de la convulsi\u00f3n producida por los contrastes diarios, a trav\u00e9s de la pobreza, hasta la enfermedad, hasta la muerte. S\u00ed. La voluntad de Dios es nuestra paz\u201d (n. 7).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstamos siempre dispuestos para todo. Venga, Se\u00f1or, tu reino; h\u00e1gase tu voluntad en el cielo y en la tierra. Este debe ser el anhelo de nuestra alma en todas las circunstancias de la vida\u201d (n. 8).<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la perfecci\u00f3n a que hay que aspirar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTe deseo de coraz\u00f3n que est\u00e9s siempre a la altura del Padrenuestro. \u00bfSabes lo que quiere decir eso? Permanecer siempre en esa atm\u00f3sfera serena y dulce de la visi\u00f3n de Dios, rey del cielo y de la tierra, y nuestro Padre bueno y misericordioso: en la b\u00fasqueda de la gloria de su reino y, sobre todo, de su santa voluntad, en la que se cifra nuestra perfecci\u00f3n. Tambi\u00e9n la espera de su pan, espiritual y corporal, debida compensaci\u00f3n a nuestro trabajo, y su perd\u00f3n para nuestros defectos y pecados, y la gracia de perdonar todo y siempre a los dem\u00e1s. Por \u00faltimo, la preservaci\u00f3n de todo mal en esta vida y en la otra\u201d (n. 16. Carta a una sobrina suya, 6-I-48).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDebemos esforzarnos por abrir nuestro coraz\u00f3n a la lluvia que viene de lo alto, para aceptar las inspiraciones de Dios, nuestro Padre, y para soportar nuestras cruces son \u00e1nimo alegre y aceptando la voluntad divina, sabiendo que sin cruces es imposible avanzar\u201d (n. 21).<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre su devoci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo, fuerza del alma:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDej\u00e9monos penetrar, como los ap\u00f3stoles el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, por ese fuego transformante. \u00c9l purificar\u00e1 las inevitables escorias de la naturaleza, herida por el pecado\u201d (n. 64).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cJes\u00fas nos asegura que el Esp\u00edritu Santo seguir\u00e1 haciendo resplandecer en la Iglesia una maravillosa fecundidad sobrenatural; la fecundidad que deposita en el coraz\u00f3n de las v\u00edrgenes, de los m\u00e1rtires y de los confesores los g\u00e9rmenes de aquellas virtudes heroicas que son la caracter\u00edstica de la santidad\u201d (n. 66).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Oh, Esp\u00edritu Santo Par\u00e1clito!, perfecciona en nosotros la obra iniciada por Jes\u00fas; haz fuerte y continua la plegaria&#8230;, acelera para cada uno de nosotros los tiempos de una profunda vida interior&#8230; Que ninguna atadura terrena nos impida hacer honor a nuestra vocaci\u00f3n; que ning\u00fan inter\u00e9s, por negligencia nuestra, mortifique las exigencias de la justicia; que ning\u00fan c\u00e1lculo reduzca los espacios de la caridad a la estrechez de los peque\u00f1os ego\u00edsmos. Que todo sea grande en nosotros\u201d (n. 72).<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la plena aceptaci\u00f3n de los deseos de Dios en nuestra vida:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCaminar para agradar a Dios: \u00e9ste es el mayor y m\u00e1s noble fin de la vida y la fuente inagotable de las satisfacciones m\u00e1s puras\u201d (n. 359).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi verdadera grandeza consiste en hacer totalmente y con perfecci\u00f3n la voluntad de Dios\u201d (n. 360).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay que progresar cada vez m\u00e1s en esta maravillosa disposici\u00f3n de \u00e1nimo: no querer nada fuera del benepl\u00e1cito divino y tener como norma fija servir a la Iglesia y colaborar a la salvaci\u00f3n eterna del pr\u00f3jimo mediante la oraci\u00f3n, las obras ordinarias y los ejemplos de virtud\u201d (n. 362).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas cruces no faltan; cada uno debe llevar la suya para conseguir en s\u00ed mismo la imagen m\u00e1s perfecta de Cristo. Pero su peso es suave y se soporta con gusto si va acompa\u00f1ado de la dulzura y de la paz, que derivan de la tranquilidad de conciencia y de la perfecta conformidad con los deseos del Se\u00f1or\u201d (n. 364).<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed continuamente. Ese era el paisaje interior de su alma. No hagamos de \u00e9l una caricatura reducida a cuatro rasgos externos que cuando quieren ser imitados por otros, sin poseer el secreto de su \u00edntima y profunda uni\u00f3n con Dios, llevan a adoptar posturas rid\u00edculas y absurdas. Oraci\u00f3n y trato con Dios, esp\u00edritu de fe en las empresas y trabajos de cada d\u00eda. Reformar el peque\u00f1o mundo en que cada uno vive de una manera dulce, suave, sin imposiciones, con la fuerza que brota mansamente del interior del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En una palabra, Juan XXIII, con la grandeza de su ejemplo, confirma cuanto vengo diciendo. Su interioridad religiosa, cultivada d\u00eda tras d\u00eda, le facilita un trato cada vez m\u00e1s \u00edntimo con Dios y una superaci\u00f3n de los obst\u00e1culos a la vida de virtud y perfecci\u00f3n. Como los santos, se convierte en un ejemplo vivo de libertad interior y externa, sin trabas, casi sin c\u00e1nones, no porque rompan o desprecien la ley, sino porque ellos mismos se convierten en algo as\u00ed como una expresi\u00f3n personal de la ley cumplida por amor.<\/p>\n\n\n\n<p>En diversos momentos hist\u00f3ricos de la vida de la Iglesia han aparecido hombres extraordinarios que han promovido movimientos de espiritualidad y de amor al pr\u00f3jimo, transformando estructuras y condicionamientos sociales con la fuerza interior de su esp\u00edritu. Amaron siempre sin odiar a nada ni a nadie. Fundaron \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, ejercieron el ministerio episcopal o sacerdotal, fueron padres de familia. Con su ejemplo arrastraron a otros y cuanta m\u00e1s miseria vieron, m\u00e1s misericordia mostraron. Y eran misericordiosos con el pecador, con el prisionero, con el enemigo, con el rico, con el pobre, con todos, porque comprend\u00edan que en el fondo de cada coraz\u00f3n humano no hay m\u00e1s que pobreza y debilidad; y que cuando se aparta el hombre de Dios lo \u00fanico que necesita es manos de misericordia y de paz que le lleven de nuevo hacia \u00c9l. Estos han sido siempre los ejemplos de los santos, visibles unas veces, invisibles otras. El amor a Dios les hizo amar al mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Lecci\u00f3n viv\u00edsima de los contemplativos<\/h2>\n\n\n\n<p>Quiero referirme ahora a un g\u00e9nero de vida que est\u00e1 prestando a los hombres un servicio impresionante, del cual hoy nos olvidamos con frecuencia: es el de los contemplativos, el de los religiosos y religiosas de clausura que, encerrados en sus monasterios, alaban a Dios con su oraci\u00f3n, siempre encendida la luz de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces ni reparamos en esos edificios en que viven. Necesitamos sentir los golpes de la vida para acordarnos de ellos y acaso ir a su encuentro. Esos moradores del desierto, con sola su oraci\u00f3n, con su ejemplo perseverante, con los consejos que nos dan cuando la ocasi\u00f3n se presenta, con su mortificaci\u00f3n diaria, est\u00e1n aportando al mundo una fuerza espiritual que renueva el amor a Dios. Y cuando vienen \u00e9pocas en que parece que ese amor se extingue, basta su sola presencia, contemplada desde lejos, para que nos preguntemos qu\u00e9 significa aquel misterio de que un hombre o una mujer inteligentes y amantes de la vida como los dem\u00e1s, que podr\u00edan tener los mismos privilegios y favores que nosotros, se encierren all\u00ed y all\u00ed sigan viviendo a\u00f1o tras a\u00f1o, no como quien se somete a una mortificaci\u00f3n irremediable, sino con un amor que revela la transparencia de un ni\u00f1o y una sencillez que parece privilegio de las almas que han nacido exclusivamente para amar. Es su amor a Dios lo que les transforma y les hace ofrecer al pr\u00f3jimo la llamada de la eternidad. El servicio de estos hombres y mujeres, aunque no nos demos cuenta, es de un valor incalculable.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Libres, no esclavos<\/h2>\n\n\n\n<p>Hijos amad\u00edsimos y hermanos m\u00edos en Cristo: insisto en estas reflexiones porque pienso que es una grave obligaci\u00f3n m\u00eda, de obispo de la Iglesia. Temo cada vez m\u00e1s por nuestra juventud, la que va ocupando en la vida el lugar que nosotros les cedemos. Temo por una formaci\u00f3n sin fe, sin pr\u00e1ctica religiosa viva, sin atenci\u00f3n vertical hacia el misterio de Dios. Temo que la religi\u00f3n se convierta en un mero humanismo sin transcendencia, en que todo lo reduzcamos a predicar derechos y deberes de unos para con otros. Por eso insisto sobre esto en estas predicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que sobran, o son m\u00e1s abundantes, las otras, las de quienes est\u00e1n continuamente hablando de cuestiones temporales. Y s\u00ed, hay que hablar de ellas, para iluminarlas con la luz de la fe; pero si la fe se apaga, \u00bfd\u00f3nde va a quedar la luz? La juventud futura \u00a1va a encontrar tantas facilidades para satisfacer sus ansias de libertad exterior y tantas dificultades para vivir su libertad interior de hijos de Dios! \u00a1Hace tantos esclavos el pecado!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1La esclavitud del pecado! Esclavitud, porque engendra en el que peca un desasosiego continuo que no sacia nunca al pecador. Esclavitud, porque va, poco a poco, agotando sus reservas religiosas y sumi\u00e9ndole en la oscuridad, hasta convertirle en esclavo de las tinieblas, las cuales se apoderan de su entendimiento. Esclavitud que lleva a la desesperaci\u00f3n cuando el pecador ve que no tiene ni el gozo de los placeres del mundo, que no le sirven, ni el gozo de un Dios en quien quisiera creer y no puede.<\/p>\n\n\n\n<p>El pecado hace esclavos; y es de temer que, si seguimos por aqu\u00ed, sin atender a los requerimientos interiores de la vida religiosa cristiana, lleguemos a tener generaciones muy libres en sus actuaciones y libertades externas, pero integradas por esclavos de sus propias apetencias, de sus pasiones, de sus vicios, de sus exigencias an\u00e1rquicas respecto a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El misterio de Dios sigue esper\u00e1ndonos con su belleza infinita, con su perfecci\u00f3n, con su grandeza. Es la vida de Cristo. Yo no hablo de abstracciones, no. Dios se nos ha revelado en Jesucristo; y por medio de Cristo recibimos el Esp\u00edritu Santo y ascendemos a Dios Padre y vivimos el misterio de la Trinidad. El que se entrega a Jesucristo con amor y con confianza no saldr\u00e1 perdiendo jam\u00e1s, jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 tantas crisis sacerdotales? \u00bfPor qu\u00e9 se hace tan pesado el celibato para algunos? \u00bfPor qu\u00e9 tantas cr\u00edticas duras y col\u00e9ricas contra la autoridad de la Iglesia? Las leyes que la Santa Iglesia nos da a los sacerdotes y a los cristianos, recibidas con esa actitud humilde a que me refer\u00eda al principio y vividas con amor, se hacen cada vez m\u00e1s f\u00e1ciles y llegan a ser eso: la expresi\u00f3n de un yugo suave que nos ayuda a caminar en uni\u00f3n con nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Pero hace falta perseverar en la oraci\u00f3n, hace falta huir de las ocasiones de pecado, hace falta cultivar con un esfuerzo diario \u2013ejemplo de Juan XXIII\u2013 esa rica vida interior que el Esp\u00edritu Santo alimenta en quienes con docilidad se disponen a recibir sus dones y sus luces. Prediquemos e insistamos mucho en el amor al pr\u00f3jimo y en el logro de un mundo m\u00e1s justo. Pero no nos olvidemos jam\u00e1s, si queremos ser cristianos, de predicar y vivir las profundidades del amor a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Jes\u00fas M. Bermejo, <em>Juan XXIII, Mensaje espiritual, <\/em>Madrid 1969, BAC minor 12.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el 6 de marzo de 1970, viernes de la tercera semana de Cuaresma. Continuemos nuestras reflexiones sobre el tema general de la virtud de la caridad, tal como debe ser entendida y vivida por un cristiano que quiere ser fiel al Evangelio en toda su integridad. 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