{"id":949,"date":"2024-09-25T22:47:37","date_gmt":"2024-09-25T20:47:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=949"},"modified":"2024-09-27T13:53:29","modified_gmt":"2024-09-27T11:53:29","password":"","slug":"sed-perfectoscomo-mi-padre-que-esta-en-los-cielos","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/sed-perfectoscomo-mi-padre-que-esta-en-los-cielos\/","title":{"rendered":"Sed perfectos, como mi Padre que est\u00e1 en los cielos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia pronunciada el 14 de marzo de 1969, viernes de la tercera semana de Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deseo hablaros hoy de la santidad de la vida del cristiano. Es un paso m\u00e1s en el camino que juntos iniciamos la noche del Mi\u00e9rcoles de Ceniza, cuando os anunci\u00e9 mi prop\u00f3sito de dedicar las conferencias cuaresmales de este a\u00f1o a hablar de la esperanza. Est\u00e1 puesta a prueba en esta hora de la Iglesia, os dec\u00eda la primera noche, pero no puede fallar, si de verdad hacemos que descanse en Dios. Y de Dios vengo habl\u00e1ndoos todos los d\u00edas, porque es un deber fundamental de los obispos velar por la santidad del pueblo que se les ha encomendado, y no puede haber santidad si no hay amor y uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay que temer. El Concilio est\u00e1 ahora sepultado como un grano de trigo, dec\u00edamos; pero brotar\u00e1n las espigas m\u00e1s tarde. Llamados por Jesucristo, hemos de cumplir toda la ley con la disponibilidad de coraz\u00f3n, porque en la ley de Dios est\u00e1 la verdad. Los caminos por donde \u00c9l nos lleva son siempre caminos de amor que nos conducen a la vida eterna. Si amamos a Dios y a los hombres, colaboraremos de verdad en la construcci\u00f3n del Reino de Cristo, con amor, sin odio, pacientes y humildes como el mismo Cristo, Se\u00f1or nuestro, y como la caridad de que \u00c9l nos da ejemplo continuo. As\u00ed es como se establecen las bases de la esperanza cristiana. Pero todav\u00eda un paso m\u00e1s y llegamos a la cumbre. Es necesario, queridos hijos, aspirar a la vida de santidad cristiana plenamente; entonces es cuando dejamos a Dios realizar su obra; entonces en el coraz\u00f3n cristiano como persona individual y en el coraz\u00f3n de la Iglesia como sociedad visible en este mundo, florece la esperanza y se da a los hombres el gran testimonio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La santidad cristiana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablemos, pues, de la santidad cristiana. S\u00f3lo Cristo comprende la grandeza de la existencia humana, y por eso es el \u00fanico que puede se\u00f1alar la norma y la ley que la lleven a su desarrollo y plenitud. La comprende Cristo, porque la lleva dentro y s\u00f3lo el que encierra dentro de s\u00ed esta grandeza puede hablar de ella en toda su profundidad, de la misma manera que s\u00f3lo el sabio puede hablar de la ciencia y el artista de la belleza. El Verbo de Dios, al asumir la naturaleza humana, se hace hombre. Es un hombre. Viene a <em>los suyos,<\/em> como dice el Evangelio (Jn 1, 11). No es, pues, un extra\u00f1o ni un ut\u00f3pico idealista. Conocedor de las alturas a que puede llegar un hombre, porque el Verbo de Dios lanza su programa de plenitud, por encima de la cual ya no podr\u00e1n se\u00f1alarse cumbres m\u00e1s altas. Los programas de los hombres son \u00e9stos: progreso material, perfeccionamiento del orden social y pol\u00edtico, ciencia y t\u00e9cnica, humanismo. No son despreciables estos programas, objeto de los m\u00e1s nobles deseos humanos. Esforzarse por realizarlos es ya, por s\u00ed mismo, un honor. Pero quedan ah\u00ed, no pueden dar m\u00e1s de s\u00ed. Cristo dice algo m\u00e1s: <em>Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto<\/em> (Mt 5, 48). Pronuncia estas palabras al final del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, en que ha expuesto las Bienaventuranzas, el ideal de la sinceridad en el bien, la necesidad de la rectitud de intenci\u00f3n y del coraz\u00f3n limpio, la confianza en Dios, la oraci\u00f3n del Padre nuestro. El Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a es como una s\u00edntesis de nuestras relaciones con Dios, con los hombres y con el mundo; y, al concluirlo, dice Jesucristo: <em>Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entend\u00e1moslo. Estas palabras no significan que debamos aspirar a ser iguales a Dios en su perfecci\u00f3n infinita y \u00fanica. Ello ser\u00eda absurdo. Es otro el sentido. Lo que se nos pide es que, a escala nuestra y dentro de nuestra condici\u00f3n de pobres y limitadas criaturas, viviendo en una relaci\u00f3n filial con el Padre, tal como Cristo nos lo ense\u00f1a con su vida y con su doctrina, pensemos y obremos en relaci\u00f3n con los hombres, con las cosas, con el mundo, volviendo siempre nuestro rostro hacia el Padre, para tener eso, lo que \u00c9l nos ofrece: amor, pureza interior, perd\u00f3n, justicia santa, fe en su providencia, oraci\u00f3n confiada, anhelo y s\u00faplica ferviente de que su voluntad \u2013tan justa y tan perfecta\u2013 se cumpla as\u00ed en la tierra como en el cielo. Para los hijos peque\u00f1os, la idea del poder, del saber, del mundo y de las cosas, les viene de su relaci\u00f3n filial con sus padres. Lo que sus padres digan, aquello es. Y se nos pide que seamos as\u00ed: hijos peque\u00f1os en nuestra relaci\u00f3n con Dios, para pensar y querer lo que \u00c9l piensa y quiera. <em>Si no os hiciereis como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el Reino de los cielos<\/em> (Mt 18, 3). Y es que, cuanto m\u00e1s ni\u00f1os somos en la aceptaci\u00f3n del pensar y el querer del Padre, m\u00e1s grandes nos hacemos participando de su propia y divina grandeza, porque incorporamos a nosotros su voluntad y la hacemos nuestra. Y entonces sucede que este ideal propuesto por Jesucristo: bienaventuranzas, amor, perd\u00f3n, anhelo de justicia, fe en la providencia, oraci\u00f3n confiada, ya no es simplemente una norma moral ni un c\u00f3digo de acciones, sino un modo de ser, una nueva existencia, una nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9ste es el secreto de la santidad. El hombre se hace como un ni\u00f1o con respecto a Dios, capta su esp\u00edritu y se acoge a su pensamiento y a su voluntad. En ello no hay infantilismo ni empeque\u00f1ecimiento, porque, para obrar as\u00ed, el hombre tiene que poner en juego su libertad, la cual, ayudada por la gracia, realiza el acto m\u00e1s serio y m\u00e1s profundo de que es capaz un adulto: aceptar dentro de s\u00ed una nueva vida con docilidad de ni\u00f1o, pero con previsi\u00f3n de resultados tan grandes que se pueden llamar divinos. En esta aspiraci\u00f3n hay una grandeza mayor, incluso para lo humano del hombre, que en el deseo de ser el m\u00e1s sabio de la tierra o de conquistar todos los mundos. Porque la vida de Dios es m\u00e1s grande que la ciencia del hombre y que todos los planetas juntos. Recibir y desarrollar dentro de nosotros la vida de Dios, que Cristo nos ofrece, correspondiendo a su invitaci\u00f3n con una lucha constante y sacrificada, gracias a los auxilios del Se\u00f1or, nos abre plenamente el camino de la santidad cristiana. No hay grandeza mayor a la que un hombre pueda aspirar en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cristo, el modelo y el camino de la santidad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo hemos sabido esto? Por medio de Cristo, que nos lo ha revelado. \u00bfY c\u00f3mo lo vemos realizado? En Cristo, cuya naturaleza humana, de hombre, est\u00e1 santificada y es santa por su uni\u00f3n con Dios en la Persona del Verbo, sin otra aspiraci\u00f3n m\u00e1s que hacer la voluntad del Padre. \u00bfY c\u00f3mo podremos conseguirlo nosotros? Imitando a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida. \u00c9l, se nos ofrece como modelo, \u00c9l nos proporciona el auxilio, \u00c9l nos se\u00f1ala la meta, \u201c\u00c9l, que es imagen de Dios invisible (Col 1, 15) es tambi\u00e9n el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Ad\u00e1n la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En \u00c9l la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada tambi\u00e9n en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnaci\u00f3n se ha unido en cierto modo con todo el hombre. Trabaj\u00f3 con manos de hombre, pens\u00f3 con inteligencia de hombre, obr\u00f3 con voluntad de hombre, am\u00f3 con coraz\u00f3n de hombre. Nacido de la Virgen Mar\u00eda, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado\u201d (GS 22).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso os dec\u00eda al principio que s\u00f3lo Cristo es el que puede se\u00f1alar las cumbres m\u00e1s altas de la grandeza a que puede llegar un hombre en la tierra. Cuando un hombre marca as\u00ed su vida, est\u00e1 dando gloria a Dios, y todo lo que brota de su pensamiento y de sus manos a gloria a Dios. Entonces se logra el fin de la creaci\u00f3n en el hombre. Cristo cabeza ylos cristianos, miembros de su Cuerpo, asumen la tarea sublime de que la naturaleza humana ylas cosas terrestres se muevan en la armon\u00eda del orden querido por Dios al crear el mundo, ese orden por el que suspiran todas las cosas, hasta el punto de que ha hecho pensar a muchos te\u00f3logos que, aunque no hubiera habido pecado de nuestros primeros padres, Cristo habr\u00eda venido al mundo para ofrecer al hombre y a la creaci\u00f3n la posibilidad de presentar, tal como puede ser realizada ya aqu\u00ed abajo, la culminaci\u00f3n gloriosa de las relaciones entre lo creado y el Creador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo a\u00f1adir\u00e9 que es en Cristo donde encontramos, adem\u00e1s del modelo, el camino para alcanzar esa perfecci\u00f3n anhelada. De lo contrario, aunque nos hubiese sido revelado el ideal, aparecer\u00eda siempre como algo abstracto e inconcreto. Pero en Cristo aparece concreto, personalizado y vivo. Por eso San Pablo, mensajero de la perfecci\u00f3n de la existencia cristiana, dej\u00f3 escritas estas frases insuperables, en las que se resume todo cuanto estoy diciendo. Como cuando dice en su carta a los G\u00e1latas: <em>No soy yo el que vivo, sino Cristo quien vive en m\u00ed<\/em> (Gal 2, 20). O con m\u00e1s amplitud y desarrollo, en la primera carta a los Corintios: <em>Seg\u00fan la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse los cimientos. Otra edifica encima. Cada uno mire c\u00f3mo edifica, que cuanto al fundamento nadie puede poner otro, sino el que est\u00e1 puesto, que es Jesucristo.<\/em> Y contin\u00faa despu\u00e9s diciendo: <em>\u00bfNo sab\u00e9is que sois templo de Dios y que el esp\u00edritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le aniquilar\u00e1, porque el templo de Dios es santo, y ese templo sois vosotros. Nadie se enga\u00f1e; si alguno entre vosotros cree que es sabio seg\u00fan este siglo, h\u00e1gase necio para llegar a ser sabio, porque la sabidur\u00eda de este mundo es necedad ante Dios; pues escrito est\u00e1: \u00c9l caza a los sabios en su astucia. Y otra vez: El Se\u00f1or conoce cu\u00e1n vanos son lo planes de los sabios. Nadie, pues, se glor\u00ede en los hombres, que todo es vuestro, ya Pablo, ya Apolo, ya Cefas, ya el mundo, ya la vida, ya la muerte, ya lo presente, ya lo venidero; todo es vuestro y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios<\/em> (1Cor 3, 10-23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He ah\u00ed esa s\u00edntesis apretada y robust\u00edsima de lo que debe ser la orientaci\u00f3n de los esfuerzos del hombre hacia su destino eterno, girando en torno al n\u00facleo fundamental: Cristo, rey de la creaci\u00f3n, centro de la gloria de Dios, indicador de la meta m\u00e1s alta a que puede aspirar todo hombre que viene a este mundo. \u201cEl cristiano no es tan s\u00f3lo \u00e9l mismo y no est\u00e1 solamente en s\u00ed mismo. La personalidad cristiana no es \u00fanicamente la personalidad natural de un hombre preciso, sino que en la soledad, en la libertad, la dignidad y la responsabilidad del cristiano, hay otra cosa, otro ser: Jesucristo\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. El cristiano tiene, s\u00ed, las mismas preocupaciones, miserias, trabajos, limitaciones, etc., que los dem\u00e1s hombres. Los instrumentos que utilizan sus manos son los mismos que utilizan otros. Su esp\u00edritu y su cuerpo se ver\u00e1n afectados y sacudidos, igual que en los dem\u00e1s, por la enfermedad, las penas, el llanto y la aflicci\u00f3n. Pero es distinta su existencia y su manera de vivir. Tiene fe, esperanza y caridad. El cristiano que entiende as\u00ed el secreto de su vida, va realizando el ideal de la grandeza a que Cristo le invit\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los dones del Esp\u00edritu<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuanto estoy diciendo pertenece a esa zona del alma que, en lenguaje asc\u00e9tico, llamamos vida interior. Es la perla escondida de que habla el Evangelio, la rica y la fecunda intimidad donde se construye el Reino de los cielos, porque <em>el Reino de Dios est\u00e1 dentro de vosotros<\/em> (Lc 17, 21), dice Jesucristo. A esta interioridad van dirigidas todas las llamadas de Cristo. Asombra pensar con qu\u00e9 intensidad y qu\u00e9 apremio llama Jesucristo a este trabajo interior de profundizaci\u00f3n dentro de cada uno, para encontrar a Dios y vivir en uni\u00f3n con \u00c9l, como se vive con el Padre que nos da la vida. Lo externo y circundante, la econom\u00eda, la comunidad pol\u00edtica, la familia, los amigos parece como si no le interesaran. Y no es que no le interesen, no. Digo y dir\u00e9 mil veces que Cristo, con su doctrina, nos mueve constantemente a trabajar por un mundo mejor en su condici\u00f3n terrestre, y que el disc\u00edpulo de Cristo ha de llevar esta preocupaci\u00f3n como un anhelo constante en sus aspiraciones y prop\u00f3sitos. El Concilio Vaticano II ha sido bien expl\u00edcito en estas proclamaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Jes\u00fas conoce el peligro a que estamos siempre expuestos. \u00c9l sabe que de un coraz\u00f3n cristiano de verdad brotar\u00e1n despu\u00e9s las acciones de la caridad y justicia que transforman el mundo, como de la peque\u00f1a semilla brota el \u00e1rbol. Mas la vida divina, la uni\u00f3n con el Padre, el Reino en su dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda y m\u00e1s nueva, lo que \u00c9l vino a traer, eso no lo fabrica el hombre por s\u00ed mismo. Lo da \u00c9l, Dios; lo alimenta el Esp\u00edritu Santo, prometido por Cristo; se desarrolla con la Gracia y con el esfuerzo constante del hombre. \u00c9l sabe que esto se pierde con facilidad, que cuesta asimilarlo y vivirlo, y por eso es su predicaci\u00f3n casi \u00fanica, su programa, su invitaci\u00f3n constante, su lucha hasta la muerte con el demonio, con los fariseos, con los superficiales, con los que quieren hacer de \u00c9l un rey de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo se subleva contra todas estas pretensiones. \u00c9l ha venido a otra cosa y no quiere entrar por ese camino por donde le llevan los hombres. Tiene prisa \u2013porque su vida va a ser corta\u2013 por proclamar el reino interior, la verdad de la uni\u00f3n con el Padre, la necesidad de vivir el don de Dios y la vida divina, aquello para lo cual \u00c9l ha venido a este mundo. Cuando resucite, nos habr\u00e1 dado su vida plenamente, y nos dar\u00e1 el Esp\u00edritu que viene a mantenerla. Y por eso habr\u00e1 dicho antes: <em>Os conviene que Yo me vaya<\/em> (Jn 17, 7); y nos ofrecer\u00e1 la Iglesia como arca y dep\u00f3sito donde encontramos los medios que nos facilitan la entrega de esos dones del Esp\u00edritu para poder llegar a la m\u00e1xima uni\u00f3n con Dios. Esto es la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dejar de ofrecer al cristiano este ideal, esta posibilidad, es mutilarle, es matar los g\u00e9rmenes de su desarrollo, debilitar su sangre de familia y someterle a una anemia perniciosa que destruye su alma. \u00bfQui\u00e9n, teniendo en su mano la posibilidad de abrir a un Wagner los caminos de la inspiraci\u00f3n musical, a un Einstein o un Ram\u00f3n y Cajal los de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, a un Dante los de la poes\u00eda, qui\u00e9n habr\u00eda sido capaz de cerr\u00e1rselos, consciente y culpablemente? \u00bfNo se sentir\u00eda asesino de algo muy grande y culpable de injusticia con la humanidad? De modo semejante, pero con mayor gravedad a\u00fan, privar al cristiano de la posibilidad de conseguir el ideal de una vida santa es, aparte de las dem\u00e1s consideraciones, causar al hombre y al mundo un da\u00f1o irreparable, porque se impide que en un hombre habite Dios y llene su coraz\u00f3n con la plenitud de sus dones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los santos, esos seres felices<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo os exhorto, pues, a vosotros, queridos hijos de la Di\u00f3cesis, y a todos aquellos a quienes llegue mi voz, cristianos, hijos de la santa Iglesia cat\u00f3lica; yo os exhorto a esa vida interior, a esa santidad, grandeza definitiva y suprema del hombre en este mundo, s\u00ed. Y para eso,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>1\u00ba.-<\/strong><\/em> os invito a que am\u00e9is al silencio. Es necesario que cada uno logre para s\u00ed mismo sus tiempos de silencio: silencio externo y silencio interior. El primero ayuda al segundo, y s\u00f3lo en silencio interior el hombre puede encontrarse con Dios. El silencio es anterior a la palabra, y toda palabra fecunda y creadora brota del silencio del pensamiento interior. Hoy vivimos envueltos en el ruido: he ah\u00ed una de nuestras desgracias, propias de la vida moderna. Un poco m\u00e1s de silencio, cristianos, para entrar dentro de vosotros y contemplar, reflejado en la serenidad del lago interior de vuestras almas, el rostro del Se\u00f1or que os busca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>2\u00ba.-<\/strong><\/em>os invito a la oraci\u00f3n: la oraci\u00f3n personal primero, la vuestra, de cada uno de vosotros mismos; la oraci\u00f3n comunitaria tambi\u00e9n, en uni\u00f3n con los dem\u00e1s. La oraci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, s\u00ed; pero tambi\u00e9n la oraci\u00f3n piadosa y subjetiva de cada uno, que nace del acto de fe en Dios, Padre nuestro, Padre tuyo, Padre m\u00edo. Cada uno de los hijos de una familia, aunque sean muchos, necesita hablar a solas con su padre en diversos momentos de su vida. No todos juntos y a la vez, sino cada uno. As\u00ed nosotros con Dios. Oraci\u00f3n personal, no lo olvidemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>3\u00ba.-<\/strong><\/em> os invito a frecuentar los sacramentos de la penitencia y de la eucarist\u00eda, sin caer en escr\u00fapulos de conciencia innecesarios, afanosos \u00fanicamente de lograr la m\u00e1xima pureza posible en relaci\u00f3n con Dios. Y frente a tendencias actuales que no hacen aprecio de la frecuente recepci\u00f3n de estos sacramentos, yo os digo, hijos, como Obispo de la Di\u00f3cesis y pastor de vuestras almas: No os dej\u00e9is influir por estos criterios. Si Dios se acerca a nosotros con los sacramentos de la penitencia y la eucarist\u00eda, es porque quiere que nosotros nos acerquemos a \u00c9l recibi\u00e9ndolos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>4\u00ba.-<\/strong><\/em><em> o<\/em>s aconsejo tambi\u00e9n que le\u00e1is y medit\u00e9is la vida de Jesucristo y de los santos. La vida de Jesucristo, la luz, la fuerza y el amor. Y con la vida de Cristo, la de los santos as\u00ed reconocidos por la Iglesia, los h\u00e9roes de la santidad, los que nos ofrecen, reproducido en su vida, el ejemplo de nuestro Se\u00f1or. No os content\u00e9is con libricos de espiritualidad ligeros como el viento, ahora tan frecuentes. Hay que ir a las fuentes; y las fuentes son, como la vida de Cristo y la Sagrada Escritura, las vidas de los santos y las obras de los grandes autores alabados por la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ved, por ejemplo, lo que dice Santa Teresa de Jes\u00fas, hablando de los valores del alma en su libro <em>Las Moradas:<\/em> \u201cHemos de considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, as\u00ed como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo, sino un para\u00edso a donde dice \u00c9l \u2013el Se\u00f1or\u2013 tiene sus deleites; \u00bfpues qu\u00e9 tal os parece que ser\u00e1 el aposento a donde un rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes, se deleita? No hallo yo cosa con qu\u00e9 comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad. Y verdaderamente apenas debe llegar nuestro entendimiento, por agudo que fuese, a comprenderla, as\u00ed como no puede llegar a considerar a Dios, pues \u00c9l mismo dice que nos cre\u00f3 a su imagen y semejanza\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hablando de la uni\u00f3n del alma con Dios y de la necesidad de la pureza interior dice: \u201cSi una labradorcilla se casara con el rey y tuviese hijos, \u00bfya no quedan de sangre real? Pues si a un alma hace nuestro Se\u00f1or tanta merced que tan sin divisi\u00f3n se junte con ella, \u00bfqu\u00e9 deseos, qu\u00e9 efectos, qu\u00e9 hijos de obras heroicas, podr\u00e1n nacer de all\u00ed, si no fuere por su culpa?\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. \u201cPues si el palacio lo henchimos de gente baja y de baratijas, \u00bfc\u00f3mo ha de caber el Se\u00f1or con toda su corte?\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a> El palacio es nuestra alma, y si lo llenamos de gente baja y de baratijas, de pasiones, de afanes desordenados, de luchas internas, de precipitaciones temerarias, de faltas de caridad, de visiones mundanales; si lo llenamos de todo esto, \u00bfc\u00f3mo ha de caber all\u00ed el Se\u00f1or, con toda su corte? No es posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>5\u00ba.-<\/strong><\/em>Por \u00faltimo, os invito a huir de las ocasiones de todo pecado y a llenar el alma de aspiraciones santas, como conviene al cristiano en quien mora el Esp\u00edritu Santo. Estos consejos que os doy son los que nos ha dado siempre la asc\u00e9tica cristiana, para poder seguir a Cristo en su camino. Lo que ocurre es que hoy, con tanto hablar del Concilio, y de reformas, y de cambios de estructuras, etc., nos estamos olvidando del Catecismo. Y no hay Concilio sin Catecismo, como no hay Catecismo sin Evangelio, y no hay Evangelio sin Cristo conocido, amado y vivido por los disc\u00edpulos que aspiran a la santidad a que \u00c9l nos llama.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 vamos a ofrecer al mundo?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 vamos a ofrecer al mundo los cristianos, si prescindimos de esta \u00fanica riqueza? Lo que tenemos que darle es la fe inconmovible en Cristo, traducida en vida. El mundo no nos pide lo que \u00e9l ya tiene de por s\u00ed. El mundo necesita que le descubran el sentido de la vida y ver personas en todos los ambientes, razas, sistemas, circunstancias, que vivan su fe. No destruir y acumular ruinas en la piedad y la vida de la fe, esperando que surja despu\u00e9s un cristianismo sincero como por arte de magia. Los cient\u00edficos son m\u00e1s consecuentes; en sus esfuerzos para lograr hallazgos, se atienen a lo que ya se ha descubierto. Se estudia lo anterior, se mantiene lo que es verdad, y se intenta abrirlo m\u00e1s y m\u00e1s. As\u00ed tambi\u00e9n en la vida de la Iglesia. Hay que mantener lo anterior, lo que Cristo y la tradici\u00f3n nos han dado; y, apoyados en ello, continuar adelante y abrirlo m\u00e1s, pero sin destruirlo. Y lo destruye quien olvida que, para realizar cualquier intento serio de vida cristiana en el mundo, es indispensable mantenerse en esta uni\u00f3n \u00edntima y profunda con Jesucristo por los caminos que \u00c9l nos se\u00f1ala, no por los caminos que nosotros podamos ofrecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los santos son tambi\u00e9n los seres m\u00e1s felices de este mundo, no s\u00f3lo porque tienen la felicidad que les da su uni\u00f3n con Dios, sino porque poseen tambi\u00e9n la que nace de derramar a su alrededor la esperanza y el bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando uno tropieza con un santo se siente mejorado siempre. Y aun los incr\u00e9dulos los buscan a veces, seguros de encontrar en su trato con ellos fortaleza, serenidad y paz. La historia de la Iglesia ha sido as\u00ed. Cuando la sociedad antigua se descompone, surge un San Benito que con su esp\u00edritu presta los mejores servicios a la civilizaci\u00f3n cristiana. Tras la invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros, que amenazan otra vez con destruirlo todo, vienen los santos misioneros que difunden la fe por toda Europa. Despu\u00e9s, en la Edad Media, cuando en monasterios y conventos se oye demasiado ruido del mundo, San Bernardo restaura en las almas mejores el sentido de la contemplaci\u00f3n y de la paz, al igual que Francisco de As\u00eds, con su entrega a la pobreza heroica, convencer\u00e1 al mundo de que el dinero no puede ser el dios del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde, en otra \u00e9poca dif\u00edcil, santos como San Felipe Neri, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jes\u00fas, impulsan la gran corriente que parti\u00f3 de Trento, donde se celebr\u00f3 el Concilio que reform\u00f3 la Iglesia de Cristo. Y como para aplicarlo y vivirlo, surgir\u00e1n santos como San Carlos Borromeo, San Francisco de Sales y el mismo San P\u00edo V, los cuales ejercen una influencia prodigiosa. Como en nuestros tiempos modernos: frente al v\u00e9rtigo del ruido y la velocidad, aparece la carmelita de Lisieux, Santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas, de cuyo silencio y oblaci\u00f3n a Dios siguen brotando rosas; o bien, frente al af\u00e1n de dominio del mundo, el ejemplo del sacerdote m\u00e1s desprendido, el cura de Ars; o frente a la ola de sensualidad y lujuria, el de una joven consciente de lo que vale la virginidad y capaz de defenderla hasta el martirio, Santa Mar\u00eda Goretti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los santos salvan al mundo siempre<\/strong>. Y santos son los que necesita la Iglesia de hoy, en este momento de renovaci\u00f3n conciliar. En los santos \u201cDios manifiesta al vivo ante los hombres su presencia y su rostro. En ellos \u00c9l mismo nos habla y nos ofrece un signo de su reino, hacia el cual somos atra\u00eddos poderosamente con tan gran nube de testigos que nos envuelve (cf. Hb 12, 1) y con tan gran testimonio de la verdad del Evangelio\u201d (LG 50). Hemos de aspirar a que se viva todo lo que el Concilio ha predicado. Queremos un mundo en que los valores terrestres sean cada vez m\u00e1s apreciados por los hombres, y que los cristianos sean los primeros en desarrollarlos. Pero estamos plenamente convencidos de que la Iglesia, como Iglesia, no tiene nada que hacer, si se limita a predicar un programa de mera justicia humana. Ha de predicarlo, es cierto; pero debe hacerlo brotar de las fuentes hond\u00edsimas de la uni\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de Jesucristo, del Evangelio santo, de la fe, de la esperanza, de la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras no surjan hombres y mujeres plenamente dispuestos a vivir este ideal en las parroquias y obispados, en los conventos y colegios, en las familias y asociaciones de laicos, en todas partes, la renovaci\u00f3n conciliar ser\u00e1 muchas veces un grito que se pierde en el vac\u00edo. Y no conseguiremos m\u00e1s que amargarnos unos a otros, porque estaremos todos proclamando exigencias, sin dar ninguno soluciones eficaces. Las soluciones tienen que venir de alguien que nos une a todos, de algo en que coincidimos todos; el que nos une es Cristo y en lo que tenemos que coincidir es en la vida interior de nuestras almas, en uni\u00f3n con Cristo, o sea, en la aspiraci\u00f3n a la santidad tal como \u00c9l nos la se\u00f1ala, no tal como cada uno quiera propon\u00e9rsela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa raz\u00f3n m\u00e1s alta de la dignidad humana \u2013son palabras del Concilio\u2013 consiste en la vocaci\u00f3n del hombre a la uni\u00f3n con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo cre\u00f3, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y s\u00f3lo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se conf\u00eda por entero a su Creador. Muchos son, sin embargo, los que hoy d\u00eda se desentienden del todo de esta \u00edntima y vital uni\u00f3n con Dios o la niegan en forma expl\u00edcita. Es este ate\u00edsmo uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s graves de nuestro tiempo&#8230;\u201d (GS 19).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda en que se vea el brillo de esta luz, los caminos quedar\u00e1n despejados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> R. Guardini, <em>El Se\u00f1or<\/em><em><strong>,<\/strong><\/em> vol. II, Madrid 1965<sup>2<\/sup>, 262.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Moradas primeras,<\/em> cap. 1,1; BAC212, Madrid, 1986, 472.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Meditaciones sobre los Cantares,<\/em> cap. 3,8; BAC 212, Madrid, 1986, 448.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Camino de Perfecci\u00f3n,<\/em> cap. 48, 4; BAC 212, Madrid, 1986, 354.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el 14 de marzo de 1969, viernes de la tercera semana de Cuaresma. Deseo hablaros hoy de la santidad de la vida del cristiano. Es un paso m\u00e1s en el camino que juntos iniciamos la noche del Mi\u00e9rcoles de Ceniza, cuando os anunci\u00e9 mi prop\u00f3sito de dedicar las conferencias cuaresmales de este a\u00f1o [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[64,60],"doc_tag":[],"class_list":["post-949","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-cuaresma-1969","doc_category-vivir-en-esperanza"],"year_month":"2026-05","word_count":4731,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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