{"id":921,"date":"2024-09-24T23:15:27","date_gmt":"2024-09-24T21:15:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=921"},"modified":"2024-09-27T13:43:34","modified_gmt":"2024-09-27T11:43:34","password":"","slug":"la-fe-fuente-del-gozo-y-de-la-paz","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-fe-fuente-del-gozo-y-de-la-paz\/","title":{"rendered":"La fe, fuente del gozo y de la paz"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, 28 de febrero de 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>He aceptado con sincera satisfacci\u00f3n de mi alma la invitaci\u00f3n del Excmo. Cabildo de la Catedral a hacerme cargo de estas predicaciones cuaresmales. En realidad, no hubiera sido necesario este ruego, consciente como soy de que una de las principales obligaciones del obispo es predicar la palabra de Dios. Ojal\u00e1 pudiera llegar a todas las parroquias y a todas las iglesias de la Di\u00f3cesis; pero esto supera las posibilidades humanas, que limitan siempre la actuaci\u00f3n en el propio ministerio. Al menos puedo hacerlo en la Catedral, en esta querida Catedral de Barcelona que, no solamente de derecho sino de hecho, debe llegar a ser el primer templo de la Di\u00f3cesis en cuanto a la perfecci\u00f3n de sus celebraciones lit\u00fargicas, en cuanto a los servicios espirituales a los fieles, en cuanto al culto solemne y p\u00fablico a Dios nuestro Se\u00f1or, que han de darle los can\u00f3nigos y beneficiados que aqu\u00ed rezan el Oficio Divino y en fin, en todo aquello que constituye hoy una aspiraci\u00f3n entra\u00f1ablemente querida por la Iglesia de Dios para el perfeccionamiento de la vida religiosa. Por eso he agradecido mucho esta invitaci\u00f3n del Cabildo catedralicio, corporaci\u00f3n eclesi\u00e1stica llena de dignidad y merecedora del m\u00e1ximo respeto, cuya ayuda ha de ser preciosa para esta renovaci\u00f3n que la Iglesia va buscando hoy en todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya apareci\u00f3 la palabra que hoy conmueve y turba los esp\u00edritus de tantas gentes, \u201crenovaci\u00f3n\u201d. Pronunci\u00e9mosla con humildad, sin intenciones agresivas y reivindicatorias, que supondr\u00edan, si as\u00ed se hiciera, una triste ignorancia respecto al noble abolengo de esta palabra, e incluso m\u00e1s: significar\u00eda tambi\u00e9n una injuria a la Iglesia. \u00bfQu\u00e9 es lo que hay que renovar hoy en la Iglesia de Dios? La respuesta a esta pregunta nos la va a dar el mismo nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y es una respuesta tan radical, tan profunda y tan llena de compromisos que no podr\u00e1 ser superada nunca, ni siquiera por ninguna declaraci\u00f3n conciliar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Tiempo cuaresmal: Renovaci\u00f3n necesaria<\/h3>\n\n\n\n<p>Yo desear\u00eda empezar estas reflexiones cuaresmales que voy a haceraqu\u00ed en vuestra presencia, y tambi\u00e9n en la presencia invisible detantos y tantos a los que puede llegar mi humilde voz a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n social, particularmente a trav\u00e9s de Radio Nacional de Espa\u00f1a; desear\u00eda \u2013digo\u2013 que esta reflexi\u00f3n primera y todas las que a lo largo de la Cuaresma he de hacer, sirvieran para hablaros de la fe, de esta fe cristiana que es todo en nuestra vida, es la fuente de nuestra alegr\u00eda, es la fortaleza para vivir, es lo que mueve dentro de nosotros la esperanza, es lo que sostiene el edificio de la caridad social, es lo que puede unirnos fraternal y gozosamente, es lo que puede darnos paz, cordialidad, \u00edntimo sentido de uni\u00f3n del que estamos siempre y constantemente necesitados.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos el A\u00f1o de la fe; yo no pronuncio esta frase simplemente por hacer un obsequio a la circunstancia externa en que fue promulgado dicho A\u00f1o. \u00a1No, no quiero que quede en una frase! Al decir vivimos el A\u00f1o de la fe quiero decir, sencillamente: queremos vivir las consecuencias de nuestra fe, y \u00e9stas deben manifestarse no s\u00f3lo un a\u00f1o ni un d\u00eda, sino siempre, mientras dure nuestra vida. El hecho de que el santo Padre haya querido que este a\u00f1o, de manera particular, nuestras reflexiones vayan por ah\u00ed, no significa sino que hemos de acentuar la meditaci\u00f3n de las verdades de nuestra fe y los santos prop\u00f3sitos que deben guiarnos en nuestra vida cristiana. \u00a1Ojal\u00e1 en esta Cuaresma que vamos a celebrar en nuestra Di\u00f3cesis de Barcelona contribuyese a esta renovaci\u00f3n que vamos buscando y que no podr\u00e1 tener nunca un sentido aut\u00e9nticamente orientador si no empieza por hacernos vivir hondamente las exigencias de esta fe cristiana! Empecemos, pues, por declarar qu\u00e9 renovaci\u00f3n es la que la Iglesia necesita, y vamos a pedir la aclaraci\u00f3n al mismo nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Abro el evangelio de San Juan, cap\u00edtulo 3: aqu\u00e9l en que el Se\u00f1or instruye a Nicodemo. En \u00e9l leemos lo siguiente<em>: <\/em><em>Hab\u00eda un hombre de la secta de los fariseos llamado Nicodemo, var\u00f3n principal entre los jud\u00edos, el cual fue de noche a Jes\u00fas y le dijo: Maestro, nosotros conocemos que eres un Maestro enviado de Dios, porque ninguno puede hacer los milagros que T\u00fa haces a no tener a Dios consigo. Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Pues en verdad, en verdad te digo que quien no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Le dice Nicodemo: \u00bfC\u00f3mo puede nacer un hombre siendo viejo?, \u00bfpuede acaso volver al seno de su madre para renacer? En verdad, en verdad te digo \u2013respondi\u00f3 Jes\u00fas<\/em><em>\u2013 <\/em><em>que quien no renaciere del agua y del Esp\u00edritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es; mas lo que ha nacido del esp\u00edritu, es esp\u00edritu. Por tanto, no extra\u00f1es que te haya dicho: os es preciso nacer otra vez<\/em> (Jn 3, 1-10).<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed la respuesta que nos da nuestro Se\u00f1or Jesucristo: nacer otra vez; no nos olvidemos de ella cuando hablemos de renovaci\u00f3n en la Iglesia. En el cristiano y en cada momento de la vida del cristiano o de la Iglesia, es preciso nacer otra vez; no hay f\u00f3rmula posible que se\u00f1ale con m\u00e1s claridad las profundas exigencias que lleva consigo la renovaci\u00f3n cristiana. De esta frase de Jesucristo se desprende al menos la siguiente resoluci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Para poder entrar en el reino de Dios, para vivir de acuerdo con lo que el reino de Dios pide de nosotros es necesario, primero: una transformaci\u00f3n radical de cada uno de nosotros, tan radical y tan seria, que equivale a algo as\u00ed como pasar de la nada a la vida, porque a eso es a lo que equivale el nacer: pasar de la no existencia a vivir; transformaci\u00f3n profunda.<\/li>\n\n\n\n<li>Segundo: equivale tambi\u00e9n a un comportamiento personal de cada uno de nosotros, no simplemente a un deseo de acogerse a la colectividad; el di\u00e1logo de Jesucristo con Nicodemo es un di\u00e1logo individual, personal; ciertamente que \u00c9l no busca s\u00f3lo a Nicodemo, se lo dice a \u00e9l para que despu\u00e9s lo oigan todos aquellos a los cuales ha de llegar la voz del Evangelio, pero es a esa persona que le visita de noche a la cual le dice esto: que es necesario nacer otra vez, \u00e9l, \u00e9l mismo, y as\u00ed cada uno.<\/li>\n\n\n\n<li>Tercero: esta renovaci\u00f3n que aqu\u00ed proclama Jesucristo mediante un nacimiento nuevo significa un proceso que se va perfeccionando a lo largo de la vida. Nacer en el reino de Dios no consiste \u00fanicamente en un minuto hist\u00f3rico en el cual se entra y ya se ha logrado todo; se nace del agua y del Esp\u00edritu Santo, del bautismo, pero la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que ha de recibir el cristiano comporta unas exigencias que no se agotan nunca, se trata de ir asimilando poco a poco, a lo largo de toda una vida, esas exigencias de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre el alma que ha querido recibirle: paz interior, gozo de la fe, amor a Dios, esperanza, sentido del perd\u00f3n, magnanimidad del alma, es decir, un proceso continuo de las virtudes que el Esp\u00edritu Santo quiere que nazcan y se desarrollen en nuestra alma; es un nacimiento que empieza un d\u00eda, pero que no se acaba mientras vivimos en este mundo.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y yo pregunto, a la luz de estas reflexiones, si cabe una renovaci\u00f3n mayor en la vida, para la Iglesia y para cada cristiano, que \u00e9sta que nos se\u00f1ala Jesucristo en el santo Evangelio. He aqu\u00ed por qu\u00e9 no es suficiente hablar hoy de renovaci\u00f3n de estructuras pastorales, de renovaci\u00f3n en el di\u00e1logo de la Iglesia con el mundo, de renovaci\u00f3n en cuanto a la actitud espiritual ecumenista, de renovaci\u00f3n en cuanto a nuestras preocupaciones por dar testimonio colectivo; esto es necesario, y ah\u00ed tenemos tambi\u00e9n que renovarnos, pero hay que buscar la renovaci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda. Lo contrario ser\u00eda escamotear las exigencias del Evangelio y contentarnos todos con una f\u00e1cil apelaci\u00f3n a esa renovaci\u00f3n de los dem\u00e1s, sin que cada uno busque con sinceridad honda la renovaci\u00f3n propia que ha de realizar dentro de s\u00ed. Y s\u00f3lo por este camino puede conseguirse la gran renovaci\u00f3n que la Iglesia busca.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, creo que es necesario insistir hoy en estas ideas, precisamente como consecuencia de tantas manifestaciones que surgen sin cesar, pronunciadas por parte de unos y de otros, cuando se toca el tema de la renovaci\u00f3n, y cada cual est\u00e1 poniendo el acento, m\u00e1s que en lo que es necesario, en aquello que a \u00e9l le interesa o le gusta, sin querer reflexionar sobre estas bases \u00edntimas, bellas, profundas, de una transformaci\u00f3n radical y permanente anunciada por Jesucristo como una exigencia imprescindible para pertenecer a su reino. Pienso, adem\u00e1s, que el Concilio tambi\u00e9n quiere eso, y que escamotear\u00edamos del mismo modo la verdad conciliar si no tuvi\u00e9ramos en cuenta esta exigencia fundamental. Permitidme que, para dar fundamento a mis palabras, os lea aqu\u00ed otras m\u00e1s autorizadas, las del propio Juan XXIII, que pronunci\u00f3 en el discurso de apertura del Concilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda \u00e9l as\u00ed: \u201cLo que principalmente ata\u00f1e al Concilio Ecum\u00e9nico es esto, que el sagrado dep\u00f3sito de la doctrina cristiana sea custodiado y ense\u00f1ado en forma cada vez m\u00e1s eficaz; tal doctrina comprende al hombre entero, compuesto de alma y cuerpo, al cual, como peregrino que es sobre la tierra, le ense\u00f1a que debe mirar hacia el cielo; esto demuestra que se debe ordenar nuestra vida mortal de modo que cumpliendo nuestros deberes de ciudadanos de la tierra y del cielo consigamos el fin establecido por Dios, lo cual quiere decir que todos los hombres, particularmente considerados o reunidos en sociedad, tienen el deber de tender sin tregua durante toda su vida a conseguir los bienes celestiales y a usar, llevados de este solo fin, los bienes terrenos sin que el empleo de los mismos comprometa la felicidad eterna. Ha dicho el Se\u00f1or: <em>Buscad primero el reino de Dios y su justicia.<\/em> Esta palabra, primero, expresa la direcci\u00f3n en la que deben moverse nuestros pensamientos y nuestras fuerzas, pero no han de olvidarse las palabras de este precepto del Se\u00f1or: <em>y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura.<\/em> En realidad ha habido siempre en la Iglesia, y hay todav\u00eda, quienes buscando con todas sus energ\u00edas la pr\u00e1ctica de la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica, rinden una gran utilidad a la sociedad; de hecho, de sus ejemplos de vida constantemente practicados y de sus iniciativas de caridad adquiere vigor e incremento cuanto de m\u00e1s alto y m\u00e1s noble hay en la sociedad humana; pero a fin de que esta doctrina alcance los m\u00faltiples campos de la actividad humana referentes al individuo, a la familia, a la sociedad, es necesario, ante todo, que la Iglesia no se separe del patrimonio sagrado de la verdad recibida de los Padres; al mismo tiempo, tiene que mirar al presente considerando las nuevas condiciones y formas de vida introducidas en el mundo moderno que han abierto nuevas rutas al apostolado cat\u00f3lico. Por esta raz\u00f3n la Iglesia no ha permanecido indiferente ante el avance admirable de los descubrimientos del progreso humano y ha sabido estimarlos debidamente; mas auxiliando estos desarrollos, no deja de advertir a los hombres para que por encima de las cosas visibles vuelvan los ojos a Dios, fuente de toda sabidur\u00eda y de toda belleza; y no olviden ellos a quien les dijo: <em>poblad la tierra y dominadla,<\/em> el grav\u00edsimo precepto: <em>alabar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios y a \u00c9l solo servir\u00e1s,<\/em> con objeto de evitar que la atracci\u00f3n fascinadora de las cosas visibles impida el verdadero progreso\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras, pronunciadas por el Papa que anunci\u00f3 el Concilio, han sido despu\u00e9s en m\u00faltiples ocasiones repetidas de una o de otra forma por el Papa que rige hoy los destinos de la Iglesia. Con ellas se nos dice muy claramente que se busca una renovaci\u00f3n, s\u00ed, que es necesaria, que todos debemos contribuir a lograrla, pero que no hay renovaci\u00f3n posible si se pierde de vista este destino \u00faltimo del hombre, esta necesidad de atender a su \u00faltimo fin, esta grave obligaci\u00f3n en que se encuentra de no dejarse fascinar por las cosas visibles.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La Cuaresma en la vida del cristiano<\/h3>\n\n\n\n<p>Yo temo mucho que cuando se habla de renovaci\u00f3n en este sentido reivindicatorio, agresivo, vuelvo a decir, pol\u00e9mico, en que unos nos echamos a los otros las culpas de lo que pasa, no demos ni un paso adelante, y, sin darnos cuenta o conscientemente, lo cual ser\u00eda mucho m\u00e1s lamentable, estemos creando un obst\u00e1culo a la acci\u00f3n del esp\u00edritu de Dios sobre las almas; renovaci\u00f3n, s\u00ed, en todos los niveles y en todas las esferas de la vida de la Iglesia, pero que empiece por esta renovaci\u00f3n de la conciencia de cada uno que mira a Dios nuestro Se\u00f1or, que ama a la Iglesia, que cree en la vida eterna, que busca realizar dentro de s\u00ed mismo, ante todo y sobre todo, antes que exig\u00edrselo a los dem\u00e1s, las nobles consecuencias que se derivan de la fe que profesa. Pues bien, hermanos m\u00edos: a esto puede venir y viene de hecho este a\u00f1o la santa Cuaresma, \u00e9ste es el sentido cristiano de la Cuaresma, y por eso nos disponemos a celebrarla. Yo pido vuestra ayuda, sacerdotes de Dios, religiosos y religiosas, hombres y mujeres que cre\u00e9is en vuestra fe, os pido vuestra ayuda para que en la medida en que a cada uno nos sea posible hagamos que en Barcelona se viva un poco m\u00e1s intensamente este a\u00f1o el sentido cristiano de la Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta instituci\u00f3n es muy antigua. De un modo o de otro viene desde los primer\u00edsimos tiempos del cristianismo; ya en el siglo IV aparece perfectamente fijado el per\u00edodo cuaresmal; no se trata de introducirnos en el reino de las sombras, por el contrario, la Cuaresma puede darnos una alegr\u00eda profunda, la Cuaresma nos invita a dar un paso pr\u00e1ctico en el ejercicio de nuestra fe, en esa fe que es fundamento de nuestra renovaci\u00f3n a la cual hemos de apelar constantemente. Es, en primer lugar, la Cuaresma una pedagog\u00eda; en segundo lugar, una acumulaci\u00f3n enriquecedora de gracias y auxilios divinos; por \u00faltimo, un camino de seguridad y de certeza.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La Cuaresma, como pedagog\u00eda<\/h4>\n\n\n\n<p>En primer lugar, una pedagog\u00eda. Los ritos cuaresmales, empezando por el de hoy, la imposici\u00f3n de la ceniza en nuestra frente, las oraciones que recitamos y que la Iglesia nos invita a recitar, individual o comunitariamente, las s\u00faplicas del perd\u00f3n dirigidas a Dios a lo largo de estos cuarenta d\u00edas, los ayunos y abstinencias a que se nos invita, todo ello constituye una acci\u00f3n conjunta de palabras, de efectos, de dulces invitaciones, de actitudes confiadas, de ruegos llenos de esperanza, tales y tan vivos, que el alma cristiana se fortalece y siente dentro de s\u00ed como el rumor de una fecundidad nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el cristiano se pone en contacto con la Iglesia de Dios en este per\u00edodo cuaresmal y se deja llevar con docilidad espiritual por esta acci\u00f3n pedag\u00f3gica, que se combina tan sabiamente sobre \u00e9l, va poco a poco sintiendo el ox\u00edgeno de una nueva atm\u00f3sfera en que su alma respira el clima del acercamiento de Dios y, \u00a1estamos tan necesitados de respirar este clima! \u00a1Oh hermanos, todos aquellos a quienes puede llegar mi voz! Vosotros, que est\u00e1is tan fatigados, no s\u00f3lo por el ruido de vuestros propios problemas, sino tambi\u00e9n por los que os crea el conjunto de las relaciones humanas con las cuales ten\u00e9is que vivir; vosotros, habitantes de las grandes ciudades en las cuales parece que no hay tiempo m\u00e1s que para este v\u00e9rtigo enloquecedor que nos lleva hora tras hora en busca de lo m\u00e1s elemental e indispensable para vivir, para alimentarse o para divertirse olvidados de Dios, est\u00e1is necesitados de silencio para el di\u00e1logo con Dios. Atended a esa necesidad, sed m\u00e9dicos de vosotros mismos mientras ten\u00e9is tiempo. No os solucionar\u00e1 nadie el problema espiritual que llev\u00e1is dentro cada uno de vosotros, si no acept\u00e1is las lecciones de esta divina pedagog\u00eda de la Iglesia que os llama, no para oprimiros sino para elevaros a una altura insospechada, pero constantemente apetecida. Escuchad la voz de Dios en esta Cuaresma, dejad que se apaguen otros ruidos entorpecedores, los cuales tantas veces sofocan el anhelo del esp\u00edritu, este suspiro interior de conversi\u00f3n hacia Dios que todo hombre noble siente dentro de su alma.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Como acumulaci\u00f3n de gracias a Dios<\/h4>\n\n\n\n<p>Es tambi\u00e9n la Cuaresma, en segundo lugar, una acumulaci\u00f3n enriquecedora de gracias de Dios, porque a trav\u00e9s de sus d\u00edas, con los ejemplos que podemos darnos unos a otros, con las oraciones m\u00e1s frecuentes y prolongadas, con los ayunos y vigilias, con la mortificaci\u00f3n de nuestros sentidos, vamos mereciendo gracias actuales, auxilios de Dios, cada uno de los cuales trabaja sobre nuestra alma y la dispone m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s suavemente para la recepci\u00f3n de la gracia santificadora. A lo largo de todo este tiempo, la Iglesia es como un banco espiritual que abre sus ventanillas y ofrece todos sus tesoros a sus hijos; cuando les invita a la penitencia, no lo hace para complacerse en los rostros compungidos, no, sino que desde el primer momento invita a la alegr\u00eda. En el evangelio de hoy se nos dice que <em>cuando ayunemos no nos pongamos tristes como los hip\u00f3critas<\/em> (Mt 6, 16). No; es una clar\u00edsima invitaci\u00f3n de parte del Se\u00f1or a que comprendamos el sentido cristiano de la penitencia y de la Cuaresma que es fuente de gozo. El Se\u00f1or viene a decirnos: \u201caqu\u00ed, por este camino del arrepentimiento y de la contrici\u00f3n del coraz\u00f3n, lo que se consigue es siempre una amplificaci\u00f3n siempre progresiva y ascendente. Mostraos alegres, no trat\u00e9is de que los hombres os compadezcan si ayun\u00e1is, no tienen que compadeceros; al contrario, envidiaros porque vais acerc\u00e1ndoos a esas cosas invisibles que yo he venido a predicaros; entr\u00e1is en el reino de Dios, al obrar as\u00ed, est\u00e1is realizando la gran renovaci\u00f3n, est\u00e1is naciendo de nuevo como Yo dije a Nicodemo, est\u00e1is renaciendo del agua y del Esp\u00edritu. El agua ya fue derramada sobre vuestra cabeza el d\u00eda que recibisteis el bautismo; tambi\u00e9n el Esp\u00edritu se os infundi\u00f3, pero ese Esp\u00edritu que Yo he venido a traeros tiene una riqueza inagotable, y la est\u00e1is vosotros explotando a vuestro favor y a favor de toda la Iglesia, de la cual sois miembros, en la medida en que cooper\u00e1is con vuestra buena disposici\u00f3n, mortificando los apetitos torcidos, sofocando las tendencias malas, purific\u00e1ndoos, en una palabra\u201d. Por eso esta Cuaresma es una fuente de alegr\u00eda, alegr\u00eda que nace en nuestra conciencia, de las gracias de Dios que pueden venirnos si nos mostramos fieles a su llamada.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Camino de seguridad, de certeza<\/h4>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, la Cuaresma es tambi\u00e9n un camino de seguridad y de certeza. Hoy hablan muchos, seguramente con buena intenci\u00f3n y buen deseo, pero no siempre con acierto, respecto a los caminos que tenemos que seguir para lograr esta renovaci\u00f3n. Pues bien, aqu\u00ed, por este camino de la Cuaresma, no fallamos; podemos estar muy seguros, porque tenemos un ejemplo visible y concreto, el de Cristo nuestro Se\u00f1or en su cuaresma: \u00c9l fue el que dio ejemplo de oraci\u00f3n, \u00c9l fue el que se retir\u00f3 al desierto, \u00c9l fue el que ayun\u00f3, \u00c9l fue el que contempl\u00f3 al Padre. Cuando nosotros, invitados por la Iglesia, organizamos esto, no estamos siguiendo un consejo falible en el que pueda haber riesgo de equivocarnos; podemos decir: hago lo que hizo Cristo, y Cristo para m\u00ed es la verdad y la luz, y como \u00c9l quiero orar, y como \u00c9l quiero ayunar, y como \u00c9l quiero vivir retirado; retirado aunque tenga que estar sumergido en este ruido vertiginoso de la gran ciudad; y como \u00c9l quiero contemplar al Padre. Camino de seguridad, camino de certeza, la Iglesia no se equivoca cuando nos marca a todos la necesidad de seguir este camino. Hace pocos d\u00edas el papa Pablo VI lo recordaba con bell\u00edsimas palabras en su alocuci\u00f3n del d\u00eda 25, el domingo pasado, a la hora del \u00c1ngelus.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda as\u00ed: \u201cEs un per\u00edodo propicio para nuestra formaci\u00f3n religiosa y moral y no debemos creer que la Cuaresma sea una disciplina superada, anacr\u00f3nica. Las formas cambian, pero los criterios que inspiran esta riqu\u00edsima pedagog\u00eda espiritual siguen estando m\u00e1s de actualidad que nunca&#8230; Se trata \u2013sigui\u00f3 diciendo\u2013 de reafirmar en cada uno de nosotros el primado de lo espiritual en un tiempo de materialismo y de decadencia religiosa; se trata de recuperar con la templanza voluntaria el dominio de s\u00ed mismo, tan comprometido en un tiempo de exaltaci\u00f3n del bienestar, de la diversi\u00f3n y del placer. Se trata de dar a nuestra vida una actitud m\u00e1s cristiana con la pr\u00e1ctica voluntaria de obras buenas, especialmente para con los hermanos m\u00e1s necesitados\u201d, en el orden espiritual y en el orden corporal; limosna que comparte sacrificios, y ejemplo vivo de fecundidad espiritual que enriquezca a los que est\u00e1n pobres. \u201cSe trata \u2013sigue diciendo\u2013 de buscar nuevamente a Cristo, su palabra, su gracia y su encuentro vital.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQue no pase en vano para nosotros \u2013concluy\u00f3\u2013 esta \u00e9poca de salvaci\u00f3n que es la primavera de las almas, y rogando a la Virgen, os deseamos que esa primavera sea para todos vosotros creciente y fervorosa\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>De la mano del Se\u00f1or, caminando hacia la Pascua<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n habla, pues, de que es anacr\u00f3nico e inactual el mensaje cristiano que nos invita a practicar la penitencia y mortificar nuestros sentidos, dominar nuestras pasiones? Tengo la seguridad gozosa, vosotros la compart\u00eds tambi\u00e9n por la experiencia de tantas ocasiones felices en vuestra vida religiosa en que hab\u00e9is comprobado lo mismo, tengo la seguridad gozosa de que siguiendo todos por este camino, nos encontraremos al final con una alegr\u00eda renovada, fecundante, capaz de llenar las mejores exigencias de nuestra alma de hombres y de cristianos. <em>Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios<\/em> (Mt 5, 8), dijo Cristo en el serm\u00f3n de las Bienaventuranzas; los limpios de coraz\u00f3n, los de coraz\u00f3n puro, los que tratan de librarse de toda mancha de pecado, los que oran, se mortifican y dominan sus pasiones para subir y para ascender m\u00e1s a lo invisible, esos terminar\u00e1n viendo lo invisible, terminar\u00e1n viendo a Dios aun en esta vida, no con los ojos del cuerpo, pero s\u00ed con esa otra mirada misteriosa, pero penetrante, que tiene el alma pura, o contrita y arrepentida, si ha pecado, cuando se da cuenta de lo que significa la grandeza de Dios, cree en \u00c9l y le ama. La Cuaresma en su sentido cristiano viene a darnos este gozo y esta alegr\u00eda que terminar\u00e1 por permitirnos ver a Dios, nos invita a la oraci\u00f3n y, con una oraci\u00f3n m\u00e1s intensa que de costumbre, vamos logrando la ascensi\u00f3n de nuestro esp\u00edritu para esta hora de la gran conversi\u00f3n o del final de nuestra vida, la gran conversi\u00f3n que hay que hacer en cada momento en que tratamos de ser fieles a Dios, conversi\u00f3n que la antigua liturgia de la Iglesia quer\u00eda que se celebrara de una manera particular al final de la Cuaresma. Aunque ahora no se celebren estos actos de la misma forma que anta\u00f1o, sin embargo, tambi\u00e9n al final de la Cuaresma es la hora de la gran conversi\u00f3n cuando contemplamos a Cristo crucificado. Y cuando despu\u00e9s gozamos con \u00c9l, resucitado, habiendo orado con \u00c9l, ahora durante este tiempo cuaresmal, nosotros podemos decir tambi\u00e9n al final de la Cuaresma como \u00c9l dijo en la cruz: <em>Todo est\u00e1 cumplido<\/em> (Jn 19, 30); y cuando un cristiano puede decir eso sin jactancia de s\u00ed mismo, siente dentro de su alma un gozo indefinible, el gozo de sentirse en uni\u00f3n con Dios. Cuando ahora durante la Cuaresma mortificamos nuestros sentidos y hacemos ayunos y abstinencias y nos sacrificamos para dar mejores ejemplos, y nos privamos de placeres, incluso l\u00edcitos y permitidos, cuando ahora hacemos esto, significa que caminamos con Cristo hacia Jerusal\u00e9n, porque \u00c9l nos invit\u00f3 en su Evangelio. <em>He aqu\u00ed que el Hijo del Hombre sube a Jerusal\u00e9n;<\/em> subimos ya; <em>all\u00ed ser\u00e1 escarnecido, insultado, abofeteado, crucificado, y despu\u00e9s resucitar\u00e1<\/em> (Mt 20, 17-19).<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros tambi\u00e9n subimos a Jerusal\u00e9n para resucitar con \u00c9l; la Cuaresma es muerte que da vida; nos prepara a vivir mejor la gran resurrecci\u00f3n del cuerpo m\u00edstico de Cristo, del que cada uno de nosotros es miembro suyo. Por eso os invito a que os dispong\u00e1is a recorrer este camino con la alegr\u00eda propia del que tiene fe en Cristo, el Se\u00f1or que nos busca, que quiere amarnos, que nos redime, que no quiere que nosotros vivamos como sumergidos en la tristeza y el olvido, sino por el contrario, goz\u00e1ndonos con las manifestaciones de su amor. Os invito a caminar de la mano de Cristo hacia la Pascua.<\/p>\n\n\n\n<p>Ved el contraste: los Ap\u00f3stoles, cuando Cristo les invit\u00f3 a subir a Jerusal\u00e9n anunci\u00e1ndoles la pasi\u00f3n y muerte que se ven\u00eda venir, no comprendieron nada, y el propio Pedro trat\u00f3 de disuadir al Se\u00f1or de que hiciera eso; llegaron los momentos de la pasi\u00f3n y huyeron despavoridos. Pero observad ahora el otro plano, el segundo t\u00e9rmino del cuadro: ha resucitado Jesucristo, y en aquella dulce escena de la aparici\u00f3n a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, vemos c\u00f3mo estos dos hombres que iban entristecidos pensando en lo que hab\u00eda sucedido, pero obsesionados con el recuerdo de Jes\u00fas que les hab\u00eda prometido resucitar, cuando por fin reconocen que era \u00c9l al partir el pan, se llena de alegr\u00eda su coraz\u00f3n y sienten el gozo inefable de haberse puesto en contacto con ese Dios al que amaban, con ese Cristo a quien ya ve\u00edan ahora resucitado. No eran los mismos ciertamente, pero s\u00ed que representan a los mismos. Los primeros representan a los cristianos de todos los tiempos que sufren, y que a veces huyen despavoridos frente a las nobles exigencias de la vida cristiana. No huyamos, no; lo que nos espera al final es el Se\u00f1or que se nos aparece y que parte el pan de la Eucarist\u00eda, el pan del perd\u00f3n, el pan de la paz de la vida cristiana, el pan de la fe que \u00c9l mismo aumenta en nosotros; es \u00e9ste el que nos espera, y cada uno de nosotros, penitentes cuaresmales hoy, podemos ser ma\u00f1ana peregrinos hacia Ema\u00fas que contemplaremos al Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no es ret\u00f3rica, hermanos m\u00edos. Os hablo as\u00ed con el entusiasmo del que tiene fe, porque quiero comunicaros a vosotros la alegr\u00eda que yo siento; s\u00ed, alegr\u00eda, no obstante las dificultades que padecemos, alegr\u00eda y gozo en medio de estas tormentas que agitan los esp\u00edritus, alegr\u00eda y esperanza, a pesar de estas formas, agresivas a veces, en que se habla del Concilio, pidiendo la renovaci\u00f3n a los dem\u00e1s sin exig\u00edrsela a s\u00ed mismo. Yo tengo alegr\u00eda interior, aunque sufra; esa alegr\u00eda interior no me la arrebata nadie; es la alegr\u00eda de Cristo, de sentir a Cristo, de creer en \u00c9l, de pensar que est\u00e1 aqu\u00ed para d\u00e1rsenos, y que s\u00f3lo en \u00c9l se encuentra la paz interior que el hombre y la sociedad de hoy necesitan; tengo alegr\u00eda tambi\u00e9n porque pienso que hay muchos y creo que sois vosotros y todos aquellos a quienes me estoy dirigiendo; todos, \u00a1ojal\u00e1 fuesen todos!, muchos, al menos, los que se dar\u00e1n cuenta de que en esta hora solemne de renovaci\u00f3n de la Iglesia hay que empezar a nacer de nuevo, y aceptan este nacimiento y se comprometen a seguir los pasos del Se\u00f1or, y quieren de verdad dar ejemplo de aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n cristiana, cumpliendo lo que Cristo nos pide para sentir ahora la fortaleza grande del que cree en el Se\u00f1or y le sigue, y sentir despu\u00e9s el gozo m\u00e1s grande de sentir a Cristo resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, sentido cristiano de la Cuaresma, renovaci\u00f3n necesaria, de la mano de Cristo hacia la Pascua. Vamos a disponernos a recorrer as\u00ed el camino; yo os pido vuestra ayuda, desde hoy os pido que hag\u00e1is lo posible para que muchos amigos, hermanos, familiares vuestros, oigan la palabra de Dios, en este templo, o en otros, en que se predique; que oigan la palabra del Se\u00f1or, que dispongan su esp\u00edritu y le hagan propicio y f\u00e1cil para que esas gracias del cielo entren por las puertas de su alma. Os pido esa ayuda, cuento con ella, ver\u00e9is c\u00f3mo, cuando lleguemos, con la gracia de Dios, al final de la Cuaresma, aqu\u00ed, en esta misma Catedral, podremos sentir, todos juntos tambi\u00e9n, la inmensa alegr\u00eda de haber contribuido con nuestra acci\u00f3n, con nuestra oraci\u00f3n, con nuestras penitencias a un embellecimiento y a una purificaci\u00f3n mayor de la Iglesia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan XXIII, Discurso en la sesi\u00f3n de apertura del Concilio Vaticano II, 11 de octubre de 1962; AAS 54 [1962] 790-791.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Pablo VI, Alocuci\u00f3n del \u00c1ngelus, domingo 25 de febrero de 1968: IP VI, 1968, 1076.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, 28 de febrero de 1968. He aceptado con sincera satisfacci\u00f3n de mi alma la invitaci\u00f3n del Excmo. 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