{"id":919,"date":"2024-09-24T23:10:52","date_gmt":"2024-09-24T21:10:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=919"},"modified":"2024-09-24T23:10:52","modified_gmt":"2024-09-24T21:10:52","password":"","slug":"peligro-para-la-ensenanza-religiosa-en-las-escuelas","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/peligro-para-la-ensenanza-religiosa-en-las-escuelas\/","title":{"rendered":"\u00bfPeligro para la ense\u00f1anza religiosa en las escuelas?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Art\u00edculo publicado el 22 de octubre de 1985 en el diario de Roma <em>Il tempo,<\/em> y reproducido en el diario <em>ABC,<\/em> el 19 de enero de 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, como ha confirmado el Concilio con la declaraci\u00f3n <em>Gravissimum educationis,<\/em> siempre se ha preocupado de ense\u00f1ar y educar. Por dos razones: porque ama al hombre, y porque tiene el deber de evangelizar. El amor le ha llevado a querer dar a aquellos a quienes se acercaba, lo necesario para el desarrollo de su condici\u00f3n humana. Su misi\u00f3n de evangelizar la ha impulsado a procurar que, seg\u00fan crecen los conocimientos y las capacidades en el uso de la libertad. Cristo, el Salvador del hombre, est\u00e9 presente de manera viva y eficaz en cada conciencia humana. Eso es educar cristianamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedan lejos los tiempos en que la Iglesia era la \u00fanica que ense\u00f1aba y educaba. Aunque aqu\u00ed, en Espa\u00f1a, todav\u00eda en gran parte del siglo XIX, y aun durante algunos a\u00f1os del XX, en aldeas y poblaciones apartadas, a las que no hab\u00eda llegado el maestro rural, eran los curas de los pueblos los \u00fanicos que ejerc\u00edan lo que entonces se llamaba una obra de misericordia y en muchas villas y ciudades fueron las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas las primeras que en estos niveles de ense\u00f1anza, y aun en las de car\u00e1cter medio o profesional, se adelantaron generosamente a la presencia posterior de los colegios p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo en Toledo, donde ya en el siglo XVI un arzobispo espa\u00f1ol, el cardenal Sil\u00edceo, fund\u00f3 el Colegio de Doncellas para educar a las quereun\u00edan determinadas condiciones, facilit\u00e1ndoles una educaci\u00f3n humana, espiritual y acad\u00e9mica tan notable que se ha dicho, con raz\u00f3n, quefuel el mejor colegio femenino de Europa en su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n de las circunstancias y la mayor conciencia que elEstado lleg\u00f3 a tener de sus obligaciones, hicieron que en el siglo XX la ense\u00f1anza primaria pudiera darse de manera regular en todo el territorio nacional. Esta ense\u00f1anza, dada la confesionalidad del Estado espa\u00f1ol, mantenida siempre, no obstante las leves interrupciones impuestas por algunos acontecimientos pol\u00edticos, siempre permiti\u00f3 asegurar a los ni\u00f1os y adolescentes espa\u00f1oles una educaci\u00f3n cristiana, tal como se conceb\u00eda en la \u00e9poca a que me refiero.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy las cosas han cambiado mucho. La transici\u00f3n pol\u00edtica operada en Espa\u00f1a, la nueva Constituci\u00f3n, aprobada en 1978, seg\u00fan la cual el Estado ha dejado de ser confesional, y la aceptaci\u00f3n de la libertad religiosa han introducido en la vida de la sociedad espa\u00f1ola modificaciones importantes en este campo. Y ha sido a partir del cambio de Gobierno, en 1982, con el triunfo del Partido Socialista, cuando las dificultades han empezado a sentirse con m\u00e1s fuerza, y con ellas el malestar de los esp\u00edritus, al menos de tantos y tantos padres de familia espa\u00f1oles que quieren educaci\u00f3n religiosa cristiana para sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la ven amenazada y estorbada. Y piensan que los centros de la Iglesia, con cerca de tres millones de alumnos, como otros centros privados no eclesiales, tienen derecho a recibir las ayudas del Estado que les permitan seguir siendo viables sin perder su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en diversas ocasiones, en casi todas las ciudades espa\u00f1olas, y particularmente en Madrid, se han lanzado a la calle a proclamar sus derechos, a pedir que sean respetados, a manifestarse clamorosamente pidiendo con decisi\u00f3n y dignidad que no se atropelle a nadie en sus convicciones religiosas y se asegure, mediante un pacto escolar, la posibilidad de que sus hijos sean educados de acuerdo con la fe que profesan.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que han hecho estas asociaciones de padres, con sus consiliarios y directivos, con los profesores de sus centros, con el aliento de todos, ha sido gritar en las calles y en las plazas lo que tienen asimilado en su coraz\u00f3n, tal como el Concilio Vaticano II lo ha formulado con precisas afirmaciones en el documento sobre educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 han obrado as\u00ed? Sencillamente, porque han visto un peligro de estatalizaci\u00f3n en materia de ense\u00f1anza que podr\u00eda hacer ineficaces los acuerdos firmados por la Santa Sede y el Estado espa\u00f1ol, para regular las relaciones mutuas en este \u00e1mbito. A la vez, los obispos, por medio de la Comisi\u00f3n Episcopal de Ense\u00f1anza las m\u00e1s de las veces, o de la Permanente, e incluso de la Asamblea Plenaria del Episcopado, han hablado p\u00fablicamente, han sostenido conversaciones con las autoridades del Estado, han acudido, con paciencia y moderaci\u00f3n ejemplares, a las oportunas instancias de di\u00e1logo. As\u00ed, se ha hecho evidente el deseo apremiante de que no haya guerra escolar, sino pac\u00edfica colaboraci\u00f3n para que, en un pueblo de tradici\u00f3n cat\u00f3lica tan clara, no se abran heridas en el cuerpo social que no podr\u00edan cerrarse sino a costa de perder mucha sangre noble y pura: la del alma de los ni\u00f1os, ante todo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe podr\u00e1 esperar que sea as\u00ed? Nos encontramos en una situaci\u00f3n de perplejidad e incertidumbre, con s\u00edntomas poco tranquilizadores.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n es porque la Ley Org\u00e1nica del Derecho a la Educaci\u00f3n (LODE), aprobada por el Parlamento espa\u00f1ol, no da tal seguridad ni garant\u00eda. Recurrida tal ley ante el Tribunal Constitucional, \u00e9ste la ha declarado conforme a la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola, excepto en dos extremos que ahora no tienen relevancia; es cierto que el Tribunal, en su sentencia de junio de este a\u00f1o, ha expuesto una doctrina clarificadora del sentido en que la ley debe ser entendida, y gracias a esas aclaraciones de tan alta autoridad, existen posibilidades jur\u00eddicas de evitar muchas de las dificultades que estaban planteadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, aun as\u00ed, se cierne sobre la ense\u00f1anza no estatal el peligro de un cierto sectarismo. De los reglamentos para la aplicaci\u00f3n de la ley, de las trabas administrativas, del entorpecimiento provocado por las dilaciones y las exigencias y aun por un cierto af\u00e1n, que a veces se hace evidente, de que disminuya el n\u00famero de centros privados y de ense\u00f1antes en los mismos&#8230;, o de que la clase de religi\u00f3n vaya desapareciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad de ense\u00f1ar y para ense\u00f1ar, fundamento legal en que se basa la creaci\u00f3n y sostenimiento de centros de ense\u00f1anza por parte de la Iglesia y de otras instancias no estatales, es inefectiva y queda pr\u00e1cticamente anulada si no se recibe del Estado la contribuci\u00f3n econ\u00f3mica a que se aspira mediante la obtenci\u00f3n del concierto econ\u00f3mico necesario para ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la LODE, y despu\u00e9s de la sentencia del Tribunal Constitucional, no sabemos si ser\u00e1n atendidos los costes de la ense\u00f1anza en su dimensi\u00f3n real, tal como lo son ya en otros pa\u00edses europeos; no vemos con claridad suficiente en qu\u00e9 sentido van a intervenir los llamados consejos escolares, dotados de facultad de decisi\u00f3n muy superior a la que podr\u00edan tener con una beneficiosa intervenci\u00f3n meramente consultiva; no aparecen garant\u00edas para la supervivencia de los centros privados, siempre expuestos a que en la misma zona puedan establecerse otros directamente promovidos por el Estado, no ya para una competencia estimulante, sino para una presencia m\u00e1s f\u00e1cil, tras la cual pueda decirse a los ya existentes que no son necesarios y, por consiguiente, no deben recibir la subvenci\u00f3n a que tienen derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Se tiene la sensaci\u00f3n de que no existe una disposici\u00f3n de \u00e1nimo suficientemente clara y expl\u00edcita por parte de quienes act\u00faan con el poder que les dan sus cargos en la Administraci\u00f3n, y concretamente en el Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia, para aprovechar este momento y llegar al ansiado pacto escolar, en que, sin prejuicios ni posiciones excluyentes, se busque seria y sinceramente la concordancia necesaria para que unos y otros concurran, con su esfuerzo noble y elevado, a mejorar la calidad de la ense\u00f1anza y a aumentar las posibilidades de que se reciba ordenadamente. Con lo cual los que sufren son los alumnos de esta o de aquella zona de Espa\u00f1a en donde los conflictos pueden plantearse.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con los alumnos sufren tambi\u00e9n los padres de familia, los profesores con vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica, los directores de centros, los hombres y mujeres de la Iglesia consagrados a esta tarea hermosa por su dedicaci\u00f3n tan abnegada, que ven desestimada su labor y su entrega, realizada siempre a costa de tantos sacrificios. Ellos quieren, y tienen derecho a querer, formar ciudadanos, hijos de Espa\u00f1a y cristianos hijos de la Iglesia, porque as\u00ed lo piden los padres y las madres de los hijos que todav\u00eda no saben reclamar sus derechos. Es deber de todos, comenzando por el Estado, procurar que as\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado el 22 de octubre de 1985 en el diario de Roma Il tempo, y reproducido en el diario ABC, el 19 de enero de 1986. 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