{"id":911,"date":"2024-09-24T23:03:38","date_gmt":"2024-09-24T21:03:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=911"},"modified":"2024-09-24T23:03:38","modified_gmt":"2024-09-24T21:03:38","password":"","slug":"la-educacion-de-los-hijos-responsabilidad-de-los-padres","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-educacion-de-los-hijos-responsabilidad-de-los-padres\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n de los hijos, responsabilidad de los padres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada, el 9 de abril de 1981, en la parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, de Madrid, en la clausura del ciclo sobre \u201cLa familia hoy\u201d, organizado por la Asociaci\u00f3n de Universitarias Espa\u00f1olas. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> abril 1981, 157-169.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia est\u00e1 en el centro de la reflexi\u00f3n que la Iglesia hizo sobre s\u00ed misma en el Concilio Vaticano II, y en el mensaje que, fruto de esta reflexi\u00f3n, ofreci\u00f3 al mundo. Ha sido el tema de un S\u00ednodo reciente. Es tambi\u00e9n uno de los temas centrales del Papa Juan Pablo II en sus homil\u00edas, y en su evangelizaci\u00f3n y catequesis a todas las naciones a que se ha desplazado. Ya es opini\u00f3n com\u00fan que el Papa quedar\u00e1 para siempre como el \u201cPapa de la familia cristiana\u201d. Es tarea urgente \u201cayudar a la familia moderna a volver a encontrar el sentido verdadero de la vida y de la historia&#8230; Llevar a las familias la verdad tal y como ha sido revelada por Cristo y como la ense\u00f1a la Iglesia. No os dej\u00e9is alterar por el fragor de tantas ideolog\u00edas insistentes que confunden y deprimen\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La familia, coraz\u00f3n de la sociedad<\/h2>\n\n\n\n<p>Para que una sociedad vaya bien, la familia tiene que ir a la cabeza de los poderes educativos, porque realmente el coraz\u00f3n de la sociedad es la familia. Lo que el coraz\u00f3n es al cuerpo humano, es la familia a la sociedad: mientras funciona el coraz\u00f3n hay vida; un coraz\u00f3n fuerte y vigoroso es la mejor esperanza de vida. La fuerza o la debilidad de la sociedad tiene, en \u00faltima instancia, su origen en la familia. Las familias no son un mero transmisor de vida, costumbres, ideas, pobreza o riqueza; pueden ser un verdadero generador de valores sociales, \u00e9ticos y religiosos, de amor y confianza mutua, de sentimientos nobles y anhelos eficaces de progreso y paz. No es que vaya a atribuir o a hacer culpable de todo el bien y el mal de la sociedad a la familia. No, rotundamente no. Hay tipos de sociedades materialistas, amorales, consumistas, tir\u00e1nicas, violadoras de derechos que ocasionan da\u00f1os incalculables en la familia. A la familia se la puede desgastar, debilitar, herir, deshacer desde fuera y desde dentro. Pero ah\u00ed est\u00e1 \u201cla cuesti\u00f3n palpitante\u201d, la pescadilla que se muerde la cola, dice el lenguaje popular: cuando el mal es grave en la sociedad, la que est\u00e1 enferma es la familia. Y si la familia est\u00e1 enferma el que peligra de muerte es \u201cel ser humano\u201d, que es el que hace la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, al defender la fidelidad de los compromisos adquiridos de los esposos entre s\u00ed y con los hijos, defiende lo genuinamente humano contra lo que tiende a destruirlo. El amor y la ayuda, para que sean realmente aut\u00e9nticos, deben serlo en el sacrificio y en el bienestar, en el \u00e9xito y en el fracaso, en la salud y en la enfermedad. Amor y reconciliaci\u00f3n van entrelazados en la condici\u00f3n de nuestra vida. Hay en todo amor una exigencia de perd\u00f3n mutuo, de comprensi\u00f3n y de est\u00edmulo. El bien de los esposos y de los hijos reclama mutuo esfuerzo, mutuo respeto. La verdadera \u201ccom\u00fan uni\u00f3n\u201d humana y espiritual exige un clima de hogar, seguridad y perdurabilidad. Saber que, a pesar de todas las miserias y tr\u00e1gicos destinos, se van a acoger siempre con amor y voluntad de encuentro y de uni\u00f3n. Precisamente esta voluntad de unidad sagrada va a mantener y transfigurar su comunidad de vida. El esfuerzo por conseguir este clima es mayor y se logra mejor en aquellos que saben que no puede romperse el v\u00ednculo familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de relaci\u00f3n interpersonal, la vida interna de la familia, su din\u00e1mica, lleva a la exigencia de la indisolubilidad, ya que es el clima apropiado para la madurez y desarrollo personal. Y tambi\u00e9n la familia indisoluble es el mejor marco para el logro de las realidades sociales: favorece el equilibrio y las aptitudes de sociabilidad de las personas, la responsabilidad y exigencia en el trabajo, la generosidad y el sacrificio, los sentimientos de mutua confianza, el esfuerzo para el logro de un bienestar constante y sereno. La disoluci\u00f3n del matrimonio y de la familia arroja como resultado una sociedad inestable, sin fundamentos s\u00f3lidos; tipo de hombres resentidos, decepcionados de lo que realmente tiene valor en la vida y por lo que vale la pena luchar; hombres inadaptados, delincuentes, permisivos y d\u00e9biles en todo orden de cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Rof Carballo, en su libro <em>Urdimbre afectiva y enfermedad,<\/em> dice que pese a la importancia extraordinaria que tienen todos los progresos que el hombre ha conseguido en el siglo XX, a la trascendencia arrolladora de todos ellos en su conjunto, acaso, pasados los siglos, quedar\u00e1 como caracter\u00edstico y definitivo de nuestra \u00e9poca \u201cla paulatina conciencia que el hombre va adquiriendo, con extraordinaria lentitud, de su gran error de creer en la realidad absoluta del individuo, es decir, de pensar que el hombre est\u00e1 perfectamente delimitado por las fronteras de lo que llama <em>su personalidad\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida humana requiere y pide calor de hogar, permanencia, estabilidad, serenidad. La fuerza pedag\u00f3gica de la indisolubilidad lleva a una mayor conciencia, responsabilidad y reflexi\u00f3n personal antes de contraer el matrimonio, y a una confianza compartida de que esa uni\u00f3n no se puede romper. Todos los resortes afectivos, morales, religiosos y culturales han de ser puestos sobre la perennidad del amor mutuo de los esposos y de los hijos, cuando los haya. La influencia es tanto m\u00e1s necesaria cuanto m\u00e1s dura, violenta, inhumana y masificadora es la sociedad, y cuantos m\u00e1s factores deseducativos y destructivos pueden encontrar los hijos fuera del hogar. El equilibrio de la emotividad y afectividad, la realidad y eficacia de los valores y de su jerarqu\u00eda necesitan del \u201ccaldo de cultivo\u201d de la familia para desarrollarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero yo debo centrarme en el punto de la educaci\u00f3n de los hijos como responsabilidad ineludible de los padres. Quiero decir ideas sencillas y concretas que son las que necesitamos en nuestra vida cotidiana. Y el primer punto es:<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No pueden los padres abdicar de su responsabilidad<\/h2>\n\n\n\n<p>De ninguna forma pueden los padres ceder su responsabilidad de educadores de sus hijos. Tienen que servirse, desde luego, de otras ayudas, pero \u201cla maternidad\u201d y \u201cla paternidad\u201d son \u201clas profesiones\u201d m\u00e1s influyentes del mundo, sea por presencia, sea por ausencia. Est\u00e1n presentes el padre y la madre que acompa\u00f1aron y vivieron con los hijos su proceso de maduraci\u00f3n, la elecci\u00f3n de estado, sus \u00e9xitos y fracasos, sus enfermedades, sus fechas decisivas y sus d\u00edas mon\u00f3tonos. El padre y la madre, que faltaron porque Dios se los llev\u00f3 consigo, est\u00e1n tambi\u00e9n presentes gracias al amor que los hizo \u201cuna sola carne\u201d. Y el padre o la madre que se alejan voluntariamente dejan \u201csu forma de presencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, su influencia es radical, aun de forma inconsciente, porque est\u00e1n en el plasma biol\u00f3gico y espiritual del ser humano. Los antrop\u00f3logos y los m\u00e9dicos se\u00f1alan que, frecuentemente, lo m\u00e1s importante de lo que nos acaece no es lo que vemos, aquello de lo que nos damos cuenta con nitidez y ante lo que conscientemente reaccionamos, sino ese acontecer subterr\u00e1neo que, al estar profundamente adherido a nuestra vida, no podemos delimitar claramente. Desde el momento de la concepci\u00f3n, el padre y la madre son una realidad biol\u00f3gica y espiritual integrante del nuevo ser humano. Asumir la responsabilidad de la educaci\u00f3n de los hijos, cederla, ignorarla, eludirla, vivirla trivialmente, proporcionarles solamente bienes materiales, todo son posturas que, d\u00eda a d\u00eda, lentamente, van penetrando en los hijos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Educadores naturales<\/h2>\n\n\n\n<p>Los padres son los educadores naturales, son fuente de vida y, por \u00f3smosis, dan a sus hijos sus convicciones y sus inseguridades, sus fortalezas y debilidades, sus fidelidades e infidelidades, sus logros y sus fallos. El ser humano no puede olvidar jam\u00e1s, ni prescindir del padre y de la madre que le dio el ser; el hecho del olvido, del menosprecio o del desprecio es una forma de vac\u00edo o de carencia de una realidad vital. \u00a1Qu\u00e9 fuerte y densa narraci\u00f3n literaria la publicada por el doctor Cruz y Hermida en <em>Los domingos de ABC,<\/em> el 15 de febrero de este mismo a\u00f1o! \u201cAutobiograf\u00eda\u201d se titulaba. Ha obtenido el premio Tribuna M\u00e9dica, y por cortes\u00eda de dicha publicaci\u00f3n la ofreci\u00f3 el dominical de <em>ABC. <\/em>Es el caso \u201cinhumano\u201d de los ni\u00f1os probeta: \u201cMi autobiograf\u00eda, se\u00f1or juez, no es s\u00f3lo mi confesi\u00f3n expresa de quitarme la vida voluntariamente, cuando termine el \u00faltimo rengl\u00f3n de este relato, es tambi\u00e9n mi en\u00e9rgica protesta, quiz\u00e1 in\u00fatil, a ese mundo artificial que dejo. Me voy cansado, pero tranquilo y sereno, si bien con una terrible a\u00f1oranza hacia los seres que nacieron del amor natural de unos padres&#8230; Una probeta es de cristal, y el cristal es fr\u00edo y hiela la sangre, aunque la sangre sea la de un pobre y rid\u00edculo embri\u00f3n, como fue Charles Wooley\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice Louis Levelle que la soledad m\u00e1s dolorosa es la que sigue a la comunicaci\u00f3n frustrada<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. En la comunicaci\u00f3n estable \u2013aunque pase, obviamente, por altibajos\u2013 de esposos e hijos, que se expresan sin reserva, que se hallan libres de todo artificio, pero llenos de respeto y comprensi\u00f3n, se produce en su \u201ccomuni\u00f3n\u201d un estado de fecundidad \u00fanico para s\u00ed y para los dem\u00e1s. Suponen una sacudida para un muchacho o una chica de hoy, que no viven un hogar familiar, pero que a\u00f1oran encontrar un hogar cristiano en el que hay verdadero amor que irradia alegr\u00eda y firmeza. La vida de la familia cristiana es ya una de las realidades que m\u00e1s distingue a los verdaderos cristianos del mundo que les rodea.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ha dicho el Concilio y lo hemos repetido insistentemente, el hogar cristiano arguye al mundo su pecado y proclama en voz muy alta las presentes virtudes del Reino de Dios. Virtudes presentes que son el ciento por uno en esta vida y despu\u00e9s la vida eterna. Familias cristianas que son, en medio de las dificultades, enfermedades, carencias econ\u00f3micas, oasis de amor, de esfuerzo y ayuda, de serenidad, de superaci\u00f3n en com\u00fan. Son testigos de la fe y del amor de Cristo vivido a trav\u00e9s del trabajo diario, del enfoque de sus vidas, de la oraci\u00f3n juntos, de la soluci\u00f3n de sus problemas a la luz de la palabra de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hijos pertenecen, ante todo, a los padres. Sobre su educaci\u00f3n deben decidir los padres; s\u00f3lo despu\u00e9s, y de acuerdo con ellos, los poderes p\u00fablicos. Los padres tienen que saber que en sus hijos hay un destino humano que les est\u00e1 confiado, y se han de esforzar por darles la formaci\u00f3n de conciencia y la configuraci\u00f3n de vida que pueda servirles. Esto supone, ciertamente, una realidad, una forma de vida en la que hay mucho m\u00e1s que una aventura er\u00f3tica, una ordenaci\u00f3n jur\u00eddica o una uni\u00f3n temporal m\u00e1s o menos larga. Hay una decisi\u00f3n inquebrantable, un modo de ser fundado sobre la fidelidad y la uni\u00f3n de vida. La familia nunca educar\u00e1 como necesita el ser humano, si el n\u00facleo familia se disgrega y queda a merced de cualquier cansancio, dificultad, deseo o circunstancia de la \u00edndole que sea. No educar\u00e1 si es un ambiente en el que cada uno hace lo que \u201cle viene en gana\u201d. La familia tiene que ser portadora viva del deseo de fidelidad, de vinculaci\u00f3n segura, de configuraci\u00f3n viva de lo que los hombres llamamos \u201cnuestra casa\u201d, y como tal la necesitamos. Hay que prepararse para un tipo de familia as\u00ed, y seguir siempre en este esfuerzo, en esta firmeza en la responsabilidad de lo elegido, y en la fidelidad y respeto a la comunidad de matrimonio y de hijos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La ayuda del Estado<\/h2>\n\n\n\n<p>Los padres tienen derecho a recibir del Estado la ayuda que requieren para educar a sus hijos, y si no la reciben, la obligaci\u00f3n de pedirla. El hecho de que en nuestra \u00e9poca la ciencia, en todos sus campos, y el arte hayan llegado a ser como la conciencia del mundo, pone de relieve mucho m\u00e1s este derecho. No puede ser un privilegio. Y no puede ser un privilegio de unas clases, o a costa de sacrificios heroicos, como ocurre en muchas familias, el poder llevar a sus hijos a centros en los que hay un ideario confesional. No habr\u00e1 verdadera libertad de ense\u00f1anza mientras no est\u00e9 resuelto el problema de la financiaci\u00f3n; y no la habr\u00e1, sobre todo, para las clases econ\u00f3micas m\u00e1s d\u00e9biles. Si la financiaci\u00f3n fuera real y los padres, todos los padres \u2013los ricos, los de clase media y los de clase baja econ\u00f3micamente\u2013 pudieran llevar a sus hijos al centro que quisieran, \u00e9stos seimpondr\u00edan por la calidad de ense\u00f1anza, la calidad de educaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 triste manipulaci\u00f3n la que se est\u00e1 haciendo con la libertad de ense\u00f1anza! Se quiere hacer creer que esta libertad de ense\u00f1anza que para todos piden la Iglesia, los padres cat\u00f3licos, la Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Religiosos de Ense\u00f1anza, los colegios promovidos por entidades cat\u00f3licas, va en perjuicio de los centros estatales; algo as\u00ed, y quiz\u00e1 dicho crudamente, como que los que no pueden paguen un privilegio caprichoso de los que pueden. No es esto, de ninguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchas familias que llevan a sus hijos a centros estatales que tienen una posici\u00f3n m\u00e1s fuerte que familias que llevan a sus hijos a centros privados. Muy bien; est\u00e1n en su derecho, pero el mismo derecho tienen las otras familias a que el Estado les financie la educaci\u00f3n de sus hijos a un nivel igualmente digno, sin elitismos ni caprichos de ninguna clase. Pedimos honradez en la exposici\u00f3n y en la interpretaci\u00f3n de lo que se est\u00e1 pidiendo por un gran sector de la sociedad espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Los centros educativos son auxiliares de los padres, nunca deben pretender sustituirlos. En una buena sociedad, el colegio y la familia colaboran en \u00edntima relaci\u00f3n. La labor del mejor centro educativo no es lo eficaz que podr\u00eda ser si no se apoya en la formaci\u00f3n, que va penetrando por todos los poros de su ser, que recibe en el hogar. La familia no se \u201csustituye\u201d, se \u201ccomplementa\u201d con el centro educativo. La jerarqu\u00eda de valores que, de hecho \u2013no de palabra\u2013, tiene vigencia en la familia, las relaciones interpersonales, la base de respeto y de trabajo que se vive, la religi\u00f3n que nutre la vida y la forma eficaz con que se practica, penetran en todos los miembros de la familia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La autoridad como ayuda y como servicio, como fidelidad y respeto<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que padres y educadores pueden dar \u2013en realidad toda persona, pero es obvio que es m\u00e1s fuerte en el campo educativo\u2013, depende de lo que sean capaces de conquistar espiritualmente. Buytendijk<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>lo dice de la madre: lo que ella pueda dar como educadora, depende de lo que sea capaz de conquistar espiritualmente. El que conoce las exigencias de su propia persona, y es capaz de hacerles frente, es autoridad para s\u00ed mismo y su autoridad sirve de ayuda a los dem\u00e1s. Una educaci\u00f3n sin gu\u00eda y sin ayuda es un contrasentido. La autoridad siempre ha de ser entendida como ayuda y como servicio; es un deber. Para los cristianos esto es una exigencia de Cristo: la autoridad como servicio. Es la manera de actuar de Cristo: <em>Ejemplo os he dado. Amaos como yo os he amado;<\/em> su amor fue un servicio al hombre. Fue tambi\u00e9n su testamento el d\u00eda de Jueves Santo. Me apoyo en el libro de Gabriel Marcel para traer aqu\u00ed esta idea. \u201cSer y tener\u201d. Se \u201ces\u201d padre mucho m\u00e1s que \u201cse tienen\u201d hijos. \u00a1Cu\u00e1ntas veces, en situaciones de sacrificio y dificultades, exclaman un hombre y una mujer, desde lo m\u00e1s profundo y sincero de su ser: \u201csomos padres\u201d! No es una autoridad como poder, o en tal caso es el poder del amor, pero no de la propia satisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y adem\u00e1s de la ayuda y el servicio, la autoridad supone fidelidad y respeto. Fidelidad aqu\u00ed significa permanecer firme en una responsabilidad, a pesar de todo. Lo que ha de ayudar a sustentar la autoridad ha de ser la entrega de lo mejor de uno mismo, no para poseer y dominar, sino para ayudar a los hijos a ser quienes ellos mismos han de ser. La fidelidad supera cambios, da\u00f1os y amenazas de la vida partiendo de la fuerza de la conciencia. Hay una fuerza en la autoridad de los padres, m\u00e1s all\u00e1 del temor y la debilidad: la fidelidad. Ahora bien, s\u00f3lo de Dios viene la fidelidad al mundo. Podemos ser fieles s\u00f3lo porque \u00c9l es fiel, y porque nos ha dispuesto como im\u00e1genes suyas para la fidelidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia de Dios y la fe en \u00c9l son esenciales para que sea posible una aut\u00e9ntica autoridad de los padres. La autoridad natural de los padres es tal, si sigue viva la conciencia de que son responsables ante Dios de su misi\u00f3n. La familia no es s\u00f3lo la previa condici\u00f3n biol\u00f3gico- sociol\u00f3gica para que nazcan los ni\u00f1os y sean cuidados. A medida que desaparece la fe en Dios, la relaci\u00f3n con \u00c9l percibida de modo viviente, se deshacen la autoridad y la fidelidad. Y en su lugar aparecen formas debilitadas de relaciones que se van convirtiendo cada vez m\u00e1s en funciones inmediatas y pragm\u00e1ticas. Desaparecen las ideas de responsabilidad, respeto y deber. Si se debilita la experiencia religiosa, se debilitan todos los lazos serios y permanentes. Y el padre y la madre no pueden oponer nada al creciente escepticismo de la juventud. La experiencia muestra que los hijos, cada vez m\u00e1s, pierden la digna actitud humana del respeto y se inclinan a considerar a los padres y a la familia como un conjunto de funciones de utilidad, ante la cual ellos tienen el derecho a una mayor independencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La fidelidad no es inmovilismo y coerci\u00f3n. Sino que los padres reciban su misi\u00f3n de modo consciente y se sientan obligados por ella. Se puede describir como una fuerza que supera el tiempo, es decir, la transformaci\u00f3n y la p\u00e9rdida, pero no como la dureza de una piedra, sino creciendo y creando de modo vivo; recibiendo una y otra vez al hijo. Porque \u201cvivir\u201d significa que la persona crece y cambia. Y llega un momento en que los padres parecen no conocer ya a los hijos. Tambi\u00e9n es el momento de la autoridad como firmeza que supera y dura m\u00e1s all\u00e1 del cambio. La fidelidad de Dios hace algo incomprensible: toma sobre S\u00ed mismo la responsabilidad por la culpa del hombre, entra en la historia mediante la Encarnaci\u00f3n y recibe de ella un destino. La vida de Jes\u00fas es \u00fanica en fidelidad y en autoridad: <em>O\u00edsteis que se dijo, pero Yo os digo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda que la autoridad supone respeto. La autoridad de los padres renuncia a tomar posesi\u00f3n y servirse de ella para su propio provecho. Lo que impone respeto son, sobre todo, las cualidades propias de lo humano: libertad, dignidad. Cuando los padres y los hijos se vuelven \u00e1speros, y ya no se sienten cobijados unos en otros, hay motivos para suponer que se han tratado peor que se trata a los muebles, porque los muebles cuestan dinero&#8230; El respeto surge entre los esp\u00edritus bien formados; es base para la conciencia de lo que es importante y valioso. Sin respeto, la vida es irrespirable, porque el respeto es la garant\u00eda de que las relaciones entre los hombres conservan su dignidad. En nuestros d\u00edas, cuando la desverg\u00fcenza, la groser\u00eda, el impudor inundan las calles, las relaciones, el lenguaje, es bueno que padres e hijos, juntos, pens\u00e9is y habl\u00e9is sobre el respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Este clima de autoridad como amor, servicio y ayuda, de fidelidad y respeto, es la atm\u00f3sfera adecuada para llegar al centro personal de los hijos y de los padres. En este clima ha de surgir un di\u00e1logo que sea comunicaci\u00f3n por ambas partes, preguntas y respuestas mediante las cuales se entregan y conf\u00edan unos a otros. \u00bfA qu\u00e9 situaci\u00f3n de incomunicaci\u00f3n se llega cuando los padres y los hijos no dialogan sobre sus cosas m\u00e1s \u00edntimas: religi\u00f3n, moral, amor, amistad, fallos? En la relaci\u00f3n padres e hijos tendr\u00eda que ofrecerse lo que se tiene de m\u00e1s subjetivo, personal y aut\u00e9ntico. Las personas adquirimos conciencia de nosotros mismos a medida que nos abrimos m\u00e1s a la comunicaci\u00f3n plena en el encuentro con el otro. No hay verdadero respeto cuando los padres y los hijos no se atreven a hablarse y a preguntarse sobre los puntos m\u00e1s personales, es carencia de amor y comunicaci\u00f3n. La familia es insustituible en la educaci\u00f3n de la fe y de la moral. \u00a1Cu\u00e1nto hablamos de comprensi\u00f3n! Pero no se debe identificar comprensi\u00f3n con debilidad, con \u201cdejar hacer\u201d. El comienzo de la comprensi\u00f3n reside en que el uno conceda al otro lo que es; que no le considere con los ojos del ego\u00edsmo, que, por inter\u00e9s, le prescriba lo que ha de hacer y c\u00f3mo debe ser. Sencillamente, saber c\u00f3mo se es y por qu\u00e9. La verdadera comprensi\u00f3n ser\u00eda aquella en que los hijos y los padres se encontrasen a s\u00ed mismos aut\u00e9nticamente en el saber unos de otros. Verse en la mirada del padre, o en la de la madre, tal como \u00e9l ha de llegar a ser. Igual que pasa cuando hay verdadero amor entre un hombre y una mujer: sentir que en la mirada del otro es donde se alcanza el pleno ser. El amor siempre ve las posibilidades que todav\u00eda duermen en el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada, la palabra, la acci\u00f3n de autoridad de los padres tiene que llevar comprensi\u00f3n, respeto, fidelidad, firmeza. La autoridad viene exigida por la responsabilidad y el amor. No significa sujeci\u00f3n, puesto que la meta es la autorrealizaci\u00f3n de los hijos. La autoridad de los padres emana, naturalmente, de su misi\u00f3n. En el camino de la vida, los hijos \u201cno son autoridades para s\u00ed mismos\u2019\u2019 y, mientras lo logren, necesitan de la de los padres.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La educaci\u00f3n de los hijos requiere un ambiente familiar en el que la conciencia moral y religiosa sea activa<\/h2>\n\n\n\n<p>Cada familia tiene un estilo propio de convivencia, reconocido y seguido por sus miembros \u2013aunque sea de forma inconsciente\u2013, estilo en el que se expresan los valores que all\u00ed rigen. Son los contenidos en relaci\u00f3n a los cuales la familia act\u00faa. \u00bfCu\u00e1les son estos \u201cpoderes morales\u2019\u2019 que realmente mandan? \u00bfPreceptos religiosos, morales, sociales, pol\u00edticos, dinero, placer, utilidad? Esta es una tarea de an\u00e1lisis sincero que cada familia tiene que hacer de ella misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una definici\u00f3n \u2013conocida en el campo de la psicolog\u00eda y pedagog\u00eda\u2013 de Eduard Spranger, representante de la psicolog\u00eda filos\u00f3fica alemana: \u201cEducaci\u00f3n es la voluntad despertada en el alma del otro por un amor generoso, de desenvolver desde dentro su total receptividad para los valores, y su total capacidad formadora de valores\u201d<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. S\u00ed, la educaci\u00f3n es un proceso de alumbramiento, de ayuda a la realizaci\u00f3n de uno mismo, que requiere del amor generoso. El esp\u00edritu de la educaci\u00f3n vive en el clima del amor; y todo aut\u00e9ntico amor tiene ya en s\u00ed mismo una dimensi\u00f3n educativa, porque el amor siempre promueve a la realizaci\u00f3n de lo mejor de uno mismo y act\u00faa como palanca para sacar las posibilidades que tiene la persona. La realizaci\u00f3n de uno mismo s\u00f3lo es posible donde la conciencia moral y religiosa es activa; por eso la educaci\u00f3n de los hijos requiere un ambiente familiar en el que la conciencia moral y religiosa sea activa. Antes de lograr la meta de la madurez, de \u201csaber hacer justicia\u201d a todos los valores, de poner cada uno en el lugar que le corresponde, los hijos necesitan ser ayudados.<\/p>\n\n\n\n<p>Habla Spranger de \u201cla total receptividad para los valores y de la total capacidad formadora de valores\u2019\u2019. La persona es receptiva y tambi\u00e9n fuente de actividad. S\u00f3lo un ambiente impregnado de rectitud \u00e9tica es capaz de elevar. La fuerza moral de cada persona, su jerarqu\u00eda de valores, no surge sola \u2013y menos hoy, con la \u201ccontaminaci\u00f3n\u2019\u2019 que hay\u2013. Recordemos que ya S\u00f3crates comparaba a los supuestos pedagogos que rechazan toda formaci\u00f3n de h\u00e1bitos, y que quieren ganarse a la juventud predicando la teor\u00eda de dejarse llevar de sus impulsos, con el confitero que delante de un tribunal de ni\u00f1os quiere acusar en justicia al m\u00e9dico: este hombre, ni\u00f1os, os hace mucho da\u00f1o. Os obliga a tomar medicinas amargas, os proh\u00edbe comer golosinas, os corta, os quema, os hace estar quietos. Es evidente que la mayor\u00eda de los ni\u00f1os, dice S\u00f3crates, condenar\u00e1n al m\u00e9dico. Siempre hay \u201cconfiteros modernos\u201d aclamados por una gran masa; y la moral aut\u00e9ntica es condenada cuando los confiteros hacen valer sus argumentos. La educaci\u00f3n moral y religiosa, la formaci\u00f3n integral, implica formaci\u00f3n de la voluntad lograda con el desarrollo de las energ\u00edas interiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Los padres tienen que ayudar a los hijos en el despertar de la receptividad para los valores y en su capacidad de discernimiento sobre lo que es una jerarqu\u00eda de valores. Habr\u00eda que hablar de la educaci\u00f3n religiosa y moral en las diferentes fases, pero esta precisi\u00f3n sale fuera de mi objetivo. Todos sabemos que la educaci\u00f3n religiosa, moral y de la conciencia comienza en la cuna. H. Hetzer demostr\u00f3 de una manera convincente que la educaci\u00f3n moral y la de la conciencia comienzan en la cuna. Su estudio podr\u00eda suministrar buenos argumentos contra los representantes del psicoan\u00e1lisis que van a favor de \u201cuna falta completa de normas de conducta en el ni\u00f1o\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La educaci\u00f3n no es una especie de conformismo, ni de simple desarrollo de las facultades. No puede dejar indiferentes a los padres la aceptaci\u00f3n de la cultura y costumbres dadas, la elecci\u00f3n de los valores dominantes. Un s\u00edntoma de formaci\u00f3n y madurez, hemos dicho, que es el saber el lugar que corresponde a los valores. Si creo en Jesucristo como Camino, Verdad y Vida, tengo que afirmar, pese a todo, que los valores cristianos est\u00e1n en cabeza. Lo importante es que lo afirmemos con la vida. Hay que dar a los hijos pautas firmes, principios de orientaci\u00f3n que les gu\u00eden cada vez que juzgan que una cosa puede servir para su realizaci\u00f3n propia. Los j\u00f3venes necesitan dar por s\u00ed mismos respuesta a su vida, y hacer cosas en las que se pueden afirmar a s\u00ed mismos, pero tienen que aprender que la \u201clibertad de\u201d \u2013hacer, decidir, pensar, etc.\u2013 es siempre \u201clibertad para\u201d llegar a ser plenamente hombres, y en nuestro caso concreto, hombres cristianos. Todo derecho descansa sobre un valor que lo fundamenta y protege; sin ese valor no hay tal derecho. Y esto es as\u00ed en todos los casos concretos de la vida. Si el valor sobre el que se esgrime el derecho exigido no se percibe, el derecho pierde su credibilidad. Estamos olvidando la aclaraci\u00f3n y consolidaci\u00f3n del \u201cfundamento\u201d en que todo descansa, incluso la pr\u00e1ctica: por ejemplo, en relaciones matrimoniales, derecho a la vida, respeto al sexo opuesto, pudor, deberes de los hijos para con los padres, y viceversa, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad realmente se tiene como capacidad, pero s\u00f3lo se logra al final de un proceso de esfuerzo y de superaci\u00f3n. \u201cTodo joven debe aprender, seg\u00fan Martin Buber, que la libertad, en cuanto responsabilidad, no se lleva como escarapela, sino como una cruz. Porque el que se justifica y justifica su vida, crea, por el hecho mismo, lazos que le obligan\u201d<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. La libertad no es el derecho a la despreocupaci\u00f3n, ni a la arbitrariedad de opini\u00f3n. Se desarrolla en relaci\u00f3n con la \u00e9tica. Hay que hablar y plantearse la \u201c\u00e9tica de la libertad\u201d porque es lo \u00fanico que la hace posible. No es limitarse a ense\u00f1ar \u201cprincipios\u201d la tarea de los padres; es obvio. Y tampoco se trata de la \u201csumisi\u00f3n\u201d. P. Ricoeur, fil\u00f3sofo franc\u00e9s, observa muy bien que \u201cla aut\u00e9ntica obediencia es aquella que es consentida, es decir, que suscita razones para obedecer\u201d<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar\u00e9is en la situaci\u00f3n de aquellos padres que, con abnegaci\u00f3n y sacrificio, se entregan a sus hijos y, sin embargo, se encuentran con tremendos problemas y situaciones dolorosas, tanto m\u00e1s dolorosas cuanto m\u00e1s conscientes y responsables son los padres. Hay muchas \u201csantas M\u00f3nicas\u201d en madres y padres. Dios quiere que haya despu\u00e9s muchos \u201cSan Agust\u00edn\u201d. Tambi\u00e9n ocurre que hay hijos que son una llamada de gracia de Dios a los padres. Todo padre y toda madre cat\u00f3lica tiene que recurrir, sobre todo, a la gracia como ayuda en la educaci\u00f3n religiosa y moral. Esto no es una \u201creceta\u201d \u2013no hay recetas, ni soluciones concretas y f\u00e1ciles\u2013 ni un subterfugio. No puede serlo para el cristiano: s\u00f3lo fe en la ayuda de la gracia. S\u00f3lo la fe logra todo con Dios; la fe es la \u00fanica actitud que tenemos en nuestras relaciones con Dios. Fe en la ayuda de la gracia, a pesar de todo; aunque estemos ya \u201cen la tercera ca\u00edda del V\u00eda Crucis\u201d a\u00fan nos falta el Calvario. Fe en la ayuda de la gracia, porque por la gracia somos hombres que se benefician de la clemencia de Dios y participan de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres no somos capaces de dar, por nuestras propias fuerzas, respuesta total al gran interrogante de nuestra vida. Esto nos ha sido revelado por Dios en la persona de Cristo. El cristianismo es mucho m\u00e1s que el sentimiento religioso general que corresponde a la necesidad religiosa del hombre. Sin la revelaci\u00f3n no sabr\u00eda que es hijo de Dios. La fe se dirige siempre al Dios que salva; es una convicci\u00f3n personal que implica la aceptaci\u00f3n de las consecuencias que entra\u00f1a. El papel de la educaci\u00f3n es, precisamente, ayudar a conseguir esta actitud vital. J. Pieper caracteriza al cristiano que encarna esta actitud del modo siguiente: \u201ces el hombre que cree en la realidad de la Trinidad; se entrega, lleno de esperanza, en vista del cumplimiento final de su ser en la vida eterna; ama a Dios sobre todas las cosas y al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, por amor de Dios; es objetivo en sus juicios y en su manera de vivir; celoso por la justicia, hace que reine la verdad en sus relaciones con los dem\u00e1s; es valiente y, si hace falta, est\u00e1 presto a dar su vida por la verdad y la justicia; due\u00f1o de s\u00ed, puede poner por obra, de una manera ordenada, todas sus potencialidades\u201d<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, <em>Discurso a la Uni\u00f3n de Superiores Mayores de Italia,<\/em> 11 de octubre de 1980: apud <em>Ense\u00f1anzas al Pueblo de Dios,<\/em> Madrid 1982, julio-diciembre (Il-b), 700.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> J. Rof Carballo<strong>, <\/strong>Urdimbre afectiva y enfermedad,Barcelona 1980, 98.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Louis Levelle, <em>La conscience de soi,<\/em> Par\u00eds 1976, 97.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> B. Buytendijk,La g\u00e9nesis psicol\u00f3gica del esp\u00edritu maternal,en<em>Estudios filos\u00f3ficos,<\/em>1960, n. 4.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> E. Spranger,<em>Formas de vida,<\/em> Buenos Aires 1966, 394.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> A. Kriekemans,<em>Pedagog\u00eda general,<\/em> Barcelona 1973, 54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Ib\u00edd. 446.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> P. Ricoeur, <em>Philosophie de la volont\u00e9,<\/em>Par\u00eds 1950, 77.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> V\u00e9ase la obra citada en la nota 6, 112.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada, el 9 de abril de 1981, en la parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, de Madrid, en la clausura del ciclo sobre \u201cLa familia hoy\u201d, organizado por la Asociaci\u00f3n de Universitarias Espa\u00f1olas. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, abril 1981, 157-169. La familia est\u00e1 en el centro de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[56,57],"doc_tag":[],"class_list":["post-911","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-educacion-catolica","doc_category-familia-y-matrimonio"],"year_month":"2026-05","word_count":5446,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Educaci\u00f3n cat\u00f3lica","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/educacion-catolica\/"},{"term_name":"Familia y matrimonio","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/familia-y-matrimonio\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=911"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/911\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":912,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/911\/revisions\/912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=911"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}