{"id":909,"date":"2024-09-24T23:01:35","date_gmt":"2024-09-24T21:01:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=909"},"modified":"2024-09-24T23:01:35","modified_gmt":"2024-09-24T21:01:35","password":"","slug":"familia-cristiana-y-oracion-en-el-hogar","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/familia-cristiana-y-oracion-en-el-hogar\/","title":{"rendered":"Familia cristiana y oraci\u00f3n en el hogar"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta pastoral, de 1 de diciembre de 1978, publicada con motivo de la Campa\u00f1a de Oraci\u00f3n en familia, realizada en la ciudad de Toledo en los meses de septiembre a diciembre de dicho a\u00f1o. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, <\/em>diciembre 1978, 602-613.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hijos de la ciudad de Toledo:<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasado mes de octubre os escrib\u00ed una carta breve, exhort\u00e1ndoos a acoger con empe\u00f1o la Campa\u00f1a de Oraci\u00f3n en Familia que por aquellas fechas iba a iniciarse en nuestra ciudad. Hoy, a dos meses de distancia, puedo extenderme m\u00e1s ampliamente en una nueva comunicaci\u00f3n con todos vosotros, porque estamos llegando al final de la misma y los resultados nos permiten hablar con m\u00e1s detalle. Vuestro \u00e1nimo, por otra parte, est\u00e1 mejor dispuesto para escuchar las palabras de aliento que fluyen, esperanzadas, de la pluma de vuestro prelado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Peque\u00f1o balance<\/h2>\n\n\n\n<p>La campa\u00f1a ha barajado dos grandes temas, que se conjugan incesantemente en proyecciones, exposiciones doctrinales, vivencias personales, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero es el de la familia, con sus duros problemas, tan frecuentes hoy, de desamor, de discordia, en ocasiones de ri\u00f1as y altercados violentos, de disgusto en la convivencia conyugal, que impulsa m\u00e1s de una vez a los esposos a desear y a procurar el divorcio o, cuando menos, la separaci\u00f3n, para escapar a la soledad psicol\u00f3gica y a la desesperaci\u00f3n horrible en que se sienten atrapados por la vida familiar, y que se colma con la rebeld\u00eda y contestaci\u00f3n desde\u00f1osa de los hijos, y frecuentemente con la enfermedad, con la invalidez de alguno de los miembros de la familia, con el paro en el trabajo o en el empleo y, consiguientemente, con estrecheces econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo tema es, justamente, el de la oraci\u00f3n, que la campa\u00f1a estima y predica ser un elemento de soluci\u00f3n a los problemas de la familia, indebidamente preterido.<\/p>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n religa, relaciona al hombre con nuestro Padre-Dios quien, siendo por definici\u00f3n AMOR, es fuente y origen de todo amor, y \u00fanico que puede encenderlo de nuevo o avivar su rescoldo. Con el amor recuperado volver\u00e1 la concordia, la paz y la felicidad familiar, \u00fanico ambiente apto para la educaci\u00f3n de los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la oraci\u00f3n la que actualiza en el hogar la gracia sacramental del matrimonio, que consiste en el derecho que adquieren los esposos a recibir de Dios toda gracia o ayuda para el cumplimiento de sus obligaciones matrimoniales. Cristo est\u00e1 presente en todo hogar reci\u00e9n fundado, precisamente en nombre de Cristo, ante las gradas del altar; y en \u00e9l est\u00e1 mientras no se le expulse por el pecado. Este hecho sacramental es eco de aquellas palabras de Cristo: <em>Donde dos est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy Yo en medio de ellos,<\/em> y <em>cualquier cosa que pidieren en mi nombre se la conceder\u00e1 mi Padre que est\u00e1 en los cielos<\/em> (Mt 18, 19).<\/p>\n\n\n\n<p>No es que la oraci\u00f3n por s\u00ed sola resuelva todos los problemas de la familia; pero toda otra soluci\u00f3n debe apoyarse en ella, en la inteligencia de que <em>sin M\u00ed nada pod\u00e9is hacer<\/em> (Jn 15, 5) y de que, <em>si el Se\u00f1or no edifica la casa, en vano trabajan los alba\u00f1iles<\/em> (Sal 126, 1). Habr\u00e1 que poner en juego nuestra inteligencia, voluntad, habilidad \u2013Dios lo quiere\u2013; habr\u00e1 que echar mano de todo lo que la convivencia social puede ofrecernos: inventos, ciencia, t\u00e9cnica, ayudas de todo tipo, pero sin olvidar que los medios humanos solamente no son capaces de resolver los problemas psicol\u00f3gicos y morales, que son los m\u00e1s propiamente humanos y los que m\u00e1s condicionan y ensombrecen la vida familiar de tantas parejas. Resuelto el problema del amor, como en cadena vendr\u00e1n la paz, la concordia, la felicidad y el ambiente apto para educar a los hijos. De ah\u00ed la necesidad de recurrir a la fuente del amor, que es Dios, y esto por medio de la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos son los elementos sin los cuales una vida aut\u00e9nticamente cristiana es inviable: los sacramentos y la oraci\u00f3n. Negar esto o descuidarlo es cerrarse a la posibilidad de vivir en cristiano. Pero es que incluso los sacramentos est\u00e1n condicionados por la oraci\u00f3n: es \u00e9sta la que ensancha el espacio vital para recibir la gracia del sacramento, es ella la que remueve obst\u00e1culos para recibirla y recibirla abundantemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las pel\u00edculas sobre el Rosario, proyectadas en diecinueve colegios de Toledo, con una asistencia media de 9.010 alumnos; las 6.621 personas mayores que han acudido a los templos parroquiales; la larga lista de coordinadores, operadores t\u00e9cnicos, instructores y visitadores familiares que en todo momento han estado al lado de los padres dominicos y de los sacerdotes que trabajan pastoralmente en las distintas parroquias, pod\u00edan hablarnos de resultados tangibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es el momento de evidenciar lo que solamente Dios conoce con exactitud, porque \u00c9l penetra la interioridad del coraz\u00f3n; y prefiero, de cara al futuro, a ese futuro inmediato que se abre con nuevas perspectivas apost\u00f3licas, siempre exigentes para los m\u00e1s comprometidos, haceros algunas reflexiones sobre la oraci\u00f3n en familia. Reflexiones que podr\u00e9is leer y comentar con calma en vuestros ambientes hogare\u00f1os, ahora que se acercan d\u00edas entra\u00f1ablemente evocadores para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cohesi\u00f3n familiar<\/h2>\n\n\n\n<p>El cristiano de hoy est\u00e1 enfrent\u00e1ndose a fuertes influencias que le presentan la vida de matrimonio y de familia como algo puramente profano y material, y totalmente ajeno a la religi\u00f3n. En nuestra sociedad, en particular, un punto de vista laico del matrimonio est\u00e1 penetrando e influyendo en los ambientes de forma muy sutil y por muchos medios casi sin darnos cuenta. No se necesita especial atenci\u00f3n para ver el caos y las funestas consecuencias que tienen estas actitudes sobre la familia y sobre la sociedad entera. El divorcio, las separaciones, la ruptura del hogar, son solamente un preludio de problemas sociales m\u00e1s serios: el bajo nivel de moralidad, el aumento r\u00e1pido del porcentaje de cr\u00edmenes, los problemas que est\u00e1n surgiendo en la educaci\u00f3n y en la vida social, etc. Aun cuando, en ocasiones, se quedan los problemas dentro del \u00e1mbito de la familia, si los esposos viven en desacuerdo, el v\u00ednculo del matrimonio va debilit\u00e1ndose y se prepara un camino resbaladizo que puede llevarles muy lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo este punto de vista y pensando en esta triste realidad, el Concilio Vaticano II ha querido aclarar y robustecer la idea del matrimonio y de la familia declarando que \u201cel bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana est\u00e1 estrechamente ligado a una favorable situaci\u00f3n en la comunidad familia y conyugal\u201d (GS 47).<\/p>\n\n\n\n<p>La familia, aunque est\u00e9 bien estructurada, no es inmune a los problemas y dificultades propios de la vida de matrimonio. Cuando dos personas, aun compatibles en sus temperamentos y personalidades, deben vivir juntas en asociaci\u00f3n tan estrecha, surgir\u00e1n tensiones y problemas. En circunstancias normales, \u00e9stos pueden no agravarse y aun ayudar a profundizar la uni\u00f3n de amor. Solamente cuando no se ven los valores o cuando el ego\u00edsmo y el orgullo son la norma de acci\u00f3n, la uni\u00f3n familiar se ve amenazada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, el marido y la mujer deben, constantemente, esforzarse por mantener y fortalecer el v\u00ednculo matrimonial, sin permitir que el punto de vista laico del matrimonio, tan corriente, destroce la vida familiar poco a poco.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El sacramento del matrimonio<\/h2>\n\n\n\n<p>En la Nueva Ley, Cristo santific\u00f3 el matrimonio, elev\u00e1ndolo a la dignidad de sacramento. Dentro de la vida de matrimonio el marido y la mujer se santifican, llevando a Cristo el uno al otro. Los dos, unidos por el amor, se unen tambi\u00e9n a Cristo en un amor que santifica. Y esta uni\u00f3n de los tres es un doble s\u00edmbolo. Es un signo de que en todo momento de su vida familiar los esposos deben santificarse. Y es un signo de la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia constituyendo la Iglesia. \u201cEn ese cuerpo, la vida de Cristo se comunica a los creyentes, quienes est\u00e1n unidos a Cristo paciente y glorioso por los sacramentos, de un modo arcano, pero real\u201d (LG 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda un planteamiento equivocado el pensar que el amor de los cristianos a Dios y la b\u00fasqueda de la santidad dentro del matrimonio, con sus dificultades y sus alegr\u00edas de cada d\u00eda, es algo accidental en su vida. Todo se debe ver con relaci\u00f3n al sacramento que une: un sacramento ordenado a la santificaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de los contrayentes. Adem\u00e1s, este amor santificante de los esposos es la base de la uni\u00f3n de la cual nacen los hijos. Son ellos los que tienen el papel primario y decisivo en el cuidado de las almas de sus hijos. Al recibir el sacramento, han tomado la tarea de guiar a sus hijos, de la misma forma que a s\u00ed mismos, en el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La condici\u00f3n decisiva para el \u00e9xito de la educaci\u00f3n de los hijos es el amor entre el padre y la madre. Esta unidad es un amor que viene de Dios y que se expresa en la vida total de la familia que conduce a ellos y a sus hijos a Dios. \u201cDe ah\u00ed que, cuando los padres van por delante con su ejemplo y oraci\u00f3n familiar, los hijos, e incluso cuantos conviven en la misma familia, encuentran m\u00e1s f\u00e1cilmente el camino de la humanidad, de la salvaci\u00f3n y de la santidad\u201d (GS 48).<\/p>\n\n\n\n<p>Del sacramento del matrimonio se desprenden, en consecuencia, las gracias necesarias para conseguir un sentido de la paz, la unidad y la armon\u00eda de la familia, abriendo de esta forma las puertas a la influencia de Cristo en la vida de sus miembros.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vida sacramental de la familia<\/h2>\n\n\n\n<p>Porque el centro y la fuente de toda vida cristiana se encuentra en el amor redentor de Cristo por su Iglesia, es necesario que la familia cristiana sea nutrida, sobre todo, con los sacramentos, signos de la participaci\u00f3n en ese amor. La familia, como una imagen de la Iglesia, de la cual tambi\u00e9n forma parte, est\u00e1 santificada de manera especial por cada uno de los sacramentos. El Bautismo, la Confirmaci\u00f3n, la Penitencia y la Eucarist\u00eda contribuyen no solamente a la santificaci\u00f3n del individuo, sino tambi\u00e9n de toda la familia. As\u00ed, dentro de una familia centrada espiritualmente en los sacramentos, se da una unidad fuerte en la formaci\u00f3n de los hijos, que llegan a compartir con sus padres el convencimiento de que la religi\u00f3n debe ser el centro de sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacramento m\u00e1s importante es la Eucarist\u00eda, y a \u00e9l se orientan todos los dem\u00e1s. Es en este sacramento, sobre todo, donde la familia puede expresar y fortalecer la unidad que caracteriza sus vidas, unidas en Cristo. Cuando los esposos participan de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, reiteran de nuevo su obligaci\u00f3n de permanecer unidos en el amor de Cristo y de manifestar reiteradamente su amor el uno al otro, en los innumerables detalles de la vida diaria. En la Eucarist\u00eda alimentan su comunidad de amor, se unen para rendir culto a Dios y se hacen aptos para recibir sus gracias y favores. Los otros sacramentos son un camino para la Eucarist\u00eda o un medio de significar sus efectos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La oraci\u00f3n en familia<\/h2>\n\n\n\n<p>Aunque el culto familiar se centre en los sacramentos, no debe terminar all\u00ed. La verdadera comunidad formada por los sacramentos debe ser fortalecida diariamente por la oraci\u00f3n familiar. Los sacramentos no han de considerarse, tampoco, como hechos aislados en la vida espiritual de la familia, o como los \u00fanicos medios por los cuales la familia puede establecer contacto con Cristo. Lo que significa y se efect\u00faa por medio de los sacramentos debe expresarse en la vida diaria de la familia. La oraci\u00f3n en com\u00fan es la manera m\u00e1s provechosa de mantener este esp\u00edritu de familia, y vivir en comunicaci\u00f3n constante con Dios, y, por consiguiente, en comunicaci\u00f3n comprensiva del uno con el otro: alabando a Dios por todas las bendiciones concedidas a la familia, expresando la confianza en su ayuda y su protecci\u00f3n, pidiendo que d\u00e9 a la familia lo que necesita, expresando el arrepentimiento por sus faltas. Todas estas manifestaciones preceden y preparan convenientemente la oraci\u00f3n en familia. El amor mismo de los esposos, el del uno para el otro, que siempre busca una perfecci\u00f3n constante, debe fortalecerse por la oraci\u00f3n familiar. Tambi\u00e9n durante la oraci\u00f3n familiar los hijos llegan a conocer a Dios y a conocer su lugar propio en la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, la oraci\u00f3n en familia tiene el maravilloso y gran valor de capacitar a los padres y a los hijos para ver las peque\u00f1as dificultades y los problemas de la vida en su aut\u00e9ntica realidad, sin exageraciones. Por eso la unidad que se fortalece y se manifiesta por la oraci\u00f3n puede contrarrestar las tensiones normales del hogar. Una comprensi\u00f3n m\u00e1s clara y una sinceridad m\u00e1s profunda se cultiva entre los miembros de la familia, se hacen m\u00e1s conscientes de su mutua dependencia y se ayudan en su tarea de trabajar y contribuir a la santificaci\u00f3n de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro motivo poderoso para la oraci\u00f3n familiar, en com\u00fan, se deriva de la relaci\u00f3n que la familia, como \u201ciglesia dom\u00e9stica\u201d, tiene con los dem\u00e1s miembros de la comunidad cristiana. \u201cEsta misi\u00f3n la ha recibido de Dios la familia misma para que sea la c\u00e9lula primera y vital de la sociedad. Cumplir\u00e1 esta misi\u00f3n si, por la piedad mutua de sus miembros y la oraci\u00f3n com\u00fan dirigida a Dios, se presenta como un santuario familiar de la Iglesia en que se practica activamente la hospitalidad y se promueven la justicia y dem\u00e1s obras buenas al servicio de todos los hermanos que padecen necesidad\u201d (AA 11).<\/p>\n\n\n\n<p>A esto debe tender el compromiso de rezar comunitariamente en familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, dado que los fieles bautizados, como verdadera comunidad sacerdotal, son intermediarios por su fe y el poder de Cristo, en favor de la salvaci\u00f3n de la humanidad, esta oraci\u00f3n es una forma muy importante del culto familiar, en el que los padres aparecen como los primeros sacerdotes del hogar. La oraci\u00f3n en familia debe ser valorada como una de las principales formas del cumplimiento de la misi\u00f3n sacerdotal de los fieles.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La oraci\u00f3n en familia y la comunidad<\/h2>\n\n\n\n<p>La vida de oraci\u00f3n com\u00fan de la familia no es un fin en s\u00ed mismo. La familia cristiana est\u00e1 unida con toda la humanidad. El culto familiar, en consecuencia, no debe asemejarse al de una \u201csecta\u201d o un grupo pietista cerrado en s\u00ed mismo. Debe considerarse, m\u00e1s bien, como un medio apto para conseguir mayor desarrollo de la vida cristiana en la Iglesia y en el mundo. En su oraci\u00f3n, la familia debe acordarse de su responsabilidad de contribuir al fortalecimiento de estas dos comunidades superiores.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es como la familia no reza solamente para obtener favores de Dios para s\u00ed misma, sino que formula en su petici\u00f3n las aspiraciones de todos los hombres. De esta forma, la familia se hace siempre m\u00e1s consciente de su misi\u00f3n de predicar a Cristo y su Evangelio entre los hombres. S\u00f3lo entonces, la familia, dada la extensi\u00f3n de su influencia por las diferentes \u00e1reas de la comunidad humana, est\u00e1 en actitud de cumplir mejor su misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia reza, pues, no solamente para comunicarse con Dios, bajo el punto de vista de sus propias necesidades, sino tambi\u00e9n para hacerse m\u00e1s consciente de su obligaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con los hombres, es decir, de su tarea en el mundo. Esta tarea \u2013repito\u2013 es doble: formar la comunidad cristiana y formar la comunidad universal de los hombres. As\u00ed, la oraci\u00f3n debe impulsar a la familia a asumir sus obligaciones apost\u00f3licas y humanas con respecto a la promoci\u00f3n de la libertad, la justicia, la paz, la fraternidad y la verdad en el mundo. Por su oraci\u00f3n, la familia se transformar\u00e1 a s\u00ed misma, y, al mismo tiempo, a toda la humanidad, en la verdadera familia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Oraci\u00f3n por un mundo que se aleja de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Se necesita muy poca reflexi\u00f3n para ver la necesidad y la urgencia de la oraci\u00f3n del hombre por el mundo. La humanidad de hoy est\u00e1 envuelta, como jam\u00e1s lo estuvo, en el proceso de transformar el mundo, y esta transformaci\u00f3n deja sus huellas en el hombre mismo. Por la ciencia y la tecnolog\u00eda, el hombre moderno descubre y domina las fuerzas secretas del universo y va adquiriendo una convicci\u00f3n profunda de su poder y de su autonom\u00eda. La industrializaci\u00f3n y la urbanizaci\u00f3n han cambiado, y de manera radical, su manera de vivir, elevando su nivel de vida y multiplicando sus relaciones sociales. El deseo de paz, la tristeza causada por las guerras, la preocupaci\u00f3n por las naciones en v\u00edas de desarrollo, la tragedia de la lucha racial y los esfuerzos del mundo para obtener solidaridad, representan el n\u00facleo de sus aspiraciones y de sus sufrimientos. El hombre contempor\u00e1neo, dedicado intensamente al mundo, se esfuerza por hacerlo un poco mejor cada d\u00eda. Sin embargo, en todo este esfuerzo y b\u00fasqueda, en vez de descubrir vestigios de Dios en el mundo, el hombre descubre, afirma y adora frecuentemente vestigios de s\u00ed mismo. Esta es la raz\u00f3n por la que los peri\u00f3dicos nos escandalizan con sus art\u00edculos intitulados: \u201cDios ha muerto\u201d. Este es el motivo por el que hablamos de un mundo secularizado.<\/p>\n\n\n\n<p>En este momento hist\u00f3rico de intensa b\u00fasqueda, los cristianos debemos asumir, con particular empe\u00f1o, la responsabilidad y la misi\u00f3n de no permitir que Dios sea olvidado de las preocupaciones de nuestro mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cristianos hemos de dar testimonio de nuestra fe para que todos puedan entender, aceptar y vivir esta verdad: Dios es el aut\u00e9ntico y s\u00f3lido fundamento de la humanizaci\u00f3n. La familia, tan afectada por todas las crisis de hoy, debe preocuparse por la transformaci\u00f3n del mundo, en el recto sentido en que Dios quiereque se logre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El significado de esta oraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n no es contraria a las aspiraciones del hombre, ni tampoco niega o sustituye sus obligaciones en el mundo. La oraci\u00f3n del cristiano no es la expresi\u00f3n de miedo frente a las fuerzas desconocidas del universo, ni consiste en la repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas vac\u00edas o m\u00e1gicas para aplacar a la divinidad o para obligarla a intervenir de manera espectacular en los asuntos del hombre. La oraci\u00f3n no es tampoco una \u201cevasi\u00f3n\u201d. El cristiano no reza para escapar de sus responsabilidades y tareas, sino para conocerlas mejor y realizarlas en bien de la humanidad, conforme a la voluntad del Creador.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que descubren el significado aut\u00e9ntico de la oraci\u00f3n cristiana, con su sentido universal, oran no solamente en su propio nombre y por su propio bien, sino en \u201cnombre del Se\u00f1or\u201d y por todos los hombres. \u201cEn el nombre de Cristo \u2013comenta un autor de nuestros d\u00edas\u2013 no quiere decir s\u00f3lo invocando la palabra de Dios como un talism\u00e1n m\u00e1gico, sino que quiere decir <em>en uni\u00f3n con Cristo glorioso y con el Esp\u00edritu comunicado,<\/em> que nos mueve a pedir en el Esp\u00edritu de Cristo\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. De esta manera, nuestra oraci\u00f3n se incorpora a la oraci\u00f3n universal; la cual unas veces se expresa en voz alta, otras est\u00e1 en los corazones de nuestros pr\u00f3jimos, y siempre ayuda a las buenas obras de la humanidad entera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La oraci\u00f3n del creyente<\/h2>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n del creyente es, en primer lugar, de agradecimiento y de alabanza. Estos sentimientos deben surgir en el hombre moderno de una experiencia de las maravillas realizadas en el mundo por la mano del hombre, que es la obra y maravilla de Dios. Los vestigios del hombre en el mundo, su poder, su progreso hacia la libertad, la paz, la ciencia, etc., no son sino huellas del poder de Dios otorgado a sus hijos, a toda la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n del creyente es tambi\u00e9n reparaci\u00f3n por el olvido en que se tiene a Dios y por las ofensas que se cometen contra \u00c9l a causa de la influencia del mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es s\u00faplica y petici\u00f3n, para que nos ayude en nuestras necesidades conforme a su Divina Voluntad. Dios nos puede ayudar con auxilios ordinarios y extraordinarios, pero no nos dispensa del ejercicio de nuestra inteligencia y voluntad. El hombre se gu\u00eda por la gracia de Dios, no se mueve autom\u00e1ticamente por ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, nuestra oraci\u00f3n se convierte en una promesa de acci\u00f3n concreta, y se dirige a buscar la asistencia de Dios en nuestros esfuerzos humanos, para atenuar la fuerza del pecado en el mundo; ese pecado, que es la ra\u00edz de las formas b\u00e1sicas de la esclavitud, de la degradaci\u00f3n humana, del sufrimiento injusto, de la ignorancia, del odio, etc. La s\u00faplica del cristiano creyente es una manifestaci\u00f3n de los ideales y deseos de la comunidad de los creyentes, que aspiran a ver la transformaci\u00f3n de este mundo. Rezamos para que Dios sea glorificado por todos los que tienen puesta su esperanza en \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En una palabra, la oraci\u00f3n se presenta como una \u201cmisi\u00f3n\u201d que tienen que cumplir todos los hombres, en cuanto hijos de Dios, para mejorar el mundo. La oraci\u00f3n debe ser la fuerza interior de la batalla personal y colectiva contra el mal. As\u00ed se integra la oraci\u00f3n en el proceso de los esfuerzos humanos por la libertad, la paz, la justicia y la hermandad. En ella, el hombre descubrir\u00e1 su \u00faltimo significado y su \u00faltima esperanza, es decir: Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n: la Cruzada de la Oraci\u00f3n en Familia<\/h2>\n\n\n\n<p>Las reflexiones que os he ofrecido recogen solamente algunos de los muchos motivos y razones que todos tenemos para intensificar la oraci\u00f3n en familia. Se da toda la importancia a la oraci\u00f3n como un instrumento para la transformaci\u00f3n del mundo. Y la situaci\u00f3n actual es un motivo muy especial para la oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n se recuerda de manera expl\u00edcita la intenci\u00f3n universal que debe presidir siempre nuestra oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n de los hombres que la oraci\u00f3n puede ayudar a realizar, es un solo aspecto de la Cruzada de Oraci\u00f3n en Familia. Los problemas que existen hoy en el mundo: la desuni\u00f3n, la desconfianza, la injusticia, etc., existen tambi\u00e9n en miniatura dentro de nuestras propias comunidades locales, en nuestras ciudades y pueblos. A menudo, muchos de estos problemas se encuentran en grados distintos dentro del ambiente familiar. De ah\u00ed que la Campa\u00f1a que ahora termina, para entrar en una fase m\u00e1s definitiva y duradera, est\u00e9 convencida de que la oraci\u00f3n es ayuda eficac\u00edsima para que la comunidad humana llegue a ser la verdadera familia de Dios. Si no hay paz, unidad, armon\u00eda, comprensi\u00f3n y amor en la familia, no puede pedirse que dejen de existir en la sociedad, donde, adem\u00e1s, hay otros obst\u00e1culos que impiden la realizaci\u00f3n de tan altos ideales. Por consiguiente, la campa\u00f1a se ha dirigido, primero, a la familia y a la necesidad de oraci\u00f3n, y, sobre todo, de la oraci\u00f3n en com\u00fan. Al tiempo que esta oraci\u00f3n favorece la transformaci\u00f3n de la familia, ayudar\u00e1 tambi\u00e9n al perfeccionamiento de la comunidad parroquial y diocesana, de la naci\u00f3n y del mundo como verdadera familia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Como arzobispo de Toledo y responsable de vuestra salvaci\u00f3n eterna, cuento con la entrega generosa que quer\u00e1is seguir prest\u00e1ndonos en esta tarea, tan vital para la Iglesia como la respiraci\u00f3n lo es para la vida humana. Y resumo en los siguientes puntos los compromisos que os pido llev\u00e9is a la oraci\u00f3n familiar de cada d\u00eda, revis\u00e1ndolos frecuentemente ante Dios nuestro Se\u00f1or, que es quien nos ayuda y fortalece cristianamente:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Que en toda familia cristiana se promueva la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n familiar para lograr una mayor cohesi\u00f3n espiritual y moral de todos sus miembros. Es de una importancia fundamental en el momento presente y siempre. Existe un peque\u00f1o libro, editado por la Biblioteca de Autores Cristianos, con el t\u00edtulo de <em>Oraciones de la familia,<\/em> muy \u00fatil para esto, con la particularidad de que fue expresa voluntad del Papa Pablo VI que se hiciera y se propagase por el mundo cat\u00f3lico.<\/li>\n\n\n\n<li>Que se constituya en cada parroquia un grupo de seglares, de los que han participado en la campa\u00f1a y otros, los cuales, en uni\u00f3n y bajo la direcci\u00f3n del p\u00e1rroco, colaboren en el apostolado de la parroquia, ayuden a resolver sus problemas y se conviertan en agentes de evangelizaci\u00f3n. \u00c9sta ser\u00eda hoy una forma espl\u00e9ndida de apostolado seglar, una organizaci\u00f3n viva de hombres y mujeres, y de j\u00f3venes de ambos sexos, que, con los textos del Concilio en la mano, bien asimilados y entendidos, colaborasen en tareas lit\u00fargicas, sociales, caritativas, etc. Desenga\u00f1aos de una vez por todas: no habr\u00e1 apostolado seglar mientras no haya seglares que cultiven su vida interior y tengan como norma suprema la fidelidad a la Iglesia.<\/li>\n\n\n\n<li>Que se creen los equipos del Rosario como f\u00f3rmula pr\u00e1ctica de \u201coraci\u00f3n a realizar\u201d, con una reuni\u00f3n mensual de todos ellos para que se adquiera conciencia de lo que debe ser la oraci\u00f3n de la parroquia unida, precisamente para vivir mejor la Santa Misa de los domingos y fiestas y fortalecer los compromisos posteriores a que la fe debe impulsar siempre. La oraci\u00f3n del Rosario, o completa o al menos en la forma parcial en que estos equipos la promueven, es un poderoso auxilio para mantener en el cristiano la devoci\u00f3n piadosa y meditada a Jesucristo y a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>Que con oraci\u00f3n, piedad y meditaci\u00f3n reflexiva se despierte la conciencia de los seglares (y, por supuesto, la nuestra de sacerdotes y miembros de comunidades religiosas) para una vida cristiana m\u00e1s activa y perseverante en todos los esfuerzos evangelizadores y apost\u00f3licos que las parroquias y la di\u00f3cesis deben llevar a cabo constantemente.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Terminamos esta exhortaci\u00f3n pastoral con las mismas palabras con que Pablo VI cerraba su extraordinario documento sobre la evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo: \u201cEstos son los deseos que nos complacemos en depositar en las manos y en el coraz\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, la Inmaculada&#8230; En la ma\u00f1ana de Pentecost\u00e9s, Ella presidi\u00f3 con su oraci\u00f3n el comienzo de la evangelizaci\u00f3n bajo el influjo del Esp\u00edritu Santo. Sea Ella la Estrella de la evangelizaci\u00f3n siempre renovada que la Iglesia, d\u00f3cil al mandato del Se\u00f1or, debe promover y realizar, sobre todo en estos tiempos dif\u00edciles y llenos de esperanza\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Os bendigo a todos: a los padres dominicos, que han realizado la campa\u00f1a; a los p\u00e1rrocos y sacerdotes de Toledo, que con tan ejemplar celo apost\u00f3lico la han hecho suya; a los seglares de las parroquias, que han colaborado abnegadamente y prometen seguir ofreciendo su trabajo para el futuro; a los ni\u00f1os y j\u00f3venes, a los enfermos y a los ancianos, a las religiosas de los conventos de clausura, a los directores y profesores de los colegios de la Iglesia y de centros oficiales, que han ayudado a darla a conocer; a toda la ciudad, en cada uno de sus hogares, para que la paz y la gracia de Dios est\u00e9n siempre presentes en medio de vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> P. Luis M\u00aa Mendiz\u00e1bal S.J., <em>Direcci\u00f3n espiritual,<\/em> Madrid 1978, BAC 396, 140.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Evangelii nuntiandi<\/em>,82.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral, de 1 de diciembre de 1978, publicada con motivo de la Campa\u00f1a de Oraci\u00f3n en familia, realizada en la ciudad de Toledo en los meses de septiembre a diciembre de dicho a\u00f1o. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, diciembre 1978, 602-613. 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