{"id":907,"date":"2024-09-24T22:59:50","date_gmt":"2024-09-24T20:59:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=907"},"modified":"2024-09-24T22:59:50","modified_gmt":"2024-09-24T20:59:50","password":"","slug":"el-joven-ante-los-valores-del-espiritu","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-joven-ante-los-valores-del-espiritu\/","title":{"rendered":"El joven ante los valores del Esp\u00edritu"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada en Le\u00f3n, el 3 de junio de 1977, en el acto de clausura del ciclo sobre <em>La juventud ante la vida,<\/em> organizado por la Casa de la Cultura y la Escuela de ATS de la Diputaci\u00f3n leonesa. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> diciembre 1979, 471-491.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n: vuestra vivencia del valor<\/h2>\n\n\n\n<p>Quiero centrarme en la experiencia de la vida al alcance de todos. <em>Todos tenemos una predisposici\u00f3n permanente para valorar la realidad y actuar sobre ella.<\/em> Enunciamos y denunciamos realidades como valiosas o no valiosas, y esto lo hacemos desde nuestra postura de valoraci\u00f3n. Estamos, repito la palabra, permanentemente abiertos al mundo del valor, en la misma medida en que estamos abiertos a la vida en todas sus facetas. Las valoraciones, las vuestras en concreto, van desde las que afectan a las convicciones personales m\u00e1s serias, hasta las que afectan a los gustos m\u00e1s pasajeros y sin importancia. El valor est\u00e1 siempre, consciente o inconscientemente, en la base, en el transcurso y en la cima de lo que sent\u00eds, pens\u00e1is y hac\u00e9is: es decir, lo que viv\u00eds. Es el m\u00f3vil que os impulsa y el objetivo al que tend\u00e9is. Os da fuerza la posesi\u00f3n de lo que valor\u00e1is, os estimula la valoraci\u00f3n de las personas, vuestro interior se enriquece con la capacidad de valorar. Valorar es descubrir las cosas, las personas, los hechos, saberlas coger y saberlas vivir; algo as\u00ed como dar al interruptor, que de hecho es el que enciende la luz, o al bot\u00f3n autom\u00e1tico que pone en marcha algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os valoran la firmeza y seguridad de la mirada del padre; la visi\u00f3n que les llega a trav\u00e9s de la caricia y la palabra de la madre; la ayuda y est\u00edmulo de los que les rodean. Los muchachos, la autonom\u00eda y la independencia, la sinceridad y la lealtad, la valent\u00eda y la fuerza. Vosotros, los j\u00f3venes, las ideas verdaderas y justas y la generosidad en la entrega a ellas, la libertad, la invenci\u00f3n cient\u00edfica y la creaci\u00f3n art\u00edstica, la capacidad de direcci\u00f3n y liderazgo. Todo tiene una dominante en vosotros: la impulsividad y el asumiros a vosotros mismos, afirmaros. En el hombre responsable adquiere especial importancia la experiencia y la plenitud de la realizaci\u00f3n; por eso la valoraci\u00f3n de la entrega a lo que se ha emprendido, la fidelidad a la palabra dada, el honor como sentimiento de lo que es justo e injusto, de lo noble o vulgar, la distinci\u00f3n entre lo aut\u00e9ntico e inaut\u00e9ntico en palabras, conductas y cosas. Despu\u00e9s, a medida que se avanza en edad, la capacidad de valorar se orienta a lo permanente, a la lealtad, comprensi\u00f3n y respeto a la vida vivida, a la obra cumplida. Envejecer significa acercarse a la muerte; por eso, lo esencial de esta edad es saber del final y aceptarlo con la conciencia clara y la sabidur\u00eda de lo que no pasa, de lo que vale y es eterno.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante es que logr\u00e9is una buena jerarqu\u00eda de valores hecha realidad en vuestra vida. Fijaos, digo, <em>hecha verdad en vuestra vida,<\/em> que sea realmente algo encarnado en vosotros, que os valga para cada ma\u00f1ana y para cada tarde, para cada triunfo y para cada fracaso, para cada alegr\u00eda y para cada dolor, en fin, para cada afirmaci\u00f3n o para cada renuncia que la verdad y la vida os exijan. En el vaiv\u00e9n diario necesit\u00e1is <em>un saber<\/em> hecho ya carne y sangre vuestra: \u201cvuestra vivencia\u201d que os sirve de fundamento y apoyo frente a lo que, sin ella, os aplastar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en la escena de <em>La caba\u00f1a del t\u00edo Tom,<\/em> en la que Tom expone cu\u00e1l es la certidumbre que asegura su vida, y la fuente de la alegr\u00eda que le hace prorrumpir en alabanzas e himnos al Se\u00f1or despu\u00e9s de haber sido azotado. A la larga exposici\u00f3n y a los brillantes razonamientos para demostrarle que Dios no existe, Tom contesta con una convicci\u00f3n profunda: <em>\u00bfDios no existe? Pero, \u00a1si yo le hablo!<\/em> La sorpresa del interlocutor es grande. Estaba seguro de haberle convencido y su gesto hab\u00eda respondido a ese ol\u00edmpico darse la vuelta, porque aquello ya era claro y convincente. Sin embargo, Tom no ha podido comprender ni uno solo de los razonamientos, que estaban muy lejos de \u00e9l, porque \u201csu\u201d convicci\u00f3n profunda le invade. \u00c9l habla con Dios, vive con \u00c9l, est\u00e1 con \u00c9l y su servicio es para \u00c9l. La verdad firme, hecha vivencia propia, es el mejor basti\u00f3n frente a todos los empujes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sois receptivos. La vida es resonancia por la apertura que se da en todo vuestro ser. Sois sensibles y os llena lo vital, lo noble, lo justo, el amor, lo est\u00e9tico, la naturaleza, lo religioso, la obra de arte. Una sola vivencia intensa, la fuerza de la honradez, de la justicia, de la nobleza, el arrepentimiento, el encuentro con algo grande, os puede cambiar completamente y llevar a decisiones importantes, con las consecuencias que ello implique. Ah\u00ed est\u00e1 un segundo paso que hab\u00e9is de dar: <em>saber y vivir conscientemente vuestra relaci\u00f3n con el valor descubierto.<\/em> Esto implica que teng\u00e1is un objetivo claro, pues, de hecho, se va a configurar vuestra vida en el sentido del valor por el que realmente cre\u00e9is que todo merece la pena. La vivencia os ha preparado a la plena realizaci\u00f3n del valor. El quiero y no quiero, la afirmaci\u00f3n y la negaci\u00f3n, no pueden ser fruto de una manipulaci\u00f3n extra\u00f1a a vosotros, o de un capricho, de una postura de rebeld\u00eda ciega, o de una sumisi\u00f3n decepcionada y pesimista, de un momento de exaltaci\u00f3n o de depresi\u00f3n. La consciente valoraci\u00f3n os lleva a una jerarqu\u00eda de valores que os dar\u00e1 el paso a la independencia. Por ella lograr\u00e9is el ejercicio real de vuestra responsabilidad y autodeterminaci\u00f3n, una actitud propia ante la vida, una postura clara y definida, un sentido cr\u00edtico ante las realidades que os rodean.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La situaci\u00f3n del mundo actual os necesita<\/h2>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n del mundo actual est\u00e1 pidiendo clamorosamente que se levante una bandera de esperanza, y nadie mejor que vosotros, los j\u00f3venes, la puede llevar en su mano. En un sentido, el privilegio de la juventud consiste en que el tiempo no ha pasado por ella. No ten\u00e9is la costumbre y el h\u00e1bito sanos que nos ayudan en la vida cotidiana, y necesarios en toda sociedad; pero tampoco ten\u00e9is la costumbre enmohecida y el h\u00e1bito encallecido. Pienso en el privilegio de lo nuevo y espiritualmente joven. Nuevo y joven en su sentido hondo de \u201ctener capacidad\u201d para poder \u201cdar de s\u00ed\u201d, no en el de la superstici\u00f3n de la novedad, del \u00faltimo grito impugnativo. Hay que tener buenos h\u00e1bitos, buenas costumbres, pero hay que guardarse del atrofiamiento y esclerosis que pueden producir. Ten\u00e9is mucho de \u201cromero\u201d, como canta Le\u00f3n Felipe en su poes\u00eda <em>Romero s\u00f3lo:<\/em><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Ser en la vida<br>romero,<br>romero s\u00f3lo que cruza<br>siempre por caminos nuevos;<br>ser en la vida<br>romero,<br>sin m\u00e1s oficio, sin otro nombre<br>y sin pueblo...<br>Ser en la vida romero,<br>romero..., s\u00f3lo romero.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Que no hagan callo las cosas<br>ni en el alma ni en el cuerpo...,<br>pasar por todo una vez,<br>una vez s\u00f3lo y ligero,<br>ligero, siempre ligero.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Que no se acostumbre el pie<br>a pisar el mismo suelo,<br>ni el tablado de la farsa,<br>ni la losa de los templos,<br>para que nunca recemos<br>como el sacrist\u00e1n<br>los rezos,<br>ni como el c\u00f3mico<br>viejo<br>digamos los versos...<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Para enterrar<br>a los muertos como debemos<br>cualquiera sirve, cualquiera...,<br>menos un sepulturero.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Un d\u00eda todos sabemos hacer justicia;<br>tan bien como el rey hebreo<br>la hizo<br>Sancho el escudero<br>y el villano<br>Pedro Crespo.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>\u00a1Que no hagan callo las cosas<br>ni en el alma ni en el cuerpo<\/em><em>...!<\/em><a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/pre>\n\n\n\n<p>Vosotros nos ten\u00e9is que sacudir del embadurnamiento con que se recubre la libertad del hombre; de toda esa capa de envejecimiento que impide la articulaci\u00f3n de nuestra vida diaria con la savia vital, siempre joven y nueva, del Evangelio. Maravillosamente lo expresa Chales P\u00e9guy, el cantor de la \u201cesperanza de la resurrecci\u00f3n\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMientras el hombre no est\u00e1 acostumbrado, mientras es nuevo y espiritualmente joven, la libertad del hombre se articula herm\u00e9ticamente sobre la gracia para la vida eterna y para la salvaci\u00f3n. El resultado de este juego libre y exacto es la salvaci\u00f3n y la vida eterna. La costumbre es la que cubre de grasa esta articulaci\u00f3n. Todo lo que la costumbre resta a la novedad, a la libertad del hombre, le es restado tambi\u00e9n a la gracia y prepara la amortizaci\u00f3n y la muerte. Todo ese embadurnamiento con que se recubre la libertad del hombre, toda esa capa de envejecimiento, impide el libre juego de la articulaci\u00f3n de la libertad sobre la gracia y, de este modo, impide, en la misma media, que la gracia influya sobre la libertad\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Har\u00eda falta que el mundo fuese \u201cjoven y a la vez eterno\u201d para escapar al envejecimiento. Pero s\u00f3lo Dios es \u201cjoven y a la vez eterno\u201d. En El cada instante es surgimiento de vida, amanecer, juventud, libertad, permanencia. Los hombres s\u00f3lo son j\u00f3venes un instante; su juventud no es duradera. La gracia estar\u00eda en salvar ese estado de juventud, en vivir en la libertad de un surgimiento perpetuo. Pero s\u00f3lo Dios es esta libertad:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Sab\u00e9is que el ser de Dios recrece sin cesar<br>a su nivel de fuerza, a la misma altitud.<br>Constituye en s\u00ed mismo su retriplicaci\u00f3n,<br>la vida sempiterna y la beatitud.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Sab\u00e9is que el ser de Dios torna incesantemente<br>hasta su fuente eterna y hasta su plenitud.<br>Constituye en s\u00ed mismo su acrecentamiento,<br>su fuerza sempiterna y su mansuetud.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Sab\u00e9is que el ser de Dios bebe incesantemente,<br>en su venero eterno y en su noche profunda.<br>Constituye en s\u00ed mismo su acrecentamiento,<br>la salvaci\u00f3n del hombre y la fuerza del mundo<\/em><a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s lejos de Dios que este mundo cada vez m\u00e1s identificado con la fatiga radical, m\u00e1s envejecido y esc\u00e9ptico. Nada m\u00e1s lejos de Dios que la costumbre que inmoviliza. Por esto ha venido Dios a la tierra y \u201cconstituye en S\u00ed mismo su acrecentamiento, la salvaci\u00f3n del hombre y la fuerza del mundo\u201d. El tiempo participa de la inenarrable juventud de Dios. Dec\u00eddnoslo con vuestras vidas j\u00f3venes. Si queremos, ya no conoceremos el envejecimiento, podemos transfigurarnos en la aurora de la resurrecci\u00f3n. En Jes\u00fas Resucitado. Este es el mensaje de P\u00e9guy, lo eterno se ha hecho \u201cinterno\u201d a lo temporal al hacerle participar de la fuente de vida que es \u00c9l mismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No os enga\u00f1\u00e9is ni os dej\u00e9is enga\u00f1ar<\/h2>\n\n\n\n<p>S\u00ed, pero para ese \u201crecrecer sin cesar\u201d al que nos tiene que llamar vuestra juventud vivida desde la esperanza de la resurrecci\u00f3n, es necesario que no os enga\u00f1\u00e9is ni os dej\u00e9is enga\u00f1ar. Hoy es fundamental la jerarqu\u00eda de valores que de verdad \u201csirva\u201d para la vida humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 ten\u00e9is ante los ojos? Ambici\u00f3n de poder, de dinero, de placer. Las fuentes de la vida humana, poder y sexo, est\u00e1n desviadas y muchas veces pervertidas. El poder, que es espec\u00edficamente humano, significa la posibilidad de ayudar al hombre al desarrollo de su plenitud, o el peligro de enajenarle y destruirle. No le es algo a\u00f1adido, est\u00e1 en el misterio de su ser, le es esencial ejercitarlo. Su mal uso le oscurece su vocaci\u00f3n humana. Si el hombre se sabe a imagen y semejanza de un Dios personal, vivo y libre, que tambi\u00e9n es su salvador, ser\u00e1 noble en su fuerza creadora, tendr\u00e1 conciencia del sentido del conjunto de la vida y de su propia vida y destino, distinguir\u00e1 lo que est\u00e1 lleno de valor y lo que debe ser sacrificado para lograr una mayor riqueza, tendr\u00e1 una mirada despejada para captar el aut\u00e9ntico y pleno desarrollo de su ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la importancia de la interrogaci\u00f3n tan citada de Bernanos en su libro <em>Diario de un cura rural:<\/em> \u00bfDe qu\u00e9 nos servir\u00e1 llegar a fabricar incluso la vida misma, si perdemos el sentido de ella? La incertidumbre se manifiesta por la ausencia de un valor central que dirija la vida y desde el que es necesario abarcar toda la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy parece que no haya ni principios, ni religi\u00f3n, ni l\u00f3gica racional. Se afirman hechos tan absurdos como que la religi\u00f3n cristiana \u2013salvaci\u00f3n del hombre por el mismo Dios hecho hombre\u2013 y la ideolog\u00eda marxista o comunista, prescindo ahora de los diferentes matices entre ambas \u2013materialismo ateo dial\u00e9ctico\u2013, puedan vitalizar a la misma persona. Se sabe que la ciencia sin verdad objetiva es un absurdo, que \u00e9sta se enriquece por las leyes y principios que van integrando la disparidad de los fen\u00f3menos, al descubrir f\u00f3rmulas cada vez m\u00e1s comprehensivas, mediante las cuales podemos agrupar fen\u00f3menos cada vez m\u00e1s extensivos. Pero nada de esto parece tenerse en cuenta en la vida sencilla y diaria. Podemos daros la impresi\u00f3n de un mundo de adolescentes que encuentran, como \u00fanico remedio para la situaci\u00f3n, la aventura, el deseo de agruparse para una acci\u00f3n que no tiene todas las exigencias del destino para el que hemos sido creados, y la rebeli\u00f3n incontrolada contra todo lo que es orden, convicci\u00f3n seria y firmeza. Y en otros casos, como dec\u00eda antes, se llega a la desviaci\u00f3n y perversi\u00f3n de fuerzas vitales.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo mismo respecto al sexo. Es necesaria la realidad de unos valores a los que hay que subordinar todo, incluso, en determinados momentos, otros valores. Hay un desconocimiento entre los cristianos de la importancia de vivirlo as\u00ed, y adem\u00e1s como forma eminente de servicio para con los que se convive y para con la sociedad entera. Mirad el sexo como informador de toda la vida humana, \u201cser hombre\u201d o \u201cser mujer\u201d, con mirada serena de personas que en \u201cser hombre\u201d o en \u201cser mujer\u201d estriban su grandeza y no su servidumbre. En este \u201cser de una determinada manera\u201d, con \u201cuna ecuaci\u00f3n personal\u00edsima\u201d, como dicen los neuro-endocrin\u00f3logos, en el an\u00e1lisis de este instinto espec\u00edfico, de esta \u201cforma de ser\u201d y de esta forma de realizar con plenitud la propia vida, hay que encontrar las grandes l\u00edneas que sirven de soporte biol\u00f3gico a la configuraci\u00f3n espiritual de cada ser humano. Ser hombre o ser mujer es algo mucho m\u00e1s complejo que dejarse llevar sencillamente del impulso sexual, y fijaos que digo <em>impulso<\/em> y no <em>instinto,<\/em> y me baso para ello en los trabajos del doctor Gregorio Mara\u00f1\u00f3n. \u00c9l llama \u201cimpulso\u201d a la fuerza de atracci\u00f3n que hace buscarse y unirse a la mujer y al hombre. En cambio, el \u201cinstinto\u201d es un concepto mucho m\u00e1s amplio y noble. Ciertamente, en su m\u00e1s amplia interpretaci\u00f3n, es la expresi\u00f3n de la energ\u00eda que cada ser viviente desarrolla para perpetuarse en la especie, y aparece aqu\u00ed y all\u00e1, a cada instante, poniendo su acento vigoroso sobre las diversas actividades humanas. Por eso ser padre o madre \u2013Mara\u00f1\u00f3n lo dice s\u00f3lo de la madre, pero en el sentido serio de lo que quiere decir y en el contexto de sus obras puede aplicarse a los dos\u2013 es algo mucho m\u00e1s complejo que engendrar hijos y darlos a luz. Es algo que se extiende muy lejos del acto concepcional, que implica muchos deberes y muchas cualidades, hasta tal punto importantes, que por sentirlos y practicarlos con amor de padre o madre, hay muchos hombres y mujeres que siendo v\u00edrgenes, pueden ostentar ese t\u00edtulo con m\u00e1s leg\u00edtima raz\u00f3n que muchos muy fecundos biol\u00f3gicamente<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>Obras completas,<\/em> vol. III, Madrid, 1972, 9. 95. 717..<\/p>\n\n\n\n<p>Pensad en el servicio y en el testimonio que pueda ser hoy la vida de un matrimonio cristiano, y cuando digo cristiano afirmo que s\u00f3lo puede ser vivido como tal por los que tienen la gracia, la fuerza del Esp\u00edritu de Dios en ellos y la fe en Jesucristo. Fijaos en el hecho de que un hombre y una mujer, por encima de las tornadizas inclinaciones del coraz\u00f3n, acojan en s\u00ed esa energ\u00eda unificadora que es la gracia sacramental, que no se limita a ser s\u00f3lida y buena, sino que es \u201csanta y eterna\u201d. Dos seres humanos, orgullosos, inconstantes, ego\u00edstas, dispuestos a rebelarse contra lo que es dif\u00edcil y duro, acogen en su conciencia y en su voluntad una unidad sagrada, y \u00e9sta los mantiene, transforma su comunidad de vida, a pesar de todas las miserias y tr\u00e1gicos destinos, en un verdadero amor. Se produce algo grande, fruto de muchos sacrificios y renuncias. Cristo sabe lo que pide en el matrimonio cristiano y se ve a lo largo de todo el Evangelio, mejor dicho, de todo el Nuevo Testamento, porque pienso en las cartas de los Ap\u00f3stoles: mucha energ\u00eda, luz de amor, fidelidad profunda, respeto no ahogado por el af\u00e1n de dominio, buena intenci\u00f3n ante la vida y un coraz\u00f3n animoso para no ser v\u00edctima de la cobard\u00eda y del ego\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>J\u00f3venes, os repito, no os enga\u00f1\u00e9is ni os dej\u00e9is enga\u00f1ar, devolved al amor humano, con vuestras vidas y con todos los medios a vuestro alcance, su sentido y su destino profanado. Volved a creer en el amor, en la significaci\u00f3n sagrada del matrimonio cristiano:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAl igual que los sacramentos de la Nueva Ley, con los que se alimenta la vida y el apostolado de los fieles, prefiguran el cielo y la tierra nueva, as\u00ed los laicos quedan constituidos en poderosos pregoneros de la fe en las cosas que esperamos, cuando, sin vacilaci\u00f3n, unen a la vida seg\u00fan la fe, la profesi\u00f3n de esa fe. Tal evangelizaci\u00f3n, es decir, el anuncio de Cristo pregonado por el testimonio de la vida y por la palabra, adquiere una caracter\u00edstica espec\u00edfica y una eficacia singular por el hecho de que se lleva a cabo en las condiciones comunes del mundo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn esta tarea resalta el gran valor de aquel estado de vida santificado por un especial sacramento, a saber: la vida matrimonial y familia. En ella, el apostolado de los laicos halla una ocasi\u00f3n de ejercicio y una escuela preclara, si la religi\u00f3n cristiana penetra toda la organizaci\u00f3n de la vida y la transforma m\u00e1s cada d\u00eda. Aqu\u00ed los c\u00f3nyuges tienen su propia vocaci\u00f3n: el ser mutuamente y para sus hijos testigos de la fe y del amor de Cristo. La familia cristiana proclama en voz muy alta, tanto las presentes virtudes del reino de Dios, como la esperanza de la vida bienaventurada. De tal manera, con su ejemplo y su testimonio, arguye al mundo de pecado e ilumina a los que buscan la verdad\u201d (LG 35).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Radical diferencia entre postura cristiana y actitudes materialistas ante la vida<\/h2>\n\n\n\n<p>Toda religi\u00f3n verdaderamente tal expresa, como indica la naturaleza misma de la palabra religi\u00f3n, la dimensi\u00f3n constitutiva de la existencia del hombre: su vinculaci\u00f3n a Dios, su forma de ser en relaci\u00f3n con el Ser Supremo. Por consiguiente, una religi\u00f3n en todo el sentido de la palabra no es una ideolog\u00eda, y como tal, a merced de las evoluciones de la historia, de los progresos pol\u00edticos, sociales y econ\u00f3micos, aunque, evidentemente, suponga en cada \u00e9poca una comprensi\u00f3n de las circunstancias que se viven. Cualquier religi\u00f3n exige, esencialmente, la expresi\u00f3n del v\u00ednculo que une al hombre con Dios, y las exigencias y consecuencias que de ello se derivan. La vivencia religiosa es, ni m\u00e1s ni menos, que la actuaci\u00f3n del car\u00e1cter especial que en cada religi\u00f3n tiene esta vinculaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la diferencia fundamental entre las religiones y la Religi\u00f3n o revelaci\u00f3n cristiana \u2013y ya ver\u00e9is por qu\u00e9 digo ahora revelaci\u00f3n con especial inter\u00e9s\u2013 estriba en el hecho de que las religiones son el tanteo del hombre en su b\u00fasqueda de Dios, la expresi\u00f3n de un movimiento inscrito en su coraz\u00f3n, que va del hombre hacia Dios. En cambio, la religi\u00f3n cristiana es un movimiento inverso, no va del hombre a Dios, sino de Dios al hombre. La esencia de la REVELACI\u00d3N radica en que Dios ha venido al hombre. Quiz\u00e1 algunos de vosotros hab\u00e9is estudiado, en filosof\u00eda o en historia de las religiones, que \u00e9stas son expresi\u00f3n del genio religioso de los pueblos o de las razas. La Revelaci\u00f3n no es, en modo alguno, expresi\u00f3n del genio religioso de un pueblo, no proviene del hombre, viene de Dios, y por eso hemos pasado de la religi\u00f3n a la Revelaci\u00f3n o Buena Nueva Cristiana. Se ha cambiado de plano. El cristianismo es algo totalmente libre con respecto a todas las culturas y razas. Es una Palabra que se anuncia a todos los hombres, de todas las religiones. No anunciamos la religi\u00f3n de Occidente, sino la Palabra de Dios susceptible de ser recibida por todas las razas y culturas, en todas las \u00e9pocas de la historia a partir de la venida de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPara las religiones el acontecimiento carece de importancia: la relaci\u00f3n con Dios es algo intemporal. Para la Revelaci\u00f3n el acontecimiento es fundamental. Si el Verbo de Dios no ha tomado carne en el seno de Mar\u00eda, si el Verbo de Dios no ha resucitado esa carne el d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n, no queda nada. Las religiones existen. No ha habido necesidad de esperar a Jesucristo para ser religioso. No hace falta en modo alguno ser cristiano para creer en Dios. Millones y millones de hombres creyeron en Dios antes de que Cristo apareciera. Cristo no vino a ense\u00f1arnos que Dios existe, sino que Cristo vino a revelarnos que Dios es amor, es decir, que ha venido a nosotros, que ha venido a buscarnos\u201d<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser cristiano exige, desde el principio, situarse en esta luz de la Revelaci\u00f3n. Y entonces, como <em>Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida, <\/em>es cuesti\u00f3n de salvaci\u00f3n, de esperanza, de entregarse con generosidad a \u00c9l, de acoger el amor y la bondad que de \u00c9l nos viene, con coraz\u00f3n \u201cjoven y nuevo\u201d. En una palabra, fundamentar la vida y el pensamiento sobre \u00c9l. Aqu\u00ed ten\u00e9is la diferencia entre el \u00e1mbito de la experiencia religiosa, de esa oscura b\u00fasqueda de Dios, propia del no cristiano, y el \u00e1mbito confiado y seguro de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta afirmaci\u00f3n de <em>Cristo el Camino, la Verdad y la Vida,<\/em> pod\u00e9is ver a los falsos maestros de las revoluciones que no tienen nada que decir, se quedan en el plano de la impugnaci\u00f3n; no tienen nada que afirmar, no son profetas, son enterradores. Tened valent\u00eda y deducid las respuestas que vuestro tiempo os pide, del cristianismo, de la gozosa confianza en la inteligencia, de la esperanza de la vocaci\u00f3n humana, de la realidad de su historia de salvaci\u00f3n. La duda, la n\u00e1usea, el absurdo, la impugnaci\u00f3n de todo, la reducci\u00f3n de la inteligencia a la funci\u00f3n del \u201cno\u201d, la b\u00fasqueda del placer por el placer, la evasi\u00f3n de la realidad por el procedimiento que sea, la satisfacci\u00f3n y la conveniencia propias como normas de vida, los terrorismos como luchas por la justicia \u2013\u00a1y hay tantas clases de terrorismos!\u2013 nada de todo esto es el criterio de la existencia aut\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ved la radical diferencia entre postura cristiana ante la vida y actitudes materialistas, aunque \u00e9stas sean para la lucha por un mundo aparentemente mejor. \u00bfC\u00f3mo se va a poder lograr un mundo mejor con actitudes materialistas, bien sean \u00e9stas consecuencias de sistemas ideol\u00f3gicos, filos\u00f3ficos, econ\u00f3micos o pol\u00edticos, o bien de un pragmatismo personal centrado puramente en lo material? Plantear la vida humana en unos moldes as\u00ed es de inmediato recortarla; vivirla as\u00ed es desarraigarla y evadirla de su verdadera realidad. Criterios de eficacia y de utilidad son necesarios para aspectos muy concretos, pero no para dar un sentido a la vida. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n para saber qu\u00e9 dolor debe superarse, qu\u00e9 sacrificio se debe imponer, qu\u00e9 enfermo hay que curar? \u00bfEn nombre de qu\u00e9 el deber, el sacrificio, el amor, la comunidad de los hombres? Las actitudes materialistas matan la vida hasta en sus fuentes biol\u00f3gicas: aborto, eutanasia, actos terroristas. Cuando un m\u00e9dico practica el aborto, dice el profesor Lejeune, catedr\u00e1tico de Gen\u00e9tica fundamental en la Universidad de Par\u00eds, en una entrevista que acaban de hacerle, \u00e9l mismo es un aborto de la medicina. Cuando Pasteur, el inventor de la vacuna contra la rabia, era un ni\u00f1o de doce a\u00f1os, todav\u00eda se lapidaba en Francia a los enfermos de rabia. No el materialismo, sino el hondo respeto a la dignidad del hombre es lo que realmente ha hecho adelantar las ciencias del hombre. La aut\u00e9ntica valoraci\u00f3n de la vida humana s\u00f3lo puede hacerse desde su esp\u00edritu, desde el interior. Ante las residencias de ancianos, ante los hospitales de ni\u00f1os, ante todas las clases de dolor que hay en el mundo, \u00a1qu\u00e9 diferencia tan radical entre la postura cristiana y la actitud materialista! Los hombres, por el materialismo, est\u00e1n perdiendo, no la capacidad de sufrir, que es inseparable de su condici\u00f3n, sino la noble y alta aceptaci\u00f3n del sufrir que es t\u00edpica de la jerarqu\u00eda humana. Han perdido la fe en lo que puede convertir el sufrimiento en holocausto necesario y fecundo, en fuente de paz y de progreso interior, y, a la larga, tambi\u00e9n de progreso material.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCiego ser\u00e1 quien no vea que el ideal de la etapa futura de nuestra civilizaci\u00f3n ser\u00e1 un simple retorno a los valores eternos y, por ser eternos, antiguos y modernos: a la supremac\u00eda del deber sobre el derecho, a la revalorizaci\u00f3n del dolor como energ\u00eda creadora, al desd\u00e9n por la excesiva fruici\u00f3n de los sentidos, al culto del alma sobre el cuerpo; en suma, por una u otra v\u00eda, a la vuelta hacia Dios\u2019\u2019<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La postura cristiana ante la vida es la que realmente es \u201cfiel y leal a la tierra\u201d, la ve desde Dios y en Dios con toda su grandeza y posibilidad; y esto no es un ideal sino una realidad. No hacemos justicia al misterio de la alegr\u00eda que significa la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Resucit\u00f3 para revelar que, por su muerte, la vida de la libertad y de la bienaventuranza queda ya infusa en la estrechez y el dolor de la tierra, en medio de su coraz\u00f3n. Ahora somos nosotros los que tenemos que vivir de ello. El objeto de la fe es el plan de amor de Dios hacia nosotros, y ten\u00e9is que ver hasta qu\u00e9 punto este plan es la respuesta a los problemas vitales, que no son solamente nuestros problemas sino tambi\u00e9n los de la humanidad que nos rodea. Con harta frecuencia \u201cla verdad cristiana\u201d puede present\u00e1rsenos como si fuera una verdad m\u00e1s o menos abstracta que no ata\u00f1e a vuestra vida. Si as\u00ed es, ni se ha rozado la verdad cristiana. El cristianismo es la forma de vida de los hombres que se saben amados por Dios y dan este amor a los dem\u00e1s. El cristiano, que de verdad empieza a decir que su vivir es Cristo, descubre que las afirmaciones cristianas ata\u00f1en a lo m\u00e1s \u00edntimo y vital de su existencia, a las fibras m\u00e1s sensibles de la vida, a sus intereses m\u00e1s concretos y personales, y no hay zona de su actuaci\u00f3n que no quede totalmente afectada.<\/p>\n\n\n\n<p>La postura cristiana ante la vida no persigue meramente la acci\u00f3n y el orden exteriores, el equilibrio m\u00e1s o menos logrado de bienes, la justicia de \u201cdar a cada uno su derecho\u201d, el logro de un cierto \u201cpara\u00edso\u201d de confort y bienestar material que no llena al hombre que luego busca otras salidas a su radical insatisfacci\u00f3n. Para hablar de una sociedad humana o inhumana hay que empezar por saber \u201cqu\u00e9 es el hombre\u201d, d\u00f3nde est\u00e1 su felicidad, su libertad, su m\u00e1xima realizaci\u00f3n. Y esto es lo que hace Jesucristo: abrirnos a lo que somos y llamarnos a nuestra plenitud; presentarnos los obst\u00e1culos que fundamentalmente est\u00e1n en nosotros mismos, \u201clo que mancha al hombre es lo que sale de su interior\u201d, y darnos su ayuda. Busca la ra\u00edz de donde brota nuestro pensar, hablar y actuar: el interior. Somos un todo sin compartimientos. Nuestros actos tienen sus preliminares, provienen de la disposici\u00f3n del coraz\u00f3n expresada por palabras, gestos y actitudes. La intenci\u00f3n engendra la obra, por eso lo que hay que rectificar es la actitud del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que tenemos que ver el hecho concreto de nuestra justicia, honradez, servicio, trabajo, somos cada uno de nosotros. Para Cristo el hombre que s\u00f3lo quiere la justicia, a secas, es incapaz de realizarla plenamente. No se evita la injusticia si se respeta tan s\u00f3lo la justa medida. Leed el serm\u00f3n de la monta\u00f1a: <em>Bienaventurados&#8230;: o\u00edsteis que se dijo, Pero yo os digo&#8230;<\/em> \u00a1La peculiaridad del cristianismo est\u00e1 en ese \u2018<em>bienaventurados\u2019!<\/em> Ellos son los se\u00f1ores de las cosas, en el coraz\u00f3n de los cuales ha arraigado la bondad, los que dominan por la fuerza de su vida, fundan la paz verdadera, no est\u00e1n a merced de las circunstancias, tienen como exigencia de su vida el hambre y la sed de justicia. Y el <em>Yo os digo:<\/em> la justicia s\u00f3lo podr\u00e1 hacerse bajo el impulso de la caridad que no mide, que se da generosamente. Entonces surge la verdadera justicia. Si quieres ser bueno s\u00f3lo cuando encuentres bondad, no sabr\u00e1s siquiera corresponder a ella. No puedes devolver bondad por bondad si no te elevas al nivel del nuevo amor que se llama caridad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los valores del esp\u00edritu son universales, permanentes, creadores, eficaces<\/h2>\n\n\n\n<p>Os dec\u00eda al comienzo que la consciente valoraci\u00f3n os lleva a una jerarqu\u00eda de valores, y \u00e9sta, realmente vivida, os dar\u00e1 el paso a la independencia. Vuestra vida se configurar\u00e1 en torno al valor que, de hecho, os merezca la pena. Los valores del esp\u00edritu son universales, permanentes, creadores, eficaces. Pensad lo que han aportado a la historia hombres y mujeres que han vivido la justicia, la honradez, la verdad, la generosidad, la alegr\u00eda del coraz\u00f3n, la entrega a la ciencia, al arte, a la contemplaci\u00f3n. No cre\u00e1is en los demoledores de los valores del esp\u00edritu. Son estos valores la savia de la vida, las l\u00edneas de fuerza que todo lo penetran; y cuando fallan, todo se viene abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si hab\u00e9is o\u00eddo hablar de lo que ya hace muchos a\u00f1os ocurri\u00f3 en la catedral de Maguncia. Cay\u00f3 un bloque de piedra de la b\u00f3veda. Se buscaron las causas y al ahondar en los cimientos se vio que el edificio estaba sobre un enrejado de vigas de encina, muy fuertes, pero podridas casi todas. Hab\u00edan estado siempre rodeadas por el agua subterr\u00e1nea del Rin, pero al canalizarlo, el agua se hab\u00eda retirado y las vigas, que se hab\u00edan quedado resecas, se estropearon. La catedral se manten\u00eda en pie, pero los cimientos estaban estropeados. Hubo que arreglarlos y sustituir la madera podrida por cemento. Sin valor, los motivos pierden fuerza; sin valor, se debilita la sociedad, la conciencia de la obligaci\u00f3n de las personas. Parece que algo cambia, pero es lo externo. Manan de nosotros, de nuestra personalidad, como el chorro de un manantial. Es in\u00fatil pretender igualarlos a los valores \u00fatiles, inmediatos, a la arbitrariedad de las ideolog\u00edas o sistemas, gustos de las \u00e9pocas. Su calidad y su calibre son de otro orden.<\/p>\n\n\n\n<p>El peligro ante la subversi\u00f3n de valores y ante su impugnaci\u00f3n no proviene de vosotros, sino de los malos maestros que orientan vuestras aspiraciones hacia ideolog\u00edas que, a la postre, son destructoras y alienantes. El influjo marxista, por ejemplo, conduce a desechar el valor del esp\u00edritu en lo que todo radica: la interioridad. Los marxistas, o los humanistas ateos, son superficiales, rozan s\u00f3lo la exterioridad del hombre: \u201cA medida que estudio m\u00e1s el marxismo, m\u00e1s me impresiona su car\u00e1cter espantosamente superficial. Pueden encontrarse en \u00e9l cosas de valor en el plano del mundo de las apariencias, en el plano de la dial\u00e9ctica econ\u00f3mica, por ejemplo; pero prescinde de lo que constituye el aspecto m\u00e1s esencial del hombre. Y por ese motivo, cuando rechazamos el marxismo tenemos clara conciencia de que lo que defendemos no es solamente a Dios, sino al hombre. El hombre en la plenitud de su dimensi\u00f3n, es decir, en su triple relaci\u00f3n con el mundo, con los dem\u00e1s y con Dios. Por eso nunca traicionaremos la tarea de afirmar la dimensi\u00f3n divina de la existencia humana, porque esa dimensi\u00f3n nos parece constitutiva del \u00fanico humanismo integral, el \u00fanico que hace plena justicia a la dignidad de la naturaleza humana\u201d<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes intu\u00eds que hay que ir hasta el final de uno mismo en la b\u00fasqueda de lo valioso. En el interior del hombre habita la verdad. Volveos hacia vosotros mismos. Es el grito de Unamuno: <em>Adentro. <\/em>El hombre que quiere encontrar lo aut\u00e9ntico se vuelve hacia su interior. <em>Adentro,<\/em> donde radican los valores del esp\u00edritu, en la interioridad. De ellos sabe el sabio, el cient\u00edfico, el humanista, el poeta, el artista, el que ama, el asceta, el fundador de una religi\u00f3n. Los valores del esp\u00edritu brotan de la interioridad. \u00bfQui\u00e9n puede daros la libertad, la independencia, la veracidad, la justicia? Nadie. Vosotros hab\u00e9is de descubrirlas como exigencias de vuestro interior, y vivirlas por el ejercicio de vuestra responsabilidad y autodeterminaci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la ra\u00edz de la justicia, de la veracidad, de la creatividad, de la alegr\u00eda? Nacen de dentro, donde est\u00e1 la ra\u00edz de toda conducta humana. Por eso hemos visto c\u00f3mo Cristo persigue y llama al hombre a su interior, donde Dios habita. La alegr\u00eda de coraz\u00f3n, y no la diversi\u00f3n, es la que ensancha, hace fuerte e independiente, da la justa medida de las cosas. \u00bfQui\u00e9n es veraz? Aquel que en su interior siente la urgencia de salir de toda mentira, de tornarse aut\u00e9ntico, de no dejarse seducir ni por s\u00ed mismo. El que tiene valor para mirar las cosas de frente y responde con su vida a sus convicciones. \u00bfY qui\u00e9n es justo? El que \u201csabe\u201d de la dignidad de la persona, tiene el presentimiento de su grandeza, el que tiene conciencia de la importancia y del valor del \u201crespeto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El clamar por la igualdad humana se basa en la exigencia de igualdad de derechos. El derecho viene de fuera en cierta manera; lo que brota de dentro es <em>el deber.<\/em> El deber mana de nosotros, de nuestra personalidad. <em>Por eso quiero hablaros,<\/em> al hablaros de los valores del esp\u00edritu, <em>de <\/em><em>vuestros deberes.<\/em> Esta es la piedra de toque para conocer la calidad y el calibre de un hombre. \u00bfY no cre\u00e9is que lo que verdaderamente diferencia a los hombres es la manera de vivir sus deberes, porque \u00e9sta es la ra\u00edz de c\u00f3mo gozar\u00e1n de sus derechos? Os voy a repetir lo que escrib\u00ed en una Carta a los j\u00f3venes, en la que hablaba de la Virgen Mar\u00eda y la juventud: \u201cSed conscientes de vuestros deberes. Sabed que no existe un derecho que no tenga junto a s\u00ed la exigencia de un deber. Ten\u00e9is el derecho a la libertad porque ten\u00e9is el deber de la dignidad humana. Los j\u00f3venes actuales dais muchas veces la impresi\u00f3n de hombres desequilibrados, como dice Mara\u00f1\u00f3n, por la hipertrofia del sentimiento del derecho sobre el sentimiento del deber. Leed a este respecto los dos ensayos sobre <em>El deber de las edades<\/em> y <em>Los deberes olvidados.<\/em> En el primero, analiza los deberes que pone la edad al individuo humano: la obediencia en la ni\u00f1ez, la rebeld\u00eda en la juventud, la austeridad en la madurez y la adaptaci\u00f3n en la vejez. En el segundo, la p\u00e9rdida de aquellos puntos de referencia \u00e9ticos que nos sirven para orientar nuestra conducta, los deberes que olvidamos y los derechos que exigimos\u201d. *<\/p>\n\n\n\n<p>Y me fijo en lo que os ata\u00f1e: \u201cEl joven deber ser rebelde, sin rebeld\u00eda roja ni negra, sino vital, entusiasta, desinteresada, ante el espect\u00e1culo de la sociedad en perpetua evoluci\u00f3n. \u00bfY qui\u00e9n que haya vivido con gente joven podr\u00e1 dudar de que tengo raz\u00f3n? Y si la tengo, \u00bfpodr\u00e1 ser peligroso \u2013como algunos me objetan\u2013 el que diga la verdad, que es siempre sagrada y eficaz&#8230;? Mi tesis de la rebeld\u00eda juvenil no puede interpretarse como escandalosa desde el momento en que he hablado del deber de la rebeld\u00eda; del deber, y no de derecho a ser rebelde. Ning\u00fan deber es, ni ha sido jam\u00e1s, subversivo ni peligroso&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl derecho a la rebeld\u00eda es una fuerza disolutiva y ciega que nadie puede atribuirse, cualquiera que sea su condici\u00f3n y edad.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl deber de la rebeld\u00eda es, por ser deber, ante todo una disciplina. Disciplina para no acomodarse a la arbitrariedad de los dem\u00e1s, que es la verdadera indisciplina, aun cuando muchas veces tenga el marchamo de la legalidad. Y esta disciplina, de no someterse ante la injusticia, en la ni\u00f1ez constituye una quimera, porque el ni\u00f1o es d\u00e9bil; y en la plenitud es un hero\u00edsmo excepcional, porque el hombre maduro suele estar paralizado por la responsabilidad. Queda, pues, como deber, reservada a la juventud. Sin ella la humanidad se convertir\u00eda, tras unos cuantos a\u00f1os, en un reba\u00f1o de corderos manejados por ga\u00f1anes ignorantes y viles. Cuando he dicho a los j\u00f3venes: \u2018Sed, por deber, rebeldes\u2019, he a\u00f1adido siempre: \u2018rebeldes, no con rebeld\u00eda sistem\u00e1tica y ciega, sino contra lo que no sea justo, y ante todo contra vuestra propia juventud, que est\u00e1 indefectiblemente ribeteada de arbitrariedad\u2019. Se dice que hay que domar los instintos juveniles, pero domarlos no es aplastarlos, sino vencerlos, rebel\u00e1ndose contra ellos&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2018\u2018El joven de hoy, a la inversa de San Bruno, da uno a los dem\u00e1s por cada ciento que exige y toma para s\u00ed. Y es urgente que invierta esta f\u00f3rmula para que florezca en sus manos el porvenir, cuya responsabilidad se le acerca a pasos de gigante&#8230; Su misi\u00f3n en el futuro ser\u00e1, ante todo, restablecer la disciplina del deber; hacer de la vida un sacrificio del individuo por el bien de los dem\u00e1s, al contrario de lo que ofrece ahora\u201d<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La aportaci\u00f3n de Cristo a la vida supone las mayores y m\u00e1s verdaderas transformaciones<\/h2>\n\n\n\n<p>No bastan los valores del esp\u00edritu simplemente humanos. La aportaci\u00f3n de Cristo a la vida supone un cambio total que llena de alegr\u00eda el coraz\u00f3n humano y capacita al hombre para lograr las mayores y m\u00e1s verdaderas transformaciones individuales y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que inquieta es la multitud de hombres, hijos de Dios, que, al no creer en Cristo, se autodestruyen: desesperaci\u00f3n, tedio, tristeza, n\u00e1usea, sordidez, desarraigo, fatalismo, anarqu\u00eda sexual, etc. La fe nos revela lo que nosotros mismos no sab\u00edamos que \u00e9ramos. Pascal ten\u00eda raz\u00f3n al decir que fuera de Jesucristo no sabemos qu\u00e9 es la muerte, ni qu\u00e9 es la vida, ni qu\u00e9 es Dios, ni qu\u00e9 somos nosotros mismos. Ten\u00e9is, por ejemplo, un testimonio, bien vivo, en la imagen y vivencia del hombre que os dan los escritores que tienen fe en Jesucristo, y la que os dan los que no la tienen. En la magn\u00edfica obra de Charles Moeller, <em>Literatura del siglo XX y cristianismo,<\/em> que tantas veces recomiendo a la juventud, pod\u00e9is ver un desfile de testigos de ambas posturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mundo sin pecado es una utop\u00eda, y esto es f\u00e1cil, no ya de comprender, sino de ver tangiblemente. Pero un mundo sin fe en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, \u00bfes el caos? \u00bfLa desesperaci\u00f3n? \u00bfLa negaci\u00f3n y afirmaci\u00f3n de todo a la vez? \u00bfEl absurdo&#8230;? No es lo mismo que X millones de personas no tengan fe, a que en la humanidad no haya fe. No sabemos lo que ser\u00eda un mundo as\u00ed, porque de hecho hay hombres y mujeres en todas partes que son la luz y la sal de la tierra. <em>Yo siempre estar\u00e9 con vosotros, hasta la consumaci\u00f3n de los siglos<\/em> (Mt 28, 20). Son incontables los hombres que utilizan fuertes valores, socorros sin los que no podr\u00edan vivir, y nunca, sin embargo, se paran a preguntar de d\u00f3nde les vienen. No viven despiertos a la realidad de la fe. La vida se les da a cada momento en multitud de aspectos y cortan de ella con prodigalidad. Y esos hombres viven sin preguntarse y sin \u201cjustificarse\u201d a s\u00ed mismos su existencia. \u00bfEs Dios el que tiene que justificar la suya? \u00a1Qu\u00e9 inversi\u00f3n! Menos irracional ser\u00eda que la tierra regada por el agua viera en ella ya natural su humedad, y exigiera con insolencia al agua misma que justificara la suya.<\/p>\n\n\n\n<p>El cristianismo es un don que se dirige al hombre en su totalidad, y no s\u00f3lo en el aspecto m\u00e1s inmediato de su vida temporal. No se conseguir\u00e1 promocionarle \u00edntegramente quit\u00e1ndole de la adoraci\u00f3n de Dios en su misterio de Amor y de salvaci\u00f3n, de Paternidad, de Filiaci\u00f3n, de Esp\u00edritu que todo lo alienta. No se lograr\u00e1 orientarle con falsos profetas que acaban con los signos a los que Cristo ha querido vincular su gracia y misericordia: los sacramentos. No se le favorecer\u00e1, bajo pretexto de necesaria secularizaci\u00f3n, quit\u00e1ndole la expresi\u00f3n de la fe en su vida diaria, como pueden ser las fiestas religiosas, el D\u00eda del Se\u00f1or, la vivencia del a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos j\u00f3venes se est\u00e1 minando la doctrina cristiana con falsas concepciones de sinceridad, seg\u00fan las cuales la lealtad exige ajustar el comportamiento a los sentimientos. La fidelidad a cualquier exigencia o compromiso se hace imposible, porque nada es tan movedizo como el \u00e1mbito de la psicolog\u00eda. La sinceridad aut\u00e9ntica est\u00e1 en garantizar la fidelidad a las elecciones decisivas, a los deberes y responsabilidades propios, contra las vicisitudes de la sensibilidad. Y no est\u00e1 en ajustar la conducta a los vaivenes de los sentimientos movedizos, de los gustos o de las \u00faltimas impugnaciones y esl\u00f3ganes. La Iglesia de Cristo ofrece aqu\u00ed una buena ley de humanismo al defender la fidelidad a los compromisos adoptados, frente a la revisi\u00f3n de los mismos, ya que defiende lo humano contra lo que tiende a destruirlo. Ya hab\u00e9is empezado, quiz\u00e1 a tener la experiencia de que la vida humana est\u00e1 sometida a pruebas de fidelidad en las que pasa de zonas superficiales de la sensibilidad a las regiones m\u00e1s profundas del interior. Un compromiso, un amor humano, una postura honrada, una actitud de verdad \u2013poned el hecho m\u00e1s pr\u00f3ximo a vuestra vida\u2013 que ha sabido triunfar de la inevitable dificultad de ciertas horas, de la molestia de ciertas cosas, de la necesidad de ciertos cambios, se hace m\u00e1s fuerte y arraiga con m\u00e1s profundidad. El tiempo s\u00f3lo gasta las cosas de la carne, hace m\u00e1s hondas las del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La aportaci\u00f3n de Cristo a la vida supone un cambio total en el coraz\u00f3n del hombre, que le hace decir s\u00ed a la vida, a la bondad, al amor, <\/em>a pesar de las p\u00e9rdidas, dificultades y dolores. Por Cristo el hombre entra en un proceso de transformaci\u00f3n por el que surge en su coraz\u00f3n un respeto a la dignidad del pr\u00f3jimo que le hace dominar sus impulsos ego\u00edstas y dominadores, devolver bien por mal, amistad por enemistad, detener la violencia, dar paso a una justicia iluminada y vigorizada por el amor. La marcha de la historia ha demostrado que los individuos altamente \u201cprogresados\u201d no son capaces de lograr la transformaci\u00f3n que de verdad beneficia al hombre en su propio ser, no han sido se\u00f1ores de s\u00ed mismos. <em>Las posibilidades realmente salvadoras,<\/em> he dicho en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, <em>residen en la conciencia del hombre que est\u00e1 unido a Cristo de modo vivo.<\/em> La fe es, desde luego, factor decisivo de la historia, personal y colectiva. Causa extra\u00f1eza el que los cristianos no tengamos m\u00e1s conciencia de lo que entra en juego al vivir nuestra fe, tanto para nosotros mismos como para la sociedad en la que estamos. Pensad en una ciencia y en una t\u00e9cnica sin sentido cristiano: dones mortales. Y hoy lo sabemos muy bien y tenemos duras y tristes experiencias. Se utilizan los instrumentos para fines que no son los del verdadero servicio de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo hay ley humana que pueda garantizar la dignidad personal y la libertad del hombre con la seguridad que comunica el Evangelio de Cristo, confiado a la Iglesia. El Evangelio anuncia y proclama la libertad de los hijos de Dios, rechaza todas las esclavitudes que derivan, en \u00faltima instancia, del pecado; respeta santamente la dignidad de la conciencia y su libre decisi\u00f3n; advierte sin cesar que todo talento humano debe redundar en servicio de Dios y bien de la humanidad&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Iglesia, cuando predica, basada en su misi\u00f3n divina, el Evangelio a todos los hombres y ofrece los tesoros de la gracia, contribuye a la consolidaci\u00f3n de la paz en todas partes y al establecimiento de la base firme de la convivencia fraterna entre los hombres y los pueblos, esto es, el conocimiento de la ley divina y natural. Es \u00e9ste el motivo de la absolutamente necesaria presencia de la Iglesia en la comunidad de los pueblos, para fomentar e incrementar la cooperaci\u00f3n de todos, y ello tanto por sus instituciones p\u00fablicas como por la plena y sincera colaboraci\u00f3n de los cristianos, inspirada pura y exclusivamente por el deseo de servir a todos\u201d (GS 41. 89).<\/p>\n\n\n\n<p>Al que permanece atento \u2013ha dicho un convertido, Conventry Patmore, al que acude frecuentemente Charles du Bos al evocar su propia conversi\u00f3n\u2013 todas las cosas se le revelan, a condici\u00f3n de que tenga valor para no renegar en las tinieblas de lo que ha visto en la luz. El cristiano tiene que ofrecer, como un servicio a los dem\u00e1s, la fidelidad a su propia conversi\u00f3n, a la nueva vida a la que ha renacido. Es un profeta de la alegr\u00eda, un peregrino de la esperanza, un hombre espiritualmente joven y siempre con capacidad de dar de s\u00ed. Tiene que estar al servicio de toda transformaci\u00f3n que sirva realmente al hombre en su totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El cristianismo no es la religi\u00f3n que s\u00f3lo salva \u201cel alma\u201d; el Mensaje de Pascua y Pentecost\u00e9s pone de manifiesto lo excepcionalmente humano del cristianismo: la resurrecci\u00f3n del hombre y la renovaci\u00f3n de la faz de la tierra por el Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es vuestra tarea, j\u00f3venes: renovaros y renovad la faz de la tierra. Lograd, injertados en Cristo, las mayores y m\u00e1s verdaderas transformaciones individuales y sociales que a vuestro alcance est\u00e9n. Sed honrados y consecuentes en vuestra formaci\u00f3n, para conseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Le\u00f3n Felipe, <em>Versos y oraciones del caminante,<\/em>4: en<em>Obras completas,<\/em>Buenos Aires 1963,46-47.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Charles P\u00e9guy, <em>Note conjointe,<\/em>Par\u00eds 1957, 133.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Charles P\u00e9guy,<em>Oeuvres poetiques,<\/em> La Pl\u00e9iade, Par\u00eds 1957.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a><br><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> J. Dani\u00e9lou, <em>La fe de siempre <\/em><em>y <\/em><em>el <\/em><em>hombre de hoy,<\/em> Madrid 1969, 90.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n. <em>Obras completas,<\/em> vol. I, Madrid 1975, 128.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> J. Dani\u00e9lou,<em>El esc\u00e1ndalo de la verdad.<\/em>Madrid 1969, 119.<\/p>\n\n\n\n<p>* <em>N. del E.<\/em> El texto de este documento ha sido publicado en el volumen III: En el coraz\u00f3n de la Iglesia de la presente edici\u00f3n de Obras del Cardenal Marcelo Gonz\u00e1lez Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>Obras completas,<\/em> vol. IX, Madrid 1975, 28-30.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en Le\u00f3n, el 3 de junio de 1977, en el acto de clausura del ciclo sobre La juventud ante la vida, organizado por la Casa de la Cultura y la Escuela de ATS de la Diputaci\u00f3n leonesa. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, diciembre 1979, 471-491. Introducci\u00f3n: vuestra vivencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[58],"doc_tag":[],"class_list":["post-907","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-juventud"],"year_month":"2026-04","word_count":8247,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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