{"id":905,"date":"2024-09-24T22:55:23","date_gmt":"2024-09-24T20:55:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=905"},"modified":"2024-09-24T22:55:23","modified_gmt":"2024-09-24T20:55:23","password":"","slug":"mensaje-cristiano-sobre-la-sexualidad","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/mensaje-cristiano-sobre-la-sexualidad\/","title":{"rendered":"Mensaje cristiano sobre la sexualidad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia pronunciada en Madrid, el 15 de diciembre de 1976, dentro del ciclo organizado por la Confederaci\u00f3n Cat\u00f3lica Nacional de Asociaciones de Padres de Familia. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> febrero-marzo 1979, 75-88.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy significativo. El doctor L\u00f3pez Ibor se ha referido a una reuni\u00f3n de intelectuales en la que estaba presente un africano y habl\u00f3 de que si la Iglesia aceptaba \u201cla p\u00edldora\u201d, en \u00c1frica se la considerarla aliada del capitalismo imperialista. Ignoro si esto lo dec\u00eda desde una dimensi\u00f3n religiosa de su concepto de la vida, o simplemente como una reacci\u00f3n humana de su propia cultura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En octubre de 1971, durante el S\u00ednodo Episcopal, en Roma, presentes los obispos que representan a todas las Conferencias Episcopales del mundo, un arzobispo de Madagascar dijo estas palabras: \u201cNo toleramos que autores sin delegaci\u00f3n ni competencia nos obliguen a aceptar su problem\u00e1tica. Rechazamos las soluciones que preconizan y que incluyen la rebeli\u00f3n contra la Iglesia y contra el Vicario de Cristo. Protestamos contra este imperialismo doctrinal de ciertos te\u00f3logos de Europa, que ser\u00eda el peor de todos los imperialismos. Las iglesias misioneras reclaman su libertad propia, como en todos los dem\u00e1s campos. Para nosotros el camino de la libertad y la verdad recibe su luz de Pedro y del Colegio de obispos en la unidad de la Iglesia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este obispo y algunos otros que han hablado tambi\u00e9n sobre el tema, se refieren a ciertos te\u00f3logos y moralistas. El doctor L\u00f3pez Ibor ha hablado de ciertos cient\u00edficos. Subrayo la coincidencia de reacciones porque nos ilumina mucho en nuestra reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que a m\u00ed me duele profundamente, m\u00e1s todav\u00eda que el desastre sexual que se est\u00e1 produciendo en las costumbres del mundo moderno, es ver la abdicaci\u00f3n de ciertos grupos de te\u00f3logos y moralistas, a los cuales daba respuesta este obispo africano, como en otra ocasi\u00f3n se la dio el Cardenal Zungrana, hablando sobre lo mismo. Os aconsejo que le\u00e1is el libro, reci\u00e9n editado por la BAC, <em>Algunas cuestiones de \u00e9tica sexual, <\/em>donde se recogen los comentarios aparecidos en <em>L\u2019Osservatore Romano<\/em> al documento promulgado por la Santa Sede, precisamente va a hacer ahora un a\u00f1o, el 29 de diciembre de 1975.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Confusi\u00f3n lamentable<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puedo detenerme a hacer un an\u00e1lisis de cada punto concreto, ni de las objeciones que se han hecho al documento, pero explico por qu\u00e9 lo m\u00e1s doloroso es la abdicaci\u00f3n de muchos. Dice la Sagrada Congregaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cComo se puede comprobar f\u00e1cilmente, la sexualidad es en nuestros d\u00edas tema abordado con frecuencia en libros, semanarios, revistas y otros medios de comunicaci\u00f3n social. Al mismo tiempo, ha ido en aumento la corrupci\u00f3n de costumbres, una de cuyas mayores manifestaciones consiste en la exaltaci\u00f3n inmoderada del sexo; en tanto que, con la difusi\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social y de los espect\u00e1culos, tal corrupci\u00f3n ha llegado a invadir el campo de la educaci\u00f3n y a infectar la mentalidad de las masas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSi en este contexto han podido contribuir educadores, pedagogos o moralistas a hacer que se comprendan e integren mejor en la vida los valores de uno y otro sexo, ha habido otros que, por el contrario, han propuesto condiciones y modos de comportamiento contrarios a las verdaderas exigencias morales del ser humano, llegando hasta a dar favor a un hedonismo licencioso.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDe ah\u00ed ha resultado que doctrinas, criterios morales y maneras de vivir conservadas hasta ahora fielmente, han sufrido en algunos a\u00f1os una fuerte sacudida, aun entre los cristianos, y que son hoy numerosos los que, ante tantas opiniones que contrastan con la doctrina de la Iglesia, llegan a preguntarse qu\u00e9 es lo que deben considerar todav\u00eda como verdadero.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta alusi\u00f3n a las ense\u00f1anzas desorientadoras de algunos revela un drama profundo en el interior de la Iglesia: el de la rebeld\u00eda del pensamiento contra su Magisterio. Existe y no debemos ocultarlo. Por eso es tan de agradecer que la Santa Sede haya hablado con claridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso, con un te\u00f3logo contempor\u00e1neo, que en medio de tantas ambig\u00fcedades, mentiras y mixtificaciones con que se manipula al hombre actual, es un derecho de los creyentes y de todos, podr\u00edamos decir, que al menos la Iglesia se explique lealmente, aplicando la m\u00e1xima evang\u00e9lica del <em>s\u00ed, s\u00ed, no, no,<\/em> para repetir lo que piensa y ense\u00f1a desde hace dos milenios sobre los problemas m\u00e1s candentes que se ventilan actualmente en el mundo, entre los cuales est\u00e1 el que ahora nos ocupa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando hablo o escribo sobre este tema, tengo a mi lado un peque\u00f1o libro cuyo nombre es bien conocido de todos: el <em>Nuevo Testamento. <\/em>A \u00e9l pertenecen los Santos Evangelios y las Cartas de los Ap\u00f3stoles, que me hablan de la realidad de un hombre nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, junto al libro y dentro tambi\u00e9n de mi coraz\u00f3n, est\u00e1 la Iglesia, la que Jesucristo instituy\u00f3 para garantizarme la fidelidad en la transmisi\u00f3n de las ense\u00f1anzas de vida que brotaron de labios de Jes\u00fas, o de la pluma y la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles iluminados por el Esp\u00edritu Santo. Si no existiera esta seguridad para saber lo que hemos de obrar, creer y amar, los cristianos ser\u00edamos los m\u00e1s desafortunados de los hombres, porque navegar\u00edamos a la deriva atra\u00eddos por los m\u00e1s hermosos horizontes y sumergidos en la oscuridad y la impotencia de los subjetivismos arbitrarios. Y Cristo mismo, el Maestro del amor y de la vida que ofrece al hombre su redenci\u00f3n divina, pasar\u00eda a ser un dios burl\u00f3n y cruel, que consent\u00eda dejarnos perdidos en las sombras despu\u00e9s de habernos obsequiado con el brillo de su luz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Valor y contravalor de la sexualidad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad es un valor espl\u00e9ndido de la condici\u00f3n humana. El hombre es cuerpo y esp\u00edritu, doble realidad que constituye un solo ser: la persona. Y \u00e9sta es relaci\u00f3n. Aunque existiera un solo hombre en el universo, uno solo, buscar\u00eda la relaci\u00f3n con las cosas, impelido por la exigencia de los sentidos y de sus capacidades interiores; y, aparte de atenderse a s\u00ed mismo, se pasar\u00eda gran parte de su vida preguntando, analizando, deduciendo y d\u00e1ndose respuesta a sus propios interrogantes, lo que, en la hip\u00f3tesis que presento, s\u00f3lo por \u00e9l pod\u00edan ser satisfechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no est\u00e1 solo, no. Hay otros hombres junto a \u00e9l para la mutua relaci\u00f3n. Hay, sobre todo, hombre y mujer. Por eso hay sexo y hay sexualidad, porque hay hombre y mujer. Y aqu\u00ed es donde se establece la m\u00e1s profunda de las relaciones de la condici\u00f3n humana: la de la mujer y el var\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 es la m\u00e1s profunda? Por tres razones: porque est\u00e1 hecha de amor, porque satisface la necesidad incoercible de completarse mutuamente, y porque es la \u00fanica que sirve para transmitir la vida, ese misterio que es como el paso continuo de Dios sobre la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, \u00bfs\u00f3lo por esto es la m\u00e1s profunda de las relaciones? Pienso que no. Estas tres razones no se dan aisladas y sueltas entre s\u00ed, sino que se integran en un hecho, en una realidad viviente, en un ser personal. Lo que el amor del hombre a la mujer y de la mujer al hombre buscan es su mutua donaci\u00f3n, es la relaci\u00f3n con otra persona, porque s\u00f3lo un ser personal satisface a otro ser personal. La diferencia de sexo es lo que sirve para transmitir la vida, pero el ser personal en cada sexo, al verificarse la mutua entrega en el amor, es lo que de verdad completa lo que a cada uno le falta, y lo completa mediante la comunicaci\u00f3n del doble cuerpo y del doble esp\u00edritu; placer, sufrimiento compartido, ilusi\u00f3n, ayuda, descanso, protecci\u00f3n, est\u00edmulo, lucha, ideal, trabajo, creaci\u00f3n. En la donaci\u00f3n y en la posesi\u00f3n mutuas el ser humano intuye que puede encontrar la respuesta m\u00e1s lograda a la necesidad de amar y recibir. Los amores adquieren su m\u00e1xima grandeza cuanto m\u00e1s tienden a verificarse de persona a persona, y no hay ninguna relaci\u00f3n tan integradora como la del hombre y la mujer. Ninguna; ni la de la amistad, la del trabajo, la del saber, la del poder pol\u00edtico, la del arte creador, ninguna es tan perfecta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso mismo, aunque parezca parad\u00f3jico, el hombre o la mujer que son c\u00e9libes <em>por el reino de los cielos,<\/em> no se sienten frustrados, si viven con dignidad su consagraci\u00f3n, porque ellos tambi\u00e9n se han entregado a una Persona, al Dios del infinito amor, revelado en Jesucristo, en el cual, por sublimaci\u00f3n, se encuentra tambi\u00e9n la respuesta a la necesidad de relaci\u00f3n. Esto explica, por ejemplo, que en una Santa Teresa de Jes\u00fas, tan dotada para el amor, todo apareciese engrandecido, sin detrimento de su encantadora feminidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero contra el valor de la sexualidad est\u00e1 el contravalor de la tiran\u00eda del sexo. Es tan antiguo como el mundo y no hay cultura ni civilizaci\u00f3n conocidas en la historia en que esa tiran\u00eda no se haya manifestado. Hoy alcanza proporciones aterradoras. Acabamos de o\u00edr a un hombre sabio que nos explica con frialdad cient\u00edfica lo que est\u00e1 sucediendo. Los factores que contribuyen a ello son muy diversos. El ser humano vive casi f\u00edsicamente triturado en las grandes aglomeraciones urbanas, incapacitado para pensar, roto en mil fragmentos, frustrado en su condici\u00f3n de persona y, como un animal acosado, busca relaciones personales fugaces y supletorias, que tratan de satisfacer de cualquier modo su ansia de plenitud, y trata de encontrarlo en lo que m\u00e1s f\u00e1cilmente est\u00e1 a su alcance, puesto que la necesidad la experimentan todos, y muchos, hombres y mujeres, se hallan dispuestos a facilitar la soluci\u00f3n dando lo que tienen, su sexo, creyendo que lo que dan es su persona. En el mundo rural, pasada la \u00e9poca de las explosiones juveniles, no existe todav\u00eda un desorden tan generalizado y, cuando se da, es porque empiezan a asimilarse, por la facilidad de las concentraciones gregarias, los modos de vivir de las grandes ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 despu\u00e9s la provocaci\u00f3n incesante y la agresi\u00f3n casi invencible de la filosof\u00eda del consumismo como sistema de vida, que genera en cadena nuevas necesidades y nuevas ansias de placer, creciendo en el interior de cada hombre una insatisfacci\u00f3n radical continuamente excitada y enga\u00f1osamente f\u00e1cil de serenar con el se\u00f1uelo de una libertad sexual sin trabas ni freno alguno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diccionarios er\u00f3ticos de escritores c\u00ednicos los ha habido siempre; piezas de teatro llenas de picaresca e incitaci\u00f3n, tambi\u00e9n; pornograf\u00eda y libertinaje escrito, hablado y vivido, igualmente. Pero la corrupci\u00f3n y la desverg\u00fcenza elevadas a sistema de vida, programadas y consentidas p\u00fablicamente como un tejido social tan normalizado como las calles para andar o la luz el\u00e9ctrica para ver, nunca como ahora. Porque nunca como ahora se ha presentado el desorden sexual como conquista triunfante y gozosa de una antropolog\u00eda individual y social que \u00a1por fin! ha descubierto los motores ocultos de la aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, en tercer lugar, como factor todav\u00eda m\u00e1s poderoso que explica el grado de penetraci\u00f3n de este sexualismo asfixiante, est\u00e1 la ausencia de Dios en nuestra vida, la p\u00e9rdida del sentido religioso. Unas veces en forma de ate\u00edsmo pr\u00e1ctico, otras de agnosticismo total en el pensamiento filos\u00f3fico, otras, de cristianismo rom\u00e1ntico y placentero, sin leyes ni dogmas, otras, de sincretismo relativista en que se acogen por igual tanto las filosof\u00edas racionalistas de occidente como las actividades contemplativas de las religiones orientales, para hacer de ellas una mezcla de amor humano y divino que compromete a poco y satisface todo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Doctrina de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y siendo \u00e9sta la situaci\u00f3n, cuando se ve amenazado el concepto de moral cristiana en este campo, que afecta tan hondamente a la vida de las personas, y se presenta la corrupci\u00f3n con tanta fuerza; cuando se ve c\u00f3mo va derrumb\u00e1ndose el sistema moral de las costumbres, que el cristianismo ha tratado de vivir y de hacer vivir con m\u00e1s o menos fallos; si adem\u00e1s aparecen teor\u00edas morales apoyadas en nuevas teolog\u00edas, con las que se quiere justificar todo, \u00bfqu\u00e9 extra\u00f1o es que la Iglesia, si quiere ser fiel al mensaje que Cristo le dio para que lo transmita por los siglos de los siglos, aunque se quede sola, promulgue un documento y pida a los obispos y a los hijos fieles de esta Iglesia Cat\u00f3lica que se atengan fielmente a esta doctrina? Ha venido haci\u00e9ndolo la Iglesia a lo largo de su historia. En nuestros d\u00edas, por no situarnos en otros momentos de esa historia, est\u00e1 el fecundo, inolvidable magisterio de P\u00edo XII; est\u00e1 el del Concilio Vaticano II, singularmente en la Constituci\u00f3n <em>Gaudium et Spes;<\/em> y, en tiempo de Pablo VI, est\u00e1 la Enc\u00edclica <em>Humanae Vitae,<\/em> documentos todos ellos anteriores a este de <em>Persona humana,<\/em> que es al que nos estamos refiriendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El episcopado de todo elmundo ha hecho frente com\u00fan con el Papa en esta materia, aunque hayamos de lamentar ciertas declaraciones, conferencias, coloquios, escritos, por parte de algunos que pretenden dirigir la cultura religiosa actual en Espa\u00f1a y en todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no s\u00f3lo el episcopado mundial. Tambi\u00e9n, desde el \u00e1mbito de confesiones no cat\u00f3licas y aun no cristianas, se han levantado voces autorizadas en apoyo de las declaraciones del Papa. Asimismo, no han faltado adhesiones a esta doctrina en el campo de la ciencia m\u00e9dica y psicol\u00f3gica. Un soci\u00f3logo ha llegado a decir que ese hombre c\u00e9libe y anciano de Roma se ha convertido, parad\u00f3jicamente, en el mejor palad\u00edn del amor verdadero, de la vida y de la dignidad de la persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resultan sorprendentes y dolorosas, cuando parten del campo cat\u00f3lico, acusaciones como las que se han hecho al documento <em>Persona humana.<\/em> Se ha llegado a decir que se trata de un caso de intrusismo, de abuso de autoridad, ya que Roma no la tiene para establecer normas en el terreno de la sexualidad, que es un valor pertinente s\u00f3lo al dominio de las ciencias antropol\u00f3gicas o sociol\u00f3gicas, como si el recto o el desordenado uso del sexo no afectara a la conciencia del hombre y como si la Revelaci\u00f3n no hubiera dicho nada al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha dicho que con este documento Roma ha querido recuperar un dominio que empezaba a perder sobre las masas cristianas, como si la misi\u00f3n de Roma no fuera salvaguardar y ense\u00f1ar aut\u00e9nticamente el dep\u00f3sito revelado, en vez de congraciarse con los gustos de la \u00e9poca; y como si el predicar severos deberes en vez de derechos, que hoy tan demag\u00f3gicamente se prodigan, fuese m\u00e9todo adecuado para ganar a las masas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No han faltado quienes han calificado el documento de poco b\u00edblico, alejado de la palabra de Dios; pero lo cierto es que se aducen en \u00e9l multitud de citas de la Sagrada Escritura en apoyo de las normas que se dan, y que antes se consult\u00f3 a escrituristas de diversas tendencias, quienes confirmaron, en su condici\u00f3n de exegetas, que el sentido de esos textos b\u00edblicos es el que aparece en el documento. Por otra parte, su elaboraci\u00f3n ha sido muy estudiada, y de eso soy testigo, porque cuando comenz\u00f3 su estudio era yo miembro de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, y s\u00e9 cuantos trabajos de moralistas y te\u00f3logos del mundo entero se tuvieron en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No faltan quienes acusan al documento de retr\u00f3grado, que no piensa en el amor, que sucumbe a una moral prohibitiva, cautelosa, que desconoce las fuerzas del coraz\u00f3n humano y se pone de espaldas al hombre moderno que quiere caminar libre y gozoso, con la sonrisa en los labios y contemplando las noches llenas de estrellas, librarse del trabajo y de la opresi\u00f3n, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Decir todo esto cuando se est\u00e1 contemplando un fen\u00f3meno tan generalizado, como el que describ\u00eda el doctor L\u00f3pez Ibor, citando a estos cient\u00edficos eminentes, fil\u00f3sofos, psic\u00f3logos, m\u00e9dicos, que se lamentan a qu\u00e9 extremo de bajeza se est\u00e1 llegando; decir que un documento como \u00e9ste se opone a este concepto del hombre, es hacer una injuria terrible al Papa, porque es la defensa del verdadero amor, es la garant\u00eda de la dignidad de la persona humana, es la fortaleza que no cede a una presi\u00f3n cada vez m\u00e1s animalizada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El vocablo<em> \u201camor\u201d<\/em> \u2013han llegado a decir\u2013 aparece pocas veces. Ha habido quien ha tenido la curiosidad de contar cu\u00e1ntas veces aparec\u00eda en el documento, y ha resultado que su n\u00famero es mayor que cualquiera de los otros que se citan, tales como ley, norma, etc. Si es amor, liberaci\u00f3n y progreso matar cada a\u00f1o unos cuarenta millones de ni\u00f1os inocentes en el seno de sus madres, vendiendo sus cuerpecitos, si salen vivos, a laboratorios para experiencias biol\u00f3gicas, y si salen muertos, a f\u00e1bricas de cosm\u00e9ticos para elaborar con sus grasas exquisitos perfumes, como se ha denunciado en Inglaterra; si es amor fomentar la disoluci\u00f3n de las familias, amparando legalmente el adulterio y el divorcio, promoviendo la prostituci\u00f3n femenina y masculina, incluso de menores, o explotando comercialmente el sexo en rentables industrias pornogr\u00e1ficas, para incrementar los ingresos en las cuentas corrientes de unos cuantos desalmados, con desprecio absoluto de la dignidad de nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes, que deben sufrir ese bombardeo er\u00f3tico; si todo esto es amor, liberaci\u00f3n y progreso, yo no lo entiendo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La sexualidad humana en la Biblia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comencemos por el Antiguo Testamento. Algunos han hablado de la sexofobia del pueblo jud\u00edo, como si fuese instintivamente enemigo de los placeres del amor. Pero lo cierto es que, en las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento, no aparece esa pretendida sexofobia. Por el contrario, se exponen all\u00ed los temas del sexo con una claridad y libertad tal, que, si hoy ya no, hace todav\u00eda pocos a\u00f1os impresionaba a cierta clase de esp\u00edritus.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos decir que la moral sexual del Antiguo Testamento es la expresi\u00f3n de una sana ley natural, como no pod\u00eda ser menos, ya que el Dec\u00e1logo y la naturaleza proceden del mismo Dios. Es una moral muy distante de cualquier tipo de angelismo y desprecio del sexo, cuyas exigencias se aceptan y viven con naturalidad y casi ingenuidad. Dir\u00edamos que, si dista de la sublimidad del Nuevo Testamento con su invitaci\u00f3n a la virginidad voluntaria asumida por amor a Cristo y al Reino, dista tambi\u00e9n de la anarqu\u00eda er\u00f3tica de los pueblos circunvecinos de Israel, que llegaron a sacralizar el sexo, con sus cultos f\u00e1licos a Venus, Afrodita y Astart\u00e9, con sus bacanales y saturnales, sus ritos m\u00e1gicos a las divinidades de la fecundidad, etc. Los libros veterotestamentarios condenan tales excesos m\u00e1s por lo que tienen de idolatr\u00eda que por su mismo desorden sexual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo en los \u00faltimos tiempos, ya en la \u00e9poca de Cristo, cabe hablar quiz\u00e1 de cierta influencia del dualismo hel\u00e9nico en la mentalidad jud\u00eda, con ribetes de sexofobia, no en los libros inspirados, sino en las ense\u00f1anzas rab\u00ednicas. Pero a la vez, como demuestra la historia de los esenios y los modernos descubrimientos de Qumr\u00e1n, naci\u00f3 t\u00edmidamente, pocos a\u00f1os antes de Jesucristo, un sano aprecio al celibato al servicio de Yahveh, que iba preparando el futuro clima evang\u00e9lico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es, pues, inexacto hablar de una sexofobia instintiva de aquel pueblo, al que Dios destin\u00f3 las promesas y la antigua Ley. Las prescripciones morales que all\u00ed leemos no proceden de una psicolog\u00eda enfermiza, sino del Se\u00f1or. M\u00e1s a\u00fan, la historia evidencia que los hijos de Abraham, humanos al fin, tendieron a mitigar con la poligamia, el divorcio y otras libertades, la severa moral primitiva. El mismo Cristo se lo ech\u00f3 en cara a los fariseos y saduceos (Mt 19, 1-8; 22, 23-30).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea de la pretendida sexofobia israelita, que hoy se esgrime para restar fuerza a las leyes morales del Antiguo Testamento, pudo proceder de ciertos textos del rabinismo posterior, y tambi\u00e9n de la interpretaci\u00f3n, en contexto sexual, del pecado original descrito po\u00e9ticamente en las primas p\u00e1ginas del G\u00e9nesis. Sin embargo, no consta que el primer pecado de la humanidad fuera de naturaleza sexual, y aunque as\u00ed fuese, aparece condenado en la Escritura m\u00e1s por lo que encierra de rebeli\u00f3n contra Dios, que por su supuesto desorden carnal. Por lo dem\u00e1s, en las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento aparecen claramente condenados los principales pecados y aberraciones sexuales (adulterio, incesto, sodom\u00eda, prostituci\u00f3n&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar <em>la plenitud de los tiempos,<\/em> el ejemplo y las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas y de los Ap\u00f3stoles, recogidos en el Nuevo Testamento y en la conciencia primitiva de la Iglesia, elevan la moral humana, en el \u00e1mbito del sexo y en los dem\u00e1s, a un nivel muy superior. Mas esta elevaci\u00f3n se produce sin romper la armon\u00eda veterotestamentaria, sin ceder a las presiones de corte maniqueo, ya presentes en amplios sectores del mundo grecorromano. Digamos, con todo, que hoy se desorbita el fen\u00f3meno maniqueo de entonces. San Agust\u00edn nos ilustra descubri\u00e9ndonos que los maniqueos no eran \u201clos puros\u201d, que hoy suponen algunos: eran tipos que negaban la pena de muerte, el servicio militar, que defend\u00edan el aborto y el control artificial de nacimientos \u201cpara evitarse la carga de los hijos\u201d; pero que buscaban con refinamiento los placeres de la carne. Es decir, que la nueva moda que hoy se presenta como anti-maniquea, est\u00e1 llevando las tesis maniqueas a sus \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed vemos que Jes\u00fas y Pablo invitan al celibato por el Reino, pero sin imponerlo jam\u00e1s: la virginidad ser\u00e1 una actitud libre y voluntaria que nacer\u00e1 en el coraz\u00f3n cristiano, tocado por una gracia especial y encendido por una idea tambi\u00e9n singular. Jam\u00e1s aceptar\u00e1 la Iglesia como aut\u00e9ntico un celibato que proceda del desprecio o temor al amor y al sexo. Y, si en el cat\u00e1logo de los santos predominan los c\u00e9libes, porque la virginidad tiene una cierta connaturalidad a la intimidad con el Se\u00f1or, no faltan tampoco ejemplos eximios de santos y santas no v\u00edrgenes, comenzando por la mayor\u00eda de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, a la vez que evitaba el escollo angelista de ciertos grupos selectos de Oriente y Occidente, la nueva moral cristiana luchaba contra el desenfreno er\u00f3tico del gran Imperio, que no pod\u00eda menos de salpicar la vida de las primeras comunidades cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contra la constante tendencia del hombre a desligar el sexo del amor, a convertir el eros en un agradable juguete al servicio, sobre todo, de los poderosos, alejado de toda norma moral, o en un sucio medio de adormecer a las masas embotando su m\u00e1s altas aspiraciones, junto con el <em>panem et circenses<\/em> de todas las \u00e9pocas, contra el prop\u00f3sito de convertir el sexo en el verdadero \u201copio alienante de los pueblos\u201d, para mejor dominarlos, como hace la moderna pornograf\u00eda, animada a veces por innobles instancias pol\u00edticas internacionales, el Evangelio vincula siempre la sexualidad con el amor, de acuerdo con el plan de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, Cristo restituy\u00f3 el matrimonio a su primera condici\u00f3n de indisoluble y monog\u00e1mico. Y como esto parece superar la psicolog\u00eda del hombre, tan voluble, lo fortaleci\u00f3 con una gracia y dignidad singular, haci\u00e9ndolo sacramento, esto es, signo de su uni\u00f3n nupcial con la Iglesia, y fuente ininterrumpida de ayudas sobrenaturales para los esposos que no se cierran a ellas (Mt 19, 1-9; Mc 10, 2-12; 1Cor 7, 10-11; Ef 5, 22-33).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Nuevo Testamento proclama claramente que \u201ctodo acto genital humano debe mantenerse en el cuadro del matrimonio\u201d <em>(Persona humana<\/em> 7), seg\u00fan lo dicho, proscribi\u00e9ndose las relaciones extraconyugales (1Cor 5, 1-5; 6, 9-13ss; 10, 8; Ef 5, 3-7; 1Tm 1, 10; Hb 13, 4; Rm 1, 24-32). En estos textos neotestamentarios la Iglesia vio siempre la prohibici\u00f3n formal de todo acto plenamente sexual fuera de las relaciones matrimoniales. El documento <em>Persona humana<\/em> cita varios testimonios del Magisterio, aparecidos a lo largo de la historia: la ep\u00edstola <em>Sub catholicae professione,<\/em> de Inocencio IV, en 1254; la ep\u00edstola <em>Cum sicut accepimus,<\/em> de P\u00edo II, en 1459; el decreto del Santo Oficio, del 2 de marzo de 1679; y modernamente la enc\u00edclica <em>Casti connubii,<\/em> de P\u00edo XI, y el decreto del Santo Oficio, del 24 de septiembre de 1965, bajo Pablo VI, tres a\u00f1os antes de la <em>Humanae Vitae.<\/em> Ante una constante doctrinal tan clara, uno se sorprende de la rebeld\u00eda de ciertos sectores cat\u00f3licos frente a las ense\u00f1anzas de la <em>Humanae Vitae<\/em> y de la <em>Persona humana,<\/em> como si fuera posible esperar un cambio de actitud en la Iglesia, por haber variado <em>sustancialmente<\/em> la naturaleza humana y el contexto sociol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Valor de la sexualidad desde la fe de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia \u2013imitando lo que hizo Cristo\u2013 distingue cuidadosamente el campo de los principios y el campo de la praxis pastoral. Jes\u00fas proclama sin ambig\u00fcedad alguna las duras exigencias de la moral sexual cristiana, utilizando incluso comparaciones que suenan duras (Mt 5, 27-32). Pero este mismo Jes\u00fas manifiesta una comprensi\u00f3n y capacidad de perd\u00f3n ante los pecados de la carne, que ya entonces extra\u00f1aba (la mujer ad\u00faltera, la prostituta de Magdala, etc.). Y es que \u00c9l jam\u00e1s conden\u00f3 este pecado como el mayor de los pecados. Mayor pecado es, sin duda, la soberbia, el odio, la injusticia, la irreligiosidad, la hipocres\u00eda&#8230; Y si manifiesta un odio infinito al pecado es porque ama infinitamente al pecador; odia la enfermedad porque ama al enfermo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed tambi\u00e9n la Iglesia, junto a las normas contundente proscribiendo como malo todo desorden sexual, estableci\u00f3 siempre otras normas pastorales, m\u00e1s o menos impregnadas de caridad y humanidad, seg\u00fan la mentalidad de la \u00e9poca, para comprender la situaci\u00f3n concreta de cada pecador. La no distinci\u00f3n del plano de los principios y el de la praxis pastoral lleva a la confusi\u00f3n; y algo de eso pasa en nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy la Iglesia no se siente todav\u00eda interpelada a hablar de ciertas graves aberraciones porque, o son deformaciones patol\u00f3gicas, o son todav\u00eda condenadas por la conciencia universal (incesto, pederastia, bestialidad, etc.). Pero \u00faltimamente se iba generalizando un permisivismo y libertinaje (incluso con intentos de justificaci\u00f3n teol\u00f3gica) en el campo de las relaciones matrimoniales, de las prematrimoniales, de la homosexualidad, de la masturbaci\u00f3n, y la Iglesia ha tenido que proclamar una vez m\u00e1s su doctrina en estos puntos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas las razones psicol\u00f3gicas y sociol\u00f3gicas que se aducen hoy para legitimar las relaciones prematrimoniales podr\u00e1n atenuar, en determinadas circunstancias, su gravedad, pero nunca cohonestarlas. Menos todav\u00eda cabe cohonestar las relaciones homosexuales, sin negar que se den casos l\u00edmite, que requieran un tratamiento m\u00e9dico-moral. En cuanto a la masturbaci\u00f3n, deben interpretarse hoy en sentido prescriptivo, como en los siglos anteriores, los textos b\u00edblicos y la ley natural (Le\u00f3n IX, ep\u00edstola <em>Ad splendidum nitentis,<\/em> de 1054; el decreto del Santo Oficio ya citado, de 1679; P\u00edo XII, el 8 de octubre de 1953, y el 19 de mayo de 1956), aunque en el campo pastoral habr\u00e1 de tenerse en cuenta que: \u201cla psicolog\u00eda moderna ofrece diversos datos v\u00e1lidos y \u00fatiles en el tema de la masturbaci\u00f3n, para formular un juicio equitativo sobre la responsabilidad moral y para orientar la acci\u00f3n pastoral. Ayuda a ver c\u00f3mo la inmadurez de la adolescencia, que a veces puede prolongarse m\u00e1s all\u00e1 de esta edad, el desequilibrio ps\u00edquico o el h\u00e1bito contra\u00eddo pueden influir sobre la conducta, atenuando el car\u00e1cter deliberado del mismo acto y hacer que no haya siempre falta subjetivamente grave\u201d <em>(Persona humana<\/em> 9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia tiene, pues, no s\u00f3lo derecho, sino obligaci\u00f3n de iluminar la conciencia de los fieles en el campo de la \u00e9tica sexual, cuando \u00e9sta comienza a ser desviada por doctrinas y costumbres que contradicen la moral cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la Iglesia, la sexualidad no es algo vergonzoso, o bajo, y mucho menos pecaminoso. Si el dolor, la enfermedad, la muerte y la inclinaci\u00f3n al mal proceden del pecado primitivo, la sexualidad, en sus niveles biol\u00f3gico y psicol\u00f3gico, procede de Dios. Dios hizo al hombre <em>a su imagen y semejanza:<\/em> en lo <em>sobrenatural,<\/em> por la misteriosa vida de la gracia, que convierte a cada individuo en templo y espejo de esa familia divina, que llamamos Dios Trino; y en lo <em>natural,<\/em> por la bisexualidad y el amor er\u00f3tico, que al unir estrechamente a la pareja en <em>una sola carne,<\/em> constituyendo la familia, la hace de otro modo imagen de esa misteriosa pluralidad y unidad del Ser divino. Otra cosa es que, despu\u00e9s del pecado, el control del esp\u00edritu sobre el sexo se encuentre debilitado; pero eso ocurre tambi\u00e9n en otras \u00e1reas de la conducta humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la Iglesia, la sexualidad es siempre un lenguaje de amor que lleva al hombre y a la mujer a una cierta plenitud en el encuentro mutuo; plenitud que, cuando es total, causa naturalmente gozo en el alma y goce en el cuerpo; y que es imagen de esa plenitud de felicidad de las tres Personas divinas en su eterno encuentro; e imagen, tambi\u00e9n remota, de esa otra feliz plenitud del individuo en su encuentro con Dios, cuando alcanza las altas cotas de la m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y siendo un lenguaje de amor, la conciencia cristiana tiene que proscribir toda forma de autoerotismo, cual es la masturbaci\u00f3n, que desliga el sexo del amor, si bien, como dijimos, no falten circunstancias que mitiguen la gravedad de este desorden. Y siendo un lenguaje de amor, la conciencia cristiana ha de rechazar, igualmente, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, pues niegan la estructura heterosexual del amor er\u00f3tico, plasmada por el Creador, convirti\u00e9ndose entonces en una caricatura de ese amor, aunque se den, tambi\u00e9n en este caso, circunstancias que aten\u00faen la gravedad de unas concretas relaciones homosexuales. Y siendo un lenguaje de amor, se debe proscribir toda forma de adulterio, pues niega necesariamente la fidelidad que es expresi\u00f3n del amor jurado, sin que valga en favor del var\u00f3n el hecho psicol\u00f3gico de que la poliginia sea menos antinatural que la poliandria. Y siendo un lenguaje de amor, se debe rechazar cualquier otra aberraci\u00f3n er\u00f3tica, que ser\u00e1 siempre manifestaci\u00f3n de enfermizo ego\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y siendo un lenguaje de amor, la conciencia cristiana no puede aceptar esas formas de relaci\u00f3n heterosexual, privadas de aut\u00e9ntico amor y m\u00e1s o menos comercializadas, como la fornicaci\u00f3n, el concubinato y la prostituci\u00f3n. Pues el amor de la pareja no se concluye en el mutuo atractivo f\u00edsico, sino que debe superarle y trascenderle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y siendo un lenguaje de amor, aun dentro de la intimidad matrimonial, se debe evitar lo que convierta el acto conyugal en simple fuente de goce f\u00edsico, cerrado total y artificiosamente al fruto natural del mismo, que es el hijo. Una actitud semejante ya no fomentar\u00eda el mutuo amor, sino el mutuo ego\u00edsmo, la utilizaci\u00f3n ego\u00edsta del cuerpo del otro. Lo cual no se opone al ejercicio de la paternidad responsable, tal como lo entiende la Iglesia. Cuando se tienen en cuenta las razones y m\u00e9todos que la Iglesia considera v\u00e1lidos, a la luz de la palabra de Dios y de una sana antropolog\u00eda, en defensa de la dignidad del acto sexual, entonces \u00e9ste, aun privado de su fertilidad natural, no deja de ser un lenguaje de amor, pues acontece que su fin no es s\u00f3lo la procreaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la expresi\u00f3n y alimento del noble amor conyugal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n, por ser un lenguaje de amor, debe proscribirse la experiencia estrictamente sexual en la fase prematrimonial. Repito, una vez m\u00e1s, que no se trata de valorar moralmente el caso o ca\u00edda concreta de dos j\u00f3venes que se aman, lo cual pertenece a la praxis pastoral; hay circunstancias, sobre todo hoy \u2013excesiva e involuntaria prolongaci\u00f3n del noviazgo, m\u00faltiples ocasiones que la vida moderna ofrece a los novios, etc.\u2013 que pueden hacer muy dif\u00edcil la castidad prematrimonial, y limitar la libertad de las decisiones, en cuyo caso tambi\u00e9n la responsabilidad moral quedar\u00eda limitada. Mas coloc\u00e1ndonos en el terreno de los principios, como venimos haciendo, no cabe justificar estas relaciones que, aun procediendo de un sincero amor, no ser\u00eda ya el amor humano impregnado de realidad, que no puede desentenderse de la dimensi\u00f3n religiosa y social de las personas. Y as\u00ed, si el acto se cierra artificialmente a la fecundidad, ya no ser\u00eda el aut\u00e9ntico amor y experiencia conyugal que se busca; y si no se cierra, se expone, tanto a la posible prole como a la madre, a una situaci\u00f3n social que comporta temeridad y desamor hacia ellos. En todo caso, una experiencia de donaci\u00f3n mutua tan intensa y total requiere el respaldo estable socio-religioso del matrimonio, que ratifica esa entrega ante Dios y la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy muchos hablan de una <em>moral tradicional,<\/em> ya desfasada, frente a otra <em>moral moderna,<\/em> liberada y culta. Si quiere con ello proclamarse la victoria de ciertas costumbres \u2013modas, usos, normas sociales\u2013 propias de una sociedad m\u00e1s culta y libre, sobre otras de una sociedad quiz\u00e1 m\u00e1s retrasada, puede admitirse ese lenguaje, con tal que no se estigmatice c\u00f3modamente, desde la situaci\u00f3n privilegiada de los nietos, la m\u00e1s dif\u00edcil que vivieron los abuelos. Pero \u2013si como suele hacerse\u2013 se pretende adem\u00e1s negar la validez para los hombres de hoy de las leyes morales de anta\u00f1o, se incurre en algo que contradice la misma fe y vida cristiana. Ni la naturaleza humana, ni la Iglesia, ni el Evangelio cambian sustancialmente con el paso de los siglos. As\u00ed pues, en el plano de la doctrina, la actividad sexual fuera de las leg\u00edtimas relaciones matrimoniales no es l\u00edcita hoy, como no lo fue ayer, ni lo ser\u00e1 ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY en el plano de la vida real, de la praxis que afecta a la conciencia de cada persona?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si es verdad de fe que somos libres, que podemos auto-determinarnos, es tambi\u00e9n verdad incuestionable que no somos total o perfectamente libres. Ahora bien, nuestra responsabilidad moral est\u00e1 en proporci\u00f3n a nuestra libertad psicol\u00f3gica. A menos libertad, menos responsabilidad moral, y en este caso menos pecado subjetivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, acontece que vivimos hoy en una sociedad brutalmente erotizada. Tanto los casados como los solteros y c\u00e9libes se ven fuertemente impelidos por el ambiente de la actividad sexual en formas anormales y hasta aberrantes. Criterios y juicios de valor justificando y trivializando la vivencia sexual podemos leerlos continuamente en diversos medios de comunicaci\u00f3n de masas, e incluso en ciertas publicaciones que se presentan como \u201ccient\u00edficas\u201d. (Un ejemplo: \u201cEl esp\u00edritu moderno debiera, cuando menos, negarse a admirar la castidad o a elogiarla, vi\u00e9ndola, en cambio, como lo que es realmente: una forma de infantilismo dogm\u00e1tico\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Se dir\u00eda que pronto el hombre puro tendr\u00e1 que hacerse perdonar por la sociedad el \u201cpecado\u201d de serlo. Existe, adem\u00e1s, la fuerza del ejemplo (si todos lo hacen, \u00bfpor qu\u00e9 yo no?) y la fuerza de la imagen (cine, teatro, revistas gr\u00e1ficas, literatura er\u00f3tica, \u201csexy shows\u201d &#8230;), y la disminuci\u00f3n de los controles sobrenaturales (temor al juicio de Dios, a las penas eternas, abandono de la oraci\u00f3n, de los sacramentos&#8230;) y aun de los naturales (temor al juicio condenatorio de la sociedad, anonimato de las grandes urbes&#8230;). Pues bien, estas circunstancias, este clima tan opuesto a la virtud de la castidad, pueden conducir a situaciones l\u00edmite, en que la libertad de decisi\u00f3n y consiguiente responsabilidad moral queden profundamente disminuidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero se trata, en conjunto, de una situaci\u00f3n de pecado colectivo que Dios no quiere, y que debe estimularnos a todos \u2013desde los Pastores de la Iglesia, gobernantes de los pueblos, hasta los educadores y simples fieles\u2013 a luchar m\u00e1s por sanear el ambiente. No se trata de crear un clima de puritanismo social, de represi\u00f3n sexual, ya que la represi\u00f3n puede llevar a la neurosis. Pero represi\u00f3n es cosa muy distinta de una sana inhibici\u00f3n, o mejor, de asunci\u00f3n e integraci\u00f3n de la energ\u00eda sexual en un \u201cproyecto vital superior\u201d \u2013ideal religioso, social, humano&#8230;\u2013 Lo cual debe alcanzarse mediante una aut\u00e9ntica, profunda y amplia educaci\u00f3n humana y religioso-moral. En cualquier caso, el clima que hoy se respira en la sociedad occidental no s\u00f3lo es anticristiano, sino antihumano. Y si puede darse una neurosis por excesivo angelismo, seg\u00fan Freud, otros grandes psic\u00f3logos hablan tambi\u00e9n de la neurosis opuesta, por excesivo e inhumano pansexualismo: la neurosis de los obsesos sexuales, nada infrecuente hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su Santidad el Papa Pablo VI se ha referido a la necesidad de promover en el seno de la Iglesia una nueva <em>revoluci\u00f3n de la pureza.<\/em> La Europa de los siglos I al III, en la que se desarroll\u00f3 el cristianismo, no estaba menos corrompida que la actual. Y fueron aquellas nuevas familias cristianas, aquellos j\u00f3venes cristianos, aquella \u201cmujer nueva\u201d que alumbr\u00f3 el cristianismo al calor del Evangelio y foment\u00f3 el hechizo virginal de Jes\u00fas y de la misma Virgen Madre de Jes\u00fas, los elementos que transformaron lentamente las costumbres p\u00fablicas, los que hicieron brillar con su ejemplo y su palabra la luz sobre la noche, los que convirtieron el cieno en nieve y aun p\u00farpura de v\u00edrgenes m\u00e1rtires, y el hedor hediondo en perfume de azucenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi reflexi\u00f3n se une ahora con la que hac\u00eda al principio, al referirme al peque\u00f1o libro en el que puedo leer el Evangelio de Jes\u00fas, y a la Santa Iglesia que el mismo Cristo nos dej\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que tiene de grande y sublime la sexualidad bien entendida me hace pensar, como pocas cosas del mundo, en la sabidur\u00eda amorosa de Dios Creador, que hizo al hombre y a la mujer para que fueran dos en una sola carne. Es el camino que \u00c9l estableci\u00f3 para el amor, la mutua ayuda y la fecundidad prodigiosa, que aunque aparezca tantas veces limitado por el ego\u00edsmo, las equivocaciones, la frustraci\u00f3n, la enfermedad y la muerte, no deja de ofrecer la hermos\u00edsima realidad de la familia, mundo en peque\u00f1o, sociedad natural y fundamental, iglesia dom\u00e9stica para los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun lejos de las \u00e1reas del cristianismo, antes de su aparici\u00f3n en la tierra, en medio de todas las corrupciones, nunca han dejado de existir millones de hombres y mujeres que han vivido su sexualidad sin degradarse, dentro de un orden que respond\u00eda y responde a las exigencias de la naturaleza humana, fundadas en lo que llamamos \u2013y tenemos derecho a seguir llamando\u2013 ley natural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Evangelio nos ha situado en una perspectiva m\u00e1s alta, haci\u00e9ndonos ver en la sexualidad el valor que encierra por la realizaci\u00f3n del amor y la transmisi\u00f3n de la vida; y ha elevado la uni\u00f3n del hombre y la mujer a la categor\u00eda de sacramento, para que se advierta mejor c\u00f3mo a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n del sexo, ya santificada y bendecida, los hombres se acercan a Dios, su Padre y Se\u00f1or, en el ejercicio pleno de su amor. Todolo dem\u00e1s, antes del matrimonio, es preparaci\u00f3n, espera ilusionada y acasoturbadora, atractivo necesario, encanto presentido y anhelado, y despu\u00e9s, vida compartida en todas sus dimensiones, cada vez con m\u00e1s experiencia de la necesidad del sacrificio para poder seguir adelante hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al se\u00f1alar que es en el matrimonio, y s\u00f3lo dentro de \u00e9l, donde est\u00e1 permitida la completa relaci\u00f3n, no sucumbe la Iglesia al rigor de una moral prohibitiva y oscura, negadora de la feliz expansi\u00f3n de los corazones libres, ni rechaza las ofertas que una antropolog\u00eda profunda le va presentando. Sencillamente, defiende a la persona, y sigue revel\u00e1ndonos a Dios nuestro Se\u00f1or. El Evangelio consuma su misi\u00f3n liberadora en este campo, no solamente se\u00f1alando lo que es un deber, sino ofreciendo la misericordia y el perd\u00f3n para el que no lo cumple. Y para los que ni siquiera quieren llamarse pecadores, y rechazan o desprecian el perd\u00f3n, el Evangelio sigue siendo, en el secreto de su alma, una llamada a la elevaci\u00f3n y la dignidad que nunca es del todo deso\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra cosa es que, en el tratamiento de estos problemas, en nombre del Evangelio, los que lo hacemos podamos incurrir en torpezas y exageraciones deformantes, en desconocimiento rutinario de las realidades del ser humano, en falta de ponderaci\u00f3n para el discernimiento. Pero eso pertenece a la praxis pastoral, y ah\u00ed, ciertamente, algo y mucho tienen que decir al sacerdote, al confesor, al educador, adem\u00e1s de su fidelidad al Se\u00f1or y a la misi\u00f3n que le ha confiado la Iglesia, el sentido com\u00fan y las ciencias del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lo verdaderamente nocivo e indigno es que, en medio de la tremenda crisis actual, aparezcan una vez m\u00e1s \u2013porque el fen\u00f3meno no es nuevo\u2013 los llamados te\u00f3logos y moralistas de la nueva moral, que desoyen el Magisterio de la Iglesia; pretenden \u2013as\u00ed dicen\u2013 ayudar al hombre, y sustituyen las exigencias del Evangelio por planteamientos que llaman cient\u00edficos y antropol\u00f3gicos y por ex\u00e9gesis abusivas de la Palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se equivocan rotundamente al obrar as\u00ed. Cualquier confesor santo y prudente, de cualquier \u00e9poca de la historia, podr\u00eda darles lecciones de c\u00f3mo, permaneciendo fiel al Evangelio y a la Iglesia, ha sabido adem\u00e1s comprender al hombre y al entorno en que vive, d\u00e1ndole la paz y la alegr\u00eda interior en su lucha contra la tiran\u00eda del sexo, sin dejar de llamar pecado a lo que es pecado, y sin subordinar la Palabra de Dios a los caprichos de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos hemos olvidado de la gracia santificante y las gracias sacramentales, de la cruz, del ejemplo bendito de la Virgen Mar\u00eda y de los santos, de la oraci\u00f3n y de la asc\u00e9tica correspondiente a cada estado de vida, y ya no existe para nosotros ese <em>hombre nuevo<\/em> de que nos habla San Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo va reduci\u00e9ndose a pura sociolog\u00eda, a estad\u00edstica, a dictamen subjetivo de personas y grupos como criterio de verdad para guiarnos en el comportamiento. Por este camino llegar\u00e1 a apagarse el amor a un Dios cada vez m\u00e1s indefinido, y no ser\u00e1 suficiente decir que lo encontramos en los hombres, nuestros hermanos, porque los ego\u00edsmos de persona o de clase sustituir\u00edan al verdadero amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario reaccionar vigorosamente, pero desde dentro de la Iglesia, partiendo del Coraz\u00f3n mismo de Cristo y de su palabra y sacramentos de vida. Quedan en Espa\u00f1a muchas, much\u00edsimas familias cristianas y una juventud que no est\u00e1 del todo perdida, hace falta que sigamos proclamando, con el entusiasmo de nuestra fe, la bienaventuranza: <em>Bienaventurados los que tienen puro su coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios<\/em> (Mt 5,8).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Ren\u00e9 Guy\u00f3n, en \u201cChastity and Virginity\u201d, <em>The Case against, The Encyclopaedia of Sexual Behaviour,<\/em> New York, 1961, 253.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en Madrid, el 15 de diciembre de 1976, dentro del ciclo organizado por la Confederaci\u00f3n Cat\u00f3lica Nacional de Asociaciones de Padres de Familia. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, febrero-marzo 1979, 75-88. Es muy significativo. 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