{"id":900,"date":"2024-09-24T22:50:18","date_gmt":"2024-09-24T20:50:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=900"},"modified":"2024-09-24T22:50:34","modified_gmt":"2024-09-24T20:50:34","password":"","slug":"la-ensenanza-catolica-como-tarea-evangelizadora","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-ensenanza-catolica-como-tarea-evangelizadora\/","title":{"rendered":"La ense\u00f1anza cat\u00f3lica como tarea evangelizadora"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta a los Hermanos de La Salle, en las Bodas de Plata de la fundaci\u00f3n de su colegio en Talavera de la Reina, firmada el 7 de abril de 1976, festividad de San Juan Bautista de La Salle. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> junio 1976, 285-289.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuamente ocupado en tantas y tantas tareas del gobierno de la di\u00f3cesis, el obispo corre el peligro de no prestar la atenci\u00f3n debida a personas e instituciones que, no por tener la autonom\u00eda que les da su propia naturaleza, dejan de ser parte integrante de la Iglesia diocesana y, a\u00fan m\u00e1s, agentes pastorales de la misma en trabajos apost\u00f3licos de suprema importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el caso vuestro, queridos hermanos del Colegio Lasalle, en Talavera de la Reina, a los cuales me dirijo p\u00fablicamente con esta carta, aprovechando la oportunidad de las Bodas de Plata de vuestra fundaci\u00f3n, para felicitaros y daros las gracias por vuestro trabajo al servicio de la Iglesia y de los hombres en el campo concreto de la ense\u00f1anza y de la educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante estos veinticinco a\u00f1os, que no son muchos en la vida de una ciudad, pero que, igualmente, no son pocos en la de una persona y aun de una instituci\u00f3n, hab\u00e9is podido entregaros, d\u00eda tras d\u00eda, al trabajo de ense\u00f1ar y educar a centenares y aun miles de alumnos, a los que ha llegado algo de vuestra alma en esa acci\u00f3n continua del educador, tan abnegada y tan dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>Dad gracias a Dios, y en ello me uno a vosotros, por vuestra propia vocaci\u00f3n, por el bien que, con su gracia, hab\u00e9is hecho, y aun por las dificultades que hab\u00e9is tenido que superar para llegar hasta aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Labor apost\u00f3lica de los religiosos laicales<\/h2>\n\n\n\n<p>Toda mi vida he admirado la extraordinaria labor apost\u00f3lica de los religiosos laicales docentes, consagrados silenciosamente a un ministerio hermoso y agotador, como es el de educar a los ni\u00f1os desde su m\u00e1s tierna edad hasta que pisan los umbrales de la juventud, cuando se dispersan por los caminos tan variados que les abre la vida. Y he pensado, con mi alma conmovida de respeto y devoci\u00f3n a los planes de Dios sobre el mundo, en lo que significa dentro de la providencia divina haber suscitado en tantos fundadores y fundadoras de institutos y congregaciones religiosas, el anhelo de entregarse de por vida a esa bell\u00edsima tarea evang\u00e9lica que es la educaci\u00f3n cristiana de los ni\u00f1os. Renunciando a todo, incluso al sacerdocio, se situaron esos hombres, y segu\u00eds haci\u00e9ndolo sus hijos, en una actitud de generosidad sin l\u00edmites, llenos de fe y esperanza en ese misterio que es la vida que comienza a desarrollarse, para acompa\u00f1arla con amor desde sus primeros pasos en la adquisici\u00f3n gradual de una responsabilidad libre, y sembrar en ella los g\u00e9rmenes de unas ideas y convicciones que ayudar\u00e1n, ma\u00f1ana, eficac\u00edsimamente a que el hombre sea eso, un hombre completo y, por lo mismo, dichoso de comprenderse a s\u00ed mismo como hijo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Los fallos y deficiencias por los que luego se ve trabado o menos realizado el ideal que movi\u00f3 a los fundadores, no son m\u00e1s que eso: limitaci\u00f3n obligada de la condici\u00f3n humana que, en todas las empresas, aun las m\u00e1s elevadas, proyecta su sombra y nos invita a la humildad. Pero de ning\u00fan modo tienen entidad suficiente para impedir el reconocimiento sincero de la inmensa realidad conseguida, o para dejar de estimar la grandeza de los prop\u00f3sitos y las nobil\u00edsimas intenciones que movieron a los fundadores y contin\u00faan moviendo a los que se honran en seguir fielmente su misma vocaci\u00f3n, como hijos y disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El hombre, la gran realidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Estamos repitiendo hasta la saciedad, en estos a\u00f1os posconciliares, que la tarea de la Iglesia es llevar el Evangelio a la vida para impregnar de sentido cristiano el orden temporal, respetando su leg\u00edtima autonom\u00eda; que los cristianos no debemos ser un \u201cgueto\u201d aislado y solitario; que no debemos caer en un espiritualismo vano y descarnado, etc. Pues bien, cuando tanto se repite esto es cuando se observa la triste paradoja de que muchos religiosos y religiosas de ense\u00f1anza pierden el entusiasmo por su vocaci\u00f3n espec\u00edfica. \u00bfNo se dan cuenta de que teniendo al hombre tienen al mundo? La primera y m\u00e1s importante de todas las realidades temporales es un ni\u00f1o que empieza a conocer y amar. Cultivad esa conciencia y ese esp\u00edritu, y a trav\u00e9s de \u00e9l llegar\u00e9is a la pol\u00edtica, al arte, a la cultura, al deporte, a la familia, al trabajo, al amor, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos dice que despu\u00e9s la sociedad, con las influencias negativas que de ella brotan, las destruye. Bien, ese es otro problema. Nunca destruye del todo a los que han sido educados cristianamente. Much\u00edsimos contin\u00faan adelante dando magn\u00edficos ejemplos. Si otros se nos pierden, el remedio no est\u00e1 en abandonar nuestra tarea educativa cuando podamos ejercerla, sino en dar nuevos pasos para seguir en todas las edades, ellos y nosotros, haciendo cuanto podamos, en coherencia con lo que la fe cristiana nos pide.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fallan las convicciones profundas<\/h2>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz de tantas dudas y vacilaciones, y de la consiguiente p\u00e9rdida de fervor y entusiasmo para secundar la vocaci\u00f3n del religioso laical docente est\u00e1, a nuestro juicio, en otra parte. Est\u00e1 en la orientaci\u00f3n de los noviciados y casas de formaci\u00f3n, en la vida de las comunidades, en la falta de sencillez evang\u00e9lica para proclamar las fuertes y, a la vez, consoladoras exigencias de un seguimiento de Cristo sin condiciones, rebosante de fe, de sacrificio y de amor; penetrado todo \u00e9l, en vuestro caso, del deseo viv\u00edsimo de alimentar la vida cristiana de los alumnos, formando su car\u00e1cter y su alma para que tengan clara conciencia de su condici\u00f3n de redimidos por Cristo, testigos suyos en el mundo y futuros ciudadanos de la patria celeste.<\/p>\n\n\n\n<p>Son estas grandes convicciones las que est\u00e1n fallando. Sin santidad de vida lograda, en parte al menos, y por supuesto deseada, el religioso laical dedicado a la ense\u00f1anza ni podr\u00e1 perseverar en su misi\u00f3n tan dura, ni encender en el alma de sus alumnos la llama del amor de Jesucristo, mucho menos hoy, cuando del ambiente en que viven, y aun de la misma familia a que pertenecen, les llega con tanta frecuencia la solicitaci\u00f3n del desenfreno moral y del materialismo pr\u00e1ctico.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan m\u00e1s, pienso que, si en los colegios de la Iglesia no se viven estos grandes ideales de la santidad cristiana, con los medios que a ella conducen, ni por parte de los educadores para justificar su consagraci\u00f3n a Dios, ni en relaci\u00f3n con los alumnos para estimularlos a la perfecci\u00f3n moral y religiosa, no merecer\u00eda la pena que existieran tales colegios. Para prestar, simplemente, un servicio a la cultura y a la promoci\u00f3n humana, basta hacerlo como hombres dotados de capacidad t\u00e9cnica y sentido social; no se necesita ser religiosos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Obreros del Evangelio<\/h2>\n\n\n\n<p>Yo os contemplo como evangelizadores, sobre todo, y no quisiera que fuerais otra cosa en esta di\u00f3cesis de Toledo, en la que me siento dichoso de contar con vuestra colaboraci\u00f3n. Y para evangelizar bien, la norma, los criterios, las condiciones, el esp\u00edritu no pueden ser otros que los que ha se\u00f1alado el Papa Pablo VI en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii nuntiandi.<\/em> Leedla y meditadla con veneraci\u00f3n y deseo viv\u00edsimo de asimilar su profundo contenido para llevarlo a la pr\u00e1ctica en la parcela que cultiv\u00e1is. Puestos cada d\u00eda en la presencia de Dios, de la Sant\u00edsima Virgen y de vuestro Santo Fundador, libraos de las dudas, de las cr\u00edticas injustificadas, del temor frente al mundo, de toda mezcla confusa de las tinieblas y la luz, del peligro de sustituir la obediencia evang\u00e9lica por las complacencias personales en el propio juicio, de los ego\u00edsmos larvados y ocultos que matan el despliegue expansivo y creador de las capacidades que un religioso est\u00e1 llamado a desarrollar, de la repetici\u00f3n mim\u00e9tica de que vivimos en una \u00e9poca de cambio, con el que se quiere justificar todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios han existido siempre, y precisamente porque existieron, los obreros del Evangelio, los que de verdad lo fueron con perspicacia evang\u00e9lica y con esp\u00edritu de amor a Cristo, hicieron acomodaciones a los tiempos que viv\u00edan, pero partiendo siempre de una gran santidad de vida y de una fidelidad estricta a la Iglesia. Es m\u00e1s, no aceptaron el cambio por el cambio, sino que, frente a los criterios y las frases y esl\u00f3ganes de la \u00e9poca, cumplieron con el deber inexcusable de examinar los conceptos y las fraseolog\u00edas en boga, no para rechazarlas sistem\u00e1ticamente, ni para aceptarlas sin m\u00e1s, sino para discriminar lo que en todo ello puede haber de v\u00e1lida exigencia, y rechazar lo que hubiera de condescendencia inadmisible con una libertad mal entendida o con una agresi\u00f3n encubierta a lo que el Evangelio nos pide. Este, el mensaje de Jesucristo, no es una cuerda que se estira hasta donde nosotros queramos; es una afirmaci\u00f3n y una negaci\u00f3n que tienen sus l\u00edmites, los cuales no pueden ser traspasados por una conciencia objetivamente recta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Derecho a ense\u00f1ar<\/h2>\n\n\n\n<p>Os escribo esta carta, y ya termino, en un momento en que os propon\u00e9is dar nuevo impulso a vuestro colegio, para poder servir mejor a los alumnos y a la ciudad de Talavera. Me consta que muchos de los hombres, hoy padres de familia que trabajan en tan diversos puestos, se sienten orgullosos de haber pasado por vuestras aulas y haber recibido las luces que los Hermanos anteriores a vosotros les han proporcionado. Pido a Dios que el mismo santo orgullo lo puedan experimentar ma\u00f1ana los alumnos de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00e9is pleno derecho a ense\u00f1ar, como lo tienen los padres y los alumnos a escoger el centro en que \u00e9stos han de ser educados, en nombre de su libertad y en nombre del Evangelio. Y tenemos confianza en que no prosperar\u00e1 el intento, recientemente manifestado por algunos, de una estatificaci\u00f3n brutal de la ense\u00f1anza, que ser\u00eda la negaci\u00f3n de los derechos de la persona humana en virtud de una manifestaci\u00f3n tir\u00e1nica del concepto de servicio p\u00fablico y de los intereses de la sociedad. Lo que en todo esto hay de s\u00edntoma de descristianizaci\u00f3n y de ideolog\u00edas adversas a la Iglesia \u2013porque ninguno de nosotros se opone a que nuestros colegios est\u00e9n abiertos a todos y a que no sean una carga gravosa para los padres de familia\u2013, nos advierte tambi\u00e9n sobre la necesidad imperiosa de que el ideal cristiano que os movi\u00f3 a consagraros a Dios en ese campo no decaiga ni se deteriore, sino que, por el contrario, aparezca cada vez m\u00e1s n\u00edtido y consecuente, m\u00e1s lleno de amor a Dios y al hombre, m\u00e1s firme en vuestra convicci\u00f3n de lograr, como instrumentos del Se\u00f1or, hombres cabales para la ciudad terrestre y profundamente cristianos para mantener viva la fe en una sociedad que, si de ella carece, agoniza sin advertirlo siquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Que pod\u00e1is celebrar las Bodas de Oro alg\u00fan d\u00eda, con el mismo gozo con que os situ\u00e1is ahora ante este veinticinco aniversario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta a los Hermanos de La Salle, en las Bodas de Plata de la fundaci\u00f3n de su colegio en Talavera de la Reina, firmada el 7 de abril de 1976, festividad de San Juan Bautista de La Salle. 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