{"id":896,"date":"2024-09-24T22:47:21","date_gmt":"2024-09-24T20:47:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=896"},"modified":"2024-09-24T22:48:45","modified_gmt":"2024-09-24T20:48:45","password":"","slug":"originalidad-que-el-cristianismo-da-a-la-mujer","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/originalidad-que-el-cristianismo-da-a-la-mujer\/","title":{"rendered":"Originalidad que el cristianismo da a la mujer"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia le\u00edda el 14 de mayo de 1975, en el sal\u00f3n de actos del Palacio de Benacaz\u00f3n, Toledo, dentro del ciclo organizado por la Delegaci\u00f3n Provincial de la Secci\u00f3n Femenina, con motivo del A\u00f1o Internacional de la Mujer. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn <\/em><em>Oficial<\/em><em> del Arzobispado de Toledo,<\/em> noviembre 1975, 709-729.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recientemente en un art\u00edculo de <em>ABC,<\/em> escrib\u00eda Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n lo siguiente: \u201cHay el D\u00eda de la Madre, el D\u00eda del Ahorro, el D\u00eda de los Difuntos, el D\u00eda de los Santos. Pero a la mujer han tenido la maligna precauci\u00f3n de dedicarle un a\u00f1o. La UNESCO sabe bien del c\u00f3mputo veloz de las grandes intuiciones, como sabe de la pausa y demora de los aprendizajes y de las asignaturas. Hay el D\u00eda de la Paz y el de la Victoria. En un d\u00eda se puede uno aprender la lista de los r\u00edos de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica o la tabla de multiplicar. Pero la mujer necesita un a\u00f1o, como la trigonometr\u00eda\u201d. Es, sin duda, la frase ingeniosa de un escritor que tiene bien acreditado su ingenio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y precisamente, tomando pie de estas palabras de Pem\u00e1n, una monja dominica que escribe en la revista <em>Vida Religiosa,<\/em> dice: \u201cS\u00ed, aun cuando soy mujer o precisamente por ello, comparto la opini\u00f3n de don Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n; pero aclarando que, si esa mujer es religiosa, monja, yo le dedicar\u00eda un a\u00f1o m\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAlguien preguntar\u00e1: \u00bfpara qu\u00e9 hace falta un a\u00f1o para entender a la mujer y un a\u00f1o m\u00e1s para entender a la religiosa? En el fondo de su ser, \u00bfno estar\u00e1n muchos, respecto a la mujer y a la religiosa, de acuerdo con lo que un santo hind\u00fa oy\u00f3 a Dios que le dec\u00eda sobre la Maya? Le dec\u00eda: <em>Nadie puede comprenderla, nadie la ha comprendido nunca y nadie la comprender\u00e1 jam\u00e1s\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son afirmaciones cuya justificaci\u00f3n literaria est\u00e1 clara, porque aluden a la natural complejidad del tema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero yo me pregunto si es que al hombre, al hombre sin m\u00e1s, sin especificar si es var\u00f3n o hembra, se le puede entender. Desde el momento en que el hombre lleva el sello de Dios, tiene ya una dimensi\u00f3n casi infinita. Y esto aparece en el hombre y en la mujer; en la mujer, con caracter\u00edsticas especiales que hacen del tratamiento del tema una meditaci\u00f3n particular siempre obligada. Y ciertamente, por el misterio de vida que encierra la mujer dentro de s\u00ed misma, parece que en ella se palpa un poco ese oc\u00e9ano profund\u00edsimo de los designios de Dios, m\u00e1s que en el hombre, que simplemente comunica su vida. En la mujer se toca m\u00e1s esa profundidad misteriosa del plan divino con relaci\u00f3n al criterio de la vida. Y acaso por eso tiene que estar la mujer enriquecida de una serie de condiciones que la sit\u00faan cerca del misterio m\u00e1s visiblemente que al var\u00f3n. Por eso no se puede entender f\u00e1cilmente todo lo que ella encierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas prescindamos de frases ingeniosas que yo no soy capaz de hacer; y vamos al an\u00e1lisis del tema. Primero, unas consideraciones generales sobre el A\u00f1o Internacional de la Mujer; despu\u00e9s entrar\u00e9 m\u00e1s espec\u00edficamente en la consideraci\u00f3n del cristianismo y de lo que la mujer debe a la religi\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Consideraciones generales sobre el<br>A\u00f1o Internacional de la Mujer<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Finalidad de este A\u00f1o Internacional<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha nacido este A\u00f1o Internacional de la Mujer, en la intenci\u00f3n de los organismos rectores que lo promueven, con un buen prop\u00f3sito, sin duda: el de estimular a la reflexi\u00f3n y a la adopci\u00f3n de medidas necesarias para evitar discriminaciones injustas. Y, en este sentido, todo el esfuerzo que se realice es poco. Ahora bien: el problema est\u00e1 en se\u00f1alar con exactitud y con verdad cu\u00e1les son esas discriminaciones que no se pueden admitir y cu\u00e1les las naturales diferencias realmente existentes, cuyo reconocimiento y aceptaci\u00f3n normal comportan consecuencias pr\u00e1cticas tambi\u00e9n normales, sin cuya vigencia efectiva caer\u00edamos en una discriminaci\u00f3n al rev\u00e9s, mil veces m\u00e1s injusta: la de ir contra la naturaleza y contra la secreta armon\u00eda de los fines que la creaci\u00f3n del hombre y la mujer tiene en los planes de Dios. Esto ser\u00eda la consecuencia desastrosa de tratar este tema con la ligereza con que muchas veces se est\u00e1 tratando.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Aspectos negativos de la iniciativa<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, por lo que se ve y se oye en asambleas y congresos, coloquios y reuniones, y por lo que se lee en muchos art\u00edculos de peri\u00f3dicos y revistas, causa verdadera pena comprobar la enorme frivolidad con que se tratan temas sagrados, como el amor, el matrimonio, los hijos, etc., hasta el punto de que muchos se quejan de que la campa\u00f1a en s\u00ed misma, con el lema \u201cA\u00f1o Internacional de la Mujer\u201d, se basa en un planteamiento deficiente y pobre, como si se quisiera contemplar aisladamente un hecho sociol\u00f3gico que, por su naturaleza, reclama tratamiento distinto; tratamiento de debe hacerse en coordinaci\u00f3n con todo lo que encierra el ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, se han manifestado aqu\u00e9llos, muchas veces, en el sentido de que resulta inaceptable extraer del conjunto social el dato puramente sociol\u00f3gico de la mujer, y se diga: Vamos a considerar este hecho durante el presente a\u00f1o. Porque este modo de tratarlo es equ\u00edvoco, y tanto puede significar una necesidad de estimaci\u00f3n adecuada para evitar discriminaciones injustas, como una especie de complacencia paternalista en el examen de algo que est\u00e1 ah\u00ed y que lo consideramos aparte, o porque es hermoso, o porque es peligroso, o porque est\u00e1 insuficientemente desarrollado. Y nosotros, los dem\u00e1s, los hombres, la sociedad, nos sentimos con derecho y autoridad para examinar ese dato, como podemos examinar el curso de un r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido tienen derecho a quejarse los que manifiestan ese punto de vista. Pero a\u00fan m\u00e1s tendr\u00edamos derecho a quejarnos los que vi\u00e9ramos que no s\u00f3lo el tema es considerado de una manera aislada y como extray\u00e9ndole del conjunto, sino que sigue examin\u00e1ndose con frivolidad y de una forma superficial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desorientaci\u00f3n m\u00e1s grave puede producirse por las generalizaciones abusivas en que se incurre al hablar de una cuesti\u00f3n en la que se dan infinitos matices, que precisamente constituyen su complejidad y su grandeza. Y se habla de ello, en virtud de esas generalizaciones abusivas, con la superficialidad y el desenfado propios de una tertulia de irresponsables. La diversidad de situaciones de la mujer \u2013y tambi\u00e9n, por supuesto, del var\u00f3n\u2013, seg\u00fan las culturas, las edades, los modos de vivir de cada pueblo y de cada \u00e9poca hist\u00f3rica, las distintas concepciones pol\u00edticas y \u00e9ticas, incluso las realidades econ\u00f3micas, impiden todo juicio ligero y precipitado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe qu\u00e9 mujer hablamos? \u00bfDe la mujer norteamericana? \u00bfDe la europea? \u00bfDe las mujeres del tercer mundo? \u00bfDe la mujer hind\u00fa? Y, dentro de Europa, \u00bfde qu\u00e9 mujer? \u00bfDe la espa\u00f1ola? \u00bfDe la alemana? \u00bfDe la mujer de tras el tel\u00f3n de acero? Y, dentro de Europa, o de Am\u00e9rica, o de Asia, \u00bfde qu\u00e9 mujer hablamos? \u00bfDe la mujer n\u00fabil, de la madre de familia, de la ya pr\u00f3xima a la ancianidad, que lleva consigo toda la majestad y la gloria del dolor y del amor que ha aportado a la sociedad? Y, \u00bfde qu\u00e9 derechos? Y lo que anunciamos o proponemos como derechos de la mujer en una civilizaci\u00f3n industrial, como es la que hoy se est\u00e1 extendiendo en el mundo en que nosotros vivimos, \u00bfvale con t\u00e9rminos de exacta equivalencia para la mujer de los ambientes rurales, que todav\u00eda se dan y que no desaparecer\u00e1n nunca?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, cuando se habla de estas cuestiones, sobre todo en campa\u00f1as m\u00e1s generalizadas con motivo del A\u00f1o Internacional, las frases amplias, inconcretas, llenas de imprecisi\u00f3n son las que m\u00e1s dominan las conversaciones. Y es m\u00e1s: se est\u00e1 produciendo, acaso sin quererlo, una aut\u00e9ntica manipulaci\u00f3n de la mujer; porque muchos y muchas de los que hablan de la mujer tendr\u00edan que empezar por preguntar a muchas mujeres qu\u00e9 es lo que de verdad quieren, desean, padecen, sufren, aman, etc. Y esto no suele hacerse. Y una vez m\u00e1s, en esta civilizaci\u00f3n de masas y en virtud de la influencia de los medios de comunicaci\u00f3n social, tan agresiva, tan arrolladora, nos exponemos a que queden flotando en el ambiente unos cuantos conceptos equ\u00edvocos, llenos de imprecisi\u00f3n, pero que, en realidad, no tocan el fondo del problema de millones de mujeres; solamente de algunas, a las que puede interesar por su particular afici\u00f3n, por una situaci\u00f3n propia y personal, o bien porque contemplan un aspecto parcial y aislado del hecho sociol\u00f3gico de la mujer en la vida actual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tengo inter\u00e9s en recordarlo, vali\u00e9ndome de palabras del Papa, a quien nadie podr\u00e1 acusar de desconocedor de los problemas del mundo actual, ni tampoco de los de la mujer, puesto que su situaci\u00f3n, su sensibilidad cultural, su misi\u00f3n de maestro del g\u00e9nero humano a trav\u00e9s de la Iglesia y su inmensa capacidad de reflexi\u00f3n y profundizaci\u00f3n, le ponen en contacto vivo con las realidades del mundo y en un observatorio permanente que no es superado por ning\u00fan otro, en orden a conocer y detectar los verdaderos problemas.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" class=\"wp-block-list\">\n<li>El Papa habla sobre el tema<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, fijaos con qu\u00e9 equilibrio el Papa, al hablar de estos problemas del A\u00f1o Internacional de la Mujer, lleno de respeto al prop\u00f3sito, se sit\u00faa, invitando ya desde el primer momento a una reflexi\u00f3n seria. Esto que os voy a leer pertenece a un discurso del 7 de diciembre de 1974, del pasado a\u00f1o; precisamente al XXV Congreso Nacional de la \u201cUni\u00f3n de los Juristas Cat\u00f3licos Italianos\u201d, congreso que ten\u00eda por tema: <em>La mujer en la sociedad actual italiana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comienza el Papa con unas palabras de saludo, llenas de cortes\u00eda, con las que va entrando suavemente en el tema:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDeseamos exponeros algunas reflexiones, por lo dem\u00e1s no nuevas para vosotros, que contribuyan a la visi\u00f3n global y universal del problema, tan actual por la inminencia del A\u00f1o Internacional de la Mujer&#8230; Vosotros sab\u00e9is que tambi\u00e9n, y sobre todo, la Iglesia est\u00e1 interesada directamente en los problemas relativos a la presencia y funci\u00f3n de la mujer en la sociedad contempor\u00e1nea a todos los niveles\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mismo Pablo VI ha creado una Comisi\u00f3n Pontificia para el estudio de la misi\u00f3n de la mujer en la Iglesia de hoy y de las acciones ministeriales que se le podr\u00edan confiar. Y el S\u00ednodo de los Obispos, en octubre del pasado a\u00f1o, toc\u00f3 repetidas veces este problema de la mujer en la Iglesia de hoy, en orden a la evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo. Realmente es viv\u00edsimo el inter\u00e9s de la Iglesia por el tema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y contin\u00faa el Papa: \u201cEfectivamente, no se nos oculta, a Nos, como tampoco a ning\u00fan otro observador de los hechos contempor\u00e1neos, el proceso de transformaci\u00f3n socio-cultural que ha llevado a un notable cambio de la posici\u00f3n y de las funciones de la mujer. El paso, relativamente r\u00e1pido, de una sociedad prevalentemente agr\u00edcola a un nuevo tipo de sociedad caracterizada por la industrializaci\u00f3n, con los consiguientes fen\u00f3menos del urbanismo, de la movilidad e inestabilidad de la poblaci\u00f3n, de la transformaci\u00f3n de la vida dom\u00e9stica y de las relaciones sociales, ha colocado tambi\u00e9n a la mujer en el centro de una crisis de las instituciones y de las costumbres, a\u00fan no resuelta, que se ha dejado sentir, sobre todo, en las relaciones familiares, en la misi\u00f3n educadora, en la misma identidad de la mujer como tal, y en su manera peculiar de integrarse a la vida social con el trabajo, las amistades, las obras asistenciales, el ocio. Incluso el esp\u00edritu religioso y la consiguiente pr\u00e1ctica se han resentido\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una voz de alerta la que lanza el Papa. Sufre hoy la mujer unacrisis, como consecuencia de su incorporaci\u00f3n a un nuevo tipo de civilizaci\u00f3n. Seguramente que no es evitable este fen\u00f3meno. La vida va pasando como una m\u00e1quina que lo arrolla todo y todo lo transforma. Ahora lo triste ser\u00eda detenernos en la constataci\u00f3n de ese hecho, y decir: Puesto que las cosas son as\u00ed, sigamos dej\u00e1ndonos arrollar por la m\u00e1quina; y no queramos reconocer que, como consecuencia de ello, empiezan a resentirse estos otros valores a los que alude el Papa. Y ah\u00ed est\u00e1 el peligro: que la misma identidad intransferible, misteriosa, \u00fanica, de la mujer, quede desfigurada; y su propia intimidad, con todo lo que lleva una mujer de capacidad de amor, de dolor, de paciente sufrimiento para las causas m\u00e1s nobles, quede desgarrada. Ah\u00ed est\u00e1 el peligro, en virtud del cual podemos caer en un relativismo absoluto, valga la contradicci\u00f3n de las palabras; un relativismo que llega a deshacer el valor permanente de todos esos datos de la condici\u00f3n humana, sin los cuales la familia termina por desintegrarse. Y despu\u00e9s, una sociedad sin familia, o se sostiene por un aparato policial formidable, o por una potencia econ\u00f3mica de tipo meramente materialista; y cuando ese poder econ\u00f3mico desaparezca, habr\u00e1 que recurrir al mismo aparato policial y a la misma dictadura represiva de los pa\u00edses en donde se gobierna a las familias como se puede gobernar a un pelot\u00f3n de soldados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPor todo esto, nos encontramos hoy ante algunos fen\u00f3menos de amplia repercusi\u00f3n: especialmente la igualdad de la mujer y, m\u00e1s a\u00fan, su creciente emancipaci\u00f3n en relaci\u00f3n al hombre; una nueva concepci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de sus funciones de esposa, madre, hija, hermana; su acceso, en una medida cada vez mayor y en un plano de especializaciones cada vez m\u00e1s vasto, al trabajo profesional; su acentuada tendencia a preferir trabajos fuera del hogar, no sin perjuicio de las relaciones conyugales y, sobre todo, de la educaci\u00f3n de los hijos, que se encuentran as\u00ed precozmente emancipados de la autoridad de los padres y especialmente de la madre.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Esto es un an\u00e1lisis serio! Contempla el fen\u00f3meno de la evoluci\u00f3n del mundo. Pero en su misi\u00f3n magisterial y en su condici\u00f3n de observador culto de la marcha de la humanidad, pide que, en medio de esta crisis de transformaci\u00f3n, puedan surgir hombres capaces de mantener ideas que, al igual que en otros momentos de la historia, han servido para superar la crisis, y no para consentir que nos ahoguemos en ellas. Esto es lo que la Iglesia pide: principios fundamentales, luminosos, fecundos. Pero continuemos leyendo al Papa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEs evidente que no todo ha de considerarse negativo en este nuevo estado de cosas. M\u00e1s a\u00fan, en un contexto como \u00e9ste, a la mujer de hoy y de ma\u00f1ana le podr\u00e1, quiz\u00e1, resultar m\u00e1s f\u00e1cil desarrollar plenamente todas sus energ\u00edas. Las mismas experiencias erradas de estos a\u00f1os podr\u00e1n ser \u00fatiles, con tal que en la sociedad se afirmen los sanos principios de la conciencia universal, para alcanzar un nuevo equilibrio en la vida dom\u00e9stica y social.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPara alcanzar un nuevo equilibrio\u201d, no para desintegrar el n\u00facleo, es preciso buscar y encontrar \u201clos sanos principios de la conciencia universal\u201d, es decir, la ley natural, reflejo de la voluntad de Dios; buscar, por todos los caminos conformes a derecho justo, la revalorizaci\u00f3n de esos principios, en orden a que los nuevos entornos de tipo social no destruyan los n\u00facleos fundamentales, sino que, con un nuevo color y una nueva expresi\u00f3n, si se quiere, los mantengan en su perfecta validez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl verdadero problema consiste, precisamente, en el reconocimiento, en el respeto, y, all\u00ed donde fuera necesario, en el restablecimiento de dichos principios, que constituyen tambi\u00e9n valores insustituibles de la cultura de un pueblo civilizado. Los recordamos brevemente. Nombremos, ante todo, la diferenciaci\u00f3n funcional, dentro de la unidad de naturaleza, de la mujer en relaci\u00f3n con el hombre\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es absurdo querer destruir esta diferenciaci\u00f3n honrosa. <em>Y Dios los cre\u00f3 hombre y mujer.<\/em> Y as\u00ed, ese ser doble, ese, es el que es imagen y semejanza de Dios. Ni el var\u00f3n solo, ni la mujer sola. Son el var\u00f3n y la mujer los que son creados por Dios a imagen y semejanza suya, para que se realicen en el encuentro mutuo de su asistencia, de su ayuda, de su amor, de su comunicaci\u00f3n de los valores que cada uno encierra; normalmente, en el matrimonio, no exclusivamente, puesto que una mujer, aun no casada, puede estar realizando con el hombre, y a trav\u00e9s del hombre, con la sociedad, la misi\u00f3n de contribuir con todos los valores que lleva dentro al enriquecimiento que la mujer siempre ofrece. As\u00ed es como Dios la ha creado. Y no empezar por reconocer la gloria de la diversidad es ya el primer desatino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPor tanto, la originalidad de su ser, de su psicolog\u00eda, de su vocaci\u00f3n humana y cristiana.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cOriginalidad \u2013llama el Papa\u2013 de su propio ser, de su psicolog\u00eda\u201d, como la tiene el hombre, el var\u00f3n. Y no hay en ello inferioridad. Es lo de San Pablo: <em>Ya no hay m\u00e1s jud\u00edo ni griego, siervo ni libre, var\u00f3n ni hembra, dado que vosotros hac\u00e9is todos uno con Cristo Jes\u00fas<\/em> (Gal 3, 28)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLuego, su dignidad, que no debe ser envilecida, como ocurre hoy con frecuencia, en las costumbres, en el trabajo, en la promiscuidad indiscriminada, en la publicidad, en el espect\u00e1culo. A\u00f1adamos el primado que posee la mujer en toda el \u00e1rea humana donde se encuadran m\u00e1s directamente los problemas de la vida, del dolor, de la asistencia, sobre todo en la maternidad.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Esto es tocar fondo y se\u00f1alar valores inmutables! Tiene raz\u00f3n el Papa cuando dice que todo esto son expresiones v\u00e1lidas y permanentes de la cultura universal. Y ello, incluso, prescindiendo de la revelaci\u00f3n cristiana: porque Dios, el Autor de la naturaleza, lo ha hecho as\u00ed. A trav\u00e9s de las inspiradas pinceladas del papa, va apareciendo ante nuestros ojos la figura de esa criatura, la mujer, adornada de una excelsa dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y todo el que la contemple libre de pasi\u00f3n comprender\u00e1 que esa dignidad reclama un respeto y una veneraci\u00f3n casi sagradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mirad a una mujer que ha llegado ya al desarrollo normal de su vida, con sus a\u00f1os j\u00f3venes o los de su madurez, con su armon\u00eda y belleza naturales, con su modo de expresarse, con su atenci\u00f3n exquisita a los m\u00faltiples detalles de la vida, con su mirada luminosa, que parece est\u00e1 hablando siempre de ricas intimidades puras. Entonces, forzosamente, deducir\u00e9is que ese ser, tantas veces convertido en pobre objeto de pasi\u00f3n, refleja de modo admirable la sabidur\u00eda y la belleza de Dios, y requiere ser tratado con el m\u00e1ximo respeto. Y esto en relaci\u00f3n, sobre todo, con las funciones que derivan de ese encanto, de ese atractivo, de esa fuerza de comunicaci\u00f3n; de ese modo de mirar, de sentir y de manifestarse; es decir, del misterio de la vida. A esta preciosa conclusi\u00f3n llegamos cuando examinamos esta obra de Dios, no groseramente, sino desde un punto de vista de simple \u00e9tica humana; y mucho m\u00e1s si nos colocamos en una perspectiva plenamente cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevados por la mano del Papa a esta altura en nuestra reflexi\u00f3n, no dudamos en hacer nuestros los mismos deseos de Pablo VI: \u201cQue sean reconocidos a la mujer plenos derechos civiles, iguales a los de los hombres, si a\u00fan no le han sido reconocidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordad que el Papa est\u00e1 hablando a juristas cat\u00f3licos. Por eso les toca este punto: no para que lo traten ellos solos desde la frialdad de sus estudios del C\u00f3digo Civil, sino para que est\u00e9n abiertos a las consecuencias pr\u00e1cticas que pueden suscitarse en este A\u00f1o Internacional de la Mujer, y a las aportaciones que ofrecer\u00e1n grupos de mujeres que son capaces de exponer estos problemas en todos los aspectos de la vida familiar, cultural, laboral, econ\u00f3mica, jur\u00eddica. Ojal\u00e1 se examine todo esto con el rigor que la materia requiere, y se llegue a las necesarias conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cQue se le haga realmente posible el ejercicio de las funciones profesionales, sociales y pol\u00edticas, como al hombre, seg\u00fan sus posibilidades personales.\u201d No dice m\u00e1s el Papa: \u201cseg\u00fan sus posibilidades personales\u201d. Pero esta frase es suficiente. Tampoco gusta de pronunciarse por ah\u00ed, en los art\u00edculos de moda, cuando se trata de hacer concesiones a la galer\u00eda, o de buscar la popularidad; o, por parte de las mismas mujeres, de avanzar m\u00e1s audazmente, derribando barreras; en verdad el realismo de la naturaleza, de la cultura, del hecho familiar est\u00e1 pidiendo atenci\u00f3n a esas posibilidades concretas que puedan existir. \u201cQue no se ignoren las prerrogativas propias de la mujer en la vida conyugal, familiar, educativa y social; por el contrario, que \u00e9stas sean honradas y protegidas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, y siempre hablando con claridad y precisi\u00f3n extraordinarias: \u201cQue se reclame y defienda la dignidad de su persona y de su estado de soltera, casada o viuda; y que se d\u00e9 a la mujer la asistencia que necesita, especialmente cuando el marido est\u00e1 ausente, inutilizado, detenido, es decir, incapaz de cumplir su funci\u00f3n en el ambiente familiar\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 panorama el que se descubre a trav\u00e9s de estas luminos\u00edsimas palabras del Papa! Aqu\u00ed hay base para un c\u00f3digo y para una aut\u00e9ntica reforma a fondo de las instituciones sociales de la vida moderna. Pero una reforma que se haga con atenci\u00f3n a todo lo que la mujer merece por su dignidad y a todos los valores que encierra; y, a la vez, con atenci\u00f3n al conjunto social en que estamos integrados, puesto que \u2013vuelvo a recordar las palabras del Ap\u00f3stol\u2013 <em>no hay hombre ni mujer en Cristo:<\/em> no somos m\u00e1s que familia humana, familia de redimidos por Dios.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Mar\u00eda, ideal aut\u00e9ntico de la mujer<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, aunque la cita es larga, o\u00edd las palabras con que el Papa termina el discurso que hemos estado glosando, y en las cuales el Pont\u00edfice se cita a s\u00ed mismo. Dice Pablo VI:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSon todos principios y valores que, donde se respeten, garantizan a la mujer su aut\u00e9ntica, \u00fanica e inigualable grandeza. Como dijimos en otra ocasi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Para nosotros, la mujer es reflejo de una belleza que la trasciende, es signo de una bondad que parece no tener l\u00edmites, es espejo del hombre ideal, como Dios le concibi\u00f3, a su imagen y semejanza.<\/li>\n\n\n\n<li>Para nosotros la mujer es la visi\u00f3n de la pureza virginal, que restaura los sentimientos afectivos y morales m\u00e1s elevados del coraz\u00f3n humano.<\/li>\n\n\n\n<li>Para nosotros es la aparici\u00f3n, en la soledad del hombre, de su compa\u00f1era, que conoce la entrega suprema del amor, los recursos de la colaboraci\u00f3n y de la asistencia, la fortaleza de la fidelidad y de la laboriosidad, el hero\u00edsmo habitual del sacrificio.<\/li>\n\n\n\n<li>Para nosotros es la madre \u2013\u00a1inclin\u00e9monos!\u2013, la fuente misteriosa de la vida humana, donde la naturaleza recibe todav\u00eda el soplo de Dios Creador del alma inmortal&#8230;<\/li>\n\n\n\n<li>Para nosotros es la humanidad, que lleva en s\u00ed la mejor aptitud a la atracci\u00f3n religiosa y que, cuando la sigue sabiamente, se eleva y sublima a s\u00ed misma en la expresi\u00f3n m\u00e1s genuina de la feminidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Y que, por tanto, cantando, orando, ansiando, llorando parece convergir naturalmente en una figura \u00fanica y suma, inmaculada y doliente, que una Mujer privilegiada, bendita entre todas, fue destinada a realizar: la Virgen, Madre de Cristo, Mar\u00eda\u201d<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y termina su discurso insistiendo en se\u00f1alar la figura de la Virgen Mar\u00eda como ideal de mujer: \u201cMucho m\u00e1s all\u00e1 del alcance de las condiciones y de los problemas que se plantean, a nivel sociol\u00f3gico, nuestro ministerio apost\u00f3lico indica a todos, en clave teol\u00f3gica y espiritual, como punto de referencia para resolver, incluso, muchos problemas terrenos, familiares, sociales, a aquella criatura que Cristo mismo, su Hijo, llam\u00f3 repetidamente con el nombre tan significativo de MUJER. Y nuestro ministerio quisiera animar a la mujer de hoy a mirar a ese modelo de la justa promoci\u00f3n femenina, resplandeciente con una belleza aut\u00e9ntica y con una santidad sin mancha, como nos la presenta la solemnidad de ma\u00f1ana\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se refiere el Papa a la solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n. \u00a1Esto es examinar las cuestiones con trascendencia y delicadeza, con atenci\u00f3n y con visi\u00f3n human\u00edstica, con sentido de la cultura y con respeto! \u00a1La luz de la Revelaci\u00f3n en un hombre que tiene la misi\u00f3n de iluminar!<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"5\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Una nueva, luminosa, palabra del Papa<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora se comprenden perfectamente otras palabras recientes del Papa, de este mismo a\u00f1o: \u201cLa promoci\u00f3n de la mujer exige una maduraci\u00f3n progresiva, llevada con sabidur\u00eda y sin quemar etapas, ya que los problemas son delicados. Hablar de igualdad de derechos no resuelve la cuesti\u00f3n, que es mucho m\u00e1s profunda. Hace falta tener presente una complementariedad efectiva, para que todos, los hombres y las mujeres, contribuyan, con sus respectivas riquezas y con su dinamismo, a la construcci\u00f3n de un mundo, no nivelado y uniforme, sino armonioso y unitario\u201d<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son frases llenas de una precisi\u00f3n impresionante. Se habla de \u201cigualdad de derechos\u201d. Pero no simplifiquemos la cuesti\u00f3n. Con esto no basta. Esto es esquematizar el problema y quedarse otra vez en la c\u00e1scara, en la superficie, y no resolver nada. Hay que buscar el fondo \u00faltimo de la naturaleza del hombre y de la mujer, y no pretender una igualitarizaci\u00f3n est\u00fapida y abusiva. Hay que llegar a lo m\u00e1s profundo de la cuesti\u00f3n y a una realizaci\u00f3n complementaria y unitaria, integradora, porque esto es lo que responde al plan de Dios. \u201cNo quemar etapas\u00bb. Y, claro, en este sentido \u2013tienen raz\u00f3n Pem\u00e1n y la monja\u2013 no bastan un a\u00f1o ni dos, sino que es toda la vida la que tenemos que estar trabajando, unos y otros, en la consideraci\u00f3n de estos problemas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que la mujer debe a la religi\u00f3n cristiana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estas reflexiones de car\u00e1cter general, como base, podemos exponer ahora algunas ideas m\u00e1s directamente relacionadas con el tema enunciado: \u201cOriginalidad que el cristianismo da a la mujer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto: el cristianismo ha dado a la mujer la m\u00e1s radical originalidad. Ya se ha visto en lo que el Papa ha venido dici\u00e9ndonos. Ha hecho de una de ellas excelso prototipo de la humanidad: la Madre de Dios. Lo m\u00e1s rico de la intimidad femenina \u2013capacidad para amar y sufrir, don de s\u00ed, generosidad y entrega\u2013 ha sido elevado por Cristo, con su encarnaci\u00f3n, a la m\u00e1s alta categor\u00eda. Despu\u00e9s, a lo largo de la historia de la Iglesia, este hecho ha tenido constante y renovada actualidad en tantas mujeres cristianas que no se han sentido discriminadas nunca, sino al contrario, gozosas de saberse cooperadoras, a trav\u00e9s de los cauces fundamentales de la sociedad, de un plan divino respecto al hombre, a los hijos, a la familia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Millones de mujeres no se han sentido discriminadas<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto ha existido siempre. Millones de mujeres han aceptado, no con pasiva resignaci\u00f3n, sino con sencilla conciencia de su misi\u00f3n, el papel que les correspond\u00eda ejercer, cuando, primero como hijas de familia, y despu\u00e9s, impulsadas por el amor, al constituir otra, se convirtieron en esposas y madres. Millones de mujeres han puesto al servicio de la sociedad todo lo que ellas encerraban; y esto, en un ambiente rural o campesino, en el campo de la cultura e, incluso, en el orden pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Teresa de Jes\u00fas e Isabel la Cat\u00f3lica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no estoy aludiendo simplemente a la singularidad relevante de una Teresa de Jes\u00fas, o de una Isabel la Cat\u00f3lica, la una en el campo de la espiritualidad y de la literatura, y la otra en el de la pol\u00edtica. Dos figuras excepcionales que aparecen ah\u00ed, como hitos trascendentes de la historia de la humanidad, personificados, precisamente, en dos mujeres. No. No es necesario recurrir a esas figuras sobresalientes. Pero lo que s\u00ed digo es que, si esas figuras han existido, no eran astros errabundos y solitarios. En torno a ellas hab\u00eda otras muchas de la misma condici\u00f3n y con los mismos valores, quiz\u00e1 no tan logrados por falta de oportunidad o por lo que fuera, para poder manifestarse. Pero no estaban solas. Nunca lo estuvieron. Y Santa Teresa encontr\u00f3 junto a s\u00ed centenares de mujeres que le sirvieron y le ayudaron a ella en una tarea inmensamente provechosa dentro de lo que es el misterio de la Iglesia. Lo mismo sucedi\u00f3 en la vida de Isabel la Cat\u00f3lica, acompa\u00f1ada, por ejemplo, de \u201clas tres Beatrices\u201d: Beatriz de Bobadilla, Beatriz de Galindo y Beatriz de Silva; y, si eran tres, significa que pod\u00edan haber sido trescientas. Unas, insignes como ella en el arte del gobierno; otras de la literatura. Beatriz de Silva, incluso, en su entrega total a Dios, de la que tenemos testimonios tan claros en Toledo, probablemente canonizable este mismo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Santa M\u00f3nica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dejemos esa \u00e9poca espa\u00f1ola y ese siglo, y remont\u00e9monos a otro mucho m\u00e1s lejano, y podemos encontrarnos con la imagen de una mujer humilde, de la cual solamente conocemos las p\u00e1ginas conmovedoras que escribi\u00f3 su hijo en el libro de <em>Las Confesiones:<\/em> Santa M\u00f3nica, de la cual lo que escribe San Agust\u00edn es insuperable. Y esa mujer, Santa M\u00f3nica, africana, ignorante, humilde y silenciosa, sufriendo por parte de su esposo lo que tuvo que sufrir, y a\u00fan m\u00e1s por extrav\u00edos de su hijo, sigue esperando, y reza y acude a las iglesias de Roma cuando se viene a la Ciudad Eterna, y va por un camino y por otro, como pendiente de lo que su hijo pueda hacer. Y sin cesar, con l\u00e1grimas y con oraciones, va consiguiendo lo que pretende, hasta que se produce aquel coloquio impresionante, en la playa de Ostia, entre Agust\u00edn y ella, y logra la conversi\u00f3n: \u201c\u00a1No pod\u00eda perecer el hijo de tantas l\u00e1grimas!\u201d. Esa es una mujer cristiana del siglo V.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La mujer en las primitivas cristiandades<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es que en las cristiandades de \u00c1frica y de Roma, y de las Galias y de Hispania, en ese siglo y en los anteriores, empezaron a existir mujeres as\u00ed, conscientes plenamente de su dignidad de madres, preocupadas por la educaci\u00f3n de sus hijos, y d\u00e1ndose cuenta de que estaban contribuyendo, con su sacrificio, su plegaria y su ejemplo, a la construcci\u00f3n del Reino de Dios en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y con la construcci\u00f3n de ese Reino se iba construyendo tambi\u00e9n la civilizaci\u00f3n cristiana. Despu\u00e9s podr\u00e1n surgir catedrales, o escribirse libros monumentales, o producirse movimientos culturales en la Iglesia de Toledo, o en la de Lyon, o en la de Roma. Pero nada de eso hubiera podido hacerse si no hubiera habido antes, mucho antes, madres cristianas que, desde el principio, recibieron el mensaje del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La mujer en el Evangelio. La Virgen Mar\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y renuncio a entrar en las p\u00e1ginas del Evangelio, porque ah\u00ed nos encontramos con una constelaci\u00f3n de mujeres de toda condici\u00f3n, las cuales reciben el trato lleno de amor y redenci\u00f3n de Jesucristo, y la consideraci\u00f3n respetuos\u00edsima al estado en que se encuentran, sea de esperanza o de pecado, de virtud o de fracaso, o lo que sea. Reciben, como la Samaritana, <em>el don de Dios,<\/em> y con esa mujer se entretiene el Se\u00f1or para explicarle el misterio de la vida sobrenatural, en un pasaje inolvidable que merecer\u00e1 siempre la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos y de los m\u00edsticos. Pero esto lo conoceremos como hechos aislados. Yo pienso m\u00e1s bien, ahora que hablamos del Pueblo de Dios, en la muchedumbre silenciosa y desconocida. Ese cristianismo empez\u00f3 a extenderse por las ciudades y por los campos, y fue llegando a todas partes. Y la mujer del mundo romano, paganizado, objeto de pasi\u00f3n, se ve sublimada y elevada a la condici\u00f3n en que Dios la situ\u00f3 desde el principio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nos encontramos con que, en el comienzo de la nueva cadena, aparece una figura extraordinaria, la Virgen Mar\u00eda, de la que ya en el primer siglo, en las catacumbas, se hallan leves im\u00e1genes o rasgos descriptivos, como para indicar que los cristianos piensan en Ella, a Ella se conf\u00edan, y tratan de imitar sus virtudes. \u00bfQu\u00e9 discriminaci\u00f3n hay, o qu\u00e9 falta de consideraci\u00f3n? El cristianismo est\u00e1 poniendo en la mujer, desde los primeros momentos, estas fuerzas de elevaci\u00f3n inconmensurables, que hacen de cada una de las mujeres que las asimilan, una esposa, una madre cristiana, una hermana, una hija; y as\u00ed nos encontramos con las historias bell\u00edsimas de los m\u00e1rtires, en los primeros siglos, en que tantas mujeres dieron formidables lecciones de fortaleza, de fe y de amor a Jesucristo, y a los hombres por los cuales se sacrifican.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El tipo de mujer que forja el cristianismo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede haber luego, y esto no tenemos por qu\u00e9 negarlo, seg\u00fan va marchando la civilizaci\u00f3n, retrocesos y oscurecimientos en la relaci\u00f3n mutua, y hasta un excesivo dominio y prepotencia del var\u00f3n. Quiz\u00e1 como consecuencia de un ambiente b\u00e9lico, y debido a ciertas empresas de tipo laboral o pol\u00edtico, para las cuales el hombre parece m\u00e1s apto que la mujer, surgen movimientos que luego trascienden al orden jur\u00eddico. Y no se oye la voz de la Iglesia pidiendo que se eviten tales o cuales exageraciones. La carga hist\u00f3rica de las civilizaciones humanas de cada \u00e9poca tambi\u00e9n hace sentir su peso en la Iglesia. Sin embargo, las desigualdades injustas hay que corregirlas y la Iglesia ha compartido siempre este empe\u00f1o, aunque sin caer en el exceso de querer anular las espec\u00edficas condiciones de ambos sexos, en virtud de las cuales ninguno es inferior al otro, sino ambos complementarios y mutuamente enriquecedores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es m\u00e1s: sin el cristianismo, la mujer se convierte f\u00e1cilmente en una esclava para el servicio o en un placer para el momento. Con la religi\u00f3n cristiana la dimensi\u00f3n del amor \u2013que es lo que da dignidad a la relaci\u00f3n de los sexos\u2013 se sublima en su contenido y en sus consecuencias. Y aparece la mujer madre cooperando al Reino de Dios, en una medida distinta, pero no inferior a la que ofrece el hombre; la mujer misionera, la mujer consagrada, la mujer madre de familia cristiana, la mujer esposa, la mujer hermana, llena de encanto y de suave fortaleza. Tambi\u00e9n la mujer, a veces, pobre y miserable, como todo ser humano, llamada a todas las excelsitudes y propensa a todas las ca\u00eddas, encuentra en el cristianismo redenci\u00f3n, ayuda, perd\u00f3n, fuerza, alegr\u00eda, para ser lo que tiene que ser en cada momento de su existencia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Madre Teresa de Calcuta<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era significativo, por ejemplo, en el S\u00ednodo de Roma hablar con los obispos de la India, y o\u00edrlos decir que la mujer m\u00e1s popular hoy en la India es la madre Teresa, esa religiosa nacida en Albania, que ha recibido estos a\u00f1os varios premios internacionales, de instituciones puramente humanas y civiles, a la mejor labor que se realiza en beneficio del pr\u00f3jimo. La mujer m\u00e1s popular en la India es la madre Teresa. \u00bfY qu\u00e9 tiene la madre Teresa? Nada m\u00e1s que eso: su condici\u00f3n de mujer consagrada a Dios como religiosa al servicio de los hombres, promoviendo en todo instante la caridad, como un reflejo del rostro de Cristo en el mundo enfermo y dolorido de ese pa\u00eds hambriento. Esto se da hoy, como se dio ayer y como se dar\u00e1 siempre. Pero como ella hay millones que no salen en las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos. Y no hay por qu\u00e9 ir s\u00f3lo a la mujer consagrada. Vamos a la mujer madre, esposa, hermana, etc., que en virtud de esa originalidad preciosa que le da toda esta fuerza, sabe caminar con serenidad, aceptando su misi\u00f3n sin complejo ninguno, y sabiendo que s\u00ed, que hay cosas que corregir en una civilizaci\u00f3n quiz\u00e1 exageradamente promovida por hombres, pero que tampoco hay que aceptar muchos esl\u00f3ganes superficiales que se repiten sin tener en cuenta la aut\u00e9ntica realidad de los sexos y de la condici\u00f3n humana, y de las condiciones sociol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>\u00bfLa Iglesia discrimina a la mujer al no permitir que sea sacerdote?<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La acusaci\u00f3n que se hace a la Iglesia Cat\u00f3lica, de que discrimina a la mujer al no permitir que sea sacerdote, carece de consistencia y no es m\u00e1s que humo que se lanza para cegar los ojos. \u00bfPor qu\u00e9 digo esto? La Iglesia es el Pueblo de Dios, en que todo est\u00e1 conjuntado y unido, y todos somos sacerdotes del Reino de Dios. Se ve otra vez que el defecto es de enfoque, de planteamiento de la cuesti\u00f3n. Se piensa en el sacerdocio como en un valor que tiene unas facultades de magisterio, de consagraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, de administraci\u00f3n de sacramentos, etc. \u00a1Ah, es un valor!, \u00a1pues que la mujer lo tenga tambi\u00e9n, ya que es igual al hombre en naturaleza y dignidad!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no es as\u00ed como hay que contemplar el hecho. La Iglesia de Cristo en el mundo es un reino, una familia, en la cual hay diversas funciones. Es, con otra imagen gr\u00e1fica, un edificio, un templo; y de todo el conjunto brota la armon\u00eda del templo o del edificio. Ni los cimientos tienen por qu\u00e9 quejarse de que no son la torre, ni la torre de que no es cimientos. El sacerdocio ministerial, el nuestro, no se nos ha dado como privilegio del var\u00f3n, sino como un servicio ministerial que, recibido de Cristo, tenemos que prestar a la humanidad y ofrecerlo; no es para nosotros. \u00bfPor qu\u00e9 elige a hombres el Se\u00f1or para esto? \u00bfPor qu\u00e9 escogi\u00f3 a doce Ap\u00f3stoles varones, hombres? Pues porque la \u00edndole del ministerio que les quer\u00eda confiar y la labor que, en consecuencia, habr\u00edan de realizar, se acomodaba m\u00e1s a sus espec\u00edficas cualidades. En cambio, ese ministerio hab\u00eda de ser preparado, apoyado, secundado y completado por otras acciones y otros ministerios, en perfecta consonancia con las aptitudes y cualidades de la mujer. Y por eso, junto a los Ap\u00f3stoles y los sacerdotes, ambientando, haciendo posible, fecundando su trabajo. Cristo quiso que estuviera la mujer, colaborando seg\u00fan sus posibilidades y poniendo al servicio del Evangelio sus virtudes humanas y cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y empez\u00f3 por elegir a una mujer como Madre suya, para que de ah\u00ed arrancara todo. Y cuando, en el momento de nacer la Iglesia, los Ap\u00f3stoles est\u00e1n reunidos en el cen\u00e1culo, con ellos, y presidi\u00e9ndoles, est\u00e1 \u201cMar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas\u201d. Entonces, \u00bfqu\u00e9 discriminaci\u00f3n hay respecto a Mar\u00eda por el hecho de que no la hiciera sacerdote? La hizo Madre suya, y Madre y Maestra de oraci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, y as\u00ed contribuye la Virgen a la causa de su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jesucristo, al elegir s\u00f3lo a hombres para Ap\u00f3stoles suyos, no obr\u00f3 as\u00ed por ceder a la presi\u00f3n del ambiente sociol\u00f3gico, en que lat\u00eda un cierto menosprecio de la mujer, sino porque quiso confiar a \u00e9stas un papel distinto, ciertamente sublime, el de prolongar la misi\u00f3n de su propia Madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacerdocio ministerial no permite al hombre ning\u00fan g\u00e9nero de prevalencia ni de alarde de superioridad. Las facultades que con el sacerdocio se le confieren son como un pr\u00e9stamo del que el hombre es portador en beneficio de todos. Son para las almas todas, y en tanto \u00e9stas tienen un valor personal ante Dios, en cuanto que participan de las mismas disposiciones de Mar\u00eda, y buscan y encuentran en Ella el don del amor y la entrega a la santa voluntad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacerdocio ministerial es un don inmenso de Cristo a su Iglesia. Con \u00e9l se asegura la presencia de Cristo mismo en sus representantes, cuyas manos aparecen llenas de los dones de Cristo a su esposa, la Iglesia, entre los cuales brilla el poder participar en los sentimientos de adoraci\u00f3n y reparaci\u00f3n, de s\u00faplica y acci\u00f3n de gracias que habitan en el Coraz\u00f3n de Cristo, para ofrecer al Padre un culto digno de \u00c9l<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que el sacerdocio ministerial transmite a los fieles es, precisamente, el don del sacerdocio real, que fue el de Mar\u00eda Sant\u00edsima, y que consisti\u00f3 en una uni\u00f3n con Cristo, Sacerdote y V\u00edctima, que la permiti\u00f3 cooperar al nacimiento, no s\u00f3lo de Jes\u00fas, sino de su Cuerpo m\u00edstico, del pueblo mesi\u00e1nico todo entero<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, la mujer cristiana, hija de Mar\u00eda \u2013empleamos el t\u00e9rmino con toda la grandeza que puede tener en su dimensi\u00f3n teol\u00f3gica y piadosa\u2013, es un poco como la Virgen Madre, si realmente quiere vivir con plenitud su cristianismo. Es un poco la Virgen Madre, aportando a la Iglesia esos tesoros que Dios ha derramado en ella: su intimidad, su capacidad de amor, su alegr\u00eda, su intuici\u00f3n, su valor para el sufrimiento, su perseverancia, su amor hacia los hijos, los padres, los hermanos. Ofreciendo y entregando todo eso est\u00e1 como haciendo el papel de la Virgen Madre, creando Iglesia; engendrando, a su manera, el Cristo M\u00edstico que se va extendiendo por toda la humanidad seg\u00fan avanza la redenci\u00f3n. Dentro del cristianismo. Mar\u00eda es considerada Reina Universal de la paz y del amor. Es decir, la no elegida para Ap\u00f3stol, es realmente Reina de los Ap\u00f3stoles. Y precisamente porque Cristo lo ha querido as\u00ed. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la discriminaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacerdocio ministerial; que yo, por mi ministerio, pueda predicar y consagrar la Eucarist\u00eda, y perdonar los pecados, \u00bfes un privilegio, para m\u00ed, var\u00f3n? No. Es un servicio que Dios pone sobre los hombros de aquellos a quienes \u00c9l llam\u00f3. Y para que \u00e9stos puedan cumplir con este servicio, la mujer cristiana cumple con otros, y los cumple, dentro ya del cristianismo, en esas diversas dimensiones que constituyen la especificidad de su condici\u00f3n: mujer misionera, consagrada, madre, hermana. Y con su fuerza, con su dinamismo, con su entrega, est\u00e1 haciendo posible la otra acci\u00f3n, pero desde un nivel distinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es la visi\u00f3n que nace de considerar la Iglesia como un\u00ed conjunto org\u00e1nico, como un reino organizado y promovido por Dios. Entonces, caen por s\u00ed mismas muchas objeciones totalmente inconsistentes. No fue la Virgen Mar\u00eda la que reclam\u00f3 a Cristo: \u00bfpor qu\u00e9 a m\u00ed no me has hecho Ap\u00f3stol? Sino que Ella, desde el primer momento, se ofreci\u00f3 en la donaci\u00f3n de s\u00ed misma y, junto a la cruz, se convirti\u00f3 en madre de todos los hijos: \u00a1un poco lo que sois todas las mujeres cristianas!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora podr\u00edamos extendernos sobre ciertas frases de San Pablo, que han sido presentadas como antifeministas, pero que tienen una explicaci\u00f3n perfectamente adecuada. Sin embargo, yo no puedo abusar m\u00e1s de vosotros. Quede simplemente en pie que, dentro de la gran labor que en el A\u00f1o Internacional de la Mujer se puede realizar, y dentro del leg\u00edtimo derecho a todas las promociones justas, el cristianismo le est\u00e1 dando siempre a la mujer la m\u00e1s radical originalidad: la de situarla junto al plan de Dios en una dimensi\u00f3n \u00fanica, parecida nada menos que a la de la Virgen Madre de Cristo, Corredentora, Reina de los Ap\u00f3stoles y Reina nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed la mujer trabaja en la Iglesia y colabora al Reino: entregando generos\u00edsimamente todos los dones de que est\u00e1 adornada su naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este espejo, en Mar\u00eda, pod\u00e9is reconocer, sin vanagloria ni halagos del momento, vuestra inmensa grandeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> V\u00e9ase<em>Insegnamenti di Paolo VI,<\/em>1974, 1247.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Ib\u00edd. 1247-1248.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Ib\u00edd. 1248-1249.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Ib\u00edd. 1249.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Ib\u00edd. 1249.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Ib\u00edd. 1250.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Pablo VI, <em>Discurso al Comit\u00e9 de Estudios sobre la misi\u00f3n de la mujer en la sociedad y en la Iglesia,<\/em> 18 de abril de 1975: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI,<\/em> 1975, 310-311.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Cf. A.Richard,<em>Le feminisme de l\u2019Eglise,<\/em>en<em>L&#8217;homme nouveau,<\/em>20 de abril de 1975.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia le\u00edda el 14 de mayo de 1975, en el sal\u00f3n de actos del Palacio de Benacaz\u00f3n, Toledo, dentro del ciclo organizado por la Delegaci\u00f3n Provincial de la Secci\u00f3n Femenina, con motivo del A\u00f1o Internacional de la Mujer. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, noviembre 1975, 709-729. 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