{"id":893,"date":"2024-09-24T18:06:05","date_gmt":"2024-09-24T16:06:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=893"},"modified":"2024-09-24T18:06:05","modified_gmt":"2024-09-24T16:06:05","password":"","slug":"juventud-pudor-y-libertad","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/juventud-pudor-y-libertad\/","title":{"rendered":"Juventud, pudor y libertad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Instrucci\u00f3n pastoral, de 14 de julio de 1971, dirigida a los sacerdotes, comunidades religiosas y seglares de la di\u00f3cesis de Barcelona. Publicada en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona,<\/em> 15 de agosto de 1971, 466-480.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos alegra el coraz\u00f3n la imagen de una Iglesia renovada y viva que pueda comunicar a los hombres, con eficacia creciente, los dones de que ella es depositaria. Inmaculada y pura siempre, como esposa que es de Jesucristo, la Iglesia es para los hombres una incesante llamada a la fraternidad plena aqu\u00ed en la tierra y a la participaci\u00f3n en la vida divina, incoada tambi\u00e9n en este mundo y consumada en la eternidad, tal como el Se\u00f1or, Jes\u00fas, nos la ha ofrecido, con su encarnaci\u00f3n redentora. La Iglesia llama al hombre para santificarle, no para deshumanizarle, y por lo mismo proclama determinadas exigencias morales en plena coherencia con la fe que predica. Su doctrina est\u00e1 por encima de toda contingencia hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La moral cristiana no es un moralismo sofocante, ni una simple \u00e9tica de circunstancias, mudable y pasajera, a impulsos del capricho de los hombres o de las transformaciones de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una actitud interior que libremente se traduce en una disciplina tambi\u00e9n externa, reguladora del comportamiento humano en relaci\u00f3n con Dios y con los hombres, a la luz de los preceptos de la ley natural y de las ense\u00f1anzas y ejemplos de vida de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Peligro de envilecimiento<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sentido cristiano de la existencia est\u00e1 hoy gravemente amenazado por el desbordamiento de la inmoralidad p\u00fablica y privada en una dimensi\u00f3n concreta de la persona humana: la del sexo. El Santo Padre viene hablando insistentemente sobre ello. El pasado d\u00eda 14, en su habitual audiencia de los mi\u00e9rcoles, dijo estas palabras: \u201cEstamos en un per\u00edodo de relajamiento moral verdaderamente grave con respecto a la recta interpretaci\u00f3n del verdadero sentido cristiano y humano. El sentido de la honestidad y del deber es sustituido con frecuencia por el de \u2018la licitud de todo\u2019. Pansexualismo degradante, hedonismo fr\u00edvolo y pasional, culto a la violencia y a la rebeli\u00f3n en el \u00e1mbito de la convivencia social, arte superlativo del robo y de la extorsi\u00f3n, del fraude y la estafa, droga con su tr\u00e1fico criminal y con su fatal desintegraci\u00f3n ps\u00edquica y moral, son peligros que amenazan verdaderamente con el envilecimiento moral de nuestra generaci\u00f3n, que parece estar olvidando las saludables ense\u00f1anzas de las terribles experiencias vividas en las recientes guerras\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n los obispos de diversos pa\u00edses han publicado documentos importantes sobre el tema. Los de Polonia en septiembre de 1970; los de Inglaterra y Pa\u00eds de Gales en diciembre del mismo a\u00f1o; los de B\u00e9lgica, unidos con las autoridades de las dem\u00e1s iglesias cristianas, en enero de 1971; los de Francia en febrero de 1971; los de Suiza en marzo; los de Holanda en abril; los de Italia en igual fecha y, \u00faltimamente, el episcopado espa\u00f1ol en documento hecho p\u00fablico el 18 de junio*.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hago esta detallada referencia para poner de relieve la gravedad del problema y la consiguiente preocupaci\u00f3n que suscita dentro de la Iglesia. Un cristiano consciente de su fe, y m\u00e1s un sacerdote, han de ver en estas orientaciones del Magisterio de la Iglesia una llamada de Dios a nuestra conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dec\u00eda, en tono acusatorio, que los responsables de la fe en Espa\u00f1a \u2013sacerdotes, obispos, congregaciones religiosas\u2013 nos hab\u00edamos ocupado con insistencia obsesiva en la proclamaci\u00f3n de las exigencias de s\u00f3lo dos mandamientos. Quiz\u00e1 lo que hubo fue menor acierto en el lenguaje y en algunos m\u00e9todos educativos. Pero la insistencia estaba justificada, porque lo que en el fondo se pretendi\u00f3 siempre era la defensa del amor limpio y la protecci\u00f3n de la dignidad de la persona humana y de la familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otros pa\u00edses, por lo que se ve, no se han conseguido resultados mejores, y un\u00e1nimemente los obispos que he citado hablan de la ruina de la persona humana como consecuencia del fen\u00f3meno que analizan en sus documentos. El mal es, pues, universal y grave. Y no debemos caer en otra obsesi\u00f3n, la del silencio sobre estos temas, para no parecer anticuados, intolerantes o incultos. Cierto que la exposici\u00f3n de las exigencias de la moral cristiana no puede reducirse a este \u00e1mbito, pero tampoco puede excluirlo. Y mucho m\u00e1s lamentable que el silencio es a\u00fan la aparici\u00f3n de opiniones equivocadas o turbadoras, que tratan de patrocinar una moral tan nueva en estas delicadas materias, que destruyen el orden querido por Dios, claramente expuesto en su revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Desde el Evangelio<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El humanismo meramente terrestre trata de ayudar al hombre, pero no le salva de la ca\u00edda en sus habituales esclavitudes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O le ofrece el para\u00edso del bienestar econ\u00f3mico y olvida las exigencias de su alma, o bien, present\u00e1ndole como ideal la realizaci\u00f3n de todas las libertades apetecidas, le hace prisionero de sus impulsos, los de su raz\u00f3n oscurecida, los de su emotividad y sus afectos, o los de sus instintos alterados. Jesucristo es quien verdaderamente libera y pone orden interno en la persona humana ofreciendo plenitud a sus carencias, dando sentido al amor y elevando al hombre, en una palabra. Elevaci\u00f3n, es quiz\u00e1 lo que mejor expresa el significado \u00faltimo de la inserci\u00f3n de Cristo en la carne y la sangre de la humanidad. De la revelaci\u00f3n cristiana, del cristianismo rectamente entendido y vivido, se desprende una luz nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">* (<em>N. del E.<\/em> Se trata de la declaraci\u00f3n sobre la vida moral de nuestro pueblo, publicada el 18 de junio de 1971 por la Comisi\u00f3n Permanente de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola. V\u00e9ase el texto en J. Iribarren,<em>Documentos de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola,<\/em> Madrid 1984, BAC 459, 194-201)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Suponer, a priori, que esa luz no nos va a servir hoy para la plena realizaci\u00f3n de la persona humana en su anhelo de libertad leg\u00edtima, es cuando menos un obstinado prejuicio. Por el contrario, todo demuestra que solamente con esa luz como gu\u00eda de nuestros pasos podemos salvarnos del grave peligro de asfixia moral en que nos encontramos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema s\u00f3lo tiene soluci\u00f3n, para un cristiano, cuando se le contempla desde la perspectiva del Evangelio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. De lo contrario, o no se encuentra la fuerza para la superaci\u00f3n de las dificultades que encierra, o se pierde de vista el dato m\u00e1s hermoso de la lucha que hay impl\u00edcita: el de la santidad a que estamos llamados con la acepci\u00f3n de la fe y la moral a la vez. A esto alud\u00eda el Papa en el citado discurso \u00faltimo, con frases en las que puede o\u00edrse la resonancia de la mejor teolog\u00eda patr\u00edstica: \u201cLa santidad es un don. La santidad es com\u00fan y accesible a todos los cristianos. La santidad es el estado, podr\u00edamos decir, normal de la vida humana, elevada a una misteriosa y estupenda dignidad sobrenatural. Es la novedad entregada por Cristo en don a la humanidad, redimida por \u00c9l en la fe y en la gracia. No s\u00f3lo es un don, sino tambi\u00e9n un deber. La santidad que presupone el don divino de la gracia que nos hace santos, se convierte en una obligaci\u00f3n, se convierte en el ejercicio m\u00e1s imperioso de nuestra libertad\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">An\u00e1lisis de los hechos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 lo m\u00e1s grave es la forma sutil y progresiva en que el mal se va apoderando de nosotros. Hablo de Espa\u00f1a, de nuestro pa\u00eds, y m\u00e1s concretamente, de nuestro ambiente de Barcelona. Como datos que est\u00e1n ah\u00ed, reveladores de la magnitud del problema y capaces de aumentarlo con la fuerza de su est\u00edmulo, aparecen los espect\u00e1culos inmorales, los libros y revistas pornogr\u00e1ficas que se distribuyen clandestinamente, los lugares de diversi\u00f3n de j\u00f3venes y mayores, el desnudismo en las modas, todo ello aumentado en procacidad y exhibicionismo en ciertos lugares de veraneo, donde se vende y se compra todo. El fen\u00f3meno tur\u00edstico lo complica a\u00fan m\u00e1s, y algo tan hermoso como esto, por sus fines y por lo que puede tener de progreso en la convivencia humana, se convierte con frecuencia en una plaga terriblemente devastadora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El da\u00f1o que se est\u00e1 produciendo presenta particulares incidencias, entre las cuales cabe enumerar las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La proporci\u00f3n masiva del fen\u00f3meno de la inmoralidad.<\/li>\n\n\n\n<li>La imp\u00fadica y casi desafiante jactancia con que se manifiesta.<\/li>\n\n\n\n<li>La extensi\u00f3n del mismo a edades en que antes era inconcebible su existencia.<\/li>\n\n\n\n<li>La repulsa violenta a todo intento de correcci\u00f3n, en nombre de un nuevo concepto de la libertad y la moral, y bajo la acusaci\u00f3n de hipocres\u00eda contra los mayores.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son muchachos y muchachas de quince a\u00f1os y a\u00fan menos los que manifiestan su impudor; son pueblos y villas peque\u00f1os los que, con frecuencia, contemplan, cada vez con mayor pasividad, los mismos espect\u00e1culos degradantes que se dan en las grandes ciudades; es el desprecio insolente a toda advertencia o amonestaci\u00f3n que pueda venir de los mayores lo que convierte su actitud en un reto o un alarde de suficiencia que estremece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada significa decir que ha disminuido la prostituci\u00f3n o el n\u00famero de nacimientos ileg\u00edtimos, si por desgracia a esas tristes lacras suceden hoy nuevas formas de amor libre o de prostituci\u00f3n civilizada, y los m\u00e9todos cient\u00edficos que impiden el nacimiento no deseado de los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del desorden sexual se est\u00e1 pasando a otros delitos con los que est\u00e1 unido: las drogas, el robo, e incluso el suicidio. Seg\u00fan datos recientes, la droga empieza a adquirir caracteres de gravedad en Espa\u00f1a, ya que el cincuenta y seis por ciento de los drogadictos se dan entre los dieciocho y los veinticinco a\u00f1os \u2013y aumenta m\u00e1s entre las mujeres\u2013. La delincuencia juvenil se ha duplicado en los \u00faltimos diez a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sexo y revoluci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como manifestaci\u00f3n particularmente da\u00f1osa del desenfreno a que aludimos, aparece, movida por manos ocultas, toda una t\u00e1ctica sagazmente estudiada, que consiste en utilizar el libertinaje sexual ofrecido y estimulado, como medio para fomentar ideolog\u00edas pol\u00edticas revolucionarias de clara significaci\u00f3n marxista. En c\u00edrculos y grupos cada vez m\u00e1s frecuentes, todo llega a ponerse en com\u00fan \u2013amor y personas\u2013 para exigir despu\u00e9s la servidumbre ciega a una ideolog\u00eda de acci\u00f3n pol\u00edtica claramente destructora. Hay que descargar al hombre \u2013se dice\u2013 de complejos y fobias, para conseguir la plena liberaci\u00f3n posterior de tipo social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico. Pero el resultado es siempre, indefectiblemente, una acumulaci\u00f3n de desastres morales entre los que se incluyen la destrucci\u00f3n del amor personal. La mujer, aparentemente m\u00e1s liberada, se convierte en un mero objeto y llega a tener como aspiraci\u00f3n la de constituir lo que ya llama el tercer sexo. No hay duda: se empieza por destruir la moral sexual y se acaba aniquilando la moral familiar y c\u00edvica. Anulada la libertad responsable, aparece el infra-hombre que reniega de todo, de sus padres, de su ciudad y de su patria, de la profesi\u00f3n y del trabajo, de las leyes divinas y humanas. Debajo de ciertos movimientos que s\u00f3lo parecen hablar de amor y flores, se esconde un repugnante nihilismo provocador de todas las aberraciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto a las causas permanentes que atizan el fuego, reducibles todas ellas a lo que en t\u00e9rminos asc\u00e9ticos llamamos el desorden del pecado, aparecen hoy como agentes turbios del desenfreno los comerciantes del sexo, grupos ocultos y organizados que, al dictado del m\u00e1s repugnante materialismo, planean el asalto colectivo, traficando con el instinto, el impudor y la desverg\u00fcenza. Exposiciones pornogr\u00e1ficas, construcci\u00f3n de locales de diversi\u00f3n, facilitaci\u00f3n de drogas, abortos, alcohol, todo cuanto sea preciso, en la seguridad de que esa juventud, cuyas protestas tantas veces estaban justificadas, apagar\u00e1 su rebeld\u00eda ahog\u00e1ndose en el ba\u00f1o narcotizante de la org\u00eda provocada, de la moda excitadora, de las concesiones repetidas en nombre de una madurez no alcanzada y de una libertad falsa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se presentan las modas y se siguen, particularmente por parte de tantas adolescentes y j\u00f3venes que inicialmente, quiz\u00e1, no atienden a otra cosa m\u00e1s que a la reclamaci\u00f3n natural de su instinto femenino. Y aparecen por calles, oficinas y sitios p\u00fablicos, modos de vestir que son una continua provocaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 extra\u00f1arnos de que, tras esas invitaciones inconscientes y buscadas, se produzcan, cada vez con m\u00e1s frecuencia, los fen\u00f3menos de violencia sexual, asalto a la mujer, atropello y crimen?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La agresividad moral de todas estas manifestaciones aumenta y se multiplica como consecuencia de un fen\u00f3meno t\u00edpico de nuestro tiempo: la intercomunicaci\u00f3n en toda clase de relaciones. Cada vez m\u00e1s despersonalizado y desprovisto de defensas individuales, el hombre de hoy, n\u00f3mada a la desbandada en la ciudad y en el campo, se hace un esclavo de los sentidos, incapaz de pensar por s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La juventud amenazada<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi reflexi\u00f3n se dirige de manera especial a la juventud, para la que no puedo tener palabras de condenaci\u00f3n ni tampoco de halago y condescendencia f\u00e1cil. Ellos, los j\u00f3venes, construir\u00e1n el mundo de ma\u00f1ana, pero pueden ser v\u00edctimas del mundo de hoy. Sus protestas y rebeld\u00edas obedecen, muchas veces, a un anhelo de justicia y rectitud que no ven realizado en la vida. Descartado lo que en ellas hay de utop\u00eda y desconocimiento, deber\u00edan ser objeto de atenci\u00f3n continua por parte de nosotros, los mayores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los autores que estudian y analizan la psicolog\u00eda de las diferentes edades ponen de manifiesto que la rebeld\u00eda sana es un deber de la juventud, porque es base para el realismo de la madurez. La vida y el dinamismo de la sociedad necesita de la cr\u00edtica, el idealismo y las motivaciones que nos presenta la juventud de cada \u00e9poca. Y en este sentido, muchas de sus cr\u00edticas est\u00e1n justificadas, como reacci\u00f3n contra una sociedad en que gobiernan la ley del m\u00e1s fuerte, la de los intereses econ\u00f3micos, la de un consumo que esclaviza y pone al hombre a su servicio, la de un mundo que es como una m\u00e1quina gigante que no permite al hombre \u201cvivir\u201d, sino m\u00e1s bien \u201cpasar\u201d la vida. Pero, \u00bfes acaso digno, para corregir el mal existente, destruirlo todo sin prestar atenci\u00f3n al bien que existe, condenar indiscriminadamente a los mayores entre los que abundan tant\u00edsimos ejemplos de dignidad y fortaleza humana y cristiana? Y, sobre todo, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1n exigir a la sociedad si ahora, en el dominio que les es m\u00e1s asequible, el de sus relaciones de hombre y mujer, y en el \u00e1mbito m\u00e1s amplio de las diversiones, etc., ellos mismos se degradan en la anarqu\u00eda de los falsos amores? Tampoco de una juventud as\u00ed puede surgir la anhelada purificaci\u00f3n para ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Salvar el amor<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, no podemos renunciar a la esperanza. El mundo y la sociedad necesitan del ejemplo de los amores limpios. Es necesario que cada uno, s\u00ed, uno a uno, hombre a hombre y mujer a mujer, cobre conciencia de su propia condici\u00f3n y de sus naturales exigencias, que vivan y manifiesten y hablen del amor que llena y alegra la vida, de la \u00fanica fuerza que est\u00e1 en el fondo de todo y por la que la humanidad avanza en busca de su realizaci\u00f3n siempre m\u00e1s plena. El ser hombre o mujer, nuestro propio sexo, es un don de Dios. No hay nadie que no sea \u201chombre\u201d o \u201cmujer\u201d, y en el hecho de vivir esta realidad con el respeto que merece es como se logra con dignidad la verdadera condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pudor no es otra cosa que este respeto a la propia persona y a la de los dem\u00e1s, no ya en virtud de exigencias jur\u00eddicas o sociales, sino como reconocimiento lleno de elegancia y amor, a ese delicado misterio que es cada hombre y cada mujer en su realidad propia, la cual incluye todo: intimidad como riqueza, cuerpo y esp\u00edritu como expresi\u00f3n, atracci\u00f3n como fuerza que orienta hacia una mayor uni\u00f3n, orden objetivo en unas relaciones mutuas, que no puede romperse so pena de quebrantar, a\u00fan m\u00e1s que el encanto de los florecimientos sucesivos del amor, la convivencia sana y creadora de la pareja humana, la cual, s\u00f3lo en la medida en que se logra conforme al plan de Dios, va haciendo al hombre y a la mujer cada vez m\u00e1s plenos y m\u00e1s libres, al no permitir que queden encerrados en los aberrantes ego\u00edsmos del mero sexo convertido en mercanc\u00eda o en objeto. Ese pudor es la mejor defensa de la libertad personal, que se realiza en el matrimonio fiel o en la consagraci\u00f3n a Dios, cuando d\u00eda tras d\u00eda se van superando las dificultades y descubre cada uno que en su carne y en su sangre hay un valor seguro y siempre estable, el de la superaci\u00f3n compartida, el dolor y el sufrimientos transformados, la lucha juntos por la verdad y la justicia, la convivencia sacrificada y generosa de quienes, sabiendo de las limitaciones de las personas a quienes aman, siempre siguen creyendo y esperando, convencidos de que el amor es hondo y profundo, que es posible, que el amor no se \u201ctiene\u201d, sino que se vive de \u00e9l y de \u00e9l hay que alimentarse para madurar continuamente. No hay otro camino para alcanzar las altas metas de la libertad interior. Por eso es un crimen el continuo atentado al pudor realizado, para mayor sarcasmo, en nombre de la misma libertad que se quiere exaltar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00a1Necesitamos de vosotros, j\u00f3venes!<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, para salvar lo que est\u00e1 amenazado. Traednos amor, vida, espontaneidad, fieles siempre a los derechos, deberes y exigencias de la propia condici\u00f3n. Pero luchad contra ese erotismo malsano que os impedir\u00e1 ofrecer la aportaci\u00f3n que el mundo necesita de vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de los gritos de alegr\u00eda y exaltaci\u00f3n, de las protestas de fidelidad y de las luchas contra los tab\u00faes, a pesar de esa propaganda gesticulante que os presenta como liberadores, dais la impresi\u00f3n de empezar a estar tristes. El placer f\u00e1cil y la riada de los puros instintos desbordados est\u00e1 a punto de ahogaros. Por encima de vuestros gritos y canciones hay una b\u00fasqueda cada vez m\u00e1s ansiosa y jadeante. Incluso en los mismos peri\u00f3dicos y revistas, y en los otros medios que difunden la pornograf\u00eda y el erotismo, y que aparecen como los cantores de la nueva libertad y el nuevo amor, se ve la iron\u00eda mordaz, la burla sangrienta de todo, de vosotros mismos, la caricatura despiadada, la desconfianza en lo que pregonan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez hay m\u00e1s pesimismo entre vosotros, no s\u00f3lo el que es originado por las condiciones adversas de la sociedad y del mundo, sino el que fabric\u00e1is con vuestra propia amargura, nacida de la imposibilidad de integrar, con las duras exigencias de la realidad total de la vida, lo que dese\u00e1is bajo el impulso serio de vuestro desprecio del pudor y del falso concepto del placer y la felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No al dolor in\u00fatil, al pesimismo, a la tristeza que quita la fuerza de vivir y de amar, de creer y de esperar; s\u00ed a la superaci\u00f3n, al dolor y al sufrimiento que brotan de la condici\u00f3n normal de ser hombres y mujeres. No se puede pedir fidelidad al que no tiene responsabilidad de sus propios deberes y derechos y de los dem\u00e1s, de sus propias exigencias y las de los otros. La libertad la gozan el hombre y la mujer que han sabido vivirla y merecerla. Lo mismo el amor y la felicidad, y todo lo que creemos que es propio de la dignidad humana. Los derechos se viven con responsabilidad, no se exhiben con agresividad y violencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La serena luz de la verdad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser hombre o mujer es una riqueza y una capacidad de realizarse, precisamente, siendo hombre o mujer, fieles a lo que tal condici\u00f3n encierra. No es posible romper esta radical y profunda diferenciaci\u00f3n, base constitutiva de la vida y, por tanto, de toda actividad, de todo dinamismo social entendido en el m\u00e1s profundo sentido de la expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Somos hombres y mujeres biol\u00f3gica, ps\u00edquica, moral, \u00e9tica y religiosamente. Y esto es la base del equilibrio de los hogares y, por tanto, de la sociedad entera. Tal diferencia, en lugar de dar origen al empobrecimiento, es la fuente de la compenetraci\u00f3n que abarca todos los niveles, que ti\u00f1e todas las realizaciones y florece en todas las manifestaciones de la ciencia, el arte, la cultura, la poes\u00eda, la religiosidad. De ah\u00ed que el placer f\u00e1cil y el puro instinto an\u00e1rquico sea una triste degradaci\u00f3n de lo m\u00e1s rico del ser humano. No es eso lo que permitir\u00e1 vivir el amor que lleva a la realizaci\u00f3n aut\u00e9ntica del hombre en su dinamismo biol\u00f3gico, ps\u00edquico, moral, \u00e9tico o religioso. Eliminado el pudor, quedan rotas todas las fronteras y una mezcla indiscriminada y sofocante de apetitos y tendencias, de cansancios y frustraciones tambi\u00e9n, termina por ahogar la propia libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no hay libertad donde impere el gregarismo de los instintos, la oleada vand\u00e1lica que arrasa todo respeto rebajando el propio sexo y el ajeno, entreg\u00e1ndose a las experiencias de un placer deshumanizado, m\u00e1s a\u00fan, inhumano, que est\u00e1 en las ant\u00edpodas de lo que pide la condici\u00f3n de \u201chombre\u201d o \u201cmujer\u201d, tan rica y tan compleja en su destino de complementariedad. Las v\u00edctimas son, no la masa, sino cada persona, deshecha en su interioridad y convertida en pura ruina. Una vez m\u00e1s la frase del poeta indio Tagore: \u201cLos hombres son crueles, el hombre es bueno\u201d. El hombre es bueno, aunque los hombres se despersonalicen. El hombre es bueno, hoy tambi\u00e9n, al menos en cuanto que quiere serlo. Pero su anhelo de bondad y de moralidad se ve destruido por el aplastante desprecio colectivo de toda norma moral, que impide que cada uno lance su grito de auxilio, aunque lo oiga dentro de sus entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vida cristiana y la limpieza de coraz\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es compatible con esta degradaci\u00f3n progresiva ning\u00fan g\u00e9nero de vida cristiana digno de este nombre. Jesucristo ha proclamado como bienaventuranza evang\u00e9lica la limpieza de coraz\u00f3n, que no es una expresi\u00f3n vaga y po\u00e9tica, susceptible de ser interpretada conforme a las vanas y veleidosas sutilezas de los que quieren disculparlo todo como protesta contra lo que llaman un moralismo exagerado y deformante. Porque una cosa es ese moralismo del que se habla, casi siempre sin precisar nada, y otra la moral que se expresa en normas objetivas exigidas por la naturaleza humana tal como la ha hecho el mismo Dios, y en la ley divina proclamada en el Evangelio. Si Cristo habla de la limpieza del coraz\u00f3n es porque puede haber suciedad. Y el mismo Cristo lo hace saber as\u00ed cuando dice: <em>Del coraz\u00f3n es de donde salen los malos pensamientos, los homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias: estas cosas s\u00ed que manchan al hombre <\/em>(Mt 15, 19-20).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe cristiana, don de Dios, entendida como ra\u00edz y fundamento de la vida nueva a que es llamado el hombre redimido por Cristo, lleva consigo una conversi\u00f3n del coraz\u00f3n predicada como exigencia del Reino desde el primer momento en que Cristo anuncia el Evangelio, conversi\u00f3n que en el orden existencial y pr\u00e1ctico s\u00f3lo puede darse cuando hay y se vive un doble amor a Dios (primer mandamiento) y al pr\u00f3jimo (el segundo, semejante al primero).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo cuanto se oponga, en virtud del ego\u00edsmo humano, a este doble amor, mancha el coraz\u00f3n del hombre. Si la mancha es tal que se convierte, no ya en una falta aislada, sino en una actitud continuada en que ni el sexo ni la persona merecen respeto (relaciones prematrimoniales, desnudismo, divorcio, adulterio frecuent\u00edsimo, abortos, homosexualismo, etc.), aparece la idolatr\u00eda de la carne, tan feroz e insaciable que necesariamente expulsa del coraz\u00f3n todo signo de limpieza y toda semilla evang\u00e9lica. Ese ego\u00edsmo carnal, tan voraz e imp\u00fadico como se da hoy, elimina las dem\u00e1s actitudes cristianas casi fatalmente y, desde luego, hace que la vida de la gracia iniciada con los sacramentos y las primeras oraciones de esperanza y amor a Dios, se quede agostada en flor, sin posibilidad de que el Esp\u00edritu Santo la haga fructificar con sus dones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo verdaderamente grave del erotismo en relaci\u00f3n con el sentido cristiano de la vida: la p\u00e9rdida de la fe. Se empez\u00f3 por renegar del moralismo; se sigue destruyendo la moral; se acaba por asfixiar la fe. Cristo es, por fin, un mero recuerdo hist\u00f3rico o un mito. Pero como sus palabras est\u00e1n ah\u00ed y estorban, y tambi\u00e9n los hechos del Evangelio, se pondr\u00e1 en duda todo: lo que dijo, el sentido de lo que dijo e, incluso, su nacimiento y resurrecci\u00f3n. As\u00ed nos quedamos m\u00e1s tranquilos. Y lo que puede ser justificada investigaci\u00f3n b\u00edblica, desde el punto de vista cient\u00edfico y teol\u00f3gico, se aprovecha para un mero moralismo al rev\u00e9s, porque enseguida se intenta utilizar los puntos en litigio para hacer con todo ello la \u201cmoral\u201d del d\u00eda. Todo es l\u00edcito. Nada es pecado. Nos serviremos de todos los recursos de una vaga filosof\u00eda y una pseudo-ciencia b\u00edblica y teol\u00f3gica caseras, vengan a cuento o no, para hacer una moral <em>\u201cad usum hodiernum\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por este camino, el desastre que se avecina puede alcanzar proporciones aterradoras. He aqu\u00ed algunas previsibles consecuencias:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1\u00aa. El sentido moral cristiano quedar\u00e1 despojado de lo m\u00e1s bello que tiene, la vida divina en el hombre con su misterio, su tribulaci\u00f3n convertible en gozo, su paz, su esperanza ultraterrena, su mortificaci\u00f3n de las pasiones tendente a hacer el verdadero hombre nuevo. Se limitar\u00e1 a un horizontalismo filantr\u00f3pico y social de mera promoci\u00f3n humana, en tanto en cuanto no pugne con los intereses econ\u00f3micos o pol\u00edticos de las personas, los grupos, las naciones o grupos de naciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2\u00aa. La juventud, gritadora de un mundo nuevo para el que s\u00f3lo habr\u00eda libertades y nunca c\u00f3digos opresores, se har\u00e1 prisionera cada vez m\u00e1s de su propia degradaci\u00f3n. Porque est\u00e1 comprobado que el libertinaje sexual ata con nuevas cadenas en lugar de favorecer el retorno a una relaci\u00f3n m\u00e1s pura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3\u00aa. Si el placer f\u00edsico del sexo ha de ser la norma suprema, habr\u00e1 que dar cauce libre al aborto, como ya se est\u00e1 haciendo. Pero si estorba el hijo concebido y no nacido, \u00bfpor qu\u00e9 no han de estorbar los viejos, que nacieron y \u201cya vivieron\u201d, viejos que ser\u00e1n cada vez m\u00e1s en n\u00famero, ocupando plazas en nuestras ciudades sitiadas por la falta de espacio, de paz y de alegr\u00eda? \u00bfY los enfermos incurables, los dementes, los subnormales, que tambi\u00e9n aumentan cada d\u00eda? Mas tambi\u00e9n las ideolog\u00edas molestan y se estorban unas a otras. Luego ser\u00e1 l\u00edcito eliminarlas como sea, si es que es l\u00edcita la violencia para hacer desaparecer otras leyes que, igualmente, estaban inspiradas en el respeto a la persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4\u00aa. No se har\u00e1 esperar demasiado la desintegraci\u00f3n de la familia. En realidad, se est\u00e1 produciendo ya. Frente a grupos muy reducidos de esposos cristianos que tratan de vivir la espiritualidad del sacramento, se extiende cada vez m\u00e1s el n\u00famero de matrimonios deshechos, a veces al a\u00f1o de haberse casado, de adulterios consentidos de mutuo acuerdo, de parejas que se intercambian unos a otros el ef\u00edmero encanto de su seducci\u00f3n. En plazo breve la familia cristiana en Espa\u00f1a se ver\u00e1 cuarteada en su n\u00facleo m\u00e1s \u00edntimo y cohesivo, el de la fe que sosten\u00eda el matrimonio. Los esposos dignos y honrados saben confesar que es dif\u00edcil mantener la convivencia durante a\u00f1os, respet\u00e1ndose y am\u00e1ndose, cuando falta el ideal superador de los cansancios cotidianos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Necesaria reacci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es urgente reaccionar contra esta situaci\u00f3n y estos hechos en nombre de una \u00e9tica normal y serena de defensa de la naturaleza humana. El secretario general de las Naciones Unidas hace unos meses, y \u00faltimamente el presidente de Norteam\u00e9rica, se han referido a la gravedad del problema \u2013hablando de la juventud y las drogas\u2013 y no han tenido inconveniente en afirmar, con solemne premonici\u00f3n de hombres responsables, la cat\u00e1strofe humana que se avecina para el mundo occidental y para su propio pa\u00eds de seguir por este camino de los narc\u00f3ticos y del nihilismo sexual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, somos nosotros, los cristianos, los que tenemos m\u00e1s graves deberes. \u00bfQueremos conservar nuestro amor a Cristo y al Evangelio? \u00bfDe verdad ha de marcar nuestra vida ese sentido cristiano que profesamos como un motivo de dignidad y de leg\u00edtima satisfacci\u00f3n, nacido de la fe? Entonces es necesario no traicionarlo, sino mantenerlo vivo en este aspecto de nuestra vida moral, con fidelidad al Evangelio y al Magisterio de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo cristiano, y m\u00e1s particularmente los padres de familia, y muy gravemente nosotros, sacerdotes y educadores de la fe, debemos examinar nuestra conducta y nuestros modos de ejercer el ministerio. Debemos hablar del amor a Dios y al hombre, de la gracia santificante, de la virtud y las virtudes que nos introducen en el reino de Cristo; de la castidad, de su hermosura y sus valores positivos, como signo de amor al Evangelio y generosidad humana; de Jesucristo, ideal supremo de la juventud; y de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Madre de los hombres de coraz\u00f3n limpio; de los sacramentos de la Penitencia y la Eucarist\u00eda. En otras \u00e9pocas se habl\u00f3 y se educ\u00f3 as\u00ed, con feliz resultado para la difusi\u00f3n de la fe y para la formaci\u00f3n de la conciencia. Se comet\u00edan pecados, s\u00ed, pero los hombres se reconoc\u00edan pecadores y ped\u00edan perd\u00f3n a Dios. La diferencia, hoy, est\u00e1 en que el sentido del pecado desaparece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es l\u00edcito, con el pretexto injustificado de ofrecer una imagen de la vida cristiana m\u00e1s atractiva a la mentalidad moderna, dejar de proclamar lo que hay de ofensa a Dios y al hombre en todo pecado, la acci\u00f3n del demonio como sembrador del mal, los premios y castigos eternos que en la otra vida nos esperan. Merecen ser meditadas las palabras del reciente documento colectivo del Episcopado Espa\u00f1ol: \u201cHay quienes, con f\u00fatil invocaci\u00f3n a los cambios de los tiempos, declaran caducas, por su cuenta, normas de valor permanente, ligadas a la naturaleza humana y a la voluntad de Dios revelada por Cristo. As\u00ed, por ejemplo, las que regulan la castidad cristiana, tanto matrimonial como extramatrimonial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cA este prop\u00f3sito, consideramos un deber reafirmar sin titubeos la vigencia de la doctrina tradicional del Magisterio de la Iglesia sobre la grave ilicitud de las relaciones sexuales extramatrimoniales e, incluso, prematrimoniales y del pecado solitario, y el car\u00e1cter antinatural y pecaminoso de la homosexualidad, vicio que tan en\u00e9rgicamente estigmatiz\u00f3 San Pablo (cf. Rm 1, 24-28; 1Cor 6. 9). Por lo que se refiere a la regulaci\u00f3n de la natalidad, reiteramos nuestra declaraci\u00f3n de noviembre de 1968, en conformidad con las ense\u00f1anzas de Pablo VI en su enc\u00edclica <em>Humanae Vitae.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAcuden a nosotros padres justamente angustiados ante las ense\u00f1anzas de algunos profesores y educadores de sus hijos, a los que pervierten con doctrinas falsas, en vez de encauzar su mente y coraz\u00f3n en conformidad con las directrices de la Iglesia. A los que as\u00ed proceden rogamos que reflexionen en la presencia del Dios vivo y piensen que cometen una injusticia y una traici\u00f3n imperdonable a la misi\u00f3n recibida de Dios.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl grave momento actual y el respeto a la fe del pueblo de Dios exigen de todos, y especialmente de los miembros del clero, que nos esforcemos en llegar a unidad de criterio y de acci\u00f3n acerca de aquellos valores objetivos claramente se\u00f1alados como permanentes por el Magisterio aut\u00e9ntico de la Iglesia. Las normas que \u00e9ste ha trazado como obligatorias deben ser fielmente ense\u00f1adas y aplicadas y no sometidas a discusi\u00f3n; en cambio, cuando haya que hablar de lo que es opinable y discutible, debe presentarse como tal.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2018\u2018Los obispos, por otra parte, no ignoramos que van aflorando a la superficie nuevos problemas morales y que un amplio sector del pueblo cristiano desea o\u00edr nuestra palabra orientadora respecto a los mismos. Procuraremos satisfacer esos justos anhelos en la medida posible.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2018\u2018Consideramos urgente la formaci\u00f3n moral de los padres y educadores, y la colaboraci\u00f3n eficaz entre unos y otros, para que procedan y formen a los hijos y a los educandos en la pr\u00e1ctica y estima de las virtudes evang\u00e9licas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2018\u2018Los movimientos y asociaciones matrimoniales y las de padres de familia pueden y deben hacer mucho en la promoci\u00f3n de un orden cristiano y en la defensa de la moralidad p\u00fablica\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Afirmaciones, no dudas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es por el camino de la condescendencia cobarde ni de los equ\u00edvocos confusionismos por donde podremos levantar la esperanza en el coraz\u00f3n de los j\u00f3venes. Hay que pedirles, s\u00ed, que vivan su propia edad, que nos den su mundo de ilusiones, sus idealismos, que nuestras ciudades y pueblos se alegren con sus relaciones, que la mirada del amor que empieza a brotar en ellos sea un nuevo aliciente en la sosegada y madura forma de amarse los que ya llevan muchos a\u00f1os de \u2018\u2018rodaje\u201d; que la ilusi\u00f3n y la fuerza que bulle en ellos sean una continua llamada a una vida de familia o, por la misma riqueza que ello entra\u00f1a, el inicio de una donaci\u00f3n a Dios y una consagraci\u00f3n para la cristianizaci\u00f3n del mundo, de manera que todos, unos y otros, seamos, cada uno en nuestra vocaci\u00f3n, testigos y testimonio del amor a Dios y del amor en Dios. Pero a la vez hay que ofrecerles, sin claudicaciones culpables ni ignorantes evasiones, lo que ellos tienen derechos a recibir de nosotros. Lo recordar\u00e9 con palabras del Papa. En lugar de ideas confusas y equivocadas, hay que ofrecer a los j\u00f3venes:<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Principios absolutos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cTanto la cr\u00edtica, como la conciencia, como la libertad, no pueden realizarse humanamente sin la orientaci\u00f3n de una luz interior, la de la raz\u00f3n, la cual, mediante un proceso algunas veces instant\u00e1neo, otras veces lento y fatigoso, introduce en el proceso moral otro factor indispensable, es decir, la obligaci\u00f3n, el deber, la advertencia de una relaci\u00f3n a una exigencia, un imperativo, una ley, un orden, tanto interior como exterior, que, a su vez, mir\u00e1ndolo bien, indica una referencia a un principio superior y absoluto, nuestro bien, m\u00e1s a\u00fan, el bien por s\u00ed mismo e infinito, trascendente e inmanente, es decir, Dios. La acci\u00f3n humana adquiere de ese modo su pleno significado moral; se hace plenamente responsable; se hace buena o mala con relaci\u00f3n a este polo extremo del vivir humano, hacia el cual estamos esencial, pero libremente, orientados. Se sabe que los hombres de hoy no impulsan con agrado su reflexi\u00f3n hasta este extremo. Porque no quieren o\u00edr hablar de santidad, ni de pecado, es decir, de la \u00faltima y verdadera medida del obrar humano, la cual pide este contraste con el metro supremo de nuestro bien y de nuestro mal, que es justamente Dios; y realizan todo el esfuerzo posible para mantener la esfera de la responsabilidad en el horizonte personal o social, a nivel solamente del hombre\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><\/a> \u201cObservemos una cosa important\u00edsima: la vida tiene necesidad de principios. Las confusiones y las revoluciones, por las que sufre nuestra vida moderna se deben, principalmente, a esto: que ella no tiene principios verdaderos, s\u00f3lidos, fecundos. O los tiene equivocados y mudables, o m\u00edticos, gratuitos y ut\u00f3picos. Artificiales y arbitrarios. Admitidos por la ocasi\u00f3n, por comodidad y necesidad de acci\u00f3n; pero sin verdadera ra\u00edz en la realidad. Y, desgraciadamente, nuestra \u00e9poca se ha resignado a este escepticismo de pensamiento y de moral. No sabemos afirmar la verdad objetiva y estable; se juega con las teor\u00edas y las opiniones. No teniendo ya un patrimonio seguro y v\u00e1lido de ideas, necesario para dar a la vida su expresi\u00f3n ideal, coherente y org\u00e1nica, los sustituimos con sistemas provisionales de voluntarismos, te\u00f3ricos o personales, en un esfuerzo por salvarnos del caos de la anarqu\u00eda especulativa y pr\u00e1ctica. Necesitamos o\u00edr una vez m\u00e1s a Pascal: \u2018Esforc\u00e9monos en pensar bien; este es el principio de la moral\u2019 <em>(Pensamientos,<\/em> 347)\u201d<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Con el Esp\u00edritu, el Magisterio<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo act\u00faan as\u00ed los que buscan la autenticidad de la vida cristiana, quienes hoy, frecuentemente, se refieren a otro orden de consideraci\u00f3n, que es tambi\u00e9n muy verdadero, e integrado en el contexto de la plena realidad cristiana. Dicen estos h\u00e1biles buscadores: es necesario vivir seg\u00fan el Esp\u00edritu. Ya os hemos hablado otras veces de ello, pero es conveniente completar el examen de las palabras de San Pablo: <em>Debemos vivir guiados por el Esp\u00edritu<\/em> (cf. Gal 5, 25), porque este gran principio puede conducirlos a conclusiones no rectas; inadmisible una, la que los liberar\u00eda de la gu\u00eda del Magisterio eclesi\u00e1stico, tanto en la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura (he aqu\u00ed el as\u00ed llamado \u2018libre examen\u2019), como en la evasi\u00f3n de la obediencia al gobierno pastoral de la Iglesia, y de la conformidad a la comunidad vivida de la sociedad eclesial\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Coherencia l\u00f3gica<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAdmitido un principio, es necesario tener la lucidez y la energ\u00eda para sacar las consecuencias. El cristiano es un hombre coherente, un hombre de car\u00e1cter. <em>El hombre justo<\/em> \u2013dice tambi\u00e9n San Pablo\u2013 <em>vive de la fe<\/em> (Gal 3, 11). No solamente con la fe, sino de la fe. Esta coherencia caracteriza la autenticidad del cristiano. Llevar este nombre sin aceptar las exigencias que comporta es hipocres\u00eda, es farise\u00edsmo, es, quiz\u00e1, utilitarismo y conformismo. Si queremos edificar un cristianismo sinceroy fuerte, es necesario imponerse como una ley a s\u00ed mismo esta rectitudl\u00f3gica y moral: no es un arca\u00edsmo \u00e9tico, no es una intransigencia ciegaante la complejidad de la historia; es seguimiento de Cristo\u201d<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reflexi\u00f3n final<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al meditar sobre lo anteriormente escrito, no obstante ser tan grave el problema, comprobamos que hay todav\u00eda much\u00edsimas familias e innumerables j\u00f3venes cuyo coraz\u00f3n permanece abierto a la gracia de Dios y a su capacidad de transformaci\u00f3n. Ellos son los que, de verdad, entienden la renovaci\u00f3n conciliar. Saben que del Concilio no quedar\u00eda nada m\u00e1s que una vana palabrer\u00eda si en el interior de la conciencia de cada uno no se establece \u201cuna positiva y sistem\u00e1tica disciplina moral\u201d (Pablo VI) que secunda la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Saben que el camino del Reino de los Cielos es estrecho y dif\u00edcil (Mt 7, 14), y no por eso se vuelven atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No les defraudemos. Ayud\u00e9mosles nosotros, los educadores de la fe, sacerdotes, religiosos y religiosas, con el ejemplo de nuestra vida santa y con la doctrina limpia del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia. En nada se opone la exigencia moral indeclinable, se\u00f1alada por el Se\u00f1or y los Ap\u00f3stoles, a una m\u00e1s consciente vida de fe, a una educaci\u00f3n sexual recta, a un uso discreto de la libertad leg\u00edtima. Se pueden hacer hombres y mujeres de una pieza, sin dejar de hacer cristianos con todas las consecuencias. Lo inadmisible es mutilar el mensaje de Cristo o hablar de la dignidad de la persona humana para referirla exclusivamente al reconocimiento de ciertos derechos sociales o pol\u00edticos. Defendamos \u00e9stos, pero proclamemos tambi\u00e9n los deberes y las obligaciones del hombre y del cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestra di\u00f3cesis de Barcelona, no hace todav\u00eda muchos a\u00f1os, hubo un poderoso movimiento de juventud cristiana y cat\u00f3lica del que he recogido hermosos testimonios. A muchos padres de familia de hoy, que eran j\u00f3venes ayer, les he o\u00eddo hablar de un ap\u00f3stol de la juventud, m\u00e9dico y sacerdote, el doctor Tarr\u00e9s, que predic\u00f3 incesantemente la castidad y la limpieza de coraz\u00f3n, sin dejar de se\u00f1alar las dem\u00e1s obligaciones y derechos que un hombre tiene como hijo de Dios y como miembro de la sociedad terrestre. Ese es el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> PabloVI, <em>Homil\u00eda,<\/em> 14 de julio de 1971: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI,<\/em> 1971, 622-623.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Declaraci\u00f3n del episcopado espa\u00f1ol, de 18 de junio de 1971. V\u00e9ase J. Iribarren,<em>Documentos de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola,<\/em> Madrid 1984, BAC 459, 199.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> PabloVI, <em>Homil\u00eda,<\/em> 23 de junio de 1971: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI, <\/em>1971, 546.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> PabloVI, <em>Homil\u00eda,<\/em> 16 de junio de 1971: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI, <\/em>1971, 528-529.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> PabloVI, <em>Homil\u00eda,<\/em> 23 de junio de 1971: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI, <\/em>1971, 546-547.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> V\u00e9ase la nota 5.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Instrucci\u00f3n pastoral, de 14 de julio de 1971, dirigida a los sacerdotes, comunidades religiosas y seglares de la di\u00f3cesis de Barcelona. Publicada en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona, 15 de agosto de 1971, 466-480. Nos alegra el coraz\u00f3n la imagen de una Iglesia renovada y viva que pueda comunicar a los hombres, con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[58],"doc_tag":[],"class_list":["post-893","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-juventud"],"year_month":"2026-05","word_count":7017,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Juventud","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/juventud\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/893","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=893"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/893\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":894,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/893\/revisions\/894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=893"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}