{"id":885,"date":"2024-09-24T17:52:52","date_gmt":"2024-09-24T15:52:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=885"},"modified":"2024-09-24T17:52:52","modified_gmt":"2024-09-24T15:52:52","password":"","slug":"el-otro-caracter","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-otro-caracter\/","title":{"rendered":"El otro car\u00e1cter"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Discurso de clausura del VI Simposio Internacional de Teolog\u00eda del Sacerdocio, celebrado en la Facultad de Teolog\u00eda de Burgos el a\u00f1o 1973. Texto publicado en <em>Teolog\u00eda del sacerdocio,<\/em> vol. VI, Burgos 1974, pp. VII-XVI.<\/p>\n\n\n\n<p>En este curso de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica han examinado ustedes lo que es car\u00e1cter sacerdotal, y otras cuestiones muy importantes sobre teolog\u00eda del sacerdocio. Yo no tengo ninguna pretensi\u00f3n de colocarme en ese nivel de deliberaci\u00f3n cient\u00edfica, ni siquiera de desarrollar una exposici\u00f3n de tipo pastoral coherente con las l\u00edneas que ustedes han tratado. Vivimos hoy, los obispos, muy ajetreados entre el normal discurrir de tantas cosas anormales \u2013sin norma\u2013 y queda poco tiempo para el estudio sereno y sosegado. Pero s\u00ed quiero, al menos, felicitar a la Facultad Teol\u00f3gica de Burgos por el acierto indiscutible que supone dedicar, a\u00f1o tras a\u00f1o, estas jornadas al estudio de un tema como \u00e9ste: el sacerdocio. Alg\u00fan d\u00eda vamos a tener que agradeceros p\u00fablicamente esta labor, y diremos que no fue un instinto de oportunidad lo que os guio, sino una seguridad y una luz que supisteis mantener encendida mientras las sombras invad\u00edan otros recintos. Acaso fue tambi\u00e9n un car\u00e1cter, un modo de ser, que os tienen inicialmente predispuestos a la seriedad y al sano rigor, valores que, cuando se cultivan asiduamente, liberan a los estudiantes de todo af\u00e1n de infecundas novedades. Nada hay tan nuevo como lo que se esconde en la permanente verdad de lo que es, tanto en el \u00e1mbito de la existencia natural como en el de la fe transmitida por la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adir\u00e9, pues, tambi\u00e9n por mi parte, una palabra sobre el sacerdocio, para hablar de otro car\u00e1cter. \u00bfQu\u00e9 entiendo por el <em>otro car\u00e1cter?<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 entiendo por \u201cel otro car\u00e1cter\u201d?<\/h2>\n\n\n\n<p>Es algo que ha existido siempre, que existe hoy tambi\u00e9n y que algunos se empe\u00f1an en querer destruir. Contemplo a esos miles y miles de sacerdotes de todos los tiempos que, no obstante sus fallos y limitaciones de todo tipo, perseveraron y perseveran <em>fortes in fide,<\/em> cumpliendo su misi\u00f3n dignamente. En ellos se ha dado, m\u00e1s que un <em>status clericalis <\/em>que les proteg\u00eda, un h\u00e1bito, una actitud, un modo de ser y de obrar que se traduc\u00eda en seguridad para s\u00ed mismo y para el servicio que hac\u00edan a los dem\u00e1s hombres. Era una seguridad que, incluso, se traduc\u00eda en contento, en alegr\u00eda. Se daba en ellos lo que, felizmente, se sigue dando en muchos, tal como el cardenal H\u00f6ffner, arzobispo de Colonia, lo expon\u00eda en una conferencia pronunciada en Roma en 1971. Dec\u00eda as\u00ed: \u201cEl sacerdote es provocado por la sociedad tolerante, se ve sometido a un desaf\u00edo. O mejor, \u00e9l mismo constituye un desaf\u00edo inaudito para la sociedad tolerante. Me atrever\u00eda a decir que no s\u00f3lo son muchos, sino la mayor\u00eda de los sacerdotes los que se atribuyen este papel de desaf\u00edo. De marzo a junio de este a\u00f1o (1971) tuve ocasi\u00f3n de visitar a sacerdotes y comunidades de varias ciudades de mi archidi\u00f3cesis. Volv\u00ed de aquellas visitas lleno de nueva esperanza y renovada alegr\u00eda. Los sacerdotes y n\u00facleos m\u00e1s vitales de las comunidades son completamente lo contrario de lo que afirman ciertos escritores de teolog\u00eda y algunos <em>mass media<\/em>. Este hecho queda confirmado tambi\u00e9n por los resultados de la encuesta realizada entre sacerdotes la primavera pasada, por el Instituto Allensbach. A la pregunta: \u00bfEst\u00e1 usted satisfecho de su actividad actual?, el ochenta y ocho por ciento de los sacerdotes de la di\u00f3cesis de Colonia contest\u00f3 de manera decididamente positiva, y s\u00f3lo el cinco por ciento dio una respuesta negativa. No s\u00e9 si en otras profesiones \u2013entre profesores o funcionarios administrativos, por ejemplo\u2013 se habr\u00eda obtenido el mismo resultado; y estoy convencido de que los sacerdotes de Colonia, con su plena adhesi\u00f3n a la propia misi\u00f3n vocacional, no constituyen una excepci\u00f3n en la Iglesia\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, aunque en Colonia responda esta estad\u00edstica a la realidad, y aunque en muchas de nuestras di\u00f3cesis podamos encontrar tambi\u00e9n, no s\u00e9 en qu\u00e9 proporci\u00f3n, sacerdotes que dir\u00edan lo mismo si se les hiciera tal pregunta, lo cierto es que hay tambi\u00e9n otros muchos cuyo talante vital ante lo que son y lo que poseen sufre las consecuencias de los embates y agresiones que les han dejado desmoronados. Y esto es grav\u00edsimo en todos los sentidos. Desde un punto de vista pr\u00e1ctico y operativo, me parece que es la cuesti\u00f3n m\u00e1s grave que tiene planteada la Iglesia. Porque mientras no se recobre <em>ese car\u00e1cter,<\/em> ese modo de estar y ser en los sacerdotes, la mayor parte de las energ\u00edas apost\u00f3licas que deben circular por el torrente vital de cuerpo de la Iglesia, quedar\u00e1n semiparalizadas o sueltas an\u00e1rquicamente, o desorientadas y sin rumbo en cuanto a los objetivos de su acci\u00f3n de reforma o de elevaci\u00f3n y ayuda. \u00bfQu\u00e9 hacer para que se recobre la indispensable armon\u00eda en el interior de tantas vidas sacerdotales que la necesitan?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Algunos puntos de reflexi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Voy a indicar algunos puntos de reflexi\u00f3n que, con frecuencia, son objeto de mi propia deliberaci\u00f3n personal en cuanto sujeto activo \u2013y pasivo, \u00bfc\u00f3mo no?\u2013 de una responsabilidad ministerial en la Iglesia de hoy.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Huir de la utop\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p>Creo que la constituci\u00f3n <em>Gaudium et Spes<\/em> no ha sido bien entendida. No se ha distinguido suficientemente entre lo que toca hacer a los laicos y lo que corresponde promover u orientar a los sacerdotes. Ha nacido en la mente de muchos una especie de furor de evangelizaci\u00f3n, hecho de asperezas, irritaciones y prisas alocadas, para cambiar la faz del mundo contempor\u00e1neo. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver eso con la aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n? El resultado es la amargura o la sensaci\u00f3n de inutilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El cardenal H\u00f6ffner, en esa conferencia aludida, lo expresa as\u00ed: \u201cLos creyentes \u2013he tenido ocasi\u00f3n de comprobarlo siempre en mis viajes de confirmaci\u00f3n\u2013 no desean un sacerdote <em>moderno,<\/em> que se ocupe de sus intereses y que se inmiscuya continuamente en la conducta y la orientaci\u00f3n de su vida, adapt\u00e1ndose incesantemente al mundo, sino un siervo de Cristo <em>testimonio y oferente de una vida distinta de la terrena\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl servicio sacerdotal no puede ser considerado como una actividad puramente humanitaria o social, como si la Iglesia fuese una especie de Cruz Roja cristiana. A la misi\u00f3n del sacerdote y del ministerio sacerdotal no le incumbe proceder directamente sobre las estructuras sociales, ni modificar el orden y el equilibrio de este mundo. Aunque se remediase la pobreza en todo el mundo y la humanidad entera tuviese abundancia de riquezas, el mensaje de la cruz, del desprendimiento y de la vida eterna transmitido por Cristo ser\u00eda tan nuevo, necesario y maravillosamente estimulante <em>para el mundo<\/em> como lo es hoy. Una alteraci\u00f3n del sistema social no tiene, en s\u00ed, el poder de unir a los hombres a Cristo ni de hacerles mejores ni m\u00e1s santos. El para\u00edso terrenal es una utop\u00eda. Y el que corre tras una utop\u00eda se expone a caer en el abismo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Y de los futur\u00f3logos<\/h3>\n\n\n\n<p>V\u00edctimas, m\u00e1s que beneficiarios, del influjo de algunas ciencias como la sociolog\u00eda y la psicolog\u00eda moderna, estamos jugando demasiado a la adivinaci\u00f3n del futuro. Y si hay alguna ciencia en que esto es peligroso, es la teolog\u00eda, como ciencia de la Revelaci\u00f3n. Los pastoralistas dicen que hay que discernir el futuro. Muy bien. Que lo hagan, y lo hagan con mesura. Lo malo es que tambi\u00e9n los te\u00f3logos, abusando de los <em>signos de los tiempos,<\/em> juegan a ser pastoralistas. Estos s\u00ed que tienen necesidad de los te\u00f3logos. Pero los te\u00f3logos, simplemente por el hecho de serlo, ya est\u00e1n ayudando a los pastoralistas y a los pastores.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La magia de los grandes planes<\/h3>\n\n\n\n<p>Magia la llamo, porque creo que ejerce una influencia m\u00e1gica sobre muchos sacerdotes de hoy esta continua llamada de planificaciones grandiosas, a la reforma de las grandes estructuras, a los intentos de abarcarlo todo a la vez. Apenas hay sacerdotes que, al trabajar en su campo propio, no hablen y quieran corregir a la vez todo lo que se refiere a los seminarios, a las parroquias, a la Iglesia en general, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto, llevado a ese extremo, es pernicioso; porque olvida el modo normal de comunicaci\u00f3n de la gracia santificante a cada persona, y oscurece, en cuanto al sacerdocio activo, la \u00edndole, el honor y la fuerza del ministerio sacerdotal, que tiene un car\u00e1cter propio, se crea por instituci\u00f3n divina (LG 28), est\u00e1 dotado de potestad sagrada (Ib\u00edd. 10) y, por lo mismo, constituye un modo especial de participaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo. En una palabra, falla la estimaci\u00f3n del trabajo sencillo de cada d\u00eda, en cada parcela, propio del hombre que tiene fe y que sabe de verdad, m\u00e1s que con palabrer\u00eda clamorosa, que ah\u00ed precisamente es donde tiene que construir la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El complejo de cambio<\/h3>\n\n\n\n<p>Este es otro fen\u00f3meno que contribuye poderosamente al debilitamiento del ser sacerdotal. Me refiero al evidente abuso, en que estamos cayendo, de una caracter\u00edstica de nuestro tiempo, el del cambio acelerado. Sobre esto hablan mucho los psic\u00f3logos y soci\u00f3logos. Y se est\u00e1 haciendo creer al sacerdote que, pues todo cambia y tan r\u00e1pidamente, ya no hay fijeza en nada, ni siquiera en el concepto del hombre y de su naturaleza. Esta persuasi\u00f3n es terriblemente perniciosa para la vida del sacerdote.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos del nacionalsocialismo, recuerda el cardenal H\u00f6ffner, hubo profesores de teolog\u00eda protestantes que vieron en la revoluci\u00f3n del a\u00f1o 1933 una <em>oportunidad para la revelaci\u00f3n divina,<\/em> y exigieron que el mensaje de Cristo <em>fuese colocado en el mismo centro<\/em> de la corriente del acontecer social. La teolog\u00eda y la hora actual deb\u00edan coincidir. <em>Nuestros disc\u00edpulos,<\/em> escrib\u00eda en 1934 un profesor de teolog\u00eda protestante, <em>sustentan con raz\u00f3n la convicci\u00f3n de que s\u00f3lo el grupo militante al que pertenecen ser\u00e1 capaz de traer la salvaci\u00f3n.<\/em> Quien entonces pensaba de modo diferente era tenido, sin remedio, por rancio y conservador.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas verdades de la fe reveladas por Cristo ser\u00e1n siempre las mismas para todas las \u00e9pocas y para todos los hombres (identidad y continuidad en la fe). No quedan congeladas en f\u00f3rmulas vac\u00edas, sino que son formas llenas de contenido, y como tales, siempre llenas de vida. Pueden ser comprendidas de forma v\u00e1lida. Una verdad revelada, de la que no pudi\u00e9semos saber jam\u00e1s si lo que sobre ella manifestamos es falso o verdadero, dejar\u00eda de ser una verdad <em>revelada.<\/em> Claro que nuestra comprensi\u00f3n jam\u00e1s encuentra fin. Por eso las decisiones del Magisterio de la Iglesia en art\u00edculos de fe no s\u00f3lo son un cierre de la discusi\u00f3n teol\u00f3gica, sino, al mismo tiempo, un punto de partida para investigaciones teol\u00f3gicas ulteriores.\u201d<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La deformaci\u00f3n teol\u00f3gica<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00c9sta existe. Se da, organizada y masiva, una aut\u00e9ntica deformaci\u00f3n, no dir\u00e9 que conscientemente promovida para deformar, sino, m\u00e1s bien, orgullosamente fomentada y divulgada, con una audacia insolente, en nombre de la libertad de investigaci\u00f3n y de formulaci\u00f3n. Y al menos, la espuma, y muchas veces, el agua de estas audacias, llega a todas partes y moja a todos. Porque hablan los peri\u00f3dicos, las revistas, la radio, todos los medios de comunicaci\u00f3n, y nuestros sacerdotes se encuentran indefensos para no zozobrar en ese diluvio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 se puede hacer?<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>1.<\/strong> Ante todo, tomar conciencia del problema y no enga\u00f1arnos con vergonzosas repeticiones de que \u201ces que tiene que ser as\u00ed\u201d, que \u201ces crisis de crecimiento y adaptaci\u00f3n\u201d, que \u201cel sacerdote viv\u00eda oprimido bajo la coraza de las seguridades artificiales\u201d, etc. No se puede decir esto. Para hacerle recobrar ese car\u00e1cter de que vengo hablando, es decir, la conciencia de su identidad, es necesario empezar por decir que el mal es muy grave y que est\u00e1 ah\u00ed, a las puertas y a\u00fan dentro, amenaz\u00e1ndonos a todos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.<\/strong> Es necesario <em>alimentar esta fe<\/em> con la \u00fanica fuerza que tenemos para ello: la oraci\u00f3n y una <em>mayor vida interior.<\/em> El Vicario de Cristo viene dici\u00e9ndolo insistentemente. Ahora, con la proclamaci\u00f3n del A\u00f1o Santo, mucho me temo que se produzca un intento organizado de desviar sus fines.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.<\/strong> <em>Tener confianza.<\/em> Lo cual no quiere decir desconocer el mal que existe. Se da ese mal, pero puede ser vencido. Lo importante es no ofrecer sustitutivos enga\u00f1osos. La juventud tiene anhelos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4.<\/strong> <em>Volver a proclamar las verdades sencillas.<\/em> Dios nos ha elegido. Tenemos una misi\u00f3n propia e irrenunciable. El mundo nos necesita. La moral que defendemos es tambi\u00e9n defensa del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5.<\/strong> Es necesario <em>hacer un esfuerzo por clarificar<\/em> de una vez todas esas frases que, siendo l\u00edcitas en su formulaci\u00f3n original, se han convertido en insufribles slogans, capaces de engendrar equ\u00edvocos permanentes, sobre todo cuando las emplea la jerarqu\u00eda sin precisar nada; me refiero a los t\u00e9rminos \u201cpluralismo\u201d, \u201ccorresponsabilidad\u201d, \u201cIglesia misionera\u201d e \u201cIglesia de cristiandad\u201d, \u201cPueblo de Dios\u201d, \u201cprofetismo\u201d, \u201ctestimonio\u201d, \u201chermen\u00e9utica\u201d, \u201cIglesia local\u201d, etc. Estas frases, escribe, por ejemplo, monse\u00f1or Coppens, citando a Van der Ploeg, tienen el peligro de introducir solapadamente ideas falsas<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, juntamente con esto, la evitaci\u00f3n de los esl\u00f3ganes mec\u00e1nicamente repetidos, se ve tambi\u00e9n la necesidad de que los te\u00f3logos, y a\u00fan m\u00e1s la jerarqu\u00eda, al dirigirnos a los sacerdotes en cuestiones relativas a la fe y a la educaci\u00f3n de la misma, y por consiguiente a la piedad, no nos quedemos en formulaciones abstractas \u2013influidos otra vez por la sociolog\u00eda\u2013 tales como que \u201chay que distinguir lo esencial de lo accidental\u201d, \u201cque lo que pudo ser bueno ayer, quiz\u00e1 no lo es hoy\u201d, \u201cque el hombre moderno tiene sus exigencias\u201d, etc. Cuando todo esto se repite, sin concretar nada, estamos haciendo un da\u00f1o incalculable al pueblo y al sacerdote en su acci\u00f3n pastoral; porque, llevado por una l\u00f3gica exigente y normal, se preguntar\u00e1: y \u00bfcu\u00e1l es lo accidental? \u00bfLa devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda? \u00bfEl Rosario, en concreto? \u00bfLa huida de las ocasiones de pecado? \u00bfCelebrar la Misa diariamente? \u00bfOfrecer sufragios por los difuntos? \u00bfObedecer las leyes can\u00f3nicas en una situaci\u00f3n de cambio que, quiz\u00e1, las hace inoportunas? De este modo no hay quien resista la erosi\u00f3n que constantemente ha de sufrir su esp\u00edritu, sometido al tormento de las dudas y las imprecisiones cultivadas d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6.<\/strong> Por \u00faltimo, se\u00f1alo tambi\u00e9n como muy importante para el mantenimiento del <em>otro car\u00e1cter,<\/em> o sea de la conciencia sacerdotal, segura y tranquilamente activa, no privar al sacerdote de la presencia circundante del pueblo, de las grandes masas, all\u00ed donde todav\u00eda es posible mantenerlas, porque a\u00fan responden. No me refiero ahora al problema del cristianismo de minor\u00edas o de muchedumbres, sino al sacerdote directamente en el ejercicio de su ministerio. Privarle del pueblo es romper un dinamismo normal de su psicolog\u00eda de ap\u00f3stol, que l\u00f3gicamente aspira a que haya muchas ovejas en su reba\u00f1o. Reducir los despliegues de la gracia, de que es instrumento, a una movilizaci\u00f3n parcial y \u201ca priori\u201d restringida, impedirle la percepci\u00f3n de innumerables alegr\u00edas sacerdotales \u2013que nacen de tantas reacciones cristianas cuando menos lo pensamos\u2013, empobrecerle y recluirle en un horizonte mutilado y con frecuencia excluyente, todo esto va contra la esencia misma de la acci\u00f3n misionera.<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Termino. Y enlazo ahora deliberadamente con lo que ha constituido el tema central de este simposio: el car\u00e1cter en el sacramento del Orden. En el libro <em>Sacerdocio y celibato,<\/em> que public\u00f3 la Universidad de Lovaina hace dos a\u00f1os y ha traducido la Biblioteca de Autores Cristianos, el profesor Rambaldi, al hablar de \u201cProblemas de teolog\u00eda sacerdotal\u201d, escribe: \u201cLas modernas tentativas de explicaci\u00f3n del car\u00e1cter del sacramento del Orden se mueven en esta l\u00ednea, considerando, o que es Dios quien consagra al sacerdote para s\u00ed, o bien la capacidad que confiere la ordenaci\u00f3n en orden a la misi\u00f3n sacerdotal\u201d. Y, m\u00e1s adelante: \u201cHay que admitir que el sacramento confiere algo interior y permanente\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, del cuidado amoroso de este carisma y, naturalmente, de la gracia habitual y las gracias particulares, y del conjunto ordenado de las diversas acciones de la Iglesia, repercutiendo sobre el ser del sacerdote, depende el crecimiento fecundo de lo que he llamado <em>el otro car\u00e1cter.<\/em> Este se desvanece y se extingue cuando descuidamos aqu\u00e9l y sustituimos el cultivo que reclama por consideraciones perif\u00e9ricas que no tienen consistencia. Entonces no puede haber ni entusiasmo sacerdotal, ni trabajo por las vocaciones, ni conceptos claros sobre la fe y la piedad, ni en el sacerdote ni en el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente, creo que hay infinidad de sacerdotes que est\u00e1n reaccionando contra la invasi\u00f3n del confusionismo. No habr\u00e1 que esperar \u00fanicamente a que surjan de entre las tinieblas, movidos por el Esp\u00edritu Santo, algunos hombres de Dios que vuelvan a encender la luz. Est\u00e1 encendida, y el Vicario de Cristo en la tierra la hace brillar con vivo fulgor. Es necesario ayudarle con esfuerzos serios, tenaces e inteligentes. Precisamente, lo que ven\u00eds haciendo vosotros en esta Facultad Teol\u00f3gica de Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a><em>N. del E.<\/em> La Conferencia del cardenal Joseph H\u00f6ffner, que reproduce en parte el autor, fue pronunciada en Roma el 24 de octubre de 1971, en el Centro Romano di lncontri Sacerdotali. Su t\u00edtulo es: \u201cEl sacerdote en la sociedad permisiva\u201d. Puede leerse el texto original en la obra: J. H\u00f6ffner,<em>In der Kraft des Glaubens,<\/em> Freiburg im Breisgau 1986, vol. 1, 198-214.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> V\u00e9ase J. Coppens, <em>Sacerdocio y celibato<\/em> (obra en colaboraci\u00f3n), Madrid 1972, BAC 326 2, 40, nota 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> G. Rambaldi,<em>Sacerdocio de Cristo y sacerdocio ministerial en la Iglesia,<\/em>en la obra citada en la nota anterior, 236-238.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso de clausura del VI Simposio Internacional de Teolog\u00eda del Sacerdocio, celebrado en la Facultad de Teolog\u00eda de Burgos el a\u00f1o 1973. Texto publicado en Teolog\u00eda del sacerdocio, vol. VI, Burgos 1974, pp. VII-XVI. 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