{"id":865,"date":"2024-09-23T22:58:28","date_gmt":"2024-09-23T20:58:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=865"},"modified":"2024-09-23T22:58:28","modified_gmt":"2024-09-23T20:58:28","password":"","slug":"amaos-los-unos-a-los-otros","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/amaos-los-unos-a-los-otros\/","title":{"rendered":"Amaos los unos a los otros"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comunicaci\u00f3n pastoral dirigida el 12 de enero de 1972 a la di\u00f3cesis de Barcelona, con motivo del traslado a la sede primada de Toledo. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona,<\/em> 15 de enero de 1972, 35-38.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Palabras de despedida<\/h2>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de casi seis a\u00f1os de permanencia entre vosotros en cumplimiento de la voluntad del Santo Padre, me llega el momento de deciros adi\u00f3s. En lo que tiene de despedida esta palabra, va incluido tambi\u00e9n lo que significa de obediencia y de servicio. La Iglesia Santa es la que un d\u00eda llama a un hombre para ofrecerle el bautismo en virtud de la fe que la anima, y la que puede seguir llam\u00e1ndole para la Eucarist\u00eda, para la ordenaci\u00f3n sacerdotal o episcopal, para los ministerios pastorales o apost\u00f3licos. Ella llama siempre con voz propia y audible, que no se confunde nunca con la de ning\u00fan humano griter\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchar esa llamada y atenderla es, m\u00e1s que un honor, el obsequio que un cristiano puede hacer a Dios de su libertad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Este tiempo nuestro<\/h3>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os que hemos vivido juntos ser\u00e1n ya para siempre nuestros. Desaparecen en el calendario del tiempo, pero quedan incorporados al n\u00facleo de nuestra personal y com\u00fan actividad. Porque somos, a la vez que el resultado del tiempo y de la vida, sus agentes y protagonistas. De todos juntos ser\u00e1n la responsabilidad, y tambi\u00e9n la esperanza que hayamos contribuido a levantar, as\u00ed como el gozo o el dolor por lo que se ha logrado o por lo que no se consigui\u00f3. A las dificultades normales de un empe\u00f1o tan complejo como el de la renovaci\u00f3n que busca la Iglesia en el mundo de hoy se han a\u00f1adido otras, nacidas de la pobre condici\u00f3n humana. Enojarnos por ello ser\u00eda demasiado ingenuo; desconocerlo ser\u00eda pecar de insinceros. Ojal\u00e1 todo sea m\u00e1s f\u00e1cil a partir de ahora. As\u00ed lo espero.<\/p>\n\n\n\n<p>Doy gracias a Dios, queridos obispos auxiliares, sacerdotes, comunidades religiosas y fieles diocesanos, por haber podido trabajar con vosotros estos a\u00f1os al servicio de la Santa Iglesia de Dios en Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el \u00fanico sentimiento que queda en mi alma al salir ahora hacia Toledo. La vida de un sacerdote, presb\u00edtero u obispo, cuando Dios le permite el gozo de una continuidad perseverante, va enriqueci\u00e9ndose constantemente. Aqu\u00ed he aprendido mucho de vosotros, al igual que en otros lugares de Espa\u00f1a y en otros momentos de la vida de la Iglesia. Nos completamos unos a otros y mutuamente nos compensamos en nuestras deficiencias. Me he esforzado por predicar incesantemente el Evangelio y por ofrecer los medios de santificaci\u00f3n que la Iglesia ha ofrecido siempre, doble tarea que forma parte esencial de la misi\u00f3n de un obispo. Para regir la di\u00f3cesis llam\u00e9 a colaborar a todos, bien lo sab\u00e9is, a todos, porque era mi deber ser obispo de todos. \u00a1Cu\u00e1ntas demostraciones de confianza que hubiera deseado ver mejor correspondidas! Lo que naturalmente no pod\u00eda ni deb\u00eda era ceder a la presi\u00f3n de determinados grupos tan sorprendentemente persuadidos de poseer en exclusiva la verdad en su visi\u00f3n de la Iglesia o en su interpretaci\u00f3n de lo que es Barcelona y el pueblo catal\u00e1n. Por eso muchas veces, dentro de lo que la caridad y la prudencia me aconsejaban, me opuse a ciertos intentos o confi\u00e9 al silencio la respuesta que yo pod\u00eda dar ante exigencias inaceptables, cuyo sentido m\u00e1s tarde el tiempo aclarar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, lo confieso con gusto, las realizaciones pastorales que se han logrado en estos a\u00f1os no son m\u00edas, sino de todos. Los medios de comunicaci\u00f3n social propenden a simplificar demasiado cuando al hacer balance de un pontificado hablan de lo que ha hecho un obispo, cuando en realidad debieran hablar de lo que se ha hecho en el tiempo en que ese obispo vivi\u00f3 en la di\u00f3cesis. Muchas de las obras pastorales que me son atribuidas se deben fundamentalmente a la iniciativa y al esfuerzo de los dem\u00e1s. En cambio, s\u00ed que quiero referirme, seguro de que no es una impertinencia desear p\u00fablicamente que se le siga prestando atenci\u00f3n, a un sector olvidado, en favor del cual he hecho gestiones m\u00faltiples y he escrito diversos documentos pastorales: el de los ancianos y enfermos, el de los subnormales, el de los dementes de San Baudilio, el de los presos y el Patronato de la Merced. \u00a1Estos s\u00ed que son pobres, que no tienen voz! Tambi\u00e9n lo son otros, desde luego. Y ah\u00ed est\u00e1 el inmenso campo de las responsabilidades sociales en el mundo del trabajo en el que hubi\u00e9ramos podido hacer m\u00e1s, siempre con la modestia que nos corresponde, de no haber consumido tantas horas en conflictos innecesarios. Los obreros y tambi\u00e9n los empresarios, en los justos derechos y las obligaciones de unos y otros, necesitan la voz orientadora de la Iglesia, no el grito del halago o la incomprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Barcelona y la vida religiosa<\/h3>\n\n\n\n<p>Al contemplar ahora a Barcelona, ya con la serena perspectiva que da la conciencia de la separaci\u00f3n, veo una ciudad llena de vida, de inquietud, de anhelos de progreso. Barcelona es camino abierto a la ciencia y a la t\u00e9cnica, a las corrientes ideol\u00f3gicas, est\u00e9ticas y culturales que hacen fecundo el momento actual. Es rica en bienes, en esfuerzos, en ansia irreprimible de superaci\u00f3n. A Barcelona hay que quererla necesariamente. El hombre de 1972 tiene hambre de horizontes universales y Barcelona es cosmopolita. Tiene capacidad en s\u00ed misma para un sano y profundo pluralismo, para una rica y creadora libertad, dones preciosos para la realizaci\u00f3n humana. Y esta Barcelona tiene planteado un problema grave, como toda ciudad del mundo abierta al progreso, el de ser due\u00f1a de s\u00ed misma para no verse devorada por sus propias conquistas materiales. No puede encerrarse en los estrechos l\u00edmites de un materialismo que estrangular\u00eda sus aspiraciones y sus ideales m\u00e1s \u00edntimos. Para seguir creciendo se necesita siempre un \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d. S\u00f3lo la apertura a la trascendencia, a la Verdad de Dios, y a la propia capacidad de interiorizaci\u00f3n, permiten el progreso continuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Barcelona necesita, por su mismo crecimiento, de la reflexi\u00f3n y la vida interior, de silencio, no como factor paralizante, sino como condici\u00f3n previa a la explosi\u00f3n fecunda. Necesita una mayor quietud de esp\u00edritu, profundidad, adensamiento, en una palabra, silencio interior, que permita aunar esfuerzos para hacer una aut\u00e9ntica \u201ccomunidad\u201d de fe y de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, oportun\u00edsimo y urgente, el papel del sacerdote y de las personas consagradas a Dios en la Barcelona de hoy. No hay aut\u00e9ntico progreso de calidad humana si no es toda la persona la que crece. Sin Cristo no hay plenitud, no hay madurez, no hay realizaci\u00f3n seria. Seguid dando a Cristo a Barcelona en toda la integridad de la fe y del amor cristiano. No quer\u00e1is sustituirlo con los suced\u00e1neos de un Cristo social y humanista, falsamente liberador, que deja el coraz\u00f3n vac\u00edo precisamente por llenarlo de reivindicaciones insaciables.<\/p>\n\n\n\n<p>Barcelona necesita de vuestra espiritualidad, sacerdotes, de vuestra oraci\u00f3n, de vuestros sacrificios silenciosos, de vuestros confesonarios, de vuestros juicios y palabras serenas. La familia barcelonesa, el amor que une a esta familia, necesita del testimonio cristiano de las comunidades religiosas, de las mutuas aceptaciones y reconocimientos de sus miembros, de su fidelidad y su constancia, de su asc\u00e9tica y su m\u00edstica. Que nadie cause da\u00f1o a la religiosidad honda, la generosidad, la nobleza profunda, la amistad s\u00f3lida y constante de que es capaz el alma catalana. Que nadie trate de aprovecharla para fines peque\u00f1os y menos dignos. No os dej\u00e9is seducir por falsos espejismos, por palabras vanas, por doctrinas y ense\u00f1anzas morales que parecen nuevas y son tan viejas como los flecos que cuelgan de los errores antiguos de la historia de la Iglesia. Barcelona tiene un coraz\u00f3n y un sentimiento impresionantes. \u00a1Desgraciado el que contribuya a endurecerlo o desviarlo! Las tremendas fuerzas sociales, culturales, art\u00edsticas, econ\u00f3micas, que gravitan hoy sobre una ciudad como Barcelona, pueden disipar como por encanto la religiosidad de vuestra vida si no hay una fuerte reacci\u00f3n cristiana con muy s\u00f3lida instrucci\u00f3n catequ\u00edstica y un vigoroso fortalecimiento de los resortes morales de la conciencia, reeducada en el santo temor de Dios y en el aprecio de la gracia santificante.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00e9poca m\u00e1s sencilla del gran Torres y Bages pas\u00f3 para siempre. Y ya entonces avis\u00f3 \u00e9l con palabras que tienen valor perenne. \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s necesarias hoy, con decenas de miles de estudiantes universitarios, con una infiltraci\u00f3n evidente de las ideolog\u00edas marxistas a nivel mucho m\u00e1s alto que el de las clases obreras, con un erotismo devastador, con un sentido naturalista de la vida y una idolatr\u00eda de todas las libertades que expone a los hombres a la m\u00e1s atroz indiferencia de unos hacia otros!<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Amaos unos a otros<\/h3>\n\n\n\n<p>Estas son las \u00faltimas palabras que os escribo, repetici\u00f3n de las que el Se\u00f1or dirigi\u00f3 a sus disc\u00edpulos en su mandamiento nuevo. Basta ya de grupos que se excluyen, de suficiencias entumecidas y solitarias, de radicalismos pastorales sin amor, de ligeras adivinaciones de futuro que prescinden de la humilde y diaria colaboraci\u00f3n con la providencia de Dios. Un\u00edos fuertemente con vuestro nuevo obispo. Le conoc\u00e9is bien y le apreci\u00e1is. Yo le saludo desde aqu\u00ed con la antigua amistad que nos uni\u00f3 en los tiempos de estudiantes en Comillas y con los sentimientos de renovada fraternidad en los d\u00edas del Concilio y de noble colaboraci\u00f3n en estos a\u00f1os. Se os abre un porvenir que no estar\u00e1 exento de dificultades, pero que puede dar muchas satisfacciones a la Iglesia en Barcelona. Ayudadle con toda vuestra generosidad cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Os pido perd\u00f3n por mis deficiencias y mis fallos. Os recordar\u00e9 siempre con mi mejor afecto. \u00a1Qu\u00e9 poco sabe de Barcelona el que la deja sin dolor, sin nostalgia de volver a gustar de su amistad, de su nobleza, de su amor a lo bello; el que no haya sentido y comprendido la fuerza de que es capaz! Os agradezco las manifestaciones que me hab\u00e9is hecho llegar de vuestra adhesi\u00f3n y vuestro cari\u00f1o, tan singularmente concretadas en el nombramiento de Hijo Adoptivo de la Ciudad, que me ha sido ofrecido por el Excelent\u00edsimo Ayuntamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Conf\u00edo en vuestra oraci\u00f3n, tambi\u00e9n en la de aquellos cuyos sentimientos personales son distintos de los que acabo de reflejar. No vivo enga\u00f1ado. Pero ha sido y es misi\u00f3n m\u00eda ser factor de unidad, y pensar m\u00e1s en lo que acerca a los hombres que en lo que les separa.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguiremos encontr\u00e1ndonos en el camino de la lucha apost\u00f3lica por esa Iglesia renovada que nos espera, nunca tan nueva que deje de ser la misma que Jesucristo instituy\u00f3. Y nos encontraremos definitivamente ante el Se\u00f1or, cuando venga a juzgar nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Os bendigo a todos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comunicaci\u00f3n pastoral dirigida el 12 de enero de 1972 a la di\u00f3cesis de Barcelona, con motivo del traslado a la sede primada de Toledo. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona, 15 de enero de 1972, 35-38. 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