{"id":859,"date":"2024-09-23T22:52:45","date_gmt":"2024-09-23T20:52:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=859"},"modified":"2024-09-23T22:53:35","modified_gmt":"2024-09-23T20:53:35","password":"","slug":"obispos-auxiliares-para-la-archidiocesis","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/obispos-auxiliares-para-la-archidiocesis\/","title":{"rendered":"Obispos auxiliares para la Archidi\u00f3cesis"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comunicaci\u00f3n pastoral dirigida a la Archidi\u00f3cesis de Barcelona el 26 de octubre de 1968, con motivo del nombramiento de cuatro obispos auxiliares para la Archidi\u00f3cesis. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona,<\/em> 15 de noviembre de 1968, 709-713.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaba de hacerse p\u00fablica la grata noticia de que la Santa Sede ha designado cuatro obispos auxiliares para nuestra Archidi\u00f3cesis de Barcelona. Los cuatro os son conocidos, porque aqu\u00ed ejercen su ministerio sacerdotal y desempe\u00f1an importantes y diversas tareas apost\u00f3licas.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que es una obligaci\u00f3n m\u00eda, en este momento, dirigirme a vosotros para explicaros los motivos de esta decisi\u00f3n, y lo que de ella podemos esperar.<\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento num\u00e9rico de la poblaci\u00f3n diocesana de Barcelona en los \u00faltimos a\u00f1os ha sido extraordinario, hasta el punto de que, aun descontando del territorio provincial los n\u00facleos que pertenecen a la jurisdicci\u00f3n eclesi\u00e1stica de las di\u00f3cesis vecinas, pasa de los tres millones la poblaci\u00f3n que corresponde a la nuestra<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Hay 22 di\u00f3cesis en Espa\u00f1a que, juntas, no llegan a tener la poblaci\u00f3n de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>A este dato, de car\u00e1cter meramente cuantitativo, hay que a\u00f1adir la obligada consideraci\u00f3n de los problemas de toda \u00edndole que el crecimiento demogr\u00e1fico lleva consigo. En poblaciones tan inmensas como la nuestra, cada hombre, adem\u00e1s de ser un sumando que se a\u00f1ade a la suma total, es tambi\u00e9n un multiplicador que aumenta las carencias y las explosiones, los anhelos y las necesidades, las energ\u00edas creadoras y las frustraciones que hacen sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte de esto, se da el hecho particular y propio de Barcelona. Su vitalidad es tan rica y tan caracter\u00edstica, prescindiendo de crecimientos ocasionales, que por s\u00ed misma, y de manera permanente, reclama una atenci\u00f3n viv\u00edsima desde el punto de vista pastoral, a cuantos factores integran y dan forma a la comunidad diocesana.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo cual hace que sea pr\u00e1cticamente imposible que un solo obispo pueda cumplir con los deberes de su cargo, y menos hoy, en que la colegialidad episcopal nos obliga a salir con frecuencia de nuestras di\u00f3cesis para asistir a reuniones y a estudiar asuntos m\u00faltiples de \u00edndole general y colectiva, tanto en el \u00e1mbito nacional de la Iglesia de Espa\u00f1a como en el universal de las congregaciones romanas. Desde enero de 1967, en que me hice cargo de la di\u00f3cesis, hasta la fecha, he recibido en mi despacho m\u00e1s de 4.000 visitas, he hablado personalmente con casi 500 sacerdotes, religiosos y religiosas, he visitado 156 parroquias y centros diversos, he predicado en m\u00e1s de 200 ocasiones, he tomado parte en reuniones muy diversas y a\u00fan as\u00ed oigo continuamente lamentarse a tantos y tantos que desear\u00edan hablar con su Prelado y no pueden hacerlo. Yo soy el primero en sufrir por ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo cual, he pedido al Santo Padre, y Su Santidad ha aceptado ben\u00e9volamente mi ruego, que fueran designados como obispos auxiliares los que ahora acaban de ser nombrados. A\u00fan son menos que los que suelen haber en otras di\u00f3cesis del mundo con una poblaci\u00f3n de bautizados semejante a la nuestra, y con menos vitalidad que Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo confianza de que esta decisi\u00f3n represente para la di\u00f3cesis un bien inmenso, cuyos resultados se ir\u00e1n comprobando poco a poco. Trabajaremos juntos, en contacto directo con las personas, grupos e instituciones. El obispo del posconcilio no puede ser un jefe recluido en su despacho y dictando \u00f3rdenes desde all\u00ed, sino el Padre y Pastor de todos, que dirige la comunidad diocesana haci\u00e9ndose presente a todos, oyendo y dialogando, compartiendo comunes afanes evang\u00e9licos para poder tomar las decisiones que le correspondan con las mayores garant\u00edas de acierto posibles dentro de la limitaci\u00f3n humana. A partir de ahora esto ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil, porque podremos distribuirnos la tarea que exclusivamente pesaba sobre mis hombros. Mi deseo ser\u00eda que la visita pastoral a parroquias y comunidades de la di\u00f3cesis, misi\u00f3n fundamental del obispo, estuviera haci\u00e9ndose de una manera continua y permanente, no s\u00f3lo en \u00e9pocas particulares del a\u00f1o. Para esto tendremos que hacernos todos a la idea de que el obispo no est\u00e1 para asistir a inauguraciones y presidir fiestas y actos p\u00fablicos, que en una di\u00f3cesis como la nuestra absorber\u00edan todo su tiempo y no le permitir\u00edan disponer de un horario ordenado de trabajo, indispensable para la eficacia de su labor. Parquedad en los actos p\u00fablicos y protocolarios del calendario social, sea civil o religioso; frecuencia m\u00e1xima en el contacto con los grupos de trabajo y con las comunidades vivas de la Iglesia: \u00e9sta debe ser nuestra norma.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos imperiosamente en nuestra di\u00f3cesis de Barcelona unos a\u00f1os de trabajo ordenado y silencioso, que elimine crispaciones y amarguras, fomente la caridad fraterna, permita ver a las personas y las instituciones todo lo bueno que hay en unos y en otros, concilie los \u00e1nimos y las mentes, rompa los exclusivismos, mantenga lo necesario de la tradici\u00f3n y busque incesantemente las nuevas adaptaciones sin extremismos de un lado ni de otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Un paso importante fue dado en septiembre del pasado a\u00f1o al crear las vicar\u00edas episcopales. Pero no es suficiente. Estas vicar\u00edas pretenden ser \u00f3rganos especializados en determinados campos de la acci\u00f3n pastoral de la di\u00f3cesis. Pero no suplen ni pueden suplir la obligada acci\u00f3n del obispo, que, de una parte, debe procurar llegar a todos, y, de otra, decidir en \u00faltima instancia much\u00edsimas cuestiones que por imperativo de las leyes eclesi\u00e1sticas y las exigencias pastorales llegan hasta \u00e9l. Lo que la constituci\u00f3n conciliar <em>Lumen Gentium<\/em> y el decreto <em>Christus Dominus<\/em> se\u00f1alan como funci\u00f3n peculiar del obispo, vinculado al pleno car\u00e1cter sacramental y a la especial\u00edsima misi\u00f3n que en la Iglesia tiene, constituye un servicio irrenunciable que \u00e9l debe seguir prestando siempre, por s\u00ed mismo unas veces y ayudado otras por obispos auxiliares.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, hago una llamada a la confianza y al amor fraterno que a todos debe unirnos en el seno de la santa Madre Iglesia. Ninguna de las cuestiones y problemas que tenemos pendientes carece de soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Acojo a los obispos nombrados con fraternal amor y confianza. Cada uno tendr\u00e1 una misi\u00f3n concreta y cada zona de la di\u00f3cesis ser\u00e1 particularmente atendida.<\/p>\n\n\n\n<p>Preveo un per\u00edodo de cinco a\u00f1os \u2013los pr\u00f3ximos\u2013 en que, constituido y en pleno funcionamiento el Consejo Presbiteral, y m\u00e1s tarde el Pastoral, lograda la debida coordinaci\u00f3n entre el clero diocesano y las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, vivificadas las asociaciones de apostolado seglar, devuelta la paz a los esp\u00edritus de muchos seglares que hoy se sienten turbados por la explicable y transitoria agitaci\u00f3n del momento que vive la Iglesia, podamos entre todos trazar las l\u00edneas program\u00e1ticas de un plan de acci\u00f3n pastoral v\u00e1lido para el conjunto de la di\u00f3cesis, al cual nos atengamos todos con la debida flexibilidad, conoci\u00e9ndonos, respet\u00e1ndonos y am\u00e1ndonos, conscientes de la diversidad de dones y carismas con que el Esp\u00edritu opera sobre las almas, y obedientes a la direcci\u00f3n de la Jerarqu\u00eda, centro de unidad de la iglesia diocesana, no arbitrario ni artificial, sino querido por Dios mismo, que as\u00ed ha configurado a su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Es hora de que todos juntos, cada uno conforme a la naturaleza de nuestra propia condici\u00f3n de miembros de la Iglesia, sin confundir ministerios ni servicios, nos esforcemos por prestar nuestra colaboraci\u00f3n al Reino de Dios con nuestra acci\u00f3n apost\u00f3lica externa y con las virtudes interiores exigidas por Jesucristo, procurando en todo momento que la proyecci\u00f3n salvadora de la Iglesia sobre el mundo creyente le sea acompa\u00f1ada de una actitud de oraci\u00f3n y amor a Dios, m\u00e1s a\u00fan, de contemplaci\u00f3n, adoraci\u00f3n, gratitud y sacrificio puro y silencioso. Trabajar por la uni\u00f3n, a todos los niveles de estas dos actitudes, la de la interioridad, alma de la vida de la Iglesia, y la de la acci\u00f3n apost\u00f3lica, siempre renovada conforme a las exigencias de los tiempos, ha de ser \u2013repito\u2013 nuestro empe\u00f1o constante en esta nueva etapa de la vida de la di\u00f3cesis de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> V\u00e9ase <em>Anuario Estad\u00edstico de Espa\u00f1a,<\/em> Madrid, 1968.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comunicaci\u00f3n pastoral dirigida a la Archidi\u00f3cesis de Barcelona el 26 de octubre de 1968, con motivo del nombramiento de cuatro obispos auxiliares para la Archidi\u00f3cesis. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona, 15 de noviembre de 1968, 709-713. 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