{"id":855,"date":"2024-09-23T22:49:23","date_gmt":"2024-09-23T20:49:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=855"},"modified":"2024-09-23T22:49:23","modified_gmt":"2024-09-23T20:49:23","password":"","slug":"el-papa-que-no-entenderia-a-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-papa-que-no-entenderia-a-espana\/","title":{"rendered":"El Papa que no entender\u00eda a Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Art\u00edculo publicado en el diario <em>Ya,<\/em> de Madrid, el 7 de octubre de 1984, con motivo de la visita de Juan Pablo II a Zaragoza, camino de Santo Domingo, para inaugurar la preparaci\u00f3n del quinto centenario del descubrimiento y de la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00f3xima visita del Papa a Espa\u00f1a en Zaragoza es, evidentemente, un reconocimiento y homenaje a la labor evangelizadora de nuestra naci\u00f3n en el continente americano. De Espa\u00f1a salieron los primeros predicadores del Evangelio en aquellas tierras, y de Espa\u00f1a han seguido saliendo durante los cinco siglos que han transcurrido hasta ahora, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos en los \u00faltimos a\u00f1os, que han ido en gran n\u00famero y van tambi\u00e9n hoy a predicar la fe de Jesucristo. As\u00ed lo reconoci\u00f3 el Papa en su visita a Espa\u00f1a en 1982, y as\u00ed quiere volver a manifestarlo ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>En su intenci\u00f3n est\u00e1 tambi\u00e9n el deseo de llamar nuevamente a la conciencia del pueblo cat\u00f3lico espa\u00f1ol para invitarle a que piense en el servicio que prest\u00f3 al Evangelio, y por consiguiente a la humanidad, al llevar la fe al continente americano, y en la necesidad de seguir prest\u00e1ndolo en el momento actual, como lo est\u00e1 haciendo \u00e9l mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el Papa de quienes algunos dijeron que, como era polaco, no entender\u00eda a los espa\u00f1oles. Ahora resulta que no solamente entiende a Espa\u00f1a y comprende su historia, sino que la valora en sus justos t\u00e9rminos, y proclama con decisi\u00f3n no superada por ning\u00fan otro los motivos que tiene para manifestar su estimaci\u00f3n y gratitud a la generosa labor de Espa\u00f1a en la propagaci\u00f3n y defensa de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Por nuestra parte, pienso que deber\u00edamos ver este gesto del Papa, de detenerse en Zaragoza, no aislado en s\u00ed mismo, sino en \u00edntima relaci\u00f3n con todo lo que el viaje significa. De lo contrario, correr\u00edamos el peligro de caer en la vana complacencia de ponderar lo que hemos sido y hecho, olvid\u00e1ndonos de lo que debemos hacer ahora. Y no se trata de repetir alabanzas, sino de seguir asumiendo responsabilidades honrosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, est\u00e1 bien que alguien con autoridad nos recuerde lo que en nuestra historia hemos hecho al servicio de la m\u00e1s noble causa que puede darse, pero a\u00fan est\u00e1 mejor que nos sintamos movidos a seguir haci\u00e9ndolo. Lo que importa es ver al Papa <em>en Zaragoza<\/em> de camino <em>hacia Am\u00e9rica<\/em> en esta hora del mundo. As\u00ed, todo junto. Y m\u00e1s a\u00fan, verlo en conexi\u00f3n con todo el esfuerzo evangelizador que Juan Pablo II est\u00e1 haciendo dondequiera que ha podido hacer llegar su presencia o su voz.<\/p>\n\n\n\n<p>Son ya muchas las naciones que ha visitado. En cada una de ellas enciende una llama, o vivifica la ya encendida hace tiempo. No disimula nada del mensaje de Cristo, ni encubre nada, ni oculta lo que a la mentalidad de los hombres de hoy puede molestar. Luego se comprueba que no era molesto, ni inadecuando lo que \u00e9l predica. Era sencillamente inusual, poco frecuente, incluso dentro de algunos sectores de la Iglesia llamada a hablar y predicar. Cuando el Papa proclama exigencias, aun levantando la voz, encuentra un eco favorable en la conciencia de muchos que parec\u00eda que no quer\u00edan o\u00edr. Quiz\u00e1 lo que suced\u00eda es que necesitaban que alguien se lo dijera en nombre de Cristo, con amor, pero sin cobard\u00eda. Hasta empiezan a surgir grupos de j\u00f3venes, como ahora en Canad\u00e1, que le dicen que tienen miedo al amor, a la sexualidad, al hombre de hoy, al mundo al que pertenecen y que hay que reformar, y le piden que les ense\u00f1e a no tener miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo se ha visto esto que un sector de la juventud, esa preciosa edad en que todo es audacia, confiese que se siente temerosa, y lo confiese ante el Papa, y sea a \u00e9l a quien piden que les ense\u00f1e a ser valientes? \u00bfEllos, los j\u00f3venes, a \u00e9l, que es ya un anciano, seg\u00fan los m\u00f3dulos que algunos usan hoy para clasificar a las personas?<\/p>\n\n\n\n<p>Los obispos americanos est\u00e1n trazando un plan de acci\u00f3n apost\u00f3lica y pastoral muy serio para disponer a sus pueblos a la celebraci\u00f3n del quinto centenario del descubrimiento y del comienzo de la evangelizaci\u00f3n en Am\u00e9rica. Dan la impresi\u00f3n de que se ven m\u00e1s libres que nosotros, los europeos, del envejecimiento y pesimismo que nuestra fatigada cultura filtra sin cesar sobre nuestros prop\u00f3sitos. A ellos se les ve animosos y esperanzados. Se proponen un despertar, entre los hombres y mujeres de sus pa\u00edses, el orgullo de la fe que recibieron como un don de Dios, y la alegr\u00eda de mantenerla para hacerla m\u00e1s viva cada vez. Digo con orgullo porque es el mismo Papa el que les ha dicho que deben sentirlo as\u00ed. (Discurso inaugural de la XIX Asamblea del CELAM, 9 de noviembre de 1983).<\/p>\n\n\n\n<p>Se refiere \u00e9l no a una mera exaltaci\u00f3n de lo que se tiene, con olvido de lo que falta, sino sencillamente a la ausencia de complejos, a la confianza en que la fe recibida tiene poder de salvaci\u00f3n, al convencimiento profundo de que esa fe, lejos de estorbar, ayuda eficazmente al hombre, y ayudar\u00e1 a esos pueblos a alcanzar y disfrutar cada vez con m\u00e1s plenitud y seguridad de la riqueza de una aut\u00e9ntica cultura. Este es el orgullo de la fe, del que tambi\u00e9n hablaba San Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa lo tiene y lo vive y lo manifiesta continuamente en sus trabajos de Pastor supremo. Cuando va por el mundo, con esa frecuencia con que lo hace, viajando a todas partes, es porque tiene confianza <em>en la palabra de Dios,<\/em> que predica sin cesar. Creo que \u00e9ste es el secreto de su perseverancia, de su resistencia a toda fatiga, de su incansable ir y venir. Lo que hace es predicar incesantemente la palabra de salvaci\u00f3n, de la cual siente el orgullo de la confianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a la vez, \u00a1con qu\u00e9 humildad y respeto a todos! El es el \u00fanico hombre de quien se podr\u00e1 decir que ha ido besando el suelo de todas las naciones que ha pisado, que muy pronto ser\u00e1n todas las del globo terr\u00e1queo. \u00a1Arrodillado y ofreciendo a la tierra entera el beso de la paz y del amor!<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se est\u00e1 convirtiendo en preciosa lecci\u00f3n para nosotros. El acontecimiento que con anticipaci\u00f3n de nueve a\u00f1os nos disponemos a conmemorar. La delicadeza del Papa al querer deliberadamente unir su presencia en Espa\u00f1a con su visita a Am\u00e9rica para iniciar la conmemoraci\u00f3n. La robustez apost\u00f3lica y pastoral de quien tan acertadamente sabe integrar en su predicaci\u00f3n y su conducta el doble amor de la Iglesia de Cristo Redentor y al hombre de hoy que sufre los problemas de nuestro tiempo. La confianza en que la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios y el ofrecimiento de los sacramentos de la salvaci\u00f3n ser\u00e1n hoy tan fecundos y provechosos como ayer, si salimos de una vez de nuestra atolondrada petulancia y empezamos a confiar m\u00e1s en lo que la Iglesia nos diga que en lo que a nosotros se nos ocurre decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Es tambi\u00e9n lecci\u00f3n el recuerdo y el homenaje a la Espa\u00f1a de ayer, la Espa\u00f1a que defendi\u00f3 y propag\u00f3 valerosamente la fe cat\u00f3lica, cumpliendo con una misi\u00f3n alt\u00edsima que el Papa se atreve a proclamar hoy mientras nosotros callamos acobardados y vacilantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el homenaje que acaban de hacer p\u00fablico los obispos que presiden hoy el CELAM se refieren con admiraci\u00f3n a los quinientos a\u00f1os que han transcurrido desde que comenz\u00f3 la evangelizaci\u00f3n, ponderan los esfuerzos realizados y agradecen lo que pudieron significar \u201clas lecciones de Fray Francisco de Vitoria en su c\u00e1tedra de Salamanca, o la predicaci\u00f3n de Fray Bartolom\u00e9 de las Casas o de Fray Antonio de Montesinos contra los abusos de los conquistadores, lo mismo que el apostolado humilde del misionero y del cura doctrinero que dio origen en breve tiempo a una cristiandad firmemente establecida, tanto que para la segunda mitad del siglo XVI se encontr\u00f3 ya con capacidad de aplicar a su propia realidad los decretos del Concilio de Trento, incorpor\u00e1ndose en esa forma a los tiempos nuevos de la Iglesia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a no puede olvidar esto, ni por su propio bien espiritual, ni por su relaci\u00f3n con esas veinte naciones que hablan espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos lo va a recordar el Papa en Zaragoza, junto al Pilar, ante la imagen de la Virgen Mar\u00eda, la Madre de Dios, la primera evangelizadora de Am\u00e9rica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en el diario Ya, de Madrid, el 7 de octubre de 1984, con motivo de la visita de Juan Pablo II a Zaragoza, camino de Santo Domingo, para inaugurar la preparaci\u00f3n del quinto centenario del descubrimiento y de la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica. 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