{"id":851,"date":"2024-09-23T22:44:03","date_gmt":"2024-09-23T20:44:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=851"},"modified":"2024-09-23T22:44:03","modified_gmt":"2024-09-23T20:44:03","password":"","slug":"la-fe-de-los-espanoles","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-fe-de-los-espanoles\/","title":{"rendered":"La fe de los espa\u00f1oles"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Trabajo publicado en el volumen <em>Juan Pablo <\/em><em>II en<\/em><em> Espa\u00f1a,<\/em> Madrid, 1983, 321-335, que edit\u00f3 la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola tras la visita del Papa a Espa\u00f1a en octubre-noviembre de 1982.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II ha vuelto a Roma contento de su visita pastoral a Espa\u00f1a. Nos lo dec\u00eda a los cardenales espa\u00f1oles pocos d\u00edas despu\u00e9s de su regreso, cuando nos invit\u00f3 a que cen\u00e1ramos con \u00e9l para recordar y comentar el reciente viaje. Era el suyo un gozo sereno y reflexivo, como el de quien ha experimentado una honda alegr\u00eda espiritual y ha descubierto motivos para la esperanza que anima su coraz\u00f3n, de la cual tambi\u00e9n \u00e9l necesita para el ministerio al que vive entregado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda visto en esta Iglesia de Espa\u00f1a, o en ese pueblo espa\u00f1ol que le hab\u00eda seguido y aclamado tan fervorosamente? Hablo de Iglesia y de pueblo espa\u00f1ol, consciente de que no son t\u00e9rminos convertibles, pero s\u00ed en gran parte coincidentes por lo que se refiere al caso. Meses atr\u00e1s, cuando una periodista espa\u00f1ola, en otro de sus viajes pastorales, le pregunt\u00f3 sobre el ya muy pr\u00f3ximo a Espa\u00f1a y le expuso su temor de que no saliese bien, en el sentido de que surgieran dificultades en cuanto a la respuesta del pueblo, dijo alguna palabra que disipaba todo temor y a\u00f1adi\u00f3 con decisi\u00f3n: \u201cLo veremos en octubre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, en efecto, fue el 31 de octubre, con cierto retraso sobre el calendario previsto, cuando empez\u00f3 a verlo, o mejor, cuando empezamos a verlo todos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una fe no extinguida<\/h2>\n\n\n\n<p>Esto es lo primero que hay que anotar. Lo que ha sucedido no puede ser fruto de la improvisaci\u00f3n ni del entusiasmo pasajero y fugaz. Ya antes de la llegada del Papa a Espa\u00f1a, durante los meses inmediatos que precedieron al mismo, fue creciendo el inter\u00e9s de innumerables grupos y personas, no s\u00f3lo en los lugares que hab\u00edan de ser visitados, sino en todas las di\u00f3cesis y parroquias de Espa\u00f1a. Se hablaba del acontecimiento inminente como de algo que nos afectaba profundamente a todos, y se recib\u00edan ofrecimientos de espont\u00e1nea colaboraci\u00f3n por parte de sacerdotes, comunidades religiosas y fieles dispuestos a toda generosidad y sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los d\u00edas de la visita, las muchedumbres se han acercado a \u00e9l no s\u00f3lo para verle, sino para escucharle. Han rezado y cantado con \u00e9l, han comentado sus ense\u00f1anzas y hasta han confesado sus pecados y recibido la sagrada Eucarist\u00eda como en los d\u00edas de unos ejercicios espirituales o de una misi\u00f3n popular. As\u00ed, millones y millones de personas. Otros se incorporaban m\u00e1s silenciosamente a la gran comunidad participante, desde el propio hogar, pendientes de la radio o la televisi\u00f3n. Y era un\u00e1nime el comentario de unos y otros al expresar el gozo que sent\u00edan por el car\u00e1cter profundamente religioso de las predicaciones, gestos y actitudes del Papa. No era el personaje excepcional lo que les impresionaba, ni la grandiosa belleza de los actos que iban celebr\u00e1ndose, ni la variedad tan rica de los programas establecidos. Sin que todo esto dejara de influir, lo que despertaba el inter\u00e9s de los m\u00e1s y causaba aut\u00e9ntico gozo a todo un pueblo era el mensaje religioso que predicaba, perfectamente inteligible en la mayor\u00eda de las ocasiones. Era lo que dec\u00eda, mucho m\u00e1s que c\u00f3mo lo dec\u00eda o a qui\u00e9nes lo dec\u00eda. Una de las an\u00e9cdotas mejores que pueden contarse quiz\u00e1 sea la de una viejecita de la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres, de Talavera de la Reina. \u201c\u00a1Cu\u00e1nto bien nos ha hecho!\u201d, dec\u00eda esta mujer. Y a\u00f1adi\u00f3: \u201c\u00a1Claro, como tiene a Dios consigo, nos daba lo mejor que se puede dar en este mundo, las palabras de Dios!\u201d. Era la sabidur\u00eda de los sencillos de coraz\u00f3n la que hablaba por boca de aquella pobre anciana.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho, globalmente considerado, s\u00f3lo tiene una explicaci\u00f3n en la fe cat\u00f3lica de una gran parte de nuestro pueblo, que no s\u00f3lo no se ha extinguido, sino que ten\u00eda necesidad de manifestarse como lo ha hecho, por muchas y muy graves razones, ampar\u00e1ndose con gozo en la seguridad que daba a la grey el Pastor supremo con su doctrina tan limpiamente cat\u00f3lica, y atra\u00eddo por la fuerza de sus exhortaciones a una vida cristiana pura y abnegada, sean cuales sean nuestros pecados y debilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a ha habido una inmensa hoguera de fe durante siglos, que muchos cre\u00edan para siempre apagada. Pero, como hab\u00eda podido preverse, de haber reflexionado con m\u00e1s lucidez, esa hoguera hab\u00eda sido demasiado intensa y duradera, y de ella quedaba un gran rescoldo bajo aparentes cenizas. Ha bastado soplar sobre ese rescoldo para que el fuego se reanime impetuosamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La herencia y las ra\u00edces<\/h2>\n\n\n\n<p>Resulta impresionante advertir la cantidad de veces que el Papa ha aludido durante el viaje a la realidad esplendorosa de una fuerte historia de fe cristiana y cat\u00f3lica en Espa\u00f1a. No pretendo hacer una enumeraci\u00f3n exhaustiva. Pero no deja de ser emocionante su sincera confesi\u00f3n en el mismo saludo, apenas llegado al aeropuerto de Barajas: \u201cVengo atra\u00eddo por una historia admirable de fidelidad a la Iglesia y de servicio a la misma, escrita en empresas apost\u00f3licas y en tantas grandes figuras que renovaron esa Iglesia, fortalecieron su fe, la defendieron en momentos dif\u00edciles y le dieron nuevos hijos en enteros continentes. En efecto, gracias sobre todo a esa sin par actividad evangelizadora, la porci\u00f3n m\u00e1s numerosa de la Iglesia de Cristo habla hoy y reza a Dios en espa\u00f1ol\u201d (1-4)*. Es una historia de catolicidad fuertemente impregnada de piedad mariana, como recordaba en Zaragoza, donde, por ello, quiso hacer suya la denominaci\u00f3n de Espa\u00f1a como \u201ctierra de Mar\u00eda\u201d (31-1). Es una historia vigorosamente misionera, seg\u00fan lo reconoc\u00eda en Javier (30-1), y fecunda en familias religiosas cuyos fundadores nacieron en Espa\u00f1a, como subrayaba en Loyola (29-1). Es una historia brillante tambi\u00e9n en el quehacer teol\u00f3gico, ya que de Salamanca parti\u00f3 en el siglo XVI un movimiento de \u201crenovaci\u00f3n de toda la teolog\u00eda cat\u00f3lica\u201d (9-1).<\/p>\n\n\n\n<p>*Esta notaci\u00f3n ar\u00e1biga hace referencia a la numeraci\u00f3n interna que se ha dado a cada uno de los discursos del Papa en el volumen publicado por la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, <em>Juan Pablo II en Espa\u00f1a,<\/em> 1983).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no se trata de meras evocaciones del pasado. Las alusiones al presente testifican que esa realidad de fe perdura en gran medida. Juan Pablo II se\u00f1ala que \u201cun aspecto caracter\u00edstico de la evangelizaci\u00f3n en Espa\u00f1a es su profunda vinculaci\u00f3n a la figura de Mar\u00eda\u201d, pero para a\u00f1adir: \u201c\u00a1Y cu\u00e1ntos cristianos viven hoy tambi\u00e9n su comuni\u00f3n de fe eclesial sostenidos por la devoci\u00f3n a Mar\u00eda, hecha as\u00ed columna de esa fe y gu\u00eda segura hacia la salvaci\u00f3n!\u201d (31-3). Paralela es igualmente la alabanza tributada a la devoci\u00f3n eucar\u00edstica de tantos y tantos en numerosos rincones de Espa\u00f1a (4-1).<\/p>\n\n\n\n<p>Las cifras de los \u201cactuales 23.000 misioneros y misioneras operantes en todas las latitudes\u201d (30-1), o \u201cde los alrededor de 95.000 miembros del mundo religioso espa\u00f1ol, a los que se unen los de los diversos institutos seculares de ra\u00edz hispana\u201d (29-1), de los \u201c23.000 sacerdotes diocesanos y 1.700 seminaristas mayores de Espa\u00f1a\u201d, a los \u201cque habr\u00eda que a\u00f1adir los 10.500 sacerdotes religiosos y 1.300 seminaristas\u201d (40-1); o de \u201clas casi 13.000 religiosas y 2.000 sacerdotes y religiosos que prestan su labor en el campo de asistencia sanitaria, sobre todo en los sectores m\u00e1s desatendidos de enfermos mentales, cr\u00f3nicos, desahuciados, minusv\u00e1lidos y ancianos\u201d (32-3); o el reconocimiento de que \u201ccasi una tercera parte de los monasterios contemplativos del mundo\u201d est\u00e1 en Espa\u00f1a (42-3), son s\u00edntomas de la vitalidad actual. Como tambi\u00e9n lo es comprobar que \u201cen esa Iglesia de Espa\u00f1a son numerosos los movimientos de espiritualidad familiar\u201d (15-4) o la existencia de numerosos y varios grupos de apostolado laical \u201ccomo signo de la vitalidad y fecundidad de la fe de esta tierra de Espa\u00f1a\u201d (25-9). Tambi\u00e9n el Papa valora que \u201cel n\u00famero y nivel de las facultades teol\u00f3gicas de Espa\u00f1a, juntamente con la calidad de sus publicaciones, garantizan a la teolog\u00eda espa\u00f1ola un lugar muy digno en la teolog\u00eda cat\u00f3lica actual\u201d (9-6).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay mucha realidad positiva, fruto y herencia de una larga historia y, a la vez, eslab\u00f3n y punto de partida de esa misma historia que debe ser continuada. Ello implica una actitud compleja; es necesario que Espa\u00f1a \u201csepa recoger los grandes valores de su herencia cat\u00f3lica y afrontar valientemente los retos del futuro\u201d (31-6). El Papa se hab\u00eda hecho la pregunta angustiosa: \u201cLa juventud de un pa\u00eds rico de fe, de inteligencia, de hero\u00edsmo, de arte, de valores humanos, de grandes empresas humanas y religiosas, \u00bfquerr\u00e1 vivir el presente abierta a la esperanza cristiana y con responsable visi\u00f3n de futuro?\u201d. Pero \u00e9l mismo afirma que ha sido, sobre todo, el contacto directo con la realidad espa\u00f1ola lo que le ha dado la respuesta: \u201cLo que he visto en tantos de vosotros en estos d\u00edas y vuestra presencia y actitud esta tarde\u201d (23-1).<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda que ser as\u00ed: \u201cUna Iglesia que es capaz de ofrecer al mundo una historia como la vuestra y la canonizaci\u00f3n \u2013en el mismo d\u00eda\u2013 de hijos tan singulares y universales como Teresa de Jes\u00fas, Ignacio de Loyola y Francisco Javier (con otros tantos, antes y despu\u00e9s) no ha podido agotar su riqueza espiritual y eclesial\u201d (2-8)<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Est\u00e1n puestas todas las premisas para que la continuidad \u2013que ser\u00e1, sin duda, creadora\u2013 se verifique. El Papa llega a formulaciones extraordinariamente vigorosas que pueden fundamentar esa esperanza, como cuando, en el \u00faltimo d\u00eda de su viaje, dice solemnemente que la \u201cfe cristiana y cat\u00f3lica\u201d constituye \u201cla identidad del pueblo espa\u00f1ol\u201d (44-4). Si la fe cat\u00f3lica est\u00e1 tan \u00edntimamente trabada con nuestra historia y, a trav\u00e9s de ella, con nuestro mismo ser, no hay motivo alguno para el desaliento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fe a que siempre y ahora somos llamados<\/h2>\n\n\n\n<p>Esta fe tan fuertemente enraizada en nuestro pueblo es, ante todo, un s\u00ed a Jesucristo<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. \u00c9l es la Palabra hecha carne (cf. Jn 1, 14). \u201cPorque en darnos (Dios Padre) como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene m\u00e1s que hablar\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. Este Cristo, Verbo encarnado, aceptado por la fe, es <em>el testigo veraz<\/em> (Ap 1, 5), que da testimonio de lo que ha visto (cf. Jn 3, 11). Por ello es claro que el s\u00ed al testigo tiene que extenderse en su s\u00ed a los contenidos testificados por \u00e9l<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. Esta doble dimensi\u00f3n de la fe est\u00e1 especialmente subrayada por el Papa en su discurso a los te\u00f3logos en Salamanca, cuando considera la fe \u201ctanto en su opci\u00f3n radicalmente libre de adhesi\u00f3n personal a Cristo cuanto en su asentimiento al contenido de la revelaci\u00f3n cristiana\u201d (9-2).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, a este Cristo lo encontramos en la Iglesia (26-4). Ella es presencia permanente de Cristo en la historia (21-4). \u201cNo se puede creer en Cristo sin creer en la Iglesia, <em>Cuerpo de Cristo\u201d<\/em> (9-5), la cual es siempre la esposa de Cristo y \u201cgarant\u00eda absoluta de la verdad de la fe\u201d (26-5).<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuentemente, la fidelidad a Cristo exige e implica \u201cfidelidad al Magisterio de la Iglesia\u201d, \u201crespeto a la voz de la jerarqu\u00eda, criterio y gu\u00eda inmediatos en la fe\u201d (36-3). Esta actitud, fundamental para todo cat\u00f3lico, es tambi\u00e9n vinculante para el te\u00f3logo, que \u201ces ante todo y radicalmente un creyente\u201d que no puede olvidar en su trabajo teol\u00f3gico su fe eclesial, cuyo int\u00e9rprete aut\u00e9ntico es el magisterio de la Iglesia (9-5)<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. El \u201csoy hija de la Iglesia\u201d de Santa Teresa es resumen y cifra de toda una actitud que tiene que ser inculcada y vivida (6-9). En efecto, la Iglesia es madre, y \u201cuna madre debe ser amada\u201d (36-3).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el obispo ha de ser, ante todo, pregonero de la fe (2-5). \u201cEl pueblo de Dios tiene necesidad de obispos bien conscientes de esa misi\u00f3n y asiduos en ella. Los creyentes, para progresar en su fe; los que dudan o se desorientan, para encontrar firmeza y seguridad; los que quiz\u00e1 se alejaron, para volver a vivir su adhesi\u00f3n al Se\u00f1or\u201d (2-5).<\/p>\n\n\n\n<p>Ulteriormente, el Papa exhorta a la coherencia entre la fe y la vida. <em>\u00abLa fe sin obras est\u00e1 muerta<\/em> (cf. St 2, 26). Aspiremos a <em>la fe que act\u00faa por la caridad<\/em> (Gal 5,6)\u201d. Nos impulsa as\u00ed a una fe \u201cfecunda y operante\u201d (31-6).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Contenidos de la fe que el Papa subraya<\/h2>\n\n\n\n<p>Una lectura atenta de los discursos del Santo Padre en su viaje descubre acentos e insistencias muy concretas. As\u00ed, la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00eda \u201cno s\u00f3lo durante la celebraci\u00f3n del Santo Sacrificio, sino mientras subsisten las especies sacramentales\u201d (4-3), es eco de su preocupaci\u00f3n, ya expresada en su enc\u00edclica program\u00e1tica, de que la piedad eucar\u00edstica considere este misterio en toda la plenitud de su riqueza, por la que \u201ces al mismo tiempo Sacramento-Sacrificio, Sacramento-Comuni\u00f3n, Sacramento-Presencia\u201d frente a una tendencia difusa a concentrar el culto a la Eucarist\u00eda, de un modo pr\u00e1cticamente exclusivo, en la sola celebraci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. La conexi\u00f3n entre comuni\u00f3n eucar\u00edstica y confesi\u00f3n sacramental, de la que habl\u00f3 en el discurso a la Adoraci\u00f3n Nocturna (4-4), procede igualmente de la enc\u00edclica <em>Redemptor hominis<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/em>, como tambi\u00e9n la defensa, hecha en esa misma enc\u00edclica, de la confesi\u00f3n individual como derecho del alma y derecho de Cristo al di\u00e1logo y al encuentro personal para el perd\u00f3n<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>, resuena en el encargo a los obispos espa\u00f1oles de que se apliquen correctamente \u201clas normas referentes a las absoluciones colectivas, evitando abusos que puedan introducirse\u201d (2-6).<\/p>\n\n\n\n<p>Los lazos reales de comuni\u00f3n entre los fieles de la Iglesia peregrinante con los de la Iglesia triunfante, en la espera y la esperanza de la resurrecci\u00f3n; la certeza de que para los justos \u201cel tiempo de la prueba ha terminado, dejando el puesto al tiempo de la recompensa\u201d, a la vez que el convencimiento de que hay que rogar por los difuntos, \u201ca fin de que cualquier eventual residuo de debilidad humana, que todav\u00eda pudiera retrasar su encuentro feliz con Dios, sea definitivamente borrado\u201d (10-1), son afirmaciones que constituyen una apretada s\u00edntesis de la doctrina escatol\u00f3gica del Concilio Vaticano II<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad sacramental del matrimonio cristiano y sus propiedades enraizadas, por lo dem\u00e1s, antecedentemente en el proyecto original de Dios, en su estructura natural (15-2), as\u00ed como tambi\u00e9n los principios fundamentales de moral matrimonial (15-2), coinciden con las ense\u00f1anzas de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Familiaris consortio.<\/em> Por cierto, en torno a esta tem\u00e1tica es sumamente interesante que el Santo Padre indicara en su discurso a la Conferencia Episcopal que \u201cno pueden los cristianos dejar a un lado su fe a la hora de colaborar en la construcci\u00f3n de la ciudad temporal\u201d (2-5). El principio se presta a m\u00faltiples aplicaciones concretas; alguna de ellas fue explicitada de modo muy vigoroso por el mismo Juan Pablo II durante su viaje a Irlanda<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto a la virginidad de Mar\u00eda, el Santo Padre ha insistido, en primer lugar, en la necesidad de tomar en sentido real\u00edstico el dogma de la concepci\u00f3n virginal; en este punto, el Santo Padre hace suyos los actos de Magisterio episcopal de obispos espa\u00f1oles, y especialmente de la Comisi\u00f3n Episcopal para la Doctrina de la Fe, que fueron necesarios \u201cpara iluminar la fe de los cat\u00f3licos espa\u00f1oles de hoy\u201d (31-3)<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>; es bien conocido que todo ello fue necesario por alg\u00fan escrito lamentable que sobre este tema public\u00f3 alg\u00fan te\u00f3logo espa\u00f1ol<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>. Pero el Papa urge ulteriormente a que se mantenga la fe en la virginidad de Mar\u00eda en toda su amplitud: la \u201csiempre Virgen\u201d, como se expresan los Credos de San Epifanio en el siglo IV<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a> y Pablo VI en el siglo XX<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>, o la Virgen \u201cantes del parto, en el parto y perpetuamente despu\u00e9s del parto\u201d, seg\u00fan la conocida f\u00f3rmula ternaria de Paulo IV<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda interesante recoger la bella s\u00edntesis, que hizo el Papa en Valencia, de \u201clas ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia acerca del sacerdocio, inspiradas en la revelaci\u00f3n, recogidas, por as\u00ed decir, de los labios de Dios\u201d. Con ello, Juan Pablo II pretende \u201cdisipar cualquier duda acerca de la identidad sacerdotal\u201d (38-3).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nuestra actitud<\/h2>\n\n\n\n<p>En el discurso pronunciado en el acto mariano nacional en Zaragoza, Juan Pablo II no s\u00f3lo afirma la necesidad de que Espa\u00f1a \u201csepa recoger los grandes valores de su herencia cat\u00f3lica y afrontar valientemente los retos del futuro\u201d (31-6); creo que en las palabras iniciales de su oraci\u00f3n a la Virgen del Pilar \u2013oraci\u00f3n que cierra aquel discurso\u2013 se enuncia una doble actitud: gratitud a Dios por la riqueza de esa herencia y acto de entrega de Espa\u00f1a en las manos de Mar\u00eda para que proteja nuestro futuro (31-7). Poseer una gran herencia es motivo de gratitud a Dios y de alegr\u00eda por lo mucho que se ha recibido. Pero implica, a la vez, una grave responsabilidad. No podemos permitirnos la ligereza de disipar y dilapidar el rico caudal que ha llegado a nuestras manos. Hay que conservarlo y transmitirlo a los que nos sigan. Pero quiz\u00e1 no sea in\u00fatil recordar que en el Evangelio la actitud de conservar la herencia recibida es declarada insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las par\u00e1bolas paralelas de los talentos o las minas son elocuentes (cf. Mt 25, 14-30 y Lc 19, 11-28). Se premia a quien, habiendo recibido cinco talentos, los devuelve duplicados (Mt 25, 20). Pero se castiga como a criado indigno y perezoso, no ya a quien dilapida la herencia \u2013lo cual ser\u00eda, sin duda, mucho m\u00e1s grave\u2013, sino simplemente al que no la hace fructificar (cf. Mt 25, 24-30; Lc 19, 20-26). A \u00e9ste, <em>aun lo que tiene le ser\u00e1 quitado<\/em> (Lc 19, 26). La clave radica en la formulaci\u00f3n que Lucas (19, 13) da al encargo del Se\u00f1or: <em>Negociad mientras vuelvo.<\/em> En estas palabras, aplicadas a nuestra situaci\u00f3n espa\u00f1ola, se encierra todo un programa pastoral positivo y esperanzador, que hemos de poner en pr\u00e1ctica con diligencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Porque nuestra fe est\u00e1 amenazada<\/h2>\n\n\n\n<p>Y no hay contradicci\u00f3n con lo que he dicho anteriormente. La proclamaci\u00f3n de su fe por parte de tantos espa\u00f1oles ha sido fuerte y clamorosa; la manifestaci\u00f3n, rica de entusiasmo; la adhesi\u00f3n al Papa, cordial y calurosa. Pero esa fe, en nombre de la cual hemos actuado durante los d\u00edas de su visita a Espa\u00f1a, se encuentra seriamente amenazada. El rescoldo puede ir apag\u00e1ndose lentamente, hasta que un d\u00eda el soplo de quien desea encender la llama no pueda lograrlo. Por supuesto que en porciones minoritarias y grupos reducidos del pueblo se mantendr\u00e1n el rescoldo y la llama. Pero \u2013\u00a1por el amor de Dios!\u2013 no podemos limitar anticipadamente los motivos de nuestra satisfacci\u00f3n religiosa a la existencia, sin duda duradera, de unos grupos m\u00e1s o menos numerosos que confiesen su fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Por dos razones. La primera, porque la fe de Cristo no es para unos peque\u00f1os grupos, sino para el pueblo, para la gran familia de Dios, para cuantos m\u00e1s mejor, para todos los que la necesitan, que son, eso, todos. Ya s\u00e9 que a esto lo llaman algunos, catolicismo sociol\u00f3gico, pero es injusto llamarlo as\u00ed, porque la palabra lleva una connotaci\u00f3n reductiva que quita especificidad y rebaja cualidades. Hablo sencillamente de la religiosidad del pueblo de Israel de todos los tiempos, duro y vers\u00e1til, pecador y d\u00e9bil, id\u00f3latra y tornadizo; pero, al fin y al cabo, Pueblo de Dios. Y si la Iglesia, que es el nuevo Israel, ha de extenderse por todo el mundo, \u00bfpor qu\u00e9 no ha de extenderse tambi\u00e9n, dentro del mundo, a cuantos m\u00e1s mejor dentro de cada tribu o naci\u00f3n? El que sea despu\u00e9s m\u00e1s o menos consecuente, es otro problema distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda raz\u00f3n de mi rechazo a esa resignada reducci\u00f3n de una gran familia cat\u00f3lica a peque\u00f1os grupos, es porque me parece una traici\u00f3n y un cobarde abandono de la grey, cuando de hecho esa grey numerosa ha existido y existe. Y \u00e9ste es el caso de Espa\u00f1a. Si tuvi\u00e9ramos que empezar ahora desde cero, como empezaron los Ap\u00f3stoles o esos siete varones apost\u00f3licos a los que se refer\u00eda el Papa en Barajas, comprendo que nos content\u00e1semos con los peque\u00f1os grupos, con los cuales habr\u00eda que comenzar para seguir avanzando.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es que hace muchos siglos emprendimos la marcha y, a lo largo del camino recorrido, el pueblo de que hablo, no especialmente elegido \u2013dej\u00e9moslo\u2013, sino sencillamente llamado e integrado en la gran comunidad creyente, ha dado muchos testimonios de sentido cristiano de la vida; muchos, colectivos unos e individuales otros, y de cuando en cuando ha sido capaz de realizar grandes empresas, como la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, o ha producido santos como Teresa de Jes\u00fas, la mujer insigne que ha sido la ocasi\u00f3n de que el Papa viniera a Espa\u00f1a. Y en el siglo XIX o en el XX, que todav\u00eda no ha finalizado, la fe de los espa\u00f1oles ha seguido siendo fecunda en obras y nunca despreciable, aunque siempre perfectible.<\/p>\n\n\n\n<p>En innumerables hombres y mujeres de Espa\u00f1a, de los que se han movilizado y sufrido graves molestias para ver al Papa, hab\u00eda como un destello de fe limpia y pur\u00edsima \u2013mezclada, eso s\u00ed, con otras adherencias\u2013 que les hac\u00eda pensar que aquel a quien buscaban era el Papa, el Vicario de Jesucristo, de quien siglos de amor y de luchas dolorosas ven\u00edan habl\u00e1ndoles en los mil idiomas distintos de la historia de ese pueblo, el del arte y la literatura, el de la piedad y la teolog\u00eda, el del recuerdo familiar y el monumento de su ciudad natal, el de los sacramentos o las oraciones que aprendieron en la infancia. Esto basta para no despreciarlo, sin que a la vez dejemos de reconocer que hay que trabajar incesantemente para que siempre sea m\u00e1s fiel al Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, la fe de ese pueblo, de este pueblo nuestro, est\u00e1 amenazada por las transformaciones sociales tan aceleradas; por la agresividad de las culturas nuevas; por la irrupci\u00f3n de todos los atrevimientos con los que se confunde tan frecuentemente la libertad; por la autosuficiencia del hombre de hoy; por el nuevo gregarismo al que da lugar la masificaci\u00f3n de ideolog\u00edas, informaciones y tendencias en que todos se creen capaces de adoctrinar a todos, y se permiten <em>pasar<\/em> de todo sin que nadie se lo reproche; por las idolatr\u00edas del sexo, del poder inmediato o del dinero, tan esclavizadoramente atractivas, aunque sean tan suciamente miserables; por la inmersi\u00f3n vertiginosa y alocada en ese anti-Jord\u00e1n de la civilizaci\u00f3n actual tan encomiada, a la que pertenecemos, que se contenta con ofrecer el plato de lentejas, cuando tan ricas viandas podr\u00eda presentar en el banquete de la cultura y de la vida si fuera capaz de encontrarse a s\u00ed misma (46). Todo este vendaval est\u00e1 sacudiendo con fuerza la conciencia colectiva de los espa\u00f1oles para una mejor convivencia c\u00edvica y social, pero que incurre a la vez en toda clase de abdicaciones. No nos enga\u00f1emos. Hubo muchos, much\u00edsimos j\u00f3venes a quienes lo del Bernab\u00e9u no les interes\u00f3 para nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sucede, adem\u00e1s, otra cosa que algunos se empe\u00f1an en negar con evidente obstinaci\u00f3n. Durante los \u00faltimos a\u00f1os, en el interior mismo de la Iglesia, en Espa\u00f1a y en otros pa\u00edses, se han producido muy fuertes crisis, y todo ha quedado resentido y sumido en un gran desconcierto que forzosamente debilita la fe. No se trata del inevitable combate que \u00e9sta ha de sufrir para madurar en las noches oscuras de la existencia. Ha sido m\u00e1s bien el asalto casi fren\u00e9tico a todo lo que constituye el alimento normal del cristianismo cat\u00f3lico: la doctrina, la norma moral, la disciplina a que obligan la caridad y la comuni\u00f3n eclesial, la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura, la autoridad del Papa, la vida sobrenatural sin la que la Iglesia no es m\u00e1s que un club o un sindicato, todo ha sido v\u00edctima de una agresi\u00f3n feroz, aunque a veces inconsciente y en algunos casos con intenci\u00f3n recta. Decir que ello se deb\u00eda a inadaptaci\u00f3n para asumir la novedad del Concilio, a falta de preparaci\u00f3n de los espa\u00f1oles, al contraste con las situaciones sociopol\u00edticas anteriores, son ganas de tocar el viol\u00f3n. Lo que digo, referido a Espa\u00f1a, suced\u00eda exactamente igual en otros pa\u00edses europeos y americanos, donde tambi\u00e9n han sufrido y est\u00e1n sufriendo las consecuencias de esas crisis. Los Papas del Concilio y posconcilio, como el que lo convoc\u00f3, Juan XXIII, han advertido reiterada, dolorida, solemnemente a veces, que no era \u00e9ste el camino, y apenas ha habido una cuesti\u00f3n dogm\u00e1tica, moral o disciplinar importante sobre la que no hayan hablado se\u00f1alando la desviaci\u00f3n producida y el rumbo exacto que se deb\u00eda seguir. Pero no se les ha ofrecido el obsequio pleno de una aceptaci\u00f3n generosa y perseverante de sus advertencias.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado ha sido enormemente doloroso. Porque el pueblo, sumido en el desconcierto de las contradicciones que palpaba, preguntaba qu\u00e9 ten\u00eda que admitir para seguir siendo cat\u00f3lico, y no ha encontrado la respuesta adecuada, esa respuesta a la que tiene derecho. Ve\u00eda que se dec\u00eda una cosa y se permit\u00eda otra. Y dentro de ese pueblo hab\u00eda muchos, much\u00edsimos sacerdotes que preguntaban tambi\u00e9n, y muchos miembros de las comunidades religiosas, y muchos laicos que quer\u00edan ser sencillamente fieles, no de derechas ni de izquierdas en su adscripci\u00f3n eclesial, cosa que con muy buen gusto les parec\u00eda rid\u00edculo y sin sentido. Esto es catastr\u00f3fico para el mantenimiento gozoso de la fe, y hace que muchos, con el alma agobiada por las incertidumbres provocadas o consentidas, terminen por abandonar sus creencias, o por dudar de ellas, o por dejar de ajustar su pr\u00e1ctica moral y asc\u00e9tica a principios cuya consistencia era considerada dudosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo estar\u00e1 aqu\u00ed una de las m\u00e1s poderosas razones del gozo con que el pueblo ha escuchado a Juan Pablo II? En sus palabras vieron claras afirmaciones y certezas, no ambig\u00fcedades ni silencios permisivos; vieron y escucharon las respuestas que necesitaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese pueblo no se hab\u00eda opuesto a las renovaciones conciliares. Salvo muy peque\u00f1os grupos, que igualmente se han dado en otros pa\u00edses y con m\u00e1s virulencia que en Espa\u00f1a, los espa\u00f1oles aceptaron con docilidad encomiable lo nuevo que para ellos aparec\u00eda en tres aspectos de la vida cristiana en que hubiera sido m\u00e1s explicable la resistencia, a saber: la liturgia, la libertad religiosa y el ecumenismo. El pueblo no se ha opuesto a ninguno de estos grandes hitos conciliares cuando se le ha explicado bien en qu\u00e9 consist\u00eda el cambio de disciplina o de actitud. Lo acept\u00f3 con tranquilidad, fi\u00e1ndose de la Iglesia, a quien sigue viendo como madre y maestra. Por eso ha reaccionado as\u00ed ante lo que Juan Pablo II ha predicado y ante su ejemplo de luminosa coherencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una llamada a tiempo<\/h2>\n\n\n\n<p>La visita del Papa, con ser tan intensa y de tanta autoridad, no cambia de la noche a la ma\u00f1ana la naturaleza y las condiciones de la vida de fe en un pa\u00eds determinado. Puede ser una confirmaci\u00f3n, y lo ha sido, o un est\u00edmulo para seguir adelante, y lo ser\u00e1 sin duda. Puede ser tambi\u00e9n una luz que ilumine los nuevos caminos que hay que recorrer: \u00a1ojal\u00e1 lo sea!<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos todav\u00eda un pueblo que, en gran parte, profesa y se goza en profesar la fe cat\u00f3lica. Pero esa fe est\u00e1 amenazada, y el Papa no viene a Espa\u00f1a cada a\u00f1o, ni tiene por qu\u00e9 hacerlo. La responsabilidad de mantener y vivificar esa fe la asumimos ahora nosotros, los pastores y la grey, pero principalmente los pastores.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa ha subrayado como nota caracter\u00edstica de los que profesan esa fe, la estimaci\u00f3n de la interioridad: adoraci\u00f3n, oraci\u00f3n y s\u00faplica, sacrificio y aceptaci\u00f3n de la cruz, esperanza, incorporaci\u00f3n y fidelidad a Jesucristo. Esto es m\u00e1s importante que recrearnos en una historia respetable y gloriosa, o poner los ojos en blanco ante un futuro que no sabemos c\u00f3mo va a ser. Si no se quiere un catolicismo sociol\u00f3gico, habr\u00eda que trabajar por conseguir una Iglesia orante y colgada de la cruz, que a eso nos lleva la Eucarist\u00eda, de la cual vive la Iglesia. De lo contrario, tan sociol\u00f3gica es una masa inerte que se mueve bajo la presi\u00f3n de los impulsos sociales como una agrupaci\u00f3n que obedece a la moda impuesta por unos cuantos que quiz\u00e1 desde lejos mueven los hilos de la trama.<\/p>\n\n\n\n<p>Con s\u00f3lo esto no se mantiene la fe de un pueblo ni \u00e9sta es lo que debe ser, tal como nos la pidi\u00f3 el Se\u00f1or, es decir, personal y comunitaria, m\u00edstica y social, anclada en lo eterno y proyectada hacia la historia, atenta al cielo que se espera y a la tierra que hay que transformar; en una palabra, fecunda y rica en obras, en las obras que la vida pide incesantemente a los creyentes, seg\u00fan tiempo y lugar. As\u00ed es. Aqu\u00ed han de intervenir los te\u00f3logos, los predicadores, los catequistas, los ap\u00f3stoles seglares, las familias, los periodistas, los hombres del pensamiento y la cultura, los empresarios y los trabajadores. Y, claro est\u00e1, los obispos y los sacerdotes, y los educadores de la fe, los religiosos y religiosas. \u00a1Cu\u00e1ntas fuerzas convergentes! \u00bfPor qu\u00e9 dilapidarlas? Y ser\u00e1 inevitable la dilapidaci\u00f3n si sigue la anarqu\u00eda en lugar de la coherencia, el af\u00e1n de modernidad como criterio supremo en lugar del empe\u00f1o mucho m\u00e1s dif\u00edcil y heroico de la fidelidad. Todos, todos pueden ser creadores, pero con tal de que a la vez sean fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo contrario, el te\u00f3logo o el predicador de la fe que se dejen fascinar por lo que piden los hombres de hoy, con deterioro de la verdad de siempre, ser\u00e1n sustituidos pronto por otros que intentar\u00e1n complacer a los hombres que vengan despu\u00e9s, porque lo de los anteriores ya no sirve.<\/p>\n\n\n\n<p>No me he propuesto hacer ning\u00fan programa pastoral. Trato \u00fanicamente de ponderar la importancia que tiene para la fe de los espa\u00f1oles, de la que estoy hablando, todo lo que se encierra en la palabra m\u00e1s repetida por el Papa durante su visita a Espa\u00f1a: fidelidad, que es distinta de la fe, pero sin la cual \u00e9sta no puede perdurar.<\/p>\n\n\n\n<p>La llamada ha sido hecha a tiempo, repito. La fe de los espa\u00f1oles de hoy, de los espa\u00f1oles como pueblo cat\u00f3lico reconocido y apreciado como tal por el Sumo Pont\u00edfice, adem\u00e1s de la tradici\u00f3n en que reclina su cabeza para auscultar los latidos vigorosos de sus santos, sus m\u00e1rtires, sus evangelizadores \u2013sois muy ricos en santos, nos dec\u00eda el Papa esa noche a los cardenales\u2013, adem\u00e1s de cuanto ha hecho y vivido por Cristo, que es mucho, necesita que se ofrezca a las generaciones actuales, que ya empiezan a estar cansadas de la vanidad de las cosas, una liturgia sencilla y bella, con la riqueza del misterio y la inteligibilidad del signo; una predicaci\u00f3n muy s\u00f3lida en que la elevaci\u00f3n proclamada y explicada del hombre a la realidad de hijo de Dios, que es el resumen de las palabras de Jes\u00fas, tire hacia arriba para que se vea claramente lo indispensable que es un orden moral basado en el doble amor a Dios y a los hermanos; no un moralismo rampl\u00f3n y repetitivo que se traba torpemente entre los pies de los que corren por los caminos de la libertad, tantas veces falsa, pero irreprimible en su salida hacia la meta a que desean llegar una y otra vez; una catequesis constante a los j\u00f3venes, a las familias, a los ancianos, junto a la que con m\u00e1s facilidad se viene ofreciendo a los ni\u00f1os y adolescentes; una catequesis que no sea nunca para menores de edad cuando la edad ha dejado de ser menor; una valoraci\u00f3n de la pr\u00e1ctica sacramental que hunda sus ra\u00edces en la teolog\u00eda de la gracia y la misericordia de Dios, hoy tan preterida como consecuencia del neo-pelagianismo ambiental, pero tan querida al Ap\u00f3stol Pablo, que no se cans\u00f3 de hablar de este prodigio a los pobres ignorantes de sus comunidades, a quienes invitaba sin m\u00e1s a ser hombres nuevos; una clara denuncia del pecado, de todos los pecados, no s\u00f3lo del pecado social, que es tan f\u00e1cil de hacer por lo que tiene de acusaci\u00f3n a los dem\u00e1s o de disculpa propia, sino de esa miseria oscura y reptante de la condici\u00f3n humana de cada uno que una voz desconocida hizo descubrir a Agust\u00edn, al abrir el libro sagrado, que el pecador era \u00e9l, \u00e9l mismo, con los pecados que siempre han apartado al hombre de Dios; y una decidida, y casi violenta \u2013digo casi porque no debe llegar a serlo\u2013 preocupaci\u00f3n por las injusticias del orden econ\u00f3mico y pol\u00edtico entre los hombres, y ya tambi\u00e9n entre las naciones y los continentes, puesto que la manifestaci\u00f3n del ego\u00edsmo ha roto todas las escalas y medidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 el di\u00e1logo con la cultura y la ciencia. Los \u00faltimos Papas lo han iniciado. Juan Pablo II lo ha seguido y ha escrito alg\u00fan nuevo cap\u00edtulo en Espa\u00f1a. \u00a1Qu\u00e9 reto para los te\u00f3logos de Salamanca y de todas las Salamancas que existen y que pueden surgir en nuestra patria espa\u00f1ola! Nadie dejar\u00e1 de mirar con profunda simpat\u00eda a estos eclesi\u00e1sticos \u2013porque normalmente ser\u00e1n ellos los que han de asumir la tarea tan compleja y dif\u00edcil\u2013, si en ellos sigue d\u00e1ndose la humildad de los antiguos, junto a su esfuerzo creador, no la petulancia corrosiva y criticona, ni la amarga displicencia frente a la misi\u00f3n salvadora e integradora de un Magisterio que tiene el deber de guiarles y acompa\u00f1arles en la marcha, precisamente porque ha de atender a la vez a todo el Pueblo de Dios, a los que creen y a los que ayudan a creer, y no todos pueden avanzar tan r\u00e1pidamente a la vez, ni deben equivocarse al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La contribuci\u00f3n de los laicos<\/h2>\n\n\n\n<p>Para el mantenimiento, el desarrollo y la aplicaci\u00f3n a la vida de la fe de un pueblo, en el sentido en que estoy hablando de la del pueblo espa\u00f1ol, es indispensable la colaboraci\u00f3n del laicado. No s\u00f3lo una cooperaci\u00f3n receptiva que invita a conservar la tradici\u00f3n y a profesar con la pr\u00e1ctica religiosa o con la adhesi\u00f3n no negada la fe del bautismo, sino eminentemente activa, comprometida y generosa. Los movimientos de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica y de otras formas de apostolado seglar lograron despertar esta conciencia, al menos parcialmente, en ciertos momentos del siglo en que vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ha sido el Concilio Vaticano II el que ha proclamado definitivamente, con la solemnidad de su doctrina sobre la Iglesia y sobre los derechos y obligaciones de los fieles, hijos de esa Iglesia, la dignidad del laicado y en qu\u00e9 medida la vitalidad y expansi\u00f3n de la fe dependen de su colaboraci\u00f3n. La familia y la sociedad civil \u2013las dos instituciones sin las cuales el hombre en la tierra no es m\u00e1s que fuerza sin rumbo y sin destino\u2013 ser\u00e1n cristianas o no, seg\u00fan lo sean los miembros que las integran. La jerarqu\u00eda de la Iglesia poco puede hacer en esos campos, como no sea adoctrinar, exhortar y ofrecer el auxilio de la gracia de Dios por medio de la palabra y los sacramentos. Son los laicos los que han de acometer la tarea de transformar el mundo, y normalmente lo har\u00e1n desde la propia familia, pero desembocando naturalmente en los compromisos de acci\u00f3n extra-familiar a que les lleva su condici\u00f3n de miembros de la sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n<p>Son los legisladores que legislan, los pensadores que orientan, los docentes que ense\u00f1an e iluminan, los escritores que difunden la luz, no ya en cuanto protagonistas del hecho cultural en s\u00ed mismo, sino en cuanto agentes y coadyuvantes de un determinado sistema de vida p\u00fablica que se traduce en leyes, instituciones y programas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gobernantes, hoy m\u00e1s que nunca, se hacen acompa\u00f1ar de numerosos equipos de tecn\u00f3cratas, no s\u00f3lo para la pol\u00edtica econ\u00f3mica y social, sino para la cultura, la informaci\u00f3n, la propaganda y la imagen, e incluso para la anulaci\u00f3n del adversario. Tecn\u00f3cratas e inspiradores de la acci\u00f3n, es decir, ide\u00f3logos o estrategas de lo que llaman la filosof\u00eda subyacente en un programa de gobierno. Y esto ocurre lo mismo en las dictaduras que en las democracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie dejar\u00e1 de ver la trascendencia de lo que se haga en estos campos del pensamiento y de la actividad pol\u00edtica para favorecer o impedir el desarrollo de condicionamientos que influyen en la vida de la fe de un pueblo, supuesto que esa fe no puede limitarse al \u00e1mbito de la conciencia privada, sino que, por su naturaleza, ha de interesarse por la presencia o la ausencia de Dios en la vida social, por la moralidad p\u00fablica, por la distribuci\u00f3n del bienestar y la riqueza, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el ampl\u00edsimo horizonte que se abre a los seglares que profesan la fe cat\u00f3lica, de la que no ha renegado el pueblo espa\u00f1ol en una gran parte. El tema es de suma importancia y se necesita un trabajo organizado y muy serio para recobrar las energ\u00edas perdidas. Hay muchos hombres y mujeres, tambi\u00e9n j\u00f3venes, que esperan ser llamados a participar en una militancia fervorosa y optimista, llena de confianza en la Iglesia a la que aman, que no es ni debe ser exclusivamente clerical, sino la gran familia de Dios. El centro de la necesaria unidad, que excluya las divisiones, aunque no suprima las leg\u00edtimas diferencias, ser\u00e1 \u2013con los obispos\u2013 el Papa, que hoy ya no es un ser inaccesible y lejano, sino el Pastor supremo que viaja, pregunta, conoce y habla sin cesar, como lo ha hecho en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seglares espa\u00f1oles se sent\u00edan durante su visita confortados y movidos a una acci\u00f3n m\u00e1s coherente con su fe. No as\u00ed aquellos eclesi\u00e1sticos y laicos que confunden la necesidad de una adecuada revisi\u00f3n y juicio cr\u00edtico con la actitud quejumbrosa y amargada de esa especie de generaci\u00f3n intraeclesial del 98, para lo que todo es superficial, rutinario e iletrado: desconocen la sabidur\u00eda y hondura de los corazones sencillos y les sobra decoraci\u00f3n e intelectualismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa ha llamado a los seglares cat\u00f3licos a que se manifiesten sin miedo y sin rubor y a que act\u00faen en la vida p\u00fablica con toda decisi\u00f3n al servicio de la fe (25-6)<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy importante, dada la actitud generalizada en los Estados de hoy de no admitir como norma para legislar m\u00e1s que lo que los partidos pol\u00edticos mayoritarios imponen con sus votos, hacer un esfuerzo de clarificaci\u00f3n del pensamiento y la conducta de los cat\u00f3licos para que sepan luchar con denuedo y valent\u00eda en la defensa de los principios religiosos y morales, sin los cuales la dignidad humana es inevitablemente ofendida. No pueden abdicar de su fe a la hora de pronunciarse en las campa\u00f1as pol\u00edticas y en los parlamentos sobre cuestiones en que se debate un concepto cristiano de la vida, de cuya regulaci\u00f3n depende el mantenimiento del mismo o su progresiva desaparici\u00f3n. Decir, como se ha dicho recientemente en Espa\u00f1a, que una persona determinada no necesita de la protecci\u00f3n de la ley civil para mantener la rectitud de su conciencia, no justifica la aplicaci\u00f3n de ese criterio a la vida p\u00fablica de la naci\u00f3n. Lo que prueba demasiado no prueba nada. El pueblo s\u00ed que necesita de esa protecci\u00f3n, y la necesitar\u00e1 siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con independencia de que el pueblo la necesite o no, seg\u00fan sea el grado y la calidad de su preparaci\u00f3n, est\u00e1 el deber objetivo de un Estado, como gestor del bien com\u00fan, de respetar las ordenaciones fundamentales que est\u00e1n por encima de la libre voluntad de los hombres. Si alguien ha de tener esto presente, m\u00e1s que nadie, es el pol\u00edtico que, profesando la fe cat\u00f3lica, act\u00faa en la vida p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s de su visita a Espa\u00f1a, el Papa Juan Pablo II, hablando a la Uni\u00f3n de Juristas Cat\u00f3licos Italianos, ha dicho estas palabras: \u201cEl Estado no puede ser neutral ante los valores humanos ni limitarse a reasumir determin\u00edsticamente las diversas tendencias de una sociedad, aunque \u00e9sta sea pluralista. El hombre es, ante todo, una realidad espiritual que necesita encontrar un significado a la vida. Un Estado neutral ante dichos valores, est\u00e1 destinado a la disoluci\u00f3n. El Estado no es ciertamente la fuente de la moralidad, pero tampoco la s\u00edntesis totalitaria y arbitraria de los componentes sociales, sino la instituci\u00f3n organizada que garantiza y tutela los derechos de la persona humana, integrando su ejercicio en la armon\u00eda del bien com\u00fan. Por eso, el Estado no puede presentarse simplemente como entidad que reflexiona y reasume las diferentes tendencias del conjunto civil, sino que tendr\u00e1 necesariamente que sacar a la luz con examen cr\u00edtico y defender los leg\u00edtimos intereses, en los cuales y con los cuales el hombre se perfecciona y se expresa, formulando leyes que le lleven a ello. Porque el hombre no es s\u00f3lo un ser f\u00edsico temporal, necesitado de alimento, casa y trabajo, sino, ante todo, una realidad espiritual que tiene indudables exigencias de verdad, de amor, de gozo, de seguridad, de serenidad, de justificaci\u00f3n del vivir. Tales significados son esenciales para el hombre, por lo que la sociedad no s\u00f3lo por obediencia a la ley divina, natural, positiva, sino por su misma supervivencia, en cuanto comunidad de personas, tiene que tutelar e incrementar los valores citados\u201d<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Termino esta reflexi\u00f3n de urgencia, aunque habr\u00e1 que volver a ella, pues creo que ning\u00fan obispo de Espa\u00f1a, en lo que le quede de vida, podr\u00e1 dejar de tener presente lo que ha significado la visita del Papa y de prestar una doble y profunda atenci\u00f3n: al Papa, por lo que ha dicho y hecho en nuestra patria, y al pueblo, por la respuesta que ha dado y el gozo y la hondura con que espont\u00e1neamente ha sabido darla. No se pueden minimizar estas cosas si creemos en el Esp\u00edritu que anima a la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe de los espa\u00f1oles est\u00e1 viva y sigue siendo operante en el coraz\u00f3n y en la voluntad de innumerables hombres y mujeres que no quieren perder ni quieren permitir que se les arranque esa fe que para ellos es la raz\u00f3n \u00faltima de su existencia. \u00bfSeremos capaces, a partir de ahora, de estimularles a ser cada vez mejores, sin menospreciar los riqu\u00edsimos valores de una herencia, que no es patrimonio de ning\u00fan grupo o tendencia, sino legado de los que nos han precedido en esa fe con tanto sacrificio y a veces con tanto esplendor? Y, sobre todo, es el fruto de las entra\u00f1as de la Iglesia Santa y Madre que ha estado presente siglo tras siglo hasta en el \u00faltimo y m\u00e1s pobre rinc\u00f3n de nuestros valles y monta\u00f1as. No ha sido solamente el catolicismo oficial de reyes y gobernantes desde la conversi\u00f3n de Recaredo, ni solamente la Iglesia rica y dominante mezclada con los poderes de la tierra, como lo estuvo aqu\u00ed y en tantos otros lugares que no son Espa\u00f1a. Ha sido tambi\u00e9n la Iglesia de la palabra y los sacramentos, de la oraci\u00f3n y las costumbres limpias, de los matrimonios y las familias cristianas, del consuelo y de la paz en medio de tantas luchas, y a pesar de las equivocaciones y errores cometidos. Ha sido la Iglesia de la expansi\u00f3n misionera y evangelizadora, que causa irreprimible admiraci\u00f3n a quien la contempla.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el S\u00ednodo de 1974, en que se trat\u00f3 el tema de la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo, hablaron los obispos americanos, mientras los espa\u00f1oles call\u00e1bamos discretamente, de c\u00f3mo, tras muchas experiencias pastorales menos afortunadas en estos \u00faltimos a\u00f1os, hab\u00eda que seguir dando la primac\u00eda, en cuanto a las acciones m\u00e1s eficaces para evangelizar y seguir manteniendo al pueblo en la fe, a los tres grandes amores y devociones que los misioneros espa\u00f1oles hab\u00edan sabido inculcar a los naturales de sus pueblos: la Virgen Mar\u00eda, Cristo crucificado y la sagrada Eucarist\u00eda. Amores que vivimos tambi\u00e9n hoy, igual que los vivieron ayer.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 que huir de toda ret\u00f3rica ampulosa y gloriosista, pero tambi\u00e9n del tedio y el permisivismo que hoy nos paraliza.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa ha recordado nuestra historia, no simplemente para evocarla, sino para agradecerla y empujarnos a seguir vivi\u00e9ndola conforme a las exigencias del tiempo presente: que eso tienen el cristianismo y la fe cat\u00f3lica, una capacidad casi misteriosa para asumir y redimir todo lo que la vida y la historia van ofreciendo en cada edad y cada \u00e9poca. No es extra\u00f1o, porque lo que est\u00e1 siempre en juego es el hombre, y al hombre de todos los tiempos es al que ha venido a buscar Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas mentes preclaras, entre los hombres m\u00e1s cultos del mundo contempor\u00e1neo, hablan de que no est\u00e1 lejana la \u00e9poca en que los valores religiosos van a renacer vigorosamente en la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea cual sea el fundamento real de estos presagios, lo cierto es, por lo que a nosotros se refiere, que los espa\u00f1oles, como pueblo, no hemos perdido la fe recibida y cultivada, ni tenemos por qu\u00e9 perderla, como si con ello pudi\u00e9ramos ganar algo mejor. No ser\u00eda modernidad, sino retroceso. En nombre de esa fe, y por lo que nos ha dicho el Papa, tendremos, sin duda, mucho que corregir y perfeccionar. Pero hemos de hacerlo a la luz de su mensaje, con el que ha querido \u201cayudar a que la Iglesia en Espa\u00f1a contin\u00fae, con renovado vigor, su insustituible tarea de construcci\u00f3n en la fe, siguiendo los caminos marcados por Teresa de Jes\u00fas, por tantos otros santos espa\u00f1oles y por el Concilio Vaticano II\u201d<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> El Papa se\u00f1ala la beatificaci\u00f3n de Sor \u00c1ngela de la Cruz, que habr\u00eda de tener lugar en Sevilla, como s\u00edntoma de continuidad de una historia de santidad en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> \u201cEl acto de fe se concentra, seg\u00fan el santo (Juan de la Cruz), en Jesucristo\u201d. <em>Discurso durante el acto de homenaje a San Juan de la Cruz, en Segovia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> San Juan de la Cruz<em>,<\/em><em>Subida del Monte Carmelo<\/em>2, 22, 3,citado por Juan Pablo II,<em>Discurso durante el acto de homenaje a San Juan de la Cruz, en Segovia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Cf. Santo Tom\u00e1s, 2-2 q. 11 a.1 c.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Concilio Vaticano II, Const. dogm\u00e1tica <em>Dei Verbum, <\/em>n\u00fam. 10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Enc\u00edclica <em>Redemptor hominis,<\/em> n\u00fam, 20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> V\u00e9ase Const. dogm\u00e1tica <em>Lumen gentium<\/em> 48s.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> \u201cVerdad es que la estabilidad y la santidad del matrimonio han sido amenazadas por nuevas ideas y por las aspiraciones de algunos. El divorcio, sean cuales fueren las razones por las que es introducido, es inevitablemente cada vez m\u00e1s f\u00e1cil de conseguir, y gradualmente tiende a ser aceptado como algo normal en la vida. La misma posibilidad del divorcio en la esfera de la legislaci\u00f3n civil dificulta la estabilidad y permanencia del matrimonio. Ojal\u00e1 contin\u00fae siempre Irlanda dando testimonio ante el mundo moderno de su tradicional empe\u00f1o por la santidad e indisolubilidad del v\u00ednculo matrimonial. Ojal\u00e1 los irlandeses mantengan siempre el matrimonio a trav\u00e9s de un compromiso personal y de una positiva acci\u00f3n social y legal\u201d <em>(Homil\u00eda en la Misa para el Pueblo de Dios, en Limerik<\/em> [1 de octubre de 1979], n\u00fam. 5, en <em>Heraldo de la paz.<\/em> <em>Irlanda-ONU- Estados Unido<\/em>s [BAC minor 57, Madrid, 1979], 149s.).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> V\u00e9ase <em>Nota de la Comisi\u00f3n Episcopal para la Doctrina de la Fe sobre la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas: Ecclesia<\/em> n\u00fam. 1.880, 8 de abril de 1978, 15. La nota lleva fecha de 1 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> M. Card. Gonz\u00e1lez Mart\u00edn, <em>Homil\u00eda pronunciada en la Santa Catedral Primada con motivo de la fiesta del Eximio Patrono de la Ciudad y Archidi\u00f3cesis (23-1-78): Bolet\u00edn Oficial de la Archidi\u00f3cesis de Toledo<\/em> (febrero 1978). (Este documento ha sido incorporado al volumen III de la presente serie, titulado En el coraz\u00f3n de la Iglesia, Toledo, 1987, 368-374.)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> DS 44.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>Credo del Pueblo de Dios,<\/em> n\u00fam. 14.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> DS 1880. Juan Pablo II, en la <em>Alocuci\u00f3n en el acto mariano nacional de Zaragoza,<\/em> aduce sucesivamente los testimonios de San Epifanio, Paulo IV y Pablo VI como expresi\u00f3n de la fe en este misterio, \u201cque hab\u00e9is de mantener siempre en toda su amplitud\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> V\u00e9ase tambi\u00e9n eld<em>iscurso a los obispos de la provincia eclesi\u00e1stica de Toledo en su visita \u00abad limina\u201d,<\/em>en marzo de 1982.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Del peri\u00f3dico <em>Ya, 5<\/em> de diciembre de 1982, 25.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Palabras del Papa escritas en Roma despu\u00e9s de su visita. V\u00e9ase n\u00famero extraordinario de <em>L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> diciembre 1982.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trabajo publicado en el volumen Juan Pablo II en Espa\u00f1a, Madrid, 1983, 321-335, que edit\u00f3 la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola tras la visita del Papa a Espa\u00f1a en octubre-noviembre de 1982. Juan Pablo II ha vuelto a Roma contento de su visita pastoral a Espa\u00f1a. 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