{"id":848,"date":"2024-09-23T22:41:13","date_gmt":"2024-09-23T20:41:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=848"},"modified":"2024-09-23T22:41:13","modified_gmt":"2024-09-23T20:41:13","password":"","slug":"lo-que-ha-significado-la-visita-pastoral-del-papa-a-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/lo-que-ha-significado-la-visita-pastoral-del-papa-a-espana\/","title":{"rendered":"Lo que ha significado la visita pastoral del Papa a Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Art\u00edculo publicado en el n\u00famero especial que la edici\u00f3n oficial de <em>L\u2019Osservatore Romano<\/em> en lengua espa\u00f1ola edit\u00f3 en febrero de 1983, pp. 76-77, con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II a Espa\u00f1a en octubre y noviembre de 1982.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el pasado mes de octubre se ha conmemorado en algunas publicaciones peri\u00f3dicas el vig\u00e9simo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II. Han aparecido comentarios explicablemente apresurados y m\u00e1s bien superficiales. No hablo de las revistas especializadas, en las que, sin duda, han visto la luz estudios m\u00e1s detenidos y profundos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los que yo tengo presentes cuando escribo, aparecidos concretamente en Espa\u00f1a, no faltan apelaciones a las esperanzas que suscit\u00f3 la convocatoria del Concilio y el desarrollo del mismo, ni dejan de ser frecuentes las afirmaciones que revelan una cierta desilusi\u00f3n ante los logros alcanzados.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema es de tal magnitud que justifica todas las reflexiones que puedan hacerse y que han de seguir haci\u00e9ndose en el futuro. Convendr\u00eda, sin embargo, tener en cuenta que el Concilio no ha intentado nunca \u2013ni pod\u00eda hacerlo\u2013 crear una Iglesia nueva, sino fijar, como dijo Pablo VI, una nueva psicolog\u00eda de la Iglesia, lo cual es muy distinto. Dentro de esa nueva actitud no se pod\u00eda renunciar a nada de lo que la revelaci\u00f3n y la tradici\u00f3n nos hab\u00edan entregado en dep\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso extra\u00f1a un poco en esta clase de comentarios que sus autores se dejen guiar tanto por los anhelos subjetivos o de grupo \u2013lo que ellos quer\u00edan y esperaban\u2013 para medir los resultados, que en todo caso han de tardar mucho tiempo en lograrse, y se dejen guiar muy poco, ya que apenas hacen referencia alguna a ello, por lo que el Concilio proclam\u00f3 de hecho, de lo cual forma parte una inmensa serie de afirmaciones sobre tantos aspectos de la vida de la Iglesia de los que no se podr\u00e1 prescindir jam\u00e1s si la Iglesia tiene que seguir siendo una e id\u00e9ntica a s\u00ed misma. \u00bfO es que era cierto esto lo que estorbaba a los aludidos comentaristas?<\/p>\n\n\n\n<p>En estas circunstancias de coincidencia con ese aniversario, se ha producido la visita pastoral del Papa Juan Pablo II a Espa\u00f1a. \u00bfQu\u00e9 ha significado esta visita?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reafirmaci\u00f3n del Concilio<\/h2>\n\n\n\n<p>Tanto en la doctrina predicada como en el talante espiritual de cercan\u00eda y aproximaci\u00f3n al pueblo, o en el comportamiento pr\u00e1ctico de respeto a todos, de repetida afirmaci\u00f3n del car\u00e1cter puramente religioso de su visita y a la vez de intr\u00e9pida proclamaci\u00f3n de la fe en que ven\u00eda a confirmarnos, el Papa ha sido el eco actualizado de ese Concilio que ha querido abarcar en su solicitud pastoral a la Iglesia y al mundo, al hombre que cree y al que anhela creer sin saberlo, al pueblo de Dios y a los que est\u00e1n llamados a serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se clausur\u00f3 el Concilio, aquella ma\u00f1ana del 8 de diciembre de 1965, en la plaza de San Pedro, se fueron leyendo los mensajes que la magna asamblea dirig\u00eda a los gobernantes, a los hombres del pensamiento y de la ciencia, a los artistas, a las mujeres, a los trabajadores, a los pobres, enfermos y a todos los que sufren, a los j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha hecho ahora el Papa en Espa\u00f1a sino colocarse en la misma actitud para dirigir su palabra, llena de humildad y fortaleza, a los te\u00f3logos, a los hombres de la ciencia y la cultura, a las familias, a los j\u00f3venes, a los obispos, a los sacerdotes, obreros, etc\u00e9tera?<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello con infinita paciencia y mansedumbre, sin excluir a nadie, sin ofender, sin herir, sin alzar la voz, como no fuera para repetir el no que la Iglesia ha pronunciado siempre, desde sus or\u00edgenes, siguiendo su obligaci\u00f3n de defender la vida, don de Dios Creador, o el amor y los deberes conyugales, sin los cuales la familia se pulveriza, o los derechos de los padres a transmitir a sus hijos el sentido de la existencia que sus conciencias rectamente formadas estiman que es lo mejor que pueden ofrecerles.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en cuanto a las ense\u00f1anzas vertidas d\u00eda tras d\u00eda en esas agotadoras jornadas que ha vivido entre nosotros, ni una sola deja de ser versi\u00f3n aut\u00e9ntica o aplicaci\u00f3n autorizada de lo que el Concilio nos dej\u00f3 en sus constituciones y decretos. \u00bfEn qu\u00e9 discurso u homil\u00eda no se oye el rumor del aula conciliar convertido al fin en llamada serena que el Concilio hac\u00eda a la Iglesia de nuestro tiempo para que sepa vivir en sinton\u00eda con las necesidades del mundo de hoy? Tantas apelaciones a la dignidad de la persona humana cuando el Papa ha hablado del trabajo, de la emigraci\u00f3n, de la cultura y el humanismo, de la juventud no manipulada, de la familia. Tantas y tantas l\u00edmpidas afirmaciones sobre la Eucarist\u00eda y el sacerdocio, y la necesidad de la purificaci\u00f3n y penitencia, la virginidad de Mar\u00eda y el lugar que esta excelsa Madre de Dios y de los hombres ocupa en la Iglesia de Cristo&#8230;; tantos ruegos y tan c\u00e1lidas recomendaciones a los obispos, a los sacerdotes, los religiosos y religiosas, los misioneros, los seminaristas, los ap\u00f3stoles seglares&#8230;; tantas manifestaciones de amor y de ternura con los ni\u00f1os, los ancianos, los enfermos, los espont\u00e1neos corresponsales que le han escrito cont\u00e1ndole sus aflicciones y buscando una palabra de consuelo&#8230;, o las dignas y respetuosas actitudes hacia las dem\u00e1s confesiones, cristianas o no; a la realidad social del turismo, a los hombres que militan en diversos campos pol\u00edticos&#8230;, \u00bfno era todo esto, otra vez, el Concilio hecho voz que asum\u00eda todas las dem\u00e1s voces, en el hombre a quien Cristo ha puesto como pastor supremo de su Iglesia precisamente para servir al ministerio de la unidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el Concilio fue, a la vez, doctrina e impulso apost\u00f3lico del Esp\u00edritu, nexo con la tradici\u00f3n y punto de partida hacia adelante, servicio a la verdad revelada en Cristo y por Cristo y amor al hombre de hoy, di\u00e1logo y no abdicaci\u00f3n, af\u00e1n de que se abran las puertas a Cristo Redentor y nunca acomodaci\u00f3n del Evangelio a la sabidur\u00eda del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso puedo afirmar que la mejor conmemoraci\u00f3n que se ha hecho de los veinte a\u00f1os de la inauguraci\u00f3n del Concilio Vaticano II ha tenido lugar en Espa\u00f1a y ha consistido en la visita pastoral de Juan Pablo II a nuestra patria. Esto s\u00ed que ha sido recuerdo vivo, actual, serio y comprometido del mensaje conciliar, con la palabra, la oraci\u00f3n, el sacrificio y la entrega.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Respuesta del pueblo<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s notable, a mi juicio, de la acogida del pueblo de Espa\u00f1a al Papa, ha sido que, al deseo de verle, acompa\u00f1aba \u2013y cada d\u00eda en aumento\u2013 el deseo de escucharle. Se comprende que quisiera verle porque ello supon\u00eda dar satisfacci\u00f3n a un anhelo fuertemente sentido que se lleva en el alma individual y colectiva, alimentado por siglos de veneraci\u00f3n a la figura del Sumo Pont\u00edfice de Roma, habitualmente tan inaccesible y ahora tan cercana.<\/p>\n\n\n\n<p>La originalidad de la respuesta estaba en el progresivo inter\u00e9s por escuchar lo que dec\u00eda a todos, por poder rezar y cantar con \u00e9l, por expresar cada vez m\u00e1s vivamente una misteriosa compenetraci\u00f3n con su persona, con su palabra y con su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie se ha sentido halagado por \u00e9l, sino a lo sumo, reconocido y estimulado; a nadie ha pedido disculpas, aunque con ning\u00fan grupo ha sido arrogante ni desconocedor de las dificultades que los que lo componen pueden sentir para permanecer fieles al mensaje que \u00e9l predica; a todos alentaba, a todos abr\u00eda caminos y a todos ha pedido fidelidad. Y segu\u00edan escuch\u00e1ndole fervorosamente cada vez m\u00e1s, hasta el punto de que entre los que se reun\u00edan en los lugares a donde lleg\u00f3, los que le o\u00edan por radio o le ve\u00edan por televisi\u00f3n, la mayor parte de la entera naci\u00f3n espa\u00f1ola parec\u00eda sentirse hu\u00e9rfana cuando vio que despegaba del aeropuerto de Compostela el avi\u00f3n que le llevaba a Roma. Y es que en \u00e9l todos han visto que, efectivamente, era \u201ctestigo de esperanza\u201d. \u00a1Y es tan necesaria esa esperanza para poder vivir!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay otros motivos que explican el hecho a que me estoy refiriendo. Debo exponerlos con brevedad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vieja y creadora tradici\u00f3n cat\u00f3lica<\/h2>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de ese pueblo que se agrupaba en torno al Vicario de Cristo est\u00e1n muchos siglos de fe y de amor a la Iglesia de Cristo. Tambi\u00e9n de sufrimiento por amor a esa fe. Era lo que \u00e9l mismo ha llamado \u201cel alma cat\u00f3lica de Espa\u00f1a\u201d, la que sal\u00eda del sepulcro en que iba quedando encerrada. Sigue siendo verdad que lo mejor de nuestra identidad como pueblo es todav\u00eda la hermosa fe cat\u00f3lica, que, aparte de haber inspirado empresas colectivas jam\u00e1s desde\u00f1ables, ha marcado con una cruz en el coraz\u00f3n, m\u00e1s que en la frente, el rumbo de la existencia de millones y millones de espa\u00f1oles. Y esto se lleva en la sangre. El Papa, hombre de nobles sentimientos y conocedor de la historia, lo sab\u00eda y no tuvo inconveniente \u2013antes bien, le pareci\u00f3 de obligada justicia\u2013 en expresarlo y reconocerlo as\u00ed. AI fin y al cabo lo que le tra\u00eda a Espa\u00f1a como motivo m\u00e1s inmediato era clausurar el cuarto centenario de la muerte de una mujer a quien la espiritualidad del mundo cat\u00f3lico se siente deudora, Santa Teresa de Jes\u00fas. \u00a1Con cu\u00e1nta admiraci\u00f3n y gratitud se ha rendido ante ella, y ante San Juan de la Cruz, y ante San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola! Lo ha recordado mencionando a los antiguos te\u00f3logos de Salamanca, a los modernos fundadores \u2013santos muchas veces\u2013 de congregaciones religiosas, que han servido a la fe cat\u00f3lica en nuestros d\u00edas con generosidad equiparable a la de los grandes evangelizadores de anta\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ausencia de ambig\u00fcedad<\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa lo sab\u00eda y el pueblo lo sabe tambi\u00e9n. Ha sido la nuestra una tradici\u00f3n creadora, nunca inerte y ego\u00edsta. Y casi estoy por decir que el Papa ha tenido la valent\u00eda de recordarlo cuando los dem\u00e1s nos sentimos acobardados para reconocerlo en lo que puede tener de est\u00edmulo e impulso de vida. Ahora esa tradici\u00f3n se encontraba con quien ha sido la fuente y la luz que la inspir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese pueblo cat\u00f3lico, tan zarandeado estos \u00faltimos a\u00f1os por el vendaval de la confusi\u00f3n y de los reformismos sin sentido, ped\u00eda certezas, porque tiene derecho a pedirlas cuando cree en Jesucristo, que no ha venido a confundir, sino a proclamar que el que le sigue no anda en tinieblas. Y esto es lo que advert\u00eda en la predicaci\u00f3n y en los ejemplos del Papa. Necesitaba el pueblo que se le ofreciera una catequesis con todas las verdades de la <em>Verdad,<\/em> no con la ambig\u00fcedad y el compromiso de las ocultaciones y los disimulos, las gradualidades interesadas y sistem\u00e1ticas, los sustitutivos antropol\u00f3gicos y sociales, que no pueden jam\u00e1s desplazar a segundo t\u00e9rmino el prop\u00f3sito fundamental de Jes\u00fas de Nazaret cuando empez\u00f3 a predicar el Evangelio: <em>Haced penitencia y creed al Evangelio<\/em> (Mc 1, 15). Convertirse, s\u00ed, pero \u00bfa qui\u00e9n?, sigue preguntando el hombre que peca y que espera y que ama a pesar de todo. Y si no se le presenta al Dios <em>rico en misericordia,<\/em> con toda la plenitud con que se nos revel\u00f3 en Cristo, no entender\u00e1 nunca la conversi\u00f3n, ni tendr\u00e1 fuerzas para ello, ni sabr\u00e1 por qu\u00e9 hay que convertirse y seguir amando en medio de tantas incitaciones que inducen a lo contrario. La conversi\u00f3n lleva consigo inevitablemente unas exigencias morales que nos apartan de los \u00eddolos, los grandes y los peque\u00f1os; y, al tratar de acomodar la conducta humana a esas exigencias, se trabaja por el cambio social y por el desarrollo justo del hombre. Esto lo percibe el pueblo y anhela desde su alma <em>naturaliter christiana<\/em> que sea as\u00ed, aunque peque mil veces y mil veces tenga que levantarse. Esta es la verdad sobre la que tiene que haber certeza. Lo dem\u00e1s, la ambig\u00fcedad y las medias tintas, el catolicismo f\u00e1cil, placentero con el pretexto de que sea reconciliador, los mensajes al gusto del oyente, las interpretaciones acomodaticias y sutiles de las palabras de Jes\u00fas sobre el matrimonio y su indisolubilidad, sobre la pureza de coraz\u00f3n y de costumbres en el uso de la libertad, sobre la justicia y la paz en las relaciones humanas \u2013es decir, sobre el amor a Dios y a los hermanos a la vez\u2013, no puede sacar al hombre del pozo en que est\u00e1 ca\u00eddo cuando se abandona a sus fuerzas, ni ayudarle a atravesar el desierto. Lo m\u00e1s que logra esa ambig\u00fcedad es un tipo humano que se siente liberado por el Evangelio, pero simplemente para acusar a los dem\u00e1s, que lucha contra una dictadura para ayudar a que surjan otras peores, que suplanta con sus dogmatismos personales o de grupo los dogmas de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra m\u00e1s repetida por el Papa en sus mensajes a Espa\u00f1a ha sido <em>fidelidad,<\/em> y al hacerlo as\u00ed apuntaba a una profunda necesidad de nuestra condici\u00f3n de hijos de la Iglesia cat\u00f3lica hoy y aqu\u00ed. Digo <em>aqu\u00ed <\/em>porque estoy hablando de nosotros los espa\u00f1oles, pero en realidad se trata de un problema de la Iglesia en todas partes. Porque puede existir la fe en t\u00e9rminos generales, al mismo tiempo que escasea de fidelidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe significa creer. La fidelidad supone delicadeza, es una actitud m\u00e1s que unos actos, no cambia por cambiar, no permite excesivas confianzas en s\u00ed mismo, valora lo que otros han hecho para conservar la fe y propagarla, atiende a los ejemplos de los santos y los aut\u00e9nticos doctores. Y en materia de doctrina y disciplina de la Iglesia reconoce que los que verdaderamente han contribuido a clarificarlas y hacerlas fecundas nunca han querido ser jueces de s\u00ed mismos, con lo que se da lugar a la arbitrariedad y la soberbia, sino que han aceptado lo que la santidad de la Iglesia y de sus miembros han proclamado como exigencias normales para mantenerlas en su sentido genuino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Todo mejor dispuesto<\/h2>\n\n\n\n<p>Este es el balance final de la visita del Papa a Espa\u00f1a. No puedo decir m\u00e1s porque ni los hechos lo permiten ni las dificultades existentes para la evangelizaci\u00f3n hoy dejar\u00e1n de surgir. Pero todo ha quedado mejor dispuesto para el trabajo conjunto del pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa ha despertado nuestra conciencia cat\u00f3lica y \u00e9sta se ha manifestado con gozo y coherencia. Ha invocado nuestra tradici\u00f3n y ha reconocido la vitalidad actual de la Iglesia en Espa\u00f1a. Ha dicho que conf\u00eda en ella y que espera mucho de la comunidad cat\u00f3lica de Espa\u00f1a. Y todo se ha hecho como hab\u00eda que hacerlo: buscando \u00e9l al pueblo y acudiendo el pueblo a \u00e9l. Con c\u00e1nticos, con oraci\u00f3n, con alegr\u00eda. Han sido muchos los que le han aclamado y han querido escucharle. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver esto con los llamados triunfalismo vacuos y exhibicionistas? El ha hecho lo que puede hacer: visitarnos, llamarnos y pedirnos una vida propia de disc\u00edpulos de Cristo en nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dem\u00e1s nos corresponde a nosotros. Ahora empieza el trabajo, y es en este sentido en el que digo que todo queda mejor dispuesto gracias a lo que \u00e9l nos deja. Ni nos confunda el entusiasmo pasajero de unos d\u00edas ni nos paralicen las reticencias y los parcialismos de programaciones pastorales desenfocadas o menospreciadoras de esas claves luminosas que han brillado en la predicaci\u00f3n y la acci\u00f3n apost\u00f3lica del Papa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQue hoy se da el fen\u00f3meno del pluralismo religioso, cultural, pol\u00edtico, como no se daba antes? Nadie ha hablado con m\u00e1s sinceridad que \u00e9l de lo que ello implica y de la necesidad consiguiente de mantener la propia identidad. \u00bfQue existe en gran parte de nuestro pueblo una fe poco consistente y f\u00e1cilmente expuesta a los vaivenes del sentimentalismo y el apasionamiento tantas veces contradictorio? Por eso ha llamado la atenci\u00f3n a los catequistas y educadores, a las familias y a los ap\u00f3stoles seglares, a los obispos y sacerdotes, sobre la necesidad de una catequesis permanente y adecuada que ayude a pasar a los fieles, en cuanto es posible, de la minor\u00eda de edad en la reflexi\u00f3n sobre la vida cristiana a la de adultez que dan la instrucci\u00f3n, el conocimiento y la pr\u00e1ctica religiosa fiel y ordenada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los discursos y homil\u00edas de Juan Pablo II en Espa\u00f1a podr\u00edan ser un excelente libro de teolog\u00eda pastoral pr\u00e1ctica para nuestra Iglesia de hoy. Y con esos textos, todo lo dem\u00e1s que haya que a\u00f1adir. Pero nada sin ellos ni contra ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en el n\u00famero especial que la edici\u00f3n oficial de L\u2019Osservatore Romano en lengua espa\u00f1ola edit\u00f3 en febrero de 1983, pp. 76-77, con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II a Espa\u00f1a en octubre y noviembre de 1982. Durante el pasado mes de octubre se ha conmemorado en algunas publicaciones peri\u00f3dicas el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[28,36],"doc_tag":[],"class_list":["post-848","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-el-papa","doc_category-la-iglesia-en-espana"],"year_month":"2026-04","word_count":2940,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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