{"id":846,"date":"2024-09-23T22:39:55","date_gmt":"2024-09-23T20:39:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=846"},"modified":"2024-09-23T22:42:02","modified_gmt":"2024-09-23T20:42:02","password":"","slug":"lo-que-significa-la-visita-apostolica-del-papa-a-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/lo-que-significa-la-visita-apostolica-del-papa-a-espana\/","title":{"rendered":"Lo que significa la visita apost\u00f3lica del Papa a Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Art\u00edculo publicado en <em>L&#8217;Osservatore Romano<\/em>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 3 de octubre de 1982, 1 y 12.<\/p>\n\n\n\n<p>De seguir las cosas a este ritmo, dentro de pocos a\u00f1os no habr\u00e1 ning\u00fan pa\u00eds de la tierra que no pueda gloriarse de haber recibido la visita del Papa. Todas las naciones podr\u00e1n decir: tambi\u00e9n estuvo aqu\u00ed, con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora le va a tocar el turno a Espa\u00f1a, nuestra vieja patria espa\u00f1ola, de tan fuerte tradici\u00f3n cat\u00f3lica desde hace muchos siglos. No se puede entender la historia de Espa\u00f1a en su totalidad sin tener en cuenta la presencia del factor religioso \u2013concretamente cristiano y cat\u00f3lico\u2013 en las principales manifestaciones de su vida colectiva. Todo el pa\u00eds est\u00e1 como impregnado de la savia de una civilizaci\u00f3n y una cultura que se han desarrollado desde y entorno al catolicismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia universal tiene que complacerse en la existencia de estos pueblos cat\u00f3licos que, a pesar de sus fallos, revelan lo que ha dado de s\u00ed la evangelizaci\u00f3n constante en medio de dificultades y luchas sin cuento. Gracias a ese esfuerzo, al Evangelio no le han faltado nunca servidores abnegados y espl\u00e9ndidos testimonios de fidelidad en tales naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La visita de Juan Pablo II a Espa\u00f1a es esperada con ardiente anhelo y, si se me pregunta por qu\u00e9, no vacilo en afirmar que la raz\u00f3n principal de esta expectaci\u00f3n est\u00e1 en que Espa\u00f1a tiene clara conciencia de que la necesita. La gozosa espera no se debe \u00fanica ni principalmente a un explicable sentimiento de j\u00fabilo por lo extraordinario del acontecimiento, ni al se\u00f1alado honor que supone para una naci\u00f3n recibir al Vicario de Cristo, ni a la posibilidad de exteriorizar clamorosamente los sentimientos de un pueblo que tantas veces ha gritado \u00a1viva el Papa!, sino a ese otro motivo tan profundo y tan noble como es el reconocimiento de una necesidad del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedan ya muy lejos los siglos de prepotencia y esplendor cat\u00f3lico en Espa\u00f1a. En la pasada centuria y en lo que va de \u00e9sta, pr\u00f3xima a su fin, Espa\u00f1a ha sufrido mucho: revoluciones, guerras civiles, decadencia pol\u00edtica y econ\u00f3mica, etc. La Iglesia se ha visto implicada en estos dolorosos procesos y tambi\u00e9n tuvo que sufrir, sobre todo, por la divisi\u00f3n irreconciliable de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os siguientes al Concilio han sido extraordinariamente agitados en el interior de la Iglesia. Todo ha sido sometido a revisi\u00f3n y frecuentemente con temeraria imprudencia. La hermosa palabra, tantas veces repetida, \u201crenovaci\u00f3n\u201d ha sido en muchos casos sin\u00f3nimo de desorden y anarqu\u00eda. Se dijo que era debido ese desorden a la dificultad de asimilaci\u00f3n del Concilio, al aislamiento en que viv\u00edamos los espa\u00f1oles, a la falta de preparaci\u00f3n adecuada para comprender los nuevos rumbos de la teolog\u00eda y de la acci\u00f3n pastoral necesaria. Pero no era \u00e9sta la explicaci\u00f3n exacta. La prueba est\u00e1 en que los des\u00f3rdenes se han producido igualmente en otros pa\u00edses que aparecieron como promotores de lo nuevo, los cuales ahora tambi\u00e9n sufren. Muchos hijos de la Iglesia en Espa\u00f1a se han preguntado con dolor: \u00bfera necesario todo lo que se ha hecho o se ha omitido para la renovaci\u00f3n que ped\u00eda el Concilio? \u00bf\u00c9ramos acaso tan incapaces de aceptar la nueva psicolog\u00eda de la Iglesia, de que hab\u00eda hablado Pablo VI, o m\u00e1s bien era una Iglesia nueva la que se nos quer\u00eda imponer? Y se volv\u00edan los ojos al Papa como el gran servidor del ministerio de la unidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta situaci\u00f3n va a llegar Juan Pablo II a Espa\u00f1a el pr\u00f3ximo mes de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera significaci\u00f3n de su visita va a ser, sin duda, el encuentro directo con lo que \u00e9l mismo ha llamado, en conversaci\u00f3n de la que puedo atestiguar, \u201cel alma cat\u00f3lica de Espa\u00f1a\u201d. Esta es una expresi\u00f3n muy amplia, pero fundada, que no debe ser rechazada por el hecho de que hayan existido deficiencias que los espa\u00f1oles somos los primeros en reconocer. En Espa\u00f1a hay un alma cat\u00f3lica. No es s\u00f3lo una cultura, sino un sentimiento, en muchos casos una convicci\u00f3n, un sentido de la vida, un gran amor a lo que significan los valores propios de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Lo cual no quiere decir que no haya hostilidad a los mismos o indiferencia por parte de muchos. Pero, aun as\u00ed, las ra\u00edces de la existencia y comportamiento de los m\u00e1s se nutren de un difuso modo de sentir que de un modo o de otro se manifiesta en clave cat\u00f3lica. El Papa sabe que esto es as\u00ed y nuestro pueblo necesita que el Vicario de Cristo se refiera a ello para reconocerlo y ponderarlo. Porque con tanto hablar de pluralismo, de modernidad, de libertad humana, etc., se est\u00e1 consiguiendo que estas expresiones vengan a significar fines en s\u00ed mismas m\u00e1s que se\u00f1alamiento de realidades sociol\u00f3gicas o simples situaciones de hecho que hay que respetar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace falta que nuestro viejo pueblo espa\u00f1ol oiga una voz autorizada, la de m\u00e1s autoridad en la tierra, que venga a decirle que no tiene que ruborizarse de poseer esa alma cat\u00f3lica; que, por el contrario, debe estimarla en todo lo que vale, no s\u00f3lo por respeto a una tradici\u00f3n que la ha configurado as\u00ed, sino por amor consciente y responsable a lo que en el momento actual puede significar para el mundo contempor\u00e1neo la profesi\u00f3n abierta de una fe en la cual se cree y se quiere seguir creyendo. Hace falta que nuestro pueblo se d\u00e9 cuenta de que una cosa es el pluralismo, como hecho sociol\u00f3gico, con el cual hay que convivir respetuosamente en el orden religioso, pol\u00edtico, cultural&#8230;, y otra muy distinta la abdicaci\u00f3n y el indiferentismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que hace falta tambi\u00e9n otra cosa. Del fondo de esa realidad tradicional hay que extraer todo el impulso vital que encierra para aplicarlo al conjunto social de la vida espa\u00f1ola tal como es hoy, no tal como fue ayer. Esto es, en s\u00edntesis, lo que queremos decir cuando nos referimos al hecho del Concilio Vaticano II y a su asimilaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Las ense\u00f1anzas y orientaciones conciliares, los nuevos horizontes que ha abierto el Concilio, no han roto con la tradici\u00f3n. Han tenido en cuenta, sencillamente, la situaci\u00f3n del mundo actual en relaci\u00f3n con la fe y el misterio de la salvaci\u00f3n en Cristo, y han tratado de expresar en lenguaje m\u00e1s inteligible y cercano lo que la Iglesia de Cristo puede ofrecer a los hombres de hoy para saciar el hambre de Dios, que muchos experimentan aun sin saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura moderna, el cambio social, los justos derechos humanos, el orden pol\u00edtico en que ha irrumpido con fuerza cicl\u00f3nica la consagraci\u00f3n de la libertad como valor casi absoluto, las nuevas exigencias del orden internacional llaman \u2013\u00bfc\u00f3mo no?\u2013 igual al coraz\u00f3n de Espa\u00f1a que al de otras naciones, y esperan de su tradici\u00f3n que demuestre con actitudes y con hechos \u2013relaciones y presencia\u2013 sus capacidades de servicio a la tierra sin que por ello tenga que perderse lo mas caracter\u00edstico del Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Este esfuerzo que se nos pide es dif\u00edcil, y aqu\u00ed radica una de las causas del \u201cmalestar social\u201d que padecen hoy el cristianismo y todas las religiones. O sirven tambi\u00e9n para las necesidades del hombre, o se las considera in\u00fatiles. Y en cuanto a la religi\u00f3n de Jes\u00fas y los hombres que la profesan \u00bfno dijo \u00c9l que habr\u00edamos de ser sal de la tierra? El Papa, en sus viajes apost\u00f3licos, insiste en que el mundo de hoy abra las puertas a Cristo, porque sabe que su rostro es capaz de atraer todas las miradas. Tambi\u00e9n en Espa\u00f1a es necesario hacer lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro Papa no es un hombre evadido ni alejado de la realidad. Camina con los pies en la tierra. Y aqu\u00ed tambi\u00e9n tendr\u00e1 que sacudir las conciencias de los espa\u00f1oles para que entendamos de una vez en qu\u00e9 consiste la renovaci\u00f3n tan invocada. Porque una cosa es la confesionalidad de los Estados y otra muy distinta el que los hombres cat\u00f3licos trabajen con sumo empe\u00f1o por impregnar de sentido cristiano el orden social. Esto \u00faltimo sigue siendo del todo necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>He dicho antes que existe en Espa\u00f1a un alma cat\u00f3lica, pero en gran parte est\u00e1 dormida y como sofocada por mil complejos extra\u00f1os y turbada por demasiadas interpretaciones err\u00f3neas. La visita de Juan Pablo II no servir\u00e1 para atizar el fuego de ninguna pol\u00e9mica inconveniente, que \u00e9l mismo es el primero en evitar; pero al fortalecernos y confirmarnos en la fe nos har\u00e1 ver cu\u00e1nto podemos hacer todav\u00eda, desde esa fe precisamente, por nuestro propio bien y en favor de los hombres nuestros hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco podemos olvidar que la ocasi\u00f3n inmediata de la visita del Papa a Espa\u00f1a es el IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jes\u00fas, que \u00e9l clausurar\u00e1 en la ciudad de \u00c1vila. Dif\u00edcilmente podemos encontrar otro nombre m\u00e1s apto que el de esta mujer insigne para expresar las necesarias actitudes de servicio, fidelidad y renovaci\u00f3n que la Iglesia pide hoy a sus hijos de Espa\u00f1a. Ella contribuy\u00f3 no s\u00f3lo a la reforma de una orden religiosa y, por imitaci\u00f3n, de otras, sino al incremento y purificaci\u00f3n interior de la vida cat\u00f3lica. Santa Teresa nos demuestra con hechos que, cuando hay humildad en el sentido en que ella lo defini\u00f3 \u2013andar en verdad\u2013, se logra la armon\u00eda entre carisma y jerarqu\u00eda, entre libertad evang\u00e9lica y obediencia, entre vida interior del esp\u00edritu y comportamiento externo e influjo social de la instituci\u00f3n religiosa para el bien del pueblo. \u00bfNo es esto acaso lo que est\u00e1 necesitando hoy la Iglesia espa\u00f1ola para no perder la creatividad de los r\u00edos de agua viva que nacen de los que creen en \u00c9l y mantener al mismo tiempo la seguridad de que esos r\u00edos no se convertir\u00e1n en corrientes contaminadas?<\/p>\n\n\n\n<p>La atenci\u00f3n a la vida interior del cristiano, la observancia fiel de la ley de Dios, la estimaci\u00f3n profunda y popular de nuestros santos, el culto y la devoci\u00f3n a Cristo crucificado, a la Sagrada Eucarist\u00eda y a Mar\u00eda Sant\u00edsima, el ardor m\u00edstico de nuestra raza de que un d\u00eda habl\u00f3 Pablo VI con encendido elogio, sirvieron eficazmente para hacer sentir a todo el pueblo la causa del Evangelio. La Espa\u00f1a misionera que ha evangelizado medio mundo ha brotado de ah\u00ed: \u00bfpor qu\u00e9 perder esas energ\u00edas si hoy son todav\u00eda m\u00e1s necesarias que ayer?<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa actual, Juan Pablo II, ha llamado tambi\u00e9n a Espa\u00f1a pueblo de santos, y m\u00e1s intensamente que ning\u00fan otro Pont\u00edfice ha podido comprobar la siembra evang\u00e9lica que nuestros misioneros han podido efectuar y siguen realizando en Am\u00e9rica, en Filipinas, en \u00c1frica. Todav\u00eda hoy en el continente americano de lengua espa\u00f1ola trabajan m\u00e1s de 17.000 sacerdotes y religiosos compatriotas nuestros. Lo que significa que cuando se mantiene encendida esa llama del esp\u00edritu interior, el amor a la Iglesia universal y el deseo de propagar la fe en Cristo \u201cpara que todos los hombres se salven\u201d, surgen con \u00edmpetu irresistible.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso Santa Teresa, a la vez que se adentra como nadie en los caminos de la perfecci\u00f3n y la uni\u00f3n con Dios, se consume de celo misionero y desea ver a la Iglesia extendida por el ancho mundo, no despreciada ni perseguida, sino honrada y amada.<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa de \u00c1vila no fue una estrella solitaria en el firmamento espa\u00f1ol. Con ella brillaron otros muchos siervos de Dios que han prestado al mundo y a la Iglesia los servicios de su santidad y su doctrina, bien conocidos. Y en el siglo XIX, cuando la decadencia y la fatiga se acusan en la vida nacional, siguieron apareciendo sacerdotes insignes y fundadores de congregaciones religiosas, dignos sucesores de los antiguos. A todos ellos, los de anta\u00f1o y los m\u00e1s recientes, rendir\u00e1 el tributo de su reconocimiento el Santo Padre cuando visite Loyola, cuna de San Ignacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tantos empe\u00f1os generosos, tantos esfuerzos de unos y otros en la tarea de evangelizar a los de casa y a los de otras latitudes, han tenido continuadores en el siglo XX, en nuestro tiempo. Incluso ha sido derramada mucha sangre de m\u00e1rtires. Todo sigue presente y todo ha de dar su fruto. La palabra del Papa ser\u00e1 una interpelaci\u00f3n que se nos hace a todos desde el Evangelio eterno, del cual es el primer servidor.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros seminarios, nuestros noviciados y casas de formaci\u00f3n, nuestros sacerdotes j\u00f3venes y mayores, nuestros grupos y movimientos apost\u00f3licos laicales, nuestras familias, nuestras instituciones culturales y de ense\u00f1anza, y nosotros tambi\u00e9n, los obispos de Espa\u00f1a, necesitamos o\u00edr esa voz que nos llama a la unidad en la verdad, no en el abandono y las f\u00e1ciles complacencias; a la caridad y reconciliaci\u00f3n con todos, no a la confusi\u00f3n y a la retirada cobarde y vergonzosa; a la catequesis y la predicaci\u00f3n fiel e \u00edntegra del mensaje de Cristo, no al disimulo y ocultaci\u00f3n del misterio de la cruz; al celo pastoral incansable y vigilante para que el pecado no se adue\u00f1e silenciosamente de las conciencias siempre d\u00e9biles de nuestros hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por delante de nosotros, y envolvi\u00e9ndonos en sus redes, est\u00e1n todos los desaf\u00edos del mundo moderno, a los cuales tambi\u00e9n hemos de dar la respuesta que tenemos, la del Evangelio de la salvaci\u00f3n. Est\u00e1 el mundo del trabajo y las justas reivindicaciones sociales, el del progreso cient\u00edfico y el desarrollo cultural necesario para que el hombre sea m\u00e1s hombre, el del hambre y la miseria que padecen tantos sectores de la humanidad, el de los armamentos, con su carrera insensata y suicida; el de las relaciones internacionales, el de la paz tan necesaria y urgente, sin la cual todo es precariedad y congoja.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos un peque\u00f1o pa\u00eds de Europa, pero tenemos manos de sembradores y podemos sembrar. La semilla est\u00e1 ah\u00ed. La va a arrojar el Papa a manos llenas. Tendremos que cuidarla para que fructifique, y seguir sembrando despu\u00e9s. Le hace falta a Espa\u00f1a recobrar el entusiasmo perdido para vivir y comunicar la fe en Jesucristo. La visita del Papa puede significar un gran paso hacia adelante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en L&#8217;Osservatore Romano, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 3 de octubre de 1982, 1 y 12. De seguir las cosas a este ritmo, dentro de pocos a\u00f1os no habr\u00e1 ning\u00fan pa\u00eds de la tierra que no pueda gloriarse de haber recibido la visita del Papa. Todas las naciones podr\u00e1n decir: tambi\u00e9n estuvo aqu\u00ed, con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[28,36],"doc_tag":[],"class_list":["post-846","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-el-papa","doc_category-la-iglesia-en-espana"],"year_month":"2026-04","word_count":2512,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"El Papa","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/el-papa\/"},{"term_name":"La Iglesia en Espa\u00f1a","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-iglesia-en-espana\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/846","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=846"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/846\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":847,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/846\/revisions\/847"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=846"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}