{"id":842,"date":"2024-09-23T22:38:12","date_gmt":"2024-09-23T20:38:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=842"},"modified":"2024-09-23T22:42:15","modified_gmt":"2024-09-23T20:42:15","password":"","slug":"ante-el-viaje-de-juan-pablo-ii-a-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/ante-el-viaje-de-juan-pablo-ii-a-espana\/","title":{"rendered":"Ante el viaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Instrucci\u00f3n pastoral, publicada en agosto de 1982, con motivo del viaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a y su visita a Toledo. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> octubre 1982, 476-481.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la pr\u00f3xima visita del Papa a Espa\u00f1a y a nuestra di\u00f3cesis de Toledo, me dirijo a vosotros para pediros que le recib\u00e1is como hijos fieles de la Iglesia, con amor a su persona y a su palabra, y conscientes de que es Cristo quien por su medio se hace presente y nos habla. <em>T\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia<\/em> (Mt 16, 18). Son palabras del Se\u00f1or v\u00e1lidas para siempre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Misionero del amor y principio de unidad<\/h2>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n profunda de los viajes del Papa est\u00e1 en que es misionero del amor de Cristo por el hombre y peregrino de la fe. Sus viajes quieren ser una confirmaci\u00f3n y mantenimiento de esa fe, a la vez que impulsan a una renovaci\u00f3n verdaderamente evang\u00e9lica en nuestras vidas. Como \u00e9l ha dicho frecuentemente, quiere conocer a todos: ni\u00f1os, j\u00f3venes, hombres, mujeres, ancianos, enfermos, obreros, profesionales, sacerdotes, religiosos. Quiere decirnos a todos que Dios nos ama. Como sucesor de Pedro, es fundamento visible de la unidad de todos los fieles de la Iglesia de Cristo y quiere predicar el amor y la unidad entre los hombres. Mensajero de la paz de Cristo y de la esperanza evang\u00e9lica, ofrece la verdad sobre el hombre en su totalidad. Confirma en la fe, estimula la caridad y fortalece la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Superar las dificultades de la Iglesia. <em>Signo de contradicci\u00f3n<\/em> se llama un libro que escribi\u00f3 siendo Cardenal de Cracovia. En \u00e9l recuerda el fragmento evang\u00e9lico de la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas ni\u00f1o en el templo: <em>Puesto est\u00e1 para ca\u00edda y levantamiento de muchos en Israel, y para signo de contradicci\u00f3n<\/em> (Lc 2, 34), y dice: \u201c\u00bfNo son estas palabras una particular definici\u00f3n de Cristo y de su Iglesia?\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Por eso pide luz que nos haga fuertes y capaces de aceptar y amar la entera verdad de Cristo, de amarla tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s la contradice el mundo. El Papa tiene que predicar el Evangelio de Jesucristo y confirmar a todos sus hermanos en la fe para poder decir con San Pablo: <em>Misericordiosamente investidos de este ministerio, no desfallecemos. Antes bien, hemos repudiado el callar por verg\u00fcenza, no procediendo con astucia, ni falseando la palabra de Dios<\/em> (2Cor 4, 12).<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el gran servicio que ha de hacer al mundo. El amor m\u00e1s grande que puede ofrecer es defender los bienes realmente valiosos para el hombre, como pide el Evangelio. El Papa defiende la verdad al presentar la doctrina de Cristo en un mundo en que todas las opiniones chocan entre s\u00ed, incluso en la Iglesia de hoy, en que diversas teolog\u00edas se oponen unas a otras. Hay un punto de referencia que no puede enga\u00f1ar: es la C\u00e1tedra de Pedro. As\u00ed queda salvaguardada la unidad: Que todos sean uno (Jn 17, 20). Permanecer\u00e9 con vosotros hasta la consumaci\u00f3n de los siglos (Mt 28, 20). Donde la jerarqu\u00eda aut\u00e9ntica no realiza la unidad, la Iglesia se fragmenta en capillitas que tienen te\u00f3logos, soci\u00f3logos, moralistas por peque\u00f1os papas, y cada uno de ellos pontifica sobre la fe y costumbres. Surgen entonces fuerzas que act\u00faan sobre la opini\u00f3n p\u00fablica y sustituyen al Magisterio aut\u00e9ntico. Y as\u00ed, incluso la libertad queda amenazada, porque lo que garantiza la libertad es la posibilidad de apelar a una instancia suprema frente a la presi\u00f3n de los grupos. Dice Santa Teresa que \u201cqueremos muchas veces entender las cosas por nuestro parecer y muy torcidas de la verdad\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cSi la sal se corrompe\u2026\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa tiene la obligaci\u00f3n de preservar la sal de la corrupci\u00f3n, aunque sus afirmaciones choquen con muchos prejuicios del hombre de hoy. Ser\u00eda un error pensar que no chocaban con el hombre de ayer.<\/p>\n\n\n\n<p>Las afirmaciones de Cristo han sido siempre un esc\u00e1ndalo para los que buscan sus propios intereses, ego\u00edsmos y ambiciones. <em>Son duras estas palabras, \u00bfqui\u00e9n puede escucharlas?<\/em> (Jn 6, 60). Los fil\u00f3sofos de Atenas se burlaron de San Pablo. Y esto ha ocurrido siempre a lo largo de la historia. El \u201candar en verdad\u201d de Teresa de Jes\u00fas es un ejemplo y una actitud que necesitamos mucho hoy. \u201cLas verdades son muchas veces malas de sufrir\u201d, dice ella. El orden en que nuestra libertad se realiza no es el del placer, el ego\u00edsmo, la ambici\u00f3n, sino el plan de Dios, el cual no es impreciso ni abstracto, sino que comporta exigencias e implicaciones de nuestra vida diaria en su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s hombres, en el trabajo, en el uso de los bienes, etc. Nada de esto puede quedar al arbitrio y capricho de uno mismo, ni ser manipulado por los criterios de unos y otros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cJesucristo sale al encuentro del hombre, de toda \u00e9poca, tambi\u00e9n de la nuestra, con las mismas palabras: <em>Conocer\u00e9is la verdad y la verdad os librar\u00e1.<\/em> Estas palabras encierran una exigencia fundamental y al mismo tiempo una advertencia: la exigencia de una relaci\u00f3n honesta con respecto a la verdad, como condici\u00f3n de una aut\u00e9ntica libertad; y la advertencia, adem\u00e1s, de que se evite cualquier libertad aparente, cualquier libertad superficial y unilateral, cualquier libertad que no profundice en toda la verdad sobre el hombre y sobre el mundo. Tambi\u00e9n hoy, despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os, Cristo se nos presenta como Aqu\u00e9l que libera al hombre de lo que limita, disminuye y casi destruye esta libertad en sus mismas ra\u00edces, en el alma del hombre, en su coraz\u00f3n, en su conciencia\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. El mundo no necesita enterradores de valores, del amor, de la fe en Jesucristo, sino personas que iluminen los abismos que el hombre descubre ante s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibamos al Papa con una actitud de hijos que esperan la palabra del Pastor que Cristo ha querido para estos momentos concretos en que vivimos. Va a venir con motivo de la clausura del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa. Ella es figura universal, Doctora de la Iglesia, en la que todos encontramos luz que alumbra nuestras sombras, y un vigoroso y alegre mensaje: Dios ama al hombre y va all\u00ed donde \u00e9ste se encuentra y en las circunstancias en que se encuentra: \u201cMirad que no est\u00e1 aguardando otra cosa \u2013como dice a la esposa\u2013, sino que le miremos; como le quisiereis, le hallar\u00e9is. Tiene en tanto que le volvamos a mirar, que no quedar\u00e1 por diligencia suya\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Con actitud de hijos. Fidelidad al Evangelio<\/h2>\n\n\n\n<p>La uni\u00f3n de la caridad s\u00f3lo puede realizarse en la verdad.<em>Jes\u00fas vino para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos<\/em>(Jn 11, 52).<em>No os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos, yo volver\u00e9 a vosotros<\/em>(Jn 14, 15).<em>Yo soy la <\/em><em>vid y vosotros los sarmientos<\/em> (Jn 15, 5). La uni\u00f3n, ciertamente, s\u00f3lo puede realizarse en la verdad; lo dem\u00e1s es dispersi\u00f3n, frivolidad, opini\u00f3n del momento, postura ideol\u00f3gica, etc. En la medida en que se reconoce la plenitud de Jesucristo, la unidad viene a ser un hecho. La \u00fanica cuesti\u00f3n es saber qu\u00e9 implica en la vida ordinaria esta plenitud. Y esto se descubre en el Evangelio, le\u00eddo no al arbitrio de cada uno, o seg\u00fan el gusto de la \u00e9poca, sino bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que est\u00e1 en la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de saber si preferimos a Santo Tom\u00e1s o a San Agust\u00edn o al \u00faltimo te\u00f3logo moderno de nuestro tiempo. Se trata de lo absoluto de Jesucristo, no de defender nuestras propias ideas. Se trata de un dep\u00f3sito sagrado confiado por Cristo a la Iglesia, que es su Esposa. Lo que interesa es saber qu\u00e9 forma parte de ese dep\u00f3sito. El cristianismo se apoya en dos polos: el Evangelio y la Iglesia. La Iglesia debe referirse siempre al Evangelio, y el Evangelio debe ser vivido en la Iglesia. Jam\u00e1s la fidelidad al Evangelio puede ser infidelidad a la Iglesia. La \u00fanica reforma leg\u00edtima es la que tiene su origen en el amor a la Iglesia. La gran reforma de Teresa de Jes\u00fas en sus conventos, en el estilo de vida, de oraci\u00f3n, en el amor a la humanidad de Jesucristo, nace del sufrimiento de no ver a la Iglesia tan perfecta como Cristo la quiere, pero en ning\u00fan momento se separ\u00f3 de ella. \u201cGracias, Se\u00f1or, porque soy hija de la Iglesia\u201d. \u201cEn fin, Se\u00f1or, muero hija de la Iglesia.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia comunica la verdad divina por el Magisterio; verdad revelada por Dios en Cristo y de la que la Iglesia es s\u00f3lo sierva. Creer en la infalibilidad es dar gracias a Dios vivo que permanece siempre en su Iglesia y realiza en medio de nosotros una obra propiamente divina.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las m\u00e1s importantes tareas del Papa, de toda la Iglesia, en nuestros d\u00edas, es defendernos de los ataques contra la realidad de los valores religiosos y morales, fundamentales en la vida del hombre. La defensa de la fidelidad en el matrimonio, de lo sagrado de la vida y el amor, de la \u00e9tica objetiva de la vida humana, es la prueba m\u00e1s grande del humanismo aut\u00e9ntico de la Iglesia. El Papa, en nombre de Jesucristo, defiende \u201clo humano\u201d, lo espec\u00edficamente humano, lo que permite al hombre ser hombre contra lo que tiende a destruirlo: las relaciones humanas, relaciones entre los sexos, responsabilidad en el trabajo, en la propiedad de toda clase de bienes: \u201cEn esta inquietud creadora late y pulsa lo que es m\u00e1s profundamente humano: la b\u00fasqueda de la verdad, la insaciable necesidad del bien, el hambre de la libertad, de nostalgia de lo bello, la voz de la conciencia. La Iglesia, tratando de mirar al hombre con los ojos de Cristo, se hace cada vez m\u00e1s consciente de ser la custodia de un gran tesoro, que no le es l\u00edcito estropear, sino que debe crecer continuamente\u201d<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. El Papa representa, ciertamente, un gran valor para toda la sociedad, aunque no todos los hombres le aplaudan y est\u00e9n conformes. Tienen aqu\u00ed aplicaci\u00f3n las palabras de Cristo: <em>\u00a1Ay de vosotros!, cuando los hombres hablen bien de vosotros, cuando os aplaudan, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas <\/em>(Lc 6, 26).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Palad\u00edn de los valores religiosos y morales<\/h2>\n\n\n\n<p>Pero sobre todo, el Papa, dec\u00eda al comienzo, es el mensajero del amor y el peregrino de la fe, y por eso significa la permanencia de la fe cristiana. La relaci\u00f3n con Dios es constitutiva de la existencia humana bajo su aspecto personal y social. La insuficiencia de un mundo alejado de Dios, en muchas situaciones sin Dios, y, aun m\u00e1s, la decadencia y degradaci\u00f3n a que esto lleva, el pecado, es patente: odio, destrucci\u00f3n, injusticia, degeneraci\u00f3n del mismo hombre, v\u00edctima de su desordenado af\u00e1n de poder y placer. La Iglesia, por el bien del hombre, en particular, y de la humanidad, no puede disimular su mensaje. Escuchemos al Papa. Acojamos su palabra con esp\u00edritu bueno en nuestro interior, porque lo que est\u00e1 haciendo es presentar este mensaje, en respuesta a los interrogantes del hombre de hoy. No valen las ambig\u00fcedades ni las f\u00e1ciles concesiones. El m\u00e1s desolador de los espect\u00e1culos ser\u00eda ver a los hombres muriendo de sed y acerc\u00e1ndose a una fuente de agua contaminada; hombres que pidiesen a la Iglesia de Dios el sentido de la vida y del dolor, de la alegr\u00eda y de la muerte, de la esperanza y de la lucha incesante, y se encontrasen con pobres y decadentes sustitutivos sociales, que llevan a la frustraci\u00f3n con tanta frecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Poner todo en tela de juicio, lejos de ser racional, es una perversi\u00f3n de la inteligencia. La descripci\u00f3n que hace San Pablo del mundo pagano se parece mucho a la que podr\u00edamos hacer hoy del nuestro. Pero \u00e9l crey\u00f3 en el poder de Dios y se hizo un hombre nuevo. <em>Mi modo de hablar y mi predicaci\u00f3n no fue con palabras persuasivas de humano saber, sino con los efectos sensibles del esp\u00edritu y de la virtud de Dios, para que vuestra fe no estribe en saber de hombres, sino en poder de Dios<\/em> (1Cor 2,4-5). La sabidur\u00eda de Dios no es de este siglo, simplemente es LA SABIDURIA. Un mundo sin pecados, sin fallos, es una utop\u00eda; un mundo sin la fe es la destrucci\u00f3n. La fe es factor decisivo de la historia humana, porque es factor decisivo de cada persona.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Permanencia en la fe cristiana<\/h2>\n\n\n\n<p>Vendr\u00e1 el Papa a Espa\u00f1a y visitar\u00e1 nuestra di\u00f3cesis de Toledo. El pueblo cat\u00f3lico espa\u00f1ol, como el de tantas otras partes del mundo que ya ha visitado, sentir\u00e1 la necesidad de reagruparse en torno a aqu\u00e9l a quien Cristo ha puesto como Pastor supremo. Nos congregaremos junto a \u00e9l para participar en la Eucarist\u00eda o para escuchar su palabra. La providencia de Dios ha hecho posible esta comunicaci\u00f3n del Padre com\u00fan con todos sus hijos. \u00c9l viene a pedirnos una profunda renovaci\u00f3n que no podr\u00e1 darse sin fidelidad a sus ense\u00f1anzas y exhortaciones. Hemos de recibirle como se recibe a las personas a quienes amamos y respetamos, y como merece \u00e9l, por su singular\u00edsima dignidad, ofreci\u00e9ndole lo mejor que tenemos, y prometi\u00e9ndole reafirmar nuestros mejores prop\u00f3sitos de seguir fielmente por los caminos de nuestra tradici\u00f3n cristiana y cat\u00f3lica, siempre renovada en conformidad con lo que la Iglesia misma nos pide y tal como el Papa nos lo pide.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus visitas siempre tiene presente la rica herencia de familia cristiana que la Iglesia conserva y, en concreto, el pueblo al que llega. Alegr\u00e9monos nosotros, los espa\u00f1oles, de la nuestra, de nuestros santos, de nuestros maestros en la fe, de nuestras comunidades parroquiales y conventuales, de nuestro pueblo sencillo y creyente, cuya fe heredada y viva debemos seguir alimentando. No podemos dilapidar una herencia tan rica, de la que nos hemos nutrido a lo largo de los siglos. Hago m\u00edas las palabras de un autor de nuestros d\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay en la fe heredada una grandeza, una solidez de la que debemos acordarnos. Un padre del Camer\u00fan, el abate Tchuem, a\u00f1ade un testimonio que est\u00e1 en esta l\u00ednea: Estoy contento de ser sacerdote y creo que hago un buen trabajo. Lo que me sostiene y me inspira, no es s\u00f3lo lo que yo aprend\u00ed en el seminario; es, en primer lugar, una sabidur\u00eda, la de mi pueblo, la que mi madre me transmiti\u00f3 por el ejemplo de su vida, con los proverbios y las sentencias de los antiguos que expresan nuestra visi\u00f3n del mundo; es tambi\u00e9n el Evangelio, esta Buena Nueva dirigida a todos por Cristo y que yo he le\u00eddo y rele\u00eddo con el coraz\u00f3n de mi madre y con su experiencia. No me importa subrayarlo, mi teolog\u00eda fue mi madre; quien me la ense\u00f1\u00f3, fue mi pueblo\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conservemos nuestra rica tradici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Solamente habr\u00eda que a\u00f1adir a estas palabras elocuentes una expresi\u00f3n clarificadora: fue la Iglesia la que le ense\u00f1\u00f3 la fe. Porque la madre y el pueblo de quien habla el sacerdote, en la Iglesia vivieron y de ella recibieron lo que con fidelidad supieron transmitir.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa Iglesia es la que el Papa alimenta y gu\u00eda, y con esa Iglesia se va a encontrar cuando venga a visitarnos. Abr\u00e1mosle nuestro coraz\u00f3n. En el Evangelio leemos con frecuencia que las muchedumbres segu\u00edan a Jes\u00fas, quer\u00edan verle y escuchar su palabra. Tambi\u00e9n ahora se acercan a su Vicario en la tierra, ansiosos de lo que \u00fanicamente la Iglesia de Cristo puede dar: una vida aut\u00e9ntica que brota de las fuentes de la misericordia del Salvador: <em>Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin M\u00ed nada pod\u00e9is hacer<\/em> (Jn 14, 6; 15, 6).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> K. Wojtyla, <em>Signo de contradicci\u00f3n,<\/em> BAC minor 50, Madrid, 1979, 11.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Libro de la vida,<\/em> 39, 9: Obras completas, 1986, BAC 2128, 218.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Juan Pablo II, <em>Redemptor hominis,<\/em>12.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 42 [26], 3: Obras completas, 1986, BAC 212<sup>8<\/sup>, 341.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Juan Pablo II,<em>Redemptor hominis,<\/em>18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> J. Loew,<em>En la escuela de los grandes orantes,<\/em>Madrid 1977, 67.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Instrucci\u00f3n pastoral, publicada en agosto de 1982, con motivo del viaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a y su visita a Toledo. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, octubre 1982, 476-481. Ante la pr\u00f3xima visita del Papa a Espa\u00f1a y a nuestra di\u00f3cesis de Toledo, me dirijo a vosotros para pediros [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[28,36],"doc_tag":[],"class_list":["post-842","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-el-papa","doc_category-la-iglesia-en-espana"],"year_month":"2026-05","word_count":2793,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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