{"id":840,"date":"2024-09-23T22:36:54","date_gmt":"2024-09-23T20:36:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=840"},"modified":"2024-09-23T22:36:54","modified_gmt":"2024-09-23T20:36:54","password":"","slug":"noticia-de-los-dos-ultimos-conclaves","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/noticia-de-los-dos-ultimos-conclaves\/","title":{"rendered":"Noticia de los dos \u00faltimos C\u00f3nclaves"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comunicaci\u00f3n le\u00edda en la Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas, el martes 7 de noviembre de 1978. Texto publicado en los <em>Anales<\/em> de dicha Real Academia, n\u00famero 56, 1979, 3-19.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy a tratar de trasladar a ustedes la imagen que guardo en mi interior \u2013tambi\u00e9n algo de lo que se refiere a los aspectos externos\u2013 de lo que han sido los dos \u00faltimos c\u00f3nclaves.<\/p>\n\n\n\n<p>Buena materia para los historiadores. Porque verdaderamente es sorprendente que en un a\u00f1o tengamos tres Papas: pocas veces, quiz\u00e1 ninguna, en los siglos de la historia, se habr\u00e1 dada semejante fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay detalles anecd\u00f3ticos muy reveladores, pero no quisiera perderme en ellos, sino ofrecer la profunda lecci\u00f3n que brota de los acontecimientos eclesiales que hemos vivido. Y si hay tiempo, contestar\u00e9 despu\u00e9s, con mucho gusto, a algunas preguntas que quieran ustedes hacerme.<\/p>\n\n\n\n<p>Estimo muy importante que, como punto de partida, nos fijemos en algo quiz\u00e1 no advertido por muchos, pero que pienso explica un poco las dos elecciones de los nuevos Pont\u00edfices, uno de ellos tan prontamente desaparecido como Juan Pablo I.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El balance de un Pontificado<\/h2>\n\n\n\n<p>Este punto de partida para mi reflexi\u00f3n lo sit\u00fao el 29 de junio de este a\u00f1o 1978, d\u00eda en que el Papa Pablo VI pronuncia un discurso muy importante. La prensa se hizo eco de \u00e9l, pero muy fragmentariamente, como suele suceder. S\u00f3lo los peri\u00f3dicos y revistas especializados nos lo transmitieron \u00edntegro; y, sin embargo, es sumamente interesante. Aqu\u00ed tengo <em>L\u2019Osservatore Romano<\/em> en su edici\u00f3n espa\u00f1ola del 9 de julio, en donde viene completo ese discurso, pronunciado por el Papa Montini tan s\u00f3lo un mes y unos d\u00edas antes de su muerte. Es un discurso en el que Pablo VI \u2013fen\u00f3meno que, al menos en la edad moderna de la Iglesia, yo no conozco\u2013 hace balance de su pontificado. Habla, una vez m\u00e1s, ahora delante de todo el Colegio Cardenalicio, de su fin que siente ya muy pr\u00f3ximo; y examina brevemente lo que ha sido su labor. Dice que su ministerio es el mismo de Pedro, al que Cristo confi\u00f3 el mandato de confirmar a los hermanos en la fe. Habla despu\u00e9s de la misi\u00f3n de los Ap\u00f3stoles y analiza las caracter\u00edsticas de esa misi\u00f3n. Se refiere luego al n\u00facleo de esa misi\u00f3n, que es Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, y dice a continuaci\u00f3n: \u201cHe aqu\u00ed el prop\u00f3sito incansable, vigilante, agobiador, que nos ha movido durante estos quince a\u00f1os de pontificado. <em>Fidem servavi,<\/em> podemos decir hoy, con la humilde y firme conciencia de no haber traicionado nunca la santa verdad. Recordemos, como confirmaci\u00f3n de este convencimiento y para confortar nuestro esp\u00edritu que continuamente se prepara para el encuentro con el Justo Juez, algunos documentos del pontificado, que han querido se\u00f1alar las etapas de este nuestro sufrido ministerio de amor y servicio a la fe y a la disciplina\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cita estos documentos, muy conocidos: <em>Ecclesiam suam,<\/em> de agosto del 64; <em>Mysterium Fidei,<\/em> sobre la doctrina eucar\u00edstica, de octubre del 65 \u2013est\u00e1bamos todav\u00eda pendientes de la celebraci\u00f3n de la \u00faltima sesi\u00f3n conciliar, y ya hab\u00edan surgido, particularmente en Holanda, las nuevas corrientes teol\u00f3gicas, concretamente sobre este misterio de la Eucarist\u00eda\u2013; <em>Sacerdotalis celibatus,<\/em> de junio del 67; <em>Evangelica testificatio,<\/em> de junio del 71, sobre la vida de los religiosos y religiosas; <em>Paterna cum benevolentia,<\/em> de diciembre del 74, sobre la reconciliaci\u00f3n dentro de la Iglesia; <em>Gaudete in Domino,<\/em> de mayo del 75, sobre la riqueza de la alegr\u00eda cristiana y, finalmente, la <em>Evangelii nuntiandi,<\/em> de diciembre del 75, sobre la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia hoy; a mi juicio, uno de los dos o tres m\u00e1s importantes salidos de la pluma de Pablo VI.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esta enumeraci\u00f3n, hace una reflexi\u00f3n detenida sobre otro documento important\u00edsimo: <em><u>El Credo del Pueblo de Dios<\/u><\/em><em>.<\/em> Dice: \u201cSobre todo, no queremos olvidar aquella nuestra profesi\u00f3n de fe que justamente hace diez a\u00f1os, pronunciamos solemnemente, en nombre y cual empe\u00f1o de toda la Iglesia, como Credo del Pueblo de Dios, para recordar, para reafirmar, para corroborar los puntos capitales de la fe de la Iglesia misma, en un momento en que f\u00e1ciles ensayos doctrinales parec\u00edan sacudir la certeza de tantos sacerdotes y fieles, y requer\u00edan un retorno a las fuentes. Gracias al Se\u00f1or, muchos peligros se han atenuado; no obstante, frente a las dificultades que todav\u00eda hoy debe afrontar la Iglesia, tanto en el plano doctrinal como en el disciplinar. Nos seguimos apelando en\u00e9rgicamente a aquella sumaria profesi\u00f3n de fe que consideramos un acto importante de nuestro Magisterio pontificio; porque s\u00f3lo con fidelidad a las ense\u00f1anzas de Cristo y de la Iglesia, transmitidas por los Padres, podemos tener esa fuerza de conquista y esa luz de la inteligencia y del alma que proviene de la posesi\u00f3n madura y consciente de la Verdad Divina. Queremos, adem\u00e1s, hacer una llamada, angustiada, s\u00ed, pero tambi\u00e9n firme, a cuantos se comprometen personalmente a s\u00ed mismos y arrastran a los dem\u00e1s con la palabra, con los escritos, con su comportamiento, por las v\u00edas de las opiniones personales, y despu\u00e9s por las de la herej\u00eda y del cisma, desorientando las conciencias de los individuos y de la comunidad entera&#8230; Les amonestamos paternalmente que se guarden de perturbar ulteriormente a la Iglesia; ha llegado el momento de la verdad, y es preciso que cada uno tenga una conciencia clara de las propias responsabilidades frente a decisiones que deben salvaguardar la fe, tesoro com\u00fan que Cristo, el cual es <em>Piedra,<\/em> es <em>Roca,<\/em> ha confiado a Pedro, <em>Vicarius Petrae,<\/em> Vicario de la Roca, como lo llama San Buenaventura\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, se refiere a la defensa de la vida humana, con la enc\u00edclica <em><u>Humanae Vitae<\/u><\/em><em>;<\/em> a las ense\u00f1anzas del Concilio, que \u00e9l ha hecho suyas, en relaci\u00f3n con el progreso del mundo y las situaciones pol\u00edtico-sociales en la sociedad de hoy. Y termina hablando de c\u00f3mo su vida camina hacia el ocaso, y as\u00ed \u00e9l vuelve sus ojos, como Pedro, al Se\u00f1or, diciendo: <em>\u00bfA qui\u00e9n iremos? T\u00fa solo tienes palabras de vida eterna.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este es el \u00faltimo discurso importante de Pablo VI, y, como dec\u00eda, no sabemos de ning\u00fan otro Pont\u00edfice, al menos de los de la edad moderna, que haya hecho este balance p\u00fablico de su propio pontificado.<\/p>\n\n\n\n<p>Revela algunas cosas esta actuaci\u00f3n del Papa. \u00c9l se encontraba, como dice, angustiado; pero no con la angustia producida por la desesperanza, sino con la que nace de la humildad, casi de la humillaci\u00f3n que siente un hombre, respetuoso con sus deberes, al ver la situaci\u00f3n que se ha ido creando en la Iglesia a lo largo de estos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 les resulte, por lo menos, motivo de noble curiosidad un detalle del que yo fui testigo muy directo, en conversaci\u00f3n con \u00e9l, dos veces. Una de ellas, siendo yo Arzobispo de Barcelona: situaci\u00f3n muy dif\u00edcil en aquella di\u00f3cesis, por muchos motivos, sobre todo de tipo pol\u00edtico, la que a m\u00ed me toc\u00f3 vivir. Yo hab\u00eda ido all\u00ed resisti\u00e9ndome mucho, y as\u00ed, ten\u00eda gran libertad de esp\u00edritu para poder hablar sobre los problemas que all\u00ed hab\u00eda. Pues bien: el a\u00f1o 69 tuve una entrevista con \u00e9l, con el Papa, y le llevaba un \u201cdossier\u201d muy minucioso de la situaci\u00f3n de la di\u00f3cesis de Barcelona que conoci\u00f3 de antemano. Hablamos: \u00e9l me daba \u00e1nimos, y al preguntarle: \u201cSanto Padre, \u00bfpero no cree que ha llegado el momento de actuar con m\u00e1s energ\u00eda dentro de la Iglesia, ante estas situaciones que se est\u00e1n dando?\u201d Entonces hizo este gesto: se qued\u00f3 as\u00ed, con el rostro hundido entre las manos; luego, levant\u00f3 la cabeza, estaba llorando. Y me dijo: \u201cPaciencia y doctrina. Est\u00e1 toda la Iglesia como inficionada de herej\u00eda. Como en los tiempos de San Jer\u00f3nimo podr\u00edamos decir: \u2018Y de repente el mundo se despert\u00f3 arriano\u2019. No me obedecen; la autoridad pontificia est\u00e1 muy quebrantada; incluso \u00f3rdenes religiosas que siempre se distinguieron por su devoci\u00f3n y obediencia a la Santa Sede, hoy dan ejemplo de lo contrario&#8230; Pero hemos de seguir adelante con mucha paciencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran los a\u00f1os en que se viv\u00eda el casi cisma de Holanda. Y el Papa ten\u00eda p\u00e1nico a que en su pontificado pudieran producirse cismas que comienzan, pero no se sabe cu\u00e1ndo acaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien. Yo no insist\u00ed m\u00e1s; sal\u00ed de aquella audiencia; y a\u00f1os m\u00e1s tarde estando ya en Toledo, volv\u00ed a hablarle de cosas que yo apreciaba en Espa\u00f1a; \u00e9l las escuchaba con mucha atenci\u00f3n y volvi\u00f3 a insistirme del mismo modo: \u201c\u00a1Hay que seguir! Algunos dicen que yo tendr\u00eda que actuar de otro modo, pero me he trazado mi norma de conducta. Tengo una luz encendida; y el que quiera verla que la vea: es mi predicaci\u00f3n continua y mi llamada a los sacerdotes, a los religiosos, a los fieles, a todos. Otras medidas no creo oportuno tomar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta era la actitud interna de Pablo VI en relaci\u00f3n con los problemas que la Iglesia est\u00e1 viviendo. Por su temperamento y formaci\u00f3n, incluso, acaso, por lo que quedaba en \u00e9l de estilo diplom\u00e1tico, era un hombre que rehu\u00eda las medidas fuertes en relaci\u00f3n con los problemas internos de la Iglesia. Y as\u00ed llega al final de su pontificado, pienso que no con sentimientos de frustraci\u00f3n, sino con la conciencia de quien ha conseguido poco, cuando tanto anhelara.<\/p>\n\n\n\n<p>Su muerte fue totalmente inesperada, aunque \u00e9l la present\u00eda cada vez m\u00e1s. La prensa nos ha revelado muchas noticias, pero quiz\u00e1 hay un dato que, para el cristiano, tiene una fuerza conmovedora. Nos lo explicaba el Cardenal Villot, el Camarlengo, en una de las primeras Congregaciones previas al primer c\u00f3nclave.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche del s\u00e1bado, v\u00edspera de su muerte, pidi\u00f3 que le leyeran, como lectura espiritual, unas p\u00e1ginas sobre Jesucristo de un libro titulado <em>Peque\u00f1o Catecismo,<\/em> escrito por su amigo, el fil\u00f3sofo Jean Guitton. Al llegar a cierto punto, seg\u00fan manifest\u00f3 su secretario particular, dijo: \u201c\u00a1Basta, basta; debo meditar, llega la noche!\u201d. \u00bfDaba a entender que present\u00eda la inminencia de su muerte? Al d\u00eda siguiente, domingo, el Santo Padre se agrava. Y por la tarde, a partir de las seis, la agon\u00eda. Y aqu\u00ed viene este detalle ejemplar. Llega el Cardenal Secretario de Estado, el Sustituto y los dem\u00e1s que generalmente acompa\u00f1an a los Papas en esos momentos. Pero el Papa Pablo VI no dijo ni una palabra m\u00e1s sobre los problemas de la Iglesia o de la Santa Sede: absolutamente nada. Se entreg\u00f3 a rezar; y cuando ya \u00e9l no pod\u00eda, hac\u00eda se\u00f1as con los ojos a quienes le rodeaban para que continuaran rezando: Ave Mar\u00eda; o le le\u00edan unap\u00e1gina del Evangelio. Y de repente, \u00e9l exclamaba: \u201cPater noster\u201d, \u201cMagn\u00edficat\u201d&#8230; Y as\u00ed hasta el final. Muri\u00f3 con esa transparencia del alma que se entrega al Se\u00f1or y se olvida absolutamente de todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis muy apretada, podr\u00edamos decir que su pontificado nos deja, como aspecto positivo, una Iglesia que ha avanzado en su caminar hacia el mundo, y ha logrado mayores encuentros de los que hasta entonces hab\u00eda tenido en los tiempos modernos, en relaci\u00f3n con los problemas que hoy agitan a los hombres. Este es un aspecto positivo y muy importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay un aspecto negativo, y aqu\u00ed viene lo que dec\u00edamos antes. \u00c9l lo contempla con la humildad del que no ha podido o no ha sabido hacer otra cosa. La Iglesia se encuentra internamente dividida, envuelta en las sombras de los pluralismos (dogm\u00e1ticos y morales), con muchas teolog\u00edas falsas, con muy malas interpretaciones del Concilio, como \u00e9l dijo repetidamente, y con una terrible falta de disciplina interna; disciplina que no es solamente el cumplimiento de los peque\u00f1os detalles, sino lo que luego los dos Pont\u00edfices que le han sucedido llamar\u00edan \u201cla gran disciplina de la Iglesia\u201d. Este es el aspecto negativo. Y \u00e9l se dio perfectamente cuenta de que \u00e9sa era la situaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Elecci\u00f3n de Juan Pablo I<\/h2>\n\n\n\n<p>Viene luego el primer c\u00f3nclave, y participamos en las Congregaciones Generales que celebran los Cardenales, a partir del d\u00eda siguiente del fallecimiento del Papa. En ellas, los Cardenales Prefectos de las Congregaciones Romanas informan sobre la situaci\u00f3n del sector que cada uno de ellos cuida en la Iglesia universal. Los dem\u00e1s interven\u00edamos con nuestras observaciones. Esos catorce d\u00edas de Congregaciones nos permitieron obtener a todos los electores, seg\u00fan \u00edbamos llegando, un conocimiento muy detallado de la situaci\u00f3n de la Iglesia; y a la vez permit\u00edan tambi\u00e9n el intercambio de opiniones, el contrastar criterios, el indicar posibles soluciones y hablar de posibles candidatos. Yo puedo decirles que, en esos d\u00edas que precedieron al c\u00f3nclave, habr\u00e9 tenido unas treinta conversaciones con otros Cardenales de diversas partes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, es muy f\u00e1cil ir al mismo si uno ha tenido un poco de empe\u00f1o y diligencia, con una suficiente informaci\u00f3n sobre las personas y la situaci\u00f3n interna de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed llegamos a aquel c\u00f3nclave con la convicci\u00f3n de que necesit\u00e1bamos un Papa que, por su estilo, su car\u00e1cter, su condici\u00f3n, atrajera a la gente y fuera \u201cmanso de coraz\u00f3n\u201d. Esta fue la frase que yo emple\u00e9 cuando me preguntaron; y vi que, poco m\u00e1s o menos, otros utilizaron la misma: manso de coraz\u00f3n, pero en\u00e9rgico de car\u00e1cter. Y segundo: la inmensa mayor\u00eda, tambi\u00e9n \u00edbamos con la convicci\u00f3n de que siguiera siendo italiano. Esto reduce mucho el campo de los posibles candidatos. Porque, con esos dos criterios fundamentales, uno se fija en tres o cuatro personas. Y entonces, como el clima y ambiente en el c\u00f3nclave es de extraordinaria responsabilidad y de una serenidad envidiable, con una profundidad religiosa y una vida de oraci\u00f3n intensa, no es extra\u00f1o que se perciban con mayor facilidad las mociones del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo entrar en el detalle de las votaciones. Dur\u00f3 este c\u00f3nclave un solo d\u00eda: en la ma\u00f1ana, dos votaciones. Se dispersan los votos, pero no demasiado. Despu\u00e9s de la comida se cambian impresiones y se ve por d\u00f3nde van las cosas. Por la tarde, otras dos votaciones: en la primera van concentr\u00e1ndose ya mucho los votos; y en la segunda, se produce la elecci\u00f3n. Rapid\u00edsima, pero con un gozo muy generalizado y una participaci\u00f3n de sentimientos extraordinariamente com\u00fan. Es elegido el Cardenal Albino Luciani, Patriarca de Venecia. Algunos lo conoc\u00edamos por haber participado con \u00e9l en algunos S\u00ednodos y estim\u00e1bamos sus grandes cualidades y sus virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>Apareci\u00f3 luego con aquel encanto de su humilde sonrisa, que es un dato humano muy apreciable, pero que era lo de menos: lo importante eran los valores interiores que hab\u00eda en el alma de este hombre. Y desde el primer momento se capt\u00f3 a la gente que estaba en la Plaza de San Pedro; y a trav\u00e9s de tantos medios de comunicaci\u00f3n social, a gran parte del mundo. El comentario fue generalizado. De tal manera que, cuando volvimos al segundo c\u00f3nclave, hablando yo un d\u00eda con un Cardenal norteamericano, le pregunt\u00e9 si all\u00ed, en Norteam\u00e9rica, hab\u00eda calado tan hondamente la imagen de Juan Pablo I como nosotros advert\u00edamos en nuestras zonas de Europa. Y me dijo lo mismo: que hab\u00eda sido un fen\u00f3meno extraordinario y se hab\u00eda producido una conmoci\u00f3n espiritual notabil\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Luciani es ya elegido y, con la alegr\u00eda de dar tan pronto un nuevo Papa a la Iglesia, bajamos esa noche a cenar. Vino \u00e9l; ocup\u00f3 su sitio: el que hab\u00eda ocupado el d\u00eda y la tarde anterior, y estuvo charlando all\u00ed con todos, uno por uno, con esa amabilidad y esa benevolencia suyas extraordinarias, y nos sentimos dichosos de que al d\u00eda siguiente, adem\u00e1s de dar un Papa a la Iglesia, pudi\u00e9ramos salir de aquel encerramiento que no era nada c\u00f3modo. Porque en aquella yuxtaposici\u00f3n de palacios que es el Vaticano, nos colocan en celdas, extra\u00eddas por sorteo. Y son despachos, zonas \u2013digo\u2013 del Vaticano, muy alejadas unas de otras; aqu\u00ed, diez; all\u00ed, quince; al otro lado, cinco, y dentro de cada bloque de habitaciones hay una o dos que son dormitorios; las dem\u00e1s son despachos de trabajo. All\u00ed ponen una cama, unas toallas, una pastilla de jab\u00f3n y \u00a1arr\u00e9glatelas como puedas!<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel mes de agosto, tan caluroso, y todo tan nuevo para nosotros, resultaba molest\u00edsimo: una cama de colegial, muy estrecha, en tal forma que hab\u00eda que tener cuidado al darse la vuelta; era peligroso. Y la primera noche, muchos la pasamos en pie, porque no hab\u00eda manera de dormir, ni luz suficiente en las habitaciones; inc\u00f3modo, pero pacientemente tolerado. Ahora, nos gustaba mucho vernos libres.<\/p>\n\n\n\n<p>Por cierto, que en esa noche hubo un detalle, que esto s\u00ed, si ustedes me permiten esta an\u00e9cdota por lo que tiene de emocionante desde el punto de vista espa\u00f1ol, la referir\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda sido ya elegido el Papa; hab\u00edamos cenado. Y se corri\u00f3 la voz de que en el Patio de San D\u00e1maso corr\u00eda una brisa fresca muy agradable. All\u00ed, pues, bajamos para pasear un poco y aliviar as\u00ed la fatiga del d\u00eda. Cuando yo llegu\u00e9 hab\u00eda ya grupos paseando. Vi a alguien que estaba solo, y sin saber qui\u00e9n ser\u00eda, me acerqu\u00e9 a acompa\u00f1arle. Era el Cardenal de Se\u00fal, en Corea del Sur.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00a1Oh, s\u00ed, encantado! Vamos a pasear.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfUsted es de Toledo?<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>(Ya nos hab\u00edamos saludado alguna vez, pero muy fugazmente.)<\/p>\n\n\n\n<p>Y enseguida me dijo:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Yo he estado en Espa\u00f1a, un a\u00f1o del Concilio. Ten\u00eda inter\u00e9s en conocer dos ciudades: \u00c1vila y Toledo. \u00c1vila, por Santa Teresa; Toledo, por el arte y la historia.<\/li>\n\n\n\n<li>Yo tambi\u00e9n visito \u00c1vila todos los a\u00f1os. Soy muy teresiano. Tengo escrito algo sobre la Santa.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y me dice:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Para m\u00ed, como Santa Teresa, nada. Vida y escritos de Santa Teresa. \u00a1Qu\u00e9 sublime! Tengo Carmelitas Descalzas en Se\u00fal; pero desear\u00eda tener m\u00e1s sacerdotes y monjas espa\u00f1olas, porque creo que Espa\u00f1a es la naci\u00f3n que m\u00e1s se ha distinguido por su espiritualidad evangelizadora.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Naturalmente, me resultaba grat\u00edsimo o\u00edr a aquel Cardenal expresarse as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Claro \u2013a\u00f1adi\u00f3\u2013, otras naciones, Alemania, por ejemplo, se distinguen por la ciencia teol\u00f3gica y b\u00edblica; pero Espa\u00f1a, \u00a1espiritualidad para llevar el Evangelio! Ignacio, Xaverius (Javier), Teresa&#8230; \u2013aunque no sali\u00f3 de Espa\u00f1a\u2013. Como \u00e9stos no los tiene ninguna naci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfConserv\u00e1is la espiritualidad hoy en Espa\u00f1a? \u00bfLa conserv\u00e1is? \u00a1No la perd\u00e1is!<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Les confieso que en aquel momento sufr\u00ed, porque hube de contestar con evasivas: la crisis de la Iglesia&#8230;, etc. Pero yo estaba pensando en tantos seminarios y noviciados vac\u00edos, y en la dilapidaci\u00f3n de tanta religiosidad sana del pueblo espa\u00f1ol, que era un tesoro y que se va perdiendo; porque esa espiritualidad, la fuerza que ha tenido Espa\u00f1a para evangelizar, como \u00e9sa no ha habido otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de repente, cambia de conversaci\u00f3n y me dice:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfUsted sabe que Corea del Sur es el \u00fanico pa\u00eds del mundo donde entr\u00f3 el cristianismo sin misioneros?<\/li>\n\n\n\n<li>Expl\u00edqueme.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y continu\u00f3 \u00e9l:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>A final del siglo pasado iban muchos coreanos a trabajar en China. Eran muy pobres. Y all\u00ed, en manos de obreros coreanos, cay\u00f3 un catecismo escrito en chino por un jesuita espa\u00f1ol. Se reun\u00edan por la noche y aprend\u00edan el catecismo y a rezar a Cristo y a la Madonna, y trataron algo con los misioneros. Cuando terminaban su trabajo iban volviendo a Corea. Quince a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando llegaron all\u00e1 los primeros misioneros, se encontraron con tres mil cristianos bautizados, instruidos por aquellos grupos laicos que hab\u00edan conocido el cristianismo y se hab\u00edan hecho cristianos en China.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Coment\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00a1Es extraordinario este hecho!<\/li>\n\n\n\n<li>Entre ellos \u2013continu\u00f3\u2013 (y no le sal\u00eda la palabra ni en franc\u00e9s ni en italiano) <em>il genitore del mio genitore<\/em> (mi abuelo) muri\u00f3. Vinieron las persecuciones enseguida y muri\u00f3 m\u00e1rtir, decapitado. Y la madre m\u00eda cas\u00f3 y tuvo ocho hijos; el m\u00e1s peque\u00f1o, yo. Y mi madre ped\u00eda: \u201c\u00a1Un hijo sacerdote, un hijo sacerdote!\u201d. Pero tardaba en llegar. Y muri\u00f3 mi padre. Yo estaba en el vientre de ella. No hab\u00eda nacido&#8230; y ya, nac\u00ed y fui sacerdote.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y le pregunt\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfEstudi\u00f3 en Roma m\u00e1s tarde?<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y dice:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>No, estudi\u00e9 en Alemania teolog\u00eda con H\u00f6ffner, el Cardenal H\u00f6ffner, de Colonia, y, ya ve, los dos hemos sido Cardenales al mismo tiempo, el profesor y el disc\u00edpulo.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Le dije:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Oiga, acaso el que usted sea hoy Cardenal de la Iglesia aqu\u00ed sea un premio al abuelo m\u00e1rtir.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y dijo:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Puede ser. (\u00a1Tan tranquilo!)<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Era emocionante escuchar a aquel asi\u00e1tico hablar as\u00ed de la espiritualidad espa\u00f1ola, de San Ignacio, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Como al d\u00eda siguiente, cuando nos est\u00e1bamos quitando los ornamentos despu\u00e9s de la Misa concelebrada con el Papa. Alguien se me acerca y me tira de la sotana. Me vuelvo y era el Cardenal Primado de Manila, que me dice:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Oiga, usted, Cardenal Primado de Toledo: que al a\u00f1o que viene le espero.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfPor qu\u00e9?<\/li>\n\n\n\n<li>Porque celebramos el cuatrocientos aniversario de la erecci\u00f3n de la di\u00f3cesis de Manila, y sin Espa\u00f1a, en Filipinas, no habr\u00eda Iglesia.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Son espl\u00e9ndidas todas estas manifestaciones que, aunque anecd\u00f3ticas, yo las enlazaba con todo ese conjunto de hechos que hab\u00edamos vivido, con un sentido de amor a la Iglesia y de ofrecimiento del Papa elegido que, adem\u00e1s, se presentaba con aquellas caracter\u00edsticas tan dignas de aprecio como eran las del Papa Luciani para continuar con su tarea evangelizadora. Se pod\u00eda esperar mucho de este Papa. No s\u00f3lo la sonrisa humilde. Ha sido una calumnia que enseguida empezaron a lanzar algunos medios de comunicaci\u00f3n diciendo que no era un hombre de gran cultura. No la necesitaba. Ten\u00eda una cultura teol\u00f3gica m\u00e1s que suficiente, una experiencia pastoral muy directa; y, sobre todo, unas grandes virtudes sobrenaturales para dirigir la Iglesia en este momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso que se ha dicho de que le asust\u00f3 la Curia Romana, no tiene fundamento. \u00c9l no la conoc\u00eda con detalle, porque no hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de conocerla, y dijo aquella frase sencilla de que \u201clo primero que he tenido que hacer es coger el Anuario Pontificio para enterarme de lo que es esta m\u00e1quina\u201d. Pero esto no significa nada. En muy poco tiempo se hubiera puesto al tanto de lo que es la Curia Romana. Lo que ocurre es que este hombre estaba enfermo. Para la tarea normal que desempe\u00f1aba en Venecia, su enfermedad no era tan agobiante como para poder decir que su salud corr\u00eda peligro. Ahora, le viene de golpe todo el peso del gobierno universal de la Iglesia y, naturalmente, se preocupa en su interior mucho. Y esto le pesa. A algunas comunidades de religiosas espa\u00f1olas en Roma les he o\u00eddo decir que, a lo largo del mes de su pontificado, advirtieron c\u00f3mo la voz del Papa se iba debilitando. Y el \u00faltimo d\u00eda que habl\u00f3 Juan Pablo I hab\u00edan comentado: parece que tiene mucha fatiga, y su voz, m\u00e1s tenue, se o\u00eda peor. Era un hombre d\u00e9bil. Esto ha sido todo. Y muri\u00f3 as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La elecci\u00f3n de Juan Pablo II<\/h2>\n\n\n\n<p>Y otra vez a Roma. Ahora las Congregaciones Generales fueron menos; y ya tampoco hubo necesidad de hacer una exposici\u00f3n de los problemas de la Iglesia, porque era muy reciente la que se nos hab\u00eda hecho. De manera que se dedicaron aquellos d\u00edas a despachar peque\u00f1os asuntos, tal como lo previene la Constituci\u00f3n sobre la elecci\u00f3n del Romano Pont\u00edfice, promulgada por Pablo VI. Sobre todo, dos o tres d\u00edas se dedicaron a hablar de la muerte de Juan Pablo I frente a la avalancha de comentarios que se hab\u00edan producido en la prensa, queriendo dar misteriosidad extra\u00f1a al hecho normal de aquel fallecimiento inesperado, pero explicable cuando fueron conoci\u00e9ndose detalles de su constituci\u00f3n f\u00edsica. Con todo, ha sido una campa\u00f1a atroz, calumniosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se da a conocer aquella carta firmada por sesenta Cardenales, dirigida al Cardenal Camarlengo, que es el que hab\u00eda actuado a la hora de la muerte del Pont\u00edfice. Como es obligaci\u00f3n suya, nos explic\u00f3, con toda clase de detalles, lo que pudo constatarse claramente: muerte repentina, normalidad en el cad\u00e1ver, rostro sereno y pl\u00e1cido.<\/p>\n\n\n\n<p>Enseguida el deseo de que el cuerpo fuera expuesto a la veneraci\u00f3n de los fieles. Y ni pensaron en la autopsia, porque, aunque no la proh\u00edbe expresamente la legislaci\u00f3n sobre el tema, de otras expresiones que aparecen en ella sobre el respeto debido al cad\u00e1ver del Papa, se deduc\u00eda claramente que el Cardenal Camarlengo no ten\u00eda facultades para decidir que la autopsia se realizara. Y como eso se deduc\u00eda f\u00e1cilmente, ni el primer d\u00eda lleg\u00f3 hasta ellos el eco de esas noticias calumniosas, que empezaron a darse al d\u00eda siguiente, actuaron con toda normalidad: y el cad\u00e1ver fue expuesto inmediatamente. Luego el Cardenal Camarlengo y sus colaboradores hubieron de sufrir toda esa mordedura tremenda de peri\u00f3dicos y de grupos period\u00edsticos de intenci\u00f3n malsana, que han querido cubrir de sombra el episodio.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto se discuti\u00f3 mucho en las Congregaciones, y se habl\u00f3 de nuevo con los m\u00e9dicos, y se trat\u00f3 de si dar un nuevo comunicado o si llamar a los periodistas. Pero se opt\u00f3 por no dar comunicaci\u00f3n nueva alguna y repetir lo que los m\u00e9dicos hab\u00edan dicho y no hacer caso a los peri\u00f3dicos hasta que pasara la avalancha.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed entramos en el c\u00f3nclave por segunda vez, ya con m\u00e1s experiencia de todo, pero con un poco m\u00e1s de preocupaci\u00f3n; simplemente no se ve\u00eda con tanta facilidad la soluci\u00f3n como se hab\u00eda visto en el c\u00f3nclave anterior. Sin embargo, no dur\u00f3 m\u00e1s que dos d\u00edas, lo cual tambi\u00e9n indica que fue f\u00e1cil. Que ciento once se\u00f1ores Cardenales del mundo entero, en una segunda elecci\u00f3n, no est\u00e9n all\u00ed m\u00e1s que dos d\u00edas, evidentemente impide hablar de un c\u00f3nclave conflictivo. Se resolvi\u00f3 todo facil\u00edsimamente. Pero, y en esto no falto al secreto, aunque la inmensa mayor\u00eda entr\u00e1ramos con la \u00edntima convicci\u00f3n de que segu\u00eda siendo conveniente un Papa italiano, pronto se vio que, ahora, no iba a ser f\u00e1cil. Transcurre el primer d\u00eda: dos votaciones por la ma\u00f1ana y dos por la tarde, sin \u00e9xito. Todo se concentraba en torno a muy pocos elegibles. Y en esa noche, la del d\u00eda primero del c\u00f3nclave, hubo conversaciones informales. No en plan de llegar a pactos o compromisos, sino en plan de conversaciones exploratorias.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, segundo del c\u00f3nclave, empiezan las votaciones de la ma\u00f1ana y, en la segunda, se ve ya c\u00f3mo van convergiendo los votos sobre un nombre determinado: Wojtyla. Vamos por la tarde a la sesi\u00f3n, que empezaba a las cuatro y media, con las formalidades de rigor, las oraciones, el juramento individual repetido, la papeleta en la mano, el c\u00e1liz en que se deposita. Cuando entramos en la segunda votaci\u00f3n se vio que la cosa estaba resuelta. Y que fruto de lo que hab\u00edamos visto y hab\u00edamos hablado la noche precedente, se percib\u00eda tambi\u00e9n la convicci\u00f3n de que ten\u00eda un valor religioso resolver el problema r\u00e1pidamente; en efecto, se estimaba que dar una impresi\u00f3n real de unidad era hoy una fuerza religiosa extraordinaria para la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo muy bien la imagen del Cardenal Wojtyla, enfrente de donde yo estaba sentado. Ten\u00eda junto a m\u00ed al franc\u00e9s Guyot, de Toulouse; al italiano Pappalardo, de Sicilia, y a Poletti, el Vicario de Roma, y ve\u00edamos enfrente a Wojtyla. Y cuando ya los n\u00fameros, seg\u00fan se van cantando los votos, se centraban con abrumadora reincidencia en el Cardenal Wojtyla pudimos observar c\u00f3mo \u00e9l estaba inclinado sobre sus papeles; ya no levantaba la cabeza, solamente escrib\u00eda algo, pero muy r\u00e1pidamente, y dejaba el bol\u00edgrafo. Todav\u00eda sal\u00eda alg\u00fan voto suelto. Lo decisivo era llegar al voto setenta y cinco.<\/p>\n\n\n\n<p>Setenta, setenta y uno, setenta y dos&#8230; Un silencio sepulcral, emocionado, llenaba aquella imponente Capilla Sixtina. Por fin, suena el n\u00famero anhelado: \u00a1setenta y cinco!<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hab\u00eda advertido el Cardenal Camarlengo, por si acaso hab\u00eda aplausos, el ruego de que fueran d\u00e9biles, para que el ruido no se oyera a trav\u00e9s de las ventanas de la Sixtina. Y aplaudimos todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminado el escrutinio, se acercan al elegido los tres Cardenales m\u00e1s antiguos y los Ceremonieros para pedirle su aceptaci\u00f3n y preguntarle qu\u00e9 nombre quiere imponerse. Es el momento de la verdad. Todos nos ponemos en pie. \u00c9l tambi\u00e9n. Se hacen las preguntas de rigor. Entonces se vio qu\u00e9 es lo que hab\u00eda escrito. Temiendo, sin duda, que la emoci\u00f3n iba a hacerle imposible la respuesta, perge\u00f1\u00f3 unas palabras. Las recuerdo muy bien; se me quedaron grabadas. Mirando el papel empez\u00f3: <em>In obedientiam fidei erga Christum meum, in fiducia erga Christi et Ecclesiae Matrem<\/em> <em>\u2013non obstantibus tantis difficultatibus<\/em>\u2013 <em>munus assumo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y un fuerte, largo y sentido aplauso de todos. Enseguida le ponen la sotana blanca y se canta el <em>Te Deum.<\/em> Y aqu\u00ed un gesto conmovedor del nuevo Papa, digno de la historia heroica de la Iglesia primitiva. Le hab\u00edan puesto un peque\u00f1o trono donde \u00e9l se sent\u00f3 e \u00edbamos acerc\u00e1ndonos a prestarle la primera Obediencia, por el Orden a que pertenecemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzaron a pasar los Cardenales Obispos, uno de los cuales es Wyszynski, el viejo y heroico Primado de Polonia. Wojtyla estaba sentado e iba recibiendo, lleno de emoci\u00f3n, a todos, yo creo que casi sin darse cuenta, al menos en aquellos momentos iniciales de qui\u00e9n era cada uno. Cuando le corresponde, llega Wyszynski. El Papa, que se manten\u00eda en la postura que hab\u00eda adoptado, levanta un poco la cabeza y reconoce al que se acerca. Entonces se levanta, baja las gradas para impedir que el Cardenal las suba y se abrazan los dos estrechamente, la cabeza del uno sobre los brazos del otro, llorando ambos. Se les ve\u00eda sollozar. Al separarse, alguien dio la mano al Cardenal para llevarle a su sitio; su rostro estaba cubierto de l\u00e1grimas. Y uno pensaba, inevitablemente: aqu\u00ed este hombre, el viejo Cardenal, noble luchador, ahora volver\u00e1 solo a Polonia a seguir su lucha bajo un r\u00e9gimen y unas circunstancias que coartan las libertades, dejando en Roma a su gran colaborador, Wojtyla; con una pena honda, pero al mismo tiempo con la alegr\u00eda enorme de haber dado un hijo de Polonia a la Iglesia como Papa. Era una escena tremendamente emocionante.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella noche habl\u00e9 un ratito con el Cardenal K\u00f6nig, de Austria, que conoce muy bien el Este. Y le pregunt\u00e9: \u201c\u00bfQu\u00e9 piensa usted de esto?\u201d. Me contest\u00f3: \u201cMire usted, yo no puedo opinar con tanta competencia como el propio Wyszynski, pero \u00e9l es el que me ha dicho que se abre una etapa nueva en las relaciones de la Iglesia con el mundo del Este, que ahora va a poderse hacer algo que permita un poco m\u00e1s de libertad a la Iglesia\u201d. \u00a1Un poco m\u00e1s! \u201c\u00bfY c\u00f3mo ve usted a los gobiernos comunistas de ese bloque? \u00bfEst\u00e1n muy unidos entre s\u00ed?\u201d. Y me responde: \u201cNo; lo est\u00e1n porque siguen dominados. Esos pueblos, si se les dejara en libertad, todos ellos sacudir\u00edan el yugo, y particularmente Polonia\u201d. Y a\u00f1adi\u00f3 K\u00f6nig: \u201cCon Polonia no pueden; es tal el sentido cat\u00f3lico de la familia en Polonia que se estrellan contra ellos, y se dan casos como este, que ya he contado muchas veces, y que me refirieron en Varsovia. En uno de mis viajes se comentaba que, recientemente, estaban en el and\u00e9n de la estaci\u00f3n para tomar un tren, un ministro del gobierno polaco con su hijita. Paseaban un poco. Y vieron que a la ni\u00f1a se le ca\u00eda de debajo del brazo una candela, una vela. La ni\u00f1a, apresuradamente la recogi\u00f3 y la guard\u00f3. Luego se supo que era el ministro X del gobierno que llevaba a su hijita muy lejos de Varsovia para hacer la primera comuni\u00f3n. Eso, un ministro comunista. La fuerza de la familia en Polonia es tal que, hoy por hoy, no pueden desmoronarla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos datos me hicieron a m\u00ed recordar algo sumamente revelador. El segundo a\u00f1o de Concilio, el 64, el Cardenal Wyszinski, con su firma y la de todos los obispos polacos que hab\u00eda en el Concilio, entre ellos Wojtyla, que entonces no era Cardenal, nos entregaron un d\u00eda a todos los obispos del Concilio un gran sobre, dentro del cual hab\u00eda una estampa grande de la Virgen de Czestochowa. Celebraban ellos en Polonia no s\u00e9 qu\u00e9 centenario o acontecimiento, y quer\u00edan regalar a todos los obispos esa estampa de la Virgen para que alg\u00fan d\u00eda pudi\u00e9ramos rezar ante ella una Ave Mar\u00eda por Polonia. Pero, adem\u00e1s, ven\u00eda otro sobre, y en \u00e9l una carta que dec\u00eda: \u201cDentro del sobre van dos formas grandes, dos, por si alguna se rompe, para que los que quer\u00e1is, pod\u00e1is celebrar una Misa tambi\u00e9n por Polonia. Y esas formas est\u00e1n hechas con harina de trigo recogido en campos regados con sangre de m\u00e1rtires\u201d. Esto en el Concilio. El Episcopado polaco hab\u00eda tenido ese detalle que revela una tremenda fe, que es otra de las caracter\u00edsticas que me parecen marcan la figura del nuevo Papa. Hombre intelectual, de gran doctrina, muy pastoral, pero muy piadoso que, adem\u00e1s, sabe expresar piadosamente su fe.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, hombres muy entregados, con mucho conocimiento de la realidad y que, claro, conmueven por el testimonio de una vida como la que ellos nos han ofrecido. Y as\u00ed se explica que hayamos salido de aquel segundo c\u00f3nclave contentos igualmente, aunque todav\u00eda con la pena que supone el recuerdo de aquel Papa tan santo que era Juan Pablo I; pero viendo la providencia de Dios en todos estos acontecimientos. Si entraba en sus planes que hubiera un Papa no italiano y precisamente polaco, la transici\u00f3n de Pablo VI a Juan Pablo II hubiera sido demasiado brusca. Quiz\u00e1 el Se\u00f1or ha querido ese par\u00e9ntesis para que Juan Pablo I iniciara un nuevo camino. Luego, el Esp\u00edritu ha actuado sobre el Colegio Cardenalicio y le ha hecho ver el estilo que parece eficaz para la evangelizaci\u00f3n del mundo actual, y la persona que re\u00fane en s\u00ed cualidades espl\u00e9ndidas para realizar hoy esa evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lecciones<\/h2>\n\n\n\n<p>Claro que yo aqu\u00ed hablo porque no puedo hablar de otro modo, con mi conciencia de Obispo de la Iglesia que siente profundamente su fe y procura vivirla. Pues bien, puedo decirles que esta experiencia de los dos c\u00f3nclaves, y m\u00e1s contrastada por lo que sabemos de la historia y de tantas situaciones enojosas y aun tristes de la Iglesia, ha sido una experiencia reconfortante, magn\u00edfica desde todos los puntos de vista.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La universalidad de la Iglesia:<\/strong><\/em> este es un fen\u00f3meno que llama la atenci\u00f3n, el que pueda sostenerse as\u00ed, nada m\u00e1s que con la fuerza del Esp\u00edritu. Hab\u00eda Cardenales de las islas del Pac\u00edfico, de Australia. Yo ten\u00eda junto a mi habitaci\u00f3n al Cardenal de Filadelfia (que, por cierto, es polaco emigrado a los Estados Unidos) y el de las islas Samoa. Luego el de Buenos Aires, y el de Puerto Rico, y el de Lyon. Esta es una universalidad sin otra fuerza m\u00e1s que la del Esp\u00edritu. \u00a1Que podamos entendernos as\u00ed es una lecci\u00f3n espl\u00e9ndida! Sin apasionamientos, sin sectarismos de nacionalidades, de ideolog\u00edas, nada&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, <em><strong>la unidad sentida como valor religioso.<\/strong><\/em> Y el hecho de que se haya recibido a un Papa no italiano con esa tranquila naturalidad con la que se le recibi\u00f3. No se ha manifestado nada que pudiera significar el m\u00e1s m\u00ednimo resentimiento por haber perdido algo que, efectivamente, es motivo leg\u00edtimo para enorgullecer a un pueblo. No se ha advertido nada. Con toda naturalidad han comentado lo acaecido. Me dec\u00eda el Cardenal Pappalardo, el de Sicilia: \u201cNuestra gente, fuera de algunos peque\u00f1os grupos, est\u00e1 preparada para esto. M\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano ten\u00eda que producirse\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos esperar? Yo no espero de este Papa ninguna cruzada contra el comunismo. Ni tampoco una lucha espectacular en defensa de la fe de la Iglesia. M\u00e1s bien creo que de lo que se trata es de fortalecer la Iglesia interiormente, y de hacerla vivir, en todos sus diversos estamentos, con la virtualidad que encierra la condici\u00f3n episcopal, sacerdotal y laical, una fe muy honda, una expresi\u00f3n muy aut\u00e9ntica de la misma. Y eso, desde dentro. Entonces podr\u00e1 la Iglesia ser una fuerza que haga saltar muchas cosas. Por lo pronto, al principio de su pontificado, en As\u00eds, el Papa ha dicho: \u201cYa no estar\u00e1 callada la Iglesia del silencio, porque ahora habla a trav\u00e9s del Papa\u201d. No va a haber desaf\u00edos. Pero va a haber una fuerza que actuar\u00e1 dentro de ese mundo y que quiz\u00e1 salve lo salvable de ese mundo en el orden social y econ\u00f3mico. El problema de la justicia social est\u00e1 en curso de desarrollo; el mundo camina en ese sentido; pasar\u00e1n a\u00f1os todav\u00eda, pero estas masas que viven hoy en el subdesarrollo y en unas condiciones infrahumanas est\u00e1n en camino de lograr tambi\u00e9n que esta justicia social se convierta en realidad. Pero creo que el problema con el que se enfrenta la Iglesia hoy, de cara al hombre, no es \u00e9ste de las situaciones pol\u00edticas o de las situaciones humanas de justicia social. Es otro. <em>Es la manipulaci\u00f3n del hombre.<\/em> No meramente ideol\u00f3gica. Es eso que le\u00eda yo en una revista italiana estos d\u00edas, que se puede expresar en esta pregunta: <em>\u00bfQu\u00e9 puede hacer el hombre por el hombre?<\/em> Y esta pregunta es positiva: luchar para que desaparezcan el hambre, las guerras; para que la cultura se extienda; para que los hombres participen en la gesti\u00f3n pol\u00edtica en orden al bien com\u00fan. Puede hacer mucho el hombre por el hombre. Pero hay otra pregunta: <em>\u00bfQu\u00e9 puede hacer el hombre del hombre?<\/em> Este es el problema. La manipulaci\u00f3n moral, lo mismo en Occidente que en Oriente. Porque, claro, apuntamos como un peligro para la Iglesia el marxismo, pero en los pa\u00edses materialistas de Occidente, la manipulaci\u00f3n del hombre y la p\u00e9rdida de la libertad interior, como consecuencia de filosof\u00edas animalizantes y de esclavizaciones de los sentidos, es igualmente tr\u00e1gica.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed viene, creo yo, la misi\u00f3n del Papa y de la Iglesia hoy. Fortalecer la dimensi\u00f3n humana, espiritual del hombre; hacer que la persona humana se sienta algo m\u00e1s que rueda de una m\u00e1quina, que es lo que parece se va sintiendo cada vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hombre, el Papa Wojtyla, es fil\u00f3sofo, ha cultivado la \u00e9tica personalmente. Don \u00c1ngel Gonz\u00e1lez \u00c1lvarez ha tratado con \u00e9l en Congresos de Filosof\u00eda, y le conoce; yo he le\u00eddo algunos escritos suyos, antes del C\u00f3nclave. Es te\u00f3logo tambi\u00e9n. Es muy pastoral. Es muy valiente y al mismo tiempo tiene la prudencia que le han ense\u00f1ado los avisos que ha recibido de la vida y de la persecuci\u00f3n. Por consiguiente, est\u00e1 en unas condiciones ideales, a mi juicio, para hacer una gran labor de altura en la Iglesia. Se preocupar\u00e1 tambi\u00e9n de la disciplina interna de la Iglesia, ya lo he dicho, y de que el Concilio Vaticano II sea bien interpretado, que ha sido el drama que hemos vivido en estos a\u00f1os de Pablo VI, como \u00e9l mismo lo dec\u00eda en ese discurso que he citado. Ese discurso lo hemos tenido presente todos los Cardenales, y particularmente los Prefectos de las Congregaciones Romanas, en sus informes. Si hemos acertado, m\u00e1s o menos, el tiempo lo dir\u00e1; pero hemos tratado muy conscientemente de cumplir con nuestro grav\u00edsimo y trascendental deber de electores del Sumo Pont\u00edfice, impetrando en un intenso ambiente de oraci\u00f3n las luces del Esp\u00edritu, reavivando nuestro amor a Jesucristo y a su Iglesia, buscando sincer\u00edsimamente el verdadero bien de los hombres y del mundo entero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comunicaci\u00f3n le\u00edda en la Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas, el martes 7 de noviembre de 1978. Texto publicado en los Anales de dicha Real Academia, n\u00famero 56, 1979, 3-19. 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