{"id":826,"date":"2024-09-23T22:21:35","date_gmt":"2024-09-23T20:21:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=826"},"modified":"2024-09-23T22:21:35","modified_gmt":"2024-09-23T20:21:35","password":"","slug":"evangelizacion-y-mision","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/evangelizacion-y-mision\/","title":{"rendered":"Evangelizaci\u00f3n y misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Discurso de clausura de los actos de la XXVII Semana Espa\u00f1ola de Misionolog\u00eda, celebrada en Burgos del 5 al 9 de agosto de 1974. El arzobispo de Toledo represent\u00f3 en dicha clausura al Prefecto de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos, Cardenal A. Rossi. Texto reproducido en la revista <em>Nuestro Tiempo,<\/em> n\u00fam. 224, octubre de 1974, pp. 261-280.<\/p>\n\n\n\n<p>Considero que es para m\u00ed un alto honor y un privilegio estar entre ustedes esta tarde. En primer lugar, por traer la representaci\u00f3n personal de Su Eminencia el Cardenal Rossi, Prefecto de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos, a quien su viaje a Jap\u00f3n ha impedido venir a Burgos. En segundo lugar, por el hecho de poder sumarme, aunque s\u00f3lo sea con esta modesta intervenci\u00f3n, a los actos de la XXVII Semana Espa\u00f1ola de Misionolog\u00eda que ahora va a ser clausurada. Burgos, con sus Semanas Misionales, tiene una gloria y un servicio m\u00e1s que a\u00f1adir a los muchos que ha ofrecido esta di\u00f3cesis a la Iglesia universal a lo largo de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Les pido perd\u00f3n anticipadamente porque es casi seguro que voy a repetir ideas que habr\u00e1n sido expuestas aqu\u00ed estos d\u00edas con mucha m\u00e1s competencia y brillantez que las que pueda tener yo. La ventaja que de esta reiteraci\u00f3n podr\u00e1 derivarse es que ello contribuir\u00e1, sin duda, a una mayor fijaci\u00f3n de conceptos fundamentales sobre el problema de la evangelizaci\u00f3n, clavado hoy en el coraz\u00f3n de la Iglesia, tanto para ser est\u00edmulo y motor de sus anhelos apost\u00f3licos como para recibir de su propia sangre pura el riego que esa evangelizaci\u00f3n necesita para ser aut\u00e9nticamente eclesial.<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3ximo S\u00ednodo de Obispos se ocupar\u00e1 ampliamente de este tema, la evangelizaci\u00f3n del mundo. Por todas partes, del seno de diversas instituciones de la Iglesia, van surgiendo conversaciones, escritos, coloquios, asambleas, etc., que tratan de la evangelizaci\u00f3n. Dios quiera que acertemos a se\u00f1alar bien sus exigencias. La palabra tiene resonancias muy hermosas, y es de las pocas que quedan todav\u00eda capaces de despertar amor en un alma cristiana. Ojal\u00e1 no se impurifique el concepto. Ojal\u00e1, m\u00e1s todav\u00eda, los esp\u00edritus que acogen esa palabra santa sepan alimentarse, para vivirla, del mismo Cristo, \u00a1evangelizador \u00fanico del mundo!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Evangelizaci\u00f3n en sentido gen\u00e9rico y evangelizaci\u00f3n misionera<\/h2>\n\n\n\n<p>La evangelizaci\u00f3n es el anuncio activo de esa \u201cbuena nueva\u201d o evangelio de Jes\u00fas, que debe ser proclamado a todos los hombres. Es un deber que el mismo Cristo ha confiado a la Iglesia (Mc 13, 10; Hch 5, 42; 13, 32). En la introducci\u00f3n (n\u00fam. 4) del documento-proyecto sobre la \u201cEvangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo\u201d, que ha preparado la Secretar\u00eda del S\u00ednodo como base para la futura asamblea, se explican las diferentes acepciones de la palabra <em>evangelizaci\u00f3n.<\/em> En su sentido gen\u00e9rico se\u00f1ala toda actividad apost\u00f3lica y pastoral propia de la Iglesia, con la cual mantiene entre los hombres viva y operante la fe en Cristo, y procura apacentar y guiar la comunidad eclesial seg\u00fan los designios del mismo Cristo. La evangelizaci\u00f3n misionera queda restringida al <em>primer anuncio<\/em> de Cristo y su Evangelio, hecho a los <em>no-cristianos,<\/em> con el cual se suscita la fe y conversi\u00f3n a Cristo, y se forma una nueva Iglesia. En los documentos conciliares, como veremos, aparecen esas diferencias que caracterizan los diversos sentidos de la evangelizaci\u00f3n (por ejemplo, PO 4; SC 9b).<\/p>\n\n\n\n<p>El vocabulario b\u00edblico reserva prevalentemente para el primer anuncio misionero el verbo <em>\u03ba\u03b7\u03c1\u03cd\u03c3\u03c3\u03b5\u03b9v<\/em> (\u201canunciar\u201d) (Mc 16, 15; 1Cor 1, 23; Gal 2, 2; Hch 8, 5; 9, 20, etc., hasta 61 veces en el Nuevo Testamento); el verbo <em>\u03b5\u03c5\u03b1\u03b3\u03b3\u03b5\u03bb\u03af\u03b6\u03b5\u03c3\u03b8\u03b1\u03b9<\/em> (\u201cevangelizar\u201d) (Lc 16, 16; Hch 8, 35; 10, 36; Gal 1, 8-9; 1Cor 1, 17, etc.). El mismo Nuevo Testamento se\u00f1ala la fe como el fruto inmediato de la evangelizaci\u00f3n misionera (Rm 10, 14-15; 1Cor 1, 21), y como su consecuencia, colocar el cimiento de ese nuevo \u201cedificio\u201d que es la Iglesia o plantar la simiente de ese nuevo \u00e1rbol (1Cor 3, 9ss.; Ef 2, 20; cf. LG 6cd). La evangelizaci\u00f3n en general, bajo la forma de instrucci\u00f3n (Hch 5, 42) o de exhortaci\u00f3n (Hb 13, 22), viene descrita con los verbos <em>\u03b4\u03b9\u03b4\u03ac\u03c3\u03baei\u03bd<\/em> (\u201cense\u00f1ar\u201d, 95 veces en el Nuevo Testamento) o de \u201cinstruir\u201d (Gal 6, 6; Hch 18, 25), \u201chablar\u201d, etc., y tiene como fin la profundizaci\u00f3n en los misterios de la fe, sacando sus \u00faltimas consecuencias<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos diversos sentidos de la evangelizaci\u00f3n responden a diversas actividades, con las que la Iglesia cumple su misi\u00f3n. As\u00ed, encontramos en la Iglesia una actividad pastoral gen\u00e9rica, otra m\u00e1s espec\u00edfica ecum\u00e9nica y la propiamente misionera. El mismo Cristo se present\u00f3 como el Buen Pastor que \u201capacienta sus ovejas\u201d, y que tiene otras ovejas \u201cque no son a\u00fan de su redil y es preciso que las traiga y se haga un reba\u00f1o\u201d (Jn 10, 16). En la primitiva Iglesia el Esp\u00edritu Santo repart\u00eda diversos carismas; unos, como el propio de los Ap\u00f3stoles, estaban directamente ordenados a la evangelizaci\u00f3n misionera; otros, como los doctores o los que interpretaban las lenguas, miraban m\u00e1s bien a mantener viva la fe dentro de la comunidad eclesial. Entre los diferentes ministerios, recuerda San Pablo su ministerio misionero \u2018\u2018dando el testimonio a jud\u00edos y griegos sobre la conversi\u00f3n y fe, predicando el \u201ckerigma\u201d (\u03ba\u03ae\u03c1\u03c5\u03b3\u03bc\u03b1), que distingue del ministerio de aquellos que \u201cten\u00edan que mirar por el reba\u00f1o, sobre el cual el Esp\u00edritu los hab\u00eda constituido obispos para apacentar la Iglesia de Dios\u201d (Hch 20, 21-28). Esta doctrina la recoge el Concilio al hablar de la vocaci\u00f3n espec\u00edficamente misionera (AG 23a).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La misi\u00f3n de la Iglesia, una e id\u00e9ntica<\/h2>\n\n\n\n<p>Las diferencias entre la evangelizaci\u00f3n en su sentido general y el espec\u00edficamente misionero, no hay que buscarlas dentro del concepto mismo de misi\u00f3n de la Iglesia, como si la Iglesia tuviese una misi\u00f3n distinta en el tercer mundo o en los pa\u00edses subdesarrollados o entre los grupos no-cristianos y otra misi\u00f3n entre los cristianos. Su misi\u00f3n es \u00fanica e id\u00e9ntica: llevar los hombres a Dios; \u201cla misi\u00f3n propia que Cristo confi\u00f3 a su Iglesia es&#8230; de orden religioso\u201d (GS 42b); \u201cla misi\u00f3n de la Iglesia tiene como fin la salvaci\u00f3n de los hombres, que hay que conseguir con la fe en Cristo y con su gracia\u201d (AA 6a); \u201crecibe la misi\u00f3n de anunciar el reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos\u201d (LG 5b). Esta \u00fanica misi\u00f3n se realiza de diversas formas, y las diferencias comienzan a aparecer cuando las condiciones religiosas de aqu\u00e9llos entre los que se lleva a cabo la misi\u00f3n son diversas, o los m\u00e9todos y los fines inmediatos que se pretenden son diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio ha querido subrayar esta doctrina para evitar el peligro de creer que la misi\u00f3n de la Iglesia puede cambiar seg\u00fan las circunstancias, y en unos territorios sea, por ejemplo, de tipo social y en otros de tipo religioso; o que en unas circunstancias pueda usar de medios meramente humanos y en otras de s\u00f3lo espirituales. \u201cEste deber [o misi\u00f3n] del que est\u00e1 encargado el Orden de los Obispos, presidido por el sucesor de Pedro, con la oraci\u00f3n y cooperaci\u00f3n de toda la Iglesia, es \u00fanico e id\u00e9ntico en todas partes y en toda situaci\u00f3n, si bien no se ejerce del mismo modo seg\u00fan las circunstancias. Por consiguiente, las diferencias que en esta actividad [misionera] de la Iglesia hay que reconocer, no provienen de la naturaleza \u00edntima de su misi\u00f3n, sino de las condiciones en que tal misi\u00f3n se cumple&#8230; Se hace patente que la actividad misionera fluye de la misma naturaleza \u00edntima de la Iglesia, cuya fe salv\u00edfica propaga, cuya unidad cat\u00f3lica perfecciona dilat\u00e1ndola&#8230;, cuya santidad testifica, difunde y promueve. De este modo, la actividad misionera entre los infieles difiere de la actividad pastoral que hay que realizar con los fieles y de las iniciativas para la unidad de los cristianos&#8230;\u201d (AG 6a, d). Doctrina que el Papa nos ha vuelto a recordar. \u2018\u2018Con frecuencia, al subrayar algunos grandes problemas internos de la Iglesia, se corre el peligro de identificarlos con la misi\u00f3n de la Iglesia, mientras no son m\u00e1s que aspectos de la \u00fanica, y m\u00e1s grande misi\u00f3n de la misma. Hay que convencerse que toda espec\u00edfica, personal, local misi\u00f3n, toda obra de apostolado, cualquiera que sea, debe desarrollarse siempre en orden al grande y esencial deber de la Iglesia: la evangelizaci\u00f3n del mundo. Sin esta conexi\u00f3n fundamental, ninguna iniciativa apost\u00f3lica, aunque sea noble y urgente, tendr\u00eda sentido pleno y justo\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Razones teol\u00f3gicas, pastorales y espirituales de la distinci\u00f3n que hacemos<\/h2>\n\n\n\n<p>Supuesta esta doctrina fundamental, podemos seguir adelante. La raz\u00f3n de hacer esta distinci\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n gen\u00e9rica y propiamente misionera se funda en diversos hechos reales. Desde un punto de vista teol\u00f3gico, es importante mantener la distinci\u00f3n, porque la evangelizaci\u00f3n misionera no puede faltar en la vida y actividad de la Iglesia, que tiene la obligaci\u00f3n expl\u00edcita de ir a todos los hombres, llevando el anuncio de Cristo y haci\u00e9ndolos sus disc\u00edpulos. Por tanto, la evangelizaci\u00f3n misionera debe distinguirse y destacarse entre otras actividades de la Iglesia. Si la Iglesia pensase que cumple su misi\u00f3n porque no abandona a sus hijos, pero olvida a los que \u201cest\u00e1n a\u00fan lejos\u201d, se equivocar\u00eda. \u00bfQu\u00e9 tiene de cat\u00f3lica una Iglesia que s\u00f3lo se preocupase de los asuntos internos de su propia casa? Ya durante el Concilio Vaticano II, Monse\u00f1or de Souza, arzobispo de Bhopal (India), recordaba en el aula conciliar que apenas si llega al 5% (quiz\u00e1 el 3%) del total de la actividad de la Iglesia en el mundo, el esfuerzo dedicado a la evangelizaci\u00f3n misionera de \u201crazas y lenguas, pueblos y naciones\u201d donde la Iglesia a\u00fan no vive como realidad viva; e insist\u00eda en el da\u00f1o que hacen a la causa misionera esl\u00f3ganes confusos que hablan, por ejemplo, de Francia como pa\u00eds de misi\u00f3n, y ese vocabulario impreciso que aplica las categor\u00edas de la evangelizaci\u00f3n misionera a cualquier actividad de la Iglesia<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los miembros de la Iglesia tienen \u2013a distinto nivel\u2013 que sentir su propia responsabilidad en favor de la evangelizaci\u00f3n misionera, ya que se trata de una obra esencial de la Iglesia, impuesta por el mismo Cristo. En concreto, los obispos no pueden creer que cumplen su vocaci\u00f3n eclesial ejercitando el oficio de \u201cpastor\u201d en la propia di\u00f3cesis, porque \u201chan sido consagrados no s\u00f3lo para una di\u00f3cesis determinada, sino para la salvaci\u00f3n de todo el mundo. A ellos con Pedro y bajo Pedro afecta primaria e inmediatamente el mandato de Cristo de predicar a todo el mundo\u201d (AG 38a). Es verdad que su \u201cpoder pastoral\u201d lo ejercen s\u00f3lo en una di\u00f3cesis, pero est\u00e1n obligados a una responsabilidad por la evangelizaci\u00f3n misionera. Los sacerdotes no podr\u00e1n nunca contentarse con una actividad dentro de los l\u00edmites de una parroquia u otra comunidad eclesial, ya que la ordenaci\u00f3n sacerdotal \u201cno destina a los sacerdotes a una misi\u00f3n limitada y restringida, sino a la misi\u00f3n universal y ampl\u00edsima de la salvaci\u00f3n hasta el conf\u00edn de la tierra\u201d (PO 10a; 2d). Los fieles cristianos no deber\u00e1n vivir tranquilos porque guardan la fe y practican cierta caridad, si se desentienden en sus oraciones, preocupaciones y actividades de la evangelizaci\u00f3n misionera, pues ellos tambi\u00e9n est\u00e1n \u201cobligados a cooperar a la extensi\u00f3n y progreso del Reino de Dios en todo el mundo\u201d (LG 35). Distinguir y destacar la evangelizaci\u00f3n misionera dentro de las actividades de la Iglesia es favorecer el cumplimiento de un deber eclesial, teol\u00f3gicamente indiscutible.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde un punto de vista pastoral, es muy interesante mantener la distinci\u00f3n para poder planificar el m\u00e9todo concreto de evangelizar. No se puede anunciar del mismo modo el mensaje de Cristo a los que nunca han o\u00eddo hablar de \u00c9l, que a los que un d\u00eda le aceptaron, y ya le conocen, aunque en la vida no le sigan fielmente. La capacidad de recepci\u00f3n en ambos casos es diversa. No se puede proceder de la misma manera cuando se comienza a formar una Iglesia particular desde sus cimientos que cuando se trata de fortalecer sus muros o defenderla. El trabajo del sembrador es distinto del que cuida la planta o recoge el fruto; todos pretenden lo mismo, pero cada trabajo exige una \u00e9poca, su ritmo, su forma de proceder y, desde luego, el m\u00e1s fundamental es el de sembrar la semilla y plantar.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campo de la espiritualidad, la evangelizaci\u00f3n misionera lleva consigo unas notas peculiares. El misionero vivir\u00e1 en una actitud de completa confianza en las fuerzas sobrenaturales, ya que apenas si encontrar\u00e1 ayudas en el ambiente y en los medios con que cuenta, completamente desproporcionados con el fin que pretende. Ha de vivir en plena disponibilidad, sabiendo disminuir y desaparecer para que la joven Iglesia crezca. Apenas si ver\u00e1 el fruto de sus sudores, ya que vive la espiritualidad del grano de trigo que cae en tierra y muere, dejando a otros recoger las espigas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mutua relaci\u00f3n de las diversas actividades de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>Estas actividades eclesiales que por razones teol\u00f3gicas, pastorales y espirituales se diferencian como formas concretas de realizar la \u00fanica misi\u00f3n de la Iglesia, est\u00e1n entre s\u00ed \u00edntimamente unidas y entrelazadas como recuerda el Concilio (AG 6d). No se pueden separar unas de otras. El aut\u00e9ntico \u201cpastor\u201d, mientras guarda sus ovejas, no pierde de vista las \u201cotras que no son del redil\u201d. El verdadero miembro de la comunidad eclesial sabe que su vida y sus trabajos, aunque limitados en el tiempo y en el espacio, tienen repercusi\u00f3n en la obra de evangelizaci\u00f3n misionera que realizan otros hermanos de la comunidad en sitios lejanos. No se trata s\u00f3lo de experiencias espirituales. En realidad, existe una mutua interrelaci\u00f3n y mutuo influjo entre todas las actividades de la Iglesia. Los sudores y sacrificios de los misioneros repercuten en toda la Iglesia, y todo trabajo pastoral, cuando es verdadero, fructifica tambi\u00e9n en las misiones. Por otra parte, cualquier preocupaci\u00f3n y trabajo para ayudar a la evangelizaci\u00f3n misionera, se traduce en gracias y frutos en favor de la pastoral dentro del propio campo.<\/p>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz teol\u00f3gica de este mutuo influjo soteriol\u00f3gico est\u00e1 en el hecho de que el sujeto de todas estas actividades es una y la misma Iglesia de Jesucristo. No existe verdadera evangelizaci\u00f3n si no procede de la Iglesia y se mantiene unida a la Iglesia. La Iglesia es la continuadora de la obra evangelizadora de Jesucristo, y por eso s\u00f3lo ella puede enviar misioneros y puede sostener todos los otros esfuerzos en favor de las almas. Y cualquier trabajo evangelizador tiene su repercusi\u00f3n a trav\u00e9s de la Iglesia en aquellos que, unidos a ella, trabajan por realizar su misi\u00f3n. Otra explicaci\u00f3n de esta interrelaci\u00f3n entre las diversas formas de evangelizaci\u00f3n la encontramos en la naturaleza de los carismas y ministerios en la Iglesia. El que trabaja en una actividad eclesial ha recibido para ello una gracia o carisma, pero estas gracias no se dan s\u00f3lo a beneficio de un individuo o una comunidad exclusivamente, sino que vienen conferidas \u201cpara la renovaci\u00f3n y la mayor edificaci\u00f3n de la Iglesia, seg\u00fan aquellas palabras: <em>A cada uno&#8230; se le otorga la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu para com\u00fan utilidad<\/em> (1Cor 12, 7)\u201d (LG 12b).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Caracter\u00edsticas de la evangelizaci\u00f3n misionera<\/h2>\n\n\n\n<p>Si la evangelizaci\u00f3n misionera responde a una actividad espec\u00edfica de la Iglesia, \u00bfcu\u00e1les son <em>sus<\/em> caracter\u00edsticas que la distinguen de otras actividades, como la evangelizaci\u00f3n gen\u00e9rica? El Concilio, a la hora de hacer una descripci\u00f3n de la actividad misionera, toma como punto de partida dos ausencias: la de la fe <em>(nondum credentes)<\/em> y la de la Iglesia como organismo visible <em>(nondum radicata),<\/em> para llegar como t\u00e9rmino a trav\u00e9s de la evangelizaci\u00f3n misionera a dos presencias: la de la fe en Cristo y la de la Iglesia (AG 6a). Suscitar esa fe en Cristo y comenzar la formaci\u00f3n de una Iglesia particular (actividad descrita con los verbos \u201cplantar, implantar, edificar, congregar\u201d) son los fines inmediatos de la evangelizaci\u00f3n misionera. Descendiendo al campo concreto, \u00bfen qu\u00e9 consiste la evangelizaci\u00f3n misionera?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Palabra de Dios<\/h3>\n\n\n\n<p>La evangelizaci\u00f3n misionera consiste en el anuncio expl\u00edcito de Jesucristo por medio del ministerio de la <em>palabra.<\/em> La palabra suscita la fe y congrega la Iglesia. La palabra no puede ser substituida por otras obras de tipo social o religioso. Recordaba un d\u00eda el Papa, \u201cel acento sobre las necesidades materiales de los pueblos tan necesitados amenaza oscurecer un poco, en algunos, lo que para la Iglesia permanece primordial: la Palabra de Dios que transmitir, el mensaje de salvaci\u00f3n que comunicar, en una palabra: la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el n\u00famero 4 del decreto conciliar sobre el ministerio de los sacerdotes se analiza el dato teol\u00f3gico de la necesidad de la palabra, y se se\u00f1alan a la vez las diferencias entre la evangelizaci\u00f3n misionera y la evangelizaci\u00f3n en general. En el contexto se subraya que el \u201cprimer deber de los sacerdotes es anunciar a todos el Evangelio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPorque por la palabra de salvaci\u00f3n se suscita en el coraz\u00f3n de los que no creen y se nutre en el coraz\u00f3n de los fieles la fe, por la que empieza y se acrecienta la congregaci\u00f3n de los fieles, seg\u00fan aquello del Ap\u00f3stol: <em>La fe viene de la audici\u00f3n, la audici\u00f3n, empero, por la palabra de Cristo<\/em> (Rm 10, 17) &#8230; Ora, pues, con su buena conducta entre los gentiles los induzcan a glorificar a Dios, ora predicando p\u00fablicamente el misterio de Cristo a los que no creen, ora ense\u00f1en la catequesis cristiana o expliquen la doctrina de la Iglesia, ora se esfuercen en estudiar las cuestiones de su tiempo a la luz de Cristo, su misi\u00f3n es siempre no ense\u00f1ar su propia sabidur\u00eda, sino la Palabra de Cristo&#8230; As\u00ed el ministerio de la palabra se ejerce de forma m\u00faltiple seg\u00fan las varias necesidades de los oyentes y los carismas de los predicadores. En las regiones o sectores no cristianos, por la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica son atra\u00eddos los hombres a la fe y a los sacramentos; en la comunidad, empero, de los cristianos, la predicaci\u00f3n de la palabra se requiere para el ministerio mismo de los sacramentos&#8230;\u201d (PO 4ab; cf. SC 96).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan esta exposici\u00f3n, la evangelizaci\u00f3n misionera consiste en el <em>anuncio p\u00fablico de Cristo,<\/em> se realiza en <em>regiones o sectores no cristianos,<\/em> tiene como fruto <em>suscitar<\/em> la fe en el coraz\u00f3n de los que a\u00fan no creen, <em>atrayendo<\/em> a los hombres a los sacramentos, en concreto al bautismo, puerta de la Iglesia. \u2018\u2018Predicando el Evangelio \u2013recuerda la <em>Lumen Gentium <\/em>en un texto misionero\u2013 [la Iglesia] atrae a los oyentes a la fe y los prepara al bautismo\u201d (LG 17). La evangelizaci\u00f3n en general, por el contrario, se realiza dentro de una comunidad m\u00e1s o menos cristiana, <em>nutre<\/em> la fe ya presente en el coraz\u00f3n de los fieles, y consiste en la ense\u00f1anza org\u00e1nica de la doctrina de la Iglesia, que ha recibido de Cristo, y de penetrar y vivir cada vez m\u00e1s <em>su<\/em> misterio insondable. Est\u00e1 especialmente vinculada a la vida sacramental, en concreto a la Eucarist\u00eda, y la misma Misa contiene una liturgia de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La Persona de Cristo<\/h3>\n\n\n\n<p>Pasemos ahora a examinar el contenido caracter\u00edstico de la evangelizaci\u00f3n misionera. El tema central de esta evangelizaci\u00f3n es la Persona de Cristo, epifan\u00eda del amor de Dios y salvador de los hombres. \u2018\u2018La evangelizaci\u00f3n debe asegurar o buscar un anuncio expl\u00edcito de Jesucristo\u201d<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. El cristianismo no es un sistema filos\u00f3fico ni es tampoco primariamente un conjunto de creencias o pr\u00e1cticas cultuales, es, ante todo, una Persona, Cristo, que comunica la salvaci\u00f3n a los que le aceptan por la fe. La evangelizaci\u00f3n misionera conduce a ese primer encuentro decisivo entre Cristo y el hombre a\u00fan infiel. Un encuentro personal, con repercusi\u00f3n en toda la vida. El kerigma de los Ap\u00f3stoles estaba centrado en la persona de Cristo. Basta recordar la primera predicaci\u00f3n de San Pedro a los gentiles en Ces\u00e1rea (Hch 10, 34-43); ver otros tipos de kerigma de Pedro (Ib 2, 22-26; 2, 12-26); San Pablo se gloriaba de anunciar s\u00f3lo a Cristo y Cristo como Redentor (1Cor 1,23; 2, 1-2), y <em>anunciaba (<\/em><em>\u03ba\u03b7\u03c1\u03cd\u03c3\u03c3\u03b5\u03b9v<\/em><em>) a Jesucristo, el Se\u00f1or<\/em> (2Cor 4, 4-5).<\/p>\n\n\n\n<p>El no-cristiano que todav\u00eda no tiene fe necesita de Cristo. Su vida est\u00e1 llena de interrogantes profundos (NAe 2; GS 10). M\u00e1s que cualquier hombre experimenta \u201cuna sublime vocaci\u00f3n y a la vez una profunda miseria\u201d, sintiendo en s\u00ed una lucha dram\u00e1tica entre el bien y el mal, y viendo cada d\u00eda su incapacidad \u201chasta el punto de sentirse como aherrojado entre cadenas\u201d (GS 13bc). Y a\u00f1ade el Concilio, hablando expl\u00edcitamente de los no-cristianos, \u201ccon mucha frecuencia enga\u00f1ados por el Maligno se envilecieron y trocaron la verdad de Dios en mentira&#8230;, viviendo y muriendo sin Dios en este mundo, se exponen a la desesperaci\u00f3n eterna. Por lo cual la Iglesia, acord\u00e1ndose del Se\u00f1or, que dijo: <em>Predicad el Evangelio a toda creatura<\/em> (Mc 16, 15), procura con gran solicitud fomentar las misiones para promover la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de todos \u00e9stos\u201d (LG 16).<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia sabe que a la \u201chumanidad no ha sido dado otro Nombre en el que es necesario salvarse\u201d (GS 10b). \u201cSe\u00f1or Jes\u00fas \u2013exclamaba el Papa en Bogot\u00e1\u2013, T\u00fa eres necesario, T\u00fa eres suficiente para nuestra salvaci\u00f3n\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Por esta necesidad de Jesucristo, concluye el Concilio, \u201ces necesario que todos se conviertan a \u00c9l, conocido por la <em>predicaci\u00f3n<\/em> de la Iglesia, y por el bautismo sean incorporados a \u00c9l y a la Iglesia\u201d (AG 7a). En esa vocaci\u00f3n e incapacidad a la vez del hombre para salvarse, y en esa necesidad de conocer a Cristo anunciado por la predicaci\u00f3n, radica la importancia de la evangelizaci\u00f3n misionera, y se explican sus caracter\u00edsticas. Es un mensaje centrado en Jesucristo, \u00fanico salvador de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la sacramentalizaci\u00f3n es un elemento integrante de la evangelizaci\u00f3n, a partir de una primera noticia del Evangelio y de su aceptaci\u00f3n. Nadie cree en Jesucristo sino por la acci\u00f3n de Cristo mismo, que difunde su vida a trav\u00e9s de los cauces privilegiados de los sacramentos. La sacramentalizaci\u00f3n no es mera culminaci\u00f3n de la obra evangelizadora, sino elemento esencial de la misma. Dado que el cristianismo no es una ideolog\u00eda, sino, ante todo, vida en Cristo, no existe mejor evangelizador que el mismo Cristo a trav\u00e9s de sus sacramentos. Y esto sin entrar en la cuesti\u00f3n de los sacramentos como veh\u00edculos de pedagog\u00eda eclesial de la fe. Por tanto, hablar de evangelizaci\u00f3n implica, al menos cuando ya se ha hecho un primer anuncio del Evangelio y ha sido aceptado en alguna medida, crear las condiciones m\u00e1s adecuadas para la frecuencia de sacramentos (predicaci\u00f3n, catequesis, visita de enfermos, etc\u00e9tera).<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que la menor tensi\u00f3n evangelizadora de nuestros d\u00edas obedece, en buena parte, a que en la pr\u00e1ctica pastoral hemos descuidado la administraci\u00f3n de sacramentos y toda la serie de exigencias que ella impone en el orden sobrenatural. As\u00ed resulta que hemos querido lanzar al mundo, con pretensiones de evangelizaci\u00f3n, a personas vac\u00edas de vida (a veces este vac\u00edo nos afecta a nosotros mismos), incapaces de comunicarla y f\u00e1ciles presas de otras ideolog\u00edas. La ruina lamentable de muchas organizaciones de apostolado ha venido por este camino.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Audacia evang\u00e9lica<\/h3>\n\n\n\n<p>A pesar de esta urgencia y necesidad, el anuncio de Jesucristo a los no cristianos est\u00e1 lleno de dificultades. Casi siempre superiores a las que puede encontrar la pastoral en un mundo m\u00e1s o menos cristianizado. Parece que el kerigma de Cristo va contra corriente, y que al mundo pagano no le interesa su verdadero mensaje. Busca otro mensaje m\u00e1s inmediato y pr\u00e1ctico. Los an\u00e1lisis socioculturales realizados hoy en las misiones confirman esta impresi\u00f3n. Debemos a\u00f1adir que esta experiencia no es nueva. Ya los Ap\u00f3stoles la tuvieron. Humanamente les parecer\u00eda imposible introducir a Cristo en el mundo que les rodeaba. No perdieron el \u00e1nimo, sabiendo que contaban con una fuerza superior, la del Esp\u00edritu, para superar las dificultades. Y por esta raz\u00f3n el Nuevo Testamento une constantemente a la evangelizaci\u00f3n misionera el t\u00e9rmino griego <em>parres\u00eda <\/em>(\u03c0\u03b1\u03c1\u03c1\u03b7\u03c3\u03af\u03b1)<em>,<\/em> que significa anunciar a Cristo <em>con audacia<\/em> en medio de las dificultades, con libertad, con fe en el triunfo, con valent\u00eda: <em>Fueron llenos del Esp\u00edritu Santo y hablaban la palabra de Dios con audacia <\/em>(Hch 4, 31, v\u00e9ase v. 13); Pablo, <em>en Damasco hab\u00eda predicado valientemente el nombre de Jes\u00fas<\/em> (Hch 9, 27ss.; 26, 26; 28, 31; 1Ts 2, 2, etc.). Esta audacia para el anuncio misionero era objeto de las oraciones de la primitiva Iglesia: <em>Orad para que cuando predique me sean dadas palabras para dar a conocer con audacia el misterio del Evangelio,<\/em> repet\u00eda San Pablo a los efesios (Ef 6, 19). <em>Concede, Se\u00f1or<\/em> \u2013oraba la comunidad de Jerusal\u00e9n\u2013, <em>a tus siervos hablar con toda libertad tu palabra <\/em>(Hch 4, 29). Esta valent\u00eda o fe o audacia sobrenatural es una caracter\u00edstica de la evangelizaci\u00f3n misionera. No hay que olvidar que la predicaci\u00f3n de Cristo tiene un car\u00e1cter p\u00fablico, no se trata de una transmisi\u00f3n secreta, como era propio de algunas sectas gn\u00f3sticas. Cristo mand\u00f3 predicar en las <em>casas, <\/em>o sea, a las familias, en las <em>plazas<\/em> (Lc 10, 5-10) y desde los <em>tejados<\/em> (Mt 10, 27); todas estas im\u00e1genes exigen una actitud de audacia y libertad en el evangelizador. Podemos concluir con San Juan Cris\u00f3stomo: \u201cEl kerigma hay que anunciarlo con parres\u00eda, y sin parres\u00eda no hay verdadero kerigma\u201d (PG 62, 666). Estas ense\u00f1anzas est\u00e1n recogidas en varios textos del decreto conciliar sobre las misiones: \u201cDonde quiera que Dios abre la puerta de la palabra para anunciar el misterio de Cristo a todos los hombres confiada y constantemente, hay que anunciarlo&#8230;\u201d (AG 13a). \u201cEl que anuncia el Evangelio entre los gentiles d\u00e9 a conocer con confianza el misterio de Cristo, cuyo legado es, de forma que se atreva a hablar de \u00c9l como conviene, sin avergonzarse&#8230;\u201d (AG 24b). El t\u00e9rmino \u201ccon confianza\u201d traduce el latino <em>fiducia, fiducialiter,<\/em> que seg\u00fan las referencias b\u00edblicas que acompa\u00f1an al texto conciliar, es la traducci\u00f3n de la <em>parres\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Fidelidad<\/h3>\n\n\n\n<p>La <em>parres\u00eda<\/em> es tambi\u00e9n necesaria, porque el misionero ha de tener el coraje de anunciar fielmente a Cristo y su evangelio, sin cambiarlo ni quitar sus exigencias radicales. Siempre es una tentaci\u00f3n a la hora del anuncio dejarse seducir de la sabidur\u00eda de este mundo o de las tradiciones de los hombres (Col 2, 4-8; 1Cor 1, 18). Los Ap\u00f3stoles fueron siempre misioneros fieles, <em>repudiando los disimulos vergonzantes, no procediendo con astucia ni falsificando la palabra de Dios, sino manifestando la verdad&#8230;, pues no nos predicamos (<\/em><em>\u03ba\u03b7\u03c1\u03cd\u03c3\u03c3\u03b5\u03b9v<\/em><em>) a nosotros mismos, sino a Cristo Jes\u00fas, el Se\u00f1or<\/em> (2Cor 4, 2-5). La <em>fidelidad<\/em> al mensaje recibido es otra nota caracter\u00edstica de la evangelizaci\u00f3n misionera. No se trat\u00e1 de inventar un mensaje nuevo, sino de <em>transmitir<\/em> fielmente lo que nos ha ense\u00f1ado el Se\u00f1or. San Pablo une la noci\u00f3n de <em>kerigma<\/em> con la <em>par\u00e1doxis<\/em> o transmisi\u00f3n fiel (1Cor 15, 1ss., 4; Gal 1, 9-12). \u201cLo que ha sido una vez predicado por el Se\u00f1or&#8230; debe ser proclamado y difundido hasta los confines de la tierra\u201d (AG 3c). Es verdad que esta fidelidad en la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas y su Evangelio afecta tambi\u00e9n a la evangelizaci\u00f3n en general, pero \u00e9sta se caracteriza sobre todo por su <em>sensus Ecclesiae,<\/em> fidelidad en transmitir y explicar el mensaje de Cristo tal como lo interpreta y lo ense\u00f1a hoy su Esposa fiel, la Iglesia, con su Magisteriocontinuo (LG 25; DV 10). El <em>sensus fidei<\/em> propio de la comunidad debe estar guiado por el Magisterio aut\u00e9ntico (LG 12a) de la Iglesia, que procura aplicar el Evangelio a los problemas concretos de la vida.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Testimonio<\/h3>\n\n\n\n<p>La evangelizaci\u00f3n misionera tiene otras notas caracter\u00edsticas propias. Notas que no faltan a la evangelizaci\u00f3n en general, pero delinean con tal relieve la evangelizaci\u00f3n misionera que la distinguen de cualquier otra forma de evangelizaci\u00f3n. Debe ser un anuncio acompa\u00f1ado del <em>testimonio: (Cristo) nos mand\u00f3 predicar (<\/em><em>\u03ba\u03b7\u03c1\u03cd\u03c3\u03c3\u03b5\u03b9v<\/em><em>) y testimoniar al pueblo que \u00c9l ha sido constituido juez de vivos y muertos; de \u00c9l hablan los profetas, que quien cree en \u00c9l recibir\u00e1 el perd\u00f3n de los pecados<\/em> (Hch 10, 42-42; Mt 24, 14). \u00bfEn qu\u00e9 consiste este testimonio que acompa\u00f1a la evangelizaci\u00f3n misionera? Se manifiesta, primero, en la vida, en una serie de <em>signos<\/em> (desde la pobreza y austeridad hasta las manifestaciones m\u00e1s exquisitas de la caridad), signos por medio de los cuales Dios habla y se revela (DV 2); \u201cCristo, el gran profeta, proclam\u00f3 el Reino del Padre con el testimonio de la vida y con la fuerza de la palabra\u201d (LG 35). Esta clase de testimonio es en s\u00ed una revelaci\u00f3n, prepara el terreno para la aceptaci\u00f3n de la palabra, y la confirma. Pero el testimonio misionero se manifiesta tambi\u00e9n en la convicci\u00f3n personal con la que el evangelizador anuncia a Cristo, de quien ha tenido una experiencia inconfundible. Para los Ap\u00f3stoles esta experiencia fue, adem\u00e1s, hist\u00f3rica, f\u00edsica, material, ya que <em>anunciamos y testificamos&#8230; lo que hemos visto, tocado y palpado<\/em> (1Jn 1, 1-3); <em>vosotros dar\u00e9is testimonio porque desde el principio est\u00e1is conmigo<\/em> (Jn 15, 27; Mc 3, 14); <em>ser\u00e9is mis testigos,<\/em> dijo Cristo en el mandato misionero (Hch 1, 8). Para el misionero actual esta experiencia es exclusivamente espiritual, anunciando al que ha contemplado y visto en su vida de oraci\u00f3n. De aqu\u00ed el valor y la necesidad de la contemplaci\u00f3n para la vida misionera. Sin esta experiencia personal de Cristo en la oraci\u00f3n no se pueden anunciar a Cristo con esa convicci\u00f3n que exige el testimonio. El testimonio misionero, por tanto, no se reduce s\u00f3lo a la vida o a los signos que ha de dar, sino que es inseparable de la palabra, del anuncio, y por eso se llama testimonio kerigm\u00e1tico. Es una forma de predicar a Cristo, propia de quien ha tenido una profunda experiencia de \u00c9l. En el libro de los Hechos encontramos diversos ejemplos de este testimonio dado con las palabras: Pedro <em>testimoniaba con muchas palabras, diciendo: Salvaos de esta generaci\u00f3n perversa&#8230;<\/em> (Hch 2, 40); Pablo confesaba que predicaba dando testimonio a jud\u00edos y gentiles sobre la fe en Cristo (Ib. 20, 20-21; v\u00e9ase 26, 10-18; 28, 23; 1Ts 1, 10).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Plantaci\u00f3n de la Iglesia<\/h3>\n\n\n\n<p>La evangelizaci\u00f3n misionera no s\u00f3lo se ordena a suscitar la fe en Cristo, anunciado y testificado, sino que, como vimos, tiene tambi\u00e9n como fin propio la formaci\u00f3n de una nueva Iglesia, la creaci\u00f3n de una Iglesia particular o seg\u00fan la expresi\u00f3n consagrada del Concilio, \u201cplantar la Iglesia\u201d (AG 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Este fin propio que caracteriza la evangelizaci\u00f3n misionera aparece constante en los documentos del Magisterio de la Iglesia. \u201cLas misiones deben tender como a su objetivo primordial <em>(ad supremum efficiendum propositum)<\/em> a constituir la Iglesia en las nuevas tierras\u201d; esta definici\u00f3n de P\u00edo XII en la Evangelii Praecones<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a> ha sido constantemente repetida por sus sucesores. Pablo VI ha recordado este fin propio de la misi\u00f3n en varios de sus mensajes para el Domund, por ejemplo, en el del 1969: define como aut\u00e9nticos misioneros aquellos \u201cque, imitando a los Ap\u00f3stoles, predican la palabra de verdad y engendran las Iglesias\u201d<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. En el mensaje al Congreso Internacional de Misiones, celebrado apenas hace dos a\u00f1os en Lyon, el Papa volv\u00eda a recordar que \u201cla actividad misionera&#8230; mira como fin propio <em>(garde comme fin propre)<\/em> la evangelizaci\u00f3n y la implantaci\u00f3n de la Iglesia\u201d<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, no pocas tendencias dentro del campo de la Misionolog\u00eda no quieren admitir este fin propio de la evangelizaci\u00f3n misionera. Ciertamente, la Iglesia no tiene raz\u00f3n de fin \u00faltimo, sino que ha sido instituida por Cristo con una funci\u00f3n de mediaci\u00f3n, pero necesaria, de salvaci\u00f3n. \u201cFue voluntad de Dios santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sin conexi\u00f3n alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, la Iglesia\u201d (LG 9ab; AG 2b). El fundamento \u00faltimo de la funci\u00f3n de la Iglesia se halla en la voluntad de Dios. Ya antes hemos hablado de Cristo como \u00fanico Salvador, y seg\u00fan la doctrina del Concilio \u201cel \u00fanico Salvador y camino de salvaci\u00f3n, Cristo, se hace presente a todos los hombres en su Cuerpo, que es la Iglesia\u201d (LG 14a; 8a).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo la evangelizaci\u00f3n misionera forma una Iglesia? \u201cEl Pueblo de Dios se congrega primeramente por la palabra de Dios vivo\u201d (PO 4a), as\u00ed comienza el cap\u00edtulo II del decreto sobre el ministerio de los presb\u00edteros. Predicando el Evangelio, la Iglesia atrae a los hombres a la fe, los prepara al bautismo y los incorpora a Cristo-Iglesia (LG 17). \u00bfPor qu\u00e9 la palabra de la evangelizaci\u00f3n congrega una comunidad eclesial y forma una nueva Iglesia? Para contestar a esta pregunta podemos recordar algunas ideas. Si la fe es el primer fruto de la palabra, no debemos olvidar que la fe tiene una dimensi\u00f3n eclesial. La Iglesia es una \u201ccomunidad de fe\u201d (LG 8a; DV 10), y se hace comunidad a trav\u00e9s de la fe. Un elemento esencial para que exista verdadera \u201ccomuni\u00f3n\u201d eclesial o Iglesia es la profesi\u00f3n de una misma fe (UR 2; CD 11). La palabra comunica el Esp\u00edritu Santo, como recuerda San Pablo hablando de su predicaci\u00f3n misionera: <em>Vosotros hab\u00e9is o\u00eddo la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvaci\u00f3n, hab\u00e9is cre\u00eddo, hab\u00e9is sido sellados con el Esp\u00edritu Santo<\/em> (Ef 1, 13). <em>S\u00f3lo quiero saber de vosotros esto: \u00bfhab\u00e9is recibido el Esp\u00edritu por las obras de la ley o por la predicaci\u00f3n de la fe? \u00bfOs da Dios el Esp\u00edritu&#8230; por las obras de la ley o por la predicaci\u00f3n de la fe?<\/em> (Gal 3, 2-5). Los primeros gentiles, a los que se dirigi\u00f3 San Pedro, <em>mientras o\u00edan la palabra, descendi\u00f3 sobre ellos el Esp\u00edritu, les fue dada la gracia del Esp\u00edritu<\/em> (Hch 11,40-45). Ahora bien, el Esp\u00edritu Santo que se comunica por la evangelizaci\u00f3n misionera es el verdadero \u201cprincipio de comuni\u00f3n\u201d de la Iglesia (LG 13a), \u201cel Esp\u00edritu Santo&#8230; realiza esa admirable uni\u00f3n de los fieles, y tan estrechamente une a todos en Cristo que es el principio de la unidad de la Iglesia\u201d (UR 2b). Sin el Esp\u00edritu Santo no existe la Iglesia, ya que \u00c9l es como el \u201calma\u201d de este Cuerpo (LG 7fg), y donde est\u00e1 presente el Esp\u00edritu ya tenemos el \u201cprincipio\u201d que formar\u00e1 la Iglesia a trav\u00e9s de unos elementos visibles, como son los pastores y los sacramentos.<\/p>\n\n\n\n<p>La evangelizaci\u00f3n en general m\u00e1s que la plantaci\u00f3n o formaci\u00f3n desde la ra\u00edz de una nueva Iglesia, mira a la vitalidad de una comunidad ya en edad madura o de crecimiento. Constantes crisis, de desgaste, peligros internos y externos, afectan a cualquier comunidad eclesial. La evangelizaci\u00f3n, en general, procura defenderla y renovar constantemente la Iglesia para que refleje m\u00e1s fielmente la imagen que Cristo nos ha dejado de ella (GS 21e; 43f). La renovaci\u00f3n es lo propio de la evangelizaci\u00f3n en general, pero sin olvidar que \u201ctoda renovaci\u00f3n de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad hacia su vocaci\u00f3n&#8230; La Iglesia, peregrina en este mundo, es llamada por Cristo a esta perenne reforma, de la que ella, en cuanto instituci\u00f3n humana y terrena, necesita permanentemente\u201d (UR 6a). La pastoral no es un trabajo de defensa, sino de renovaci\u00f3n positiva.<\/p>\n\n\n\n<p>A la hora de plantar o formar una nueva Iglesia, el misionero no debe pensar que se trata de crear una comunidad a su capricho o seg\u00fan unos esquemas completamente nuevos. Iglesia s\u00f3lo existe una, la de Cristo. Y las nuevas Iglesias particulares deben ser \u201cformadas a imagen de la Iglesia universal, en las cuales, y a base de las cuales, se constituye la Iglesia cat\u00f3lica, una y \u00fanica\u201d (LG 23a). La Iglesia de Dios est\u00e1 presente en la Iglesia particular \u2013<em>la Iglesia de Dios que est\u00e1 en Corinto, <\/em>dec\u00eda San Pablo (1Cor 1, 2; 1Ts 2, 14)\u2013, y \u00e9sta debe reproducir la imagen de la Iglesia universal, que es una y \u00fanica. No se trata de una imagen externa, debe guardar una aut\u00e9ntica comuni\u00f3n con la Iglesia universal, participando de su misma fe, de su misma Eucarist\u00eda y bajo su mismo Supremo Pastor. Por esto recuerda el Concilio a las iglesias nuevas de las misiones que, \u201cimbuidas m\u00e1s y m\u00e1s del sentir de Cristo y de la Iglesia, sientan y vivan con la Iglesia universal. Mant\u00e9nganse la \u00edntima comuni\u00f3n de las iglesias j\u00f3venes con toda la Iglesia&#8230;, cult\u00edvense los elementos teol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos y humanos que puedan servir para fomentar este sentido de comuni\u00f3n con la Iglesia universal\u201d (AG 19c). De hecho, todo el valor de la Iglesia nueva est\u00e1 en una profunda definici\u00f3n que nos ofrece el Concilio: en las Iglesias particulares \u201cse encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u201d (CD 11a). Por esta raz\u00f3n las nuevas Iglesias son sacramento de salvaci\u00f3n, Pueblo de Dios y Cuerpo m\u00edstico de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta comuni\u00f3n de la Iglesia nueva con la Iglesia universal no se opone la diversidad propia de cada lugar, la configuraci\u00f3n espec\u00edfica de cada comunidad eclesial. Mas a\u00fan, las nuevas Iglesias que se van formando gracias a la evangelizaci\u00f3n misionera enriquecen la Iglesia universal (AG 9b; 11b). La Iglesia no es s\u00f3lo el \u201cPueblo de Dios\u201d, es tambi\u00e9n una sociedad visible, terrestre porque se realiza en la tierra, y por esto \u201ca semejanza de la econom\u00eda de la encarnaci\u00f3n, las iglesias j\u00f3venes, radicadas en Cristo y edificadas sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles, asumen en admirable intercambio todas las riquezas de las naciones que han sido dadas a Cristo en herencia. Dichas iglesias reciben de las costumbres y tradiciones, de la sabidur\u00eda y doctrina, de las artes e instituciones de sus pueblos, todo lo que pueda servir para confesar la gloria del Creador, para ensalzar la gracia del Salvador, para ordenar debidamente la vida cristiana\u201d (AG 22a; sobre el modo de encarnaci\u00f3n, GS 22b).<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Voy a terminar. S\u00e9 muy bien que m\u00e1s all\u00e1 de estos conceptos que aqu\u00ed, con tranquilidad acad\u00e9mica, tratamos de fijar, est\u00e1 la realidad viva y angustiosa del mundo de las misiones. Es tan dura y tan agobiante que resultar\u00eda ofensiva cualquier postura nuestra que pareciera querer dar lecciones a los misioneros. No se trata de eso. Pero unos y otros, los que trabajamos en Iglesias ya formadas o en las que est\u00e1n llamadasa nacer, somos disc\u00edpulos del \u00fanico Maestro, Jesucristo. \u00c9l es quien nos da a todos la suprema lecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace treinta a\u00f1os nada m\u00e1s, a\u00fan no terminada la guerra mundial, no pod\u00edamos sospechar que tan pronto iban a alcanzar la independencia tantos y tantos pa\u00edses de Asia y \u00c1frica. Como tampoco sospechamos ahora el grado de desarrollo, relativo por supuesto, que han de alcanzar en los pr\u00f3ximos cincuenta a\u00f1os; pero, sin duda, ha de ser notable. Ser\u00eda la mayor desventura para la Iglesia de Cristo que lo poco que somos capaces de dar, no porque tengamos poco, sino porque somos poco generosos, lo di\u00e9ramos tan mezclado con las impurezas de ideolog\u00edas equivocadas que, al final, no se supiera qu\u00e9 era Jesucristo, qu\u00e9 son los sacramentos, o qu\u00e9 es el Reino de Dios. En ese caso, la Iglesia habr\u00eda cumplido con una misi\u00f3n de asistencia social, digna de gratitud, pero no con su misi\u00f3n. El secularismo pervertido es el gran peligro de esta hora. Y la mayor tentaci\u00f3n que sacude a muchas almas generosas es dejarse arrastrar por la fascinaci\u00f3n de un inmediatismo de logros puramente terrestres, con el pretexto de que el Reino de Dios empieza en la tierra y de que hay muchas injusticias que deben ser eliminadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprendemos perfectamente que los m\u00e9todos y las actividades de evangelizaci\u00f3n deban ser distintas, seg\u00fan las circunstancias, y que incluso deba haber etapas de pre-evangelizaci\u00f3n cuando sea necesario. Pero esto es lo que han hecho siempre los misioneros prudentes y aun los p\u00e1rrocos de viejas cristiandades que han sabido actuar como buenos pastores. Lo que no hicieron fue elevar a la categor\u00eda de t\u00f3picos cerrados y excluyentes, repetidos con un dogmatismo obsesivo, esas frases de la liberaci\u00f3n, la violencia necesaria, el pecado social, la reforma de las estructuras, los tres niveles, etc. Lo que hay de verdad y de aliento evang\u00e9lico en estos conceptos es conocido y vivido desde siempre por todos los que han tenido fe y amor aut\u00e9ntico al hombre. Pero no necesitaron, para vivirlo, desdibujar el rostro de Cristo y de la Iglesia. Ellos sab\u00edan que, evangelizando, humanizaban, y no consintieron en que la evangelizaci\u00f3n se quedara en mero humanismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien ha observado sagazmente, a prop\u00f3sito de cuanto se dice sobre la reforma de las estructuras, que en el pa\u00eds europeo en que \u00e9stas han sufrido m\u00e1s violenta transformaci\u00f3n, la Rusia de la revoluci\u00f3n de 1917, la cosa empez\u00f3 porque antes unos cuantos hombres \u2013Lenin, Trotski y sus camaradas de lucha\u2013 hab\u00edan cambiado su coraz\u00f3n. Se hab\u00edan llenado de un esp\u00edritu que dio sus frutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, con su programa evang\u00e9lico de las bienaventuranzas, con sus sacramentos, con su ofrecimiento del don de Dios a los hombres, pidi\u00f3 tambi\u00e9n, antes de nada, la reforma del coraz\u00f3n y del alma. \u00bfQu\u00e9 injusticias podr\u00e1n ser eliminadas de la tierra si los corazones de los hombres no son justos?<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cf. Mario Conti,<em>L\u2019evangelizzazione nella Sacra Scrittura,<\/em>dentro del volumen<em>L\u2019evangelizzazione nel mondo contemporaneo,<\/em>Roma, 1974, 11-78.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> PabloVI, alocuci\u00f3n a las Obras Pontificias Misioneras, 10 de mayo de 1968: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI,<\/em> VI, 194.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> V\u00e9ase el texto \u00edntegro en <em>Discours au Concite Vatican II,<\/em> Par\u00eds, 1964, 299-300, edici\u00f3n de Y. Congar.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> V\u00e9ase AAS 58 (1966) 481.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> V\u00e9ase AAS 64 (1972) 732.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> V\u00e9ase AAS 60 (1968) 614.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> P\u00edo XII, enc. Evangelii Praecones: AAS 43 (1951) 507-508.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> V\u00e9ase AAS 61 (1969) 732.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> V\u00e9ase AAS 64 (1972) 732.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso de clausura de los actos de la XXVII Semana Espa\u00f1ola de Misionolog\u00eda, celebrada en Burgos del 5 al 9 de agosto de 1974. El arzobispo de Toledo represent\u00f3 en dicha clausura al Prefecto de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos, Cardenal A. Rossi. Texto reproducido en la revista Nuestro Tiempo, n\u00fam. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[35],"doc_tag":[],"class_list":["post-826","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-iglesia-misionera"],"year_month":"2026-04","word_count":7285,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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