{"id":812,"date":"2024-09-22T20:37:13","date_gmt":"2024-09-22T18:37:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=812"},"modified":"2024-09-22T20:37:13","modified_gmt":"2024-09-22T18:37:13","password":"","slug":"san-jose-en-el-misterio-de-cristo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/san-jose-en-el-misterio-de-cristo\/","title":{"rendered":"San Jos\u00e9 en el misterio de Cristo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda pronunciada el 26 de septiembre de 1976 en la Catedral Primada, con motivo de la clausura del II Simposio Internacional sobre San Jos\u00e9. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> octubre de 1976.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al reunirnos hoy aqu\u00ed para clausurar con esta Misa solemne los actos que han venido celebr\u00e1ndose con motivo del II Simposio Internacional sobre San Jos\u00e9, me es muy grato saludaros a todos, queridos se\u00f1ores obispos, sacerdotes, religiosos, fieles seglares de las Asociaciones Josefinas de Espa\u00f1a y de otros pa\u00edses, que hab\u00e9is llegado hasta aqu\u00ed para dar testimonio de vuestra fe y vuestra piedad y devoci\u00f3n al Santo Patriarca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saludo igualmente al Excmo. Cabildo de nuestra Catedral Primada, a los sacerdotes y fieles de Toledo y a cuantos est\u00e1is con nosotros, unidos, quiz\u00e1 sin saberlo hasta este momento, en la singular intenci\u00f3n que nos congrega dentro de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra Archidi\u00f3cesis de Toledo, se\u00f1ores participantes en el Simposio, os ha acogido a trav\u00e9s de sus instituciones: Curia del Arzobispado, Catedral, Seminario, Comunidades Religiosas, con el respeto que sabe tener para todo esfuerzo de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y con el afecto que le merec\u00e9is al ocuparos con tanto amor del esposo de Mar\u00eda, la Virgen Sant\u00edsima, que tuvo en nuestro San Ildefonso el mejor cantor de su virginidad. Al componer su obra <em>Liber de perpetua virginitate Sanctae Mariae,<\/em> su coraz\u00f3n y su pluma se movieron en torno a Ella, la Virgen, pero sin dejar de hacer alusiones a Jos\u00e9, virgen como ella, testigo de su virginidad, padre de Jes\u00fas<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la centuria anterior, el gran San Isidoro, que presidi\u00f3 varios concilios en Toledo, escribi\u00f3, con referencia al patrocinio de San Jos\u00e9 sobre la Iglesia, muchos siglos antes de que nadie hablara sobre ello, esta frase lapidaria: <em>Joseph, typice Christi gestavit speciem, qui ad custodiam sanctae Ecclesiae deputatus est, quae non habet maculam neque rugam<\/em><a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Todo ello nos permite suponer que en nuestro venerable rito visig\u00f3tico, sobre el que tanto queda por investigar, la figura del Esposo de Mar\u00eda ha de tener reconocimientos y alabanzas correspondientes a su dignidad. Siglos despu\u00e9s, es el arte pict\u00f3rico, con su lenguaje tantas veces superior al de la palabra hablada o escrita, el que logra, precisamente en Toledo, expresiones de calidad insuperable en relaci\u00f3n con San Jos\u00e9. El pincel del Greco nos dej\u00f3 esas maravillas que pueden verse en el Museo de Santa Cruz (San Jos\u00e9 y el Ni\u00f1o); en el Hospital de Tavera (Sagrada Familia); en el Convento de Santo Domingo (Epifan\u00eda), y tantos otros, que llegaron desde aqu\u00ed a diversos puntos de Espa\u00f1a y de otros pa\u00edses. Del Greco y de otros pintores, Toledo es la ciudad del mundo que conserva m\u00e1s lienzos art\u00edsticos sobre San Jos\u00e9, muchos de ellos en esta misma Catedral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante una tradici\u00f3n como \u00e9sta no os extra\u00f1\u00e9is de que quien hoy ocupa la Sede Toledana, que desde sus primeros a\u00f1os de vida sacerdotal en Valladolid tanta relaci\u00f3n mantuvo con la Asociaci\u00f3n Josefina de aquella querida ciudad, os haya recibido tambi\u00e9n con el mismo amor y deferencia con que lo ha hecho la di\u00f3cesis. Aqu\u00ed se escribi\u00f3 anta\u00f1o un primer cap\u00edtulo sobre San Jos\u00e9, el de la devoci\u00f3n que nace del fervor mariano de San Ildefonso; m\u00e1s tarde el segundo, que fue el del arte; faltaba el tercero, el de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, y es el que hab\u00e9is estado escribiendo vosotros estos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Atenci\u00f3n a las cosas peque\u00f1as<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Oh, hermanos!, yo amo las peque\u00f1as cosas, podr\u00eda deciros ahora con el lenguaje de los poetas. Os dir\u00e9 por qu\u00e9. A la Iglesia de hoy le sobran tensiones y conflictos. Tantos son y de tan variados signos, que es dif\u00edcil interpretarlos como s\u00edntoma de vitalidad creadora. M\u00e1s bien indican en muchas ocasiones enfermedad grave. Nos falta fe, confianza, obediencia sencilla, sumisi\u00f3n amorosa a la voluntad de Dios, aceptaci\u00f3n de la vida y de la muerte, del dolor y del trabajo, del progreso y de sus limitaciones, dentro de un marco general de obsequio y reverencia a la providencia de Dios nuestro Padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo amo las peque\u00f1as cosas, es decir, el avemar\u00eda que reza por la noche un misionero para encontrar consuelo y paz, despu\u00e9s de una jornada agotadora; el sacrificio silencioso y ofrecido con amor de un sacerdote que, cuando apenas consigue nada de sus feligreses en su trabajo a\u00f1o tras a\u00f1o, habla con el Se\u00f1or y se lo cuenta todo con mansedumbre y humildad; el esfuerzo de una familia cristiana por sacar adelante a sus hijos que, ante las dificultades dice, sin embargo, sigamos adelante con confianza en Dios&#8230; Y todo lo que gira en torno al misterio de la Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n de Jesucristo, dispuesto por la mano providente de Dios, y por eso mismo tan digno de respeto y amor, y tan eficaz para conservar y fortalecer la fe, puesto que \u00e9sta llega hasta m\u00ed, aunque sea un don de Dios, a trav\u00e9s de las encarnaciones m\u00faltiples en que se manifiesta en los dem\u00e1s, mis hermanos&#8230; Peque\u00f1as cosas y peque\u00f1as personas del Evangelio, pecadores arrepentidos y perdonados, madres y padres implorantes, mujeres de la familia de Jes\u00fas que le segu\u00edan, cruz solitaria y abandonada, Nazaret silencioso, taller de trabajo para ganar un pobre jornal. Jos\u00e9, Jos\u00e9, humilde, constante, siempre honrado y creyente, natural en sus reacciones y sobrenatural en sus determinaciones \u00faltimas, el San Jos\u00e9 de las peque\u00f1as cosas y, sin embargo, tan grande y tan excelso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos sobra cr\u00edtica y nos falta <em>contemplaci\u00f3n<\/em> del misterio, y aqu\u00ed est\u00e1 una de las ra\u00edces m\u00e1s hondas del malestar que se experimenta hoy en la vida de la Iglesia. Porque luego sucede que cuando <em>se contempla <\/em>de verdad, en esas peque\u00f1as cosas y personas se ven asombrosos detalles de grandeza que nos permiten comprender mejor el plan de Dios, la aproximaci\u00f3n de los hombres al misterio de Cristo, el por qu\u00e9 la Iglesia nos los presenta como patronos, como valedores, como santos para ejemplo nuestro y para ayuda en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El puesto de San Jos\u00e9 en la historia de la salvaci\u00f3n tiene una relevancia singular. Reconocerlo as\u00ed no s\u00f3lo es comprender mejor el Evangelio, sino humanizarlo en el mejor sentido de la palabra, ver las cercan\u00edas del misterio central con los hombres que en torno al mismo se mueven, aceptar el valor que tienen en el plan divino las virtudes y disposiciones de la voluntad de un hombre justo, sentir que en el juego de las eficacias evangelizadoras de cualquier tiempo y ambiente cuentan los secretos interiores de la disponibilidad, el abandono en las manos de Dios, el cuidado de la peque\u00f1a casa de Jes\u00fas que es la Iglesia, la misi\u00f3n, el trabajo apost\u00f3lico, la familia. Todo eso parece peque\u00f1o, pero \u00a1ved cu\u00e1nta grandeza hay en San Jos\u00e9!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, la dignidad y la santidad de un ser humano est\u00e1n en proporci\u00f3n directa con su proximidad a la Persona de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Doctrina teol\u00f3gica sobre San Jos\u00e9<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante siglos, la cristiandad concedi\u00f3 esta mayor grandeza y dignidad, primero a San Juan Bautista, seguido de los ap\u00f3stoles. A aqu\u00e9l, por lo que Cristo dijo de \u00e9l: <em>En verdad os digo que, entre los nacidos de mujer, no ha aparecido uno m\u00e1s grande que Juan el Bautista<\/em> (Mt 11, 11). Y a los ap\u00f3stoles, por la afirmaci\u00f3n de San Pablo: <em>Las riquezas de su gracia (de Cristo), que superabundantemente derram\u00f3 sobre nosotros los ap\u00f3stoles toda sabidur\u00eda y prudencia <\/em>(Ef 1, 7-8), comentando las cuales Santo Tom\u00e1s dijo que era \u00abtemeridadla delos que se arrojan acomparar aotros santos con los ap\u00f3stoles en gracia y gloria\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. A todo esto dio cabal contestaci\u00f3n Francisco Su\u00e1rez: que hay que tener como probable y que de ninguna manera va contra la Escritura, que San Jos\u00e9 fue de mayor dignidad y gracia, pues pertenece a un orden superior. El Bautista y los ap\u00f3stoles pertenecen al orden de la gracia, pero Jos\u00e9, despu\u00e9s de Mar\u00eda, pertenece al orden de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. Esta opini\u00f3n es hoy com\u00fanmente compartida por todos los especialistas sobre San Jos\u00e9. Su base es que la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles viene referida a la fundaci\u00f3n de la Iglesia con todas sus consecuencias, mientras que la misi\u00f3n de San Jos\u00e9 dice relaci\u00f3n directa con la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ap\u00f3stoles fueron llamados y elegidos por Jes\u00fas para este ministerio, y Jos\u00e9 fue llamado y elegido por Dios para ser el esposo de Mar\u00eda y el padre virginal de su Hijo, como lo atestigua claramente San Mateo en 1, 18-25. El objeto de este anuncio no fue informar a Jos\u00e9 de la concepci\u00f3n virginal de Mar\u00eda, aunque ese fuera el pre\u00e1mbulo, sino, tomando pie de este hecho, el \u00e1ngel demanda de Jos\u00e9 tres cosas: que reciba a Mar\u00eda definitivamente en su casa; que con ello se convierta en padre de Jes\u00fas, y que imponga a \u00e9ste el nombre. Se dan aqu\u00ed la llamada, la invitaci\u00f3n por parte de Dios y la aceptaci\u00f3n silenciosa, pero eficaz de Jos\u00e9, que consisti\u00f3 en obrar, llevando a Mar\u00eda a su casa, celebrando el acto solemne de las bodas. As\u00ed qued\u00f3 apartado el pensamiento del divorcio o abandono de Mar\u00eda y ratificado su matrimonio con Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consecuencia de todo ello fue la paternidad sobre Jes\u00fas, singular, no parecida a ninguna otra, pues su matrimonio fue pre-ordenado por Dios. En alguna manera Jos\u00e9 fue padre de Jes\u00fas con mayor vinculaci\u00f3n a su esposa y al fruto de este matrimonio, Jes\u00fas, que el resto de los matrimonios con sus mujeres y sus hijos, pues en este caso se limitan a seguir las leyes de la naturaleza, establecidas tambi\u00e9n por Dios, pero para el matrimonio con Mar\u00eda y la paternidad consiguiente hubo una intervenci\u00f3n directa de Dios mismo. La generaci\u00f3n qued\u00f3 excluida, pero suplida ampliamente por la elecci\u00f3n y pre-ordenaci\u00f3n de Dios. Los Padres, sobre todo San Agust\u00edn, insisten una y otra vez en que la esencia del matrimonio est\u00e1 en la uni\u00f3n de las almas. Lo mismo hace Santo Tom\u00e1s y detr\u00e1s de \u00e9l multitud de te\u00f3logos. San Agust\u00edn nos dice: <em>Non itaque propterea non fuit pater Joseph, quia cum matre non concubuit; quasi uxorem libido faciat, et non caritas conjugalis<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/em> Y Santo Tom\u00e1s: <em>Forma autem matrimonii in quadam indivisibili <\/em><em>coniunctione animorum, per quam unus coniugum indivisibiliter alteri fidem servare tenetur<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que fue verdadera esta paternidad de Jos\u00e9 sobre Jes\u00fas nos lo dice San Agust\u00edn:<em>Quare non per me generationes vel ascendunt, vel descendunt? An dicitur ei: Quia non tu genuisti opere carnis tuae? Sed respondebit: Numquid et illa opere carnis suae peperit? Quod Spiritus Sanctus operatus est, utrisque operatus est&#8230; Spiritus Sanctus in amborum iustitia requiescens, ambobus filium dedit. Sed in eo sexu quem parere decebat, operatus est hoc, quod etiam marito nasceretur. Itaque ambobus dicit angelus ut puero nomen imponant<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed San Agust\u00edn alude con toda claridad al derecho que los padres jud\u00edos ten\u00edan a imponer el nombre a sus hijos, como lo demuestra la Vieja Escritura y confirma claramente el Nuevo Testamento en el caso de la imposici\u00f3n del nombre a Juan el Bautista (Lc 1, 59-63). Y, rec\u00edprocamente, la imposici\u00f3n del nombre al reci\u00e9n nacido en el d\u00eda de la circuncisi\u00f3n implica por lo mismo el ejercicio de ese derecho paternal. De hecho, fue San Jos\u00e9 el que impuso el nombre a Jes\u00fas (Mt 1, 25).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto, juntamente con el hecho de que tanto San Mateo como San Lucas tracen las genealog\u00edas de Jes\u00fas a trav\u00e9s de la genealog\u00eda de Jos\u00e9, demuestran palpablemente que Jos\u00e9 fue verdadero padre de Jes\u00fas, aunque no lo engendrara. Hoy es ya rar\u00edsimo el escriturista que se atreva a sostener que la genealog\u00eda de Jes\u00fas que nos da San Lucas es la genealog\u00eda de Mar\u00eda, entre otras razones por el hecho comprobado en la Escritura de que nunca se trazan en ella las genealog\u00edas a trav\u00e9s de las mujeres. Por este hecho est\u00e1 tambi\u00e9n la costumbre de todos los viejos pueblos orientales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No importa que hasta el d\u00eda no se haya hallado el nombre exacto que califique la paternidad de San Jos\u00e9. Hay que desterrar, de todos modos, de ella los calificativos de: putativo, nutricio, etc., que se fijan en aspectos totalmente ajenos a la verdadera paternidad. Lo mismo digamos del de \u00abadoptivo\u00bb, pues el hijo adoptivo es totalmente ajeno al matrimonio que lo adopta. No es este el caso de Jos\u00e9. Los apelativos m\u00e1s en boga actualmente entre los especialistas en estudios josefinos son el de \u00abvirginal\u00bb o el de \u00abmatrimonial\u00bb. El primero puede, sin embargo, ser compartido con Mar\u00eda, y el segundo no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde Bossuet sobre todo se carga el acento en el amor paternal que Jos\u00e9 profes\u00f3 a Cristo. Efectivamente, Bossuet viene a hacer esta sencilla, pero definitiva aclaraci\u00f3n: \u00abMar\u00eda no concebir\u00e1 de Jos\u00e9, porque la virginidad saldr\u00eda perjudicada con ello, pero Jos\u00e9 repartir\u00e1 con Mar\u00eda los cuidados, las vigilias, las inquietudes, con las que educar\u00e1 al divino ni\u00f1o; y \u00e9l sentir\u00e1 por Jes\u00fas la inclinaci\u00f3n natural, todas las dulces emociones, todos los tiernos arrebatos de un coraz\u00f3n paternal\u00bb. Se pregunta a continuaci\u00f3n c\u00f3mo podr\u00e1 ser esto, pues Jos\u00e9 no es padre por naturaleza, y se contesta: \u00abAqu\u00ed es donde nos es necesario comprender que el poder divino act\u00faa en esta obra. Es por un efecto de este poder como San Jos\u00e9 tiene coraz\u00f3n de padre, y si la naturaleza no se lo da. Dios le hace uno con su propia mano, pues de \u00c9l est\u00e1 escrito que cambia, cuando le agrada, las inclinaciones\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Jos\u00e9 fue, adem\u00e1s, conforme a los planes divinos de la redenci\u00f3n, absolutamente necesario para la venida de Cristo al mundo. Hoy es corriente afirmar que en lo que los te\u00f3logos llaman \u00abdecreto de la Encarnaci\u00f3n\u00bb, no s\u00f3lo se contiene \u00e9sta, sino todas sus circunstancias, como, por ejemplo, la maternidad divina de Mar\u00eda<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. Y por lo mismo su concepci\u00f3n virginal y sus desposorios con Jos\u00e9. Mar\u00eda hab\u00eda de ser simult\u00e1neamente virgen y casada. Para ambas cosas se <em>necesit\u00f3<\/em> la colaboraci\u00f3n de San Jos\u00e9. Mar\u00eda no hubiera podido ser virgen sin el asentimiento de Jos\u00e9, que pose\u00eda sobre ella los derechos del matrimonio. Menos hubiera podido ser casada sin el concurso de Jos\u00e9. Pero es m\u00e1s. Est\u00e1 claro que Jes\u00fas quiso nacer dentro de un matrimonio y que este matrimonio fuera presidido por Jos\u00e9. Quiso nacer como todos los dem\u00e1s hombres, dentro de un hogar, por razones obvias que dan los escritores eclesi\u00e1sticos desde tiempos remotos: Jes\u00fas no pod\u00eda aparecer ante su pueblo como hijo de una mujer soltera. Adem\u00e1s que necesariamente hab\u00eda de pertenecer a la casa de David (cf. 2Sam 7, 16; 1Cro 17, 14) y, por ello, contar con una genealog\u00eda que lo demostrase. Esta genealog\u00eda, como hemos dicho m\u00e1s arriba, hab\u00eda de d\u00e1rsela Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto demuestra hasta la saciedad que Jos\u00e9 fue una pieza esencial en los planes de Dios para la Encarnaci\u00f3n. San Jos\u00e9, y habida cuenta de todo lo que hemos dicho, fue en los planes de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n un elemento necesario. Sin \u00e9l no se hubiera realizado ni la Encarnaci\u00f3n ni la Redenci\u00f3n, pues aqu\u00e9lla no s\u00f3lo es la premisa necesaria, sino que la Encarnaci\u00f3n misma forma ya parte esencial de la propia Redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha hecho \u00faltimamente por algunos te\u00f3logos gran hincapi\u00e9 en demostrar que la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas forman el n\u00facleo espec\u00edfico de la Redenci\u00f3n. Sin embargo, no puede negarse que toda la vida de Jes\u00fas fue redentora. Y en este contexto hay que poner tambi\u00e9n la infancia de Jes\u00fas, en cuyo desarrollo tuvo tan importante papel la misi\u00f3n de Jos\u00e9 al lado de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A este respecto son esclarecedoras las palabras de Pablo VI: \u00abHonramos e invocamos hoy a San Jos\u00e9, el humilde obrero, esposo de la Virgen y padre legal de Jes\u00fas, que dio a Cristo, Hijo de Dios, la condici\u00f3n civil terrena; le dio la familia, la patria, la herencia hist\u00f3rica de la estirpe de David, el hogar, el pan, el lenguaje, la educaci\u00f3n del pueblo, el servicio de la autoridad dom\u00e9stica, el trabajo y la profesi\u00f3n, la clasificaci\u00f3n social de artesano y, especialmente, la defensa, la custodia, la protecci\u00f3n durante su infancia atribulada e insidiada, y durante su floreciente y escondida adolescencia. El Jes\u00fas que estaba para nacer, el Jes\u00fas ni\u00f1o, el Jes\u00fas muchacho, el Jes\u00fas d\u00e9bil, el Jes\u00fas pobre, y Mar\u00eda con \u00c9l, tuvieron necesidad de este hombre sencillo, piadoso, \u00edntegro, trabajador, silencioso, que lo era todo para \u00c9l\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas palabras del Papa deben animarnos a todos a seguir adelante en nuestra reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre San Jos\u00e9 y en el cultivo esmerado de la devoci\u00f3n y piedad del pueblo cristiano hacia el Santo Patriarca. Es lo que nos dice el Cardenal Secretario de Estado en nombre del Sumo Pont\u00edfice en la carta que nos ha dirigido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl Simposio actual desea dar a sus trabajos una orientaci\u00f3n netamente cristol\u00f3gica, que abarque tanto el estudio especializado de las cuestiones sometidas a examen, cuanto la manera de presentar al pueblo fiel las ense\u00f1anzas y ejemplos de San Jos\u00e9. Tal orientaci\u00f3n es digna de todo elogio, en cuanto que as\u00ed se podr\u00e1 ver desde su justo punto de vista un aspecto del misterio de Cristo, al contemplar la figura de quien, por designio divino, tuvo una misi\u00f3n que le coloc\u00f3 tan singularmente cercano al mismo Jesucristo y a aquella que \u00c9l eligi\u00f3 por Madre. Precisamente por ello y por su entrega en la fe, sin reservas, a la tarea excelsa pero oscura de custodio y servidor del Verbo encarnado, San Jos\u00e9 es un ejemplo l\u00edmpido e inalterable para el cristiano. Este ejemplo admirable de servicio y dedicaci\u00f3n total a la causa salvadora de Jes\u00fas es digno de ser expuesto en todas sus ricas facetas y significaci\u00f3n mod\u00e9lica, para que, en medio de las dificultades y tensiones presentes, la Iglesia de hoy, al mirar hacia esta figura se\u00f1era se sienta impulsada con nueva fuerza, a esa cordial fidelidad a Cristo que los tiempos requieren\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> V\u00e9ase la edici\u00f3n cr\u00edtica de Vicente Blanco Garc\u00eda en Santos Padres espa\u00f1oles, vol. I, Madrid 1971, BAC 320, 42-154.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Allegoriae quaedam Scripturae Sacrae:<\/em> PL 83, 117.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Super epistolas S. Pauli lectura,<\/em>vol. II, Tur\u00edn 1953, n. 23.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Cf. <em>Tertia pars Summae Theologiae\u2026 <\/em><em>Sancti Thomae\u2026 cum commentariis, <\/em>q.29, disp., 8, Vives, Par\u00eds, 1866, vol. XIX, 125.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>Serm\u00f3n 51,<\/em> 13, 21: PL 38, 344; BAC 441, 29.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Summa Theologiae<\/em> 3 q.29 a.2 c.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <em>Serm\u00f3n 51,<\/em> 20, 30: PL 38, 351; BAC 441, 42-43.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Oeuvres oratoires de Bossuet,<\/em>vol. II, edici\u00f3n de V. Lebarq:<em>Premier pan\u00e8gyrique de Saint Joseph,<\/em>Par\u00eds 1927, 135. Cf. J. Lago,en<em>Estudios Josefinos,<\/em>3 (1949) 122-123.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Cf. R. Garrigou-Lagrange,<em>La M\u00e8re du Sauveur et n\u00f4tre vie int\u00e9rieure,<\/em>Par\u00eds 1954, 6s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Palabras pronunciadas en el <em>\u00c1ngelus,<\/em> del viernes 19 de marzo de 1971: <em>L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 28 de marzo de 1971, 10.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada el 26 de septiembre de 1976 en la Catedral Primada, con motivo de la clausura del II Simposio Internacional sobre San Jos\u00e9. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, octubre de 1976. 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