{"id":810,"date":"2024-09-22T20:35:50","date_gmt":"2024-09-22T18:35:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=810"},"modified":"2024-09-22T20:35:50","modified_gmt":"2024-09-22T18:35:50","password":"","slug":"san-jose-en-la-iglesia-de-ayer-y-de-hoy","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/san-jose-en-la-iglesia-de-ayer-y-de-hoy\/","title":{"rendered":"San Jos\u00e9, en la Iglesia de ayer y de hoy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta pastoral, de fecha 15 de septiembre de 1976, publicada con motivo del II Simposio Internacional de Teolog\u00eda sobre San Jos\u00e9, celebrado en Toledo del 19 al 26 de dicho mes. Texto del <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> septiembre de 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3ximo domingo, d\u00eda 19 del presente mes de septiembre se inaugurar\u00e1 en nuestra ciudad de Toledo el II Simposio Internacional sobre teolog\u00eda de San Jos\u00e9, el Santo Patrono de la Iglesia Universal.<\/p>\n\n\n\n<p>La celebraci\u00f3n en nuestra ciudad de este encuentro de los estudiosos de la teolog\u00eda es para nosotros un honor. Especialistas de diversos pa\u00edses de Europa y Am\u00e9rica se reunir\u00e1n en nuestro Seminario Mayor para deliberar y aportar la luz de sus reflexiones sobre ese misterio de humildad y de grandeza evang\u00e9licas que es San Jos\u00e9, el elegido por Dios para ser el esposo de la Virgen Mar\u00eda en la tierra. Admiro a estos hombres que no se dejan turbar por parcialidades excluyentes y saben \u2013como te\u00f3logos de raza\u2013 que en el mensaje de la revelaci\u00f3n todo tiene su propia importancia dentro de una Iglesia que piensa y que ora, precisamente porque es Iglesia viva. La figura de San Jos\u00e9 invita eficazmente a una reflexi\u00f3n cada vez m\u00e1s honda sobre el providencial destino que Dios le se\u00f1al\u00f3 y atrae a todos los necesitados de confianza en nuestra relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a las reuniones de estudio, los organizadores del Simposio celebrar\u00e1n diversos actos de culto y oraci\u00f3n en nuestra Santa Catedral Primada y en la iglesia del Convento de Carmelitas Descalzas, a los cuales me honro en invitaros, queridos sacerdotes, comunidades religiosas y fieles. Porque necesitamos orar m\u00e1s, pensar m\u00e1s y actuar mejor. Se nos pasa el tiempo en lamentos, en comentarios cr\u00edticos, en discusiones sobre hechos perif\u00e9ricos, mientras lo sustantivo de nuestra piedad se desvanece, con grave peligro para la fe. San Jos\u00e9, Patrono de la Iglesia, nos ayudar\u00e1 a ser mejores hijos y miembros de esa Iglesia, porque \u00c9<em>l es la fidelidad en el silencio y en la acci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Culto y doctrina sobre San Jos\u00e9<\/h2>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n a San Jos\u00e9 es tan antigua como la aparici\u00f3n en la tierra del Verbo hecho hombre, y aun antes, en el momento en que se amaron Jos\u00e9 y Mar\u00eda en Nazaret. Hemos de pensar que los primeros devotos de Jos\u00e9 fueron, primero, Mar\u00eda y, luego, su Hijo Jes\u00fas. Nunca Jos\u00e9 cont\u00f3 con mejores y mayores devotos suyos que su Hijo y su esposa. Ellos nos dieron ejemplo de amor y entrega a Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego aparecieron las primeras comunidades cristianas. El c\u00f3digo de ense\u00f1anzas de estas comunidades est\u00e1 recogido en los evangelios. San Mateo, que escribe la tradici\u00f3n cristiana vivida por una comunidad compuesta de jud\u00edos y de paganos, principalmente palestinenses, es como el actuario de su pensamiento y de su fe en Cristo. Y Mateo, para los actuales escrituristas, escribe los dos primeros cap\u00edtulos de su evangelio inspirado en una fuente que ha copiado la misi\u00f3n y actuaci\u00f3n de Jos\u00e9 al lado de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, pero interpret\u00e1ndolas a la luz del que conoce perfectamente todas las viejas Escrituras.<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad para la que escribe San Mateo, y Mateo mismo, se muestran ya devotos de San Jos\u00e9 y dicen de \u00e9l todas sus grandezas: su papel en la historia de la salvaci\u00f3n, sus virtudes, su sencillez y su silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego se extiende sobre San Jos\u00e9 el olvido, las medias palabras, la oscuridad. Pasan dos siglos en que no se le menciona m\u00e1s que indirectamente por los escritores plenamente ortodoxos y reconocidos como tales por la Iglesia. Pero esta laguna de sombras la llenan los llamados evangelios ap\u00f3crifos, en los que la fantas\u00eda domina la escena. En ellos se habla mucho de Jos\u00e9, pero se le desfigura, se le empeque\u00f1ece, se le achica, hasta hacerle viudo y con hijos, viejo barbudo y decr\u00e9pito.<\/p>\n\n\n\n<p>Es que han aparecido las herej\u00edas que niegan la concepci\u00f3n virginal de Mar\u00eda. Para ellas, Jes\u00fas no s\u00f3lo no es Dios, sino que es un hombre como otro cualquiera, nacido de un hombre y de una mujer. Se hace necesario reivindicar para \u00e9l su divinidad, su concepci\u00f3n por obra del Esp\u00edritu Santo, su nacimiento de una virgen. Nada m\u00e1s f\u00e1cil para aquellos tiempos, ni modo m\u00e1s eficaz para llegar a estas demostraciones que hacer a Jos\u00e9 viejo e incapaz de procrear hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, para los primeros Padres de la Iglesia, sobre todo orientales, Jos\u00e9 no ser\u00e1 siquiera esposo de Mar\u00eda, sino solamente custodio. Menos ser\u00e1 el padre de Jes\u00fas, ni aun virginal, sino a lo m\u00e1s tutor y nutricio.<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra en que vivi\u00f3 Jos\u00e9 en Nazaret, como guardi\u00e1n de los secretos de Dios y que hizo de \u00e9l un innominado, vuelve a extenderse sobre su figura. Borrando a Jos\u00e9 de la escena, reciben toda su luz Jes\u00fas y Mar\u00eda. Respecto de Mar\u00eda, esto no es, sin embargo, del todo exacto. Toda la luz de los primeros siglos de la Iglesia se proyecta sobre Jes\u00fas. Su figura es tan \u00fanica, tan deslumbrante, que impide ver las sombras que se mueven a su lado, incluida Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto principalmente entre las nuevas comunidades cristianas procedentes del paganismo, donde la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas es poco menos que incomprensible. Por eso ha podido decirse que la devoci\u00f3n y culto a Jos\u00e9 no comenz\u00f3 hasta el siglo IV, con la aparici\u00f3n en escena de San Agust\u00edn. San Agust\u00edn defiende ya no solamente el matrimonio verdadero de Jos\u00e9 y Mar\u00eda, sino la verdadera paternidad de Jos\u00e9. Y saca de ello todas las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>El culto a los m\u00e1rtires, por otra parte, el \u00fanico admitido en los primeros siglos de la Iglesia, si exceptuamos el de Jes\u00fas, impide que se les tribute a Jos\u00e9, como a Mar\u00eda, culto alguno en las asambleas cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la doctrina sobre el esposo de Mar\u00eda crece ya de manera incontenible desde San Agust\u00edn. Al principio no se har\u00e1 otra cosa que repetir sus ense\u00f1anzas, pero poco a poco Jos\u00e9 va a obtener un lugar destacado en los escritores eclesi\u00e1sticos. Es, sin embargo, en la Edad Media cuando Jos\u00e9 cobra entidad aparte, pudi\u00e9ramos decir, en el pensamiento de los autores cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto por lo que se refiere a Occidente, pues en Oriente la figura colosal de San Juan Cris\u00f3stomo influye tambi\u00e9n en el progreso de la doctrina sobre San Jos\u00e9, si bien relativamente, pues su influencia en este terreno se debe m\u00e1s bien a una obra que se le atribuy\u00f3 por error, el <em>Opus imperfectum.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es Occidente el que con m\u00e1s ah\u00ednco y tes\u00f3n ha promovido la doctrina sobre San Jos\u00e9. Respecto del culto lit\u00fargico, le precedi\u00f3 Oriente, pues los coptos celebraban ya en el siglo VII una fiesta de San Jos\u00e9. Sin embargo, hemos de llegar a los siglos VIII o IX para hallar incluido el nombre de San Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda, en un calendario o martirologio occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>En la baja Edad Media es cuando irrumpe con fuerza en todo Occidente la doctrina y culto de San Jos\u00e9, para alcanzar m\u00e1s tarde, con Gers\u00f3n y Santa Teresa, un esplendor desbordante.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Edad Media aparece ya San Jos\u00e9 en dos manifestaciones del arte religioso: en los capiteles de las catedrales europeas y en el teatro, en los llamados \u00abmisterios\u00bb. Claro que siempre en escenas de la vida de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. Y no precisamente en olor de exaltaci\u00f3n de su figura. En muchos casos de \u00e9stos, Jos\u00e9 era el humilde servidor de Mar\u00eda, dedicado a los oficios humildes que las circunstancias demandan: cocinar, preparar las papas al Ni\u00f1o, etc., en los relieves catedralicios. Y en el teatro, como el hombre ridiculizado por su vejez al lado de una esposa virgen. La influencia de los ap\u00f3crifos es en todo esto manifiesta.<\/p>\n\n\n\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica se impone luego, sin embargo. Al hilo de la doctrina de San Agust\u00edn se devuelve a San Jos\u00e9 toda su dignidad. Con el Renacimiento aparece ya San Jos\u00e9 muchas veces en la pintura religiosa como figura principal: en su sue\u00f1o o anunciaci\u00f3n, en la huida a Egipto, en su muerte, o aisladamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Edad Moderna y Contempor\u00e1nea han sido ya much\u00edsimos los te\u00f3logos y escrituristas que han estudiado a San Jos\u00e9 de una manera directa y han descubierto el papel principal que tiene en la historia de la salvaci\u00f3n. Aunque esta labor de escrituristas y te\u00f3logos no aparezca a la superficie del sencillo pueblo cristiano, dar\u00e1 fruto a su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El culto p\u00fablico y la devoci\u00f3n popular a San Jos\u00e9 parece que van decayendo hoy, y hasta ha desaparecido la fiesta del Patrocinio de San Jos\u00e9 del calendario lit\u00fargico, y la de San Jos\u00e9 Obrero ha quedado en muchas partes relegada.<\/p>\n\n\n\n<p>Simult\u00e1neamente con este fen\u00f3meno ha surgido, o mejor precedi\u00e9ndole en escasos a\u00f1os, comienzan a surgir centros y sociedades promotoras de la doctrina y de la devoci\u00f3n a San Jos\u00e9 en Canad\u00e1, Italia, Polonia, M\u00e9jico y Espa\u00f1a, siendo los espa\u00f1oles los pioneros en suscitar este movimiento. Revistas especializadas, como <em>Estudios Josefinos,<\/em> en Valladolid, sostienen el fuego sagrado en esta empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Son estos grupos los que ahora se re\u00fanen en Toledo para celebrar el II Simposio Internacional sobre el Santo Patriarca, con el prop\u00f3sito de estudiar todo lo relativo a su figura durante un per\u00edodo hist\u00f3rico determinado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">San Jos\u00e9 en la \u00e9poca del Renacimiento<\/h2>\n\n\n\n<p><em><strong>Liturgia<\/strong><\/em><em>.<\/em> Antes de que Sixto IV impusiera la fiesta de San Jos\u00e9 del 19 de marzo para su di\u00f3cesis de Roma en 1479, ya la celebraban algunas \u00f3rdenes religiosas, por ejemplo, los servitas, los benedictinos y los franciscanos. Sabido es que, antes del Concilio de Trento, que reserv\u00f3 a la Santa Sede la instituci\u00f3n de las fiestas, todos los obispos y superiores mayores de las \u00f3rdenes mon\u00e1sticas y mendicantes ten\u00edan potestad de introducir en sus breviarios y misales las fiestas que creyeran convenientes. Es muy dif\u00edcil localizar hoy los manuscritos de estos misales y breviarios. De todos modos, debemos se\u00f1alar que es caracter\u00edstica del Renacimiento la introducci\u00f3n generalizada de la fiesta de San Jos\u00e9 el 19 de marzo, y el vigoroso arranque de la misma parte de la iniciativa de Sixto IV.<\/p>\n\n\n\n<p>Varias di\u00f3cesis italianas siguen su ejemplo. En 1500 hay ya evidencia de que al menos sesenta ciudades de Europa celebran esta fiesta: veinticuatro en Francia, veintiuna en las regiones germ\u00e1nicas, trece en Escandinavia y siete en Espa\u00f1a, sin contar las italianas. El P. Graci\u00e1n asegura que, gracias a su <em>Josefina<\/em> y a su lectura, \u00ablos arzobispos de Toledo, Valencia y otros prelados, han ordenado en sus di\u00f3cesis que el d\u00eda de San Jos\u00e9 sea fiesta de guardar\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00f3rdenes religiosas siguen su propio impulso. Los franciscanos, reunidos en Cap\u00edtulo General celebrado en 1399, adelant\u00e1ndose a Sixto IV, franciscano tambi\u00e9n y por este hecho influido por ellos seguramente, acuerdan celebrar esta fiesta con rito doble, utilizando, sin embargo, el com\u00fan de confesores. Los dominicos la celebraban ya en 1500 en varias provincias suyas, y en el Cap\u00edtulo General celebrado en Roma en 1508, se autoriza la prosecuci\u00f3n de la misma donde ya existiera, y durante el generalato de Ludovico Tom\u00e1s de Vio (Cayetano) \u20131508-1517\u2013 fue proclamada obligatoria para toda la Orden. Los carmelitas tienen un oficio propio de San Jos\u00e9 a finales del siglo XV, que se hizo muy famoso, sobre todo por su ant\u00edfona al <em>Magn\u00edficat,<\/em> y que es citado hasta nuestros d\u00edas con admiraci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Predicaci\u00f3n.<\/strong><\/em> Podr\u00edamos decir que es San Bernardino de Siena (1444) el que inaugura un estilo nuevo en la predicaci\u00f3n popular sobre San Jos\u00e9 con su c\u00e9lebre <em>Sermo II: Vigilia Nativitatis Domini, De Sancto Joseph sponso beatae Virginis<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/em> De \u00e9l en adelante nada tienen que hacer los evangelios ap\u00f3crifos en la predicaci\u00f3n sobre San Jos\u00e9. Se imponen tambi\u00e9n aqu\u00ed los c\u00e1nones del Evangelio y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, con una clara exaltaci\u00f3n de la figura de Jos\u00e9, a quien se le conceden, como antes hiciera Gers\u00f3n, privilegios antes ni so\u00f1ados. Estamos ya a noventa grados de distancia de un San Vicente Ferrer, por ejemplo. A \u00e9l seguir\u00e1n los otros dos franciscanos italianos, tambi\u00e9n llamados Bernardinos, el de Bustis y el de Feltre, y con ellos todos los predicadores renacentistas. En Espa\u00f1a, por no citar a otros, tenemos a San Juan de \u00c1vila, con su serm\u00f3n del 19 de marzo, titulado <em>\u00bfPor qu\u00e9 desposada la Virgen con San Jos\u00e9?,<\/em> y al Beato Alonso de Orozco (1500-1591).<\/p>\n\n\n\n<p>El predominio de la Escritura, la autoridad de los Padres y escritores de toda solvencia, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, junto con una piedad entra\u00f1able y sentida hacia San Jos\u00e9, son las caracter\u00edsticas de la predicaci\u00f3n josefina del Renacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El Arte.<\/strong><\/em> Gers\u00f3n e Isolanis han exaltado la dignidad de San Jos\u00e9 como verdadero esposo de Mar\u00eda y, por ello, padre de Jes\u00fas. Y en esta direcci\u00f3n marcha tambi\u00e9n ahora el pincel de los m\u00e1s grandes pintores. Tambi\u00e9n han defendido, contra los ap\u00f3crifos, la juventud del Santo a la hora de contraer su matrimonio con Mar\u00eda Aparecen en el Renacimiento muchos cuadros sobre los desposorios, en que esta juventud, madura, si se quiere, y su imponente dignidad, se ponen de relieve. Ya no es San Jos\u00e9 el humilde servidor, casi criado de Mar\u00eda, de la Edad Media. Citaremos solamente como un ejemplo destacado <em>Los desposorios de la Virgen,<\/em> de Rafael (1504).<\/p>\n\n\n\n<p>El Renacimiento tiene entre sus caracter\u00edsticas m\u00e1s salientes, adem\u00e1s de la vuelta a las formas griegas, un humanismo muy acendrado. Comienza con \u00e9l a exaltarse, en el orden religioso, la humanidad de Cristo de la mano de la escuela franciscana. Esto conlleva l\u00f3gicamente el inter\u00e9s por los misterios de la infancia de Jes\u00fas y sus relaciones con todos sus parientes, por ejemplo, con San Joaqu\u00edn y Santa Ana; pero m\u00e1s principalmente con su madre y con su padre terrenos. Unidas estas dos corrientes abocan en la plasmaci\u00f3n por el arte de escenas de esa infancia, logradas con una perfecci\u00f3n hasta entonces desconocida. As\u00ed aparecen cuadros de la Sagrada Familia, por ejemplo, y de la Adoraci\u00f3n de los pastores y de los Reyes. No hay en el Renacimiento pintor de relieve que no emplee sus pinceles en representaciones de este tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Evoquemos aqu\u00ed a nuestro Greco (\u00bf1541-1614?), que pinta una admirable <em>Sagrada Familia con Santa Ana<\/em> (1595), conservada en el Hospital de Tavera, de Toledo, y una <em>Adoraci\u00f3n de los pastores<\/em> (1605), en que aparece destacadamente San Jos\u00e9, y cosa mucho m\u00e1s destacable, dos cuadros de <em>San Jos\u00e9 con el Ni\u00f1o,<\/em> uno hoy en la Capilla de San Jos\u00e9, de Toledo (1597-1599), y otro posterior en el Museo de Santa Cruz, de la misma ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Devoci\u00f3n popular.<\/strong><\/em> Se escriben muchas vidas de Cristo y de la Virgen en el Renacimiento con las caracter\u00edsticas arriba apuntadas para la teolog\u00eda, pero contin\u00faan ejerciendo en esta \u00e9poca influencia extraordinaria dos obras anteriores: las <em>Meditationes Vitae Christi,<\/em> del pseudo-Buenaventura, y, sobre todo, la que en castellano dio en llamarse <em>Vita Christi Cartuxano,<\/em> que manej\u00f3 mucho Santa Teresa<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>, y que recomienda a sus monjas en las Constituciones: \u00abTenga cuenta la priora con que haya buenos libros, en especial <em>Cartujanos..<\/em>.\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. Esta Vida de Cristo est\u00e1 traducida al castellano por Ambrosio de Montesinos, siendo la primera edici\u00f3n de 1502. Esta obra, juntamente con la <em>Subida al Monte Sion,<\/em> de Bernardino de Laredo, y que llevaba al final su <em>Josefina<\/em> desde al menos el a\u00f1o 1542, ejercieron en la Espa\u00f1a del Renacimiento una gran influencia en la devoci\u00f3n a San Jos\u00e9, aunque la primera est\u00e1 muy influida por los ap\u00f3crifos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la peste invade por aquellos tiempos toda Europa y la gente muere por millares, sin encontrar remedio humano a aquella verdadera cat\u00e1strofe. Europa es profundamente cristiana y el hecho de una muerte segura e inesperada le hace recurrir a la protecci\u00f3n del cielo, pensando sobre todo en su eterna salvaci\u00f3n. Ya Gers\u00f3n ha escrito que San Jos\u00e9 es patrono de la buena muerte por las bellas circunstancias de la misma, y las gentes buscan desesperadamente su protecci\u00f3n. Durante el Renacimiento aparece con fuerza esta devoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y puestos a buscar un protector celestial para otras circunstancias, y siendo San Jos\u00e9 de oficio carpintero, los gremios de ebanistas y carpinteros le proclaman su patrono. Esta modalidad aparece primero en Italia. El P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n escribe su<em> Josefina<\/em> (1597) para la cofrad\u00eda de carpinteros de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>En este tiempo nace tambi\u00e9n con fuerza la devoci\u00f3n a los siete dolores y gozos de San Jos\u00e9, nacida o acaso mejor impulsada por Juan de Fano, religioso capuchino italiano, que cuenta una aparici\u00f3n de San Jos\u00e9 a varios religiosos de su Orden que luchan contra un naufragio y en peligro de perder la vida se les aparece el Santo y les recomienda que recen siete padrenuestros y avemar\u00edas cada d\u00eda en recuerdo de los mismos, prometi\u00e9ndoles su alta protecci\u00f3n a cuantos realicen este ejercicio. El P. Graci\u00e1n nos dice que \u00abesta devoci\u00f3n usan muchos en Italia, principalmente entre los Padres capuchinos\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Y \u00e9l mismo publica unas oraciones para este ejercicio<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este mismo tiempo tambi\u00e9n comienza la costumbre cristiana de imponer en la pila bautismal el nombre de Jos\u00e9 a los reci\u00e9n nacidos, de forma que un elevado n\u00famero de varones se llaman Jos\u00e9 en casi toda Europa, pero acaso principalmente en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos considerar a Santa Teresa de Jes\u00fas (1515-1582) como el prototipo de la devoci\u00f3n popular a San Jos\u00e9, aunque ilustrada. A \u00e9l encomienda, muy joven, la curaci\u00f3n de una enfermedad misteriosa, y de \u00e9l, seg\u00fan confesi\u00f3n propia, obtiene la curaci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>; y luego manda celebrar la fiesta del 19 de marzo, costeada a sus expensas, seg\u00fan costumbre de la \u00e9poca, en el mismo monasterio de la Encarnaci\u00f3n, donde era monja profesa. Luego le har\u00e1 patrono de todos sus conventos. Y, cuando ha de recomendar la devoci\u00f3n a alg\u00fan santo, deja escrito en uno de sus avisos: \u00abAunque tenga muchos santos por abogados, s\u00e9alo particular de San Jos\u00e9, que alcanza mucho de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con posterioridad a esta \u00e9poca, sobre la cual se centran en exclusiva los estudios del actual Simposio, el culto y la piedad del pueblo cristiano a San Jos\u00e9 fueron aumentando sin cesar y su nombre bendito fue incluido en el Canon de la Misa por disposici\u00f3n del Papa Juan XXIII durante el Concilio Vaticano II, a petici\u00f3n de muchos Padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha sido despu\u00e9s, en estos a\u00f1os de oscura y profunda turbaci\u00f3n, cuando en determinados ambientes, no en el pueblo fiel y sencillo que obedece a la Santa Iglesia, han dejado de estimarse sus valores evang\u00e9licos, que tanta luz y consuelo ofrecen a todo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos: acudid a San Jos\u00e9, y por medio de \u00e9l y de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, vivid unidos cada vez m\u00e1s con Jesucristo. No se equivoca el que sabe apreciar la singularidad de su persona santa y de su misi\u00f3n en la Iglesia. Valen para todos nosotros las palabras que el insigne Carmelita Juan de la Madre de Dios escrib\u00eda en el siglo XVII sobre Santa Teresa: \u00abNo s\u00e9 qu\u00e9 instinto, qu\u00e9 ingenio tuvo la sabia virgen (Santa Teresa) para conocer y apreciar tanto la santidad de Jos\u00e9. Bien s\u00e9 que algunos int\u00e9rpretes del libro III de los Reyes refieren que, entre otros medios de que la Reina de Saba us\u00f3 para probar la sabidur\u00eda de Salom\u00f3n, hizo este examen. Puso ante sus ojos a considerable distancia varias coronas de flores, todas artificiales de cera y seda, pero tan propias que equivocaba y aun confund\u00eda a la naturaleza el arte, y alguna natural. Pero el sabio Salom\u00f3n mand\u00f3 a un paje que le trajese una abeja y, poni\u00e9ndola en la mano en frente de las coronas y despidi\u00e9ndola blandamente, la abeja, gobernada por el instinto y suavidad del olor de las flores naturales, hizo asiento en su corona y entre todas las descubri\u00f3. Antes de Santa Teresa parece que la santidad de Jos\u00e9 era vulgar y se confund\u00eda entre otros santos sin particular eminencia. \u00bfQu\u00e9 hizo el sabio Salom\u00f3n? Envi\u00f3 a la abejita Teresa&#8230; y la santa se fue con singularidad a las flores del b\u00e1culo de Jos\u00e9, descubriendo que excede con proporci\u00f3n a otros santos, con la ventaja que exceden las flores que la naturaleza forma a las que fabrica el arte\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cf. edici\u00f3n de Bruselas, 1609, dedicatoria, hoja 5v.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Cf. Lucot, <em>Saint <\/em><em>Joseph. <\/em><em>Etude historique sur son culte,<\/em>Par\u00eds 1875, 128.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Cf. <em>Opera omnia,<\/em> vol, VIl, Quaracchi 1959, 16ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Cf. <em>Vida,<\/em> cap. 38, 9: BAC 212<sup>7<\/sup>, 172.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>Constituciones,<\/em> 1,13: BAC 212<sup>7<\/sup>, 636.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Josefina,<\/em> Roma 1597, 239-240.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Ib\u00edd., 207s.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Vida, <\/em>6, 5 s.: BAC 212<sup>7<\/sup>, 42.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>Avisos,<\/em> 65: BAC 212<sup>7<\/sup>, 665.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Juan de la Madre de Dios, <em>Sermones varios,<\/em> Madrid 1699, 73.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral, de fecha 15 de septiembre de 1976, publicada con motivo del II Simposio Internacional de Teolog\u00eda sobre San Jos\u00e9, celebrado en Toledo del 19 al 26 de dicho mes. Texto del Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, septiembre de 1976. El pr\u00f3ximo domingo, d\u00eda 19 del presente mes de septiembre se inaugurar\u00e1 en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[41],"doc_tag":[],"class_list":["post-810","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-san-jose"],"year_month":"2026-04","word_count":3612,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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