{"id":806,"date":"2024-09-22T20:33:07","date_gmt":"2024-09-22T18:33:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=806"},"modified":"2024-09-22T20:33:07","modified_gmt":"2024-09-22T18:33:07","password":"","slug":"el-mes-de-mayo-mes-de-maria","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-mes-de-mayo-mes-de-maria\/","title":{"rendered":"El mes de mayo, mes de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Exhortaci\u00f3n pastoral, abril de 1984. Publicada en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> mayo 1984.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llegada del mes de mayo me ofrece una ocasi\u00f3n propicia para hablaros de nuestra piedad y devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Concretamente deseo referirme al llamado Ejercicio de las flores, que, bien practicado, puede ser un medio eficac\u00edsimo para honrar a la Madre de Dios y nuestra, y para despertar en el pueblo cristiano hondos sentimientos de una espiritualidad renovada y beneficiosa para todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace tres a\u00f1os, el 4 de mayo de 1983, nuestro Santo Padre el Papa exhortaba a los fieles: \u00abEn este mes de mayo elevemos los ojos a Mar\u00eda, la Mujer que fue asociada de manera \u00fanica a la obra de reconciliaci\u00f3n de la humanidad con Dios. Seg\u00fan los designios del Padre, Cristo deb\u00eda realizar esta obra mediante su sacrificio; pero estar\u00eda asociada con \u00c9l una mujer, la Virgen Inmaculada, que se presenta as\u00ed ante nuestros ojos como el modelo m\u00e1s alto de la cooperaci\u00f3n en la obra de la salvaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, escribi\u00f3 Pablo VI: \u00abNos es muy grata y consoladora esta pr\u00e1ctica tan honrosa para la Virgen y tan rica de frutos espirituales para el pueblo cristiano. Porque Mar\u00eda es siempre camino que conduce a Cristo. Todo encuentro con Ella no puede menos de terminar en un encuentro con Cristo mismo. \u00bfY qu\u00e9 otra cosa significa el recurso a Mar\u00eda sino el buscar entre sus brazos, en Ella, por Ella, y con Ella, a Cristo nuestro Salvador, a quien los hombres, en los desalientos y peligros de aqu\u00ed abajo, tienen el deber, y experimentan sin cesar la necesidad, de dirigirse como a puerto de salvaci\u00f3n y fuente trascendente de la vida? Precisamente porque el mes de mayo nos trae esta poderosa llamada a una oraci\u00f3n m\u00e1s intensa y confiada, porque en \u00e9l nuestras s\u00faplicas encuentran m\u00e1s f\u00e1cil acceso al coraz\u00f3n misericordioso de la Virgen, fue tan querida a nuestros predecesores la costumbre de escoger este mes consagrado a Mar\u00eda\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed como a imitaci\u00f3n del Ap\u00f3stol de las gentes no debemos cesar de predicar a Jesucristo crucificado, de donde nos viene nuestra Redenci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n hemos de pregonar con asiduidad las grandezas de su Madre Sant\u00edsima, tratando por todos los medios de dar el debido culto y presentar a la imitaci\u00f3n del pueblo la <em>Obra maestra de los siglos,<\/em> el <em>Tesoro de Dios,<\/em> la Virgen Mar\u00eda, a quien se dign\u00f3 asociar el Padre a la obra redentora de su Divino Hijo. \u00abPara Ella la participaci\u00f3n en el drama redentor fue el t\u00e9rmino de un largo camino&#8230; La presencia en el Calvario, que la permit\u00eda unirse de todo coraz\u00f3n a los sufrimientos del Hijo, pertenec\u00eda al designio divino: el Padre quer\u00eda que Ella, llamada a la m\u00e1s total cooperaci\u00f3n en el misterio de la redenci\u00f3n, quedase totalmente asociada al sacrificio y compartiese todos los dolores del Crucificado, uniendo la propia voluntad a la de \u00c9l, en el deseo de salvar al mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mayo, coraz\u00f3n de la primavera<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia santa, maestra de las costumbres del pueblo cristiano, logr\u00f3 hacer del mes de mayo una fiesta continuada de la piedad mariana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mayo es, en efecto, el coraz\u00f3n de la primavera en la que todo sonr\u00ede, porque en nuestras latitudes la naturaleza se viste de sus mejores galas y los campos se esmaltan con el color variado de sus flores hermosas. Todo es fragancia, verdor y lozan\u00eda por doquier, que f\u00e1cilmente invita a ofrecer a la m\u00e1s bella de las criaturas, la <em>tota pulchra,<\/em> la toda hermosa; <em>deliciis affluens,<\/em> rebosante de delicias, un homenaje de las almas como el que brota a raudales de la exuberancia de la tierra. Con las flores del campo, el perfume de las almas buenas. Espect\u00e1culo magn\u00edfico, emotivo y lleno de ternura el que presentaban muchos hogares cat\u00f3licos y la casi totalidad de nuestros templos, en tiempos pasados, cuando las familias cristianas, una vez terminadas las faenas del d\u00eda, reunidos padres e hijos alrededor del altar engalanado con profusi\u00f3n de flores, practicaban el ejercicio del mes de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ved c\u00f3mo se refer\u00eda a esto el Papa P\u00edo XII: \u00abHay otras pr\u00e1cticas de piedad que, aunque en rigor de derecho no pertenecen a la sagrada liturgia, tienen, sin embargo, una especial importancia y dignidad, de modo que en cierto sentido se tienen por insertas en el ordenamiento lit\u00fargico, y han sido aprobadas y alabadas una y otra vez por esta Sede Apost\u00f3lica y por los obispos. Entre ellas se deben contar las preces que durante el mes de mayo se dedican a la Virgen Sant\u00edsima&#8230; Estas pr\u00e1cticas de piedad incitando al pueblo ya a frecuentar asiduamente el Sacramento de la Penitencia, ya a participar digna y piadosamente en el Sacrificio Eucar\u00edstico y en la Sagrada Mesa, ya tambi\u00e9n a meditar los misterios de nuestra Redenci\u00f3n y a imitar los insignes ejemplos de los Santos, nos hacen as\u00ed intervenir en el culto lit\u00fargico, no sin gran provecho espiritual\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay duda que, en los \u00faltimos tiempos, caracterizados por una desacralizaci\u00f3n funesta sin precedentes en la historia, ha deca\u00eddo no poco esta pr\u00e1ctica tradicional del mes de mayo, pues ser\u00e1n hoy contad\u00edsimos los hogares donde se rinda ese culto fervoroso a la Sant\u00edsima Virgen practicado por nuestros antepasados. Y a\u00fan es m\u00e1s de lamentar la supresi\u00f3n del mismo en parroquias, en colegios y centros de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal abandono ha representado una enorme p\u00e9rdida para la piedad cristiana, m\u00e1s a\u00fan, ha cegado un manantial perenne de bendiciones para la juventud y las familias, e indirectamente, para la misma sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Encaja a este prop\u00f3sito lo que se cuenta en la vida del santo Cura de Ars. Cierto d\u00eda, entre la concurrencia que acud\u00eda de continuo a visitarle, apareci\u00f3 una se\u00f1ora vestida de luto y llorando porque acababa de perder a su marido, persona poco amiga de la religi\u00f3n y que se hab\u00eda suicidado arroj\u00e1ndose desde lo alto de un puente. El santo la consolaba, diciendo: \u00abNo tenga pena, su marido est\u00e1 en camino de salvaci\u00f3n\u00bb. La se\u00f1ora no se lo pod\u00eda creer, pues le constaba que era indiferente en materia religiosa y hab\u00eda muerto sin sacramentos de la manera dicha. Insisti\u00f3 el santo que estaba en camino de salvaci\u00f3n, porque la Virgen le hab\u00eda conseguido la gracia de un arrepentimiento sincero en el momento en que se arrojaba del puente, en pago de que, durante el mes de mayo, a pesar de su falta de fe, se un\u00eda a su esposa en el ejercicio de las flores para honrarla.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia, purificadora de costumbres<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dedicaci\u00f3n del mes de mayo a Mar\u00eda fue surgiendo como una reacci\u00f3n cristiana contra las costumbres del paganismo. Porque en los tiempos antiguos el inicio de la primavera era acogido con aplausos fren\u00e9ticos, fiestas y regocijos populares, de exaltaci\u00f3n del amor apasionado y lascivo. En tales juegos libertinos participaban hombres y mujeres, ataviados con vestiduras multicolores, que estaban vedadas en otras circunstancias. Se adornaban con guirnaldas las fachadas de los edificios, y los participantes en tales algazaras colocaban sobre sus cabezas coronas de flores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El car\u00e1cter lujurioso de tales fiestas no se extingui\u00f3 hasta desaparecer el paganismo, y aun en la baja Edad Media, tan rica ya en diversas manifestaciones de fe, rebrotaban estas fiestas del desenfreno, que provocaban reacciones l\u00f3gicas en la autoridad eclesi\u00e1stica. San Carlos Borromeo, por citar un caso, se vio obligado a emplear medidas no poco rigurosas en contra de las org\u00edas organizadas en Mil\u00e1n los primeros d\u00edas del mes de mayo, seg\u00fan se deduce de las actas de un S\u00ednodo Provincial convocado en su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se tard\u00f3 poco en comprender que para una renovaci\u00f3n de las almas era mucho m\u00e1s eficaz y positivo tratar de purificar aquellas costumbres, orient\u00e1ndolas hacia la celebraci\u00f3n festiva de la piedad ma\u00f1ana, que dictar leyes severas. La Iglesia, pues, encontr\u00f3 la soluci\u00f3n frente a aquella lacra del desenfreno, de manera muy sencilla: hacer resplandecer con mayor fulgor ante los ojos de las multitudes las bellezas de la Sant\u00edsima Virgen, dedic\u00e1ndole ese mes lleno de encanto, por los muchos rasgos de identidad y similitud encerrados en su persona, reflejados de alguna manera en las maravillas de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Algunas notas hist\u00f3ricas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sabemos cu\u00e1ndo comenz\u00f3 esta pr\u00e1ctica, aunque hay indicios de que es muy antigua. Ya en la Baja Edad Media se ofrec\u00edan obsequios a Mar\u00eda durante este tiempo. Los historiadores aducen una prueba que, si bien no es definitiva, nos puede dar alguna luz. En la vieja abad\u00eda de Cluny exist\u00eda un capitel rom\u00e1nico muy significativo. Dentro de su aureola aparec\u00eda la figura de la Virgen y a su alrededor se le\u00eda este hex\u00e1metro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ver primos flores, primos adducit honores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primavera trae (para Mar\u00eda) con las primeras flores, los primeros honores. Se\u00f1al manifiesta de que, desde muy antiguo, la piedad cristiana gust\u00f3 de asociar a Mar\u00eda al m\u00e1s bello despertar de la naturaleza, viendo en la variedad de encantos y fecundidad riente de la primavera un signo claro de la esplendente hermosura de nuestra Madre del Cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La liturgia, desde tiempo inmemorial, aplic\u00f3 a Mar\u00eda aquellas dulces palabras del Cantar de los Cantares: <em>Lev\u00e1ntate, amada m\u00eda, paloma m\u00eda, hermosa m\u00eda, y ven Porque ya pas\u00f3 el invierno, ces\u00f3 la lluvia, las flores han aparecido en nuestros campos, ha llegado el tiempo de la poda y se oye la voz de la t\u00f3rtola&#8230; Ven y ser\u00e1s coronada con la diadema de las gracias<\/em> (2, 10-13). Eran como tiernos suspiros de amor que brotaban de la fe y poco a poco iban extendi\u00e9ndose por toda la Iglesia, en todos los pa\u00edses. Los espa\u00f1oles tenemos una prueba palmaria de que ya en el siglo XIII exist\u00eda en nuestra patria alg\u00fan s\u00edntoma de relaci\u00f3n entre el mes de mayo y Mar\u00eda, por cuanto Alfonso X el Sabio, en una de sus preciosas Cantigas, da la bienvenida al mes de mayo, repitiendo en cada una de las estrofas c\u00f3mo es una ocasi\u00f3n propicia para impetrar de la Virgen todo cuanto necesitamos. He aqu\u00ed el texto en su sabor de un romance balbuciente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ben venas, mayo, con bonos manjares<br>et nos roguemos en nossos cantares<br>a Santa Virgen ante os seus altares<br>que nos defenda de grandes pesares.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece, pues, que a finales del siglo XII deb\u00eda existir la costumbre de reunirse en el mes de mayo en torno al altar de la Virgen para rendirle homenaje y solicitar de Ella toda suerte de gracias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco despu\u00e9s, en el siglo XIV, el <em>Beato Enrique Suso,<\/em> entre las varias manifestaciones de su tierno afecto, sol\u00eda consagrar a Ella la primavera, estaci\u00f3n de las flores. Tej\u00eda con ellas una hermosa guirnalda y la llevaba ante el altar de la Se\u00f1ora, ofreci\u00e9ndosela arrodillado, a la vez que le dirig\u00eda las m\u00e1s conmovedoras plegarias. A su imitaci\u00f3n, y por la misma \u00e9poca, consta que las personas piadosas comenzaron a depositar tambi\u00e9n las primeras flores de los campos ante la imagen de la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Felipe Neri sol\u00eda reunir a los ni\u00f1os en torno al altar de Mar\u00eda para que le ofreciesen, junto con las primeras flores, las plegarias salidas de sus inocentes corazones. Por tal motivo ha sido considerado por algunos como el verdadero impulsor \u2013o casi iniciador\u2013 de la devoci\u00f3n del mes de mayo; pero, aunque fuera cierto, no tuvo muchos imitadores hasta pasado alg\u00fan tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1664, los colegiales de los PP. Jesuitas de Colonia inauguraron los ejercicios del mes de mayo como homenaje a la Reina del Cielo. Medio siglo m\u00e1s tarde se multiplicaban los manuales impresos para propagar tal devoci\u00f3n, que conserv\u00f3 su car\u00e1cter privado hasta finales del siglo XVIII. A partir de esta \u00e9poca se propag\u00f3 por toda la Iglesia y con motivo de la definici\u00f3n del misterio de la Inmaculada Concepci\u00f3n \u2013que con tanto entusiasmo fue acogido por el pueblo cristiano\u2013 la pr\u00e1ctica de tal devoci\u00f3n aument\u00f3 sin cesar con evidente provecho de las almas hasta hace pocos lustros, en que tan torpemente ha sido olvidada por muchos o relegada al rinc\u00f3n de los recuerdos piadosos, en nombre \u2013dec\u00edan\u2013 de una espiritualidad m\u00e1s cristoc\u00e9ntrica o m\u00e1s conforme a las orientaciones del Concilio Vaticano II.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la doctrina del Concilio no puede ser m\u00e1s clara, luminosa y terminante: \u00abEl Sagrado Concilio exhorta a todos los hijos de la Iglesia a que cultiven generosamente el culto, sobre todo lit\u00fargico, hacia la Bienaventurada Virgen, y que tambi\u00e9n estimen mucho las pr\u00e1cticas y ejercicios de piedad hacia Ella, recomendados en el curso de los siglos por el Magisterio de la Iglesia\u00bb (LG 67). Y no puede caber duda de que entre esas pr\u00e1cticas ocupa lugar eminente, a juzgar por lo que siguen diciendo los Papas y la experiencia de la piedad cristiana, la de celebrar el mes de mayo con el fervor mariano acostumbrado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nuevas modalidades<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, pues, hemos de procurar que esta pr\u00e1ctica, que durante siglos fue tan bien acogida por el pueblo cristiano, no desaparezca, sino, por el contrario, que siga siendo como un venero de agua limpia y cristalina que llegue a nuestras comunidades cristianas. Buscad, en uni\u00f3n con vuestros Consejos Pastorales, nuevos modos de celebraci\u00f3n, estudiando y proponiendo iniciativas adecuadas, en consonancia con lo que piden la psicolog\u00eda actual y las normas lit\u00fargicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si se celebra la Misa, dad siempre la m\u00e1xima importancia a la Eucarist\u00eda, animando a los fieles a la participaci\u00f3n m\u00e1s fructuosa posible. La homil\u00eda, las preces, los cantos, las oraciones finales, pueden ayudar a una mayor inteligencia de lo que se celebra y a una catequesis provechos\u00edsima sobre los principales misterios de la religi\u00f3n, en que se apoyan los fundamentos del culto mariano<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si se celebrase independientemente de la Santa Misa, un modo muy apto ser\u00eda: rezo del Rosario, con participaci\u00f3n de diversos grupos, ejercicio de las flores, breve exhortaci\u00f3n, oraci\u00f3n de los fieles y canto de despedida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea \u00e9ste, o sea otro el esquema de la celebraci\u00f3n, moved al pueblo, a los j\u00f3venes, a los ni\u00f1os, a las familias, ayudadles a todos a participar en los cultos que organic\u00e9is.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Exhortaci\u00f3n final<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El culto especial a la Virgen Mar\u00eda durante el mes de mayo no debe desaparecer. Lo hemos practicado desde nuestra m\u00e1s tierna edad y siempre ha sido beneficioso para todos. Quisiera verlo de nuevo floreciente en todas nuestras parroquias, en los colegios y centros de la Iglesia, en todos los centros escolares donde sea posible. De \u00e9l pueden brotar serenas energ\u00edas espirituales, sobre todo para los j\u00f3venes que, al honrar a Mar\u00eda y querer imitar sus virtudes, frecuentar\u00e1n m\u00e1s los sacramentos para mejor proclamar y defender su fe en un mundo en que es tan combatida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprovechad, amados sacerdotes, esta ocasi\u00f3n del mes de Mar\u00eda para hablar al pueblo sobre la Madre del Cielo. Predicad sus grandezas, extended cuanto pod\u00e1is su devoci\u00f3n, seamos todos dignos de tal Madre. Y vosotros, queridos fieles de nuestra Archidi\u00f3cesis de Toledo, acudid a los cultos tradicionales en honor de la Sant\u00edsima Virgen. Suplicad su intercesi\u00f3n al elevar a Dios vuestras oraciones por las necesidades de la Iglesia, por el Santo Padre, por nuestra patria, tan necesitada del auxilio de Mar\u00eda, por vuestras familias y, en fin, por nuestra di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Termino con palabras de Pablo VI: \u00abA Mar\u00eda se eleven en este mes mariano nuestras s\u00faplicas para implorar con crecido fervor y confianza sus gracias y favores. Y si las graves culpas de los hombres pesan sobre la balanza de la justicia de Dios y provocan su justo castigo, sabemos tambi\u00e9n que el Se\u00f1or es el <em>padre de las misericordias y Dios de la consolaci\u00f3n<\/em> (2Cor 1, 3) y que Mar\u00eda Sant\u00edsima ha sido constituida, por \u00c9l, administradora de los tesoros de su misericordia. Ella, que ha conocido las penas y las tribulaciones de aqu\u00ed abajo, la fatiga del trabajo cotidiano, las incomodidades y estrecheces de la pobreza, los dolores del Calvario, socorra, pues, las necesidades de la Iglesia y del mundo; escuche benignamente las invocaciones de paz que a ella se elevan desde todas las partes del mundo; ilumine a los que rigen los destinos de los pueblos, y obtenga de Dios, que domina los vientos y tempestades, la calma tambi\u00e9n en las tormentas de los corazones que luchan entre s\u00ed y <em>det nobis pacem in diebus nostris,<\/em> la paz verdadera, la que se funda sobre las bases s\u00f3lidas y duraderas de la justicia y el amor, justicia hecha al m\u00e1s d\u00e9bil, no menos que al m\u00e1s fuerte, amor que mantenga lejos los extrav\u00edos del ego\u00edsmo, de modo que la salvaci\u00f3n de los derechos de cada uno no degenere en olvido o negaci\u00f3n del derecho de los otros\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, Homil\u00eda del 4 de mayo de 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Pablo VI, Enc\u00edclica <em>Mense Maio,<\/em> del 25 de abril de 1965: AAS 57 (1965) 353ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Juan Pablo II, Homil\u00eda del 4 de mayo de 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> P\u00edo XII, Enc\u00edclica <em>Mediator Dei,<\/em> n. 45.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. Pablo VI, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Marialis cultus,<\/em> 2 de febrero de 1974: AAS 56 (1974) 113ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Pablo VI, Enc\u00edclica <em>Mense Maio,<\/em> 1. Recomiendo vivamente la lectura de estos dos documentos citados: del primero, por estar dedicado expresa y totalmente al mes de mayo; del segundo, porque, escrito despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, tiene como objetivo concreto \u00abla recta ordenaci\u00f3n y desarrollo del culto a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, abril de 1984. Publicada en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, mayo 1984. La llegada del mes de mayo me ofrece una ocasi\u00f3n propicia para hablaros de nuestra piedad y devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. 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