{"id":800,"date":"2024-09-22T20:27:30","date_gmt":"2024-09-22T18:27:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=800"},"modified":"2024-09-22T20:27:30","modified_gmt":"2024-09-22T18:27:30","password":"","slug":"la-perpetua-virginidad-de-maria","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-perpetua-virginidad-de-maria\/","title":{"rendered":"La perpetua virginidad de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda pronunciada en la Catedral Primada, Toledo, el 23 de enero de 1978. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> febrero de 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Celebramos con gozo la solemnidad del gran San Ildefonso, uno de los m\u00e1s egregios Padres de la Iglesia toledana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me complace ver c\u00f3mo aumenta la concurrencia de fieles a esta festividad que anta\u00f1o no contaba con tanta participaci\u00f3n, por aquella costumbre que tienen los toledanos de celebrar hoy esta fiesta, pero desplaz\u00e1ndose a Madrid. Y los que aqu\u00ed se quedaban, tampoco sent\u00edan demasiado el est\u00edmulo de venir a ofrecer el homenaje de su piedad a este Santo insigne, no s\u00f3lo de Toledo, sino de la Iglesia universal. Va aumentando, poco a poco, el culto a su santidad; y cada a\u00f1o lograremos, si Dios quiere, una mayor y m\u00e1s fervorosa asistencia, porque San Ildefonso merece el tributo de nuestro recuerdo y nuestros homenajes de una manera especial\u00edsima. A m\u00ed, adem\u00e1s, como obispo de la di\u00f3cesis, me resulta particularmente emotivo el celebrar la fiesta de San Ildefonso en esta querida Catedral. Como ha recordado el sacerdote monitor, hace hoy seis a\u00f1os que yo entraba en esta di\u00f3cesis de Toledo. En una ma\u00f1ana fr\u00eda, en la que tambi\u00e9n, como hoy, brillaba el sol esplendoroso. Seis a\u00f1os ya, y todav\u00eda son insuficientes para poder conocer, con el gozoso detenimiento con que hay que hacerlo, la historia de la Iglesia de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La figura de San Ildefonso<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, no hay ninguna di\u00f3cesis, de las que tienen vieja historia, en que el obispo no se sienta sucesor de hombres preclaros por su santidad y por sus servicios a la Iglesia de Cristo. En \u00e9sta particularmente de Toledo, yo me siento abrumado con frecuencia, cuando contemplo las lecciones que nacen de la historia de esta Iglesia; y, en mi humildad, me gozo en buscar el patrocinio de estos santos insignes, como San Eugenio, y particularmente San Ildefonso. Le recordamos como ni\u00f1o en Toledo, la vieja y antiqu\u00edsima ciudad, hijo de nobles visigodos; como estudiante, en Sevilla, al lado de San Isidoro, que a medida que fue conoci\u00e9ndole fue aumentando en su alma el deseo de que con \u00e9l se quedara perpetuamente; como monje, aqu\u00ed, en el monasterio agaliense, siempre piadoso, lleno de unci\u00f3n, hombre de s\u00f3lida doctrina, de muy rica humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Ildefonso, por lo que nos cuenta la historia, fue uno de esos personajes sobresalientes en los que parece que Dios se ha complacido en derramar sus dones: una simpat\u00eda innata, una elocuencia caudalosa, un conocimiento serio y profundo de las cuestiones teol\u00f3gicas y aun pol\u00edticas de aquel tiempo. Y, lo que vale m\u00e1s que nada, una actitud dulcemente encantadora: la del hombre sencillo en su fe, que adora a Dios Padre, que vive unido con Cristo y que canta sin cesar en los jardines de su alma la mejor poes\u00eda que brotaba de su amor delicado a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos imaginamos c\u00f3mo podr\u00edan ser aquellas escenas que la tradici\u00f3n ha hecho llegar hasta nosotros. Sobre todo, aquella de la v\u00edspera del 18 de diciembre, cuando viene a la Bas\u00edlica que entonces exist\u00eda, con el clero de la Catedral; viene tambi\u00e9n el rey Recesvinto. Entran en la Bas\u00edlica y todos caen despavoridos, menos \u00e9l, impresionados por un fen\u00f3meno extra\u00f1\u00edsimo. Ard\u00eda como un sol vivo la noche de aquella Bas\u00edlica. Todos huyeron menos \u00e9l, que ten\u00eda el presentimiento de que algo extraordinario y sobrenatural iba a suceder. Y avanz\u00f3. \u00c9l solo, impert\u00e9rrito, nada desafiante, confiado, avanz\u00f3 hacia aquella luminaria que brotaba del altar mayor. De nuevo intentaron entrar los que le segu\u00edan, y tampoco se atrevieron; hasta que por tercera vez pudieron vencer sus miedos y ser testigos lejanos de lo que estaba sucediendo all\u00ed. Era la Sant\u00edsima Virgen, rodeada de \u00e1ngeles del cielo, la que se hac\u00eda visible al gran cantor de su virginidad, y le ofrec\u00eda un ornamento lit\u00fargico, esa casulla venida del cielo, con la cual siempre aparece San Ildefonso en la iconograf\u00eda tan multiplicada por todo el mundo, que expresa este episodio de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos gozamos, digo, como ni\u00f1os peque\u00f1os en la fe, en recordar todo esto, junto a los otros aspectos m\u00e1s rigurosamente hist\u00f3ricos de su vida. Y no lo calificamos como una leyenda despreciable; es, por el contrario, una leyenda de oro: y, al decir leyenda, no digo que vaya contra la historia, digo que es de oro, y el oro est\u00e1 por encima de todos los metales. Es una leyenda \u00e1urea que brota de la santidad reconocida de un hombre insigne. Pudo muy bien suceder todo aquello, y de hecho es muy poco veros\u00edmil que esta tradici\u00f3n fuera extendi\u00e9ndose as\u00ed, desde entonces y con tanto detalle, si no hubiera habido un hecho sobrenatural, cuyo n\u00facleo verdadero diera pie a las expresiones que despu\u00e9s han ido precisando m\u00e1s las maravillas de aquella noche. As\u00ed pues, lo comprendemos y admitimos como algo muy en coherencia con la ejemplar santidad de San Ildefonso, caballero de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella \u00e9poca incierta todav\u00eda por lo que se refiere a muchos aspectos de la vida social, en aquella Espa\u00f1a visig\u00f3tica, que muy pronto iba a sucumbir bajo la invasi\u00f3n musulmana, ten\u00edan que darse hechos de \u00e9stos que fortalecieran la fe de las comunidades e hicieran posible que sus Pastores, sobre todo cuando estaban adornados por una santidad tan extraordinaria, adquirieran ante ellos el prestigio y la fuerza conductores que Dios quer\u00eda hacer visibles a trav\u00e9s de hechos de esta \u00edndole. M\u00e1s tarde vendr\u00edan los terribles peligros para la fe de aquellos cristianos. Y Toledo sabe algo de esto por la historia de los moz\u00e1rabes. Cuando esos peligros se presentaron, los hechos que ven\u00edan transmiti\u00e9ndose serv\u00edan para aumentar la fe y cumpl\u00edan hist\u00f3ricamente lo que en los planes de Dios hab\u00eda sido previsto en favor de un pueblo que le amaba con sencillez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veneremos, pues, la memoria de San Ildefonso. Y hagamos votos todos para que pueda seguir aumentando, como digo, la devoci\u00f3n pr\u00e1ctica y se\u00f1alada del pueblo de Toledo y de toda la Iglesia espa\u00f1ola a estos varones insignes, padres de nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Valor de las fiestas de los Santos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, est\u00e1 ese otro aspecto, no exclusivo de la festividad que hoy nos congrega, sino com\u00fan a todas las fiestas de los Santos. \u00a1Pobres los pueblos que se olvidan de celebrar estas fiestas de homenaje a la santidad de sus hijos! <strong>Las fiestas de los Santos son ejemplo y est\u00edmulo para el creyente; son alegr\u00eda y esperanza en el camino de la vida; nos congregan por encima de otros motivos de discordia; nos presentan im\u00e1genes llenas de hermosura que nos liberan de ese secularismo des\u00e9rtico en que va cayendo la vida moderna.<\/strong> Y con la realidad hist\u00f3rica de sus vidas y sus virtudes, y con las adherencias que en torno a ellos se han producido, como una exigencia insoslayable de la devoci\u00f3n<strong>, ponen en el coraz\u00f3n del hombre luces, esperanzas vivas, y le hacen sentir que su destino est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de este mundo.<\/strong> Ellos, los Santos, son los h\u00e9roes en el seguimiento de Cristo; los cantores de la vida eterna a la que se aspira ya desde este mundo; el reflejo de la grandeza de Dios. Y aunque todo hombre pecador puede sentirse peque\u00f1o frente a los ejemplos gloriosos que ellos nos dan, la peque\u00f1ez sentida no es obst\u00e1culo para que nazca dentro de nuestras almas un deseo de imitarles y de seguir su camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy triste ver que nuestra sociedad vaya caminando hacia un olvido cada vez mayor de todas estas marcas de santidad, que aparecieron como fruto de la santidad de Cristo en la Iglesia, y que han sido flor\u00f3n y corona de los pueblos cristianos. Hoy ya, casi entre sacerdotes tambi\u00e9n es raro que se conozca el santoral como antes se conoc\u00eda. \u00a1Cu\u00e1ntos bienes produjo a las familias cristianas, en diversas regiones de Espa\u00f1a, aquella tradici\u00f3n de leer la vida de los Santos en casa! Padres e hijos, reunidos, le\u00edan y meditaban la vida del Santo que se celebraba al d\u00eda siguiente. Y as\u00ed todo se impregnaba de un sentido de esperanza en medio del pecado; de fe en la misericordia, a pesar de la dureza de los odios y las guerras; todo se hac\u00eda camino seguro para la orientaci\u00f3n que necesitaban las sociedades que se hab\u00edan perdido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concretamente, en lo que se refiere a San Ildefonso, nos gusta recordar sus detalles, y desear\u00edamos que algo de lo mucho que se ha escrito sobre \u00e9l, quiz\u00e1 una peque\u00f1a biograf\u00eda acomodada al uso normal de las gentes, pudiera de nuevo editarse y distribuirse masivamente entre todos nuestros diocesanos, para que sea cada vez m\u00e1s conocida y amada aquella excelsa figura.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Actualidad de San Ildefonso como defensor<br>de la perpetua virginidad de Mar\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es c\u00e9lebre San Ildefonso por sus escritos teol\u00f3gicos, particularmente por un tratado que escribi\u00f3 sobre la Perpetua Virginidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima. Y debo decir una palabra precisa, en relaci\u00f3n con esto, urgido por una circunstancia del momento que est\u00e1 reclamando de los Pastores de la Iglesia orientaciones clarificadoras. Cobra, pues, actualidad la conmemoraci\u00f3n de San Ildefonso hoy, si tenemos en cuenta que es universalmente conocido por sus ense\u00f1anzas sobre la Virginidad de Mar\u00eda. Al escribir sobre este misterio hermoso, tan coherente con el de la Maternidad divina, tambi\u00e9n de Mar\u00eda, ense\u00f1\u00f3 y crey\u00f3 lo que la Iglesia ense\u00f1aba y cre\u00eda. Y acert\u00f3 a expresarlo con la unci\u00f3n y el fervor propio de los Santos que, al exponer la teolog\u00eda cat\u00f3lica, lo hacen de rodillas y en oraci\u00f3n, es decir, con la misma fe que se debe a la fe que proclaman. Cuando se lee su tratado, el alma del cristiano queda fortalecida en su fidelidad a la Iglesia, y no encuentra dificultad en admitir las manifestaciones sobrenaturales de una especial intervenci\u00f3n de Dios en un hecho tan singular como la concepci\u00f3n y el nacimiento de su Hijo Divino del seno de una mujer, cuyos privilegios empiezan con el de haber sido elegida para ser la Madre del Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recientemente, en una revista religiosa que fue fundada para orientaci\u00f3n doctrinal y pastoral del clero espa\u00f1ol, ha aparecido un art\u00edculo titulado La <em>vieja Navidad perdida,<\/em> escrito por un religioso. En este art\u00edculo hace el autor un esfuerzo para deslindar la verdadera y rigurosa ense\u00f1anza b\u00edblica de lo que podr\u00eda ser, seg\u00fan \u00e9l, una ampliaci\u00f3n ornamental del hecho revelado, construida por narradores piadosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lamentamos profundamente que se acuda a este recurso para explicar la Virginidad de Mar\u00eda. Afirmaciones tan graves no deben hacerse mientras no exista absoluta certeza en cuanto a los argumentos en que puedan apoyarse. No bastan las deducciones, ni la invocaci\u00f3n de ciertos silencios de la Sagrada Escritura, ni el reconocimiento en que todos coincidimos de que, hablando en t\u00e9rminos absolutos, ni la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas, ni la misma santidad de Mar\u00eda, sufrir\u00edan menoscabo, aunque todo hubiera tenido lugar de forma ordinaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe de la Iglesia es clara y expl\u00edcita en el misterio de la Virginidad de Mar\u00eda. Y no hace falta que esa fe se exprese siempre en definiciones protot\u00edpicas y solemnes, aunque tambi\u00e9n existen respecto a este dogma. Son los S\u00edmbolos, los Credos, los que nos se\u00f1alan lo que la Iglesia cree y lo que debemos creer, y en ellos, desde el comienzo, aparece un\u00e1nimemente la confesi\u00f3n de la concepci\u00f3n virginal de Cristo, en el sentido que hoy se ha dado en llamar biol\u00f3gico, como afirma el te\u00f3logo Monse\u00f1or Ratzinger, hoy Cardenal Arzobispo de M\u00fanich.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los estudios b\u00edblicos tienen sus propias exigencias, es cierto. Pero cuando la fe de la Iglesia se ha manifestado teniendo en cuenta tambi\u00e9n las afirmaciones de la Biblia, no es lo m\u00e1s cient\u00edfico recurrir a una desmitologizaci\u00f3n que genera incertidumbres mayores que las que se trata de disipar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo dem\u00e1s, ciertos intentos de desmitologizaci\u00f3n abusiva no son nuevos. Los racionalistas del siglo pasado y del actual, y el propio Catecismo Holand\u00e9s, que la Santa Sede hubo de corregir, intentaron dar explicaciones m\u00e1s f\u00e1ciles para la raz\u00f3n humana. Pero el problema no est\u00e1 en que sean f\u00e1ciles, sino en que sean verdaderas. He aqu\u00ed la cuesti\u00f3n. Todo se puede hacer f\u00e1cil, comprensible, grato a nivel humano. Todo puede ser manipulado por un excesivo humanismo&#8230; \u00a1Y se terminar\u00e1, por ese camino de deducciones, negando la misma divinidad de Jesucristo o explic\u00e1ndola de un modo tal que sea incompatible con la fe de la Iglesia!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afirmemos, una vez m\u00e1s, con el Papa Pablo VI en su Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Marialis cultus<\/em>: \u00abMar\u00eda es tambi\u00e9n la Virgen Madre: es decir, aquella que por su fe y obediencia engendr\u00f3 en la tierra al mismo Hijo del Padre, sin contacto con hombre, sino cubierta por la sombra del Esp\u00edritu Santo\u00bb (n. 19). Y en el <em>Credo del Pueblo de Dios: <\/em>\u00abCreemos que la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, que permaneci\u00f3 siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y Salvador nuestro, Jesucristo\u00bb (n. 14).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Doy gracias a San Ildefonso por haberme brindado la ocasi\u00f3n de rendir el tributo de mi devoci\u00f3n y de mi fe a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, a la cual \u00e9l cant\u00f3 de manera insuperable. Y pienso poder tambi\u00e9n decir que recojo el sentimiento y la plegaria, la fe y la devoci\u00f3n de todos vosotros a la misma Virgen Mar\u00eda, de la que juntos damos testimonio hoy, a la vez que honramos la memoria de nuestro Santo Patrono.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Catedral Primada, Toledo, el 23 de enero de 1978. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, febrero de 1978. 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