{"id":798,"date":"2024-09-22T20:26:23","date_gmt":"2024-09-22T18:26:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=798"},"modified":"2024-09-22T20:26:23","modified_gmt":"2024-09-22T18:26:23","password":"","slug":"la-virgen-maria-y-la-juventud-carta-a-los-jovenes","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-virgen-maria-y-la-juventud-carta-a-los-jovenes\/","title":{"rendered":"La Virgen Mar\u00eda y la juventud. Carta a los j\u00f3venes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta a los j\u00f3venes, mayo de 1975. Publicada primero en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> junio-agosto 1975, y posteriormente por la Editorial Balmes, Barcelona 1975, 72 p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p>Os escribo esta carta con el prop\u00f3sito de invitaros a meditar y a actuar. No es un grito ni un discurso, es simplemente una llamada y una conversaci\u00f3n sobre uno de los m\u00e1s bellos misterios de nuestra religi\u00f3n cristiana: la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Trato de acercarme a vosotros con vuestro estilo y vuestras preocupaciones, o mejor, teniendo presentes los autores que le\u00e9is, las ideolog\u00edas que pugnan por apoderarse de vosotros, los anhelos y la fuerza que os animan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La grandeza del destino humano expresada en Mar\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Cre\u00e9is y esper\u00e1is mucho de la vida. Os dais cuenta de vuestras capacidades y present\u00eds la potencia que encierran. El mundo os parece infinitamente abierto y ten\u00e9is confianza en que se pueden realizar cosas grandes. Todo en vosotros est\u00e1 a punto para entender y saborear el canto de aquella joven nazarena, modelo y figura de la humanidad: <em>Engrandece mi alma al Se\u00f1or y mi esp\u00edritu se alegra en Dios, mi Salvador&#8230;, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso; Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n a los que le temen. Despleg\u00f3 la fuerza de su brazo, dispers\u00f3 a los que son soberbios en su propio coraz\u00f3n. Derrib\u00f3 a los potentados de sus tronos y exalt\u00f3 a los humildes. A los hambrientos los colm\u00f3 de bienes y despidi\u00f3 a los ricos sin nada<\/em>(Lc 1, 46-53).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Realizaci\u00f3n personal<\/h3>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda expresa como nadie la grandeza del ser humano. Toda la fuerza de la dignidad humana, de la \u00abvocaci\u00f3n\u00bb humana, se manifiesta en su actuaci\u00f3n: <em><strong>h\u00e1gase<\/strong><\/em><em>.<\/em> Apertura total y disponibilidad al \u00fanico y verdadero plan de liberaci\u00f3n y de justicia: cristianizaci\u00f3n de la persona. <strong>Ser<\/strong> a la luz de las exigencias de Cristo, vivificados por su misma vida, y actuar en consecuencia. <strong>Del ser de la persona depende todo lo dem\u00e1s<\/strong>: estructuras, instituciones, l\u00ednea de acci\u00f3n, programas sociales. Las palabras del Se\u00f1or son claras; s\u00f3lo hace falta escucharlas y convertirlas en ley de vida: <em>por sus frutos los conocer\u00e9is<\/em> (Mt 7, 20); <em>de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca<\/em> (Mt 12, 34); <em>lo que mancha, lo que perturba, lo que hay de injusticia es efecto de lo que hay en el interior del hombre<\/em> (Mt 15, 20).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Conquistar la libertad<\/h3>\n\n\n\n<p>Cristo es Dios, pero Mar\u00eda es de nuestra raza, de nuestra misma condici\u00f3n; por eso en Ella se pone de relieve lo que es la salvaci\u00f3n para el hombre. El cristianismo nos ha revelado lo que nosotros no sab\u00edamos que \u00e9ramos: hombres que han de conquistar la libertad que les ha sido conseguida por Cristo, hombres que en Cristo han sido hechos hijos de Dios y, por tanto, coherederos con \u00c9l, hombres que han sido redimidos para el amor y que ya \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb han de vivir en el amor de unos con otros. <strong>S\u00f3lo el cristianismo es la verdad \u00faltima y la respuesta al destino del hombre<\/strong>, eso es lo que nos dice la vida de Mar\u00eda. <em>He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra<\/em> (Lc 1, 38). <em>Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros<\/em> (Jn 1, 14).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La fe que cambia al hombre<\/h3>\n\n\n\n<p>La fe, m\u00e1s que creer que hay un Dios, es creer, como Mar\u00eda, que Dios ha intervenido en la existencia humana de tal manera que nos sentimos llamados a cambiar el rumbo de nuestra vida; creer que ha hablado y se ha encarnado en el seno de una mujer de nuestra condici\u00f3n; que ha resucitado de entre los muertos la humanidad con la que se hab\u00eda unido, y se halla presente en medio de nosotros en la Eucarist\u00eda para transformarnos hasta que nos vayamos haciendo semejantes a \u00c9l y nuestro vivir sea como el suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser cristianos es creer, como Mar\u00eda, que el Poderoso ha hecho maravillas, porque en nosotros se realiza la obra de la salvaci\u00f3n. Y \u00e9sta no es algo abstracto, que no se ve ni se palpa. Todo lo contrario. Es lo m\u00e1s grande que hay en el mundo y lo m\u00e1s real y tangible. Mirad a los que ahora y a lo largo de la historia no simplemente se \u00abllaman\u00bb cristianos, sino son y act\u00faan como tales. Ahondad en las palabras de Jesucristo en el Evangelio, vividlas, y ver\u00e9is lo que tienen de reales, de eficaces y transformadoras.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mar\u00eda y el destino del hombre<\/h3>\n\n\n\n<p>Hablaros de Mar\u00eda como de la <strong>Madre<\/strong> que nos ha sido dada por Dios, como de la <strong>Mujer<\/strong> que dio el cuerpo a Cristo, es hablaros de la historia santa, en la que de hecho, y a pesar de todas las apariencias, vivimos. Es hablaros de vida, de esperanza, de los grandes dones de Dios, de la colaboraci\u00f3n de los hombres en la obra de la liberaci\u00f3n, de la alegr\u00eda del mundo, de la esperanza en Jes\u00fas, de la firmeza de las promesas de su salvaci\u00f3n. Decid a los positivistas, a los marxistas y a todas las ideolog\u00edas que os presenten programas alejados del Evangelio, que dejan de percibir la dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la existencia: la que Dios realiza en el hombre. Decidles que minimizan al ser humano, que coartan y ahogan su liberaci\u00f3n, que le niegan el amor, la fraternidad y la filiaci\u00f3n m\u00e1s radical y constitutiva de su ser. Decidles que con sus teor\u00edas no responden a los grandes interrogantes que o\u00eds en vuestro interior, ni os ayudan a realizar los anhelos de verdad, justicia y amor que llev\u00e1is dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensad en la realidad de esa joven de Nazaret que, llena de una nueva vida, proclama al mundo de hoy la irrupci\u00f3n divina en la existencia de los hombres. Es el hecho que proclama con gozo la primera cristiana. El canto de la libertad de los hijos de Dios es el Magn\u00edficat en boca de Mar\u00eda. Fuera de Jesucristo, \u00bfqu\u00e9 es la muerte y la vida?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Pensando en los j\u00f3venes<\/h3>\n\n\n\n<p>Leed los libros tan conocidos de Charles Moeller. Son, para nuestras circunstancias concretas, verdaderos testimonios de la fe, la esperanza y el amor cristiano; me refiero a sus escritos sobre <em>Literatura del siglo XX y cristianismo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHe abandonado las riberas de los autores antiguos para arriesgarme al di\u00e1logo con los hijos de mi tiempo. Ojal\u00e1 pueda, dando este rodeo, llegar a la antigua y siempre nueva verdad de Dios, \u201cjoven a la vez que eterno\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPienso en alguno de mis alumnos, de mis estudiantes, cuya profunda vida cristiana he podido conocer. Tengo miedo a ese mundo que les aguarda; es tanta su maldad, que Greene dec\u00eda: \u201c\u00bfQu\u00e9 mundo es el nuestro para que tantas cualidades se pierdan en \u00e9l?\u201d. Lo que me inquieta no es el n\u00famero \u201cMozarts asesinados\u201d, sino la multitud de hijos de Dios expuestos a la desgracia de la incredulidad. Este libro quisiera ser para ellos fraternal, lleno del testimonio de hombres que no son diferentes de ellos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQue estos cristianos que conozco, y los que no conozco, pero adivino a imagen de \u00e9stos, sepan que su testimonio vivido es necesario para los hermanos mayores. Sepan que siguen siendo verdad las palabras de P\u00e9guy: \u201cno se har\u00eda nada si no fuera por los hijos\u201d. Porque la infancia y la juventud es Dios, que es m\u00e1s joven, m\u00e1s tierno, m\u00e1s fuerte, m\u00e1s actual que el m\u00e1s actual de los peri\u00f3dicos de esta ma\u00f1ana. Y, por lo dem\u00e1s, es la luz que triunfa, porque no es el hombre el que salva al hombre, sino Dios mismo en Jesucristo\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">S\u00f3lo el cristianismo llega a lo m\u00e1s radical del hombre<\/h2>\n\n\n\n<p>No acus\u00e9is al cristianismo de ineficacia en lo que se refiere a la transformaci\u00f3n concreta de la existencia humana. Persigue la injusticia y la maldad hasta lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n del hombre. <em>La l\u00e1mpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo est\u00e1 sano, todo tu cuerpo estar\u00e1 luminoso; pero si tu ojo est\u00e1 malo, todo tu cuerpo estar\u00e1 a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, \u00a1qu\u00e9 oscuridad habr\u00e1!<\/em> (Mt 6,22-23).<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Ay de vosotros, los fariseos, que pag\u00e1is el diezmo de la menta, de la ruda y de toda legumbre, y dej\u00e1is a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que hab\u00eda que practicar, aunque sin omitir aquello. \u00a1Ay de vosotros, los fariseos, que am\u00e1is el primer asiento en la sinagoga y que se os salude en las plazas! \u00a1Ay de vosotros, que sois como sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!<\/em> (Lc 11, 42-44).<\/p>\n\n\n\n<p>El cristianismo ofrece la justicia que salva al mundo: la ley de la caridad que hace prevalecer la verdadera justicia y le confiere su plenitud.<em>Yo os digo a los que me escuch\u00e1is, haced bien a los que os odian, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os maltratan. Al que te hiera en una mejilla, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la t\u00fanica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que quer\u00e1is que os hagan los hombres, hac\u00e9dselo vosotros igualmente. Si am\u00e1is a los que os aman, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is?&#8230; Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso. No juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados, no conden\u00e9is y no ser\u00e9is condenados. Perdonad y ser\u00e9is perdonados. Dad y se os dar\u00e1: una medida buena, apretada, remecida hasta rebasar, pondr\u00e1n en el halda de vuestros vestidos. Porque con la misma medida con que mid\u00e1is se os medir\u00e1 a vosotros<\/em>(Lc 6, 27-32. 36-38).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Superior a toda \u00e9tica<\/h3>\n\n\n\n<p>En el cristianismo se llega a lo m\u00e1s radical del hombre, su conversi\u00f3n y liberaci\u00f3n, centrada en el amor a Dios y en el amor a los hermanos, como \u00c9l nos am\u00f3. Exige una purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n hasta el punto que el respeto a la dignidad de la persona domine los deseos naturales desde sus primeras manifestaciones. Exigencias cristianas tan vitales y transformadoras que \u00fanicamente son posibles gracias a la liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n conseguidas por Cristo. A medida que los hombres realicemos este ideal, que excede a toda \u00e9tica, surge la nueva vida, la nueva fraternidad y la nueva filiaci\u00f3n de que habla el Se\u00f1or. Amad, para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre celestial (cf. Mt 5, 45). El cristianismo no os quiere hacer pasar ideas muertas por realidades vivas, ni desviaros la atenci\u00f3n hacia mitos est\u00e9riles. No es dimisi\u00f3n, ni pecado contra la vida.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El mundo que ofrecemos<\/h3>\n\n\n\n<p>La fascinaci\u00f3n ante lo sensible es una de las notas caracter\u00edsticas del esp\u00edritu contempor\u00e1neo; pero vosotros mismos sois los mejores testimonios de que el hombre tiene necesidad de bastante m\u00e1s que de dicha sensible. La ausencia de interiorizaci\u00f3n, de concentraci\u00f3n, est\u00e1 ocasionando grandes males y perturbaciones, y no me refiero s\u00f3lo a las de car\u00e1cter material, sino a las de \u00edndole psicol\u00f3gica y moral. Los hombres parecen buscar s\u00f3lo a\u00f1adiduras y d\u00e9biles hilachas: restos de un fest\u00edn que nunca satisface. Os estamos ofreciendo un mundo en que el progreso y la evoluci\u00f3n, en lugar de servir al bien, van corrompiendo parte de nuestro ser. Estamos perdiendo de vista las medidas, seg\u00fan las cuales hay que juzgar las cosas y de las que dependen la existencia, la convivencia y la verdadera libertad. Nos invade el desenfreno del consumo y del placer y nos domina la dictadura de la ambici\u00f3n y el af\u00e1n de ganancia.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre de hoy y de ma\u00f1ana ha de hacer frente a fuerzas desencadenadas que le exponen a riesgos incre\u00edbles que llegan hasta el fondo de su alma. Si s\u00f3lo mantiene el rigor para los problemas cient\u00edficos y t\u00e9cnicos, y en cambio se muestra blando y tolerante para las exigencias de la \u00e9tica, caer\u00e1 en un relativismo que le impedir\u00e1 distinguir entre raz\u00f3n y sinraz\u00f3n, entre la utilidad y el respeto, entre lo esencial y lo casual; y as\u00ed sucesivamente. El hombre quedar\u00e1 inerme ante las tendencias del acontecer cultural y ocultar\u00e1 su debilidad tras la idea de la inevitabilidad de los procesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario volver a establecer posiciones absolutas: hacerse otra vez capaz de formar un aut\u00e9ntico juicio en las cosas de la vida cultural, y mantenerlo en pie; adoptar una actitud y hacerla prevalecer luchando<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Testimonio de Mar\u00eda: presencia vital y siempre joven<\/h2>\n\n\n\n<p>Observad el testimonio de Mar\u00eda. Ella es presencia vital y siempre joven en el mundo. A trav\u00e9s de su donaci\u00f3n a Dios percibimos la fe vigorosa y la esperanza firme de su \u00abser siempre\u00bb y \u00abser en Dios\u00bb, que dan como resultado esa conciencia de su misi\u00f3n. Vuestra juventud tiene que estar alimentada por una fe y una esperanza as\u00ed. Esto es ser fiel. Ahondad en ello, porque la fidelidad, de la que tan necesitada est\u00e1 la sociedad de hoy, es base esencial en la estructura de la persona.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Fidelidad<\/h3>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda es la mujer fiel que permanece firme en su responsabilidad, en el mantenimiento de la palabra dada, a pesar de los momentos dif\u00edciles (Bel\u00e9n, Egipto, Crucifixi\u00f3n en el Calvario), que parecen no encajar con la idea de la Providencia de Dios. Su fe y esperanza en la palabra de Dios le dan la convicci\u00f3n de que s\u00f3lo de \u00c9l viene la fidelidad al mundo, porque Cristo tom\u00f3 sobre S\u00ed la responsabilidad por la culpa del hombre y permaneci\u00f3 fiel en ella hasta su muerte y resurrecci\u00f3n. S\u00f3lo la fidelidad que supera el tiempo fugitivo tiene verdadero sentido y fuerza de exigencia para superar los motivos que palidecen y se muestran inseguros.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Compromiso activo y generoso<\/h3>\n\n\n\n<p>Pablo VI, en la <em>Marialis cultus,<\/em> expone con claridad este testimonio de Mar\u00eda. Aunque est\u00e1 a vuestro alcance, os lo voy a presentar. No es que lo dirija especialmente a vosotros, los j\u00f3venes, pero deb\u00e9is acogerlo como si as\u00ed fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Pide la lectura de las Sagradas Escrituras, que, hecha bajo el influjo del Esp\u00edritu Santo y teniendo presentes las adquisiciones de las ciencias humanas y las variadas situaciones del mundo contempor\u00e1neo, llevar\u00e1 a descubrir c\u00f3mo Mar\u00eda puede ser tomada como espejo de vuestras esperanzas. Los j\u00f3venes, anhelosos de participar con poder de decisi\u00f3n en las elecciones de la comunidad, contemplar\u00e9is con \u00edntima alegr\u00eda a Mar\u00eda que, puesta en di\u00e1logo con Dios, da su consentimiento activo y responsable, no a la soluci\u00f3n de un problema contingente, sino a la obra de los siglos, como ha sido llamada justamente la encarnaci\u00f3n del Verbo.<\/p>\n\n\n\n<p>Os dar\u00e9is cuenta de que la opci\u00f3n del estado virginal por parte de Mar\u00eda, que en el designio de Dios la dispon\u00eda al misterio de la Encarnaci\u00f3n, no signific\u00f3 rechazo de otros valores, sino que constituy\u00f3 una opci\u00f3n valiente, llevada a cabo para consagrarse al amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprobar\u00e9is con gozosa sorpresa que Mar\u00eda de Nazaret, aun habi\u00e9ndose abandonado a la voluntad del Se\u00f1or, fue algo del todo distinto a una mujer pasivamente resignada a una religiosidad alienante, antes bien no dud\u00f3 en proclamar que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos, y derriba de sus tronos a los poderosos del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer\u00e9is en Mar\u00eda, que sobresale entre los humildes y los pobres del Se\u00f1or, una mujer fuerte que conoci\u00f3 la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio. Todas estas situaciones no pueden escapar a vuestra atenci\u00f3n, ya que quer\u00e9is secundar con esp\u00edritu evang\u00e9lico las energ\u00edas liberadoras del hombre y de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda no se os presenta como una madre celosamente replegada sobre su propio Hijo divino, sino como mujer, que con su acci\u00f3n favoreci\u00f3 la fe de la comunidad apost\u00f3lica en Cristo y cuya funci\u00f3n maternal se dilat\u00f3, asumiendo sobre el Calvario dimensiones universales. Su \u00e1nimo de vivir est\u00e1 unido a la confianza en la gu\u00eda de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio aparece claro c\u00f3mo la figura de la Virgen no defrauda esperanza alguna profunda de los hombres de nuestro tiempo y les ofrece el modelo perfecto del disc\u00edpulo del Se\u00f1or:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>Art\u00edfice de la ciudad terrena y temporal,<\/em>pero peregrino diligente hacia lo celeste y eterno.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Promotor de la justicia que libera al oprimido<\/em>y da la caridad que socorre al necesitado.<\/li>\n\n\n\n<li>Sobre todo,<em>testigo activo del amor que edifica a Cristo en los corazones<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/em>.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La actuaci\u00f3n del cristiano no se evade de la condici\u00f3n humana, ni deja de asumir su propia responsabilidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda no escamotea la vida, no se evade de la condici\u00f3n humana, ni deja de asumir sus propias responsabilidades, como acabamos de ver. El cristiano no puede salvar su alma sin procurar salvar la tierra en que vive, llamada a ser una tierra nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre no es s\u00f3lo alma. Todo cuanto tienda ileg\u00edtimamente a oscurecer el dato fundamental humano, es improcedente e incluso ofensivo para Cristo, que ha restaurado la naturaleza humana, la ha asumido, la ha amado y la ha enriquecido con dones sobrenaturales. El cristianismo no contempla \u00fanicamente el alma, sino la total realidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>San Pablo habla del hombre carnal al que hay que convertir en hombre espiritual, de las obras de la carne y de las obras del esp\u00edritu, del hombre viejo y del hombre nuevo, pero es \u00abtodo\u00bb el hombre el que ha renacido a la vida de Dios y todo gime dolores de parto por su liberaci\u00f3n. Esta es vuestra tarea, j\u00f3venes, porque sois fuertes. Trabajar es colaborar con Dios: \u00fanicamente mediante el trabajo de todos, entretejido con las aportaciones personales de cada uno, vamos haciendo un mundo mejor y progresando en la fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abUno de los rasgos del retorno primaveral de la religi\u00f3n es que el sentimiento religioso brota hoy del coraz\u00f3n de lo humano; nos hab\u00edamos extralimitado en hacer de la religi\u00f3n algo separado; me horroriza concebir la religi\u00f3n como asunto privado. Bien lo saben los Estados totalitarios, que se aseguran siempre, como primera posici\u00f3n, el hacer entrar el dominio religioso en el puro ejercicio del culto y de separar de \u00e9l todos los dominios de la vida intelectual, de la vida social, de la vida pol\u00edtica; y esto, al fin, destruye la religi\u00f3n, cort\u00e1ndole su honda raigambre humana. Ahora bien, hoy sucede precisamente lo contrario; la religi\u00f3n brota del fondo mismo de las actividades humanas, como una dimensi\u00f3n de la existencia humana; brota en el interior de la ciudad, en la medida en que la adoraci\u00f3n o la presencia de Dios aparece hoy como una sustancia tan necesaria a la ciudad como la vida econ\u00f3mica, como el desarrollo cient\u00edfico\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ayuda a los dem\u00e1s<\/h3>\n\n\n\n<p>Los cristianos, en virtud del mandamiento principal de nuestra religi\u00f3n, no podemos dejar a los hombres en el infierno de la miseria, de tantas clases de miseria como hay en nuestra sociedad. Tenemos obligaci\u00f3n de ayudar a los que lo necesitan, en la medida de nuestras posibilidades, a franquear el umbral que les separa de los dem\u00e1s; el de la pobreza religiosa, moral, social, intelectual, econ\u00f3mica. <em>Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la c\u00e1rcel, y vinisteis a verme&#8230; En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, a M\u00ed me lo hicisteis<\/em> (Mt 25, 35-37. 40).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Plenitud de redenci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Pero no nos quedemos en una incompleta e insuficiente redenci\u00f3n, puramente humana y material. El amor y la justicia de Dios manifestados en Cristo significan que \u00c9l cumple sus promesas hechas a los hombres. Nuestra justicia y amor significan que hemos de buscar ante todo el Reino de Dios para anteponerlo a todo lo dem\u00e1s. Los hombres que as\u00ed vivan llegar\u00e1n a la plenitud de redenci\u00f3n, en que todo ser\u00e1 nuevo.<em>Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. Y vi la ciudad Santa, la nueva Jerusal\u00e9n, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. Y o\u00ed una fuerte voz que dec\u00eda desde el trono<\/em><em>: <\/em><em>Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondr\u00e1 su morada entre ellos, y ellos ser\u00e1n su pueblo y \u00c9l, Dios con ellos, ser\u00e1 su Dios. Y enjugar\u00e1 toda l\u00e1grima de sus ojos, y no habr\u00e1 ya muerte, ni habr\u00e1 llanto, ni gritos, ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado<\/em>(Ap 21, 1-4).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Saber amar es cumplir toda justicia<\/h2>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda es bienaventurada porque crey\u00f3 en el amor de Dios, y al creer supo que se cumplir\u00edan las cosas que le fueron dichas de parte del Se\u00f1or. Escuch\u00f3 su palabra, la guard\u00f3 en su coraz\u00f3n, y esta palabra fue la luz que ilumin\u00f3 su existencia. Su vida est\u00e1 en funci\u00f3n de la redenci\u00f3n, es decir, del servicio de la humanidad; por eso su amor supo, por gracia de su Hijo Jesucristo, cumplir toda justicia. Mar\u00eda era buena porque, como dice Guardini al referirse a la bondad, ten\u00eda buena intenci\u00f3n respecto a la vida, de ra\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa bondad renuncia, porque es generosa y concede libremente a los dem\u00e1s; porque tiene confianza y deja que la vida vuelva a empezar otra vez constantemente&#8230; En la bondad tambi\u00e9n hay fuerza. Cuanto m\u00e1s pura es, m\u00e1s fuerza, y la bondad m\u00e1s perfecta es inagotable. La vida est\u00e1 llena de dolor, si uno tiene buena intenci\u00f3n respecto a la vida, cuando viene el dolor y es sentido, ello, pese a todo, lo fortalece&#8230; La verdadera bondad no habla mucho, no se adelanta, no hace ruido con organizaciones y estad\u00edsticas: no fotograf\u00eda y no analiza. Cuanto m\u00e1s profunda es, m\u00e1s silenciosa se vuelve. Es el pan cotidiano de que se nutre la vida. Donde desaparece, por mucha ciencia que haya, y pol\u00edtica y bienestar, en el fondo todo sigue fr\u00edo\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Valor del arrepentimiento<\/h3>\n\n\n\n<p><em>El que dice que ama a Dios y no ama a su pr\u00f3jimo, es un mentiroso<\/em> (1Jn 4, 20). El que dice que ama y lucha por la verdad, la justicia y la paz, y no lucha contra su propio ego\u00edsmo, contra su propio anhelo de dominio y posesi\u00f3n, es un farsante. Mengua la fidelidad en el mundo, porque mengua la fidelidad a uno mismo, a la radicalidad en el propio reconocimiento para corregir nuestras faltas. El arrepentimiento toca el n\u00facleo central de nuestro ser, es una de las m\u00e1s poderosas formas de la manifestaci\u00f3n de nuestra libertad, porque nos enjuiciamos a nosotros mismos y nos ponemos contra nosotros al lado del bien. Nadie da lo que no tiene; lo que tengamos en nuestro interior, eso es lo que daremos y lo que proyectaremos a nuestro alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>La claridad para examinarse y aceptarse uno a s\u00ed mismo y la valent\u00eda para tomar medidas concretas, constituyen el fundamento de toda existencia. Es el primer paso que hay que dar para ir a los dem\u00e1s y construir en el mundo el reino de Dios, que es reino de verdad, de justicia, de amor y de paz. Y como todo estriba, en \u00faltima instancia, en los pecados personales, en las miserias de cada individuo, en la mentira y falsedad de cada hombre, el cristiano sabe hasta qu\u00e9 punto \u00e9l es responsable de los males que aquejan al mundo. Antes de tirar la primera piedra empieza a exigir de s\u00ed mismo con honradez su renovaci\u00f3n, y arranca con entereza de su interior la injusticia y la mentira. Somos cada uno de nosotros los que hacemos que la vida sea mala, y somos cada uno de nosotros los que hemos de hacer que sea mejor. El cristianismo es lo contrario a un \u00abs\u00ed\u00bb condicional: \u00absi los dem\u00e1s no aman\u00bb, \u00absi los dem\u00e1s no son justos\u00bb, \u00absi los dem\u00e1s no son honrados\u00bb, \u00absi el otro no da el primer paso\u00bb &#8230; No existe ninguna condici\u00f3n para vivir en la verdad, realizar la justicia, amar y sacrificarse por los dem\u00e1s. La \u00fanica condici\u00f3n que existe es para una mayor exigencia: <em>si tu ojo te da ocasi\u00f3n de pecado, arr\u00e1ncalo; si tu mano es ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtatela<\/em> (Mt 5, 29-30).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La luz del cristianismo<\/h3>\n\n\n\n<p>El cristianismo est\u00e1 presente en todos los esfuerzos de la ciudad temporal, porque tiene su cita aqu\u00ed en la tierra, donde tiene que practicar el amor. Materialmente, los gestos, las actuaciones de los cristianos pueden ser los mismos que muchos de los no cristianos, pero la luz que los ilumina es sobrenatural, la fe, victoria que ha vencido el mundo. Dan testimonio de la primac\u00eda de Jesucristo en la propia vida y en las propias obras. Luchan como si todo dependiera de ellos, pero se ponen de rodillas como si todo dependiera de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Vosotros sab\u00e9is que no tenemos que esperar a que todos los hombres hayan pasado de la miseria o la pobreza, para predicar el Evangelio, porque entonces el mensaje de salvaci\u00f3n no se hubiera predicado nunca. No compliquemos las cosas, no puede separarse nada. Vivamos siendo cristianos, mejor dicho, vivamos intentando <em>ir siendo<\/em> cristianos. La Iglesia es tambi\u00e9n humana, porque la salvaci\u00f3n ha sido puesta en manos de hombres que tienen necesidad de ser cotidianamente rescatados de sus pecados. No juzgu\u00e9is al mundo que os parece abandonado de Dios. Cuanto m\u00e1s se profundiza en lo que parece ausencia de Dios, m\u00e1s se descubre en la fe su presencia y acci\u00f3n. Somos cristianos en la medida en que vivimos del perd\u00f3n divino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQue el mundo no destruya en nosotros lo que en nosotros hay de valioso&#8230; Al oscurecer he vuelto a casa y he le\u00eddo la Biblia para tratar de hacer brillar la luz en mi noche. Hay minutos en que uno no puede evitar el inspirarse horror a s\u00ed mismo, minutos en que se est\u00e1 de acuerdo con aquellos que nos condenar\u00edan si pudieran. Pero lo que menos sabe el mundo es lo que pasa en un alma, y creo que si yo debiera ser juzgado por el mundo, en lugar de ser juzgado por Dios, ser\u00eda condenado. He rele\u00eddo cuatro o cinco veces el poema de Herbert, de que he hablado a Gide:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Pero mientras yo tronaba, m\u00e1s feroz y con c\u00f3lera,<br>en cada una de mis palabras.<br>Cre\u00ed o\u00edr una voz que dec\u00eda: \"Hijo\u201d;<br>y respond\u00ed: \u201cSe\u00f1or\u201d<\/em>\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/pre>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El futuro definitivo ha comenzado ya. Pronunciad el Fiat<\/h2>\n\n\n\n<p>A pesar de todas las apariencias negativas, la humanidad ha sido salvada ya por Dios en Jesucristo. Pod\u00e9is decirle a Dios: <em>PADRE, <\/em>porque sois verdaderamente hijos. \u00abLo contrario de un pueblo cristiano es un pueblo triste, un pueblo de viejos\u00bb, dice Bernanos en <em>Diario de un cura rural.<\/em> Pero la alegr\u00eda no es una realidad que se tiene sin m\u00e1s. Proviene, aunque parezca una paradoja, de la cruz de Cristo. Dios se sirvi\u00f3 de ella para salvar al mundo. El cristiano tiene que ser otro Cristo, y la Pascua no la viviremos plenamente m\u00e1s que en la gloria del Reino. No cre\u00e1is inutilizado a Cristo en sus instituciones, en la aparente ineficacia de los sacramentos, de la lectura de la Palabra, de las celebraciones de la Eucarist\u00eda. El poder y la gloria de Dios est\u00e1n presentes en este mundo nuestro, que a veces tanto nos duele y otras nos enajena.<\/p>\n\n\n\n<p>Volved la mirada a la Virgen de Nazaret que pronuncia para toda su vida el <em>FIAT<\/em> de la redenci\u00f3n. Contempladla en el Calvario al pie de su Hijo ajusticiado, sin desconcertarse en ninguna situaci\u00f3n. Reflexionad en la misteriosa solidaridad de Mar\u00eda con el sufrimiento y miserias de todos los hombres. Su dolor, la espada que la atraviesa, es testimonio de Cristo. El reino de los cielos padece violencia, y s\u00f3lo los que se la hacen lo logran. Dios nos ha confiado una tarea que no har\u00e1 sin nosotros, y tambi\u00e9n cada uno de nosotros tiene que pronunciar su <em>FIAT.<\/em> Tengamos confianza en Jesucristo que nos busca antes de que le busquemos nosotros. No podemos crear en nosotros la fe, como Mar\u00eda no puede crear en ella a Cristo, pero tenemos que dar nuestro consentimiento. Nada se hace sin esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Liberaci\u00f3n del pecado<\/h3>\n\n\n\n<p>Por la resurrecci\u00f3n de Cristo, nuestro futuro definitivo ha comenzado ya. Esta es la verdadera causa de nuestra alegr\u00eda, de nuestra salvaci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas. Estad seguros de que \u00abCristo es el \u00fanico camino al Padre. Cristo es el modelo supremo, al que el disc\u00edpulo debe conformar la propia conducta, hasta lograr tener sus mismos sentimientos, vivir de su vida y poseer su Esp\u00edritu: esto es lo que la Iglesia ha ense\u00f1ado en todo tiempo, y nada en la acci\u00f3n pastoral debe oscurecer esta doctrina&#8230; La misi\u00f3n maternal de la Virgen empuja al Pueblo de Dios a dirigirse con filial confianza a Aquella que est\u00e1 siempre dispuesta a acogerlo con afecto de madre y con eficaz ayuda de auxiliadora; por eso el Pueblo de Dios la invoca como consoladora de los afligidos, salud de los enfermos, refugio de los pecadores, para obtener consuelo en la tribulaci\u00f3n, alivio en la enfermedad, fuerza liberadora en el pecado; porque Ella, la libre de todo pecado, conduce a sus hijos a esto: a vencer con en\u00e9rgica determinaci\u00f3n al pecado. Y, hay que afirmarlo nuevamente, dicha liberaci\u00f3n del pecado es la condici\u00f3n necesaria para toda renovaci\u00f3n de las costumbres cristianas\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Primac\u00eda de la fe<\/h3>\n\n\n\n<p>No queramos arreglar primero las cosas y luego mirar a Dios. Hay que mirar a Dios, convertirse de coraz\u00f3n, y despu\u00e9s empezar a enderezar en esta l\u00ednea nuestra existencia. No podemos hacer de nuestro cristianismo la forma religiosa de nuestro amor propio personal, de nuestra propia afirmaci\u00f3n. Nunca la fe es una forma de propiedad, es un punto de partida, de camino, de confianza, de esperanza, de s\u00faplica, de desarrollo de la nueva vida que nos va \u00abhaciendo cristianos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>J\u00f3venes, asumid la responsabilidad de vuestra tarea a la luz de la actuaci\u00f3n de esa joven mujer que acept\u00f3 que Dios rigiera su voluntad. En esto consiste el Reino de Dios, en que \u00c9l rija nuestro coraz\u00f3n. No podemos aceptar determinados aspectos del Evangelio y rechazar otros; de nada sirve fijarse s\u00f3lo en detalles. La fe penetra todas las energ\u00edas y fuerzas vivas de nuestro ser. S\u00f3lo una cosa importa, si \u00c9l, Cristo, es la verdad: poner, como Mar\u00eda, nuestra vida rumbo a Dios. Chesterton dijo en cierta ocasi\u00f3n que los dogmas, la revelaci\u00f3n, son como el sol: no los podemos mirar, pero a su luz vemos todas las cosas. Que nadie se enga\u00f1e con ideolog\u00edas y sistemas m\u00e1s o menos gratos a la naturaleza, m\u00e1s o menos eficaces para determinadas situaciones. No os dej\u00e9is prender por ellas. S\u00f3lo en Cristo habita y est\u00e1 la plenitud. Si le segu\u00eds, no perder\u00e9is la vida. La ganar\u00e9is para vosotros y para otros muchos. Vendr\u00e9is a ser semilla fecunda que d\u00e9 el treinta, el sesenta y el ciento por uno.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Intercesi\u00f3n y ayuda<\/h3>\n\n\n\n<p>La ayuda de Mar\u00eda a los hombres perdura sin cesar desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciaci\u00f3n y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta el fin de los tiempos. Siempre est\u00e1 intercediendo por nosotros y nunca abandona su misi\u00f3n de madre. Este amor la lleva a preocuparse de los hermanos de su Hijo que a\u00fan peregrinan y se debaten entre peligros y angustias. Su fidelidad es y seguir\u00e1 siendo fecunda en toda la historia de la humanidad<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. Ella contribuye a la verdadera causa de la justicia y de la verdad: la salvaci\u00f3n. Imitadla con todas vuestras j\u00f3venes y fuertes energ\u00edas. Cristo resucit\u00f3 y nos revel\u00f3 que por su muerte la vida, la justicia, la libertad, la felicidad y el amor quedan eternamente encarnadas en el coraz\u00f3n de la tierra: \u00c9<em>l es el principio, el primog\u00e9nito de los muertos, para que tenga la primac\u00eda sobre todas las cosas<\/em> (Col 1, 18). A vosotros os corresponde dar el paso y seguir siendo fieles.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No esper\u00e9is en razones humanas para ser optimistas. Creer, como Mar\u00eda, en Cristo, es lo que os sostendr\u00e1<\/h2>\n\n\n\n<p>Creed en la gracia de Dios, creed firmemente en la obra de Dios. Creed en su amor. Creed en Jesucristo, que todo es lo mismo. Urge que la fe de los j\u00f3venes aparezca como una certidumbre sobrenatural que se sabe sostenida por el amor de Dios. Yo estoy seguro de que si la juventud leyera mucho el Evangelio y las cartas de los Ap\u00f3stoles tendr\u00eda m\u00e1s alegr\u00eda, m\u00e1s optimismo, m\u00e1s confianza, y ser\u00eda mucho m\u00e1s rico su compromiso con la tierra que habita y m\u00e1s valiente y esforzada su lucha. La apostas\u00eda de ciertos grupos sociales, fruto del materialismo, de la sociedad de consumo, ha de compensarse con el vigor de la fe de grupos j\u00f3venes. El mundo necesita el milagro de vuestra fe. No es poes\u00eda, sino una gran realidad decir que sois la primavera de la Iglesia. Preparad el futuro sin alharacas, como se han hecho y se hacen siempre las grandes obras. Luchad por la vuelta a una interioridad fecunda, que germinar\u00e1 en toda clase de frutos ricos y eficaces.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya s\u00e9 que pido de vosotros lo que ten\u00edamos que exigirnos a nosotros mismos, un mundo con profundo calado cristiano. Si el mundo viera que el amor de los cristianos, su fe, su sacrificio, su entrega por los hombres salva y libera de verdad, se volver\u00eda hacia las fuentes cristianas. No busquemos los testigos a nuestro alrededor, no nos tiremos piedras unos a otros, seamos testimonio de Cristo. Unamos nuestros esfuerzos; cada edad tiene unos deberes y unas exigencias: en ninguna existen solamente derechos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El \u00e1nimo de vivir<\/h3>\n\n\n\n<p>Lo importante es que cada uno descubra el papel positivo que tiene en la historia de la salvaci\u00f3n. La fe significa comprender nuestra propia finitud desde la instancia suprema de la voluntad y del amor de Dios. <em>Al\u00e9grate llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo&#8230; No temas, Mar\u00eda, porque has hallado gracia delante de Dios&#8230; Ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo Mar\u00eda<\/em>: <em>He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra<\/em> (Lc 1, 28-30. 37-38). Llena de confianza, afirm\u00f3 despu\u00e9s: <em>Ha puesto los ojos en la humildad de su esclava<\/em> (Lc 1, 48). Este es el punto clave de nuestro vivir aqu\u00ed y ahora, en las circunstancias concretas en que estamos: sabernos en Dios y desde Dios. De su mano hemos de acoger nuestra existencia y vivirla animosos, conscientes, responsables del amor que nos ha manifestado. Esto es lo b\u00e1sico y esencial hoy, cuando se habla tanto de traumas, angustias, destrucci\u00f3n, miedo, desconfianza, n\u00e1usea, absurdo. Nuestro futuro no es algo hostil. Est\u00e1 ordenado para nosotros por Dios. De nosotros depende que todo contribuya al bien. Nuestro \u00e1nimo de vivir va unido a la confianza y seguridad en el amor del ser que amamos. As\u00ed comprendemos claramente c\u00f3mo va unido a la confianza la Redenci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Leed completa la primera carta de San Juan. Se nos dice que caminemos en la luz y vivamos seguros del amor de Dios como hijos suyos entra\u00f1ablemente queridos. Leedla a solas, despacio. Comentadla. Confortaos con ella y ofrecedla, hecha vida en vosotros, a los que os son cercanos. El hecho de que Cristo os sostiene es indestructible, aunque os encontr\u00e9is en las m\u00e1s duras circunstancias. \u00c9l tambi\u00e9n conoci\u00f3 lo que es el desprecio, el abandono, el sufrimiento. Desde Getseman\u00ed hasta el momento de su muerte en la cruz presentimos algo de lo que todo eso signific\u00f3. Es la valent\u00eda, el \u00e1nimo de Dios en Cristo ofrecido a los hombres. \u00c9l fue redenci\u00f3n, \u00abocurri\u00f3 por nosotros. Ocurri\u00f3 para que conquistemos la valent\u00eda de ser \u201ccristianos\u201d en el mundo en el que \u00c9l, Dios, fue Cristo. \u00c9l ha luchado antes que nosotros, haciendo as\u00ed posible la superaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mirad qu\u00e9 amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues \u00a1lo somos! &#8230;; en caso de que nos condene nuestra conciencia, Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo&#8230; Dios es amor<\/em> (1Jn 3, 1.20; 4, 8). Si pon\u00e9is la confianza en vosotros mismos y busc\u00e1is el sentido del destino humano en el puro juego del libre arbitrio, si quer\u00e9is seguir un camino de evasi\u00f3n en los placeres de la tierra, rechazando toda fe y toda ayuda trascendente, si quer\u00e9is vivir sin la confianza en la redenci\u00f3n de Cristo, acabar\u00e9is en la desesperaci\u00f3n, en la n\u00e1usea y en el absurdo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">De la indigencia a la plenitud<\/h3>\n\n\n\n<p>No os dej\u00e9is impresionar por el falso prestigio de sistemas de hoy, cuyo humo os oculta el brillo de la eterna Verdad. Sopesad con reflexi\u00f3n y con honradez la indigencia de esas teor\u00edas que parecen mensajeras de justicia, y son despu\u00e9s una terrible opresi\u00f3n y un aut\u00e9ntico ataque a la dignidad de ser hombres. Desconfiad tambi\u00e9n de la libertad que muchos gritan y que no es m\u00e1s que la m\u00e1scara de la defensa de privilegios. Dejad que el Esp\u00edritu de Cristo hable en vuestro interior; s\u00f3lo as\u00ed encontrar\u00e9is la verdadera libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo vino para decirnos qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9n es el hombre ante \u00c9l. S\u00f3lo el conocimiento de Cristo nos abre la puerta de la conversi\u00f3n y nos da fuerza para transformarnos. No esper\u00e9is en razones humanas para ser optimistas. Creer en la gracia de Dios es lo que os sostendr\u00e1. Tened seguridad en la libertad que os promete Cristo. Pero, cuidado, que el Cristo que s\u00f3lo se entiende seg\u00fan categor\u00edas puramente humanas, como genio religioso, fundador de una religi\u00f3n, amigo de la humanidad, no es el Cristo manifestaci\u00f3n de Dios, no es el aut\u00e9ntico; ser\u00eda una invenci\u00f3n del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo no puede ser atravesado por una mirada humana, es el Verbo de Dios, su manifestaci\u00f3n, la luz bajo la que hemos de mirar todas las cosas. La figura de Cristo es tan grande que rebasa los l\u00edmites. En ella reside una potencia creadora universal.<em>Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosof\u00eda fundada en tradiciones humanas, seg\u00fan los elementos del mundo y no seg\u00fan Cristo. Porque en \u00c9l reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente, y vosotros alcanz\u00e1is la plenitud en \u00c9l, que es la cabeza de todo principado y de toda potestad<\/em>(Col 2, 8-10).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cristo da a los hombres la opci\u00f3n de su<br>aut\u00e9ntica libertad. No los manipula<\/h2>\n\n\n\n<p>Leed el pasaje evang\u00e9lico de la Anunciaci\u00f3n (Lc 1, 26-38 y Mt 1, 18-28) y el del joven al que llama Jes\u00fas (Lc 18, 18-23; Mt 19, 16-22; Mc 10, 17-22) u otros en que se nos presentan invitaciones de Cristo a su seguimiento. Cristo no manipula. Propone un programa lleno de exigencias claramente presentadas y respeta. Dios ha creado al hombre como ser libre y noblemente orientado para la tarea de la salvaci\u00f3n. Esa falsa humildad que rebaja al hombre para honrar a Dios no es humildad evang\u00e9lica y, por consiguiente, no es cristiana. El entender su finitud desde Dios es una l\u00ednea din\u00e1mica de exigencia de perfecci\u00f3n: <em>Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto<\/em> (Mt 5, 48). Dios quiere al hombre a su imagen y semejanza, conociendo, amando y siendo capaz de responsabilizarse. Ciertamente, s\u00f3lo en Dios est\u00e1 la libertad y el bien, y el hombre s\u00f3lo es libre cuando se determina por la voluntad de Dios, que ha querido haga esta opci\u00f3n consciente y responsablemente. Este es el juicio, testimonio de honor para nosotros, ya que nos pone bajo la medida de nuestra propia responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente por esto, la Virgen Mar\u00eda ha sido propuesta siempre por la Iglesia a la imitaci\u00f3n de todos los hombres: acogi\u00f3 la palabra de Dios y con plena conciencia la puso en pr\u00e1ctica. No es por el tipo concreto de vida que lleva, ambiente sociocultural en que vive, hoy superado en casi todas partes, \u00absino porque en sus condiciones concretas de vida, Ella se adhiri\u00f3 total y responsablemente a la voluntad de Dios; porque acogi\u00f3 la palabra y la puso en pr\u00e1ctica; porque su acci\u00f3n estuvo animada por la caridad y por el esp\u00edritu de servicio; porque, en resumen, fue la primera y la m\u00e1s perfecta disc\u00edpula de Cristo: lo cual tiene valor universal y permanente\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">No os dej\u00e9is corromper<\/h3>\n\n\n\n<p>Corr\u00e9is peligro de caer en las redes y quedar seducidos por los que encauzan para sus fines ego\u00edstas el impulso y la apertura de vuestra vida joven. Basta echar una mirada por el mundo para ver c\u00f3mo esa mala utilizaci\u00f3n de vuestra vida se convierte, con fr\u00edo c\u00e1lculo, en un m\u00e9todo. Valores centrales de la persona, como son honradez, sinceridad, valent\u00eda, fidelidad y firmeza, se van a pique al ser manipulados y llevados por cauces que destrozan y corrompen el ser del hombre. No hay derecho, ni es posible vivir en un mundo en el que se reduce y empobrece la dignidad humana hasta encenagarla. La paz s\u00f3lo puede provenir del acuerdo con la verdad. La paz del hombre s\u00f3lo puede provenir del acuerdo con la verdad de su ser. No se puede pensar en reformas ni en revoluciones que no arranquen desde el coraz\u00f3n del hombre. Por esto dice Cristo: <em>Tened valor. Yo he vencido al mundo <\/em>(Jn 16-33), porque ha vencido la mala conducta del hombre. \u00c9l tom\u00f3 sobre S\u00ed el sufrimiento que proced\u00eda de nuestra maldad para hacer surgir una existencia nueva, la \u00fanica que de verdad es expresi\u00f3n de libertad. Estad seguros, radicalmente seguros, est\u00e1is aqu\u00ed en el mundo, no \u00abarrojados en el vac\u00edo y en el absurdo\u00bb, sino para realizar en vosotros lo que falta en la redenci\u00f3n de Cristo: vuestra \u00fanica y exclusiva tarea. Por nadie ser\u00e1 hecho lo que vosotros dej\u00e9is de hacer, cada uno tiene su propia responsabilidad. Tened enraizada, hasta lo m\u00e1s hondo de vuestro ser, lo que fue fuerza vital en San Pablo: <em>todo lo puedo en Aqu\u00e9l que me conforta<\/em> (Fil 4, 13).<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos, como piensan tantos hombres de hoy, hacer del hombre lo que queremos. El hombre no es creaci\u00f3n del hombre, como piensan Marx y Sartre; no tenemos que inventar un tipo de humanidad; \u00e9sta nos es dada y s\u00f3lo nos corresponde ayudarle a lograr su plenitud. En Cristo nos es revelado el fondo \u00faltimo de nuestro destino, que no es simplemente un destino terreno. El Verbo de Dios mismo vino a tomar nuestras fr\u00e1giles humanidades para levantarlas hasta el Padre y sumergirlas en los abismos de su misma vida. Pascal dec\u00eda: \u00abY es verdad que solamente en Jesucristo se nos revela plenamente el misterio mismo de lo que nosotros somos\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Evangelio es siempre joven<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay j\u00f3venes que no se paran a preguntarse cu\u00e1l es el sentido de su vida. Dormitan amodorrados y sumidos en el embotamiento, ciegos ante el resplandor de la verdad. Parece como si ninguna sacudida inesperada de la vida fuera capaz de despertarlos. La diversi\u00f3n, o la evasi\u00f3n de la clase que sea, les tranquiliza. Un medio ambiente en el que parece como si fuera Dios quien tuviese que justificar su existencia. Pues bien, a esos compa\u00f1eros vuestros, tan faltos de libertad ya, tan manipulados por la sociedad que les esclaviza, tiene que despertarles la vivencia cristiana de otras vidas j\u00f3venes. Necesitan que una luz fuerte ilumine su situaci\u00f3n y que la palabra divina, clara y desnuda, penetre hasta las junturas de su esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que es vital esa idea que tanto penetr\u00f3 en P\u00e9guy, Marcel y Bernanos: el Evangelio es siempre joven, vosotros sois los viejos: \u00abHe sido bautizado esta ma\u00f1ana, en una disposici\u00f3n interior que apenas osaba esperar: ninguna exaltaci\u00f3n, sino un sentimiento de paz, de equilibrio, de esperanza y de fe&#8230; Vertiginosa proximidad de Dios. Retorno al aqu\u00ed, al ahora, que recobran un valor, una dignidad sin par. El milagro cristiano se presenta actualmente como punto de rejuvenecimiento absoluto. Y acaso como fuente eterna o permanente de todo rejuvenecimiento posible\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>. La vida del cristiano es una vida nueva a la que se renace y en la que uno va experimentando la libertad de los hijos de Dios, tan distinta de tantas otras libertades que se proclaman a gritos, porque ellas en s\u00ed mismas no tienen ninguna fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSartre da testimonio tambi\u00e9n, con plena raz\u00f3n, de la importancia de la libertad para bastarse a s\u00ed misma. Pero su error reside en creer que ella s\u00f3lo puede escapar a su impotencia renegando de s\u00ed misma. El problema es saber si hay un orden donde la libertad puede inscribirse sin enajenarse. Ahora bien, ese orden existe. Ah\u00ed est\u00e1, en primer lugar, el orden de la reciprocidad de personas. Porque admitir que mi libertad quede limitada por la libertad de otro no es renunciar a ella, sino reconocer que debo querer la realizaci\u00f3n de la otra con la misma raz\u00f3n que la m\u00eda, es decir, pasar del plano del tener al plano del ser. Pero, de un modo m\u00e1s especial, ese orden en que mi libertad se realiza, es el plano de Dios, que no corresponde a una ley impersonal y extr\u00ednseca, sino al reconocimiento de una libertad personal infinitamente santa y que, por otra parte, est\u00e1 inscrita en las implicaciones mismas de mi existencia espiritual, de suerte que obedecer a ella es al mismo tiempo alcanzar mi plenitud. En esta verdad es donde \u00fanicamente se realiza la libertad\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Crisis del sentido de la verdad<\/h2>\n\n\n\n<p>Dani\u00e9lou, en este mismo libro que os acabo de citar, analiza el por qu\u00e9 de la reacci\u00f3n de defensa de muchos hombres de nuestro tiempo cuando se habla de la VERDAD. El origen de esta reacci\u00f3n la sit\u00faa en varias causas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La ciencia<\/h3>\n\n\n\n<p>Una es la evoluci\u00f3n del esp\u00edritu cient\u00edfico. Muchos ponen una desenfrenada confianza en la ciencia y en su capacidad para resolver los \u00faltimos secretos del destino del hombre y para librarle de sus \u00faltimas servidumbres. Y no es precisamente en los sabios donde se da este cientificismo dogm\u00e1tico, pues, por el contrario, es rechazado por la mayor\u00eda de ellos en todos los campos: matem\u00e1tico, f\u00edsico, m\u00e9dico, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>El sabio de hoy tiene conciencia del car\u00e1cter provisional de sus hip\u00f3tesis de trabajo, siempre sometidas a revisi\u00f3n por el descubrimiento de hechos nuevos. Y precisamente por aqu\u00ed surge el peligro de la transposici\u00f3n que invita a considerar este tipo de saber como \u00abel tipo de saber\u00bb, a pensar que los dogmatismos han desaparecido y que el sentido de lo relativo es una de las adquisiciones del esp\u00edritu moderno. A consecuencia de lo cual se aplica sin rigor y sin fundamento el relativismo a campos que no lo admiten y se sustituye la noci\u00f3n de certeza por la de aproximaci\u00f3n, el sentido de la verdad por el de b\u00fasqueda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La palabra<\/h3>\n\n\n\n<p>La segunda causa la ve en lo que es uno de los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos de nuestra \u00e9poca: la desconfianza frente a la palabra por su desvalorizaci\u00f3n. A fuerza de ser enga\u00f1ados, los hombres se han hecho recelosos, y toda afirmaci\u00f3n los pone en guardia. Los j\u00f3venes os interes\u00e1is por las realidades concretas de la vida, de los hechos sociales, de la preparaci\u00f3n cient\u00edfica y de la vida econ\u00f3mica m\u00e1s que por las palabras y los discursos grandilocuentes. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se ha producido la transposici\u00f3n que ha llevado la desconfianza al dominio propio de la verdad: el de los valores supremos de la existencia y revelaci\u00f3n del Dios vivo. Existe el temor de entregarse, porque se tiene miedo de ser enga\u00f1ados. Pero la actitud de \u00abrechazar esa confianza, cuando est\u00e1 justificada, es tan poco razonable como rechazar la evidencia cuando se presenta con todo su esplendor. Muchas mentiras no hacen que no haya verdad\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La sinceridad<\/h3>\n\n\n\n<p>La tercera causa de esta crisis del sentido de la verdad obedece a una inversi\u00f3n de perspectivas: el punto de vista objetivo de la verdad ha sido sustituido por el punto de vista subjetivo de la sinceridad. Y quisiera que fuerais muy honrados en el examen de esta tercera causa, porque la juventud est\u00e1 muy sensibilizada a su favor, precisamente como consecuencia del punto anterior: la desconfianza frente a la palabra. Quer\u00e9is hechos de vida, en el fondo todos los queremos, pero esta riqueza de lo vivencial no debe llevarnos a perder el camino y desenfocar las cuestiones, porque acabar\u00edamos matando la misma vivencia y honradez que atrae nuestro inter\u00e9s. Quiero citaros las palabras textuales de Dani\u00e9lou: \u00abSe da m\u00e1s importancia a la sinceridad con que un hombre vive su fe que al valor objetivo de esa fe. No quiere decir esto que se haya de negar el respeto a todo hombre sincero. Pero la sinceridad con que es vivida una causa, de ning\u00fan modo es argumento en favor suyo. Las peores causas han conocido fan\u00e1ticos de cuya sinceridad nada nos permite dudar. Se puede respetar a un hombre y detestar las ideas que representa. No porque existan comunistas sinceros queda justificado el comunismo. Y a menudo eso es lo que sucede hoy\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPodr\u00edan aducirse ejemplos a este respecto en multitud de campos. La idea de una moral objetiva, que es conformidad de obras con la voluntad de Dios, resulta suplantada por una \u00e9tica individual que es conformidad de las obras con la propia visi\u00f3n de las cosas. Esta es la caracter\u00edstica de los escritores contempor\u00e1neos, tr\u00e1tese de Malraux o de Montherland, de Camus o de Sartre. Tal era ya la \u00e9tica de Gide. El \u00fanico deber es llegar hasta lo m\u00e1s hondo de s\u00ed mismo, sea en el af\u00e1n de poder, en el acto revolucionario, o en la noche de la contemplaci\u00f3n. Una novela como <em>La condition humaine<\/em> es caracter\u00edstica en este sentido. Cada uno se da sus propias normas y s\u00f3lo se le exige que se ajuste a ellas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo mismo sucede en el plano religioso. Se concede m\u00e1s importancia a la autenticidad del sentimiento religioso que al contenido de la fe a la que se presta adhesi\u00f3n. Poco importa, se dice, que seas budista, musulm\u00e1n o cristiano: lo importante es serlo sinceramente. Y tambi\u00e9n aqu\u00ed el argumento encierra una parte de verdad; es cierto que los hombres de buena fe ser\u00e1n juzgados seg\u00fan las luces que hayan recibido. Pero no es menos cierto que se puede estar de buena fe en el error, y que el hecho de que en todas las religiones haya hombres religiosos no hace que todas las religiones sean iguales. Y la consideraci\u00f3n subjetiva de la calidad del sentimiento religioso nunca podr\u00e1 ganar la precedencia a la importancia primera de la verdad de aqu\u00e9lla a la que el esp\u00edritu se adhiere\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Inmediatismo<\/h3>\n\n\n\n<p>La \u00faltima causa se\u00f1alada es la sustituci\u00f3n del criterio de verdad por el de eficacia. El hombre de nuestra \u00e9poca es eminentemente pr\u00e1ctico y juzga sobre los resultados inmediatos m\u00e1s que sobre los principios de acci\u00f3n. Esto, aunque se justifique en ciertos aspectos, tiene el peligro de dar primac\u00eda a la acci\u00f3n sobre la doctrina. Lo justo y lo exacto es que la acci\u00f3n sea efecto de la fecundidad de la verdad. La verdad nunca est\u00e1 falta de eficacia, sino la forma de vivirla y realizarla. Tangiblemente vemos en el terreno de la vida cotidiana que toda buena pr\u00e1ctica es hija de una buena teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No es posible lanzarse a la acci\u00f3n sin ver el fundamento y la causa que la motiva y las consecuencias de ella. Esta ligereza en el actuar lleva a aceptar tesis falsas y a convertirse en presa f\u00e1cil de la \u00faltima que de momento parece eficaz. Si los cristianos no hemos actuado sobre el mundo como hubi\u00e9ramos debido, como estamos debiendo hacerlo, no es por causa del cristianismo, cuyas exigencias implacables de caridad son evidentes, sino por causa de nuestro modo deficiente de vivirlo. Es intr\u00ednseca a la verdad la realidad, la eficacia y la fuerza, y todo esto se da gracias a la verdad que se capta. San Pablo presentaba el Evangelio como fuerza de Dios para la salvaci\u00f3n de todo el que cree: <em>el justo vivir\u00e1 por la fuerza de esta verdad<\/em> (Rm 1, 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Los pensadores y los psic\u00f3logos que estudian los condicionamientos de las distintas edades ven en la juventud la afirmaci\u00f3n fuerte y rica de la personalidad que se va abriendo paso. Ten\u00e9is el \u00e1nimo orientado hacia lo grande y lo justo. No quer\u00e9is transacciones. Pens\u00e1is que las ideas verdaderas y justas tienen realizaci\u00f3n inmediata, que se pueden cambiar las condiciones de la realidad y darles forma \u00f3ptima. Confund\u00eds la grandeza de los proyectos con la posibilidad de realizarlos. Por eso es grande el peligro de dejarse enga\u00f1ar.<\/p>\n\n\n\n<p>Os falta la paciencia, actitud poco grata para quien no quiere esperar, pero esencial para cualquier logro. Os falta experiencia de la realidad. Y experiencia de la realidad no quiere decir aqu\u00ed saber con pesimismo con qu\u00e9 frecuencia fracasa el bien y se hace el mal, sino saberlo de modo justo. Quiere decir conocimiento de lo que realmente puede uno mismo y pueden los dem\u00e1s, de las circunstancias que rodean a cada persona y a cada hecho, del conjunto del acontecer hist\u00f3rico, de los elementos sencillos, aunque poderosamente influyentes, como son lo cotidiano y lo mediocre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta falta de paciencia y experiencia, as\u00ed concebidas, unidas al maravilloso empuje y vitalidad propios de vuestra edad, a ese sentimiento de lo absoluto, es lo que os hace, como dec\u00eda anteriormente, campo propicio para las manipulaciones de los dem\u00e1s sobre vosotros. La verdad nunca debe ser o\u00edda con escepticismo. No la rechac\u00e9is, ni admit\u00e1is otros criterios de sustituci\u00f3n. Las t\u00e9cnicas de propaganda de las ideolog\u00edas son muy eficaces, aunque en muchos casos ya empiezan a adivinarse sus manejos. La verdad no es aqu\u00ed la ideolog\u00eda. Esta puede transformar en dogmatismos incluso lo que es puramente contingente. La verdad de todas las \u00e9pocas, la verdad de siempre y que siempre permanece es Dios, manifestado en Jesucristo. \u00c9l es el camino, la verdad y la vida. El sentido de verdad, la \u00fanica Verdad, de la que todas cobran su ser, no puede estar nunca en crisis.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vuestros deberes y derechos<\/h2>\n\n\n\n<p>Devolved a nuestra \u00e9poca el pleno sentido de la verdad, y con ello volver\u00e1 el sentido de lo sobrenatural. El valor de orden natural, de la ciencia que lee sus leyes, de lo v\u00e1lido y eficaz, este valor, cuya importancia redescubrimos cada vez m\u00e1s, representa la expresi\u00f3n del pensamiento de Dios. Pero tambi\u00e9n hay ya para siempre ALGO nuevo, lo sobrenatural, que es el don de Cristo, su gracia, la vida divina. Continuad la construcci\u00f3n de la ciudad terrestre; ten\u00e9is obligaci\u00f3n de hacerla tan fraternal como os sea posible, pero tened bien claro que s\u00f3lo esto, ni basta ni es posible. No basta porque el hombre anhela a Dios; no es posible porque sobre la historia gravita ya para siempre la salvaci\u00f3n obrada en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchad el canto de un hombre, peregrino de esta tierra, que grit\u00f3 unas veces su fe y otras su escepticismo; unas su indignaci\u00f3n y otras su generosidad. Son unos versos de Le\u00f3n Felipe en su poema <em>Oraci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">\u00abM\u00e1s sencilla... m\u00e1s sencilla.<br>Sin barroquismo,<br>sin a\u00f1adidos ni ornamentos.<br>Que se vean desnudos los maderos, desnudos<br>y decididamente rectos.<br>Los brazos en abrazo hacia la tierra,<br>el astil dispar\u00e1ndose a los cielos...<br>M\u00e1s sencilla... m\u00e1s sencilla...<br>haz una cruz sencilla, carpintero\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/pre>\n\n\n\n<p>Para llegar a abrazar la tierra se necesita el amor de Cristo; no se puede ver con claridad sin tener la vista en el cielo. Pod\u00e9is amar porque Cristo os am\u00f3. Ten\u00e9is una tarea llena de amor que realizar y un camino que recorrer. En esos versos volvemos a encontrar el acento cristiano de los primeros cantos de su peregrinaje, <em>Versos y oraciones del caminante<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">\u00abNadie fue ayer,<br>ni va hoy,<br>ni ir\u00e1 ma\u00f1ana<br>hacia Dios<br>por este mismo camino<br>que yo voy.<br>Para cada hombre guarda<br>un rayo nuevo de luz el sol...<br>y un camino virgen<br>Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/pre>\n\n\n\n<p>Todo est\u00e1 hecho para conducirnos a Dios, aunque muchas cosas os aparten de \u00c9l. Este es el problema. Por el mal uso se transforma en obst\u00e1culo lo que ten\u00eda que ser camino. Las actividades terrestres, temporales, las circunstancias concretas y personales son la materia, los medios para ir a Dios. Esta es la responsabilidad personal de cada uno en su camino hacia Dios, camino virgen no recorrido por nadie, en el que ten\u00e9is que recuperar la unidad de vuestra vida: en eso consiste vuestra verdad. Depende de vosotros el transfigurar, por la realidad de la continua conversi\u00f3n, la vida cotidiana llena de dificultades. Ten\u00e9is que encontraros con Cristo en vuestra vida tal cual es.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Respuesta libre y responsable<\/h3>\n\n\n\n<p>Dios no pide que vayamos a \u00c9l prescindiendo de las actitudes terrestres: la creaci\u00f3n ser\u00eda absurda y estar\u00eda hecha al rev\u00e9s. No, la dualidad la hacemos nosotros al apartarnos de Dios; <em>todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios<\/em> (1Cor 3, 22-23). Es la grande y fecunda teolog\u00eda paulina.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mujer, ah\u00ed tienes a tu hijo,<\/em> dijo Cristo a su Madre desde la Cruz (Jn 19, 26). Todo es consecuencia del camino que empez\u00f3 a recorrer en la juventud, all\u00e1 en su casa de Nazaret. Mar\u00eda sabe y vive las exigencias del nuevo amor que Cristo vino a traer a la tierra. Desde que fue Madre de Cristo lo fue de los hombres. Nos concibe al acceder libremente a la llamada a ser Madre del Redentor que da la vida a todos. Nos da a luz en el Calvario, cuando Cristo est\u00e1 muriendo y sintiendo el misterio de su desamparo, cargado con todas las consecuencias del mal del mundo. Ella ha presenciado los tormentos de su Hijo, las afrentas, las burlas y el incomprensible abandono de Dios. Tambi\u00e9n en Mar\u00eda, en su condici\u00f3n humana, el dolor rebasa lo que podemos pensar e imaginar. Est\u00e1 viendo a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, y Ella, la primera cristiana, le imita, acepta y repite el <em>FIAT.<\/em> \u00bfQu\u00e9 dolor hay entre los nuestros comparable a su dolor? Es la madre que sabe el nombre de cada uno, su vida, sus fallos, sus gustos, sus \u00e9xitos, sus fracasos, sus debilidades, y que, sin embargo, nos ama y coopera a nuestra redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Derechos y deberes<\/h3>\n\n\n\n<p>Sed conscientes de vuestros deberes. Sabed que no existe un derecho que no tenga junto a s\u00ed la exigencia de un deber. Ten\u00e9is el derecho a la libertad, porque ten\u00e9is el deber de la dignidad humana. Los j\u00f3venes actuales dais muchas veces la impresi\u00f3n de hombres desequilibrados, como dice Mara\u00f1\u00f3n, por la hipertrofia del sentimiento del derecho sobre el sentimiento del deber. Leed a este respecto los dos ensayos sobre <em>El deber de las edades <\/em>y<em> Los deberes olvidados.<\/em> En el primero analiza los deberes que impone la edad al individuo humano: la obediencia en la ni\u00f1ez, la rebeld\u00eda en la juventud, la austeridad en la madurez y la adaptaci\u00f3n en la vejez. En el segundo, la p\u00e9rdida de aquellos puntos de referencia \u00e9ticos que nos sirven para orientar nuestra conducta, los deberes que olvidamos y los derechos que exigimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me fijo en lo que os ata\u00f1e:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl joven debe ser rebelde, sin rebeld\u00eda roja ni negra, sino vital, entusiasta, desinteresada, ante el espect\u00e1culo de la sociedad en perpetua evoluci\u00f3n. \u00bfY quien que haya vivido con gente joven podr\u00e1 dudar de que tengo raz\u00f3n? Y si la tengo, \u00bfpodr\u00e1 ser peligroso \u2013como algunos me objetan\u2013 el que digo la verdad, que es siempre sagrada y eficaz? &#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMi tesis de la rebeld\u00eda juvenil no puede interpretarse como escandalosa desde el momento en que he hablado del DEBER de la rebeld\u00eda; del deber, y no del DERECHO a ser rebelde. Ning\u00fan deber es ni ha sido jam\u00e1s subversivo ni peligroso&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl derecho a la rebeld\u00eda es una fuerza disolutiva y ciega que nadie puede atribuirse, cualquiera que sea su condici\u00f3n y edad. El deber de la rebeld\u00eda es, por ser deber, ante todo una disciplina. Disciplina para no acomodarse a la arbitrariedad de los dem\u00e1s, que es la verdadera indisciplina, aun cuando muchas veces tenga el marchamo de la legalidad. Y esta disciplina de no someterse ante la injusticia, en la ni\u00f1ez constituye una quimera, porque el ni\u00f1o es d\u00e9bil, y en la plenitud es un hero\u00edsmo excepcional, porque el hombre maduro suele estar paralizado por la responsabilidad. Queda, pues, como deber, reservada a la juventud. Y sin ella la humanidad se convertir\u00eda en unos cuantos a\u00f1os en un reba\u00f1o de corderos manejados por ga\u00f1anes ignorantes y viles\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando he dicho a los j\u00f3venes: \u201cSed, por deber, rebeldes\u201d, he a\u00f1adido siempre: \u201crebeldes, no con rebeld\u00eda sistem\u00e1tica y ciega, sino contra lo que no sea justo, y ante todo contra vuestra propia juventud, que est\u00e1 indefectiblemente ribeteada de arbitrariedad\u201d. Se dice que hay que domar los instintos juveniles, pero domarlos no es aplastarlos, sino vencerlos, rebel\u00e1ndose contra ellos&#8230; El joven de hoy, a la inversa de San Bruno, da uno a los dem\u00e1s por cada ciento que exige y toma para s\u00ed. Y es urgente que invierta esta f\u00f3rmula, para que florezca en sus manos el porvenir, cuya responsabilidad se le acerca a pasos de gigante&#8230; Su misi\u00f3n en el futuro ser\u00e1, ante todo, restablecer la disciplina del deber: hacer de la vida un sacrificio del individuo por el bien de los dem\u00e1s, al contrario de lo que ejercen ahora\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a><em><strong>.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Testigos de la Resurrecci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Os digo como San Pablo a los corintios: <em>manteneos firmes en la fe. Sed hombres, sed fuertes, haced todo con amor <\/em>(1Cor 16, 13). En Jesucristo no se enajena la dignidad humana. Por el contrario, \u00c9l nos introduce en lo que ni el ojo vio, ni el o\u00eddo oy\u00f3, en una verdad trascendente: la verdad de Jes\u00fas, que os dice que hay que tomar a Dios, por \u00c9l revelado, como centro, y no al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCre\u00e9is que es posible la realidad de que luchando desaparezcan todas las barreras que separan a los hombres; barreras de odio, de venganza, de clases, de naciones, de razas? Es un mito. Una imagen laica, falsa, de la Jerusal\u00e9n celestial. Leed los Hechos de los Ap\u00f3stoles, ver\u00e9is qu\u00e9 palpitar de aut\u00e9ntica fraternidad y filiaci\u00f3n. Reflexionad sobre las exigencias del cuerpo m\u00edstico de Cristo, mirad la vida que implica la comuni\u00f3n de los santos, dejad sentir en vosotros lo que es vivir en un mismo Esp\u00edritu. Esta es la \u00fanica y verdadera revoluci\u00f3n y renovaci\u00f3n. Ved las vidas de los santos cristianos, tan humanas, tan como vosotros, con tanta confianza y fe en Jesucristo que los llev\u00f3 a amar, como \u00c9l am\u00f3. Esto es eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sed honrados tambi\u00e9n en vuestros juicios y an\u00e1lisis. Aunque estemos en una Iglesia peregrina entre luces y sombras, en una Iglesia pecadora, <em>porque nosotros lo somos,<\/em> ved tambi\u00e9n la multitud de obras y nobles testimonios a lo largo de la historia y en todos los campos. Somos nosotros los hombres de todas las \u00e9pocas, los que la manchamos, y luego decimos que tiene manchas. Somos nosotros los que no vivimos su verdad y luego le negamos la eficacia. A pesar de eso, hay hombres y mujeres, ancianos, j\u00f3venes y ni\u00f1os que al vivir el mandamiento cristiano van llevando al mundo entero a su plenitud. Bernanos conoci\u00f3 nuestras alegr\u00edas y tristezas, pero am\u00f3 a la tierra como obra del Creador. Por eso dijo: \u00abCuando me muera, decid al dulce reino de la Tierra que yo la amaba m\u00e1s de lo que nunca he osado confesar\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Reina de la paz y la alegr\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p><em>La vida es milicia<\/em> (Job 7, 1). <em>El que no est\u00e1 conmigo, est\u00e1 contra M\u00ed<\/em> (Lc 11, 23). A Mar\u00eda la invocamos como Reina de la paz. Es que la paz de Cristo es posterior a la guerra que el hombre ha de hacer consigo mismo. La paz es consecuencia de la bondad, del orden, de la justicia, del restablecimiento de las cosas en su verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser testigos de la Resurrecci\u00f3n de Cristo; esto es ser cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres tenemos vocaci\u00f3n para la alegr\u00eda, no para el sufrimiento. Toda nuestra vida es un pr\u00f3logo para la Pascua. Fijaos en la alegr\u00eda de la Virgen; a Ella la llamamos Causa de nuestra alegr\u00eda, porque es el tipo real y originario que la Iglesia nos da. Mar\u00eda encarna nuestra esperanza, porque llev\u00f3 en su seno la resurrecci\u00f3n del mundo, Jesucristo. Crey\u00f3 que el Reino de Dios vino a su pobre condici\u00f3n. Su verdad estaba en saberse amada de Dios y salvada por \u00c9l. Esta era la fuente de su fidelidad, de su espera y de su confianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenedla tambi\u00e9n vosotros en Cristo Resucitado. \u00c9l permanece, va con vosotros, ha muerto la muerte de cada hombre que cree en \u00c9l y le resucitar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo llevar\u00e1 a todo hombre que lo quiera a su plenitud y a la libertad de su ser. A todo lo oprimido, lo estropeado, lo corrompido, se dirige la nueva vida de su Resurrecci\u00f3n. Nuestra tristeza tiene que convertirse en alegr\u00eda, pero en una alegr\u00eda indestructible que nadie nos podr\u00e1 quitar. El hombre que cree en la Resurrecci\u00f3n de Cristo tiene que plantear su vida desde el S\u00ed a la acci\u00f3n renovadora. El mundo est\u00e1 deformado por nuestra culpa, pero Cristo nos lo ha vuelto a poner en las manos para que vuelva a hacerse bueno y justo. Y esto no con un entusiasmo enajenante o con programas perfeccionistas, sino con la gracia y la fidelidad a trav\u00e9s del sufrimiento que es redentor.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El misterio del amor<\/h3>\n\n\n\n<p>Cuando hablamos del amor de Dios, hablamos del misterio que es la ra\u00edz de la que brotan todos los dem\u00e1s. En realidad, s\u00f3lo hay un \u00fanico misterio: Dios, que es amor. Por ese amor, Dios ha decidido que el hombre y su tierra son tan importantes para \u00c9l que sobre esa base ha querido nuestra transformaci\u00f3n en hijos suyos llam\u00e1ndonos a ser hermanos en Jesucristo. Cristo resucitado es nuestra alegr\u00eda; si la escuchamos, nuestro coraz\u00f3n se llenar\u00e1 de gozo. Para ser sus testigos s\u00f3lo hay un camino: amarnos como \u00c9l nos am\u00f3, hasta el punto de estar dispuestos a dar la vida por los hermanos. Este amor no puede ser <em>de palabra ni de boca, sino con obras y seg\u00fan la verdad<\/em> (1Jn 3, 18). Al amor de Dios ya no se puede renunciar, est\u00e1 en nuestra vida. \u00abQuien ha conocido a Cristo no puede ya ser cristiano, sino cristiano o anticristiano\u00bb. Esto es verdad para la conducta personal y para el pensamiento colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo resucitado es el pan vivo bajado del cielo; si uno come ese pan, vivir\u00e1 para siempre. La plenitud del sacrificio de Cristo se nos da en la Eucarist\u00eda. Ten\u00e9is necesidad vital de comer de ese pan para que Cristo vaya transformando toda vuestra mentalidad y vuestro vivir en el suyo. Acudid a \u00c9l, escuchad y acoged su palabra, ofreceos con Cristo, participad en su sacrificio. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e9is realizar la justicia y la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Repetid las palabras ungidas y certeras del poeta:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">\u00abTransfig\u00farame.<br>Se\u00f1or, transfig\u00farame.<br>Trasp\u00e1same tu rayo rosa y blanco.<br>Quiero ser tu vidriera,<br>tu alta vidriera azul, morada y amarilla,<br>en tu m\u00e1s alta catedral.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Quiero ser mi figura, s\u00ed, mi historia,<br>pero de Ti en tu gloria traspasado...<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Pues figura me hiciste y me parezco<br>a m\u00ed mismo en mi vitral naturaleza,<br>\u00a1oh, mi hermano en Mar\u00eda!, transfig\u00farame.<br>Pero a m\u00ed solo no...<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Si acaso no te saben o te dudan<br>o te blasfeman, l\u00edmpiales piadoso<br>como a Ti la Ver\u00f3nica, su frente,<br>desc\u00f3rreles las densas cataratas de sus ojos,<br>que te vean. Se\u00f1or, y te conozcan,<br>esp\u00e9jate en su r\u00edo subterr\u00e1neo,<br>dib\u00fajate en su alma<br>sin quitarles la santa libertad<br>de ser uno por uno tan suyos, tan distintos.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Mira, Jes\u00fas, la ad\u00faltera, no aquella<br>de tus palabras con el dedo en tierra,<br>\u00e9sta de hoy a\u00fan es m\u00e1s desdichada<br>y no piedras la arrojan, sino aplausos y flores,<br>y la niega el esposo y vive de ella.<br>Hazla tambi\u00e9n mirarse en aguas vivas<br>y cumplirse en s\u00ed misma,<br>de su virtualidad ascender a virtud,<br>realidad de figura ba\u00f1ada en paz de gracia,<br>dispuesta a un recrear transverberado.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Y al violento homicida<br>y al mal ladr\u00f3n y al rebelde soberbio<br>y a la horrenda \u2013\u00a1piedad!\u2013 madre desnaturada<br>y al te\u00f3logo necio que pretende<br>apresarte en su malla farisea<br>y al avaro de o\u00eddos tupidos y tapiados<br>y al sacrificador de reba\u00f1os humanos.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Y, sobre todo, no abandones<br>al m\u00e1s abyecto, al repugnante<br>\u2013perd\u00f3n ahora para m\u00ed, no puedo<br>remediarlo, pero por \u00e9l te pido\u2013,<br>al desagradecido...<br>All\u00e9gatele bien, que sienta<br>su coraz\u00f3n cobarde contra el tuyo,<br>coincidentes los dos en s\u00f3lo un ritmo,<br>un ritmo y del env\u00e9s ya a flor de flor,<br>su figura, su rostro limpid\u00edsimo\u00bb<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>.<\/pre>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Retorno a un ideal para nuestro tiempo:<br>la Virgen Mar\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que os digo en esta carta, j\u00f3venes, sobre la fuerza del cristianismo, el testimonio cristiano, las exigencias de la fe, el gozo y la alegr\u00eda en Cristo resucitado, puede quedarse en simple y vano lenguaje, en pura ret\u00f3rica religiosa. Es menester dar un paso m\u00e1s, y, puesto que ah\u00ed est\u00e1 la verdad en que creemos, contemplarla con amor y hacerla vida. La juventud de hoy necesita tener un ideal grande y generoso. Quer\u00e9is estar presentes en todas las causas y movimientos que buscan la transformaci\u00f3n del mundo tratando de crear situaciones m\u00e1s justas en todos los campos. Lo peor es el desencanto que sufr\u00eds al ver c\u00f3mo una vez tras otra se desvanecen vuestras ilusiones, porque terminan domin\u00e1ndolo todo la mentira y el ego\u00edsmo. Ni vosotros mismos, los j\u00f3venes acusadores, escap\u00e1is a este dominio, y con frecuencia advert\u00eds en vuestras propias vidas que tambi\u00e9n vosotros sois mentirosos y ego\u00edstas, no s\u00f3lo la sociedad contra la que quer\u00e9is luchar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer entonces? \u00bfSucumbir a la desesperaci\u00f3n y el hast\u00edo y seguir arrastr\u00e1ndose por la vida pendientes de satisfacer el apetito de hoy para volver a tener hambre ma\u00f1ana?<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no es cristiano, ni siquiera humano. Es necesario que vuelva a o\u00edrse la voz de los que tienen fe y son capaces de <em>orar, esperar siempre, a pesar de los pesares, y trabajar con amor<\/em> por la redenci\u00f3n de cada uno y la del mundo al que se pertenece. Esto no es posible sin una fuerte dosis de virtudes cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed es donde surge la misi\u00f3n providencial de Mar\u00eda Sant\u00edsima. Ella ha suscitado en cada \u00e9poca de la historia el deseo de alcanzar lo mejor, es decir, el ideal de la verdadera grandeza. Necesitamos que los j\u00f3venes de hoy vuelvan a encontrarse con Ella y aprender de su magn\u00edfica humildad creadora los caminos que conducen a la plenitud anhelada. En este sentido, la Virgen Mar\u00eda facilita, mejor que nadie, el alcance y la posesi\u00f3n del ideal supremo: Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, Su Santidad Pablo VI, buen conocedor de las necesidades del mundo moderno, escribe estas palabras como si quisiera indicar que la nueva primavera de la Iglesia ha de venir por medio de Mar\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa Iglesia cat\u00f3lica, bas\u00e1ndose en su experiencia secular, reconoce en la devoci\u00f3n a la Virgen una poderosa ayuda para el hombre hacia la conquista de su plenitud. Ella, la <em>Mujer nueva,<\/em> est\u00e1 junto a Cristo, el <em>Hombre nuevo,<\/em> en cuyo misterio solamente encuentra verdadera luz el misterio del hombre, como prenda y garant\u00eda de que en una simple creatura \u2013es decir, en Ella\u2013 se ha realizado ya el proyecto de Dios en Cristo para la salvaci\u00f3n de todo hombre. Al hombre contempor\u00e1neo, frecuentemente atormentado entre la angustia y la esperanza, postrado por la sensaci\u00f3n de su limitaci\u00f3n y asaltado por aspiraciones sin l\u00edmite, turbado en el \u00e1nimo y dividido en el coraz\u00f3n, la mente suspendida por el enigma de la muerte, oprimido por la soledad mientras tiende hacia la comuni\u00f3n, presa de sentimientos, de n\u00e1useas y hast\u00edo, la Virgen, contemplada en su vicisitud evang\u00e9lica y en la realidad ya conseguida en la Ciudad de Dios, ofrece una visi\u00f3n serena y una palabra tranquilizadora: la victoria de la esperanza sobre la angustia, de la comuni\u00f3n sobre la soledad, de la paz sobre la turbaci\u00f3n, de la alegr\u00eda y de la belleza sobre el tedio y la n\u00e1usea, de las perspectivas eternas sobre las temporales, de la vida sobre la muerte\u00bb<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Ch. Moeller, <em>Literatura del siglo XX y cristianismo,<\/em> I, Madrid<sup>6<\/sup> 1966, 20-21.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Cf. R. Guardini, <em>La preocupaci\u00f3n por el hombre,<\/em>Madrid 1965, 48.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Pablo VI, <em>Marialis cultus,<\/em> 37.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> J. Dani\u00e9lou<em>, El esc\u00e1ndalo de la verdad,<\/em> Madrid 1962, 181-182.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> R. Guardini, <em>Meditaciones teol\u00f3gicas,<\/em> Madrid 1965, 724-726.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Julien Green, <em>Testigo de lo invisible,<\/em>en Charles Moeller <em>Literatura del siglo XX<\/em><em> y <\/em><em>cristianismo,<\/em>I Madrid<sup>6<\/sup> 1966, 424.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Pablo VI,<em>Marialis cultus,<\/em>57.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Cf. LG 62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> R. Guardini, <em>Meditaciones teol\u00f3gicas,<\/em>Madrid 1965, 720.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Pablo VI,<em>Marialis cultus,<\/em>35.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Cf. J. Dani\u00e9lou, <em>El esc\u00e1ndalo de la verdad, <\/em>Madrid 1962, 215.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> G. Marcel, <em>\u00ca<\/em><em>tre et avoir,<\/em> Par\u00eds 1935, 30-31.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> J. Dani\u00e9lou,<em>El esc\u00e1ndalo de la verdad,<\/em>Madrid 1962, 58.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 24-25.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Le\u00f3n Felipe, <em>Obras completas,<\/em> Buenos Aires 1963, 82.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 35.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n,<em>Los<\/em><em> deberes olvidados,<\/em>en<em>Obras completas,<\/em>IX, 28-30.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> G. Bernanos, <em>Diario de un cura rural, <\/em>Barcelona 1961, 5.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Gerardo Diego,<em>Salmo de la transfiguraci\u00f3n,<\/em>en<em>Segunda antolog\u00eda de sus versos,<\/em>Madrid 1976, 102-105.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Pablo VI, <em>Marialis cultus,<\/em> 57.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta a los j\u00f3venes, mayo de 1975. Publicada primero en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, junio-agosto 1975, y posteriormente por la Editorial Balmes, Barcelona 1975, 72 p\u00e1ginas. Os escribo esta carta con el prop\u00f3sito de invitaros a meditar y a actuar. No es un grito ni un discurso, es simplemente una llamada y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[40],"doc_tag":[],"class_list":["post-798","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-santisima-virgen-maria"],"year_month":"2026-05","word_count":12807,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-santisima-virgen-maria\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/798","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=798"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/798\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":799,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/798\/revisions\/799"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=798"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=798"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=798"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}