{"id":794,"date":"2024-09-22T20:18:44","date_gmt":"2024-09-22T18:18:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=794"},"modified":"2024-09-22T20:18:44","modified_gmt":"2024-09-22T18:18:44","password":"","slug":"excelencia-y-actualidad-del-rosario-mariano","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/excelencia-y-actualidad-del-rosario-mariano\/","title":{"rendered":"Excelencia y actualidad del Rosario Mariano"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Instrucci\u00f3n pastoral, abril de 1974. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> junio de 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>A nadie se le oculta que, en estos \u00faltimos tiempos, sobre todo despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n del gran Concilio Vaticano II, han sido llamadas a revisi\u00f3n gran n\u00famero de pr\u00e1cticas piadosas que el pueblo cristiano ven\u00eda celebrando con fervor y entusiasmo desde hace siglos. De esta revisi\u00f3n \u2013realizada muchas veces principalmente y en contra de las orientaciones del Magisterio oficial de la Iglesia\u2013 no ha escapado la devoci\u00f3n mariana por excelencia que es, sin discusi\u00f3n posible, el sant\u00edsimo Rosario, llamado con singular acierto el \u00absalterio de Mar\u00eda\u00bb. En torno a esta piados\u00edsima devoci\u00f3n, que ha sufrido los embates de una cr\u00edtica desprovista de todo fundamento serio, quisi\u00e9ramos decir unas palabras de orientaci\u00f3n y est\u00edmulo del pueblo cristiano, como corresponde a la alt\u00edsima responsabilidad de nuestro misterio pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>El Rosario es, repetimos, la primera y m\u00e1s excelente de todas las devociones marianas. Consta expresamente por el testimonio de la misma Virgen Mar\u00eda (en Lourdes y F\u00e1tima, a San Antonio Mar\u00eda Claret, etc.), por la recomendaci\u00f3n expl\u00edcita y ferviente del Magisterio de la Iglesia, desde San P\u00edo V a Pablo VI, y por su misma estructura y contenido teol\u00f3gico verdaderamente espl\u00e9ndido.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, como es sabido, declar\u00f3 dignas de cr\u00e9dito las apariciones marianas en Lourdes y F\u00e1tima. Y en las dos aparece la Virgen con el Rosario en la mano y la misma consigna en los labios: \u00ab\u00a1Haced penitencia! \u00a1Rezad el Rosario!\u00bb Y a San Antonio Mar\u00eda Claret, afligido por los males que amenazaban a Espa\u00f1a, le dijo la Virgen Mar\u00eda en una de sus frecuentes apariciones: \u00abEn el Rosario est\u00e1 cifrada la salvaci\u00f3n de Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El Magisterio oficial de la Iglesia es constante o ininterrumpido desde los albores del siglo XV hasta hoy. Para no citar sino a los Papas del siglo XX, el inmortal Pont\u00edfice <strong>Le\u00f3n XIII<\/strong> dedic\u00f3 la tercera parte de sus magistrales enc\u00edclicas a ponderar las glorias y excelencias del sant\u00edsimo Rosario. <strong>San P\u00edo X<\/strong> hablaba continuamente de \u00e9l y regalaba profusamente rosarios a los peregrinos que acud\u00edan a la Ciudad Eterna. <strong>Benedicto XV<\/strong> dijo del Rosario que era \u00abuna de las m\u00e1s sublimes flores de la piedad cristiana, uno de los m\u00e1s fecundos manantiales de gracias celestiales\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. <strong>P\u00edo XI<\/strong> escribi\u00f3: \u00abNing\u00fan cristiano ignora que entre las diversas y muy \u00fatiles plegarias que dirigimos a la Madre de Dios, obtiene <em>especial y principal\u00edsimo lugar<\/em> el Santo Rosario, que algunos llaman Salterio de la Virgen\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. <strong>P\u00edo XII<\/strong> afirma terminantemente: \u00abNos es bien conocida la poderosa eficacia del Rosario para obtener la ayuda maternal de la Virgen; la cual, aunque pueda conseguirse con diversas maneras de orar, sin embargo, estimamos que el Santo Rosario es el <em>medio m\u00e1s conveniente y eficaz,<\/em> como lo recomiendan su origen, m\u00e1s celestial que humano, y su misma naturaleza\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. <strong>Juan XXIII<\/strong>, devot\u00edsimo del Rosario, cuyos quince misterios rezaba \u00edntegramente todos los d\u00edas, escribi\u00f3 sin vacilar: \u00abEl Rosario&#8230;tiene su puesto despu\u00e9s de la Santa Misa y del Breviario, para los eclesi\u00e1sticos y despu\u00e9s de la participaci\u00f3n de los sacramentos, para los seglares. Es siempre forma devota de uni\u00f3n con Dios y de alta elevaci\u00f3n espiritual\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. Y el Pont\u00edfice, felizmente reinante, <strong>Pablo VI<\/strong> \u2013que reza tambi\u00e9n diariamente las tres partes del Santo Rosario\u2013 ha dedicado innumerables documentos y alocuciones a ponderar las excelencias del Santo Rosario, culminando en el extenso y c\u00e1lido elogio a \u00e9l dedicado en su \u00faltima exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica que lleva como t\u00edtulo <em>Marialis cultus,<\/em> en la que recomienda especial\u00edsimamente las dos principales devociones marianas: el <em>Angelus<\/em> y el <em>Santo Rosario<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. <\/em>Y el propio Pablo VI declar\u00f3 que \u00abel Concilio Vaticano II, aun cuando no con expresas palabras, pero s\u00ed <em>con toda certeza, inculc\u00f3 en los \u00e1nimos de todos los hijos de la Iglesia, estas preces del Rosario<\/em> en estos t\u00e9rminos: Estimen en mucho las pr\u00e1cticas y los ejercicios de piedad hacia Ella (Mar\u00eda) recomendados por el Magisterio en el curso de los siglos\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Si se nos pregunta por qu\u00e9 no aludi\u00f3 expresamente al Rosario el Concilio Vaticano II en el texto aludido, la contestaci\u00f3n es muy sencilla: para mantener <em>todas<\/em> las devociones marianas sin excluir ninguna, cosa que hubiera podido discutirse si hubiera citado tan s\u00f3lo alguna de ellas en particular sin mencionar las otras.<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio expl\u00edcito de la Virgen Mar\u00eda y la ense\u00f1anza oficial y constante del Magisterio de la Iglesia en torno a la excelencia y eficacia soberana del Sant\u00edsimo Rosario deber\u00edan bastar a todos los cat\u00f3licos para estimarlo en lo que merece y recitarlo todos los d\u00edas \u2013al menos una tercera parte\u2013 con gran fervor y alegr\u00eda de esp\u00edritu. Recordemos, adem\u00e1s, que el rezo del Rosario en familia o en una iglesia u oratorio p\u00fablico est\u00e1 enriquecido con <em>indulgencia plenaria,<\/em> de acuerdo con las \u00faltimas disposiciones eclesi\u00e1sticas que restringieron much\u00edsimo la concesi\u00f3n de indulgencias plenarias<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A nadie puede extra\u00f1ar este singular aprecio del Magisterio de la Iglesia, si tenemos en cuenta la estructura \u00edntima de esta admirable devoci\u00f3n del Santo Rosario. Los te\u00f3logos que la han examinado cuidadosamente han distinguido siempre en \u00e9l una especie de organismo sobrenatural formado por la uni\u00f3n \u00edntima de un <em>cuerpo<\/em> y un <em>alma.<\/em> El cuerpo del Rosario est\u00e1 formado por las tres oraciones m\u00e1s bellas y fundamentales del cristianismo: el <em>Padrenuestro,<\/em> la sublime oraci\u00f3n ense\u00f1ada por el mismo Cristo en la que, como demuestra admirablemente Santo Tom\u00e1s de Aquino, se contiene todo cuanto hemos de pedir a Dios y por el orden mismo con que hemos de pedirlo<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. Imposible pedir algo bueno y conveniente a Dios que no est\u00e9 fundamentalmente contenido en el Padrenuestro. La segunda oraci\u00f3n del Rosario es el <em>Avemar\u00eda<\/em> repetida profusamente como guirnalda de rosas, perfumadas de amor que colocamos a los pies de la Virgen nuestra Madre. A pesar de su repetici\u00f3n, nunca cansa ni abruma, como nunca nos cansamos de manifestar nuestro amor a los seres que de verdad amamos. Cada <em>Avemar\u00eda<\/em> es un nuevo suspiro de amor que brota del coraz\u00f3n enamorado de Mar\u00eda sin perder jam\u00e1s su frescura primaveral. Como dijo bell\u00edsimamente Lacordaire, \u00abel amor no tiene m\u00e1s que una sola palabra; y dici\u00e9ndola siempre, no la repite jam\u00e1s\u00bb. Finalmente, la tercera oraci\u00f3n que constituye el cuerpo del Rosario es la bell\u00edsima doxolog\u00eda <em>Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto,<\/em> que constituye el c\u00e1ntico eterno de adoraci\u00f3n de la Iglesia bienaventurada ante el trono de la Trinidad Beat\u00edsima. Imposible so\u00f1ar en algo m\u00e1s sublime y perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si es sublime el cuerpo del Rosario, no lo es menos lo que constituye su <em>alma:<\/em> la devota meditaci\u00f3n de los principales misterios de la vida de Jes\u00fas y Mar\u00eda, desde la Encarnaci\u00f3n del Verbo en las pur\u00edsimas entra\u00f1as de Mar\u00eda hasta su gloriosa coronaci\u00f3n en el cielo por Reina y Se\u00f1ora de todo lo creado, pasando por las escenas de la infancia de Jes\u00fas, su doloros\u00edsima pasi\u00f3n y su glorioso triunfo sobre la muerte con su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n al cielo. Estos grandes misterios, plet\u00f3ricos de ense\u00f1anzas para nuestra vida cristiana, han de ir inseparablemente unidos al cuerpo del Rosario para que \u00e9ste exista de hecho. Quien se limitare a rezar los padrenuestros y avemar\u00edas, pero sin meditar los misterios correspondientes, har\u00eda, sin duda, una excelente <em>oraci\u00f3n<\/em> vocal, pero no rezar\u00eda el <em>Rosario;<\/em> y el que meditara atentamente los misterios, pero sin rezar los padrenuestros y avemar\u00edas, har\u00eda una excelente <em>meditaci\u00f3n,<\/em> pero es claro que tampoco habr\u00eda <em>rezado el Rosario.<\/em> Para que exista el Rosario es preciso, imprescindiblemente, juntar las dos cosas: <em>rezo<\/em> de las oraciones y <em>meditaci\u00f3n<\/em> de los misterios. Como es dif\u00edcil simultanear ambas cosas a la vez, es suficiente atender, dentro de un mismo misterio, ora a las oraciones que se recitan, ora a los misterios que se conmemoran. En la pr\u00e1ctica resulta muy f\u00e1cil, con tal de esforzarse en rechazar las distracciones que puedan asaltarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>El rezo del Santo Rosario en las condiciones que acabamos de indicar constituye una de las m\u00e1s grandes y claras se\u00f1ales de predestinaci\u00f3n que podemos alcanzar en este mundo, al reunir la <em>eficacia infalible<\/em> de la oraci\u00f3n impetratoria (\u00abpedid y recibir\u00e9is, buscad y hallar\u00e9is, llamad y se os abrir\u00e1\u00bb) y la <em>poderos\u00edsima intercesi\u00f3n de Mar\u00eda<\/em> como Mediadora universal de todas las gracias. Es <em>moralmente imposible <\/em>que deje de obtener de Dios, por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, el gran don de la perseverancia final todo aquel que rece diaria y piadosamente el Santo Rosario con esta finalidad y dispuesto, en cuanto est\u00e9 de su parte, a vivir cristianamente todos los d\u00edas de su vida. La promesa de Cristo vinculada a la perseverancia en la oraci\u00f3n y la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda como Mediadora de todas las gracias, de ninguna manera puede fallar.<\/p>\n\n\n\n<p>En vista de estas excelencias y sublimes ventajas, \u00bfqui\u00e9n no se animar\u00e1 a perseverar en el rezo devoto del Santo Rosario, o a empezar desde ahora su rezo diario si no lo hab\u00edamos hecho todav\u00eda hasta hoy?<\/p>\n\n\n\n<p>No nos dejemos impresionar por falsos <em>aggiornamentos<\/em> que pretenden suprimir el rezo del Santo Rosario del seno de nuestras familias e incluso de nuestras iglesias. Esas falsas reformas y pretendidas \u00abadaptaciones\u00bb a las exigencias de la vida moderna son totalmente contrarias al com\u00fan sentir de los verdaderos cristianos y no pueden compaginarse con el Magisterio oficial de la Iglesia, que proclama hoy como ayer \u2013y acaso con m\u00e1s insistencia que nunca\u2013 la necesidad de seguir rezando el Rosario de Mar\u00eda para atraer sobre la Iglesia y el mundo entero el auxilio del cielo, del que tan necesitado est\u00e1n en los tiempos que corremos. El mundo, cada vez m\u00e1s materializado y ego\u00edsta, y el \u00abhumo de Satan\u00e1s\u00bb tratando de infiltrarse en la misma Iglesia (como advert\u00eda no hace mucho el Papa Pablo VI), hacen hoy m\u00e1s necesaria que nunca la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, para alcanzarnos de la misericordia infinita de Dios el remedio de tantos males. Los que conscientes de su propia responsabilidad por el bien de la Iglesia y del mundo entero aporten todos los d\u00edas con filial devoci\u00f3n su granito de arena a la gran empresa de la recristianizaci\u00f3n del mundo, sepan que, adem\u00e1s de practicar para consigo mismo un gran acto de caridad al impetrar para s\u00ed la gracia soberana de la perseverancia final, habr\u00e1n realizado una de las m\u00e1s grandes y eficaces obras de apostolado que nos es dado practicar.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Carta del 18 de septiembre de 1915.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Enc\u00edclica <em>Ingravescentibus malis,<\/em> 29 de septiembre de 1937: en <em>Doctrina Pontificia. Documentos marianos,<\/em> BAC 128, Madrid 1954, n\u00fam. 657.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Enc\u00edclica <em>Ingruentium malorum,<\/em> 15 de septiembre de 1951: BAC 128, Madrid 1954, n\u00fam. 827.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Ep\u00edstola <em>II religioso convegno,<\/em> 29 de septiembre de 1961: AAS 53 (1951) 643.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Marialis cultus,<\/em> del 2 de febrero de 1974, n\u00fam. 40-55.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Enc\u00edclica <em>Christi Matris Rosarii,<\/em> del 15 de septiembre de 1966: AAS 58 (1966) 748. <em>Cf. <\/em>etiam<em>Lumen gentium,<\/em>67.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Sagrada Penitenciar\u00eda, <em>Enchiridion indulgentiarum,<\/em> del 29 de junio de 1968.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Suma Teol\u00f3gica<\/em>2-2 q.83 a.9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Instrucci\u00f3n pastoral, abril de 1974. 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