{"id":784,"date":"2024-09-22T20:07:48","date_gmt":"2024-09-22T18:07:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=784"},"modified":"2024-09-22T20:07:48","modified_gmt":"2024-09-22T18:07:48","password":"","slug":"nuestra-senora-de-la-merced-ayer-y-hoy","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/nuestra-senora-de-la-merced-ayer-y-hoy\/","title":{"rendered":"Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, ayer y hoy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Exhortaci\u00f3n pastoral, mayo de 1968. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial <\/em><em>del <\/em><em>Arzobispado de Barcelona,<\/em> junio de 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>Si siempre me es grato comunicarme con vosotros de palabra o por escrito, el motivo que hoy me impulsa a dirigiros la presente exhortaci\u00f3n inunda mi esp\u00edritu de serena alegr\u00eda, ya que me permite al mismo tiempo cumplir mi deber de pastor, que ense\u00f1a y exhorta, y presentar a Mar\u00eda la ofrenda de mi piedad filial.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cumple, en efecto, en este a\u00f1o, el primer centenario de la declaraci\u00f3n confirmatoria por P\u00edo IX, el 27 de febrero de 1868, de la Virgen de la Merced como Patrona del Obispado de Barcelona. Se celebra asimismo el 750 aniversario de la fundaci\u00f3n de la Orden Mercedaria. Son fechas hist\u00f3ricas para nuestra Iglesia diocesana que nos invitan a celebrar con sobria solemnidad la pr\u00f3xima festividad de la Virgen de la Merced, tanto para manifestar a Mar\u00eda la gratitud por su intercesi\u00f3n maternal como para reafirmar y acomodar a nuestra \u00e9poca lo perenne del esp\u00edritu mercedario.<\/p>\n\n\n\n<p>Celebrar comunitariamente estos acontecimientos quedar\u00e1 plenamente justificado, si unimos a la sobriedad externa la profundidad del fervor filial y la madura reflexi\u00f3n contemplativa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Piedad mariana y sentido social:<br>actualizaci\u00f3n de un mensaje<\/h2>\n\n\n\n<p>El culto de especial veneraci\u00f3n que tributamos a Mar\u00eda es siempre relativo a Jesucristo, porque \u00aben cuanto es Madre de Dios, que intervino en los misterios de Cristo\u00bb, \u00ablas diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios, hacen que, mientras se honra a la Madre, el Hijo, por raz\u00f3n del cual son todas las cosas y en quien tuvo a bien el Padre que morase toda la plenitud, sea mejor conocido, sea amado, sea glorificado y sean cumplidos sus mandamientos&#8230; Y si desde los tiempos m\u00e1s antiguos la bienaventurada Virgen es honrada con el t\u00edtulo de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles en todos sus peligros y necesidades acuden con sus s\u00faplicas\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, nada m\u00e1s natural que la Iglesia diocesana de Barcelona, que la invoca por Patrona bajo la advocaci\u00f3n de la Merced, acuda en tan solemne ocasi\u00f3n a rendirle su homenaje de gratitud por los dones del pasado y a implorar su maternal protecci\u00f3n en esta hora de esperanza para la Iglesia y de angustia en la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para dar profundidad teol\u00f3gica y pastoral a la conmemoraci\u00f3n centenaria, tendr\u00e1n lugar, durante el octavario de la festividad de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, la Semana Mariol\u00f3gica Espa\u00f1ola, que estudiar\u00e1 la doctrina y las perspectivas mariol\u00f3gicas de la <em>Lumen Gentium,<\/em> y la Semana Mercedaria, que tratar\u00e1 de los valores humanos y cristianos del mensaje mercedario.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el vehemente deseo y la esperanza cierta de que dichas solemnidades dar\u00e1n fruto espiritual en las personas y en la comunidad, me permito ofreceros, amados sacerdotes y fieles, autoridades y ciudadanos, algunos pensamientos que sirvan de orientaci\u00f3n para los preparativos y de sugerencia a la hora de tomar resoluciones pr\u00e1cticas. Para ello ser\u00e1 conveniente recordar la etnicidad y sobrenaturalidad de la obra mercedaria, establecer su fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica y hacer algunas indicaciones sobre la hora presente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>I<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abLa esclavitud de los cristianos en poder de los sarracenos \u2013como escrib\u00eda el can\u00f3nigo Card\u00f3\u2013 ofrec\u00eda, en el siglo XIII, todos los aspectos de lo que hoy llamar\u00edamos un problema social. La esclavitud constitu\u00eda una verdadera instituci\u00f3n entre los musulmanes\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Sin respeto a la persona humana, el cautivo era objeto de ira por pertenecer a un pueblo enemigo y a una religi\u00f3n cordialmente odiada, o una ocasi\u00f3n de lucro. La situaci\u00f3n del cautivo era dura, porque su <em>se\u00f1or<\/em> pod\u00eda descargar en \u00e9l el azote de la venganza \u00e9tnica, persiguiendo sus creencias religiosas o forz\u00e1ndole a la apostas\u00eda de su fe en l\u00f3bregas c\u00e1rceles, con torturas y trabajos. Pero el mismo af\u00e1n de lucro ofrec\u00eda una posibilidad de rescate.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante un trato tan indigno de la persona humana, la angustia interior llevaba a la p\u00e9rdida de la fe o a la desesperaci\u00f3n. Unos mor\u00edan corporalmente, en otros se extingu\u00eda la fe, al menos en su profesi\u00f3n externa.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un problema social y religioso a la vez que afectaba no s\u00f3lo a los prisioneros, sino tambi\u00e9n a los familiares y conciudadanos; y en su soluci\u00f3n estaban interesadas la Iglesia y la Ciudad. El resquicio de esperanza que dejaba abierto el af\u00e1n de lucro de los sarracenos mov\u00eda a los familiares a pagar el rescate por medio de los \u00fanicos que en aquellos tiempos eran respetados en los dos campos beligerantes: los comerciantes, los \u00abexeas\u00bb. Aun siendo laudable la acci\u00f3n de los \u00abexeas\u00bb en general, s\u00f3lo familias acomodadas pod\u00edan ofrecer la suma estipulada y la paga a los comerciantes intermediarios.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que surgieran iniciativas particulares y corporativas de redenci\u00f3n que destinaban una parte menor o mayor de sus bienes a hacer \u00abobra de merced\u00bb o misericordia: la Orden Militar de Santiago, la Orden Religiosa del Redentor y los Trinitarios surgieron en esta \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>La Providencia Divina, que solamente permite el mal para suscitar un bien mayor, hizo surgir en el \u00e1nimo generoso de Pedro Nolasco \u2013oriundo de Barcelona, como indican recientes estudios\u2013 el ideal de una gran empresa. Desde 1203 a 1218 gast\u00f3 sus bienes en rescates, vivi\u00f3 en pobreza con algunos compa\u00f1eros en el hospital de Santa Eulalia y emprendi\u00f3 viajes de redenci\u00f3n a Valencia y Mallorca, mereciendo el calificativo de <em>piadoso mercader.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dolorido por la experiencia del sufrimiento del pr\u00f3jimo, angustiado por el peligro de la p\u00e9rdida de la fe, forjado en la austeridad y en la oraci\u00f3n, e inflamado por la caridad, fue sobrenatural y maternalmente iluminado y movido <em>\u2013caelesti lumine interius permotus<\/em>\u2013 a constituir una nueva Orden religiosa para la redenci\u00f3n de los cristianos cautivos. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el 10 de agosto de 1218, en la Seo rom\u00e1nica de Barcelona, con la bendici\u00f3n del Obispo Berenguer de Palou, el apoyo del rey Jaime I, y con la sabia gu\u00eda de San Raimundo de Pe\u00f1afort, nac\u00eda una nueva Orden Militar de caballeros que a\u00f1adieron a los tres votos de pobreza, castidad y obediencia el voto de caridad, por el que se compromet\u00edan a sustituir como rehenes del rescate a los cautivos cuya fe peligrara.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva Orden nac\u00eda ungida de piedad mariana, sellada con las armas reales, coronadas con la cruz de la Catedral. Los nuevos <em>caballeros<\/em> eran la plasmaci\u00f3n \u00e9tnico-espiritual del sentido pr\u00e1ctico de lo concreto y de la grandeza del ideal humano y religioso del pueblo catal\u00e1n. Los nuevos caballeros eran el resultado de la armon\u00eda sin confusi\u00f3n de la Iglesia y la Ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, si es hist\u00f3ricamente cierto lo que afirmaba el venerable Siervo de Dios, Torras y Bages: \u00abCrist, restaurador de la naturalesa, \u00e9s el cor de la naci\u00f3 catalana, i al suau i ordenat ritme de sa sabidur\u00eda i amor es movien els fundadors i pares del nostre pobl\u00e9\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>, nada tiene de particular que en una ciudad cristiana surgieran unos mercaderes tan noblemente inspirados dentro del animado cuadro de la vida mercantil y pr\u00f3spera de la Catalu\u00f1a de aquel tiempo. De ellos escribe el mismo Obispo de Vich: \u00abEls redemptors de captius foren uns corredors d&#8217;homes impelits per la caritat; compraven esclaus per a fer-los lliures, obraven una noble transacci\u00f3 entre l\u2019islamisme i el cristianisme, aquest donava el diner i aquell els homes; i aquesta instituci\u00f3 piadosa \u00e9s el complement de les institucions mercantils catalanes&#8230; La fe i la caritat cristianes que informaven a la nostra gent, traballadora i atrevida, debien produir, baix el potent influx sobrenatural de Sant Ramon, l\u2019admirable expansi\u00f3 de l\u2019Ordre de la Merc\u00e9, s\u00edmbol d\u2019un pobl\u00e9 mercantil i creient, d\u2019esperit pr\u00e1ctic i misericordi\u00f3s\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo instituto de Santa Mar\u00eda de la Misericordia o <em>de la Merc\u00e8, <\/em>s\u00f3lo pod\u00eda expansionarse en un pueblo plet\u00f3rico de fe y de caridad, que providencialmente atravesaba unos decenios de prosperidad econ\u00f3mica. Su ideal de salvaguardar la fe de los cautivos cristianos se vio alentado por la caridad de los f\u00edeles en diversas poblaciones. Despu\u00e9s de unos a\u00f1os de permanencia en el Hospital de Santa Eulalia, contiguo a la Catedral, por generosa donaci\u00f3n de Ram\u00f3n de Plegamans, en 1232 pudieron trasladarse junto al puerto, en el lugar de la actual Bas\u00edlica, donde instalaron un hospital y se inici\u00f3 el culto p\u00fablico a la Virgen Mar\u00eda, bajo la advocaci\u00f3n de \u00abla Mare de D\u00e9u de la Merc\u00e8\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e1rbol de la Merced pronto dio sazonados frutos. Los cautivos que volv\u00edan a la Patria, a sus hogares, con la alegr\u00eda de la esperanza hecha realidad, despertaban a\u00fan m\u00e1s la caridad en el pueblo cristiano que aprend\u00eda a valorar el don inapreciable y sobrenatural de la fe, germen de la libertad. Laicos y cl\u00e9rigos ped\u00edan ser admitidos en la Orden redentora, y se establec\u00edan cofrad\u00edas de la Merced o de redenci\u00f3n para colaborar con la oraci\u00f3n y la limosna al rescate y a la fundaci\u00f3n de nuevos hospitales.<\/p>\n\n\n\n<p>La influencia del ejemplo y de la predicaci\u00f3n era cada vez mayor. La llegada de nuevos libertos era ocasi\u00f3n de grandes procesiones, desde el puerto hasta el altar de Mar\u00eda, para darle gracias por el retorno a la Patria.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas la alegr\u00eda del retorno no era el t\u00e9rmino de la labor mercedaria. Algunos volv\u00edan enfermos y requer\u00edan cuidados, que les eran prodigados en los hospitales. El sufrimiento y la soledad hab\u00edan debilitado en otros su esp\u00edritu de fe o su vida moral, y era necesaria una rehabilitaci\u00f3n de su alma. Los religiosos de la Merced continuaban su obra con el trato amable, la predicaci\u00f3n y el ejemplo de su vida; su esp\u00edritu de fe y la delicadeza maternal que les inspiraba su arraigado fervor mariano era b\u00e1lsamo suave que resta\u00f1aba las heridas del esp\u00edritu. Inocencio IV resume su labor con estas palabras: \u00abSon ricos para los pobres y pobres para s\u00ed mismos. Dan de comer a los hambrientos, de beber a los sedientos, acogen a los hu\u00e9spedes, visten a los desnudos, y no s\u00f3lo visitan a los enfermos, sino que toman sobre s\u00ed las enfermedades de ellos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las obras de misericordia y la devoci\u00f3n a la Virgen de la Merced se expansionaron al un\u00edsono. Y cuando en los siglos posteriores disminuy\u00f3 el problema del cautiverio y aumentaron los cl\u00e9rigos en la Orden, la milicia religiosa se transform\u00f3 en Orden mendicante. Mas no se extingui\u00f3 ni la fe del pueblo barcelon\u00e9s, que acud\u00eda a Mar\u00eda en sus necesidades, ni desapareci\u00f3 la obra mercedaria de rescatar a los esclavos de otras servidumbres. La predicaci\u00f3n de la fe en gran parte de Am\u00e9rica y la difusi\u00f3n de la devoci\u00f3n a la Virgen de la Merced en aquellas latitudes, se debe a la presencia y a la actividad de los religiosos mercedarios. Ellos, asimismo, atendieron y atienden a los encarcelados y a otros necesitados, porque el voto de caridad, fundamento y caracter\u00edstica de su instituci\u00f3n, permite las acomodaciones m\u00e1s urgentes y actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en nuestra Di\u00f3cesis, en el transcurso del tiempo, con los inevitables claroscuros de lo humano, se han dado acomodaciones de lo perenne del esp\u00edritu mercedario, de ra\u00edz tan profundamente popular y cristiana, en un conjunto espl\u00e9ndido de obras sociales de las diversas \u00e9pocas, particulares o ciudadanas. Y es que, en definitiva, la Madre de Dios, que siempre fue el alma de la obra de la Merced, ha dejado sentir permanentemente los efluvios de su inagotable misericordia para con sus hijos desde su iglesia del Arenal.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas las desgracias de la naturaleza y de los hombres que asolaron Barcelona en los tiempos de decadencia, la imagen de Santa Mar\u00eda de la Merced fue la esperanza de los ciudadanos. Cuando las pestes la consternaban (1571, 1817, 1821), o la sequ\u00eda de los campos devastaba su llanura (1680), o los asedios crueles la oprim\u00edan duramente (1697-1714), o las invasiones la expoliaban (1814), siempre la Madre de Dios fue su protectora y la veneraci\u00f3n de su imagen el m\u00e1s suave consuelo y la m\u00e1s sentida preocupaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene se\u00f1alar especialmente la cruel devastaci\u00f3n que sufri\u00f3 la ciudad y Catalu\u00f1a entera con la plaga de la langosta de 1687. Fue uno de los m\u00e1s terribles y persistentes azotes de nuestra tierra; pero tambi\u00e9n fue singular la protecci\u00f3n de Mar\u00eda. Tan sensible ser\u00eda el prodigio que muchas tierras de Espa\u00f1a, afligidas igualmente, se acogieron a Nuestra Se\u00f1ora de la Merced en esta necesidad. Con tal ocasi\u00f3n, el Consejo de Ciento, adem\u00e1s de comprometerse a cumplir el voto de la ciudad, declaraba a la Virgen de la Merced <em>Patrona y Protectora<\/em> de Barcelona. La proclamaci\u00f3n posterior de P\u00edo IX, referida al obispado, confirmaba la espiritual concordancia de la Virgen de la Merced y Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Para poder deducir de esta concordancia espiritual consecuencias pr\u00e1cticas para la vida eclesial y ciudadana de hoy, profundicemos antes el fundamento teol\u00f3gico de la obra y piedad mercedarias.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>II<\/h2>\n\n\n\n<p>Jesucristo, el Hijo de Dios, qued\u00f3 constituido en su Encarnaci\u00f3n el Mediador entre Dios y los hombres, cuyo oficio primordial fue \u00abrestablecer entre los hombres y su Creador aquel orden que el pecado hab\u00eda perturbado y volver a conducir al Padre Celestial, primer principio y \u00faltimo fin, la desgraciada descendencia de Ad\u00e1n, manchada por el pecado original\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo ense\u00f1a San Pablo al escribir a Timoteo:<em>Esto es bueno y grato ante Dios, nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque uno es Dios, uno tambi\u00e9n el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes\u00fas, que se entreg\u00f3 a S\u00ed mismo para redenci\u00f3n de todos<\/em>(1Tim 2, 3-6). Y la eficacia de su redenci\u00f3n es superior a la de las anteriores alianzas selladas por la sangre de v\u00edctimas simb\u00f3licas:<em>Porque si la sangre de los machos cabr\u00edos y de los toros, y la aspersi\u00f3n de la ceniza de la vaca, santifica a los inmundos y les da la limpieza de la carne, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s la sangre de Cristo, que por el Esp\u00edritu eterno a S\u00ed mismo se ofreci\u00f3 inmaculado a Dios, limpiar\u00e1 nuestra conciencia de las obras muertas, para servir al Dios vivo?<\/em>(Hb 9, 13-15). San Agust\u00edn escribe emocionado: \u00abEntre la Trinidad y la debilidad del hombre y su iniquidad, fue hecho mediador un hombre, no inicuo, sino d\u00e9bil, para que por la parte que no era inicuo te uniera a Dios y por la parte que era d\u00e9bil se acercara a ti; y as\u00ed, para ser mediador entre el hombre y Dios, el Verbo se hizo carne, es decir, el Verbo fue hecho hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La mediaci\u00f3n redentiva de Cristo presupone la elevaci\u00f3n gratuita del hombre al orden sobrenatural; la p\u00e9rdida del don de la gracia y de los derechos inherentes de la misma, debida al pecado original; y la realidad del pecado como ofensa grave inferida a Dios por un acto voluntario de desprecio a su Majestad divina, y no por una simple situaci\u00f3n psicol\u00f3gica de culpabilidad irreal o de la experiencia de la propia limitaci\u00f3n. El pecado constitu\u00eda al hombre en enemigo de Dios y deudor de \u00c9l, cuya deuda, mientras no se resolviera, le cerraba el camino de la salvaci\u00f3n, siendo todos <em>hijos de ira<\/em> (Ef 2, 3). El valor infinito de la redenci\u00f3n presupone asimismo, en primer lugar, como verdad de fe inconcusa, la divinidad de Jesucristo, que uni\u00f3 en la persona del Verbo la naturaleza divina y su sant\u00edsima humanidad, sin confusi\u00f3n ni separaci\u00f3n; y, en segundo lugar, que la redenci\u00f3n es obra de misericordia. <em>En eso est\u00e1 la caridad, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que \u00c9l nos am\u00f3 y envi\u00f3 a su Hijo, v\u00edctima expiatoria de nuestros pecados<\/em> (1Jn 4, 10; cf. Jn 3, 16-17).<\/p>\n\n\n\n<p>La redenci\u00f3n, hasta tal punto es obra de plena misericordia, que habiendo bastado cualquier acto de Cristo para obrarla perfectamente, fue voluntad del Padre la oblaci\u00f3n redentora del sacrificio de la Cruz (cfr. Fil 2, 5-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, siendo la redenci\u00f3n obrada por Cristo una realidad \u00fanica e indivisible, con todo, se pueden se\u00f1alar aspectos distintos y convergentes de la misma. Siguiendo la pauta de Santo Tom\u00e1s de Aquino y de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica cat\u00f3lica, voy a indicar brevemente estos aspectos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Pasi\u00f3n y Muerte de Jesucristo, en cuanto constituyen un acto sublime de amor a Dios, son agradables al Padre, por lo que el sacrificio de Cristo, que<em>muri\u00f3 por nosotros<\/em>(Rm 5, 8), nos devolvi\u00f3 los v\u00ednculos de amistad y filiaci\u00f3n rotos por el pecado, reconcili\u00e1ndonos con el Padre. Por esto se\u00f1ala San Pablo: <em>Plugo al Padre que en \u00e9l habitase toda la plenitud y por \u00c9l reconciliar consigo, pacificando por la sangre de su cruz todas las cosas, as\u00ed de la tierra como del cielo<\/em> (Col 1, 19-20);<em>y no s\u00f3lo reconciliados, sino que nos gloriamos en Dios por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo por quien recibimos ahora la reconciliaci\u00f3n<\/em>(Rm 5, 8-11). La misma idea expresa San Pedro al decir<em>: <\/em><em>Porque tambi\u00e9n Cristo muri\u00f3 una vez por Ios pecados, el Justo por los injustos para llevarnos a Dios<\/em>(1P 3, 18).<\/p>\n\n\n\n<p>El sacrificio de Cristo en la cruz es un acto supremo y oneroso de amor y obediencia al Padre y de caridad para con nosotros, es un acto de infinito valor moral por proceder de la persona del Verbo encarnado, que agrad\u00f3 m\u00e1s a Dios que le hab\u00eda desagradado el pecado del hombre. Por lo mismo, pod\u00eda escribir San Pablo: <em>Ahora por Cristo Jes\u00fas, los que un tiempo estabais lejos, hab\u00e9is sido acercados por la sangre de Cristo; pues \u00c9l es nuestra paz, que hizo de los dos pueblos uno, <\/em><em>derribando el muro de la separaci\u00f3n, la enemistad, anulando en su carne la Ley de los mandamientos formulada en decretos, para hacer en s\u00ed mismo de los dos un solo hombre nuevo, y estableciendo la paz, y reconcili\u00e1ndolos a ambos en un solo cuerpo con Dios por la cruz, dando muerte en s\u00ed mismo a la enemistad<\/em>(Ef 2, 13-16).<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto Jesucristo experiment\u00f3 en su carne humana y sufri\u00f3 los dolores de la pasi\u00f3n y muerte de cruz, su acto redentor reviste el car\u00e1cter de<em>satisfacci\u00f3n<\/em>de la deuda contra\u00edda por el pecado del hombre, cuya representaci\u00f3n para redimirnos de aqu\u00e9l hab\u00eda tomado sobre S\u00ed mismo, como ya anunciaba el profeta Isa\u00edas:<em>Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados. El castigo salvador pes\u00f3 sobre \u00c9l, y en sus llagas hemos sido curados&#8230;<\/em> Y fue <em>en la muerte igualado a los malhechores, a pesar de no haber en \u00c9l maldad ni haber mentira en su boca<\/em>(Is 53, 4ss.).Profec\u00eda que se\u00f1ala cumplida San Pedro al decirnos:<em>Llev\u00f3 nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que, muertos al pecado, vivi\u00e9ramos para la justicia, y por sus heridas hab\u00e9is sido curados<\/em>(1P 2, 24).<\/p>\n\n\n\n<p>La plenitud y la universalidad de la satisfacci\u00f3n de Cristo la expone sucintamente Santo Tom\u00e1s en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abCristo, padeciendo por caridad y obediencia, prest\u00f3 a Dios un servicio mayor que el exigido por la compensaci\u00f3n de todas las ofensas del g\u00e9nero humano: por la grandeza de la caridad con que padec\u00eda; por la dignidad de la vida, que en satisfacci\u00f3n entregaba, que era la vida del Dios hombre; por la generosidad de la pasi\u00f3n y la grandeza del dolor que sufri\u00f3. De manera que la pasi\u00f3n de Cristo no s\u00f3lo fue suficiente, m\u00e1s sobreabundante satisfacci\u00f3n por los pecados del g\u00e9nero humano. \u00c9<em>l es la propiciaci\u00f3n por nuestros pecados, y no s\u00f3lo por los nuestros, sino por los de todo el mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por el pecado hab\u00edamos quedado todos deudores de Dios, y el sacrificio redentor de Jesucristo satisfizo por todos esa deuda, y nos mereci\u00f3 la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9rito que, como su mediaci\u00f3n, es universal y sobreabundante: <em>Pues como por un hombre entr\u00f3 el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y as\u00ed la muerte pas\u00f3 a todos los hombres, por cuanto todos hab\u00edan pecado&#8230;, mucho m\u00e1s los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia reinar\u00e1n en la vida por obra de uno solo, Jesucristo&#8230; Donde abund\u00f3 el pecado, sobreabund\u00f3 la gracia, para que, como rein\u00f3 el pecado por la muerte, as\u00ed tambi\u00e9n reine la gracia por la justicia para la vida eterna por Jesucristo Nuestro Se\u00f1or<\/em>(Rm 5, 12-21; cf. Ef 1, 3-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el sacrificio de la Cruz nos redime de la esclavitud del pecado, porque lo destruye con su muerte, pues satisfaciendo por \u00e9l y mereciendo la gracia nos libera de la servidumbre de aqu\u00e9l al adquirirnos con su sangre como nuevo pueblo de Dios, destinado a vivir la libertad de los hijos de la luz (cf. Ef 1, 14). <em>Hab\u00e9is sido rescatados de vuestro vano vivir seg\u00fan la tradici\u00f3n de vuestros padres, no con plata <\/em><em>y<\/em> <em>oro, corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de cordero sin defecto ni mancha<\/em> (1P 1, 18-19).<\/p>\n\n\n\n<p>Y al adquirir un nuevo pueblo y pactar con el refrendo indeleble de su sangre una nueva y eterna Alianza, nos liberaba de la Ley, introduci\u00e9ndonos en la adopci\u00f3n (cf. Gal 3, 13; 4, 4-5), y nos daba el mandamiento nuevo de la caridad. Los as\u00ed redimidos por la sangre de Cristo son <em>linaje escogido, sacerdocio real, pueblo de adquisici\u00f3n&#8230; pueblo de Dios<\/em> (1P 2, 9-10).<\/p>\n\n\n\n<p>El distintivo de este pueblo de adquisici\u00f3n es la dignidad y libertad de los hijos de Dios. Siervo, en el contexto b\u00edblico, es el que trabaja en provecho de otro. Hijo es el que trabaja en beneficio propio, aunque est\u00e9 bajo la patria potestad, puesto que el hijo es el heredero. Los que creen en Jesucristo ya no son siervos, sino hijos y coherederos con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La necesaria y natural tendencia a la perfecci\u00f3n personal, la tendencia a la felicidad, no es opuesta a la libertad, sino que la constituye. Por ello San Agust\u00edn sit\u00faa la libertad en la carencia de toda necesidad odiosa, que ser\u00eda servidumbre<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. Tender a la propia perfecci\u00f3n comporta la aceptaci\u00f3n de la verdad y la asimilaci\u00f3n de la bondad, que es Dios. Jesucristo, al mitigar con la revelaci\u00f3n y la gracia las heridas del pecado, nos libera de la esclavitud, del error y de la concupiscencia que impiden el dinamismo natural y sobrenatural teoc\u00e9ntrico del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>La limitaci\u00f3n de la libertad no proviene en el hombre de su ordenaci\u00f3n a Dios, sino de su limitaci\u00f3n, de su potencialidad, ya que la dependencia de un querer respecto de una voluntad superior de la que recibe su ley no es limitativa de la libertad, sino constitutiva y fundante.<\/p>\n\n\n\n<p>La redenci\u00f3n de los hombres como acto meritorio de Jesucristo sacerdote y mediador principal \u2013la redenci\u00f3n objetiva, en la terminolog\u00eda teol\u00f3gica\u2013 se consum\u00f3 con el sacrificio de la cruz. Sin embargo, la aplicaci\u00f3n a los hombres \u2013la redenci\u00f3n subjetiva\u2013 no ha tenido a\u00fan pleno cumplimiento y deber\u00e1 continuar hasta la consumaci\u00f3n de los tiempos. El mismo Padre ha querido asociar a la permanente acci\u00f3n del divino Redentor a todos los miembros del pueblo de Dios, la Iglesia, para que, impulsada por el Esp\u00edritu Santo, \u00abcumpla efectivamente el plan de Dios, que puso a Cristo como principio de salvaci\u00f3n para todo el mundo. Predicando el Evangelio mueve a los oyentes a la fe y a la confesi\u00f3n de la fe, los dispone para el bautismo, los arranca de la servidumbre del error y de la idolatr\u00eda y los incorpora a Cristo, para que crezcan hasta la plenitud por la caridad hacia \u00c9l\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. Y si son colaboradores todos sus miembros, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, \u00bfc\u00f3mo no ha de tener un lugar preeminente de colaboraci\u00f3n Mar\u00eda, la Madre de Dios y de la Iglesia?<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio Vaticano II ense\u00f1a la doble relaci\u00f3n de maternidad de Mar\u00eda al escribir: \u00abLa Virgen Mar\u00eda, que seg\u00fan el anuncio del \u00e1ngel recibi\u00f3 el Verbo de Dios en su coraz\u00f3n y en su cuerpo y entreg\u00f3 la Vida al mundo, es conocida y honrada como verdadera Madre de Dios Redentor. Redimida de un modo eminente, en atenci\u00f3n a los futuros m\u00e9ritos de su Hijo, y a \u00c9l unida con estrecho e indisoluble v\u00ednculo, est\u00e1 enriquecida con esta suma prerrogativa y dignidad: ser la Madre de Dios Hijo y, por tanto, la hija predilecta del Padre y el sagrario del Esp\u00edritu Santo&#8230; Al mismo tiempo, Ella est\u00e1 unida en la estirpe de Ad\u00e1n con todos los hombres que han de ser salvados; m\u00e1s a\u00fan, es verdaderamente madre de los miembros de Cristo por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles&#8230;\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen Mar\u00eda, vinculada a la Persona y a la obra de su divino Hijo, de una manera activa, con su fe y obediencia, \u00abavanz\u00f3 y mantuvo fielmente la uni\u00f3n con su Hijo hasta la cruz, en donde, no sin designio divino, se mantuvo de pie, se condoli\u00f3 vehemente con su Unig\u00e9nito y se asoci\u00f3 con coraz\u00f3n maternal a su sacrificio, consintiendo con amor en la inmolaci\u00f3n de la v\u00edctima engendrada por Ella misma, y por fin fue dada como Madre al disc\u00edpulo por el mismo Cristo Jes\u00fas moribundo en la cruz\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo mismo, Mar\u00eda es nuestra corredentora. Si con el consentimiento a la encarnaci\u00f3n del Verbo consent\u00eda amorosamente en nuestra salvaci\u00f3n, en el Calvario dolorosamente la completaba. Es al pie de la cruz donde se nos muestra Madre nuestra. Jes\u00fas consumaba voluntariamente su sacrificio, por el que nos reconciliaba con el Padre, satisfaciendo por nuestras culpas y rescat\u00e1ndonos del pecado al devolvernos la libertad de los hijos de Dios. Tambi\u00e9n Mar\u00eda, por su inmensa compasi\u00f3n, que un\u00eda su coraz\u00f3n a la oblaci\u00f3n de su Hijo, consumaba la oblaci\u00f3n redentora y la ofrec\u00eda por su parte como fruto de su maternidad divina y humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Si al lograrse la redenci\u00f3n, Ella cooper\u00f3 f\u00edsica y moralmente, al aplicarse a los hombres, sus hijos de adquisici\u00f3n, contin\u00faa interviniendo, sin detrimento de la mediaci\u00f3n singular y capital de Jesucristo, pues \u00abla misi\u00f3n maternal de Mar\u00eda hacia los hombres de ninguna manera oscurece ni disminuye esta \u00fanica mediaci\u00f3n de Cristo, sino m\u00e1s bien muestra su eficacia. Porque todo el influjo salv\u00edfico de la Bienaventurada Virgen en favor de los hombres no es exigido por ninguna ley, sino que nace del divino benepl\u00e1cito y de la superabundancia de los m\u00e9ritos de Cristo, se apoya en su mediaci\u00f3n, de ella depende totalmente y de la misma saca toda su virtud; y lejos de impedirla, fomenta la uni\u00f3n inmediata de los creyentes con Cristo\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo mismo, la maternidad espiritual de Mar\u00eda sobre la Iglesia y los hombres \u00abperdura sin cesar en la econom\u00eda de la gracia&#8230;; una vez recibida en los cielos, no dej\u00f3 su oficio salvador, sino que contin\u00faa alcanz\u00e1ndonos por su m\u00faltiple intercesi\u00f3n, los dones de eterna salvaci\u00f3n. Por su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados hasta la patria feliz\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda es ciertamente corredentora, pero es al mismo tiempo el prototipo de los redimidos. Redimida preventivamente en atenci\u00f3n a los m\u00e9ritos de Cristo, no solamente nunca estuvo bajo la servidumbre del pecado, sino que por su fe y caridad, por su perfecta uni\u00f3n a Cristo y en el cumplimiento amoroso de la voluntad divina, vivi\u00f3 en su consciente e intensa ordenaci\u00f3n a Dios la plena libertad de los hijos de Dios. Glorificada definitivamente por la asunci\u00f3n de su alma y de su cuerpo al cielo es un est\u00edmulo de esperanza para todos los fieles que se esfuerzan en crecer en la santidad<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma glorificaci\u00f3n de Mar\u00eda en su cuerpo y en su alma, si por una parte nos recuerda que s\u00f3lo escatol\u00f3gicamente la redenci\u00f3n alcanzar\u00e1 su plenitud, tambi\u00e9n nos advierte que Cristo no s\u00f3lo redime las almas, sino al hombre \u00edntegro; y no s\u00f3lo a los individuos, sino tambi\u00e9n a la sociedad. Por lo mismo, los frutos de la redenci\u00f3n deben hacerse visibles en el tiempo presente. A esto se refiere el Concilio Vaticano II cuando afirma en la Constituci\u00f3n <em>Gaudium et Spes<\/em>: \u00abA la conciencia bien formada del seglar toca lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad terrena\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta sana doctrina teol\u00f3gica ha inspirado y movido a la di\u00f3cesis y a la ciudad, de Barcelona en el decurso del tiempo. Al venerar a la Sant\u00edsima Virgen con el t\u00edtulo tan profundamente teol\u00f3gico de <em>Mare de D\u00e9u de la Merc\u00e8<\/em>, nuestros antepasados no incurrieron en ninguna exageraci\u00f3n pietista y sentimental. Sencillamente, proclamaron la fe de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>III<\/h2>\n\n\n\n<p>La celebraci\u00f3n del Centenario debe ser, ante todo, una ocasi\u00f3n para acrecentar nuestra filial devoci\u00f3n a Mar\u00eda, Madre de Dios y de la Iglesia, que tan bellamente resume la advocaci\u00f3n mercedaria, y cuya imagen ha sido objeto de constante veneraci\u00f3n ciudadana. Siendo cierto lo que escrib\u00eda el Cardenal Newman, que \u00ablos pueblos que han perdido la fe en la divinidad de Jesucristo, son precisamente aquellos que han abandonado la devoci\u00f3n a Mar\u00eda\u00bb; como obispo responsable de la conservaci\u00f3n de vuestra fe, yo os invito, amados sacerdotes y fieles, a cultivar \u00abgenerosamente el culto, sobre todo lit\u00fargico, hacia la Bienaventurada Virgen\u00bb, y \u00ablas pr\u00e1cticas y ejercicios de piedad hacia Ella, recomendados en el curso de los siglos por el Magisterio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera piedad mariana es operante y difusiva del bien, pues la fe, la caridad y la generosidad de Mar\u00eda se encarnan en los cristianos que la invocan como Madre. Ya que la que por obra del Esp\u00edritu Santo form\u00f3 en su seno la humanidad del Hijo de Dios, Ella tambi\u00e9n, bajo la acci\u00f3n del mismo Esp\u00edritu, estampa en cada cristiano la fisonom\u00eda de hijos de adopci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>San Pedro Nolasco y sus compa\u00f1eros mercedarios, forjados en la escuela de la generosidad mariana, fueron defensores intr\u00e9pidos de la fe con las armas de su entrega y su hero\u00edsmo, en favor de los cristianos cautivos. Otras formas de esclavitud amenazan hoy la fe del pueblo de Dios. Herederos del esp\u00edritu cristiano y mercedario de nuestros mayores debemos aprestarnos, con entrega generosa, para romper los v\u00ednculos de nuevas servidumbres, quiz\u00e1 m\u00e1s temibles que las antiguas, porque se presentan con apariencia de libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe de nuestro pueblo se ve amenazada por servidumbres de orden intelectual:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Cuando se quiere someter la interpretaci\u00f3n del dogma y la moral a la dial\u00e9ctica de un historicismo que pretende relativizar la verdad revelada a los diversos puntos de vista de cada \u00e9poca o situaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Cuando en nombre de la raz\u00f3n o de la ciencia experimental, con evidente contradicci\u00f3n, se aboga por el agnosticismo de lo divino en el orden del pensamiento y por la indiferencia religiosa en la vida pr\u00e1ctica.<\/li>\n\n\n\n<li>Cuando pretextando la supremac\u00eda del sentimiento, se pretende suprimir toda formulaci\u00f3n objetiva de las verdades reveladas y acerca de Dios trascendente, a quien se quiere identificar con el fondo mismo del ser creado.<\/li>\n\n\n\n<li>Cuando se niega la existencia misma de Dios, presentando la creencia como una alienante esclavitud intelectual y pr\u00e1ctica, que impide al hombre desarrollarse plenamente en este mundo.<\/li>\n\n\n\n<li>Cuando se niegan los derechos de la verdad, invocando que es la persona el sujeto del derecho, como si Cristo no fuera Personalmente la Verdad.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Ante estas y otras manifestaciones de un falso humanismo, son dignas de meditaci\u00f3n las palabras de Pablo VI: \u00abEs un humanismo pleno el que hay que promover. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto sino el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres? Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del esp\u00edritu y a Dios, que es la fuente de ellos, podr\u00eda aparentemente triunfar. Ciertamente, el hombre puede organizar la tierra sin Dios, pero al fin y al cabo, sin Dios no puede menos de organizarla contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano. No hay, pues, m\u00e1s que un humanismo verdadero que se abre al Absoluto, en el reconocimiento de una vocaci\u00f3n, que da la idea verdadera de la vida humana. Lejos de ser la norma \u00faltima de los valores, el hombre no se realiza a s\u00ed mismo si no es super\u00e1ndose\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe de nuestro pueblo se ve asimismo amenazada por servidumbres de orden moral:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Por el contraste irritante entre la opulencia y la miseria, entre el lujo y la carencia de lo indispensable, entre c\u00f3modas e injustificables ganancias y la dureza del trabajo, entre el poder de los influyentes y la impotencia de los pobres.<\/li>\n\n\n\n<li>Por el ambiente er\u00f3tico de espect\u00e1culos y publicaciones, por el desenfado de ciertos comportamientos, por la f\u00e1cil ridiculizaci\u00f3n de la paternidad responsable numerosa.<\/li>\n\n\n\n<li>Por la soledad familiar y social de gran n\u00famero de inmigrantes que vienen a nuestra ciudad en busca de trabajo y se ven abocados f\u00e1cilmente a la p\u00e9rdida del pudor, de la rectitud y de la vida religiosa.<\/li>\n\n\n\n<li>Por la creciente difusi\u00f3n del alcoholismo y de las drogas entre nuestros j\u00f3venes.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La fe es don de Dios y, como tal, entra\u00f1a una fuerza para confesarla y vivirla. Pero no es menos cierto que sus actos, siendo al mismo tiempo sobrenaturales y humanos, se hallan condicionados en su libertad por circunstancias personales y ambientales. Los mercedarios conoc\u00edan ambos extremos, y por ello, apoyados en la gracia y en la protecci\u00f3n maternal de Mar\u00eda, emprendieron la redenci\u00f3n de los cautivos cristianos, incluso con el voto de sangre o caridad, por el que se quedaban como rehenes cuando peligraba la fe de los prisioneros. Y es que la fe necesita una doble protecci\u00f3n: la de la gracia y la del ambiente. La primera la da Dios en la medida de su benepl\u00e1cito y de conformidad con los m\u00e9ritos personales o de la Iglesia. La segunda, siendo tambi\u00e9n fruto de la gracia, es, asimismo, consecuencia de la acci\u00f3n del cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La predicaci\u00f3n de la palabra de Dios, apoyada en la Sagrada Escritura y guiada por el Magisterio jer\u00e1rquico, cuando se expone con sencillez llena de unci\u00f3n y con profundidad teol\u00f3gica, constituye el fundamento de la preservaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje evang\u00e9lico debe inculcarse a los ni\u00f1os desde temprana edad, como un tesoro que se les transmite; por lo cual toda catequesis debe ir acompa\u00f1ada, en las familias y en las escuelas, de vivencias religiosas, so pena de afirmar de palabra la unidad de la vida cristiana y negarla despu\u00e9s en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n religiosa debe incrementarse despu\u00e9s en la juventud, en el orden intelectual y vivencial, para lograr la debida proporci\u00f3n entre sus creencias y su cultura humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, el nivel de formaci\u00f3n religiosa de muchos cristianos no ha crecido, ni madurado con su vida. Por ello nunca dejar\u00e1 de ser \u00fatil para fortalecer la fe de los fieles, adem\u00e1s de las homil\u00edas dominicales, el iluminar sus mentes con predicaciones diversas, retiros, conferencias o cursillos de sana teolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Con frecuencia se habla de nuestros hermanos cristianos separados. Todo cuanto se haga para encontrarnos en Cristo en perfecta concordia ser\u00e1 bueno y meritorio. Pero no hemos de olvidar a nuestros hermanos d\u00e9biles en la fe que, habiendo recibido el bautismo, viven apartados de la pr\u00e1ctica religiosa o s\u00f3lo l\u00e1nguidamente manifiestan sus creencias de hijos de la Iglesia Cat\u00f3lica. No debemos abandonarles nunca, sino ayudarles a vigorizar su fe y su vida cristiana. Nadie tiene derecho a apagar la mecha que todav\u00eda humea.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las maneras de predicar persuasivamente la fe es la pr\u00e1ctica de la caridad. <em>En esto se conocen los hijos de Dios y los hijos del diablo. El que no practica la justicia, no es de Dios, y tampoco el que no ama a su hermano. Porque \u00e9ste es el mensaje que desde el principio hab\u00e9is o\u00eddo, que nos amemos los unos a los otros<\/em>(1Jn 3, 10-11).<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que la fe no es una mera aceptaci\u00f3n fr\u00eda de la verdad revelada, sino la adhesi\u00f3n a la Verdad, que lleva consigo un cambio de actitud y de valoraci\u00f3n de la realidad. Las obras son la vida de la fe (St 2, 26).<\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00e1ctica de la caridad, como resumen y cima de todas las virtudes cristianas, es la profesi\u00f3n de fe con la vida de fe. \u00abEsta evangelizaci\u00f3n, es decir, el mensaje de Cristo pregonado con el testimonio de la vida y de la palabra, adquiere una nota espec\u00edfica y una peculiar eficacia por el hecho de que se realiza dentro de las comunes condiciones de la vida en el mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. La peculiar eficacia del testimonio de vida cristiana radica en la convicci\u00f3n profunda con que se realiza y la suavidad amable con que la misma conducta personal transmite un mensaje trascendente de esperanza. La suave fortaleza de la perseverancia confirma a los d\u00e9biles y atrae la simpat\u00eda de los alejados, sin ejercer sobre ellos ninguna presi\u00f3n ofensiva. \u00bfQui\u00e9n puede dudar que la generosidad de los mercedarios fortaleci\u00f3 la fe de Catalu\u00f1a?<\/p>\n\n\n\n<p>El convencimiento de la verdad debe inducirnos a que este testimonio de la vida y de la palabra deje sentir su influencia en la vida cotidiana, familiar y social, para reconstruir una ciudad cristiana. As\u00ed lo ense\u00f1a el Vaticano II: \u00abQue no escondan esta esperanza (de la gloria futura) en la interioridad del alma, sino manifi\u00e9stenla en di\u00e1logo continuo y en un forcejeo <em>con los dominadores de este mundo tenebroso, contra los esp\u00edritus malignos<\/em> (Ef 6, 12), incluso a trav\u00e9s de las estructuras de la vida secular\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello no puedo menos de alentar a las personas e instituciones que se esfuerzan por conservar, perfeccionar o crear un ambiente y unas estructuras en que los ni\u00f1os y los j\u00f3venes, los individuos y las familias puedan vivir la maduraci\u00f3n activa y pac\u00edfica de su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas, dada la fragilidad de la condici\u00f3n humana, se hace indispensable la labor de obras rehabilitadoras de quienes, m\u00e1s por debilidad que por malicia, se han disociado con su conducta de la normal convivencia humana o sufren las consecuencias de una desorientada vida familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo cual quiero dirigir una palabra de aliento agradecido a cuantos trabajan por reintegrar a la vida social y cristiana a los que son v\u00edctimas de estas situaciones, para que se vean libres de los perniciosos h\u00e1bitos adquiridos en su soledad f\u00edsica o moral. Vosotros sois aut\u00e9nticos herederos del esp\u00edritu mercedario. Que la Virgen de la Merced bendiga vuestra labor. Yo, en nombre vuestro, extiendo la mano y pido para vuestras obras la simpat\u00eda de todos los diocesanos y la generosidad caritativa que os facilite los medios precisos para llevar a cabo vuestra labor. Particularmente, alabo y hago m\u00edo el proyecto que me ha sido presentado por la Junta directiva de la Hermandad de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, consistente en la creaci\u00f3n de residencias adecuadas, en las cuales pudieran encontrar asistencia y formaci\u00f3n los que, despu\u00e9s de cumplir sus penas en los diversos centros penitenciarios, recobran la libertad y no tienen quien les ayude en sus buenos prop\u00f3sitos.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra Di\u00f3cesis hay ya algunos sacerdotes que est\u00e1n trabajando en este campo con ejemplar abnegaci\u00f3n, e incluso han extendido su acci\u00f3n apost\u00f3lica a otros lugares de Espa\u00f1a. Est\u00e1n tambi\u00e9n los Padres Mercedarios y algunos seglares, para quienes estos trabajos no son desconocidos y que ahora, seg\u00fan me han manifestado, desean colaborar m\u00e1s estrechamente. Unos y otros me han hablado, invocando precedentes alentadores, de la buen\u00edsima labor que en su d\u00eda realiz\u00f3 un sacerdote insigne por su caridad, el Rvdo. Mos\u00e9n Pedregosa, con sus Casas de Familia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, pues, no unir los esfuerzos de todos, bajo el impulso de la Hermandad citada y lograr en este a\u00f1o los cimientos de una obra de redenci\u00f3n social, que ser\u00eda el fruto m\u00e1s espl\u00e9ndido de las conmemoraciones mercedarias?<\/p>\n\n\n\n<p>Diversos cautiverios que hacen gemir a muchos hombres de hoy, el de la soledad, el del ocio incontrolado y la inadaptaci\u00f3n social, el del estigma de un pasado delictivo, el del alcoholismo y la toxicoman\u00eda que lleva a sus v\u00edctimas al borde de la delincuencia, esperan de nosotros una acci\u00f3n generosa que deber\u00eda emprenderse decididamente en este a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hijos: el esp\u00edritu de la Merced, que ha dado fisonom\u00eda caracter\u00edstica a la Iglesia local de Barcelona, no debe extinguirse, aunque las realizaciones llevadas a cabo con su impulso sean distintas de las primitivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para conservarlo, invito a los Rectores del Municipio y a todos los fieles diocesanos, sacerdotes, religiosos y seglares, a rendir p\u00fablico homenaje de pleites\u00eda a la Sant\u00edsima Madre de Dios, Patrona Nuestra, en su advocaci\u00f3n de la Merced. Homenaje sincero y profundo, de gratitud y de s\u00faplica, personal y colectivo, eclesial y ciudadano. Homenaje sobrio en lo exterior y magn\u00e1nimo en los prop\u00f3sitos internos.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo lograremos que las conmemoraciones mercedarias, por su piedad mariana y su sentido social, sean la culminaci\u00f3n peculiar de la Iglesia barcelonesa en el A\u00f1o de la Fe.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Patrona excelsa d\u2019una terra noble,<br>dels vostres filis oiu piadosa el crit:<br>sia per V\u00f3s, Senyora, el vostre pobl\u00e9<br>lliure de mans i lliure d\u2019esperit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> LG 66.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> C. Card\u00f3, <em>L\u2019obra de la Merc\u00e9, <\/em>en <em>Libre de la Mare de D\u00e9u, <\/em>Barcelona 1928, 55ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> J. Torras y Bages, <em>La tradici\u00f3 catalana,<\/em> Barcelona 1924, 29.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Ib\u00edd., 188.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> P\u00edo XII, <em>Mediator Dei,<\/em> n. 1, introducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Enarrat. in psalmos:<\/em> PL 36, 216.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <em>Summa Theol.<\/em> III q.48 a.2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Cf. <em>De lib. arbit.,<\/em> 111. 3. 7-8: PL 32, 1274.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> LG 17.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Ib\u00edd., 53.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Ib\u00edd., 58.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Ib\u00edd., 60.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Ib\u00edd., 62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Ib\u00edd., 65.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> GS 43.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Populorum progressio,<\/em>42. Cf. LG 67.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> LG 35.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Ib\u00edd., 35.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, mayo de 1968. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona, junio de 1968. Si siempre me es grato comunicarme con vosotros de palabra o por escrito, el motivo que hoy me impulsa a dirigiros la presente exhortaci\u00f3n inunda mi esp\u00edritu de serena alegr\u00eda, ya que me permite al mismo tiempo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[40],"doc_tag":[],"class_list":["post-784","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-santisima-virgen-maria"],"year_month":"2026-04","word_count":7313,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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