{"id":774,"date":"2024-09-22T19:55:49","date_gmt":"2024-09-22T17:55:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=774"},"modified":"2024-09-22T19:55:49","modified_gmt":"2024-09-22T17:55:49","password":"","slug":"el-corazon-de-cristo-y-la-santificacion-del-pueblo-cristiano","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-corazon-de-cristo-y-la-santificacion-del-pueblo-cristiano\/","title":{"rendered":"El Coraz\u00f3n de Cristo y la santificaci\u00f3n del pueblo cristiano"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Ponencia le\u00edda en el acto de clausura de la Semana de Teolog\u00eda Pastoral, celebrada en Valladolid, septiembre-octubre de 1975. Texto publicado en el volumen <em>El Coraz\u00f3n de Cristo en el mundo de hoy<\/em>, Apostolado de la Oraci\u00f3n. Madrid 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy ocupado estos d\u00edas con diversos trabajos, no pod\u00eda negarme a vuestra invitaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo voy a decir que no a una cosa que se me pide desde Valladolid y que se relaciona tanto con el Santuario Nacional de la Gran Promesa? Y m\u00e1s si me lo piden el P. Mendiz\u00e1bal y nuestro don Emilio, el Rector del Santuario. Muy a gusto por encontrarme entre vosotros, aqu\u00ed, una vez m\u00e1s; lo \u00fanico que siento, os lo digo de verdad, es que mi permanencia sea tan corta, que me impide disfrutar m\u00e1s tiempo de vuestra amistad.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de nada, voy a empezar recordando algunos datos, que me parecen interesantes, como punto de partida de mi reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hechos significativos<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>1.<\/strong> El primero, seguramente, ha sido objeto de referencia estos d\u00edas en que hab\u00e9is estado reunidos aqu\u00ed. Por ahora hace un a\u00f1o, poco m\u00e1s o menos, nos encontr\u00e1bamos en Paray-le-Monial celebrando el tercer centenario de las apariciones a Santa Margarita Mar\u00eda de Alacoque. \u00c9ramos unos cuatrocientos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de todo el mundo. Muy bien lo recordar\u00e1 nuestro muy querido P. Mendiz\u00e1bal, no solamente testigo, sino protagonista activo en gran parte de aquellas jomadas. Nunca olvidar\u00e9 las sesiones de trabajo, las conferencias, los coloquios que celebr\u00e1bamos, unas veces a campo abierto en aquellos jardines preciosos, otras en salas cerradas, y a\u00fan m\u00e1s que nada, las Horas Santas en la Capilla de las Apariciones; horas que se iban celebrando noche tras noche, seg\u00fan los diversos grupos ling\u00fc\u00edsticos. La noche, por ejemplo, en que nos reunimos espa\u00f1oles y americanos, la de los alemanes, la de los italianos, la de los asi\u00e1ticos. Es el mejor recuerdo que guardo de aquellos d\u00edas de convivencia espiritual tan intensa; y dato curioso: cuando habl\u00e1bamos con los obispos, sacerdotes y seglares de todo el mundo, pudimos llegar a la conclusi\u00f3n de que \u00fanicamente en dos pa\u00edses europeos se hab\u00eda acentuado, a lo largo de estos \u00faltimos a\u00f1os, una cierta crisis en relaci\u00f3n con el culto y la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas: Francia y Espa\u00f1a. En los dem\u00e1s de Europa, y no digamos nada de los pa\u00edses americanos y asi\u00e1ticos, la crisis no se hab\u00eda dejado sentir, aunque hab\u00edan llegado, como es natural, hasta ellos, y no s\u00f3lo en estos \u00faltimos a\u00f1os, sino ya antes, los ecos de la discusi\u00f3n teol\u00f3gica en torno a lo que significa este culto, sus ra\u00edces, su mayor o menor oportunidad, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00edan conocimiento de ello en seminarios y facultades teol\u00f3gicas, pero ni la jerarqu\u00eda ni el pueblo cat\u00f3lico, en estos pa\u00edses, hab\u00edan sufrido la m\u00e1s m\u00ednima alteraci\u00f3n. Recuerdo la conversaci\u00f3n, por ejemplo, con el cardenal de Irlanda del Norte y con el obispo de Essen, en Alemania. Se extra\u00f1aban cuando o\u00edan referir, con cierto detalle, actitudes que hab\u00edan aparecido tan profusamente en Espa\u00f1a y Francia. Es un dato digno de tenerse en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.<\/strong> En relaci\u00f3n con esto mismo y dentro del matiz que estoy tratando de dar a mi observaci\u00f3n, me sorprendi\u00f3 gozosamente, cuando estaba ya prepar\u00e1ndose de manera inmediata la celebraci\u00f3n del A\u00f1o Santo en que estamos, el A\u00f1o Santo Romano, la carta pastoral de los obispos alemanes, dirigida a todos sus fieles, invit\u00e1ndoles a una preparaci\u00f3n, que hab\u00eda que ir logrando dentro del a\u00f1o santo diocesano, el pasado, como disposici\u00f3n de \u00e1nimo para el que hab\u00eda de venir. En este documento se dec\u00eda, por ejemplo, lo siguiente: \u00abExhortamos a todos nuestros hermanos en el sacerdocio a que de nuevo sean conscientes de su misi\u00f3n de primeros adoradores en sus comunidades y para sus comunidades, a ir por delante con su buen ejemplo, a participar en los Ejercicios Espirituales durante el a\u00f1o 1974-75 y a recitar las oraciones del breviario con especial alegr\u00eda y responsabilidad\u00bb. \u00abExhortamos a los religiosos a que con seriedad sigan a Cristo en el esp\u00edritu de los consejos evang\u00e9licos y retomen con nuevo celo a las tradiciones espirituales espec\u00edficas de sus comunidades religiosas\u00bb. \u00abExhortamos a todos los fieles a aplicarse en la oraci\u00f3n personal a Dios para recuperar la oraci\u00f3n cotidiana en las familias que la hubieran abandonado, y, sobre todo, a participar nuevamente con fidelidad en la Santa Misa dominical, si la indiferencia hubiera ocupado su puesto. El <em>viernes, d\u00eda del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas,<\/em> deber\u00eda convertirse en la jornada del retiro espiritual mensual, de la oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n; donde sea posible, ser\u00e1 bueno celebrar una o dos horas de adoraci\u00f3n, a ser posible, en un momento adecuado para que puedan participar tambi\u00e9n aquellos que est\u00e1n ocupados en su profesi\u00f3n\u00bb. \u00abEs decir, como preparaci\u00f3n a este A\u00f1o Santo ya de car\u00e1cter universal\u00bb, los obispos alemanes exhortaban a su pueblo a vivir con fervor el culto y la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hago estas observaciones para ponderar el sentido de interioridad espiritual en que camina la Iglesia, y no dejamos impresionar por lo que puede suceder m\u00e1s o menos transitoriamente en determinadas zonas de la misma. Lo mismo podr\u00edamos decir en relaci\u00f3n con el A\u00f1o Santo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.<\/strong> El Papa se ha referido varias veces al gozo que le est\u00e1 produciendo, en su esp\u00edritu de pastor universal de la Iglesia, la presencia de tantos y tantos peregrinos del mundo entero que van a Roma a rezar. Con ocasi\u00f3n de su onom\u00e1stico, al hablar a los Cardenales de Roma, ponderaba esto con particular \u00e9nfasis y se refer\u00eda a esas muchedumbres innumerables que vienen a Roma sin otro valor m\u00e1s que el de su trabajo y su familia y vienen a rezar, a ponerse en contacto con Dios, a buscar el sentido trascendente de su vida, que encuentran haciendo esas peregrinaciones, buscando el recuerdo que puede derivarse de los m\u00e1rtires, de los confesores de la fe, de la presencia misma del Vicario de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4.<\/strong> En uno de los \u00faltimos n\u00fameros de <em>La Civilt\u00e0 Cattolica<\/em> y en otra revista francesa se ha comentado, como un dato enormemente significativo, el de la encuesta que se ha hecho en Alemania a los seminaristas mayores de todos los seminarios germanos, y que vienen haci\u00e9ndola todos los a\u00f1os al clero. Van estudiando respuestas, actitudes, etc. Han subrayado de manera particular, como digno de tenerse en cuenta, que el setenta por ciento de los seminaristas mayores de Alemania al contestar a la pregunta: \u00bfQu\u00e9 es lo que juzgan m\u00e1s necesario en la Iglesia de hoy para el sacerdocio y tambi\u00e9n, en general, para la vida de los fieles?, han contestado: \u00abEl retorno a una mayor vida de oraci\u00f3n\u00bb. Y no es que ellos renieguen de la sociedad en que viven; al contrario, la aman porque a ella pertenecen, pero es muy significativo que estos j\u00f3venes, inmersos en todos los valores y contravalores de la cultura contempor\u00e1nea, en un mundo s\u00faper desarrollado, bien conocedores de los problemas que en la Iglesia se han estado agitando a lo largo de estos a\u00f1os, contesten que la necesidad mayor que se experimenta en la Iglesia es \u00e9sta: retorno a una mayor vida de oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo este conjunto de datos que presento aqu\u00ed es como un punto de partida, para la reflexi\u00f3n que inmediatamente voy a hacer sobre el tema de que me hab\u00e9is pedido hablaros. Tenemos que seguir valorando y aplicando cada vez m\u00e1s cuanto el Concilio Vaticano II nos pide, pero no ser\u00e1 l\u00edcito jam\u00e1s querer hacer esas aplicaciones olvid\u00e1ndonos de actitudes fundamentales, como son las que aparecen en ese cuadro de observaciones coincidentes en la necesidad de proclamar la vida interior del cristiano, sin la cuales imposible evangelizar por mucho que invoquemos el Concilio<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un documento conciliar olvidado<\/h2>\n\n\n\n<p>Paso a desarrollar el tema: el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y la santificaci\u00f3n del pueblo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un cap\u00edtulo en la Constituci\u00f3n <em>Lumen Gentium,<\/em> del Concilio Vaticano II, que es el m\u00e1s olvidado, el menos comentado y, sin duda ninguna, el m\u00e1s importante operativamente hablando, dentro de nuestras preocupaciones pastorales. Todos los dem\u00e1s cap\u00edtulos de esa Constituci\u00f3n sobre la Iglesia y todos los dem\u00e1s documentos conciliares quedar\u00e1n frenados en su eficacia renovadora, si no se atiende a este cap\u00edtulo V, que nos habla de la vocaci\u00f3n de todos los cristianos a la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este Concilio eminentemente pastoral, es aqu\u00ed donde se habla de los agentes de la pastoral, como ahora se dice, y donde se afirma clar\u00edsimamente la vocaci\u00f3n de todos a la santidad. Ten\u00e9is que permitirme que lea esos p\u00e1rrafos, incluso para compensar otros tan frecuentemente repetidos y para que salgan del olvido en que est\u00e1n \u00e9stos de tan soberana importancia en orden a la vida de la Iglesia. Dice as\u00ed el Concilio Vaticano II: \u00abLa Iglesia, cuyo misterio expone este sagrado Concilio, es indefectiblemente santa, ya que Cristo el Hijo de Dios, a quien con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, llamamos el solo Santo, am\u00f3 a la Iglesia como a su esposa, entreg\u00e1ndose por ella para santificarla, la uni\u00f3 a s\u00ed mismo como a su propio cuerpo y la enriqueci\u00f3 con el don del Esp\u00edritu para gloria de Dios. Por eso todos en la Iglesia, ya pertenezcan a la jerarqu\u00eda, ya pertenezcan a la grey, son llamados a la santidad, seg\u00fan aquello del Ap\u00f3stol, porque \u00e9sta es la voluntad de Dios: vuestra santificaci\u00f3n\u00bb (LG 39).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo predic\u00f3 la santidad de vida, de la que \u00c9l es maestro y modelo, a todos y a cada uno de sus disc\u00edpulos de cualquier condici\u00f3n que fuesen. <em>Sed,<\/em> pues, <em>vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.<\/em> Envi\u00f3 a todos el Esp\u00edritu Santo que los moviera interiormente, para que amasen a Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, con toda la mente y con todas sus fuerzas, y para que se amen unos a otros como Cristo los am\u00f3. Los seguidores de Cristo, llamados por Dios, no en virtud de sus m\u00e9ritos, sino por designio y gracia de \u00c9l, y justificados en Cristo, Nuestro Se\u00f1or, en la fe del bautismo, han sido hechos hijos de Dios y part\u00edcipes de la divina naturaleza, y por lo mismo santos. Conviene, por consiguiente, que esa santidad que recibieron sepan conservarla y perfeccionarla en su vida con la ayuda de Dios. Les amonesta el Ap\u00f3stol a que vivan como conviene a los santos y que, como elegidos de Dios, santos y amados, se revistan de entra\u00f1as de misericordia, de benignidad, humildad, modestia, paciencia y produzcan los frutos del Esp\u00edritu para su santificaci\u00f3n. Pero como todos tropezamos en muchas cosas, tenemos continua necesidad de la misericordia de Dios y hemos de orar todos los d\u00edas: perd\u00f3nanos nuestras deudas\u00bb (LG 40). Y sigue despu\u00e9s hablando de la santidad en los diversos estados.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Afirmaciones fundamentales<\/h2>\n\n\n\n<p>Es decir, resumiendo las ideas claves de estos p\u00e1rrafos, aparecen las siguientes afirmaciones:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba. Todos estamos llamados a la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba. Porque la Iglesia, como cuerpo, est\u00e1 unida a Cristo y nosotros somos la Iglesia, al estar unidos con \u00c9l, tenemos que estar participando de lo que es \u00c9l, que es santo.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba. El modelo tambi\u00e9n es Cristo, iniciador y consumador de la santidad de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00ba. Hay una causa operante inmediata en la vida del cristiano, el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>5\u00ba. Hay un hecho real, ontol\u00f3gico que es la santidad que tenemos en virtud de la unci\u00f3n del bautismo, por el que hemos sido hechos part\u00edcipes de la vida divina.<\/p>\n\n\n\n<p>6\u00ba. Una consecuencia: al estar unidos, como cuerpo que es la Iglesia, a Cristo, al tenerle a \u00c9l como modelo, al dejarnos guiar por el Esp\u00edritu Santo como causa santificadora inmediata, y al ser consagrados en una acci\u00f3n que nace de nuestra filiaci\u00f3n divina, lograda en el bautismo, hemos de procurar la santidad moral como servicio a Dios. A esto se refiere el Concilio con estas frases tomadas de San Pablo: misericordia, benignidad, humildad, modestia, paciencia, etc. Y como quiera que caemos en tantas faltas, tenemos que decir: \u00abPadre, perd\u00f3nanos nuestras deudas\u00bb. Actitud de arrepentimiento, actitud de vuelta hacia nosotros mismos, para renovar continuamente el encuentro con Dios, Padre de misericordia y del perd\u00f3n, para seguir logrando purificaciones sucesivas que impidan nuestra desviaci\u00f3n de ese Cristo, iniciador y consumador de la santidad con que hemos sido lavados ya desde el bautismo, y a la que debemos aspirar continuamente como exigencia normal de la vida cristiana. Esto es lo que el Concilio pide a todos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia que siempre ama<\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora es cuando yo me hago una nueva pregunta, y doy un paso m\u00e1s en mi reflexi\u00f3n. \u00bfPara alcanzar esta santidad nos puede ayudar el culto y la devoci\u00f3n al SagradoCoraz\u00f3n de Jes\u00fas?<\/p>\n\n\n\n<p>Permitidme que no dedique ni un minuto a rebatir afirmaciones que lo pongan en duda. Prefiero discurrir y avanzar por otro camino. Un poco de contemplaci\u00f3n ahora sobre el misterio de la Iglesia, sin entrar en excesivos an\u00e1lisis de ese misterio que no corresponden al momento, pero, por supuesto, en un intento de captar algo de lo que es el misterio de esta Iglesia, precisamente en nuestro tiempo, porque ahora es cuando nosotros la estamos viviendo, mientras nuestra existencia se desarrolla en este mundo. Y nos ha tocado vivir a\u00f1os dif\u00edciles por muchos conceptos: hay una turbaci\u00f3n grande en los esp\u00edritus, y muchas veces cuesta enorme trabajo ver c\u00f3mo puede hacerse compatible una actitud de serena confianza en todo lo que el misterio de la Iglesia representa y la marcha de los pueblos y los hombres por los caminos de este mundo atormentado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, tenemos que superar esa dificultad para conciliar las dos cosas; porque en medio de lo que aparece hoy en la Iglesia: turbaciones, confusi\u00f3n, agitaciones; m\u00e1s a\u00fan, a pesar de que los hombres de la Iglesia somos tambi\u00e9n los que estamos ofreciendo motivos para la vacilaci\u00f3n y el desconcierto, esta madre nuestra es hermosa, es la Iglesia santa de Cristo. Y cuando alguien pueda juzgarla, ya desde una perspectiva m\u00e1s lejana, libre de las implicaciones del tiempo, tendr\u00e1 que confesar que esta Iglesia de nuestro siglo, lo que hac\u00eda o quer\u00eda hacer en todo momento era amar, como dijo Pablo VI en uno de sus m\u00e1s memorables discursos al terminar el Concilio, era una Iglesia que amaba. No sabemos, a veces, expresar bien nuestro amor, pero ella s\u00ed; siempre lo expresa, incluso a trav\u00e9s de las dificultades que ponemos los hombres. Esforzaos por percibir siempre la vibraci\u00f3n \u00edntima y el latido de un coraz\u00f3n que no se apaga: el de la Iglesia santa de Cristo. Por ejemplo, en medio de las dos guerras mundiales de nuestro siglo, la Iglesia ha tenido Sumos Pont\u00edfices, como P\u00edo XI y P\u00edo XII, los cuales sostuvieron, a pesar de tanto dolor y tanta tragedia, la esperanza de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00edo XI, poniendo en la Iglesia los cimientos para una expansi\u00f3n misionera y para un trabajo apost\u00f3lico, que dar\u00eda frutos muy pronto en el mundo entero. P\u00edo XII, ante cuya muerte el presidente Eisenhower exclam\u00f3: \u00abDesde hoy el mundo es m\u00e1s pobre\u00bb. Y hablo de los Pont\u00edfices, porque son la encarnaci\u00f3n m\u00e1s visible de todo lo que la Iglesia tiene de fuerza misteriosa, de magisterio, de gobierno y de poder de santificaci\u00f3n; pero con ellos tendr\u00edamos que hablar de las \u00f3rdenes religiosas, de los sacerdotes a millares, y de tantas y tantas familias que en esta \u00e9poca, a la que me estoy refiriendo, han sido testigos veraces del Evangelio, no obstante los fallos y debilidades que les hayan acompa\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, al producirse las guerras de las explosiones nacionalistas, en los pa\u00edses antes sometidos a los imperios coloniales, y cuando todo cruje en esas iglesias de Asia, \u00c1frica, etc., ah\u00ed se mantiene la Iglesia tambi\u00e9n, porque ama; y podemos presenciar el caso de estas religiosas dominicas espa\u00f1olas, que son m\u00e1rtires de su fe en nuestro siglo en el Congo ex belga, o de esos sacerdotes, como aquel grupo de reci\u00e9n ordenados de Astorga, a los cuales tuve yo el gozo de enviar a Catanga.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el padre de uno de ellos me visit\u00f3 con l\u00e1grimas en los ojos, porque toda su ilusi\u00f3n de padre de familia se ve\u00eda desvanecida al comprobar que su hijo, una vez que cant\u00f3 misa, se marchaba a Misiones, al fin termin\u00f3 por decirme: \u00abSe\u00f1or obispo, he sufrido estos d\u00edas, pero ya estoy contento, porque pienso que este hijo m\u00edo no se ha ordenado sacerdote para que yo est\u00e9 con \u00e9l, sino para la Iglesia, y la Iglesia es as\u00ed, y le voy a decir una cosa que \u00e9l no ha sabido hasta ahora. Desde que entr\u00f3 en el seminario, todas las semanas he estado llevando a la parroquia el aceite para la l\u00e1mpara del Sant\u00edsimo, porque yo, un pobre labrador sin cultura, poco podr\u00eda ayudar a mi hijo, pero me parec\u00eda que le ayudaba mejor as\u00ed, haciendo que brillara la luz de la l\u00e1mpara junto al Sant\u00edsimo, para que se convirtiera en luz de los pasos que mi hijo ten\u00eda que dar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Este era un cristiano sencillo y elemental, pero sent\u00eda la Iglesia misionera con la misma grandeza con que la pod\u00eda sentir el Papa, un obispo o una comunidad que hubiera nacido con este fin expreso.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia ha seguido amando, y la Iglesia ama a\u00fan en la \u00e9poca de la juventud de nuestros d\u00edas, en la juventud de ese Par\u00eds de mayo del 68. Esa juventud que nos desorienta, en la que no se ve ni la l\u00f3gica del amor, ni del raciocinio, casi ni siquiera la de la protesta organizada, porque todo est\u00e1 sometido a contradicciones. Si la Iglesia se queda de momento como desconcertada, es porque ama y no quiere apagar la mecha que a\u00fan humea, donde quiera haya un poco de luz y de calor. Y ve actitudes extra\u00f1as que le hacen como temblar en sus entra\u00f1as maternales, y espera, espera mientras pueda esperar y mientras no haya algo que con la m\u00e1xima urgencia la obligue a la repulsa. Espera porque ama.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sus ense\u00f1anzas sobre el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p>Pues bien, esta Iglesia del amor y la esperanza nos ha dicho por boca de sus Pont\u00edfices palabras orientadoras sobre la devoci\u00f3n y el culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le\u00f3n XIII:<\/strong> \u00abLa espiritualidad m\u00e1s segura y \u00fatil para todos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00edo XI:<\/strong> \u00abLa mejor norma de vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00edo XII:<\/strong> \u00abLa m\u00e1s excelente manera de practicar el cristianismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pablo VI:<\/strong> \u00abEl medio m\u00e1s eficaz para la renovaci\u00f3n que el Concilio Vaticano II nos exige\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por eso el Coraz\u00f3n de Cristo nos introduce con espont\u00e1nea naturalidad en el coraz\u00f3n de la Iglesia y sus misterios. La Eucarist\u00eda est\u00e1 alimentando a la Iglesia. Y la Eucarist\u00eda es un don del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que, prescindiendo de lo que pueda haber de deformaciones en la expresi\u00f3n externa de los modos de esta devoci\u00f3n y este culto, la ra\u00edz interior es tan profunda, que al ponernos a adorar al Coraz\u00f3n de Cristo estamos adorando todo el misterio de la redenci\u00f3n, tal como se produjo y tal como se desarrolla, activa y continuamente, en la vida de la Iglesia que ama, y se nos pide que amemos todo lo que Cristo nos ha dado: sus palabras de vida eterna, el don de su redenci\u00f3n, la Eucarist\u00eda, sus ense\u00f1anzas, sus ejemplos: <em>aprended de M\u00ed, que soy manso y humilde de Coraz\u00f3n.<\/em> Todo esto es amor, el Coraz\u00f3n de Cristo encarnado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan cristiano puede decir que ama a la Iglesia si no mantiene vivos estos amores: si se ama a Cristo y a la Iglesia, en \u00c9l y por \u00c9l, se entra f\u00e1cilmente, con docilidad, en los dones del Esp\u00edritu Santo, en la corriente de lo que pide el culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, que es: reparaci\u00f3n, consagraci\u00f3n, confianza, caridad teologal, amor fraterno, amor de apostolado, inspirado en Dios mismo y en los ejemplos del Se\u00f1or. Y \u00e9sta es la santidad de que nos habla el Vaticano II, porque las notas que yo he querido resumir al principio, cuando os hablaba sobre ese cap\u00edtulo de la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia coinciden con \u00e9stas que estoy diciendo: se nos dice que somos cuerpo unido a Cristo y por eso mismo ya somos santos y part\u00edcipes de la vida divina; que tenemos que revestirnos de entra\u00f1as de benignidad, de misericordia, de humildad, de docilidad, es decir, de una santidad moral, y ser d\u00f3ciles a ese motor de vida interna que es el Esp\u00edritu Santo. Todo esto es lo que un cristiano contempla y vive fuertemente cuando sabe vivir la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Expiaci\u00f3n de los propios pecados y por los de los dem\u00e1s. Consagraci\u00f3n, entrega de la vida, puesto que ya est\u00e1 marcada por el bautismo. Confianza en un Dios que nos ama, puesto que tenemos que pedir constantemente perd\u00f3n: <em>Padre, perd\u00f3nanos nuestras deudas;<\/em> \u00e9stos son datos fundamentales en la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. De manera que no es una devoci\u00f3n y un culto alienante, no es culto para la evasi\u00f3n piadosa, para el sentimentalismo f\u00fatil y pasajero. Es, por el contrario, un culto que compromete a mucho, y si no ha sido presentado as\u00ed muchas veces, el remedio no est\u00e1 en quitar ese culto, sino en presentarlo como se debe, para que pueda surtir todos sus provechosos efectos en el alma cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleva tres siglos de existencia en su forma actual; que en la otra, en lo que podr\u00edamos llamar la esencia del culto fundado en la Biblia y en la teolog\u00eda, culto que es, a la vez, a la persona de Cristo en toda su integridad, y a su sabidur\u00eda y amor infinitos, eso pertenece al momento mismo en que Jesucristo consuma la redenci\u00f3n. Desde entonces se empez\u00f3 a amar al Coraz\u00f3n de Cristo y se le empez\u00f3 a dar culto, privada o p\u00fablicamente, aunque adopte expresiones lit\u00fargicas m\u00e1s oficializadas y plenas en ciertos momentos hist\u00f3ricos, cuya fecha puede comprobarse en un momento dado; pero no es lo sustancial ese dato, ni siquiera el de la aparici\u00f3n, aun cuando venga a confirmarlo. Lo m\u00e1s importante es esa entra\u00f1a viva de lo que es el Coraz\u00f3n de Cristo, ofreci\u00e9ndonos en todo momento los dones de la redenci\u00f3n. El hecho de que en cierto momento de la historia pueda aparecer, aunque sea por medio de revelaciones privadas, confirmando algo que pertenece a la m\u00e1s viva entra\u00f1a del Evangelio, no tiene nada de extra\u00f1o; por el contrario, podr\u00eda muy bien interpretarse, de la misma manera que lo hacemos, cuando hablamos del progreso doctrinal en la ponderaci\u00f3n de las mismas verdades, sobre las cuales, permaneciendo sustancialmente id\u00e9nticas, admitimos, como es l\u00f3gico, un crecimiento que va logr\u00e1ndose con el tiempo en su expresi\u00f3n y asimilaci\u00f3n. Lo mismo podemos decir de los hechos en que se fundamenta la vida interior del cristiano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vida cristiana ascendente<\/h2>\n\n\n\n<p>San Pablo, en sus cartas, insiste en que la vida cristiana es crecimiento. Son los dones del Esp\u00edritu Santo los que piden, por su propia naturaleza, un desarrollo sin l\u00edmites, que no podr\u00e1 terminar en este mundo y dentro de esta comunidad que es la Iglesia. El Se\u00f1or puede utilizar caminos, los que sean, con tal de que el Magisterio de la Iglesia nos garantice su fiabilidad, para hacernos reflexionar m\u00e1s sobre determinados aspectos que vendr\u00edan a ser como un desarrollo de los dones, del gozo y de la paz que da el Esp\u00edritu Santo a los creyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El que un culto y una devoci\u00f3n, particularmente, sean urgidos a partir de cierto momento hist\u00f3rico, entra dentro del desarrollo armonioso de lo que es la vida de una Iglesia que ama y que es amada. Ella est\u00e1 siempre recibiendo el amor de Jesucristo, y nutre a sus hijos para que ellos (como miembros del mismo cuerpo al que pertenecen los dem\u00e1s: sea una religiosa, sea un sacerdote, o sea una familia cristiana) comuniquen a todos lo que ellos experimentan. La Iglesia, repito, nos dir\u00e1, y en este caso lo ha dicho en infinidad de documentos, si aquello es fiable y tiene todas las garant\u00edas para merecer la adhesi\u00f3n de los creyentes, aunque se trate de una revelaci\u00f3n privada. Las burlas y ligerezas en la cr\u00edtica eso s\u00ed que son evasiones condenables. No se nos oculta que ha habido expresiones de esta devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas dif\u00edcilmente compatibles con el deseo de perfecci\u00f3n lit\u00fargica que hoy nos anima. Pero, por favor, que tampoco se pida al pueblo, en su totalidad, que act\u00fae en estos casos con un purismo acad\u00e9mico, como si fuera ese pueblo un profesor de est\u00e9tica. Dejadle como se le deja en otros muchos aspectos de la vida, incluso culturales, puesto que es cultura lo que aparece en esas formas folkl\u00f3ricas donde tantas veces se dan de mano el arte, la poes\u00eda, la vida familiar, el apego a la tradici\u00f3n, la intuici\u00f3n po\u00e9tica. Dejadle que se exprese tambi\u00e9n, como tiene derecho a expresarse, en sus devociones y ayudadle siempre para que sean lo m\u00e1s perfectas posibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda lamentable que, por buscar una mayor adaptaci\u00f3n de la Iglesia a las necesidades del mundo actual, fu\u00e9ramos poco a poco vaci\u00e1ndonos del rico contenido de la fe y perdiendo los cauces por donde \u00e9sta discurre normalmente en la vida de la comunidad cristiana. Nunca debemos olvidar los v\u00ednculos tan estrechos que hay entre el misterio del Coraz\u00f3n de Cristo y la Eucarist\u00eda. Toda delicadeza es poca cuando hablemos de estas materias. El Coraz\u00f3n de Cristo est\u00e1 ah\u00ed, en los sacramentos, que nos mantienen y nos dan la vida. El coraz\u00f3n es el s\u00edmbolo de esos dones y de la misma redenci\u00f3n. Desvirtuar este culto o profanarlo con nuestras ligerezas, olvid\u00e1ndonos del deber que tenemos de expiaci\u00f3n y consagraci\u00f3n, podr\u00eda tener consecuencias fatales para la vida cristiana. Nos ir\u00edamos vaciando cada vez m\u00e1s de interioridad, y entonces, el obligado compromiso que como cristianos hemos de tener para amar con amor evang\u00e9lico al mundo en que vivimos, perder\u00eda motivaci\u00f3n y consistencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">P\u00e9rdida de la interioridad<\/h2>\n\n\n\n<p>Escuchad esta p\u00e1gina del c\u00e9lebre te\u00f3logo <strong>Von Balthasar<\/strong>, en su libro <em>Seriedad de las cosas.<\/em> Finge un di\u00e1logo entre un comisario de un pa\u00eds comunista y un cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEl comisario bien intencionado:<\/em> \u2014Camarada cristiano, puede decirme, de una vez por todas, la verdad sin rodeos: \u00bfqui\u00e9nes son ustedes, los cristianos? \u00bfQu\u00e9 pretenden a\u00fan en nuestro mundo? \u00bfCu\u00e1l es, seg\u00fan ustedes, la raz\u00f3n de ser de su existencia? \u00bfCu\u00e1l es su misi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014Por de pronto somos hombres como los dem\u00e1s, que colaboramos en la construcci\u00f3n del futuro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014Lo primero lo creo y lo segundo lo quiero esperar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014S\u00ed, desde hace poco tiempo estamos \u201cabiertos al mundo\u201d e incluso algunos de nosotros seriamente se han \u201cconvertido al mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014Eso me suena a palabrer\u00eda de curas. Mucho mejor ser\u00eda que ustedes, \u201chombres como los dem\u00e1s\u201d, se convirtieran en serio a una existencia digna del hombre. \u00a1Vamos al grano! \u00bfPor qu\u00e9 son todav\u00eda cristianos?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014Hoy somos cristianos adultos; pensamos y obramos por propia responsabilidad moral.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014Quisiera esperarlo, ya que se la dan de hombres. Pero, \u00bfcreen todav\u00eda en algo especial?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014Eso tiene poca importancia. Lo que importa es la palabra de la \u00e9poca. El acento se pone hoy en el amor al pr\u00f3jimo. El que ama a su pr\u00f3jimo, ama a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014Caso que existiera. Pero como no existe, no lo aman.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014Lo amamos impl\u00edcitamente, de manera no objetiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014\u00a1Ah! \u00a1Ah!, por lo visto la fe de ustedes no tiene objeto. \u00a1Adelante! La cosa se va aclarando.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014No, no es tan sencillo, \u00bfeh? Nosotros creemos en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014Algo he o\u00eddo hablar de \u00c9l. Pero parece que hist\u00f3ricamente se sabe de \u00c9l terriblemente poco.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014As\u00ed es. Pr\u00e1cticamente, nada. Por eso nosotros creemos menos en el Jes\u00fas hist\u00f3rico que en el Cristo del Kerigma.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014\u00bfQu\u00e9 palabra es \u00e9sa? \u00bfChino?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014No, griego, Significa el anuncio del mensaje. Nos sentimos impactados por el acontecimiento verbal del mensaje de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014\u00bfY qu\u00e9 hay, al fin y al cabo, en ese mensaje?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014Depende de la manera como a cada uno lo impacta. A uno le puede anunciar el perd\u00f3n de los pecados. Talfue, en todo caso, la experiencia de la Iglesia primitiva. A ello hubo de ser estimuladapor los acontecimientos en torno al Jes\u00fas hist\u00f3rico, del cual, a la verdad, no sabemos lo suficiente como para estar ciertos de que&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014\u00bfY a eso llaman ustedes conversi\u00f3n al mundo? \u00a1Son los mismos oscurantistas de siempre! \u00bfY con esa palabrer\u00eda difusa quieren colaborar en la construcci\u00f3n del mundo?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano<\/em> (jugando su \u00faltima carta): \u2014\u00a1Tenemos a Teilhard de Chardin! \u00a1En Polonia ejerce ya gran influencia!<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014Tambi\u00e9n nosotros lo tenemos y no necesitamos recibirlo de ustedes. Pero es admirable que por fin hayan llegado hasta aqu\u00ed. Quiten de en medio todo ese f\u00e1rrago m\u00edstico que nada tiene que ver con la ciencia, y entonces podremos dialogar sobre la evoluci\u00f3n. En las otras historias no me meto. Si ustedes saben tan pocas cosas sobre ustedes mismos, ya no son peligrosos. Y nos ahorran una bala. Tenemos en Siberia campamentos muy \u00fatiles, all\u00ed podr\u00e1n demostrar su amor a los hombres y trabajar activamente en pro de la evoluci\u00f3n. Ello dar\u00eda mejor fruto que sus c\u00e1tedras alemanas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano<\/em> (algo desilusionado): \u2014Usted subestima la din\u00e1mica escatol\u00f3gica del cristianismo. Nosotros preparamos el advenimiento del reino de Dios. Nosotros somos la verdadera revoluci\u00f3n mundial. <em>Egalit\u00e9, libert\u00e9, fraternit\u00e9:<\/em> tal es el origen de nuestra causa.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014L\u00e1stima que otros hayan tenido que librar la batalla por ustedes. Pasada la refriega, no es dif\u00edcil patrocinar la causa. El cristianismo de ustedes no vale un tiro de fusil.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristiano:<\/em> \u2014\u00a1Usted ya es de los nuestros! S\u00e9 qui\u00e9n es usted, usted obra de buena fe, usted es un cristiano an\u00f3nimo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El comisario:<\/em> \u2014Nada de insolencias, joven. Ahora ya s\u00e9 lo suficiente. Se han liquidado a ustedes mismos y as\u00ed nos ahorran la persecuci\u00f3n. \u00a1Pueden retirarse!\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Impresionante! Quitad lo que hay aqu\u00ed de caricatura, a lo que obliga el estilo adoptado, y comprender\u00e9is lo que estoy diciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Respetemos el Concilio Vaticano II y tratemos de llevar a la pr\u00e1ctica cuanto nos ha pedido. Hemos de vivir un cristianismo que, en efecto, nunca sea evasivo, ni alienante, pero se nos tacha de evasivos y alienantes por el hecho de detenernos en nuestros templos a rezar en silencio, ante el Sagrario y ante el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, o para cantar juntos <em>Cor Jesu sacratissimum, adveniat regnum tuum, regnum veritatis et vitae&#8230;,<\/em> gozando con la expresi\u00f3n colectiva de nuestra fe, de la cual tantos bienes pueden brotar en la vida social. Hemos de amar las f\u00f3rmulas sencillas que la Madre Iglesia, Madre para sus hijos d\u00e9biles, movida por el Esp\u00edritu Santo, nos da, como si fuera leche de sus entra\u00f1as. El pueblo necesita realidades y s\u00edmbolos, como los de eseCoraz\u00f3n de Cristo que dice a los cristianos: <em>Venid a M\u00ed todos los que est\u00e1is cansados, que Yo os aliviar\u00e9. Mi carga es suave y mi yugo ligero.<\/em> Es lo que ofreci\u00f3 el Se\u00f1or desde el principio: amistad de amigo, redenci\u00f3n de Redentor, amor del amor infinito, confianza para sentirse perdonado, gracia para seguir adelante haciendo el bien, a pesar de todos los pesares; fortalecimiento para seguir amando fraternalmente a los dem\u00e1s y no cansarse y colaborar en todas las empresas apost\u00f3licas que la Iglesia le se\u00f1ale y que el mundo de hoy necesita. El pueblo lo encuentra, no en vanas fraseolog\u00edas, sino en ese Coraz\u00f3n de Cristo, ante el cual se rinde conmovido y gozoso, porque le ve como una expresi\u00f3n clara, pura, hermosa, limpia de todo lo que es Cristo redimiendo a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 decirlo de otro modo. Entendida la devoci\u00f3n y el culto al Coraz\u00f3n de Cristo, en toda la profundidad que encierra, el cristiano ver\u00e1 en ella, como dijo P\u00edo XII, una s\u00edntesis preciosa de lo m\u00e1s esencial del cristianismo; entonces, viv\u00e1moslo y hagamos conciliable todo lo que nos pide este culto y esa devoci\u00f3n con lo que exige la atenci\u00f3n que hemos de prestar a los hombres de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Hans Urs von Balthasar, <em>Seriedad con las cosas,<\/em> Salamanca 1968, 121-124.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia le\u00edda en el acto de clausura de la Semana de Teolog\u00eda Pastoral, celebrada en Valladolid, septiembre-octubre de 1975. Texto publicado en el volumen El Coraz\u00f3n de Cristo en el mundo de hoy, Apostolado de la Oraci\u00f3n. Madrid 1976. Muy ocupado estos d\u00edas con diversos trabajos, no pod\u00eda negarme a vuestra invitaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo voy a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[38],"doc_tag":[],"class_list":["post-774","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-el-corazon-de-cristo"],"year_month":"2026-04","word_count":5776,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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