{"id":764,"date":"2024-09-22T19:45:34","date_gmt":"2024-09-22T17:45:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=764"},"modified":"2024-09-23T19:12:22","modified_gmt":"2024-09-23T17:12:22","password":"","slug":"dimension-social-del-culto-alsagrado-corazon-de-jesus","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/dimension-social-del-culto-alsagrado-corazon-de-jesus\/","title":{"rendered":"Dimensi\u00f3n social del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Discurso pronunciado en el Palacio de la M\u00fasica, de Barcelona, el 24 de octubre de 1961, dentro de las sesiones de estudio del I Congreso Internacional sobre el Culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Barcelona-Tibidabo, 21-29 de octubre de 1961.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha iluminado la sagrada imagen del Tibidabo. Yo quisiera que esa luz se extendiera por toda Espa\u00f1a y llegara incluso a los \u00faltimos rincones del mundo. Y, m\u00e1s a\u00fan que esa luz material, ser\u00eda de desear que llegase a todos los rincones del mundo tambi\u00e9n el significado de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque hay dentro de esa luz un aliento divino que el mundo de hoy necesita. Hac\u00e9is muy bien los cat\u00f3licos de Barcelona en presentar en lo m\u00e1s alto de vuestras monta\u00f1as esa imagen del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, iluminada vivamente. Es necesario en este mundo de tinieblas hacer pensar a los hombres que, si de alguna parte puede venirnos la luz que necesitamos para disiparlas, es de Jesucristo, este Jesucristo con su Coraz\u00f3n abierto, derramando a los hombres los tesoros de gracia y de bondad que \u00c9l encierra. Necesitamos, en primer lugar, que por los sentidos entre a lo m\u00e1s hondo de nuestra conciencia la llamada urgente que nos est\u00e1 haciendo Dios Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y vosotros, en este Congreso, hab\u00e9is abierto las puertas para que la luz llegue, a trav\u00e9s de esos sentidos, al interior de la conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me parece que no os vais a detener aqu\u00ed. Precisiones teol\u00f3gicas que eran necesarias, exactitudes de expresi\u00f3n igualmente urgentes van a ser tambi\u00e9n fruto de vuestra actividad intelectual y vais a prestar un servicio inmenso al mundo, de tal manera que yo pienso que, en efecto, este deseo que hoy sentimos todos va a verse convertido pronto en realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa luz tiene que dar la vuelta al mundo y tiene que darla expresando con ella todo cuanto el tesoro de gracia y bondad de la doctrina y del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas encierra. Por eso, frente a la luz material o junto a ella, con la cual ilumin\u00e1is la estatua del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, ofrec\u00e9is esta otra luz doctrinal m\u00e1s necesaria todav\u00eda, con el fin de que, de ahora en adelante, caminemos con m\u00e1s certidumbre por un camino de devoci\u00f3n y de culto que la Iglesia ha consagrado solemne y definitivamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los motivos de una objeci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me hab\u00e9is invitado a hablaros de este tema concreto: <em>Dimensi\u00f3n social del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas,<\/em> y permitidme que, antes de desarrollar la idea con el orden l\u00f3gico con que es necesario hacerlo, trate de responder a una objeci\u00f3n, que acaso podr\u00edan presentar, no los que est\u00e1n aqu\u00ed, sino otros que est\u00e1n muy alejados de nosotros y que, acaso, podr\u00edan decirnos que abusamos demasiado del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la era de lo social, nos dir\u00edan, sois capaces de hablar de proyecci\u00f3n social, incluso cuando toc\u00e1is aspectos, seg\u00fan ellos, tan carentes de esa dimensi\u00f3n como el culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. \u00a1Qu\u00e9 tiene que ver el culto al Sagrado Coraz\u00f3n con todo esto que queremos expresar hoy cuando hablamos del mundo de lo social! \u00bfQu\u00e9 tiene que ver? Esta es una pregunta que se hacen muchos, o lo que es todav\u00eda m\u00e1s doloroso, ni siquiera se la hacen, de tan indiferentes como son a lo que nosotros queremos expresar y decir cuando hablamos del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Y tenemos que reconocer, se\u00f1oras y se\u00f1ores, que, en alg\u00fan sentido, no les falta raz\u00f3n al presentar tales objeciones. La doctrina del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, en sus expresiones m\u00e1s al alcance del pueblo, ha tenido poca fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo recuerdo, y seguramente muchos de vosotros de los que est\u00e1is aqu\u00ed podr\u00edas compartir conmigo tambi\u00e9n esta evocaci\u00f3n, la primera vez que muy ni\u00f1o o\u00ed hablar del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas o viv\u00ed una escena del culto en relaci\u00f3n con este objeto santo. Era en un pueblo de Castilla. Una procesi\u00f3n. A la ca\u00edda de la tarde, cuando ya la inminencia del verano pr\u00f3ximo nos hac\u00eda estar esperando la pr\u00f3xima cosecha. Tarde solemne de Castilla. Un grupo de mujeres a las cuales acompa\u00f1aban algunos hombres recorriendo las calles de aquel pueblecito r\u00fastico y cantando esos motetes y plegarias que a todos los o\u00eddos espa\u00f1oles les suena a algo familiar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Coraz\u00f3n Santo, T\u00fa reinar\u00e1s,<br>T\u00fa nuestro encanto siempre ser\u00e1s&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y estas frases, pronunciadas por un grupo de mujeres piadosas en torno a una imagen del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas de colorido muy chill\u00f3n, con unas medallas de cinta roja, pronunci\u00e1ndolas como quien pronuncia una letrilla a la que se ha acostumbrado rutinariamente, sin darse cuenta de su significado e insistiendo en lo del encanto mucho menos que en lo de Coraz\u00f3n Santo, pronunciando esta palabra sin darse cuenta de la exigencia que llevaba consigo, hac\u00eda que el resto de los hombres de aquel pueblo mirara con absoluta indiferencia una procesi\u00f3n en la cual ellos cre\u00edan que la \u00fanica ocasi\u00f3n y el \u00fanico pretexto que ofrec\u00eda era, sencillamente, recitar plegarias y cantar c\u00e1nticos religiosos a prop\u00f3sito para que el sentimentalismo piadoso de unas cuantas mujeres encontrara un cauce oportuno de expresi\u00f3n. Despu\u00e9s entr\u00e1bamos en las iglesias, igual que en aquel pueblo en otras muchas ciudades grandes o peque\u00f1as, y aparec\u00eda por todas partes la misma imagen, los mismos c\u00e1nticos, parecidos formularios, expresiones acarameladas, consagraciones hechas sin sentido, y ven\u00eda a resultar que la doctrina del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, s\u00edntesis del Evangelio y de la vida cristiana, se quedaba reducida, en virtud de la mala interpretaci\u00f3n, en que por culpa de unos y de otros hab\u00eda ido cayendo, se quedaba reducida, digo, a una especie de evasi\u00f3n sentimental a prop\u00f3sito para ciertas fiestas del a\u00f1o o para ciertas procesiones callejeras. En realidad, no tendr\u00edamos que extra\u00f1arnos demasiado de que haya sucedido esto a la doctrina sobre el culto al Sagrado Coraz\u00f3n. En realidad, sea el ego\u00edsmo, o sea la indiferencia nuestra, es culpable tambi\u00e9n de id\u00e9nticas mutilaciones en otros aspectos igualmente maravillosos de la doctrina cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque, tenemos que reconocerlo, cuando hablamos, por ejemplo, de Bel\u00e9n, somos capaces todos los hombres de componer un poema lleno de ternura en torno a los aspectos gratos que aparecen en la noche del nacimiento de Jes\u00fas y nos empe\u00f1amos en desconocer el inmenso fondo de seriedad, de gravedad que hay aqu\u00ed en el hecho de la Encarnaci\u00f3n del Hombre-Dios que viene a la tierra a redimirnos. Algo parecido a cuando comentamos las bienaventuranzas. Nos gusta a todos o\u00edr aquella que dice: <em>Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,<\/em> porque al pronunciarla parece que todos tenemos derecho a reclamar algo en esa justicia que queremos que se implante a nuestro favor. Y, sin embargo, nos olvidamos tambi\u00e9n de aquella otra que dice: <em>Bienaventurados los que lloran,<\/em> porque es una frase de Jes\u00fas, en la cual se nos est\u00e1 invitando a reconocer que tambi\u00e9n el sufrimiento tiene un valor. Somos nosotros los que, por la torpeza de nuestro ego\u00edsmo, mutilamos muchas veces el mensaje del Santo Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o es que despu\u00e9s de esto hayan quedado mutiladas tambi\u00e9n formas pr\u00e1cticas, a trav\u00e9s de las cuales, por virtud de un designio amoros\u00edsimo de Dios Nuestro Se\u00f1or, se nos iba renovando el mismo Evangelio conforme las circunstancias del mundo lo reclamaban!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">S\u00edntesis del Evangelio y compendio de la Redenci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque esta es, en s\u00edntesis, tambi\u00e9n la doctrina del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Una s\u00edntesis del Evangelio, de la vida cristiana. Y cuando uno se da cuenta de ello, ya no se extra\u00f1a de que se pueda hablar, en un Congreso internacional del Culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, de la dimensi\u00f3n social que esto tiene. No deber\u00edamos extra\u00f1arnos nunca, si repar\u00e1ramos sencillamente en este detalle, se\u00f1ores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los grandes pont\u00edfices que han escrito las enc\u00edclicas sociales son los mismos que han escrito tambi\u00e9n las enc\u00edclicas sobre el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Ahora mismo, con ocasi\u00f3n de los comentarios que por todas partes se suscitan en relaci\u00f3n con la <em>Mater et Magistra<\/em> y, apoy\u00e1ndonos precisamente en el recuerdo que el mismo Papa Juan XXIII hace de Le\u00f3n XIII al abrir el camino a sus nuevas esperanzas, ahora mismo tenemos que reconocer que el Papa de la <em>Rerum Novarum<\/em> es el Papa de la enc\u00edclica <em>Annum Sacrum.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel mismo que, en el a\u00f1o 1899, al hacer la consagraci\u00f3n del mundo al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en la Bas\u00edlica del Vaticano, dec\u00eda al Obispo de Lieja: \u00abEste es el comienzo de las misericordias que esperamos\u00bb. Y enlazaba su frase con las que hab\u00eda pronunciado y escrito en su enc\u00edclica: \u00abEl mundo necesita una luz, el mundo se ha extraviado y tiene que encontrar un camino\u00bb. La luz y el camino lo ha de encontrar en este Coraz\u00f3n de Cristo que se nos ofrece envuelto en llamas y con una cruz que est\u00e1 marc\u00e1ndonos el camino que tenemos que seguir. S\u00ed, se\u00f1oras y se\u00f1ores. La doctrina del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas no es un puro sentimentalismo. Tiene, de hecho, lo que tiene que tener para satisfacer plenamente tambi\u00e9n la piedad de un hombre, rectamente entendida. Que Dios no ha despreciado nunca el sentimiento. Pero no es esto s\u00f3lo. El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es como el compendio amoroso de todo lo que significa la redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la presentaci\u00f3n visible que se hace a los hombres del serm\u00f3n de la monta\u00f1a. Es la repetici\u00f3n exacta, hecha por el mismo Jes\u00fas en revelaciones que la Iglesia ha aprobado, de aquel mandamiento del amor al que se refiri\u00f3 en el Evangelio como distintivo de su doctrina y de su misi\u00f3n en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La devoci\u00f3n del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es la participaci\u00f3n en la intimidad de Cristo que baja a la tierra a decir a los hombres hasta d\u00f3nde ha llegado el grado de su amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La devoci\u00f3n y el culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es lo m\u00e1s fuerte en la l\u00ednea de exigencias cristianas, porque \u00bfhay algo m\u00e1s fuerte que los mandamientos? \u00bfHay algo m\u00e1s fuerte que esa ley de Dios que nos marca un camino duro y austero?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay algo todav\u00eda m\u00e1s exigente, precisamente por ser m\u00e1s noble y m\u00e1s elevado. Es el regalo inmenso del amor de Dios. Cuando el hombre se encuentra con Dios que le ordena seguir un camino, es f\u00e1cil que en el hombre, si tiene su inteligencia rectamente orientada, surja el sentimiento de la obediencia; porque, frente a Dios que manda, la criatura tiene que humillarse y obedecer. Pero cuando se encuentra con un Dios que no s\u00f3lo impone y marca un mandamiento a la naturaleza humana, sino que baja a la tierra para ofrecerse \u00c9l y para presentarse, dando al hombre todo el amor que \u00c9l encierra, entonces la criatura tiene que sentirse anonadada ante esa expresi\u00f3n maravillosa de un Dios que, no contento con acercarse al hombre, quiere que el hombre se acerque a \u00c9l hasta sumergirse en su propia Divinidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es tan solemne, tan respetable, tan maravilloso y tan digno que s\u00f3lo en el cristianismo puede darse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un misterio tan grande que la mente humana no hubiera sido capaz de discurrirlo. Se necesitaba para eso la Revelaci\u00f3n y, con la Revelaci\u00f3n, los detalles amorosos y casi maternales, delicados, tiernos, infinitamente delicados de un Dios que busca al ser humano para ofrecerle esos tesoros riqu\u00edsimos de gracia y bondad que \u00c9l encierra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La necesaria reforma del coraz\u00f3n humano<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos diciendo que, para encontrar un remedio a estos problemas sociales que en el mundo de hoy se debaten, se necesita una reforma de costumbres, se necesita una reforma del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esto estamos ya de acuerdo todos, y los acontecimientos que estamos presenciando, y de los cuales diariamente se hace eco la prensa de todas las naciones, son una confirmaci\u00f3n clamorosa de esto que hasta ahora era el lenguaje casi exclusivamente nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy ya no. Hoy podemos encontrarnos incluso con ese jefe del socialismo franc\u00e9s, el cual lleg\u00f3 a pronunciar esta frase: \u00abSon los hombres los que necesitan ser reformados\u00bb. El no era cristiano, pero ven\u00eda a decir lo mismo que aquel rey de B\u00e9lgica, muerto tr\u00e1gicamente, en cuya mesa de despacho se le encontr\u00f3 un libro titulado <em>La revoluci\u00f3n necesaria<\/em> y debajo de cuyo t\u00edtulo \u00e9l hab\u00eda escrito con su mano <em>revoluci\u00f3n moral.<\/em> Este rey de B\u00e9lgica era un fervoroso cat\u00f3lico. El franc\u00e9s era un socialista no creyente. Pero uno y otro coincid\u00edan en esta ense\u00f1anza que el mundo moderno nos est\u00e1 revelando a todos tr\u00e1gicamente: la necesidad de una reforma interior del coraz\u00f3n humano, si es que queremos de verdad llegar a aportar soluciones eficaces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero vosotros sab\u00e9is que el coraz\u00f3n humano es dif\u00edcil de reformar. Cada uno no necesita m\u00e1s que mirar al suyo, y al recorrer la propia historia de su vida, se da cuenta de qu\u00e9 esfuerzos m\u00e1s tremendos es necesario hacer para conseguir avanzar un poquito m\u00e1s en el camino del bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El exteriorismo, el someternos a una ley que nos marca el Estado so pena de la multa en que podemos incurrir, incluso el llegar a hacer algo por propia cuenta y espont\u00e1neamente, porque vemos que con ello se garantiza el orden p\u00fablico, es algo que s\u00ed que podemos hacer por nosotros mismos; para ello se encuentran fuerzas en nuestra naturaleza. Pero para conseguir una actitud constante, abnegada, universalista, capaz de vencer todas las dificultades que se pongan en frente en orden a buscar el bien com\u00fan del pr\u00f3jimo, de ese hombre con que nos tropezamos en las calles de la vida o de la sociedad a que pertenecemos, para esta actitud constante de nuestro coraz\u00f3n no bastan las leyes, no bastan los recursos y apelaci\u00f3n al orden p\u00fablico, porque todos saben que con tal de que el orden p\u00fablico no se altere para \u00e9l, no le importa nada a ese hombre ego\u00edsta que el orden p\u00fablico se altere para otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para esa reforma interior del coraz\u00f3n humano se necesita una fuerza m\u00e1s honda, m\u00e1s eficaz, mucho m\u00e1s seria, y \u00e9sta solamente puede d\u00e1rnosla Dios. Se habla de que, y esta es una frase que, seg\u00fan dicen, ha pronunciado uno de los l\u00edderes de la revoluci\u00f3n comunista que hoy se est\u00e1 operando en uno de los pa\u00edses americanos, se habla de que no es posible confiar en la evoluci\u00f3n social que producir\u00eda la aplicaci\u00f3n de las doctrinas cristianas, porque los hombres no est\u00e1n dispuestos a practicarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hasta ha llegado a decir que \u00e9l cree en el Evangelio, pero, como mientras el Evangelio no se imponga a ca\u00f1onazos, no se ha de imponer, prefiere buscar otro camino que le lleve m\u00e1s r\u00e1pidamente a la consecuci\u00f3n de los objetivos que se ha propuesto. Y dice que este Evangelio es inoperante, y por lo mismo es in\u00fatil presentarlo como f\u00f3rmula de salvaci\u00f3n en esta crisis social, \u00e9sta a la que nosotros los cat\u00f3licos aludimos con tanta frecuencia y de la que nos permitimos hablar incluso aqu\u00ed en un congreso internacional del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicen eso y hay que desmentirlo. Y nosotros tenemos el deber, se\u00f1oras y se\u00f1ores, como cat\u00f3licos conscientes, de no hacer el juego al enemigo, porque si incurrimos todos en estas frases estamos silenciando la gran revoluci\u00f3n social que hace mucho tiempo que se ha operado. Es evidente que se necesita concebir metas mucho m\u00e1s altas. Es cierto que en muchas estructuras sociales del mundo de hoy reina el ego\u00edsmo. Es completamente cierto que necesitamos vivir mucho m\u00e1s hondamente las exigencias de la justicia y la caridad; pero no tenemos derecho a olvidarnos de que, desde hace veinte siglos, el mundo viene viviendo en gran parte la doctrina social de la Iglesia. Y, gracias a ella, el mundo conoce lo que es el amor, la convivencia y el orden. Y precisamente esos buenos cat\u00f3licos que han existido siempre, esas familias santas y puras, esos religiosos y religiosas, esos sacerdotes que en todos los campos y en los sectores m\u00e1s diversos han predicado y han vivido la abnegaci\u00f3n, el sacrificio, el desinter\u00e9s, el amor al pr\u00f3jimo, han aprendido las fuerzas necesarias para poder vivir as\u00ed en estas fuentes del Coraz\u00f3n de Cristo, de las cuales han estado bebiendo constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es falso que en la tierra no haya habido amor y justicia. Tiene que haber m\u00e1s, mucho m\u00e1s, y estamos empe\u00f1ados en una batalla para conseguirlo. Pero, de no haber existido este mensaje cristiano, gracias al cual existe una civilizaci\u00f3n de la que todos nos sentimos orgullosos, el mundo no hubiera sido m\u00e1s que un bosque de fieras en que los hombres se hubieran destrozado unos a otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos viviendo ya desde hace mucho tiempo las consecuencias beneficiosas de esta doctrina social de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que dicen con una sonrisa sarc\u00e1stica que qu\u00e9 influencia puede tener el culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas para arreglar el problema social, deber\u00e1n reflexionar en lo que significan estos miles y millones de almas consagradas a Dios en el mundo seglar o en el mundo sacerdotal y religioso, que, frente al enfermo y al desheredado, frente al hombre m\u00e1s humilde y abandonado de la sociedad, le han regalado amor, cultura, cari\u00f1o maternal, sin pensar nunca jam\u00e1s ni en razas, ni en diversidad pol\u00edtica, ni cultural, ni geogr\u00e1fica, ni siquiera religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfO es que ten\u00eda que esperar la Iglesia de Dios a que viniera Carlos Marx a predicarnos su mensaje social para ense\u00f1ar a los hombres el camino del amor?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9ste est\u00e1 ense\u00f1ado hace mucho tiempo y, en la proporci\u00f3n en que se ha vivido, con esa misma proporci\u00f3n existen en el mundo las bases necesarias para el mantenimiento de la paz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos grandes amores: a Dios y al pr\u00f3jimo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta doctrina del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, al cat\u00f3lico fervoroso y consciente le habla de dos grandes amores: el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. Esta es la s\u00edntesis de Jes\u00fas en la tierra. Y si su Coraz\u00f3n es como una s\u00edntesis de su vida, en \u00c9l se encuentra lo mismo el amor al Padre que el amor a los hombres. El amor al Padre es lo que le hace venir al mundo para ofrecerle el homenaje de la Reparaci\u00f3n infinita que \u00c9l solo pod\u00eda ofrecer. El amor al hombre es lo que le hace ponerse en la cruz para ofrecerle un camino de reconciliaci\u00f3n, de paz para con el Dios ofendido. El amor al Padre le hace salir de esta tierra diciendo: <em>Todo est\u00e1 cumplido, oh Padre.<\/em> El amor al hombre le hace decir: <em>Amaos los unos a los otros como Yo os he amado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos han quedado pocas frases de Jesucristo. Su doctrina est\u00e1 compendiada en un libro muy peque\u00f1o que se llama Evangelio. Ni siquiera tiene un orden completo de exposici\u00f3n. Parece como que los evangelistas se han propuesto \u00fanicamente ofrecernos una imagen casi desdibujada de su vida y como en torno a ella recordarnos algunas de las cosas que dijo. Y, sin embargo, \u00bfqu\u00e9 tendr\u00e1 ese peque\u00f1o libro, con esas frases de Jes\u00fas, que no es posible leerlo, ni siquiera hoy, despu\u00e9s de veinte siglos, sin que en el coraz\u00f3n humano se levante una emoci\u00f3n incontenible? Es la unci\u00f3n del Dios en la tierra. Es el Cristo que se\u00f1ala el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es que el hombre, al ponerse en contacto con el Evangelio de Jes\u00fas, percibe de verdad una luz que no es de este mundo. Por eso se levantan en su alma esas supremas emociones religiosas e incluso mentales, porque el Evangelio es tambi\u00e9n una idea ordenadora de la vida, ante la cual este hombre de hoy como el de ayer se encuentra rendido de admiraci\u00f3n y de respeto. Es por ah\u00ed por donde tenemos que insistir. Al contemplar el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas que se nos ofrece en su vida como un compendio de todo lo que \u00c9l viene a hacer, que es la redenci\u00f3n del hombre, y que se nos ofrece en sus ense\u00f1anzas y sus frases con esa fuerza tan luminosa y tan viva, dej\u00e1ndonos siempre en el alma la semilla de una esperanza nunca frustrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al ver ese Coraz\u00f3n de Jes\u00fas que, no contento con pronunciar las frases, llega a la \u00faltima consecuencia del amor que es ponerse en la cruz para redimir a los hombres, el hombre de hoy como el de ayer, inquieto por las preocupaciones sociales de su tiempo, se ve obligado, a la vez que a desconfiar de los que se presentan como salvadores del hombre con criterios puramente mundanos, y que, mientras llega la hora de hablar, son capaces de cumplir perfectamente, pero cuando llega la hora de las consecuencias, es muy f\u00e1cil que abandonen el camino del austero deber, el hombre, que cuando ve a estos reformadores mundanos, se encuentra tantas veces con una versi\u00f3n ego\u00edsta, interesada en s\u00ed, propia o en favor de su partido, este hombre frente a estos reformadores con criterios puramente humanos, cuando ve, por el contrario, a este Coraz\u00f3n de Jes\u00fas que llega hasta las \u00faltimas consecuencias, poni\u00e9ndose en la cruz en lugar de pedir a los dem\u00e1s nada, ofreci\u00e9ndose \u00c9l para demostrar que lo que ha predicado lo vive con ese sacrificio total, de entrega, con esa redenci\u00f3n absoluta que quiere hacer del hombre, por el cual se sacrifica; cuando esto un cristiano fervoroso, un cat\u00f3lico consciente lo ve, lo medita y lo asimila, entonces nos encontramos con que en un alma se han producido las bases necesarias para la reforma moral, de la cual pueden partir despu\u00e9s las necesarias reformas sociales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No hay reforma social sin sacrificio e inmolaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta doctrina del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se nos habla, digo, de ese amor a Dios y de ese amor al hombre. Pero se nos habla, adem\u00e1s, de inmolaci\u00f3n. El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se presenta como v\u00edctima ante los hombres. Y es aqu\u00ed donde encontramos la fuerza definitiva para soportar despu\u00e9s las pruebas que nos llegan en el momento en que la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de las doctrinas sociales de la Iglesia se hace dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque hoy, por lo menos, tenemos ya una ventaja sobre los que nos han precedido en los a\u00f1os anteriores y es que en much\u00edsimos y muy diversos sectores se encuentra la convicci\u00f3n arraigada de que la doctrina social de la Iglesia ofrece una soluci\u00f3n. Pero desconf\u00edan de su aplicabilidad pr\u00e1ctica, como dec\u00eda antes. Y por eso no se deciden muchas veces a moverse dentro de estructuras que faciliten esa aplicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido hemos ganado algo con relaci\u00f3n a lo que suced\u00eda hace unos decenios. Entonces pod\u00eda suceder que, incluso respecto a una exposici\u00f3n doctrinal de \u00edndole social que hiciera la Iglesia, se produjera el m\u00e1s absoluto silencio. Hoy ese silencio ya no existe. Pero falta este otro paso, el de confiar en la aplicabilidad pr\u00e1ctica de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSab\u00e9is por qu\u00e9? Porque los que as\u00ed desconf\u00edan examinan su propio coraz\u00f3n y lo encuentran poco dispuesto a las inmolaciones necesarias. Entonces, para responder a esas desconfianzas del hombre alejado del mensaje cristiano, nosotros los cat\u00f3licos tenemos que acudir a ese camino, dentro del cual, directa e inmediatamente, se ofrece la verdadera soluci\u00f3n del problema, con tal de que nos dispongamos a esa pr\u00e1ctica de inmolaci\u00f3n y de sacrificio sin la cual la reforma social no puede producirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y para encontrar nosotros una fuerza en la cual podamos ampararnos en orden a esas realizaciones, nos damos cuenta de ese fondo maravilloso de abnegaci\u00f3n, de inmolaci\u00f3n, de sacrificio que se encuentra en el Coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando un patrono cat\u00f3lico, cuando un empresario, cuando un dirigente pol\u00edtico, cuando un obrero, cuando el que sea, pues todos formamos parte de ese complejo mundo social y cada uno tenemos que poner a contribuci\u00f3n aquello que, seg\u00fan nuestro estado y condici\u00f3n, podemos poner para que en el conjunto del bien com\u00fan se note nuestra influencia; cuando uno de estos hombres fervorosamente cristianos se da cuenta de hasta d\u00f3nde llega el amor de Dios por los hombres y c\u00f3mo ha atravesado esa barrera del sacrificio hasta llegar a la m\u00e1xima inmolaci\u00f3n, no obstante las ingratitudes humanas, ese hombre encuentra en su interior fortaleza necesaria para salir adelante, suceda lo que suceda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las invocaciones que solemos hacer y que son tan frecuentes y en las cuales pretende ampararse nuestro ego\u00edsmo: \u00abQue otros no lo hacen as\u00ed. Que si yo me comporto de esta manera tan generosa es posible que no pueda en mi econom\u00eda soportar las pruebas y competencias que me hagan los dem\u00e1s. Que si sigo este camino tengo que renunciar a un confort que parece leg\u00edtimo. Que si obro de este modo no podr\u00e9 satisfacer las aspiraciones nobles de mis hijos\u00bb; todos estos criterios que frustran tantas veces la aplicabilidad pr\u00e1ctica de estas doctrinas sociales de la Iglesia, s\u00f3lo pueden vencerse, se\u00f1ores, cuando en el alma del creyente hay una meditaci\u00f3n constante y fervorosa de lo que significa el amor de Dios a los hombres. Con las leyes solas, no, porque, donde aparece la ley, aparece la burla de la misma, y todo hombre, frente al legislador humano, se sit\u00faa en una actitud de desconfianza y recelo; se pone en guardia y busca la manera de encontrar la f\u00f3rmula necesaria para salvaguardar lo que \u00e9l llama sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero desde el momento en que se sit\u00faan sus reflexiones, no en el campo de lo que el legislador dice y la sociedad le reclama, no atendiendo s\u00f3lo a estos aspectos pol\u00edticos, sociales de la convivencia humana, sino en esa otra l\u00ednea m\u00e1s pura, supra-mundana, que es la de la relaci\u00f3n suya con el Dios en quien cree, en ese mismo instante este hombre siente que caen abajo todos sus ego\u00edsmos, y encuentra una disposici\u00f3n interior que le facilita mucho m\u00e1s la puesta en pr\u00e1ctica de las soluciones que la Iglesia le viene predicando.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Eficacia y actualidad de la doctrina social de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justicia y caridad, amor de Dios y amor al hombre. En estas cuatro expresiones sencill\u00edsimas se encuentra resumida la doctrina social de la Iglesia de todos los tiempos. Pretender que con la caridad sola podemos solucionar los problemas del mundo, es una ofensa al hombre. Es algo as\u00ed como si primero hici\u00e9ramos que un hombre tuviera que quedarse cojo y despu\u00e9s le ofreci\u00e9ramos las muletas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero de todo es la justicia; pero con la justicia sola tampoco podemos caminar. Es necesario que, junto a la justicia, exista la caridad. Porque, desde el momento en que se cumplan todos los deberes de justicia podr\u00eda parecer que estaba todo resuelto y, sin embargo, como escribi\u00f3 uno de nuestros autores dram\u00e1ticos m\u00e1s insignes: \u00abHay ocasiones en que lo \u00fanico que puede salvar a un hombre es un beso en la frente\u00bb. Nadie dir\u00e1 que est\u00e9 uno obligado a darle un beso en nombre de la justica. Es s\u00f3lo el amor el que puede dictar un gesto tan expresivo. Y en nombre de este amor y de esta caridad es en el que hay que adaptarse a la vida para poder cumplir con hechos parecidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justicia sin caridad es dejar al mundo incompleto. Caridad sin justicia es traicionar las esencias m\u00e1s puras del hombre en sus derechos. Pero, para que la caridad sea universal y para que la justicia sea constante, no bastan las leyes. Vosotros ten\u00e9is experiencia y la tenemos todos. Yo creo que en este mundo moderno, en el cual las libertades democr\u00e1ticas nunca hab\u00edan alcanzado una expresi\u00f3n tan absoluta, a la vez \u2013terrible paradoja\u2013 las dictaduras f\u00e9rreas tampoco hab\u00edan conseguido nunca determinaciones tan precisas y, sin embargo, ni en las democracias ni en las dictaduras nos hemos encontrado con los resortes necesarios para el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dictaduras terribles, las cuales existieron y todav\u00eda existen en Europa, no nos han dado al hombre capaz de ofrecer a sus semejantes la soluci\u00f3n de los problemas, en los cuales ven\u00edamos debati\u00e9ndonos. En las democracias tampoco. Si la dictadura aniquila, la pura democracia disgrega. Y en una parte y en otra nos encontramos con hombres perdidos en las tinieblas en que marchan o v\u00edctimas del terror o v\u00edctimas de su propio desenfreno, predicando con los hechos m\u00e1s que con las palabras, la necesidad de una orientaci\u00f3n que los hombres no pueden dar. Esta orientaci\u00f3n tiene que venir de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y desde el momento en que un San Pablo puede decir: <em>Me siento en deuda con todo el mundo,<\/em> desde el momento en que en nombre del mensaje de Jes\u00fas puede escribirse esta frase, ya no hay necesidad de encontrar doctrinas que puedan ofrecernos un camino m\u00e1s eficaz y de m\u00e1s salvaci\u00f3n. Todas las dem\u00e1s, frente a un Evangelio que hace decir al gran ap\u00f3stol del mismo que se siente deudor de la humanidad entera, no podr\u00e1n resistir nunca jam\u00e1s la eficacia bell\u00edsima de una formulaci\u00f3n tan expl\u00edcita y tan clara: el amor o es universal, o no es amor. Desde el momento en que un hombre empieza a limitar el alcance de su amor y piensa \u00fanicamente en el hombre de su partido, de su raza, de su religi\u00f3n, ya se busca a s\u00ed mismo; busca algo que est\u00e1 reflejado en aquel con el cual quiere convivir, ese hombre que comulga con sus ideas pol\u00edticas, religiosas o que pertenece a su pueblo o a su pa\u00eds. Entonces ya no es amor, porque es ego\u00edsmo, desde el momento en que \u00e9l va busc\u00e1ndose en el pr\u00f3jimo a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta universalidad del amor, esta abnegaci\u00f3n necesaria, este referir el amor del hombre y unirlo con el amor a Dios, sin lo cual no es posible que exista con la permanencia necesaria para superar las dificultades, s\u00f3lo puede encontrarse con el hombre en una aut\u00e9ntica vida cristiana. Ahora bien, cuando se nos habla de la devoci\u00f3n y del culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, no se nos invita, se\u00f1oras y se\u00f1ores, a que pensemos \u00fanicamente en esa medalla que podamos lucir en nuestro pecho en d\u00edas de fiesta. No se nos invita \u00fanicamente a que cantemos en los templos: \u00abT\u00fa nuestro encanto siempre ser\u00e1s\u00bb. Se nos invita, con fuerza inmensa, a que pensemos en el Cristo inmolado. En el Dios que se hace hombre y que nos regala, v\u00edctima del amor a los hombres, todos los tesoros infinitos de su bondad. Se nos invita a que pensemos en la Cruz del Calvario, a que pensemos en la Eucarist\u00eda, donde Jes\u00fas se nos da en alimento. Se nos invita a que nos demos cuenta, de una vez para siempre, de que, si queremos encontrar paz, convivencia entre nosotros, ha de ser a base de que nos demos unos a otros, no algo de nuestras cosas, sino a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esto ninguna doctrina social puramente humana, ninguna ley que venga en nombre de las autoridades de la tierra, ninguna disposici\u00f3n de \u00edndole puramente pol\u00edtico-social, podr\u00e1 producirlo. Para que esta abnegaci\u00f3n, para que este universalismo, para que esta capacidad de superar todas las dificultades que puedan presentarse, exista en el hombre, es demasiado peque\u00f1o lo que el hombre puede ofrecer a sus semejantes para inclinarle a ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se necesita, digo, que el hombre tenga ante s\u00ed la imagen viva del amor de Dios. Entonces, s\u00ed, cuando ese hombre la tiene y la vive dentro de su alma, ya no piensa en posibles disculpas, derivadas del comportamiento de los dem\u00e1s. Se da cuenta de que la v\u00edctima del amor divino, Jesucristo, el que vino al mundo para ofrecernos su Coraz\u00f3n en la Cruz, no pens\u00f3 en las ingratitudes de los hombres: al contrario, aun conociendo que exist\u00edan, desde la Cruz segu\u00eda diciendo: <em>Padre, perd\u00f3nalos porque no saben lo que hacen.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este universalismo y esta abnegaci\u00f3n pr\u00e1ctica es lo que puede darnos una reforma social. Como esto no lo logremos, habremos fracasado una vez m\u00e1s. En la proporci\u00f3n en que sigamos manteni\u00e9ndola en el mundo habr\u00e1 amor, paz y convivencia, como la ha habido hasta aqu\u00ed por parte de todos los que han sabido servir a Jes\u00fas. Esta doctrina social no es inoperante; no es est\u00e9ril. Ha producido ya muchos frutos y, en nombre de esos frutos a que la historia se refiere, podemos los cristianos encaramos con el porvenir y ver con esperanza un futuro en el cual surgir\u00e1n generaciones nuevas, las cuales entiendan de una vez para siempre lo que significa ser disc\u00edpulo de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Situarnos en la l\u00ednea de su Coraz\u00f3n es un honor inmenso; pero, al mismo tiempo, es una obligaci\u00f3n grav\u00edsima que nos induce a los mayores sacrificios. As\u00ed es de fuerte el cristianismo. No lo disimulemos, no nos contentemos \u00fanicamente con una imagen del Coraz\u00f3n iluminada en el Tibidabo. Del Coraz\u00f3n de Cristo hace mucho tiempo que est\u00e1 brotando otra luz. A veces esa luz est\u00e1 ensangrentada; pero, a pesar de que tenga ese color de sangre, ilumina; precisamente por eso ilumina m\u00e1s; porque est\u00e1 enriquecida por una luz interior que es la de su sacrificio por los hombres.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La \u00fanica Luz para un mundo mejor<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo s\u00e9, excelent\u00edsimos se\u00f1ores, se\u00f1oras y se\u00f1ores, que este lenguaje acaso no sea inteligible para todos los que hoy en las oficinas internacionales en que se debaten problemas de \u00edndole econ\u00f3mico-laboral, trabajan por conseguir un mundo mejor. Acaso no sea inteligible. No lo es en su expresi\u00f3n externa. Quiz\u00e1 ellos ni hayan o\u00eddo hablar de un mensaje de amor en que Jes\u00fas pide a los hombres que se consagren a \u00c9l, que reparen las injurias que su Coraz\u00f3n Divino recibe y que asimilen y vivan su doctrina de amor para propagarla. Quiz\u00e1 no hayan ni o\u00eddo hablar de este mensaje. Quiz\u00e1 si nos oyeran, incluso a pesar de que no les falte respeto a nuestras instituciones, nos miraran con ben\u00e9vola sonrisa. Sin embargo, fuera de sus oficinas de trabajo, lejos de sus discusiones, en el lenguaje com\u00fan que tienen, como padres de familia con su esposa y con sus hijos, tienen las mismas preocupaciones que nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esos hombres de Estados Unidos, de Alemania y de Francia o del continente africano, de la India, de donde sea, esos hombres con sus luchas lo \u00fanico que est\u00e1n pidiendo es un mundo en el cual los hombres nos amemos. En realidad, a veces no saben ni siquiera a lo que aspiran. Luchan por destruir estructuras que creen injustas, se\u00f1alan otras aspiraciones leg\u00edtimas, en las cuales ellos creen que est\u00e1 la justicia. En el fondo de todos estos movimientos algo alienta su coraz\u00f3n; es la esperanza de un mundo en que los hombres nos demos la mano para caminar, con m\u00e1s paz y con mejores relaciones de unos con otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El odio por el odio no lo cultivan m\u00e1s que los anormales. El mundo no est\u00e1 poblado por locos. Puede haber en cada hombre o en determinados momentos hist\u00f3ricos, en cada pa\u00eds, situaciones en las cuales se pierde la orientaci\u00f3n, incluso casi colectivamente; pero estas situaciones no duran mucho. Siempre el hombre vuelve a su destino. Y encuentra, digo, un eco en su coraz\u00f3n deexigencias \u00edntimas que en los momentos en que vuelca, libre de estasotras formulaciones exteriores, esos sentimientos, en el momento en que los expone en la intimidad de su hogar, frente al dolor que le amenaza, cuando ve, por ejemplo, el espectro de una guerra mundial, en la cual pueda desaparecer toda la cultura y civilizaci\u00f3n de los siglos, este hombre, atormentado dentro de s\u00ed mismo, aterrado ante el porvenir, interroga a los cielos, ya que no encuentra respuesta en la tierra para ver por d\u00f3nde puede encontrarse un camino, en el cual pueda hallarse un poco de la paz que se necesita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha escrito que un alma que se eleva levanta al mundo. Calculad lo que nosotros podr\u00edamos levantar al mundo tambi\u00e9n, si en nuestra vida de cristianos logr\u00e1ramos la elevaci\u00f3n que el culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, bien entendido, exige de nosotros. Yo tengo confianza en que de este Congreso han de brotar resoluciones doctrinales de las que m\u00e1s tarde vendr\u00e1n esas otras consecuencias pr\u00e1cticas, que llegan hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de la conciencia de los creyentes, con las cuales nuestra orientaci\u00f3n piadosa caminar\u00e1 por sendas plenamente exactas, en las que acertemos a dar, incluso a los hombres alejados de nosotros, una visi\u00f3n hermosa de lo que significa creer en el Coraz\u00f3n de Cristo y adorarle. Y el d\u00eda en que nosotros tengamos la seguridad de que, como consecuencia de nuestra conducta, hemos hecho posible que uno m\u00e1s en la vida adore al Coraz\u00f3n de Cristo, se consagre a \u00c9l y viva esa universalidad, esa abnegaci\u00f3n y ese rendimiento absoluto, para que, de la misma manera que Dios nos ama, pueda disponerse tambi\u00e9n a amar a los dem\u00e1s; el d\u00eda que consigamos cada uno de nosotros esto de otro de nuestros semejantes, podremos tambi\u00e9n considerarnos tranquilos y decir que gracias a nuestro esfuerzo, el mundo tambi\u00e9n se elev\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No podemos remediarlo todo; pero, aun en la hip\u00f3tesis que tuvi\u00e9ramos que asistir a una cat\u00e1strofe, creo yo que entonces cabe una satisfacci\u00f3n para el que tenga la conciencia tranquila. Es algo as\u00ed como si en un naufragio, ya que no pod\u00edamos salvar a todos aquellos a quienes ve\u00edamos ahogarse, pudi\u00e9ramos, por lo menos, salvar a algunos. Y si ni siquiera esto nos fuera posible, tendr\u00edamos que sucumbir tambi\u00e9n, pero con la alegre conciencia de haber cumplido nuestro deber. Este es muy exigente, bendita exigencia de los deberes cristianos que nos marcan un camino que nos puede hacer cada vez m\u00e1s dignos. A nosotros mismos, ante Dios y ante esta sociedad que espera de nosotros, los cristianos, el que nos decidamos a vivir en la pr\u00e1ctica de acuerdo con unas exigencias tan nobles como las que la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, rectamente entendida, nos se\u00f1ala.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado en el Palacio de la M\u00fasica, de Barcelona, el 24 de octubre de 1961, dentro de las sesiones de estudio del I Congreso Internacional sobre el Culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Barcelona-Tibidabo, 21-29 de octubre de 1961. Se ha iluminado la sagrada imagen del Tibidabo. 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