{"id":758,"date":"2024-09-22T19:38:46","date_gmt":"2024-09-22T17:38:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=758"},"modified":"2024-09-22T19:38:46","modified_gmt":"2024-09-22T17:38:46","password":"","slug":"la-fiesta-del-corpus-christi-alegria-del-cristiano-redimido","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-fiesta-del-corpus-christi-alegria-del-cristiano-redimido\/","title":{"rendered":"La fiesta del Corpus Christi, alegr\u00eda del cristiano redimido"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Carta pastoral sobre la Procesi\u00f3n del Corpus en Toledo, mayo de 1977, Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, junio 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La festividad del Corpus Christi, que en Toledo tiene tan profunda tradici\u00f3n religiosa y popular, me mueve a escribiros esta Carta Pastoral, que ofrezco a vuestra meditaci\u00f3n con el deseo de contribuir al perfeccionamiento de lo que tenemos, sin detenernos pasivamente en los aspectos meramente exteriores de una herencia gloriosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace falta, ante todo, <strong>meditar, comprender y vivir<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos decir que <strong>el Corpus Christi es la fiesta de la alegr\u00eda del cristiano<\/strong>, porque es la celebraci\u00f3n del misterio perenne de Cristo y, por tanto, tambi\u00e9n de la redenci\u00f3n de toda criatura que ansia y anhela la vida de los hijos de Dios. El Se\u00f1or, al que adoramos en la Eucarist\u00eda y paseamos con j\u00fabilo por nuestras calles, es el mismo que vivi\u00f3 en la tierra, muri\u00f3, resucit\u00f3 y vive en la eternidad; todo cuanto sucede est\u00e1 en \u00c9l. Todo se ha hecho por \u00c9l, y sin \u00c9l nada se hace de cuanto existe; en \u00c9l est\u00e1 la Vida y de su plenitud todos hemos recibido; la gracia y la verdad nos llegan por \u00c9l (cf. Jn 1, 3-4; 16-17<em>). El pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo&#8230; Yo soy el pan de la vida&#8230; Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivir\u00e1 para siempre; y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo <\/em>(Jn 6, 33-34. 51).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La festividad del Corpus Christi conmemora solemnemente lo que todos los d\u00edas celebramos en la sencilla paz de nuestras iglesias: el Misterio del Cuerpo y de la Sangre del Se\u00f1or. Lo ordena a una m\u00e1s grandiosa y espectacular adoraci\u00f3n de lo que todos los d\u00edas podemos adorar y recibir los cristianos: el Pan vivo bajado del cielo. Dios se nos ha dado como promesa y posesi\u00f3n en una comida sencilla y ordinaria, el pan y el vino. Bajo estos signos de terrena cotidianeidad, Dios mismo se nos da como alimento. Pero esta misma cotidianeidad puede hacernos olvidar la infinitud y grandeza de lo que celebramos, por lo cual necesitamos de un d\u00eda especial que nos los ponga m\u00e1s de manifiesto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Somos peregrinos en marcha hacia Dios, luchando por nuestra plena realizaci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas. La adoraci\u00f3n solemne de la Eucarist\u00eda, en las procesiones del Corpus Christi, nos hace girar en torno a la piedra angular y movernos hacia Dios en pos de Cristo. En nuestro caminar llevamos el Cuerpo que fue entregado por nosotros. Cristo en la Eucarist\u00eda, como Se\u00f1or de la Historia, preside esta marcha y nos fortalece en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un d\u00eda de alegr\u00eda, porque toda criatura redimida presiente la plenitud de vida que tiene en Cristo. Si Cristo ha venido a salvarnos, s\u00f3lo \u00c9l puede decirnos qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9n es el hombre ante \u00c9l; sabemos que Dios quiere un hombre nuevo formado a imagen de Aquel que nos redimi\u00f3. <em>Los predestin\u00f3 a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera el primog\u00e9nito entre muchos hermanos<\/em> (Rm 8, 29). El d\u00eda del Cuerpo de Cristo se pone de manifiesto c\u00f3mo el hombre y toda la creaci\u00f3n ser\u00e1 elevada de la esclavitud de la muerte a la plenitud de la vida. Cristo, en la Eucarist\u00eda, es el himno perenne, la realidad vital de la restauraci\u00f3n de todas las cosas por el misterio de su Cuerpo y de su Sangre. \u00c9l vive para nuestra salvaci\u00f3n, est\u00e1 resucitado de entre los muertos como hombre y ha asumido toda la creaci\u00f3n en la gloria de Dios. El estar en Cristo es la nueva creaci\u00f3n y este gozo irrumpe y estalla en la fiesta del Corpus Christi.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El dogma eucar\u00edstico<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un deber apremiante: poner el universo al servicio del amor y del bien<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Sabemos que la creaci\u00f3n entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto, y no s\u00f3lo ella, tambi\u00e9n nosotros, que poseemos las primicias del Esp\u00edritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior, anhelando el rescate de nuestro cuerpo<\/em> (Rm 8, 22-23). El cristiano espera firmemente que su cuerpo, como su alma, sea liberado de la condici\u00f3n carnal y participe en la gloria del Cuerpo resucitado de Cristo. La fiesta del Cuerpo de Cristo nos invita a pensar en una verdad y en una exigencia: todo el universo est\u00e1 llamado a participar en la libertad propia de los hijos de Dios, y el cristiano tiene obligaci\u00f3n de contribuir a esta liberaci\u00f3n. San Pablo no ha visto en Cristo al Salvador y Redentor exclusivamente de las almas. La obra redentora de Cristo se extiende a todo; su cruz y resurrecci\u00f3n lo han sellado todo. La Eucarist\u00eda, en su exaltaci\u00f3n gloriosa de la materia transubstanciada, es como un s\u00edmbolo de todas las transformaciones futuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cristiano no puede desconocer la maravillosa grandeza de la creaci\u00f3n salida de la libre generosidad del amor de Dios. No se evade de la situaci\u00f3n real y conoce la importancia del instante presente, siente la responsabilidad que como hombre tiene en la construcci\u00f3n de un mundo cada vez mejor. Ser\u00eda una aberraci\u00f3n despreciar los valores de lo creado y mirar desde\u00f1osamente la Historia con todas sus implicaciones. No, el cristiano tiene que trabajar con ardor por el pleno desarrollo de la nueva creaci\u00f3n instaurada por Cristo Jes\u00fas y vivir el presente, devolvi\u00e9ndole su verdadero sentido, proyect\u00e1ndolo sobre el reino de Dios, que ya nos ha sido dado y que est\u00e1 en situaci\u00f3n de desarrollo hasta su realizaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El vivir en cristiano equivale realmente \u00aba crecer en resurrecci\u00f3n\u00bb, a vivir \u00abcomo resucitados\u00bb a una nueva vida, que es concretamente la vida de libertad que proclama el Evangelio, porque donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 la libertad (2Cor 4, 17), y nunca esta libertad puede ser tomada por el cristiano como pretexto para servir a la carne y al ego\u00edsmo, que destruyen la dignidad y grandeza humana. Es desde \u00abarriba\u00bb desde donde hay que iluminar la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos gloriamos con raz\u00f3n, porque nuestra esperanza de la gloria de Dios no quedar\u00e1 confundida. Ella es la que nos mantiene en tensi\u00f3n fecunda entre los dolores y trabajos de este mundo y la redenci\u00f3n ya iniciada. Los motivos de la esperanza cristiana son inquebrantables para San Pablo: promesas divinas, muerte y glorificaci\u00f3n de Cristo en cuerpo y alma, don del Esp\u00edritu que intercede soberanamente por nosotros, pidiendo nuestra glorificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta manifestaci\u00f3n del amor de Dios en la presencia real y perenne del Cuerpo de Cristo, vista con la luz de la esperanza, tiene que llenarnos de confianza y de \u00e1nimo, y debe ser para nosotros como una fuerza que nos sostiene y protege contra todos los obst\u00e1culos. El cristiano, en su pensar, sentir y actuar, tiene que ser un testimonio vivo de la fe y esperanza en Cristo Jes\u00fas, testimonio de su Evangelio y de su misterio redentor. Lo cual significa que hay que vivir lejos del pecado, que es mentira, ego\u00edsmo y esclavitud, e ir sumergi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s en el mundo de Dios. La existencia cristiana no puede concebirse m\u00e1s que como una ascensi\u00f3n en Cristo hacia el Padre en la virtud del Esp\u00edritu Santo, arrebatados por la fe en la fidelidad y misericordia de Aquel que no enga\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La fiesta del Corpus y su fuerza apost\u00f3lica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puede hablarse de Eucarist\u00eda sin pensar en la totalidad del misterio redentor de Cristo, que en ella se perpet\u00faa. Cristo, en la Eucarist\u00eda, cobija a los hombres, a las cosas y a la vida en general; el mundo entero se cobija en Cristo. Se percibe aqu\u00ed el alcance supremo de la palabra de Jes\u00fas: <em>El que come mi carne y bebe mi sangre est\u00e1 en m\u00ed y yo en \u00e9l <\/em>(Jn 6, 56). Los hombres, y con ellos el mundo, en toda su riqu\u00edsima pluralidad, tienen que estar verdadera y realmente en Cristo, porque \u00c9l es quien lo abarca todo y \u00c9l es el Verbo de Dios hecho hombre. Cristo Eucarist\u00eda rebasa todos los l\u00edmites, no existe para \u00c9l medida alguna, es \u00c9l mismo quien se constituye en medida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pentecost\u00e9s es la consumaci\u00f3n de la Pascua, cuyo m\u00e1s \u00edntimo sentido es reconciliar la tierra y los hombres con Dios y entregar a Dios este mundo reconciliado. El Hijo ha tomado nuestra humanidad y la ha introducido en la vida del Padre y est\u00e1 en nuestro coraz\u00f3n por el Esp\u00edritu. Cuando a los pocos d\u00edas de Pentecost\u00e9s se celebra la fiesta del Corpus, la Iglesia trata de invitarnos a pensar que el misterio de las presencias se completa. No es s\u00f3lo el Esp\u00edritu; es tambi\u00e9n Cristo con su Cuerpo y su Sangre. <em>Estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo<\/em> (Mt 28, 20). Cristo, el Se\u00f1or en quien creemos, <em>el primero y el \u00faltimo, el viviente que fue muerto y ahora vive por los siglos de los siglos<\/em> (Ap 1, 9), y que hace sensible a los hombres su redenci\u00f3n a trav\u00e9s del misterio del altar. Desde esa sencillez del pan y del vino nos hace vivir en \u00c9l, desborda vida y la concede a quien lo come y se acerca a \u00c9l. Todos los d\u00edas de la historia y en todos los lugares, la Eucarist\u00eda perpet\u00faa el sacrificio del Se\u00f1or, vencedor de las limitaciones del tiempo y del espacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sacrificio, presencia real y Comuni\u00f3n son tres aspectos de esta maravilla que el poder, la sabidur\u00eda y el amor de Dios nos han dado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fiesta del Corpus celebra primariamente la presencia real; mas por la natural uni\u00f3n y concomitancia venera tambi\u00e9n el sacrificio y el convite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo est\u00e1 presente en la Eucarist\u00eda para ser ofrecido al Padre como v\u00edctima y como hostia; de ah\u00ed que a la Solemn\u00edsima Procesi\u00f3n preceda la Santa Misa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo est\u00e1 presente en la Eucarist\u00eda para ser nuestro alimento; de ah\u00ed que los fieles sean invitados a comulgar ese d\u00eda con m\u00e1s agradecido fervor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo est\u00e1 presente en la Eucarist\u00eda para ser nuestro compa\u00f1ero y dulce amigo: de ah\u00ed que est\u00e9 plenamente justificada la piedad eucar\u00edstica en las diversas formas que aprueba la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de Cristo en la Eucarist\u00eda es, para el creyente, fuerte llamada a la santidad. \u00abLa santificaci\u00f3n \u2013dice Santo Tom\u00e1s<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>\u2013 tiene tres aspectos: su causa propia, que es la Pasi\u00f3n de Cristo; su forma, que consiste en la gracia y virtudes, y su \u00faltimo fin, que es la vida eterna\u00bb. La presencia real recuerda la Pasi\u00f3n de Cristo (una de las razones de ser es la sacrificial); se\u00f1ala al Autor de la gracia, que conceder\u00e1 a quienes lo reciban digna y fructuosamente; anuncia la gloria futura en que Cristo ser\u00e1 gozado sin los velos de accidentes de pan y vino. La presencia real de Cristo en la Eucarist\u00eda manifiesta el gran amor que Cristo nos tiene. El amor busca la presencia. Gozamos de la presencia de la verdad de Cristo en el Magisterio; de la voluntad de Cristo en el gobierno pastoral; de la gracia de Cristo en los medios de santificaci\u00f3n; Cristo est\u00e1 presente en su palabra cuando se lee la Sagrada Escritura; Cristo est\u00e1 presente donde dos o tres se congregan en su nombre (Mt 18, 20); reside en las almas por la gracia, en las inteligencias por la fe, en las voluntades por la caridad. Pero en la Eucarist\u00eda est\u00e1 presente \u00abCristo mismo, nuestra Pascua y Pan vivo por su carne, que da la vida a los hombres, vivificada y vivificante por el Esp\u00edritu Santo\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya que en la Eucarist\u00eda se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, a saber, Cristo mismo, la Eucarist\u00eda es fuente de vida eclesial. \u00abLa Eucarist\u00eda es como la consumaci\u00f3n de la vida espiritual y el fin de todos los sacramentos\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia real de Cristo en la Eucarist\u00eda es un don ofrecido como llamada a la uni\u00f3n con Cristo y, por medio de \u00c9l, con la comunidad<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. De ah\u00ed la exigencia de la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y vino, elementos de la naturaleza cultivados por el hombre, tenemos el culmen de la acci\u00f3n por la que Dios santifica al mundo en Cristo. Invita a la perfecci\u00f3n de la actividad humana en el misterio pascual.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Eucarist\u00eda es un misterio de reconciliaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El designio salvador de Dios es todo \u00e9l un gran proyecto unificador, de reconciliaci\u00f3n universal en Cristo&#8230; (cf. Ef 1, 2-14; Col 1, 13-20), cumplido de una vez para siempre, es decir, hasta el final de los tiempos, en el acontecimiento escatol\u00f3gico por excelencia: la Pascua de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese misterio reconciliador se refiere a la participaci\u00f3n de todos en una comunidad de vida, en una nueva fraternidad convocada por Dios: la Iglesia, la comunidad de los reconciliados, la comunidad de la vida nueva, la comunidad de los que creen y viven en Cristo, hecho por Dios, en la virtud de su Esp\u00edritu, Reconciliaci\u00f3n y Paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo hace presente al mundo una nueva fraternidad pascual y eucar\u00edstica&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Eucarist\u00eda, en cuanto <em>memorial<\/em> (presencializador) de la Pascua, vendr\u00e1 a ser, pues, para esa misma comunidad y para el mundo entero, la presencia excelente de aquella reconciliaci\u00f3n original, \u00fanica para todos, verificada por Jes\u00fas y ofrecida a los hombres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la Eucarist\u00eda \u00abcontiene todo el bien espiritual de la Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el sacramento por excelencia de la reconciliaci\u00f3n, ya que la presencia actuante de la Pascua, del Sacrificio, del Cuerpo, del Esp\u00edritu vivificante&#8230; de Jes\u00fas, le dan la virtud de purificar de todo pecado, de cuanto aleja de Cristo&#8230; Esto es tan cierto que todo el poder reconciliador reconocido a los signos lit\u00fargicos procede de aqu\u00ed. S\u00f3lo hay un \u00abmomento originario\u00bb en esa reconciliaci\u00f3n: el de la Pascua, presente para nosotros en la Eucarist\u00eda; los dem\u00e1s sacramentos canalizan, concrecionan, expresan, para determinados momentos de la vida humana, esa virtud t\u00edpica y originariamente eucar\u00edstica. La Eucarist\u00eda es, por ello, fuente y t\u00e9rmino del organismo sacramentario<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEucharistia dicitur sacramentum caritatis Christi expressivum et nostrae factivum\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Eucarist\u00eda nos compromete en un programa reconciliador<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Eucarist\u00eda, en cuanto sacramento-signo de la obra de Jes\u00fas, presupone, al celebrarla, una reconciliaci\u00f3n, una fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La convocaci\u00f3n, la concordia mutua, la uni\u00f3n en Cristo han de ser algo previo. No habr\u00eda signo de la uni\u00f3n a Cristo si \u00e9sta no existiera. No habr\u00eda culto a Dios sin una hermandad de partida (Mt 5, 23-24). No habr\u00eda \u00abpresencia\u00bb de Cristo en medio de quienes \u00abno est\u00e1n congregados en su nombre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Eucarist\u00eda debe expresar la convocaci\u00f3n de todos a la fe-amor. A ello se ordena la escucha-respuesta de la Palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Eucarist\u00eda es el banquete de la fraternidad eclesial. Si \u00e9sta no se da, queda frustrada la realidad sacramental (cf. 1Cor 11, 17-29). No puede romperse la correlaci\u00f3n necesaria entre el Cuerpo de Cristo, n\u00facleo personalizante de la comunidad creyente, y el Cuerpo de Cristo entregado en alimento (cf. 1Cor 10, 16-17).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Eucarist\u00eda, como presencia activa y comunicaci\u00f3n de la Pascua reconciliadora de Jes\u00fas, engendra, desarrolla, dinamiza la verdadera reconciliaci\u00f3n con Dios, con los hermanos, con el mundo entero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Eucarist\u00eda, memorial del sacrificio pascual del Se\u00f1or, nos otorga, mediante el reencuentro con Cristo, el acceso libre, confiado a Dios (dimensi\u00f3n vertical de la Alianza nueva sellada en la Sangre de Jes\u00fas), y la uni\u00f3n mutua, fraternal, de todos en Cristo, con el que, por la participaci\u00f3n convival de su Cuerpo y Sangre, nos hacemos \u00abconcorporales y consangu\u00edneos\u00bb (S. Cirilo de Jerusal\u00e9n).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fruto propio de este misterio es realizar la unidad del Cuerpo (eclesial de Cristo), significada en la unicidad del Pan de vida: <em>.Porque el pan es uno, somos muchos un solo cuerpo, pues todos participamos de ese \u00fanico pan<\/em> (1Cor 10, 17).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Eucarist\u00eda comunica, por v\u00eda de la entrega interpersonal (de Cristo a su Iglesia y viceversa), un esp\u00edritu unificador, que asimila al creyente con los sentimientos de Jes\u00fas; nace as\u00ed un apremio y una tensi\u00f3n de permanente reconciliaci\u00f3n: con Dios y con los hermanos, liberando de los ego\u00edsmos, de rigideces, intransigencias, autosuficiencias, sectarismos, marginaciones, etc.; con el mundo entero, instaurando un nuevo orden, recto, edificante; con todas las cosas de la creaci\u00f3n, que, si han de ser remodeladas en Cristo, comienzan ya en la Eucarist\u00eda por ser simb\u00f3licamente transformadas, mediante los signos del pan y del vino, en \u00abcreatura nueva\u00bb, cuya primicia es Cristo Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta inimaginable una Eucarist\u00eda cristiana que no lleve consigo un cambio de la vida, por la sencilla raz\u00f3n de que Jes\u00fas pacta y se da a los suyos a fin de que tengan vida, de que vivan en \u00c9l, de que sean uno con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La liturgia del Corpus<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La fiesta del Corpus en el coraz\u00f3n del pueblo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se piensa seriamente en la doctrina anteriormente expuesta, brev\u00edsimo compendio del dogma eucar\u00edstico, se comprende mejor el sentido profundo de la liturgia de este d\u00eda, con su Misa del Corpus y su Procesi\u00f3n solemn\u00edsima. El pueblo cat\u00f3lico se ha incorporado a ella desde hace siglos, con los defectos propios de toda participaci\u00f3n masiva, pero tambi\u00e9n con todas las virtudes y consecuencias religiosas de \u00edndole eminentemente positiva que encierra un hecho como \u00e9ste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el fondo es siempre el misterio de la Cruz redentora, que atrae al hombre con su fuerza \u00fanica y divina. <em>Yo, cuando sea exaltado sobre la tierra, todo lo atraer\u00e9 hacia m\u00ed<\/em> (Jn 12, 32). Esa cruz, de la que brota la vida, la ve siempre el cristiano en cualquiera de los sacramentos que Cristo nos dej\u00f3. Particularmente, en el de la Eucarist\u00eda brilla con un fulgor singular, el que se desprende del Cuerpo y la Sangre de Cristo dados como alimento por amor: parece como si hubiera m\u00e1s cruz, m\u00e1s muerte, m\u00e1s resurrecci\u00f3n, m\u00e1s misericordia y amor. El pueblo lo intuye y adora con gozo al Amor de los Amores. Si todos los sacramentos son \u00abhuellas del Verbo Encarnado\u00bb, como los llamaron los Padres, el de la Eucarist\u00eda es el mismo Verbo Encarnado, que mora entre nosotros y llega en un d\u00eda como \u00e9ste a salir a nuestro encuentro en plazas y calles, como lo hizo durante los d\u00edas de su existencia hist\u00f3rica entre los hombres. \u00abEs Cristo que pasa\u00bb, podr\u00edamos decir hoy, como le dijeron al ciego de nacimiento cuando preguntaba al o\u00edr el rumor de la gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy la Iglesia lleva con santo temor y temblor el Sacramento de la Eucarist\u00eda por las calles en Procesi\u00f3n festiva. Lo adoramos, le ofrecemos incienso y flores, lo paseamos triunfalmente como lo que m\u00e1s queremos en el mundo: la dichosa presencia del Se\u00f1or. Hacemos como los habitantes de Jerusal\u00e9n el Domingo de Ramos, cuando cantaron al Se\u00f1or himnos de triunfo, le dieron vivas y hosannas y arrojaron sus vestidos en las calles por donde \u00c9l pasaba. Es toda la comunidad la que es invitada a participar, los sacerdotes y los fieles, juntos y unidos en la profesi\u00f3n de la fe y en la adoraci\u00f3n, del mismo modo que el Jueves Santo es tambi\u00e9n la comunidad entera la que es llamada a tomar parte en la conmemoraci\u00f3n viva del Sacrificio instituido. Todo lo que sea Eucarist\u00eda, o Sacrificio, o Sacramento, reclama, con la fuerza de su propio peso, comunidad actualizada y visible o intencional al menos. No hay soledad ni aislamiento ego\u00edsta en torno al Sacramento o al Sacrificio Eucar\u00edstico. No puede haberlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la fiesta del Corpus y en su Procesi\u00f3n, la Iglesia subraya, para quien quiera entenderlo, que hay que poner a Cristo en el centro de todas las actividades humanas, como \u00fanica perspectiva para la correcta intelecci\u00f3n de la justicia, del progreso y de la armon\u00eda entre todos los pueblos; que al comer del mismo Pan no caben divisiones de razas, de sangre o de cultura, porque todos formamos un solo pueblo y una sola raza, \u00abla de los hijos de Dios\u00bb; que las exigencias de verdad, de unidad yde paz s\u00f3lo se ver\u00e1n satisfechas mediante la amistad y la uni\u00f3n con Jes\u00fas en la Palabra y en el Pan, en la oraci\u00f3n y en la acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo merece nuestro homenaje, y ello es suficiente para que nos apresuremos a rend\u00edrselo con fe, devoci\u00f3n y amor. Esa Procesi\u00f3n del Corpus nos est\u00e1 diciendo que la Eucarist\u00eda es un Sacramento permanente que debe ser mostrado y adorado, para que sea cada vez m\u00e1s deseado por el alma del hombre d\u00e9bil y enfermo que necesita alimento. Igual que el hombre hace con frecuencia, cuando envuelve y codicia con su mirada la comida, prepar\u00e1ndose as\u00ed para gustarla despu\u00e9s, hoy la Iglesia, presentando por las calles el manjar divino, trata de suscitar en cuantos quieran contemplarlo anhelos y deseos de comer despu\u00e9s lo que ser\u00e1 fuerza para la fe, la pureza del coraz\u00f3n, la caridad cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos no har\u00e1n caso. Otros, como Zaqueo, s\u00f3lo \u00abdesean ver\u00bb. Pero Cristo es lo bastante bueno para llamarlos por su nombre y lograr su conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n entre los cinco mil hombres que segu\u00edan a Cristo antes de la promesa de la Eucarist\u00eda habr\u00eda \u00abcuriosos\u00bb y, sin duda, pecadores, que sab\u00edan muy poco sobre su persona, y, sin embargo, no dud\u00f3 en hacer el milagro, que ser\u00eda s\u00edmbolo y punto de partida para la promesa y la instituci\u00f3n posterior del \u00abPan vivo\u00bb bajado del cielo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Precedentes hist\u00f3ricos de la festividad del Corpus Christi y de la procesi\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los encontramos en la costumbre de exponer el Sant\u00edsimo sobre el Altar para alimentar la devoci\u00f3n de los fieles y fomentar la adoraci\u00f3n a Jes\u00fas Sacramentado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esto no bastaba para la exigencia de la piedad popular. Los siglos de fe se complac\u00edan en manifestaciones exteriores, con las que se consegu\u00eda la extensi\u00f3n del homenaje, a la vez que se multiplicaba el n\u00famero de adoradores. Santo Tom\u00e1s lo anim\u00f3 con aquellas palabras: \u00abAl\u00e1bale cuanto puedas, porque est\u00e1 sobre toda alabanza\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en el siglo VII se descubren algunos vestigios de procesiones relacionadas con la del Sant\u00edsimo Sacramento. Pero hemos de observar que, hasta la instituci\u00f3n de la Fiesta del Corpus, en ninguna parte y por ninguna circunstancia se lleva visiblemente la Hostia Santa como en la actualidad. Se conduc\u00eda la Sagrada Forma en tabern\u00e1culo cerrado y era, en realidad, la Procesi\u00f3n del Tabern\u00e1culo. Florecieron estas procesiones en Alemania, Inglaterra y Normand\u00eda. No se celebraba el d\u00eda del Corpus, porque no exist\u00eda la fiesta lit\u00fargica, ni se intentaba directamente honrar el Cuerpo y Sangre de Cristo, contenidos en la Hostia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en el siglo XIII cuando el Papa Urbano IV, en la famosa Bula \u00abTransiturus\u00bb, orden\u00f3 la celebraci\u00f3n anual de la Fiesta del Corpus, para la que Santo Tom\u00e1s compuso el Oficio del Sant\u00edsimo Sacramento, monumento imperecedero de la liturgia cat\u00f3lica. Hasta el siglo XIV, sin embargo, no se celebra con regularidad y extensi\u00f3n universal, merced a las nuevas determinaciones del Pont\u00edfice Juan XXII.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Establecida la fiesta surgi\u00f3 despu\u00e9s la Procesi\u00f3n, primero en el interior de los templos y en seguida en la calle y las plazas p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Cabildos de las Catedrales, las parroquias, las autoridades y el pueblo acogieron con c\u00e1lido fervor la nueva instituci\u00f3n, y por todas partes aparecieron demostraciones espl\u00e9ndidas del reconocimiento de la majestad de Dios y de su se\u00f1or\u00edo sobre todas las cosas, del que la triunfal Procesi\u00f3n Eucar\u00edstica quer\u00eda ser un s\u00edmbolo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Corpus de Toledo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muy pronto la nueva festividad lit\u00fargica se extendi\u00f3 por toda Espa\u00f1a. Barcelona fue la ciudad en que se celebr\u00f3 por primera vez en 1319.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sabemos cu\u00e1ndo empez\u00f3 en Toledo, si bien podemos estar seguros de que no ser\u00eda mucho tiempo despu\u00e9s. Cuando en el siglo XV el Cardenal Cisneros encarga la construcci\u00f3n de la celeb\u00e9rrima Custodia, la tradici\u00f3n del culto al Sacramento en el D\u00eda del Se\u00f1or era ya antigua y estaba plenamente arraigada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Arzobispos y el Clero Catedralicio y la sensibilidad del pueblo toledano, que tiene alma de artista, hicieron posible uno de los logros m\u00e1s acabados en la expresi\u00f3n externa de la fe en la Eucarist\u00eda. No podemos mirar con indiferencia esta tradici\u00f3n, que puede seguir produciendo hoy frutos copiosos. A pesar de la desacralizaci\u00f3n del ambiente, muchas veces provocada o pasivamente consentida, todav\u00eda el D\u00eda del Se\u00f1or, como se le llama en muchas comarcas de Castilla y en casi todos los pueblos de nuestra Archidi\u00f3cesis, puede seguir siendo una fiesta de fe, de amor y de restauraci\u00f3n de costumbres cristianas. Esta festividad, si es precedida de una catequesis adecuada, tiene una influencia poderosa para la renovaci\u00f3n interior de las conciencias lo mismo en las ciudades grandes que en los peque\u00f1os pueblos, villas y aldeas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada de cuanto la piedad y la fe de nuestros mayores pusieron al servicio del culto eucar\u00edstico debe ser despreciado. Podr\u00e1 ser corregido o actualizado con formas de participaci\u00f3n m\u00e1s propias del tiempo presente, cuando sea necesario. Pero ni el respeto a la cultura y sensibilidad de un pueblo, ni la conciencia religiosa bien formada permitir\u00e1n contemplar con frialdad o con desd\u00e9n las elocuentes manifestaciones a que esa piedad ha dado lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Hermandades Sacramentales \u2013que han existido con una pujanza de fe sencilla y robusta sin par hasta hace menos de un lustro\u2013 desplegaban en nuestros pueblos de Toledo un derroche de luces, varales de palio y damascos, tis\u00fas, brocados o sedas, estandartes y cetros, medallas o escudos de plata, guantes blancos, trajes especiales, junto a una reverencia tan particular al paso del que sol\u00edan llamar \u00abSU DIVINA MAJESTAD\u00bb, que no se ejercitaba tal en cualquier otro d\u00eda del a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los pueblos \u2013como tales\u2013 sacaban a las fachadas, balcones, corredores, ventanas y puertas las mejores colchas, s\u00e1banas bordadas, tapices populares, mantones de manila, etc., y adornaban las esquinas con arcos de romero o tomillo, mientras las calles se llenaban de juncia o espliego, cantueso y flores del r\u00edo, y la iglesia se alfombraba de rosas, celindas o yerbabuena \u00abde los pastores\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Toledo la ciudad movilizaba todas sus energ\u00edas en honor del Se\u00f1or de la Custodia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya el Arzobispo y Cabildo cubr\u00edan (materialmente) las fachadas enteras de la Catedral con los m\u00e1s ricos terciopelos, brocados, reposteros, tapices y ornamentos, cuando Calder\u00f3n o Lope, Valdivieso o Medinilla representaban sus mejores obras ante la Puerta del Perd\u00f3n como homenaje exclusivo para el D\u00eda del Se\u00f1or. M\u00e1s tarde fue el pueblo fiel el que copiara el ejemplo Capitular y recubriera sus fachadas con la ornamentaci\u00f3n m\u00e1s rica que guardara en sus cofres, bargue\u00f1os o arcones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Participaban todas las clases sociales y gremios, cooperando con los medios caracter\u00edsticos de la organizaci\u00f3n. Los toldos los colocaba el Gremio de Sederos y, al declinar el poder de \u00e9stos, el cuidado de los mismos pas\u00f3 al Ayuntamiento de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre fue t\u00f3nica de la festividad del Corpus la participaci\u00f3n masiva y activa del pueblo y la puesta en escena de Autos Sacramentales y piezas de menor importancia, pero todas en torno a la Eucarist\u00eda y muy aptas para instruir a los fieles sobre el Misterio de la presencia real de Jes\u00fas en la Hostia santa. Y el mismo Cabildo y el Cardenal luc\u00edan al sol \u2013el que refulg\u00eda en la Custodia de Arfe m\u00e1s que sobre la Catedral\u2013 los ornamentos m\u00e1s ricos que guardaran en sus \u00abcuadras\u00bb, dotando a todos los cl\u00e9rigos toledanos de capas de seda y tis\u00fa de oro, mientras los incensarios de oro y plata hac\u00edan mezclarse el olor a incienso con el aroma y perfume del tomillo de los Montes de Toledo. Los sochantres con sus cetros de plata, los Capitulares Mayordomos con sus bastones, los ni\u00f1os primicomulgantes con sus cestillas de flores, los \u00abpertigueros\u00bb con sus trajes inusitados, el \u00abGuion\u00bb de Mendoza con su historia y su arte, la Hermandad de la Santa Paz y Caridad y la de Huertanos con sus \u00abverdes\u00bb y sus primeros frutos&#8230; jam\u00e1s constituyeron ning\u00fan triunfalismo, sino un derroche de devoci\u00f3n tradicional y sincera para hacer manifestaci\u00f3n de que sal\u00eda por las calles el Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Cofrad\u00edas de Monte Sion y del Valle, de la Paz, de la Gu\u00eda o del Consuelo, de la Bastida y de la Estrella, de la Esperanza o de la Salud, de la Cabeza, de los Desamparados, del Buen Alumbramiento o del Sagrario, de la Inmaculada (que no eran s\u00f3lo los estandartes, como ahora, junto con dos o tres cofrades y unas ni\u00f1as de primera comuni\u00f3n), adem\u00e1s de las de San Sebasti\u00e1n, San Cipriano, San Ant\u00f3n, San Isidro y San Roque, el Santo \u00c1ngel, San Antonio o Santa Rita, m\u00e1s las \u00abmangas\u00bb y cruces de Santo Tom\u00e9 y Santa Leocadia, San Justo y la Magdalena, San Nicol\u00e1s y del Arrabal, precedidas por la excepcional de la Iglesia Primada, no hac\u00edan m\u00e1s que congregar cofrades y feligreses, que rezaban y cantaban, ejercitaban la fe y la devoci\u00f3n sin pensar m\u00e1s que en la adoraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s vinieron los Luises y los Kostkas, los Caballeros del Pilar y las Congregaciones Marianas, los Tarsicios, los Jueves Eucar\u00edsticos, el Apostolado de la Oraci\u00f3n, los Disc\u00edpulos de San Juan, la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica y la Adoraci\u00f3n Nocturna. Delante de ellos, las interminables filas de seminaristas \u2013con sotana, faj\u00edn rojo y sobrepelliz impoluta\u2013, y los \u00abseises\u00bb, y <em>todos<\/em> los sacerdotes de la Ciudad, y los P\u00e1rrocos con sus \u00abmucetas\u00bb, rezando, adorando, acompa\u00f1ando al Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde se incorporaron los Caballeros del Santo Sepulcro, y los Infanzones de Illescas, y los Capitulares del Corpus Christi, y los Moz\u00e1rabes, y siempre las Autoridades civiles y militares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Procesi\u00f3n ven\u00eda a ser as\u00ed, y en gran parte sigue si\u00e9ndolo, una mezcla afortunada de lo sencillo y lo grandioso, de la fe del pueblo humilde y la expresi\u00f3n majestuosa del arte, la liturgia y la tradici\u00f3n. S\u00f3lo Dios mismo puede penetrar hasta el fondo secreto de las almas y valorar con su conocimiento justo las motivaciones \u00edntimas del comportamiento de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Corpus de Toledo es una joya que hay que conservar y cuidar, una reliquia que ha de ser tratada con el mayor esmero, una acci\u00f3n lit\u00fargica de la fe de la Iglesia y una explosi\u00f3n de la piedad del pueblo que no se pueden despreciar. Cualquier detalle que se suprima disminuir\u00eda su encanto, porque le quitar\u00eda tradici\u00f3n e historia. Toda innovaci\u00f3n ha de ser muy estudiada. Pero, evidentemente, estamos tambi\u00e9n obligados, si queremos que se mantenga como algo vivo, a evitar que se fosilice o se convierta en un mero espect\u00e1culo de exhibici\u00f3n religiosa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Corregir sin cesar<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existen tambi\u00e9n defectos y hemos de reconocerlos para tratar de conseguir una mayor perfecci\u00f3n en todo:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><em><strong>El rutinarismo de la Procesi\u00f3n<\/strong><\/em><em>. <\/em>Me refiero a la deformaci\u00f3n de muchos fieles que, quiz\u00e1 sin haber participado en la Misa de ese d\u00eda, contemplan la Procesi\u00f3n en s\u00ed misma, sin pensar que el Sacramento que se adora y el homenaje que se ofrece no tendr\u00edan ni existencia ni justificaci\u00f3n si no fuera por el Sacrificio Eucar\u00edstico, de donde arranca todo.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se necesita una predicaci\u00f3n y catequesis muy intensas para evitar esto.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li><em><strong>Falta de compenetraci\u00f3n religiosa<\/strong><\/em><em>. <\/em>Hablo de la gran masa que puede haber, y de hecho hay, de meros curiosos, no quiz\u00e1 por parte del pueblo toledano, sino de los miles de turistas que llegan de todas partes.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a este hecho, inevitable, hemos de tener los dem\u00e1s un mayor af\u00e1n de dar vivo ejemplo de piedad, recogimiento y unci\u00f3n religiosa.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" class=\"wp-block-list\">\n<li><em><strong>El canto y la oraci\u00f3n<\/strong><\/em><em>. <\/em>Aunque es mucho lo que se ha conseguido, todav\u00eda nos queda un largo camino por recorrer hasta lograr una aut\u00e9ntica y continuada aclamaci\u00f3n de todos al Se\u00f1or Sacramentado, con nuevas formas de participaci\u00f3n que han de ser bien preparadas. Oraciones cortas, actos de fe p\u00fablicamente manifestados, acciones de gracias&#8230;<\/li>\n\n\n\n<li><em><strong>M\u00e1s caridad<\/strong><\/em><em>. <\/em>Muy necesario es tambi\u00e9n lograr que la fiesta del Corpus y cuanto en la misma se celebra sirva para adorar a Dios, desde luego, pero tambi\u00e9n para manifestar el amor a los hermanos, los hombres, sobre todo a los m\u00e1s pobres y necesitados.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia espa\u00f1ola ha hecho coincidir con esta festividad el D\u00eda Nacional de Caridad. Debemos aspirar a que todos nuestros diocesanos reciban previamente las predicaciones y orientaciones adecuadas para avanzar cada vez m\u00e1s en la comunicaci\u00f3n de bienes espirituales y temporales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cristianos de hoy en Toledo somos depositarios de una historia y de una cultura que merecen estimaci\u00f3n profunda. Pero debemos abrirnos a nuevas creaciones del amor, sin abandonar lo bueno que nuestros mayores nos legaron. Hay que plasmar en realidades de hoy lo que otros pensaron para el Corpus de ayer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No basta que Toledo se enorgullezca de su custodia incomparable, o que Torrijos recuerde que all\u00ed vivi\u00f3 Teresa Enr\u00edquez, \u00abla loca del Sacramento\u00bb. Esas gloriosas locuras deben manifestarse en el culto a Dios y en el amor a nuestros hermanos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Cabildo de la Catedral<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corresponde al Excmo. Cabildo, con la ayuda del Colegio de P\u00e1rrocos, tomar la iniciativa para estudiar y repensar, con el mayor esmero, todos los aspectos y detalles pertinentes al recorrido procesional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuanto haya de superficialidad, exhibici\u00f3n mundana, pompa in\u00fatil, falta de fervor, etc., debe ser examinado y corregido. Porque todo es perfectible, y obra de todos ha de ser alcanzar el m\u00e1s alto nivel de perfecci\u00f3n posible. La Procesi\u00f3n, en todos sus detalles, ha de ser:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>homenaje de amor a Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>testimonio de caridad y anhelo de justicia,<\/li>\n\n\n\n<li>se\u00f1al de interioridad y profundidad religiosa,<\/li>\n\n\n\n<li>gesto de participaci\u00f3n comunitaria y activa,<\/li>\n\n\n\n<li>oportunidad para recibir los beneficios del paso del Se\u00f1or,<\/li>\n\n\n\n<li>ocasi\u00f3n para que, m\u00e1s que la ciudad, sean la persona y la vida de cada uno las que se ofrezcan al Se\u00f1or.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra Procesi\u00f3n significa una relaci\u00f3n viva y fundamental entre la Eucarist\u00eda y los hombres, mucho m\u00e1s que con los rincones de las callejuelas, el arte de la ciudad o los cirios de las torres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sacerdotes, cofrades, caballeros y pueblo curioso debemos vivir m\u00e1s y mejor lo que la Procesi\u00f3n del Corpus significa. Hacen falta catequesis previas, adecuada ambientaci\u00f3n del recorrido, moniciones, exhortaciones oportunas, cantos bien preparados y f\u00e1ciles para que en ellos participe el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alabo el intento al que algunos se entregaron de lograr que la juventud tomase parte en las aclamaciones con c\u00e1nticos lit\u00fargicos y populares en diversos puntos o estaciones del recorrido procesional. Ignoro si el planteamiento y la forma de querer llevar a cabo determinadas modificaciones fueron en todo momento acertados. Pero el prop\u00f3sito de conseguir mayor participaci\u00f3n es laudable si se realiza con el decoro conveniente en la forma exterior, en el uso de instrumentos musicales, en la letra de los cantos y con la actitud espiritual de alabanza y adoraci\u00f3n que no pueden faltar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario mantener nuestra Procesi\u00f3n como algo vivo que, en virtud de la vida misma, se ha de renovar constantemente; de lo contrario, podr\u00eda convertirse en mero espect\u00e1culo para una exhibici\u00f3n exteriorista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni acusaciones, infundadas, de triunfalismo, ni envejecidas y anquilosadas formas sin vida; devoci\u00f3n, fe viva, piedad lit\u00fargica y cantos populares a la vez, que ayuden a los fines de adoraci\u00f3n, y gloria, y amor a la Sagrada Eucarist\u00eda, esto es lo que hemos de lograr con mayor perfecci\u00f3n cada a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Procesi\u00f3n misma, de por s\u00ed, ha de ser tambi\u00e9n una catequesis que mueva nuestras almas. Ese d\u00eda del Corpus, con Dios vivo en medio de nosotros, somos m\u00e1s que nunca un pueblo y una Iglesia que camina comunitariamente unido hacia el Reino nuevo, bajo el signo de lo trascendente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que hoy vivimos en Toledo y profesamos la fe en la Eucarist\u00eda somos agentes responsables de la historia, no s\u00f3lo de la cultura. De la historia de la Iglesia viva, quiero decir. De una Iglesia que engendra sin cesar nuevos hijos, por cuyas venas corre la misma sangre que tuvieron los de ayer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seremos interpelados por las generaciones futuras. Os pido a todos un gran esfuerzo para suprimir los defectos que puedan existir en nuestra Procesi\u00f3n. Toda obra humana es limitada. De hecho, puede haber superficialidad, exhibici\u00f3n mundana, falta de fervor, de silencio, de recogimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Har\u00edamos bien los sacerdotes siguiendo el ejemplo de San Juan de \u00c1vila, que, no contento con los tratados profundos que escribi\u00f3 sobre la Eucarist\u00eda, <em>predic\u00f3 sermones<\/em> oportun\u00edsimos y luminosos para preparar a los fieles a la procesi\u00f3n del Corpus, se\u00f1alando los defectos de la \u00e9poca y las posibles soluciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que nuestra Procesi\u00f3n de Toledo resplandezca cada vez m\u00e1s como:<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"7\" class=\"wp-block-list\">\n<li>un tributo de adoraci\u00f3n a Cristo Sacramentado;<\/li>\n\n\n\n<li>una se\u00f1al de interioridad religiosa que se hace visible para la gloria de Dios;<\/li>\n\n\n\n<li>un gesto de participaci\u00f3n comunitaria y activa en la confesi\u00f3n de nuestra fe;<\/li>\n\n\n\n<li>una aceptaci\u00f3n humilde de las exigencias de la caridad y la justicia;<\/li>\n\n\n\n<li>una invitaci\u00f3n al amor y la amistad entre los hombres;<\/li>\n\n\n\n<li>una oportunidad para aprovechar el paso del Se\u00f1or, siempre fecundo como en el Evangelio;<\/li>\n\n\n\n<li>una ocasi\u00f3n de ofrecerle no s\u00f3lo la ciudad, sino la persona y la vida, abri\u00e9ndole las puertas del alma. \u00c9l paga bien el hospedaje.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Una herencia viva. \u2013Conclusi\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Herederos, pues, de una tradici\u00f3n que no es solamente recuerdo del pasado, sino tambi\u00e9n cauce y manifestaci\u00f3n de vida religiosa en la actualidad, no quisiera nunca, por mi parte, contraer la m\u00e1s m\u00ednima responsabilidad ni por negligencia ni por menosprecio de todo cuanto encierra. Tambi\u00e9n deseo evitar toda rutina o desviaci\u00f3n de los motivos que pudieran adulterar la manifestaci\u00f3n religiosa del Corpus, o mantenerla en una expresi\u00f3n petrificada y arcaica que la privase de su capacidad de confesi\u00f3n de la fe y de impulso para el perfeccionamiento de nuestra vida cat\u00f3lica. Y empleo la palabra \u00abcat\u00f3lica\u00bb con toda deliberaci\u00f3n, porque no me basta decir vida cristiana. He aqu\u00ed algunos de los criterios que estimo necesario afirmar o recordar:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>La procesi\u00f3n del Corpus debe seguir celebr\u00e1ndose con el m\u00e1ximo esplendor por las calles de nuestra ciudad y con la m\u00e1xima participaci\u00f3n posible de Sacerdotes, miembros de las Comunidades Religiosas y fieles. Sigue en vigor el canon 1.291. Deben acudir todos los que residen en la ciudad, debidamente revestidos, y que no tengan leg\u00edtimo impedimento. Recomendamos a las Comunidades Religiosas de ense\u00f1anza o de otros apostolados activos, incluidas las femeninas, aunque ello suponga una novedad, que acudan en gran n\u00famero con sus alumnos y alumnas y con las asociaciones que dirigen.<\/li>\n\n\n\n<li>Frente a las tendencias secularistas exageradas que, no contentas con reconocer las innegables diferencias de situaci\u00f3n que hoy se dan en nuestra sociedad, quisieran que desapareciera de nuestras calles todo signo sagrado y religioso, afirmo, por el contrario, la necesidad de que esos signos se hagan visibles, y permitan a los hombres de hoy, en la forma conveniente, el encuentro con lo que les habla de Dios y de Cristo, su Enviado, con su mensaje eterno de esperanza y de vida. Lo cual reclama que, donde haya tradiciones tan respetables y tan dignas como la nuestra, nos esforcemos por conservarlas y perfeccionarlas.<\/li>\n\n\n\n<li>Pido a todos los P\u00e1rrocos y Rectores de iglesias, y de manera particular a las Comunidades Religiosas, que procuren celebrar en sus templos un triduo previo a la fiesta del Smo. Corpus Christi, para preparar el alma de los fieles con instrucciones adecuadas sobre el Misterio de la Eucarist\u00eda, y exhortarles a la adoraci\u00f3n al Se\u00f1or Sacramentado, a la gratitud y a la purificaci\u00f3n de su esp\u00edritu.<\/li>\n\n\n\n<li>De manera especial, insistid en que la Procesi\u00f3n del Corpus s\u00f3lo tiene sentido pleno cuando arranca de la misma celebraci\u00f3n del Sacrificio de la Misa, y, por consiguiente, todos los fieles, que de alg\u00fan modo participen en la Procesi\u00f3n, deben hacerlo antes en el Sacrificio Eucar\u00edstico.<\/li>\n\n\n\n<li>Ad\u00f3rnense calles y plazas como homenaje visible al Amor de los Amores y como expresi\u00f3n de alegr\u00eda social y colectiva de un pueblo que proclama su fe al paso de su Se\u00f1or. Y si fuera conveniente, porque las circunstancias lo aconsejaran, red\u00fazcase el recorrido procesional, para lograr mayor fervor y evitar cansancios. Si el trayecto es m\u00e1s breve y se hace alguna \u00abestaci\u00f3n\u00bb ante un altar debidamente situado, y si adem\u00e1s se hace alguna breve predicaci\u00f3n, el acto de culto puede resultar mucho m\u00e1s perfecto.<\/li>\n\n\n\n<li>En la predicaci\u00f3n de ese d\u00eda y en las catequesis previas debe exhortarse sin cesar a la participaci\u00f3n ordenada de todos, al canto de adoraci\u00f3n y de alabanza, a la gratitud a Dios y a la glorificaci\u00f3n del Misterio que nos ha sido revelado. Igualmente, y con la misma intensidad, al ejercicio de la caridad fraterna, a la entrega de donativos y limosnas en favor de C\u00e1ritas Diocesana, a la atenci\u00f3n hacia los m\u00e1s pobres y enfermos de la Parroquia, al empe\u00f1o cristiano de encontrar entre todos cauces cada vez m\u00e1s adecuados para que en nuestra sociedad se vivan las exigencias de la justicia y la fraternidad evang\u00e9licas.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que el Corpus de Toledo no sea \u00fanicamente una p\u00e1gina gloriosa escrita ayer, sino m\u00e1s bien el peque\u00f1o breviario del amor a la Eucarist\u00eda y de la caridad fraterna que seguimos recitando hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toledo, mayo 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Suma Teol\u00f3gica<\/em> III q.60 a.3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Presbyterorum ordinis<\/em> 5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Santo Tom\u00e1s, <em>Suma Teol\u00f3gica<\/em> III q.65 a.3; q.73 a.3 c.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>Lumen gentium<\/em> 3. 7. 11. 26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>Presbyterorum ordinis<\/em>5, 2\u00b0<em>.<\/em>Cf. Santo Tom\u00e1s<em>, <\/em><em>Suma Teol\u00f3gica<\/em>III q.65 a.3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Cf.<em>Sacrosanctum Concilium<\/em>10<em>; <\/em><em>Presbyterorum ordinis<\/em>5, 2.\u00b0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Santo Tom\u00e1s, <em>Suma Teol\u00f3gica<\/em> III q.65 a.3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral sobre la Procesi\u00f3n del Corpus en Toledo, mayo de 1977, Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, junio 1977. 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