{"id":725,"date":"2024-09-22T19:00:32","date_gmt":"2024-09-22T17:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=725"},"modified":"2024-09-22T19:00:32","modified_gmt":"2024-09-22T17:00:32","password":"","slug":"la-vida-contemplativa-fermento-de-renovacion-y-de-presencia","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-vida-contemplativa-fermento-de-renovacion-y-de-presencia\/","title":{"rendered":"La vida contemplativa, fermento de renovaci\u00f3n y de presencia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Estudio publicado en el volumen redactado por varios autores: <em>El Papa con las contemplativas en \u00c1vila, <\/em>Madrid 1983, Editorial Claune.<\/p>\n\n\n\n<p>Es notorio que la vida religiosa contemplativa es objeto de desd\u00e9n en muchos sectores de la sociedad actual. No pocos juzgan a la religiosa o al monje como miembros perjudiciales para el desarrollo de la humanidad. Algunos estiman su opci\u00f3n respetable, pero err\u00f3nea, por in\u00fatil. No faltan quienes pretenden discernir en tal decisi\u00f3n el s\u00edntoma cierto de una personalidad d\u00e9bil, enfermiza, fracasada en las empresas humanas normales, impotentes para afrontar la realidad&#8230; Nada de esto puede sorprendemos, a poco que hayamos explorado nuestros ambientes. Son los malos pensamientos mostrencos, que casi todos usan, m\u00e1s o menos, y cuya propiedad nadie reclama. Nacen de la desaforada estimaci\u00f3n y la hiperestesia respecto de ciertos valores parciales.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo manipula un surtido de juicios, imprecisos, varios, pero convergentes en el aprecio de las utilidades palpables, que se realizan con operaciones constatables, mediante instrumentos tangibles. Y nada puede entender de la realidad vivida, en sus principios, en sus modos y en sus objetivos, por una comunidad de contemplativos enclaustrados.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II es perfectamente consciente de tal situaci\u00f3n. En su visita al Carmelo de Lisieux, el 2 de junio de 1980, dec\u00eda a las religiosas: \u00abAun amando profundamente nuestra \u00e9poca, hay que reconocer que el pensamiento moderno f\u00e1cilmente encierra en el subjetivismo todo lo que se refiere a las religiones, a la fe de los creyentes, a los sentimientos religiosos. Y esta visi\u00f3n no hace excepci\u00f3n con la vida mon\u00e1stica. Hasta el punto que la opini\u00f3n p\u00fablica, e incluso a veces desgraciadamente algunos cristianos, m\u00e1s sensibles al compromiso concreto, se ven tentados a considerar vuestra vida contemplativa como una evasi\u00f3n de lo real, una actividad anacr\u00f3nica e incluso in\u00fatil\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s sorprendente podr\u00eda ser que tal desd\u00e9n y tal condenaci\u00f3n sean compartidos multitudinariamente por cristianos entusiastas de ejercicios ex\u00f3ticos de oraci\u00f3n, como el yoga, el zen, etc. Y aun por quienes deseando sinceramente la contemplaci\u00f3n y buscando nuevas formas leg\u00edtimamente, consideran anacr\u00f3nicas y desfasadas las formas tradicionales, cuya bondad admiten para tiempos pret\u00e9ritos.<\/p>\n\n\n\n<p>De todo ello ha hablado m\u00e1s de una vez el Papa. Limit\u00e1ndonos al \u00faltimo aspecto, recordamos sus recomendaciones a la Sagrada Congregaci\u00f3n para religiosos: \u00abQuisiera a\u00f1adir todav\u00eda una alusi\u00f3n a las nuevas formas de vida contemplativa que van surgiendo ac\u00e1 o all\u00e1&#8230; Todas son experiencias interesantes y la Iglesia las sigue con mirada ben\u00e9vola y atenta. Pero me apremia recordar que estas experiencias no deben disminuir en modo alguno la adhesi\u00f3n y la fidelidad a las formas de la vida contemplativa reconocidas por siglos de historia: \u00e9stas permanecen siendo fuentes aut\u00e9nticas de oraci\u00f3n y escuelas seguras de santidad, cuya fecundidad no ha sido jam\u00e1s desmentida\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No vamos a tratar de justificar frente a sus impugnadores los diversos aspectos de la vida contemplativa, ni siquiera la vida contemplativa en s\u00ed misma. En el citado discurso de Lisieux, continuaba Juan Pablo II: \u00abPero a\u00f1ado tambi\u00e9n: aceptad el desaf\u00edo del mundo contempor\u00e1neo y del mundo de siempre, viviendo m\u00e1s radicalmente que nunca el misterio mismo de vuestra condici\u00f3n absolutamente original, que es locura a los ojos del mundo y sabidur\u00eda en el Esp\u00edritu Santo: el amor exclusivo al Se\u00f1or y en \u00c9 a todos vuestros hermanos los hombres. \u00a1Ni siquiera intent\u00e9is justificaros! Todo amor, desde el momento que es aut\u00e9ntico, puro y desinteresado, lleva en s\u00ed mismo su justificaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a exponer, muy sumariamente, siguiendo con fidelidad el pensamiento del Papa, el aspecto d<em>e <\/em><em><strong>fecundidad<\/strong><\/em><em>,<\/em> de influjo bienhechor sobre la humanidad, que contiene, sin aparentarlo o aparent\u00e1ndolo apenas, la vida religiosa contemplativa. Queremos comentar muy concisamente sus palabras a las religiosas de clausura, reunidas en el Monasterio de la Encarnaci\u00f3n de \u00c1vila:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa Iglesia sabe bien que vuestra vida silenciosa y apartada en la soledad exterior del claustro es fermento de renovaci\u00f3n y de presencia del Esp\u00edritu de Cristo en el mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Necesidad de la vida religiosa contemplativa<\/h2>\n\n\n\n<p>Ante todo, es preciso tener presente que la doctrina de la Iglesia, ciertamente secular, pero mantenida para nuestros tiempos expresamente por el Concilio Vaticano II y afirmada reiterada y vigorosamente por el actual Pont\u00edfice, ense\u00f1a la <em><strong>necesidad imprescindible y el valor fundamental<\/strong><\/em> de los institutos religiosos contemplativos para la realizaci\u00f3n plena de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos a modo de ejemplo algunos textos conciliares:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos institutos que se ordenan \u00edntegramente a la contemplaci\u00f3n, de suerte que sus miembros vacan s\u00f3lo a Dios en soledad y silencio, en asidua oraci\u00f3n y generosa penitencia, mantienen siempre un puesto eminente en el Cuerpo M\u00edstico de Cristo, en el que no todos los miembros desempe\u00f1an la misma funci\u00f3n (Rm 12, 4), por mucho que urja la necesidad del apostolado activo. Ofrecen, en efecto, a Dios un eximio sacrificio de alabanzas, ilustran al Pueblo de Dios con ub\u00e9rrimos frutos de santidad, lo mueven con su ejemplo y lo dilatan con misteriosa fecundidad apost\u00f3lica. As\u00ed son honor de la Iglesia y hontanar de gracias celestes\u00bb <em>(Perfectae caritatis,<\/em> 7).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa vida contemplativa pertenece a la plenitud de la Iglesia. Por ello es necesario establecerla en todas las Iglesias nuevas\u00bb <em>(Ad gentes,<\/em> 18). \u00abLos institutos de vida contemplativa tienen importancia m\u00e1xima en la conversi\u00f3n de las almas con sus oraciones, obras de penitencia y tribulaciones\u00bb (ib\u00edd., 40 b).<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II ha recordado repetidamente estos textos y otros semejantes, confirm\u00e1ndolos desde los diversos puntos de vista posibles. Anotemos, como ejemplo, unas palabras del mencionado discurso a la Sagrada Congregaci\u00f3n de religiosos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn el decreto <em>Perfectae charitatis,<\/em> el Concilio Vaticano II no se ha limitado a afirmar que los institutos contemplativos conservan tambi\u00e9n hoy un significado y una funci\u00f3n plenamente v\u00e1lidos; ha dicho que el puesto que ocupan en el Cuerpo M\u00edstico es eminente <em>(praeclara pars)\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCiertamente, las exigencias que plantea hoy a la Iglesia la evangelizaci\u00f3n son m\u00faltiples y urgentes. Pero se equivocar\u00eda quien, partiendo de la comprobaci\u00f3n de las necesidades incluso urgentes del apostolado de hoy, juzgase superada una forma de vida, dedicada exclusivamente a la contemplaci\u00f3n. Los Padres conciliares, al afrontar en el decreto <em>Ad gentes<\/em> el problema del anuncio de la Buena Nueva a todos los hombres, han querido subrayar, en cambio, la contribuci\u00f3n eficaz de los contemplativos a la actividad apost\u00f3lica (cfr. n. 40) y han expresado el deseo de que en las j\u00f3venes Iglesias, entre las diversas formas de vida religiosa, se establezcan tambi\u00e9n comunidades de vida contemplativa, para garantizar \u201cuna presencia de la Iglesia en su forma m\u00e1s plena\u201d (cfr. n. 18)\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s de aludir a la experiencia hist\u00f3rica, que muestra el florecimiento de la vida contemplativa en las \u00e9pocas de m\u00e1ximos apremios pastorales, concluye: \u00ab\u00bfNo se debe ver en esto una indicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que nos recuerda a todos, tentados frecuentemente por las sugestiones de la eficiencia, la supremac\u00eda de los medios sobrenaturales sobre los puramente humanos?\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que podemos enunciar la doctrina expuesta en las siguientes escuetas proposiciones: Frente a la mentalidad actual, frecuentemente hostil, y en medio de las urgencias reales de la actividad apost\u00f3lica, el Magisterio de la Iglesia de hoy nos ense\u00f1a: la <em><strong>necesidad imprescindible<\/strong><\/em>de los institutos religiosos de vida contemplativa para la realizaci\u00f3n plena de la misi\u00f3n de la Iglesia, y ello <em><strong>porque realizan una funci\u00f3n fundamental<\/strong><\/em> dentro de esta misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Raz\u00f3n de estas afirmaciones<\/h2>\n\n\n\n<p>El hombre, distante de Dios por su ser de creatura, y alejado de \u00c9l por su condici\u00f3n de pecador, s\u00f3lo puede ser salvo, unido con Dios como hijo, seg\u00fan los designios eternos del Padre (cf. Ef 1, 3ss), por Jesucristo sumo y eterno sacerdote, \u00fanico Mediador entre Dios y los hombres. El cual nos une consigo, comunic\u00e1ndonos su mismo Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo realiz\u00f3 su obra salv\u00edfica en la tierra, durante los d\u00edas de su condici\u00f3n mortal, desde la concepci\u00f3n hasta la resurrecci\u00f3n. Pero ahora contin\u00faa su obra sobre cada uno de nosotros, haci\u00e9ndonos part\u00edcipes de sus frutos, incorpor\u00e1ndonos a S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas Cristo s\u00f3lo se hace presente en la tierra actuando en la Iglesia. Digamos que de modo an\u00e1logo con su operaci\u00f3n primera. Jes\u00fas no obraba sin la intervenci\u00f3n de su cuerpo: bendiciendo, hablando, mirando. As\u00ed ahora act\u00faa con los miembros de su Cuerpo M\u00edstico y no act\u00faa sin ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una presencia principal del Se\u00f1or entre nosotros, estrictamente sacramental, y que se realiza casi totalmente por el ministerio de los \u00absacerdotes\u00bb, obispos y presb\u00edteros: s\u00f3lo ellos pueden celebrar el sacrificio sacramental de la Misa y administrar los dem\u00e1s sacramentos. Decimos casi totalmente, puesto que en el sacramento del matrimonio no son ministros ni el obispo ni el presb\u00edtero, y el bautismo lo puede administrar v\u00e1lidamente incluso un no cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero partiendo de esta presencia fundamental. Cristo se hace presente en los miembros de su Cuerpo M\u00edstico ya \u00absacramentalizados\u00bb, y obra en ellos y con ellos. Pues cualquier cristiano debe poder decir <em>vive Cristo en m\u00ed<\/em> (Gal 2, 20); de modo que sus actividades, teniendo por principio vital el Esp\u00edritu de Cristo, tengan consiguientemente fecundidad espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como el religioso ha sido asumido por la Iglesia de un modo particular, sus operaciones tienen \u2013si \u00e9l no pone obst\u00e1culos\u2013 particular eficacia. Pues cuando la Iglesia <em>consagra<\/em> a una persona por la \u00abaceptaci\u00f3n\u00bb de los votos, lo que sucede en realidad es que Dios, que tiene siempre la iniciativa en las m\u00faltiples realizaciones del \u00fanico pacto de amor con la humanidad en Cristo Jes\u00fas, lo eleva en el nivel de lo sagrado, de lo santo, de lo divino. Queda, hablando de una manera m\u00e1s personal y, por consiguiente, m\u00e1s exacta, m\u00e1s unida a Cristo, y por ello m\u00e1s impregnada de la Unci\u00f3n de Cristo: del Esp\u00edritu Santo. De manera que es capaz de realizar obras m\u00e1s eficaces espiritualmente. La uni\u00f3n con Cristo, por la acogida de su Esp\u00edritu como principio vital propio, se hace m\u00e1s inmediata, m\u00e1s total, m\u00e1s expl\u00edcita, exclusiva. Y como Cristo es el enviado a los hombres, quien ha sido levantado a tal unidad con \u00c9l, quien ha recibido m\u00e1s perfectamente su Esp\u00edritu como principio de vida, queda capacitado, por un dinamismo irrevocable, para una actividad de <em>enviado<\/em> hacia los hombres m\u00e1s <em>cristiana,<\/em> m\u00e1s espiritual, m\u00e1s divina. M\u00e1s inmediata, total, expl\u00edcita y exclusiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto que mientras dura la condici\u00f3n terrena el hombre puede detener tal dinamismo. Pero la condici\u00f3n de suyo es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II explica a este respecto: \u00abDejadme a\u00fan que os asegure \u2013en nombre de la Tradici\u00f3n constante de la Iglesia\u2013 que vuestra vida no s\u00f3lo puede anunciar el Absoluto de Dios, sino que posee, adem\u00e1s, un maravilloso y misterioso poder de fecundidad espiritual (cfr. <em>Perfectae caritatis,<\/em> 7). \u00bfPor qu\u00e9? Porque el mismo Cristo integra vuestra oblaci\u00f3n de amor en su obra de redenci\u00f3n universal, un poco como las olas que se funden en las profundidades del oc\u00e9ano&#8230; Hab\u00e9is elegido vivir, o m\u00e1s bien, Cristo os ha elegido para que viv\u00e1is con \u00c9l su misterio pascual a trav\u00e9s del tiempo y del espacio. Todo lo que sois, todo lo que hac\u00e9is cada d\u00eda, sea el Oficio salmodiado o cantado, la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, los trabajos en la celda o en equipos fraternales, el respeto a la clausura y el silencio, las mortificaciones voluntarias o impuestas por la Regla, todo es asumido, santificado, utilizado por Cristo para la redenci\u00f3n del mundo. Para que no teng\u00e1is ninguna duda a este respecto, la Iglesia \u2013en el nombre mismo de Cristo\u2013 tom\u00f3 posesi\u00f3n un d\u00eda de toda vuestra capacidad de vivir y de amar. Era vuestra profesi\u00f3n mon\u00e1stica. \u00a1Renovadla a menudo! Y, a ejemplo de los santos, consagraos, inmolaos cada vez m\u00e1s, sin pretender siquiera saber c\u00f3mo utiliza Dios vuestra colaboraci\u00f3n. Mientras que en la base de toda acci\u00f3n hay siempre un objetivo y, por tanto, una limitaci\u00f3n, una finitud, la gratuidad de vuestro amor est\u00e1 en el origen de la fecundidad contemplativa\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como nos hemos expresado, nuestras afirmaciones pueden aplicarse a la vida religiosa en general. Y evidentemente <em>tambi\u00e9n<\/em> a la vida religiosa contemplativa. Lo cual, al menos, la libra de cualquier actitud de desd\u00e9n o condenaci\u00f3n por ineficacia o ego\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas si tenemos en cuenta que tal consagraci\u00f3n, tal asunci\u00f3n peculiar por parte de Cristo se realiza en personas humanas, limitadas, progresivas, falibles, habremos de concluir que cada persona recibe esta elevaci\u00f3n consecrativa, de una manera limitada, progresiva, falible. Cada una ir\u00e1 progresando \u2013\u00a1y con desfallecimientos! \u2013 en esta faena unitiva; pero, adem\u00e1s, si ella est\u00e1 totalmente influida por Cristo, por el Esp\u00edritu, de manera que al alcanzar su \u00faltima perfecci\u00f3n no existan en ella movimientos que no procedan inmediatamente del Esp\u00edritu Santo, como verdadero principio vital, inmediato, como <em>alma <\/em>de su personalidad entera; aun as\u00ed, el Esp\u00edritu Santo, y Cristo, no pueden expresarse totalmente en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>La persona consagrada, viviendo en un nivel espiritual alt\u00edsimo, tambi\u00e9n en cuanto a las realizaciones objetivas, no <em>hace nada<\/em> que no sea de Cristo; pero Cristo no puede realizar en ella toda su operaci\u00f3n, ni siquiera cuando la haya levantado a la cima de las posibilidades personales del consagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que en la Iglesia exista multiplicidad de vocaciones, de modos de realizar la vida de Cristo. Y as\u00ed en las mismas cumbres de la elevaci\u00f3n, en las llamadas vidas consagradas, hay diversidad de modos de actuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para lo que nos importa considerar, solamente hemos de distinguir, dentro de la vida religiosa misma, la modalidad contemplativa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Algunos aspectos de la vida contemplativa<\/h2>\n\n\n\n<p>Hemos de tener en cuenta, ante todo, la necesidad absoluta de la gracia interior para la conversi\u00f3n continua del hombre hacia Dios. La misma presencia visible de Cristo ser\u00eda \u2013y fue de hecho\u2013 in\u00fatil, si no obra interiormente la gracia divina.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n pastoral, apost\u00f3lica, no tiene como primer fundamento la interrogaci\u00f3n acerca de los medios que debemos emplear para acercamos a los hombres, para hacerles accesible nuestro testimonio, sino la pregunta respecto de los modos que Dios quiere usar para comunicarse interiormente al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra salv\u00edfica. Dios, con la colaboraci\u00f3n infalible y soberanamente eficaz de la humanidad del Se\u00f1or, requiere siempre la colaboraci\u00f3n de los hombres, aun en la tierra. Pero no siempre, ni siquiera principalmente, requiere una actividad con visibilidad inmediata. La misma acci\u00f3n <em>principal<\/em> de Jes\u00fas en el mundo, no fue de eficacia constatable: la crucifixi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n no produjeron nada inmediatamente sujeto al control humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo sigue salv\u00e1ndonos a todos. Obra con la colaboraci\u00f3n humana; emplea, pudi\u00e9ramos decir, todos los medios connaturales al hombre. Mas los <em>principales,<\/em> los m\u00e1s importantes y los que por ello son principio de los dem\u00e1s, casi siempre en su propia existencia, siempre en su eficacia, no son los m\u00e1s naturalmente controlables, los que podr\u00eda usar igualmente un hombre \u2013incluso un hombre recto\u2013 para sus fines humanos. Los principales, como m\u00e1s connaturales a lo divino, misterioso, son tambi\u00e9n misteriosos, aparentemente in\u00fatiles a los ojos de la carne.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tal es la funci\u00f3n espec\u00edfica del contemplativo, como contra-distinta de buena parte de las actividades de quienes han sido llamados a la vida activa, o mejor mixta. Sus actos, la textura de su vida, carecen de sentido a los ojos humanos. Su menester peculiar consiste en dejar que Jesucristo haga presente en la tierra el esc\u00e1ndalo de la Cruz, el misterio de la Resurrecci\u00f3n. Y ello totalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarea educativa, asistencial, tal como la realizan, ciertamente por vocaci\u00f3n divina, muchos religiosos de vida mixta, puede merecer la aprobaci\u00f3n espont\u00e1nea de cualquier persona humana no movida por la malicia. Una vida contemplativa es absolutamente ininteligible.<\/p>\n\n\n\n<p>No pretendemos ahora estudiar exhaustivamente, ni siquiera satisfactoriamente, la actividad contemplativa. Requerir\u00eda mucho m\u00e1s tiempo del que disponemos y mucho m\u00e1s espacio del que se nos concede. Pretendemos no m\u00e1s ejemplificar, presentar alguna de las modalidades de la vida cristiana, que constituyen la tarea total del contemplativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo sacerdote nos ha redimido con su <em>intercesi\u00f3n.<\/em> No solamente porque ha rogado muchas veces en la tierra por nosotros, sino porque prosigue intercediendo en el cielo (cfr. v. gr. Rm 8, 34); porque glorifica, alaba, agradece al Padre, en nombre de la humanidad entera.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo cristiano, si vive como tal, intercede, alaba, da gracias. Pero el contemplativo dedica su vida entera a esta faena de intercesi\u00f3n. Un instituto contemplativo tiene todo su d\u00eda, su horario, sus restantes tareas, organizadas en vista de que cada miembro de la comunidad pueda mantenerse lo m\u00e1s posible en oraci\u00f3n expl\u00edcita y actual. Y si recordamos los muchos textos del Nuevo Testamento que nos hablan de la eficacia capital de tal ejercicio, entendemos sin m\u00e1s la capitalidad de la funci\u00f3n contemplativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Citemos no m\u00e1s, siempre como ejemplo, dos frases sagradas:<em>cualquier cosa que pid\u00e1is en mi nombre la har\u00e9<\/em>(Jn 14, 14)<em>. <\/em><em>Si uno se da cuenta de que su hermano peca en algo&#8230;, pida a Dios por \u00e9l, y Dios le dar\u00e1 la vida<\/em>(1 Jn 5, 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Si tuvi\u00e9ramos conciencia viva de la eficacia de la petici\u00f3n, tan reiteradamente inculcada por Jesucristo, no dudar\u00edamos jam\u00e1s en nuestras preferencias respecto de los valores objetivos de los diversos modos de existencia humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II, en su homil\u00eda en Fonte Avellana, el 5 de septiembre de 1982: \u00abEn esto consiste la esencia de la vida contemplativa, puesto que <em>gracias a la ferviente oraci\u00f3n<\/em> de alabanza a Dios ser\u00e1n fecundos los esfuerzos de la Iglesia para comunicar al mundo la salvaci\u00f3n realizada por el divino Redentor en la cruz\u00bb. Anteriormente hab\u00eda afirmado: \u00abEl compromiso principal de los monjes consiste en la alabanza de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo nos ha redimido, inmol\u00e1ndose por nosotros, ofreci\u00e9ndose al Padre, muriendo por nosotros, expiando nuestros pecados.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es menester constituyente de toda personalidad cristiana participar de la cruz del Se\u00f1or, no solamente recibiendo su fruto en los sacramentos o la contemplaci\u00f3n, sino ofreci\u00e9ndose, sufriendo con \u00c9l mientras perdura la condici\u00f3n terrena. Mas tambi\u00e9n aqu\u00ed los contemplativos explicitan al m\u00e1ximo esta dimensi\u00f3n, apart\u00e1ndose de todos los goces leg\u00edtimos \u2013en cuanto es posible\u2013 y ordenando la vida para un ejercicio continuo de inmolaci\u00f3n, consciente y expl\u00edcito, lo m\u00e1s manifiesto posible, que exp\u00ede los pecados del mundo. La continuidad de la contemplaci\u00f3n constituye la continuidad del ejercicio <em>actual<\/em> de la fe y de la caridad. Y de ah\u00ed mana, necesariamente, este deseo de inmolaci\u00f3n, con su valor expiatorio, que por vocaci\u00f3n peculiar est\u00e1n llamadas a tener la gracia de poder satisfacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice Juan Pablo II, en su discurso a la Sagrada Congregaci\u00f3n de religiosos: \u00abDirijo mis ojos con confianza hacia estas almas dedicadas con una entrega total a la contemplaci\u00f3n, y conf\u00edo al ardor de su caridad los afanes apremiantes del ministerio universal que me ha sido confiado. S\u00e9 lo entusiasmadas que est\u00e1n con su vocaci\u00f3n privilegiada, c\u00f3mo aceptan gozosamente sus exigencias de inmolaci\u00f3n cotidiana, c\u00f3mo saben acoger en su oraci\u00f3n el trabajo, las penas y las esperanzas de sus contempor\u00e1neos&#8230;\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a los monjes camaldulenses de Fonte Avellana: \u00abLa vida asc\u00e9tica, austera de los monjes, con penitencias y flagelaciones, ayunos y oraci\u00f3n prolongada, da a entender el aspecto propiciatorio y satisfactorio de su opci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la vida contemplativa se realiza como funci\u00f3n primaria, con la conciencia de ser <em>una de las funciones,<\/em> no la \u00fanica, pero s\u00ed una de las funciones <em>capitales,<\/em> del Cuerpo M\u00edstico de Cristo, aquella frase tremenda del Papa P\u00edo XII, en su maravillosa enc\u00edclica <em>Mystici Corporis:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNos proponemos, en efecto, hablar de las riquezas encerradas en el seno de la Iglesia, que Cristo gan\u00f3 con su propia sangre y cuyos miembros se glor\u00edan de tener una Cabeza ce\u00f1ida de corona de espinas. Lo cual es ciertamente claro testimonio de que todo lo m\u00e1s glorioso y eximio no nace sino de los dolores, y que, por tanto, hemos de gozamos cuando participamos de la pasi\u00f3n de Cristo&#8230; Misterio verdaderamente tremendo y que jam\u00e1s se meditar\u00e1 bastante, el que la salvaci\u00f3n de muchos dependa de la oraci\u00f3n y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo M\u00edstico de Jesucristo, dirigidas a este objeto\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00edo XII se dirige a todos los cristianos \u2013cita expresamente a los Pastores y a los padres y madres de familia\u2013; pero son los contemplativos, los que, unidos inmediatamente, total, exclusiva y expl\u00edcitamente a Cristo, por la elecci\u00f3n realizada y correspondida de Cristo mismo, dedican toda su vida a este menester de la oraci\u00f3n y el sufrimiento, como tarea constitutiva en la tierra de su crecimiento en la caridad hacia Dios que salva y hacia los hombres que han de ser salvados por Cristo doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, y con penosa concisi\u00f3n, dada la belleza e importancia del asunto, recordemos que los religiosos contemplativos cumplen la misi\u00f3n de \u00abser testigos\u00bb del Se\u00f1or de la manera m\u00e1s perfecta. No, desde luego, la \u00fanica, ni desde luego total. Hay algo objetivamente superior: la funci\u00f3n ministerial. Mas esta misma tiene que estar interiormente vivificada por el mismo Esp\u00edritu Santo, que mueve al contemplativo. Mas en este mundo <em>siempre<\/em> propenso a la soberbia y a la materia, es absolutamente preciso, seg\u00fan el designio del Padre de salvamos de modo conforme a nuestro estilo actual, para ir paulatinamente levant\u00e1ndonos a ser capaces de recibir su \u00abestilo divino\u00bb, un testimonio que ponga de manera superlativamente incisiva, radicalmente ininterpretable a modo humano, la presencia de Jesucristo. La vida contemplativa se realiza, seg\u00fan el proyecto constitutivo peculiar, sean cuales sean los matices variables indefinidamente m\u00faltiples, proponiendo unas realizaciones sorprendentes para el hombre como tal. El espectador <em>no puede menos<\/em> de experimentar la sacudida frente a tal forma de vivir. Y entonces el hombre de buena voluntad percibe la verdad de una presencia personal misteriosa: la de Cristo. Y el hombre de mala voluntad no puede menos de condenar el absurdo de tal comportamiento radical y totalmente necio si no se percibe la presencia amorosa del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II, despu\u00e9s de afirmar esto en diversas ocasiones, desciende a aplicaciones particulares, que hacen m\u00e1s visible, m\u00e1s incisivo este testimonio, y lo aplican a estimaciones cristianas del silencio, la oraci\u00f3n, la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para terminar, queremos aludir expl\u00edcitamente a un aspecto de la caridad: el amor es unitivo, nos induce necesariamente a unirnos con los amados. Y parece que el contemplativo, en lugar de unirse, se aparta. Amar al pr\u00f3jimo significa, en suma, y seg\u00fan la ense\u00f1anza de la par\u00e1bola, aproximarse a quienquiera. Y el contemplativo parece alejarse.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo la fe nos hace capaces de entender que la uni\u00f3n real es la unidad en el Esp\u00edritu Santo, que siendo un solo principio de vida, <em>num\u00e9ricamente<\/em> uno, <em>el mismo<\/em> para todos \u2013no meramente un principio vital de la misma especie, como es el alma humana\u2013, nos establece en una vida \u00fanica, nos aproxima de modo inconcebible, indisoluble, eterno. Pero nos aproxima a la personalidad misma, y no necesariamente a los elementos secundarios de la persona, que aqu\u00ed en la tierra muchas veces encubren o destruyen con su actuaci\u00f3n la personalidad real. Con Cristo, dej\u00e1ndole actuar en nosotros, <em>comunicamos el Esp\u00edritu Santo,<\/em> quedando as\u00ed <em>unificados,<\/em> hechos una sola cosa, con aquel a quien comunicamos el Esp\u00edritu, y sobre todo con Cristo, con quien le comunicamos. Y esto por la fe, por la caridad, pero mediante estas actividades cristianas, que dejando aparte las ministeriales, son precisamente los ejercicios del contemplativo: la oraci\u00f3n en toda su amplitud, la penitencia, la mortificaci\u00f3n, el sufrimiento en todos sus aspectos. Situ\u00e1ndose en el coraz\u00f3n del Se\u00f1or, formado en el seno del Padre, vivificado por el Esp\u00edritu Santo, y fuente de este mismo Esp\u00edritu, participa el contemplativo en creciente plenitud de la actividad de amor de Jes\u00fas. Y as\u00ed alcanza a la humanidad en su \u00faltima intimidad personal y con la eficacia m\u00e1s intensa imaginable.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminamos citando de nuevo unas palabras de Juan Pablo II, que aluden a nuestro tema:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abViv\u00eds en el mismo coraz\u00f3n de la Iglesia, y cuando segu\u00eds vuestra vocaci\u00f3n, fieles a Cristo que os llam\u00f3, continu\u00e1is estando muy cerca espiritualmente de vuestras familias y de vuestras comunidades de origen. Al vivir vuestra vida, totalmente entregada a Jesucristo, vuestro Esposo, y en favor de todos los que han sido llamados a vivir en \u00c9l \u2013la familia cristiana entera\u2013, con raz\u00f3n os pod\u00e9is sentir cerca de todos los hermanos y hermanas que luchan por la salvaci\u00f3n y plenitud de la dignidad humana&#8230; Por vuestra vida encerrada, los ni\u00f1os son llevados a Cristo, los enfermos confortados, los indigentes atendidos, los corazones humanos reconciliados, y a los pobres se les predica el Evangelio\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, <em>Viaje pastoral a Francia,<\/em> BAC popular 28, Madrid 1980,172-173.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Juan Pablo II, discurso a la asamblea plenaria de la Congregaci\u00f3n para los Religiosos e Institutos seculares. 7 marzo 1980, n. 4.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Juan Pablo II, <em>Viaje pastoral a Francia,<\/em> BAC popular 28, Madrid 1980, 173.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>Mensaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a,<\/em> BAC popular 53. Madrid 1982. 29.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> V\u00e9ase el discurso citado en la nota 2, n. 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Juan Pablo II, <em>Viaje pastoral a Francia,<\/em> BAC popular 28, Madrid 1980, 174.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> V\u00e9ase el texto en la edici\u00f3n espa\u00f1ola de <em>L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> 12 de septiembre de 1982, 9-10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> V\u00e9ase el discurso citado en la nota 2, n. 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> V\u00e9ase la nota 8.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> P\u00edo XII, Enc\u00edclica <em>Mystici Corporis,<\/em> 29 de junio de 1943, a 1 y 19.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Juan Pablo II, <em>Viaje pastoral a \u00c1frica,<\/em> BAC popular 27, Madrid 1980, 159.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudio publicado en el volumen redactado por varios autores: El Papa con las contemplativas en \u00c1vila, Madrid 1983, Editorial Claune. Es notorio que la vida religiosa contemplativa es objeto de desd\u00e9n en muchos sectores de la sociedad actual. No pocos juzgan a la religiosa o al monje como miembros perjudiciales para el desarrollo de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[52],"doc_tag":[],"class_list":["post-725","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-vida-contemplativa"],"year_month":"2026-05","word_count":4462,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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