{"id":718,"date":"2024-09-22T18:50:43","date_gmt":"2024-09-22T16:50:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=718"},"modified":"2024-09-22T18:50:43","modified_gmt":"2024-09-22T16:50:43","password":"","slug":"exigencias-de-la-vida-monastica-en-nuestros-dias","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/exigencias-de-la-vida-monastica-en-nuestros-dias\/","title":{"rendered":"Exigencias de la vida mon\u00e1stica en nuestros d\u00edas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda recogida en cinta magnetof\u00f3nica en la concelebraci\u00f3n lit\u00fargica del 28 de mayo de 1977, con motivo del VIII Centenario del Monasterio Cisterciense de San Clemente, en Toledo. Texto publicado en la revista <em>Cistercium<strong>,<\/strong><\/em> 30, 1978, 231-241.<\/p>\n\n\n\n<p>Comunidad de religiosas cistercienses del monasterio de San Clemente y hermanos todos muy amados en nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para todos mi saludo y bendici\u00f3n. Con todos comparto la satisfacci\u00f3n espiritual tan noble, tan justificada, tan digna de encontrarse aqu\u00ed celebrando, \u00bfqu\u00e9 es lo que celebramos?, <em>el VIII Centenario de la fundaci\u00f3n de este monasterio de San Clemente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed s\u00ed que pod\u00edamos decir que hablan las piedras, los sepulcros, las restauraciones, las ruinas. Habla todo, y habla, no s\u00f3lo con esa voz venerable del tiempo que ha transcurrido a lo largo de tantos siglos, sino con la voz del esp\u00edritu de la religi\u00f3n que es m\u00e1s llena, m\u00e1s evocadora, m\u00e1s sugerente. Simplemente, por ser voz de la historia, ya ser\u00eda respetable.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Desgraciados los que no saben valorar el paso de la historia en un pueblo, en una ciudad, en una patria o en sus propias vidas!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando esa historia es la vida de una orden religiosa fundada \u2013poco tiempo despu\u00e9s de la reconquista de la ciudad\u2013 y que a lo largo de tanto tiempo ha ido presentando esa espl\u00e9ndida manifestaci\u00f3n de cultura, de civilizaci\u00f3n religiosa, de fuerza espiritual, educadora de la sociedad, reformadora de las costumbres, tributadora de alabanza a Dios; cuando esa historia es la que ha transcurrido: entonces, el no estimarla como se merece, el hacer caso omiso de ella, es casi \u2013me atrever\u00e9 a decirlo\u2013 una blasfemia.<\/p>\n\n\n\n<p>He ah\u00ed por qu\u00e9 Toledo tiene esa fuerza impresionante. Yo quisiera que los habitantes de Toledo supieran estimarlo mejor, por eso mismo de que \u00abhablan las piedras, las calles, los sepulcros, las torres afiladas, los cuadros, las bibliotecas, todo\u00bb. Y hablan de Dios, hablan del servicio a Dios, hablan de las relaciones de los hombres con Dios; hablan de lo mejor que se puede hablar en este mundo; y para el que sabe pensar y discurrir es una lecci\u00f3n permanente, frente a la frivolidad de los tiempos que nos toca vivir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ochocientos a\u00f1os de correspondencia fiel a Cristo<\/h2>\n\n\n\n<p>Vosotras, religiosas cistercienses, que est\u00e1is desde hace tiempo preparando con esmero y delicadeza la celebraci\u00f3n del VIII centenario, \u00bfos dais cuenta bien de lo que significa ser herederas y conservadoras de una tradici\u00f3n multisecular, con tanta y tan preciosa vida cargada de realidades?<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora estamos viviendo una \u00e9poca en que todo se problematiza. Aun los que no quisi\u00e9ramos examinar cuestiones que tienen sustantividad propia por encima de todo problema, aun a los que no quisi\u00e9ramos examinarlo as\u00ed, todo parece que concurre para inducirnos a participar en conversaciones, en asambleas, en coloquios, en escritos sobre reformas, sobre adaptaciones, sobre c\u00f3mo arreglar esto, c\u00f3mo lograr lo otro; por qu\u00e9 hay vocaciones aqu\u00ed, por qu\u00e9 no las hay all\u00e1, etc. Todo es interrogante: nuevas preguntas, nuevas respuestas hoy, para nuevas preguntas ma\u00f1ana. Y no sabemos salir de estos c\u00edrculos que nos encadenan con sus reflexiones, con sus inquietudes, con sus dudas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ndo llegar\u00e1 el d\u00eda para la Iglesia de Cristo de las afirmaciones serenas, tranquilas, firmes, intocables! Porque vosotras, religiosas cistercienses, sab\u00e9is muy bien una cosa: que este monasterio no hubiese llegado hasta hoy, si a lo largo de estos ocho siglos os hubierais pasado gran parte de ese tiempo en encuestas, en reflexiones, en interrogantes, en dudas. Ha habido afirmaciones, las ha habido desde el principio: eran las afirmaciones de la fe, de una fe vivida y aceptada por un pueblo creyente, del que surgieron vocaciones y al que las vocaciones surgidas de \u00e9l aumentaban con sus frutos de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y porque ese pueblo cre\u00eda, y aquella Iglesia, con sus obispos, abades, \u00f3rdenes religiosas y sacerdotes \u2013aun con todos sus fallos de otra \u00edndole que existen y han existido siempre\u2013, porque cre\u00edan, hicieron todas esas cosas maravillosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que yo encuentro cuando llegan acontecimientos tan aleccionadores como las conmemoraciones que estamos celebrando. Demos gracias a Dios y gracias tambi\u00e9n a los hombres que han luchado tan dignamente para que, unos desde un campo, otros desde otro, pudi\u00e9ramos en esta tarde de mayo estar aqu\u00ed, en esta joya, dentro de esta joya, de este templo, que, si fuera posible, merecer\u00eda ser recogido en unas andas y pasearlo por toda la cristiandad. As\u00ed, con toda su unci\u00f3n religiosa, con este decoro interior que tiene, y esos claustros, para poder decir al mundo: aqu\u00ed hay ochocientos a\u00f1os de historia, de devoci\u00f3n, de amor, de alabanza a Dios, de correspondencia fiel a Cristo y de servicio a la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, en definitiva, esto es lo que se encuentra en la vida de un monasterio como \u00e9ste.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vida del monje, canto de alabanza a su Creador<\/h2>\n\n\n\n<p>En primer lugar, vuestra vida es eso, alabanza a Dios, rendir gloria a Dios. Yo me detendr\u00eda aqu\u00ed, si fuera oportuno hoy, precisamente para llamar la atenci\u00f3n sobre algo que se est\u00e1 olvidando. El pragmatismo de nuestros tiempos y el modo de entender la eficacia como \u00fanico criterio v\u00e1lido para el desarrollo de las relaciones humanas, est\u00e1 privando a la religi\u00f3n de Cristo y, en general, al hombre religioso, de algo que es fundamental para el creyente, que es el concepto de la alabanza a Dios, la glorificaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, repito, podr\u00edamos detenernos y hablar sin l\u00edmites, pero no es posible. Solamente llamo la atenci\u00f3n sobre esto: monjas de los monasterios, religiosos de vida contemplativa, esto es lo primero que hac\u00e9is, lo m\u00e1s grande que pod\u00e9is practicar: glorificar a Dios. Porque el hombre ha nacido para eso \u2013como se nos dec\u00eda en los Ejercicios de San Ignacio de Loyola\u2013, para alabar y dar gloria a Dios nuestro Se\u00f1or, nuestro Creador, nuestro Padre providente y amoroso, nuestro Juez. Aquel de quien depende todo; y es la naturaleza entera la que estar\u00e1 siempre dando gloria a Dios, simplemente con el desarrollo de sus ciclos naturales. Y es \u00fanicamente el hombre el que se olvida de esto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh, qu\u00e9 progreso! \u00a1Qu\u00e9 progreso para \u00e9l! Haberse olvidado de este deber primordial y complacerse neciamente en la adoraci\u00f3n de s\u00ed mismo. \u00a1As\u00ed nos va! \u00danicamente el hombre es el que se olvida de esto, y todav\u00eda se atreve a decir \u00bfqu\u00e9 da\u00f1o me va en eso? S\u00ed, mucho da\u00f1o se le sigue al hombre que se olvida de su fin trascendente, que va en contra de su naturaleza, de su destino, de su origen.<\/p>\n\n\n\n<p>Venimos de Dios y a Dios nos dirigimos. Nuestra vida tiene que ser un tributo constante de culto, de alabanza, de gloria suprema al Creador. Esto lo debi\u00e9ramos hacer aun prescindiendo de nuestro ser de cristianos. Nos bastar\u00eda fijamos en los paganos, en textos de S\u00f3crates, de Cicer\u00f3n, de Plat\u00f3n \u2013por citar unos pocos ejemplos\u2013, para convencemos de lo que significa un aut\u00e9ntico concepto del hombre en su dimensi\u00f3n religiosa. Y en las religiones orientales de China, de la India, entre los animistas de \u00c1frica, dondequiera que existan hombres no depravados, aparece como algo exigido por la condici\u00f3n humana el concepto de oraci\u00f3n, de glorificaci\u00f3n, de alabanza a un Ser supremo.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que est\u00e1 justificado el que, aun siendo obligaci\u00f3n de todos, haya en el mundo algunos que, adem\u00e1s de la obligaci\u00f3n propia, asuman la de los dem\u00e1s y dediquen su vida para que \u00e9sta sea un canto perenne, lo m\u00e1s perfecto posible, de alabanza a su Creador, a su Se\u00f1or, a su Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En el silencio del claustro debe latir un coraz\u00f3n enamorado de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Benditas se\u00e1is, religiosas, y ojal\u00e1 sep\u00e1is cumplir bien con esta misi\u00f3n que un d\u00eda hab\u00e9is abrazado, que en el silencio incomprendido de vuestros claustros manteng\u00e1is siempre latiendo un coraz\u00f3n enamorado de Dios, que va cantando, sin que nadie lo perciba, endechas de amor entra\u00f1able a vuestro Padre del Cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y demos un paso m\u00e1s. Porque no somos \u00fanicamente adoradores de Dios con una motivaci\u00f3n religiosa gen\u00e9rica y fundamental, propia de los hombres de cualquier tiempo. Vivimos ya dentro de la fe cristiana, y vosotras sois fieles, porque correspond\u00e9is a un amor revelado en Jesucristo. Y cuando se conoce a Jesucristo y se le ama, la carrera ya no tiene l\u00edmites: surgen las consagraciones, las entregas totales de una vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ya no es s\u00f3lo dar gloria a Dios, pensar en \u00c9l, sino que es consagrarse totalmente a \u00c9l, es ofrecerle generosamente todo el amor del coraz\u00f3n, todas las determinaciones de la voluntad, sacrificarlo \u2013en una palabra\u2013 todo de la misma manera que un jard\u00edn sacrificar\u00eda sus flores, si pudiera, una ma\u00f1ana en que bajara un \u00e1ngel del cielo a decirle: presenta y ofrece la hermosura de tus flores, que va a pasar por aqu\u00ed el Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs que partiendo de una fe en Jesucristo se puede poner en duda el que haya almas en el mundo, en que para amarle de todo coraz\u00f3n se entreguen a \u00c9l sin reserva y para siempre? Todos los dem\u00e1s criterios que con frecuencia se suelen utilizar, de que se puede ser cristiano en el mundo, de que no hay que dejar la familia, de que&#8230;; pues claro que los admitimos, pero vuelvo a preguntar: conociendo y teniendo una fe profunda en Jesucristo, \u00bfse podr\u00e1 poner en duda la justificaci\u00f3n de que haya personas que digan: un paso m\u00e1s y te lo entrego todo para siempre? Porque, \u00bfqui\u00e9n hay y qu\u00e9 hay en la vida del hombre que pueda merecer una donaci\u00f3n total como Jesucristo? El seguimiento del Cordero inmaculado, los votos religiosos, el ofrecimiento completo a este Se\u00f1or de los se\u00f1ores, en una vida de amor, de sacrificio, de esperanza y de gozo a imitaci\u00f3n suya, es una constante llamada del Evangelio a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las metas a que nos invita ese Evangelio son tan altas, tan altas que terminan en el cielo. Por tanto, dejemos que en esta carrera de imitaciones cada cual siga su camino, tratando de unirse a su Se\u00f1or hasta el grado m\u00e1ximo que pueda ser posible en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que a lo largo de ochocientos a\u00f1os de historia se ha hecho aqu\u00ed en San Clemente. Vuestros Padres me han ilustrado a m\u00ed para escribiros la carta pastoral sobre <em>La actualidad de la vida contemplativa.<\/em> All\u00ed hablo de algunas religiosas ilustres de este monasterio. Sin embargo, \u00a1cu\u00e1ntas habr\u00e1 habido que se pierden en el anonimato de los siglos, sin que sepamos nada de ellas, de las cuales podemos estar seguros que han dado al mundo espl\u00e9ndidos ejemplos de santidad!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Servicio trascendente a la humanidad<\/h2>\n\n\n\n<p>El otro aspecto, el servicio a la humanidad: <em>Alabanza y glorificaci\u00f3n de Dios, seguimiento de Cristo en una donaci\u00f3n total y servicio a la humanidad.<\/em> As\u00ed. Aqu\u00ed otra vez tendr\u00edamos que entrar casi en consideraciones de tipo pol\u00e9mico, pero las circunstancias de esta conmemoraci\u00f3n gozosa no me invitan a m\u00ed hoy a utilizar este g\u00e9nero de oratoria. Simplemente hago afirmaciones para aquellos que ya est\u00e1n convencidos, por supuesto que los que est\u00e1is aqu\u00ed viv\u00eds la misma fe en nombre de la cual estoy hablando. As\u00ed pues, no discuto, ni polemizo con los que lo niegan. Afirmo con los que lo admiten: he aqu\u00ed el servicio m\u00e1s trascendente y profundo a la humanidad, la vida de consagraci\u00f3n total a Dios. Y esto, a pesar de que el mundo no lo perciba, ni se d\u00e9 cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>En la carta que el Papa os dirigi\u00f3 a los trapenses en el a\u00f1o 1968 \u2013admirable documento\u2013, os hablaba de que si vuestro g\u00e9nero de vida de contemplativos se resquebrajase, todo el Cuerpo M\u00edstico de Cristo sufrir\u00eda las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que puede haber muy bien gentes que se benefician de algo sin saberlo, y el criterio para saber si hay beneficio no est\u00e1 en que ellos lo sepan, sino est\u00e1 en considerar cu\u00e1l es la necesidad del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos monasterios y conventos, que recuerdan la trascendencia de Dios y el destino del hombre, que son una llamada perenne a los hombres y mujeres de todos los tiempos, que les hacen pensar en que su destino no est\u00e1 ac\u00e1 abajo, sino que hay algo infinitamente superior a los vaivenes de la vida moderna: estos monasterios est\u00e1n prestando un servicio fabuloso a toda la humanidad, mediante la entrega de amor, la oraci\u00f3n ardiente, el sacrificio incesante de tantos religiosos y religiosas como cada d\u00eda se inmolan por sus hermanos los hombres; suplen con generosidad lo que muchas veces nosotros ten\u00edamos que hacer: dar testimonio vivo de lo que significa Cristo, su doctrina de abnegaci\u00f3n y renuncia.<\/p>\n\n\n\n<p>Reinas que renunciaron sus coronas por amor a Cristo, esclavos con pies descalzos que tambi\u00e9n le siguieron en todo momento: est\u00e1n predicando al mundo \u2013ora de los sabios, ora de los ignorantes\u2013 esa fuerza divina que comunica la gracia y que es, en definitiva, el primero de todos los valores de la tierra. Sacrificarlo todo por el Todo, es un servicio a la humanidad exquisito, delicad\u00edsimo, profundo, que hace poner en juego todos los resortes de la divina Providencia que hacen girar los acontecimientos de la historia en torno a los planes divinos en beneficio de los mismos hombres.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Car\u00e1cter de las \u00abadaptaciones\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, hijas m\u00edas, adelante a empezar otro siglo que se abre camino ahora con cara a otros tiempos, manteniendo fielmente vuestras constituciones, observando de manera exquisita todo cuanto os pidan vuestras reglas y vuestra Orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Es \u00e9ste otro de los fen\u00f3menos de nuestro tiempo al que alud\u00eda yo al principio: tanto hablar de reformaciones, acomodaciones, cambios&#8230; Sin querer penetrar en el fondo del problema, yo distinguir\u00eda dos modos de hablar sobre tales cuestiones: uno perfectamente l\u00edcito y justificado, que, adem\u00e1s, es permanente, concorde con aquella expresi\u00f3n cl\u00e1sica de nuestra teolog\u00eda de <em>Ecclesia semper reformanda,<\/em> la Iglesia necesita de una constante renovaci\u00f3n. En este sentido, las \u00f3rdenes religiosas, por exigencias naturales en el desenvolvimiento de su vida, siempre se han reformado, se han adaptado a los tiempos, se han atenido a exigencias de este o aquel tipo, han introducido \u2013como fruto de una seria reflexi\u00f3n, de una oraci\u00f3n asidua, de una sabidur\u00eda impulsada de la gracia\u2013 modificaciones que, sin alterar en nada lo sustancial de las mismas, consiguieron, sin embargo, aquello que exigen la condici\u00f3n humana, la evoluci\u00f3n del tiempo, los imperativos de las culturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este sentido de reforma, de imitar a la Iglesia <em>semper reformanda <\/em>en todos los niveles, es absolutamente necesario y l\u00edcito, est\u00e1 en l\u00ednea directa con las normas trazadas por el Vaticano II sobre la renovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay un segundo modo \u00abde reforma\u00bb que circula en los ambientes de la mayor\u00eda de las comunidades, totalmente al margen del Concilio, y al que se debe combatir. Es ese esp\u00edritu de adaptaci\u00f3n falsa, ese sistem\u00e1tico af\u00e1n de cambio \u2013un cambiar por cambiar\u2013, esa adaptaci\u00f3n al esp\u00edritu del mundo, esa acomodaci\u00f3n al modo de obrar de los mundanos, so pretexto de no aparecer anacr\u00f3nicos, de hacernos entender mejor. No es \u00e9se el esp\u00edritu de renovaci\u00f3n, la insistente llamada del Concilio a que los religiosos reencuentren y encarnen en s\u00ed el esp\u00edritu de sus fundadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Una sinfon\u00eda de Beethoven o una catedral de Toledo no se adaptan. Y si hoy se pretende hacer una catedral o una pieza de m\u00fasica, el maestro puede decir: voy a hacer una catedral, voy a componer una pieza de m\u00fasica, pero esa catedral de Toledo, esa sinfon\u00eda de Beethoven existente, se las respeta, se las respeta y admira. Y cuando una obra arquitect\u00f3nica necesita una restauraci\u00f3n, los que la llevan a cabo se cuidan muy bien de hacerla con la m\u00e1xima fidelidad hasta en el tama\u00f1o y color de las piedras, se guardan muy mucho de introducir novedades que desentonen de la obra, porque si no lo hacen as\u00ed ser\u00edan justamente reprochados por los hombres cultos y admiradores del arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo pudi\u00e9ramos decir de las grandes \u00f3rdenes y congregaciones religiosas. \u00bfQue hay que fundar otras nuevas adaptadas a nuestros tiempos? Muy bien, que se funden. Seguramente hay motivos para ello. Pero las ya existentes, con una tradici\u00f3n gloriosa de siglos, \u00e9sas deben permanecer sustancialmente id\u00e9nticas en su espiritualidad primitiva. La renovaci\u00f3n pedida por el Concilio no es desmantelar, sino ahondar m\u00e1s y m\u00e1s en el esp\u00edritu de los fundadores.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Canto Gregoriano, sereno, profundo, intemporal<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Ay de la Iglesia si piensa que el criterio que debe guiarla es la facilidad, el ir dejando carga! \u00a1Esa ansia de hacer todo m\u00e1s leve, m\u00e1s ligero, m\u00e1s adaptado al mundo para que los hombres nos entiendan!<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo patente tenemos en el canto gregoriano. S\u00ed, no dudo en afirmarlo. El Papa, en la carta anteriormente citada, os exhortaba a conservarlo en toda su pureza impresionante. Con todo, se ha ido liquidando poco a poco en todas partes, salvo raras excepciones. \u00a1Un horror! \u00a1Una pena lamentable! Es que el pueblo no lo entiende \u2013se aduce como pretexto\u2013. S\u00ed que lo entiende, y es compatible poder alternar el canto gregoriano con la lengua vern\u00e1cula. Y todav\u00eda lo entender\u00eda mejor si se facilitasen instrumentos pastorales, hojas m\u00faltiples donde pudiera seguir lo que se est\u00e1 cantando.<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00edan hacer brev\u00edsimos ensayos al principio de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, y entonces se producir\u00eda el mismo fen\u00f3meno de concurrencia como el que presenci\u00e9 yo el pasado verano en Santo Domingo de Silos \u2013donde conservan las melod\u00edas gregorianas\u2013, adonde cada vez acude m\u00e1s gente seglar en busca de ese canto gregoriano, sereno, profundo, intemporal, lleno de unci\u00f3n religiosa, acomodado a las exigencias de todos los hombres de todas las \u00e9pocas. Pues se ha perdido en casi todas partes, hasta en los monasterios de monjes que debieran ser archivos, impenetrables a la acci\u00f3n demoledora de la \u00e9poca, de estas riquezas transmitidas por la Iglesia con una vigencia de muchos siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ay de la Iglesia \u2013permitidme lo repita una vez m\u00e1s\u2013 que \u00fanicamente cuente para desarrollarse en el tiempo con ese criterio de decir: vamos a renovarlo todo, a hacerlo todo m\u00e1s f\u00e1cil! Porque de ah\u00ed se va pasando, \u00bfa qu\u00e9?, a esas liturgias irrisorias que tanto se prodigan hoy en muchos lugares. Rompen el alma de dolor al ver c\u00f3mo puede haber sacerdotes que traten de esa manera ignominiosa algo que no es suyo, algo que es de la Iglesia, depositaria fidel\u00edsima de los tesoros de Cristo. Me refiero a la ordenaci\u00f3n del culto, del sacrificio de la Misa, al tratamiento de la palabra de Dios, la oraci\u00f3n p\u00fablica de la misma Iglesia, haci\u00e9ndolo todo a su talante, convirtiendo los actos lit\u00fargicos en comparsas de camaradas, tirados por los templos, con sus guitarras y cantinelas, gesticulando de manera irreverente, como si no se tratara de la casa de Dios. Todas estas cosas las ver\u00edamos bien en un teatro o en una reuni\u00f3n de diversi\u00f3n, nunca en el lugar santo, que exige m\u00e1xima reverencia, actitudes nobles, armon\u00edas propias y cuanto viene requerido y avalorado por el peso de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">San Bernardo levanta una bandera de amor y de exigencia<\/h2>\n\n\n\n<p>En el verano de 1975 visitaba yo el monasterio de dominicas de Olmedo, una comunidad floreciente de vida muy austera, con seis horas de oraci\u00f3n, trabajando con un reglamento y unas normas de vida llenas de exigencias, al parecer poco acordes con el ambiente hedonista de nuestra \u00e9poca. Se dir\u00eda que una comunidad as\u00ed se dirig\u00eda vertiginosamente hacia su aniquilamiento, a desaparecer las llamadas de nuevas vocaciones; todo lo contrario. De all\u00ed han salido ya religiosas para reforzar o fundar nuevas casas en Am\u00e9rica, \u00c1frica y Asia; quedan todav\u00eda m\u00e1s de sesenta religiosas, y las llamadas a sus puertas siguen ininterrumpidas, porque all\u00ed se vive una observancia estrecha, rigurosa, firme en sus convicciones y en su entrega.<\/p>\n\n\n\n<p>Padres trapenses que asist\u00eds a esta ceremonia: \u00a1cu\u00e1nto gozo sentir\u00eda yo en que se lograra este ideal de que venimos hablando!, es decir, que se fundara esa abad\u00eda de Montesi\u00f3n, que est\u00e1 ah\u00ed, a las puertas de Toledo, que se llenara otra vez con monjes blancos, disc\u00edpulos de San Bernardo. Que vengan, que vengan pronto de otras abad\u00edas de Espa\u00f1a y se forme ah\u00ed una comunidad numerosa, de tal manera que se convierta en casa de oraci\u00f3n, de canto lit\u00fargico en gregoriano, de exquisitez en el culto, de facilitaci\u00f3n para ejercicios espirituales, de retiros en silencio para la gente del mundo, tan atosigada por el ruido excesivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una casa que sea un centro de irradiaci\u00f3n espiritual potente a las puertas de Toledo, muy cerca de Madrid, en el coraz\u00f3n de Espa\u00f1a; pero no para que sea una casa m\u00e1s, sino para que se presente desde el primer momento como un baluarte de la m\u00e1s pura exuberancia religiosa que invite desde el momento que se entre all\u00ed a caminar en silencio, a orar, a buscar el trato con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dar\u00eda en mi pontificado en Toledo la mayor de las satisfacciones si esa abad\u00eda lograra ponerse en marcha y encontrar la vitalidad que tuvo en otros tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que s\u00ed os pedir\u00eda, desde el primer momento, es que sea de la m\u00e1xima exigencia, y si no, no veng\u00e1is, mantenedla as\u00ed, simplemente, sosteniendo el recuerdo de su historia y su vida actual con la presencia sacrificada del pu\u00f1ado de monjes a quienes respeto y admiro. Pero si ven\u00eds \u2013que lo deseo ardientemente\u2013, venid a plantar ah\u00ed una bandera desde el primer d\u00eda, que ponga de relieve ante los ojos de todos los que os contemplen, que cre\u00e9is de verdad en la oraci\u00f3n, en el sacrificio, en la austeridad, en el silencio, en el culto a Dios, de la forma m\u00e1s perfecta. Que sea una llamada apremiante a los hombres de este mundo \u2013porque es este mundo en el que viv\u00eds\u2013, a participar de esos anhelos y de esas vivencias espirituales, sin ning\u00fan g\u00e9nero de claudicaciones, sin ninguna acomodaci\u00f3n ficticia, sin ninguna falsa interpretaci\u00f3n de vuestras reglas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ha dado gloria a la Iglesia, a trav\u00e9s de San Bernardo, fue el hecho de haber levantado \u00e9l una bandera de amor y de exigencia en aquella \u00e9poca en que todo se iba tambi\u00e9n debilitando. \u00c9l fue el caballero de Cristo, como le ha apellidado la historia. Pero por donde pasaba fue encendiendo el coraz\u00f3n de sus monjes y el de los pueblos a los que lleg\u00f3, y el de los papas a quienes escribi\u00f3, en la fidelidad al Evangelio, proclam\u00e1ndola en toda su integridad y pureza.<\/p>\n\n\n\n<p>Que este centenario nos traiga ese regalo y que para unos y para otros pueda servir la conmemoraci\u00f3n que hacemos de lecci\u00f3n para el futuro y de aliento de fidelidad inquebrantable en los compromisos contra\u00eddos con Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda recogida en cinta magnetof\u00f3nica en la concelebraci\u00f3n lit\u00fargica del 28 de mayo de 1977, con motivo del VIII Centenario del Monasterio Cisterciense de San Clemente, en Toledo. Texto publicado en la revista Cistercium, 30, 1978, 231-241. Comunidad de religiosas cistercienses del monasterio de San Clemente y hermanos todos muy amados en nuestro Se\u00f1or Jesucristo. 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