{"id":716,"date":"2024-09-22T18:48:33","date_gmt":"2024-09-22T16:48:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=716"},"modified":"2024-09-22T18:48:33","modified_gmt":"2024-09-22T16:48:33","password":"","slug":"la-vida-contemplativa-en-la-iglesia-de-hoy","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-vida-contemplativa-en-la-iglesia-de-hoy\/","title":{"rendered":"La vida contemplativa en la Iglesia de hoy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada en \u00c1vila el 4 de noviembre de 1974, en las Jornadas para Religiosas de vida contemplativa. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> noviembre-diciembre 1974.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vida contemplativa en la Iglesia de Cristo<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Lo que exist\u00eda desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida \u2013pues la Vida se manifest\u00f3, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos manifest\u00f3<\/em><em>\u2013, <\/em><em>lo que hemos visto y o\u00eddo, os lo anunciamos, para que tambi\u00e9n vosotros est\u00e9is en comuni\u00f3n con nosotros. Y nosotros estamos en comuni\u00f3n con el Padre y con su Hijo Jesucristo<\/em> (1 Jn 1-3).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed empieza la primera carta del Ap\u00f3stol San Juan y as\u00ed he querido comenzar al dirigirme a vosotras, religiosas contemplativas, porque vuestra misi\u00f3n y servicio en la Iglesia es la contemplaci\u00f3n del misterio divino, y de vuestra contemplaci\u00f3n necesitamos todos como del aire para respirar. En medio del progresivo desarrollo de las culturas nos ayud\u00e1is a no perder de vista la aut\u00e9ntica Redenci\u00f3n, y en medio de las situaciones terrenas, gozosas o dolorosas, nos pon\u00e9is de manifiesto la vida eterna y la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. En un mundo en el que imperan ideolog\u00edas que no esperan nada de Dios, que afirman no tener necesidad de \u00c9l para hacer el bien, que muestran al hombre como capaz de conseguir por sus fuerzas su verdadera grandeza, viv\u00eds haciendo de la contemplaci\u00f3n del misterio de Cristo el alimento y fuerza de cada momento de la existencia, y del \u00abvivir plenamente en Dios\u00bb la meta de vuestras vidas. El trabajo cotidiano y cada una de las acciones que realiz\u00e1is son hijos de esa contemplaci\u00f3n y como sus frutos naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abVuestro testimonio de fidelidad al ideal contemplativo, hoy m\u00e1s que nunca, significa para los fieles el primado de Dios y de la vida interior en el complejo dinamismo de las actividades apost\u00f3licas. Significa la afirmaci\u00f3n de los valores espirituales, de la oraci\u00f3n, de la pobreza, del amor fraterno, del esp\u00edritu de sacrificio, de la cruz; de suerte que, como muy bien afirma el Concilio Ecum\u00e9nico, constitu\u00eds \u201cuna gloria para la Iglesia y una fuente de gracias celestiales\u201d\u00bb, ha dicho el Papa Pablo VI, este mismo a\u00f1o, el 21 de febrero, a las religiosas clarisas<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La peculiar vocaci\u00f3n de la vida contemplativa recuerda constantemente a la Iglesia y al mundo entero que es Dios quien salva. Sus comunidades son luces que indican la direcci\u00f3n, se\u00f1ales que marcan el peligro del activismo y ponen de relieve la tentaci\u00f3n de la eficacia m\u00e1s all\u00e1 de la acci\u00f3n de Dios. Su silencio habla de la Encarnaci\u00f3n de la Palabra del Padre, de la esperanza y de la alegr\u00eda de la Resurrecci\u00f3n, de la plenitud del Esp\u00edritu, de la gracia, de la relaci\u00f3n llena de amor y confianza que los hombres podemos vivir con Dios, de la bienaventuranza que supone \u00abla elecci\u00f3n de la mejor parte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida contemplativa est\u00e1 de lleno integrada en la pastoral de la Iglesia al anunciar el misterio de Cristo a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n constante, al anunciar valores que est\u00e1n m\u00e1s ocultos en otros estados de vida: recogimiento, contemplaci\u00f3n, soledad, vida desinteresada, concentraci\u00f3n en lo esencial. Sus armas, instrumentos y medios son espirituales. Es un testimonio claro del amor a Dios sobre todas las cosas, de la absoluta dependencia de \u00c9l y de la libertad del ser humano frente a todo lo que puede enajenarle en la b\u00fasqueda de su destino. Dice de la forma m\u00e1s vivencial y existencial posible que Jesucristo es la Verdad y la Vida, que nadie puede servir a dos se\u00f1ores, que quien pierde su vida la encuentra, y que las posibilidades realmente salvadoras est\u00e1n en el interior del hombre ligado a Dios por la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>La actividad de la religiosa contemplativa es ser oraci\u00f3n en la Iglesia, canto de alabanza, plegaria, acci\u00f3n de gracias, continuo reconocimiento del misterio de Redenci\u00f3n y Salvaci\u00f3n. De esta forma realiza un ministerio vital y fundamental en la Iglesia de Cristo. El Evangelio nos dice que Jes\u00fas siempre estaba unido al Padre; vosotras sois testimonio de esa uni\u00f3n de Cristo con el Padre y de todos los cristianos con Cristo. Pon\u00e9is de relieve que Dios no es s\u00f3lo el Ser absoluto de la filosof\u00eda, o el Dios estudiado por el te\u00f3logo, sino el Dios viviente que se ha comprometido por amor con la vida humana y que nos transforma por la gracia de la oraci\u00f3n, haci\u00e9ndonos cada vez m\u00e1s capaces de \u00c9l, al tomar m\u00e1s conciencia del misterio divino y de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso al hablaros aqu\u00ed, en \u00c1vila, en Teresa de Jes\u00fas, cuando gracias a la oraci\u00f3n escribe en las primeras Moradas: \u00abNo hallo yo cosa con qu\u00e9 comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad, y verdaderamente apenas deben llegar nuestros entendimientos \u2013por agudos que fuesen\u2013 a comprenderla, as\u00ed como no pueden llegar a considerar a Dios, pues \u00c9l mismo dice que nos cre\u00f3 a su imagen y semejanza\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. O en las s\u00e9ptimas al tratar de las mercedes grandes que hace Dios: \u00abSe le comunican \u2013al alma\u2013 todas las tres Personas y la hablan, y la dan a entender aquellas palabras que dice el Evangelio que dijo el Se\u00f1or: que vendr\u00eda \u00c9l y el Padre y el Esp\u00edritu Santo a morar con el alma que le ama y guarda sus mandamientos\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ten\u00e9is una tarea: despertar en los hombres la necesidad de orar<\/h2>\n\n\n\n<p>Cristo or\u00f3, porque como Verbo de Dios contemplaba siempre al Padre, porque como hombre necesitaba de la oraci\u00f3n, porque como Redentor y Primog\u00e9nito de la humanidad ten\u00eda que orar en nombre de todos nosotros. Vuestra oraci\u00f3n imita la de Cristo, tiene que ser como la de Cristo: contemplaci\u00f3n, ayuda, confortaci\u00f3n, intercesi\u00f3n. Y tiene la tarea de despertar en nosotros la necesidad de orar. Ella nos abrir\u00e1 a todo lo dem\u00e1s. \u00abEstamos convencidos \u2013dec\u00eda Pablo VI en una de sus catequesis\u2013 que el mundo moderno tiene necesidad de aprender de nuevo a orar. Es decir, a manifestarse a s\u00ed mismo delante de Dios: dos misterios que se encuentran: la conciencia del hombre y el Ser infinito e inefable\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo la oraci\u00f3n nos sit\u00faa en la actitud de Jes\u00fas ante el Padre: amor, aceptaci\u00f3n y entrega. Nos muestra la verdad cada vez m\u00e1s plena; nos abre a una disposici\u00f3n pura, leal y libre; nos impulsa a una acci\u00f3n m\u00e1s resuelta. El testimonio de la vida contemplativa permite descubrir que no se trata tanto de hacemos escuchar por Dios cuanto de o\u00edrle y hacemos capaces de o\u00edrle; el que ora de verdad, escucha. Dios otorga en la oraci\u00f3n lo que San Pablo pide a los suyos: <em>que Cristo viva por la fe en vuestros corazones, para que arraigados y cimentados en el amor, pod\u00e1is comprender con todos los santos cu\u00e1l es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vay\u00e1is llenando hasta la total Plenitud de Dios<\/em> (Ef 3, 17-19). La vida de oraci\u00f3n incesante nos dice que s\u00f3lo una confianza existe siempre, la confianza en Cristo. \u00c9l permanece, va con nosotros, ha muerto la muerte de cada hombre que cree en \u00c9l, y le resucitar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La gracia de vuestra oraci\u00f3n une a los hombres a Dios, y al situaros en estado de aceptaci\u00f3n del mensaje divino, viene a vosotras el reino de Dios y sois entonces luz que ilumina y sal que da sabor. Tiene siempre fuerza intercesora. No pod\u00e9is ir al encuentro de Dios sin ir al mismo tiempo al encuentro de los hombres, sin sentiros solidarias de su destino y sin querer hacer algo por ellos. La fuerza espiritual que hay en vidas as\u00ed ayuda a abrirse a todos, al amor y a la providencia divina. En cada paso de nuestra existencia se tiene que ir dando una conversi\u00f3n fundamental, que es apertura al misterio de salvaci\u00f3n, al misterio de Dios. La puerta de entrada es la oraci\u00f3n. Contemplad, orad y que ello sea lo que nos hable de la alegr\u00eda del don de Dios, del intercambio de amor. Dice San Agust\u00edn que no se vence al placer sino por el placer, porque el placer siempre es m\u00e1s poderoso que el deber. La humanidad est\u00e1 necesitada de ese gozo de Dios y s\u00f3lo la relaci\u00f3n y uni\u00f3n con \u00c9l puede descubr\u00edrselo hasta llegar a percibir la riqueza del amor trinitario mismo. Es vital el comprenderlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la existencia del hombre se realiza en la relaci\u00f3n Yo-T\u00fa entre Dios y \u00e9l; su vida es en el fondo \u00abbuscar el rostro de Dios\u00bb; para \u00c9l nos cre\u00f3 y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que no descanse en \u00c9l. Por eso nuestra vida tiene que ser, y as\u00ed se realiza, un di\u00e1logo constante. La oraci\u00f3n es la que nos ense\u00f1a a mantener este di\u00e1logo. Las palabras del Padre Foucauld nos son pr\u00f3ximas y asequibles: \u00abOrar, ya lo veis, es, sobre todo, pensar en M\u00ed, am\u00e1ndome&#8230;; cuanto m\u00e1s se ama, mejor se ora. La oraci\u00f3n es la atenci\u00f3n del alma fija amorosamente en M\u00ed: cuanto m\u00e1s amorosa es la atenci\u00f3n, mejor es la oraci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. Tambi\u00e9n las de Teresa de Jes\u00fas: \u00abNo es otra cosa oraci\u00f3n&#8230; sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En frase de San Agust\u00edn, la oraci\u00f3n es la respiraci\u00f3n del alma. En definitiva, vivir a nivel personal la vida teologal, la vida de fe, de esperanza y de caridad. Haciendo de ella vuestra forma de vida sois testigos de Dios, y este testimonio tiene un aspecto eclesial important\u00edsimo que nos es absolutamente necesario. La Iglesia peregrina no puede entenderse sin mirar a esa Jerusal\u00e9n celeste y consumada que es la <em>esposa inmaculada del Cordero, a la que Cristo am\u00f3 y se entreg\u00f3 a S\u00ed mismo por ella, para santificarla<\/em> (Ef 5, 26)<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>; la uni\u00f3 consigo con alianza indisoluble, y sin cesar la alimenta y abriga (Ef 5, 29). Ten\u00e9is los contemplativos la mirada puesta en esa Jerusal\u00e9n celestial y en el destino final que explica y condiciona de ra\u00edz toda la existencia humana. Busc\u00e1is las cosas de arriba, como dice el Ap\u00f3stol, vuestro gozo es el gozo del amor de Dios. Viv\u00eds escondidos con Cristo en Dios y ese vivir nos ofrece hecho realidad el sentir del Concilio: \u00abPero mientras la Iglesia peregrina en este mundo lejos del Se\u00f1or (2Cor 5, 6), se considera como desterrada, de modo que busca y saborea las cosas de arriba donde est\u00e1 Cristo sentado a la diestra del Dios, donde la vida de la Iglesia est\u00e1 escondida con Cristo en Dios, hasta que se manifieste con su Esposo en la gloria (Col 3, 1-4)\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNinguna raz\u00f3n justifica la vida consagrada a mirar y contemplar con amor a Cristo, nuestro Dios y Salvador, sino el hecho de ser una anticipaci\u00f3n de la visi\u00f3n beat\u00edfica. A pesar de nuestras debilidades e imperfecciones en la realizaci\u00f3n de nuestra vocaci\u00f3n, nuestro estado de vida es y ser\u00e1 la afirmaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n sobrenatural de la humanidad. El mundo necesita ver estas realidades, no s\u00f3lo afirmadas en una predicaci\u00f3n, sino realmente anticipadas, ante su vista, en unas vidas humanas\u00bb, afirma Voillaume<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. El peligro de hoy es el olvido de nuestra com\u00fan vocaci\u00f3n: la contemplaci\u00f3n eterna, pero la vida contemplativa nos es testigo constante de ella. Esta peculiar forma de vida hace que vosotras, \u00abasidas fuertemente por Dios, os abandon\u00e9is a su acci\u00f3n soberana que os levanta hacia \u00c9l y os transforma en \u00c9l, mientras os prepara para la contemplaci\u00f3n eterna que constituye nuestra com\u00fan vocaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La contemplaci\u00f3n es el reclamo de la naturaleza escatol\u00f3gica de la Iglesia en medio de su peregrinante situaci\u00f3n actual. Los contemplativos viv\u00eds esa escatolog\u00eda por adelantado, aunque de manera imperfecta, ahora en el tiempo. Nos record\u00e1is a todos hacia d\u00f3nde caminamos y c\u00f3mo debemos prepararnos a ese quehacer que nos espera y que constituye \u00abnuestra com\u00fan vocaci\u00f3n\u00bb. El Papa Pablo VI os ha llamado \u00abvig\u00edas del crep\u00fasculo de la vida actual y profetas de la aurora que aguarda a los fieles\u00bb. Vuestra vida es un bien para toda la Iglesia, que necesita de esa vitalidad espiritual para realizar su misi\u00f3n de reconciliaci\u00f3n y renovaci\u00f3n. La plegaria que hac\u00e9is se inserta en la que Jesucristo dirige sin cesar al Padre en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Toda vida de fe encierra una dimensi\u00f3n contemplativa<\/h2>\n\n\n\n<p><em>La vida eterna consiste en conocerte a Ti, \u00fanico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien T\u00fa enviaste<\/em>(Jn 17, 3).Jesucristo se presenta como testigo de una autenticidad divina y humana tal que pide de los hombres fundamenten en \u00c9l su vida y su pensamiento. Es la luz que ilumina; quien le mira no anda en tinieblas. S\u00f3lo \u00c9l nos puede mostrar el plan de Dios, este es el sentido de la palabra Revelaci\u00f3n. San Juan nos lo describe en un maravilloso texto del Apocalipsis:<em>Vi tambi\u00e9n en la mano derecha del que est\u00e1 sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos. Y vi un \u00c1ngel poderoso que proclamaba con fuerte voz: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es digno de abrir el libro y soltar sus sellos?\u00bb Pero nadie era capaz, ni en el cielo ni en la tierra ni bajo la tierra, de abrir el libro ni de leerlo. Y yo lloraba mucho, porque no se hab\u00eda encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo. Pero uno de los \u00c1ngeles me dice: \u00abNo llores; ha triunfado el Le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1, el Reto\u00f1o de David; \u00e9l podr\u00e1 abrir el libro y sus siete sellos<\/em><em>\u00bb. <\/em><em>Entonces vi&#8230; un Cordero como degollado&#8230; El Cordero se acerc\u00f3 y tom\u00f3 el libro de la mano derecha del que est\u00e1 sentado en el trono<\/em>(Ap 5, 1-7). El contenido oculto del libro s\u00f3lo Cristo nos lo revela. En la medida en que contemplemos a Cristo conoceremos a Dios, y conoceremos su plan de salvaci\u00f3n. Ya dijo Pascal que no solamente sab\u00edamos de Dios por medio de Jesucristo, sino que no sabremos de nosotros mismos sino mediante Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la comuni\u00f3n de vida que un\u00eda a los Ap\u00f3stoles con Jes\u00fas se encuentra en germen la dimensi\u00f3n contemplativa de la Iglesia. La contemplaci\u00f3n del Dios \u00fanico y verdadero revelado en Cristo es esencial al desarrollo de la vida cristiana. No hablo, por tanto, aqu\u00ed de la contemplaci\u00f3n en general como la m\u00e1s alta expresi\u00f3n de la vida intelectual y espiritual del hombre, de esa capacidad real que le afecta en lo m\u00e1s \u00edntimo de su ser. En esta perspectiva habl\u00e9 el a\u00f1o pasado al tratar el tema de la contemplaci\u00f3n como alma de la civilizaci\u00f3n del ma\u00f1ana. Pienso en el destino de toda persona humana como eterna comuni\u00f3n con la vida de Cristo, comuni\u00f3n de visi\u00f3n y de amor. Y no podemos estar destinados para algo para lo cual o por gracia o por naturaleza no tengamos capacidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La gracia, que es decir la vida de Dios en nosotros, desarrolla esta capacidad, que es la que nos da consistencia y valor. Nuestra vida de fe est\u00e1 fundamentada en este convencimiento, y mientras no le demos esta dimensi\u00f3n contemplativa, unitiva, todo quedar\u00e1 en un plano de ciertos h\u00e1bitos, de ciertas tendencias, pero superficial. La dimensi\u00f3n contemplativa es aquello que dec\u00eda San Agust\u00edn era en \u00e9l m\u00e1s que \u00e9l mismo, y cuando entraba en \u00e9l era la base firme en la que apoyaba su existencia con todas sus opciones fundamentales. Aceptar a Cristo es empezar a vivir esta comuni\u00f3n que nos llevar\u00e1 a exclamar alg\u00fan d\u00eda plenamente: mi vivir es Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda vida de fe encierra una dimensi\u00f3n contemplativa, y esto pone de relieve algo clave en el cristianismo: la esencia de la revelaci\u00f3n radica en que Dios ha venido al hombre, no en que el hombre va hacia \u00c9l. <em>En verdad te digo: el que no nazca del agua y del Esp\u00edritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Esp\u00edritu, es esp\u00edritu. No te asombres de que te haya dicho: ten\u00e9is que nacer de lo alto<\/em> (Jn 3, 5-7). Dani\u00e9lou nos dice con su claridad acostumbrada: \u00abYo resumir\u00eda la diferencia fundamental entre las religiones y la Revelaci\u00f3n en una frase: las religiones son esencialmente la expresi\u00f3n de un movimiento que va del hombre hacia Dios; las religiones son la expresi\u00f3n de esa b\u00fasqueda de Dios, que est\u00e1 inscrita en el coraz\u00f3n del hombre; a trav\u00e9s de la religi\u00f3n, el hombre intenta a oscuras, tanteando, captar, m\u00e1s all\u00e1 de las cosas visibles, las realidades invisibles y misteriosas cuya existencia presiente. La Revelaci\u00f3n, por su parte, es un movimiento inverso; no va del hombre a Dios; va de Dios al hombre. La esencia de la Revelaci\u00f3n radica en que Dios ha venido hacia el hombre: es un gesto de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>. Nuestra existencia personal tiene su ra\u00edz en Dios, nuestra interioridad brota perennemente de \u00c9l. Cristo nos revel\u00f3 a Dios y encarn\u00f3 su Esp\u00edritu en nosotros, nos tom\u00f3 como posesi\u00f3n: <em>Si alguno me ama, vendremos a \u00e9l y haremos en \u00e9l nuestra morada<\/em> (Jn 14, 23). Por eso la oraci\u00f3n es contemplaci\u00f3n, sumergimos en esa uni\u00f3n que nos descubre nuestra aut\u00e9ntica y fuerte verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe exige del cristiano creer que Dios ha venido a la tierra, que ha asumido nuestra humanidad salvando el abismo que la separaba de la vida de Dios. Le ha hecho renacer a esta vida divina de manera que somos unos con El. Por eso toda vida de fe encierra una dimensi\u00f3n contemplativa. Al hablar de Revelaci\u00f3n cristiana se est\u00e1 hablando ya de contemplaci\u00f3n cristiana. Y en la medida en que \u00e9sta se va desplegando se desarrolla la vida eterna en el alma. Durante nuestra vida terrena vamos formando en nosotros ese hombre o mujer que un d\u00eda seremos<em>. <\/em><em>Pero llevamos este tesoro en vasos de barro, para que aparezca que la extraordinaria grandeza del poder es de Dios y que no viene de nosotros. Atribulados en todo, mas no aniquilados. Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jes\u00fas, a fin de que tambi\u00e9n la vida de Jes\u00fas se manifieste en nuestro cuerpo&#8230; Por eso no desfallecemos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de d\u00eda en d\u00eda. En efecto, la leve tribulaci\u00f3n de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas&#8230; Y as\u00ed gemimos en este estado, anhelando ser revestidos de nuestra habitaci\u00f3n celeste<\/em>(2Cor 4, 7-10. 16-18; 5, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia del cristiano est\u00e1 en el tiempo, pero lleva ya en s\u00ed la eternidad. La contemplaci\u00f3n abre su mirada hacia ese horizonte eterno que es siempre el misterio de Dios, en el que se ve que <em>\u00c9l es todo en todo<\/em> (1Cor 15, 28). La imagen de la vida contemplativa tendr\u00e1 siempre vigencia, y ella velar\u00e1 para que siempre est\u00e9 en vigor esta dimensi\u00f3n esencial. Dir\u00e1 a todos los cristianos c\u00f3mo su vida en medio de la mayor actividad tiene que estar cimentada en la contemplaci\u00f3n del misterio de salvaci\u00f3n. \u00abLa Iglesia es la sociedad de hombres que oran. Su fin primordial es ense\u00f1ar a orar. Si queremos saber lo que hace la Iglesia, debemos advertir que es una escuela de oraci\u00f3n. Recuerda a los fieles la obligaci\u00f3n de la oraci\u00f3n; despierta en ellos la actitud y la necesidad de la oraci\u00f3n; ense\u00f1a c\u00f3mo y por qu\u00e9 se debe orar, hace de la oraci\u00f3n el \u201cgran medio\u201d para la salvaci\u00f3n, y al mismo tiempo la proclama fin sumo y pr\u00f3ximo de la verdadera religi\u00f3n. La Iglesia hace de la religi\u00f3n la expresi\u00f3n elemental y sublime de la fe: creer y orar se funden en un mismo acto, y al mismo tiempo hace de expresi\u00f3n de la esperanza\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>. La Iglesia es la familia de los adoradores del Padre <em>en esp\u00edritu y en verdad<\/em> (Jn 4, 23).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El mundo actual necesita oasis de contemplaci\u00f3n que esclarezcan el misterio del hombre dentro del misterio del Verbo encarnado<\/h2>\n\n\n\n<p>Ciertamente, la vida misma diaria del cristiano os necesita por la constante invitaci\u00f3n que le hac\u00e9is a contemplar su vida a la luz del misterio de Cristo, a apartarse de lo que enajena, a buscar lo que en realidad libera, a independizarse de las necesidades que crea la sociedad de consumo y el mundo que vivimos. El mundo de hoy y el de siempre requiere la fuerza de la vida contemplativa y la requerir\u00e1 m\u00e1s en proporci\u00f3n del desgaste que experimenta. Hay una relaci\u00f3n profunda entre acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Fil\u00f3sofos y m\u00edsticos convienen en reconocer una relaci\u00f3n estrecha e inevitable entre ambas. La contemplaci\u00f3n no es inactividad, sino la forma m\u00e1s alta de vida activa y el grado supremo de la actividad espiritual. La acci\u00f3n ha de ser pensada y la contemplaci\u00f3n ha de ser acci\u00f3n. El jefe de un aeropuerto no realiza menos la acci\u00f3n que el piloto que la ejecuta: \u00e9l lleva en s\u00ed la responsabilidad que la acci\u00f3n misma le impone porque la piensa. Acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n se complementan; la elecci\u00f3n de esta \u00faltima no supone de ninguna manera renuncia de la acci\u00f3n. Toda creaci\u00f3n es fruto de una intuici\u00f3n que se torna acci\u00f3n. La evidencia espiritual es el beneficio de la contemplaci\u00f3n, en la cual el pensamiento y la acci\u00f3n encuentran su cumplimiento y realizaci\u00f3n. Cualquiera que acceda a la contemplaci\u00f3n se transforma en simiente, en rica semilla que germinar\u00e1 en copioso fruto. El que descubre una evidencia tira del otro para mostr\u00e1rsela, por eso todo cristiano tiene que ser un ap\u00f3stol. No es posible tener vida de uni\u00f3n con Dios y no darlo a los dem\u00e1s. La contemplaci\u00f3n es la expresi\u00f3n de la nueva vida que hay en el cristiano y \u00e9sta tiende a comunicarse. Todos somos redimidos por Cristo y somos redentores con \u00c9l. Un mismo Esp\u00edritu nos vivifica y una misma vida corre por todos nosotros. <em>Un solo Cuerpo y un solo Esp\u00edritu, como una es la esperanza a la que hemos sido llamados<\/em> (Ef 4, 4).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en nuestro mundo no parecemos vivir, ni los que decimos ser Iglesia de Cristo, en la fecunda dial\u00e9ctica de contemplaci\u00f3n-acci\u00f3n. No parecemos conscientes de que \u00aba medida que el compromiso temporal adquiere m\u00e1s cabida en la vida de los cristianos, es preciso que el testimonio de la contemplaci\u00f3n le presente su contrapeso\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>. El relieve y la trascendencia de una \u00e9poca hist\u00f3rica no est\u00e1n en que en ella se logren una t\u00e9cnica y un bienestar cada vez mejores, ni en un dominio de la naturaleza cada vez m\u00e1s potente, sino en lograr unas formas de vida en las que el hombre viva su verdadera condici\u00f3n y realice su vocaci\u00f3n, de tal forma que se logren unas dignas y verdaderas actitudes \u00e9ticas. Las verdaderas conquistas son las del esp\u00edritu y las que \u00e9ste consigue para que el progreso sea en beneficio de todos, para que aumente el respeto hacia el hombre, de tal manera que todos, sin excepci\u00f3n, consideren a su pr\u00f3jimo como a un \u00abotro yo\u00bb, para lograr instituciones que sirvan a la dignidad y al fin del hombre<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No voy a examinar el panorama actual, lo conoc\u00e9is porque sois hijas de esta \u00e9poca. Seguramente hab\u00e9is analizado con detenci\u00f3n en vuestros ratos de lectura y de oraci\u00f3n la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia en el mundo actual, ella nos da una visi\u00f3n clara y comprometida. \u00bfNo es cierto que el hombre hoy est\u00e1 en peligro? <em>La preocupaci\u00f3n por el hombre<\/em> se llama un libro muy le\u00eddo, sobre todo en Europa, de Romano Guardini; en la introducci\u00f3n nos dice: \u00abContienen \u2013las charlas, conferencias y art\u00edculos del libro\u2013 no poca cr\u00edtica hacia la cultura actual, pero esta cr\u00edtica no est\u00e1 orientada por puntos de vista puramente filos\u00f3fico-culturales, sino por una preocupaci\u00f3n por el hombre percibida cada vez con mayor fuerza; por el hombre, que nunca ha estado tan inmediatamente en peligro como hoy. Es decir, est\u00e1 orientada por la cuesti\u00f3n de si el hombre, dentro del proceso, cada vez m\u00e1s veloz, del progreso cient\u00edfico, t\u00e9cnico y sociol\u00f3gico, puede seguir siendo hombre en el sentido en que determinan ese concepto la palabra divina y el honor humano\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>. Estamos en peligro de enajenarnos en la propia obra de nuestras manos, de perder la libertad cuando buscamos con ansia la liberaci\u00f3n, de no creer en el amor cuando tanto se habla de \u00e9l, de romper toda relaci\u00f3n de fidelidad y de pisotear los deberes que nos incumben y, por tanto, \u00bfqu\u00e9 derechos podremos exigir? Seamos sinceros, lealmente sinceros para reconocer si para nosotros el misterio del hombre queda esclarecido de verdad dentro del misterio del Verbo encamado con todas las consecuencias concretas que en nuestra vida cotidiana implica. Un pensador franc\u00e9s, Marrou, afirma en su libro <em>Teolog\u00eda de la historia,<\/em> que la vocaci\u00f3n de los contemplativos nos es necesaria porque ella pone rumbo directamente a lo eterno. La inteligencia humana, si no quiere equivocarse, no puede separarse de la suprema raz\u00f3n de nuestro vivir, que es el misterio de por qu\u00e9 somos y a d\u00f3nde vamos. Las consecuencias de esta separaci\u00f3n son las injusticias, los odios, la falta de respeto a la persona, la embriaguez del poder, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Se debilita la profundidad que brota de la penetraci\u00f3n del misterio de Cristo, que da la comprensi\u00f3n de lo esencial, la experiencia de lo que realmente tiene sentido, y esto s\u00f3lo puede obtenerse en el enfrentamiento interior de la contemplaci\u00f3n que requiere calma y reposo, sencillez y humildad, concentraci\u00f3n y reflexi\u00f3n. Pedid insistentemente al Se\u00f1or hombres y mujeres con este \u00abcalado\u00bb en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHemos conocido hombres libres, que se llamaban Bernanos, Maritain, La Pira. Ellos han demostrado que la adhesi\u00f3n celosa a la fe, el esp\u00edritu de contemplaci\u00f3n, la obediencia a la Iglesia, podr\u00edan ir acompa\u00f1ados de posiciones pol\u00edticas y sociales arriscadas. Son nuestros maestros. En ellos vemos c\u00f3mo se realiza el ideal que no cesa de proponemos Pablo VI; unir el servicio a la fe y el servicio a la paz. La sociedad que nos propone construir es, seg\u00fan la frase de La Pira, una sociedad en la que los hombres tengan su casa y Dios tenga su casa. Ellos han demostrado que se puede ser moderno sin ser modernista y que amar a la humanidad no es hacer de ella un \u00eddolo. Dios no es ni de derechas ni de izquierdas. La peor confusi\u00f3n radica actualmente en la absurda idea de algunos semite\u00f3logos, seg\u00fan los cuales la trascendencia de Dios es una idea conservadora, siendo as\u00ed que el cristiano de izquierdas debe ser horizontalista. Todo cuanto contribuye a fomentar semejante equ\u00edvoco ser\u00eda peligroso. \u201cEl cristiano \u2013dec\u00eda acertadamente Merlau-Ponty\u2013 es un mal revolucionario y un conservador poco seguro\u201d. Esa es su gloria. Porque eso quiere decir que ni la tradici\u00f3n ni el progreso constituyen para \u00e9l unos \u00eddolos, puesto que solamente el Evangelio y solamente la Iglesia constituyen el \u00faltimo punto de referencia. Por eso el cristiano escapa a las prisiones de derechas o de izquierdas en las que algunos pretenden encerrarlo\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El mundo entregado a vuestra<br>responsabilidad y compromiso cristiano<\/h2>\n\n\n\n<p>A vosotras, religiosas de vida contemplativa, como a todo el que cree en Cristo, el mundo est\u00e1 entregado como tarea de la responsabilidad y compromiso cristiano. No podemos pensar en reino de Dios, en historia de salvaci\u00f3n abandonando todo y dej\u00e1ndolo al dominio de los que no tienen fe. La marcha de nuestra historia est\u00e1 informada por el influjo del mensaje de Jesucristo. <em>Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, a M\u00ed me lo hicisteis<\/em> (Mt 25, 40). Estas palabras son vitales. El juicio se decidir\u00e1 seg\u00fan hayamos cumplido el mandato de la nueva hermandad que nos da la nueva filiaci\u00f3n de hijos de Dios. La luz de esta relaci\u00f3n penetra en la confusi\u00f3n que reina en las relaciones humanas. <em>Os doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros. Que, como Yo os he amado, as\u00ed os am\u00e9is tambi\u00e9n vosotros los unos a los otros. En esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os ten\u00e9is amor los unos a los otros<\/em> (Jn 13, 34-35). Amar como Cristo significa liberar como \u00c9l y salvar como \u00c9l. Esta es la obra de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia humana es una sucesi\u00f3n de renovaciones y nuevos logros. Nadie puede tener la ilusi\u00f3n de construir algo completamente acabado y definitivo. Los sistemas pol\u00edticos, sociales o filos\u00f3ficos son siempre perfectibles, provisionales y relativos a las circunstancias hist\u00f3ricas y culturales. En todas las \u00e9pocas hay voluntad positiva de organizar la sociedad y liberar a los hombres de las servidumbres sociol\u00f3gicas, aunque puede ser que esta voluntad aut\u00e9ntica y verdadera s\u00f3lo est\u00e9 en una minor\u00eda. Cada situaci\u00f3n concreta se inserta dentro de una amplia serie de otras y ser\u00e1 superada como las precedentes. La historia tiene su propio dinamismo: tradici\u00f3n y pasado, presente hijo de esa tradici\u00f3n, futuro como progreso que avanza siempre hacia lo mejor, aunque en momentos de crisis no lo parezca. Tradici\u00f3n, presente y progreso no son enemigos entre s\u00ed, a pesar de estar separados a veces por cauces que parecen abismos. Todo est\u00e1 transido de la misma alma. Lo que llamamos \u00abnuevo\u00bb ya es, desde que existe, germen de otras cosas nuevas.<\/p>\n\n\n\n<p>En toda \u00e9poca de renovaci\u00f3n hay muchos problemas, unos reales, planteados por la vida misma, y exigen una soluci\u00f3n; otros, m\u00e1s o menos artificiales, palabreros o superficiales, propios de nuestra limitaci\u00f3n y extroversi\u00f3n, que son, por tanto, perif\u00e9ricos y nos llevan a peque\u00f1eces en que perdemos mucha fuerza y energ\u00eda. Es fundamental no perder la vitalidad que lleva en s\u00ed toda renovaci\u00f3n. Lo que interesa siempre es redescubrir por encima de todos los problemas el misterio irreductible de la vocaci\u00f3n y del destino humano. Dios nos ha dado una etapa concreta de la historia de salvaci\u00f3n que hacer, y, por tanto, nuestra iniciativa y responsabilidad son inmensas. Somos responsables de las respuestas que damos al momento presente, de lo que tomamos o dejamos de tomar del pasado y del porvenir que trazamos. Somos libres y no podemos existir de forma pasiva, sino participar en forma activa en su libertad creadora y redentora. El hombre de hoy necesita de hombres y mujeres que respondan y den soluci\u00f3n a los problemas fundamentales de la existencia desde una perspectiva, desde la cual jam\u00e1s responder\u00e1 ninguna organizaci\u00f3n social. Los cristianos tenemos que estar convencidos, y actuar en consecuencia, de que el mundo nos est\u00e1 dado como tarea y deber, entregado a una responsabilidad cristiana. Ser\u00eda muy triste, desesperadamente triste, una situaci\u00f3n en la que los hombres pidieran a la Iglesia que les diera el Evangelio de Jesucristo, que les anunciara su reino, y que \u00e9sta no pudiera d\u00e1rselo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayudad a los hombres a su descubrimiento. Demostrad con vuestra vida que lo que fundamenta la libertad es el reconocimiento de la trascedencia de Dios y la Revelaci\u00f3n en que ese Dios se comunica; s\u00f3lo su verdad nos har\u00e1 libres. Desde el momento en que los hombres descartan esa realidad, su \u00faltima apelaci\u00f3n queda en los poderes humanos. \u00bfY no es \u00e9sta la peor amenaza para la libertad? \u00bfHabr\u00eda un mundo m\u00e1s angustioso que aquel en que los poderes humanos tuvieran la \u00faltima palabra sobre el destino del hombre? Lo que hace del cristiano un hombre libre es saber que \u00e9l solo es el responsable \u00faltimo de su salvaci\u00f3n y que s\u00f3lo por Dios ser\u00e1 juzgado, quien tambi\u00e9n juzgar\u00e1 el uso que los hombres han hecho de los poderes humanos. Nuestro mundo empieza ya a estar un poco cansado de ideolog\u00edas y teor\u00edas. Vuelve a ser como en otros momentos no muy lejanos en la historia, me refiero a los comienzos de nuestro siglo, momentos en los que por todas partes surgen \u00abt\u00e9cnicas de liberaci\u00f3n\u00bb y cada uno parece inventar el mundo a su manera, e incluso habla un lenguaje particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente en circunstancias as\u00ed necesitamos personas que, en todos los \u00e1mbitos y sectores, manifiesten en su vida el Esp\u00edritu de Jesucristo que les hace hijos de Dios y en virtud del cual claman <em>Abba, Padre.<\/em> Necesitamos que la confianza en el amor de Dios sea una realidad que oriente y conforte de una manera manifiesta. Con vuestra vida, religiosas contemplativas, acentu\u00e1is intensamente algo que pertenece al orden de la vida cristiana: <em>El que quiera venir en pos de M\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame<\/em> (Mt 16, 24). <em>Quien hace la voluntad de Dios, permanece en la eternidad<\/em> (1Jn 2, 17). Sacrific\u00e1is todo por el amor de Dios en bien del Cuerpo M\u00edstico de Cristo. Renunci\u00e1is en obsequio a la plena libertad para Dios. Y precisamente por el hecho de vuestra renuncia y vuestra forma de vida mostr\u00e1is a vuestros hermanos la adecuada relaci\u00f3n con los valores que ellos deben vivir. La vida del hombre conforme al Evangelio s\u00f3lo puede alcanzarse por la misma intenci\u00f3n y por las mismas fuerzas por las que viven los que se consagran con exclusividad a los consejos evang\u00e9licos. Vuestra vida acent\u00faa lo que pertenece al orden de la vida cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivid vuestra vida contemplativa de la \u00fanica forma que tiene sentido vivirla, a la luz de la historia de la salvaci\u00f3n. \u00abHijas predilectas de la Santa Iglesia, permitid que el esp\u00edritu de comuni\u00f3n del que ella vive, entre en vuestras casas m\u00e1s all\u00e1 de las rejas de vuestras clausuras, entre en vuestras almas e infunda el aliento de renovaci\u00f3n querido por el Concilio Ecum\u00e9nico, y os d\u00e9 tambi\u00e9n a vosotras, m\u00e1s a\u00fan, a vosotras especialmente, la visi\u00f3n de los grandes designios divinos que se proyectan sobre la humanidad, y marcan su destino en orden a su salvaci\u00f3n sobrenatural y escatol\u00f3gica, de la misma manera que nos presentan nuestros deberes y nuestros recuerdos en orden a la ayuda necesaria para la elevaci\u00f3n, la concordia y paz del mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. Los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de la \u00e9poca actual, como nos dice la <em>Gaudium et spes,<\/em> son tambi\u00e9n los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo. Nada hay aut\u00e9nticamente humano que no halle eco en vuestro coraz\u00f3n. Sab\u00e9is que marchamos como peregrinos al Reino del Padre y hemos recibido el mensaje de salvaci\u00f3n para darlo a todos. Por eso vuestra vida, necesariamente, tiene que sentirse en verdad \u00edntimamente unida con la humanidad y su historia. A los grandes interrogantes, formulados hoy con verdadera agudeza: \u00bfQu\u00e9 es el hombre? \u00bfCu\u00e1l el sentido del dolor, del mal, de la muerte? \u00bfCu\u00e1l el sentido \u00faltimo de la acci\u00f3n humana en el universo? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 despu\u00e9s de esta vida temporal?, a estos grandes interrogantes, digo, vuestra vida ha de ser una respuesta y una luz esclarecedora. Ten\u00e9is que vivir sinti\u00e9ndoos solidarias de todo lo que est\u00e1 ocurriendo, sabiendo que es la persona del hombre la que hay que salvar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por encima de todo, una vocaci\u00f3n clar\u00edsima: vuestra vocaci\u00f3n eclesial: \u00abcontinuar, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, la obra del mismo Cristo, que vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para condenar, para servir y no para ser servido\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>. Vuestra vocaci\u00f3n contemplativa no ser\u00e1 tal si no viv\u00eds cada d\u00eda m\u00e1s a Cristo y a su Cuerpo, que es la Iglesia. \u00abLos institutos que se ordenan \u00edntegramente a la contemplaci\u00f3n de modo que sus miembros se dediquen a Dios solo en la soledad y el silencio, en asidua y \u00e1spera penitencia, por mucho que urja la necesidad de un apostolado activo, mantienen un lugar preclaro en el Cuerpo M\u00edstico de Cristo en el que <em>no todos los miembros tienen la misma funci\u00f3n<\/em> (Rm 12, 4), pues ofrecen a Dios el eximio sacrificio de la alabanza, ilustran al pueblo de Dios con abundant\u00edsimos frutos de santidad, le conmueven con el ejemplo y lo dilatan con una misteriosa fecundidad apost\u00f3lica. Son honra de la Iglesia y manantial de gracias celestiales. Sin embargo, exam\u00ednese su modo de vida a la luz de los principios y criterios indicados para una adecuada renovaci\u00f3n, conservando, no obstante, su sant\u00edsimo alejamiento del mundo y los ejercicios peculiares de la vida contemplativa\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia es sacramento de salvaci\u00f3n y por ello \u00abexhorta sin descanso a sus hijos a la purificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n para que el signo de Cristo brille m\u00e1s claramente sobre la faz de la Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>. Vosotras hab\u00e9is de lograr en vuestra vida esa purificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n por la que ser\u00e9is signo y testimonio de Cristo. Ayudar\u00e9is as\u00ed al mundo, porque est\u00e1is trabajando en la instauraci\u00f3n y venida del Reino de Dios, que es reino de justicia, de verdad y de paz. S\u00f3lo habr\u00e1 justicia, verdad y paz cuando \u00e9sta anide en los corazones de los hombres, y as\u00ed sus obras, sus realizaciones, las estructuras que se creen ser\u00e1n buenas y contribuir\u00e1n al verdadero desarrollo. Dadnos a los hombres de hoy la contemplaci\u00f3n del misterio divino y recordadnos siempre que es Dios quien salva. La pastoral de la Iglesia hoy os necesita para el testimonio y anuncio de esos valores tan interiores, y por eso tan ricos y fecundos de vuestra vida contemplativa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo<\/h2>\n\n\n\n<p>Me privar\u00eda a m\u00ed mismo, y tambi\u00e9n a vosotras, de una satisfacci\u00f3n muy sincera, y sin duda leg\u00edtima, si, para terminar, no hiciera una referencia al S\u00ednodo de Obispos recientemente celebrado. El tema, como sab\u00e9is, era la evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Diversas las situaciones, diversos a veces los planteamientos, y diversas tambi\u00e9n, seg\u00fan las circunstancias, las soluciones complementarias unas de otras que se brindaban, ha habido una afirmaci\u00f3n en que la coincidencia fue un\u00e1nime y rotunda: la necesidad de la vida interior, de la oraci\u00f3n y de la contemplaci\u00f3n para una evangelizaci\u00f3n que quiera responder a su originalidad aut\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed no hubo discrepancias. Ante los ojos de los Padres sinodales se abr\u00edan horizontes muy distintos: los que cada uno, a la ma\u00f1ana o a la noche, puede examinar seg\u00fan el mundo en que vive. Pero las miradas se fund\u00edan en una sola, aunque fuera diverso el color de los ojos, cuando se quiso apuntar a lo que es fundamento vivo de nuestros trabajos apost\u00f3licos. Es la primera vez en estos a\u00f1os del posconcilio en que una representaci\u00f3n tan cualificada y numerosa de la Jerarqu\u00eda de la Iglesia, siguiendo al Santo Padre, que nunca ces\u00f3 de iluminarnos a todos durante este per\u00edodo, ha vuelto a recordar con serena alegr\u00eda y convicci\u00f3n profunda lo que a veces quedaba en excesiva penumbra: el valor primordial de la contemplaci\u00f3n para la acci\u00f3n evangelizadora en cualquier situaci\u00f3n y en cualquier parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante estos a\u00f1os se han o\u00eddo voces demasiado desafinadas dentro de la hermosa sinfon\u00eda de la vida de la Iglesia. Se ha desestimado y aun despreciado, por parte de algunos, la vida de oraci\u00f3n y sacrificio de las comunidades religiosas de clausura. Se ha dicho que pertenec\u00edan a una \u00e9poca acabada, y que, en el giro actual de la historia del mundo, al que la Iglesia debe acompa\u00f1ar con su encarnaci\u00f3n constante, ya no hab\u00eda lugar para esa clase de soledades infecundas y ego\u00edstas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dec\u00eda que era una evasi\u00f3n alienante querer contemplar exclusivamente el cielo mientras se vive todav\u00eda en la tierra, una tierra tan cargada de dolor y tan anhelosa de redenci\u00f3n fraterna, precisamente aqu\u00ed, ahora, mientras es eso, tierra pobre y potencialmente rica, morada inh\u00f3spita de los hombres, pero susceptible de transformarse en hogar m\u00e1s acogedor si los cristianos cumplimos con nuestro deber de hacer fermentar todo con presencias m\u00e1s comprometidas. Bastar\u00edan momentos de contemplaci\u00f3n, se dec\u00eda, que pueden y deben darse en cualquier vida cristiana empe\u00f1ada en el combate activo; pero \u00bfpara qu\u00e9 toda una existencia, suspendida entre la tierra y el cielo, como una forzada anticipaci\u00f3n de la eternidado como un fraude al com\u00fan compromiso terrestre?<\/p>\n\n\n\n<p>Los que as\u00ed discurren conciben la Iglesia como una empresa humana o como un plan de desarrollo historicista y cambiante, en lugar de ver en ella un misterio, el del <em>Christus totus.<\/em> Cristo y los cristianos, que bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo se cambian entre s\u00ed y se comunican sin cesar impulsos, latidos, ejemplos, auxilios, requerimientos, interrogantes, respuestas, luchas, esperanzas, anhelos, virtudes, cruces, alegr\u00edas, es decir, todo lo que es vida y que produce vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la Iglesia es un Cuerpo M\u00edstico, es todo un organismo el que debe ser contemplado, no las vidas individuales yuxtapuestas; y al contemplar ese organismo completo, veremos que las vidas que oran y las vidas que trabajan en otros menesteres y exigencias constituyen una convergencia \u00fanica de esfuerzos que cooperan al mismo fin. Querer reducir la extensi\u00f3n o la intensidad del holocausto de una vida dedicada a la oraci\u00f3n y el sacrificio es suplantar al Esp\u00edritu Santo, es someter las vocaciones al arbitrio de una dictadura exterior, es entregar a la discusi\u00f3n humana la conveniencia o inconveniencia de treinta a\u00f1os de silencio en la vida del Salvador, es negar actualidad en el Evangelio de hoy a lo que en el Evangelio de ayer fue la presencia silenciosa y adorante de la Virgen Sant\u00edsima y, sin embargo, activa y cooperadora en la redenci\u00f3n obrada por su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dig\u00e1moslo de una vez y para siempre, con toda la firmeza que nace de los grandes amores y de las grandes convicciones:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba La vida de oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n constituye una dimensi\u00f3n inalienable en el misterio de la Iglesia y brotar\u00e1 siempre del fondo de su coraz\u00f3n como un despliegue normal de sus \u00edntimas exigencias.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba Este impulso, por coherencia con las ra\u00edces de donde brota, mover\u00e1 a unirse por amor a los que lo sienten, y surgir\u00e1n, aprobadas y queridas por la Iglesia, \u00f3rdenes, congregaciones, comunidades de personas entregadas a orar y a contemplar el misterio de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba Desde el silencio de su entrega, estas comunidades ser\u00e1n focos de caridad y de esperanza, testimonios visibles de la trascendencia, anticipaci\u00f3n esforzada de la plenitud del reino, servicio heroico al mundo en lo que \u00e9ste m\u00e1s necesita, porque por su sola presencia recuerdan, llaman, invitan, ofrecen y exigen con la m\u00e1s eficaz de las exigencias: la de los que lo dan todo sin pedir nada a cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00ba Tales comunidades har\u00e1n bien en examinarse a s\u00ed mismas para lograr en todo momento, tambi\u00e9n hoy, la renovaci\u00f3n que pide la Iglesia, de manera que no se confunda la fidelidad con el inmovilismo, la sencillez con la ignorancia, o el desprendimiento con el anacronismo; pero tampoco la adaptaci\u00f3n con la aventura, la generosidad con la anarqu\u00eda, o el testimonio con las condescendencias disolventes.<\/p>\n\n\n\n<p>5\u00ba Conducida la renovaci\u00f3n por la mano maestra de la Iglesia, y alejados de tan delicada tarea los falsos profetas que a veces se han introducido causando da\u00f1os grav\u00edsimos, no hay nada que temer.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos d\u00edas vais a hablar precisamente de esa renovaci\u00f3n y os va a guiar ese Magisterio, que personas competentes os ir\u00e1n presentando. Hacedlo sin temor, religiosas. Os necesitamos. Os necesita la Iglesia de Espa\u00f1a y la Iglesia universal. Lejos de que pueda sufrir quebranto vuestra interioridad, \u00e9sta debe reforzarse, y debe salir de aqu\u00ed fortalecido vuestro amor serio y profundo al despojo, a la cruz y a la resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Renovaos en la profundidad de vuestro amor a Dios para que eso, el amor, y no otra cosa, sea lo que brille en el silencio de vuestras vidas contemplativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no os alter\u00e9is por el hecho de que el mundo no lo comprenda nunca del todo. Es natural que al mundo le falten capacidades de comprensi\u00f3n para el misterio. Tenemos que aceptarlo con tranquilidad, no con orgullo. Ser\u00eda triste y lamentable equivocaci\u00f3n que, por buscar una mayor credibilidad al \u00abdon de Dios\u00bb, lo desnaturaliz\u00e1ramos hasta el punto de convertirlo en un mero obsequio humano. Hay que aceptarlo y vivirlo tal como es. Hacerlo inteligible para los que buscan a Dios con sincero coraz\u00f3n, y por eso con profunda atenci\u00f3n a nuestro tiempo, pero a la vez mantenerlo \u00edntegro y puro en toda su radical seriedad, aunque parezca una locura, que ser\u00e1 en todo caso la locura de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Homil\u00eda en la audiencia general del 20 de febrero de 1974. Cfr. el decreto <em>Perfectae cariiatis, 1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Moradas primeras<\/em>,I, 1.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Moradas s\u00e9ptimas<\/em>, I, 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Homil\u00eda, en la audiencia general del 10 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Ch. deFoucauld, <em>\u00c9crits spirituels<\/em>, 162. Edici\u00f3n espa\u00f1ola en Salamanca 1981.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Libro de la vida<\/em>,8, 5.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> LG 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> LG 8.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> R<strong>. <\/strong>Voillaume, <em>Orar para vivir,<\/em> Madrid 1971, 149.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Pablo VI,<em>Evang\u00e9lica testificatio<\/em>,<em> 8.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> J. Dani\u00e9lou<em>, <\/em><em>La fe de siempre y el hombre de hoy,<\/em>Madrid1969, 89-90<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Pablo VI, Homil\u00eda en la audiencia general, 20 de agosto de 1966.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> J. Dani\u00e9lou<em>, <\/em><em>La Trinidad y el misterio de la existencia<\/em>,Madrid 1969, 7<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Cf. GS 27.29.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> R. Guardini<em>, <\/em><em>La preocupaci\u00f3n por el hombre<\/em>,Madrid 1965. 13<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> J. Dani\u00e9lou, <em>El dedo en la llaga,<\/em> Bilbao 1970, 123-124.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Pablo VI, Homil\u00eda en la ceremonia de ofrecimiento de los cirios, 2 de febrero de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> GS, 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> PC, 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> LG 15.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en \u00c1vila el 4 de noviembre de 1974, en las Jornadas para Religiosas de vida contemplativa. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, noviembre-diciembre 1974. La vida contemplativa en la Iglesia de Cristo Lo que exist\u00eda desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[51,52],"doc_tag":[],"class_list":["post-716","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-oracion-del-cristiano","doc_category-vida-contemplativa"],"year_month":"2026-04","word_count":8038,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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