{"id":714,"date":"2024-09-22T18:45:05","date_gmt":"2024-09-22T16:45:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=714"},"modified":"2024-09-22T18:45:05","modified_gmt":"2024-09-22T16:45:05","password":"","slug":"la-contemplacion-alma-de-la-civilizacion-del-manana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-contemplacion-alma-de-la-civilizacion-del-manana\/","title":{"rendered":"La contemplaci\u00f3n, alma de la civilizaci\u00f3n del ma\u00f1ana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia de clausura del V Congreso de la Asociaci\u00f3n de San Benito, Patr\u00f3n de Europa, pronunciada en Madrid, el 7 de octubre de 1973. Texto tomado de la edici\u00f3n publicada, con el mi amo titulo, por Ediciones Studium en Madrid 1974.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agradezco profundamente a los directivos de la Asociaci\u00f3n el poder hallarme entre ustedes, compartiendo sus preocupaciones, anhelos y esperanzas. Es motivo de gozo y gratitud para m\u00ed, como Arzobispo de la Sede Primada de Espa\u00f1a, el que hayan querido celebrar este V Congreso, sobre el tema de la contemplaci\u00f3n, en esta tierra de grandes m\u00edsticos, y que a\u00fan hoy cuenta con el mayor n\u00famero de monasterios contemplativos de la Iglesia Universal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disertar sobre la contemplaci\u00f3n, despu\u00e9s de cuanto han dicho aqu\u00ed personas tan competentes, no es f\u00e1cil. Hablar de su valor como alma de la civilizaci\u00f3n venidera s\u00f3lo puede hacerse apoy\u00e1ndonos en las lecciones de la teolog\u00eda de la historia y en las promesas de la asistencia de Jesucristo y de la presencia vivificante del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Primera Parte<br>La imagen del hombre actual en la civilizaci\u00f3n actual<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Situaci\u00f3n presente<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ning\u00fan hombre reflexivo pueden pasar inadvertidas las ambivalencias y antinomias del momento presente que nos toca vivir. La creciente conciencia de la humanidad percibe asimismo la trascendencia para el futuro del quehacer de los hombres de hoy. Estamos en una \u00e9poca de evoluci\u00f3n, en la que, como en tantas otras del pasado, se dan el bien y el mal. No podemos ceder a la tentaci\u00f3n del pesimismo y del lamento, que es cerraz\u00f3n de orgullo impotente, ni a las sibilinas ilusiones de un optimismo antropoc\u00e9ntrico. Nuestra actitud debe ser la de hombres de esperanza din\u00e1mica que, confiando en la providencia divina, se saben forjadores libres de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El progreso cient\u00edfico y el t\u00e9cnico poseen en s\u00ed mismos una bondad natural. En s\u00ed mismos son fruto de la investigaci\u00f3n y de la labor reflexiva del hombre, que, cumpliendo el mandato del G\u00e9nesis; se\u00f1orea el mundo. En s\u00ed mismos muestran la superioridad de la inteligencia humana sobre la fuerza y la del esp\u00edritu sobre la materia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ambivalencia valorativa y pr\u00e1ctica del progreso de la ciencia y de la t\u00e9cnica radican en la libertad humana, que puede encaminarlas al bien o abusar de ellas para el mal. La ambivalencia del progreso depende de la actitud filos\u00f3fica del hombre. Si lo considera como un logro hegeliano, como despliegue hist\u00f3rico del esp\u00edritu pante\u00edsta absoluto del hombre, tender\u00e1 hacia una voluntad de poder omn\u00edmoda, que se fija en s\u00ed misma la norma de moralidad absolutamente aut\u00f3noma desde la subjetividad. Si lo contempla desde una actitud modesta, el progreso alcanzado ser\u00e1 un pelda\u00f1o en el acceso a la verdad y se transformar\u00e1 en instrumento de fraternidad humana, por la supremac\u00eda de los valores espirituales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acerca de los medios de comunicaci\u00f3n social ha dicho poco ha Pablo VI: \u00abUna de las m\u00e1s grandes bendiciones de nuestro tiempo es el progreso tecnol\u00f3gico y el gran avance conseguido en las comunicaciones sociales. Ahora, como nunca hab\u00eda ocurrido, los valores espirituales pueden ser afirmados y difundidos entre los confines de la tierra. La maravillosa providencia de Dios ha reservado este prodigio para nuestro tiempo. Pero los hombres de buena voluntad sienten inquietud al ver c\u00f3mo estos medios de comunicaci\u00f3n social son usados, demasiado a menudo, para contradecir o corromper los valores fundamentales de la vida humana y producir la discordia y la maldad. Los abusos y consiguientes perjuicios que causan son bien conocidos. La difusi\u00f3n de ideolog\u00edas falsas y la excesiva preocupaci\u00f3n por el simple progreso material frecuentemente trastocan lo que concierne a la verdadera sabidur\u00eda o los valores permanentes\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por desgracia, la filosof\u00eda te\u00f3rica o pr\u00e1ctica del endiosamiento del hombre, con menosprecio de Dios, corroe nuestra sociedad. Ha dicho el Papa: \u00abSentimos que silban en nuestros o\u00eddos las r\u00e1fagas de invasores y violentos vientos contrarios, de los que no hacemos ahora la descripci\u00f3n porque es ya como la experiencia de la irreligiosidad, que se ha ense\u00f1oreado de no pocas naciones, de no pocas escuelas del pensamiento, de no pocos fen\u00f3menos sociales del hombre moderno. Dios no est\u00e1 de moda\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Y sin Dios el hombre que piensa, pensando ha perdido la certeza de la verdad; el hombre que trabaja, trabajando se ha dado cuenta de no tener ya espacio para el coloquio personal; el hombre que goza y se divierte y tanto disfruta de los medios que rodean su gozosa experiencia, se siente pronto anonadado y desilusionado de su felicidad<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. Por ello es preciso rehacer el hombre desde dentro, ya que en definitiva un humanismo sin Dios se convierte en antihumano. Conseguir un humanismo abierto a la Divinidad, un humanismo integral, es misi\u00f3n de la Iglesia y de todos cuantos compartimos con ella y en ella su misi\u00f3n salvadora. \u00abIluminada por la gu\u00eda de Dios, y singularmente rica en experiencia de los hombres, la Iglesia sabe y proclama que la verdadera promoci\u00f3n del hombre, el verdadero progreso de los pueblos s\u00f3lo puede ser realizado cuando tienen su debida afirmaci\u00f3n los valores espirituales que responden a sus m\u00e1s altas aspiraciones\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los grandes interrogantes de la vida del hombre, \u00abel deseo del m\u00e1s all\u00e1, que surge ineluctablemente del coraz\u00f3n humano\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>, necesitan, adem\u00e1s de la luz de la raz\u00f3n, \u00abdemasiado d\u00e9bil y vulnerable para resolver todos los problemas de la asistencia humana\u00bb, de otra fuente, que, fortaleciendo el pensamiento racional, \u00abextr\u00ednseca por su actuaci\u00f3n, ilumine y conforte la vida del hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. De ah\u00ed que la primac\u00eda de la contemplaci\u00f3n como vivencia profunda de la dimensi\u00f3n sobrenatural sea condici\u00f3n de la eficacia de la misi\u00f3n de la Iglesia en su contacto con el mundo de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La antinomia de nuestra sociedad moderna es manifiesta. El confort, la sensualidad reinante, la despersonalizaci\u00f3n de grandes masas ante una moda comercial o de pensamiento, la concentraci\u00f3n de multitudes en grandes ciudades, no ofrecen un ambiente propicio para la reflexi\u00f3n contemplativa y personalizadora. Sin embargo, es un hecho comprobado \u2013principalmente entre la juventud universitaria\u2013 el desplazamiento del inter\u00e9s religioso de ciertos grupos hacia el budismo y el hinduismo. No s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto es una actitud de aut\u00e9ntica profundidad interior. Pero no podemos preterir el hecho. En nuestra \u00e9poca se niega a Dios. A pesar de ello es una \u00e9poca teol\u00f3gica, porque se habla como nunca de Dios. Grandes masas viven despreocupadas de su interioridad personal; sin embargo, hay muchas personas que se retiran a monasterios y casas de oraci\u00f3n para reflexionar sobre su vida cristiana. Creo que el desaparecido Thomas Merton tiene raz\u00f3n al escribir: \u00abEl s\u00fabito inter\u00e9s de los estadounidenses por la vida contemplativa parece probar claramente una cosa: que la contemplaci\u00f3n, el ascetismo, la oraci\u00f3n mental y lo espiritual son elementos que vienen a ser redescubiertos por los cristianos de nuestra era como una necesidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos en la era at\u00f3mica y espacial, con sus contrastes de progreso y barbarie. En ella nos toca vivir y actuar, recordando la frase de P\u00edo XII: \u00abNo lamentos, sino acci\u00f3n es el precepto de la hora presente\u00bb. Y nuestra acci\u00f3n debe ser primordialmente contemplativa, para poder ofrecer a los hombres de hoy y del ma\u00f1ana el mensaje humilde de una vida coherente con la fe, que tenga la fuerza pujante de la verdad vital. Escribe Merton: \u00abAhora que hemos adquirido conciencia de nuestro fundamental barbarismo par\u00e9ceme que se renueva la esperanza de una verdadera civilizaci\u00f3n, pues los hombres de buena voluntad anhelan ahora m\u00e1s que nunca ser civilizados. Y ahora que tenemos tan tremendos medios de realizar el mal, hay tantos mayores est\u00edmulos para que los hombres se conviertan en santos, pues el hombre se inclina al bien y no al mal\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. La contemplaci\u00f3n fue y es el alma de la civilizaci\u00f3n cristiana de Occidente. De nosotros depende que lo contin\u00fae siendo en el futuro. Miembros de la Iglesia, nos corresponde la obligaci\u00f3n de ofrecer al mundo presente y futuro la autenticidad del mensaje y la vida interior. Los cambios en la historia son necesarios, pero la acci\u00f3n de los hombres en estos cambios es libre y la fuerza de nuestra libertad en orden al bien radica en la oraci\u00f3n contemplativa. En la Enc\u00edclica <em>Ecclesiam Suam<\/em> escrib\u00eda Pablo VI: \u00abLa oraci\u00f3n contemplativa, la vida interior sigue siendo como el gran manantial de espiritualidad de la Iglesia, su propio modo de recibir las irradiaciones del Esp\u00edritu de Cristo, expresi\u00f3n radical insustituible de su actividad religiosa y social, e inviolable defensa y renaciente energ\u00eda de su dif\u00edcil contacto con el mundo profano\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La incidencia beneficiosa de la Iglesia en el mundo es ciertamente dif\u00edcil, pero necesaria, y hoy urgente.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La obra del hombre: La civilizaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de la historia, los pueblos van erigiendo sus diferentes civilizaciones: la obra propia de cada uno de ellos, una totalidad que se pierde de vista: realizaciones art\u00edsticas, sociales, religiosas, \u00e9ticas, culturales, todo ello al servicio de las exigencias del hombre y que se convierte en expresi\u00f3n de su vida interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto de civilizaci\u00f3n, seg\u00fan Fernand Braudel, es doble y se refiere tanto a los valores morales como a los materiales. Marcel Mauss defini\u00f3 la civilizaci\u00f3n como todo lo adquirido por el hombre, y el historiador Eugene Cabaignac dice que es un m\u00ednimo de ciencia, de arte y de virtudes. Adquiere as\u00ed un significado que no permite distinguir entre cultura y civilizaci\u00f3n, cargando al primer t\u00e9rmino con la dignidad de lo espiritual y al segundo con la trivialidad de lo material.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las civilizaciones se definen en relaci\u00f3n con las diferentes ciencias del hombre; al hablar de civilizaci\u00f3n hay que hablar de espacio, climas, derechos adquiridos, sociedades, \u00e9ticas, etc. Son mentalidades colectivas en las que lo m\u00e1s incomunicable y lo que m\u00e1s las a\u00edsla y distingue es el concepto de sus valores fundamentales. Estas obras est\u00e1n hechas por el individuo, pero cada hombre entra en la situaci\u00f3n de trabajo que le han dejado los que han vivido antes de \u00e9l. Asimila sus realizaciones con las motivaciones que los animaron y los problemas por los que se afanaron. Tambi\u00e9n \u00e9l entrega a las generaciones siguientes lo logrado y pretendido por \u00e9l. Y as\u00ed todo hombre se coloca en el contexto de una creaci\u00f3n universal, y hablamos de la obra de los diferentes grupos sociales que forman los diversos pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNinguna civilizaci\u00f3n actual es verdaderamente comprensible sin un conocimiento de los itinerarios ya recorridos, de los valores antiguos, de las experiencias vividas. Una civilizaci\u00f3n es siempre un pasado, un cierto pasado vivo. Por consiguiente, la historia de una civilizaci\u00f3n no es sino el intento de entresacar de sus coordenadas antiguas las que siguen siendo v\u00e1lidas para la actualidad. No se trata de exponer todo lo que se sabe de la civilizaci\u00f3n griega o de la Edad Media china, sino todo lo que, de esta vida de anta\u00f1o, contin\u00faa siendo eficaz y activo, hoy d\u00eda, en la Europa occidental o en la China de Mao Tse Tung, respectivamente. Todo lo que relaciona el pasado con el presente, con frecuencia a siglos y siglos de distancia&#8230; Las civilizaciones est\u00e1n incorporando continuamente bienes culturales de las civilizaciones vecinas, aunque luego los sometan a un \u201creajuste\u201d a fin de asimilarlos&#8230; Sin embargo, puede darse el caso de que una civilizaci\u00f3n rechace obstinadamente una determinada aportaci\u00f3n exterior. Marcel Mauss ha insistido en que no existe civilizaci\u00f3n digna de este nombre que no tenga repugnancia y repulsas que le sean propias \u2013por esto dec\u00eda antes que son mentalidades colectivas en las que lo m\u00e1s incomunicable y lo quem\u00e1slas a\u00edsla y distingue es el concepto de susvalores fundamentales\u2013, peroen cadacaso la repulsa aparece como la decisi\u00f3n con la que termina una larga serie de vacilaciones y de experiencias. Por tanto, tiene una importancia tanto mayor cuanto que ha sido meditada y decidida muy lentamente&#8230; Esta labor de aceptaci\u00f3n o de rechazo practicada por una civilizaci\u00f3n frente a otras exteriores, se realiza tambi\u00e9n lentamente en su interior. Casi siempre la selecci\u00f3n es poco consciente o pr\u00e1cticamente inconsciente. Pero poco a poco, y gracias a la selecci\u00f3n, una civilizaci\u00f3n va transform\u00e1ndose, \u201csepar\u00e1ndose\u201d de una parte de su propio pasado\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las civilizaciones son interminables continuidades hist\u00f3ricas con su pasado, presente y responsabilidad en el presente y en el futuro. Su historia tiene unidades de medida y escalas muy diferentes: d\u00edas, a\u00f1os, decenas de a\u00f1os, de siglos. A. Toynbee dice que para las civilizaciones, un siglo es un abrir y cerrar de ojos. Jean Fourasti\u00e9, en 1961 afirmaba que \u00abhoy en d\u00eda es posible creer que el <em>homo sapiens<\/em> existe sobre la tierra desde hace sesenta a cien mil a\u00f1os (hoy los cient\u00edficos colocan la existencia del <em>homo sapiens<\/em> a\u00fan m\u00e1s hacia atr\u00e1s); que el estado actual del cosmos permite al hombre todav\u00eda una existencia de varios millones de a\u00f1os. Si se limita a un mill\u00f3n de a\u00f1os la amplitud del fen\u00f3meno humano, se aprecia que hemos vivido la d\u00e9cima parte y que todav\u00eda nos quedan por vivir las nueve d\u00e9cimas partes. De esta manera la relaci\u00f3n de la duraci\u00f3n de la humanidad con la del individuo ser\u00eda de 10.000 a 1. La humanidad actual es a la humanidad consumada lo que el ni\u00f1o de diez a\u00f1os es al viejo. Mil a\u00f1os de humanidad corresponder\u00edan a un mes de vida individual\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNosotros, la humanidad, tenemos diez a\u00f1os. En el curso de nuestros cinco o seis primeros a\u00f1os, por carecer de maestros o de parientes cercanos, apenas supimos distinguimos de los otros mam\u00edferos; pero m\u00e1s tarde hemos creado el arte, la moral, el derecho y la religi\u00f3n. Sabemos leer y escribir desde hace menos de un a\u00f1o. Hemos construido el Parten\u00f3n hace apenas tres meses; hace dos que ha nacido Cristo. Hace menos de quince d\u00edas que hemos empezado a identificar claramente el m\u00e9todo cient\u00edfico experimental que nos permite conocer algunas realidades del universo; hace dos d\u00edas que sabemos utilizar la electricidad y construir aviones. Nuestras mejores experiencias pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales tienen menos de una semana; las ciencias humanas dieron sus primeros vagidos s\u00f3lo hace unas semanas\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al lado de las ideas anteriores consideramos la afirmaci\u00f3n universalmente reconocida de que en los \u00faltimos cincuenta o sesenta a\u00f1os se han realizado progresos m\u00e1s considerables que durante el resto de la historia humana. Quiero centrarme en nuestra \u00e9poca actual y analizarla. \u00bfEs seguro que el sentido de nuestra civilizaci\u00f3n favorece a la persona humana? \u00bfEn nuestra civilizaci\u00f3n hay una verdadera jerarqu\u00eda de valores? \u00bfEst\u00e1 nutrida de dignidad espiritual? Decimos orgullosos, muchas veces, que el cambio es el signo de nuestro tiempo. \u00bfTodo cambio contribuye a solucionar los problemas de la persona? \u00bfBajo qu\u00e9 normas son aceptados los cambios?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Al hombre de nuestra civilizaci\u00f3n le pesa el misterio de Dios y de Dios-Hombre<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que, ciertamente, pocas veces ha sido ni m\u00e1s intenso ni m\u00e1s leg\u00edtimo el sentimiento de estar viviendo una \u00e9poca crucial. No hay un solo aspecto de la realidad al que la sacudida y la mutaci\u00f3n no hayan alcanzado, y cada vez somos m\u00e1s sensibles a la transformaci\u00f3n de la realidad hist\u00f3rica de nuestro mundo. El pensamiento contempor\u00e1neo es el reflejo de un mundo en crisis y todo concurre a hacer del hombre del siglo XXun ser inquieto por su futuro y preocupado, no ya por el mundo en que habita, sino por el reflejo de su propia imagen. Cuando el hombre se aparta de Dios, le preocupa su propia sombra, s\u00f3lo Dios es providente y padre, s\u00f3lo Dios es amor y sabe lo que nos conviene, s\u00f3lo Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al hombre, hijo de esta \u00e9poca, le pesa, parece que m\u00e1s que nunca, el misterio de Dios-Hombre con todas sus consecuencias en el orden pr\u00e1ctico de la existencia. Como dice Odo Casel, en el primer cap\u00edtulo de su libro el <em>Misterio del culto cristiano,<\/em> le pesa un Dios due\u00f1o y se\u00f1or de los destinos humanos, le pesa su salvaci\u00f3n, su infinita misericordia, su inmenso amor, su inabarcable sabidur\u00eda, su soberana omnipotencia. No quiere reconocer sobre \u00e9l leyes que no pueda dominar y dirigir a su antojo, ni admite otra voluntad ni providencia que la suya. Quiere ser fin \u00faltimo de s\u00ed mismo. Da gloria a la obra de sus manos y no a Dios. Quiere establecer su reino en la tierra y s\u00f3lo existe para \u00e9l aquello con lo que puede manipular. Quiere rasgar el velo del misterio de Dios y asirlo, si pudiera, en sus manos, para una vez \u00abvisto y tocado\u00bb aceptarlo. A prop\u00f3sito de la impotencia humana para medir al mismo tiempo el inmenso misterio y la unicidad de lo sobrenatural, un fil\u00f3sofo hind\u00fa contempor\u00e1neo, Siniti Chatteiji, formula la siguiente met\u00e1fora: \u00abNos parecemos a hombres ciegos que al palpar una u otra parte de un elefante, est\u00e1n convencidos, el uno de que toca una columna; el otro, una serpiente; un tercero una sustancia dura; un cuarto una pared o tambi\u00e9n un cepillo con mango flexible, seg\u00fan que lo que est\u00e9n tocando sea, respectivamente, la pata, la trompa, las defensas, el cuerpo o la cola del animal\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e9 que estoy pr\u00f3ximo al argumento ontol\u00f3gico de San Anselmo cuando afirmo que un Dios que puede negarse, un Dios que puede falsearse no puede ser Dios. El hombre as\u00ed est\u00e1 borrando el camino aut\u00e9ntico para su libertad: el camino de la libertad de Dios, y se ata y encadena a la materia. La m\u00e1quina sin vida y el oro inerte son los dioses que se sientan sobre \u00e9l. El misterio de Dios no es un ataque a la libertad humana, sino la \u00fanica forma de su realizaci\u00f3n. La simple capacidad de elegir entre el bien y el mal es el l\u00edmite m\u00e1s bajo de la libertad. La aut\u00e9ntica libertad es una incapacidad total de hacer una mala acci\u00f3n. Dios es libre, es la Libertad, porque no hay en \u00c9l absolutamente ninguna posibilidad de mal y de imperfecci\u00f3n. La Iglesia de Cristo tiene por ello como una de sus principales funciones la preservaci\u00f3n de la libertad espiritual de los hijos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1les van a ser las consecuencias de este relativismo tan poco serio, tan poco profundo y cient\u00edfico? \u00bfEs que lo que es ciencia realmente cambia, o es que se van abriendo como en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos nuevos horizontes y vamos leyendo y aplicando nuevas leyes? A muchos este hundimiento de valores les causa, moment\u00e1neamente, un sentimiento de liberaci\u00f3n, aceptan con ligereza y avidez todas las nuevas perspectivas, pero se les desvanece la veneraci\u00f3n y el respeto por la vida y la interioridad ajenas. \u00bfC\u00f3mo van a exigir los hombres, situados en ese relativismo a ultranza, honradez, lealtad, amor, sinceridad, amistad, sacrificio, fidelidad? \u00bfEn nombre de qu\u00e9 y por qu\u00e9? Si el hombre est\u00e1 en todo sometido a un continuo cambio y s\u00f3lo importa lo presente, \u00bfc\u00f3mo van a ser posibles actos de servicio que suponen entrega y dolor? S\u00f3lo existe el amor verdadero que se fundamenta en Dios y en el que tiene sentido el pasado, el presente y el futuro, la vida y la muerte. Mientras la civilizaci\u00f3n se ha apoyado en Dios, ha salvado la noci\u00f3n de sacrificio <em>que fundaba a Dios en el coraz\u00f3n<\/em> del hombre, he dicho ya en otra ocasi\u00f3n hablando de la Virgen y el humanismo contempor\u00e1neo. Pero nuestra civilizaci\u00f3n est\u00e1 descuidando el papel del sacrificio, y presenta al hombre la t\u00e9cnica y la ciencia como la gran soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Nuestra civilizaci\u00f3n es una \u00abcivilizaci\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra \u00e9poca se presenta como la era de las ciencias y las t\u00e9cnicas porexcelencia. Los hombres del siglo XX han hecho de ellas el s\u00edmbolo de su civilizaci\u00f3n. Poco a poco se generaliza la idea de un progreso indefinido de la ciencia y de la t\u00e9cnica. Realmente, el hecho m\u00e1s manifiesto de nuestro siglo es la aparici\u00f3n de una t\u00e9cnica aplastante y embriagadora, porque el hombre siente multiplicar su poder sobre todo lo dado, incluso sobre el psiquismo de la persona. \u00bfC\u00f3mo no va a sentir orgullo e inquietud? Nuestra \u00e9poca no ha realizado la paz esperada y, desde luego, no es cierto que la evoluci\u00f3n social ha asegurado al hombre una libertad creciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abActualmente, la atenci\u00f3n se fija cada vez m\u00e1s en el progreso t\u00e9cnico, hasta el punto de concebir la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea como la \u201ccivilizaci\u00f3n t\u00e9cnica\u201d. Esto despierta en el mundo entero el mismo entusiasmo. Sobre este plano se consuma la unidad del g\u00e9nero humano&#8230; Esta civilizaci\u00f3n es esencialmente material e incluso materialista; es decir, que se basa en la idea de que los valores materiales son los \u00fanicos que importan. Se la califica de civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, entendiendo con esa expresi\u00f3n que esa civilizaci\u00f3n est\u00e1 centrada en el conocimiento de los medios materiales de acci\u00f3n de que dispone el hombre, con la vista puesta en mejorar las condiciones de su vida, en su sentido tambi\u00e9n material.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi bien la ciencia y la instrucci\u00f3n forman parte de ese desarrollo, pero \u00e9stas apuntan nuevamente y de una manera directa al conocimiento del mundo material, y a la utilizaci\u00f3n de esos conocimientos para el bienestar, tambi\u00e9n, material del hombre. El desarrollo de la instrucci\u00f3n se orienta hacia la formaci\u00f3n de t\u00e9cnicos; es decir, de gente preparada para aplicar los descubrimientos de la ciencia al mejoramiento de la vida material. En eso es en lo que se piensa siempre que se habla de las exigencias cient\u00edficas o cuando se profieren lamentaciones sobre la falta de desarrollo intelectual en ciertos pa\u00edses.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNadie caracteriza la civilizaci\u00f3n actual s\u00f3lo por el desarrollo del esp\u00edritu. No se menciona como caracter\u00edsticas de esta civilizaci\u00f3n el desarrollo del pensamiento o de las Bellas Artes y menos todav\u00eda el de los valores morales, aunque de rechazo se hayan desarrollado ciertos valores intelectuales o morales. En todo caso, el desarrollo de los valores mentales o morales no podr\u00edan ser m\u00e1s que un subproducto marginal, nunca el objetivo de la civilizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEste concepto de civilizaci\u00f3n ha recibido su refrendo oficial, a escala mundial, en las reglas establecidas por la ONU para definir los pueblos que a\u00fan se encuentran en v\u00edas de desarrollo, lo que corresponde en nuestro lenguaje actual a pueblos \u201cmenos civilizados\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPuede reconocerse a estos pueblos por las tres caracter\u00edsticas siguientes: por su alto nivel de mortalidad, por su bajo nivel de renta media por cabeza y por sudeficiente \u00edndice alimenticio&#8230; El cuarto car\u00e1cter que distingue a los pueblos subdesarrollados es su falta general de instrucci\u00f3n, manifestada en su alto porcentaje de analfabetos. A primera vista este elemento parece menos material, pero est\u00e1 en funci\u00f3n de los tres primeros, ya que la instrucci\u00f3n exige cierto bienestar, aparte de que esa instrucci\u00f3n se orienta hacia la formaci\u00f3n de t\u00e9cnicos, lo cual es revelador del esp\u00edritu general en que se concibe la instrucci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfes que no hay otros elementos de juicio como exponentes del desarrollo? \u00bfFamilia, valores humanos, religiosos, dignidad personal, seguridad y defensa de la propia vida, etc.? No se puede partir del apriorismo de que los valores espirituales y religiosos no tienen nada que ver con la civilizaci\u00f3n. Tanto Toynbee como Dawson, los mejores especialistas en el tema de la civilizaci\u00f3n, juzgan que la religi\u00f3n juega un papel definitivo en el desarrollo de la civilizaci\u00f3n. \u00abEs evidente que una civilizaci\u00f3n no merece ese nombre m\u00e1s que cuando subordina y jerarquiza los valores; es decir, cuando somete y subordina al valor supremo los valores altos y bajos. La maquinaria, ese cuerpo tan desarrollado, debe someterse a la inteligencia, la inteligencia debe rendirse al alma y el alma debe volar a Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Consecuencias de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciertamente, el progreso cient\u00edfico y t\u00e9cnico ha transformado las condiciones de vida, pero \u00bfsomos conscientes de hasta d\u00f3nde llega esta transformaci\u00f3n y de sus consecuencias? El ritmo de las invenciones y de los adelantos se precipita como una bola de nieve que va multiplicando sus efectos. Este ritmo acelerado ha coincidido y coincide con las grandes conmociones mundiales de ofensiva, guerra y crisis econ\u00f3micas de los \u00faltimos decenios. Las ciencias y la t\u00e9cnica han intervenido profundamente en estos cataclismos por las t\u00e9cnicas de destrucci\u00f3n y por la nueva visi\u00f3n del mundo te\u00f3rica y pr\u00e1ctica que imponen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La visi\u00f3n pesimista reniega de su \u00e9poca y condena a la ciencia y a la t\u00e9cnica como causa de los da\u00f1os. La visi\u00f3n optimista espera de ambas el triunfo sobre los males que aquejan a la humanidad, como un ma\u00f1ana deslumbrante en que desaparecer\u00e1 toda angustia. La generalidad de los hombres tiene un sentimiento de inquietud y de inseguridad. En el mundo obrero se advierte una reacci\u00f3n cada vez m\u00e1s precisa frente a los \u00faltimos avances y la nueva amenaza de paro que la automatizaci\u00f3n hace pesar sobre las masas. Secuestros, tensiones internacionales, juegos pol\u00edticos nada limpios, devaluaciones, subidas de precios, accidentes, asaltos a la vida privada. En otro aspecto grandes adelantos de los que se van beneficiando todos los hombres, elevaci\u00f3n del nivel de vida, m\u00e1s armas de defensa contra las enfermedades, mejores condiciones materiales de vida. Los aspectos optimista y pesimista est\u00e1n entremezclados, pero realmente el valor de la t\u00e9cnica y de la ciencia es inseparable del destino del hombre y su significaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa revoluci\u00f3n industrial que aparece en la primera mitad del siglo XXes la consecuencia directa del desarrollo de las ciencias yla t\u00e9cnica, principalmente en el campo f\u00edsico-qu\u00edmico. Todas las f\u00e1bricas necesitan ya un equipo de laboratorio y un personal cient\u00edfico consagrado a la pura investigaci\u00f3n. Tanto en los pa\u00edses socialistas, donde la explotaci\u00f3n de los descubrimientos cient\u00edficos tiende a conseguir la m\u00e1xima eficacia inmediata, como en los pa\u00edses capitalistas, donde la competencia nacional, y sobre todo internacional, impulsa en general hacia un constante mejoramiento de los productos y los sistemas de fabricaci\u00f3n, el nuevo mundo industrial es esencialmente un mundo en movimiento, en el cual el \u00e9xito depende de un progreso constante, a su vez estrechamente regido por el progreso propiamente cient\u00edfico&#8230; La creciente tensi\u00f3n internacional se halla tambi\u00e9n en directa y rec\u00edproca relaci\u00f3n con el desarrollo cient\u00edfico a causa de la b\u00fasqueda de un progreso constante de las t\u00e9cnicas de destrucci\u00f3n. Bajo la influencia de esta b\u00fasqueda, los gobiernos intervienen cada vez m\u00e1s, sobre todo a partir de 1940, en la organizaci\u00f3n y control del trabajo cient\u00edfico y, correlativamente, una parte importante de los capitales dedicados a la investigaci\u00f3n se reservan para las necesidades militares&#8230; Pero de modo inmediato y evidente la ciencia y las t\u00e9cnicas, <em>cuyo desarrollo aquel sector permite,<\/em> se imponen a la atenci\u00f3n de todos. Por su car\u00e1cter de producci\u00f3n en masa, no interesan ya \u00fanicamente a una clase privilegiada y limitada de la sociedad, sino al conjunto de las sociedades industrializadas. Los inventos t\u00e9cnicos invaden cada vez m\u00e1s la vida cotidiana \u2013electricidad, radio, cine y la instalaci\u00f3n hogare\u00f1a en general\u2013, y sus r\u00e1pidas transformaciones modifican a cada momento el escenario material de la vida; las \u00faltimas innovaciones t\u00e9cnicas y cient\u00edficas interesan, pues, a todo el mundo por las repercusiones que insin\u00faan para un plazo m\u00e1s o menos corto. De ah\u00ed el inmenso \u00e9xito de la prensa y la literatura de vulgarizaci\u00f3n cient\u00edfica y el desarrollo de un g\u00e9nero literario poco cultivado hasta entonces: la <em>science-fiction,<\/em> que subraya alternativamente el aspecto terror\u00edfico y el aspecto id\u00edlico del futuro de la civilizaci\u00f3n cient\u00edfica\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica ha sometido a su engranaje incluso a la figura del sabio. Ha desaparecido la figura del sabio solitario que disfrutaba de una libertad absoluta. El sabio depende de quien pone a su disposici\u00f3n los fondos necesarios para sus trabajos, est\u00e1 sometido cada vez m\u00e1s a servidumbres que le imponen un determinado marco de trabajo y una investigaci\u00f3n que interesa a quien concede los cr\u00e9ditos y en la medida que le conviene. Todo viene determinado por una especial orientaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n y que es perjudicial para la misma ciencia, sobre todo en el terreno de las ciencias humanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00e1quina se ha introducido en todas las ramas de la actividad y esto ha originado una transformaci\u00f3n en las condiciones de trabajo y de vida. Se trabaja en condiciones nuevas al estar sometidos a la rigurosa disciplina de la m\u00e1quina. Esta r\u00e1pida automatizaci\u00f3n est\u00e1 empezando a producir efectos sociales. El elevado costo de la m\u00e1quina exige su utilizaci\u00f3n intensiva y, por tanto, requiere relevos de equipos y un <em>planning<\/em> de trabajo muy exacto. Se ha atenuado la esclavitud f\u00edsica del trabajo, pero aparece una esclavitud mental. Los partes m\u00e9dicos diagnostican con frecuencia psicastenia, depresi\u00f3n nerviosa, hipertensi\u00f3n, etc. Adem\u00e1s, este trabajo resulta mon\u00f3tono y aburrido, no s\u00f3lo entre los obreros, sino entre los mismos t\u00e9cnicos, que \u00fanicamente manejan datos en la maravillosa calculadora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda civilizaci\u00f3n consiste en el mejoramiento de las condiciones sociales de la vida humana La civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, ciertamente, ha mejorado las condiciones de vida. Tiene objetivos y posibilidades que no consigue realizar, porque los hombres no llegan a entenderse y los obst\u00e1culos que se oponen al bien humano son de origen moral. Y as\u00ed se da el caso de naciones subdesarrolladas que gastan sus bienes y la ayuda que reciben en sostener guerras, o pueblos que gastan enormes sumas de dinero en armamentos. Entre los objetivos que pretende lograr esta civilizaci\u00f3n est\u00e1n: alimentaci\u00f3n sana para todos los hombres, higiene y salud p\u00fablica, instrucci\u00f3n, seguridad de que todos los hombres posean un bienestar material que permita desarrollar las riquezas del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema est\u00e1, como acabo de decir, en que los hombres no llegan a entenderse, y esta falta de entendimiento obedece a causas de orden moral y religioso. \u00abRecuerdo una afirmaci\u00f3n, que hall\u00e9 con susto, leyendo las opiniones, cautamente expresadas, de uno de nuestros principales f\u00edsicos, de que no era seguro que la l\u00ednea de sentido de la ciencia corriera de acuerdo con la del bienestar humano. Pues realmente: \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda garantizar semejante acuerdo? \u00bfD\u00f3nde habr\u00eda de residir el centro que armonizara rec\u00edprocamente esos dos caminos de la existencia?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEn medio del optimismo por las \u00faltimas realizaciones inauditas de la ciencia y la t\u00e9cnica conquistadas por la energ\u00eda at\u00f3mica, surge la pregunta de si esa energ\u00eda \u2013as\u00ed como en general todas las energ\u00edas naturales conquistadas\u2013 puede ordenarse, es decir, insertarse en la vida del hombre, haci\u00e9ndose fecunda para su crecimiento y despliegue. Si eso debiera ser posible, \u00bfc\u00f3mo ha de serlo? La respuesta afirmativa s\u00f3lo podr\u00eda decir por el mismo hombre que la ha puesto en libertad, en cuanto \u00e9l sit\u00fae su actuaci\u00f3n bajo el sentido de su existencia, bajo la medida de lo razonable, lo justo y lo conveniente.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEsto, a primera vista, sonar\u00eda de modo convincente, pero en seguida volver\u00eda a surgir la pregunta de nuevo, en forma apremiante: entonces \u00bfel hombre mismo est\u00e1 ordenado?, \u00bfposee esa \u201cjusticia\u201d existencial \u2013tomando la palabra en grandioso sentido plat\u00f3nico\u2013 que la haga capaz de ponerse ante cada ente tal como lo requiere su ser, dominando desde ese punto de vista los impulsos de la tendencia al dominio cultural y la realizaci\u00f3n? \u00bfEs capaz, cuanto mayores energ\u00edas se tienen a disposici\u00f3n, de hacerse m\u00e1s soberano en la comprensi\u00f3n, m\u00e1s seguro en el juicio, m\u00e1s cuerdo en la ponderaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl optimista dice que s\u00ed, porque el hombre es racional y bueno. Pero \u00bflo es de modo real y sin m\u00e1s? \u00bfEs tan racional y tan bueno que siga siendo se\u00f1or de las energ\u00edas que crecen constantemente, de los impulsos que cada vez abarcan m\u00e1s? \u00bfY qu\u00e9 hay de aquello que en \u00e9l, pese a todo, evidentemente no es razonable, no es bueno, y sobre cuyo poder destructivo han dado las m\u00e1s serias lecciones los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os a todo aquel que se quiera dejar aleccionar?\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dani\u00e9lou, en su libro <em>Esc\u00e1ndalo de la verdad<\/em> (Cristianismo y hombre actual), y en el cap\u00edtulo titulado: \u00abCristianismo y civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb, se pregunta cu\u00e1les son los obst\u00e1culos que la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica crea a la actividad religiosa, a la adoraci\u00f3n y por qu\u00e9 este mundo de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica puede estar en conflicto con la actitud religiosa. Se\u00f1ala los siguientes aspectos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1\u00ba. \u00abUn hecho por el que la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica amenaza apartar al hombre de la adoraci\u00f3n, es que aqu\u00e9lla hace vivir al hombre en un universo que es el de sus propias obras. El hombre de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica vive rodeado de m\u00e1quinas, de herramientas, de instrumentos mediante los cuales transforma su vida, los paisajes incluso, esos paisajes de las grandes ciudades modernas, con sus inmensas f\u00e1bricas. Se encuentra as\u00ed rodeado de realidades que reflejan por doquier su propia imagen&#8230; De ah\u00ed resulta que el mundo de la t\u00e9cnica devuelve al hombre su propia imagen y que, en ese espejo, es a s\u00ed mismo a quien contempla y a s\u00ed mismo a quien admira\u00bb (p. 169).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2\u00ba. El mundo de la t\u00e9cnica suscita en el hombre sentimientos de su poder, y esto le lleva a pensar que no es preciso recurrir a nada ajeno a s\u00ed mismo, que tiene que liberarse a s\u00ed mismo, que tiene que liberarse a s\u00ed mismo de toda fuerza extra\u00f1a, que es \u00e9l quien crear\u00e1 una humanidad feliz y libre el d\u00eda de ma\u00f1ana (pp. 170-172).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3\u00ba. A la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica le importa la eficacia, no los valores de la verdad; es decir, acostumbra al esp\u00edritu a modos de actuar muy diferentes de los que permiten abordar el mundo religioso. \u00abLas realidades espirituales son denunciadas como carentes de eficacia, por lo que se refiere a la transformaci\u00f3n concreta de la existencia humana. Esta es una de las objeciones que con mayor frecuencia encontramos: el cristianismo no nos sirve para nada en lo que hemos de hacer, que es transformar la condici\u00f3n material del hombre\u00bb (p. 172) &#8230; \u00abPero lo curioso es que este encontrarse a s\u00ed mismo en el mundo de la t\u00e9cnica acaba por causarle un sentimiento de cautividad. El mundo de la t\u00e9cnica encierra al hombre en el hombre y el poder del hombre\u00bb (p. 174). Esto le origina angustia ante su propio poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4\u00ba. \u00abUna manera exclusivamente t\u00e9cnica de considerar el mundo material lo priva de su dimensi\u00f3n moral. Porque el cosmos no es solamente un conjunto de fuerzas que podemos intentar poner a nuestro servicio. Es tambi\u00e9n un mundo que nos revela algo que est\u00e1 por encima de \u00e9l. Un universo de pura t\u00e9cnica ser\u00eda como un templo destinado a usos profanos, vaciado de una cierta presencia. Lo sagrado, la dimensi\u00f3n religiosa del mundo es una cosa de que el hombre moderno comienza de nuevo a sentir una especie de sed vital. Y, en efecto, la adoraci\u00f3n es una necesidad tan inconteniblemente humana como la t\u00e9cnica. Un hombre que no adora no es un hombre\u00bb (pp. 176-177).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Responsabilidad del hombre ante su propia obra, la civilizaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre, criatura de Dios, es el centro y el sentido del universo; no puede poner en duda el valor de su propia vida humana, de su libertad, la fuerza de su inteligencia y la responsabilidad de su actuaci\u00f3n. Por ser libre es responsable de su propia obra, no puede decir que se le ha escapado de las manos, y ser\u00e1 juzgado seg\u00fan sus actos, pero, en primer lugar, seg\u00fan sus intenciones, porque su libertad s\u00f3lo se ejerce plenamente en el interior de su conciencia. \u00a1Cu\u00e1nta luz de Dios, cu\u00e1nta adoraci\u00f3n, cu\u00e1nta oraci\u00f3n y reflexi\u00f3n, cu\u00e1nto dominio de su orgullo y ego\u00edsmo necesita el hombre! Lo necesita para obrar, como dice Guardini, con esa \u00abjusticia existencial\u00bb que le \u00abhaga capaz de hacerse m\u00e1s soberano en la comprensi\u00f3n, m\u00e1s seguro en el juicio, m\u00e1s cuerdo en la ponderaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n a medida que tiene mayores energ\u00edas a su disposici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre experimenta siempre una intranquilidad ante su propia obra, que se le viene encima, si no tiene, en su pensamiento y en su vida la suprema raz\u00f3n del porqu\u00e9 de su existencia. Porque no es lo mismo que el hombre cree continuamente su propia imagen o que \u00e9l sea imagen de Dios. \u00abEs ciencia \u2013dice Gregorio Mara\u00f1\u00f3n\u2013 encontrar el sentido de nuestra vida, resolvi\u00e9ndola con un criterio, con una filosof\u00eda, limitarla con severidad y a la vez dilatarla por las v\u00edas del pensamiento hasta el m\u00e1s all\u00e1, darle su raz\u00f3n y explicar sus sinrazones, sensibilizarla para el goce de las hermosuras terrenales y enriquecerla con las nuevas hermosuras que el genio humano es capaz de crear, y aproximarse, en fin, a esa suprema raz\u00f3n de nuestro vivir, que es el misterio de por qu\u00e9 somos y adonde vamos&#8230; La ciencia pr\u00e1ctica actual, maravillosa, pero que es s\u00f3lo una cara de la ciencia especulativa de las tres grandes caracter\u00edsticas del alma civilizada; a saber: la conciencia del propio vivir y la libertad inalienable del propio pensar, el sentido de la responsabilidad y el planteamiento de la otra vida. S\u00f3lo as\u00ed, cuando estas realidades dejaron de ser presentimientos para convertirse en sentimientos b\u00e1sicos, s\u00f3lo cuando dejaron de ser balbuceos de un resplandor para convertirse en permanente claridad, s\u00f3lo entonces el hombre empez\u00f3 a sentir la voluntaria sumisi\u00f3n de los instintos a los deberes, en lo cual reside el secreto de la civilizaci\u00f3n. Y este inmenso vuelo del alma humana, a\u00fan inacabado, a\u00fan sujeto a tristes ca\u00eddas, el progreso cient\u00edfico, en el sentido limitado materialista con que hoy lo concebimos, con ser prodigioso, es s\u00f3lo un episodio y un episodio no fundamental\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El animal se orienta, siente lo que le es beneficioso o perjudicial, no entiende, no valora, no juzga. Sus acciones tienen sentido dentro de ese instinto ciego que le impulsa siempre con exactitud. En el hombre, porque tiene esp\u00edritu, todo procede de su iniciativa personal, de su conocimiento, de su decisi\u00f3n. S\u00f3lo el hombre puede equivocarse y de manera decisiva. Esta es su gran responsabilidad, aqu\u00ed est\u00e1 la tremenda importancia del desarrollo de su propia capacidad libre, de la claridad de su esp\u00edritu. Situado en una red de exigencias, gracias a las cuales progresa, el hombre es el nudo que ata todas las cosas, que descubre la naturaleza y que domina la energ\u00eda. Seg\u00fan piense, sienta y act\u00fae el hombre, ser\u00e1 la civilizaci\u00f3n creada por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica tiene el peligro de dejar al margen la relaci\u00f3n del hombre con Dios, clave y fundamento de todo lo dem\u00e1s. Parece relegar la experiencia religiosa al puro dominio de la interioridad. Pero el cristiano sabe que es todo el universo el que gime esperando la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios, como nos recuerda San Pablo. \u00bfOlvidamos que la historia de la salvaci\u00f3n acontece en la historia del mundo? \u00abPues bien, \u00e9ste es hoy uno de los puntos m\u00e1s importantes desde el punto de vista de la actual visi\u00f3n del mundo. Una de las grandes tentaciones del hombre moderno es la desacralizaci\u00f3n del cosmos. Se tiende a concebir el mundo de la naturaleza, que es en el que se desenvuelve la ciencia, como extra\u00f1o a una finalidad religiosa. Se disocia, de alg\u00fan modo, una finalidad religiosa, que ser\u00eda puramente personal, de una finalidad c\u00f3smica, que ser\u00eda profana y material, como si la religi\u00f3n fuera un problema individual y no el problema de la significaci\u00f3n misma de la totalidad del universo, y por ello tambi\u00e9n el de su misma realidad material&#8230; Este enraizamiento originario de la creaci\u00f3n en la Trinidad es un punto de partida inicial que no hay que olvidar jam\u00e1s; un punto al que siempre es preciso volver primaria y originalmente. El hecho de que se adviertan distinciones evidentes, esferas de acci\u00f3n diferentes; que el hecho de abordar el universo desde un punto de vista cient\u00edfico o desde un punto de vista contemplativo emane de dos encuadres diferentes, no dice sino que se trata de dos puntos de vista proyectados sobre un \u00fanico universo. Sobre el mismo universo en que se desenvuelve la ciencia y que constituye el espejo a trav\u00e9s del cual se nos manifiesta la Trinidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres conscientes y responsables que quieren una civilizaci\u00f3n \u00abcristiana\u00bb en la medida de nuestras posibilidades humanas, pero que la quieren verdadera y existencialmente, lo lograr\u00e1n en la medida en que el cristianismo impregne sus vidas, en la medida en que en su alma viva y act\u00fae Cristo, en la medida en que sean mensajeros y portadores del mensaje de Cristo, en la medida en que las instituciones sociales que ellos alimentan, las empresas, los trabajos por ellos planeados ayuden a los hombres a realizarlos y desarrollarse \u00edntegramente, es decir, con la dignidad de hijos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa actividad humana individual y colectiva o el conjunto ingente de esfuerzos realizados por el hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, considerado en s\u00ed mismo, responde a la voluntad de Dios. Creado el hombre a imagen de Dios, recibi\u00f3 el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad, sometiendo a s\u00ed la tierra y cuanto en ella se contiene, y de orientar a Dios la propia persona y el universo entero, reconociendo a Dios como Creador de todo, de modo que con el sometimiento de todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios en el mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEsta ense\u00f1anza vale igualmente para los quehaceres m\u00e1s ordinarios. Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para s\u00ed y su familia, realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la sociedad, con raz\u00f3n pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLos cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, est\u00e1n, por el contrario, persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio. Cuanto m\u00e1s se acrecienta el poder del hombre, m\u00e1s amplia es su responsabilidad individual y colectiva. De donde se sigue que el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificaci\u00f3n del mundo ni los lleva a despreocuparse del bien ajeno, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dios de la salvaci\u00f3n, que se encarna y da ejemplo de vida, llama al hombre para que en su historia personal en el mundo haga fecunda en \u00e9l esa salvaci\u00f3n y contribuya al bien de todos los dem\u00e1s que est\u00e1n en tomo suyo. No tiene dos historias el hombre: la historia natural y la sobrenatural; su historia de salvaci\u00f3n acontece en su historia mundana. El cristiano no puede permanecer indiferente frente a la civilizaci\u00f3n que despu\u00e9s determina y condiciona la actitud del hombre a su respecto. El hombre de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, de la automatizaci\u00f3n y de la cibern\u00e9tica est\u00e1 aplicando sobre s\u00ed mismo el poder\u00edo t\u00e9cnico planificador y se est\u00e1 haciendo a s\u00ed mismo objeto de esta manipulaci\u00f3n. No tiene s\u00f3lo de s\u00ed un conocimiento mayor o menor, sino que se modifica y se est\u00e1 convirtiendo en objeto de s\u00ed mismo. Y repito lo que dec\u00eda hace un momento: no es lo mismo que el hombre se realice seg\u00fan la imagen por \u00e9l configurada \u2013\u00bfcu\u00e1l puede ser?\u2013, o a imagen de Cristo, manifestaci\u00f3n de Dios y verdad del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las posibilidades realmente salvadoras de la civilizaci\u00f3n est\u00e1n en la conciencia del hombre ligado a Dios de modo vivo. La fe es factor decisivo en la historia. S\u00f3lo por la fe en Cristo impedir\u00e1 el hombre que la obra de su\u00bb manos caiga en el odio, en la soberbia, en el af\u00e1n de dominio, en el poder del m\u00e1s fuerte y se deshaga en su propio materialismo. El cristiano tiene que cuidarse de que el mundo marche bien, y por lo mismo es necesario prestar atenci\u00f3n a valores y deberes que s\u00f3lo pueden comprenderse si se supera ese dualismo y se ve con claridad que Dios ha confiado el mundo al hombre como tarea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi ese mundo e historia del futuro es un mundo del planteamiento racional, mundo desmitologizado, profanidad creada del mismo como material del obrar del hombre, entonces toda esta actitud moderna es, con todo lo que pueda y deba decirse cristianamente sobre cada uno de sus aspectos, en el fondo cristiana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPuesto que en el cristianismo, y s\u00f3lo en \u00e9l, ha llegado a ser el hombre ese sujeto, en el que se ha encontrado el hombre occidental; s\u00f3lo en el cristianismo es cada uno tambi\u00e9n el m\u00e1s pobre e insignificante, un sujeto absoluto de valor infinito y vigencia permanente. Y s\u00f3lo en el cristianismo, por medio de la doctrina de la radical creatureidad del mundo, que le est\u00e1 confiado al hombre como el material de \u201csu\u201d obrar, que no es lo m\u00e1s importante y poderoso, sino lo que sirve y lo que est\u00e1 creado \u201cpara\u201d el hombre, pudo surgir esa actitud frente al cosmos, que lo desmitologiza y que legitima la voluntad de ense\u00f1orearse de \u00e9l. Y en ese sentido metaf\u00edsico y teol\u00f3gico, el hombre ha sido siempre, visto cristianamente, el que se tiene a s\u00ed mismo en la mano, el que determina su propio destino \u00faltimo\u00bb<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Segunda Parte<br>Teolog\u00eda y valores de la contemplaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se habla hoy sin cesar en muchos ambientes eclesiales de la necesidad de ser testigos de Cristo, y la expresi\u00f3n se utiliza, con mucha m\u00e1s arrogancia que humildad, para referirse a una acci\u00f3n comprometida y valiente. Es verdad que debemos ser testigos de Cristo. Pero este testimonio tiene primordialmente un sentido receptivo, y s\u00f3lo, como consecuencia exigitiva de \u00e9ste, un sentido activo. Cuando Jes\u00fas escogi\u00f3 a los Doce para el apostolado, los llam\u00f3 para que estuvieran con \u00c9l y para luego enviarles a predicar<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>. San Pablo escribe: <em>Me escogi\u00f3 desde el seno de mi madre y me llam\u00f3 por su gracia, para revelar en m\u00ed a su Hijo, anunci\u00e1ndolo a las gentes<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>. Nosotros <\/em>\u2013dec\u00eda San Pedro\u2013 <em>no podemos dejar de proclamar lo que hemos visto y o\u00eddo<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>.<\/em> Santo Tom\u00e1s ense\u00f1a que lo propio del ap\u00f3stol es contemplar los misterios divinos y transmitir luego el objeto de la contemplaci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>. Y es que para ser testigos es necesario <em>haber visto,<\/em> es indispensable la contemplaci\u00f3n. Perm\u00edtanme justificar mi afirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Teolog\u00eda de la contemplaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jesucristo nos ha revelado el misterio del Dios invisible, nos ha testificado al Padre: <em>A Dios nadie le ha visto jam\u00e1s; el Unig\u00e9nito que est\u00e1 en el seno del Padre nos lo ha dado a conocer<a href=\"#sdfootnote25sym\" id=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>.<\/em> Porque <em>nadie conoce al Hijo sino el Padre y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar<a href=\"#sdfootnote26sym\" id=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a>.<\/em> Y Jes\u00fas lo revela y testifica no s\u00f3lo en su condici\u00f3n divina, sino tambi\u00e9n en su condici\u00f3n humana, porque no s\u00f3lo en cuanto Dios, sino tambi\u00e9n en cuanto hombre contempla intuitivamente al Padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Verbo de Dios encarnado es el revelador del Padre, porque siendo el resplandor de su sustancia es la autocomunicaci\u00f3n sustancial y autorrevelaci\u00f3n exhaustiva en la conciencia humana de Cristo, como expresi\u00f3n supraconceptual de su filiaci\u00f3n divina, de su \u00abyo\u00bb divino. Jes\u00fas hombre, para anunciar el mensaje salv\u00edfico de la caridad del Padre, contaba con la experiencia consciente de su personalidad divina asumente, y con la inserci\u00f3n en el mundo sensible, imaginativo y conceptual de los hombres. Traduciendo esta experiencia al lenguaje de los hechos y en expresiones conceptuales, Jes\u00fas ejerc\u00eda su profetismo supremo, como revelador del Padre a la humanidad<a href=\"#sdfootnote27sym\" id=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>. Los ap\u00f3stoles testifican lo que han visto, contemplado y palpado del Verbo de la vida<a href=\"#sdfootnote28sym\" id=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe, como virtud infusa y sobrenatural, es un don de Dios; pero la fe no es para el cristiano peregrino una vida permanente ni perfecta. La fe, oscura por definici\u00f3n, es la aceptaci\u00f3n de una realidad de la que no se tiene evidencia intr\u00ednseca, sino que se apoya \u00fanicamente en la autoridad de Dios<a href=\"#sdfootnote29sym\" id=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a>. Inicia, con todo, un contacto vital con Dios. Vigorizar la fe y perfeccionarla intr\u00ednsecamente es acci\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo realiza a trav\u00e9s de sus dones contemplativos, principalmente el de entendimiento y sabidur\u00eda. He ah\u00ed el cometido de la contemplaci\u00f3n. Y me refiero a la contemplaci\u00f3n no s\u00f3lo como oraci\u00f3n mental, sino en el orden aut\u00e9nticamente m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Testigo es aqu\u00e9l que conoce los hechos, que ha presenciado. La fe es de lo inevidente, la contemplaci\u00f3n, en cambio, es una cierta visi\u00f3n. \u00abNo podemos eximimos de la pr\u00e1ctica de una intensa vida interior. No podemos anunciar la palabra de Dios sin haberla meditado en el silencio del alma\u00bb<a href=\"#sdfootnote30sym\" id=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es, pues, contemplaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contemplar es mirar admirativamente, con amor y gozo. Imposibilitados de concebir y nombrar las realidades espirituales en s\u00ed mismas, las indicamos anal\u00f3gicamente a trav\u00e9s de aquellas realidades sensibles que guardan con ellas con cierta relaci\u00f3n. Contemplar es detenerse a mirar una persona, un panorama, una obra de arte, envuelta el alma en un gozo que le proporciona la sublimidad del objeto. Es acto de conocimiento que implica satisfacci\u00f3n y deleite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rostro de Cristo en el Expolio, del Greco, es objeto de la contemplaci\u00f3n est\u00e9tica de los visitantes de Toledo. Esta misma obra fue objeto de la contemplaci\u00f3n imaginativa y creadora del artista. La verdad que se presenta con el fulgor de la evidencia, cautiva al fil\u00f3sofo, al cient\u00edfico. El misterio de Dios es objeto de la contemplaci\u00f3n sobrenatural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La contemplaci\u00f3n sobrenatural o m\u00edstica debe entenderse en su marco adecuado del organismo sobrenatural de la gracia y bajo el impulso normativo del Esp\u00edritu Santo. En efecto, la gracia santificante confiere al hombre una verdadera participaci\u00f3n an\u00e1loga de la vida divina y de su inmanente actividad cognoscitiva y amorosa. Con la gracia recibe el hombre una transformaci\u00f3n elevadora de su actividad por las virtudes infusas. Mientras es el propio creyente iluminado por la fe y movido por la caridad, quien dirige el esfuerzo de uni\u00f3n con Dios, el alma vive la gracia divina de <em>una manera humana.<\/em> Este momento de ascetismo purificador es preparaci\u00f3n indispensable para la contemplaci\u00f3n sobrenatural<a href=\"#sdfootnote31sym\" id=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a>. Mas la gracia divina est\u00e1 orientada por su misma condici\u00f3n a ser vivida de <em>una manera divina.<\/em> Esta maravilla interior la realiza el Esp\u00edritu Santo por mediaci\u00f3n de los dones. En un principio, espor\u00e1dicamente; luego, de forma m\u00e1s continuada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed entendido el proceso interior, la contemplaci\u00f3n se caracteriza como un acto cognoscitivo sobrenatural, penetrante, intuitivo y sapiencial del misterio de Dios. Acto relacionado directa e intr\u00ednsecamente con la fe, aunque por su penetraci\u00f3n la supera y perfecciona intr\u00ednsecamente, aun teniendo por objeto el mismo de la fe. Men\u00e9ndez-Reigada escribe: \u00abEl acto de contemplaci\u00f3n supone siempre el acto de fe, porque no es posible contemplar un objeto, al cual el entendimiento no est\u00e1 de alguna manera unido, y esa uni\u00f3n intelectiva con el objeto sobrenatural s\u00f3lo de la fe nos puede venir&#8230; Una vez as\u00ed unido el entendimiento con la verdad sobrenatural, ya tendr\u00e1 una capacidad radical para contemplar; mas eso ya no pertenece el h\u00e1bito de la fe, que se limita a prestar su asentimiento a la verdad, movido por la voluntad y no por la verdad misma, en cuanto s\u00f3lo presta dicho asentimiento por una autoridad extr\u00ednseca\u00bb<a href=\"#sdfootnote32sym\" id=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>. \u00abLa fe en esta vida \u2013afirma Juan de Santo Tom\u00e1s\u2013 no puede esclarecerse y perder su oscuridad por parte del objeto, ya que se apoya siempre en el testimonio extr\u00ednseco y no puede pasar de \u00e9l a la visi\u00f3n de la cosa, que cae fuera de su objeto espec\u00edfico.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl alma, cautiva por los lazos de la fe, s\u00f3lo puede ser iluminada por la llama del amor, que instruye en grado sumo. Es, pues, preciso que los dones de inteligencia, sabidur\u00eda y ciencia procedan del amor y se apoyen en \u00e9l para que puedan rasgar las tinieblas de la fe y nos abran los cielos\u00bb<a href=\"#sdfootnote33sym\" id=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>. En otras palabras: la oscuridad de la fe no puede remontarse por s\u00ed misma hasta la contemplaci\u00f3n. Asiente a la verdad inevidente. El paso de la fe a la contemplaci\u00f3n, como transparencia del misterio divino, es obra de los dones intelectivos mencionados, por ellos su objeto es <em>visto<\/em> de alguna manera<a href=\"#sdfootnote34sym\" id=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no por ello desaparece la fe, pues no se trata de una visi\u00f3n intuitiva de la esencia divina, ya que el objeto formal de estos dones es la connaturalidad con la Verdad y Bondad divinas, en cuanto experimentadas y saboreadas en sus efectos de gracia<a href=\"#sdfootnote35sym\" id=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a>. Es, en decir de los m\u00edsticos, la pureza de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caridad impulsa a la contemplaci\u00f3n porque es v\u00ednculo unitivo con Dios, objeto de la misma. Mas, como h\u00e1bito infuso de condici\u00f3n afectiva, no puede intervenir formalmente en ella, que es acto cognoscitivo. Sin embargo, al aproximarse a Dios facilita la mirada admirativa. Impulsa a la contemplaci\u00f3n, porque ella misma s\u00f3lo puede perfeccionarse en el conocimiento inherente al acto contemplativo<a href=\"#sdfootnote36sym\" id=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>. Es, pues, causa y efecto de la contemplaci\u00f3n, puesto que \u00abel t\u00e9rmino de la vida contemplativa es el gozo que radica en la voluntad y que, a su vez, aumenta el amor\u00bb<a href=\"#sdfootnote37sym\" id=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a>. <em>El que me ama a M\u00ed ser\u00e1 amado de mi Padre y Yo le amar\u00e9 y me manifestar\u00e9 a \u00e9l<a href=\"#sdfootnote38sym\" id=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>.<\/em> Entre conocer y amar existe una circularidad vital; el bien s\u00f3lo puede quererse en cuanto conocido<a href=\"#sdfootnote39sym\" id=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ello la actividad donal realiza el modo divino de la gracia, perfeccionando las virtudes infusas en aquello que son imperfectas<a href=\"#sdfootnote40sym\" id=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a>, pues las mociones del Esp\u00edritu Santo producen connaturalidad y experiencia sobrenaturales, por cuanto el mismo Esp\u00edritu es norma y regla de la vida interior.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Valor y funci\u00f3n de los dones<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Don de entendimiento<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 papel desempe\u00f1an en la contemplaci\u00f3n los dones intelectivos? Realizan una funci\u00f3n propia y formal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl don de entendimiento es uno de los principios formales de la contemplaci\u00f3n cristiana y sus actos son principalmente contemplativos\u00bb<a href=\"#sdfootnote41sym\" id=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a>. Es el don que posibilita la perfecci\u00f3n de la fe, por cuanto la innata imperfecci\u00f3n y oscuridad de la misma queda subsanada, aun sin conferirle la evidencia intr\u00ednseca e intuitiva de su objeto. El Esp\u00edritu Santo obrando en el interior del creyente <em>lo escudri\u00f1a todo, hasta las profundidades de Dios<a href=\"#sdfootnote42sym\" id=\"sdfootnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a><\/em>. El nos ayuda a superar las deficiencias de la fe, inherentes a nuestro modo humano o antropoc\u00e9ntrico de vivirla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>a)<\/strong><\/em> Nuestro acto de fe queda afectado por el modo racional discursivo, y no intuitivo, de conocer la verdad. Con ello se da una desproporci\u00f3n entre el objeto de la fe simplic\u00edsimo, Dios, y nuestro modo complejo de conocerle teologalmente<a href=\"#sdfootnote43sym\" id=\"sdfootnote43anc\"><sup>43<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El don de entendimiento tiende a simplificar nuestro modo complejo y discursivo en una mirada sencilla e intuitiva de la verdad sobrenatural, en una adecuaci\u00f3n creciente al propio modo de conocer de Dios<a href=\"#sdfootnote44sym\" id=\"sdfootnote44anc\"><sup>44<\/sup><\/a>. De esta simplificaci\u00f3n del discurso brota pujante la seguridad de la fe<a href=\"#sdfootnote45sym\" id=\"sdfootnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a>, no por la supresi\u00f3n de la conexi\u00f3n de los t\u00e9rminos de las proposiciones de fe, sino porque en su mayor penetraci\u00f3n experimental conserva lo formal de tales juicios, de manera an\u00e1loga a como en la simplic\u00edsima ciencia divina se da un juicio virtual eminente de la verdad<a href=\"#sdfootnote46sym\" id=\"sdfootnote46anc\"><sup>46<\/sup><\/a>. \u00abSi la verdad es una adecuaci\u00f3n entre el conocimiento y la cosa conocida, no puede existir esta adecuaci\u00f3n mientras perdure esa complejidad de nuestros modos de conocimiento de las cosas simplic\u00edsimas, cuales son las de la fe\u00bb<a href=\"#sdfootnote47sym\" id=\"sdfootnote47anc\"><sup>47<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>b)<\/strong><\/em> No s\u00f3lo es discursivo nuestro modo de conocer, sino que adem\u00e1s est\u00e1 vinculado a la sensibilidad. \u00danicamente podemos conocer lo espiritual por abstracci\u00f3n y reflexi\u00f3n. Dios es sumamente espiritual y nuestra conceptuaci\u00f3n de su realidad es deficiente e inadecuada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El don de entendimiento realiza la purificaci\u00f3n liberadora de estas limitaciones humanas de la fe, procedentes de las im\u00e1genes y especies de origen sensible, porque nos conduce a un conocimiento apof\u00e1tico de Dios, que es muy positivo por su misma elevaci\u00f3n. Es como el conocimiento de los colores simplificados en la luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos por teolog\u00eda que la propia esencia divina se une al entendimiento de los bienaventurados de una manera operativa, siendo ella misma la especie expresa de la visi\u00f3n intuitiva. Si se excluye este camino en la contemplaci\u00f3n actual y las formas procedentes de la abstracci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 camino nos queda en orden al conocimiento de Dios? Recordemos que la contemplaci\u00f3n cristiana no intuye al mismo Dios, sino que termina en la verdad y bondad divinas en cuanto experimentadas por los efectos de la gracia, principalmente en el misterio de la inhabitaci\u00f3n de la Trinidad. \u00abLo que la misma esencia divina har\u00e1 en el cielo, eso puede hacerlo la gracia en esta vida en orden al conocimiento de Dios. Y siendo la gracia una participaci\u00f3n formal de la misma esencia de Dios, bien se comprende que en ella se puede ver a Dios de la manera m\u00e1s perfecta posible fuera de la visi\u00f3n de su misma esencia\u00bb<a href=\"#sdfootnote48sym\" id=\"sdfootnote48anc\"><sup>48<\/sup><\/a>. Es la doctrina ense\u00f1ada por San Alberto<a href=\"#sdfootnote49sym\" id=\"sdfootnote49anc\"><sup>49<\/sup><\/a> y Santo Tom\u00e1s<a href=\"#sdfootnote50sym\" id=\"sdfootnote50anc\"><sup>50<\/sup><\/a>. Estos doctores atribuyen a la inhabitaci\u00f3n un conocimiento experimental o quasi-experimental de Dios<a href=\"#sdfootnote51sym\" id=\"sdfootnote51anc\"><sup>51<\/sup><\/a>. Este conocimiento de Dios por la gracia, bajo la actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu de Verdad, es cualitativamente superior al de la fe, anclada en conceptos abstractivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto de experiencia se aplica directamente al orden sensible. Se puede transferir al orden espiritual siempre que se trate, seg\u00fan Santo Tom\u00e1s, de un conocimiento sobre un objeto presente en la mente por connaturalidad<a href=\"#sdfootnote52sym\" id=\"sdfootnote52anc\"><sup>52<\/sup><\/a>, sin discurso<a href=\"#sdfootnote53sym\" id=\"sdfootnote53anc\"><sup>53<\/sup><\/a> y connotando la afectividad<a href=\"#sdfootnote54sym\" id=\"sdfootnote54anc\"><sup>54<\/sup><\/a>. Como confirmaci\u00f3n de esta purificaci\u00f3n de im\u00e1genes y especies, \u00a1cu\u00e1ntas dificultades no hallaba Santa Teresa de Jes\u00fas en transcribir sus experiencias m\u00edsticas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>c)<\/strong><\/em> En tercer lugar, la fe por la autoridad infalible de Dios se adhiere a las verdades de la fe, acepta las formulaciones dogm\u00e1ticas, pero carece de luz para penetrarlas m\u00e1s ampliamente. La luz de la fe, vivida en enigma, se queda en la corteza de la verdad revelada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El don de entendimiento aporta una nueva luz, consecuencia de la simplificaci\u00f3n del modo discursivo y de la dependencia de la sensibilidad. Y cuanto m\u00e1s intensa es la luz, m\u00e1s intensa y profunda es la penetraci\u00f3n de la verdad<a href=\"#sdfootnote55sym\" id=\"sdfootnote55anc\"><sup>55<\/sup><\/a> \u00abya que <em>entendimiento<\/em> denota cierta excelencia de conocimiento para penetrar hasta lo m\u00e1s \u00edntimo\u00bb<a href=\"#sdfootnote56sym\" id=\"sdfootnote56anc\"><sup>56<\/sup><\/a>. Por esta mayor penetraci\u00f3n se da en cierta manera la <em>visi\u00f3n<\/em> desde dentro, se ve a Dios en cierta manera connatural en los efectos de la gracia<a href=\"#sdfootnote57sym\" id=\"sdfootnote57anc\"><sup>57<\/sup><\/a>. Aqu\u00ed radica el perfeccionamiento intr\u00ednseco de la fe por la acci\u00f3n donal del entendimiento; mientras la fe asiente a la verdad, el don la penetra \u00edntimamente<a href=\"#sdfootnote58sym\" id=\"sdfootnote58anc\"><sup>58<\/sup><\/a>. Esta es la misi\u00f3n que Jesucristo anuncia del Esp\u00edritu Santo: <em>os he dicho estas cosas mientras permanezco con vosotros; pero el Abogado, el Esp\u00edritu Santo que el Padre enviar\u00e1 en Mi nombre, \u00c9se os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo y os sugerir\u00e1 todo lo que Yo os he dicho<a href=\"#sdfootnote59sym\" id=\"sdfootnote59anc\"><sup>59<\/sup><\/a>.<\/em> A los disc\u00edpulos de Ema\u00fas y a Pedro en Pentecost\u00e9s <em>se les abri\u00f3 la inteligencia para que entendieran las Escrituras<a href=\"#sdfootnote60sym\" id=\"sdfootnote60anc\"><sup>60<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>d)<\/strong><\/em> Por \u00faltimo, la fe, puesto que es oscura, por inevidente, tiene una certeza objetiva plena y firm\u00edsima, la veracidad de Dios. Mas, precisamente por ser su objeto inevidente, la certeza subjetiva es sumamente tenue<a href=\"#sdfootnote61sym\" id=\"sdfootnote61anc\"><sup>61<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El don de entendimiento que ha purificado la fe en los aspectos antes descritos, al llevar al creyente a la penetraci\u00f3n de la verdad revelada aumenta la certeza subjetiva, al tomar m\u00e1s transparente el motivo formal de la fe. Esta mayor certeza engendra el gozo de la verdad pose\u00edda<a href=\"#sdfootnote62sym\" id=\"sdfootnote62anc\"><sup>62<\/sup><\/a>, y es la convicci\u00f3n que alienta a los m\u00e1rtires a dar su vida en defensa de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <em>Subida al Monte Carmelo<\/em> de San Juan de la Cruz, describe las arduas purificaciones de la fe hasta llegar al gozo de la contemplaci\u00f3n. Se trata de perder nuestra seguridad para adquirir la seguridad que proviene de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Para realizar este beneficioso trueque, necesitamos una valoraci\u00f3n connatural y llena de afecto de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Don de sabidur\u00eda<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta valoraci\u00f3n corresponde al don de sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre Dios y la criatura existe un desnivel ontol\u00f3gico. Para salvarlo. Dios nos ha elevado a la condici\u00f3n de hijos y nos ha introducido con su presencia inhabitante en la intimidad de la Trinidad. No somos siervos, sino amigos<a href=\"#sdfootnote63sym\" id=\"sdfootnote63anc\"><sup>63<\/sup><\/a>, somos morada del Dios vivo<a href=\"#sdfootnote64sym\" id=\"sdfootnote64anc\"><sup>64<\/sup><\/a> y formamos una misma realidad, sin confusi\u00f3n, con Dios: <em>que todos sean uno, como T\u00fa, Padre, en M\u00ed y Yo en Ti, para que el amor con que T\u00fa me has amado est\u00e9 en ellos y Yo en ellos<a href=\"#sdfootnote65sym\" id=\"sdfootnote65anc\"><sup>65<\/sup><\/a><\/em>. Y as\u00ed <em>la caridad de Dios se ha difundido en nuestros corazones por virtud del Esp\u00edritu Santo, que nos ha sido dado<a href=\"#sdfootnote66sym\" id=\"sdfootnote66anc\"><sup>66<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La distancia entre Dios y el cristiano queda aminorada, en cuanto al conocimiento, por las mociones del don de entendimiento. La adecuaci\u00f3n perfectiva en el amor la cumple el don de sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don esencialmente intelectual, contemplativo, cuyo acto es el juicio valorativo de la bondad divina, realizado por connaturalidad con el objeto bajo el impulso normativo del Esp\u00edritu de Verdad. Es una mirada valorativa de Dios desde la misma intimidad divina. Como juicio es intelectivo, en cuanto valorativo surge de la caridad y su efecto es el aumento de amor. Dice de \u00e9l el Ang\u00e9lico: \u00abEsa rectitud puede ser de dos maneras: conforme al uso perfecto de raz\u00f3n o por cierta connaturalidad con aquello que ya se ha de juzgar; como respecto de la castidad, rectamente juzga con inquisici\u00f3n de la raz\u00f3n quien ha aprendido la ciencia moral, y por cierta connaturalidad con ella quien posee su h\u00e1bito. As\u00ed pues, tener juicio recto sobre las cosas divinas por inquisici\u00f3n de la raz\u00f3n, pertenece a la sabidur\u00eda, virtud intelectual; mas poseerlo por connaturalidad con ellas, a la sabidur\u00eda, don del Esp\u00edritu Santo&#8230; Por tanto, el don de sabidur\u00eda tiene en la voluntad su causa, la caridad; su esencia en el entendimiento, cuyo acto es juzgar rectamente\u00bb<a href=\"#sdfootnote67sym\" id=\"sdfootnote67anc\"><sup>67<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo mismo, este juicio recto valorativo no depende del raciocinio teol\u00f3gico, sino de la connaturalidad que brota de la experiencia interior: \u00absaber las cosas cre\u00eddas cu\u00e1les son en s\u00ed mismas por cierta uni\u00f3n con ellas pertenece al don de sabidur\u00eda. Por lo cual, el don de sabidur\u00eda m\u00e1s corresponde a la caridad que une con Dios la mente del hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote68sym\" id=\"sdfootnote68anc\"><sup>68<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caridad, como ra\u00edz y efecto del don de sabidur\u00eda, deja intacto lo formal de su objeto intelectivo. Sin embargo, por la intimidad, introduce modificaciones sustanciales en el condicionamiento de la contemplaci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote69sym\" id=\"sdfootnote69anc\"><sup>69<\/sup><\/a>. Aproximarse al objeto no es esencialmente mirarlo, pero facilita el verlo mejor. As\u00ed obra la caridad en el don. Don que permite saborear la verdad que Dios es Amor, y con la claridad de esa verdad sabida se ilumina la realidad creada; los planes de la providencia son m\u00e1s n\u00edtidos, pues se valora todo desde el gusto de la bondad de Dios<a href=\"#sdfootnote70sym\" id=\"sdfootnote70anc\"><sup>70<\/sup><\/a>. <em>Gustad y ved cu\u00e1n suave es el Se\u00f1or<a href=\"#sdfootnote71sym\" id=\"sdfootnote71anc\"><sup>71<\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde este conocimiento sapiencial, en la intimidad connatural con Dios, el hombre \u00abse hace un solo esp\u00edritu con \u00c9l\u00bb<a href=\"#sdfootnote72sym\" id=\"sdfootnote72anc\"><sup>72<\/sup><\/a>; aumenta el deseo delicado de \u00abinquirir intr\u00ednsecamente todos los detalles que pertenecen al amado\u00bb<a href=\"#sdfootnote73sym\" id=\"sdfootnote73anc\"><sup>73<\/sup><\/a>, y se considera el bien y la gloria de Dios como algo propio<a href=\"#sdfootnote74sym\" id=\"sdfootnote74anc\"><sup>74<\/sup><\/a>. Por ello los contemplativos se enardecen en la gloria de Dios \u2013<em>ut in omnibus honorificetur Deus,<\/em> de San Benito\u2013; en el deseo de identificarse con Cristo \u2013<em>mihi vivere Christus est,<\/em> de San Pablo\u2013; y en el deseo de sufrir por el Se\u00f1or \u2013o padecer o morir\u2013 de San Juan de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien as\u00ed alcanza ver a Dios puede ser testigo fehaciente de la fe y alma de una visi\u00f3n teol\u00f3gica del mundo presente que camina hacia el reino consumado de Cristo. El contemplativo, con la ayuda de los dones de ciencia, consejo y fortaleza podr\u00e1 impregnar toda su vida, su palabra y su acci\u00f3n del sentido convincente de Dios. Los contemplativos siempre han sido los mejores consejeros. San Bernardo, dedicado a la contemplaci\u00f3n, \u00bfno fue el gran consejero de su siglo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El inter\u00e9s de nuestra juventud por las religiones orientales y su misticismo, \u00bfno se debe \u2013al menos en parte\u2013 a que no se les muestra la riqueza de esta vivencia interior de la contemplaci\u00f3n cristiana?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Sacramento de la Confirmaci\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desear\u00eda dejar constancia de una sugerencia teol\u00f3gica, rica en perspectiva, de un profesor de teolog\u00eda que ha meditado asiduamente estos temas<a href=\"#sdfootnote75sym\" id=\"sdfootnote75anc\"><sup>75<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Defiende la vocaci\u00f3n universal a la contemplaci\u00f3n sobrenatural, como desarrollo normal de la gracia, supuesta siempre la docilidad asc\u00e9tica y purificadora que ella comporta. Pero une esta vocaci\u00f3n universal, que s\u00f3lo es posible bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, a la gracia sacramental de la Confirmaci\u00f3n: siendo la actuaci\u00f3n de los dones del Esp\u00edritu Santo la gracia propiamente sacramental de la Confirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n la apoya en la doctrina de Santo Tom\u00e1s sobre la Confirmaci\u00f3n, como sacramento \u00abde la plenitud del Esp\u00edritu Santo, que opera de manera multiforme\u00bb<a href=\"#sdfootnote76sym\" id=\"sdfootnote76anc\"><sup>76<\/sup><\/a>, por el cual se alcanza \u00aben alg\u00fan modo la edad perfecta de la vida espiritual\u00bb<a href=\"#sdfootnote77sym\" id=\"sdfootnote77anc\"><sup>77<\/sup><\/a>. Y presenta como texto fundamental el siguiente: \u00abLos que reciben este sacramento de plenitud de gracia son hechos conformes a Cristo en su soberana perfecci\u00f3n de Verbo Encamado, tal como San Juan lo describe, <em>lleno de gracia y de verdad\u00bb<a href=\"#sdfootnote78sym\" id=\"sdfootnote78anc\"><sup>78<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la Confirmaci\u00f3n confiere una configuraci\u00f3n con Cristo en la soberana condici\u00f3n de Verbo Encamado, le convierte al que la recibe en testigo de la Verdad y en vencedor del mal por la eficacia de la caridad, y esto cuasi <em>ex officio,<\/em> en la expresi\u00f3n del Ang\u00e9lico<a href=\"#sdfootnote79sym\" id=\"sdfootnote79anc\"><sup>79<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta configuraci\u00f3n tiene dos principios convergentes: el car\u00e1cter y la gracia. Por el primero se da una participaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo en su triple aspecto cultual, prof\u00e9tico y de r\u00e9gimen. La profesi\u00f3n p\u00fablica de la fe reviste car\u00e1cter de verdadero culto a Dios y de influencia cristiana en los hombres y en la sociedad. La configuraci\u00f3n por el car\u00e1cter sacramental es exigitiva de la profesi\u00f3n de fe, como aut\u00e9ntico testigo. \u00abLa plenitud de verdad y de gracia, que la misi\u00f3n de testigo requiere, s\u00f3lo se puede obtener en una contemplaci\u00f3n transparente de la bondad divina, experimentada sapiencialmente\u00bb<a href=\"#sdfootnote80sym\" id=\"sdfootnote80anc\"><sup>80<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el car\u00e1cter asimila exigitivamente a Cristo, la gracia lo realiza efectivamente. Y esta gracia sacramental es la moci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo recibida a trav\u00e9s de los dones, como h\u00e1bitos receptivo-operativos. La actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es gratuita respecto del cristiano, pero no respecto de los m\u00e9ritos de Cristo, que se nos aplican en el sacramento. \u00abEsta actuaci\u00f3n fue merecida por Cristo y es exigida por la Confirmaci\u00f3n, por la huella del Redentor marcada en nuestro interior por el car\u00e1cter y por la gracia; en modo alguno por nuestra condici\u00f3n de creaturas. Por lo cual contin\u00faa siendo gratuita para nosotros, como es gratuita la misma redenci\u00f3n. Merecida, sin embargo, por Jesucristo condignamente con plena justicia\u00bb<a href=\"#sdfootnote81sym\" id=\"sdfootnote81anc\"><sup>81<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta sugerencia teol\u00f3gica puede sernos muy \u00fatil al pensar en el futuro de la Iglesia y de la contemplaci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote82sym\" id=\"sdfootnote82anc\"><sup>82<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">De la contemplaci\u00f3n a la acci\u00f3n fecunda y creadora<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las reflexiones teol\u00f3gicas anteriores nos sit\u00faan en el coraz\u00f3n del misterio, y permiten descubrir cu\u00e1n esencialmente interesan al hombre los valores de la contemplaci\u00f3n, precisamente para una acci\u00f3n fecunda en su vida. En efecto, el hombre necesita: saber profundo que viene del fondo del alma, energ\u00edas de paz, de quietud y de concentraci\u00f3n, visi\u00f3n que procede de zonas que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la mera raz\u00f3n y de la utilidad. Necesita hondura y \u00abcalado\u00bb en todo, para que la vida no se le haga cada vez m\u00e1s superficial, o m\u00e1s disparatada, y se pierda en esa red de instalaciones que llena el mundo. El hombre se hace d\u00e9bil y deja de ser se\u00f1or de s\u00ed mismo cuando rompe la conexi\u00f3n con los valores absolutos, que son los que dan firmeza y solidez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es s\u00f3lo descanso y posibilidad de recuperaci\u00f3n lo que hay que ofrecer al hombre, sino tiempo en el que se eleve a Dios y una situaci\u00f3n de vida que le permita hacerse eco de su interioridad. No pueden desaparecer los valores contemplativos, porque representar\u00eda un paso, el mayor y m\u00e1s decisivo, a la exteriorizaci\u00f3n y trivializaci\u00f3n de la vida, la p\u00e9rdida de la verdadera cualidad humana y la debilitaci\u00f3n de su fuente de energ\u00eda y, por tanto, de la fuente de energ\u00eda de la historia, y esto no lo compensan ni t\u00e9cnicas, ni econom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las acciones del hombre s\u00f3lo pueden explicarse por el m\u00f3vil que las impuls\u00f3, no tienen sentido y valor en ellas mismas. Hay una relaci\u00f3n profunda entre acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Fil\u00f3sofos y m\u00edsticos convienen en reconocer una relaci\u00f3n estrech\u00edsima, inevitable, entre contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n. Parece parad\u00f3jica, pero se entiende cuando se piensa que para el m\u00edstico la contemplaci\u00f3n no es inactividad, sino la forma m\u00e1s alta de vida activa y el grado supremo de la actividad espiritual. Suelen hacerse apreciaciones falsas acerca de la filosof\u00eda de la acci\u00f3n al considerarla como un puro irracionalismo. La acci\u00f3n es intr\u00ednseca a la actividad misma de la raz\u00f3n, la fase pr\u00e1ctica de la voluntad. As\u00ed es considerada, por ejemplo, por el Cardenal Newman, que juzga ficticia, inoperante, abstracta una raz\u00f3n puramente contemplativa que no implique adhesi\u00f3n pr\u00e1ctica y activa hacia los objetos a los que se dirige.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dos escritos del Cardenal Newman, de contenido apolog\u00e9tico, <em>Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana<\/em> y el<em> Ensayo de una gram\u00e1tica del asentimiento,<\/em> parten del mismo supuesto: una doctrina, cuando es verdaderamente viva y vital, no es una simple posici\u00f3n intelectual, sino que arrastra consigo a la voluntad y, en general, la actividad pr\u00e1ctica del hombre. \u00abCuando una idea \u2013dice\u2013 sea real o no, tiene tal naturaleza que fija y posee al esp\u00edritu, se puede llamar viva, esto es, se puede decir que est\u00e1 viva en el esp\u00edritu, que es su recept\u00e1culo. As\u00ed, las ideas matem\u00e1ticas, aunque reales, no pueden propiamente ser llamadas vivientes, al menos de ordinario. Pero cuando un enunciado general, tanto si es verdadero como si es falso, sobre la naturaleza humana, el bien, el gobierno, el deber o la religi\u00f3n, se difunde en una pluralidad de hombres y reclama su atenci\u00f3n, no s\u00f3lo es recibido pasivamente en esta o en aquella forma en muchos esp\u00edritus, sino que se convierte en ellos en principio activo, que les lleva a una contemplaci\u00f3n siempre renovada del mismo, a aplicarlo en varias direcciones y a difundirlo por todas partes\u00bb<a href=\"#sdfootnote83sym\" id=\"sdfootnote83anc\"><sup>83<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La acci\u00f3n ha de ser pensada y la contemplaci\u00f3n ha de ser acci\u00f3n. El jefe de un aeropuerto no realiza menos la acci\u00f3n que el piloto que la ejecuta; \u00e9l lleva en s\u00ed la responsabilidad que la acci\u00f3n misma le impone porque la piensa. Acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n se complementan; la elecci\u00f3n de esta \u00faltima no supone de ninguna manera la renuncia de la acci\u00f3n. Toda creaci\u00f3n es fruto de una intuici\u00f3n que se torna acci\u00f3n. La evidencia espiritual es el beneficio de la contemplaci\u00f3n, en la cual el pensamiento y la acci\u00f3n encuentran su cumplimiento y realizaci\u00f3n. Cualquiera que acceda a la contemplaci\u00f3n se transforma en simiente, en rica semilla que germinar\u00e1 en copioso fruto. El que descubre una evidencia tira del otro para mostr\u00e1rsela. Por eso se ha llamado a la plegaria trabajo y al trabajo plegaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo por los valores contemplativos puede el hombre descubrir el sentido de los seres y su calidad. La creaci\u00f3n s\u00f3lo es llevada a cabo por la contemplaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n; toda realizaci\u00f3n brota de ellas. Hay que redescubrir la fuerza de los valores contemplativos m\u00e1s all\u00e1 de la t\u00e9cnica, de lo efectivista y pragm\u00e1tico. S\u00f3lo con esa actitud ante la vida hay densidad humana. La contemplaci\u00f3n desborda el problema de la vida religiosa y se derrama por todas las formas de vida. Las actuaciones del hombre s\u00f3lo tienen sentido y densidad cuando son \u00abcausadas\u00bb por su esp\u00edritu, como fruto de sus reflexiones hondas. La inteligencia y el razonamiento tienen que ahondar sus ra\u00edces en la fuente y manantial de la contemplaci\u00f3n; s\u00f3lo as\u00ed es posible la manifestaci\u00f3n de la belleza, la soluci\u00f3n de los problemas sociales y pol\u00edticos, y la superaci\u00f3n de las crisis morales y econ\u00f3micas. Por la contemplaci\u00f3n, el hombre busca las l\u00edneas de fuerza fundamentales para la vida y su despliegue. El paso del plano de la pr\u00e1ctica, del plano intelectual al plano moral se da mediante la profundizaci\u00f3n en una verdad entrevista por el esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La contemplaci\u00f3n, la m\u00e1s alta expresi\u00f3n de la vida intelectual y espiritual del hombre<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa contemplaci\u00f3n es la m\u00e1s alta expresi\u00f3n de la vida intelectual y espiritual del hombre. Es esa vida misma, plenamente despierta, plenamente activa, plenamente consciente de que est\u00e1 viva. Es portento espiritual. El espont\u00e1neo temor ante lo sagrado de la vida, del ser. La gratitud por la vida, por la conciencia y por el ser. La v\u00edvida comprensi\u00f3n de que nuestra vida y nuestro ser proceden de una Fuente invisible, trascendente e infinitamente abundante. La contemplaci\u00f3n es, por encima de todo, la conciencia de la realidad de esa Fuente\u00bb<a href=\"#sdfootnote84sym\" id=\"sdfootnote84anc\"><sup>84<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La contemplaci\u00f3n es la que da fuerza y potencia a la vida humana y asegura su ra\u00edz y fundamento. Es necesario el desarrollo de la contemplaci\u00f3n para que se logre una civilizaci\u00f3n digna de hombres \u00edntegros. Ella hace avanzar m\u00e1s y m\u00e1s en todos los \u00f3rdenes, porque todo lo que es progreso tiene que estar cimentado en la verdad, m\u00e1xima aspiraci\u00f3n del ser humano y objeto central de todos sus esfuerzos. De la contemplaci\u00f3n se salta al conocimiento de Dios, del mundo y de los hombres. Cada realidad tiene en s\u00ed una ley, una estructura que viene de mucho m\u00e1s lejos que la palabra que la designa, y va tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 que ella. La contemplaci\u00f3n es la puerta de entrada desde donde cada cosa recobra su densidad original, y se descubre la red de todas las relaciones. \u00bfQu\u00e9 puede dar sentido al hombre si no es la contemplaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para todo pensador profundo hay algo muy esencial que permanece a trav\u00e9s de este constante devenir hacia objetivos y continuas transformaciones. En una perspectiva moral, la ontolog\u00eda, dir\u00eda Blondel, es una \u00abontogenia\u00bb: <em>\u00abPero a partir de estas indicaciones preparatorias, solo nos queda una impresi\u00f3n del car\u00e1cter din\u00e1mico de una verdadera ontolog\u00eda, que podr\u00eda llamarse m\u00e1s adecuadamente ontogenia. Lo que ahora tenemos que aclarar punto por punto y paso a paso es, ante todo, la presencia efectiva de la norma que es, en nosotros, el llamado de Vetre, qui\u00e9n debe ser, qui\u00e9n ser\u00e1 y qui\u00e9n ya est\u00e1 esbozando<\/em><em>\u00bb<a href=\"#sdfootnote85sym\" id=\"sdfootnote85anc\"><sup>85<\/sup><\/a>.<\/em> S\u00f3lo la contemplaci\u00f3n es capaz de captar ese algo que permanece a trav\u00e9s de todas las transformaciones y o\u00edr la llamada al ser que debemos ser y que est\u00e1 ya en nuestro interior. \u00abLa contemplaci\u00f3n es tambi\u00e9n la respuesta a una llamada: una llamada del que no tiene voz y, sin embargo, habla de todo cuanto es y, especialmente, en la profundidad de nuestro propio ser\u00bb<a href=\"#sdfootnote86sym\" id=\"sdfootnote86anc\"><sup>86<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres, al asumir la direcci\u00f3n de nuestra vida abrazamos con mirada inquieta nuestras posibilidades, cuya realizaci\u00f3n y logro constituye el drama de nuestra libertad. S\u00f3lo la contemplaci\u00f3n nos impedir\u00e1 abdicar de nuestra misma cualidad humana y de nuestra vocaci\u00f3n a la grandeza. Toda acci\u00f3n es una interrogaci\u00f3n sobre la condici\u00f3n humana. Los hombres luchan, se afanan, mueren, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfEn nombre de qu\u00e9 el esfuerzo, el maquinismo, la t\u00e9cnica, el progreso, el trabajo, la pol\u00edtica, el v\u00e9rtigo en la diversi\u00f3n y en el placer? \u00bfNo es laprimera ley la de defender la dignidad humana, la integridad del hombre, su felicidad eterna? \u00bfPor qu\u00e9 sus actos? \u00bfLe fundamentan, le destrozan, le realizan? La respuesta a la acci\u00f3n \u00faltima s\u00f3lo puede venir de la dimensi\u00f3n fundamental del hombre, de su estructura esencial, de su car\u00e1cter de ser religado a Dios, que viene de \u00c9l y va a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sociedad, para que merezca ese nombre, tiene que estar integrada por personas, no por cerebros electr\u00f3nicos, ni por n\u00fameros, ni por unidades mec\u00e1nicas. Y ser persona implica, como ya he dicho anteriormente, una interioridad en la que el hombre descubre su realidad, la del otro, y la del mundo en que habita. Cuando los hombres est\u00e1n meramente sumergidos en una masa de seres impersonales, impulsados o movidos por fuerzas autom\u00e1ticas o ajenas a su ser, pierden su capacidad, viven ajenos a su esp\u00edritu y no pueden mantenerse unidos por el amor. Y al perder su excelsa y exclusiva capacidad de contemplaci\u00f3n se llenan de servilismo, de resentimiento, de odio, y la sociedad se corrompe. El hombre no puede recibir un mensaje espiritual mientras su mente y su coraz\u00f3n no est\u00e9n libres. Si est\u00e1 esclavizado, no puede remontarse a la verdad. El progreso t\u00e9cnico, crezca en la medida que crezca, no curar\u00e1 nunca el ego\u00edsmo y el odio que como un c\u00e1ncer corroe las entra\u00f1as de una sociedad materialista. La \u00fanica cura es espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y debe perfeccionarse por medio de la sabidur\u00eda, la cual atrae con suavidad la mente del hombre a la b\u00fasqueda y al amor de la verdad y del bien. Imbuido por ella, el hombre se alza por medio de lo visible hacia lo invisible. Nuestra \u00e9poca, m\u00e1s que ninguna otra, tiene necesidad de esta sabidur\u00eda para humanizar todos los nuevos descubrimientos de la humanidad. El destino futuro del mundo corre peligro si no se forman hombres m\u00e1s instruidos en esta sabidur\u00eda. Debe advertirse a este respecto que muchas naciones econ\u00f3micamente pobres, pero ricas en esta sabidur\u00eda, pueden ofrecer a las dem\u00e1s una extraordinaria aportaci\u00f3n. Con el don del Esp\u00edritu Santo, el hombre llega por la fe a contemplar y saborear el plan divino. En lo m\u00e1s profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que \u00e9l no se dicta a s\u00ed mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los o\u00eddos de su coraz\u00f3n, advirti\u00e9ndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su coraz\u00f3n, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual ser\u00e1 juzgado personalmente\u00bb<a href=\"#sdfootnote87sym\" id=\"sdfootnote87anc\"><sup>87<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concepci\u00f3n b\u00edblica del hombre se\u00f1ala en \u00e9l tres aspectos fundamentales:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1\u00ba Est\u00e1 hecho a imagen y semejanza de Dios. Tiene un ser que rebasa lo material, y su plenitud y felicidad est\u00e1n en Dios. <em>Dijo Dios: Hagamos el hombre a imagen <\/em>nuestra, seg\u00fan nuestra semejanza<em>&#8230;, y cre\u00f3 Dios el<\/em> <em>hombre a imagen suya<a href=\"#sdfootnote88sym\" id=\"sdfootnote88anc\"><sup>88<\/sup><\/a>.<\/em> El hombre necesita por su mismo ser de la contemplaci\u00f3n, adoraci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Dios. <em>Amar\u00e1s a Dios tu Se\u00f1or con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma y toda tu inteligencia<a href=\"#sdfootnote89sym\" id=\"sdfootnote89anc\"><sup>89<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2\u00baDominio sobre el mundo. Cuando Dios crea a Ad\u00e1n le asigna su tarea terrestre, dominar el mundo y ponerlo a su servicio<em>. <\/em><em>Domine en los peces del mar, en las aves del cielo, en los ganados y en todas las alima\u00f1as, y en toda sierpe que serpea sobre la tierra&#8230; Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla; dominad en los peces del mar, en las aves del cielo y en todo animal que serpea sobre la tierra&#8230; Mirad que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la faz de toda la tierra y todo \u00e1rbol que lleva fruto de semilla: Eso os servir\u00e1 de alimento<a href=\"#sdfootnote90sym\" id=\"sdfootnote90anc\"><sup>90<\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3\u00ba Estar en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres. A la esencia de la naturaleza humana pertenece \u00abla relaci\u00f3n\u00bb. <em>No es bueno que el hombre <\/em><em>est\u00e9 solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada<a href=\"#sdfootnote91sym\" id=\"sdfootnote91anc\"><sup>91<\/sup><\/a>. Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo<a href=\"#sdfootnote92sym\" id=\"sdfootnote92anc\"><sup>92<\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre no puede abandonar ninguno de estos tres aspectos porque los tres se entrelazan, son consecuencias unos de otros, y resumen toda su vida. No est\u00e1 dividido el hombre, ni disociado, es una maravillosa unidad; su lucha est\u00e1 entre la gloria de Dios o la idolatr\u00eda de s\u00ed mismo. La disociaci\u00f3n aparece cuando nosotros introducimos esta deformaci\u00f3n, pues es evidente que no pueden existir dos absolutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Romano Guardini, en un magn\u00edfico escrito \u2013<em>El domingo, ayer, hoy y siempre<\/em>\u2013 incluido dentro del libro ya citado <em>La preocupaci\u00f3n por el hombre,<\/em> se\u00f1ala c\u00f3mo la Biblia ritmaba la existencia del hombre entre el trabajo y la adoraci\u00f3n. Este ritmo ven\u00eda dado por los d\u00edas de la semana que oscilaban entre la soberan\u00eda del hombre sobre el mundo, seis d\u00edas de trabajo, y la adoraci\u00f3n; la confirmaci\u00f3n creativa del mundo, y su ofrecimiento a Dios. El s\u00e9ptimo d\u00eda se renovaba su fuerza, su visi\u00f3n; la contemplaci\u00f3n de Dios elevaba su esp\u00edritu y le enderezaba por caminos seguros y verdaderos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo ha fundado una nueva existencia, con \u00c9l empieza el existir cristiano. Surge el d\u00eda del Se\u00f1or, el d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n. Este d\u00eda queda el cristiano libre de su trabajo y tiene que volver siempre a darse cuenta de que est\u00e1 \u00abredimido\u00bb, de que est\u00e1 llamado a ser hijo de Dios y participar en su vida. Por eso es tan importante el domingo y esos tiempos de contemplaci\u00f3n que el alma necesita para poder ser. En esos tiempos se replantean todo lo que es su vida y su hacer, su amor y su relaci\u00f3n, el camino que est\u00e1 recorriendo y lo que est\u00e1 dando a los de su alrededor. Sin la contemplaci\u00f3n y la adoraci\u00f3n, el hombre se vuelve inhumano por muy progresivo y t\u00e9cnico que sea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos necesitamos horas de reflexi\u00f3n para comprender nuestra dignidad, la de nuestra condici\u00f3n de criaturas e hijos de Dios, a pesar de todo. Enajenados por la vida cotidiana, perdemos el sentido de la realidad y nos hacemos confusos con nuestros enredos, juicios y tensiones. Se nos quebranta el valor por la peque\u00f1ez, la maldad y la miseria. \u00a1C\u00f3mo nos dejamos llevar por la vor\u00e1gine de nuestra civilizaci\u00f3n! \u00bfEn qu\u00e9 quedan nuestros ratos de reflexi\u00f3n, de encuentro con nosotros mismos, de adoraci\u00f3n, de contemplaci\u00f3n, a la luz clara del Evangelio, de nuestra tarea, en ese mundo que nos ha sido confiado a los hombres? \u00bfEn qu\u00e9 queda la vital y necesaria participaci\u00f3n, serena, tranquila, sin prisa, en el sacrificio redentor de Cristo? \u00bfEs realmente fuente de energ\u00eda? Si se lograra desarraigar en el hombre la contemplaci\u00f3n, perder\u00eda su consistencia religiosa y quedar\u00eda a merced de todos los intereses, poderes y afanes ego\u00edstas de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tercera Parte<br>La contemplaci\u00f3n de cara a la civilizaci\u00f3n del futuro<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lecci\u00f3n del pasado<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lecci\u00f3n del pasado puede servirnos para ahuyentar de nuestros esp\u00edritus, tanto el orgullo pesimista como la altaner\u00eda del optimismo, centrados en el solo esfuerzo humano, y para afianzarnos en la esperanza teologal del Dios providente, rector de la historia de los hombres y de las colectividades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dios eterno y trascendente al tiempo ha querido asumir, por medio de su Hijo encarnado, la temporalidad y la historicidad del hombre. Con su palabra de verdad, con su santidad, su muerte y resurrecci\u00f3n, ha esclarecido el sentido definitivo de la existencia del hombre en su destino eterno y sobrenatural, y ha vencido el mal del error, del pecado y de la muerte. Escatol\u00f3gicamente, el triunfo del bien sobre el mal es una realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero mientras no llegue la hora del triunfo definitivo, coexisten en el mundo el bien y el mal. La par\u00e1bola del trigo y la ciza\u00f1a es una indicaci\u00f3n de la contrastante realidad de la historia. En ella ve expresada Jacques Maritain, maestro ejemplar de contemplativos, la ley que \u00e9l denomina \u00abdel doble progreso contrario\u00bb. El bien y el mal avanzan juntos. El mal, parasitario del bien y porque no tiene un t\u00e9rmino positivo, nunca puede aniquilar el bien. Suprimir el bien ser\u00eda la desaparici\u00f3n del mal, ya que siendo negatividad no podr\u00eda \u00absubsistir\u00bb. Por ello puede decir Santo Tom\u00e1s de Aquino, que el bien en la bondad es m\u00e1s fuerte que el mal en la malicia. Ni siquiera el crecimiento del mal est\u00e1 en proporci\u00f3n directa con el del bien. \u00abEn ciertos per\u00edodos de la historia lo que prevalece y predomina es el momento de degradaci\u00f3n, y, en otros per\u00edodos, es el movimiento de progreso del bien\u00bb<a href=\"#sdfootnote93sym\" id=\"sdfootnote93anc\"><sup>93<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la acci\u00f3n providente y rectora de Dios sobre la historia, el bien prevalece sobre el mal. Mas esta acci\u00f3n divina no excusa, antes requiere la libre cooperaci\u00f3n humana. \u00a1Cu\u00e1ntas veces el hero\u00edsmo de los santos y de los m\u00e1rtires ha influido en la implantaci\u00f3n de los valores espirituales!<a href=\"#sdfootnote94sym\" id=\"sdfootnote94anc\"><sup>94<\/sup><\/a> Y es que los medios humildes menos gravados de materia y m\u00e1s unidos a la Cruz, son m\u00e1s eficaces. \u00abLa esencia pura de lo espiritual \u2013escribe Maritain\u2013 deber\u00e1 ser buscada en la actividad inmanente, en la contemplaci\u00f3n cuya peculiar eficacia para tocar el coraz\u00f3n de Dios no perturba un solo \u00e1tomo de la tierra&#8230; Y \u00e9sta es la condici\u00f3n de su eficacia. Demasiado \u00e1giles para ser detenidos por cualquier obst\u00e1culo, se abren camino donde el m\u00e1s poderoso equipo resulta impotente para hacerlo. Debido a su pureza atraviesan el mundo de cabo a cabo. No siendo ordenados al \u00e9xito tangible, participan de la eficacia del esp\u00edritu\u00bb<a href=\"#sdfootnote95sym\" id=\"sdfootnote95anc\"><sup>95<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo venc\u00eda en la paciencia de los m\u00e1rtires la endeble fuerza de la violencia. La paz de la Iglesia no se hizo esperar. Los m\u00e1rtires sembraron la paz con su generosidad heroica, del mismo modo que Cristo hab\u00eda reconciliado al hombre con el Padre con la eficacia generosa de su sangre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la invasi\u00f3n de los pueblos b\u00e1rbaros parec\u00eda sumir en el vandalismo la naciente cultura cristiana, los hijos de San Benito, contemplativos y misioneros, engendraban para la Iglesia comunidades fervientes. Y en los monasterios benedictinos, siempre hospitalarios, encontraban asilo los restos de la cultura pagana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Edad Media, cuando las corrientes del pensamiento griego y \u00e1rabe entraban en la Universidad y hubieran podido inducir a la separaci\u00f3n definitiva de la raz\u00f3n y la fe, las figuras geniales de San Alberto Magno y Santo Tom\u00e1s de Aquino, junto con la escuela franciscana, en un esfuerzo gigantesco del pensamiento transformaron en instrumento de teolog\u00eda cristiana el <em>corpus<\/em> aristot\u00e9lico. Y en la misma Edad Media, con sus luces y oscuridades, la cristiandad marcaba un hito en la historia, como inspiraci\u00f3n cristiana de la vida ciudadana. Los hombres de vida contemplativa y reflexiva hab\u00edan logrado una civilizaci\u00f3n que, hasta donde cabe en lo humano, estaba impregnada de esp\u00edritu cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las conquistas del esp\u00edritu del bien no quedaron ancladas en aquellos siglos. La Iglesia, ligada a la temporalidad e historicidad de los hombres, ha seguido avanzando. Cuando se produjo la separaci\u00f3n del protestantismo, nuevos pueblos ve\u00edan en Am\u00e9rica la luz de la fe y una floraci\u00f3n de santos era la contrapartida de tantas defecciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el siglo pasado, la privaci\u00f3n del poder temporal del Romano Pont\u00edfice, augurada por algunos como la definitiva ruina del Papado, sirvi\u00f3 para que la misi\u00f3n espiritual de la Iglesia pareciera m\u00e1s n\u00edtida y culmin\u00f3 con la definici\u00f3n de la infalibilidad pontificia. Desde entonces, la autoridad moral de los Pont\u00edfices ha crecido admirablemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en nuestro siglo, cuando parec\u00eda que el modernismo amenazaba definitivamente la sobrenaturalidad del misterio cristiano, la figura vigorosa por humilde de San P\u00edo X, con su piedad eucar\u00edstica y su clarividencia, salv\u00f3 de nuevo el curso de la Iglesia. \u00bfY no les parece oportuna la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda por P\u00edo XII, como un clamor de esperanza frente a la angustia de un existencialismo, que ve en el hombre un ser destinado a la muerte?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe d\u00f3nde ha recibido la Iglesia la fuerza para superar los avatares de la historia? De la vida interior, cuya plenitud se encuentra en la contemplaci\u00f3n y cuyo impulso es el Esp\u00edritu Santo. De \u00c9l ha hablado con insistencia el verdadero esp\u00edritu del Vaticano II, reflejado en la letra de sus documentos<a href=\"#sdfootnote96sym\" id=\"sdfootnote96anc\"><sup>96<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios, en la Iglesia, y a pesar de las limitaciones y pecados de los hombres de la Iglesia, siempre ha vencido el mal con la abundancia del bien. Pero me parece que Dios nos llama a un esfuerzo supremo en esta hora dif\u00edcil y crucial. El remedio debe ser profundo por sencillo, y por lo mismo eficaz; de los que no hacen ruido, pero que lo vivifican todo. Es el esfuerzo de una docilidad total al Esp\u00edritu Santo. Es el esfuerzo de una dedicaci\u00f3n perseverante y esforzada a la oraci\u00f3n contemplativa, porque el mundo actual necesita ideas claras y vivificantes que s\u00f3lo pueden dimanar de la intimidad con la luz y la vida de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Retorno a los valores eternos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nuestra civilizaci\u00f3n est\u00e1 haciendo grandes esfuerzos, ya muy logrados, por conseguir un dominio cada vez mayor del mundo, tiene que estar profundamente convencida de que tan esencial como la ciencia y la t\u00e9cnica le es la contemplaci\u00f3n que tiene que ser su alma, su m\u00f3vil y su fuente de energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abA medida que el compromiso temporal adquiere m\u00e1s cabida en la vida de los cristianos, es preciso que el testimonio de la contemplaci\u00f3n le presente su contrapeso. A trav\u00e9s de los cambios de la civilizaci\u00f3n de hoy se expresa una b\u00fasqueda oscura de un perfeccionamiento total del hombre. Pero este perfeccionamiento no puede verificarse al nivel, de una civilizaci\u00f3n puramente material, ni siquiera de una simple fraternidad humana. En \u00faltima instancia se trata de una b\u00fasqueda de Dios, cual se da en el coraz\u00f3n de la crisis actual del mundo. Se trata, pues, de hacer presente en medio de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica la dimensi\u00f3n de la trascendencia, fuera de la cual no hay humanismo posible. Este fen\u00f3meno es cierto incluso a nivel de la construcci\u00f3n de la ciudad. Puesto que si la adoraci\u00f3n no se halla representada en el seno de \u00e9sta, si se construye fuera de Dios, no ser\u00e1 solamente una ciudad arreligiosa, sino tambi\u00e9n una ciudad inhumana. Y precisamente porque el hombre de hoy tiende a bastarse a s\u00ed mismo, por ello la adoraci\u00f3n se convierte en el m\u00e1s urgente de los combates. Una ciudad donde los hombres mueren de hambre o se hallan sin abrigo es una ciudad inhumana; una ciudad donde no est\u00e1 presente la plegaria como una lumbre escondida es asimismo una ciudad inhumana\u00bb<a href=\"#sdfootnote97sym\" id=\"sdfootnote97anc\"><sup>97<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trabajando por los solos bienes materiales construimos nuestra prisi\u00f3n. La civilizaci\u00f3n, como ha dicho Littr\u00e9, es el conjunto de opiniones y costumbres que resultan de la acci\u00f3n rec\u00edproca de las artes industriales, de la religi\u00f3n, de las bellas artes y de las ciencias. Toda civilizaci\u00f3n comporta, pues, una serie de lazos, de responsabilidades, de normas y de leyes que impone, todo lo cual se dirige hacia la protecci\u00f3n de la libertad y realizaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin la contemplaci\u00f3n, la sociedad humana se convierte en un mundo asfixiante, en el que acabar\u00edan por ahogarse el hombre, la creaci\u00f3n cient\u00edfica, art\u00edstica, las ciencias sociales y humanas. No tendr\u00eda sentido, ni existir\u00eda la \u00e9tica ni la moral. Ser\u00eda un verdadero caos en el que ya lo de menos ser\u00eda la confusi\u00f3n reinante. Se concibe mal la civilizaci\u00f3n sin un criterio de eficacia y progreso, pero esta eficacia no puede ser s\u00f3lo material. La civilizaci\u00f3n tiene que favorecer toda la riqueza del esp\u00edritu humano, y de ninguna manera impedir su m\u00e1s alta capacidad: la contemplaci\u00f3n. Ella es la que ilumina toda la acci\u00f3n y en su luz el hombre va molde\u00e1ndose y se\u00f1oreando la tierra entera. En realidad, la transformaci\u00f3n y el enriquecimiento material son accesorios, porque no es la eficacia material el \u00faltimo objetivo de la acci\u00f3n. El uso de instrumentos cient\u00edficos no puede hacer de los hombres fr\u00edos y deshumanizados t\u00e9cnicos, o materialistas inquietos \u00fanicamente por la practicidad y eficacia. Esto es confundir los medios con el fin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCuando se habla de que la ciencia ha fracasado como ideal humano y que este fracaso es una de las causas de la confusi\u00f3n que preside la encrucijada de la historia que nos ha tocado en suerte vivir (y escribo lo de \u201csuerte\u201d sin asomo de iron\u00eda), se comete un error de bulto; no es la ciencia como ideal, sino el ideal de la t\u00e9cnica lo que ha fracasado. Cuando el hombre ha tenido a su disposici\u00f3n en el breve espacio de muy pocos a\u00f1os, t\u00e9cnicas prodigiosas para todo, con las que no pudo nunca ni siquiera so\u00f1ar, se ha enterado, y s\u00f3lo entonces, de que esas t\u00e9cnicas no sirven para resolver nada fundamental; ni aun para darle una sensaci\u00f3n de superioridad sobre el hombre de las edades anteriores, el que so\u00f1aba con esas t\u00e9cnicas como en algo casi irrealizable y supon\u00eda que en ellas estaba la clave de su liberaci\u00f3n de las miserias humanas. Pero esto no es decepci\u00f3n de la ciencia o no debe serlo; sino motivo para dar, casi siempre, a Dios lo que es de Dios, es decir, para renovar la categor\u00eda del pensamiento eterno e inacabable, y para dejar en su lugar al C\u00e9sar, a la t\u00e9cnica, a lo que se toca y nos fascina con su poder material, pero que est\u00e1 vac\u00edo de sentido trascendente. Ciego ser\u00e1 quien no vea que el ideal de la etapa futura de nuestra civilizaci\u00f3n ser\u00e1 un simple retomo de los valores eternos y por ser eternos, antiguos y modernos: a la supremac\u00eda del deber sobre el derecho; a la revalorizaci\u00f3n del dolor como energ\u00eda creadora; al desd\u00e9n por la excesiva fruici\u00f3n de los sentidos; al culto del alma sobre el cuerpo; en suma, por una u otra v\u00eda, a la vuelta hacia Dios\u00bb. Esto lo dice un hombre que fue un gran m\u00e9dico, cient\u00edfico, naturalista, bi\u00f3logo, historiador de la condici\u00f3n humana, Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, al que siempre admir\u00e9 y que ahora, estando en Toledo, me parece m\u00e1s pr\u00f3ximo y cercano<a href=\"#sdfootnote98sym\" id=\"sdfootnote98anc\"><sup>98<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No podemos hacer una civilizaci\u00f3n que rompa la unidad de la persona humana, en la que el hombre se alimente de una cultura de confecci\u00f3n y estandarizada. La m\u00e1quina, la t\u00e9cnica y el progreso, insisto, son medios para un fin. En realidad, nada malea al hombre si sabe utilizarlo. Nos falta distancia para juzgar los efectos de transformaciones tan r\u00e1pidas como las sufridas. \u00bfQu\u00e9 son los a\u00f1os de historia de la m\u00e1quina en relaci\u00f3n con los miles de a\u00f1os de historia del hombre? Estamos empezando a construir una nueva casa. Todo ha cambiado muy r\u00e1pidamente: relaciones humanas, condiciones de trabajo, diversiones, costumbres, las mismas ciencias del hombre han sido removidas en sus bases m\u00e1s profundas. Las nociones de ausencia, separaci\u00f3n, distancia, posibilidad, utop\u00eda, aunque lo expresemos con las mismas palabras no contienen las mismas realidades. Estamos utilizando un lenguaje nuevo establecido para el mundo de nuestra civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Cuidado que la vida no nos parezca responder a nuestra naturaleza por la sola raz\u00f3n de que no se acomoda a nuestro lenguaje, al que hemos encuadrado nosotros mismos y del que excluimos contenidos esenciales! En la civilizaci\u00f3n hay que evaluar la significaci\u00f3n integral, no s\u00f3lo la utilidad material, la rapidez y la urgencia. No tenemos que olvidarlos, desde luego, pero que no prevalezcan contra la significaci\u00f3n del hombre y su destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ahora oigamos de nuevo al Cardenal Dani\u00e9lou, muy pr\u00f3ximo a lo que acabamos de leer del doctor Mara\u00f1\u00f3n: \u00abComo ha ocurrido a menudo en otras etapas de la historia, hay fuerzas que, al principio, en el momento en que son suscitadas, se presentan como obst\u00e1culos, porque son fuerzas nuevas, porque tienen esa especie de vigor y dureza de una cosa que brota. En un tiempo, la ciudad apareci\u00f3 de momento como maldita, y los israelitas n\u00f3madas pensaban que s\u00f3lo hab\u00eda posibilidad de salvaci\u00f3n en la vida libre del desierto. Sin embargo, vemos llegar un momento en que la historia cambia, en que David construye la Ciudad Santa, Jerusal\u00e9n, donde introduce a Dios antes de introducir al hombre. Tambi\u00e9n ahora nos hallamos en uno de esos virajes hist\u00f3ricos, en uno de esos momentos en que hay fuerzas nuevas que hasta el presente se hab\u00edan constituido en gran parte fuera de la \u00f3rbita del Evangelio, pero de las que nada dice que no puedan ser marcadas con el signo de la Cruz. Debemos buscar los caminos por los que este mundo de la t\u00e9cnica deje de constituir un obst\u00e1culo para la adoraci\u00f3n y se convierta por el contrario en un mundo que, a su vez, lleva a la adoraci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote99sym\" id=\"sdfootnote99anc\"><sup>99<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La contemplaci\u00f3n ense\u00f1a a utilizar en favor de un continuo progreso \u00abintegral\u00bb todos los medios al alcance de la mano. Abre nuevos caminos, da serenidad en medio de las dificultades y crisis. Ilumina y obliga en el servicio al pr\u00f3jimo. Ense\u00f1a a ver en el sufrimiento, consustancial en la vida humana, la expresi\u00f3n de la verdad \u00faltima de la existencia que penetra hasta la redenci\u00f3n, hasta la hondura de lo divino. Nuestra vocaci\u00f3n, que no es sencillamente la de \u00abhacer\u00bb, sino por encima de todo la de \u00abser\u00bb, para lograr nuestra verdadera identidad y nuestro destino, s\u00f3lo puede ser intuida y vivida desde la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Alma de la civilizaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia ha recibido de su divino Fundador la misi\u00f3n de salvar a los hombres en el orden sobrenatural, pero no puede cumplirla en estructuras de pecado. No es de su incumbencia inmiscuirse en el orden temporal. Pero s\u00ed forma parte de su misi\u00f3n iluminar toda la realidad desde la luz revelada para que el mundo espiritual y temporal se ordene a la gloria de Dios. Y cumple su misi\u00f3n a trav\u00e9s de sus hijos, desde esferas distintas. Unos iluminando, otros, principalmente los seglares, incorpor\u00e1ndose como hijos de la Iglesia a los quehaceres de la ciudad terrestre, para imbuir de esp\u00edritu cristiano las propias estructuras temporales. Dice la <em>Lumen Gentium:<\/em> \u00abProcuren, pues, seriamente, que por su competencia en los asuntos profanos y por su actividad elevada desde dentro por la gracia de Cristo, los bienes creados se desarrollen en servicio de todos y cada uno de los hombres y se distribuyan mejor entre ellos seg\u00fan el Plan creador y la iluminaci\u00f3n de su Verbo, mediante el trabajo humano, la t\u00e9cnica y la cultura civil; y que, a su manera, estos seglares conduzcan a los hombres al progreso universal en la libertad cristiana y humana. As\u00ed, Cristo, a trav\u00e9s de los miembros de la Iglesia, iluminar\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s con su luz a toda la sociedad humana\u00bb<a href=\"#sdfootnote100sym\" id=\"sdfootnote100anc\"><sup>100<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a las corrientes secularizadoras, el cristiano que busca conocer \u00abla naturaleza \u00edntima de las cosas, su valor y ordenaci\u00f3n a la gloria de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote101sym\" id=\"sdfootnote101anc\"><sup>101<\/sup><\/a>, para ejercer con competencia una profesi\u00f3n secular, est\u00e1 haciendo pr\u00e1ctica la oraci\u00f3n contemplativa y realiza la consagraci\u00f3n del mundo a Dios. Porque tal ejercicio testifica y evidencia que no hay oposici\u00f3n entre la naturaleza y la gracia; que ser cristiano no es vivir alienado de las preocupaciones de este mundo, sino un asumirlas plenamente desde una perspectiva trascendente, para infundirles el verdadero sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esto es renovar y vivificar el concepto y la realidad de cristiandad: \u00abEn tal perspectiva \u2013dice Maritain\u2013, la noci\u00f3n de cristiandad alcanza su completo significado y sus enteras dimensiones. La noci\u00f3n de cristiandad es claramente distinta de la noci\u00f3n del cristianismo y de la Iglesia. Cristiandad significa una civilizaci\u00f3n inspirada cristianamente, no un mundo cristiano simplemente decorativo, sino una civilizaci\u00f3n real y vitalmente cristiana. La cristiandad pertenece al reino temporal, pertenece al mundo, al mundo como sobre-elevado en su propio orden natural por el fermento cristiano&#8230; En cada nueva era de la historia es normal que los cristianos esperen una nueva cristiandad y se forjen para guiar su esfuerzo, un ideal hist\u00f3rico concreto apropiado al clima particular de la era en cuesti\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote102sym\" id=\"sdfootnote102anc\"><sup>102<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para buscar el clima de esta cristiandad renovada estamos aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La contemplaci\u00f3n cristiana debe ser su alma inspiradora, porque conserva siempre lozana la luz que proviene de la bondad providente de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy el progreso ha abierto a amplios sectores el horizonte de la cultura. Si bien puede ser fuente de errores, es asimismo una palestra abierta a todos los cristianos, sacerdotes, religiosos y seglares, para dar raz\u00f3n de nuestra esperanza y manifestar en di\u00e1logo continuo y en forcejeo con los dominadores de este mundo tenebroso<a href=\"#sdfootnote103sym\" id=\"sdfootnote103anc\"><sup>103<\/sup><\/a> el mensaje de Cristo con la vida y la palabra<a href=\"#sdfootnote104sym\" id=\"sdfootnote104anc\"><sup>104<\/sup><\/a> y el proselitismo serenamente apost\u00f3lico<a href=\"#sdfootnote105sym\" id=\"sdfootnote105anc\"><sup>105<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es hora de dormirnos en los laureles pret\u00e9ritos, sino de humilde y constante esfuerzo de difusi\u00f3n de la verdad cristiana, de implantar la sabidur\u00eda de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos seglares, competentes en diversos campos, del saber, filosof\u00eda, ciencia y t\u00e9cnica, se adentran con fruto personal y eclesial en el campo de la teolog\u00eda. Maritain fue un noble ejemplo. Se sienten llamados a poseer una visi\u00f3n teol\u00f3gica del mundo. Auguramos que su n\u00famero crezca. Es la llamada a la contemplaci\u00f3n, que ya no es monopolio de unos pocos, sino patrimonio de todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuelas filos\u00f3ficas esparcidas en diversos lugares, se esfuerzan por salvaguardar los valores sapienciales de la metaf\u00edsica y la capacidad radical del hombre para alcanzar la verdad. Merecen nuestro aliento. Pues son adalides del obsequio racional de la fe, que no aniquila el esfuerzo de la raz\u00f3n, sino que lo perfecciona por elevaci\u00f3n a un plano sobrenatural. En sus manos tienen el arma secular de la elevaci\u00f3n del mundo a los valores espirituales. La filosof\u00eda \u00abperennemente v\u00e1lida\u00bb es el primer pelda\u00f1o serio y eficaz para que la contemplaci\u00f3n cristiana sea el alma de la civilizaci\u00f3n del ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas he ah\u00ed la fuerza de la sugerencia teol\u00f3gica antes apuntada. La Confirmaci\u00f3n es el sacramento de la perfecci\u00f3n cristiana en los diversos estados de la vida personal. En estos momentos de vacilaci\u00f3n de la fe en tantos cristianos, y hoy que tanto se habla del Esp\u00edritu Santo, \u00bfno es la ocasi\u00f3n de revalorizar este sacramento que da firmeza en la fe, por cuanto entra\u00f1a la gracia de la oraci\u00f3n contemplativa? \u00bfNo ser\u00eda \u00fatil que en los monasterios se hablara, a cuantos llaman a sus puertas, del Esp\u00edritu Santo y de su actuaci\u00f3n en las almas? Si deseamos una Iglesia pujante, dejemos que \u00c9l nos gu\u00ede hasta la verdad completa a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo para m\u00ed que la teolog\u00eda que tiene las puertas abiertas a la fecundidad del pensamiento y de la vida eclesial es la teolog\u00eda del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la profundidad contemplativa de la fe y su fortaleza hasta el testimonio arduo del martirio est\u00e1n ligadas a la Confirmaci\u00f3n, seamos difusores de una digna recepci\u00f3n de este sacramento y de su fuerza vital en la vida cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo va a juzgar la historia nuestra civilizaci\u00f3n si no damos urgentemente cauce a estos valores de los que vengo hablando? \u00bfDe qu\u00e9 es capaz la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica? No puede pensarse en que los constructores de la civilizaci\u00f3n ofrezcan un panorama en el que s\u00f3lo se planteen los problemas t\u00e9cnicos, los niveles de los precios, los \u00edndices de producci\u00f3n, las concesiones rec\u00edprocas de unas naciones a otras hechas con esp\u00edritu de c\u00e1lculo y de propio inter\u00e9s, las especulaciones econ\u00f3micas. Esto es tener un conocimiento muy pobre de los hombres y darles como alimento unas cuantas cifras y datos, o sumas muy respetables, pero que representan muy poco al lado de las exigencias individuales y colectivas de la humanidad. En Europa, Am\u00e9rica, Asia y el mundo entero, \u00bfqu\u00e9 lugar ocupan en las listas de los programas a poner en pr\u00e1ctica valores humanos que no est\u00e9n puramente vinculados a la civilizaci\u00f3n que vivimos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema fuerte que acucia a nuestra civilizaci\u00f3n, ya lo sabemos, es el del materialismo y naturalismo, el de la exteriorizaci\u00f3n del hombre y la trivializaci\u00f3n de su esp\u00edritu. Ya queda muy lejos la cuesti\u00f3n tan debatida sobre el conflicto entre ciencia y religi\u00f3n. \u00abA medida que ha ido transcurriendo el siglo veinte, el problema religioso fundamental ha dejado de ser la oposici\u00f3n entre la ciencia y la teolog\u00eda. El conflicto se plantea m\u00e1s bien entre el ate\u00edsmo y el supernaturalismo. El problema consiste en dilucidar si, a la larga, una fe exclusivamente \u201cterrenal\u201d, a semejanza del comunismo marxista, va a poder proporcionar a las masas humanas un suced\u00e1neo satisfactorio de la fe \u201cultraterrena\u201d que ha acariciado la humanidad desde los tiempos m\u00e1s antiguos&#8230; Las dos guerras mundiales, con sus cambios pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales, han hecho surgir graves dudas sobre algunas de las ense\u00f1anzas optimistas de los anteriores cient\u00edficos sociales. Muchas personas, que se hab\u00edan desinteresado de la religi\u00f3n al contemplar la depravaci\u00f3n humana evidenciada por los campos de concentraci\u00f3n hitlerianos, por los problemas morales suscitados por los bombardeos, o los enga\u00f1os y la crueldad de los comunistas, han empezado a pensar en los \u00faltimos valores humanos y las basesespirituales tradicionales de la civilizaci\u00f3n, y algunas han llegado a la convicci\u00f3n de que s\u00f3lo los principios y la moral del cristianismo pueden solucionar el esp\u00edritu de destrucci\u00f3n y el caos del siglo XX\u00bb<a href=\"#sdfootnote106sym\" id=\"sdfootnote106anc\"><sup>106<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre ha de dominar la tierra, pero ha de hacerlo a semejanza de Dios<em>. <\/em><em>En el principio la Palabra exist\u00eda y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron<a href=\"#sdfootnote107sym\" id=\"sdfootnote107anc\"><sup>107<\/sup><\/a><\/em>.El se\u00f1or\u00edo del hombre no es por derecho propio, sino en acto de servicio, de amor y de gloria respecto al \u00fanico Se\u00f1or. <em>Pues de su plenitud hemos recibido todos, gracia por gracia<a href=\"#sdfootnote108sym\" id=\"sdfootnote108anc\"><sup>108<\/sup><\/a><\/em>. No es un esclavo, sino que es hijo de Dios. <em>Les dio poder de hacerse hijos de Dios a los que creen en su nombre<a href=\"#sdfootnote109sym\" id=\"sdfootnote109anc\"><sup>109<\/sup><\/a><\/em>. A semejanza del Padre viven y act\u00faan los hijos en libertad y est\u00e1n llamados a una libertad en la que s\u00f3lo pueden ya estar en el Bien, en la Verdad y en el Amor<em>. <\/em><em>Yo les he dado la gloria que T\u00fa me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: Yo en ellos y T\u00fa en M\u00ed, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que T\u00fa me has enviado y que Yo les he amado a ellos como T\u00fa me has amado a M\u00ed. Padre, quiero que donde Yo est\u00e9 est\u00e9n tambi\u00e9n conmigo los que T\u00fa me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me has dado porque me has amado antes de la creaci\u00f3n del mundo<a href=\"#sdfootnote110sym\" id=\"sdfootnote110anc\"><sup>110<\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la medida en que en nuestro momento actual haya personas que, con ideas claras acerca del valor de la contemplaci\u00f3n, las vivan en su vida, en esa medida la civilizaci\u00f3n tendr\u00e1 alma y esp\u00edritu, poseer\u00e1 aut\u00e9nticos valores generadores constantes de obras grandes y ser\u00e1 m\u00e1s \u00edntegramente humana porque estar\u00e1 m\u00e1s cerca de la \u00abimagen y semejanza de Dios\u00bb. Cada uno de nosotros debemos desarrollar la contemplaci\u00f3n y los valores contemplativos en todas las esferas a nuestro alcance: relaci\u00f3n con Dios, con los dem\u00e1s, vida personal, familiar, trabajo, empresa, arte, ciencia, saber, pol\u00edtica, sociedad. La existencia en su totalidad, dice el G\u00e9nesis, es buena, y lo repite como una exaltaci\u00f3n gozosa constante: <em>Y vio Dios que estaba bien&#8230; Y vio Dios que estaba bien<a href=\"#sdfootnote111sym\" id=\"sdfootnote111anc\"><sup>111<\/sup><\/a>.<\/em> Y al final asume toda la creaci\u00f3n en su exclamaci\u00f3n:<em>Vio Dios todo cuanto hab\u00eda hecho, y he aqu\u00ed que estaba muy bien<a href=\"#sdfootnote112sym\" id=\"sdfootnote112anc\"><sup>112<\/sup><\/a><\/em><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice Hayes Baldwin Cole en el libro <em>Historia de la civilizaci\u00f3n occidental<\/em> (ya citado), que as\u00ed como la caracter\u00edstica del comunismo es el materialismo ateo dial\u00e9ctico, as\u00ed el cristianismo es una de las esencias del mundo libre. Seamos fieles los cristianos a esta libertad. \u00abLa buena nueva de Cristo renueva constantemente la vida y la cultura del hombre ca\u00eddo, combate y elimina los errores y males que provienen de la seducci\u00f3n permanente del pecado. Purifica y eleva incesantemente la moral de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda como desde sus entra\u00f1as las cualidades espirituales y las tradiciones de cada pueblo y de cada edad, las consolida, perfecciona y restaura en Cristo. As\u00ed, la Iglesia, cumpliendo su misi\u00f3n propia, contribuye, por lo mismo, a la cultura humana, y la impulsa, y con su actividad, incluida la lit\u00fargica, educa al hombre en la libertad interior&#8230; La Iglesia recuerda a todos que la cultura debe estar subordinada a la perfecci\u00f3n integral de la persona humana, al bien de la comunidad y de la sociedad entera. Por lo cual es preciso cultivar el esp\u00edritu de tal manera que se promueva la capacidad de admiraci\u00f3n, de intuici\u00f3n, de contemplaci\u00f3n y de formarse un juicio personal, as\u00ed como el poder cultivar el sentido religioso, moral y social. Porque la cultura, por dimanar inmediatamente de la naturaleza racional y social del hombre, tiene siempre necesidad de una justa libertad para desarrollarse y de una leg\u00edtima autonom\u00eda en el obrar seg\u00fan sus propios principios. Tiene, por tanto, derecho al respecto y goza de una cierta inviolabilidad, quedando evidentemente a salvo los derechos de la persona y de la sociedad particular o mundial, dentro de los l\u00edmites del bien com\u00fan\u00bb<a href=\"#sdfootnote113sym\" id=\"sdfootnote113anc\"><sup>113<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El realismo de la humildad<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia ha dado un gran paso en el Concilio Vaticano II al presentarse a la humanidad contempor\u00e1nea con los brazos abiertos para la comprensi\u00f3n y el amor, y con el ofrecimiento de la esperanza. Lo necesitaba nuestro mundo moderno, tan cansado y tan entristecido en su incesante caminar hacia adelante. En muchos esp\u00edritus, no de los que se contentan con leer revistas y peri\u00f3dicos, sino de los que han hecho de la reflexi\u00f3n un h\u00e1bito personal y continuo, los documentos conciliares \u2013no el Concilio mientras se celebraba, ni mucho menos el posconcilio\u2013 han sido como una lluvia beneficiosa que abr\u00eda la tierra de su coraz\u00f3n para la gran cosecha que se esperaba: la de los frutos que ellos mismos iban a recoger y la de los que podr\u00edan brindar a los dem\u00e1s hombres en el abrazo fraterno de la Revelaci\u00f3n cristiana con los valores positivos de la creaci\u00f3n, reconocidos y exaltados m\u00e1s que nunca; en el reconocimiento amoroso y ecum\u00e9nico de los valores de las dem\u00e1s religiones y en la gran caridad pastoral que habr\u00eda de animar en el futuro la acci\u00f3n apost\u00f3lica de los hijos de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al decir <em>muchos<\/em>, en realidad estoy refiri\u00e9ndome a muy pocos, y con ellos no intento disminuir el gozo que leg\u00edtimamente sentimos ante la extensi\u00f3n del hecho. Eran muchos dentro de la Iglesia y aun de otras confesiones cristianas; pero en realidad muy pocos, si pensamos en las muchedumbres innumerables que influyen hoy en el curso de la historia, para las cuales, as\u00ed como el Concilio no fue m\u00e1s que una noticia que despertaba algo de su curiosidad, as\u00ed tambi\u00e9n los documentos promulgados siguen siendo completamente desconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en estas masas inmensas, pertenecientes a muy diversas culturas y religiones, y dentro de ellas, en los grupos influyentes de cient\u00edficos, economistas, pol\u00edticos, soci\u00f3logos, poetas, periodistas, etc., los cuales est\u00e1n construyendo el mundo del futuro. Para \u00e9stos, hablar del Concilio Vaticano II, del <em>aggiornamento<\/em> de la Iglesia, etc., significa muy poco. Y desde luego significa a\u00fan menos, porque terminan por despreciarlo como s\u00edntoma de enfermedad o relativizaci\u00f3n expresiva de una gran desconfianza en nosotros mismos, cuando comprueban el fen\u00f3meno de la contestaci\u00f3n alocada, de la desintegraci\u00f3n de los dogmas, del ataque a los fundamentos objetivos de la moral, de la falta de oraci\u00f3n, del activismo socializante que se empe\u00f1a en llamar religioso y cristiano todo lo que el hombre realiza, en una palabra, de la libertad desmedida para el entendimiento y para la voluntad, tal como se ha puesto de moda en muchos ambientes de la Iglesia, incluidos ciertos grupos de te\u00f3logos. Por ejemplo, la reacci\u00f3n violenta que se est\u00e1 produciendo en el mundo isl\u00e1mico, el cual sin duda ha de contar en el futuro mucho m\u00e1s que lo que cuenta hoy, es, a la vez que de exaltaci\u00f3n de sus propios valores religiosos, de desprecio a la corrupci\u00f3n materialista y las degradaciones de la civilizaci\u00f3n occidental cristiana. \u00bfC\u00f3mo va a ejercer sobre ellos ning\u00fan atractivo una religiosidad carente de trascendencia y favorecedora de todos los confusionismos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por todo ello, considero indispensable, y aun urgente, de cara a la presencia del cristianismo en la civilizaci\u00f3n del ma\u00f1ana, insistir en la importancia de los valores contemplativos dentro de la vida moderna. Porque no podemos renunciar a la esperanza. Ha pasado poco tiempo desde que termin\u00f3 el Concilio y la Iglesia tiene por delante una \u00e9poca que se confunde con los siglos. Creo que podremos asistir a una nueva primavera de nuestra fe y de su proyecci\u00f3n sobre el mundo, si nos decidimos a proclamar y a vivir la necesidad de la contemplaci\u00f3n de Dios y de los misterios de su vida divina mucho m\u00e1s que hasta aqu\u00ed, precisamente para poder ser f\u00edeles al Concilio Vaticano II y para que la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia en el mundo de hoy sea fecunda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha sido una caracter\u00edstica del Vaticano II haber abierto los brazos al mundo actual, mostrando que la Iglesia tiene una misi\u00f3n que cumplir respecto de \u00e9l. La mirada de la Iglesia hacia el mundo ha sido una mirada de simpat\u00eda, con el deseo de establecer con \u00e9l un verdadero di\u00e1logo, en el cual la Iglesia no s\u00f3lo acoge lo bueno que hay en el mundo, sino tambi\u00e9n lo que hay de menos aceptable o equivocado. Proclama los valores positivos del mundo de hoy, como continuaci\u00f3n de la obra de la creaci\u00f3n, y al mismo tiempo trata de corregir lo que puede haber en \u00e9l de desorientaci\u00f3n y deficiencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo actual necesita de una ayuda para su propia elevaci\u00f3n, precisamente porque la era tecnol\u00f3gica es ambigua, dado que no basta el mero progreso material para que se pueda decir que ese progreso es positivo en el orden humano. Los documentos <em>Gaudium et spes, Pacem in terris, Populorum progressio,<\/em> se\u00f1alan con admiraci\u00f3n los extraordinarios logros de las ciencias positivas, debidos al avance gigantesco del m\u00e9todo matem\u00e1tico y a las aplicaciones t\u00e9cnicas de ritmo acelerado que crean condiciones m\u00e1s humanas y dan mayor unidad al mundo, a la vez que provocan en la sociedad industrial inmensos problemas, tales como, la creciente urbanizaci\u00f3n, nuevas condiciones de existencia, crecimiento demogr\u00e1fico, transformaci\u00f3n de estructuras pol\u00edticas para hacer frente a las modernas condiciones de la vida social, y la internacionalizaci\u00f3n de la sociedad que tiende hacia una planificaci\u00f3n mundial org\u00e1nica. La elevaci\u00f3n del nivel cultural de las masas, la toma de conciencia progresiva de los derechos fundamentales del hombre, la promoci\u00f3n obrera, la de la mujer en el nivel familiar, social y econ\u00f3mico, y la de la juventud, son valores positivos de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, este progreso, por s\u00ed mismo, no produce un orden humano, solamente da el material para construirlo; queda a los hombres la responsabilidad entera de llevar a cabo esa tarea. Y podemos ya predecir que el futuro ser\u00e1 espantoso, si se inspira en las fuerzas oscuras del dinero, del placer, del poder material, y ser\u00e1 positivo si se pone al servicio de los fines supremos de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peligro es real, porque, como ha afirmado recientemente von Braun, el hombre de hoy no est\u00e1 preparado para emplear de una manera humana los inmensos medios t\u00e9cnicos que ya tiene en su poder, y esto puede hacer temer la cat\u00e1strofe m\u00e1s grande. Dir\u00edamos de otra manera tambi\u00e9n que el peligro que acecha al mundo de hoy es el que describe la Sagrada Escritura en el pasaje de la torre de Babel. En efecto, escribe Pablo VI en la <em>Populorum progressio,<\/em> \u00abun humanismo cerrado, insensible a los valores del esp\u00edritu y de Dios que es su fuente, podr\u00eda, abiertamente, tener mayores posibilidades de triunfar; sin duda el hombre puede organizar la tierra sin Dios, pero sin Dios, al fin, no puede m\u00e1s que organizar\u00eda contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano\u00bb<a href=\"#sdfootnote114sym\" id=\"sdfootnote114anc\"><sup>114<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El predominio exclusivo de las ciencias positivas crea un desequilibrio en las inteligencias y produce una crisis del pensamiento filos\u00f3fico y de la cultura moral. Construir una ciudad humana de espaldas a Dios es construirla en lucha del hombre contra el hombre. Ahora bien, el ate\u00edsmo no es un producto necesario de la tecnolog\u00eda, como tampoco la fe en Dios lo es de la civilizaci\u00f3n pre-cient\u00edfica. Teilhard de Chardin ten\u00eda raz\u00f3n cuando dec\u00eda que cuanto m\u00e1s progresa el hombre m\u00e1s siente la necesidad de adorar. El ate\u00edsmo es una enfermedad del hombre moderno. A nivel de masas, como fruto de una civilizaci\u00f3n secularizada de la que Dios ha sido expulsado. En el nivel de los m\u00e1s elegidos y preparados, porque estiman equivocados que la emancipaci\u00f3n de la persona comporta el rechazo de un principio trascendente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a esta confusi\u00f3n no podemos permanecer con los brazos cruzados. El Concilio exhorta a los cristianos a tomar parte en la realizaci\u00f3n y la orientaci\u00f3n de este mundo al que pertenecemos. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es lo que podemos aportar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de la Iglesia en el mundo debe tener como objeto ayudar a la civilizaci\u00f3n actual a orientarse hacia los verdaderos fines del hombre. No a una <em>mundanizaci\u00f3n<\/em> que invita a arrodillarse ante el mundo, como dec\u00eda Maritain tachando y criticando ciertas posturas del momento actual, sino a una lucha para dar al mundo de hoy el alma de que siente necesidad, para servirse de sus riquezas seg\u00fan los verdaderos fines de la persona, y para hacer presente en su seno el culto de Dios. Aqu\u00ed est\u00e1 la gran misi\u00f3n de la Iglesia. \u00bfC\u00f3mo puede realizarse?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero que hay que procurar es que haya cristianos presentes en los sectores vitales de nuestra sociedad, que llenos de fe y de amor aut\u00e9ntico transmitan un sentido religioso de adoraci\u00f3n y hagan ver el lugar que corresponde a Dios en la sociedad actual. Como el Concilio recordaba, citando la carta a Diogneto<a href=\"#sdfootnote115sym\" id=\"sdfootnote115anc\"><sup>115<\/sup><\/a>, esos cristianos han de ser el alma del mundo, para lo cual se necesita vivir de la fe, no solamente conocerla No bastar\u00e1n nunca los cambios pol\u00edticos si el hombre mismo no es transformado. Tampoco basta creer en Jesucristo, hay que vivir en Jesucristo. Hay que ser cristianos vivos, con la vida interior espiritual que el Esp\u00edritu Santo suscita en nosotros y que se resume en fe, esperanza y amor. Estos cristianos son los que el mundo moderno espera, firmes en su fe y al mismo tiempo abiertos a la era presente. Hombres de fe inflamados interiormente, capaces de comunicarla a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas nada de esto es posible sin <em>momentos fuertes de contemplaci\u00f3n,<\/em> en el silencio, en la pausa, en la reflexi\u00f3n, en el amor sereno a Jesucristo y sus misterios para dejarse poco a poco invadir por los sentimientos mismos de Cristo, ya que ser sal del mundo significa llevar en nosotros al que es la verdadera sal y, como dice San Marcos al final del cap\u00edtulo noveno del Evangelio, tener esa sal en nosotros es tener paz unos con otros. Es necesario reconocer el valor de la contemplaci\u00f3n que Pablo VI proclama en el discurso de clausura del Concilio Vaticano II. El mundo de hoy necesita no simplemente de la contemplaci\u00f3n cient\u00edfica a la que se dedica en sus investigaciones, sino de la contemplaci\u00f3n amorosa de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00f3lo momentos de contemplaci\u00f3n. Es necesario que haya <em>hombres que vivan vida de contemplaci\u00f3n,<\/em> porque la presencia continua de seres que tienen la mente abierta a la contemplaci\u00f3n del misterio de Dios es siempre una llamada a lo m\u00e1s alto, es como un toque en la conciencia para que la vida del hombre no se sumerja en el materialismo, sino que se eleve, y quede tambi\u00e9n abierta en la medida que a cada uno corresponde. De hecho, as\u00ed como el Concilio habla de que la vida de virginidad consagrada es un aliento para la vida y la fidelidad matrimonial, de una manera parecida, esas vidas contemplativas son un aliento y un est\u00edmulo para elevar la realidad del mundo y para mover a los cristianos que en \u00e9l se encuentran, a procurar tambi\u00e9n ellos una actitud semejante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s a\u00fan, es necesario que haya <em>centros de contemplaci\u00f3n<\/em> en la Iglesia como la Trapa, la Cartuja, el Carmelo&#8230;, esos lugares que en medio de la sociedad deber\u00edan tener siempre preferencia por su capacidad para despertar en nosotros la atracci\u00f3n hacia unas realidades que frecuentemente el mundo olvida. La misi\u00f3n de los conventos contemplativos es insustituible. No s\u00f3lo para albergar a los que en ellos habitan. A su sombra deben prosperar movimientos que vayan introduciendo en el mundo actual la contemplaci\u00f3n que necesita. No porque esos conventos contemplativos hayan de transformarse en apost\u00f3licos activos, sino porque faciliten a los hombres de hoy con instituciones intermedias la posibilidad de elevarse hacia la contemplaci\u00f3n necesaria.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Vosotros, los contemplativos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este Congreso, esta Asociaci\u00f3n de San Benito Padre de Europa, estas vidas vuestras, con todo lo que en ellas hay de realidad y de significaci\u00f3n, esta valoraci\u00f3n que hac\u00e9is de la vida contemplativa, tienen por s\u00ed mismos una funci\u00f3n insustituible en la Iglesia de hoy como la tuvieron ayer y la tendr\u00e1n ma\u00f1ana, la de hacer visible el misterio de Cristo en sus m\u00e1s hondas riquezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero <em>hoy,<\/em> en esta etapa que vive la Iglesia, ten\u00e9is adem\u00e1s una misi\u00f3n, coyuntural y transitoria en cuanto al objetivo inmediato, de una importancia trascendental: la de ayudar a esta Iglesia a encontrar su camino en medio de las turbulentas agitaciones a que est\u00e1 sometida. Esta es mi \u00faltima reflexi\u00f3n que os ofrezco con gratitud por lo que hab\u00e9is hecho hasta aqu\u00ed, y con esperanza para el futuro inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veo aqu\u00ed hermanados obispos, monjes, sacerdotes, religiosos y seglares de distintas procedencias, unidos en el noble af\u00e1n de buscar en los valores espirituales la unidad europea \u2013y mundial\u2013 que los logros materiales y econ\u00f3micos no pueden conseguir. La aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n cat\u00f3lica, augurada por el Concilio Vaticano II y por el Papa Pablo VI se alcanzar\u00e1 cuando la vida contemplativa de glorificaci\u00f3n de Dios<a href=\"#sdfootnote116sym\" id=\"sdfootnote116anc\"><sup>116<\/sup><\/a>, de verdaderos adoradores del Padre en esp\u00edritu y en verdad, sea una realidad vivida, en el grado en que el realismo de la fe permite aspirar a ello, en parroquias, seminarios, comunidades religiosas, asociaciones de apostolado seglar, familias cristianas, grupos de juventud, sacerdotes, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que califico de objetivo coyuntural vuestro en esta hora: ten\u00e9is que llamarnos desde vuestro silencio, con acciones eficaces, a una mayor contemplaci\u00f3n de Dios. Ten\u00e9is que llamar a toda la Iglesia y lograr una respuesta por parte de miles y miles, que despu\u00e9s ser\u00e1n millones, de cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No debemos intentar, como opinan algunos, una nueva civilizaci\u00f3n cristiana, sino continuar la que la Iglesia fragu\u00f3 con la creciente maduraci\u00f3n de los nuevos elementos que surgen en el caminar de la historia, procurando que el contacto con Dios, vitalizado en la oraci\u00f3n contemplativa, presida e impregne toda la realidad. Si el lema de San Benito <em>\u2013ut in omnibus honorificetur Deus<\/em>\u2013 est\u00e1 presente en nuestro esp\u00edritu y en nuestro trabajo <em>\u2013ora et labora<\/em>\u2013, ciertamente la contemplaci\u00f3n ser\u00e1 el alma de la civilizaci\u00f3n futura, continuadora en madurez de la que nos legaron nuestros predecesores en la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Concilio Vaticano II no ha fracasado. Pero, a mi juicio, se da hoy en la Iglesia una terrible y funest\u00edsima desproporci\u00f3n entre el activismo que intenta impregnar de sentido cristiano las realidades del mundo y el contacto con Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n de su vida divina. Este es muy escaso, aqu\u00e9l muy intenso y desordenado. Ahora bien, y repitiendo una frase de Urs von Balthasar, \u00abel que no escucha a Dios no tiene nada que decir al mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote117sym\" id=\"sdfootnote117anc\"><sup>117<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su Santidad el Papa en la carta aut\u00f3grafa que dirigi\u00f3 el pasado a\u00f1o al obispo de Lisieux con motivo del primer centenario del nacimiento de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, escribi\u00f3: \u00abEn nuestra \u00e9poca, la intimidad con Dios permanece como el objetivo capital m\u00e1s dif\u00edcil. En efecto, se ha arrojado la sospecha sobre Dios; se ha calificado de alienaci\u00f3n toda b\u00fasqueda de Dios por \u00c9l mismo; un mundo ampliamente secularizado tiende a cortar desde su origen y su finalidad divinos la existencia y la acci\u00f3n de los hombres. Y, sin embargo, la necesidad de la oraci\u00f3n contemplativa, desinteresada, gratuita, se hace sentir m\u00e1s y m\u00e1s cada d\u00eda. El mismo apostolado, a todos los niveles, debe arraigarse en la oraci\u00f3n e incorporarse al coraz\u00f3n de Cristo so pena de disolverse en una actividad que no conservar\u00eda de evang\u00e9lica m\u00e1s que el nombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote118sym\" id=\"sdfootnote118anc\"><sup>118<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Repito, el Concilio no ha fracasado. Pero existe el peligro de desnaturalizar su contenido. Se han apoderado de muchos esp\u00edritus ideas como las que se expresan en esas frases lamentables por su simplismo: \u00abya el trabajo es oraci\u00f3n\u00bb, \u00ablo que importa es la lucha contra la injusticia\u00bb, \u00abel amor a Dios consiste en el amor al hombre\u00bb, \u00ablo evang\u00e9lico no admite estructuras\u00bb, \u00abel progreso temporal es ya la salvaci\u00f3n del hombre\u00bb, \u00abla bondad de la creaci\u00f3n se refleja siempre en las realidades seculares\u00bb, \u00abel cristianismo impl\u00edcito y latente que hay en todo nos impide excluir y condenar\u00bb, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos te\u00f3logos, de tercera o cuarta categor\u00eda, por supuesto, pero que influyen poderosamente en los medios de comunicaci\u00f3n social y llegan a grandes sectores del pueblo, carecen de la serenidad que da la contemplaci\u00f3n de Dios y se han hecho partidistas, es decir, han tomado partido, dando la impresi\u00f3n de que tienen que defender a todo trance una ideolog\u00eda. Entre los seglares, lo que llaman apostolado est\u00e1 a veces tan recargado de incitaciones pol\u00edticas que casi se reduce a esto la preocupaci\u00f3n apost\u00f3lica. En muchos sacerdotes es tan fuerte la tentaci\u00f3n de predicar un cristianismo meramente horizontal, porque sus exigencias son las que se ven y se palpan, que queda oscurecido, frecuentemente, el horizonte del misterio de Dios y de su Hijo divino, Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, la civilizaci\u00f3n en que vivimos sigue adelante, sin moral y sin \u00e9tica. Los derechos humanos, tan proclamados, carecen de una metaf\u00edsica que pueda sustentarlos y se convierten en postulados pragm\u00e1ticos sujetos a cambios sustantivos, seg\u00fan lo exijan las conveniencias pol\u00edticas o las ciencias sociales. Se se\u00f1ala como aspiraci\u00f3n \u00fanica el bienestar, sea como sea, y ya se presume que al menos en Europa, al final de nuestro siglo, es decir, antes de treinta a\u00f1os si una cat\u00e1strofe no lo impide, se habr\u00e1 alcanzado un nivel de producci\u00f3n, de consumo y de ocio, capaz de satisfacer las actuales aspiraciones. Tambi\u00e9n se lograr\u00e1 cada vez m\u00e1s la participaci\u00f3n pol\u00edtica y, como no hay filosof\u00eda en que pueda inspirarse, lo mismo da que se logre por el sistema de las democracias populares del bloque comunista que por el de los liberalismos de Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros, como cristianos, \u00bfqu\u00e9 tenemos que hacer y decir frente a ese mundo que se est\u00e1 construyendo? \u00bfAcompa\u00f1arle en su proceso de liberaci\u00f3n? Pero, liberaci\u00f3n \u00bfde qu\u00e9? La degradaci\u00f3n sexual alcanza ya proporciones tan devastadoras que las libertades hoy existentes entre la juventud y los hombres y mujeres adultos se dar\u00e1n tambi\u00e9n pronto entre los adolescentes, apenas su fisiolog\u00eda se lo permita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los dominios del practicismo y las aplicaciones inmediatas, la civilizaci\u00f3n actual y el progreso tecnol\u00f3gico facilitar\u00e1n las \u00abcosas\u00bb del diario vivir cada vez m\u00e1s, y m\u00e1s gratas, y m\u00e1s tentadoras, y las pondr\u00e1n al alcance de todas las clases sociales. \u00bfLes liberaremos tambi\u00e9n de esta asfixia a los hombres?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nuestra voz se levanta, \u00fanica o principalmente, para clamar por la satisfacci\u00f3n de los derechos del hombre en la tierra, pronto estaremos al servicio, m\u00e1s que de los derechos, de los anhelos y los deseos, lo cual es muy distinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una evangelizaci\u00f3n y un profetismo que pr\u00e1cticamente reduzcan su mensaje a esta aspiraci\u00f3n se quedan pronto sin contenido, porque los que de verdad habr\u00e1n contribuido al mejoramiento econ\u00f3mico de la sociedad, y a su progreso cultural y pol\u00edtico, ser\u00e1n los legisladores, los parlamentos, los partidos pol\u00edticos, los tratados comerciales, las planificaciones agr\u00edcolas, las empresas industriales. Estos grandes recursos que el mundo de hoy tiene en sus manos se bastan por s\u00ed solos para cubrir sus objetivos y no necesitan de nosotros para seguir ofreciendo el bienestar y la participaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando lo hayan alcanzado, m\u00e1s a\u00fan, en la medida en que lo van alcanzando ya, los hombres experimentan cada vez con m\u00e1s angustia otra necesidad: la de liberarse de s\u00ed mismos. He ah\u00ed nuestra tarea. Esta s\u00ed que es la misi\u00f3n, la gran misi\u00f3n de la Iglesia en la \u00e9poca contempor\u00e1nea y la que se ve venir. Pero yo me pregunto: \u00bfen nombre de qu\u00e9 y de qui\u00e9n les ofrecemos esa liberaci\u00f3n de s\u00ed mismos? \u00bfC\u00f3mo tendremos fuerza y convicci\u00f3n para predicarlo y vivirlo nosotros? No ser\u00e1 en nombre de la ciencia, de la filosof\u00eda, del humanismo, de la t\u00e9cnica, de la pol\u00edtica, porque todo esto lo tendr\u00e1n sin nosotros y, sin embargo, seguir\u00e1n siendo esclavos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00e1 de ser en nombre de Dios, en nombre de la gracia que rompe las ataduras del coraz\u00f3n, en nombre de Cristo y su vida divina ofrecida a los hombres. Ahora bien, para ofrecer esto, es necesario contemplarlo y amarlo; de lo contrario, no seremos capaces de transmitirlo al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por m\u00e1s que me esfuerzo, yo solamente veo la soluci\u00f3n por aqu\u00ed. No se trata de abandonar ninguno de nuestros afanes apost\u00f3licos, ninguna de las renovaciones de la Iglesia que el Concilio ha proclamado como necesarias, ninguno de los di\u00e1logos emprendidos en el campo de la justicia social, del ecumenismo, de la comuni\u00f3n eclesial, de la valoraci\u00f3n de la cultura y las dem\u00e1s realidades humanas. Se trata de que, junto a esto, y precisamente por esto, debe aumentar y extenderse m\u00e1s en la Iglesia de hoy la contemplaci\u00f3n de Dios estrictamente dicha; de lo contrario, se producir\u00e1 en la Iglesia gran vac\u00edo. No se trata de que no haya compromiso por parte de los cristianos para mejorar las condiciones de este mundo. Debe haberlo. Pero que no se reduzca a esto la dimensi\u00f3n religioso-cristiana de la existencia, ni se pretenda enga\u00f1ar a los hombres induci\u00e9ndoles a pensar que s\u00f3lo as\u00ed es como se da a Dios la gloria que espera de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muy pronto, sin duda antes de lo que pensamos, la intercomunicaci\u00f3n entre los pa\u00edses de Oriente (Jap\u00f3n, China, India&#8230;) y Occidente va a ser mucho m\u00e1s intensa que hasta aqu\u00ed, o por la paz o por la guerra. Esos pa\u00edses no est\u00e1n desprovistos del poder\u00edo militar, ni de t\u00e9cnica y cultura, ni de fuerza econ\u00f3mica, ni siquiera de sentido religioso orientado hacia la trascendencia. \u00bfQu\u00e9 les vamos a ofrecer nosotros, los cristianos? He aqu\u00ed una pregunta de la m\u00e1xima importancia. Creo que, sin vosotros, los contemplativos, y sin lo que vosotros represent\u00e1is, no puede haber respuesta adecuada. Pero la habr\u00e1. El Papa Pablo VI en su discurso de finales del a\u00f1o 1972 habl\u00f3 de que frente al \u00abproceso contagioso de insatisfacci\u00f3n general y patol\u00f3gica que ha invadido a la generaci\u00f3n actual\u00bb se percib\u00eda\u00abel renacimiento de la vida contemplativa en la Iglesia\u00bb, y declar\u00f3 que ese \u00abrenacimiento ser\u00e1 la se\u00f1al del reino de la paz\u00bb<a href=\"#sdfootnote119sym\" id=\"sdfootnote119anc\"><sup>119<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A estas palabras me acojo con reverencia y con humilde esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Pablo VI, Mensaje sobre la comunicaci\u00f3n social, 1 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Audiencia general de 23 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Cf., audiencia general de 9 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Mensaje sobre la comunicaci\u00f3n social, 1 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>Gaudium et Spes, <\/em>18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Pablo VI, audiencia genela de 23 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Thomas Merton, <em>Ascenso a la verdad, <\/em>Buenos Aires 1954, 15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>Ecclesiam Suam, <\/em>33.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Fernand Braudel, <em>Las civilizaciones actuales, <\/em>Madrid 1970, 34, 38-39.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> J. Fourasti\u00e9, <em>La grande m\u00e8tamorphose du XX\u2019eme si\u00e8cle, <\/em>Par\u00eds 1961, 210-211.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Citado por Braudel en la p. 34 del libro se\u00f1alado en la nota 10.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Jacques Leclercq, <em>Filosof\u00eda e historia de la civilizaci\u00f3n, <\/em>Madrid 1965, 39-40.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Jean Guitton, <em>Crise et valeurs permanents de la civilisati\u00f3n, <\/em>en <em>Peuples, d\u2019outremer et civilisati\u00f3n occdidentale, <\/em>58.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Maurice Crouzet, <em>Historia general de las civilizaciones, <\/em>en <em>La \u00e9poca contempor\u00e1nea, <\/em>Destino, Barcelona 1971, 777.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Romano Guardini, <em>Preocupaci\u00f3n por el hombre, <\/em>Madrid 1965, 18-19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>Obras completas, <\/em>vol. II, 485.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Jean Dani\u00e9lou, <em>La Trinidad y el misterio de la existencia, <\/em>Madrid 1969, 16-17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> <em>Gaudium et Spes, <\/em>34.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Karl Rahner, <em>Escritos de teolog\u00eda, <\/em>vol. V, Madrid 1964, 176.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Mc 3, 3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Gal 1, 15-16.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> Act 4, 20.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> <em>Suma Teol\u00f3gica<\/em> II-II q.188 a.6.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote25anc\" id=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> Jn 1, 18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote26anc\" id=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Mt 11, 27.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote27anc\" id=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> J. Alfaro, <em>Las funciones salv\u00edficas de Cristo, como Revelador, Se\u00f1or y Sacerdote, <\/em>en <em>Mysterium Salutis, <\/em>III, 2\u00ba vol., Madrid 1969, 734-735.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote28anc\" id=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> Cf. 1Jn 1-2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote29anc\" id=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> Cf. Denz., n. 1532, 3008, 3010.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote30anc\" id=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Pablo VI, Discurso a la II Asamblea General del CELAM, Bogot\u00e1, 24 de agosto de 1968.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote31anc\" id=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> <em>Suma Teol\u00f3gica <\/em>II-II q-180 a.2 y ad. 3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote32anc\" id=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> Ignacio G. Men\u00e9ndez-Reigada, en las notas doctrinales de <em>Los dones del Esp\u00edritu Santo y la perfecci\u00f3n cristiana, <\/em>por el V. P. M. Fr Juan de Santo Tom\u00e1s, Madrid, C.S.I.C., 1948, 146.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote33anc\" id=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote34anc\" id=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> \u00abEl alma deseosa de perfecci\u00f3n ha de intentar y procurar tener a Dios presente, es decir, no s\u00f3lo pose\u00eddo por la oscuridad de la fe, sino conocido de manera transparente y presentado con frecuencia a los ojos del alma, por la iluminaci\u00f3n de los dones del Esp\u00edritu Santo, que se perfeccionan mediante el amor\u00bb (Juan de Santo Tom\u00e1s, <em>o. c.,<\/em> 34); cf. A. Royo Mar\u00edn: <em>Introducciones del<\/em><em>Tratado de los distintos g\u00e9neros <\/em><em>y<\/em><em>estados de perfecci\u00f3n,<\/em> en <em>Suma <\/em><em>Teol\u00f3gica<\/em> (biling\u00fce), t X, Madrid, BAC 134, 606).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote35anc\" id=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> Cf. I-II q.69 a.2 ad.3 y <em>De virtutibus in communi, <\/em>a.12 ad.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote36anc\" id=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Cf. II-II q.180 a.1 y I-II q.28 a.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote37anc\" id=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> II-II q.180 a.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote38anc\" id=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> Jn 14, 21.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote39anc\" id=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> Cf. I-II q.27 a.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote40anc\" id=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> Cf. I-II q.68. aa.1-8.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote41anc\" id=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> Te\u00f3filo Urdanoz, <em>Los dones del Esp\u00edritu Santo correspondientes a la fe, <\/em>en <em>Teolog\u00eda Espiritual, <\/em>2 (1958), 395-417, 410.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote42anc\" id=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> 1Cor 2, 10.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote43anc\" id=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> Cf. I-II q.9 a.1 ad.1; y Men\u00e9ndez Reigada, <em>o.c., <\/em>p.430 y ss., cuyo esquema y citas utilizo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote44anc\" id=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> Cf. I-II q.9 a.1 ad.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote45anc\" id=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> \u00abSecundo autem oportet quod removeatur secunda deformitas, quae est per discursum rationis. Et hoc idem contingit secundum quod omnes operationes animae reducuntur ad simplicem contemplationem intelligibilis veritatis. Et hoc est quod secundo dicit, quod necesaria est \u201cuniformis convolutio intellectualium virtutum ipsius\u201d: ut scilicet cessante discursu, figatur eius intuitus in contemplatione unius simplicis veritatis. Et in hac operatione animae non est error, sicut patet quod circa intellectum primorum principiorum nom erratur, quae simplici intuitu cognoscim\u00fcs\u00bb (II-II q. 180 a.6 ad.2).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote46anc\" id=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> Cf. II-II q.9 a.1 ad.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote47anc\" id=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> Men\u00e9ndez Reigada, <em>o.c., <\/em>432.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote48anc\" id=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote49anc\" id=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> (\u00abDeus videtur hie a nobis in specie suae similitudinis quae est effectus gratiae eius in nobis, et ille effectus gratiae non est effectus communis\u00bb (1 Sent d. 17 a.6 ad.2; ed. Bornet, t 5<strong>, <\/strong>475); cf. Pedro Ribes:<em>La <\/em><em>inhabitaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad, seg\u00fan<\/em><em>San Alberto Magno,<\/em> Barcelona 1967, 124-126 y 163-166.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote50anc\" id=\"sdfootnote50sym\">50<\/a> (\u00abSapientia, qua nunc contemplamur Deum, non inmediate respicit ipsum Deum, sedeffectus ex quibus ipsum in praesenti contemplamur\u00bb <em>(De virtutibus in communi, <\/em>a. 12 ad.7).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote51anc\" id=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> Cf. S. Alberto: <em>Summa Theol., <\/em>I q.32 m.2 a.2; B t.21, 346; Santo Tom\u00e1s, I q.43 a.5 ad.2; I Sent d. 14 q.2 a.2 ad.3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote52anc\" id=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> Cf. I q.58 a.3 ad.3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote53anc\" id=\"sdfootnote53sym\">53<\/a> Cf. I q.43 a.5 ad.2; II-II q.45 a.2 y 5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote54anc\" id=\"sdfootnote54sym\">54<\/a> Cf. I q.43 a.5 ad.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote55anc\" id=\"sdfootnote55sym\">55<\/a> Cf. I-II q.8 a.5 ad.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote56anc\" id=\"sdfootnote56sym\">56<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>ad.3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote57anc\" id=\"sdfootnote57sym\">57<\/a> Cf. I-II q.69 a.2 ad.3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote58anc\" id=\"sdfootnote58sym\">58<\/a> Cf. II-II q.8 a.6 ad.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote59anc\" id=\"sdfootnote59sym\">59<\/a> Jn 14, 25-26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote60anc\" id=\"sdfootnote60sym\">60<\/a> Lc 24, 25; cf. Act 2, 18ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote61anc\" id=\"sdfootnote61sym\">61<\/a> Cf. II-II q.4 a.8.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote62anc\" id=\"sdfootnote62sym\">62<\/a> Cf. Gal 5, 2; <em>Suma Teol\u00f3gica <\/em>II-II q.8 a.8.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote63anc\" id=\"sdfootnote63sym\">63<\/a> Cf. Jn 15, 14-17; 17, 8.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote64anc\" id=\"sdfootnote64sym\">64<\/a> Jn 14, 24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote65anc\" id=\"sdfootnote65sym\">65<\/a> Jn 17, 21.26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote66anc\" id=\"sdfootnote66sym\">66<\/a> Rm 5, 5; cf. <em>Suma Teol\u00f3gica <\/em>II-II q.23 a.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote67anc\" id=\"sdfootnote67sym\">67<\/a> II-II q.45 a.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote68anc\" id=\"sdfootnote68sym\">68<\/a> II-II q.9 a.2 ad.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote69anc\" id=\"sdfootnote69sym\">69<\/a> Cf. M. M. Philippon, <em>Los dones del Esp\u00edritu Santo, <\/em>Barcelona 1966, 232ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote70anc\" id=\"sdfootnote70sym\">70<\/a> Cf. R. Garrigou-Lagrange, <em>Las tres edades de la vida interior, <\/em>Buenos Aires 1944, 797.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote71anc\" id=\"sdfootnote71sym\">71<\/a> Sal 33, 9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote72anc\" id=\"sdfootnote72sym\">72<\/a> 1Cor 6, 17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote73anc\" id=\"sdfootnote73sym\">73<\/a> I-II q.28 a.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote74anc\" id=\"sdfootnote74sym\">74<\/a> Cf. <em>Ib\u00eddem.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote75anc\" id=\"sdfootnote75sym\">75<\/a> Pedro Ribes, <em>La contemplaci\u00f3n, perfecci\u00f3n intr\u00ednseca de la fe, <\/em>en <em>Estudios Trinitarios, <\/em>5 (1971) 319-347, p. 341ss. En mi anterior sede de Barcelona he seguido toda su producci\u00f3n teol\u00f3gica y de divulgaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote76anc\" id=\"sdfootnote76sym\">76<\/a> III q.72 a.2 ad.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote77anc\" id=\"sdfootnote77sym\">77<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>ad1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote78anc\" id=\"sdfootnote78sym\">78<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>ad4.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote79anc\" id=\"sdfootnote79sym\">79<\/a> III q.75 a.5 ad.1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote80anc\" id=\"sdfootnote80sym\">80<\/a> Ribes, art cit., p.345.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote81anc\" id=\"sdfootnote81sym\">81<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>p. 346.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote82anc\" id=\"sdfootnote82sym\">82<\/a> En las reflexiones precedentes sobre la actividad y funci\u00f3n de los dones del Esp\u00edritu Santo me inspiro en el libro <em>Los dones del Esp\u00edritu Santo,<\/em> de Garc\u00eda Vieira, Ediciones Descl\u00e9e, Buenos Aires, 1954. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Convivencia, alegr\u00eda y paz,<\/em> de Pedro Ribes, Editorial Balmes, Barcelona 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote83anc\" id=\"sdfootnote83sym\">83<\/a> J. H. Newman, <em>Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, <\/em>Par\u00eds 1909, 36.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote84anc\" id=\"sdfootnote84sym\">84<\/a> Thomas Merton, <em>Nuevas semillas de contemplaci\u00f3n, <\/em>Buenos Aires<sup>3<\/sup> 1958, 15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote85anc\" id=\"sdfootnote85sym\">85<\/a> Maurice Blondel, <em>L\u2019\u00eatre et les \u00eatres, <\/em>Par\u00eds 1935, 218.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote86anc\" id=\"sdfootnote86sym\">86<\/a> Thomas Merton, <em>Nuevas semillas de contemplaci\u00f3n<\/em>, 16.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote87anc\" id=\"sdfootnote87sym\">87<\/a> <em>Gaudium et Spes, <\/em>15-16.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote88anc\" id=\"sdfootnote88sym\">88<\/a> Gn 1, 26-27.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote89anc\" id=\"sdfootnote89sym\">89<\/a> Dt 6, 5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote90anc\" id=\"sdfootnote90sym\">90<\/a> Gn 1, 26.28-29.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote91anc\" id=\"sdfootnote91sym\">91<\/a> Gn 2, 18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote92anc\" id=\"sdfootnote92sym\">92<\/a> Lv 19, 18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote93anc\" id=\"sdfootnote93sym\">93<\/a> Jacques Maritain, <em>Filosof\u00eda de la historia, <\/em>Buenos Aires 1967, 54.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote94anc\" id=\"sdfootnote94sym\">94<\/a> Pablo VI, <em>Mensaje sobre la comunicaci\u00f3n social, <\/em>de 1 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote95anc\" id=\"sdfootnote95sym\">95<\/a> Jacques Maritain, <em>o. c., <\/em>72.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote96anc\" id=\"sdfootnote96sym\">96<\/a> Alguien ha contado 258 veces en los textos del Concilio Vaticano II; cf. Pablo VI, <em>Mensaje sobre la comunicaci\u00f3n social, <\/em>1 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote97anc\" id=\"sdfootnote97sym\">97<\/a> Jean Dani\u00e9lou, <em>La Trinidad y el misterio de la existencia, <\/em>Madrid 1969, 7-8.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote98anc\" id=\"sdfootnote98sym\">98<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>El pat\u00f3logo moderno, <\/em>en <em>Obras completas, <\/em>vol. I, 128-129.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote99anc\" id=\"sdfootnote99sym\">99<\/a> Jean Dani\u00e9lou, <em>Esc\u00e1ndalo de la verdad, <\/em>Madrid 1962, 179.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote100anc\" id=\"sdfootnote100sym\">100<\/a> <em>Lumen Gentium, <\/em>36, 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote101anc\" id=\"sdfootnote101sym\">101<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>35, 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote102anc\" id=\"sdfootnote102sym\">102<\/a> Jacques Maritain, <em>o. c., <\/em>1136-137.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote103anc\" id=\"sdfootnote103sym\">103<\/a> <em>Lumen Gentium, <\/em>35, 1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote104anc\" id=\"sdfootnote104sym\">104<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>35, 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote105anc\" id=\"sdfootnote105sym\">105<\/a> Cf. J. M. Perrin, <em>Consagraci\u00f3n a Dios y presencia en el mundo, <\/em>Bilbao 1966, 107-108.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote106anc\" id=\"sdfootnote106sym\">106<\/a> Hayes Baldwin Cole, <em>Historia de la civilizaci\u00f3n occidental, <\/em>vol. II, Madrid 1969, 773-768.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote107anc\" id=\"sdfootnote107sym\">107<\/a> Jn 1, 1-5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote108anc\" id=\"sdfootnote108sym\">108<\/a> Jn 1, 16.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote109anc\" id=\"sdfootnote109sym\">109<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote110anc\" id=\"sdfootnote110sym\">110<\/a> Jn 17, 22-24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote111anc\" id=\"sdfootnote111sym\">111<\/a> Gn 1, 9.12.18.21.25.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote112anc\" id=\"sdfootnote112sym\">112<\/a> Gn 1, 31.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote113anc\" id=\"sdfootnote113sym\">113<\/a> <em>Gaudium et Spes, <\/em>58-59.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote114anc\" id=\"sdfootnote114sym\">114<\/a> <em>Populorum prgressio, <\/em>42.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote115anc\" id=\"sdfootnote115sym\">115<\/a> <em>Ad gentes, <\/em>15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote116anc\" id=\"sdfootnote116sym\">116<\/a> Pablo VI, audiencia general, 23 de mayo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote117anc\" id=\"sdfootnote117sym\">117<\/a> <em>Vida religiosa, <\/em>n\u00fam. 256, 9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote118anc\" id=\"sdfootnote118sym\">118<\/a> Carta fechada el 2 de enero de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote119anc\" id=\"sdfootnote119sym\">119<\/a> Pablo VI, Discurso al Sacro Colegio Cardenalicio, 22 dicicembre 1972.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia de clausura del V Congreso de la Asociaci\u00f3n de San Benito, Patr\u00f3n de Europa, pronunciada en Madrid, el 7 de octubre de 1973. Texto tomado de la edici\u00f3n publicada, con el mi amo titulo, por Ediciones Studium en Madrid 1974. Agradezco profundamente a los directivos de la Asociaci\u00f3n el poder hallarme entre ustedes, compartiendo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[51,52],"doc_tag":[],"class_list":["post-714","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-oracion-del-cristiano","doc_category-vida-contemplativa"],"year_month":"2026-06","word_count":24427,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La oraci\u00f3n del cristiano","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-oracion-del-cristiano\/"},{"term_name":"Vida contemplativa","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/vida-contemplativa\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/714","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=714"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/714\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":715,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/714\/revisions\/715"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=714"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=714"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=714"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}