{"id":687,"date":"2024-09-22T13:41:02","date_gmt":"2024-09-22T11:41:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=687"},"modified":"2024-09-22T13:41:02","modified_gmt":"2024-09-22T11:41:02","password":"","slug":"la-redencion-del-hombre-misterio-tremendo-de-amor","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-redencion-del-hombre-misterio-tremendo-de-amor\/","title":{"rendered":"La redenci\u00f3n del hombre, misterio tremendo de amor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia en la parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, Madrid, dada el 20 de marzo de 1980, en el acto de clausura del ciclo organizado por la Asociaci\u00f3n de Universitarias Espa\u00f1olas sobre la Enc\u00edclica <em>Redemptor Hominis<\/em>. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo<\/em>, noviembre 1980.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Dios que revela a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es<br>el Dios de \u00abmi\u00bb redenci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>El hombre se sabe ya inseparable de la comunidad de los hombres y de la historia, se siente consciente de la crisis y situaciones, tanto nacionales como mundiales, por las que ha pasado y pasa la humanidad. Est\u00e1 de vuelta de falsas y vanas promesas de muchos de los \u00abhumanismos\u00bb que tan prol\u00edferamente han surgido en el siglo XX. El campo de la propia realizaci\u00f3n, libertad y felicidad, no ya a nivel de comunidad c\u00edvica, sino a nivel personal, es dif\u00edcil. Para muchos este camino no tiene t\u00e9rmino de llegada, queda vac\u00edo, y viene el enojo y la inquietud. Siempre el hombre es mucho m\u00e1s de lo que \u00e9l mismo piensa y de lo que las ciencias tratan de definir.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda reciente mente Rof Carballo en un art\u00edculo titulado <em>El hombre a examen<\/em>: \u00abEl hombre de hoy tiene debilitado, fragmentado, ese sentido de su continuidad en el tiempo, esa tensi\u00f3n que le lleva, o deber\u00eda llevarle, desde la tradici\u00f3n al futuro\u00bb. Para explicarlo se sirve del arquerillo lanzando la flecha hacia el futuro que pon\u00eda Ortega y Gasset en las portadas de sus primeros libros. \u00abNuestro mundo \u2013dice Rof Carballo\u2013 se ha ido llenando de arqueros cansados, con m\u00fasculos flojos e incapaces de tender el arco hacia la altura. \u00bfDe qu\u00e9 va a servir que corrijamos una y otra vez la direcci\u00f3n de su tiro, que le revelemos los defectos de su t\u00e9cnica, la mala condici\u00f3n del arco, si, ap\u00e1tico, no tiene ya ganas de lanzar flecha alguna? Vivimos dentro de una cultura desvertebrada, perpetuamente aburrida de s\u00ed misma, mendaz, ya que ha sustituido el culto de la verdad por el culto de la \u201ccredibilidad\u201d, de la propaganda. Angustiada ante su vac\u00edo interior, y que busca, para llenarlo, el cosquilleo emocional. Unas veces con la promiscuidad er\u00f3tica, otras con fantas\u00edas de autenticidad. Es el arquero que se cae y ha de apoyarse en bastones, mirarse en mil espejos que todav\u00eda le digan que es hermoso y fuerte\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una imagen. Del pensamiento contempor\u00e1neo, del mundo cient\u00edfico, de las noticias de los peri\u00f3dicos, de la situaci\u00f3n mundial podr\u00edamos proyectar muchas m\u00e1s. \u00bfCu\u00e1l es nuestra situaci\u00f3n como arqueros? \u00bfA d\u00f3nde apuntamos? \u00bfTenemos fuerza para apuntar a algo o nos inclinamos con nuestro arco hacia el suelo? \u00bfTenemos sentido del horizonte o razonamos que todo lo que no sea apuntar al suelo es tonter\u00eda? \u00bfQu\u00e9 figura de arquero, lanzando sus flechas, nos sugiere el Papa en su Enc\u00edclica <em>Redemptor hominisl<\/em> \u00bfVerdad que se tensan los m\u00fasculos y se levanta con vigor el arco para lanzar la flecha hacia el infinito? \u00bfVerdad que se siente la vocaci\u00f3n de ser hombre con alegr\u00eda y esperanza firme de llegar a la meta? \u00a1Presenta una antropolog\u00eda cristiana tan vigorosa, tan clara, tan plena de sentido!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl hombre que quiere comprenderse hasta el fondo de s\u00ed mismo \u2013no solamente seg\u00fan criterios y medidas del propio ser inmediatos, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes\u2013, debe, con su inquietud e incertidumbre, incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo. Debe, por decirlo as\u00ed, entrar en \u00c9l con todo su ser, debe \u201capropiarse\u201d y asimilar toda la realidad de la Encamaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n para encontrarse a s\u00ed mismo. Si se realiza en \u00e9l este hondo proceso, entonces \u00e9l da frutos no s\u00f3lo de adoraci\u00f3n a Dios, sino tambi\u00e9n de profunda maravilla de s\u00ed mismo. \u00a1Qu\u00e9 valor debe tener el hombre a los ojos del Creador, si ha \u201cmerecido tener tan grande Redentor\u201d, si \u201cDios ha dado a su Hijo\u201d a fin de que \u00e9l, el hombre, \u201cno muera, sino que tenga la vida eterna\u201d\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que no ponen su confianza m\u00e1s que en s\u00ed mismos, los que s\u00f3lo buscan el sentido de la vida humana en el vivir de la realidad inmediata, en el ejercicio del libre albedr\u00edo, los que quieren sus propios caminos de libertad rechazando todo sentido de salvaci\u00f3n divina, llegan a la desesperaci\u00f3n. Todo esfuerzo del hombre sin Dios conduce a un callej\u00f3n sin salida. Se origina una sociedad y una cultura llena de enga\u00f1os y ficciones que necesita \u00abapoyarse en bastones y mirarse en mil espejos que les digan que son hermosos y fuertes\u00bb. Se pierde la claridad interior y cada vez se le hace m\u00e1s dif\u00edcil al hombre ver la jerarqu\u00eda de los valores, distinguir lo principal y lo accidental y lograr un aut\u00e9ntico juicio. Sabemos que en los hombres abandonados a sus solas fuerzas hay m\u00e1s vileza que heroicidad. El universo es una m\u00e1quina de fabricar dioses, ha dicho Bergson. Pero los dioses no se \u00abfabrican\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad es otra: la sima infranqueable entre Dios y la criatura ha sido franqueada por Dios. Como hombre vino a nosotros. Dios am\u00f3 tanto al mundo que entreg\u00f3 a su Unig\u00e9nito para salvarle. \u00c9l, Cristo, el Redentor del hombre, \u00abtrabaj\u00f3 con manos de hombre, pens\u00f3 con inteligencia de hombre, am\u00f3 con coraz\u00f3n de hombre. Nacido de la Virgen Mar\u00eda, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. La aceptaci\u00f3n de esta realidad har\u00eda cambiar el panorama de hombres y culturas, angustiados y vac\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo es el Redentor del hombre en todas las \u00e9pocas y en todas las circunstancias. No hay situaci\u00f3n humana que no pueda iluminarse a la luz de la Redenci\u00f3n de Cristo. <em>Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is agobiados con trabajos y cargas y Yo os aliviar\u00e9<\/em> (Mt 11, 28). Nos hac\u00eda falta la experiencia del existencialismo ateo para comprender esa impresi\u00f3n de infinita desesperanza e indefinible angustia. Nos hac\u00edan falta todos esos humanismos materialistas que mutilan al hombre, priv\u00e1ndole del eje fundamental de su persona, para comprender, por contraste, la importancia de las virtudes teologales de la fe, esperanza y amor en la concepci\u00f3n cristiana del destino humano. No hay aut\u00e9ntico humanismo al margen de Dios. En esto consiste la gran seguridad del cristianismo: no en que \u00e9l se ha forjado un Dios al que ama, sino en que Dios le ama y le ha enviado a su Hijo como Redentor. El Dios que revela Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es el Dios de la Redenci\u00f3n del hombre, de nuestra redenci\u00f3n, de <em>mi redenci\u00f3n.<\/em> \u00bfQu\u00e9 otra cosa es el Nuevo Testamento que la Buena Nueva del amor redentor de Dios hacia los hombres? Todas las par\u00e1bolas \u2013Buen Pastor, dracma perdida, hijo pr\u00f3digo, semilla arrojada en el campo\u2013, todas las curaciones, todos los encuentros de Jes\u00fas \u2013Nicodemo, Zaqueo, Magdalena, Mateo, samaritana, buen ladr\u00f3n\u2013, son la revelaci\u00f3n del Dios de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo como nuestro Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra propia condici\u00f3n <em>personal<\/em> necesita la realidad de sentir y saber a Cristo como <em>mi Redentor.<\/em> Una idea sencilla, y como todo lo sencillo, transparente: saberme redimido por Cristo en cada situaci\u00f3n de mi vida. Tenemos que pasar de ver a Cristo como Redentor del hombre te\u00f3ricamente, a sentirlo y vivirlo como <em>mi Redentor:<\/em> en el trabajo, en la situaci\u00f3n familiar, en el ambiente que nos rodea. Siempre Cristo es el Redentor de mi vida, y \u00e9sta tiene sentido a su luz. La fe de <em>cada hombre<\/em> en Cristo act\u00faa como fermento, es como la levadura que toma en sus manos una mujer y la mezcla con un saco de harina, como la sal que sirve para dar sabor. Viviendo de Cristo, el creyente sigue el camino, el \u00fanico camino que subsiste por s\u00ed a lo largo de la vida personal de cada hombre. Le conduce fuera del mundo encerrado en sus l\u00edmites, hacia la libertad y la plenitud de s\u00ed mismo en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fe vivida y esta firme esperanza nos hace esperar con los otros y para los otros. El cristiano no est\u00e1 hecho para esperar a solas en un rinc\u00f3n. Es, por la gracia, hijo de Dios; est\u00e1 ligado a Dios y a todos sus hermanos. No espera s\u00f3lo su propia dicha y su inclusi\u00f3n en el Reino; la quiere, la busca, le urge <em>la de todos.<\/em> Esta es la riqu\u00edsima experiencia de los que realmente han sentido a Cristo como su Redentor:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1Oh amor poderoso de Dios, cu\u00e1n diferentes son tus efectos del amor del mundo! Este no quiere compa\u00f1\u00eda, por parecerle que le han de quitar lo que posee; el de mi Dios, mientras m\u00e1s amadores entiende que hay, m\u00e1s crece, y as\u00ed sus gozos se templan en ver que no gozan todos de aquel bien. \u00a1Oh Bien m\u00edo, que esto hace que en los mayores regalos y contentos que se tienen con Vos, lastime la memoria de los muchos que hay que no quieren estos contentos y de los que para siempre los han de perder, y ans\u00ed el alma busca medios para buscar compa\u00f1\u00eda, y de buena gana deja su gozo cuando piensa ser\u00e1 alguna parte para que otros le procuren gozar!&#8230; \u00a1Oh, qu\u00e9 recia cosa os pido, verdadero Dios m\u00edo, que quer\u00e1is a quien no os quiere, que abr\u00e1is a quien no os llama, que deis salud a quien gusta de estar enfermo y anda procurando la enfermedad. Vos dec\u00eds, Se\u00f1or m\u00edo, que ven\u00eds a buscar los pecadores. Estos, Se\u00f1or, son los verdaderos pecadores. No mir\u00e9is nuestra ceguedad, mi Dios, sino a la mucha sangre que derram\u00f3 vuestro Hijo por nosotros!\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Le va la vida a Teresa de Jes\u00fas en que todos pronuncien desde lo m\u00e1s profundo de su ser: \u00a1Bien m\u00edo, Dios m\u00edo, Redentor m\u00edo!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Con la Redenci\u00f3n del hombre por Dios aparece<br>el sentido de la existencia humana<\/h2>\n\n\n\n<p>Qui\u00e9n soy yo, s\u00f3lo lo puedo comprender a la luz de Aqu\u00e9l que se me ha dado a m\u00ed mismo. Conocemos a Dios por medio de Jesucristo y tambi\u00e9n por su medio nos conocemos a nosotros mismos. S\u00f3lo \u00c9l nos introduce en el misterio que somos. Sabemos por experiencia que, sean cuales sean nuestras introspecciones y nuestros an\u00e1lisis, nuestra psicolog\u00eda y nuestro psicoan\u00e1lisis, hay un \u00faltimo secreto con respecto a lo que somos, que escapa a nuestro alcance. En Jesucristo se nos revela nuestra propia condici\u00f3n. El plan redentor de Dios constituye la respuesta \u00faltima de todos los interrogantes, a todas las preguntas relativas al sentido \u00faltimo de nuestro destino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa \u00fanica orientaci\u00f3n del esp\u00edritu, la \u00fanica direcci\u00f3n del entendimiento, de la voluntad y del coraz\u00f3n es para nosotros \u00e9sta: hacia Cristo, Redentor del hombre; hacia Cristo, Redentor del mundo. A \u00c9l queremos mirar nosotros, porque s\u00f3lo en \u00c9l, Hijo de Dios, hay salvaci\u00f3n, renovando la afirmaci\u00f3n de Pedro: <em>Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n ir\u00edamos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n es el hombre? Aquel ser al que Dios ama, y lo ama hasta tal punto, \u00a1misterio tremendo de amor!, que asume su destino y por \u00e9l toma ese destino sobre S\u00ed. Aquel ser en el que Dios ha penetrado de modo \u00fanico e irrepetible. \u00abTal es \u2013si se puede expresar as\u00ed\u2013 la dimensi\u00f3n humana del misterio de la Redenci\u00f3n. En esta dimensi\u00f3n el hombre vuelve a encontrar la grandeza, la dignidad y el valor propios de su humanidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El ser humano es el ser al que Dios ha llamado a la vida y lo ha puesto entre \u00c9l y las cosas. Lo ha hecho a su imagen y semejanza. Ha puesto en sus manos el mundo para que complete su obra. En el respeto con que Dios le respeta est\u00e1 fundada su dignidad. Si se aleja de Dios escapa de s\u00ed mismo, y las fuerzas del mundo que le tienen que servir se hacen due\u00f1as de \u00e9l; hecho que todos comprobamos y del que como nunca sufrimos las consecuencias. \u00abEl hombre actual parece estar siempre amenazado por lo que produce, es decir, por el resultado del trabajo de sus manos y m\u00e1s a\u00fan por el trabajo de su entendimiento, de las tendencias de su voluntad. Los frutos de esta m\u00faltiple actividad del hombre se traducen muy pronto y de manera a veces imprevisible en objeto de <em>alienaci\u00f3n,<\/em> es decir, son pura y simplemente arrebatados a quien los ha producido; pero, al menos parcialmente, en la l\u00ednea indirecta de sus efectos, esos frutos se vuelven contra el mismo hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay nada terrenal que pueda llegar a ser su \u00faltimo hallazgo saciador, por eso el hombre siempre est\u00e1 en camino, buscando. Pero lo que busca de veras no lo conquista por su propia fuerza. S\u00f3lo la gracia de Dios se lo da, y s\u00f3lo por ella recibimos nuestra mismidad m\u00e1s propia, la que nos concedi\u00f3 al redimimos. En la obra de la Redenci\u00f3n, Dios comienza una obra nueva: El mismo vino a llamar al hombre. Todo es regalo suyo y, sin embargo, respuesta a nuestra exigencia m\u00e1s \u00edntima No podemos imaginarlo por nuestras propias fuerzas, pero cuando Cristo nos lo ha revelado, sentimos que es la verdad de que vivimos. Hemos de mantenerla contra toda oposici\u00f3n del mundo y contra las desviaciones de nuestra propia debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el coraz\u00f3n del hombre se abre, esa verdad le habla y orienta toda su existencia. Su historia no es algo enigm\u00e1tico, oscuro, sin meta, sin salida alguna. Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, descubre el horizonte que da sentido a la historia humana. Habl\u00f3 a las gentes llam\u00e1ndose <em>luz del mundo<\/em> y proclamando que <em>el que le sigue no camina a oscuras<\/em> (Jn 8, 12). El que guarda su palabra no ver\u00e1 jam\u00e1s la muerte. La conciencia de esta plenitud de Cristo proviene de que Jes\u00fas se siente enteramente en el amor de Dios: su disposici\u00f3n interior es la voluntad de Dios, salvar el mundo. <em>Yo he vencido al mundo<\/em> (Jn 16,13). Habla una conciencia que est\u00e1 por encima del mundo. El <em>saber<\/em> del cristiano es, ante todo, la intuici\u00f3n clara de que las cosas empiezan con Jes\u00fas y que \u00c9l establece la medida de todo. <em>O\u00edsteis que se dijo&#8230;, pero Yo os digo&#8230;<\/em> \u00a1Qu\u00e9 fuerza la de Cristo en estos fragmentos de San Mateo que presentan todos la misma estructura! Las relaciones con el pr\u00f3jimo, con uno mismo, con Dios, aparecen claras para el que quiere o\u00edrlas. Leamos muy a menudo el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. No es una moral, ni una \u00e9tica s\u00f3lo lo que all\u00ed nos manifiesta Cristo; es toda una manera de ser, en la que, naturalmente, hay tambi\u00e9n aspectos morales. <em>Sed, pues, perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto<\/em> (Mt 5, 48). \u00abEsto ya no es <em>moral<\/em> \u2013una moral que lo exigiera ser\u00eda temeraria\u2013, <em>sino fe, <\/em>abandono a una exigencia, que, al exigir, da la gracia a manos llenas, puesto que las fuerzas humanas no bastan para darle cumplimiento\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Agradezcamos al Papa que en su primera enc\u00edclica haya presentado al mundo, a la familia, al trabajo, a los hombres, a las mujeres, a los j\u00f3venes, a los cient\u00edficos, a los trabajadores, a los enfermos, a la sociedad entera lo que m\u00e1s necesita: <em>a Cristo, Redentor del hombre, Redentor del mundo.<\/em> \u00c9l viene para salvamos; no escuchemos las voces inquietas y tr\u00e1gicas, ni las halagadoras y llenas de promesas. \u00c9l es el \u00fanico que realmente hace la vida <em>m\u00e1s humana.<\/em> \u00abEl hombre no puede vivir sin amor. \u00c9l permanece para s\u00ed mismo un ser incomprensible, su vida est\u00e1 privada de sentido, si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en \u00e9l vivamente&#8230; El cometido fundamental de la Iglesia en todas las \u00e9pocas, y particularmente en la nuestra, es dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo, ayudar a todos los hombres a tener familiaridad con la profundidad de la Redenci\u00f3n, que se realiza en Cristo Jes\u00fas. Al mismo tiempo, se toca tambi\u00e9n la m\u00e1s profunda obra del hombre, la esfera \u2013queremos decir\u2013 de los corazones humanos, de las conciencias humanas y de las vicisitudes humanas\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina cristiana de la dignidad dada por Dios a cada hombre, de su valor a lo largo de la historia, se convierte en un bien com\u00fan. Pero al desprenderse de su fundamento, Cristo, se va debilitando y corrompiendo. Los sarmientos arrancados de la vid se secan. Todos los esfuerzos de elaborar culturas sin Cristo cooperan al hundimiento de la dignidad del hombre, de su grandeza. Cuando el hombre olvida a Cristo Redentor pierde de vista el camino, el ser humano se deforma, se minimizan sus exigencias y posibilidades. Si Cristo viene para salvarnos, tiene que decirnos qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9n es el hombre ante \u00c9l, de tal manera que este conocimiento nos abra la puerta de la conversi\u00f3n y nos d\u00e9 fuerzas para transformamos. La tarea que le ha sido confiada al hombre no es meramente mundana, sino <em>religiosa.<\/em> La fe en Cristo nos da capacidad para vivir entregados a un mundo que <em>gime y sufre, <\/em>esperando la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo, Redentor del hombre, es la \u00fanica relaci\u00f3n que da consistencia a nuestra vida y le da valor. Significa que Dios es el \u00danico que nos da nuestra verdadera importancia. Por solitaria que sea la existencia de un ser humano, por dolorosa que sea, por despistado que est\u00e9, por negligente que viva, hay Alguien para Quien existe. Alguien para Quien lo que hace no es indiferente: el menor acto de fidelidad hace que Dios le mire con amor, y el menor acto de infidelidad que cometa hiere a Dios en el amor que le tiene. La realidad es que nuestra vida es profundamente intensa, aunque la vivamos de manera inconsciente, puesto que en cada momento Dios nos ama con amor redentor, y nuestra vida, quer\u00e1moslo o no, es una respuesta constante a ese amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la Redenci\u00f3n del hombre aparece plenamente el sentido de la existencia, porque el valor de toda vida es importante para Dios. Reconocer y vivir del amor redentor de Dios es estar dentro de lo real, y no reconocerlo es situarse en la apariencia y en el error. \u00abEl hombre es en la tierra \u2013nos recuerda el Papa citando la <em>Gaudium et spes<\/em>\u2013 la \u00fanica criatura que Dios ha querido por s\u00ed misma\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>. El pecado fundamental es desconocer el tremendo misterio del amor de Dios; no ponerle en su puesto, sustituirlo por \u00eddolos: ambiciones, dinero, poder, placeres, ideolog\u00edas. Vivir del amor redentor de Cristo es la opci\u00f3n fundamental de la vida humana; no algo que le viene sobrea\u00f1adido desde fuera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Redenci\u00f3n, misterio tremendo de amor<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Porque estoy persuadido que ni la muerte, ni la vida, ni los \u00e1ngeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo venidero, ni las virtudes, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna otra criatura podr\u00e1 arrancamos el amor de Dios en Cristo Jes\u00fas, Nuestro Se\u00f1or<\/em> (Rm 8, 38-39). El tremendo misterio del amor de Dios que \u00c9l nos ha manifestado en la Redenci\u00f3n de Cristo, hace exclamar as\u00ed a San Pablo al acabar el cap\u00edtulo 8 de su Carta a los Romanos. Manteni\u00e9ndonos inconmovibles en ese <em>su amor,<\/em> nuestra existencia quedar\u00e1 vencedora de todas las dificultades y podremos superar todos los obst\u00e1culos. El amor de Dios se nos muestra de un modo decisivo en la entrega que Jes\u00fas hace de su vida por nosotros. Vivimos gracias a esa entrega.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi alguien nos preguntara: \u00bfqu\u00e9 es seguro? \u00bfTan seguro que podamos entregamos a ello a ciegas? \u00bfTan seguro que podamos enraizar en ello todas las cosas? Nuestra respuesta ser\u00e1: el amor de Jesucristo&#8230; La vida nos ense\u00f1a que esta realidad suprema no son los hombres, ni aun los mejores, ni los m\u00e1s amados, ni la ciencia, ni la filosof\u00eda, el arte o las manifestaciones del genio humano; ni la naturaleza, tan profundamente falaz, ni el tiempo, ni el destino&#8230; No es siquiera Dios sencillamente, puesto que nuestro pecado ha provocado su ira. \u00bfC\u00f3mo sabr\u00edamos adem\u00e1s sin Jesucristo lo que hemos de esperar de \u00c9l? S\u00f3lo el amor de Jesucristo es seguro. No podemos decir siquiera: el amor de Dios, porque, a fin de cuentas, s\u00f3lo por medio de Jesucristo sabemos que Dios nos ama. Y aunque lo supi\u00e9ramos sin Cristo, de poco nos servir\u00eda, porque el amor puede ser tambi\u00e9n inexorable y m\u00e1s duro cuanto m\u00e1s noble. S\u00f3lo por Cristo sabemos a ciencia cierta que Dios nos ama y nos perdona. En verdad, s\u00f3lo es seguro lo que se manifiesta en la cruz, la actitud que en ella alienta, la fuerza que palpita en aquel coraz\u00f3n. Es muy cierto lo que tantas veces se predica de manera inadecuada: el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es el principio y el fin de todas las cosas. Todo lo restante que est\u00e1 firmemente asentado \u2013cuando se trata de vida o muerte eterna-\u2013 s\u00f3lo lo est\u00e1 en funci\u00f3n del Se\u00f1or y gracias a \u00c9l\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Redenci\u00f3n es misterio tremendo de amor. \u00bfY con qu\u00e9 actitud est\u00e1 el hombre de hoy ante esta tremenda realidad? \u00bfConsiste el <em>saber <\/em>humano en un reduccionismo? \u00bfEs que hay que aplicar las categor\u00edas, los criterios de verificabilidad y comprobaci\u00f3n, los m\u00e9todos y medidas, las investigaciones de laboratorio de las ciencias f\u00edsico-naturales a toda realidad? \u00bfEl modelo y pauta del pensamiento humano es: Cristo no es m\u00e1s que&#8230;; el hombre no es m\u00e1s que la uni\u00f3n del esperma y el \u00f3vulo; la vida no es m\u00e1s que una combinaci\u00f3n complicada de elementos qu\u00edmicos; pensar no es m\u00e1s que un determinado tipo de comportamiento biol\u00f3gico; el amor no es m\u00e1s que una atracci\u00f3n biol\u00f3gica; la moral no es m\u00e1s que un determinado tipo de comportamiento biol\u00f3gico; el matrimonio no es m\u00e1s que una uni\u00f3n m\u00e1s o menos duradera; el Papa no es m\u00e1s que un determinado jefe; la Iglesia no es m\u00e1s que una estructura sociol\u00f3gica que s\u00f3lo puede salir de sus atascos aplicando los m\u00e9todos sociol\u00f3gicos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEste es el pensamiento humano, el sentir humano? \u00a1Qu\u00e9 raqu\u00edtica y miserable realidad! \u00a1Qu\u00e9 esp\u00edritu tan vano y vac\u00edo que no descansa hasta rebajar y reducir todo lo que toca! Necesitamos del tremendo misterio del amor redentor de Cristo, que sale al encuentro del hombre de nuestra \u00e9poca con las mismas palabras que hace dos mil a\u00f1os. <em>Conocer\u00e9is la verdad y la verdad os librar\u00e1<\/em> (Jn 8, 32). \u00abEstas palabras encierran una exigencia fundamental y al mismo tiempo una advertencia: la exigencia de una realidad honesta con respecto a la verdad, como condici\u00f3n de una aut\u00e9ntica libertad; y la advertencia, adem\u00e1s, de que se evite cualquier libertad aparente, cualquier libertad superficial y unilateral, cualquier libertad que no profundice en toda la verdad sobre el hombre y sobre el mundo. Tambi\u00e9n hoy. Cristo se nos presenta como Aquel que trae al hombre la libertad basada en la verdad, como Aquel que libera al hombre de lo que limita, disminuye y casi destruye esta libertad en sus mismas ra\u00edces, en el alma del hombre, en su coraz\u00f3n, en su conciencia. \u00a1Qu\u00e9 confirmaci\u00f3n tan estupenda de lo que han dado y no cesan de dar aquellos que gracias a Cristo y en Cristo han alcanzado la verdadera libertad y la han manifestado hasta en condiciones de constricci\u00f3n exterior!\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ciencia hincha, pero el amor edifica,<\/em> dice San Pablo en la Carta a los Corintios (1Cor 8, 1). No se puede penetrar <em>a<\/em> <em>punta de ciencia<\/em> en el amor de Dios, que emprendi\u00f3 lo inconcebible <em>hasta hacerse obediente hasta la muerte y muerte de cruz<\/em> (Fil 2, 8). No se puede entrar a <em>punta de ciencia<\/em> en el misterio de la <em>humanidad divina.<\/em> Dios es el Dios de los corazones: <em>se manifest\u00f3 la bondad y el amor hacia los hombres de Dios<\/em> (Tit 3, 4). Poco dice el dios de los fil\u00f3sofos cuando es llamado el SER, el Absoluto, el Infinito. Dios es el Dios que ama, vivo, pr\u00f3ximo, que obra por amor. Dios es amor. Cristo nos descorri\u00f3 el velo para que podamos ver la verdadera actitud de Dios hacia nosotros, el insondable misterio de su amor. En esa criba del saber \u00abno es m\u00e1s que&#8230;\u00bb, no entra ni el amor redentor de Cristo, ni la realidad humana, ni siquiera las coordenadas con las que el cient\u00edfico acota su fragmento de naturaleza para, a partir de ellas, verificar y comprobar su ciencia. \u00bfQu\u00e9 es el espacio y el tiempo, qu\u00e9 es la sucesi\u00f3n, qu\u00e9 es lo relativo y con relaci\u00f3n a qu\u00e9 es relativo? \u00ab\u00bfEs el hombre lo que los astr\u00f3nomos definen, una partecita de carbono impuro y de agua, reptando sin fuerza sobre un planeta peque\u00f1o, sin importancia&#8230;? \u00bfDebe el bien ser eterno, con el fin de que sea amado, o vale la pena buscarlo, incluso si el universo marcha inexorablemente hacia la muerte? Ninguna de estas dos preguntas encuentra soluci\u00f3n en los laboratorios&#8230;\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay como dos orientaciones dentro de nosotros: una que reclama <em>pruebas,<\/em> comprobaciones, experimentaciones; y otra que siente la necesidad de elevarse por encima de esas pruebas y peque\u00f1as seguridades, porque se presiente algo en lo que todo eso no hace falta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 sabes t\u00fa del hombre? Cr\u00e9eme: el conocimiento destierra para siempre todo aquello que cree abrazar. Quiz\u00e1 es el misterio lo \u00fanico que re\u00fane. Sin el misterio, la vida ser\u00eda irrespirable\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gusta la reflexi\u00f3n de Marcel sobre <em>misterio y problema.<\/em> Quiz\u00e1 sea conocida de algunos de vosotros. <em><strong>Problema<\/strong><\/em> es algo que encuentro \u00edntegramente ante m\u00ed, con lo cual me enfrento: es un obst\u00e1culo que he de vencer, mediante unos datos concretos que me llevan a una soluci\u00f3n. Hay t\u00e9cnicas adecuadas en funci\u00f3n de las cuales se define. <em><strong>Misterio<\/strong><\/em> es algo en lo que estoy comprometido, es interior a nuestro ser, lo llevamos dentro, y \u00e9l nos lleva a nosotros, no podemos distanciamos de \u00e9l. Vivimos a su lado, dentro de \u00e9l, pero jam\u00e1s lo dominamos, ni podemos situarlo dentro de unos l\u00edmites. Cada hombre ha de encontrarse y abismarse en el misterio por s\u00ed mismo; los datos y las informaciones apenas llegan a abordarlo. El misterio no es lo nebuloso, lo difuminado o incognoscible. El reconocimiento del misterio es un acto esencialmente positivo del esp\u00edritu. En el problema somos nosotros los que formulamos preguntas, pero en el misterio somos interpelados, somos llamados insistentemente para esclarecer algo que nos es vital. Lo maravilloso es que toda luz que se arroja sobre \u00e9l hace m\u00e1s clara su interpretaci\u00f3n, y esa claridad es una nueva llamada a una mayor profundidad. Cuando me abro a \u00e9l, veo que todo est\u00e1 iluminado por \u00e9l. Para el problema hay t\u00e9cnicas adecuadas, en funci\u00f3n de las cuales se define; pero el misterio trasciende toda t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La Redenci\u00f3n<\/strong><\/em> es misterio tremendo de amor. Y no es nebuloso, ni difuminado, ni incognoscible. La bondad y el amor de Dios fluyen al encuentro del hombre y \u00e9ste puede recibirlos y hacerse part\u00edcipe de ellos. La experiencia humana va arrojando luz sobre la zona de lo problem\u00e1tico, las adquisiciones logradas se acumulan y quedan al alcance de quien las estudia; y aunque aparezcan l\u00edneas desconocidas y m\u00e1rgenes de error, lo desconocido puede ser cubierto y el margen de error corregido. El misterio del amor de Dios jam\u00e1s lo dominamos, ni podemos situarlo dentro de unos l\u00edmites. No podemos ponernos <em>fuera <\/em>del misterio del amor de Dios sin que se nos escape el mismo sentido de nuestra vida. El que se siente as\u00ed inmerso en el misterio del amor de Dios, se siente verdaderamente llamado por su nombre, reconocido por Alguien que le guarda y le salvar\u00e1 de una vez para siempre. S\u00f3lo por el amor de Cristo, y a trav\u00e9s de su amor, poseeremos la realidad de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser.<\/p>\n\n\n\n<p>En el misterio del amor redentor de Dios revelado por Jesucristo somos insistentemente llamados a la realizaci\u00f3n nunca so\u00f1ada, ni imaginada de nuestro ser. <em>Ni ojo vio, ni o\u00eddo oy\u00f3, ni pas\u00f3 por pensamiento humano qu\u00e9 cosas tiene Dios preparadas para aquellos que le aman; mas a nosotros nos lo ha revelado Dios por medio de su esp\u00edritu, pues el esp\u00edritu todas las cosas penetra, aun las m\u00e1s \u00edntimas de Dios<\/em> (1Cor 2, 9-10). Cuando nos abrimos al amor redentor vemos que todo est\u00e1 iluminado por \u00e9l, y el ser amado ya es respuesta a toda pregunta. Un redentor sometido a las normas humanas de lo posible, de lo probable, de lo conveniente, no es tal Redentor. No hay ninguna norma aplicable al amor de Dios revelado en Jesucristo. \u00c9l mismo es el amor que se revela y no se puede ir hacia \u00c9l con medidas, criterios y pensamiento humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios ha traducido sus pensamientos a nuestro lenguaje, ha vivido un destino humano por el que nos abre la puerta de la eternidad. Pero su revelaci\u00f3n no la podemos abordar con datos e informaciones. La situaci\u00f3n de la adhesi\u00f3n por la fe es siempre la misma en lo esencial. Lo que se impone a la conciencia del cristiano no es \u00abuna verdad\u00bb, ni un valor, sino la realidad del Dios santo, vivo y revelado en Jesucristo. Tener fe significa captar esta realidad, unirse a ella y fundamentarse sobre ella. Los hombres y mujeres que vivieron en tiempos de Cristo no nos aventajaron en nada. Siempre hay algo que manifiesta y algo que vela. Lo que importa es que el hombre est\u00e9 dispuesto a acoger la Revelaci\u00f3n. Cuando se acerca un hombre de lejos en medio de la niebla no le reconocen todos, s\u00f3lo hay dos tipos de personas que lo hacen: el que le ama y el que le odia. La mirada del amor es la que reconoce. Hay situaciones dif\u00edciles, dolores profundos, situaciones oscuras y casi humanamente absurdas que renacen constantemente; su finalidad es purificar m\u00e1s y m\u00e1s la fe. En todo, el amor de Jesucristo fue por delante: <em>Padre, si es posible, pase de m\u00ed este c\u00e1liz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. Dios m\u00edo. Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?<\/em> (Mt 26, 42 y 27, 46).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La acci\u00f3n del amor redentor de Cristo<br>se comunica por medio de los Sacramentos<\/h2>\n\n\n\n<p>La prolongaci\u00f3n sensible de este misterio de amor de Cristo se realiza a trav\u00e9s de los sacramentos. \u00abLa vida de Cristo se comunica en este cuerpo a los creyentes, que se unen misteriosa y realmente a Cristo paciente y glorificado por medio de los sacramentos\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>. Estos contin\u00faan en el tiempo la obra de la salvaci\u00f3n, son acciones reveladoras del amor divino. No son ni pura espera, ni completa posesi\u00f3n: <em>Ahora somos hijos de Dios, pero a\u00fan no se ha manifestado lo que hemos de ser alg\u00fan d\u00eda <\/em>(1Jn 3, 2)<em>. Nuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, nuestra vida, tambi\u00e9n nosotros nos manifestaremos en \u00c9l<\/em> (Col 3, 4). El sacramento corresponde al tiempo de nuestra vida cotidiana, en el que vivimos la historia de nuestra propia salvaci\u00f3n, tiempo en el que las grandes obras de Dios se realizan a trav\u00e9s de los humildes s\u00edmbolos del agua, aceite, vino, pan. El que se atiene a las apariencias no ve el misterio que alienta en ellos. Pero en el sencillo derramamiento del agua del bautismo nos configuramos con Cristo. \u00abCon este rito sagrado se representa y efect\u00faa la uni\u00f3n con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo: con \u00c9l hemos sido sepultados por el bautismo, para participar en su muerte; mas si hemos sido injertados en \u00c9l por la semejanza de su muerte, tambi\u00e9n lo seremos por la de su resurrecci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El objeto de nuestra fe es el plan de Dios hacia nosotros. Aparece claro a trav\u00e9s del sentido y significaci\u00f3n de la gracia, la vida de Dios, que se nos da en los sacramentos: <em>regeneraci\u00f3n por el agua<\/em> para sensibilizar nuestra incorporaci\u00f3n a Cristo; acrecentamiento de la vida de Dios en nosotros por la <em>acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo a trav\u00e9s del sacramento de la confirmaci\u00f3n;<\/em> gracias al <em>sacramento del orden<\/em> un hombre, con toda su limitaci\u00f3n y debilidad, es sacerdote de Cristo, le representa y participa de su poder redentor. A trav\u00e9s de \u00e9l, los hombres reciben la obra de Dios realizada en Cristo: el sacerdote ofrece el sacrificio eucar\u00edstico, administra los sacramentos, es predicador del Evangelio y ejerce los ministerios que requiere esta misi\u00f3n espec\u00edfica suya de ser colaborador directo de Cristo. Bautismo, confirmaci\u00f3n y orden conceden al hombre de una vez para siempre una semejanza a Cristo totalmente determinada e imborrable, una uni\u00f3n con Cristo en cuanto Primog\u00e9nito y Cabeza de ese Cuerpo M\u00edstico que es la Iglesia; por eso se reciben una sola vez y no pueden ser repetidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa, en su Enc\u00edclica <em>Redemptor Hominis,<\/em> al exponer la misi\u00f3n de la Iglesia, que es su solicitud por la vocaci\u00f3n del hombre en Cristo, dedica especial atenci\u00f3n a la <em>Eucarist\u00eda<\/em> y a la <em>Penitencia.<\/em> \u00abTodos en la Iglesia, pero sobre todo los obispos y los sacerdotes, deben vigilar para que este sacramento de amor sea el centro de la vida del Pueblo de Dios, para que, a trav\u00e9s de todas las manifestaciones del culto debido, se procure devolver a Cristo <em>amor por amor,<\/em> para que \u00c9l llegue a ser verdaderamente <em>vida de nuestras almas.<\/em> Ni, por otra parte, podremos olvidar jam\u00e1s las siguientes palabras de San Pablo: <em>Exam\u00ednese, pues, el hombre a s\u00ed mismo, y entonces coma del pan y beba del c\u00e1liz.<\/em> Esta invitaci\u00f3n del Ap\u00f3stol indica, al menos indirectamente, la estrecha uni\u00f3n entre la Eucarist\u00eda y la Penitencia. En efecto, si la primera palabra de la ense\u00f1anza de Cristo, la primera frase del Evangelio-Buena Nueva, era <em>arrepent\u00edos y creed en el Evangelio,<\/em> el Sacramento de la Pasi\u00f3n, de la Cruz y Resurrecci\u00f3n parece reforzar y consolidar de manera especial esta invitaci\u00f3n en nuestras almas. La Eucarist\u00eda y la Penitencia toman as\u00ed, en cierto modo, una dimensi\u00f3n doble, y al mismo tiempo \u00edntimamente relacionada, de la aut\u00e9ntica vida seg\u00fan el esp\u00edritu del Evangelio, la vida verdaderamente cristiana. Cristo, que invita al banquete eucar\u00edstico, es siempre el mismo Cristo que exhorta a la penitencia, que repite el <em>arrepent\u00edos&#8230;<\/em> En Cristo, el sacerdote est\u00e1 unido con el sacrificio propio, con su entrega al Padre; y tal entrega, precisamente porque es ilimitada, hace nacer en nosotros \u2013hombres sujetos a m\u00faltiples limitaciones\u2013 la necesidad de dirigirnos hacia Dios de forma siempre m\u00e1s madura y con una constante conversi\u00f3n, siempre m\u00e1s profunda\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Eucarist\u00eda y la Penitencia<\/strong> nos dicen la actitud que debemos adoptar ante Jesucristo: no tenemos que situarnos delante de \u00c9l, sino<em>en \u00c9l<\/em>. <em>Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el vi\u00f1ador. Todo sarmiento que en m\u00ed no lleve fruto, lo cortar\u00e1&#8230; Vosotros est\u00e1is ya limpios por la palabra que os he hablado, permaneced en m\u00ed, y yo en vosotros&#8230; Como el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado; permaneced en mi amor<\/em>(Jn 15, 1-10).<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El sacramento del matrimonio<\/strong><\/em> instaura una nueva etapa de vida que se consagra a Dios. Cristo aporta a la uni\u00f3n del hombre y la mujer la gracia, algo que pasa de Cristo a los esposos y les dilata el coraz\u00f3n, movi\u00e9ndoles a abrirse y a darse. Dios ha penetrado de modo \u00fanico en la vida del g\u00e9nero humano: hasta en las ra\u00edces de su ser y de su vitalidad. Al establecer el sacramento del matrimonio ha santificado a la humanidad en sus fuentes. Todo ser humano tiene que realizarse en el amor, y deber\u00eda ser hijo del amor. Cristo no est\u00e1 s\u00f3lo junto a los esposos, sino <em>en ellos,<\/em> y desde ese interior quiere purificar y ennoblecer cada instante de su vida matrimonial. Al mundo que grita porque necesita paz, amor, justicia, libertad para la realizaci\u00f3n personal, la Iglesia de Cristo ofrece el mejor remedio: hogares cristianos en los que se viva la paz, el amor, la justicia, un ambiente que permita y posibilite la realizaci\u00f3n personal. El matrimonio cristiano es la lenta transformaci\u00f3n de un hombre y de una mujer, operada al contacto de la experiencia cristiana vivida en com\u00fan. Requiere energ\u00eda, coraz\u00f3n animoso, generosidad para vencer el ego\u00edsmo y el esp\u00edritu de dominaci\u00f3n. Es el g\u00e9nero humano en el que <em>la forma natural de amor<\/em> se transforma en una <em>forma superior de amor, <\/em>fruto de esfuerzos en com\u00fan, de sacrificios y de renuncias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El matrimonio cristiano<\/strong> resurge vigoroso siempre de la superaci\u00f3n de las dificultades. Ciertamente, el matrimonio otorga fecundidad y perfecci\u00f3n, algo que rebase las posibilidades individuales de cada uno. Pero esto no se consigue con el mero goce y la actividad febril, sino por el sacrificio que impone la superaci\u00f3n del instinto, de la inconstancia del coraz\u00f3n, las decepciones mutuas y los cambios producidos por los acontecimientos. Ante la realidad que Cristo ofrece en el matrimonio se toman miserables y pretenciosas las objeciones presentadas por muchos hoy. El matrimonio cristiano s\u00f3lo puede ser vivido si Jes\u00fas est\u00e1 entre esos dos seres, si ellos responden a la gracia que les confiere para amar y sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia y la dignidad del amor humano, del respeto al hombre y de la trascendencia que tiene, aparece claramente en la Iglesia de Cristo: s\u00f3lo el matrimonio cristiano confiere al hombre y a la mujer su verdadera dignidad, y presenta la verdadera capacidad y posibilidad de realizaci\u00f3n del hombre. Cuando la Iglesia dice que el matrimonio es un sacramento, esta afirmaci\u00f3n contiene m\u00e1s riqueza que todos los nombres con los que la imaginaci\u00f3n del hombre ha adornado el amor. Es un acto de Cristo que bendice, santifica, consagra y quiere ese amor. Ser\u00e1n <em>una sola carne<\/em> por el amor, y engendrar\u00e1n hijos <em>para Dios.<\/em> La gracia del matrimonio les da <em>coraz\u00f3n de Dios<\/em> para amar y transformar ese hijo en <em>un hijo de Dios.<\/em> La fe que el matrimonio exige del hombre y de la mujer les llama a actuar. Porque toda gracia es est\u00e9ril sin nuestra cooperaci\u00f3n: El que nos redimi\u00f3 sin nosotros no nos salvar\u00e1 sin nosotros. La vida de un hogar cristiano es una vida que viene de Dios, vive de Dios y vuelve a El, como un chorro de agradecimiento, de alabanza, de petici\u00f3n de fuerza o de arrepentimiento. El matrimonio cristiano evoca la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia como un misterio de fecundidad. El amor no conoce l\u00edmites, es creador e intuitivo, irradia su fuerza. El amor conyugal irradia sobre los hijos; desde la familia, anima a todos los que tienen relaci\u00f3n con ella; llega al mundo del trabajo. Es la c\u00e9lula viva de la sociedad. Como sean las familias ser\u00e1 la sociedad. Ah\u00ed est\u00e1 la importancia del gran servicio que presta la familia cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Donde hay amor all\u00ed est\u00e1 Dios.<\/em> Y en el dolor que se ofrece con amor all\u00ed est\u00e1 Dios. <em>\u00bfEst\u00e1 enfermo alguno entre vosotros?, llame a los presb\u00edteros de la Iglesia, y oren por \u00e9l, ungi\u00e9ndole con \u00f3leo en el nombre del Se\u00f1or: y la oraci\u00f3n nacida de la fe salvar\u00e1 al enfermo, y el Se\u00f1or le aliviar\u00e1: y si se halla con pecado, se le perdonar\u00e1n<\/em> (San 5, 14-15). El amor redentor de Cristo nos llega con toda seguridad desde la Cruz; a trav\u00e9s de los siglos, se nos aplica en la medida en que participamos de \u00c9l. Si hemos muerto con Cristo, tambi\u00e9n resucitaremos con \u00c9l. Podemos sanar o no f\u00edsicamente de la enfermedad que nos aqueja, pero nuestra salud es segura.<\/p>\n\n\n\n<p>El tremendo misterio del amor de Dios abarca nuestra vida: nacimiento y muerte, vida de familia, hambre y sed, cansancio y debilidad. Su amor nos fortalece siempre. Los sacramentos, la gracia que nos confieren, son la salvaci\u00f3n de Dios en el tiempo presente. La certeza de la fe y de la esperanza del amor de Cristo hacen exclamar a San Pablo jubilosamente: <em>Si Dios est\u00e1 por nosotros, \u00bfqui\u00e9n contra nosotros? El que ni siquiera escatim\u00f3 darnos a su propio Hijo, sino que por todos nosotros lo entreg\u00f3, \u00bfc\u00f3mo no nos lo dar\u00e1 tambi\u00e9n todo con \u00c9l?<\/em> (Rm 2, 31-32).<\/p>\n\n\n\n<p>A este amor de Cristo s\u00f3lo cabe una respuesta: la de <strong>la vida cristiana como servicio<\/strong>. La dignidad de nuestra vocaci\u00f3n se expresa en la disponibilidad para servir, seg\u00fan el ejemplo de Cristo, que <em>no ha venido para ser servido, sino para servir<\/em> (Mt 20, 28). Si, por consiguiente, a la luz de esta actitud de Cristo s\u00f3lo <em>sirviendo<\/em> se puede verdaderamente <em>reinar;<\/em> a la vez, el <em>servir<\/em> exige tal madurez espiritual que es necesario definirla como el <em>reinar<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a><\/em>. Es la sabidur\u00eda de Dios que ning\u00fan pr\u00edncipe de este mundo ha entendido; y nuestra sabidur\u00eda se apoya en el saber de Dios y es iluminada por su amor.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La Redenci\u00f3n de Cristo,<\/em> entendida como lo que es, <em>misterio tremendo de amor,<\/em> nos permite ver las dimensiones reales de la relaci\u00f3n del hombre con Dios. Es un amor eficaz que lo restaura todo, que devuelve a la creaci\u00f3n el orden perturbado, que sit\u00faa al hombre en su puesto de imagen de Dios y cantor de su gloria. La historia humana tiene entonces un sentido y cuanto hay de dolor y de lucha sirve tambi\u00e9n para un progreso constante de la humanidad que pasa por la cruz del Calvario, pero en camino hacia la resurrecci\u00f3n, es decir, hacia una mayor plenitud que empieza por ser solidaridad y hermandad en este mundo y glorificaci\u00f3n total en el otro. No se trata de un amor complaciente, f\u00e1cil refugio para nuestros ego\u00edsmos, sino lleno de luz y de nobles exigencias. La luz permite ver en ese misterio que Dios mismo ha sufrido y muerto por nosotros. La exigencia, mil veces proclamada por el mismo Cristo, contiene una llamada apremiante a todos y cada uno de nosotros mismos a insertarnos como miembros del Cuerpo M\u00edstico de Cristo, haciendo nuestros sus propios sentimientos, como dec\u00eda San Pablo. El hombre no puede aspirar a una mayor dignidad que \u00e9sta en su condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso hacen tanto da\u00f1o a la humanidad, de un lado, los humanismos ateos, y, de otro, los cristianismos reducidos o mutilados, es decir, falseados. Los primeros no creen en una redenci\u00f3n hecha por Dios, y fomentan, qui\u00e9ranlo o no, una lucha implacable que lleva al odio y a la destrucci\u00f3n de unos contra otros, y al imperialismo de unas ideolog\u00edas o de unos sistemas pol\u00edticos, de grupos y naciones sobre otros grupos y naciones, como lo estamos viendo en nuestros d\u00edas. Los segundos, creyendo facilitar una mejor intelecci\u00f3n y un m\u00e1s r\u00e1pido acercamiento al mensaje de Cristo, reducen el sentido de la Redenci\u00f3n a una liberaci\u00f3n meramente terrestre, contra lo cual han tenido que levantar su voz repetidamente los Sumos Pont\u00edfices Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, este \u00faltimo en sus intervenciones en M\u00e9jico y en tantas otras ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>La liberaci\u00f3n realizada por Cristo es, sobre todo, de orden religioso. Jes\u00fas no quiso nunca comprometerse en una tarea pol\u00edtica y rechaz\u00f3 los intentos de sus disc\u00edpulos o del pueblo para arrastrarle hacia un mesianismo terreno o nacional. Cuando habl\u00f3 de la liberaci\u00f3n, se refiri\u00f3 a la verdadera esclavitud de que hay que liberarse, la esclavitud espiritual de los que cometen el pecado, el cual no puede identificarse simplemente con la injusticia social.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Al llegar al t\u00e9rmino de estas reflexiones sobre el misterio tremendo de amor que supone la Encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios y la Redenci\u00f3n operada por Jesucristo en favor de todos y cada uno de nosotros, podemos hacernos la misma pregunta que se hace el Papa en su Enc\u00edclica program\u00e1tica, objeto de este ciclo de conferencias que hoy clausuramos. Supuestas las orientaciones por las que el Concilio de nuestro siglo ha encaminado a la Iglesia <em>\u00bfc\u00f3mo<\/em> seguir esas orientaciones? \u00bfQu\u00e9 hay que hacer a fin de que este nuevo adviento de la Iglesia, pr\u00f3ximo ya al final del segundo milenio, nos acerque a Aquel que la Sagrada Escritura llama <em>Padre Sempiterno:<\/em> PATER FUTURI SAECULI?<\/p>\n\n\n\n<p>Y el mismo Sumo Pont\u00edfice nos da la respuesta fundamental y esencial, que recogemos y aceptamos con viva fe e inmenso agradecimiento: \u00abMirar hacia Cristo, Redentor del hombre; hacia Cristo, Redentor del mundo: a \u00c9l queremos mirar, porque s\u00f3lo en \u00c9l, Hijo de Dios, hay salvaci\u00f3n, renovando la afirmaci\u00f3n de Pedro: <em>Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna<\/em> (Jn 6, 68). Debemos tender constantemente a Aqu\u00e9l <em>que es la cabeza<\/em> (cf. Ef 1, 10, 22; Col 1, 18); a Aqu\u00e9l <em>de quien todo procede y para quien somos nosotros<\/em> (1Cor 8, 6); a Aqu\u00e9l que es al mismo tiempo <em>el camino y la verdad, la resurrecci\u00f3n y la vida<\/em> (Jn 14, 6; 11, 25); a Aqu\u00e9l que vi\u00e9ndolo nos muestra al Padre (cf. Jn 14, 9); a Aqu\u00e9l que debe irse de nosotros, para que el Abogado venga a nosotros y siga viniendo constantemente como Esp\u00edritu de verdad (Jn 16, 7, 13). En \u00c9l est\u00e1n escondidos <em>todos los tesoros de la sabidur\u00eda y de la ciencia<\/em> (Col 2, 3), y la Iglesia es su Cuerpo (Rm 12, 5; 1Cor 6, 15). La Iglesia es en Cristo como un \u00absacramento o signo e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG, 1), y de esto es \u00c9l la fuente. \u00a1\u00c9l mismo! \u00a1\u00c9l, el Redentor!\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>ABC, <\/em>6 octubre 1980.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Redemptor Hominis, <\/em>10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> LG 22. Cf. <em>Redemptor Hominis, <\/em>8.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Exclamaciones del alma a Dios, <\/em>2 y 8: BAC 212<sup>7<\/sup>, Madrid 1972, 491 y 494.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> RH 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> RH 15.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> R. Guardini, <em>El Se\u00f1or, <\/em>I, Madrid<sup>6<\/sup> 1965, 149.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> RH 10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> RH 13. Cf. GS 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> R. Guardini, <em>El Se\u00f1or, <\/em>II, Madrid<sup>6<\/sup> 1965, 715.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> RH 12.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> B. Russell, <em>Historia de la filosof\u00eda occidental, <\/em>Buenos Aires 1972.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> G. Marcel, <em>L\u2019iconoclaste, <\/em>Par\u00eds 1923, 147.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> LG 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> RH 20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Cf. RH 21.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> RH 7.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia en la parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, Madrid, dada el 20 de marzo de 1980, en el acto de clausura del ciclo organizado por la Asociaci\u00f3n de Universitarias Espa\u00f1olas sobre la Enc\u00edclica Redemptor Hominis. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, noviembre 1980. El Dios que revela a Nuestro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[49],"doc_tag":[],"class_list":["post-687","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-cristo-redentor-del-mundo-y-vida-de-las-naciones"],"year_month":"2026-04","word_count":8000,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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