{"id":685,"date":"2024-09-22T13:39:08","date_gmt":"2024-09-22T11:39:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=685"},"modified":"2024-09-22T13:41:16","modified_gmt":"2024-09-22T11:41:16","password":"","slug":"jesucristo-vida-del-mundo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/jesucristo-vida-del-mundo\/","title":{"rendered":"Jesucristo, vida del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda pronunciada en la Catedral Primada de Toledo, el 2 de julio de 1979, con motivo de la apertura de la V Semana de Teolog\u00eda Espiritual. Texto publicado en el volumen <em>Una nueva vida en Cristo<\/em>, CETE. Madrid 1980. 15-25.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra V Semana de Teolog\u00eda Espiritual va a tener como tema central de reflexi\u00f3n y di\u00e1logo el que se enuncia con estas palabras: \u00abUna nueva vida en Cristo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo me he atrevido a se\u00f1alar como titulo de mi conferencia introductoria \u00e9ste de tanta resonancia en la tradici\u00f3n de la Iglesia: <em>Cristo, vida del mundo<\/em>. Miro a lo lejos, pienso en la existencia tan complicada de los hombres a trav\u00e9s de la historia, y me digo a m\u00ed mismo: \u00bfQui\u00e9n soy yo para hablar de la vida del mundo? \u00bfEn nombre de qu\u00e9? \u00bfQui\u00e9n me autoriza a ello?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, adem\u00e1s, hay otro atrevimiento: el de se\u00f1alar a Cristo como vida del mundo (Jn 6, 52). Le conocen tan pocos&#8230;, y los que le conocemos, le servimos tan precariamente. Somos tan pobres y tan miserables para poder presentarle ante el mundo con dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, no siento la menor dificultad en hacerlo y en proclamarlo as\u00ed. No s\u00e9 qu\u00e9 ocurre. \u00a1Cristo, Cristo! \u00bfDe qui\u00e9n y de qu\u00e9 no va a ser \u00c9l la vida, y el amor, y la luz? Tengo un cierto conocimiento de Cristo, el que corresponde a mi condici\u00f3n de cristiano y de sacerdote, y lo amo. Amo al Se\u00f1or. Y me basta un poco de ese conocimiento y ese amor para comprender que puedo hacer esa afirmaci\u00f3n, y que de nadie, de nadie m\u00e1s, puede decirse, sino de \u00c9l, que es la vida del mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Jes\u00fas es conocido<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que estamos aqu\u00ed, o al menos la mayor parte, tenemos nuestras vidas consagradas a Dios desde hace m\u00e1s o menos tiempo. Muchos, desde hace muchos a\u00f1os. Todos juntos conocemos a muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo. Nos ha sido permitido abarcar dos horizontes ampl\u00edsimos: el de la Iglesia y el del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la Iglesia la hemos conocido mejor que nuestros antepasados. Por tres razones. Porque la hemos visto m\u00e1s universalmente extendida que como la vieron en cualquier \u00e9poca de la historia. Porque hemos asistido a un acontecimiento fundamental de an\u00e1lisis de su propia conciencia en el Concilio Vaticano II, como no lo hab\u00eda hecho jam\u00e1s. Porque despu\u00e9s, en los a\u00f1os posconciliares, la hemos visto fuertemente agitada, combatida desde dentro y desde fuera, sometida a infinitas presiones que, si por un lado la perturban, por otro permiten descubrir su fortaleza interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemos entrevisto algo de lo que es el misterio de la Iglesia mejor que en otras \u00e9pocas. Y a trav\u00e9s de ella, en su extensi\u00f3n por toda la tierra, en el examen profund\u00edsimo de s\u00ed misma, en sus decadencias y en sus resurgimientos, hemos visto a Cristo, sin el cual la Iglesia no tiene explicaci\u00f3n cabal. La hermosura interior de la Iglesia es tanta que nunca hemos sufrido tanto al comprobar los intentos de afearla, y de todas partes se ha visto con claridad que lo que de la Iglesia nos interesaba, al querer mantener su integridad y su belleza, era, m\u00e1s que la Iglesia en s\u00ed, el rostro de Cristo que en ella se refleja. El drama de la Iglesia nos ha conmovido y sigue conmovi\u00e9ndonos: pero es porque, al fondo del mismo, est\u00e1 Cristo, el Salvador, y no queremos perderle. Como de los labios de Pedro, as\u00ed ha brotado de nuestro coraz\u00f3n, en estos a\u00f1os, un grito que nos ha hecho decir: <em>Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? \u00a1T\u00fa solo tienes palabras de vida eterna!<\/em> (Jn 6, 67-68). Si nos quit\u00e1is a Cristo, la Iglesia no nos interesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro horizonte es el del mundo contempor\u00e1neo. Con sus diversas razas, culturas, ambiciones, esperanzas; con sus luchas y sus temores; con sus atroces ego\u00edsmos, sus amenazas de nuevas guerras, sus conquistas cient\u00edficas y t\u00e9cnicas, sus ilusiones y sus orgullos, sus fracasos humillantes. Pero \u00bfno os dais cuenta? Todo el mundo de hoy, con su ser tan amplio, resulta cada vez m\u00e1s peque\u00f1o. Sabemos unos de otros mucho m\u00e1s que antes. Y entre las cosas que sabemos es que en ese mundo, tan fuera de las \u00e1reas del cristianismo, se habla de Cristo mucho m\u00e1s que en cualquier otra \u00e9poca de la historia. Infinitamente m\u00e1s. Generalmente, con respeto. Y muchas, much\u00edsimas veces, con amor y con esperanza de que de \u00c9l pueda venir algo bueno para la humanidad, que anhela al Dios desconocido. Los pol\u00edticos visitan al Papa, las muchedumbres se sienten conmovidas al saber que ha muerto o que ha sido elegido otro para suceder al que muri\u00f3. La cruz y el Evangelio reciben el homenaje silencioso de millones de adoradores desconocidos. En los peri\u00f3dicos y diversos medios de masas, en medio de tantas informaciones capaces de hacer enloquecer, m\u00e1s a\u00fan, en medio de tanta degradaci\u00f3n y amoralismo, se habla tambi\u00e9n de Cristo m\u00e1s que nunca. Es decir, el Se\u00f1or es cada vez m\u00e1s conocido. Atenci\u00f3n a este hecho important\u00edsimo y no lo perdamos de vista. Del conocimiento al amor no hay m\u00e1s que un paso. Por algo se empieza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abNo temas, soy Yo, el Primero y el \u00daltimo.<br>El que vive\u00bb (Ap 1,17-18)<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo lo que sucede, sucede en la presencia de Jesucristo. EL QUE VIVE. Es el Se\u00f1or de la historia. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles narran c\u00f3mo Cristo fue introducido en los corazones por el Esp\u00edritu Santo. No fue acogido durante su vida terrena. Pero en Pentecost\u00e9s nace la fe y con ella la existencia cristiana. La conciencia de vivir en Cristo, por Cristo y con Cristo, de tenerlo por origen y t\u00e9rmino ilumina las miradas de los creyentes. No piensan ya a Cristo en funci\u00f3n del mundo, sino que piensan el mundo y las cosas en funci\u00f3n de Cristo. Y los Ap\u00f3stoles sienten la urgente necesidad de infundir esta convicci\u00f3n a todo el destino humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abYo, Juan, vuestro hermano y compa\u00f1ero de la tribulaci\u00f3n del reino y de la paciencia en el sufrimiento en Jes\u00fas, me encontraba en la isla de Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jes\u00fas. Ca\u00ed en \u00e9xtasis un d\u00eda del Se\u00f1or, y o\u00ed detr\u00e1s de m\u00ed una gran voz, como de trompeta, que dec\u00eda: \u201cEscribe en un libro lo que veas y env\u00edalo a las siete Iglesias&#8230;\u201d. Me volv\u00ed a ver qu\u00e9 voz era la que me hablaba y al volverme vi siete candelabros de oro, y en medio de los candelabros como a un Hijo de Hombre, vestido de una t\u00fanica talar, ce\u00f1ido el pecho con un ce\u00f1idor de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos, como la lana blanca, como la nieve; sus ojos, como llama de fuego; sus pies parec\u00edan de metal precioso acrisolado en el horno; su voz, como ruido de grandes aguas. Ten\u00eda en su mano derecha siete estrellas, y de su boca sal\u00eda una espada aguda de dos filos; su rostro, como el sol cuando brilla con toda su fuerza. Cuando le vi, ca\u00ed a sus pies como muerto. \u00c9l, poniendo su mano derecha sobre m\u00ed, dijo: \u201cNo temas, soy Yo, el Primero y el \u00daltimo, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos\u201d\u00bb (Ap 1, 9-18).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El que se revela es Cristo, el mismo que vivi\u00f3 en la tierra, muri\u00f3 y resucit\u00f3. Ahora vive simplemente en la eternidad. Pero todo cuanto ha sucedido y sucede est\u00e1 en \u00c9l, que permanece \u00aben medio de los siete candelabros\u00bb, su Iglesia, por encima del caos, del vaiv\u00e9n de la vida y de la historia. Las im\u00e1genes se entrecruzan; los candelabros, siete, de oro; una gran voz como de trompeta y ruido de grandes aguas; como un Hijo de Hombre, blanco, como lana blanca; ojos como llamas de fuego; pies de metal acrisolado en el horno; espada de dos filos en la boca; rostro como el sol cuando brilla. S\u00edmbolos vigorosos y fuertes para hacemos presentir a Cristo, el que vive y reina, el Se\u00f1or de la historia. \u00c9l contiene, en simplic\u00edsima posesi\u00f3n, los fundamentos y modelos de todos los seres y valores creados, como la luz blanca contiene todos los colores. Todo est\u00e1 en \u00c9l. No s\u00f3lo anuncia o ense\u00f1a la verdad: \u00c9l es la Verdad. No conduce por el camino, ni se limita a decir c\u00f3mo son las cosas, sino que atrae a los hombres hacia S\u00ed y los cobija: \u00c9l mismo es el Camino. Su figura rebasa todos los l\u00edmites y se constituye en medida. Es la Vida. Se\u00f1or y Juez. La creaci\u00f3n y la historia ser\u00e1n acogidas por la eternidad y \u00c9l ser\u00e1 la vida eterna de los elegidos, la luz de la creaci\u00f3n transformada. S\u00ed, la luz a cuya claridad se ver\u00e1 toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y este \u00abcomo Hijo de Hombre\u00bb se vuelve y pone su diestra potente y salvadora sobre el hombre abatido: No temas, soy Yo. Parece que no hay Dios, que los hombres pueden blasfemar contra \u00c9l, pecar contra la Vida y la Verdad, contra lo sagrado y valioso; hacer sus dioses: dinero, sexo, poder, encauzar la historia a su capricho. Cristo dice: la realidad es otra. Todo esto pasa, y queda la fidelidad de los que creen. Dios no promete intervenciones milagrosas. Dios no anula los poderes del hombre, aunque sean dirigidos contra \u00c9l. Pero por encima de estas realidades apremiantes est\u00e1 Cristo, esperando como Pastor bueno la vuelta de cada una de sus ovejas. Todas las cosas tienen su tiempo, pasan. Cristo sigue viviendo. Todo comparece ante \u00c9l y \u00c9l pronuncia la palabra que pone en claro las obras humanas, en su verdadero valor, que es el que durar\u00e1 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas de Nazaret es el Se\u00f1or que vive para siempre. Su VIVIR es el acontecimiento central de nuestra fe. <em>Y si Cristo no resucit\u00f3, vuestra fe es vana<\/em> (1Cor 15, 17). Dios se revela a S\u00ed mismo en la resurrecci\u00f3n de Cristo, en la Ascensi\u00f3n, en su eterna presencia por los siglos de los siglos. Quien rechaza este resucitar de Cristo para seguir viviendo, rechaza todo cuanto est\u00e1 en relaci\u00f3n con su Persona, con el Verbo, en \u00c9l que est\u00e1 la vida. Todo es creado por \u00c9l y colocado delante de \u00c9l, sostenido y conservado en el ser por \u00c9l, visto y juzgado por \u00c9l. <em>Lo que queda sin el \u00abvivir\u00bb de Cristo, manifestado en su Resurrecci\u00f3n, no vale la pena que constituya materia de fe.<\/em> Cristo no es como lo presentan las experiencias y conocimientos humanos, si \u00e9stos son incompatibles con Jesucristo ayer, hoy y siempre. Lo que en nuestro pensamiento y sentimiento no se acomode con esta revelaci\u00f3n ha de desecharse como falso y err\u00f3neo. No se trata de creer en un Cristo que se ajuste a las medidas de nuestro pensamiento y est\u00e9 forjado a nuestra \u00e9poca y conceptos. Creo en Cristo, aunque desborde mi capacidad intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Juan y San Pablo nos presentan a Cristo como el Verbo, por el que todo es creado. El que existe antes de todo tiempo y en el que todo se fundamenta, el Primog\u00e9nito, Alfa y Omega, El que reina. EL VIDENTE. Hay conceptos sublimes en la filosof\u00eda acerca de Dios, pero que no tocan lo esencial de lo que Dios nos revela: la vida del mundo. Cristo que acude, que se inclina, que pide con nosotros al Padre, que permanece en \u00c9l y entre nosotros puso su tienda. Cristo vivo: viene, habla, obra, act\u00faa, es comida y bebida. Se nos habla del Padre al que hay que amar con respeto, con confianza de hijos. De ternura y amor transparente, relaciones fraternas, amor de desposados, amigos. Cristo vivo, el que est\u00e1 entre nosotros, viene a lo largo del camino. Cristo vivo, con quien al encontramos se inicia nuestro destino eterno. \u00c9l es la vida, la Vida que necesita el mundo, los hombres. La Vida para vivirla. \u00c9l nos revela un Dios que se inclina, que acoge, cobija, escucha, acude, que atrae hacia S\u00ed a todos los cansados y cargados para aliviarlos, que deja se le acerque todo el dolor de la humanidad. Un Dios al que se le pide, se le nombra, se le invoca, se le encuentra. \u00bfSe puede amar, rezar, pedir, acercarse al Dios absoluto? S\u00f3lo Cristo vivo, el Viviente, es el que hace todo esto posible. El Cristo que acud\u00eda a todas partes, que no ten\u00eda d\u00f3nde reclinar su cabeza, que impon\u00eda las manos. El que se acerca a Mateo y Zaqueo, ricos que oprim\u00edan a los pobres, y que al verle descubrieron su pobreza y la pobre vida que hab\u00eda en su coraz\u00f3n. El que ense\u00f1a a la Magdalena, a la ad\u00faltera, a la samaritana, la vida del verdadero Amor. El Cristo de todos los siglos, de todas las \u00e9pocas, el que en nuestro momento vela y vela por la vida. Parece juguete del azar, pero el Se\u00f1or la protege. Lo realmente importante es la fidelidad o infidelidad de los hombres. Cristo vivo nos revela que Dios no es el Dios ol\u00edmpico y absoluto, cuya trascendencia est\u00e1 por encima de las cosas, indiferente a la humanidad. Es el Dios de los corazones, que manifiesta su bondad y amor viniendo \u00c9l mismo a llamar a los hombres, a se\u00f1alarles su extrav\u00edo y darles su perd\u00f3n. No lo podemos imaginar por nuestras propias mentes y por nuestras propias fuerzas, pero cuando \u00c9l lo revela sentimos que es la verdad de la que vivimos. Cuando nuestro coraz\u00f3n se abre, esa verdad habla en sus honduras y toma sobre S\u00ed nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Su vida es la vida del mundo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios ha puesto en las manos del hombre el mundo, le ha constituido se\u00f1or, le ha hecho a su imagen y semejanza, y le ha dado el se\u00f1or\u00edo sobre la creaci\u00f3n. El hombre tiene que completar en el mundo la obra de Dios; \u00e9sta es su gran tarea, y su gran responsabilidad. De ella se le tomar\u00e1 cuenta. <em>Conozco tu conducta; tus fatigas y. paciencia en el sufrimiento\u2026 Conozco tu tribulaci\u00f3n y tu pobreza\u2026 Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero est\u00e1s muerto. Ponte en vela <\/em>(Ap 2, 1-9; 3, 1). Estas palabras se refieren al Dios vivo que lo ve todo; penetra las cualidades y los defectos, los actos p\u00fablicos y secretos, la experiencia y la realidad. El cristiano se inclina ante el mensaje del Juicio que ser\u00e1 el \u00faltimo de los actos de Dios y completar\u00e1 la Redenci\u00f3n. Su sentencia cumplir\u00e1 la verdad y \u00e9sta, seg\u00fan la palabra del Ap\u00f3stol# ser\u00e1 Amor. Por eso se sabe que su dominio se convierte en rebeli\u00f3n y robo si se aparta de Dios. Cada palabra de Cristo habla de la dignidad y responsabilidad del hombre. Por eso tenemos que tener despierto el coraz\u00f3n para estar con Cristo y que nuestra actuaci\u00f3n no se convierta en opresi\u00f3n, ego\u00edsmo, drama, mentira. Los hombres hemos de tener la constante inquietud de buscar a Cristo en todas nuestras obras. Nos perdemos cuando nos olvidamos de \u00c9l. Es la luz que da garant\u00eda, y hace inviolable lo bueno, lo noble, lo verdadero. En el respeto con que Dios respeta a la persona est\u00e1 fundada su dignidad. Si ignoran a Dios ignoran los hombres su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran verdad de la existencia humana es que Jesucristo es la vida del mundo. \u00abLa verdad constituye el fundamento de la existencia y el pan del esp\u00edritu, pero en el espacio de la historia humana est\u00e1 separada del poder. La verdad vale, el poder coacciona. La verdad carece de potencia inmediata y tiene menos poder cuanto m\u00e1s noble es. Las verdades inferiores tienen todav\u00eda cierta potencia porque confirman de alguna manera las tendencias y necesidades; recordemos, por ejemplo, las que ata\u00f1en a nuestras necesidades vitales inmediatas. Cuanto m\u00e1s elevada es una verdad, menor es su fuerza dominadora y el esp\u00edritu ha de abrirse con m\u00e1s libertad para captarla. Cuanto m\u00e1s noble es una verdad m\u00e1s relegada es y aun ridiculizada por las realidades m\u00e1s groseras; y ha de contar m\u00e1s con la caballerosidad del esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abTodo esto vale para la verdad en general, pero m\u00e1s particularmente para la verdad santa. Esta corre siempre el riesgo del esc\u00e1ndalo. Al entrar en el mundo deja su omnipotencia en el umbral para presentarse con la debilidad de la \u201cforma de esclavo\u201d. Y eso no ocurre solamente porque, siendo de la m\u00e1s elevada jerarqu\u00eda, ha de ser, seg\u00fan la ley de la que acabamos de hablar, la menos potente, sino porque viene de la gracia y el amor de Dios para invitar al hombre pecador a la conversi\u00f3n, con lo cual le permite tambi\u00e9n revolverse contra ella. As\u00ed pudo ocurrir lo que San Juan afirma en su Evangelio: <em>En \u00c9l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la abrazaron&#8230; Estaba en el mundo y por \u00c9l fue hecho el mundo, pero el mundo no lo conoci\u00f3<\/em> (Jn 1, 4-5. 10). Pero un d\u00eda la verdad y el poder formar\u00e1n una unidad. La verdad tendr\u00e1 tanto poder cuanto vale y se merece\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Un d\u00eda la Vida de Jesucristo ser\u00e1 la potencia estremecedora que se extender\u00e1 por doquier y lo dominar\u00e1 todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora existe la libertad del enga\u00f1o y la mentira, ahora caminamos entre sombras, ahora es el tiempo de la prueba. Y no es que Cristo no seaYA la vida del mundo; <em>lo es;<\/em> lo es en la vida de cada ser humano que le acoge y va pronunciando: mi vivir es Cristo. Cristo es vida del mundo en las familias cristianas que muestran a todos el ejemplo de su amor incansable y generoso, que sirven de s\u00f3lido fundamento a la sociedad por su trabajo, costumbres y estilo de vida Familias que se convierten en testigos y cooperadores de la fecundidad de la Iglesia. Cristo es la vida del mundo en las comunidades religiosas que empe\u00f1an su vida terrena para dar testimonio de la realidad del amor del Se\u00f1or, que se ofrece a todos los hombres. Cristo es la vida del mundo en los hombres y mujeres, ancianos y ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos que viven en todas y cada una de las actividades y profesiones del mundo en actitud de servicio a Dios y a los hermanos. En los que con su actuaci\u00f3n producen la paz y el bienestar a su alrededor sin coacciones, leyes ni decretos. \u00abCada laico ha de ser ante el mundo testigo de la resurrecci\u00f3n y vida del Se\u00f1or Jes\u00fas y se\u00f1al del Dios vivo. Todos en conjunto, y cada uno en particular, deben alimentar al mundo con frutos espirituales e infundirle aquel esp\u00edritu con que est\u00e1n vivificados los pobres, mansos y pac\u00edficos, a quienes el Se\u00f1or en el Evangelio proclam\u00f3 dichosos. En una palabra, \u201clo que es el alma al cuerpo, esto han de ser los cristianos en el mundo\u201d\u00bb (LG, 38).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La raz\u00f3n de ser de Jesucristo es ser vida del mundo. Por amor asumi\u00f3 nuestro destino. \u00c9l es el comienzo de la nueva creaci\u00f3n. Y cada hombre tiene que cooperar a ese comienzo con la seriedad propia de quien sabe se trata del destino eterno. Cada hombre tiene que saber en qu\u00e9 consiste su renacer y cumplirlo en la realidad de su vida diaria; tener la fidelidad que se obstina y la confianza que siempre vuelve a empezar, por mucho que todo parezca fallar. La fe es la respuesta a su amor. La vida de Cristo fluye en el mundo por nuestras propias vidas. Las leyes f\u00edsicas, qu\u00edmicas, biol\u00f3gicas, la \u00abnaturaleza\u00bb siempre ha estado ah\u00ed. Los logros de la ciencia corresponden a los distintos momentos en que el hombre se ha \u00abencontrado\u00bb con la naturaleza y ha sabido \u00ableerla\u00bb. Cristo es la vida del mundo, est\u00e1 en el mundo, es el hombre el que tiene que vivir de esa vida. Los alimentos nutren cuando se transforman en nosotros mismos. Cristo es la vida del mundo a trav\u00e9s de nuestras vidas concretas, acciones, actitudes, pensamientos, cultura, sociedad, instituciones. Esa es la obra de su Redenci\u00f3n: hacer surgir la nueva creaci\u00f3n en el mundo envejecido. S\u00f3lo la gracia da esa fuerza y nueva vida; a trav\u00e9s de ella fluyen ambas para el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo vivo es quien induce a creer. Es un contacto de vida que parte de \u00c9l, de su YO divino. Los te\u00f3logos lo llaman <em>gratia Christi.<\/em> Es como un manar \u00edntimo de su ser y voluntad divino-humanos en nosotros. Podemos buscar muchas palabras para expresarlo, pero nunca expresaremos lo esencial y supremo, ya que esto s\u00f3lo puede ser vivido y experimentado. No es algo muerto, abstracto, absoluto y lejano lo que nos induce a creer: es el llenamos del YO VIVO, divino, del Se\u00f1or. <em>T\u00fa en m\u00ed y yo en Ti. Como T\u00fa, Padre, en m\u00ed y yo en Ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que T\u00fa me has enviado<\/em> (Jn 17, 21). Las im\u00e1genes, los s\u00edmbolos que el arte de los tiempos ha intentado plasmar en torno a Cristo, camino, verdad y vida, son el esfuerzo por representar \u00abuna realidad hist\u00f3rica y humana, que reconoce en Cristo la fuente de la humanidad redimida, de su Iglesia, y en la Iglesia como su efluvio y continuaci\u00f3n terrena, y al mismo tiempo misteriosa. De tal manera que parece representarse a nuestro esp\u00edritu la visi\u00f3n apocal\u00edptica del Ap\u00f3stol: <em>Y me mostr\u00f3 el r\u00edo de agua viva, resplandeciente como cristal, que sal\u00eda del trono de Dios y del Cordero<\/em>. Es conveniente, a nuestro juicio, que este Concilio arranque de esta visi\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, de esta m\u00edstica celebraci\u00f3n, que confiesa que \u00c9l, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, es el Verbo encamado, el Hijo de Dios e Hijo del Hombre, el Mes\u00edas del mundo, esto es, la esperanza de la humanidad y su \u00fanico supremo Maestro. \u00c9l es Pastor; \u00c9l, el Pan de la vida; \u00c9l, nuestro Pont\u00edfice y nuestra V\u00edctima; \u00c9l, el \u00fanico Mediador entre Dios y los hombres; \u00c9l, el Salvador de la tierra, el que ha de venir Rey del siglo eterno\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Necesidad de un s\u00ed valiente y confiado a la presencia del amor de Cristo y de su vida en este mundo de impugnaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No podemos crear en nosotros la fe. Sobrepasa nuestras fuerzas y las de todos los hombres. Los gestos est\u00e1n desprovistos de sentido sin la fuerza vivificante que viene a sostenerlos y darles realidad. Pero las aguas de vida y del amor fluyen continuamente en el mundo, y los hombres de \u00abbuena voluntad\u00bb son inundados por ellas. Todos los que tienen hambre y sed, que acudan al Se\u00f1or y saciar\u00e1n su sed. Cristo pide un S\u00cd a su gracia, a su salvaci\u00f3n. Es preciso saber que todas las verdades del hombre, libertades, amores, son reflejo de la Verdad, Libertad y Amor. La fe en Cristo es esperanza, alegr\u00eda del coraz\u00f3n, verdad en las relaciones, servicio a los dem\u00e1s, amor y fidelidad en la familia, en el trato con los dem\u00e1s hombres, en el trabajo. <em>Creo, Se\u00f1or, pero ayuda mi incredulidad,<\/em> dice el Evangelio, y es la actitud constante del cristiano. No podemos salvar nuestra fe fi\u00e1ndonos de s\u00f3lo nuestras fuerzas. La fe es respuesta de amor y hace de nosotros \u00abnuevos hombres\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra vida cristiana, si es tal vida cristiana, necesariamente se expandir\u00e1 a nuestro alrededor. Cristo ha venido no a abolir, sino a cumplir con un imperativo: <em>Llenarlo todo<\/em> (Ef 4, 10), <em>reconciliar todas las cosas que hay en el cielo y en la tierra<\/em> (Col 1, 20). \u00abHay en el mundo una negaci\u00f3n m\u00e1s agresiva, m\u00e1s penetrante, que nos alcanza en la exegesis de la palabra de Dios, o que niega la utilidad y la actualidad del cristianismo. Y si nosotros no vamos con las armas del pensamiento, de la plegaria, de la virtud y de la gracia para enfrentamos con esa negaci\u00f3n que busca vencer a la Iglesia y llega, lo repito, hasta nosotros que somos los ministros de la palabra y de la gracia del Se\u00f1or, no podr\u00e1 prosperar ciertamente el reino de Dios. Debemos ser m\u00e1s cristianos, estar m\u00e1s llenos de la ciencia del Se\u00f1or para ser capaces, despu\u00e9s, de transmitirla a los otros, a fin de que la luz atraviese las cosas y no s\u00f3lo las tinieblas&#8230; En su propia exaltaci\u00f3n, el hombre expresa como una gran necesidad, un gran deseo de Cristo; y si sabemos descifrar esto, encontraremos las palabras para predicar, para hacer que nuestra \u00e9poca viva a Cristo en nuestra sociedad, que m\u00e1s bien parece refractaria; a la que, dir\u00eda yo, casi repugna recibir el nuevo mensaje del Se\u00f1or; que lo rechaza como si fuera un mensaje para un tiempo ya caducado, cuando, en realidad, adquiere toda su actualidad cuando conocemos verdaderamente nuestra humanidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas palabras de Pablo VI encuentran continuidad en el lenguaje de Juan Pablo II, con la diferencia de que ya no son meramente descriptivas de un fen\u00f3meno existente en nuestra sociedad de hoy. El Papa actual no ama menos el Concilio y la renovaci\u00f3n de la Iglesia que sus predecesores. Lo que hace es proclamar con vigor la fe de los Ap\u00f3stoles, los primeros disc\u00edpulos del que vino a traernos la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conocemos m\u00e1s a Cristo, y el mundo, como he dicho al principio, habla de \u00c9l m\u00e1s que antes. Pero hace falta una cosa: que no se nos impida amarle con humildad y con fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y \u00e9ste es el gran servicio que la Iglesia tiene que prestar hoy, ahora mismo ya, a sus hijos en primer lugar, y al mundo de los que le esperan, quiz\u00e1 sin saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante estos a\u00f1os tristes que hemos vivido, todo han sido ensayos, experiencias, interrogantes, dudas, intromisiones indebidas de unos en el campo de los otros, relajaciones de la disciplina que hab\u00eda nacido del amor, acercamiento al mundo sin discreci\u00f3n ni coherencia con lo que pod\u00edamos llevar a sus manos, llen\u00e1ndonos las nuestras con los falaces regalos que ese mundo nos hac\u00eda. Los cuatro documentos m\u00e1s afirmativos de Pablo VI \u2013<em>Mysterium Fidei, Humanae Vitae, Credo del Pueblo de Dios, Evangelii Nuntiandi<\/em>\u2013 han sido los m\u00e1s olvidados y aun rechazados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia necesita llenarse otra vez del amor, la reverencia y el pasmo de la fe que sintieron ante Cristo los Ap\u00f3stoles \u2013el mismo que sent\u00eda Santo Tom\u00e1s de Aquino ante la Eucarist\u00eda\u2013 y presentarse ante el mundo temblando con los dones de que es portadora y proclam\u00e1ndolos briosamente porque ellos son el pan y el vino y el agua viva de los que el mundo tiene hambre y sed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nueva vida en Cristo no se logra con liturgias disparatadas y canciones rebeldes, con comunidades populares autogestionarias de su fe y sus sacramentos, con libros de religi\u00f3n indigeribles por su exceso de antropologismo y su loco empe\u00f1o de acomodaci\u00f3n a las tendencias racionalistas de los hombres. Tiene que brillar m\u00e1s lo sagrado, lo misterioso, lo sobrenatural, lo divino. Esta Iglesia, m\u00e1s extendida que nunca, entregada al examen de s\u00ed misma y de su conciencia propia, deber\u00e1 seguir analiz\u00e1ndose para progresar siempre en una mayor santidad de sus miembros, pero siendo capaz de decir, como el Papa a los obreros de Polonia, que no permitan que nadie les arrebate jam\u00e1s su vida interior y de oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nueva vida en Cristo est\u00e1 descubierta desde el d\u00eda mismo de Pentecost\u00e9s. La han asimilado millones de seguidores de Jes\u00fas, la han proclamado con su palabra y con su ejemplo, la han dado a conocer con su trabajo apost\u00f3lico. Y ese esfuerzo de fidelidad ha permitido crear una civilizaci\u00f3n y una cultura en que los grandes valores del Evangelio han aparecido siempre como un logro alcanzado en medio de los ego\u00edsmos o, al menos, como un punto de referencia para desear poseerlos o para arrepentirse de haberlos perdido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia tiene que volver a predicar y vivir as\u00ed esa nueva vida con todo el entusiasmo que nace de quien se sabe asistida del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCristo nos pide, sobre todo \u2013acaba de decir el Papa en su discurso a los nuevos Cardenales\u2013, la fortaleza de confesar ante los hombres su verdad, su causa, sin mirar si ellos son ben\u00e9volos o no ante esta causa, si abren a esa verdad los o\u00eddos y los corazones o si los cierran para no escuchar. No podemos desanimarnos, aunque los otros cierren los o\u00eddos y la inteligencia. Debemos dar testimonio y anunciar el Evangelio en la m\u00e1s profunda obediencia al esp\u00edritu de verdad\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es el nuevo estilo de la Iglesia con que debemos caminar los evangelizadores de hoy: obispos, sacerdotes, religiosos, seglares, en la medida que nos corresponda a cada uno. Y viviendo as\u00ed, prestaremos el mejor servicio al mundo de esta \u00e9poca de final de siglo en que nos encontramos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No tengamos miedo a ser tachados de triunfalistas ni de dogm\u00e1ticos. Las expresiones m\u00e1s triunfales se encuentran en las actas de los m\u00e1rtires. Cuando los cristianos iban a morir en los primeros siglos o en el nuestro, proclaman antes sus perseguidores que ellos, los perseguidos, eran los que ten\u00edan la victoria, porque el vencedor era Cristo. Y de dogm\u00e1ticos hay que decir sin miedo que s\u00ed, que lo somos en tanto en cuanto tenemos que ser fieles a la verdad. Cristo es la Verdad<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> R. Guardini, <em>El Se\u00f1or, <\/em>II, Madrid<sup>6<\/sup> 1965, 934-935.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Pablo VI, Discurso de apertura de la segunda sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II, n. 14, 29 de septiembre de 1963.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Pablo VI, Discurso al concluir el Retiro cuaresmal en el Vaticano, 1970, en Jacques Loew, <em>Ese Jes\u00fas al que se llama Cristo, <\/em>Madrid 1971, 252-253.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Juan Pablo II, Discurso del 30 de junio de 1979, en <em>Ense\u00f1anzas al Pueblo de Dios, <\/em>3, Madrid 1980, 585.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Catedral Primada de Toledo, el 2 de julio de 1979, con motivo de la apertura de la V Semana de Teolog\u00eda Espiritual. 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