{"id":683,"date":"2024-09-22T13:37:15","date_gmt":"2024-09-22T11:37:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=683"},"modified":"2024-09-22T13:37:15","modified_gmt":"2024-09-22T11:37:15","password":"","slug":"el-mensaje-de-cristo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-mensaje-de-cristo\/","title":{"rendered":"El mensaje de Cristo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada el 8 de abril de 1976 en el sal\u00f3n del Instituto Nacional de Previsi\u00f3n de Madrid, dentro del ciclo organizado por la Asociaci\u00f3n de Universitarias Espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<p>Me han pedido que hable hoy sobre este tema: <em>Jesucristo y su mensaje<\/em>. Es muy grato hablar de ello y es lo que estoy haciendo constantemente. Precisamente estos d\u00edas, y aun podr\u00eda decir estos meses, casi sin interrupci\u00f3n estoy haci\u00e9ndolo por esos pueblos de la provincia de Toledo en visita pastoral, para llevar el sacramento de la confirmaci\u00f3n a centenares y miles de muchachos y muchachas y mayorcitos, casi j\u00f3venes, los cuales escuchan la palabra de Dios y se preparan durante meses para recibirlo con fruto. Todav\u00eda se encuentra uno con casos como \u00e9ste y no en un solo pueblo, de muchachos que trabajan aqu\u00ed en Madrid. Chicos de dieciocho y veinte a\u00f1os que han estado durante tres meses yendo los s\u00e1bados a su pueblo para recibir la catequesis que los prepara para el sacramento de la confirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un detalle asombroso en medio de este mundo semipagano en que vivimos, que no tiene explicaci\u00f3n, por eso que llaman las presiones sociol\u00f3gicas. Sus padres, que viven en el pueblo, les han hecho saber que iba a ir el obispo a ofrecer el sacramento y tienen inter\u00e9s en no perderlo. Y responden a las preguntas que se les hacen con convicci\u00f3n, con fe y con sencillez de alma, como me ocurri\u00f3 hace una semana en un pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando una muchacha de diecisiete a\u00f1os fue invitada a que saliera al presbiterio para contestar a unas preguntas juntamente con otras, y con una espontaneidad preciosa, sintom\u00e1tica de lo que es su alma \u2013no ven\u00eda directamente a tono, pero se enlazaba su reflexi\u00f3n sobre la pregunta que yo le hac\u00eda con lo que ella estaba pensando\u2013, me contest\u00f3 cuando se me ocurri\u00f3 preguntarle: Y t\u00fa \u00bfamas mucho a la Sant\u00edsima Virgen? , y con una afirmaci\u00f3n ardorosa en medio de aquella iglesia, casi catedralicia, llena de gente dijo: \u00ab\u00a1S\u00ed!\u00bb. No vacilando; la expresi\u00f3n era muy firme y el tono de la respuesta, aunque las palabras se le trababan, \u00abporque respeto y amo mucho la pureza de la Sant\u00edsima Virgen\u00bb. Esto contest\u00f3 aquella muchacha preciosa de unos diecisiete a\u00f1os, normal\u00edsima en su conducta.<\/p>\n\n\n\n<p>Gentes que est\u00e1n acostumbradas a escuchar y a meditar a su modo el mensaje de Cristo. Gentes cristianas, familias cat\u00f3licas y buenas de nuestra Espa\u00f1a. A las que tantas veces olvidamos, encerr\u00e1ndonos en nuestros problematismos, frecuentemente provocados. Por eso os digo que lo estoy haciendo normalmente, y esto es la vida de un obispo, estar hablando <em>del Mensaje de Cristo <\/em>constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Este mensaje es tan amplio que es inabarcable, porque Jesucristo nos ofrece una predicaci\u00f3n en que toca todo. Jesucristo, con su mensaje, llega al coraz\u00f3n del hombre, al sentimiento, a su cerebro, a su cuerpo, a su alma, a la familia, a la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mensaje es presente y escatol\u00f3gico, es universal, es temporal, es espiritual, lo es todo. Por eso ser\u00eda absurdo pretender en una conferencia hablar del contenido entero del mensaje de Jes\u00fas. Por ello voy a limitarme a tres puntos:<\/p>\n\n\n\n<p>Punto primero: Lo que podr\u00edamos llamar n\u00facleo sustancial. Punto segundo: Su continuidad a trav\u00e9s del tiempo en la Iglesia. Punto tercero: Algunas de las manipulaciones que este mensaje est\u00e1 sufriendo hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Este va a ser el esquema de la conferencia que hoy quiero desarrollar ante vosotros. Con el gozo y la satisfacci\u00f3n de poder corresponder a la invitaci\u00f3n de este a\u00f1o, como lo he hecho en a\u00f1os anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si conoc\u00e9is un libro que ha sido editado recientemente por la BAC: <em>Cristo, el misterio de Dios<\/em>, del jesuita Manuel Gonz\u00e1lez Gil<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, que ha sido profesor durante muchos a\u00f1os en una Universidad de Jap\u00f3n. Este libro me ha producido casi emoci\u00f3n al leerlo. Es un tratado de Cristolog\u00eda, pero que no tiene la frialdad del tecnicismo de escuela y, sin embargo, no le falta nada del rigor cient\u00edfico que se puede exigir a un libro de esta naturaleza, y juntamente con el rigor cient\u00edfico tiene una vibraci\u00f3n espiritual; tiene una densidad en la elevaci\u00f3n hacia el misterio de Dios, que probablemente es fruto de la acomodaci\u00f3n de su mente al mundo oriental. Quiz\u00e1 \u00e9l habr\u00e1 comprendido esto as\u00ed, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os en Jap\u00f3n estudiando estos temas en la Universidad y que a estos orientales el mejor modo de hablarles de Cristo era el que ha utilizado. En este libro me he fijado para resumiros brev\u00edsimamente el primer punto que os he anunciado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El n\u00facleo sustancial del mensaje de Cristo, \u00bfcu\u00e1l es?<\/h2>\n\n\n\n<p>Cristo viene a predicar el Reino de Dios. El Reino de Dios que empieza en la tierra y se completar\u00e1 en el cielo. Este Reino de Dios no tiene una localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica, ni obedece a ninguna estructura pol\u00edtica, es m\u00e1s bien una situaci\u00f3n que con ese Reino se va a crear en el coraz\u00f3n del hombre y en la humanidad. Es una situaci\u00f3n en virtud de la cual el hombre se sentir\u00e1 sujeto a Dios nuestro Se\u00f1or, nuestro Padre, con amor, con verdad, con confianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Este Reino de Dios que Cristo predic\u00f3, ha sido anunciado a trav\u00e9s de todos los siglos por los profetas y llega un momento en que ese anuncio se cumple; y el Padre a trav\u00e9s de Cristo, su Hijo divino, revela al hombre el contenido de la revelaci\u00f3n que El quiere hacer. Entonces los hombres, a trav\u00e9s de y en virtud de ese mensaje de Cristo, de este Reino de Dios que \u00c9l predica, van entrando voluntariamente en esa peque\u00f1a grey, que est\u00e1 llamada a ser grande, quedan incorporados a \u00c9l. Escuchan desde el principio palabras de vida eterna, hasta el punto que el evangelista San Juan no emplea nunca la frase \u00abReino de Dios\u00bb, sino la palabra \u00abvida\u00bb o \u00abvida eterna\u00bb, como demostraci\u00f3n de que se identifica \u00abReino de Dios\u00bb con <em>la vida divina<\/em> que Cristo viene a traer a los hombres. En consecuencia, el que se incorpora al \u00abreino\u00bb participa de la \u00abvida divina\u00bb, y es \u00e9se el <em>mensaje<\/em> que nos trae Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero acaso lo m\u00e1s original sea que el mensaje no consiste en una afirmaci\u00f3n o en una negaci\u00f3n concreta, sino en todo el conjunto global de sus ense\u00f1anzas; ni siquiera s\u00f3lo en esto, sino el que, juntamente con las ense\u00f1anzas, el objeto de las mismas es \u00c9l, que es tambi\u00e9n el sujeto que las da, Cristo. De manera que el que evangeliza, el que proclama este Reino de Dios, y el que lo presenta como una novedad ofrecida por Dios a la humanidad, es Cristo; pero lo que se presenta es tambi\u00e9n Cristo, porque \u00c9l, su persona y su vida, son el objeto hacia el cual tiende la palabra que Cristo predica Como dec\u00edan los Santos Padres: <em>Ipse est regnum<\/em>; \u00c9l y el Reino se identifican.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed tenemos la gran originalidad que no se ha dado nunca jam\u00e1s. Porque si buscamos en cualquiera de los hombres grandes de la humanidad o movimientos culturales o filos\u00f3ficos, si buscamos a alguien que se haya presentado a s\u00ed mismo como el objeto de la propia predicaci\u00f3n, considerar\u00edamos que el que as\u00ed obrara ya se calificaba a s\u00ed mismo y no merecer\u00eda m\u00e1s que el desprecio por parte de los hombres. En cambio, con Cristo no ocurre esto. Se oyen sus afirmaciones: <em>Yo soy el camino, la verdad y la vida<\/em>, y nadie advierte ah\u00ed ninguna clase de arrogancia, de jactancia; no hay m\u00e1s que la seguridad de una profundidad divina que toca el fondo, el misterio. No hay arrogancia, no hay temeridad alguna. Es todo tersura y limpieza, y al contemplarle a \u00c9l con su vida, con su muerte, con su resurrecci\u00f3n, empieza uno a comprender que ten\u00eda derecho a decir: <em>Yo soy el camino, la verdad y la vida<\/em> (Jn 14, 6).<\/p>\n\n\n\n<p>La frase \u00abReino de Dios\u00bb, fuera de San Juan, aparece muy frecuentemente en los Evangelios utilizada por los evangelistas y puesta en boca de Jes\u00fas. Empieza a ver uno las caracter\u00edsticas de ese \u00abreino\u00bb tal como las describe Jesucristo; se comprueba c\u00f3mo la condici\u00f3n fundamental para entrar en ese \u00abreino\u00bb y participar de \u00e9l es la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n. Es una conversi\u00f3n que exige cambio, arrepentimiento, novedad interior. San Marcos pondr\u00e1 en boca de Cristo estas palabras: <em>Arrepent\u00edos y creed el Evangelio, porque est\u00e1 cerca el Reino de Dios <\/em>(Mc 1, 15). De manera que este arrepentimiento, este cambio del coraz\u00f3n, esta adhesi\u00f3n, esta entrega a la buena nueva, a la buena noticia, son las condiciones fundamentales para entrar en ese Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Establecida as\u00ed la condici\u00f3n primera, enseguida aparece otra caracter\u00edstica, y es que el que entra en el \u00abreino\u00bb cuenta con algo que el coraz\u00f3n humano est\u00e1 apeteciendo siempre: <em>perd\u00f3n<\/em>. Porque hay un enemigo de ese \u00abreino\u00bb que no son los poderes pol\u00edticos o econ\u00f3micos de este mundo; los enemigos de ese reino son algo m\u00e1s serio, que puede aparecer ah\u00ed o en otra parte, es Satan\u00e1s, es el pecado. Y como esto es lo que mancha el coraz\u00f3n y lo que aparta de Dios, el hombre necesita encontrar el perd\u00f3n, y en este reino se lo ofrecen. Las par\u00e1bolas de la misericordia del Cristo perdonador, las palabras constantemente repetidas de amor, de b\u00fasqueda de la oveja perdida, de atenci\u00f3n a todo el que sufre, de prop\u00f3sito delicad\u00edsimo de no agravar en nada las situaciones en que el hombre puede encontrarse oprimido, sufriendo; sino, por el contrario, de liberarle de tantas y tantas ataduras como puede tener para que se eleve, contando siempre con el auxilio divino, que es el perd\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfRecord\u00e1is algunos pasajes del Evangelio en los que Cristo aparece perdonando los pecados? Dec\u00edan, \u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste que perdona los pecados? \u00bfC\u00f3mo se atreve a hacer esto? O cuando ante una mujer pecadora, \u00c9l la perdona diciendo: <em>Nadie te ha condenado, Yo tampoco te condeno, en adelante no peques m\u00e1s<\/em> (Jn 8, 10). \u00c9l no la condena, la advierte sobre la necesidad de un coraz\u00f3n limpio, pero nada m\u00e1s. Cristo nos trae el perd\u00f3n del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que el reino crea una situaci\u00f3n: sujeci\u00f3n amorosa a Dios. Empieza por exigir una conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y entrega al hombre desde el primer momento lo que m\u00e1s le apetece: el perd\u00f3n, del cual brota la paz, la dicha interior. Pero hay m\u00e1s en este reino, Jesucristo subraya algo de una manera muy caracter\u00edstica y muy viva, y es la presencia de Dios Padre. \u00c9l tambi\u00e9n es el Hijo y se proclama a S\u00ed mismo el Hijo que ha venido al mundo. Pero no solamente nos se\u00f1ala a Dios Padre como el Padre suyo, sino tambi\u00e9n nos invita a que le consideremos como el Padre nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa filiaci\u00f3n divina que nos ofrece, en todo el rigor de la palabra, ese se\u00f1alamiento de Dios como nuestro Padre y el suyo es la cumbre a que se puede llegar en la nueva situaci\u00f3n de ese reino. Entramos en una familia nueva y ya los hombres podemos establecer con Dios relaciones que no hab\u00edan existido nunca. La humanidad hab\u00eda sido incapaz de concebir siquiera la posibilidad de tratar a Dios como un padre, pero en el <em>Mensaje de Cristo<\/em> esto es nuclear, fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo tiene mucho empe\u00f1o en hacer ver que todo ha de redundar en gloria del Padre: <em>Yo no busco mi glorificaci\u00f3n, busco la gloria del Padre<\/em>. Y nos dice que oremos a Dios nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos, y a\u00f1ade que \u00c9l, lo que nos predica, lo ha recibido del Padre. Y cuando va a salir de este mundo se dirige a \u00c9l de la manera m\u00e1s solemne, y entonces es cuando le pide que le glorifique con una gloria que es como una reverberaci\u00f3n de la gloria misma del Padre, que \u00c9l ha procurado con su vida y va a procurar con su muerte y su resurrecci\u00f3n. Y est\u00e1 se\u00f1alada la cumbre, Dios Padre nuestro y los hombres hijos de Dios. \u00bfPara qu\u00e9? Para conseguir la vida eterna. <em>En esto consiste la vida eterna. En que te conozcan a Ti, \u00fanico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien enviaste<\/em> (Jn 17, 3). <em>Yo he venido para que tengan vida y la tengan cada vez m\u00e1s abundante<\/em> (Jn 10, 10).<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1oras y se\u00f1ores, hijos de la Iglesia, los que viv\u00eds percibiendo desde el comienzo de vuestra existencia la fragancia de este sentido del mensaje de Cristo, que ha llegado hasta vosotros a trav\u00e9s de la Iglesia por tantos caminos, lo mismo que esos muchachos y muchachas a quien yo he visto estos d\u00edas y seguir\u00e9 viendo en las parroquias que visito, hombres y mujeres humildes, r\u00fasticos muchos de ellos, enfermos otros, como tambi\u00e9n llenos de salud y de vigor. Cuando se dice \u00bfqu\u00e9 es el <em>Mensaje de Cristo<\/em> para ti? \u00bfQu\u00e9 es lo que vives? Tendr\u00edais que decir, como tendr\u00edan que decir ellos: es una situaci\u00f3n nueva, que yo me siento dichoso de estar sujeto a Dios como Padre, en que he recibido de Cristo una palabra de vida eterna, en que trato que mi coraz\u00f3n se convierta constantemente a Dios, en que cuento con el perd\u00f3n divino, en que se me asegura una vida eterna que me ha ofrecido el Hijo que ha venido a este mundo. As\u00ed podr\u00eda resumirse lo m\u00e1s sustancial del mensaje de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora comprender\u00e9is el por qu\u00e9 este libro, que os he citado del Padre Gonz\u00e1lez Gil, al tratar este tema escribe las siguientes palabras: \u00abYa desde las tentaciones del desierto, Jes\u00fas quiso desligarse de toda idea de mesianismo nacionalista, por m\u00e1s que \u00e9sta estuviese arraigada en el pueblo jud\u00edo. De hecho, siempre se desentiende de toda cuesti\u00f3n pol\u00edtica. No se deja enredar en el problema sobre el pago del censo a las autoridades romanas, porque a \u00c9l s\u00f3lo le interesa <em>dar a Dios lo que es de Dios<\/em> (Mt 22, 15). Cuando le anuncian la represi\u00f3n sangrienta llevada a cabo por Pilatos en la Ciudad Santa, transporta inmediatamente el tema al campo religioso y aprovecha para exhortar a la penitencia y se desentiende de aquel suceso, apto de suyo para excitar los sentimientos nacionalistas, e incluso para desviar la atenci\u00f3n de la cuesti\u00f3n pol\u00edtica, equipara aquel caso al accidente ocurrido en Jerusal\u00e9n, en el que no puede mezclarse ning\u00fan pensamiento de patrioter\u00eda. Toda su actitud en este respecto se resume en la respuesta dada a Pilatos: <em>Mi Reino no es de este mundo<\/em>\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace muchas noches le\u00eda yo un libro de Madariaga, que ahora precisamente acaba de llegar a Espa\u00f1a, <em>Dios y los espa\u00f1oles<\/em>, y le\u00eda c\u00f3mo en unas p\u00e1ginas se refer\u00eda a esto. Yo no apoyar\u00eda o aprobar\u00eda \u00edntegramente todo lo que en ellas se dice, desde mi punto de vista de obispo que vela por la fe. Hay en ellas observaciones valios\u00edsimas, y me acuerdo c\u00f3mo comenta esta frase y c\u00f3mo se refiere a lo que \u00e9l llama ciertas desviaciones que hoy padece la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi reino no es de este mundo<\/em> (Jn 18, 36). Pero cuidado que al decir esto no podemos olvidarnos de que precisamente por incorporarnos a una vida divina, con las exigencias que \u00e9sta tiene, Cristo va al fondo de los problemas humanos y transformando el coraz\u00f3n del hombre, puede tambi\u00e9n cambiar la situaci\u00f3n de esos problemas. Porque de este <em>mensaje<\/em> en que se nos habla del Padre no solamente brotan lo que pod\u00edamos llamar l\u00edneas esquem\u00e1ticas de unas creencias en que se configuran nuestros dogmas, sino que brota tambi\u00e9n una nueva moral, la moral cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, Cristo no viene a se\u00f1alar aspectos externos en el cumplimiento de la ley, no la desprecia, se eleva por encima, y hace que el cumplidor de la ley antigua o de la ley nueva empiece a vivir con una nueva dimensi\u00f3n en su alma, la del amor a Dios, dentro del cual tiene que ver el cumplimiento de los preceptos. No los elimina, quitar\u00e1 los que pod\u00edan ser localistas, propios exclusivamente para un rito o teocracia, de un pueblo elegido para un momento determinado de la historia<\/p>\n\n\n\n<p>Los preceptos que va a marcar para el nuevo Evangelio, para la Iglesia, para el futuro de esa humanidad que \u00c9l busca, tambi\u00e9n tendr\u00e1n dimensiones externas. Tambi\u00e9n exigir\u00e1n concreciones en el orden familiar, pol\u00edtico, social, econ\u00f3mico, etc. No se limitan a sus proclamaciones exteriores. Todas tienen que nacer de eso que es el hombre nuevo, de aquello que \u00c9l mismo dijo a Nicodemo: <em>Hay que nacer otra vez<\/em> (cf. Jn 3, 3). Y cuando se nace con esa vida nueva que \u00c9l ha tra\u00eddo al mundo, hay un precepto fundamental: <em>Amar\u00e1s a Dios con toda tu mente, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu fuerza, con toda tu alma, y el segundo mandamiento es semejante al primero: Amar\u00e1s al pr\u00f3jimo como a ti mismo<\/em> (Mc 12, 29-31). Con este amor aparece la nueva moral, la cual nos pide pensamientos y deseos limpios, no s\u00f3lo acci\u00f3n. Manos limpias, mente pura, coraz\u00f3n iluminado, cuerpo transfigurado en el uso del mismo y en la intenci\u00f3n con que se ha de usar, mientras nos sirva como criatura de la tierra, alma pendiente de Dios y de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje de Cristo, tocando el coraz\u00f3n llega a tocar todas las realidades de la tierra. No entra en estas pol\u00edticas de los hombres, no lo necesita. Busca el alma y el coraz\u00f3n, para que desde all\u00ed, el hombre que posee esas facultades se gobierne y gobierne la vida humana, en consecuencia con lo que Cristo le est\u00e1 predicando.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Continuidad del Mensaje a trav\u00e9s de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>Un pensamiento muy sencillo que deseo ofreceros, porque ilumina mucho nuestra condici\u00f3n, es el siguiente: el mensaje de Cristo, por ser mensaje del Hijo de Dios, hab\u00eda de tener universalidad y fijeza, no pod\u00eda estar sujeto a las arbitrariedades interpretativas de los hombres, para eso ser\u00eda mejor que no se hubiera predicado. Imaginemos lo que ser\u00eda que Jesucristo viene a ofrecer su mensaje de salvaci\u00f3n eterna y no pudiera garantizar la transmisi\u00f3n del mismo. Esto ser\u00eda absurdo. Pero que quedase a la vez como una reliquia que se va traspasando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n expuesta a los caprichos interpretativos de los hombres, la reliquia existir\u00eda, pero ya no conocer\u00eda nadie a qui\u00e9n pertenec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>He ah\u00ed el porqu\u00e9 del mismo hecho de que exista un mensaje del Hijo de Dios que es situaci\u00f3n nueva, que es adhesi\u00f3n al Padre, conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, perd\u00f3n, filiaci\u00f3n divina, seguridad de salvaci\u00f3n, tambi\u00e9n moral nueva predicada por Cristo; del hecho de que exista esto se sigue, como consecuencia inevitable, la necesidad de que haya alguien que garantice la fidelidad en la transmisi\u00f3n, de lo contrario mejor es que no hubiera venido Cristo al mundo a predicar, si es que ten\u00eda destino universal. Por eso nos encontramos con la necesidad de la Iglesia. Es otra particularidad del mensaje de Cristo que nos permite ver los tres elementos unidos: <strong>la palabra<\/strong> que \u00c9l predica, <strong>la persona<\/strong> que la predica, y que es objeto de la palabra, y <strong>la Iglesia<\/strong> en que se transmite. Todo esto es un misterio. Tiene visibilidad porque Cristo tuvo existencia visible, hist\u00f3rica, y la Iglesia tambi\u00e9n la tiene hoy, lo necesario para que haya podido ser aprendida por el hombre. Pero lo m\u00e1s rico del misterio est\u00e1 dentro, es <em>el Esp\u00edritu Santo<\/em>, que es el mismo Esp\u00edritu de Jes\u00fas, el que anima a la Iglesia, el que la alienta, el que la fortalece, el que hace que conserve con fidelidad el mensaje que Cristo transmiti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el pensamiento que quer\u00eda ofreceros, tan sencillo, pero que nos permite vislumbrar de un golpe total la hermosura del panorama: c\u00f3mo Cristo necesariamente tiene que estar transmitido de una manera viva y fiel por la Iglesia para que su mensaje pueda tener garant\u00edas de fidelidad y de aceptaci\u00f3n, de lo contrario no lo habr\u00eda predicado. Repito el pensamiento: la Iglesia es la transmisora fiel del mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed tengo un documento que es conocido por vosotros, pero sobre el cual hay que insistir mucho, porque se ha hecho enseguida demasiado silencio sobre \u00e9l. Es la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de su Santidad Pablo VI <em>Evangelii nuntiandi,<\/em> sobre la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo. \u00bfValor de este documento singular\u00edsimo? Yo le pondr\u00eda entre los tres o cuatro mejores que han salido de Pablo VI en su pontificado. El valor es que responde a las deliberaciones del S\u00ednodo de 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el episcopado del mundo entero, a trav\u00e9s de sus representantes, deliberan, llevan sus propias aportaciones y las aportaciones de los diversos grupos de obispos a los que pertenecen, y de los que son hermanos, comisiones episcopales, provincias eclesi\u00e1sticas, etc\u00e9tera. Deliberan y llevan esas reflexiones y durante un mes trabajan sobre el tema \u00abEvangelizaci\u00f3n en el mundo actual\u00bb, y despu\u00e9s de aquella reflexi\u00f3n de todo un mes de obispos del mundo entero, el Papa asume la responsabilidad de ser \u00e9l el que promulgue en su d\u00eda un documento sobre la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se habl\u00f3 de que el S\u00ednodo hab\u00eda sido un fracaso porque no hab\u00eda salido ning\u00fan documento, era precisamente todo lo contrario: hab\u00eda sido un \u00e9xito rotundo; en primer lugar, porque los s\u00ednodos no tienen como misi\u00f3n dar un documento, sino ayudar en el gobierno de la Iglesia. Pero, adem\u00e1s, es porque el conjunto de reflexiones era tan enorme y tan valioso que era imposible resumir y ordenar suficientemente lo que se hab\u00eda dicho. Y entonces el Papa, con su autoridad, asume el prop\u00f3sito de promulgar un a\u00f1o despu\u00e9s un documento sobre el tema.<\/p>\n\n\n\n<p>Este documento tiene la autoridad magisterial propia del Papa, la autoridad, digamos, intelectual de la reflexi\u00f3n nacida de personas que han venido de todo el mundo, la autoridad que nace de un conocimiento de los problemas.<\/p>\n\n\n\n<p>AI final del S\u00ednodo, el Papa pronunci\u00f3 un discurso muy firme y muy solemne, en que corrigi\u00f3 en ese mes de octubre de 1974 algunas expresiones y tendencias que se hab\u00edan manifestado en el S\u00ednodo, las corrigi\u00f3 y lleg\u00f3 a decir \u00abNo cumplir\u00edamos con nuestro deber de velar por la fe y confirmar a nuestros hermanos en el episcopado y a toda la Iglesia si no advirti\u00e9ramos tal&#8230; y tal&#8230; Somos como el vigilante puesto al comienzo del camino para evitar que los que han de discurrir por \u00e9l se desv\u00eden. Es necesario reafirmar la doctrina correcta sobre la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, sobre comunidades de base, sobre liturgia aut\u00f3ctona, etc\u00e9tera\u00bb. De manera que es un documento que va acompa\u00f1ado del prop\u00f3sito del Papa de dar una palabra definitivamente orientadora en el momento actual sobre las cuestiones debatidas. Precedidas de las advertencias del discurso, precedidas de una reflexi\u00f3n a escala universal. Y, por consiguiente, cuando el d\u00eda de la Inmaculada del a\u00f1o 1975 se lanz\u00f3 este documento, el mundo cat\u00f3lico: obispos, sacerdotes, religiosos, creyentes, todos deber\u00edan haberlo recibido con inmenso respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Este documento tendr\u00eda que ser hoy libro de estudio y meditaci\u00f3n en todos los Institutos de Pastoral y en las clases de los seminarios, una especie de <em>vadem\u00e9cum<\/em> de los principios fundamentales de la evangelizaci\u00f3n. Llama la atenci\u00f3n poderosamente c\u00f3mo muchas revistas de la Iglesia espa\u00f1ola apenas le han prestado atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos dice sobre el segundo punto de mi reflexi\u00f3n?: <em>Continuidad del mensaje a trav\u00e9s<\/em> de la Iglesia. Brevemente os leer\u00e9 algunas de las palabras del mensaje: \u00abComo n\u00facleo y centro de su buena nueva, Jes\u00fas anuncia la salvaci\u00f3n. Ese gran don de Dios que es liberaci\u00f3n de todo lo que oprime al hombre, pero que es, sobre todo, liberaci\u00f3n del pecado y del maligno, dentro de la alegr\u00eda de conocer a Dios y de ser conocido por \u00c9l y de verle y de entregarse a \u00c9l\u00bb <em>(Evangelii nuntiandi,<\/em> 9). Me llama la atenci\u00f3n este lenguaje del Papa, porque cuando se habla que este mensaje de Cristo es esto, liberaci\u00f3n del pecado, liberaci\u00f3n del maligno, parece que es reducirlo simplemente a romper las cadenas de una sombr\u00eda esclavitud, que parece poco digna de una misi\u00f3n tan colosal y grandiosa como la que viene a traer Cristo al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa no se limita a esta afirmaci\u00f3n y dice: \u00abTodo esto tiene su arranque durante la vida de Cristo y se logra de manera definitiva por sumuerte y resurrecci\u00f3n. Pero debe ser continuado pacientemente a trav\u00e9s de la historia hasta ser plenamente realizado el d\u00eda de la venida final, cosa que nadie sabe cu\u00e1ndo tendr\u00e1 lugar, a excepci\u00f3n del Padre\u00bb (ib\u00eddem). \u00abLa Iglesia tiene viva conciencia de las palabras del Salvador. <em>Es preciso que anuncie tambi\u00e9n el Reino de Dios en otras ciudades <\/em>(Lc 4, 43). Se aplican con toda verdad a ella misma, y por su parte ella a\u00f1ade de buen grado siguiendo a San Pablo: <em>Si evangelizo no es para m\u00ed motivo de gloria, sino que se me impone como necesidad. \u00a1Ay de m\u00ed si no evangelizara!<\/em> (1Cor 9, 16). Con gran gozo y consuelo hemos escuchado estas palabras al final del S\u00ednodo. Nos queremos confirmar una vez m\u00e1s que la tarea de la evangelizaci\u00f3n de todos los hombres constituye la misi\u00f3n esencial de la Iglesia. Una tarea y misi\u00f3n que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez m\u00e1s urgentes&#8230;\u00bb Y luego dice: \u00abEvangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia en su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y ense\u00f1ar, para ser canal del don de la gracia, para reconciliar a los hombres con Dios, para perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa misa, memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n gloriosa\u00bb <em>(Evangelii nuntiandi,<\/em> 14). Es un pu\u00f1ado de pensamientos apretados, breves, en que se resume la misi\u00f3n de la Iglesia, id\u00e9ntica a la de Cristo. Y a esto es a lo que llama el Papa tarea suprema de la Iglesia, id\u00e9ntica a la de Cristo: evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Va desarrollando el mismo pensamiento anterior en otros puntos, en que con una exactitud precisa, matem\u00e1tica, se\u00f1ala todos los problemas que se debaten hoy, actualmente, en escuelas de teolog\u00eda, en c\u00edrculos de pastoral, que tantas veces alteran el coraz\u00f3n de los sacerdotes y de los cristianos, llev\u00e1ndolos por caminos de desorientaci\u00f3n y confusi\u00f3n. El Papa lo precisa en este documento con una exactitud sorprendente, y pienso que, si fu\u00e9ramos hoy m\u00e1s humildes, m\u00e1s fieles al magisterio del Papa, se podr\u00edan eliminar en un noventa por ciento las tensiones existentes con s\u00f3lo prestar atenci\u00f3n seria y profunda al conjunto de reflexiones que nos hace el Papa sobre la acci\u00f3n de la Iglesia, tal como \u00e9l la define en este documento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las manipulaciones que hoy sufre el Mensaje<\/h2>\n\n\n\n<p>Pasamos al tercer punto. Por causa del tiempo no puedo hacer m\u00e1s que unas breves indicaciones, tomando tambi\u00e9n como punto de apoyo pensamientos del Papa, pues estimo que deben ser ofrecidos a vuestra consideraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice el Santo Padre: \u00abManipulaciones frecuentes est\u00e1 sufriendo hoy este mensaje de Cristo, al que la Iglesia debe ser absolutamente fiel\u00bb <em>(Evangelii nuntiandi,<\/em> 32). Y yo se\u00f1alo las siguientes: <strong>primera<\/strong>, el oscurecimiento casi deliberado de todo cuanto se refiere a la vida eterna; <strong>segunda<\/strong>, la metodolog\u00eda en lugar del esp\u00edritu, es decir, m\u00e1s t\u00e9cnica en el trabajo apost\u00f3lico que esp\u00edritu de fe; <strong>tercera<\/strong>, la mutilaci\u00f3n de la verdad; <strong>cuarta<\/strong>, el respeto indebido a una libertad que es libertinaje; <strong>quinta<\/strong>, la reducci\u00f3n, en gran parte, del mensaje que predicamos a un mero humanismo social; <strong>sexta<\/strong>, el relativismo en el concepto del hombre; <strong>s\u00e9ptima<\/strong>, el recurso indiscriminado a los signos de los tiempos, sin darnos cuenta de su ambivalencia y de la obligaci\u00f3n moral que tenemos de distinguir cu\u00e1les son los positivos y cu\u00e1les los rechazables.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras en estos puntos no coincidamos en virtud de una fidelidad a las precisiones que el magisterio eclesi\u00e1stico nos traza, no saldremos de la confusi\u00f3n. Mientras sigamos empe\u00f1\u00e1ndonos en considerar a Cristo como un amigo, como un hermano, peor a\u00fan, como un camarada, no haremos nada. Y el cristianismo se nos hundir\u00e1 entre las manos, en lo que afecta a lo que nosotros podamos vivir o invitar a vivir de ese cristianismo, al que servimos con la visi\u00f3n diversa con que cada uno le sirve.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sobre los problemas de <\/strong><em><strong>la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/strong><\/em><em>.<\/em> A pesar de lo que ha dicho el Papa en este documento, de lo que dijo al comenzar el S\u00ednodo, otro d\u00eda en el \u00c1ngelus y en otro discurso que pronunci\u00f3 en otra ocasi\u00f3n, a pesar de eso siguen los terrenismos pol\u00edticos sociales consider\u00e1ndose como la suprema ambici\u00f3n de muchos que se mueven en lo que se llama el apostolado cristiano. Yo no digo que a eso no haya que llegar como consecuencia de la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n. Lo que digo es que si se establece una tal desproporci\u00f3n entre lo poqu\u00edsimo que concedemos al n\u00facleo del mensaje y lo much\u00edsimo en que nos entregamos a lo que deben ser consecuencias, forzosamente, por una ley casi f\u00edsica, se produce un desequilibrio interno entre las actitudes apost\u00f3licas de la Iglesia, que hace que el rostro de \u00e9sta quede desfigurado. Como luego, adem\u00e1s, en la medida que el hombre pierde la contemplaci\u00f3n de Dios pierde tambi\u00e9n la serenidad y la paz, cuanto m\u00e1s se mete en la agitaci\u00f3n de los problemas que son consecuencia del pecado real o supuesto, cuanto m\u00e1s entra ah\u00ed, m\u00e1s v\u00edctima es de la agitaci\u00f3n que eso produce, m\u00e1s pierde el horizonte que tiene que contemplar, y entonces ese n\u00facleo cristiano de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas va como reduci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s y s\u00f3lo queda la periferia, la ambici\u00f3n hacia el mundo. Ya no hay paz en el coraz\u00f3n, ni capacidad limpia de perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una pasi\u00f3n tan desp\u00f3tica como puede ser la pasi\u00f3n sexual, llevada al ansia de poder y de dominio, de este grupo o del otro, que se traduce muchas veces en odio a una clase social determinada, en la eliminaci\u00f3n del adversario, en desprecio sistem\u00e1tico de todo lo que pida paciencia, ponderaci\u00f3n, serenidad y fe, valores evang\u00e9licos supremos. Se oscurece el sentido de la vida eterna y no se predica para nada, cuando es precisamente lo fundamental, a qu\u00e9 viene el Se\u00f1or, c\u00f3mo es una acci\u00f3n salv\u00edfica, pero no para este mundo. En este mundo se incoa ese reino de justicia, pero no es m\u00e1s que una preparaci\u00f3n de lo que ha de venir despu\u00e9s, y sobre eso hay un silencio pavoroso. Hoy se parcializan las verdades, hoy se hace hermen\u00e9utica de los dogmas. Se toma la definici\u00f3n de tal o cual Concilio simplemente para presentarla bajo el prisma de nuestros pensamientos de hoy, como algo que, si vali\u00f3 entonces, ya no vale en nuestros d\u00edas. Con lo cual se introduce un relativismo en todas las ense\u00f1anzas de la Iglesia que forzosamente ha de tener consecuencias funestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos habla del <em><strong>cambio<\/strong><\/em><em>,<\/em> casi del cambio por el cambio; la idolatr\u00eda del cambio. Se nos habla del hombre moderno como si fuera esencialmente distinto del hombre antiguo.<\/p>\n\n\n\n<p>Von Hildebrand, este autor alem\u00e1n que escribi\u00f3 hace unos a\u00f1os <em>El caballo de Troya en la Ciudad de Dios,<\/em> ha vuelto a escribir no hace mucho sobre estos puntos de vista interesantes. Dice: \u00abPero \u00bfqu\u00e9 es esto del cambio que se nos presenta casi como un mito del que ya no podemos apartarnos? La sociedad est\u00e1 en cambio&#8230;, el hombre de hoy cambia&#8230;; tenemos que acomodamos a los cambios que el hombre experimenta&#8230;\u00bb, y dice Von Hildebrand muy acertadamente: \u00abLo que ocurre es que, hoy como ayer, entre los hombres que ahora viven los hay diversos. Unos son de una manera y otros de otra. Existe el cambio dentro de cada generaci\u00f3n, pero no porque dentro de esta generaci\u00f3n el hombre sea distinto de la generaci\u00f3n anterior. En la anterior hab\u00eda tambi\u00e9n hombres de una manera y hombres de otra, pero estamos hablando tanto del cambio que nos parece que el hombre de estos a\u00f1os del siglo XX,casi en su final, es esencial y radicalmente distinto del anterior. No; el hombre de hoy necesita de los mismos valores: de la paz, del sentido y gozo de la familia, de la amistad, de un trabajo que asegure su subsistencia y le permita comprobar el progreso y desarrollo de su vida. Y siente las mismas tentaciones de lujuria, de ego\u00edsmo, de apetencia de poder que ha sentido el hombre de ayer\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La rebeld\u00eda de la juventud de hoy podr\u00e1 manifestarse m\u00e1s, pero siempre ha sido un instinto que ha brotado de toda persona joven. Y, sin embargo, por ceder en estos \u00abslogans\u00bb, vamos cayendo en algo que tiene consecuencias fatales. Como el hombre cambia, tiene que cambiar tambi\u00e9n la presentaci\u00f3n de los dogmas de fe, y al cambiar tanto la presentaci\u00f3n, se hace cambiar a los propios dogmas y llega un momento en el que se dice: \u00abEsto ya no vale para el hombre de hoy\u00bb. Y ni se sabe qu\u00e9 se tiene que creer, ni qu\u00e9 se tiene que obrar. Y la oraci\u00f3n del hombre de hoy tiene que ser distinta. \u00bfEn virtud de qu\u00e9 principios se pueden hacer estas afirmaciones que destrozan por completo la consistencia de las verdades de la fe y la operatividad apost\u00f3lica normal, dentro de un mensaje de Cristo, cuya identidad, al menos por hip\u00f3tesis, hemos de suponer que se conserva fielmente en la Iglesia, no ya por fe, porque si discurrimos en nombre de la fe ya no caben hip\u00f3tesis? La identidad del mensaje de Cristo \u00a1claro que se conserva! Y ese mensaje que es universal, pleno y eterno, vale para el hombre de hoy igual que para el hombre de ayer.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Signos de los tiempos<\/strong><\/em><em>:<\/em> la libertad, el progreso, el consumo, los derechos humanos, la persona. El Cardenal Bengsch, de Berl\u00edn, que tuvo una intervenci\u00f3n preciosa en el S\u00ednodo, dice que un hombre de Iglesia, un cristiano frente a esas frases no puede colocarse en una actitud neutralista; necesariamente tiene que pensar y analizar. \u00bfEn qu\u00e9 sentido se acomoda o se aparta del Evangelio este concepto que hoy predican y que manejan continuamente en peri\u00f3dicos y revistas? Porque, claro, son realidades positivas: el cuerpo, la sexualidad, el amor, la libertad, la afirmaci\u00f3n de la personalidad propia, el af\u00e1n de una sociedad mejor. Todo este conjunto de afirmaciones, evidentemente, encierra valores positivos, pero hay quien los emplea deliberadamente en otro sentido, y el predicador del Evangelio, el catequista, el seglar, la familia que quiere conservar la fe, tiene la obligaci\u00f3n de preguntarse: \u00bfen qu\u00e9 sentido est\u00e1n empleando esto? Porque si no es as\u00ed, yo no puedo aceptarlo, aunque me digan que es un signo de los tiempos, y si lo es, ser\u00e1 un signo de los tiempos tristes y de decadencia que siempre existen en la sociedad. Todo este conjunto de reflexiones sobre las que, gracias a Dios, va apareciendo luz cada vez con m\u00e1s precisi\u00f3n, merecer\u00eda ser mucho m\u00e1s desarrollado, pero ya no puedo hacerlo, ha pasado el tiempo de que dispon\u00eda y hemos de dejarlo para otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Son manipulaciones, repito, que sufre el <em>Mensaje de Cristo,<\/em> y que, por otra parte, no son nuevas. Ahora bien, tenemos la obligaci\u00f3n de prepararnos, de pensar y de orar y de vivir de acuerdo con lo que ese mensaje en que creemos nos pide para poder ser luz y para no sucumbir ante esta presi\u00f3n de los confusionismos existentes. Gracias a Dios tenemos posibilidad para ello, porque el que quiere ilustrarse puede hacerlo siguiendo el magisterio del Papa, cuando \u00e9ste se pronuncia en la forma y autoridad con que lo hace en algunas ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero terminar ley\u00e9ndoos precisamente este documento del Papa sobre un punto en el que las confusiones han aparecido en este tiempo y que podr\u00edan ser casi como un espejo de otras muchas, en las cuales tantos y tantos han ca\u00eddo en estos tiempos. El Papa habla en el final de este documento de c\u00f3mo hay que tener celo por la predicaci\u00f3n de la verdad, y se refiere, fijaros con qu\u00e9 precisi\u00f3n, a estas corrientes que han surgido en nuestros a\u00f1os y que han tenido una trascendencia sobre todo en el campo de las misiones, corrientes devastadoras podr\u00edamos decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Pertenezco actualmente a la Congregaci\u00f3n de las Misiones y tengo que asistir en Roma a las reuniones de la Congregaci\u00f3n plenaria con obispos de todo el mundo, misioneros, etc., y he o\u00eddo exponer all\u00ed varias veces c\u00f3mo muchas misiones se han destrozado como consecuencia de este relativismo dogm\u00e1tico y de esta confusi\u00f3n que les hace a muchos pensar que no hay que predicar porque es una imposici\u00f3n de la verdad, es una coacci\u00f3n del hombre moderno. Un signo de los tiempos: la independencia, la autonom\u00eda, no dejarse coaccionar, hay que evitar todo lo que sea falta de respeto a la personalidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa se refiere a este problema porque, repito, no es de pura especulaci\u00f3n, est\u00e1 teniendo consecuencias pr\u00e1cticas tremendas, y dice: \u00abSer\u00eda ciertamente un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evang\u00e9lica y la salvaci\u00f3n ofrecida en Jesucristo con plena caridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda haber \u2013sin actos que puedan tener sabor a coacci\u00f3n o a persuasi\u00f3n inhonesta o menos recta\u2013, lejos de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un homenaje a esta libertad, a la que se ofrece la elecci\u00f3n de un camino que incluso los no creyentes juzgan noble y exaltador. O \u00bfes que es un crimen contra la libertad ajena proclamar con alegr\u00eda la buena nueva conocida gracias a la misericordia de Dios? O \u00bfpor qu\u00e9 \u00fanicamente la mentira y el error, la degradaci\u00f3n y la pornograf\u00eda han de tener derecho a ser propuestas, y por desgracia incluso impuestas, por una propaganda destructiva difundida mediante los medios de comunicaci\u00f3n social, por la tolerancia legal, por el miedo de los buenos y la audacia de los malos? Este modo respetuoso de proponer la verdad de Cristo y de su Reino, m\u00e1s que un derecho es un deber del evangelizador, y es a la vez un derecho de los hombres, sus hermanos, a recibir a trav\u00e9s de \u00e9l el anuncio de la buena nueva de la salvaci\u00f3n. Esta salvaci\u00f3n la puede realizar Dios en quien \u00c9l quiere y por caminos extraordinarios que s\u00f3lo \u00c9l conoce. En realidad, si su Hijo ha venido al mundo ha sido precisamente para revelamos, mediante su palabra y su vida, los caminos ordinarios de la salvaci\u00f3n, y es \u00c9l quien nos ha ordenado transmitir a los dem\u00e1s, con su misma autoridad, esta revelaci\u00f3n. No ser\u00e1 in\u00fatil que cada cristiano y cada evangelizador examinen en profundidad, a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, este pensamiento \u2013y ahora os ruego que le prest\u00e9is atenci\u00f3n\u2013: \u00abGracias a la misericordia de Dios, si nosotros no les anunciamos el Evangelio, los hombres podr\u00e1n salvarse por otros caminos, pero \u00bfpodremos salvamos nosotros si por negligencia, por miedo, por verg\u00fcenza \u2013lo que San Pablo llama avergonzarse del Evangelio\u2013, o como consecuencia de ideas falsas omitimos el anunciarlo? Porque esto significar\u00eda ser infieles a la llamada de Dios, que, a trav\u00e9s de los ministros del Evangelio, quiere hacer germinar la semilla; de nosotros depender\u00e1 el que esa semilla se convierta en \u00e1rbol y produzca frutos\u00bb <em>(Evangelii nuntiandi,<\/em> 80).<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el lenguaje que quisiera ver continuamente empleado por nosotros, sin miedo ninguno, con ese celo apost\u00f3lico que ha movido siempre a los santos y a los servidores del Evangelio. En las comunidades religiosas, en los grupos apost\u00f3licos y en las familias cat\u00f3licas volver a hablar as\u00ed, con estas condiciones, con esta profundidad en la fe, sin diluirnos en simples esquemas sociol\u00f3gicos, como si fuera faltar al respeto al hombre el decir abierta y claramente que es un hijo de Dios, que tiene que apartarse del pecado, que tiene que buscar esa trascendencia divina uni\u00e9ndose a Dios como a un Padre, que tiene que vivir este santo Evangelio y la Iglesia y los Sacramentos en toda su pureza. Este es el lenguaje en que, a pesar de todos los defectos, vivieron muchos de nuestros antepasados y gracias a \u00e9l constituyeron familias ejemplares en todos los \u00f3rdenes. \u00bfPor qu\u00e9 no puede ser compatible ese lenguaje de la fe con la atenci\u00f3n necesaria a los problemas que el mundo moderno nos presenta? Para contribuir a resolverlos en la proporci\u00f3n en que a cada uno nos corresponda, sin querer convertirnos cada uno en un Mes\u00edas con su propio mesianismo, con sus propios programas liberadores, cuando lo \u00fanico que tenemos que mirar es a esto: <em>a la liberaci\u00f3n que nos ofrece Jesucristo como enviado del Padre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> M. Gonz\u00e1lez Gil, <em>Cristo, el misterio de Dios, <\/em>2 vols. BAC 380 y 381, Madrid 1976.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>O.c<\/em>., BAC 380, 354.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el 8 de abril de 1976 en el sal\u00f3n del Instituto Nacional de Previsi\u00f3n de Madrid, dentro del ciclo organizado por la Asociaci\u00f3n de Universitarias Espa\u00f1olas. Me han pedido que hable hoy sobre este tema: Jesucristo y su mensaje. Es muy grato hablar de ello y es lo que estoy haciendo constantemente. Precisamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[49],"doc_tag":[],"class_list":["post-683","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-cristo-redentor-del-mundo-y-vida-de-las-naciones"],"year_month":"2026-05","word_count":7237,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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