{"id":681,"date":"2024-09-22T13:34:47","date_gmt":"2024-09-22T11:34:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=681"},"modified":"2024-09-22T13:34:47","modified_gmt":"2024-09-22T11:34:47","password":"","slug":"la-fe-en-jesucristo-y-en-la-santisima-trinidad","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-fe-en-jesucristo-y-en-la-santisima-trinidad\/","title":{"rendered":"La fe en Jesucristo y en la Sant\u00edsima Trinidad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Instrucci\u00f3n doctrinal, publicada en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo<\/em>, abril de 1972. La Declaraci\u00f3n a que esta instrucci\u00f3n se refiere fue publicada el 21 de febrero de 1972, por la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente, la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe ha hecho una declaraci\u00f3n sobre los misterios del Hijo de Dios hecho hombre y el de la Sant\u00edsima Trinidad, con el prop\u00f3sito de salvaguardar la fe tradicional de la Iglesia en los mismos y rechazar los errores que de nuevo est\u00e1n extendi\u00e9ndose hoy sobre estos dogmas, pertenecientes a la esencia de la revelaci\u00f3n. El citado documento lleva la aprobaci\u00f3n expresa del Romano Pont\u00edfice.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Gravedad del problema<\/h2>\n\n\n\n<p>Tiene este hecho una importancia extraordinaria, y reconocerlo as\u00ed no es ceder a la tentaci\u00f3n de una alarma injustificada, sino, por el contrario, ser conscientes de que, si se ponen en peligro estas verdades centrales del credo cat\u00f3lico, las dem\u00e1s tambi\u00e9n quedar\u00edan destruidas. Ya hace dos a\u00f1os, en la Revista <em>La Civilta Cattolica<\/em>, n\u00famero 121, apareci\u00f3 un art\u00edculo del P. Galot, titulado \u00abTentativi da una nuova Cristologia\u00bb, en que expon\u00eda las nuevas teor\u00edas. No s\u00f3lo no se han corregido tales desviaciones, sino que se propagan cada vez m\u00e1s en traducciones y res\u00famenes que llegan a todas partes, originando la m\u00e1s lamentable confusi\u00f3n, tambi\u00e9n en Espa\u00f1a. En algunas revistas, no religiosas, destinadas al gran p\u00fablico, han aparecido art\u00edculos sobre temas morales y dogm\u00e1ticos, en que se vierten sin escr\u00fapulo estas \u00abliberadoras\u00bb ense\u00f1anzas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Adhesi\u00f3n al Santo Padre y a la Congregaci\u00f3n de la Fe<\/h2>\n\n\n\n<p>Por lo cual, estimo que es un deber de mi misi\u00f3n episcopal manifestar p\u00fablicamente mi adhesi\u00f3n firme y cordial, m\u00e1s a\u00fan, mi gratitud al Santo Padre por sus esfuerzos en defender el dep\u00f3sito de la fe y en confirmar a sus hermanos (Lc 22, 32), tal como lo viene haciendo incesantemente, y ahora con su expresa y personal aprobaci\u00f3n del documento promulgado por la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe. Es absolutamente necesario aceptar y seguir las ense\u00f1anzas del Sucesor de Pedro. Las palabras del documento a que vengo refiri\u00e9ndome son muy serias, cuando nos dicen textualmente: \u00abLa actitud de los Pastores de la Iglesia con respecto a las verdades que salvaguarda la presente Declaraci\u00f3n, debe ser <em>exigir<\/em> al pueblo la unidad de la confesi\u00f3n de la fe, especialmente a aquellos que, por mandato recibido del Magisterio, ense\u00f1an las ciencias sagradas o predican la palabra de Dios\u00bb (n. 7).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fe, intangible<\/h2>\n\n\n\n<p>Ciertamente existe hoy, acrecentado despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, un fervoroso intento, por parte de muchos, de abrir nuevos caminos de evangelizaci\u00f3n para nuestro mundo. Pero no basta la intenci\u00f3n que nos gu\u00eda; es tambi\u00e9n indispensable la fidelidad a la doctrina revelada. Si \u00e9sta se deteriora o se oscurece, la evangelizaci\u00f3n es irrealizable, porque ya no ser\u00edamos portadores de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios, sino meros propagandistas, y no por mucho tiempo, de nuestras opiniones subjetivas. Nuestra fe debe mantenerse incontaminada y pura, sin a\u00f1adir ni quitar nada a lo que la revelaci\u00f3n nos ha transmitido, bajo la direcci\u00f3n del Magisterio de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Da verg\u00fcenza comprobar la extrema debilidad intelectual y religiosa de quienes para renovar, lo \u00fanico que hacen es destruir. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la radical novedad del Evangelio sino en su propia identidad? Cambiar el contenido sustancial de la Revelaci\u00f3n para hacerla m\u00e1s inteligible al mundo, manifiesta un complejo de petulancia o de cobard\u00eda que se vuelve contra los mismos que lo fomentan. Ni nuestros hermanos separados, ni el mundo alejado de Dios agradecen las claudicaciones en materia de fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lenguaje e interpretaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Se dice insistentemente que una cosa es el contenido de la fe y otra el lenguaje con que se expresa. As\u00ed es. Pero el lenguaje es el medio con que nos entendemos los hombres. Si es tan nuevo que obliga a entender lo que decimos de manera esencialmente distinta a como siempre lo ha presentado la Iglesia, ya no ser\u00e1 nuevo s\u00f3lo el lenguaje, sino tambi\u00e9n el contenido. Es necesario, s\u00ed, no escatimar esfuerzos para profundizar cada vez m\u00e1s los misterios revelados y explicarlos de forma adecuada, teniendo en cuenta la nueva forma de pensar de los hombres. \u00abPero al dedicarse \u2013los te\u00f3logos\u2013 a la necesaria tarea de la investigaci\u00f3n, hay que tener cuidado de no entender nunca esos arcanos misterios de forma distinta a como los \u00abha entendido y los entiende la Iglesia\u00bb\u00bb (n. 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice tambi\u00e9n que las f\u00f3rmulas tradicionales de expresi\u00f3n de la fe deben someterse a criterios hermen\u00e9uticos que los interpretan y que est\u00e1n condicionados por el modo de pensar de la \u00e9poca en que se pronunciaron, por lo cual no corresponden a la mentalidad del hombre de hoy. Seguramente se a\u00f1adir\u00e1 que la Declaraci\u00f3n que comentamos ha omitido el trabajo de adecuarlas a tal mentalidad, al limitarse a repetirlas tal y como fueron pronunciadas en tiempos tan distantes de los nuestros.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto contestamos que es el Magisterio el \u00fanico poseedor del oficio de interpretar aut\u00e9nticamente la Palabra de Dios escrita y tradicional (Const. <em>Dei Verbum<\/em>, 10). Precisamente lo que hace la reciente Declaraci\u00f3n es determinar c\u00f3mo ha de entender el hombre de hoy y el te\u00f3logo de hoy las f\u00f3rmulas tradicionales con que se expresan las verdades a que se refieren. El mismo Santo Padre Pablo VI, en la introducci\u00f3n a su Profesi\u00f3n de Fe del a\u00f1o 1968, puso l\u00edmites precisos a los intentos de la nueva hermen\u00e9utica. No se puede, en efecto, bajo el pretexto del contexto mental en que se dijo, llegar a la conclusi\u00f3n de que no sabemos nunca qu\u00e9 es lo que se dijo ayer o lo que se dice hoy. Si as\u00ed fuera, la Revelaci\u00f3n, en lugar de ser luz, nos introducir\u00eda en las tinieblas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos misterios fundamentales<\/h2>\n\n\n\n<p>La Declaraci\u00f3n que estoy comentando versa sobre dos verdades dogm\u00e1ticas tan fundamentales en nuestra fe cat\u00f3lica y de tal modo \u00abpertenecientes a su n\u00facleo central que, si se abandonan, se adultera tambi\u00e9n el restante tesoro de la revelaci\u00f3n\u00bb (n. 6). Una es el misterio del <strong>Hijo de Dios hecho hombre<\/strong>. Otra, el de la <strong>Sant\u00edsima Trinidad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Consta por los datos de la Revelaci\u00f3n que el Hijo de Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios. Jes\u00fas nos manifest\u00f3 el misterio adorable de su Persona con palabras y con obras. Adoramos a Jesucristo precisamente porque es el Hijo de Dios. De \u00c9l, Dios y hombre, hemos recibido el don de la redenci\u00f3n y de la gracia. Muri\u00f3 por nosotros y fue exaltado por Dios con una resurrecci\u00f3n gloriosa.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>La Iglesia nos ha ofrecido siempre este misterio, afirm\u00e1ndolo con lenguaje cada vez m\u00e1s expl\u00edcito, y de \u00e9l hemos aprendido que en Cristo hay dos naturalezas, divina una y humana otra, y una sola persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Se apartan de la fe cat\u00f3lica los que no admiten como perteneciente a la Revelaci\u00f3n este dato del Hijo de Dios hecho hombre, o los que niegan su subsistencia eterna, as\u00ed como los que opinan que habr\u00eda que abandonar la noci\u00f3n de la \u00fanica persona de Jesucristo. Igualmente, se oponen a esta fe los que, por muchas alabanzas que tributen a Jesucristo, no le confiesan como Hijo de Dios y se limitan a afirmar que en \u00c9l se da la cita de la divinidad con el hombre en cuanto que Dios est\u00e1 presente de modo eminente en la persona humana de Jes\u00fas. Le exaltan como a un h\u00e9roe humano que ha llegado a la cumbre de la uni\u00f3n religiosa con Dios, pero nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La fe en el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad no se apoya en una caprichosa elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica, sino en los datos que la Sagrada Escritura nos ofrece al hablamos del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, en cuyo nombre deben ser regenerados los nuevos fieles para poder entrar en el Reino que Jesucristo estableci\u00f3. El Magisterio de la Iglesia ha precisado que son tres las personas, pero una sola esencia; que el Padre no procede de ninguno, el Hijo del Padre solamente y el Esp\u00edritu Santo de ambos por igual, sin principio y sin fin (Conc. Lateranense IV). As\u00ed ha sido mantenida, predicada y cuidada la fe del pueblo cat\u00f3lico en este misterio.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Se apartan de ella los que opinan que la Revelaci\u00f3n nos deja \u00abinciertos sobre la eternidad de la Trinidad, y especialmente sobre la existencia eterna del Esp\u00edritu Santo como persona, en Dios, distinta del Padre y del Hijo\u00bb (Declaraci\u00f3n, n. 5). Y no tienen raz\u00f3n para calificar de abusivo este lenguaje como si la Revelaci\u00f3n no nos hubiera dado a los creyentes cierto conocimiento de la vida \u00edntima de Dios. La Trinidad se nos ha revelado, s\u00ed, en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, especialmente en Cristo, pero no como un simple dato yuxtapuesto, sino como una vibraci\u00f3n vital que permite entrever algo de la riqueza divina que nutre el misterio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fe de nuestros Padres<\/h2>\n\n\n\n<p>No se trata, pues, de mantenemos cerrados al mundo, como si desconoci\u00e9ramos las exigencias del pensamiento moderno, sino \u00fanicamente de ser fieles a Dios en su revelaci\u00f3n. La fe de la Iglesia no se improvisa ni cambia con el paso del tiempo. Los misterios del Hijo de Dios encamado y de la Sant\u00edsima Trinidad constituyen la cumbre de la revelaci\u00f3n cristiana y a la vez la dominan. Esta fe que hoy predica el Sucesor de Pedro es la misma que predicaron los Ap\u00f3stoles. Nuestros padres \u2013no los de la sangre, sino los de nuestro esp\u00edritu cristiano y cat\u00f3lico\u2013 han sabido transmit\u00edrnosla \u00edntegra. Hablaron en los Concilios, en sus S\u00edmbolos de fe, en sus predicaciones y catequesis. Para quien esto escribe no deja de ser grato poder referirse a los Concilios de Toledo. Precisamente en los S\u00edmbolos Toledanos IV, VI y XI, por no citar los m\u00e1s antiguos, aparecen afirmaciones claras que pueden contraponerse a los errores de la nueva Cristolog\u00eda que ahora se difunde. Incluso en el VI aparece una f\u00f3rmula sumamente bella, seg\u00fan la cual Dios, por ser Uno y Trino, es un <em>solo<\/em> Dios, pero no un <em>solitario<\/em>, cuya infinita riqueza quede recluida en una soledad est\u00e9ril, es decir, que alg\u00fan conocimiento de la vida \u00edntima de Dios se nos da en la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pido a todos los sacerdotes de la di\u00f3cesis, ministros de la palabra de Dios, a los que ense\u00f1an en el seminario y dem\u00e1s centros docentes, a los que cuidan de la catequesis en sus diversos niveles, que ofrezcan a los fieles la sana doctrina con sumo cuidado, para no transmitirla err\u00f3nea o incompleta.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa no s\u00f3lo ha aprobado esta Declaraci\u00f3n. La ha comentado. Ha pedido a los fieles que se alegren de que estos dogmas se proclamen en su integridad, ha ponderado las consecuencias resolutivas y operantes que tienen para todo el conjunto de nuestra vida cristiana. Si los dogmas quedan vac\u00edos de contenido, la religi\u00f3n se desvanece.<\/p>\n\n\n\n<p>Pascua de Resurrecci\u00f3n de 1972.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Instrucci\u00f3n doctrinal, publicada en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, abril de 1972. La Declaraci\u00f3n a que esta instrucci\u00f3n se refiere fue publicada el 21 de febrero de 1972, por la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe. 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