{"id":519,"date":"2024-09-18T19:22:39","date_gmt":"2024-09-18T17:22:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=489"},"modified":"2024-09-19T16:15:36","modified_gmt":"2024-09-19T14:15:36","password":"","slug":"la-tentacion-de-un-catolicismo-facil-remedio-para-una-espana-intransigente","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-tentacion-de-un-catolicismo-facil-remedio-para-una-espana-intransigente\/","title":{"rendered":"La tentaci\u00f3n de un catolicismo f\u00e1cil \u00bfremedio para una Espa\u00f1a intransigente?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia pronunciada en el <em>Club Siglo XXI<\/em>, Madrid, el 24 de mayo de 1982. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado<\/em> <em>de Toledo<\/em>, agosto-septiembre 1982.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<br>La Iglesia en el per\u00edodo posconciliar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la \u00faltima etapa del Concilio Vaticano II, el18 de noviembre de 1965, el Papa Pablo VI pronunci\u00f3 un discurso, al que pertenecen las siguientes palabras:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNos parece que es muy importante que nos demos cuenta de cu\u00e1l deba ser nuestra actitud de \u00e1nimo en el per\u00edodo posconciliar. La celebraci\u00f3n del Concilio ha suscitado, a nuestro juicio, tres diferentes momentos espirituales. El primero fue el del entusiasmo. Era justo que fuera as\u00ed: estupor, alegr\u00eda, esperanza, un sue\u00f1o casi mesi\u00e1nico, acogieron el anuncio de la esperada y, sin embargo, inesperada convocaci\u00f3n; una brisa de primavera pas\u00f3 al comienzo sobre todos los \u00e1nimos. Sigui\u00f3 un segundo momento, el del efectivo desarrollo del Concilio, que se caracteriz\u00f3 por la problematicidad; ese aspecto de la problem\u00e1tica era l\u00f3gico que acompa\u00f1ase al trabajo conciliar, que fue, como vosotros sab\u00e9is, inmenso&#8230; Pero en algunos sectores de la opini\u00f3n p\u00fablica todo se convirti\u00f3 en discutido y discutible, todo apareci\u00f3 dif\u00edcil y complejo; se pretendi\u00f3 someter todo a la cr\u00edtica y a la impaciencia de las novedades. Aparecieron inquietudes, corrientes, temores, audacias, arbitrariedades; todo se hizo dudoso, incluso los c\u00e1nones de la verdad y de la autoridad&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abViene, por esto, el tercer momento, el de los prop\u00f3sitos, el de la aceptaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de los decretos conciliares. Y \u00e9ste es el momento para el que cada uno debe disponer su propio esp\u00edritu. La discusi\u00f3n acaba; empieza la comprensi\u00f3n. A la acci\u00f3n del arado que revuelve la tierra, sucede el cultivo ordenado y positivo. La Iglesia se reorganiza con las nuevas normas que el Concilio ha dado. La fidelidad la caracteriza: una novedad la califica, la de la conciencia acrecentada de la comuni\u00f3n eclesial, de su maravillosa trabaz\u00f3n, de la mayor caridad que debe unir, activar, santificar, la comuni\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia. Es este el per\u00edodo del verdadero <em>aggiornamento<\/em>, preconizado por nuestro predecesor, de venerada memoria, Juan XXIII, el cual no quer\u00eda ciertamente atribuir a esta program\u00e1tica palabra el significado que alguno intenta darle, como si ella consistiera en \u2018relativizar\u2019, seg\u00fan el esp\u00edritu del mundo, todas las cosas de la Iglesia: dogmas, leyes, estructuras, tradiciones, siendo as\u00ed que estuvo en \u00e9l tan vivo y firme el sentido de la estabilidad doctrinal y estructural de la Iglesia que lo constituy\u00f3 en eje de su pensamiento y de su obra. <em>Aggiornamento<\/em> querr\u00e1 decir de ahora en adelante, para nosotros, sabia penetraci\u00f3n del esp\u00edritu del Concilio que hemos celebrado y aplicaci\u00f3n fiel de sus normas, feliz y santamente emanadas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPensamos que en esta l\u00ednea se debe desarrollar la psicolog\u00eda nueva de la Iglesia: clero y fieles tendr\u00e1n que desarrollar una magnifica labor espiritual para la renovaci\u00f3n de la vida y de las acciones seg\u00fan Cristo Se\u00f1or; y a esta labor invitamos a nuestros hermanos y a nuestros hijos; aquellos que aman a Cristo y a la Iglesia est\u00e9n aqu\u00ed con Nos en la profesi\u00f3n m\u00e1s clara del sentido de la verdad propia de la tradici\u00f3n que Cristo y los ap\u00f3stoles inauguraron, y con \u00e9l el sentido de la disciplina eclesi\u00e1stica y de la uni\u00f3n profunda y cordial que nos hace confiados y solidarios como miembros de un mismo cuerpo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abY para que todos seamos confortados en esta renovaci\u00f3n espiritual, proponemos a la Iglesia recordar piadosamente las palabras y los ejemplos de dos de nuestros \u00faltimos predecesores, P\u00edo XII y Juan XXIII, a quienes la Iglesia y el mundo tanto deben, y disponemos a este fin que sean iniciados can\u00f3nicamente los procesos de beatificaci\u00f3n de estos Sumos Pont\u00edfices, tan piadosos y excelsos y tan queridos para nosotros\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final de su vida, mes y medio antes de morir, en discurso dirigido al Colegio Cardenalicio, como haciendo examen de conciencia ante la muerte ya pr\u00f3xima, Pablo VI proclamaba con \u00e9nfasis que hab\u00eda luchado intr\u00e9pidamente para mantener la doctrina tradicional de la Iglesia Cat\u00f3lica, de la que hab\u00eda sido el primer servidor. Se adivinaba en estas palabras como un lamento por no haber podido conseguir que en la \u00e9poca del posconcilio la Iglesia toda avanzase conforme a lo que \u00e9l hab\u00eda dicho tantas veces.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda ocurrido?<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como consecuencia de la nueva actitud de di\u00e1logo, discernimiento y aproximaci\u00f3n al mundo moderno, a la cultura del hombre contempor\u00e1neo, a sus luchas pol\u00edticas, a las diversas confesiones cristianas, a las dem\u00e1s religiones de la tierra, en grandes sectores de la Iglesia fue extendi\u00e9ndose una actitud nueva, no totalmente, puesto que ten\u00eda precedentes en los a\u00f1os anteriores al Concilio (sacerdotes obreros de Paris, Nueva Teolog\u00eda&#8230;), pero s\u00ed en la intensidad con que se manifestaba. Tales eran los cambios que quer\u00edan introducirse en las expresiones dogm\u00e1ticas de la fe, en la observancia de las leyes divinas, en la moral p\u00fablica y privada, en el culto lit\u00fargico y en las formas de piedad y devoci\u00f3n, y, como consecuencia, en el talante y estilo con que se contemplaban las instituciones y estructuras de la Iglesia: Magisterio y obediencia al mismo, jerarqu\u00eda y autoridad correspondiente, ordenes y congregaciones religiosas, noviciados y seminarios, actuaciones concretas en el modo de realizar la acci\u00f3n apost\u00f3lica, l\u00edmites entre la predicaci\u00f3n y la actuaci\u00f3n pol\u00edtica, disciplina en el comportamiento externo de cl\u00e9rigos y religiosos, etc. Tales eran los cambios, tantos, y en tantos sitios a la vez, que el desconcierto y la confusi\u00f3n m\u00e1s dolorosos se hicieron due\u00f1os del esp\u00edritu de muchos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor novedad consist\u00eda en que todo eso suced\u00eda en el interior de la Iglesia. No obedec\u00eda a imposiciones desde fuera, ni a legislaciones coactivas de poderes extra\u00f1os; se pensaba en contra de las advertencias de los Papas, que traer\u00eda resultados beneficiosos para la evangelizaci\u00f3n del mundo. Se comprende que se hayan escrito libros en estos a\u00f1os como <em>La descomposici\u00f3n del Catolicismo<\/em>, de Bouyer; o <em>\u00bfSe ha vuelto loca la Iglesia Cat\u00f3lica?<\/em>, del ingl\u00e9s John Eppstein; <em>El Caballo de Troya en la ciudad de Dios<\/em>, de Von Hildebrand; <em>El Campesino del Garona<\/em>, de Maritain; <em>Getseman\u00ed<\/em>, del Cardenal Siri; <em>La Iglesia, esperanza del mundo<\/em>, del Cardenal Wrigth; <em>El retorno de Poncio Pi\/ato,<\/em> del Obispo de Estrasburgo, Elchinger; <em>Nuevo Profetismo<\/em>, A.C. de Madrid, 1969; <em>C\u00f3rdula<\/em>, de von Balthasar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero de estos libros apenas se ha hablado. La conjuraci\u00f3n del silencio, aut\u00e9ntica tiran\u00eda en la \u00e9poca de la libertad, ha ca\u00eddo sobre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tampoco se ha querido o\u00edr la voz del mismo Pablo VI, que, con m\u00e1s autoridad que todos ellos, dec\u00eda en 1964, en la enc\u00edclica <em>Ecclesiam Suam<\/em>: \u00abSe cre\u00eda que despu\u00e9s del Concilio vendr\u00eda un d\u00eda de sol para la historia de la Iglesia. Por el contrario, ha venido un d\u00eda de nubes, de tempestades, de oscuridad, de b\u00fasqueda, de incertidumbre&#8230; Un peligro de v\u00e9rtigo, de aturdimiento, de aberraci\u00f3n que sacude la solidez de la Iglesia e induce a muchos a ir tras los m\u00e1s extra\u00f1os pensamientos, como si la Iglesia debiera negarse a s\u00ed misma y abrazar nov\u00edsimas e impensadas formas de vida\u00bb (<em>Ecclesiam Suam<\/em>, 20).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras ocasiones insisti\u00f3 sobre esto mismo: \u00abNo se puede demoler la Iglesia de ayer y de hoy para construir una nueva; impugnar lo que la Iglesia ha ense\u00f1ado hasta ahora, ni abandonar como viejos y superados los c\u00e1nones dogm\u00e1ticos\u00bb (17-9-69). \u00abSe dir\u00eda que a trav\u00e9s de alguna grieta ha entrado el humo de Satan\u00e1s en el templo de Dios. Hay dudas, incertidumbres, problem\u00e1tica, inquietudes, insatisfacciones, confrontaciones. Ya no se conf\u00eda en la Iglesia&#8230; Ha entrado la duda en nuestras conciencias y ha entrado a trav\u00e9s de ventanas que deb\u00edan estar abiertas a la luz\u00bb (Homil\u00eda 27-6-72.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El actual Pont\u00edfice, Juan Pablo II, no ha utilizado el lenguaje lamentativo y doliente de Pablo VI, pero ha ido m\u00e1s lejos en el reconocimiento del drama interior de la Iglesia. Concretamente, en un punto central de la fe cat\u00f3lica, la Eucarist\u00eda, ha llegado a pedir perd\u00f3n en nombre de la Iglesia, por los graves des\u00f3rdenes que se han producido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLlegado ya al t\u00e9rmino de mis reflexiones, quiero pedir perd\u00f3n \u2013en mi nombre y en el de todos vosotros, venerables y queridos Hermanos en el Episcopado\u2013 por todo lo que por el motivo que sea y por cualquiera debilidad humana, impaciencia, negligencia, en virtud tambi\u00e9n de la aplicaci\u00f3n a veces parcial, unilateral y err\u00f3nea de las normas del Concilio Vaticano II, pueda haber causado esc\u00e1ndalo y malestar acerca de la interpretaci\u00f3n de la doctrina y la veneraci\u00f3n debida a este gran Sacramento. Y pido al Se\u00f1or Jes\u00fas para que en el futuro se evite, en nuestro modo de tratar este sagrado Misterio, lo que puede, de alguna manera, debilitar o desorientar el sentido de reverencia y amor en nuestros fieles. Que el mismo Cristo nos ayude a continuar por el camino de la verdadera renovaci\u00f3n hacia aquella plenitud de vida y culto eucar\u00edstico, a trav\u00e9s del cual se construye la Iglesia en esa unidad que ella misma ya posee y que desea poder realizar a\u00fan m\u00e1s para gloria de Dios vivo y para la salvaci\u00f3n de todos los hombres\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en su magisterio normal y ordinario, desde Roma, y en sus viajes por todo el mundo, est\u00e1 repitiendo incansablemente las verdades fundamentales del credo y la ley moral de la Iglesia Cat\u00f3lica, no ya cl\u00e1sicas y tradicionales, que eso es decir poco, sino permanentes e inmutables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta consideraci\u00f3n que he hecho, referida en t\u00e9rminos generales a la Iglesia de los a\u00f1os posconciliares, tiene perfecta aplicaci\u00f3n a Espa\u00f1a. Tambi\u00e9n entre nosotros ha habido sectores muy influyentes en la Iglesia que han querido cambiarlo todo. El resultado ha sido el mismo que en todas partes: desconcierto y pesadumbre en muchos, y reacci\u00f3n hostil en otros, que se han incapacitado para captar la sana brisa de renovaci\u00f3n que el Concilio tra\u00eda. Y en esta situaci\u00f3n nos encontramos hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como digo, este fen\u00f3meno, que no es privativo de Espa\u00f1a, afecta a la vida cat\u00f3lica de los creyentes, y no debe explicarse con apelaciones simplistas a la dificultad de adaptaci\u00f3n, a la impreparaci\u00f3n de los f\u00edeles para asimilar la doctrina del Concilio, al aislamiento en que viv\u00edamos los espa\u00f1oles con anterioridad al mismo, etc. Estas no son explicaciones honestas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y basta, para demostrarlo, tener en cuenta que el fen\u00f3meno se ha dado en casi todos los pa\u00edses cat\u00f3licos, y que los Papas y los S\u00ednodos han hablado sin cesar, condenando los abusos a que me refiero. Porque es de esos abusos de lo que estoy hablando, no de las aut\u00e9nticas y deseadas renovaciones conciliares<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que ha faltado es la fidelidad y la adhesi\u00f3n religiosa al Magisterio de la Iglesia, y concretamente el Magisterio Pontificio, que era bien f\u00e1cil de conocer y, de hecho, se conoc\u00eda. Y no ha sido el pueblo cat\u00f3lico en general, que segu\u00eda dispuesto a observar y seguir las orientaciones de los Papas, sino grupos minoritarios dentro de la Iglesia, que disfrutaban de cauces eficaces por donde hacer correr y propagar sus personales y muchas veces insolentes provocaciones y desobediencias. A Pablo VI, el Papa del Concilio y de las m\u00e1s valientes y dignas aperturas, se termin\u00f3 por despreciarle como a un hombre acobardado y temeroso. A Juan Pablo II, que fue recibido con tan clamorosa adhesi\u00f3n por las circunstancias que concurrieron en su elecci\u00f3n para el Pontificado, se le empez\u00f3 a calificar de involucionista al d\u00eda siguiente de sus llamadas a la fidelidad. Esta es la realidad. Lo dem\u00e1s son ganas de perder el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que ha surgido en Espa\u00f1a, y seesta extendiendo en la opini\u00f3n p\u00fablica de grandes sectores de la sociedad, es otra cosa. Es la idea de que el catolicismo, que tanta influencia ha tenido en nuestra cultura y vida social; el catolicismo hisp\u00e1nico, nuestro catolicismo, ha contribuido notablemente a generar ese fen\u00f3meno de la llamada <em>intransigencia espa\u00f1ola,<\/em> que dificulta la convivencia nacional. En peri\u00f3dicos y revistas, en asambleas y coloquios, en c\u00e1tedras y c\u00edrculos acad\u00e9micos, y \u2013\u00bfpor qu\u00e9 no decirlo? \u2013 en templos y confesonarios \u2013estos \u00faltimos donde se usan\u2013 ha ido extendi\u00e9ndose la idea de que hay que predicar un catolicismo f\u00e1cil, c\u00f3modo, muy dialogante y comprensivo, nada dogm\u00e1tico, respetuoso de la modernidad, adecuado a los tiempos y a las exigencias de la cultura actual, suave descanso para el coraz\u00f3n atribulado de los hombres como la m\u00fasica de una sonata, puramente testimonial y liberado del f\u00e1rrago de una doctrina insoportable, despojado de esa pelambre \u00e1spera e hirsuta que le ha ido creciendo merced a las lociones que manos espa\u00f1olas han ido aplicando a su cabellera (contrarreforma, inquisici\u00f3n, oscurantismo, prepotencia clerical, ansia de dominio, ignorancia cient\u00edfica, etc.). De todo esto se escribe y se habla sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esto es lo peligroso, a mi juicio. Porque despu\u00e9s nadie concreta en qu\u00e9 ha de consistir ese catolicismo f\u00e1cil, ni de qu\u00e9 debe abdicar para ser a la vez moderno y fiel a su identidad. El resultado es que sustituyen las creencias por las actitudes, el dep\u00f3sito de la fe por las ambig\u00fcedades, la caridad por el irenismo, los mandamientos por los manifiestos, los sacramentos que son signos y realidades a la vez por puros s\u00edmbolos a los que cada uno trata como quiere. Y como la idea en si es atractiva \u2013\u00bfa qui\u00e9n no le agrada hacer un catolicismo f\u00e1cil? \u2013 se multiplican las facilidades hasta l\u00edmites inconcebibles, por ejemplo: absoluciones colectivas con quebranto evidente de las normas dadas por Pablo VI, porque es mucho m\u00e1s f\u00e1cil un catolicismo en que no haya que acudir a confesar los pecados personales; ocultaci\u00f3n o evitaci\u00f3n de las f\u00f3rmulas del Credo, en que confesamos a Jesucristo como Hijo de Dios, porque es mucho m\u00e1s f\u00e1cil decir que en \u00c9l Dios se ha hecho presente de una manera \u00fanica; impugnaci\u00f3n de la Iglesia como sociedad jer\u00e1rquica con Papa y Obispos de instituci\u00f3n divina, porque es mucho m\u00e1s f\u00e1cil a los hombres de hoy y m\u00e1s grato a los grupos cristianos no cat\u00f3licos hablar de comunidad de creyentes que caminamos hacia la verdad liberadora; valoraci\u00f3n de la sexualidad como factor integrante de la condici\u00f3n humana, en tales t\u00e9rminos que se consideran las prohibiciones de la Iglesia Cat\u00f3lica como restos at\u00e1vicos de una moral judeocristiana anticuada y pobre. y por lo mismo repudiable, porque as\u00ed es mucho m\u00e1s f\u00e1cil que la juventud llene los espacios vac\u00edos de los templos con las canciones de su alegr\u00eda&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puestos a dar facilidades, se llega a la trivializaci\u00f3n de todo y se termina creando un catolicismo que ya no hay quien lo conozca. Da lo mismo ex\u00e9gesis b\u00edblica protestante que cat\u00f3lica; utop\u00eda marxista que ideal cristiano; Evangelio que libertad; libertad que subjetivismo; subjetivismo que anarqu\u00eda. Y en otro orden de cosas, da lo mismo vida eterna que progreso indefinido; para\u00edso que liberaci\u00f3n terrestre; infierno que congoja o frustraci\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y como las ideas necesitan de instrumentos y medios adecuados para difundirlas, aparecen los libros de temas religiosos, en que cada cual dice lo que se le antoja, incluidos textos de Religi\u00f3n, las catequesis para grupos, las revistas ciclostiladas, las charlas radiof\u00f3nicas, los coloquios televisivos. Todo ligero, todo fr\u00edvolo y desvergonzado, todo sometido a la manipulaci\u00f3n y presentaci\u00f3n arbitraria de unos cuantos directores y directoras de programas que, al amparo de una cierta facilidad de palabra y de gesto, trituran las m\u00e1s sagradas instancias de la fe y de la dignidad del comportamiento moral, tal como en un art\u00edculo memorable lo evocaba no hace mucho Luis Mar\u00eda Ans\u00f3n, titulado <em>Descristianizar Espa\u00f1a<\/em><a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es que ataquen directamente al catolicismo \u2013alguna vez tambi\u00e9n lo hacen\u2013, sino que intentan hacerlo todo f\u00e1cil, eliminar las presencias de un Dios revelador tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, quedarse con las palabras que les convienen y suprimir las dem\u00e1s, y as\u00ed seguir cantando el estribillo de que un catolicismo, que no se acomoda a eso que llaman ellos cultura de hoy, no es de recibo. No importa que la familia, los ni\u00f1os, la juventud, la \u00e9tica de la convivencia, los valores tradicionales y contrastados del pueblo terminen siendo desintegrados y reducidos a polvo. \u00a1Hay que hacer un catolicismo m\u00e1s f\u00e1cil y democr\u00e1tico! \u00a1Hay que dejar a un lado las tinieblas del oscurantismo hisp\u00e1nico! \u00a1Hay que cerrar la puerta a los abanderados de la intransigencia y la caverna! etc. Entonces marchar\u00e1 todo bien y nos situaremos con plenitud en conjunci\u00f3n arm\u00f3nica con los pa\u00edses europeos, y a\u00fan \u2013\u00bfqui\u00e9n sabe? \u2013 les daremos lecciones de progresismo siempre ascendente, haciendo que nuestra Constituci\u00f3n, nuestros consensos ideol\u00f3gicos, nuestros fil\u00f3sofos y ensayistas, nuestros te\u00f3logos (\u00bfd\u00f3nde estar\u00e1n, Dios m\u00edo? ) y comentaristas de la religi\u00f3n, en peri\u00f3dicos y revistas; nuestros soci\u00f3logos y cultivadores de las ciencias antropol\u00f3gicas, nuestros humoristas tan ingeniosos y agudos, asombren al mundo con la forja de una Espa\u00f1a nueva sacada, a golpes de intuici\u00f3n y de coraje, de la fragua incandescente de las nuevas generaciones ya para siempre liberadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos aducir datos sin fin, en confirmaci\u00f3n de lo que estoy diciendo. S\u00f3lo me voy a referir a uno. Cuando se proyectaba la promulgaci\u00f3n de la ley del divorcio; hubo algunos Obispos que hablaron muy claramente sobre el tema, presentando la doctrina de los Papas, algunos de \u00e9stos tan \u00abantiguos\u00bb y \u00abmedievales\u00bb como Pablo VI y Juan Pablo II. Estos Obispos fueron atacados desde todos los \u00e1ngulos, civiles y eclesi\u00e1sticos. No es extra\u00f1o, por lo que se refiere a los cr\u00edticos que proced\u00edan del \u00e1mbito civil. Lo extra\u00f1o es que, en las impugnaciones y ataques que sufrieron de parte eclesi\u00e1stica, ninguno se refiri\u00f3 a la l\u00ednea de argumentaci\u00f3n de esos Obispos, a saber: que la ense\u00f1anza que brindaban era enteramente doctrina pontificia. \u00a1Era m\u00e1s c\u00f3modo olvidarlo, para poder hacer un catolicismo f\u00e1cil, y as\u00ed evitar la guerra religiosa que la intransigencia espa\u00f1ola est\u00e1 siempre dispuesta a declarar!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">An\u00e1lisis del tema de fondo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Descrito el fen\u00f3meno, debo entrar en el an\u00e1lisis del tema de fondo, que subyace en el enunciado de mi conferencia. Se hace necesario contestar a tres preguntas: 1\u00aa \u00bfExiste una intransigencia espa\u00f1ola propia y exclusiva? 2\u00aa \u00bfPuede contribuir un catolicismo f\u00e1cil a disiparla? 3\u00aa \u00bfPuede darse un catolicismo f\u00e1cil? Contestar\u00e9 brevemente.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Intransigencia espa\u00f1ola<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPueden acusar a Espa\u00f1a de intransigencia los dem\u00e1s pa\u00edses de Europa que, en el espacio de treinta y un a\u00f1os, en pleno siglo XX, han consentido en ser aplastados por dos guerras que llegan a ser mundiales como consecuencia de la ambici\u00f3n, los rechazos y los odios de unos y de otros? La intransigencia \u00bfes fen\u00f3meno espa\u00f1ol o simplemente humano?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el siglo XIX hemos sufrido en Espa\u00f1a las guerras din\u00e1sticas, en alguna de las cuales el factor religioso aparece en primer plano, es cierto. Pero en ese mismo siglo, en Inglaterra siguen en vigor las leyes intransigentes contra el acceso de los cat\u00f3licos al Parlamento y a determinados oficios, intransigencia que se mantiene hoy con relaci\u00f3n a algunos altos cargos; en Alemania la intransigencia se dio en las luchas con motivo del <em>Kulturkampf<\/em> de Bismarck; en Francia, al final del siglo pasado y principios del presente, con las leyes laicistas y persecutorias de los gobiernos hostiles a la Iglesia; en Italia, con motivo del despojo de los Estados Pontificios y la unificaci\u00f3n nacional; y en todo Europa, la intransigencia y la venganza se han dado despu\u00e9s de la \u00faltima guerra mundial, en el \u00e1mbito interno de cada naci\u00f3n, con actitudes equivalentes a las de una aut\u00e9ntica guerra civil, s\u00f3lo que no han tenido observadores desde la frontera, como los que desde Hendaya contemplaban con sus prism\u00e1ticos de turistas a los combatientes de nuestra contienda en Ir\u00fan y montes pr\u00f3ximos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que aqu\u00ed ha habido, como fen\u00f3meno propio, ha sido vehemencia ardorosa y disposici\u00f3n proclive a resolver las diferencias por procedimientos contundentes en el \u00e1mbito local, regional y nacional. Ha habido m\u00e1s ignorancia en el pueblo en cuanto a modos de desarrollo pol\u00edtico y social, m\u00e1s hambre, m\u00e1s distanciamiento entre las clases dirigentes y el pueblo. Y como el sentimiento cat\u00f3lico y las actitudes emocionales que acompa\u00f1an a un determinado sentido religioso de la vida eran m\u00e1s densas y arraigadas que en otras partes, cuando surg\u00edan los conflictos sociales o pol\u00edticos, que llevan siempre consigo un determinado concepto de la vida y favorecen cambios radicales, lo cat\u00f3lico hac\u00eda acto de presencia inevitablemente, o para modificarlo seg\u00fan quer\u00edan unos, o para defenderlo seg\u00fan quer\u00edan otros; pero no era la causa de la intransigencia. Originado el conflicto o en curso ya el desarrollo del mismo, los comportamientos pr\u00e1cticos se multiplicaban, obedientes a los sentimientos religiosos en muchas ocasiones. \u00a1Ojal\u00e1 siempre hubiera sido con acierto! Pero \u00bfen qu\u00e9 pa\u00eds y en qu\u00e9 \u00e9poca hist\u00f3rica se ha logrado eso siempre? Yo no defender\u00e9 nunca la intransigencia; s\u00ed que defender\u00e9 siempre la coherencia con los principios religiosos en que se cree. Y para defenderla hay muchos procedimientos que no son la guerra. Pero, desde luego, tampoco son aptos el disimulo, la ocultaci\u00f3n, la ambig\u00fcedad o la difusi\u00f3n de un catolicismo f\u00e1cil, que va vaciando la fe de contenido y despu\u00e9s quiere justificarlo diciendo que los contenidos no son la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que esa vehemencia y fogosa pasi\u00f3n no son exclusivamente nuestras, lo prueban estas palabras del ex presidente de la Rep\u00fablica francesa, Giscard d\u2019Estaing: \u201cEn Francia todo ocurre como si el debate pol\u00edtico no fuese la competici\u00f3n entre dos tendencias, sino el enfrentamiento de dos verdades que se excluyen mutuamente. Su estilo no es el de una deliberaci\u00f3n de ciudadanos que resuelven juntos sus asuntos, sino el de una guerra de religi\u00f3n apenas mitigada por la convivencia. Ese estado de cosas tiene su origen en nuestro temperamento y en nuestra historia. Nuestra vida pol\u00edtica ha sido siempre exaltada por la pasi\u00f3n mediterr\u00e1nea y el absolutismo latino: el grito de Voltaire contra la intolerancia sigue siendo la voz que clama en el desierto\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPuede contribuir a disiparla un catolicismo f\u00e1cil?<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es posible. Sencillamente porque no ser\u00e1 catolicismo. La persona humana y su trascendencia, la familia y sus propiedades esenciales, la sexualidad y su regulaci\u00f3n, el culto a Dios y el respeto a lo sagrado, la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y la orientaci\u00f3n de la libertad en los j\u00f3venes y los adultos, la caridad en el sentido en que la proclama Juan Pablo II, los derechos humanos correlativos de deberes ineludibles, la justicia social en el \u00e1mbito de cada naci\u00f3n y en la relaci\u00f3n de naciones ricas y pobres, no son realidades para declararlas sueltas y exentas de mandamientos, a merced del mejor postor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre cada una de ellas, como sobre el sentido de la vida y de .la muerte, el catolicismo, en lo que tiene de doctrina revelada, trasmite una palabra que est\u00e1 dicha en lo fundamental por el Hijo de Dios. Podr\u00e1 aclararse, explicarse mejor, inculturizarse, pero no modificarse de modo que se altere lo sustancial de lo que ha sido revelado. Si se hace as\u00ed, ya no queda catolicismo. Ser\u00e1 \u00fanicamente el monumento o el libro, el archivo o el documento de papel, de piedra o de color; pero no ser\u00e1 la vida, que es lo que dijo Jes\u00fas de s\u00ed mismo. Ser\u00e1, como dijo Ren\u00e1n, el perfume de un frasco vac\u00edo; pero no ser\u00e1 la Iglesia de Cristo, Redentor de la Humanidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPuede darse un catolicismo f\u00e1cil?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi respuesta hoy, en el contexto de las consideraciones que vengo haciendo y en un an\u00e1lisis forzosamente breve de la realidad social del catolicismo en la vida de un pueblo, es que el catolicismo no es ni f\u00e1cil ni dif\u00edcil. Porque no lo entiendo como un mero hecho sociol\u00f3gico segregado por la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de un pueblo o de una cultura determinada que se decanta en instituciones y costumbres creadas por el genio y la raza. Entendido as\u00ed, ciertamente podemos hablar de catolicismo hisp\u00e1nico, franc\u00e9s, italiano, etc., y descubrir peculiaridades propias, pues no en vano el catolicismo es tambi\u00e9n un modo de vivir y de pensar, en el que cada pueblo pone su huella propia. Ni aun en ese sentido puede acusarse a la naci\u00f3n espa\u00f1ola de mayores intransigencias que las que en otras partes se han dado, con una u otra religi\u00f3n, ni de mayores confusiones entre Iglesia y Estado que las que durante siglos se han dado en toda Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ahora no hablo de esto. Hablo de la crisis posconciliar a la que est\u00e1n refiri\u00e9ndose los Papas, y que es el tema que me ha tra\u00eddo aqu\u00ed. Si me he referido al catolicismo espa\u00f1ol es porque lo tachan de particularmente intransigente y afirman que, eliminadas esas intransigencias, quedar\u00e1 un catolicismo m\u00e1s puro, y que ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil, y ayudar\u00e1 m\u00e1s a la convivencia democr\u00e1tica. Este es el nudo del problema, la tentaci\u00f3n en que podemos caer los cat\u00f3licos, hijos de la Iglesia, contra la cual hay que ponerse en guardia, so pena de consentir en una disoluci\u00f3n y desmembramiento progresivos del credo, que ni corregir\u00e1 lo que tengamos de intransigentes ni ser\u00e1 ya catolicismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recientemente, en coloquios televisivos de gran audiencia, han aparecido hombres y mujeres j\u00f3venes, representantes de la cultura de hoy. El espect\u00e1culo era tan soez y tan b\u00e1rbaro que causaba sonrojo. Insultos, imprecaciones, procacidades, gestos iracundos, rechazos de peque\u00f1os d\u00e9spotas unos contra otros, eso es lo que afloraba como manifestaci\u00f3n de la nueva cultura de la transigencia y el respeto. \u00a1All\u00ed no influ\u00eda para nada el catolicismo hisp\u00e1nico! Eran las lacras de siempre: ignorancia, pasi\u00f3n incontrolada, aplastamiento del antagonista o simplemente del interlocutor, vehemencia incendiaria, insultante descaro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El catolicismo no es ni f\u00e1cil ni dif\u00edcil, repito. Porque es ante todo una Vida y una Palabra que nos ofrece el Dios de la Verdad y del Amor revelado en Jesucristo. Cuando ese mensaje de verdad y de vida se va asimilando con fe y con la ayuda que prestan los sacramentos y la oraci\u00f3n dentro de la comunidad de la Iglesia tal como Cristo la instituy\u00f3, el creyente se encuentra con un Dios cercano, que le ofrece un coraz\u00f3n que ama, el del propio Jesucristo. Entonces comprueba el hombre que ese yugo es suave y esa carga ligera. La ley moral se contempla entonces como una exigencia del verdadero amor, que redime del peso de la miseria y eleva el esp\u00edritu. En las dudas, vacilaciones, dificultades y fracasos, el hombre creyente termina por decir como el Ap\u00f3stol Pedro cuando le pregunt\u00f3 Jes\u00fas: <em>\u00bfY vosotros tambi\u00e9n quer\u00e9is iros? \u2013Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa solo tienes palabras de vida eterna<\/em>. Ese es el catolicismo que termina haci\u00e9ndose f\u00e1cil, no que es f\u00e1cil o que nosotros, con nuestras adulteraciones y ambig\u00fcedades, queremos que lo sea, seg\u00fan nuestra pasi\u00f3n o cobard\u00eda. Ese es el catolicismo en el que yo creo, el de la fidelidad y la delicadeza en el tratamiento y transmisi\u00f3n de algo que no es nuestro, sino de Cristo. Es el de la integridad en la fe, no el de los integrismos que rechazan el Concilio Vaticano II porque no les gusta, ni, por supuesto, el de los comportamientos sucios e irreverentes en el interior de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada hay aut\u00e9nticamente humano que no halle eco en el Coraz\u00f3n de Cristo y, por tanto, en el de su Iglesia. Los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias, sobre todo de los pobres y afligidos de toda clase, son los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de la Iglesia de Cristo. As\u00ed comienza la Constituci\u00f3n Pastoral del Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo actual, y as\u00ed quiero hablaros yo a todos vosotros, como Pastor de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia est\u00e1 en medio del mundo. Por el solo hecho de su presencia pone en \u00e9l una inquietud incurable. Perpetuo testigo de Cristo que sacudi\u00f3 los cimientos de la vida humana, movi\u00f3 los \u00e1nimos, convirti\u00f3 hombres e hizo de ellos el Reino vivo del Padre, la Iglesia aparece como signo de contradicci\u00f3n. <em>Puesto est\u00e1 este Ni\u00f1o para ca\u00edda y levantamiento de muchos en Israel y para signo de contradicci\u00f3n, y una espada atravesar\u00e1 tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones<\/em> (Lc 2, 34-35). \u00ab\u00bfNo incluyen en una s\u00edntesis maravillosa estas palabras pronunciadas ante el Ni\u00f1o Jes\u00fas, lo que nos afecta tan profundamente y tan de continuo nos preocupa? \u00bfNo son un signo particular de nuestros tiempos, o, al menos, la clave para entender los diversos s\u00edntomas de la vida moderna, de los cuales se ocuparon el Concilio Vaticano II, el S\u00ednodo de los Obispos y continuamente se ocupan la Santa Sede y todos los Obispos junto con el Pueblo de Dios? \u00bfNo son acaso estas palabras una particular definici\u00f3n de Cristo y de su Iglesia: <em>Signo de contradicci\u00f3n&#8230; para que se descubran los pensamientos de muchos corazones?<\/em>\u00ab<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra Iglesia es peregrinante y, por tanto, militante. No se puede olvidar este aspecto, porque es esencial. Hemos sido injertados en Cristo por el bautismo y la confirmaci\u00f3n. <em>El gran combate<\/em> contin\u00faa desarroll\u00e1ndose entre los hombres a trav\u00e9s de los tiempos (Ap 11, 7 y 12, 7). La Iglesia no nos permite ignorar que es imposible conciliar la justicia con la iniquidad, ni la luz con las tinieblas, ni conformar a Dios con las idolatr\u00edas, ni a Cristo con las falsas sabidur\u00edas (2Cor 14-16). Las palabras de Cristo son esp\u00edritu y vida (Jn 6, 63) y el que las escucha y pone por obra ser\u00e1 un hombre prudente que edifica su casa sobre s\u00f3lidos cimientos. El que hace lo que Cristo ha dicho no ver\u00e1 jam\u00e1s la muerte. Cristo exige expl\u00edcitamente que los hombres le sigan, en el sentido fuerte y comprometido que comporta el seguimiento de Cristo. Y exige que el hombre se pronuncie por \u00c9l sin condiciones, sin facilidades, tanto interna como externamente. Y de ello hace depender la salvaci\u00f3n: <em>Aquel que se declare por M\u00ed ante los hombres, Yo tambi\u00e9n me declarar\u00e9 por \u00e9l ante mi Padre que est\u00e1 en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negar\u00e9 Yo tambi\u00e9n ante mi Padre<\/em> (Mt 10, 32-33). <em>El que no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra M\u00ed, y el que no recoge conmigo, desparrama<\/em> (Mt 12, 30).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia de Cristo se siente \u00edntimamente unida con la humanidad y con su historia (GS 1) y, como conoce las dificultades de cada momento hist\u00f3rico, ayuda a los hombres en este peregrinar hasta la Casa del Padre. Ella da el perd\u00f3n; suscita hogares, peque\u00f1as iglesias dom\u00e9sticas, que son luz y sal de la tierra; desenmascara las tinieblas en que nos adormecemos; da luz en los momentos de dolor y desesperaci\u00f3n; defiende al hombre contra sus propias debilidades, transigencias y ambiciones. La Iglesia es Sacramento de Salvaci\u00f3n para todos los hombres, y por eso tiene el deber de escrutar los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del Evangelio. Una Iglesia de puertas abiertas, como los brazos de Cristo en la cruz, para que entren todos, pero sin desvirtuar la sal, porque no servir\u00eda nada m\u00e1s que para ser pisoteada, pues ya no preserva de la corrupci\u00f3n; ni esconder su luz, porque entonces ser\u00eda como un ciego que conduce a otro ciego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es, pues, el catolicismo obst\u00e1culo alguno para la convivencia respetuosa dentro de la naci\u00f3n espa\u00f1ola; ni es remedio adecuado para disipar nuestras intransigencias la reducci\u00f3n del credo y la norma de vida cat\u00f3lica a un catolicismo f\u00e1cil y placentero que lo disimula todo, y que no se atreve a proclamar su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ocasi\u00f3n de la carta abierta al Papa que escribi\u00f3 Hans K\u00fcng en Alemania, dec\u00eda el Cardenal Wolf, de Maguncia: \u00abPara m\u00ed, es una carta equivocada, porque entiendo que el futuro del cristianismo no puede ser m\u00e1s f\u00e1cil, como \u00e9l pide, sino m\u00e1s arduo, m\u00e1s dif\u00edcil, m\u00e1s comprometido. Lo dice el Papa y lo decimos todos. El camino justo es el de la exigencia y el del compromiso. La prueba est\u00e1 en que los monasterios de clausura y de austeridad est\u00e1n llenos en Alemania y no pueden admitir m\u00e1s peticiones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta tendencia hacia lo f\u00e1cil, con exculpaci\u00f3n de toda responsabilidad en lo que se dice, se predica, se escribe y se practica en el interior de la Iglesia, es propio de sociedades decadentes y enfermas. Cuando la tendencia a rebajar el vigor del credo y de la moral cat\u00f3lica viene de fuera de la Iglesia, de grupos pol\u00edticos y seudoculturales, de soci\u00f3logos, ensayistas, periodistas, etc., se comprende mejor; pero que se consienta en ello, para hacernos m\u00e1s simp\u00e1ticos y agradables al mundo de hoy, es ignorancia y suicidio. El catolicismo adulterado y facil\u00f3n, es decir, sin obediencia al Papa, ni firmeza en los dogmas, sin respeto a la liturgia, sin coherencia en la moral individual y social, es tan ilusorio como una pompa de jab\u00f3n; en cuanto el ni\u00f1o que juguetea con ella, porque la fabrica a su antojo, sopla un poco m\u00e1s para que suba m\u00e1s alta o llegue m\u00e1s lejos, se deshace.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se lanzan reproches continuos contra nuestra educaci\u00f3n asc\u00e9tica y moral, y se oculta que muchos de nuestros libros de devoci\u00f3n y de asc\u00e9tica, y nuestros manuales de teolog\u00eda moral del siglo pasado y de los primeros cincuenta a\u00f1os del presente, son traducciones o acomodaciones de autores franceses, belgas, italianos y de algunos alemanes. De manera que no hemos sido nosotros los que hemos maleducado al pueblo en la fe. Nuestros p\u00e1rrocos y muchas comunidades religiosas o miembros aislados de ellas, esparcidos o peregrinando por los lugares m\u00e1s inveros\u00edmiles de la geograf\u00eda espa\u00f1ola, sin comunicaci\u00f3n apenas con sus compa\u00f1eros, o con el obispado a que pertenec\u00edan, han realizado una labor prodigiosa de conservaci\u00f3n de la esperanza y la alegr\u00eda; de acercamiento en la discordia; de facilitaci\u00f3n del perd\u00f3n, y de ayuda a la humildad para pedirlo; de mantenimiento de una moral de la familia, de la juventud, de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y adolescentes, que, adem\u00e1s del mantenimiento de la fe, ha originado la consolidaci\u00f3n de una cultura del pueblo, que es mucho m\u00e1s rica y profunda que la mera instrucci\u00f3n escolar, necesaria por supuesto. Todo est\u00e1 empezando a convertirse en a\u00f1icos, y los chicos y chicas de nuestros pueblos ya dicen y hacen lo mismo que nuestros universitarios. Y a\u00f1aden que han o\u00eddo esto o lo otro a tal cura o religioso que ha ido por all\u00ed a dar conferencias, o que en la \u00abtele\u00bb, c\u00e1tedra para la educaci\u00f3n de la libertad, se induce o se defiende abiertamente tal modo de proceder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuanto se haga en Espa\u00f1a para educar a los ciudadanos en la convivencia respetuosa de unos y de otros, est\u00e1 justificado, como lo est\u00e1 en todas partes, en donde a pesar de m\u00e1s prolongadas experiencias democr\u00e1ticas, surgen tambi\u00e9n las discrepancias con apasionamiento y acritud. Al recibirnos el Papa el pasado mes de marzo a los Obispos de la Provincia Eclesi\u00e1stica de Toledo, nos dec\u00eda: \u00abLas circunstancias del presente imponen un examen realista y bien actualizado de la situaci\u00f3n, mirando sobre todo al futuro, para que en las nuevas condiciones en las que han de vivir vuestros fieles, puedan \u00e9stos responder plenamente a su vocaci\u00f3n cristiana, en un clima de di\u00e1logo dentro del contexto cada vez m\u00e1s pluralista de la sociedad espa\u00f1ola. Sin perder, no obstante, la clara visi\u00f3n de su propia identidad cristiana. Sin olvidar las exigencias que de ella derivan, no s\u00f3lo en la esfera de la propia conciencia, sino tambi\u00e9n en el de una actuaci\u00f3n pr\u00e1ctica de esos principios morales, que no son solamente cristianos, sino humanos, y que deben estar en la base de la convivencia c\u00edvica, de la solidaridad comunitaria, de la ordenaci\u00f3n jur\u00eddica de la familia, de la escuela, de la leg\u00edtima participaci\u00f3n de cada uno en la gu\u00eda de la sociedad&#8230; Han de empe\u00f1arse en la construcci\u00f3n de una sociedad democr\u00e1ticamente respetuosa de todo ciudadano o grupo social, han de fomentar en la comunidad contenidos crecientes de justicia y aut\u00e9ntica libertad, pero sin hipotecar su identidad cristiana, sus deberes y derechos; sin falsos rubores, sin poner trabas al dinamismo interno y externo de la propia fe, antes bien, vivi\u00e9ndola como inspiraci\u00f3n a la fraternidad, a la honestidad, al compromiso en favor del bien de todos, sin fronteras interesadas o parciales\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que hay principios de vida, nacidos de la fe, ante cuya anulaci\u00f3n o menosprecio no se puede menos de ser intransigentes, es decir, no cabe otra postura que la de proclamarlos y defenderlos. Eso, m\u00e1s que intransigencia, es firmeza en la fidelidad y servicio a Dios y a los hombres. Son cuestiones que deben estar fuera de toda discusi\u00f3n si se quiere mantener y respetar un concepto cat\u00f3lico de la existencia humana en la tierra. Los pueblos que llevan grabados en la conciencia estos principios har\u00e1n bien en tratar de impedir, por procedimientos justos, que se les atropelle, so pretexto de que en otras partes est\u00e1n ya atropellados y no pasa nada; y si se les dice desde el interior de la Iglesia, en contra de lo que est\u00e1n diciendo los Papas, que es mejor ser transigentes para ser civilizados, deber\u00e1n contestar que en esos casos no se trata de ser o no ser transigentes, sino de ser o no ser cat\u00f3licos. As\u00ed de sencillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra cosa es la postura de los gobernantes en relaci\u00f3n con el bien com\u00fan, cuando los pueblos que gobiernan est\u00e1n divididos en m\u00faltiples y plurales tendencias. No es \u00e9ste el tema que yo examino. Hablo exclusivamente de la tendencia existente hoy en muchos cat\u00f3licos a reducir las exigencias de su fe por motivos culturales o de convivencia social, y del peligro que se da para la fe en el interior de la Iglesia por las malas interpretaciones del Concilio Vaticano II, como si \u00e9ste fomentase un catolicismo f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cat\u00f3lico quiere ser un \u00abhombre libre\u00bb, pero sabe que no se puede hacer de la libertad un manto para tapar las propias ambiciones, las debilidades, las deserciones; para dejar las responsabilidades que le ata\u00f1en, ni para justificar sus infidelidades y cobard\u00edas. Precisamente, la obediencia a la Iglesia es realmente el precio de su libertad y dignidad \u2013s\u00f3lo la verdad hace libres\u2013, la condici\u00f3n de la unidad con los hombres. El cat\u00f3lico distingue la libertad de sus caricaturas; as\u00ed como la \u00abtolerancia\u00bb noble, abierta y positiva, de las cesiones cobardes, de los subterfugios para eludir el cumplimiento de los deberes, de los falsos respetos humanos, de las fragilidades y debilitamientos ante cuestiones en que el ceder es una traici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El deber de un cat\u00f3lico, ante esta situaci\u00f3n de una Espa\u00f1a que quiere ser democr\u00e1tica, tolerante y abierta, debe ser entrar resueltamente en esta civilizaci\u00f3n, que entre todos tiene que surgir, y llevar a ella el mensaje de Cristo. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 obligado a no ceder ante las ideas, hechos, costumbres que pongan en tela de juicio valores fundamentales. El cat\u00f3lico espa\u00f1ol tiene que tener la valent\u00eda de deducir las respuestas que su momento pide, de la gran tradici\u00f3n de la Iglesia de Cristo, de la gozosa confianza en la inteligencia humana iluminada por Cristo, de la espl\u00e9ndida visi\u00f3n que de la vocaci\u00f3n humana le da su religi\u00f3n. Esto es lo que est\u00e1 haciendo Juan Pablo II: dar desde Roma sus respuestas, como tambi\u00e9n en sus viajes a todas las partes del mundo. Un catolicismo rebajado en sus dogmas y en el testimonio de vida que le es propio, no sirve para nada m\u00e1s que para ser arrojado al desv\u00e1n de los recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLas circunstancias de nuestro momento\u00bb, como pretexto para las exigencias que el Evangelio tiene para el cat\u00f3lico, no son ni m\u00e1s desfavorables, ni m\u00e1s favorables que lo fueron en otras \u00e9pocas, aunque nos parezca lo contrario. Siempre hay contrapesos en la balanza. Analizando bien las diferentes \u00e9pocas de la historia se pueden equilibrar los factores positivos y negativos de una y otra situaci\u00f3n. Las cartas de San Pablo a los corintios nos presentan una corrupci\u00f3n \u00abdigna de nuestro momento\u00bb. Tenemos muchos siglos de historia tras nuestras espaldas para ver y comprender lo que han sido las promesas de las diferentes ideolog\u00edas, reg\u00edmenes y sistemas morales. Por una parte, parece que potencian la idea de la dignidad y ciertos derechos inalienables del hombre, como la libertad \u2013yo preguntar\u00eda de qu\u00e9 y para qu\u00e9\u2013, y por otra, van oscureciendo poco a poco el hecho de que esa libertad y esos derechos s\u00f3lo pueden fundamentarse si \u00e9l mismo es algo m\u00e1s que un producto casual de la naturaleza, que se hace a s\u00ed mismo y a su entorno. La \u00fanica garant\u00eda de la libertad es Dios, Cristo como instancia suprema que nos juzga y ante quien somos responsables. El peligro est\u00e1 en atribuir un car\u00e1cter \u00faltimo y definitivo a lo que es arbitrario, y quit\u00e1rselo en cambio a lo que es eterno y absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace cuatro siglos que muri\u00f3 una mujer nacida en \u00c1vila, cuya obra de reforma en la Iglesia ha dado la vuelta al mundo: Santa Teresa de Jes\u00fas. Nadie la ha ganado en firmeza de convicciones ni en el rigor de la observancia. Escribi\u00f3 y vivi\u00f3 en clave cat\u00f3lica, como nadie, hasta el punto de que se ha dicho de ella que es un fruto, el m\u00e1s preciado, de la Contrarreforma. Hoy es buscada, le\u00edda, admirada y aun amada por cat\u00f3licos y protestantes, a pesar de lo que dice en el <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em>. Seg\u00fan los criterios de hoy, ella habr\u00eda sido una intransigente t\u00edpicamente espa\u00f1ola. En la \u00e9poca del Renacimiento en que le toc\u00f3 vivir, lo que hizo fue sencillamente mantener su identidad cat\u00f3lica. La ciudad de \u00c1vila, en que hizo sus primeras fundaciones, est\u00e1 siendo tan visitada este a\u00f1o como Santiago de Compostela, adonde llegan peregrinos de toda Europa, como siempre en los a\u00f1os jacobeos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en el siglo XIX, el del oscurantismo y las guerras civiles, nacen en Espa\u00f1a una pl\u00e9yade de hombres y mujeres santos, que en los campos de la ense\u00f1anza, la educaci\u00f3n, la beneficencia y la asistencia hospitalaria, tan abandonados por el Estado, significan un avance maravilloso en las realidades sociales del inter\u00e9s por el hombre y del amor a Dios, no superado por ninguna otra naci\u00f3n europea. San Antonio Mar\u00eda Claret, el Beato Enrique de Oss\u00f3, Santa Mar\u00eda Micaela del Sant\u00edsimo Sacramento, Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet, Santa Vicenta Mar\u00eda L\u00f3pez Vicu\u00f1a, la Beata Molas, el P. Palau, Santa Joaquina Vedruna, etc., con sus Claretianos, Teresianas, Adoratrices, Jesuitinas, Carmelitas de la Caridad, Hijas de Mar\u00eda Inmaculada, Hermanitas de los Ancianos Desamparados, Oblatas, se unen por encima del tiempo a San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, a Santo Domingo de Guzm\u00e1n y San Juan de \u00c1vila, a Santa Teresa y San Pedro Claver. Y unos y otros, los de ayer y los de m\u00e1s atr\u00e1s en el tiempo, hacen posible que todav\u00eda hoy haya en los pa\u00edses de Am\u00e9rica de habla espa\u00f1ola m\u00e1s de 17.000 religiosos y religiosas entregados a la evangelizaci\u00f3n. Ninguna naci\u00f3n del mundo, excepto Irlanda en t\u00e9rminos proporcionales, tienen fuera de sus fronteras tantos hombres y mujeres dedicados a la causa del Evangelio. Pues bien, ninguno de esos insignes hijos de la Iglesia de ayer y de hoy puede catalogarse entre los representantes de un catolicismo f\u00e1cil que disimulara sus exigencias para adaptarse mejor al mundo contempor\u00e1neo. Todos, sin embargo, lucharon por remediar las necesidades espirituales y materiales de su tiempo, y lo consiguieron en la medida que a ellos les correspond\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n: No a la tentaci\u00f3n de un catolicismo f\u00e1cil<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenemos obligaci\u00f3n, los cat\u00f3licos, de mostrar a los hombres la nada de los \u00eddolos que surgen de una sociedad permisiva, consumista o materialista; y, por el contrario, la fuente de vida y de felicidad que brota de la inserci\u00f3n en Cristo. Esto no se logra cediendo a la tentaci\u00f3n de presentar un catolicismo f\u00e1cil. Una forma sutil de barrenar el catolicismo es el de presentarlo, como acontece en el campo pol\u00edtico o social, como un \u00abduelo\u00bb entre progresistas e integristas; as\u00ed se desvirt\u00faa la verdadera esencia del catolicismo, se trivializa su verdad. Cristo ha hecho suyo lo que era nuestro, el pecado; y as\u00ed se ha hecho nuestro lo que era suyo, la vida divina. La Iglesia tiene la \u00fanica misi\u00f3n de hacer presente a Jesucristo a los hombres; tiene que anunciarlo, mostrarlo y darlo a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abDios no es de derechas ni de izquierdas. La peor confusi\u00f3n radica actualmente en la absurda idea de algunos semi-te\u00f3logos, seg\u00fan los cuales la trascendencia de Dios es una idea conservadora, siendo as\u00ed que el cristiano de izquierdas debe ser horizontalista. Todo cuanto contribuya a fomentar semejante equ\u00edvoco ser\u00eda peligroso. &#8216;El cristiano, dec\u00eda acertadamente Merleau-Ponty, es un mal revolucionario y un conservador poco seguro&#8217;. Eso es su gloria, porque eso quiere decir que ni la tradici\u00f3n ni el progreso constituyen para \u00e9l unos \u00eddolos, puesto que solamente el Evangelio, y solamente la Iglesia constituyen el \u00faltimo punto de referencia. Por eso el cristiano escapa a las prisiones de derechas o izquierdas, en las que algunos pretenden encerrarlo\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oportunidad del catolicismo en Espa\u00f1a radica en que se logre una gran renovaci\u00f3n espiritual y doctrinal en las personas y en las instituciones. Cada uno ha de renovarse en su puesto, en su ambiente, en su trabajo, en su situaci\u00f3n de \u00e9xito o de fracaso, de dolor o alegr\u00eda. Gran renovaci\u00f3n que debe barrer las \u00abcontestaciones\u00bb malsanas y satisfacer las \u00abcontestaciones\u00bb sanas. Tiene que organizarse en torno a la Iglesia y al Papa Juan Pablo II, Vicario de Cristo en la tierra. Y significa fidelidad a Juan Pablo II, tanto cuando habla de la familia, del derecho sagrado a la vida, de la misericordia de Dios en la misi\u00f3n de la Iglesia, como cuando mantiene el celibato de los sacerdotes, invita al sacramento de la penitencia, sacude las conciencias en torno a los deberes de justicia y a\u00fan m\u00e1s de caridad. Apartar al pueblo cat\u00f3lico de Espa\u00f1a de este gran impulso, en provecho de un movimiento particular de derechas o de izquierdas, es falsear su sentido y comprometer su eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se da un catolicismo adulterado o f\u00e1cil en las \u00abidolatr\u00edas\u00bb de nuestra \u00e9poca: bienestar, poder, deformaci\u00f3n de la sexualidad, libertad para el placer. Se da idolatr\u00eda dondequiera que el hombre espere la salvaci\u00f3n personal fuera del poder creador de Dios. Son idol\u00e1tricas las doctrinas marxistas, que hacen del hombre el creador del hombre, presentando la historia como el proceso mediante el cual la humanidad se crea a s\u00ed misma, transformando las condiciones exteriores de su existencia, y al ponernos en el ritmo de la historia, y no en la voluntad de Dios, la norma del bien y del mal. Idol\u00e1tricas son las teor\u00edas que dicen que lo que salva es el esfuerzo de la ascesis, mediante el cual el hombre capta sus energ\u00edas interiores. O aquellas para las que el pecado no es otra cosa que ignorancia y hacen de la raz\u00f3n la medida de todo lo divino, lo humano y lo moral. Idol\u00e1tricos son tambi\u00e9n los que ponen en tela de juicio la raz\u00f3n, y ven en el hombre un ser lanzado al azar o al absurdo. El cat\u00f3lico de hoy ha de saber discernir lo que hay de equivocado en el concepto moderno del hombre, eficaz, buscador incansable del bienestar y del placer, de lo verificable y comprobable. Parece que el hombre no es verdaderamente hombre si no se constituye para s\u00ed mismo como valor supremo. \u00abLa religi\u00f3n del hombre sin Cristo es la gran idolatr\u00eda de nuestra \u00e9poca\u00bb. Esta idolatr\u00eda se da de forma solapada e inconsciente entre los cat\u00f3licos que quieren s\u00f3lo una Iglesia movida a impulsos de los gustos personales y de las \u00abtiran\u00edas\u00bb de la \u00e9poca. Digo \u00abtiran\u00edas\u00bb porque en realidad lo son: hacen esclavos del placer, de la ambici\u00f3n, de los productos que siempre se anhela adquirir, de los ego\u00edsmos, de los orgullos personales. Realmente lo que cuenta en la vida no es un \u00abdios humano\u00bb, sino cosas tan sencillas como la prestaci\u00f3n de ayuda mutua, el sacrificio y el esfuerzo en beneficio de los dem\u00e1s, paciencia con los otros y con nosotros mismos, reconocimiento de v\u00ednculos, aunque en determinadas circunstancias resulten inc\u00f3modos o dif\u00edciles, honradez en la propia profesi\u00f3n, abnegaci\u00f3n y amor en el hogar. Posturas como \u00e9stas, en una sociedad humana y a lo largo de generaciones, s\u00f3lo pueden sostenerse en raz\u00f3n de una fe religiosa, de una esperanza firme en la gracia de Dios, que sirve de ancla vigorosa para el sentido y desarrollo de nuestra vida. Toda la vida tiene que ser determinada por Cristo: situaciones, realidades, valores y empe\u00f1os sociales que puedan emprenderse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por una falsa sensaci\u00f3n de culpabilidad, o por una falsa concepci\u00f3n de lo que es contribuci\u00f3n al progreso de la humanidad, hay cat\u00f3licos que quieren deformar su sentido de lo que es realmente bueno, moral y cristiano. Se hacen d\u00e9biles al poner en tela de juicio las exigencias de Cristo respecto al amor conyugal, a la familia, a su responsabilidad de padres, o de hijos con relaci\u00f3n a los padres; al uso de los bienes; al respeto a la persona en la dimensi\u00f3n sexual, profesional, de convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es un signo de los tiempos nuestro Papa Juan Pablo II, signo concreto de la Iglesia en nuestros d\u00edas. Hay que escucharle y leer con atenci\u00f3n lo que escribe. Como lo es la eterna juventud de esa Iglesia como promesa y realidad de vida, como regeneradora de los hombres. El <em>hombre nuevo<\/em> del Evangelio se da aqu\u00ed, en este mundo concreto, en situaciones como las nuestras. Son los santos que se desprenden de lo accidental, de las seudoautoridades, del juicio de los sabios y poderosos de la tierra, del peso de los ego\u00edsmos y ambiciones, del miedo a las instituciones econ\u00f3micas, del temor a los peligros que acechan sus vidas, del amor desordenado a los bienes terrenos. Son los que sienten en su vida que la <em>fe vence a todo ese mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Concilio Vaticano II, <\/em>BAC 252<sup>8<\/sup>, 1105-1106.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Carta a los sacerdotes con ocasi\u00f3n del Jueves Santo, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>ABC, <\/em>28 de noviembre de 1981.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Giscard d\u2019Estaing, <em>Democracia francesa, <\/em>Barcelona 1977, 193.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Karol Wojtyla, <em>Signo de contradicci\u00f3n <\/em>(BAC Minor 50), Madrid 1979, 10.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Mensaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a <\/em>(BAC Popular 53), Madrid 1982, 300-301.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Jean Dani\u00e9lou, <em>El dedo en la llaga, <\/em>Bilbao 1970, 124.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI, Madrid, el 24 de mayo de 1982. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, agosto-septiembre 1982. Introducci\u00f3nLa Iglesia en el per\u00edodo posconciliar En la \u00faltima etapa del Concilio Vaticano II, el18 de noviembre de 1965, el Papa Pablo VI pronunci\u00f3 un discurso, al que pertenecen [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[34,36],"doc_tag":[],"class_list":["post-519","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-iglesia-en-el-mundo","doc_category-la-iglesia-en-espana"],"year_month":"2026-06","word_count":8983,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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