{"id":515,"date":"2024-09-18T19:22:38","date_gmt":"2024-09-18T17:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=484"},"modified":"2024-09-22T17:35:15","modified_gmt":"2024-09-22T15:35:15","password":"","slug":"servicio-de-la-iglesia-a-la-sociedadespanola-de-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/servicio-de-la-iglesia-a-la-sociedadespanola-de-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"Servicio de la Iglesia a la sociedad espa\u00f1ola de nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada en el <em>Club Siglo XXI,<\/em> Madrid, el 29 de mayo de 1980. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo<\/em>, junio de 1980.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Dentro del tema \u00abConvivencia y respeto social\u00bb voy a hablar del servicio de la Iglesia a la sociedad espa\u00f1ola de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablo de la Iglesia Santa de Dios, la que Cristo dej\u00f3 instituida en el mundo para la salvaci\u00f3n de los hombres. Y si no es as\u00ed, si no se trata de la Iglesia Santa de Dios, no me interesa hablar de ella en este momento. Ya lo hacen otros con excesiva frecuencia. La Iglesia, como hecho cultural de primer orden, como factor de civilizaci\u00f3n humana, como expresi\u00f3n social de un modo de ser y de vivir, como realidad hist\u00f3rica en determinadas \u00e1reas del espacio y del tiempo, son aspectos muy dignos de consideraci\u00f3n, pero que, para el caso, no merecen la m\u00eda en este instante, en que me sit\u00fao ante vosotros exclusivamente como obispo, no como historiador ni como soci\u00f3logo. <em>Ministro soy de la Iglesia, por disposici\u00f3n de Dios, y el servicio que se me ha confiado, en beneficio vuestro, es anunciar por entero la Palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones, que ahora ha sido manifestado a su Pueblo santo<\/em> (Gal 1,25).<\/p>\n\n\n\n<p>Un tesoro que llevo en vaso de barro, pero esta es mi ilusi\u00f3n en todo momento, dar a conocer cu\u00e1l es la riqueza de la Iglesia, este misterio que es <em>el mismo Cristo en medio de vosotros, la esperanza de la gloria <\/em>(Col 1,27). Hablo del Cuerpo M\u00edstico de Cristo, de la Iglesia Madre y Maestra, que atrae a s\u00ed a todos los hombres y trata de convertirlos en hijos de Dios. De la Iglesia como signo de salvaci\u00f3n y de verdad, alzado en medio de los pueblos para ofrecerles orientaci\u00f3n en su caminar. De la Iglesia de Cristo que \u00abno ambiciona otro poder terreno que el que la capacita para servir y amar\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta Iglesia de Cristo que no puede menos de atender a la experiencia propia de los hombres de su tiempo, so pena de incumplir la misma misi\u00f3n que le ha sido encomendada. De la Iglesia que presenta la Sagrada Escritura bajo im\u00e1genes de <em>aprisco<\/em> y <em>reba\u00f1o<\/em>, <em>campo<\/em> y <em>vi\u00f1a<\/em> del Se\u00f1or, <em>edificio<\/em> y <em>templo<\/em> de Dios, <em>Ciudad Santa<\/em> y <em>Jerusal\u00e9n Celestial<\/em>, <em>madre<\/em> nuestra y <em>esposa de Cristo<\/em>. La misi\u00f3n de la Iglesia es religiosa y, por lo mismo, plenamente humana, \u00abno al rev\u00e9s\u00bb (cf. GS 11).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia, promotora del hombre<\/h2>\n\n\n\n<p>Esta Iglesia de Cristo favorece la aut\u00e9ntica promoci\u00f3n del hombre, porque es la que presenta la verdad sobre el hombre en su totalidad. De su misma entra\u00f1a brota su compromiso de amor. Y si el puro amor es el puro servicio, realmente el aut\u00e9ntico rostro de la Iglesia se refleja en el servicio que puede prestar a los hombres desde su propia identidad, no desde una presentaci\u00f3n parcial o disimulada de su mensaje para que los hombres lo acepten m\u00e1s f\u00e1cilmente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa Iglesia, entidad social visible y comunidad espiritual, avanza juntamente con toda la humanidad, experimenta la suerte terrena del mundo, y su raz\u00f3n de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad, que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios&#8230; Difunde sobre el universo mundo el reflejo de su luz, sobre todo curando y elevando la dignidad de la persona, consolidando la firmeza de la sociedad y dotando a la actividad diaria de la humanidad de un sentido y de una significaci\u00f3n mucho m\u00e1s profundos\u00bb (GS 40).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se nos pide a los cristianos es mostrar con nuestra vida c\u00f3mo el Evangelio de Cristo garantiza de hecho la dignidad y la libertad personal. La fe crece y se fortalece all\u00ed donde un hombre est\u00e1 dispuesto a tener una actitud firme que le libera de su ego\u00edsmo, de sus ambiciones, de sus intereses, y le abre a todos los hombres \u2013sus hermanos\u2013; y m\u00e1s all\u00e1 de los hombres \u2013sus hermanos\u2013, al amor infinito que se revela a trav\u00e9s de la historia y le da sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la postura arbitraria de las ideolog\u00edas, sistemas, corrientes de pensamiento, creaciones literarias, que decretan el bien y el mal por su cuenta, la Iglesia afirma que s\u00f3lo la ley de Dios es garant\u00eda de libertad, y todo lo que se aparte de ella conduce a servidumbres y tinieblas. La garant\u00eda de nuestra libertad est\u00e1 en que podamos apelar a una instancia objetiva, ante la cual nuestra libertad es responsable, y por la que somos juzgados. La libertad no puede existir sin referencia a Dios. \u00abPor esto la Iglesia \u2013ha dicho Juan Pablo II en Nairobi\u2013 cree, sin ambig\u00fcedad ni duda, que una ideolog\u00eda atea no puede ser nunca el motor y la fuerza que haga avanzar el bienestar de los individuos, o que promueva la justicia social, puesto que esa ideolog\u00eda arranca al hombre la libertad que Dios le ha dado, su inspiraci\u00f3n espiritual y el poder de amar a sus conciudadanos adecuadamente\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, sentimos que no bastan soluciones materiales y t\u00e9cnicas para los problemas del hombre. Y no es que fracase el mundo t\u00e9cnico, sino que tiene sus propios l\u00edmites y su propia insuficiencia. No se le puede pedir al mundo t\u00e9cnico ni a los bienes materiales lo que no pueden dar. En la realidad de nuestro cotidiano vivir hay problemas que no se solucionar\u00e1n jam\u00e1s con la t\u00e9cnica, ni con recursos humanos: hay cautividades de las que no nos libera el progreso material; hay aspiraciones y necesidades que no se satisfacen nunca en la tierra. La t\u00e9cnica hace progresos, pero es indispensable adaptarlos a la verdad del hombre y su destino. No se pueden olvidar las medidas seg\u00fan las cuales se han de juzgar las cosas, y de las que depende la existencia de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre no es creaci\u00f3n del hombre; no podemos hacer de \u00e9l y con \u00e9l lo que queramos. Hay leyes del amor humano, de la sociedad profesional, de la sociedad pol\u00edtica que, por afectar al ser del hombre, constituyen el orden seg\u00fan Dios, y a \u00e9l debe conformarse toda la sociedad para que sea v\u00e1lida. En caso contrario, cualquier inter\u00e9s, cualquier ambici\u00f3n de poder, cualquier \u00abraz\u00f3n de estado\u00bb, cualquier arbitrariedad pueden constituirse en ley absoluta desde el momento en que nada es juzgado en funci\u00f3n de una norma superior. Por todo ello es tan vital la ayuda que la Iglesia puede prestar a la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La sociedad espa\u00f1ola hoy<\/h2>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n de la sociedad espa\u00f1ola de nuestro tiempo es, m\u00e1s o menos, la misma que la de los pa\u00edses del occidente europeo, pero sin la experiencia y la abundancia de bienes que \u00e9stos tienen. Pluralista en cuanto a modos de pensar y de vivir; democr\u00e1tica con todos los vicios y virtudes de la democracia; sometida a la presi\u00f3n de los partidos pol\u00edticos que la manipulan, y con capacidad para crearlos en el ejercicio de la libertad de asociaci\u00f3n; poco culta, poco instruida en la praxis del respeto a la diversidad en el modo de pensar y actuar de los dem\u00e1s; lanzada impetuosamente hacia la conquista de metas m\u00e1s altas que las existentes en cuanto a bienestar, cultura, capacitaci\u00f3n profesional, seguridad social, etc., pero desprovista de recursos suficientes para conseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El anhelo de libertad est\u00e1 convirti\u00e9ndose en mera reivindicaci\u00f3n de libertades aberrantes; la leg\u00edtima diversidad de pensamiento viene a ser con frecuencia insulto soez, descalificaci\u00f3n brutal del adversario, cr\u00edtica despiadada de los valores m\u00e1s sagrados, torneo ingenioso de chuler\u00edas y desverg\u00fcenzas para ver qui\u00e9n tiene el pu\u00f1al m\u00e1s afilado para herir o inutilizar a los dem\u00e1s. Una gran parte de la juventud se desentiende o se automargina del proyecto de vida en com\u00fan, en una actitud de desprecio generalizado, de suficiencia insolente, de no creencia en nada, de amoralismo radical que, por no tener, no tiene ni la atracci\u00f3n de la falsa belleza de los romanticismos, ni la \u00e1spera y destructora grandeza de los movimientos anarquistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Da la impresi\u00f3n de que a la sociedad espa\u00f1ola le ha crecido un cuerpo nuevo, pero tambi\u00e9n de que no encuentra el traje que necesita ni la tela con que hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una agravante: que cuando se hacen juicios como \u00e9ste que estoy haciendo, en seguida surgen los doctores de turno prontos a rectificarlos, hablando de los nuevos valores que amanecen, de la brillante creatividad del momento, de las esperanzas que hay que tener frente al futuro, de que es injusto desconocer los hermosos esfuerzos que hacen muchos para abrir cauces a una com\u00fan participaci\u00f3n de todos en la construcci\u00f3n del hecho social en este momento hist\u00f3rico, de la importancia que esto tiene desde el punto de vista \u00e9tico, de que no hay que confundir los programas de la realizaci\u00f3n del hombre como ser libre, que va consiguiendo poco a poco la integraci\u00f3n de todas las fuerzas en orden al bien com\u00fan, con los de una sociedad teocr\u00e1tica regida por los mandamientos de la ley de Dios, ya que no todo lo que es moral puede convertirse en legal, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>No niego esto. Pero es necesario tener presente lo otro, para que los resultados que se van consiguiendo orienten certeramente nuestra conducta. No podemos ceder a la tentaci\u00f3n del pesimismo, que es cerraz\u00f3n de orgullo impotente; pero tampoco a las sibilinas ilusiones de un optimismo irreflexivo e insensato. Nuestra actitud ha de ser la de hombres de esperanza fundada en la verdad y en el an\u00e1lisis que, confiando en la providencia divina, se saben forjadores de la historia presente y futura. La antinomia de nuestra sociedad espa\u00f1ola es manifiesta.<\/p>\n\n\n\n<p>El ansia demencial de confort y de placer, sea como sea; la despersonalizaci\u00f3n de las masas ante las modas comerciales o del pensamiento, la concentraci\u00f3n gregaria e imparable \u2013por desgracia\u2013 de las multitudes en las grandes ciudades, la violencia, los odios, la esclavitud sexual, el desenfreno consumista, el \u00abreivindicacionismo\u00bb insaciable, con olvido de los propios deberes, no ofrecen cauces adecuados para una vida social digna y elevada. La \u00e9tica exclusivamente de los derechos termina inexorablemente en la tiran\u00eda de los peque\u00f1os o los grandes despotismos de la persona, de las familias, o de los grupos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, reconozc\u00e1moslo, hay tambi\u00e9n en la sociedad espa\u00f1ola verdadera preocupaci\u00f3n por encontrar soluciones para los grandes problemas que est\u00e1n en juego. Muchas familias, muchos profesionales, muchos trabajadores de las diversas clases sociales, muchos empresarios, muchos hombres y mujeres que se afanan en los centros de formaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana, muchos sacerdotes y religiosos, luchan abnegada y generosamente por una convivencia m\u00e1s justa y fraterna, con verdadero empe\u00f1o en reconocer y valorar el bien all\u00ed donde se encuentre, para extraerlo como se extrae el diamante de la mina, pulirlo y ofrecerlo en uni\u00f3n con los iguales hallazgos de los dem\u00e1s, en servicio a los hombres, sus hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra sociedad espa\u00f1ola de hoy, como en general en la sociedad occidental de la que formamos parte, se niega a Dios o se prescinde de \u00c9l; y, a pesar de ello, vivimos tambi\u00e9n entre nosotros, como se ha dicho, una <em>\u00e9poca teol\u00f3gica<\/em>, porque tambi\u00e9n se habla de Dios y se busca su rostro de mil maneras. Grandes masas viven despreocupadas de su interioridad; y, sin embargo, hay muchas personas que se retiran a monasterios y casas de oraci\u00f3n para reflexionar sobre su vida, o leen el Evangelio en el silencio de su hogar, o trabajan en centros parroquiales, o sufren al no poder hacerlo como consecuencia de tanta desorientaci\u00f3n y confusionismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el alma noble y honrada de tantos hombres y mujeres de Espa\u00f1a existe la <em>honda convicci\u00f3n<\/em> de que nuestro pueblo no puede quedar desahuciado, porque por muchos que sean nuestros desatinos no merecemos el castigo de vernos privados de la ilusi\u00f3n colectiva de vivir con dignidad. \u00b7<\/p>\n\n\n\n<p>Y si a esa honradez y nobleza a\u00f1adimos la esperanza y el apremio salvador que nacen de la conciencia religiosa y cat\u00f3lica, todav\u00eda no extinguida, <em>la convicci\u00f3n se torna en confianza<\/em> de que una revitalizaci\u00f3n de nuestra fe en Cristo pueda todav\u00eda impedir la ca\u00edda progresiva en la indiferencia, en los odios, en la soberbia, en el af\u00e1n de dominio que destroza la obra de nuestras manos y lleva consigo la ruina de la familia, de la juventud, del sentido trascendente de la vida. Esa honradez y esa fe impulsar\u00e1n a los hombres y mujeres de Espa\u00f1a a trabajar para que la sociedad espa\u00f1ola marche bien, a prestar atenci\u00f3n comprometida a valores y deberes sin cuya observancia la frase de que <em>Dios ha confiado el mundo como tarea a los hombres para que lo hagan progresar<\/em>, no ser\u00eda m\u00e1s que una pobre ilusi\u00f3n, en lugar de ser, como es, la clave m\u00e1s profunda de la filosof\u00eda de la historia, y una consecuencia gloriosa del misterio de la Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n del Hijo de Dios. Y aqu\u00ed es donde aparece la posibilidad del servicio que puede prestar la Iglesia hoy a la sociedad de nuestro tiempo. No es la \u00fanica que puede servir y ayudar. Pero es de lo que yo hablo en este momento, porque a la Iglesia represento. Que los dem\u00e1s abran tambi\u00e9n sus manos para ofrecer sus colaboraciones y ayudas a esa sociedad a la que amamos. Y que lo hagan desde todos los campos \u2013la cultura, la pol\u00edtica, el arte, el ocio, el trabajo, el amor, la convivencia social\u2013 desde todos los campos en que, siendo todos sembradores, han de arrojar su semilla.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Servicio de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>Durante muchos siglos la Iglesia ha ayudado a los hombres y mujeres de Espa\u00f1a, desde su propia estructura, con los dones de que ella es portadora, y desde la estructura del Estado confesionalmente cat\u00f3lico. Ahora no es as\u00ed. y nos limitamos a reconocerlo como un hecho. Ahora la Iglesia est\u00e1 sola, sin m\u00e1s fuerza que la que nace de su propia naturaleza, y sin m\u00e1s influencia pol\u00edtica (en el sentido noble de la palabra) que la que le da el arraigo social que la Iglesia tiene en el pueblo espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, para que la Iglesia preste hoy el servicio que de ella hay derecho a esperar, juzgo importante establecer los siguientes principios:<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1\u00ba A mayor independencia respecto a los poderes del orden temporal, ha de corresponder por parte de la Iglesia un mayor esfuerzo por mantener y ofrecer a la sociedad espa\u00f1ola su propia identidad.<\/h3>\n\n\n\n<p>Hablo de la identidad de la Iglesia, la de una instituci\u00f3n sobrenatural y divina que, sin dejar de ayudar al hombre en el desarrollo de su vida personal y social ya en este mundo, se preocupe ante todo de ofrecerle el conocimiento de la Palabra y la Vida salvadora de Cristo, para ayudarle a conseguir la paz, la justicia, la convivencia fraternal y la vida eterna. Sin el ofrecimiento de la Vida eterna y los medios para alcanzarla. la Iglesia traiciona su misi\u00f3n. Sin la proclamaci\u00f3n esforzada del ideal de la justicia en el mundo, la Iglesia deja de ser fiel al mandamiento del amor fraterno. Pero como una y otra obligaci\u00f3n nacen de la naturaleza divina de la Iglesia, en todo momento ha de brillar, en ese servicio de la Iglesia a la sociedad, el respeto a lo sagrado, la aceptaci\u00f3n de la fe dada en dep\u00f3sito, la pureza de los dogmas y la moral de Cristo. Si esto falla, el amor fraterno se convierte en ideolog\u00eda o praxis revolucionaria; y la posibilidad de amar y alcanzar la vida eterna, que es el fruto \u00faltimo y definitivo de la Redenci\u00f3n, se desvanece y se extingue. Esta es la afirmaci\u00f3n fundamental de la Enc\u00edclica <em>Redemptor hominis<\/em>, de Juan Pablo II, verdadero programa de lo que debe ser una antropolog\u00eda cat\u00f3lica hoy. La Iglesia espa\u00f1ola necesita recobrar esta identidad, que en gran parte se ha perdido.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">2\u00ba De lo sobrenatural cristiano brotar\u00e1 la mejor y m\u00e1s profunda \u00e9tica social, no al rev\u00e9s.<\/h3>\n\n\n\n<p>La variedad de los problemas humanos no puede encontrar soluci\u00f3n m\u00e1s que \u00aba partir de la verdad sobre el hombre en su totalidad. El error sobre el hombre produce errores sociales, injusticias, racismos, odios\u00bb, ha dicho el Papa al mundo entero, desde \u00c1frica. El agudo y certero escritor Chesterton dijo una vez que la Revelaci\u00f3n es como el sol; no lo podemos mirar, pero a su luz vemos las cosas. La luz que nos da la Iglesia es ayuda en el sentido de que nos da seriedad para enfocar los problemas del hombre, teniendo en cuenta su dignidad y su destino. Son muy concretas, para el que quiere o\u00edrlas, las exigencias de la relaci\u00f3n del hombre consigo mismo, del hombre con el hombre, del individuo con la generalidad, y del hombre en sus relaciones con Dios. Las palabras de Cristo son claras.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo V del Evangelio seg\u00fan San Mateo hay unos fragmentos que tienen todos la misma estructura: <em>O\u00edsteis que se dijo &#8230; pero Yo os digo<\/em> &#8230; y resuelve la contradicci\u00f3n: No jur\u00e9is, dejad paso a una veracidad profunda, fruto de la lealtad y formalidad de vuestra vida. Antes de dejar tu ofrenda en el altar reconc\u00edliate con tu hermano. La venganza y la pasi\u00f3n impiden conocer la justa medida. No pens\u00e9is en corresponder s\u00f3lo \u00abcon justicia\u00bb porque no saldr\u00e9is de ella. Ten\u00e9is que buscar la fuerza del amor cristiano, capaz de amar aun cuando el pr\u00f3jimo d\u00e9 aparentemente el derecho de odiar. Hay que amar al otro en toda su integridad, viendo y comprendiendo lo que no es m\u00e1s que ego\u00edsmo, inter\u00e9s, miseria, herencia; reconocerle como hermano y compartir juntos las dificultades para esforzarse por su superaci\u00f3n. No se puede ser justo si no se busca algo que est\u00e9 por encima de la sola justicia. <em>El que manda sea como el que sirve. Bendito, porque tuve hambre, sed, estuve enfermo y en todo me atendiste. No adulter\u00e9is, y si tu ojo o tu mano te escandaliza, arr\u00e1ncalos<\/em>. Es muy profundo el sentido de los preceptos de Cristo. Exigen el respeto ante toda persona, edad, sexo y condici\u00f3n porque <em>son hijos del mismo Padre que est\u00e1 en los cielos<\/em>. La intenci\u00f3n engendra la obra. Lo que importa no es el orden externo; \u00e9ste no es posible sin el respeto a la persona. Hay que purificar el coraz\u00f3n hasta que el respeto a la dignidad del pr\u00f3jimo domine los deseos y las primeras manifestaciones. Un hombre as\u00ed es una llamada a todos los dem\u00e1s, y les hace comprender y tener conciencia de las fuerzas que alberga en su interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Respeto al hombre en nombre de Dios, en nombre de una instancia superior que no queda al arbitrio de ninguna situaci\u00f3n. La aut\u00e9ntica sociedad libre est\u00e1 integrada por hombres que en su interior sienten la fuerza del respeto fundado en que Dios ha creado al hombre como ser libre, noble y digno. Es falta de respeto la avidez de sensacionalismo que se complace suciamente en desvelar, en avergonzar. No se considera lo que realmente se est\u00e1 destruyendo con la falta de respeto a los hombres, con la calumnia y la mentira como instrumento pol\u00edtico. El \u00e1mbito p\u00fablico, como elemento indispensable de la existencia democr\u00e1tica, no autoriza la falsedad y la mentira. Las nuevas posibilidades de informaci\u00f3n no han encontrado todav\u00eda su \u00e9tica. El respeto no destruye la libertad de informaci\u00f3n, sino que traza sus l\u00edmites saludables. \u00bfA la luz de qu\u00e9 concepci\u00f3n del hombre ese sensacionalismo sexual, esa literatura en manos de adolescentes y j\u00f3venes, esa pretensi\u00f3n cada vez m\u00e1s descarada de invadir terrenos que, por la misma dignidad del hombre, deben ser celosamente defendidos?<\/p>\n\n\n\n<p>En el respeto con que Dios nos trata est\u00e1 fundada nuestra dignidad, sea en el orden del trabajo, la familia, la diversi\u00f3n, sea en cualquiera de los campos en que se desarrolla la vida humana. En nuestros d\u00edas, cuando inunda nuestra sociedad esa falta de respeto a la dignidad del hombre, esa temible mezcla de altaner\u00eda y trivialidad, es bueno pensar que <em>Dios quiso al hombre a su imagen y semejanza<\/em>. S\u00f3lo el hombre que tiene una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n con sus semejantes \u2013\u00bben eso conocer\u00e1n que sois mis disc\u00edpulos\u00bb\u2013 halla a Dios, lo muestra, y en toda esa relaci\u00f3n pone de manifiesto su dignidad. <em>Cuanto hicisteis con el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, Conmigo lo hicisteis<\/em>. Muchas veces hemos le\u00eddo y o\u00eddo ese juico del Se\u00f1or sobre nuestra conducta, y muchos problemas hubieran encontrado soluci\u00f3n si hubi\u00e9ramos actuado a la luz de su exigencia. S\u00f3lo cuando comprendamos la grandeza del hombre a la luz de Cristo habremos empezado a comprender de veras el cristianismo. Y s\u00f3lo cuando comprendamos al hombre a la luz del cristianismo habremos empezado a comprender su dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso es tan grave la responsabilidad de la Iglesia, sobre todo por parte de sus ministros, cuando, por ofrecer una imagen que creen m\u00e1s grata de ese misterio de la Iglesia al mundo moderno, la desnaturalizan, la sofocan en las redes de los humanismos, la reducen a pregonera de mensajes terrenos sobre el hombre, sin educar al hombre ni mostrarle cu\u00e1les son las ra\u00edces de su dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed no se puede servir a la sociedad. As\u00ed, la Iglesia no se har\u00e1 nunca m\u00e1s atractiva a la pobre humanidad que sufre. Porque el consuelo que ofrezca ser\u00e1 vano; la verdad que presente no ser\u00e1 verdad; la redenci\u00f3n que transmita ser\u00e1 enga\u00f1osa. La Iglesia no ha sido instituida para ser simp\u00e1tica o antip\u00e1tica, sino para ofrecer el misterio de Cristo revelado a los hombres, a los cuales ayuda, no cambiando la imagen de Cristo, sino present\u00e1ndole en toda la grandeza de su cruz y de su amor infinito. Por poner un s\u00f3lo ejemplo, me atrevo a afirmar que las predicaciones de \u00edndole meramente social, rehuyendo cuidadosamente todo lo relativo al pecado y la virtud de cada persona, tachando de anacronismo las llamadas virtudes pasivas, incluso despreciando el ministerio de la confesi\u00f3n, aparte de ser una conculcaci\u00f3n de la doctrina revelada, infligen un da\u00f1o grav\u00edsimo al conjunto de la sociedad cat\u00f3lica, porque eliminan la idea de culpa, de responsabilidad propia, la de la necesidad del perd\u00f3n \u2013\u00bfqui\u00e9n no necesita ser perdonado?\u2013, y la de posibilidad de confianza. Luego resulta que, frente a todas estas nuevas actitudes, m\u00e1s acordes \u2013dicen\u2013 con la mentalidad del hombre moderno, el Papa Juan Pablo II baja, el Viernes Santo, a la Bas\u00edlica de San Pedro, a sentarse en un confesonario, en un gesto de mayor servicio al hombre que el de lavar los pies a doce ancianos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">3\u00ba Es necesario librarse de todo complejo de inferioridad por el hecho de ser cat\u00f3licos.<\/h3>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n esto tiene su importancia en nuestra convivencia social. Hemos pasado de un \u00abgloriosismo\u00bb cat\u00f3lico, escandalosa y a veces ofensivamente proclamado, a una actitud t\u00edmida y vergonzante en que muchas veces se oculta hasta el nombre, porque en lugar del t\u00e9rmino cat\u00f3lico se emplea sistem\u00e1ticamente el de <em>cristiano<\/em>. Esto no puede justificarse en nombre del Concilio, ni del ecumenismo, ni del respeto a los dem\u00e1s. Como cat\u00f3licos tenemos un credo propio, unos sacramentos inalterables, un sacrificio de la Misa, una liturgia en conformidad con el credo, una moral de obligaciones espec\u00edficas, una Jerarqu\u00eda. Me consta, por ejemplo, que algunos ministros de confesiones protestantes en Espa\u00f1a se han quejado de que, con motivo de las deliberaciones y planteamientos sobre los problemas de la ense\u00f1anza, se hable por nuestra parte, sin m\u00e1s, de la <em>escuela cristiana<\/em>, cuando \u00e9ste era un t\u00e9rmino que hace unos a\u00f1os usaban ellos exclusivamente. Y, sin embargo, quiz\u00e1 sea \u00e9ste un caso en que es l\u00edcito hablar as\u00ed, de la escuela cristiana sin m\u00e1s, porque con ello damos a entender que defendemos tambi\u00e9n la libertad de ense\u00f1anza para los no cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero prescindiendo de este ejemplo, yo me refiero a cierta resistencia silenciosa y a veces p\u00fablica, dentro de la Iglesia, a proclamar y defender el contenido y la expresi\u00f3n externa del hecho religioso cat\u00f3lico; a la facilidad con que se tienden las manos en gesto de comprensi\u00f3n, benevolencia y disculpa a las ideolog\u00edas, pensadores, escritores, peri\u00f3dicos, revistas, libros, movimientos, art\u00edculos, etc., de signo agn\u00f3stico o incluso hostil a lo cat\u00f3lico. Y, por el contrario, el gesto hosco y la recriminaci\u00f3n catoniana, cuando no sarc\u00e1stica y amarga, contra los que se presentan a cuerpo limpio, confesando su fe cat\u00f3lica doctrinal y pr\u00e1cticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Me refiero a esa altaner\u00eda displicente con que muchos consideran anticultural y, por supuesto, antimoderno, el mantener la integridad de la fe y el custodiar una disciplina que la defiende. Me refiero a las burlas y caricaturas que se hacen de quienes dentro de la Iglesia no han cometido otro delito que proclamar lo que Pablo VI dijo mil veces sobre los abusos en la interpretaci\u00f3n del Concilio, y las omisiones en el cumplimiento de lo que \u00e9l mismo ped\u00eda, no en unos cuantos p\u00e1rrafos de sus Constituciones y Decretos, sino en la totalidad de sus textos. Me refiero a los que, habiendo recibido con gran alborozo a Juan Pablo II, simplemente porque ven\u00eda de Polonia y ya no era italiano \u2013un simple dato sociol\u00f3gico\u2013, han empezado a atacarle y mancharle con acusaciones injustas, simplemente porque se muestra, como tiene que hacerlo, el Pont\u00edfice de la Iglesia cat\u00f3lica, que abre sus brazos al mundo entero, pero desde su puesto de servicio de Vicario de Cristo, en la instituci\u00f3n que \u00c9l fund\u00f3, no en otra. Una de las principales razones del \u00e9xito de los viajes apost\u00f3licos del Papa est\u00e1 en que se presenta como lo que es, y con las certezas de que es depositario: sin desafiar a nadie, pero sin ocultar a nadie tampoco lo que el Se\u00f1or y la Iglesia cat\u00f3lica le piden que predique.<\/p>\n\n\n\n<p>A un pueblo como el espa\u00f1ol, que lleva grabado en su alma \u2013en una gran proporci\u00f3n\u2013 el influjo beneficioso de la cultura y aun de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, no se le puede presentar ahora este hecho de modo tan as\u00e9ptico y neutralista que parezca que es todo igual. Ello ocasionar\u00eda un trauma doloroso e innecesario e incluso una ruptura en las convicciones internas de muchos, tal como han sido asimiladas y fomentadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo que se pretende es evitar confrontaciones y pol\u00e9micas, favorecer el di\u00e1logo y el conocimiento rec\u00edprocos, valorar lo que haya de bueno y provechoso donde quiera que se encuentre, pasar de las actitudes simplistas y excluyentes de otros tiempos a un esfuerzo com\u00fan de integraci\u00f3n y de respeto sin confusiones oscurecedoras, nadie deber\u00eda oponerse a ello. Pertenecemos a una generaci\u00f3n de sacerdotes que, ya en nuestra juventud, le\u00edamos con simpat\u00eda los escritos inspirados por un noble af\u00e1n conciliador, o los que abogaban dignamente por una Espa\u00f1a en que, como en un hogar com\u00fan y patria intelectual de todos, pudi\u00e9ramos los espa\u00f1oles escuchar a la vez las voces de un Men\u00e9ndez Pelayo y de un Ortega y Gasset, por ejemplo \u2013y as\u00ed de tantos otros\u2013 sin convertir las diferencias en motivo de agresi\u00f3n o en griter\u00edo tumultuoso, como lo hac\u00edan los partidarios de Joselito y Belmonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esto no justifica el indiferentismo, ni mucho menos la huida cobarde ante los compromisos que comporta la fe que se profesa. Al pueblo espa\u00f1ol se le hace un agravio y un da\u00f1o manifiestos, si no se cuida, con diligencia celosa y a la vez con caridad apost\u00f3lica, de precisar y se\u00f1alar lo espec\u00edfico de la condici\u00f3n cat\u00f3lica. Se necesita fijeza y precisi\u00f3n dogm\u00e1tica. Se necesita proclamaci\u00f3n privada y p\u00fablica de la fe. Se necesita incluso apolog\u00e9tica. Se necesita que todo intento ecum\u00e9nico est\u00e9 fundado en la verdad de lo que proclamamos, no en el disimulo, la ocultaci\u00f3n o las deformaciones. Se necesita, en suma, una defensa de lo cristiano y cat\u00f3lico en la vida p\u00fablica; en las asociaciones culturales, en los movimientos art\u00edsticos, en las actuaciones sindicales, en el campo de la acci\u00f3n pol\u00edtica, que no es lo mismo que hacer una pol\u00edtica cat\u00f3lica; en una palabra, donde quiera que se pueda trabajar en ayuda del hombre y su destino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Campos de actuaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>En realidad, no hay ninguno que sea ajeno a la preocupaci\u00f3n que ha de sentir la Iglesia en el servicio al hombre. Donde quiera que \u00e9ste se encuentre y se desarrolle, all\u00ed ha de estar la Iglesia, acompa\u00f1\u00e1ndole y ofreciendo su ayuda. Y cuando digo la Iglesia, me refiero no s\u00f3lo a la Jerarqu\u00eda, sino a todo el pueblo cat\u00f3lico, seg\u00fan las responsabilidades propias y la misi\u00f3n de cada uno. Pero por fuerza he de limitarme a se\u00f1alar unos determinados campos concretos de actuaci\u00f3n, en los que pienso que la Iglesia puede prestar un servicio eminente a la sociedad espa\u00f1ola, supuestos los principios anteriormente se\u00f1alados.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>1\u00ba Lo sagrado del amor humano.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Me ha llamado la atenci\u00f3n la insistencia con que el Papa Juan Pablo II se refiere en su predicaci\u00f3n a las ra\u00edces sagradas del amor del hombre y la mujer. Sin duda, es porque ve y sufre como nadie la degradante trivializaci\u00f3n a que se ha llegado en las ideas y en las costumbres en cuanto al amor de la pareja humana y en cuanto a la familia. Es ya una aut\u00e9ntica contracultura.<\/p>\n\n\n\n<p>De la sociedad civil y del derecho positivo se puede esperar muy poco para la dignificaci\u00f3n del amor y para la protecci\u00f3n de la familia, a no ser, en cuanto a esta \u00faltima, en el orden econ\u00f3mico, lo cual est\u00e1 por ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Se presentan ya, y seguramente ser\u00e1n aprobados, proyectos de ley de divorcio, que se ofrecen como una conquista de la modernidad y como un remedio a dolorosas situaciones existentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, el divorcio ni es moderno en el sentido positivo de la palabra, ni remedia nada a no ser causando a la vez males mayores que los que trata de remediar. El error de perspectiva est\u00e1 en que al defender el divorcio como una soluci\u00f3n en casos determinados se contempla una situaci\u00f3n particular, multiplicada, si se quiere, por mil o por diez mil o por el n\u00famero que sea. Pero el matrimonio es tambi\u00e9n un hecho social, y cuanto se haga en un caso particular repercute ineludiblemente en el conjunto de la sociedad, a la que se propagan los da\u00f1os derivados de la disoluci\u00f3n del mismo, en virtud de las decisiones de los jueces autorizadas por las leyes.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se dice que los cat\u00f3licos no tienen por qu\u00e9 imponer a los dem\u00e1s su concepci\u00f3n de la vida y de la uni\u00f3n conyugal, se comete un sofisma. Porque no se trata de imponer nada a nadie, sino de defender algo suyo, aquello en que creen y aman, que una vez alterado en sus propiedades esenciales har\u00e1 que ellos mismos sean v\u00edctimas de la nueva situaci\u00f3n que se va creando; por eso tienen derecho a prevenir la enfermedad. Y si lo que se quiere decir es que en concreto el legislador es quien no tiene derecho a imponer sus convicciones, sino a procurar lo que sea mejor para el bien com\u00fan de la sociedad civil, a la que rige y representa, lo admito como lo admitimos todos, pero ello mismo le obliga a estar seguro, moralmente seguro, de c\u00f3mo se sirve mejor a ese bien com\u00fan y de qu\u00e9 piensa y pide la sociedad espa\u00f1ola, para la cual se va a legislar. No se trata de una mera tolerancia, sino de una legislaci\u00f3n directamente creadora de una situaci\u00f3n nueva. Yo, por supuesto, me hago eco para Espa\u00f1a de las palabras que el Papa pronunci\u00f3 en Irlanda: \u00abOjal\u00e1 contin\u00fae siempre Irlanda dando testimonio ante el mundo moderno de su tradicional empe\u00f1o por la santidad e indisolubilidad del v\u00ednculo matrimonial. Ojal\u00e1 los irlandeses mantengan siempre el matrimonio a trav\u00e9s de un compromiso personal y de una positiva acci\u00f3n social y legal\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, he ah\u00ed un campo en que, en el futuro, la Iglesia prestar\u00e1 un servicio eminente a la sociedad de nuestro tiempo: el amor del hombre y la mujer, el matrimonio y la familia, proclamados y defendidos seg\u00fan las ense\u00f1anzas de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia ofrece el matrimonio como sacramento. La gracia que lleva y comporta la han de hacer eficaz, con su vida, un hombre y una mujer tras su mutuo asentimiento: gracia de amor sacrificado, gracia que mantenga y transfigure su vida, a pesar de las miserias y dificultades; gracia que perdona, comprende, se olvida de s\u00ed y soporta el dolor. El elogio de San Pablo al amor cristiano brilla con fuerza en el sacramento del matrimonio: amor sufrido, dulce, bienhechor. Amor que no obra temerariamente, no se ensoberbece, no es ambicioso, no busca sus intereses, busca el bien del otro, todo lo espera, no cesa jam\u00e1s; sin el todo lo dem\u00e1s no vale; es fiel hasta la muerte. Ciertamente, el matrimonio cristiano exige mucha energ\u00eda, una fidelidad profunda y un esp\u00edritu animoso para no ser v\u00edctimas del ego\u00edsmo y de la cobard\u00eda. Pero as\u00ed es el gran don de la Iglesia de Cristo a la sociedad, sobre cuya base pueden cimentarse s\u00f3lidamente los dem\u00e1s valores que \u00e9sta necesita. \u00bfEn qu\u00e9 mejor medio se pueden aprender y experimentar el respeto, la ayuda, la fidelidad, la comprensi\u00f3n, la honradez, la veracidad, el trabajo, el esfuerzo com\u00fan, la superaci\u00f3n de las dificultades, la renuncia en favor del otro, la donaci\u00f3n de s\u00ed mismo al bien com\u00fan? Si no se cree en este amor, \u00bfa t\u00edtulo de qu\u00e9 se va a confiar en otros medios? \u00bfQu\u00e9 se puede esperar de una sociedad en la que, al ser todo relativo, todo viene a ser arbitrariamente impuesto?<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>2\u00ba La ense\u00f1anza y la educaci\u00f3n religiosa.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Otro campo important\u00edsimo para la acci\u00f3n de la Iglesia en el servicio a la sociedad espa\u00f1ola de nuestros d\u00edas es el de la educaci\u00f3n y la ense\u00f1anza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa verdadera educaci\u00f3n se propone la formaci\u00f3n de la persona humana en orden a su fin \u00faltimo y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro, y en cuyas responsabilidades participar\u00e1 cuando llegue a ser adulto&#8230; La Iglesia, como Madre, est\u00e1 obligada a dar a sus hijos una educaci\u00f3n que llene toda su vida del esp\u00edritu de Cristo, y al mismo tiempo ayude a todos los pueblos a promover la perfecci\u00f3n cabal de la persona humana, incluso para el bien de la sociedad terrestre y para configurar m\u00e1s humanamente la edificaci\u00f3n del mundo\u00bb (GE 1 y 3).<\/p>\n\n\n\n<p>El mal fundamental de una parte del pensamiento actual \u2013pero que est\u00e1 influyendo mucho en la juventud\u2013 es ser la expresi\u00f3n de una actitud negativa. Todo cuanto se presenta como susceptible de dar un sentido a la vida y todo reconocimiento de una trascendencia es rechazado como represi\u00f3n y alienaci\u00f3n. Se impugna la misma fuerza de la inteligencia para captar lo bueno, lo justo, lo verdadero, lo bello. La politizaci\u00f3n de la Universidad y de centros de formaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de la utilizaci\u00f3n de los locales para reuniones pol\u00edticas. Esta \u00abpolitizaci\u00f3n\u00bb es ya una interpretaci\u00f3n de la totalidad de la vida. Se opone a todo. La Iglesia tiene que ofrecer hoy, ya, maestros de la afirmaci\u00f3n, del s\u00ed a planes creativos y constructivos. Se trata de un planteamiento serio para que las estructuras est\u00e9n al servicio de la vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica del hombre. Ese ataque a las estructuras morales, religiosas y jur\u00eddicas como manifestaci\u00f3n de la sociedad capitalista y burguesa \u2013as\u00ed dicen\u2013 es destructor y es est\u00e9ril. No conduce a nada m\u00e1s que al pesimismo y al desastre.<\/p>\n\n\n\n<p>Decir s\u00ed a la historia, a la primac\u00eda de la verdad y del bien, \u00a1maravillosa tarea la que tienen las Universidades cat\u00f3licas, las escuelas de formaci\u00f3n de profesorado y los centros superiores! \u00a1Y los centros de Educaci\u00f3n General B\u00e1sica, Bachillerato, Formaci\u00f3n Profesional, que preparan y abren el esp\u00edritu a la grandeza de la vocaci\u00f3n humana, a la creatividad, a la afirmaci\u00f3n de la verdad, de lo bello, de lo noble, de lo justo! Se necesitan maestros, profesores, profesionales de la ense\u00f1anza, de la educaci\u00f3n y de la investigaci\u00f3n, que sean profetas, no enterradores. El problema es el de la realidad del hombre, \u00absu singular puesto en el cosmos\u00bb (Scheler) y su destino. Monier levant\u00f3 ya hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os su protesta contra una producci\u00f3n que no ten\u00eda como fin al hombre, sino que le aplastaba. Hizo esta protesta en nombre de la vocaci\u00f3n de la persona humana, concebida \u00edntegramente, ordenada a la trascendencia. Es la hora siempre de la invenci\u00f3n; hacen falta cat\u00f3licos que se liberen de encogimientos, complejos de culpabilidad masoquista, falsos miedos a la inteligencia y la autocritica como placer morboso. Las actividades temporales. las actividades terrestres son la materia del ejercicio necesario en el caminar hacia Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hace m\u00e1s de medio siglo dec\u00eda el poeta Guillermo Apollinaire a P\u00edo X, en un contexto similar, puede decirse hoy de Juan Pablo II: \u00abEl hombre m\u00e1s moderno sois vos, Papa P\u00edo X\u00bb. Porque los hombres se ahogan dentro de las jaulas que ellos mismos se han construido, y el Papa abre horizontes a los hombres de todos los continentes, y presenta el ideal humano de mayor vitalidad. Hay un conocimiento del hombre, de la vida humana, de sus normas, de sus valores: no s\u00f3lo opiniones sobre ello, no s\u00f3lo perspectivas, cada una de las cuales suprime a las dem\u00e1s. Hay una verdad. No caer en el error de antes: la ciencia convertida en dogma \u00fanico; ni en la desintegraci\u00f3n de hoy: el relativismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La honda certidumbre de que existe la verdad del hombre, de que existe el bien y de que el hombre puede encontrarlo, hacerlo y alcanzarlo: de que se puede percibir lo bueno y lo verdadero, es lo que ha hecho imperecedera la haza\u00f1a espiritual de muchos pensadores, S\u00f3crates, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles&#8230; Nos est\u00e1 confiada, como un bien, la libertad; pero es tambi\u00e9n un bien la norma obligatoria y vinculadora para que no se disuelva todo. En cada cosa, en cada ser, existe su verdad sobre la que no disponemos, sino que nos obliga con relaci\u00f3n a la exigencia de su propio sentido. \u00abLa cultura debe estar subordinada a la perfecci\u00f3n integral de la persona humana, al bien de la comunidad y de la sociedad humana entera. Por lo cual es preciso cultivar el esp\u00edritu de tal manera que se promueva la capacidad de admiraci\u00f3n, de intuici\u00f3n, de contemplaci\u00f3n y de formaci\u00f3n de un juicio personal, as\u00ed como el poder cultivar el sentido de lo religioso, moral y social\u00bb (GS 59). La persona humana llega a su nivel humano cultivando los bienes y los valores naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia tiene que ofrecer centros en que se eduque a los alumnos en un clima de alegr\u00eda y de certeza en la fe de Cristo, en la gozosa confianza cristiana, en la inteligencia y en una visi\u00f3n de la espl\u00e9ndida vocaci\u00f3n humana. Nos honra el reconocimiento de nuestros fallos, pero con tal de a\u00f1adir que esas faltas consisten, no en ser cristianos, sino en no serlo suficientemente.<\/p>\n\n\n\n<p>No a los centros de la Iglesia, que no se atreven a hablar de Cristo y de la vida eterna, como si ello fuera equivalente a apartar a los hombres de las tareas temporales. Por el contrario, se necesitan hombres verdaderamente \u00abfieles a la tierra\u00bb porque son fieles a la obra de Dios; el juicio y la responsabilidad ante esta tarea cristiana no tiene comparaci\u00f3n con las que comporta una concepci\u00f3n atea&#8230; Los hijos de la tierra podemos amar a nuestra madre; podemos y debemos amarla. Incluso cuando es tan espantosa y nos atormenta con su miseria y condenaci\u00f3n a muerte. Porque desde que en ella entr\u00f3 el Se\u00f1or para siempre con su muerte y su resurrecci\u00f3n, su miseria se ha tornado mera provisionalidad y mera prueba de nuestra fe en su m\u00e1s \u00edntimo misterio, que es el Se\u00f1or mismo resucitado\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. Lo que la Iglesia de Cristo tiene que dar al mundo son hijos que defiendan su herencia y tradici\u00f3n por la conquista de un nuevo futuro. La tarea del cristiano en el mundo es obra de la fe que ama y coopera a la marcha de toda la realidad terrena hacia su propia gloria; todo espera con dolores de parto la gloria de su redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia tiene que dar a la sociedad espa\u00f1ola \u2013aspecto fundamental de los centros de formaci\u00f3n cat\u00f3lica\u2013 no unos cuantos t\u00e9cnicos y profesionales m\u00e1s, sino hombres que encuentren y vivan la salud gozosa de su fe, con confianza en su capacidad para conocer la realidad; hombres que hagan con su obra presente a Dios en la sociedad y en el ritmo de su progreso, con una verdadera actitud de honradez, objetividad, respeto al trabajo y sentido trascendente de la vida humana. Hombres conocedores de que el tiempo s\u00f3lo desgasta las cosas materiales y hace m\u00e1s profunda las del esp\u00edritu; constructivos y creadores con conciencia de lo que es \u00abuna vida valiosa\u00bb para la historia de la humanidad. No es cierto que la duda sea el criterio mismo de la existencia aut\u00e9ntica. Se pueden discutir una f\u00edsica, una astronom\u00eda, una biolog\u00eda, pero no la existencia de la naturaleza, de los astros, de la vida. Y tambi\u00e9n la teolog\u00eda tiende a aproximaciones m\u00e1s concretas del dato de la fe, pero <em>no discute el dato de la fe<\/em>, porque ello ser\u00eda negar su objeto. Los cat\u00f3licos no pueden ser ni cobardes, ni dubitativos, ni c\u00f3mplices, ni dimisionarios ante la singular tarea de la vocaci\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia hace saltar estructuras sociol\u00f3gicas y cosmol\u00f3gicas, pero el Mensaje de Cristo siempre permanece. Pasan las cr\u00edticas y las impugnaciones radicales, y la Iglesia sigue siendo faro de los hombres. Es cierto que sus afirmaciones chocan con muchos prejuicios de los hombres de hoy, como chocaron con otros de los hombres de ayer. Afirmaciones de Cristo fueron ya un esc\u00e1ndalo para los hombres de su tiempo. La historia ya ha mostrado \u2013claro, como en todo, para el que lo quiere ver\u2013 y suficientemente, que los derechos del hombre no son la expresi\u00f3n de una emancipaci\u00f3n de Dios. A trav\u00e9s del conocimiento de su realidad, el hombre se abre a Dios y lo ve como su garant\u00eda y fundamento. Cuanto m\u00e1s grande sea el hombre, m\u00e1s comprobar\u00e1 qui\u00e9n es Aqu\u00e9l de quien es mera imagen. \u00a1EI ate\u00edsmo no es otra cosa que un vac\u00edo que no se acierta a llenar! Los j\u00f3venes de hoy tienen que ir a Dios a trav\u00e9s del mundo tal como las ciencias \u2013en cuanto lo descubren y captan realmente\u2013 se lo dan a conocer, y no a trav\u00e9s de una cosmolog\u00eda trasnochada. Y si son centros de investigaci\u00f3n y formaci\u00f3n de la Iglesia, tienen que estar en conformidad con su sentido del hombre, y alentar su trabajo sin desfallecimientos, ni pesimismos. Han de ense\u00f1ar <em>la eternidad de lo diario<\/em>. Muchos pensadores han afirmado que los cristianos son los m\u00e1s radicales materialistas: la resurrecci\u00f3n de Jesucristo es el comienzo, las primicias de la resurrecci\u00f3n de toda carne. \u00a1Qu\u00e9 tremendo sentido del Cosmos! \u00abHa venido \u00c9l mismo a nosotros. Y ha transformado lo que somos, lo que nos empe\u00f1amos a\u00fan en considerar como el turbio residuo terreno de nuestra espiritualidad: la carne. Desde entonces, la madre tierra s\u00f3lo da a luz hijos que se transforman\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie podr\u00e1 negar honradamente el esfuerzo que est\u00e1 haciendo la Iglesia espa\u00f1ola, la Jerarqu\u00eda y las \u00f3rdenes religiosas, para colaborar a esta tarea, con lo que \u00fanicamente pretenden servir y cumplir con un deber que tienen impuesto por el mismo Jesucristo: <em>Id y ense\u00f1ad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es triste que la politizaci\u00f3n de estos temas los haga llegar a la opini\u00f3n p\u00fablica envueltos en una atm\u00f3sfera enrarecida de reivindicaci\u00f3n de derechos y proteccionismo econ\u00f3mico, cuando lo \u00fanico que la Iglesia pide es libertad y ayuda legal para que \u00e9sta sea efectiva y no mera palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 esos Consejos General y Diocesanos de la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica que se trata de constituir realicen la hermosa tarea que se proponen de coordinar los trabajos de todos, impulsar la creaci\u00f3n de las instituciones y el esp\u00edritu necesarios, y hacer comprender a unos y otros todo lo que est\u00e1 en juego para la recta formaci\u00f3n de los hombres. \u00a1y que los educadores cat\u00f3licos cumplan su misi\u00f3n con entera fidelidad a la Revelaci\u00f3n y al Magisterio de la Iglesia!<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>3\u00ba Con los m\u00e1s pobres.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, se\u00f1alo como servicio de la Iglesia a la sociedad espa\u00f1ola de nuestro tiempo, el compromiso de presencia, iluminaci\u00f3n y ayuda a los m\u00e1s pobres. Hablo de los pobres en el orden material que sufren las consecuencias de las injustas desigualdades sociales, y de los pobres en el orden moral y religioso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sobre los primeros<\/em> existe una llamada evang\u00e9lica de valor permanente. Lo que hace falta es no caer en las demagogias de predicar lo imposible, sin dejar de proclamar lo que es justo. Hay y va a haber muchos pobres en Espa\u00f1a. Nos duele a todos, y m\u00e1s que a nadie, a los hombres que tienen la responsabilidad de administrar eso que se llama la cosa p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pobres; los sin voz, se encuentran hoy en todas partes, pero m\u00e1s que en ninguna entre los campesinos, en los ambientes rurales, los ni\u00f1os, los ancianos, los jubilados, los emigrantes, las madres de familia agobiadas, los obreros en paro. Y van a surgir otros, si el problema no se orienta bien desde el principio: los que se originen en el hecho de las autonom\u00edas que, aunque pol\u00edticamente tengan su raz\u00f3n de ser, pueden dar lugar a m\u00e1s desigualdades sociales entre los hijos de una misma patria. La Iglesia prestar\u00e1 un gran servicio si logra que sus miembros, los laicos, los que tienen en sus manos como tarea propia el cuidado del orden temporal, se empe\u00f1en hasta los ojos en la lucha contra lo que sea injusto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sobre los segundos<\/em>, los pobres en el orden moral y religioso, tengo que decir que son a\u00fan m\u00e1s que los primeros; porque se dan entre ellos y entre todos los dem\u00e1s. Y \u00e9sta es una pobreza devoradora, implacable, que va produciendo estragos todos los d\u00edas en los diversos tejidos del organismo social. Si no es tarea preferente de la Iglesia luchar contra esta pobreza, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 su misi\u00f3n en este mundo?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Termino: Al reflexionar ahora sobre la idea que ha inspirado toda mi disertaci\u00f3n, creo haber sido fiel al prop\u00f3sito que me ha guiado: hablar del servicio que puede prestar a nuestra sociedad hoy la Iglesia desde dentro de lo que es ella misma. Otra cosa me parecer\u00eda un escamoteo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Creo en la Iglesia<\/em>, en su riqueza sobrenatural y humana al servicio del hombre, y admito su impotencia para solucionar muchos problemas de la vida, en cada ser humano y en cada sociedad de seres humanos. As\u00ed ha sido siempre y as\u00ed seguir\u00e1 siendo. Esa impotencia y debilidad no sofocan mi esperanza; al contrario, la fortalecen y la fundamentan.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo no ha pedido a nadie revoluciones violentas. S\u00f3lo ha pedido que le sigamos y tengamos como gloria ser sus disc\u00edpulos. En esta fidelidad radica la posibilidad de ofrecer servicios eficaces a los hombres para la vida en este mundo y en el otro, que \u00c9l, con su redenci\u00f3n, nos ha ofrecido. No quisiera que se perdiera una sola part\u00edcula de esta posibilidad en la sociedad espa\u00f1ola a la que pertenezco. S\u00f3lo esto, exclusivamente esto. No tributo alabanzas a nuestro pasado, ni quiero consolarme o atribularme con previsiones del porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia tiene una misi\u00f3n: que se esfuerce por cumplirla. Y tiene un gu\u00eda que lleva la luz en la mano, el Papa Juan Pablo II. Es la hora de las fidelidades m\u00e1s que de los gritos de \u00a1Viva el Papa! Y, por supuesto, mucho m\u00e1s que la de las cr\u00edticas, las reticencias, las acusaciones, las falsas modernizaciones, y la de las adhesiones laudatorias a \u00e9ste o aquel te\u00f3logo, cuando de lo que se trata no es de la teolog\u00eda, sino de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Pablo VI, discurso de clausura de la tercera etapa conciliar, n. 16, 21 de noviembre de 1964.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Juan Pablo II, discurso al Cuerpo Diplom\u00e1tico, 6 de mayo de 1980.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Juan Pablo II, homil\u00eda en Limerick: <em>L\u2019Osservatore Romano, <\/em>edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 14 de octubre de 1979, 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> K. Rahner, <em>Fieles a la tierra, <\/em>Barcelona 1971, 91.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>92.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI, Madrid, el 29 de mayo de 1980. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, junio de 1980. Introducci\u00f3n Dentro del tema \u00abConvivencia y respeto social\u00bb voy a hablar del servicio de la Iglesia a la sociedad espa\u00f1ola de nuestro tiempo. Hablo de la Iglesia Santa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[36],"doc_tag":[],"class_list":["post-515","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-iglesia-en-espana"],"year_month":"2026-04","word_count":8545,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La Iglesia en Espa\u00f1a","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-iglesia-en-espana\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=515"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/515\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":693,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/515\/revisions\/693"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=515"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}